0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas28 páginas

Efectos económicos de los impuestos

Los efectos económicos de los impuestos incluyen la repercusión, la difusión y la absorción. La repercusión se divide en percusión, traslación e incidencia. Los impuestos también pueden afectar la demanda, la oferta y los precios.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
34 vistas28 páginas

Efectos económicos de los impuestos

Los efectos económicos de los impuestos incluyen la repercusión, la difusión y la absorción. La repercusión se divide en percusión, traslación e incidencia. Los impuestos también pueden afectar la demanda, la oferta y los precios.
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Efectos económicos de los impuestos

El cumplimiento de las obligaciones tributarias es un acto jurídico que tendrá


determinados efectos sobre la esfera económica, para el supuesto de los impuestos los
teóricos han señalado los principales efectos los cuales son:

La repercusión.

Se presentaa cuando
trasladarla el individuo
un tercero. al que setributario
Es un fenómeno le ha impuesto una contribución,
que se desarrolla pretende
en tres etapas:

 La percusión: Es la caída del impuesto sobre el sujeto pasivo, es decir, sobre la


persona que tiene la obligación legal de pagarlo
 La traslación: es el hecho de pasar la carga del impuesto a otra u otras
personas..
 La incidencia: es la caída del impuesto sobre la persona que realmente lo paga,
es decir, que ve afectada su economía por el impacto del impuesto

La difusión.
La etapa de incidencia de la contribución pone fin a la repercusión, pero es cuando se
presenta el siguiente efecto económico de los impuestos la difusión del impuesto. la
difusión siempre se presenta, porque en el supuesto de que el impuesto no pueda ser
trasladado a un tercero, el sujeto sufrirá una afectación de su patrimonio. Se diferencia
de la repercusión en que la figura de la difusión siempre se presentara mientras que la
repercusión existe únicamente si se intenta trasladar el impuesto.

La Utilización del Desgravamiento.


Este efecto existe cuando al eliminar o disminuir un impuesto especifico, se altera el
equilibrio económico, originando que los contribuyentes vean incrementados sus
ingresos o capital y por lo tanto su capacidad de compra lo que genera un impacto en
el merado aumentando la demanda.

La Absorción.
Consiste en la no traslación de la carga de las contribuciones a terceras personas.
Existe en el supuesto de que el contribuyente, obligado legalmente al pago de las
contribuciones, decide absorber el importe, sacrificando sus utilidades, o bien
aumentando su productividad o aprovechando en un adelanto técnico.

Capitalización y Amortización.
La capitalización se presenta cuando se aumenta el importe de una contribución. La
amortización se presenta cuando el importe de la contribución se establece sobre la
renta de una inversión estable, casa, terreno, etc. La casa baja el valor, porque se
amortiza el importe del impuesto.

La Remoción o Abstención.
Existe en el supuesto de que las contribuciones establecidas hagan incosteable la
actividad afectada por el impuesto, y como consecuencia el contribuyente decide
trasladarse a otro lugar donde ya sea que no se grave la actividad o se le impongan
tasas menores, o en su caso el contribuyente deja de realizar las actividades que dan
nacimiento a la obligación de pagar. Se puede considerar que existe abstención
cuando el contribuyente que no desee pagar determinado impuesto, opta por no
realizar las actividades gravadas por la ley fiscal.
1.3. EFECTOS ECONÓMICOS DE LOS IMPUESTOS.
“Los efectos económicos se pueden ver de diferentes puntos de vista desde el Estado
y del contribuyente
contribuyente””
Desde el Estado, uno de los objetivos principales dentro de la política económica de
cualquier país, se encamina a la reducción de la lass desigualdades existentes en los
habitantes de un país, medidas fundamentalmente en términos de renta. Este es el
objetivo básico de la política económica.

Los gobiernos
política de para
conlleva, cadaloEstado son conscientes
cual destinan ingentes de las exigencias
cantidades financieras
de recursos quedeesta
a través un
conjunto de políticas destinadas a la mejora de las condiciones económicas y sociales
de las regiones y estratos menos favorecidos. Para ello, existe un conjunto de
instrumentos como la inversión directa en infraestructura, las políticas de formación,
las ayudas directas, las inversiones, productivas específicas, la política industrial o la
utilización de instrumentos financieros específicos, los Estados recaudan impuestos
para:
• Mantener las operaciones del mismo Estado.
• Influir en el rendimiento macroeconómico de la economía (la estrategia
gubernamental para hacer esto es conocida como su política fiscal).
• Para llevar a cabo funciones del Estado, tales como la defensa nacional, y proveer
servicios del gobierno.
• Para redistribuir los recursos entre los individuos de diversas clases dentro de la
población. Históricamente, la nobleza era mantenida por impuestos sobre los pobres.
En sistemas de seguridad social modernos se intenta utilizar los impuestos en sentido
inverso, manteniendo a las clases bajas con el exceso de las clases altas.
• Para modificar patrones de consumo o empleo dentro de la la economía nacional,
haciendo ciertos tipos de transacciones más o menos atractivas. Desde el punto de
vista del contribuyente, el efecto que se genera en primera instancia es la reducción
del consumo por el impacto en el aumento del precio de las transacciones (I.V.A.),
porque disminuye su ingreso (Impuesto a la Renta), pero con una administración
tributaria adecuada, los ingresos de los contribuyentes canalizados por el Estado sirven
para mejorar la calidad de vida de todos los habitantes, expresados en salud,
educación, vivienda, infraestructura básica.
En esta sección se revisan algunas de las consecuencias que puede originar el pago de
los impuestos en el campo económico. Entre los principales efectos se encuentran la
repercusión, la difusión, la absorción y la evasión, que se encuentran enmarcados en la
Repercusión que se divide en tres partes:
1. “Percusión
2. Traslación e
3. Incidencia.
1.3.1EFECTO DE PERCUSIÓN
.- Se refiere a la obligación legal del sujeto pasivo de pagar el impuesto, los impuestos
son pagados por los sujetos a quienes las leyes imponen las obligaciones
correspondientes, se está ante el contribuyente de jure o contribuyente de derecho.
“Este hecho
hecho además de su significado jurídico, implica que el contribuyente tiene la
necesidad de disponer de las cantidades líquidas para el pago. A veces, puede
involucrar acudir al crédito, o al consumo de su patrimonio o ahorros, todo trae como
consecuencia laslas alteraciones en el mercado”
1.3.2 “EFECTO DE TRASLACIÓN.-
TRASLACIÓN.- se refiere al hecho de pasar el impuesto a otras
personas. HACIA- ADELANTE - HACIA- ATRÁS.
El contribuyente de derecho tratará de transferir la carga del impuesto por vía de los
precios en el mercado en que actúa. Aquí hay que observar las características del
mercado en el que actúa:
1. Competencia perfecta o imperfecta con un grupo numeroso de empresas: el precio
es el resultado de la oferta global y la demanda global de productos determinados y de

los factores
precio, por de
su producción, portampoco
sola decisión, cuanto elpuede
productor individual no
por restricción depuede hacer variar
la demanda el
de los
factores de producción hacer disminuir el precio de éstos para transferir a otros la
carga del impuesto, como consecuencia del incremento de los costos no resulta
rentable la permanencia en el mercado de los productos marginales.
2. Régimen monopólico o de competencia monopólico o de competencia imperfecta:
el contribuyente de derecho puede, dentro de ciertos límites, restringir su oferta de
productos o su demanda de factores aumentando en consecuencia el precio de los
productos o disminuyendo el precio delos factores y compensando de este modo todo
el impuesto o parte del mismo.
Cuando el contribuyente de derecho logra transferir el impuesto a otros sujetos-
contribuyente de hecho- se denomina traslación del impuesto. Este proceso puede
reproducirse en etapas sucesivas si cada contribuyente de hecho logra a su vez
trasladarlo.
Puede ser también oblicua, hacia delante, cuando el contribuyente percutido logra
trasladar el impuesto a través del aumento del precio como consecuencia de la
disminución de la oferta del bien gravado, sino de otro bien de
d e producción conjunta.
También puede ser traslación oblicua hacia atrás, cuando el contribuyente percutido
consigue disminuir el precio de compra de un factor o bien intermedio, mediante la
disminución de la demanda no del factor o del bien gravado sino de otro factor o bien
complementario.
“Costo
“Cos to del impuesto: si su magnitud no es importante en relación al patrimonio del
contribuyente y la envergadura de su empresa puede ocurrir que aun pudiendo
intentarlo decida soportarlo.
Régimen de mercado: hay que tener en cuenta si el mercado es de competencia
perfecta, monopolio o de competencia imperfec
imperfecta.
ta.
Tipo de impuesto: de suma fija (es independiente tanto de las cantidades como de los
precios); específicos (se mide de acuerdo a la producción, cantidades, volumen, peso
pero es independiente de los precios); ad valoren (se mide de acuerdo al valor de la
producción, como son generales no admiten que el empresario varíe el ramo);
especiales sobre los consumos, las ventas o capitales; los beneficios de una industria
determinada, sobre bienes patrimoniales o sobre ciertas ganancias de las personas
físicas, admiten claramente la traslación.
Impuestos por una sola vez, en general son soportados por el contribuyente a quien no
le conviene en general
general alterar el equilibrio y pu
puede
ede absolver el impuesto; impuestos
periódicos: pueden ser generales o especiales, también personales a la renta o al
patrimonio, por su sola exigencia legal promueven los ajustes en el mercado que junto
con otros factores producen la traslación; impuestos sobre los réditos normales: los
impuestos que gravan la retribución normal de los factores son trasladables a
diferencia de los que gravan rentas excedentes que no lo son.
Régimen de costos de la industria: la doctrina diferencia costos constantes, crecientes
y decrecientes. En el primero el aumento del precio es igual al monto del impuesto, en
el segundo el aumento del precio se neutraliza por la disminución del costo y
decrecientes en el que el aumento del precio debido al impuesto se suma al mayor
costo correspondiente a las menores cantidades vendidas.
Elasticidad de la demanda influye en la traslación hacia delante y de la oferta hacia
atrás. Cuanto menos elasticidad exista mayor es la posibilidad de traslación.

Remoción del impuesto:


traslación (existe uno u La remoción
otro) y suponedel laimpuesto es un
incidencia. Porefecto alternativo
ejemplo, con la
un asalariado
incrementa su oferta para con mayor sacrificio para restituir su renta total a las
condiciones preexistentes
preexistentes al impuesto.
1.3.3 EFECTO DE INCIDENCIA.- La incidencia se refiere a la persona que tiene que pagar
realmente el impuesto, no importa que ésta no tenga la obligación legal de hacerlo.”
De lo que se puede analizar las leyes prevén diferentes etapas y requisitos para que no
afecten a determinados individuos o grupo de personas, por eso la Percusión,
Traslación e Incidencia van determinando el camino del impuesto a pagar. Se
denomina así al fenómeno por el cual ciertos sujetos, que han sufrido la traslación del
impuesto y que no pueden –a –a su vez- trasladarlo a otros, razón por la cual soportan la
carga del mismo, o sea que desembolsan la suma correspondient
correspondientee conjuntamente con
el precio de las mercaderías y los servicios que adquieren o ven disminuido el precio
que han de recibir por sus ventas de los factores o bienes
b ienes intermedios.
Efectos económicos de los impuestos

Imposición a la renta personal y societaria

Capítulo 10

10.- Efectos económicos

Uno de los capítulos más transitados en la bibliografía de los tributos es el de sus


efectos económicos; ello radica en que tan importante como la función de allegar
fondos al Estado son los efectos que produce el medio utilizado en la economía.

Es intuitivo suponer que un mismo nivel de gasto público financiado con un tipo de
impuesto produce efectos distintos en la economía que con otro. Este análisis fue
extendido ya por los clásicos al estudio de la incidencia diferenci
diferencial
al de la financiación de
los distintos gastos con impuesto y con deuda, o sea al análisis de la influencia
intergeneracional diferencial de la imposición y el gasto, habida cuenta que, la
financiación con deuda sólo propone una transferencia temporal del costo del gasto
hacia generaciones futuras que serán las que deberán proveer los recursos necesarios
para pagar aquella mediante impuestos.

El primer paso y la dificultad fundamental para estudiar el tema consisten en


determinar quién soporta la carga económica de los impuestos, en nuestro caso del
impuesto personal global a la renta.

Esto implica adentrarse en el difícil terreno de los procesos de traslación; es sabido que
quien se ve compelido por el Estado a pagar un impuesto, intentará de inmediato
trasladar la carga económica del mismo a terceros, mediante el mecanismo de los
precios.

El comportamiento descrito es aprovechado por ciertas formas de imposición para


asegurarse, mediante una facilitación de los procesos de traslación, que el impuesto
sea, por ejemplo, soportado por los consumidores; el caso mas notable son los
impuestos a los consumos que emplean la técnica de gravar el valor agregado.
La importancia del tema radica en que los efectos económicos de la tributación sólo se
pueden asignar a quienes soportan económicamente su carga, resultando neutrales –
excepto efectos financieros- para los demás agentes. Nos estamos refiriendo a lo que
se conoce en teoría como incidencia de los impuestos.

Para estudiar la incidencia, habida cuenta de la casi imposibilidad de realizar


contrastaciones empíricas, se parte de distintos modelos que se construyen en base a
supuestos.1

Esta técnica de análisis es tan común en economía que muchas veces se olvida la
precariedad de los modelos, lo poco representativos que son de las situaciones de la
realidad o las restricciones de sus supuestos y se postula una generalización de las
conclusiones que, pese a ser el fruto de esos estudios tan parciales, pasan a adquirir la
categoría de verdades científicas, generalizables a toda situación real.

Nos preguntamos ¿por qué los estudiosos se limitan a modelos tan precarios o
simples? ¿Por qué no utilizan elementos más cercanos a la experiencia real?; creemos
que en principio se tropieza con un problema común a todas las ciencias sociales: la
multiplicidad de variables y sus interrelaciones impide, por lo menos en el estado

actual de las ciencias, su consideración en conjunto.


Mas la piedra de toque de toda teoría es la constatación empírica de sus resultados o
sea la comprobación de que las enunciaciones de la ciencia se corresponden con la
realidad y, subsecuentemente, a partir de esas teorías se pueden predecir situaciones
futuras.

Ante este dilema, quedan dos caminos: uno que utiliza el método deductivo por el cual
a partir de ciertos supuestos se intenta obtener conclusiones que luego se contrastan
con la realidad –este
–este es el camino de los modelos y todos los esfuerzos de
formalización matemática en economía- y otro camino inductivo mediante el cual de la
observación de diversos hechos, se tratan de inferir teorías que los expliquen para
luego contrastarlas con la realidad.

Estos dos caminos utilizan tanto los criterios lógicos de verdad cuanto los estadísticos
de probabilidad, dando entonces lugar a enunciados verdaderos o simplemente
verosímiles; es muy importante saber ante un enunciado su característica
epistemológica, dado que ella será la que nos permitirá saber su validez o
condicionalidad

10.1 Cuestiones previas: evasión, inflación

Nuestro propósito es analizar los efectos en la conducta económica de los sujetos


alcanzados por el impuesto personal a la renta global.

Este análisis habitualmente tiene un supuesto implícito que, aunque no es


desconocido, tampoco suele aclararse con suficiente precisión: todos quienes deben
pagar los impuestos lo hacen en la medida en que la ley lo manda. Existe también otro
supuesto que es la ausencia de inflación.

La evasión es un problema generalizado en la mayoría de los países, es cierto que su


incidencia en la economía varía con su magnitud, pero también lo es que
principalmente produce un efecto de aumentar relativamente la tributación sobre
quienes pagan ya que, en su ausencia, deberían hace frente a menores tasas para que
el Estado obtuviera la misma recaudación.

Se puede observar que, además del fenómeno anterior de aumento de la presión


tributaria, hay otros efectos económicos visibles que deben ser tenidos en cuenta:

1. Cuando quienes pagan son empresas, deben hacer frente a costos mayores que
los de los evasores: hay efectos sobre la competencia
competencia;;
2. Se segmentan los mercados de factores de la producción donde comienzan a
competir productos y servicios legales con productos y servicios afectados por
la evasión;
3. Se produce un efecto de desmoralización en los contribuyentes cumplidores
que, si bien es difícil de cuantificar, no lo es de pronosticar: pérdida de ventas,
competencia desleal y otras situaciones.

Estos
aunqueefectos se potencian
no evadan – tienen, cuando el empresario
por su magnitud debe competir
económica, con rivales
las posibilidades que –
de elusión
que otorga el acceso a técnicas de tax planning, las facilidades en materia de precios
de transferencia y la utilización de paraísos fiscales, todos elementos que le permiten
disminuir su carga tributaria.

Por su parte, la inflación es muy difícil de eliminar de todos los componentes de la ley
del impuesto. Los métodos de ajuste más conocidos son los de índices, que corrigen
los valores afectados por la inflación mediante ratios.2

Estos números correctores, en el mejor de los casos se pueden basar en promedios


sectoriales, aunque es más común que sean índices generales.

Mas allá de la corrección técnica que tenga el mecanismo de ajuste -en eso se ha
avanzado mucho en materia contable– sigue subsistiendo el problema de medir el
efecto de la inflación sobre la obligación tributaria de cada contribuyente y esto es
prácticamente imposible: no se puede eliminar el efecto de la inflación en los
elementos estructurales del impuesto, a lo sumo se pueden realizar ajustes parciales
que serán tan buenos o malos como se diferencie la inflación real que sufrió el
contribuyente, de la inflación que refleja el índice general que se utiliza para ajustar.

La inflación, en la medida en que no es contemplada por la ley del impuesto, o cuando


el ajuste es parcial o insuficiente, produce distorsiones múltiples afectando las bases
imponibles, las deducciones personales, los anticipos tributados y retenciones sufridas,
así como los saldos a pagar; estas distorsiones pueden beneficiar o perjudicar al sujeto,
dependiendo su efecto de los diversos factores intervinientes.3

Mucha doctrina importante es partidaria de incluir el ajuste por inflación de los


componentes principales del tributo; por su autoridad científica transcribimos a
continuación la opinión del Informe Meade4 “a no ser que el índice de inflación de
precios pueda ser reducido a niveles muy bajos, con la esperanza de que se mantenga
en éstos, la indiciación de los impuestos según la inflación es esencial para impedir que
ésta actúe como un método importante pero totalmente arbitrario de recaudación”.

Dicho lo anterior comenzaremos a analizar los problemas de incidencia en la forma


tradicional o sea, ignorando los hechos antes descriptos; no obstante lo dicho debe ser
tenido en cuenta para valorar la verosimilitud, generalidad y validez de las
conclusiones a que arribemos; siempre tendrán un sesgo que estará representado por
el iato que existe entre la realidad y los modelos o suposiciones simplificadoras
empleados.
10.2 Incidencia del impuesto

Como hemos mencionado, los estudios de incidencia abundan, los hay de equilibrio
parcial, de equilibrio general, en competencia perfecta, en condiciones de
competencia imperfecta y muy diversos desarrollos asimilables a las categorías
anteriores. Una característica de estos estudios es su diferente grado de
condicionalidad originado en sus propias teorías subyacentes o implícitas.

Por otra parte, si abordamos el campo de estudio ––la


la realidad- nos encontramos con
que su totalidad es inabordable en el sentido de poder ser subsumida en un modelo;
es más sencillo -y también más falible- observar los hechos para tratar de descubrir
uniformidades que nos permitan alguna generalización.

En ese orden de ideas podemos tratar de observar qué ocurre en la economía cuando
se introduce un impuesto nuevo y si, a posteriori, esas consecuencias se mantienen.

No es necesario recurrir al supuesto conductual tan rígido de la competencia perfecta5,


competencia
para suponer que quien se ve en la obligación de pagar un impuesto tratará de aliviar
su carga mediante una traslación hacia terceros.

Esto podría refutarse postulando conductas altruistas por las cuales el contribuyente
considerara que el tributo representa el costo que debe abonar por los servicios que le
brinda el Estado o que con la recaudación se realizarán obras o se brindarán servicios a
los menos pudientes, por lo cual moralmente estaría justificado el pago.

No obstante pensamos que la mayoría de los individuos se comportará como


supusimos en el párrafo anterior, ya que las actitudes altruistas son más esperables
respecto de ayudar a personas individuales o a instituciones a las que el sujeto
pertenezca o le simpaticen, que respecto del Estado.

Las personas no suelen pensar en el destino que dará el Estado a sus tributos sino que
los ven como una mera exacción de riqueza en beneficio de aquél, con independencia
de las actividades que se realicen con el producido de los impuestos.

Habiendo explicitado y validado el supuesto conductual volvamos al mismo: ¿de qué


modo puede el contribuyente liberarse de la carga económica del impuesto?; la
doctrina ha estudiado diversas formas de traslación mediante el sistema de precios:
hacia delante, hacia atrás, oblicua.

La clasificación anterior se basa en la dirección de la traslación: si se realiza


aumentando los precios de los productos gravados, disminuyendo los costos de sus
insumos o, en el último caso, variando los precios de otros productos o insumos:
traslación oblicua hacia delante o hacia atrás6.

Para que estos procesos sean posibles postulan Musgrave y Musgrave 7 que es
necesario que el sujeto no hubiera utilizado anteriormente toda su fuerza en el
mercado, dado que si lo hubiera hecho no podría forzar la traslación.
El sujeto que recibe la traslación, a su vez, intenta realizar lo mismo con sus clientes o
proveedores y así sucesivamente, hasta que se produzca alguno de los siguientes
hechos: o sufre la traslación un sujeto que carece de fuerzas para, a su vez, trasladar, o
se llega a un consumidor que no puede trasladar, por definición.

En el primero de los casos, sea cual fuere el impuesto, se convierte en un tributo a las
ganancias de quien no puede trasladar, mientras que en el segundo se convierte en un

impuesto
económicas:al disminuir
consumoel yahorro,
el consumidor
disminuir elincidido puede
consumo, cambiar
aumentar sus de
su oferta conductas
trabajo
y otros múltiples comportamientos que también se pueden predicar de quien fue
incidido en sus ganancias.

Estas conductas, a su vez, alteraran las condiciones anteriores del mercado para todos
sus actores, no solo para los incididos directamen
directamente
te por el tributo.

Entonces, podemos visualizar un escenario dinámico, donde existen múltiples acciones


y reacciones cuyo resultado es imposible de pronosticar; un símil adecuado del mismo
sería la acción de arrojar en un lago de aguas calmas una piedra: ésta produciría en las
aguas distintas ondulaciones –traslaciones
–traslaciones– que se dirigirían desde el lugar de caída
hacia los bordes del lago. Al llegar allí –imposibilidad
–imposibilidad de traslación, consumidor final-
volverían hacia su origen interactuando con las olas anteriores y siguientes.
La resultante de estos movimientos es imposible de predecir; esto es un fenómeno
conocido por las ciencias duras: se saben con exactitud las fuerzas que obran sobre
una hoja que cae –gravedad
–gravedad de la tierra, viento, resistencia del aire y otras- mas resulta
imposible pronosticar con exactitud el lugar donde caerá la hoja.

Sobre la traslación, por tanto sobre la influencia de los impuestos en los actores
económicos, sólo se pueden predicar efectos probables que, en la mayoría de los casos
son de imposibles comprobaciones empíricas y sólo comparables con observaciones
aisladas o estudios estadísticos con importante margen de error.

A continuación analizaremos los efectos del impuesto sobre decisiones tales como
ahorrar, trabajar, propensión a correr riesgos y otras.
Un primer problema que se plantea es el de la unidad de análisis: ¿tomaremos a los
sujetos individuales o a las familias? La mayoría de la literatura toma como unidad a la
familia, considerándola como un solo individuo.

Esto no es totalmente acertado pues la familia esta compuesta por individuos con sus
propios intereses y ambiciones que no siempre se someten a las del conjunto; no
obstante hay decisiones –consumo,
–consumo, ahorro, educación de los hijos- que es común en
nuestra sociedad se tomen en el marco de la familia que, vista de afuera, parece un
sujeto único.

Además muchas veces las personas deciden en función de otros grupos externos a la
familia de los que forman parte, como sindicatos o clubes.
En definitiva lo único observable es el comportamiento exterior a la familia dado que la
mayoría de los procesos interiores pueden verse desde el punto de vista económico
pero no son procesos de mercado, no hay allí precios.

Por tanto tomaremos como unidad de análisis al individuo, considerando en cada caso
que sea pertinente, las situaciones familiares comprendidas
comprendidas..

El objetivoproduce
impuesto buscado
en con este análisis
la asignación puede ser
de recursos, determinar
en la losdel
distribución cambios
ingreso,que el
en la
estabilidad de la economía, en el crecimiento económico o cualquier otro objetivo de
política fiscal8.

Para ello se debe estudiar la influencia del impuesto en las decisiones económicas de
los agentes del mercado; en relación con el impuesto que estudiamos será de
importancia determinar su influencia sobre el esfuerzo laboral, el ahorro, la inversión y
otras decisiones relevantes.

El análisis más simple es el de equilibrio parcial donde se estudia el mercado de un


bien; en el análisis de equilibrio general se analizan la totalidad de las repercusiones
del tributo en los distintos mercados.

10.3 Efectos sobre el ahorro y la inversión

Los factores que motivan que las personas ahorren e inviertan son una de las
cuestiones de mayor discusión entre los economistas.

Como es obvio es necesario establecer estas motivaciones para poder influir sobre
ellas: si lo que se considera deseable es que ambos factores aumenten ––proposición
proposición
aceptada por la mayoría de la doctrina- es imprescindible conocer que hechos
incentivan estos propósitos particulares; un segundo paso será estudiar y proponer la
forma de influir sobre ellos.

Uno de los factores que se afirma tiene efectos sobre el ahorro y la inversión es el
impuesto a la renta ya que se supone que uno de los motivos más importantes que
influye en las decisiones, está constituido por el rendimiento que le brindan estos
activos a sus propietarios y este tributo los disminuye.

Antes de avanzar no es superfluo recordar lo dicho anteriormente sobre los procesos


de traslación: en este análisis partimos de la hipótesis de que la carga económica del
impuesto es soportada por el sujeto incidido quien no recupera ese costo mediante el
mecanismo de los precios.

Un factor adicional que complica el análisis es la imposibilidad de aislar las


consecuencias de este impuesto de la influencia de los demás tributos que gravan el
factor analizado. Por ejemplo, sobre los ahorros seguramente influirán no sólo el
impuesto a la renta sino también impuestos patrimoniales generales o especiales y
aún, probablemente, impuestos sobre las ventas: todos ellos disminuyen la renta
después de impuestos.
Comenzaremos aceptando que uno de los determinantes más fuertes de la elección
entre consumo presente y futuro 9 es el rendimiento del ahorro. Los demás factores
que se pueden a priori considerar, tales como el riesgo de la inversión, su liquidez y
disponibilidad y otros, son eliminados ya que se supone se reflejan en el precio del
factor, la tasa de interés.

Esta última es una condición bastante rígida ya que está presuponiendo un modelo de
competencia
perfectos queperfecta
permitandonde existen, entre
la subsunción otras
de todos loscaracterísticas, mercados
elementos citados en el de capitales
precio.

Veamos la función del ahorro en la economía. La renuncia al consumo corriente de


bienes libera recursos que –directa
–directa o indirectamente a través de diversos mecanismos
institucionales- se aplican a aumentar la capacidad productiva de la economía. Por
supuesto el ahorro no es el único factor del crecimiento ya que también influyen el
avance tecnológico, las mejoras en salud y educación y otros, pero sí es lícito decir que
cumple un papel central en este proceso.

Aquí nos ocuparemos del ahorro familiar que es el afectado por el impuesto personal a
la renta, en la Segunda Parte, al hablar del impuesto empresario nos ocuparemos del
ahorro de las empresas. No obstante debemos decir que entre ambos existen
importantes relaciones: en la medida en que las empresas ahorran mediante la
financiación con capital propio no distribuyen dividendos con lo cual disminuyen la
renta ––posibilidad
posibilidad de ahorro– de los accionistas.

Podría argüirse que los accionistas podrían obtener igual la renta resultante,
vendiendo sus acciones en la bolsa; la no distribución de dividendos aumenta en teoría
la cotización en un importe igual a ellos, quien venda recupera el valor de los
dividendos, pero verá disminuida su participación ––número
número de acciones- societaria,
decisión que no es factible prever.

La suposición del aumento de valor de las acciones no puede llevarse al extremo de


pretender un aumento exactamente igual al de las utilidades retenidas, es sabido que
los mercados de valores reflejan muchas otras variables en sus cotizaciones; por ello es
común que el valor accionario de las empresas difiera del valor de la suma de sus
bienes, con lo cual, en lo que nos interesa, el ahorro societario y el ahorro personal no
serían equivalentes.10

En un capítulo anterior hemos hablado del modelo de comportamiento intertemporal


de los sujetos y, como vimos, según el criterio que adoptemos, la influencia del
impuesto en el ahorro puede ser importante.

Junto con el papel desempeñado por la renta disponible influye también en el ahorro
el capital acumulado. El efecto de seguridad y previsión del futuro que produce el
ahorro también lo produce el ahorro anterior o riqueza acumulada, no importando en
este aspecto si proviene de ingresos propios o herencias. Nos encontramos aquí con
que los impuestos que gravan las transmisiones a título gratuito también tienen su
relación, aunque indirecta, con el ahorro.
Existen estudios11 donde se afirma que los cambios en los tipos de interés tienen
teóricamente un efecto ambiguo sobre el nivel del ahorro, ya que es probable
provoquen dos efectos distintos, que nos resultan ya familiares: un efecto renta por el
cual, ante un aumento de la tasa del impuesto que disminuya los rendimientos del
ahorro, la unidad familiar reacciona disminuyendo el consumo de modo de obtener el
mismo ingreso por sus ahorros –ahora
–ahora aumentados– que obtenía antes del cambio.

También existe un
“más barato”el efecto sustitución
consumo y por tantoque, ante el menor
lo incrementa. rendimientoesdel
La afirmación queahorro,
existehace
una
compensación entre los efectos renta y sustitución.12

No obstante esta afirmación no puede trasladarse automáticamente


automáticamente a llaa incidencia del
impuesto como elemento que disminuye la renta del ahorro puesto que, con un
mismo nivel de ahorro antes de impuestos, el rendimiento después del tributo a la
renta variará según la alícuota marginal de cada contribuyente

Los autores citados13 afirman que: “…analizar el efecto de los cambios… en términos
reales a los que las familias esperan poder transformar el consumo presente en
consumo futuro” es una variable inobservable y concluyen “…hay una incertidumbre
sustancial sobre la sensibilidad del ahorro a los tipos de interés y, por tanto, en
particular, a los cambios en los tipos impositivos sobre la renta del interés”.
Respecto de los motivos que llevan a las familias a ahorrar, los keynesianos sostienen
que el consumo es función de la renta disponible, siendo más apropiado decir que
también influyen la renta pasada y futura así como del tipo de interés que devenguen
los ahorros.

Dentro de este análisis se postula que la tasa de ahorro aumenta con el nivel de la
renta o sea habría una propensión marginal al ahorro creciente. En otros términos, a
medida que se dispone de mayor dinero, la parte porcentual que se consume es
menor; por definición lo que no se consume se ahorra.

Atkinson y Stiglitz14 amplían el análisis considerando además la demanda de


préstamos: la situación del deudor que ante una caída del costo de los préstamos –
siempre provocada por una disminución del impuesto que grava la renta del
acreedor/prestamista– recibe un aumento de riqueza y aumenta el consumo.

En caso de aumentar el costo de los préstamos por aumento en el impuesto que paga
el prestamista-acreedor podría ocurrir que el deudor aceptara el aumento, o sea que
el impuesto en realidad sea trasladado, porque las gestiones para obtener otro crédito
ante distinto acreedor fueran de un costo que equivaliera al aumento, o por no recibir
crédito en iguales condiciones de otro acreedor. Obsérvese también que aquí se
presuponen situaciones de competencia perfecta, aunque con algunas imperfecciones
en el mercado que permiten la traslación.

Si estas premisas fueran ciertas, el ahorro sería muy castigado por el impuesto
progresivo ya que, no sólo se genera en mayor proporción en los tramos altos de
ingreso, sino que éstos son los tramos sometidos, a su vez, a más alta alícuota
marginal.

Musgrave y Musgrave15 sostienen, no obstante, que la diferencia de impacto del


impuesto progresivo sobre los ahorros, no es tan dramática porque “la diferencia en el
impacto sobre el consumo-ahorro de un dólar de impuesto pagado por familias con
niveles de renta de 20.000 dólares y de 100.000 dólares depende de la diferencia en
las respectivas
medias al ahorrotasas de ahorro
difieran profundamente, lasypropensiones
marginales no medias, y aunque las propensiones
marginales difieren mucho
menos”.

La conclusión anterior no parece tan evidente, ya que la gravabilidad del ahorro ha


sido el motor que ha impulsado todos los estudios de reemplazo del impuesto a la
renta por el impuesto al gasto, como ya hemos visto. 16

Esto implica que no es posible desechar el efecto de la imposición progresiva sobre el


ahorro, si bien también es cierto que estos efectos seguramente deben ser en la
actualidad menores, habida cuenta de la reducción general de las alícuotas y del
número de tramos de renta que se ha producido en la mayoría de los países del
mundo.

Se puede realizar una afirmación similar a la del ajuste por inflación: en la medida en
que las tasas, especialmente las marginales, del impuesto a la renta personal no sean
muy altas es de esperar disminuyan los efectos indeseables del tributo sobre la tasa de
ahorro.

Por último debemos decir que la noción clásica de estrecha relación entre el ahorro y
las tasas de interés indica sólo una de las fuerzas que influyen en la decisión de
ahorrar, debiendo ser ampliada para contemplar las influencias de la teoría del ciclo
vital, las imperfecciones del mercado que dificultan la obtención de préstamos, la
política de distribución de dividendos de las empresas, la aversión al riesgo y el hecho
de que en las economías modernas, una parte cada vez más importante del ahorro
familiar, no es decidida por los individuos, sino por las empresas que manejan los
fondos de pensión donde se acumulan las utilidades diferidas de los trabajadores.

10.4 Efectos sobre la oferta de trabajo

En este tópico debemos, en primer lugar, analizar el marco teórico en que lo plantea
comúnmente la economía: existe pleno empleo y el nivel de producción
correspondiente a ese pleno empleo se mantiene automáticamente a los precios
vigentes.

Esa magnitud del PBI relacionada con el nivel de población nos da la renta per cápita,
siendo los principales determinantes de la capacidad productiva los recursos naturales,
el trabajo así como el desarrollo tecnológico que permite la mejor combinación entre
ambos; dada la relativa rigidez de los recursos naturales los factores que interesan son
los dos últimos.
Nos ocuparemos del factor trabajo y la influencia que ejerce sobre su oferta la
imposición a su remuneración, pero no debemos olvidar la primera premisa relativa al
pleno empleo ya que las situaciones de desempleo en la sociedad moderna son muy
comunes y cambian el análisis.

Como advertencia decimos que el problema en la realidad es bastante distinto que


como lo abordaremos.

La falta de puestos de trabajo es el gran problema de la mayoría de los


lo s países y este no
es el lugar adecuado para analizar sus causas ni proponer soluciones, sólo advertimos
que se trata de un problema muy distinto que la desocupación friccional que admitían
temporalmente los clásicos y estaba motivada fundamentalmente por el progreso
tecnológico: los tejedores anteriores a la revolución industrial debían adquirir
capacidades para convertirse en obreros de las fábricas de los telares que los
reemplazaban.

Entrando en tema podemos decir que el aumento del impuesto a la renta del trabajo
produce un efecto renta –aumento
–aumento de oferta para mantener el nivel de ingresos
después del impuesto- y un efecto sustitución –disminución
–disminución de oferta por abaratarse
relativamente el ocio- que reduce el incentivo a trabajar. Esto último como vimos en
capítulos anteriores, que se origina en la imposibilidad de incluir al ocio en la base del
impuesto.

También es conocido que el efecto renta está fuertemente influido por la alícuota
promedio del impuesto, mientras que el efecto sustitución lo está por la alícuota
marginal.

Observemos que se trata de dos fenómenos contrarios por lo que sólo podremos
estimar la resultante de ambos, ya que son difíciles de aislar.

Es posible decir que para los trabajadores situados en el nivel superior de las escalas
de sueldo primará el efecto sustitución, pues son los que están afectados por las
alícuotas progresivas mayores del impuesto, no obstante se pueden imaginar
situaciones que morigeren o anulen este efecto: el prestigio del trabajo, las
posibilidades de ascenso social y otros.

Por el contrario quienes están en las escalas inferiores de remuneración se verán


afectados fundamentalmente
fundamentalmente por el efecto renta por varias razones:

1. Los salarios tienen un mucho mayor componente alimentario o sea el aumento


de impuestos puede afectar consumos imprescindibles
imprescindibles;;
2. La magnitud del aumento del impuesto es probablemente menor dado que a
menor renta menor alícuota;
3. Tienen menores posibilidades de empleos alternativos.

En general son muy distintas las reacciones esperables de las esposas, ya que de no
existir guarderías gratuitas para los niños o desgravaciones equivalentes en el
impuesto, la remuneración neta de su trabajo libre de gastos puede resultar exigua y
en este caso predominará el efecto sustitución.

También se puede decir que la cuestión crucial sobre la que existe menos precisión es
la decisión sobre trabajo y ocio, pero el mismo nivel de incertidumbre puede
postularse de otras relaciones que tienen que ver con el esfuerzo laboral tales como
trabajar dentro del hogar o fuera de él mediante una remuneración, rendimientos y
ventajas no pecuniarios
de la remuneración obtenidos
mediante en el de
la opción trabajo,
comprapordeejemplo sistemas
acciones, deen
comidas diferimiento
el trabajo,
compras de mercaderías a precios menores de los del mercado, vales de alimentos y
otros.

En cada uno de estos casos la influencia del impuesto es muy difícil de aislar de los
demás factores que condicionan las decisiones, por lo que no es posible p
prever
rever efectos
generalizados.

Por último también influyen en las decisiones los mecanismos de la seguridad social y
el modo de definir la base imponible del impuesto: deducciones especiales para
empleados, deducciones para esposas que trabajen fuera del hogar y otras.

Retomando lo anticipado es muy difícil establecer teóricamente cual será el


comportamiento de los sujetos ante el tributo, por lo que varios autores han intentado
observar la realidad por medio de estudios empíricos.

Tanto Atkinsons y Stiglitz como Boadway y Wildasin mencionan tres formas distintas
de estudio de la oferta laboral en relación al impuesto:

1. Estudios sobre actitudes y comportamiento percibidos;


2. Comportamiento observado en el mercado de trabajo;
3. Evidencia experimental

Se trata de entrevistas personales, estudios de series temporales y de experimentos


controlados, de los cuales no han podido ser obtenidas conclusiones generalizables, en
especial porque se necesitaría una especificación más compleja que tenga en cuenta
todos los elementos del impuesto, no sólo la escala de alícuotas y la interacción del
mismo con otras cuestiones como los beneficios de la seguridad social.

Además no es razonable hablar de una “oferta de trabajo” para relacionarla con las
variaciones del impuesto ya que diversos grupos ––no
no sólo de ingresos distintos– tienen
actitudes completamente diferentes: un ejemplo de ello son las de varones cabeza de
hogar y sus esposas que, como vimos, reaccionan de forma disímil ante los aumentos
de impuesto.

Por otra parte es dable observar en los países desarrollados que en el general,
tomando el largo plazo, ha habido un aumento en la remuneración del trabajo y una
disminución en las horas de labor, lo que podría permitir afirmar una preeminencia, en
dicho largo plazo, del efecto sustitución.
Veamos ahora la situación en el mundo del desempleo; los análisis anteriores no son
válidos, tienen como premisa el supuesto clásico del pleno empleo.

Cuando existe desempleo, en especial si la tasa es alta, se provocan múltiples


situaciones que hacen que el trabajo en sí, sea un bien inapreciable, más allá de su
remuneración.

Esto estadeinfluido
carecer porque
seguridad socialquien está
y sufre desocupado,
múltiples además
efectos de ynosociales
psíquicos tener ingresos, suele
a causa de esa
situación.

En realidad, para el desempleado, el problema de la variación de los impuestos que


afectan al trabajo no existe y su única preocupación es conseguirlo. Muchas veces la
solución de esta búsqueda termina en el trabajo informal que, como es obvio, no es
captado por el impuesto.

10.5 Efectos sobre la distribución de renta y la riqueza.

Este tema tiene una larga tradición en la historia de las finanzas públicas; en la medida
en que se considere que la distribución de rentas y patrimonio que produce el
mecanismo del mercado no es adecuada a los criterios de justicia existentes, aparece
el problema de la redistribución.

Este problema es un problema político y tiene muy distintas facetas; además se puede
abordar desde muy distintos ángulos. Es más, hay personas que consideran que no
existe, dado que la justicia en la distribución de bienes debe corresponderse con el
esfuerzo que cada cual vuelca en el mercado, admitiéndose que la pobreza debe
mitigarse mediante la acción privada de grupos de buena voluntad y no la intervención
del Estado.

A partir de aquí asumiremos que la redistribución de rentas y patrimonios es un tema a


analizar y que puede hacerse en base a las dos herramientas de que dispone el Estado:
los impuestos y el gasto público.

Dejando de lado el último aspecto, por ser ajeno a este trabajo, tenemos que dentro
del sistema tributario el impuesto que puede ser la mejor herramienta redistributiva,
es el tributo global a la renta personal.

La afirmación anterior se basa en que un elemento fundamental de la redistribución


son los impuestos con alícuotas progresivas que, por su naturaleza, detraen más
riqueza proporcionalmente de las personas que más ganan.

En este orden de ideas es evidente que, en teoría, a mayor progresividad del sistema
de alícuotas, mayor será el efecto redistributivo obtenido.

Como vimos en capítulos anteriores, el diseño de la estructura de alícuotas no es una


tarea sencilla, dado que los efectos sobre las conductas de los contribuyentes de los
distintos tipos utilizables no son totalmente conocidos, salvo las especulaciones sobre
casos extremos que gozan de cierta verosimilitud.

Así es fácil pronosticar que un tributo con muy baja progresividad, por ejemplo el flag
tax u otro impuesto de alícuota proporcional con un mínimo exento, producirá muy
poco efecto sustitución, es claro que tampoco se podrá lograr un importante grado de
redistribución con el mismo.

Por otra parte, prestigiosa doctrina17 postula que el impuesto a la renta debe tener
una progresividad mayor que la necesaria para cumplir con el principio de capacidad
contributiva, de modo de poder compensar los efectos regresivos de otros impuestos
integrantes del sistema tributario, como por ejemplo los impuestos al consumo.

Entonces, la decisión del grado de redistribución es una decisión política que, no


obstante, deberá tener en cuenta ciertas características de los instrumentos con que
se materialice.

Entre ellas son muy importantes los efectos desalentadores de las altas alícuotas del
impuesto personal a la renta global que hemos visto en este Capítulo.

Musgrave y Musgrave18 opinan que existen límites a la redistribución, pues los


aumentos de impuestos “pueden disminuir el tamaño de la tarta disponible para
redistribución” en especial porque el exceso de gravamen aumenta con el aumento de
la alícuota marginal del impuesto.

Este conocido efecto fue el que permitió el análisis de Laffer sobre la disminución de la
recaudación total ante un aumento de alícuotas que supere cierta cota 19.

10.6 Efectos anticíclicos y de estabilización

Entendemos por efectos anticíclicos y de estabilización la utilidad del tributo para


morigerar el ciclo económico, esta característica se debe fundamentalmente a la
escala de alícuotas progresivas.

Cuando el ciclo está en su etapa ascendente el aumento del producido del tributo será
mayor que el aumento del PBI con lo cual se producirá un efecto contracíclico; en la
etapa descendente los efectos del impuesto serán expansivos pues la disminución de
la recaudación será menor que la del PBI.

Este análisis es compartido por Due y Friedlander 20 quienes adjudican a este impuesto
gran elasticidad, motivada especialmente por la escala de alícuotas progresivas y las
deducciones de sumas fijas.

Por su parte Goode21 distingue dos clases de flexibilidad en el impuesto:

1. Flexibilidad intrínseca que está dada por las variaciones en el impuesto


producidas por las fluctuaciones cíclicas de la economía y, en esencia responde
a los elementos antes analizados;
2. Un segundo tipo de flexibilidad es la que se produce por cambios en los tipos
del gravamen, previstos por la ley para el caso en que las magnitudes
económicas se manifiestan en determinada forma ––flexibilidad
flexibilidad reglada—
reglada—o
cuando se realizan cambios ad hoc a los que llama flexibilidad discrecional.

El mismo autor amplía el análisis respecto de la flexibilidad intrínseca diciendo que


depende de que la base imponible sea amplia y sea sensible a las variaciones en la
actividad económica y de la escala de alícuotas.
No obstante, la utilidad del impuesto como estabilizador, no sólo depende de su
flexibilidad, sino también de que el Estado no altere sus propios gastos a causa del
ciclo y de la reacción del sector privado a esta detracción mayor: cuanto más se
retraiga el consumo ante el aumento de la recaudación del impuesto, mayor será el
efecto estabilizador en el auge. Similares afirmaciones se pueden realizar, mutatis
mutandi, para la etapa depresiva del ciclo.

En lo que hace a la flexibilidad reglada y a la discrecional, la pretensión de alterar con


fines anticíclicos los tipos del gravamen, generalmente produce debates políticos y
administrativos ya que siempre existen razones, en uno u otro sector, para proponer
reformas al tributo que, ante la petición de cambios también suelen ponerse sobre la
mesa de discusiones.
Los efectos económicos de las variaciones de esta índole suelen ser difíciles de
apreciar, dado que éstas son temporarios –cambian
–cambian con el ciclo—
ciclo—por lo que es difícil
aislar sus efectos de los de las demás variables.

La reducción temporal de los tipos del impuesto, realizada con propósitos anticíclicos
se puede esperar estimule el consumo privado, siendo inverso el efecto de una suba
en dichos tipos; no obstante la extensión y el ritmo de la reacción son de difícil
pronóstico.

En líneas generales podemos decir –esto


–esto es válido para todos los tipos de flexibilidad
flexibilidad——
que el efecto anticíclico se verificará más rápidamente para quienes tributan por el
sistema de retención en la fuente, siendo el ajuste mucho más lento para los demás
perceptores de ganancias.

Como es obvio, la importancia de estos efectos del impuesto en la economía


dependerá fundamentalmente de la importancia que tenga este tributo dentro de la
recaudación total

El análisis difiere si, en lugar de partir de una situación de pleno empleo, como
tradicionalmente se hace, se parte de una situación de desempleo, allí el efecto sobre
el aumento de la recaudación interferirá con el esfuerzo de recuperación de la
economía, impidiendo volver a la situación de pleno empleo o requiriendo otras
políticas públicas.

10.7 Efectos sobre la propensión a aceptar riesgos.


Cuando estudiamos los fenómenos económicos advertimos de inmediato la existencia
de incertidumbre, este fenómeno afecta además, a todas las actividades humanas ya
que es imposible prever o considerar los efectos de todas las causas.

En economía el riesgo consiste en la posibilidad de hacer malos negocios o perder con


ellos a causa de la ignorancia –o –o falta de certeza– sobre la totalidad de las
consecuencias de nuestros actos y de su relación con los actos de los demás.

Entonces pasa a ser un tema de suma importancia observar la relación existente entre
el riesgo ––como
como factor natural componente de toda economía- y su relación con los
impuestos; en el caso con el impuesto personal a la renta global.

El riesgo influye evidentemente sobre las decisiones de inversión de los sujetos, por lo
que es de esperar que ante una inversión con mayor riesgo la tasa de retorno esperada
deba ser mayor, la diferencia entre esta superutilidad y la utilidad normal de una
inversión sin riesgos es la prima que se abona por dicho riesgo.

En tales condiciones es admisible que la inversión riesgosa producirá un rendimiento


mayor que, al ser gravado por una alícuota progresiva, disminuya su rendimiento neto.

Es común deducir de estos argumentos que la imposición progresiva desalienta la


asunción de riesgos o, lo que es lo mismo, aumenta la prima del riesgo, pues al ser los
resultados gravados a una alícuota mayor, la diferencia neta con los resultados de una
inversión sin riesgo serán menores y esto se refleja en una tasa mayor. Se supone que,
además, esto es indeseable para la economía.

Diversos autores han profundizado el tema y no existen conclusiones concordantes ya


que el análisis de este problema depende no sólo de los diferentes mercados de
inversiones al alcance del sujeto, sino también de los efectos de los demás impuestos,
de la posibilidad total o parcial de deducir las pérdidas de capital

Aquí también son reconocibles los efectos renta y sustitución: el impuesto ––disminuye
disminuye
la renta neta esperada– puede impulsar a los sujetos a tomar inversiones más
riesgosas para lograr la misma rentabilidad neta o puede inducirlos a invertir menos
pues la prima de riesgo, neta de impuestos, disminuye por la acción del impuesto a la
renta; como de costumbre, es impredecible el resultado neto de ambos efectos, pues
también entran en juego las características personales del inversor, en especial su
actitud ante el riesgo.

Se suele estudiar este efecto mediante modelos que parten del mas simple que analiza
la elección entre un bien sin riesgos –el
–el dinero- y una inversión con riesgos, por
ejemplo acciones para irse complicando a medida que se agregan nuevos factores.

La influencia del impuesto cambia con la complicación de los modelos que, debemos
tener presente, son también mucho menos complejos que los mercados reales.

Due y Friedlander22 afirman que el efecto neto resulta difícil de evaluar pero “parece
razonable la conclusión de que no es muy importante”, además el tratamiento
favorable que reciben en muchos países las ganancias de capital, contribuye a diluir el
efecto del tributo sobre la asunción de riesgos.

Por ello no existen coincidencias sobre si el impuesto personal a la renta global


aumenta o disminuye la propensión
p ropensión a tomar riesgos, nos parece prudente concluir una
apreciación de Musgrave y Musgrave23 que compartimos: “El resultado neto puede ser
un incremento o una reducción de la asunción de riesgo y no es posible una
generalización simple del resultado”.
10.8 Costos de administrac
administración
ión y cumplimiento.

El impuesto personal a la renta global es, como hemos visto, un tributo de estructura
muy compleja debido a la necesidad de reflejar lo más adecuadamente posible la
capacidad contributiva de los sujetos; sabemos que esta magnitud es de difícil
medición siendo un problema adicional la personalización del impuesto de modo de
poderlo adaptar a la capacidad contributiva del individuo.

Esto hace que tanto el cumplimiento como la administración del mismo sean costosos
por la complejidad de las normas; hemos opinado en capítulos anteriores en forma
contraria a una simplificación que, aún cuando permitiera reducir estos costos,
alterara el principio de capacidad contributiva como eje del gravamen.
La recaudación y control del impuesto requieren personal y equipos técnicos siendo
éste un servicio público cuya eficiencia debe medirse en términos de costo por cada
unidad recaudada.

El primer problema que se plantea es que el Estado usualmente no dispone de una


cantidad de personal y equipo para este impuesto sino que en general la organización
que recauda se organiza más bien por funciones: control interno y externo de
contribuyentes, inspecciones,
inspecciones, etc. que por impuesto.

En otros casos, para minimizar el costo recaudatorio, se utilizan técnicas de


segmentación de contribuyentes de modo de poder asignar los de menor significación
en cuanto a su aporte a la recaudación, a personal menos preparado.

También suele ocurrir que existan grupos de personal abocados a sectores económicos
específicos o a problemas determinados24.

Todas estas variantes hacen difícil calcular el costo de recaudación de este tributo,
segregándolo de los demás impuestos. No obstante, su compleja legislación nos hace
sospechar que dicho costo es probable sea relativamente alto.

En lo que hace a los costos de cumplimiento también son altos dada la necesidad casi
generalizada de requerir apoyo profesional para cumplimentar las declaraciones
juradas, habida cuenta
cuenta de la m
mencionada
encionada complej
complejidad
idad aludida.

10.9 Exceso de gravamen


Se denomina exceso de gravamen o carga excedente al costo que sufre el sujeto por la
interferencia del impuesto en sus elecciones. Como es obvio, este costo para el
contribuyente no es recaudación para la administración. Por lo tanto es deseable
minimizar esta carga excedente.

En principio debemos decir que el único impuesto que no tiene carga excedente es el
impuesto de suma fija o capitación: no hacer cambiar las elecciones de los
contribuyentes.
Este impuesto es de imposible aplicación en el mundo actual por no tomar en cuenta
el criterio de equidad.

Por ello la imposición equitativa debe basarse en indicios de capacidad contributiva


tales como la renta, el patrimonio y el consumo, todos los cuales, en menor o mayor
medida, distorsionan las elecciones de los contribuyentes o sea producen carga
excedente.

El análisis de la carga excedente puede aplicarse a la elección entre productos, entre


bienes y ocio y entre consumo presente y futuro en la búsqueda de una combinación
óptima de impuestos que minimice dicha carga; este ha sido el propósito de la teoría
de la imposición óptima a la cual nos hemos referido en capítulos anteriore
anteriores.
s.
 10. Incentivos a la inversión

Ha sido muy frecuente la utilización del impuesto personal a la renta como medio de
incentivar ciertas inversiones.

Los elementos más utilizados, han sido las exenciones y las degravaciones; también se
han utilizado con el mismo propósito mecanismos de beneficio financiero tales como
la amortización acelerada o préstamos sin intereses, como el sistema de roll over.

Más allá de la razón de estos tratamientos preferenciales, que veremos más adelante,
se trata de mecanismos que desnaturalizan el impuesto y sus supuestos beneficios se
podrían lograr igualmente suplantándolos por un sistema de subvenciones que resulta
mucho más transparente, por dos razones: a) la subvención es votada por los
legisladores dentro del presupuesto, como cualquier otro gasto, b) dada su naturaleza
del gasto, se conoce su costo.

Pese a no considerar al impuesto global a la renta personal como el mejor instrumento


de promoción de la inversión, es cierto que ha sido y es utilizado con estos propósitos
en muchos países, por lo que deberemos analizarlo.

Este tema está íntimamente relacionado con los efectos del impuesto sobre el ahorro;
aún si no consideramos como los economistas clásicos que el ahorro es igual a la
inversión, debemos convenir en que la segunda se origina en aquél, que es su
presupuesto indispensable.
Por ello, los mecanismos internos de la estructura del impuesto por los que se podría
fomentar mejor la inversión, dependen –tienen
–tienen intima relación- con la influencia del
tributo en el ahorro.

No obstante los elementos que motivan la inversión, más allá de requerir previo
ahorro, tienen complejidades adicionales sobre las que también influye el impuesto a
la renta.

La teoría nos enseña que los inversores pretenden maximizar sus beneficios; esto no
siempre es cierto en la vida real, pues a veces la intención es maximizar ventas,
obtener una porción mayor del mercado, un mayor flujo de fondos u otras reglas
empíricas que no impliquen necesariamente maximizar ganancias.

Es evidente que según cual sea el objetivo a lograr, ese estará en mayor o menor
medida relacionado con el rendimiento y es allí donde puede influir el impuesto,
mientras que en los demás casos la relación impuesto/inversión no es tan directa, por
lo que el impuesto será poco valioso como incentivo a la inversión.

10. Resumen

En este capítulo se analizan los efectos en la conducta económica de los sujetos


alcanzados por el impuesto personal a la renta global.

La dificultad fundamental para estudiar el tema consiste en determinar quién soporta


la carga económica de los impuestos, ya que los efectos económicos de la tributación
sólo se pueden atribuir a quienes soportan económicamente su carga, resultando
neutrales ––excepto
excepto efectos financieros- para los demás agentes. Nos estamos
refiriendo a lo que se conoce en teoría como incidencia de los impuestos.

Este análisis habitualmente tiene un supuesto implícito que, aunque no es


desconocido, tampoco suele aclararse con suficiente precisión: todos quienes deben
pagar los impuestos lo hacen en la medida en que la ley lo manda. Existe también otro
supuesto que es la ausencia de inflación.

La evasión es un problema generalizado en la mayoría de los países, es cierto que su


incidencia en la economía varía con su magnitud, pero también lo es que
principalmente produce un efecto de aumentar relativamente la tributación sobre
quienes pagan ya que, en su ausencia, deberían hace frente a menores tasas para que
el Estado obtuviera la misma recaudación.

Además hay otros efectos económicos visibles que deben ser tenidos en cuenta:
efectos sobre la competencia, segmentación de los mercados de factores de la
producción ––compiten
compiten productos y servicios legales con productos y servicios
afectados por la evasión– y un efecto de desmoralización en los contribuyentes
cumplidores que, si bien es difícil de cuantificar, no lo es de pronosticar: pérdida de
ventas, competencia desleal y otras situaciones.
Estos efectos se potencian cuando el empresario debe competir con rivales que –
aunque no evadan– tienen, por su magnitud económica, las posibilidades de elusión
que otorga el acceso a técnicas de tax planning, las facilidades en materia de precios
de transferencia y la utilización de paraísos fiscales, todos elementos que le permiten
disminuir su carga tributaria.

En lo que respecta a la inflación, en la medida en que no es contemplada por la ley del


impuesto, o cuando el ajuste es parcial o insuficiente, produce distorsiones múltiples
afectando las bases imponibles, las deducciones personales, los anticipos tributados y
retenciones sufridas, así como los saldos a pagar; estas distorsiones pueden beneficiar
o perjudicar a los sujetos, dependiendo su efecto de los diversos factores
intervinientes.

Luego se comienzan a analizar los problemas de incidencia en la forma tradicional o


sea, ignorando los fenómenos antes descriptos: los contribuyentes intentan librarse de
la carga del impuesto mediante la traslación.

La doctrina ha estudiado diversas formas de traslación mediante el sistema de precios:


hacia delante, hacia atrás, oblicua; que estos procesos ocurran depende de la fuerza
de los actores en el mercado, dado que quien sufre la traslación intenta, a su vez,
trasladar la carga a otro en un proceso que sólo tiene fin, cuando alguien no posee la
fuerza suficiente para trasladar o es un consumidor final.

La resultante de este conjunto de procesos no es posible de predecir, por tanto


tampoco la influencia de los impuestos en los actores económicos. Sólo se pueden
sostener efectos probables que, en la mayoría de los casos son de imposibles
comprobaciones empíricas y solo comparables con observaciones aisladas o estudios
estadísticos con importante margen de error.

Luego se analizan, tomando como unidad al individuo, los efectos del impuesto sobre
decisiones tales como ahorrar, trabajar, propensión a correr riesgos y otras.

En lo que hace al impuesto a la renta se considera uno de los factores que tiene
efectos sobre el ahorro y la inversión ya que disminuye le rendimiento neto de las
mismas.

Junto con el papel desempeñado por la renta disponible influye también en el ahorro
el capital acumulado: el efecto de seguridad y previsión del futuro que produce el
ahorro también lo produce el ahorro anterior o riqueza acumulada, no importando en
este aspecto si proviene de ingresos propios o herencias.

Existen estudios que postulan que los cambios en los tipos de interés tienen
teóricamente un efecto ambiguo sobre el nivel del ahorro ya que es probable
provoquen dos efectos distintos, que nos resultan ya familiares: un efecto renta por el
cual, ante un aumento de la tasa del impuesto que disminuya los rendimientos del
ahorro, el sujeto reacciona disminuyendo el consumo de modo de obtener el mismo
ingreso por sus ahorros –ahora
–ahora aumentados– que obtenía antes del cambio.
También existe un efecto sustitución que, ante el menor rendimiento del ahorro, hace
“más barato”el consumo y por tanto lo incrementa. La afirmación es que existe una
compensación entre los efectos renta y sustitución y se puede asimilar a la acción del
impuesto, si bien el efecto real dependerá la escala de alícuotas donde se ubique el
contribuyente.

No obstante no es posible desechar el efecto de la imposición progresiva sobre el


ahorro, si bien también es cierto que estos efectos seguramente deben ser en la
actualidad menores, habida cuenta de la reducción general de las alícuotas y del
número de tramos de la escala de rentas que se ha producido en la mayoría de los
países del mundo.

Se puede realizar una afirmación similar a la del ajuste por inflación: en la medida en
que las tasas, especialmente las marginales, del impuesto a la renta personal no sean
muy altas es de esperar disminuyan los efectos indeseables del tributo sobre la tasa de
ahorro.

En lo referido a la influencia de este impuesto sobre la oferta de mano de obra es


clásico el análisis del efecto renta –aumento
–aumento de oferta para mantener el nivel de
ingresos después del impuesto- y el efecto sustitución ––disminución
disminución de oferta por
abaratarse relativamente el ocio- que reduce el incentivo a trabajar. Esto último como
vimos en capítulos anteriores, que se origina en la imposibilidad de incluir al ocio en la
base del impuesto.

La resultante de estos dos efectos es difícil de aislar, pudiéndose sostener que es


posible que para los trabajadores situados en el nivel superior de las escalas de sueldo,
primará el efecto sustitución pues son los que están afectados por las alícuotas
progresivas mayores del impuesto, no obstante se pueden imaginar situaciones que
morigeren o anulen este efecto: el prestigio del trabajo, las posibilidades de ascenso
social y otros.

Por el contrario quienes están en las escalas inferiores de remuneración se verán


afectados fundamentalmente por el efecto renta porque los salarios tienen un mucho
mayor componente alimentario, la magnitud del aumento del impuesto es
probablemente menor dado que a menor renta menor alícuota y tienen menores
posibilidades de empleos alternativos.

Además también influyen en las decisiones los mecanismos de la seguridad social y el


modo de definir la base imponible del impuesto: deducciones especiales para
empleados, deducciones para esposas que trabajen fuera del hogar y otras.

Estos estudios han sido realizados en los países desarrollados donde en general,
tomando el largo plazo, ha habido un aumento en la remuneración del trabajo y una
disminución en las horas de labor, lo que podría permitir afirmar una preeminencia, en
dicho largo plazo, del efecto sustitución.

Veamos ahora la situación en el mundo del desempleo: los análisis anteriores no son
válidos, tienen como premisa el supuesto clásico del pleno empleo.
Cuando existe desempleo, en especial si la tasa es alta, se provocan múltiples
situaciones que hacen que el trabajo en sí, sea un bien inapreciable, más allá de su
remuneración.

Esto está influido porque quien está desocupado, además de no tener ingresos, suele
carecer de seguridad social y sufre múltiples efectos psíquicos y sociales a causa de esa
situación.

En realidad, para el desempleado, el problema de la variación de los impuestos que


afectan al trabajo no existe y su única preocupación es conseguirlo. Muchas veces la
solución de esta búsqueda termina en el trabajo informal que, como es obvio, no es
captado por el impuesto.

En lo que hace a la relación entre el impuesto y la distribución de riqueza, la


postulación de que ésta es insatisfactoria es una razón política que no se analiza, pero
se acepta por ser común a toda la literatura.

Las herramientas más empleadas para mejorar la distribución son los impuestos con
alícuotas progresivas que, por su naturaleza, detraen más riqueza proporcionalmente
de las personas que más ganan.

Pero, la decisión del grado de redistribución es una decisión política que, no obstante,
deberá tener en cuenta ciertas características de los instrumentos con que se
materialice.

Entre ellas son muy importantes los efectos desalentadores de las altas alícuotas del
impuesto personal a la renta global que hemos visto en este Capítulo.

Algunos autores alertan sobre los límites a la redistribución que es posible lograr con
impuesto porque pueden provocar el efecto no deseado de disminuir el total de
riqueza producida.

Otra relación que frecuentemente


frecuentemente se aborda en relación con el impuesto a la renta son
sus efectos anticíclicos: la recaudación aumenta más que la base imponible, en el auge
moderándolo; un efecto similar ocurre en la recesión. El origen del fenómeno está en
la escala progresiva y las deducciones o exenciones de importe fijo.

No obstante, la utilidad del impuesto como estabilizador, no sólo depende de su


flexibilidad, sino también de que el Estado no altere sus propios gastos a causa del
ciclo y de la reacción del sector privado a esta detracción mayor: cuanto más se
retraiga el consumo ante el aumento de la recaudación del impuesto, mayor será el
efecto estabilizador en el auge. Similares afirmaciones se pueden realizar, mutatis
mutandi, para la etapa depresiva del ciclo.

En líneas generales se puede decir que el efecto anticíclico se verificará más


rápidamente para quienes tributan por el sistema de retención en la fuente, siendo el
ajuste mucho más lento para los demás perceptore
perceptoress de ganancias.
En lo referido a la asunción de riesgos es común aceptar que la imposición progresiva
la desalienta o, lo que es lo mismo, aumenta la prima del riesgo pues al ser los
resultados gravados a una alícuota mayor, la diferencia neta con los resultados de una
inversión sin riesgo serán menores y esto se refleja en una tasa mayor. Se supone que,
además, esto es indeseable para la economía.

Diversos autores han profundizado el tema y no existen conclusiones concordantes


concordantes,, ya
que el análisis de este problema depende no sólo de los diferentes mercados de
inversiones al alcance del sujeto, sino también de los efectos de los demás impuestos,
de la posibilidad total o parcial de deducir las pérdidas de capital y de las actitudes del
individuo hacia el riesgo.

Los principales autores concluyen en que es probable que no exista demasiada


influencia del impuesto sobre la propensión a tomar riesgos, en especial con una
escala de alícuotas moderada.

Respecto de los costos de administración y cumplimiento se asevera que no son


pequeños dada la estructura compleja que indefectiblemente debe tener el tributo
para poder alcanzar razonablemente la capacidad contributiva.

No obstante la forma de organización –por


–por funciones, no por tributo– de los entes que
recaudan hace difícil estudiar el costo real en que incurre el Estado; en lo que hace a
los contribuyentes es común que deban recurrir al asesoramiento profesional para
cumplimentar sus obligaciones.

Se denomina exceso de gravamen o carga excedente al costo que sufre el sujeto por la
interferencia del impuesto en sus elecciones. Como es obvio este costo para el
contribuyente no es recaudación para la administración. Por lo tanto es deseable
minimizar esta carga excedente.

Esto en parte se logra utilizando indicios de capacidad contributiva amplios tales como
la renta, el patrimonio y el consumo con lo cual las distorsiones en las elecciones de los
contribuyentes se suponen menores.

El impuesto a la renta personal muchas veces ha sido utilizado con fines de incentivar
la inversión, para ello se han utilizado exenciones, desgravaciones y otros medios
sobre los que se pueden hacer dos comentarios.

El primero es que, en la medida en que importan menos recaudación tienen el mismo


efecto económico que un gasto, por lo que sería mucho más transparente
reemplazarlos por un sistema de subvenciones aprobado por el parlamento.

El segundo comentario es que esto tiene relación con los efectos del impuesto sobre el
ahorro y la inversión.

La teoría nos enseña que los inversores pretenden maximizar sus beneficios; esto no
siempre es cierto en la vida real, pues a veces la intención es maximizar ventas,
obtener una porción mayor del mercado, un mayor flujo de fondos u otras reglas
empíricas que no impliquen necesariamente maxim
maximizar
izar ganancias.

Es evidente que según cual sea el objetivo a lograr, ese estará en mayor o menor
medida relacionado con el rendimiento y es allí donde puede influir el impuesto,
mientras que en los demás casos la relación impuesto/inversión no es tan directa, por
lo que el impuesto será poco valioso como incentivo a la inversión.

También podría gustarte