ABEJORROS
Los abejorros son un grupo de insectos con unas características físicas concretas: dos pares de
alas, cuerpo robusto, vello sedoso por todo el cuerpo, aguijón con el que pueden picar y un color
variable, generalmente dominado por el negro y con bandas amarillas, blancas o anaranjadas.
La mayoría de los abejorros son sociales, viviendo en colonias más pequeñas que las de las
abejas, pero también hay especies solitarias. Las especies sociales pertenecen al género
Bombus, los abejorros más conocidos, mientras que las especies solitarias pertenecen al género
Xylocopa, los abejorros carpinteros (llamados así porque hacen los nidos en la madera).
Se alimentan del néctar de muchas flores diferentes que capturan con su lengua (llamada
probóscide), aunque a veces realizan pequeñas incisiones en la base de las flores, donde se
acumula el néctar. Cuando este segundo proceso sucede, los abejorros no realizan la
polinización porque no entran en contacto con las anteras ni los pistilos (las estructuras sexuales
de las flores).
Aun así, se trata de excelentes polinizadores, como las abejas. El polen se queda pegado en su
cuerpo velloso cuando se introducen en la flor o cuando hacen vibrar sus alas, elevando el polen
presente en las anteras hasta pegarse a su cuerpo o patas. A diferencia de las abejas, el néctar
en el nido no adquiere una consistencia espesa como la miel y no tiene valor para el ser
humano.
Los abejorros del género Bombus crean nidos donde habitan las colonias aprovechando
agujeros naturales en el suelo o cavidades abandonadas por otras especies como roedores.
Pueden llegar a construir el nido estructuras con trozos de paja y otros materiales vegetales o
directamente sobre el suelo, así como se ha visto que pueden elaborar una especie de techo de
cera como mecanismo de protección contra enemigos y regulación térmica.
En el caso de las especies de las especies del género Xyloscopa, los ejemplares perforan la
madera creando túneles superficiales pero con una sola entrada. En esos túneles hay espacio
para almacenar comida y, en el caso de las hembras, para las crías. Como se ha comentado,
son especies solitarias, pero se sabe que construyen los nidos cerca de los de otros ejemplares,
así como hay alguna especie en la que convive la madre con las hijas.
Los abejorros (género Bombus) son himenópteros de la familia Apidae. Son insectos robustos,
con el cuerpo recubierto de un vello sedoso cuyo color varía según las especies, pudiendo ser
totalmente negros, o estar atravesados por bandas amarillas, blancas, naranjas o rojizas. Tienen
una cabeza pequeña y estrecha, con una lengua corta y unas antenas con función táctil y
olfativa. Poseen un tórax muy corto, en el que se insertan dos pares de alas membranosas, y
tres pares de patas. En el tercer par de patas tienen una concavidad donde van acumulando el
polen que recogen para transportarlo al nido. Las hembras (reinas y obreras), tienen un aguijón
retráctil al final del abdomen que utilizan como arma de defensa. Los machos no tienen aguijón,
por lo que no pueden picar.
Los abejorros son eusociales, es decir, su comportamiento se caracteriza por la diferenciación de
los individuos en castas, la cooperación en el cuidado de la cría, y el solapamiento de
generaciones. En los insectos eusociales las castas se pueden diferenciar morfológicamente:
La reina, hembra de mayor tamaño y longevidad, dedicada exclusivamente a poner huevos.
Las obreras son hembras estériles hijas de la reina y más pequeñas que ella, realizan los
trabajos de construcción y mantenimiento del nido, aprovisionamiento de recursos, así como el
cuidado de la descendencia.
Los machos, cuya única función es la fecundación de la reina mediante el denominado vuelo
nupcial, tras el cual mueren.
CICLO DE VIDA DEL ABEJORRO
El ciclo comienza en la primavera, cuando el aumento de las temperaturas despierta a la reina
que ha hibernado sola durante el invierno, oculta bajo tierra.
Tras emerger, la reina comienza a alimentarse y comienza a buscar un sitio adecuado para
construir su nido, normalmente en agujeros en el suelo, madrigueras de roedores abandonadas
o huecos en árboles. Una vez elegido el nido, comienza a recolectar polen y néctar de las flores
cercanas, y los almacena en el nido. Cuando tiene suficientes reservas, hace un montículo de
polen y cera, segregada por algunas de sus glándulas, y en él realiza la puesta de sus primeros
huevos.
Unos días después, emergen pequeñas larvas blanquecinas, que se alimentan del polen y néctar
recolectado por la reina. Después de unas semanas estas larvas hacen un capullo en el que se
transformarán en adultos. Cuando emergen estos primeros adultos, todos hembras (obreras),
éstas comenzarán a realizar todas las tareas fuera y dentro del nido: recolección de néctar y
polen, protección y limpieza del nido…
A partir de este momento, la reina permanecerá en el interior del nido, dedicada exclusivamente
a poner huevos. En las semanas siguientes emergerán decenas de obreras, y poco después el
crecimiento de la población será exponencial, pudiendo alcanzar varias centenas. Antes de la
llegada de la estación fría, la reina comienza a poner algunos huevos no fertilizados que dan
lugar a machos, mientras que otros huevos fertilizados que reciben más alimentación serán
hembras fértiles, es decir, las futuras reinas.
Normalmente los machos dejan el nido primero, y pasan su tiempo alimentándose de néctar y
compitiendo con otros machos por aparearse. Poco después las hembras también dejan el nido
para aparearse con los machos en el denominado vuelo nupcial. Posteriormente, las hembras
fecundadas se alimentan de grandes cantidades de polen y néctar, para tener suficientes
reservas para sobrevivir a la hibernación, y buscan un lugar bajo tierra donde pasar el invierno.
Estas reinas jóvenes fecundadas son las únicas que sobreviven a la estación fría, y emergerán
en la siguiente primavera para fundar una nueva colonia. En cambio, la reina vieja, los machos y
todas las obreras de la colonia mueren al llegar el invierno.