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Trujillo: Dictador y Violador de Derechos

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Informe lectura sobe los ensayos “RAFAEL LEÓNIDAS TRUJILLO

MOLINA: DE CUATRERO Y VIOLADOR DE MENORES A


DUEÑO ABSOLUTO DE LA REPÚBLICA DOMINICANA”

Introducción
Estos ensayos revelan una perspectiva sobre Rafael Leónidas Trujillo Molina, también
conocido como "El Jefe", fue uno de los líderes más controvertidos de la historia de
América Latina y el Caribe. Durante su gobierno, que duró más de tres décadas, desde
1930 hasta su asesinato en 1961. Trujillo estableció un régimen dictatorial que se
caracterizó por la represión política, la corrupción y la violación de los derechos
humanos

Trujillo llegó al poder en 1930 después de un golpe de estado que derrocó al presidente
Horacio Vásquez. A partir de entonces, se dedicó a consolidar su poder y a establecer un
régimen autoritario que le permitiera mantenerse en el poder indefinidamente. Para
lograrlo, Trujillo utilizó una combinación de represión política, propaganda y
cooptación de las élites políticas y económicas del país.

Durante su gobierno, Trujillo llevó a cabo una serie de políticas y acciones que tuvieron
un impacto significativo en la sociedad y la cultura dominicanas. Entre ellas se
encuentran la construcción de carreteras y otras infraestructuras, la promoción de la
educación y la salud, y la creación de una identidad nacional basada en la
dominicanidad y la anti-haitianidad.

Sin embargo, el legado más oscuro de Trujillo es su represión política y la violación de


los derechos humanos. Durante su gobierno, miles de personas fueron asesinadas,
torturadas o encarceladas por motivos políticos. Además, Trujillo promovió una política
de discriminación racial y étnica contra los haitianos y los dominicanos de ascendencia
haitiana, que culminó en la masacre de miles de haitianos en 1937.

La figura de Rafael Leónidas Trujillo Molina fue un líder autoritario y represivo que
dejó un legado oscuro en la historia de la República Dominicana. A pesar de sus
esfuerzos por modernizar el país, su gobierno se caracterizó por la violación de los
derechos humanos y la represión política, lo que lo convierte en una figura altamente
controvertida y negativa en la historia de América Latina y el Caribe, su legado sigue
siendo objeto de debate y controversia hasta el día de hoy.
Encuanto a las acciones positivas de Trujillo, los ensayos no ofreces una visión
favorable del dictador dominicano. De hecho, el documento se enfoca principalmente en
las acciones negativas de Trujillo y su régimen dictatorial que veremos en las próximas
secciones de este informe de lectura.

Desarrollo.

Infancia, Juventud y ascendencia.

El documento se enfoca en la infancia y la juventud de Trujillo, describiendo su familia


disfuncional y su ascendencia haitiana. Se menciona cómo nació el 24 de octubre de
1891 en San Cristóbal, República Dominicana, en el seno de una familia humilde y
disfuncional. Su padre, José Trujillo Valdez, era un hombre violento y abusivo que se
dedicaba a actividades ilegales como el robo de ganado y las pandillas. Se menciona
cómo varios de los hijos de José Trujillo, incluyendo a Rafael Leónidas, estuvieron
involucrados en actos delincuenciales desde una edad temprana, siguiendo el mal
ejemplo de su padre.

La ascendencia haitiana de Trujillo influyó en su personalidad y en su visión del mundo.


Su bisabuelo materno, Alexis Turenne Carrié Blaise, fue ministro del gobierno haitiano
de Nissage-Saget y miembro del Consejo de Secretarios que gobernó Haití en 1874.
Por otro lado la abuela materna de Trujillo, Luisa Erciná Chevallier, era hija natural de
Justin Alexis Víctor Turenne Carrié Blaise y Eleonore Juliette Chevallier Moreau viuda
Saladín.

Trujillo visitó la República de Haití en 1936 y dijo sentirse orgulloso de sus raíces
haitianas, firmando un acuerdo preliminar fronterizo con el entonces presidente haitiano
Sténio Vincent, sin embargo, utilizó su ascendencia haitiana para promover una política
de discriminación racial y étnica contra los haitianos y los dominicanos de ascendencia
haitiana, fomentando la violencia y la discriminación contra estas comunidades. En
1937, Trujillo ordenó la masacre de miles de haitianos en la frontera entre ambos países,
en lo que se conoce como la "Masacre del Perejil".

A pesar de su ascendencia “El Jefe” se identificaba con la cultura española, esto lo llevó
a promover una política de "hispanización" de la República Dominicana, fomentando la
discriminación y la violencia contra las comunidades afrodescendientes y haitianas. se
presentaba a sí mismo como un líder fuerte y carismático, inspirado en los caudillos
españoles de la época colonial, utilizaba la propaganda y el culto a la personalidad para
promover su imagen como un líder providencial y mesiánico, capaz de guiar a la
República Dominicana hacia la grandeza y la prosperidad. El culto a la personalidad de
Trujillo y su familia más cercana se expresó en los nombres de carreteras, parajes,
villas, campos, avenidas, paseos, edificios públicos, parques, escuelas y hospitales. Esto
era parte de su egolatría, su narcisismo manifiesto, tanto en sus relaciones sexuales con
las mujeres como en su relación con la sociedad, ya que tenía la necesidad psicológica y
afectiva de reconocimiento social y que se le distinguiera para sentirse parte de las
denominadas “familias de primera”, que tanto al menos le habían tratado cuando se
encontraba en posiciones sociales más bajas.

En cuanto a su juventud, se involucró en la política desde una edad temprana, la carrera


militar de Trujillo comenzó luego de su solicitud de ingreso a la guardia nacional en
1918, cuerpo armado que había sido creado por las fuerzas de ocupación norteamericana
en el año 1917.

En su carta de solicitud de ingreso a la Guardia Nacional, Trujillo expresaba:

“Con perdón de la modestia, debo significarle, que no poseo vicios de tomar bebidas
alcohólicas ni de fumar y que no he sido sometido a tribunales, ni siquiera por
asuntos de simple policía» (Bernardo Vega, 1992:3). Asimismo, en esa comunicación
agregaba que “en mi pueblo natal pertenezco a la primera sociedad”. Todo esto
contrastaba con la realidad, ya que Trujillo y sus hermanos desde sus años de
adolescentes estaban involucrados en hechos delictivos y no pertenecían a la sociedad
de primera, sino a la clase media pobre de San Cristóbal.

Trujillo fue aceptado en la Guardia Nacional con el rango de Segundo Teniente, siendo
el oficial dominicano de mayor rango el capitán Adriano Valdez. Junto con Trujillo,
como Segundos Tenientes, también entraron José Alfonseca y César Lora, entre otros.
En el año 1918 la Guardia Nacional se dedicaba principalmente a perseguir a los
campesinos rebeldes que las tropas norteamericanas denominaban despectivamente
“gavilleros” en toda la región Este de la República Dominicana, cuyos principales
líderes en las diferentes provincias eran Vicente Evangelista (Vicentico), Ramón Natera,
Fidel Ferrer, Martín Peguero, Ramón Batía, José Piña, Luciano Reyes, Pedro Celestino
del Rosario (Tolete), Marcial Guerrero, Cabo Gil, Mayito Pérez y Félix Laureano.A
A su ingreso demostró habilidades tácticas y políticas, lo que le permitió consolidar su
poder gracias a su habilidad para organizar y controlar a las tropas, y eventualmente
asumir el control del país.

Fue en las labores de persecución de los “gavilleros” en la región Este del país cuando
Trujillo ganó fama de cruel, abusador, delator, timador, violador y de involucrarse en
todo tipo de acciones ilegales, prevaliéndose de la autoridad que da el informe. Trujillo
fue enviado a San Pedro de Macorís a combatir los “gavilleros”. Precisamente dos
meses antes de la incorporación de Trujillo a la Guardia Nacional, el Ingenio Consuelo
reportaba que en un período de 17 días sus propiedades habían sido atacadas cinco
veces, estimándose en 400 el número de los “gavilleros” que lo atacaban. Fue en esa
zona del país donde Trujillo se dio a conocer en la Guardia Nacional al dedicarse a
perseguir y cazar reales o supuestos “gavilleros”, con lo cual logró escalar
meteóricamente al interior de ese cuerpo militar, al tiempo de valerse de las relaciones
que cultivó con los oficiales norteamericanos y de todo tipo de artimañas.

El ex Ministro de los Estados Unidos en Santo Domingo, Horace Knowles, relató en el


periódico The New York Times, de fecha 29 de diciembre de 1921, los abusos,
crueldades y asesinatos cometidos en Santo Domingo por los marines y destacó de
forma específica el crimen de que fue víctima el líder “gavillero” Vicente Evangelista
(«Vicentico») y algunos de sus acompañantes, lo cual estaba abordando en ese momento
una comisión del Congreso norteamericano que había visitado el país.

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