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LA OBRA DE INGENIERIA QUE CAMBIO EL DESIERTO PERUANO

LECTURA CC.SS 5° SEC


Un proyecto que pasó a los anales de la historia en Perú no solo por el gran éxito que tiene, sino también por las acusaciones de sobornos y sobrecostos iniciales de la compleja
ingeniería que significó su construcción por parte del Consorcio Trasvase Olmos, integrado por Odebrecht Perú Inversiones en Infraestructura y Constructora Norberto Odebrecht.
La iniciativa demoró 90 años en ver la luz y cumple casi 100 años desde que se pensó hasta su funcionamiento.

El desafío del Proyecto Olmos era ambicioso. Consistía en represar aguas del río Huancabamba -en el lado oriental de la Cordillera de Los Andes- en una gran represa. Una vez
embalsadas a través de un túnel que cruza la cordillera por 20 km -que lleva las aguas al frente occidental de Los Andes-, se aprovecha una caída de agua para hacer funcionar una
central hidroeléctrica. Después el agua recorre un río hasta llegar a las pampas de Olmos en el Departamento de Lambayeque -a 800 km al norte de Lima, cerca de la línea
ecuatorial- donde está hoy en día la gran irrigación. Y gracias a todo ese gran esfuerzo de ingeniería y recorrido de agua de oriente a occidente, permite incorporar a la agricultura
43.500 hectáreas (ha) hábiles. “La zona donde se desarrolla Olmos tiene temperaturas bastante altas durante el año, pero por condiciones climáticas y geográficas -una es la
corriente de Humbolt y la otra es la Cordillera de Los Andes- esa zona, que debería ser muy tropical y con mucha lluvia, es seca”, explica Alfonso Pinillos, director Concesiones
de Irrigación – H2Olmos y Trasvase Olmos. Y sigue: “Entonces tienes altas temperaturas sin agua y lo que necesita justamente son proyectos de infraestructura hidráulica para
poder regar. Es un invernadero natural. No tiene los extremos de frío o de alta temperatura que hay en otras zonas como podría ser Chile. Eso es bastante favorable para la
productividad de diferentes cultivos”.

UNA BUENA IDEA Y UN LARGO CAMINO: Si bien el contrato de concesión del Proyecto Olmos fue firmado en 2010 y se inició su construcción en 2012, fue en 1920
cuando surgió la idea de este sistema. En 1924, el gobierno de entonces contrató al ingeniero americano Charles Sutton para que evaluara no solo la zona de Olmos sino también
diferentes proyectos en el norte peruano. Tras investigar la zona descubre que existe la posibilidad de traer agua del río Huancabamba -que naturalmente es un afluente del río
Amazonas y termina en el Océano Atlántico- mediante ingeniería a través de un túnel de 20 km, es decir, trasvasar de la cuenca Atlántica a la cuenca del Pacífico. Se debe tener en
cuenta que los primeros bosquejos se hacen en el año de 1920 pero después por temas políticos el proyecto queda paralizado y es recién en los años de 1970 donde el gobierno de
entonces contrata a empresas de ingeniería soviética haciendo la obra de ingeniería más avanzada del proyecto y así sucesivamente por temas políticos la obra queda paralizada ,
porque al ser una obra publica , cada año tenían que aprobar un presupuesto , no evidenciando avances progresivos.

Es recién en 2003 que el gobierno de Alejandro Toledo decide hacer el proyecto bajo una estructura diferente, ya no como obra pública sino como una APP (Asociación Público-
Privada) en donde el gobierno hacía un aporte financiero, pero un privado, en este caso una concesionaria que participaría en un concurso también financiaría las obras. Se firma el
contrato del proyecto en 2010. En 2012 se inicia la construcción de las obras y ese mismo año se subastan las tierras por adelantado. “Esto es como comprar tu departamento en
planos (en verde) y tienes que basar la confianza en que el constructor realmente te lo va a entregar. El constructor utiliza los fondos de esa cuota adelantada para financiar el
proyecto y el banco también le presta sabiendo que tienes una preventa importante. La estructura de Olmos, la irrigación fue similar. Primero vendimos las tierras a estas empresas
y con ello financiamos parte de las obras, y hay un segundo ingreso que es la tarifa que nos pagan mensualmente. Las obras las comenzaron en y a partir de ese momento se
concluye la inversión de las concesionarias en la obra y comienza la inversión de las empresas agroindustriales, que son inversiones bastante importantes. La inversión de las
concesionarias en obras fue cercana a los US $500 millones, pero la inversión de las empresas ha sido superior a los US $2.000 millones”, afirma Pinillos.

El proyecto al ser de gran envergadura y complejidad se dividió en etapas. La primera etapa correspondió el trasvase que es una represa y un túnel, el segundo componente fue una
central hidroeléctrica y el tercero la irrigación. “El gobierno hizo tres concesiones diferentes: la primera concesión que saca a concurso es la del trasvase y ahí nosotros como
empresa -lo que es ex Odebrecht que hoy día se llama Novonor- participamos y ganamos el concurso para ser los concesionarios del trasvase. Esa concesión consistía en construir
la represa y el túnel y después operar esas obras y mantenerlas por un periodo de 20 años. Nosotros hoy día regulamos, almacenamos las aguas en la represa y a través del túnel
trasvasamos el agua necesaria para que sea utilizada en las tierras de las pampas de Olmos. Las obras se concluyeron en 2012 y a partir de ese momento ya estuvieron listas para
utilizarse en el riego. La concesión sigue en operación”, explica Pinillos.

El segundo componente concesionado para desarrollar fue el proyecto hidroeléctrico de 50 MW. Este fue entregado a la empresa Sinersa, que inicialmente iba a comenzar sus
operaciones comerciales el 7 de octubre del 2020, pero por fuerza mayor pidió un plazo adicional para el desarrollo y se postergó hasta el 16 de julio de 2026. Y el tercer
componente sería la irrigación propiamente tal que fue concesionada a H2Olmos S.A. y ese contrato de concesión fue firmado en 2010.

“Hay una diferencia importante entre la concesión del trasvase con la concesión de irrigación”, aclara Pinillos. “El trasvase tiene un co-financiamiento del Estado. En el caso de la
irrigación cuya concesionaria es H2Olmos el 100% de la inversión ha sido realizada por la concesionaria con compromisos de pago de tarifa de agua por parte de las empresas que
compraron los terrenos. Es como en la carretera concesionada que hay un peaje y los autos pasan y pagan su peaje, y con este peaje la concesionaria paga lo que invirtió en la
carretera y su mantención. Esto funciona igual. Es bien interesante, porque con la estructura financiera del privado logramos financiar el proyecto y se pudo hacer realidad sin
financiamiento del gobierno”, agrega.

Las empresas agrícolas que decidieron instalarse en la zona han logrado productividades muy altas, particularmente aquellas que se dedican al arándano, la caña y las
paltas: Son 20 las empresas en total involucradas que son propietarias de las tierras. “Si lo vemos en porcentaje de terrenos yo diría que el 70% es peruano, un 10% chileno, 10%
americano y 10% europeo”, cuenta Pinillos. A partir de noviembre de 2014 se comienza a entregar agua a las empresas y mensualmente las empresas pagan una tarifa a la
concesionaria H2Olmos por la entrega del servicio de agua y por el mantenimiento de toda la infraestructura de obras como bocatoma, desarenador, caminos, sistema eléctrico de
alta tensión y tuberías de presión enterradas. Lo que hace la concesionaria es cobrar por el servicio del agua, ya que en Perú el agua es del Estado. En este caso, la concesionaria
tiene la licencia que le permite entregar el agua en bloque y a cada empresa se les entrega una licencia individual. A partir de ese momento las empresas agrícolas comienzan su
desarrollo en el desierto: nivelan los terrenos, colocan modernos sistemas de riego para maximizar el uso eficiente del agua, y todo es altamente tecnificado. Eso permite que el
agricultor use la presión de nuestro sistema para su sistema de riego por goteo y no tiene que gastar en energía adicional

GANARLE AL DESIERTO CON CULTIVOS: Desde 2015 son siete años de desarrollo. En Olmos se han sembrado 24.000 ha. Por el tipo de cultivo intensivo, la velocidad y
el desarrollo, ha sido impresionante. El primer cultivo es caña de azúcar con cerca de 12.000 ha. El segundo es el palto con cerca de 6.000 ha y le sigue el arándano (blueberry)
con alrededor de 3.000 ha. Luego vienen la uva de mesa, espárragos y otros. En promedio para el país ha sido un impacto bastante positivo en el PIB regional con una contribución
importantísima. Eso ha generado exportaciones del orden de los US $200 millones e inversiones de US $2.000 millones. Lo que ha generado una creación de empleo directo muy
alto, cerca de 25.000 fijos y en épocas de cosecha llegan hasta los 50 mil o 60 mil. Ha habido una reducción de la extrema pobreza, los salarios en la zona en estos siete años
prácticamente se han duplicado por tener una mayor demanda de trabajo y haberse generado migraciones de las zonas vecinas. Todo esto ha hecho que el proyecto Olmos se vea
como un éxito. A nivel agrícola, también las empresas que lograron ser parte de este proyecto han logrado niveles de productividad muy altas, particularmente las que se dedican
al arándano la caña y las paltas, haciendo que los inversionistas agrícolas estén muy satisfechos. Las diferentes zonas de producción y las variaciones climáticas permiten que los
ciclos de cultivo en Olmos sean en diferentes momentos, eso hace que salga en una ventana comercial anterior a la zona que está más al sur que es Trujillo y donde está el
proyecto Chavimochic. “En la zona de Trujillo hay empresas muy potentes en arándanos, pero primero sale Olmos y llega al mercado de EE.UU., Europa y Japón.

CÁLCULOS FELICES Y LA SEGUNDA GRAN ETAPA: La primera consideró el trasvase, la hidroeléctrica y la irrigación. El total de tierras para sembrar fueron
de 43.500 ha, de esas 5.500 pertenecen a pequeños agricultores del valle antiguo de Olmos que se dividen en parcelas de 5, 10 y 15 ha. y de las cuales hoy en día hay
1.000 ha desarrolladas. Adicionalmente en el valle, a unos 20 km de donde están las pampas en la zona desértica, hay 38.000 ha que se llaman tierras nuevas, de ellas
33.000 ha que son sembrables, porque siempre se considera un margen que es utilizado para caminos, oficinas, almacenes y packings. De esas 33.000 ha hoy día hay
24.000 sembradas. “Todavía nos quedan un remanente importante y para poder crecer en esas 9.000 ha se necesita generar una mejor garantía hídrica. Para eso hay un
proyecto que se llama el recrecimiento de la presa. La presa, llamada la Presa Limón, tiene una altura de 43 m y un volumen de 37 millones de metros cúbicos, y
tenemos un proyecto que busca elevarla a 83 m, es decir, al doble de su tamaño, lo que va a permitir que se pueda acumular más agua y así desarrollar las hectáreas que
están pendientes. Todo esto es parte de la primera etapa que engloba el total de 43.500 ha que corresponde al valle viejo y valle nuevo”, explica Pinillos. Los
cuestionamientos quedaron en el pasado y son parte de la historia de este proyecto que le dio vida a la zona norte de Perú, permitiendo que tierras que antes no eran
cultivables hoy sean un polo de desarrollo agrícola que cambió la cara al desierto para siempre . EXTRAIDO
POR VI SIÓN-REVISTA DIGITAL

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