Algunas notas sobre el fallo
Fontevecchia y D’Amico vs.
Argentina por la Corte
Interamericana de Derechos
Humanos
OM
Tu Espacio Jurídico / 20 febrero, 2017
– Por el Dr. Lautaro Ezequiel Pittier –
En un sorprendente fallo la mayoría de la Corte Suprema de Justicia (integrada por
Lorenzetti, Highton de Nolasco, Rosenkrantz y Rosatti) en la causa “Ministerio de
Relaciones Exteriores y Culto s/ informe sentencia dictada en el caso “Fontevecchia y
D´Amico vs. Argentina por la Corte Interamericana de Derechos Humanos” estableció
.C
un estándar interpretativo regresivo del art. 75 inciso 22 párrafo segundo de la
Constitución argentina que rompió la lógica de sus precedentes.
❖ Hechos:
DD
Hechos
Los hechos del presente caso se relacionan con dos publicaciones consignadas en una revista el 5 y 12 de
LA
noviembre de 1995, donde se vinculaba al entonces Presidente de Argentina, Carlos Menem, con la
existencia de un presunto hijo no reconocido por él. Jorge Fontevecchia y Hector D’Amico son
periodistas que se desempeñaban como editores en dicha revista.
El señor Menem demandó civilmente a la editorial de la revista así como a Jorge Fontevecchia y Hector
D’Amico. El objeto de dicha acción era obtener un resarcimiento económico por el alegado daño moral
causado por la supuesta violación del derecho a la intimidad, consecuencia de las publicaciones de la
revista. Adicionalmente, se solicitó la publicación íntegra de la sentencia a cargo de los demandados.
FI
En 1997 un juez de primera instancia en lo civil rechazó la demanda interpuesta por el señor Menem. La
sentencia fue apelada y en 1998, la Cámara Nacional de Apelaciones en lo Civil de la Capital Federal
revirtió la decisión y condenó a la editorial y a Jorge Fontevecchia y Hector D’Amico a pagar la suma de
la suma de $150.000,00. Los demandados interpusieron un recurso extraordinario federal. En el año 2001
la Corte Suprema confirmó la sentencia recurrida aunque modificó el monto indemnizatorio, reduciéndolo
a la suma de $60.000,00.
En 1997 un juez de primera instancia en lo civil rechazó la demanda interpuesta por el
señor Menem. La sentencia fue apelada y en 1998, la Cámara Nacional de Apelaciones
en lo Civil de la Capital Federal revirtió la decisión y condenó a la editorial y a Jorge
Fontevecchia y Hector D’Amico a pagar la suma de la suma de $150.000,00 (PESOS
CIENTO CINCUENTA MIL). Los demandados interpusieron un recurso extraordinario
federal. En el año 2001 la Corte Suprema confirmó la sentencia recurrida aunque
modificó el monto indemnizatorio, reduciéndolo a la suma de $60.000,00. (PESOS
SESENTA MIL).
Con la instancia interna agotada, luego del trámite ante la Comisión Interamericana y
elevado el caso a la Corte Interamericana, donde lleva la carátula “Fontevecchia y
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D´Amico” que eran respectivamente propietario y director de “Noticias” la Corte se
concluyó que la revelación de la revista estaba justificada por tratarse Menem de una
figura pública política, que la condena civil había sido un cercenamiento a la libertad de
expresión, y se condenó al Estado Argentino.
Para cumplir esa condena, el Estado debía hacer tres cosas:
a. dejar sin efecto la condena civil impuesta a Jorge Fontevecchia y Héctor
D’Amico, así como todas sus consecuencias;
b. publicar un resumen oficial de su sentencia elaborado por la Corte Suprema, por
OM
una sola vez, en el Diario Oficial y en un diario de amplia circulación nacional,
así como publicar la sentencia completa de la Corte Interamericana en la página
del Centro de Información Judicial de la Corte Suprema, y
c. entregar a los periodistas las sumas reconocidas en dicho fallo (devolverles el
dinero que habían pagado por la condena, más los gastos que tuvieron que hacer
por el juicio)
Estando cumplido el punto b y el punto c “en vías de cumplimiento”, el Ministerio de
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Relaciones Exteriores le pide a la Corte Suprema que haga lo suyo, el cumplimiento de
a, cosa que la Corte no hará.
La Corte sorpresivamente decidió hacer caso omiso a toda la jurisprudencia de la CSJN,
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sin referencia alguna y como si no haya existido. Así, ha puesto en crisis ese punto hace
tambalear todo el sistema para la Argentina y está en juego la posición misma de la
Constitución con relación a los tratados, y las expresiones del párrafo segundo del
inciso 22.
LA
El Estado está obligado internacionalmente a lo que voluntariamente firmó, ratificó
internacionalmente.
❖ Justificación:
FI
1º argumento de la Corte Suprema de Justicia fue sostener que la CIDH no había
actuado dentro del marco de competencias establecido por la Convención Americana
sobre Derechos Humanos (la Corte Suprema de Justicia realizó una interpretación de los
alcances de la Convención Americana de Derechos Humanos sin ser el órgano
habilitado a tal efecto).
2º argumento señalado por la Corte por el cual el sistema de protección
internacional tiene un carácter subsidiario y no constituye una “cuarta instancia” que
revisa o anula decisiones jurisdiccionales estatales. Aclaremos que el carácter
subsidiario se vincula con la necesidad de darle primero una oportunidad a los órganos
estatales para que cesen y reparen en sede interna las violaciones a los derechos
humanos, pero si esto no sucede, entonces comienza a funcionar el sistema de
protección trasnacional.
Que el sistema no sea una “cuarta instancia” implica que los órganos de interpretación
y aplicación de los Instrumentos Internacionales sobre Derechos Humanos no revisan
sentencias a la luz del ordenamiento jurídico nacional, sino que su labor, se realiza
evaluando la compatibilidad o incompatibilidad de la conducta estatal denunciada
conforme el ordenamiento convencional internacional vigente.
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En la mayoria de la Corte arguye acerca de lo que llama “margen de apreciación
nacional” es un estándar que proviene del derecho convencional europeo que se opone
al estándar de la fuerza normativa de la convencionalidad interpretada y aplicada que
viene desarrollando la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos
Humanos. Por lo cual la Corte se aparta gravemente y en forma regresiva a lo ya
sentado por el Sistema Americano del que Argentina forma parte. Se trata de una vuelta
al dualismo una regresión de la fuerza normativa de la convencionalidad aplicada como
solución de un sistema progresista que comprendió que los derechos humanos son una
respuesta que pone limites al ejercicio abusivo del poder del Estado.
Nota aparte merece el desdichado artículo 27 de la Constitución Nacional al que le han
OM
hecho decir cosas que no dice. Máxime teniendo en cuenta que el viejo artículo 27
desde la Reforma de 1994 se lee en consonancia con el artículo 75 inc. 22.
En su argumento la Corte implica la desaparición del art. 75.22. segundo párrafo como
la regla de reconocimiento del Estado constitucional y convencional de derecho. Este
fallo impone una jerarquía según la cual siempre la Constitución tendrá más jerarquía
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que los Instrumentos Internacionales con jerarquía constitucional o sin ella.
Finalmente, en minoría el voto de Maqueda como lo dictaminado la Procuración resulta
correcta, ya que mantuvo la postura fijada en sus votos en los casos anteriores, según la
DD
cual a partir de la reforma constitucional de 1994, las sentencias de la Corte
Interamericana de Derechos Humanos dictadas en causas en que la Argentina es parte
deben ser cumplidas y ejecutadas por el Estado y, en consecuencia, son obligatorias
para la Corte Suprema de Justicia de la Nación.
LA
Queda entonces ahora esperar la reacción de la Corte Interamericana cuando supervise
el cumplimiento de la Sentencia.
FI
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La Corte sostuvo que la Corte Interamericana de
Derechos Humanos no puede revocar sentencias del
Máximo Tribunal argentino
La posición mayoritaria fue conformada por el voto conjunto de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de
Nolasco y Carlos Rosenkrantz y el voto propio del juez Horacio Rosatti. En disidencia votó el juez Juan Carlos
Maqueda
En el acuerdo del día de la fecha la Corte Suprema de Justicia de la Nación desestimó la presentación de la Dirección de
OM
Derechos Humanos del Ministerio de Relaciones Exteriores y Culto por la cual se solicitaba que, como consecuencia del
fallo de la Corte Interamericana dictado en la causa “Fontevecchia y otros c/ República Argentina”, se dejara sin efecto una
sentencia firme de la Corte Suprema.
La posición mayoritaria fue conformada por el voto conjunto de los jueces Ricardo Lorenzetti, Elena Highton de Nolasco y
Carlos Rosenkrantz y el voto propio del juez Horacio Rosatti. En disidencia votó el juez Juan Carlos Maqueda.
El voto conjunto consideró que no correspondía hacer lugar a lo solicitado en tanto ello supondría transformar a la Corte
IDH en una “cuarta instancia” revisora de los fallos dictados por los tribunales nacionales, en contravención de la estructura
del sistema interamericano de derechos humanos y de los principios de derecho público de la Constitución Nacional.
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En este sentido, entendió que el texto de la Convención no atribuye facultades a la Corte Interamericana para ordenar la
revocación de sentencias nacionales (art. 63.1, C.A.D.H.).
Asimismo, consideró que revocar su propia sentencia firme —en razón de lo ordenado en la decisión “Fontevecchia” de la
Corte Interamericana— implicaría privarla de su carácter de órgano supremo del Poder Judicial argentino y sustituirla por un
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tribunal internacional, en violación a los arts. 27 y 108 de la Constitución Nacional.
Al mismo tiempo, tuvo por cumplida la publicación exigida en la sentencia interamericana —instrumentada a través del CIJ
(ver enlace) y la página de jurisprudencia del Tribunal— y consideró que la reparación económica ordenada en favor de los
peticionantes se encontraba fuera del alcance de las actuaciones y no resultaba necesaria la intervención judicial.
Por su parte, el juez Rosatti en su voto compartió, en lo sustancial, los argumentos expuestos y reivindicó el margen de
apreciación nacional de la Corte Suprema en la aplicación de las decisiones internacionales (con base en los arts. 75 inc. 22
y 27 de la Constitución Nacional).
LA
El juez agregó, que en un contexto de “diálogo jurisprudencial” que maximice la vigencia de los derechos en juego sin
afectar la institucionalidad, la Corte Interamericana de Derechos Humanos es la máxima intérprete de la Convención
Americana sobre Derechos Humanos (llamada Pacto de San José de Costa Rica) y la Corte Suprema de Justicia de la Nación
es la máxima intérprete de la Constitución Nacional, por lo que hay que lograr que sus criterios –en cada caso concreto- se
complementen y no colisionen.
Concluyó que la reparación encuentra adecuada satisfacción mediante las medidas de publicación del pronunciamiento
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internacional y el pago de la indemnización ordenado por la Corte Interamericana, no resultando posible la revocación
formal del decisorio de la Corte Suprema nacional.
En disidencia, el juez Juan Carlos Maqueda mantuvo la postura fijada en sus votos en los casos “Cantos” (2003), “Espósito”
(2004), “Derecho” (2011), “Carranza Latrubesse” (2013) y “Mohamed” (2015), según la cual a partir de la reforma
constitucional de 1994, las sentencias de la Corte Interamericana de Derechos Humanos dictadas en causas en que la
Argentina es parte deben ser cumplidas y ejecutadas por el Estado y, en consecuencia, son obligatorias para la Corte
Suprema de Justicia de la Nación.
En el caso concreto, resolvió dejar sin efecto la sentencia de la Corte Suprema de Justicia de la Nación de 2001 que había
condenado a los periodistas Jorge Fontevecchia y Héctor D’Amico por publicaciones realizadas en la prensa, dado que la
Corte Interamericana había resuelto en 2011 que esa sentencia constituía una violación al derecho a la libertad de expresión
reconocido en el Pacto de San José de Costa Rica (art. 13).
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