Fundamentos del Derecho Procesal Penal
Fundamentos del Derecho Procesal Penal
Módulo 1.
Derecho procesal.
Concepto.
El derecho procesal, se denomina comúnmente una teoría general del proceso, que es común a todas las ramas:
civil, laboral, constitucional.
El derecho procesal se define como un conjunto de principios y normas jurídicas que regulan la actividad judicial del
Estado y de los particulares en la realización indirecta del derecho. Comprende el análisis de los siguientes puntos:
El derecho procesal se encarga de diseñar sistemas, algunas veces de acuerdo con la materia que se trate y en otras,
de acuerdo con un momento social o con el carácter ciudadano para los que va a dirigir (ej: sistema oral o escrito, de
única o doble instancia, dispositivo inquisitivo (interrogador) o acusatorio).
Contenido.
Caracteres.
El principal objeto de estudio del derecho procesal es el proceso judicial y se define como, una serie gradual
progresiva y unida de actos públicos organizados o por particulares interesados, y que persigue determinados fines.
Su fin inmediato es la fijación de hechos y la aplicación del derecho. Su fin mediato está dado desde el punto de vista
de valores públicos colectivos en la obtención de la paz social o el restablecimiento del orden jurídico alterado.
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Juez
Actor. Demandado
Contenido.
Es importante tener en cuenta que se debilita en procesos con rasgos inquisitivos y en aquellos con impulso procesal
de oficio.
Objeto.
El objeto del proceso es transformar lo que se trae a juzgar en el juzgado aplicando las reglas de la sana crítica y de la
lógica formal por parte del juzgador, luego de analizar los hechos afirmados por el actor y los contradichos por el
demandado, y luego de tener en cuenta las pruebas aportadas.
Resulta valido para el procedimiento penal con la particularidad que se remplazan los roles nombrados de los sujeto
esenciales.
Concepto.
Es la rama del orden jurídico interno de un Estado, cuyas normas instituyen y organizan los órganos públicos que
cumplen la función judicial penal del Estado y disciplinan los actos que integran el procedimiento necesario para
imponer y actuar una sanción (o una medida de seguridad penal), regulando así el comportamiento de quienes
intervienen en él.
Bases constitucionales.
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o Sistema acusatorio.
o Acción penal promovida por el Ministerio Público.
Legislación reglamentaria.
Da vida práctica a las disposiciones constitucionales mencionadas. Forma el contenido del Derecho Procesal Penal.
La acusación (persecución penal) es encargada a los órganos públicos que se ocupan de:
▪ Prepararla.
▪ Formularla.
▪ Sostenerla.
▪ Acreditarla.
Esta acusación se lleva a cabo con el fin de imponer una pena al partícipe de un delito.
▪ La organización.
▪ Las funciones.
▪ Las atribuciones.
▪ Los deberes.
Y además programan:
▪ La forma.
▪ La oportunidad.
▪ La secuencia.
▪ Los efectos.
El imputado de un hecho delictivo es un sujeto esencial del proceso que muchas veces se reconocerá en las caratulas
de los expedientes como (ej: Juan Perez p.s.a homicidio). Se debe tener en cuenta que es más que un nombre
seguido por unas siglas: su condición humana y su dignidad son reconocidas por la Constitución Nacional y por los
tratados internacionales. Es por este motivo que se le reconocen derecho y deben ser protegidos durante el proceso
penal.
Esta concepción debe tener como reflejo una firme actitud de todos los poderes del Estado en el marco de sus
respectivas competencias, inclinándose a evitar cualquier afectación a los derechos del imputado que no pueden ser
restringidos bajo ningún concepto durante el curso del proceso, y a minimizar la restricción de aquellos que sí
puedan verse limitados por razones procesales, a la medida de lo estrictamente necesario, limitaciones que siempre
serán de aplicación e interpretación restrictiva.
• Condición de igualdad.
• Recursos humanos y materiales.
• Garantías constitucionales.
• Criterio de objetividad.
• Atribuciones procesales.
• Defensa material y técnica.
• Hallarse presente, ser oído.
• Coherencia, motivación de la sentencia.
• Recursos.
“Si alguien comete un delito no significa que deja de tener derechos, debe ser llevado ante autoridades judiciales
para que se le aplique la ley penal, si se comprueba lo que se presume. Tenemos derecho a nuestra seguridad, si
alguien la viola el camino es la justicia, no la venganza que engendra nuevos victimarios”.
En ciertas ocasiones, los medios informativos seleccionan noticias de sucesos que podría denominarse de justicia por
mano propia. Tienen en común las circunstancias en las que un sujeto es sorprendido en un evidente delito y que, en
el mismo momento, es reducido y golpeado por quienes allí se encuentren. Este tipo de conductas, en el vocabulario
informativo, recibe muchas veces distintos nombres, tales como linchamientos, golpizas a delincuentes, entre otros.
Desde hace mucho tiempo, el Estado se hizo cargo de la tarea de administrar justicia en procesos históricos que
implicaron la institucionalización. Esta administración de justicia quedó a cargo en su mayoría de quienes retienen la
calidad de funcionarios públicos y por lo mismo cada vez se sustrae más de la intervención de los particulares.
Esta participación estatal se encuentra en crisis, y por lo tanto establece la alternativa entre un derecho penal que
busque solo castigar o que logre una solución al conflicto humano que implica la ocurrencia de un hecho delictivo.
Es importante agregar que muchas veces son los propios funcionarios públicos quienes se ponen en esta posición de
héroes o justicieros, pasándose en sus funciones o asumiendo aquellas que no les son propias, con pretextos de que
se haga justicia. Se colocan por encima de la ley expresando lentitud o ineficacia de los procesos institucionales para
lograr perseguir, juzgar y penar un delito.
Independencia, justificación.
Las funciones de acusar, juzgar y penar un delito están reservadas a la actividad estatal, con alguna participación
ciudadana, se debe aclarar que éstas deben ser independientes, es decir, la función de acusar debe ser ejercida por
un órgano (el Ministerio Público Fiscal), y la función de juzgar debe ser ejercida por tribunales independientes dentro
de la órbita de la función judicial del Estado.
Tiene su justificación en la necesidad de un juez imparcial que no se coloque ni de un lado ni del otro, de esa forma,
quien acusa estará en un plano de igualdad con quien es acusado. La existencia de la acusación y su defensa son
requisitos que anteceden al juicio previo.
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La Constitución Nacional establece esta separación, pero el código procesal de cada provincia establece tareas
propias del órgano acusador a los jueces y viceversa. Sin embargo, la tendencia en las constantes modificaciones de
los códigos procesales es la de respetar de manera más estricta esta diferenciación, protegiendo la situación de
igualdad.
• Juzgamiento: juez natural integrante de los Tribunales federales o provinciales, según corresponda. Se evidencia
un modelo procesal de origen constitucional, cuyas normas distinguen e independizan la función de “perseguir y
acusar” de la de “juzgar”, “aplicar” la ley penal, “penar”, “reprimir” o “castigar”, ambas son responsabilidades
estatales y se han creado dos órdenes de funcionarios públicos distintos para ejercitarlas: el Ministerio Público
Fiscal (para promover la acción de la justicia, perseguir o acusar) y los tribunales (para juzgar, penar, reprimir o
castigar).
El Procurador General de la Nación decide que, cuando la acción es pública sólo se debe ejercitarla quien tenga
encargo especial de la ley para eso. Los jueces no representan al pueblo o al Estado para ese objeto. En las
causas criminales, los jueces deben limitarse a decidir las cuestiones planteadas por la acusación y la defensa, sin
convertirse jamás en “acusadores”.
Legislación internacional.
Toda persona tiene derecho a ser oída, con las debidas garantías y dentro de un plazo razonable, por un juez
o tribunal competente, independiente e imparcial, estableció con anterioridad por la ley, en la sustanciación
de cualquier acusación penal formulada contra ella.
Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída públicamente y con justicia por un
tribunal independiente e imparcial, para la determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen
de cualquier acusación contra ella en materia penal.
Los organismos internacionales que se ocupan de los derechos humanos dictaminaron que el Estado tiene el
derecho y el deber de garantizar su propia seguridad, que las infracciones al orden jurídico que sufre la sociedad
legalizan el interés del estado en las causas penales. Cuando el Estado se encuentra ante delitos de acción pública y
perseguibles de oficio, se le genera una obligación legal, indelegable e irrenunciable de investigarlos identificando y
sancionando a los responsables.
El Estado debe perseguir el delito para garantizar el derecho a la justicia de las víctimas, a las que se les reconoce el
derecho a la tutela judicial efectiva. Por más graves que sean los delitos y la culpabilidad de los acusados, el Estado
no puede ejercer su poder sin limitaciones, ni tampoco utilizar cualquier procedimiento, al contrario, debe estar
siempre sujeto al derecho moral para alcanzar sus objetivos.
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La actividad acusatoria.
Concepto.
El Estado tiene la potestad abstracta de aplicar penas a quienes cometen delitos siempre a través de un juicio.
También tienen la posibilidad para poder lograr que esos delitos lleguen a un juicio y que, en caso de que
corresponda, se logre una sentencia.
• Requirente.
• Acusatoria.
• Persecución penal.
• Procuración de justicia penal.
• Ejercicio de las acciones penales.
De acuerdo con nuestro Código Penal, establece el sistema de acusación pública que dedica el principio de legalidad,
con excepción de las acciones que dependen de instancia privada y las acciones privadas. Es decir, el Estado, al
tomar conocimiento de un hecho delictivo, debe comenzar a intervenir de oficio, sin esperar que ningún particular lo
solicite.
En la actualidad, se está discutiendo si no es conveniente remplazar ese principio de legalidad por un principio de
oportunidad que permita enfocar la actividad estatal con el gasto de recursos materiales y humanos en cierto tipo de
delitos en determinadas circunstancias, lo que, en la práctica es realizado debido a que por una cuestión de que
estos medios son limitados, no todos los tipos de delitos se investigan con la misma intensidad. Esto implicaría,
transparentar una práctica que es habitual en nuestro sistema de justicia penal.
Esto se ve en la reciente modificación del Código Penal, en su artículo 59, que habla sobre la extinción de la acción
penal, precisamente en la parte que dice “por aplicación de un criterio de oportunidad, de conformidad con lo
previsto en las leyes procesales correspondientes”.
Se ve la diferencia con el proceso civil donde el Estado, a través de los tribunales intenta solucionar los conflictos a
los particulares que tienen que presentarse, explicar lo que solicitan y preocuparse de que el proceso siga su curso,
solicitando el proceso constantemente y en un plano de igualdad con su contraparte.
En el ámbito penal, la función de perseguir y de juzgar está acordada como regla general con el Estado, el cual se
extiende en los encargados de la acusación, en la mayoría de los procesos que están a cargo del Ministerio Público
Fiscal y en los jueces que integran tribunales encargados del juzgamiento. El Estado siempre se encuentra ocupando
las puntas del triángulo, con funciones divididas.
Limites.
La persecución penal no debe limitarse al incorporar medios extraordinarios de prueba, como el agente encubierto o
el informante, que deben ser utilizados correctamente, de modo que no se permita a través de estos institutos
incorporar al proceso información que fue obtenida en violación de las garantías.
Hay un empeño por incorporar a la investigación penal medios extraordinarios de prueba que si no se regulan y se
utilizan correctamente, se convertirán en modos encubiertos de legitimación de violaciones a la Constitución
Nacional que blanquean datos o información adquirida o transmitida ilegalmente (ej: el agente encubierto o el
informante).
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Actividad requirente y responsabilidad probatoria.
La investigación preliminar de los delitos (base a la acusación) y la preparación, sostenimiento y acreditación está a
cargo de la actividad acusatoria del Ministerio Público Fiscal
Etapas de la acusación.
Eficacia.
La eficacia en la represión de los ilícitos penales no debe trabajar comúnmente con el proceso, ni entenderse como
responsabilidad propia de los tribunales de justicia. Debe ser eficiente a esos fines la tarea de investigación y
obtención de las pruebas necesarias y la argumentación a cargo del MPF, para lograr que los jueces protejan
favorablemente la acusación. El logro de la eficacia en la persecución penal requerirá la participación de varias
condiciones, que no podrán nunca pensarse ni desarrollarse como afectaciones a las garantías individuales.
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Módulo 2.
Principio de oportunidad.
En la mayoría de nuestros sistemas procesales la actividad estatal de perseguir, juzgar y penar penalmente se
encuentra regida por principios fundamentales:
• Principios generales:
o Legalidad.
o Verdad histórica.
o Pena.
• Excepciones:
o Legales.
o De hecho.
o Nuevas (relacionadas con una mayor protección de los derechos e intereses de la víctima del delito).
• Condicionante:
o Principio de la dignidad personal del imputado. Impone límites y restricciones como salvaguarda de derechos
ciudadanos frente a posibles excesos estatales.
Concepto.
La ley penal describe indeterminadamente una conducta punible y amenaza con una sanción a quien viola esta ley.
Pero su actuación práctica en un caso concreto requiere un procedimiento mediante el cual, frente a la hipótesis de
que se ha violado en esa conducta, se intente establecer si en verdad esto ha ocurrido, para aplicar la sanción
prevista para el responsable.
1. Legalidad procesal o indisponibilidad: buscando acreditar el hecho delictivo para que pueda ser penado, se
debe dar en todos los casos en que exista la posibilidad de que haya ocurrido, sin excepción y con la misma
energía.
Es la respuesta del Estado a través de órganos predispuestos. En la mayoría de los casos, este órgano es el
Ministerio Público Fiscal y la policía en carácter de dependencia de este, que cuando surge que puede haber
ocurrido cualquier delito, siempre que sea de acción pública, debe comenzarse a investigarlo o requerir que otro
órgano lo haga, reclamar que sea juzgado y castigado si el proceso determina que efectivamente ocurrió. Todos
deben ser perseguidos con la misma intensidad, independiente del tipo o gravedad del delito que se trata.
Lo descrito ut supra se traduce en la práctica, en una imposibilidad material, ya que este principio se sostiene de
manera formal, recibiendo y distribuyendo actuaciones, pero se inclina en el ejercicio de un principio de
oportunidad “clandestino” que deja sin investigar los delitos menos graves.
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A raíz de este principio es tan obligatorio para el encargado de la investigación, por ejemplo, levantar rastros del
hurto de un desodorante en un supermercado sin autores individualizados como de un triple homicidio con el
supuesto autor identificado.
2. Oportunidad o disponibilidad: se puede elegir en qué casos se va a provocar esta actividad y en qué casos no,
según diversas razones.
Reglamentación:
• Constitución Nacional: no contiene normas que impongan el principio de oportunidad o de legalidad cuando
aquella sí reglamenta el ejercicio del poder penal del Estado: “nadie puede ser penado sin juicio previo fundado
en ley anterior al hecho del proceso”. Constitucionalmente puede procederse mediante la legalidad o la
oportunidad, siempre y cuando el principio de oportunidad respete tanto el principio de igualdad ante la ley
como ante los tribunales.
• Tratados internacionales: se ocupan de los delitos que signifiquen violaciones serias a los derechos humanos. Se
aplican a la investigación de oficio de la posible existencia del delito de tortura.
• Criterios de oportunidad:
o Atenuantes de pena para quienes, habiendo participado en el delito de desaparición forzada de persona,
contribuyan a la aparición con vida de la víctima o suministren información que permitan esclarecer la
desaparición.
• Código Penal: hasta la sanción de la Ley N° 27.147, el código penal establecía el principio de legalidad como
regla general.
Art 71 del Código Penal Argentino: “deberán iniciarse de oficio todas las acciones penales, con excepción de las
siguientes:
1. Las que dependieran de instancia privada.
2. Las acciones privadas.
Luego de la sanción de la mencionada ley, el 18 de junio de 2015, el artículo 71 quedó redactado de la siguiente
manera: “sin prejuicio de las reglas de disponibilidad de la acción penal previstas en la legislación procesal
(principio de oportunidad), deberán iniciarse de oficio todas las acciones penales, con excepción de las
siguientes:
Justificación y crítica.
ARGUMENTOS. CONTRAARGUMENTOS.
Para lograr que el orden jurídico penal delicado por Es una expresión de autoritarismo del sistema penal,
el delito sea reintegrado, es necesario que se en donde no se repara tanto en la protección del bien
imponga la sanción amenazada por la ley como jurídico concretamente lesionado por el delito, sino
consecuencia de su comisión. Solo así se afirmará la que se presta mayor atención a lo que significa como
efectividad del derecho en la realidad. desobediencia. Prueba de ello es la escasa o nula
atención que presta a los intereses que pueda tener el
principal involucrado por el conflicto penal, que es
quien sufre las consecuencias del ilícito, es decir, la
víctima.
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Solo a través del principio de legalidad se puede Es retribucionista. Se pueden alcanzar los fines de
lograr cumplir con los fines de la pena. prevención general y de prevención especial sin
necesidad de imponer una sanción. El rol del derecho
penal en la sociedad no se termina en la idea de la
pena, sino que abarca también el examen de su
capacidad para proporcionar alternativas para la
definición del conflicto penal y no siempre deben ser
punitivas (sanciones).
Favorece la independencia entre los poderes del El poder legislativo es quien fija los criterios de
Estado, porque si la voluntad del poder legislativo fue oportunidad, el Ministerio Público Fiscal es
la de sancionar una conducta por ser delictiva, ni el independiente del ejecutivo. Es normal la existencia
órgano que ejercita la acción penal, ni el que tiene de controles entre los Poderes para que, además de
que aplicar la sanción (poder judicial), pueden evitar su independencia, tengan un equilibrio mutuo.
la pena sin afectar las atribuciones constitucionales
del primero o del último.
Es la forma más perfecta de garantizar, en los La aplicación habitual de la ley penal es diferente ,
hechos, el principio de igualdad ante la ley penal y es porque según se puede comprobar
la expresión más significativa de la venda que tiene la experimentalmente, afecta prioritariamente a los
imagen de la justicia sobre sus ojos. La igualdad es sectores marginados de la sociedad y en medida
tal, cuando se refiere a quienes están en iguales decreciente, a quienes tienen una mejor situación
circunstancias. económica y social (hay desigualdad práctica).
Principio de oportunidad.
Noción.
El principio de oportunidad puede expresarse como la posibilidad que la ley acuerde a los órganos encargados de la
persecución penal, por razones de política criminal o procesal, de no iniciar la persecución o de suspender la ya
iniciada, de limitarla en su extensión objetiva y subjetiva, de hacer finalizar definitivamente antes de la sentencia,
aun cuando haya condiciones para “perseguir y castigar”, o la autorización de aplicar penas inferiores a la escala
penal fijada para el delito por la ley o librar de ella a quien lo cometió.
Criterios de aplicación.
Los criterios de oportunidad priorizan otras soluciones por sobre la aplicación de la pena:
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• Respecto a los autores:
o Primarios, o mínima culpabilidad o participación.
• Respecto al bien jurídico lesionado:
o Cuando sea disponible.
o Cuando sea el modo más justo de armonizar el conflicto entre víctima y autor.
• La reparación de la víctima (tercer fin del derecho penal, al lado de la pena y la medida de seguridad).
• Resocialización del autor (prevención especial):
o por tratamientos alternativos.
o cumplimiento de las condiciones de la suspensión del juicio a prueba.
• Rehabilitación:
o Tratamiento de recuperación del adicto acusado de tenencia de droga para consumo personal.
• Pérdida del interés de castigar:
o Pena natural: delito que en sí mismo o en su consecuencia infringe un daño al autor, superior a la pena.
o Pena impuesta por otros delitos hace innecesario perseguir uno nuevo (prisión perpetua).
o Gran cantidad de hechos imputados, no resulta necesario perseguir todos para conseguir una pena.
• Razones utilitarias:
o Colaboración con la investigación.
o Armonizar el conflicto penal de una manera más conveniente a los intereses de la víctima.
Propuestas.
▪ Redistribución de recursos.
La organización de los recursos tanto materiales como humanos se encuentra asignada en función del principio de
legalidad. En general, son organismos espejos que se multiplican en función de la cantidad de delitos, sin importar la
gravedad o complejidad de los mismos, de modo que su mayor concentración se destine a aquellos delitos cuya
investigación, juzgamiento y castigo se considere más importante por su gravedad, por la organización de su
comisión, por el abuso de la función pública del autor, por la peligrosidad de éste, etc.
El resto se asigna a los delitos de mediana o mínima gravedad, que podrán ser tratados mediante alternativas a la
pena que autoricen los criterios de oportunidad, que favorezcan la “resocialización”, teniendo en cuenta los
intereses de la víctima.
La redistribución de recursos va acompañada de una puesta en valor de la función del MPF como un organismo más
flexible, con una organización autónoma y no copiada de los organismos jurisdiccionales, que le permita fijar sus
propios objetivos y orientar sus procedimientos a esos objetivos mediante criterios uniformes para la aplicación de
las excepciones al principio de legalidad que ya existen en la legislación penal y las nuevas que habría que
incorporar. Desde el punto de vista de los recursos, se priorizará el tratamiento de casos penales, porque cuando no
exista la posibilidad material de investigar todo, se ordenará empezar por ciertos delitos y el resto serán tratados
más adelante o nunca, ya que habrá menos o ninguna posibilidad para hacerlo.
El ordenamiento jurídico argentino establece excepciones al principio de legalidad que impiden o demoran la
aplicación de penas o conductas delictivas.
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Casos vigentes.
Las constituciones y las leyes penales se ocupan de los impedimentos al inicio de la persecución penal.
• Absolutas:
o Inmunidad de opinión del legislador: algunas constituciones establecen que los legisladores no pueden ser
acusados, interrogados judicialmente ni molestados por las opiniones, discursos o votos que difundan el
desempeño de su mandato. No pueden ser perseguidos penalmente ni sancionados por tales expresiones, aun
cuando puedan considerarse delictivas.
• Relativas:
o Instancia privada: la ley respeta el ejercicio de la acción penal pública a una manifestación de voluntad de la
víctima. La instancia se puede producir a través de una denuncia o querella. Para el caso que la víctima no
solicite la acción, la misma puede ser ejercida de igual forma debido a motivos especiales que transforman a
todos estos ilícitos en perseguibles de oficio.
o Prosecución de la misma: las leyes aceptan, como causales de suspensión del ejercicio de la persecución penal, a
las llamadas cuestiones prejudiciales civiles y penales. Ocurre cuando la solución de un proceso penal depende
de la resolución que recaiga en otro proceso penal y estos no puedan ser acumulados por razones de distinta
jurisdicción.
o Privilegios procesales de funcionarios: se encuentran establecidos con el propósito de garantizar el libre ejercicio
de las funciones de miembros del Poder Ejecutivo, Legislativo y Judicial. Si bien se autoriza el inicio de la acción,
la entrega a proceso del funcionario imputado o su encarcelamiento preventivo no es posible sin una decisión
previa de un cuerpo político que fundamente y lo autorice a pedido del tribunal judicial competente.
o Suspensión del proceso a prueba o para rehabilitación de adictos: la ley N° 24.316 incorpora al Código Penal la
suspensión del juicio a prueba, que en ciertos casos, permite suspender el ejercicio de la persecución penal en la
etapa del juicio, con la posibilidad de que si el imputado cumple con las condiciones dadas, aquella se extinguirá
y éste deberá ser suprimido.
o Límites temporales a la vigencia del poder de perseguir penalmente: disposición de la acción y de la pena. La
pretensión punitiva tiene un límite temporal para procurar su satisfacción, vencido el cual, queda finalizada la
prescripción. También se le asigna, como “roles accesorios”, un efecto de estímulo a la actividad de los órganos
de persecución penal (si no actúan, la posibilidad de persecución se termina), colaborar con el derecho a la
terminación del proceso penal en un plazo razonable y funcionar como una “válvula de escape” a la acumulación
de casos en la justicia penal.
En la actualidad, la tendencia es la recepción del principio de oportunidad, para lo cual se lo establece en el Código
Penal y se deja la regulación específica para los códigos procesales.
Paradigmas procesales.
El proceso penal se organiza de acuerdo al momento histórico- social en el que se desarrolla, y surgen dos
paradigmas, el inquisitivo y el acusatorio. Ninguno de ellos se encuentra en estado puro, uno se antepone sobre el
otro y aparece relacionado en ocasiones con la época que fue sancionado cada código procesal: mientras los más
antiguos conservan un sistema inquisitivo, con el paso del tiempo la legislación procesal tiende hacia un sistema
acusatorio.
El inquisitivo y el acusatorio son más que modelos procesales. Representan manifestaciones abiertas o encubiertas
de una cultura, expresan una determinada escala de valores vigente en una sociedad en un momento o lapso
histórico determinado.
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Sistema inquisitivo y acusatorio.
• Sistema inquisitivo: en el modelo inquisitivo (que supone la culpabilidad del acusado), el proceso es un castigo
en sí mismo. La prisión preventiva se dispone por regla general y como un gesto punitivo ejemplar e inmediato.
La pre-suposición de culpabilidad es “preservada” de “interferencias” de cualquier defensa. En lo orgánico
funcional, se concentra en una sola persona las funciones fundamentales del proceso que son, la de acusar, la de
defensa y la de decisión. El imputado es considerado como un objeto de persecución al que se lo desconoce en
su dignidad, no se le respeta ningún derecho y se pone a su cargo la obligación de colaborar con la investigación.
• Sistema acusatorio: en el modelo acusatorio (que supone la inocencia del acusado, hasta que se pruebe lo
contrario), el proceso es una garantía individual frente al intento estatal de imponer una pena. Admite la
posibilidad de privar al imputado de su libertad antes de la condena, pero solo como una medida de precaución
de los fines del proceso y nunca como una sanción anticipada. No admite ningún otro medio que no sea la
prueba para demostrar la culpabilidad. El imputado es considerado un sujeto del proceso, a quien se le respeta
en su dignidad y se le garantiza el derecho de defensa, prohibiéndose obligarlo a colaborar con la investigación.
• Sistema inquisitivo mitigado o sistema mixto: es una síntesis de las virtudes de los dos modelos. Este sistema es
el que rige en Argentina, salvo excepciones parciales, como los CPP de las provincias de Bs As, Tucumán y
Córdoba.
Este modelo mixto rescata los siguientes aspectos del inquisitivo:
o La persecución y juzgamiento de todo delito que acontezca (ambas actividades a cargo de funcionarios del
Estado).
o El concepto de verdad real como objetivo supremo a descubrir, mediante el proceso para dar paso a la pena,
que es entendida como la única forma de solución del conflicto de la ley penal.
El modelo mixto hereda una etapa de investigación previa llamada instrucción a cargo de un juez inquisidor (de
instrucción), desarrollada con fuertes restricciones al contradictorio, cuyos logros probatorios quedan
registrados en actas, etapa que en su eficacia conceptual y procesal excede mucho ese límite y avanza
fuertemente sobre la etapa del juicio, apartándolo muchas veces en importancia y tendiendo a dar fundamento
probatorio a la sentencia definitiva.
Esto ocurre así, no sólo porque permite al tribunal de juicio pre-conocer a través de la lectura de las actas el
esquema probatorio antes de su debate, sino también porque muchas pruebas pueden ingresar a esta etapa sin
producirse en ella, mediante la oralización de las actas que documentaron su incorporación en la instrucción (en
lugar de hacer declarar personalmente al testigo en el debate, se lee lo que se declaró ante el juez de
instrucción).
Como consecuencia de esta modalidad de “mixtura”, los jueces son pensados por las leyes procesales y percibidos
por la gente, primero como funcionarios responsables de la represión penal, representantes del “interés social” en el
castigo del delito, y recién después como una garantía para los ciudadanos frente a posibles debilidades a sus
derechos o frente a acusaciones infundadas en los hechos. Son los jueces y no otros funcionarios del poder público
quienes tienen el principal deber de ser guardianes de las garantías individuales.
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Críticas.
La señal inquisitiva se mantiene simulando una tendencia acusatoria en el plano formal, impidiendo que el proceso
sea iniciado de oficio, es decir, ese juez inquisidor necesita un órgano que active la acción penal. Sin embargo, los
códigos aprecian excepciones que reafirman a esta suerte de “súper juez” que puede obligar al fiscal a acusar y
también puede producir pruebas por su cuenta, aun en contra de la voluntad de los acusadores sobre la verdad de la
acusación.
En Argentina, el paradigma del proceso penal que se impone es el denominado “mixto” o “inquisitivo mitigado”, el
cual no se ajusta con precisión en materia de reglamentación procesal que incorporó nuestro país con la aprobación
a tratados internacionales sobre derechos humanos, ni con aspectos del texto de la Constitución Nacional.
Se ha desarrollado un nuevo paradigma que busca el equilibrio entre el monopolio del uso del poder penal y la
fuerza por parte del Estado, y las herramientas acordadas al ciudadano para requerir la intervención estatal en
protección o restauración de sus derechos vulnerados por el delito, para limitar aquel poder o para prevenirse o
defenderse de sus excesos. A la par que para la víctima, protege su actuación en el derecho a la tutela judicial
efectiva.
• La función de perseguir y acusar es diferente e independiente de la de juzgar y punir, y pone a cada una a cargo
de órganos diferenciados y autónomos entre sí.
• La función de juzgar no puede, sin riesgo para su justicia ni para la igualdad de partes, asumir atribuciones de
persecución.
• La verdad procesal debe trabajar a través de la contradicción entre los intereses opuestos que se enfrentan en el
proceso, acordando la responsabilidad de sostenerlos y acreditarlos sólo a quienes los representan o simbolizan.
Concepto.
Las sanciones procesales son amenazas que se afinan sobre los actos cumplidos o a cumplirse en el proceso, para
evitar que produzcan los efectos queridos por los órganos públicos o las partes que los realizaron, ya sea por falta de
la forma o de otros requisitos exigidos por la ley, porque no se han realizado en tiempo o porque son incompatibles
con una conducta anterior del mismo sujeto que pretende cumplir el acto.
Clases.
• Caducidad: Pérdida del derecho a cumplir un acto por haberse vencido el término acordado para realizarlo.
• Preclusión: Imposibilidad de realizar un acto por ser incompatible con una conducta anterior del mismo sujeto.
• Inadmisibilidad: Imposibilitar que un acto ingrese en el proceso por no satisfacer los requisitos formales exigidos
por la ley.
• Nulidad: incapacidad de un acto procesal por idénticos motivos, cuando estos respondan a exigencias
constitucionales.
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SANCIÓN PROCESAL CONCEPTO VINCULACIÓN
El acto carece de los requisitos de Actos generalmente escritos que se
estructura interna o externa que exige agregan al expediente y que serán
la norma procesal. Funciona como examinados por el órgano judicial
Inadmisibilidad medio anticipado para la nulidad. Evita competente, quien determinará si
la producción de efectos no queridos cumple o no con los requisitos formales
por la ley procesal. para ser admitido. Si es inadmisible, se
considera que el acto no ha ingresado
al proceso, es un acto no cumplido.
Determina la pérdida del poder jurídico Con los plazos que determina la ley
para realizar un acto, por haber procesal, es decir, si el acto no se
Caducidad. transcurrido el término inaplazable realiza en el término inaplazable
dentro del cual el mismo se debía establecido.
realizar.
Es la sanción procesal que impide que Conductas anteriores.
se cumpla un acto procesal por ser éste
Preclusión. incompatible con una situación o
conducta anterior, generada por el
mismo sujeto que pretende ahora
realizarlo.
Nulidad.
Concepto.
Es la sanción procesal que determina la falta de eficacia legal de un acto porque el mismo se ha realizado violando
las formalidades o exigencias dispuestas por la Constitución Nacional o por la ley procesal. No se aplica a un acto
inexistente sino a un acto que produjo efectos jurídicos procesales, pero realizado de manera defectuosa. Además,
esta sanción no debe ser entendida como un modelo para proteger formalidades huecas, sino como una garantía de
la observancia en el proceso de los derechos constitucionalmente dedicados (defensa en juicio).
Las nulidades pueden estar amenazadas en forma específica o genérica. Las primeras se encuentran previstas en
distintas disposiciones legales. En cambio, las nulidades genéricas no están previstas para cado caso en particular,
sino en forma general y abstracta, para cualquier acto del proceso.
• Conminación específica: son nulos los actos que no hubiesen observado las disposiciones referidas a: la citación
del demandado civil, los requisitos exigidos en las actas, la falta de firma en las sentencias, autos y decretos, la
falta de juramento de los testigos mayores de 16 años, los dictámenes de los peritos sin conclusiones y
fundamentos, etc.
• Conminación genérica: siempre prescripta bajo pena de nulidad la observancia de las disposiciones referentes:
1. Al nombramiento, capacidad y constitución tribunal.
2. A la intervención del MPF en el proceso, y a su participación en los actos en que ella sea obligatoria.
3. A la intervención, asistencia y representación del imputado, en los casos y formas que la ley establece.
4. A la intervención, asistencia y representación de las partes civiles, en los casos y formas que la ley establece.
5. A la intervención, asistencia y representación del querellante particular, en los casos en que la causa se
decide en forma des-incriminante para el imputado.
6. Etc.
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Clases.
• Nulidad absoluta: es un tipo de sanción que se aplica a los actos procesales que no cumplen con las formas
establecidas en el código y de esta manera comprometen alguna garantía constitucional a nivel local o nacional
(ej: non bis in idem). Las nulidades absolutas no pueden ser convalidadas.
o Fundamento: es evitar los efectos perjudiciales derivados de una violación constitucional esencial de las
mencionadas, este perjuicio debe asistir en el caso concreto, tanto de modo real como potencial, no basta
que aparezca como un perjuicio puramente hipotético.
Causará nulidad absoluta la afectación de las garantías constitucionales que se relacionan con el principio del
juez natural, con la participación regular de las partes esenciales y con los derechos fundamentales del
imputado, pues son indispensables, porque constituyen reglas básicas del proceso penal propio de un Estado
democrático de Derecho.
• Nulidad relativa: se vinculan con las conminadas genéricas o específicas, que afectan garantías constitucionales
disponibles. En general, son todas aquellas que según las disposiciones del Código Procesal Penal no son
consideradas absolutas. Se declaran a petición del Ministerio Público Fiscal y de las partes que tengan interés
legítimo y que no hayan concurrido a causarla. Tienen términos para hacerlas valer. Su característica es que al no
existir violación constitucional, pueden ser subsanadas (corregidas).
Subsanación.
También se dispone que la autoridad judicial debe evitar la nulidad, (si se advierte que al testigo se lo está haciendo
declarar sin que preste juramento. Se debe interrumpir el acto, hacerlo jurar y comenzar de nuevo). Nadie tiene
derecho a que se fije una nulidad.
Efectos.
Cuando se declara una nulidad, ya sea absoluta o relativa, de un acto procesal efectivo no sólo es la ineficacia del
acto anulado, sino también la de aquellos que de él dependan. Si es nula la declaración indagatoria, lo es también
cualquier otro acto que sirva de ella, por ejemplo, la prisión preventiva. Se podrá corregir practicando nuevamente
los actos anulados.
Sujetos procesales.
Juez penal.
El ejercicio concreto de la jurisdicción corresponde a los tribunales del poder judicial, que están integrados por
personas: los jueces. Más precisamente el juez penal, que es el sujeto designado de acuerdo a los procedimientos
constitucionales, para ocupar un cargo de tal en un tribunal instituido por la ley para juzgar una cierta categoría de
ilícitos o de personas, que ejercita el poder jurisdiccional en un proceso concreto que conduce, controlando que se
respeten los derechos individuales y decidiendo sobre la existencia del hecho que se atribuye al acusado y su
participación punible. Deberá fundarse en las pruebas ofrecidas por el acusador y el imputado, considerar los
argumentos de ambos. La decisión definitiva consistirá en una sentencia de condena o de absolución.
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Según el paradigma inquisitivo, el juez penal puede tener otras funciones que, según los nuevos paradigmas, no es
óptimo que las ejercite, por eso al momento de definirlas, no deben considerarse como funciones propias del juez
penal:
• Perseguir el delito.
• Investigar el delito.
• Intervenir en la preparación o formulación de la acusación.
• Proyectar pruebas de oficio.
Atributos.
• Imparcialidad:
o Consiste en no ser parte, es decir, en ser un tercero frente a las partes, ajeno a sus intereses y libre de
prejuicios.
• Independencia:
o Libertad para cumplir sus funciones y tomar decisiones sin interferencias políticas o de grupos de presión, o
de otros poderes el Estado.
• Idoneidad:
o Idoneidad humana: capacidad física y mental.
o Idoneidad técnica: requiere que el juez sea abogado, que actualice permanentemente los conocimientos
técnico-jurídicos y que tenga la experiencia profesional necesaria.
La imparcialidad exige que el juez no esté vinculado con ninguna de las personas que representan los intereses que
enfrentan en el proceso, por ninguna relación de tipo personal que pueda impulsar a favorecerlas o a perjudicarlas, o
genere sospecha en tal sentido.
La inhibición y la recusación de los jueces son los medios que aseguran la intervención de un juez imparcial, es decir,
un juez que resulte neutral en el caso concreto por carecer de vínculos con las personas interesadas o de
intervenciones previas en el proceso que eliminen esa posición.
Son causales de inhibición y recusación de los jueces en el Código Procesal de la Provincia de Córdoba:
1. Cuando en el mismo proceso hubiera pronunciado sentencia, hubiera intervenido como juez de instrucción o
como funcionario del Ministerio Público, defensor, mandatario, denunciante o querellante, o hubiera actuado
como perito o conociera el hecho investigado como testigo.
2. Si fuera pariente, dentro del cuarto grado de consanguinidad o segundo de afinidad, de algún interesado.
3. Cuando él o alguno de sus parientes, en los grados preindicados tengan interés en el proceso.
4. Si fuera o hubiera sido tutor o curador, o hubiera estado bajo tutela o curatela de alguno de los interesados.
5. Cuando él o sus parientes, tengan juicio pendiente iniciado con anterioridad, o sociedad o comunidad con alguno
de los interesados, salvo la sociedad anónima.
6. Si él, su esposa, padres o hijos, u otras personas que vivan a su cargo, fueran acreedores, deudores o fiadores de
alguno de los interesados, salvo que se trate de Bancos Oficiales o constituidos por sociedades anónimas.
7. Cuando antes de comenzar el proceso hubiera sido denunciante, querellante o acusador de alguno de los
interesados, o viceversa, salvo que circunstancias posteriores demostraran armonía entre ambos.
8. Si hubiera dado consejos o manifestado extrajudicialmente su opinión sobre el proceso.
9. Cuando tenga amistad íntima o enemistad con alguno de los interesados.
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10. Si él, su esposa, padres o hijos, u otras personas que vivan a su cargo, hubieran recibido beneficios de
importancia de alguno de los interesados, o si después de iniciado el proceso, él hubiera recibido presentes
aunque fueran de poco valor.
11. Cuando en la causa hubiera intervenido como juez algún pariente suyo dentro del cuarto grado de
consanguinidad o segundo de afinidad.
12. Cuando haya otras circunstancias que, por su gravedad, afectaran su imparcialidad.
Jurados.
La idea actual de jurado es ajena a la de “asamblea popular”. Tiene un componente técnico y oficial: siempre se
tratará de un tribunal penal compuesto por jueces permanentes del Estado, junto con ciudadanos comunes. Variará
según el modelo de jurado que se trate, el número de aquellos dos componentes (el oficial y el popular), el modo en
que se vinculen entre sí y las atribuciones que le concedan a cada uno, en relación a aspectos del asunto a juzgar.
• Escabinado: está reglada por el artículo 396 del Código Procesal de la provincia de Córdoba.
• Jurado popular: está reglado por la Ley Provincial de Córdoba N° 9182.
Concepto.
El MPF es el órgano estatal encargado de la persecución penal pública, es decir, de intentar y lograr, si según el
derecho, corresponde el reconocimiento por parte de los tribunales jurisdiccionales competentes, de la existencia
del poder penal del Estado en un caso concreto, y la imposición de la sanción que corresponda al culpable. Si ello no
corresponde jurídicamente, deberá concluir a favor del imputado.
Cuenta con atribuciones de investigación, fuentes de información y recursos humanos y materiales para hacerlo,
también con poderes procesales.
1. Es algo que por ser de todos los ciudadanos deja de ser de cada uno. Este interés se lo apropia el Estado,
transformándose en un “Estado víctima” cambiando de esta forma su rol de representante de toda la sociedad y
de sus integrantes, a representante de un interés general, y no de cada uno, dividiéndose de esta forma, de la
sociedad y de sus miembros.
2. Es algo que por ser valioso para cada uno, se convierte en interés de todos. Significa aplicar un razonamiento
inverso al anterior, es decir, como ninguno quiere que lo maten, la protección de la vida es interés de todos. El
MPF deberá, en todos los casos, cumplir con su obligación frente al individuo, quien ha sufrido una afectación a
un derecho o interés. Esta reacción del MPF se debe a que el individuo le confió el cuidado de su derecho, pero
no significa que renuncie a él.
El MPF y su función, se observan desde la mirada de la víctima, de esa forma, el Estado estará para la víctima cuando
esta se constituya en querellante.
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Autonomía.
En el orden nacional, el MPF tiene “independencia”, autonomía funcional y financiera y sus miembros gozan de
inmunidades funcionales, invisibilidad de remuneraciones e inamovilidad. En Córdoba, por ejemplo, pertenece al
Poder Judicial, siendo sus integrantes designados y removidos de la misma forma que los jueces, salvo el Fiscal
General, que dura cinco años en su puesto.
Objetividad.
Los fiscales tienen que respetar los derechos del ciudadano garantizados por la Constitución Nacional y ser objetivos
en su actuación persecutoria, pretendiendo la verdad sobre la acusación que preparan o sostienen y ajustarse a las
pruebas sobre ella en sus demandas o conclusiones, sin atender a órdenes, sugerencias o presiones de ninguna
autoridad o factor de poder, incluyendo a su propia estructura orgánica.
El MPF no es un acusador “furioso”, tiene que defender la legalidad. Si considera que no existe una base que permita
sostener la conducta delictiva del imputado, u otra circunstancia que lo beneficie, tendrá que actuar en
consecuencia. El MPF es una entidad que representa el interés de la víctima, que actúa con objetividad y sin ningún
tipo de odio especial contra quien se encuentra sometido a un proceso. Esto, no implica favoritismos.
Criterios de actuación.
Junto con la objetividad, otra cuestión es la unidad de actuación, concepto que requiere capacidad de abstracción.
El MPF, a diferencia de los jueces, tiene dependencia jerárquica, debiéndose acordar a su máxima autoridad la
atribución de fijar, en el marco de la ley, criterios generales de persecución penal, y de instruir de ellos a sus
inferiores, para que los observen en el cumplimiento de sus funciones.
Las instrucciones, que deben ser lícitas, podrán referirse a la unificación de interpretaciones jurídicas o a la adopción
de criterios para la utilización de ciertos resortes legales o a la priorización de la investigación de algunos casos
penales sobre otros.
Funciones y responsabilidades.
La atribución de conducir a todo el cuerpo fiscal y de fijar criterios de persecución penal es de naturaleza política. La
Constitución Nacional impone que desarrolle sus funciones en coordinación con las demás autoridades de la
república, lo que no significará un compromiso para la independencia que ella le atribuye. El equilibrio republicano
exigirá un fuerte control de los criterios políticos de persecución penal que haya fijado y sus resultados.
La policía judicial.
Es la división de tareas entre policía administrativa o de seguridad, y la judicial propiamente dicha. La policía de
seguridad, limita su actuación a la prevención del delito, es decir, actúa antes de que el delito ocurra, pasado el
hecho delictivo, deja paso a la intervención de la policía judicial o, de no poder intervenir sus funcionarios. Los
primeros mutan, es decir, dejan de ser policías de seguridad para transformarse en judiciales.
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La policía se encuentra al servicio de los órganos que tienen a su cargo la investigación del delito. La actuación
policial en la investigación de delitos debería ser solamente accesoria y auxiliar del MPF o del poder judicial, en
virtud de aparecer su intervención materialmente necesaria en la mayoría de los casos. Esta tarea requiere personal
capacitado para llevar a cabo actividades, para las que no son aptos los magistrados, por su preparación jurídica.
Además, el éxito de la investigación depende de la rapidez de las intervenciones, lo que exige la presencia en el lugar
de los funcionarios capaces de realizar las primeras medidas. La importancia de su participación disminuye
expresiones de delincuencia “no tradicional” y es allí donde se intensifica la intervención inicial del MPF.
Situación institucional.
Una vez que ocurrió el delito, interviene la policía judicial como organismo del MPF, que depende de ese órgano y
colabora con la independencia deseada. Esto en la práctica, no existe en algunas provincias y en otras, se hizo
lentamente. En muchos lugares la independencia de poderes se vuelve abstracta en la práctica.
Atribuciones y composición.
• Recibir denuncias.
• Cuidar que el cuerpo, instrumentos, efectos y rastros del delito sean conservados hasta que llegue al lugar del
hecho el fiscal de instrucción.
• Hacer constar el estado de las personas, cosas y lugares, mediante inspecciones, planos, fotografías, exámenes
técnicos y demás operaciones que aconseje la policía científica.
• Proceder a los allanamientos, a las requisas urgentes y a los secuestros impostergables.
• Interrogar sumariamente a los testigos.
• Citar y aprehender al presunto culpable en los casos y forma que el Código autoriza.
• Recibir declaración del imputado, sólo si éste lo pidiera.
• Usar de la fuerza pública en la medida de la necesidad.
Actuaciones prohibidas.
• Abrir la correspondencia que protejan o hubieran secuestrado por orden de autoridad judicial competente, sino
que la remitan tal cual está.
• Difundir a los medios de prensa los nombres y fotografías de las personas investigadas como participantes de un
hecho, salvo que tuvieran autorización del órgano judicial competente.
Función.
La policía debería limitarse a colaborar con el MPF o la justicia en sus tareas de investigar los delitos de acción
pública, impedir que los cometidos sean llevados a consecuencias posteriores, individualizar a los culpables, y en la
reunión de pruebas útiles para estos fines. Solo podría permitirse actuar por propia iniciativa cuando así lo exijan
razones de urgencia, dando participación al órgano competente. La policía judicial por orden de autoridad
competente o, solo en casos de urgencia por denuncia o iniciativa propia, deberán investigar los delitos de acción
pública, impedir que los cometidos sean llevados a consecuencias siguientes, individualizar a los culpables y reunir
las pruebas útiles para dar base a la acusación o determinar el sobreseimiento.
Composición.
• Serán oficiales y auxiliares de la policía judicial los funcionarios y empleados a los cuales la ley acuerde tal
carácter.
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• Serán considerados también oficiales y auxiliares de la policía judicial los de la policía administrativa, cuando
cumplan las funciones que establece el código. La policía administrativa actuará siempre que no pueda hacerlo
inmediatamente la judicial y, desde que ésta intervenga, será su auxiliar.
• En las disposiciones, podemos observar esta transformación de los funcionarios de administrativos a judiciales.
La víctima.
Víctima del delito es la persona que ha sido perjudicada directamente por su comisión o sus herederos en caso de
muerte, la cual tiene derecho a una tutela judicial efectiva.
Lo encontramos en legislación supra nacional, más precisamente en la Convención Americana sobre Derechos
Humanos la cual, ha sido incorporada a la Constitución Nacional. En el Art. 25 establece la obligación del Estado de
brindar a las personas que se encuentren bajo su jurisdicción, una protección judicial adecuada siempre que un
derecho reconocido por las propias leyes del país, o de su Constitución incluso de la Convención, se la haya violado
de alguna manera.
Comprende el derecho de acceder a los tribunales sin discriminación alguna, el derecho de iniciar un proceso y de
seguirlo, el de obtener una sentencia o resolución motivada sobre la cuestión planteada, el derecho a obtener una
sentencia de fondo sobre esa cuestión, el derecho a la utilización de los recursos, el derecho a que la sentencia se
ejecute.
Asistencia técnica.
La verdadera víctima del delito debe recibir la atención, información y respuesta adecuada a su grave situación
individual, familiar y social, para disminuir las secuelas que implica la comisión del hecho delictivo en su persona y en
su grupo familiar y tener asegurada su integridad y tranquilidad personal durante el proceso.
Otra hipótesis es la no revictimización de la víctima, esto evitará que la sensación de inseguridad en que se
encuentra a partir de la comisión del ilícito, se destaque por la indiferencia estatal frente a su situación, contribuirá a
disminuir los graves efectos que muchas veces se ocasionan en el sujeto pasivo de la criminalidad, y facilitará el
propósito de que su participación no signifique una revictimización.
En definitiva, la víctima merece recibir un trato digno y respetuoso durante el trámite. En los casos en que deba
someterse a exámenes médicos, psicológicos o de cualquier otro tipo, será necesario explicarle el valor de esos
estudios para el proceso, especialmente cuando se trate de personas que carezcan de suficiente información, nivel
educativo y cultural. En los interrogatorios habrá que evitar ocasionarle un sufrimiento moral o social que supere los
límites de las necesidades de la investigación o el ejercicio de la acusación o de la defensa. Debe autorizarse que, si
fuere menor o incapaz, puede hacerse acompañar por una persona de su confianza durante los actos procesales en
los que deba participar, para evitar un agravamiento de la conmoción que le ocasionara el delito.
El querellante particular es la víctima de un delito de acción pública que interviene en el proceso penal, para
acreditar la existencia de ese hecho delictuoso y la responsabilidad penal del imputado y lograr la condena penal de
los partícipes.
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El imputado.
Se trata de un ser humano sobre el que descansa el principio de inocencia que debemos respetar en todos los
aspectos. Esta condición de imputado no debe ser interpretada como una condena previa o social, sino como la
posibilidad procesal de ejercitar derechos tendientes a colocarse en un plano de igualdad en el proceso penal.
Concepto.
Es la persona indicada como partícipe de un hecho delictuoso en cualquier acto de la persecución penal dirigido en
su contra y desde el primer momento de ella. A partir de esa indicación, gozará del derecho de defensa en todas sus
manifestaciones. Por ello, el otorgamiento a una persona de la calidad del imputado, que significa reconocerlo como
sujeto del proceso (y no objeto de persecución penal), importa un indudable beneficio jurídico desde el punto de
vista de su defensa.
La adquisición de la calidad de imputado necesita que se atribuya a esa persona determinada, alguna forma de
participación en un delito.
Cesación de la condición.
Estigmatización.
Acordarle a una persona la condición de imputado lo perjudica en otros derechos, como los de buen nombre,
intimidad, relaciones familiares, sociales, laborales, etc. La atribución de aquella condición procesal, sobre todo a
partir de que se hace pública, provoca una mancha que no es borrada por ninguna decisión jurisdiccional
desincriminatoria posterior, la que no restablecerá la buena fama ni el trabajo perdido, etc.
Coerción procesal.
La aplicación de medidas coercitivas requiere un nivel de pruebas para que se pueda juzgar fundadamente la
existencia del hecho delictuoso y la participación punible de esa persona, que la coerción sea indispensable para
defender la investigación y la aplicación de la ley. Mientras más grave sea la restricción que importen, mayor será la
entidad probatoria que se solicitará.
Incoercibilidad moral.
Concepto.
El imputado no puede ser impulsado, engañado o violentado a declarar ni a producir pruebas en contra de su
voluntad, pues aquellas le reconocen la condición de sujeto moralmente incoercible del proceso penal. La garantía
comprende la exclusión de la coacción directa y también de la “inherente” a ciertas condiciones o circunstancias.
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Problemas.
• Obligarlo a declarar.
• obligarlo a actuar en un careo (investigación).
• Obligarlo a actuar en una reconstrucción del hecho.
• Forzarlo a realizar un cuerpo de escritura.
• Obligarlo a grabar su voz.
• Intervención forzada como órgano de prueba.
Solo cuando el imputado actúe como objeto de la prueba, podrá ser obligado a soportar, dentro de ciertos límites, el
respectivo acto procesal.
• Reconocimiento de personas.
• Inspección judicial sobre su cuerpo.
• Requisa personal.
• Operación pericial.
No se podrá utilizar como indicio de culpabilidad, que el imputado se abstenga de declarar, que al hacerlo mienta, el
modo en que ejerza su defensa o su negativa a intervenir en un careo, reconstrucción del hecho, cuerpo de escritura
o grabación de voz. Tampoco se podrá utilizar en su contra lo dicho o hecho por el imputado en cualquier acto
practicado con violación de aquellas reglas, ni los elementos probatorios que puedan haberse obtenido gracias a tal
violación.
Es el principio de inocencia lo que permite hablar de un derecho al comportamiento procesal pasivo (no hacer, no
colaborar, no probar), como manifestación de la defensa del imputado.
Conocida también como indagatoria, es uno de los actos más importantes en relación al imputado dentro del
proceso. Implica la posibilidad de este, de conocer los hechos que se le imputan y expresar lo que crea conveniente.
Luego de la declaración, el imputado tiene acceso a las actuaciones que se mantenían en secreto.
El imputado no puede ser obligado a declarar, podrá ejercer su defensa guardando silencio sin que implique
culpabilidad en su contra, pero siempre debe realizarla con la presencia del abogado defensor.
Naturaleza.
La declaración del imputado es un medio de defensa y no un medio de prueba. Existe, no para que él confiese, ni
para lograr pruebas en su contra, sino para que pueda ejercitar su defensa material. En la práctica, se intenta lograr
por esta vía la confesión del imputado o contradicciones o incoherencias que desvirtúen la defensa material que esté
actuando.
Si durante la declaración decide libremente confesar el delito, podrá hacerlo, pero esto no es el fin del acto. Sería
una especie de resultado.
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La cuestión de la declaración policial.
Regulación legal.
En la declaración policial siempre habrá que garantizar que el imputado sea informado de los hechos que se le
otorgan y de las pruebas reunidas en su contra, y de que pueda contar en esa sede con asistencia letrada. Habrá que
disponer lo necesario a fin de que el imputado tenga la posibilidad de contar con ese asesoramiento, y el abogado
designado cuente con todas las garantías para prestar temporalmente su consejo, aún cuando estuviese
incomunicado. Si se realiza la declaración en sede policial, el abogado tendrá el derecho de asistir al acto, y el
imputado de requerir su presencia durante su desarrollo.
El defensor.
El imputado goza del derecho de contar con un defensor, que a modo de “guardián parcial del Estado de Derecho”,
actúe como un protector de sus intereses, integrando su personalidad jurídica. Este derecho es reconocido desde el
primer momento de la persecución penal.
El código establece el derecho del imputado a hacerse defender por abogados de su confianza o por el asesor
letrado. Podrá también defenderse personalmente, siempre que eso no perjudique la eficacia de la defensa y no
impida la normal sustanciación del proceso.
Si el imputado estuviera privado de su libertad, cualquier persona que tenga con él relación de parentesco o amistad
podrá presentarse ante la autoridad policial o judicial que corresponda, poniéndole un defensor.
Función.
El imputado no podrá ser defendido simultáneamente por más de dos abogados. Cuando intervengan dos
defensores, la notificación hecha a uno de ellos valdrá respecto de ambos y la sustitución del uno por el otro no
alterará trámites ni plazos.
La defensa de varios imputados podrá ser confiada a un defensor común, siempre que no exista entre aquellos
intereses contrapuestos.
Si el defensor del imputado abandonara la defensa y dejara a su cliente sin abogado, se proporcionará una
sustitución por el asesor letrado y no podrá ser nombrado de nuevo en el proceso. Cuando el abandono ocurriese
poco antes o durante el debate, el nuevo defensor podrá solicitar una prórroga máxima de tres días para la
audiencia.
Atribuciones.
Deberá garantizarse la comunicación personal, telefónica y escrita entre imputado y defensor y la reserva de las
confidencias que en el curso de ella se transmitan. Se permitirá al imputado contar con el asesoramiento, consejo y
asistencia profesional del abogado.
La aspiración de igualdad con el acusador requiere que el imputado tenga la posibilidad de defensa técnica. El
imputado es libre de elegir o no un abogado de su confianza, pero cuando esto no ocurra por falta de voluntad o de
medios, el MPF o el tribunal deberá continuar el proceso y le nombrará un asesor letrado o lo autorizará a
defenderse personalmente, sin prejuicio de que a posteriori y en cualquier momento pueda cambiarlo por algún
letrado de su confianza.
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