Himno Calimaco
Traducción:
¿Qué otra cosa podría ser más apta para cantar en libaciones que el propio Zeus?, ¿siempre
grande, siempre rey, él que golpea a los Pelagones y juez de los hijos de Urano? Además
ahora, ¿cómo debemos cantar? ¿Cómo de Creta o de Licia?. Mi corazón está partido en dos,
puesto que por un lado se dice que tú naciste en los cerros del Ida, oh Zeus, o que tu en
Arcadia, ¿quienes, oh padre, mintieron? “ los Cretenses siempre mienten” e incluso, oh padre,
los Cretenses construyeron tu tumba. No es posible que tu mueras, pues siempre existes. En
la Parrasia te engendró Rea, donde es más espesa la densura del monte, por esta razón, la
región es sagrada desde entonces, ninguna criatura ya sea bestia o mujer se mete a él, cuando
necesita a Ilitia, sino a los Apidaneos lo nombran ancestral lecho de Rea. Ahí tu madre,
después de expulsarte de sus enormes vientres, inmediatamente buscó una corriente de agua
para purificar los residuos del parto, y en el cual pudiera lavar la piel del hijo. Pero aún no
fluía el ancho Ladón ni Erimanto, el más blanco de los ríos, y toda Arcadia, y toda Acénide
estaba seca, la que en un futuro sería llamada “la tierra de las bellas aguas”. Entonces cuando
Rea se desató la bata, se erguían sobre el aguoso Yaón en su lecho muchas encinas, y en el
Melos también numerosos carros tenían, y por encima del Carión muchas bestias, aunque hoy
en día es caudaloso, realizaban sus guaridas, los hombres iban y venían a pie con sed sobre el
Cratis y sobre el guijarroso Metopa: sobre sus pies fluían numerosas aguas. Entonces la diosa
Rea llena de preocupación hablaba : “Gea querida, también tú da a luz; son soportables los
dolores de tu parte” así dijo y la diosa, extendiendo hacia arriba su fuerte brazo, golpeó la
montaña con su cetro y este se separó en dos, y de ahí surgió un abundante manantial. Ahí
luego de limpiar el cuerpo, oh que estas en los cielos, te cubrió con pañales, y te dio a Neda
para que te criara dentro de una cueva cretense, para que te criara oculto; a Neda, la más vieja
de las ninfas, las cuales en aquel entonces fueron para ti tus nodrizas, y la de más edad
después de Éstige y de Filira. No inútil fue la recompensa de la diosa, pues nombró a aquellas
aguas Neda; su amplio causal se halla cerca de la plaza de los Caucones, mezclada con el
Nereo, el cual también es llamado Lepreo y cuya agua vieja bebieron los hijos de la Osa, hija
de Licaón.
Entonces te aparto de Tenas para llevarte a Cnosos, Tenas las que está cerca de Cnosos), y en
ese momento se te desprendió el ombligo, oh mi dios. Por lo que desde aquel entonces llaman
Onfalio a aquella llanura los Cidones. Oh Zeus, las compañeras de los Coribantes, las Melias
de Dicte, te mecieron en sus brazos; Adrastea te arrulló en una cuna de oro, y chupaste de las
tetas hinchadas de la cabra Amaltea e intensamente consumias la dulce leche, pues los
trabajos de la abeja panacreida eran continuos en el monte Ida, el cual llamaban Panacra. Los
Curetes a tu alrededor bailaban con sus armaduras golpeando sus armas , para que Crono con
sus orejas no pudiera oír el retumbar de los escudos y no a ti con tus gemidos.
Tu creciste bien, te nutriste bien, Zeus uranio, y muy pronto te crecio la barba y asomò en tus
mejillas el primer bozo, aunque eras un niño, tu inteligencia era perfecta A pesar de que
naciste antes, tus hermanos no se opusieron a que el cielo fuera tu morada. Pero los antiguos
aedos no dijeron la verdad totalmente, pues dijeron que el destino reparte en tres partes
iguales los dominios de los hijos de Crono. Pero, ¿quién que no fuera totalmente un idiota
dejaria que se elija al azar entre el Olimpo y el Hades? Lo mejor es que los sorteos den cosas
iguales, entre estas dos se da gran diferencia. Ojalá invente algo que convenza al que me
escucha. No fue el azar, sino las obras de tu brazo, el poder y la fuerza, lo que te hizo el
gobernante de los dioses, a los que, de igual forma, asentaste cerca de tu trono.
E hiciste a el ave, la más poderosa, el mensajero de tus portentos ¡Ojalá se muestre favorable
siempre a mis amigos! Elegiste entre los hombres a los mejores, no al que es ducho para
navegar, ni para blandir el escudo ni con el aedo; sino que a todos estos los dejaste a cargo de
dioses inferiores, tú elegiste para ti a los mismos jefes de las ciudades, cuyo bajo poder se
halla el hacendado, el lancero habilidoso, el remero, y todo lo que existe: ¿Qué no hay
sometido al poder del que manda? Los herreros pertenecen a Hefesto, los guerreros son de
Aries, de Artemis Quitona pertenecen los cazadores; a Febo, los que saben bien los caminos
de la lira; pero “ los soberanos vienen de Zeus”, ya que nada hay más divino que los
soberanos hijos de Zeus, por eso los hiciste de tu parte. Les diste el cuidado de tus ciudades, y
tú, desde lo más alto de la ciudadela, estás sentado, vigilando a de quienes con los juicios
torcidos e injusticia gobiernan al pueblo. Los cubriste de opulencia y de felicidad en
abundancia: a todos, pero no por igual. Prueba de esto es nuestro príncipe, que sobrepasa por
mucho a los demás. Culmina por la tarde lo que proyecta por la mañana, si son grandes cosas,
si son pequeñas, en cuanto las piensa. Otros, para esto, en un año y a veces, ni en uno; a otros,
finalmente, tú mismo impediste verlas realizadas y echas por tierra sus afanes. Salud en grado
sumo para ti , hijo de Cronos excelso, el más alto de los dioses, dador de bienes y de dador
de dicha. ¿Quién podría cantar tus obras? Ni ha nacido ni nacerá: pues ¿ quién, de cantar las
obras de Zeus, sería capaz? Salud, oh padre, salud una vez más. Concédenos virtud y
opulencia. Que la riqueza sin virtud no hace prosperar a los hombres, ni la virtud privada de
riqueza. Concédenos igualmente virtud y opulencia.