0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas7 páginas

10 Claves para Identificar Relaciones Tóxicas

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
36 vistas7 páginas

10 Claves para Identificar Relaciones Tóxicas

Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Relaciones Tóxicas: 10 Claves Para Reconocerlas y Evitarlas

¿Qué es una relación tóxica?

Son relaciones en las que quedamos atrapados por una especie de red negativa,
no solo se refiere a relaciones amorosas, sino que pueden ser relaciones de amistad o
familiares.

Las relaciones tóxicas son aquellas que nos hacen sentir mal, cambiar de formas
que no nos gustan, nos alteran de maneras que no podemos controlar o
destruyen quienes somos. Son relaciones que nos hacen infelices. Y además de
las que es muy difícil salir. Típicamente son relaciones en las que una persona es
dominante, o sumisa, o hay problemas de comunicación, manipulación,
mentiras o chantajes. Son relaciones en las que una o ambas partes sufren, pero a
las que no sabemos poner fin.

10 tipos de relaciones tóxicas que debes evitar, en pareja, familia y amigos:

1. Las relaciones en las que solo está a cargo una persona

Si solo una persona ejecuta (lleva) la relación, la relación no es sana y no


prosperará adecuadamente. A veces es fácil involucrarnos con una persona que
tome el control de las cosas, puede parecer fácil y cómodo que cojan las
riendas de nuestra vida, puede que notemos menos presión así. El problema es
que esto no es opcional, si tú le das las riendas de tu vida a otra persona, lo más
probable es que pierdas el derecho a opinar sobre que hace con ellas. Cuando quieras
recuperar el control será muy difícil y la relación empeorará. En estos casos la
persona pierde autonomía, independencia, autoestima y autoconfianza. Nunca
debes sentirte sin poder o atrapado/a en una relación, eso en realidad no es una
relación.

2. Las relaciones que tienen la función de “completarte” o “llenarte”

Por mucho que en las películas nos inculquen que cuando encontremos a “LA”
persona esta nos llenará, nos sacara de la miseria y el aburrimiento y nuestra
vida cambiará y será maravillosa, nos elevará a un estado de plenitud y
felicidad, lo cierto es que esto es algo que debemos conseguir por nosotros
mismos y llevarlo luego a la relación. Una relación no debe servir o utilizarse para
suplir carencias personales, esto hace que luego seamos dependientes y no recorramos
el camino de crecimiento personal, no evolucionemos y mejoremos como personas por
nosotros mismos, y queramos o no, es una responsabilidad y un peso muy grandes
para la relación y la otra persona (si estamos mal es culpa de la otra persona y
esperamos que ella lo solucione).

Suelen ser relaciones en las que luego no se toleran separaciones temporales


ni estar solos. No es la responsabilidad de nuestra pareja rellenar esos vacíos
existenciales, es un trabajo personal de cada uno.
3. Relaciones codependientes

Este tipo de relación es algo similar a la del punto 1, pero aquí son ambas personas
las que son pasivas y dependientes, perdiendo su individualidad, no es el caso
de una dominante y otra más sumisa. Aquí ambas personas necesitan de la
aprobación del otro para llevar a cabo cualquier acción, priorizan las
necesidades del otro sobre las propias. La otra persona siempre es la responsable
de cómo nos sentimos, todo pasa por ella. Nos diluimos con la otra persona y la
relación se vuelve adictiva. Si el otro se encuentra mal de repente nuestras
necesidades personales desparecen y solo pensamos en hacerla sentir bien. ¿El mayor
problema? Suelen llevar a una acumulación de resentimiento, aunque hayamos sido
nosotros que hayamos decidido valorar las necesidades del otro por encima de
las nuestras, luego eso quema. La vida se convierte en mirar por el bienestar de la
otra persona las 24 horas del día.

4. Relaciones basadas en expectativas irreales o idealizadas

La perfección no existe, si amamos a alguien debe ser con sus “defectos” y con sus
más y sus menos. No es sano intentar “arreglar” a las personas o cambiarlas.
De hecho, cuanto menos esperes de alguien que amas más feliz serás. Las
expectativas pueden ser muy traicioneras. Nadie actuará siempre como nosotros
esperamos, no son nosotros y por lo tanto vivirán y actuarán a su manera. Vivir una
relación por el “cómo debería ser” y no como es, lleva a frustración, sufrimiento y
tristeza. No debemos tener expectativas grandiosas e irreales ni tampoco pensar que
la otra persona puede cambiar (ni intentar hacerlo) para “mejorar” la relación.

5. Relaciones en las que el pasado se utiliza para justificar el presente (o tener la razón):

Si estas en una relación en la que continuamente se te culpa por el pasado, la relación


es tóxica. Si ambos lo hacen la relación se convierte en una batalla por ver quien la
“cagó” más y por lo tanto quien debe disculparse. Cuando utilizas lo que ha hecho
mal la otra persona en el pasado para justificar tu conducta en el presente lo
que estamos haciendo es utilizar la culpa y el resentimiento para manipular a
la otra persona (para que se sienta mal en el presente), aparte de perder de vista el
problema actual. Al final la relación se convierte en un constante esfuerzo por ambas
personas para probar que son “menos culpables” o menos “malos” que el otro, en
lugar de intentar ambos ser mejores para el otro.

6. Las relaciones basadas en mentiras continuas:

En las relaciones una omisión es como una mentira, las relaciones se basan en la
confianza, abrirse a la otra persona y conocerse mutuamente. Ocultar
información relevante solo debilitará la relación. Es cierto que se puede reparar la falta
de confianza, pero esto es muy difícil y requerirá del esfuerzo de ambas partes. La
persona nos mentirá hasta que consiga que esa mentira se convierta en
nuestra realidad, no debemos entrar al juego, si descubres una mentira,
confróntala. Las personas que mienten suelen repetir las mentirás hasta que consiguen
hacerlas realidad. Para poder reparar una falta de confianza primero hay que poder
reconocer la mentira. El perdón y la reconciliación no ocurrirán hasta que se
admita la mentira.
7. Relaciones en las que el perdón no tiene cabida y en las que no hay intención de reparar la
confianza:

Esta está en relación con el punto anterior. La confianza se puede reparar,


pero mantenerse en una relación en la que no hay intención de repararla no
tiene sentido. En casi cualquier relación a largo plazo habrá un problema de
confianza o alguna mentira en algún momento, no entender que esta se puede reparar
si ambas personas trabajan duramente en su propio crecimiento persona aplicando
luego este a la relación convertirá la relación en una relación tóxica para ambos.

8. Relaciones en las que la comunicación es pasivo-agresiva:

Por ejemplo, cuando en lugar de comunicar abiertamente como nos


sentimos jugamos con indirectas, o cuando la comunicación es hostil e intenta
manipular como se siente la otra persona. Hacer cosas sutiles para molestar a
la otra persona hasta que nos presta la atención que queremos. Las relaciones
se basan en una comunicación abierta y sincera, si la otra persona en la relación nos
juzga o crítica cuando nos abrimos puede que nos volquemos en actitudes pasivo
agresivas. Puede que la otra persona no esté de acuerdo en lo que piensas,
pero en las relaciones fuertes se alcanza un compromiso, la otra persona accede
a apoyarnos sin necesariamente tener que estar de acuerdo obligadamente a pensar
igual que nosotros.

9. Relaciones gobernadas por el chantaje emocional:

Esto se refiere a aplicar un castigo emocional cuando la otra persona no hace


exactamente lo que queremos. Al final la otra persona accede a comportarse de
otra manera a causa del chantaje.

10. Relaciones que quedan en un segundo plano:

Las relaciones requieren que se les dedique tiempo y esfuerzo, si no se las cuida se
marchitan. Es importante dedicar tiempo de calidad a la relación, compartir
actividades solo con la otra persona que os enriquezcan como pareja.

Tipos de relaciones tóxicas


A continuación, se describirán las conductas tóxicas presentes los diferentes tipos de
relaciones.

Menosprecio y denigración
En una relación tóxica, una persona puede tener la tendencia a denigrar y
menospreciar constantemente a la persona con la que está, ya sea pareja, amigo
incluso familiar. El menosprecio se puede dar a través del humor o las bromas,
emitiendo juicios sobre las cualidades, competencias o la personalidad del otro, o bien
mediante la burla explícita, implicando con esto que todo lo que expresa la otra
persona, sus ideas, sus creencias o sus deseos, es algo estúpido. También puede
hacerlo mediante la crítica discreta pero intensa. Aun en los casos en que se logra
confrontar a la persona que denigra, ésta se muestra evasiva y disfraza su actitud
diciendo que simplemente está bromeando. Al lado de una persona que denigra, la
persona que creías ser habrá perdido poco a poco toda importancia. Te vuelves banal,
poco interesante, extremadamente inferior.

Intimidación y control mediante "mal carácter"


En una relación tóxica, una persona puede tender a mostrarse furiosa simplemente por
recibir alguna crítica o porque no se esté de acuerdo con algo de su persona, y podrá
permanecer molesta durante días. Esta es una forma que tiene de controlar y
chantajear emocionalmente. Nunca se sabe qué puede hacer que pierda el control y se
enoje. Las parejas de estas personas tienden a describir su relación como
constantemente estar cuidando no decir o hacer algo inapropiado, pues es
impredecible cuando la pareja de mal carácter puede estallar en furia. Esta vigilancia e
incapacidad para saber cuándo su pareja se enojará y por qué razón, desgasta
emocional y físicamente su salud. Por otra parte, la pareja de "mal carácter" tiende a
responsabilizar a los demás por sus enojos, que es su culpa que el grite e insulte. Este
renegar de la responsabilidad por su comportamiento disfuncional es un rasgo típico de
una relación tóxica.

Inducción de culpa
En una relación tóxica, una de las personas puede inducir la culpa en el otro, y con
esto, trata de obtener control. Cada vez que hace algo que hace sentir mal a la otra
persona, intentará hacerle sentir culpable por la situación, por lo que la hace sentir
mal. Esto puede ocurrir en relaciones de pareja, pero también es frecuente en la
relación de los padres con sus hijos adultos. Es frecuente que los padres busquen
poner a otro a su lado para hacer más efectivo el hacer sentir culpable: por ejemplo,
cuando el padre llama al hijo para decirle lo mucho que está dolida su madre por no
haber asistido a la reunión familiar. Esta es una forma muy usual de los padres para
controlar tóxicamente a sus hijos. Como todos los comportamientos y dinámicas
tóxicos, inducir culpa tiene la finalidad de controlar la conducta del control, de modo
que el padre, el amigo o la pareja haga lo que quiera.

Excesiva independencia, no tener en cuenta al otro


En una relación tóxica, una de las personas de la relación puede llevar su
independencia demasiado lejos. Para esta persona, compartir lo que hizo en su día o
anunciar lo que va a hacer, lo expone a que el otro lo controle, y por lo tanto a perder
su independencia. Esto necesariamente hace sentir insegura a la persona que está a su
lado. No solo se trata de que su comportamiento sea impredecible, sino que tampoco
se está seguro nunca de que esta persona esté comprometida emocionalmente con
uno, de que la relación que tiene con uno es una prioridad en su vida. Incluso en los
momentos en que se le pregunta explícitamente acerca de su compromiso, si ama a su
pareja, si la encuentra atractiva, o si está comprometida en la relación, su respuesta
tiende a ser vaga, incluso defensiva, lo cual por un lado genera más inseguridad en la
otra persona, y tiene la finalidad de hacer que la otra persona siga haciendo cosas para
"ganarse" su compromiso. La ansiedad que genera todo esto, necesariamente debilita
emocionalmente a la persona víctima de tan comportamiento y puede afectar tanto la
salud física como la emocional.

Actitud utilitaria
Una relación tóxica puede ser entre dos personas de las cuales una utiliza al otro para
obtener lo que quiere, y la otra intenta complacerlo constantemente sin nunca
conseguirlo. Lo que hace tóxica este tipo de relación es que sea una relación solo en
un sentido, solo uno obtiene beneficios, y el hecho de que la otra persona nunca
saciara la necesidad del otro de ser complacido. Las personas que utilizan a otros
realmente absorben la energía de los otros, y tienden a dejar a sus relaciones sin
encuentran a alguien más que puede hacer más por ellas.

Actitud posesiva y controladora


Las relaciones que tienen una confianza deteriorada tienden a ser relaciones tóxicas en
las que uno de los dos es posesivo, y el otro sufre los celos y la desconfianza de su
pareja. Si se deja que simplemente pase el tiempo, las personas posesivas serán cada
vez más sospechosas y controladoras. Un ejemplo puede ser revisar el celular, incluso
el kilometraje del automóvil para asegurarse que no haya ido a algún lugar que no
debiera. Más que estar con alguien en una relación, estas personas quieren poseerla.
Los esfuerzos de su pareja de asegurarle su fidelidad y compromiso serán en vano.
Quedarse en una relación aceptando el ser tratado como una persona no confiable
tendrá como resultado el perder cualquier espacio personal y propio.

Razones por las que no es fácil salir de una relación tóxica


Si estas en una relación tóxica es probable que te hayas dado cuenta de que no es fácil
salir. Es importante que te esfuerces en lograrlo y no pierdas confianza de que es
posible. Entre las razones por la que no es sencillo salir de una relación están las
siguientes:

1. Una relación tóxica es difícil de dejar, principalmente, por lo bien que te


hace sentir, a pesar del daño que sufres y del que eres consciente, de la culpa
y de que amigos y familiares te digan que no te conviene. En primer lugar,
tienes que tener presente que vives un estado de confusión, en el que, a pesar
de estar consciente de que tu pareja te hace daño y que la relación no te
conviene, al mismo tiempo algo te hace sentir “muy bien”; como si necesitaras
o dependieras de la relación para tener calma y estabilidad. La realidad detrás
de esto tiene que ver con miedos, inseguridades, baja autoestima,
manipulaciones, chantajes y una incapacidad de ambos para ver las
dimensiones del problema.
2. Pensamos que con el tiempo los problemas desaparecerán, pero lo
cierto es que dejar correr el tiempo no arreglará las cosas. Es necesario
actuar pronto y lograr encontrar lo que se necesita para salir de la relación.
Tienes que tener presente que si existen estos conflictos así de graves en la
relación es porque ninguno de los dos está siendo capaz de atender los retos
que surgen en la relación (que son algo así como problemas individuales no
resueltos del pasado mal manejados).
Creer que con el tiempo se irán estos problemas es como pensar que seguir
ignorando estos retos se resolverá el problema.
3. Creemos que podemos cambiar a nuestra pareja, pero lo cierto es que
nunca podrás cambiar a la persona tóxica con quien estás. De hecho,
hacer depender de que el otro cambie para estar bien es una forma de
bloquearte el paso, y que se vuelva imposible salir de la relación. Esta
posibilidad necesariamente depende de ti.

Consejos para salir de una relación tóxica:

 Intenta alejarte de la persona tóxica. No pierdas oportunidades que tengas por


alejarte un tiempo de la persona tóxica. Esto te puede ayudar a perder las
rutinas y el hábito de ver a esta persona y puede dar espacio a percibir las
cosas diferentes.
 Aprovecha este tiempo para conocerte más a ti mismo. Haz cosas para ti,
descubre cosas que solías hacer antes de estar en esta relación, busca a
amistades nuevas o anteriores a esta relación.
 Haz perder el poder que la persona tóxica tiene sobre ti.
 Hazte preguntas convenientes:
- ¿Realmente merezco estar en esta relación tóxica?
- ¿Quiero vivir de verdad así?
- ¿Mi vida sería mejor sin esta relación?
- ¿Por qué siento atracción de este tipo de relaciones?
- ¿Cómo puedo retomar las riendas de mi vida?

1) Acaba con el autoengaño


El primer paso para poder salir de una relación tóxica es reconocer que estás en una.
Mantente abierto a las percepciones y opiniones que te puedan hacer amigos y
familiares. Hazte preguntas sobre cómo te sientes después de ver a esta persona, si te
hace sentir débil o te anima. Cuando no estás con la persona, pregúntate si tienes
deseos de verla, o si sientes que algo malo va a pasar si no la ves, o si lo sientes como
obligación. Pregúntate si sientes miedo antes o después de pasar tiempo juntos, o si te
sientes intimidado(a), decepcionado(a) o lastimado(a) por cosas que te dice o te hace.

2) Tú no eres el único culpable de que la relación no funcione


El paso más importante para desprenderte de una relación tóxica es darte cuenta que
a pesar de que lo que la pareja te diga, tú no eres el único culpable o responsable de
que no salgan bien las cosas en la relación.

3) Conoce cuál es el antídoto de lo tóxico de la relación


Si no hacemos frente adecuadamente a los retos que surgen a la hora de relacionarnos
como pareja, nuestra relación puede volverse tóxica. Estos retos tienen que ver con
problemas no resueltos que cada uno arrastra de su propio pasado, y que salen a flote
en una relación importante debido a la confianza, la intimidad y la cercanía. Llamamos
tóxico a las consecuencias de un mal manejo de estos problemas no resueltos, por lo
que el antídoto tiene que ver en primer lugar con identificar el problema no resuelto
con el que nuestra relación nos confronta. Esto quiere decir que, independientemente
de continuar o no con la relación, es necesario atender estos problemas no resueltos.
Ya que, de hecho, romper de tajo con una relación no es garantía de que el problema
terminé ahí. Pues existen riesgos de que puedas volver a entrar en otra relación tóxica
en el futuro. Esto tampoco significa que hay que quedarse adentro de la relación.

4) Identifica las conductas tóxicas tanto de uno como del otro


Es muy probable que ya tengas identificadas cuáles son las conductas tóxicas en tu
relación de pareja, solo que las ves con ojos inocentes y encuentras formas de
justificarlas. Identificar los comportamientos tóxicos tiene que ver con aprender a ver
el modo de relacionarse el uno y el otro desde una perspectiva diferente. Cuando
dices: “en el fondo es una buena persona, yo le ayudaré a darse cuenta cómo actuar ”,
o “es celosa conmigo porque me quiere”, o incluso “me golpea porque ha sufrido
mucho», en todos estos casos se trata de conductas tóxicas que debes evitar.
5) Di no al miedo, mereces algo mejor
Es importante que se dé cuenta que puede vivir sin esta persona. La razón principal
por la cual permanecemos en relaciones tóxicas demasiado tiempo tiene que ver, la
mayoría de las veces, con el miedo a no poder encontrar a alguien mejor. Esto
ocasiona que soportemos muchas cosas que no deberíamos de tolerar.

También podría gustarte