América del Norte
América del Norte o Norteamérica es una región del continente americano que se extiende en el
hemisferio septentrional y occidente. Tiene una superficie de 24,7 millones de km2 y está
conformado por los países de Canadá, Estados Unidos, México y Groenlandia, la isla más grande del
mundo.
Características de América del Norte
Es la parte norte de América, el segundo continente más grande del planeta, después de
Asia.
Presenta grandes cadenas montañosas, tanto en el este con los montes Apalaches y la Sierra
Madre Oriental, como en el oeste con los montes Alaska y Mackenzie, las montañas
Rocosas, la Cadena Costera y las sierras Nevada.
El clima en la mayor parte de Norteamérica es frío y húmedo, y en las regiones más cercanas
a la línea del ecuador predomina el clima tropical, excepto en las zonas de altura que
predomina el clima frío y seco.
Presenta grandes yacimientos geológicos de hierro, petróleo y carbón.
Los idiomas más hablados son el inglés, seguido del español y el francés.
Estados Unidos
Estatua de la Libertad
La Estatua de la Libertad tiene una estructura interior de acero inoxidable recubierta con planchas
de cobre
Unos 46 metros de altura y 225 toneladas de peso. Son las abrumantes cifras de uno de los regalos
más pesados de la historia: la Estatua de la Libertad. El 4 de julio de 1884 Francia dio este
monumental obsequio a Estados Unidos para conmemorar el centenario de su independencia. Su
diseño y construcción fueron considerados uno de los mayores logros técnicos del siglo XIX. Así
dieron forma a la estatua más famosa del planeta, que batió varios récords: de la estructura de
hierro más alta jamás construida al mayor uso de cobre en una sola estructura.
La estatua de la liberta tardo más de 20 años construirse
El gran pedestal sobre el que se levanta la estatua está hecho con 24 toneladas de hormigón
revestidas de bloques de granito. Durante años no se lograron los fondos suficientes y el proyecto
permaneció parado. No fue hasta 1885, cuando el magnate de la prensa Joseph Pulitzer lanzó una
campaña en su periódico The World y se logró el dinero suficiente para completarlo.
Obras arquitectónicas del siglo XX de Frank Lloyd Wright
Este bien cultural comprende ocho edificios, construidos en los Estados Unidos, que fueron
diseñados por este célebre arquitecto en la primera década del siglo XX. Entre ellos figuran la “Casa
de la Cascada” construida en Mill Run (Pensilvania), la casa de Herbert y Katherine Jacobs situada en
Madison (Wisconsin) y el Museo Guggenheim de Nueva York. Esos edificios son una muestra de la
“arquitectura orgánica” concebida por Wright, que se caracteriza por el plan abierto de las
construcciones, la difuminación de los límites entre el interior y el exterior de éstas, y la utilización
extremadamente original de materiales como el acero y el hormigón. Las soluciones arquitectónicas
innovadoras de la “arquitectura orgánica” satisficieron plenamente en su día las necesidades
funcionales de los edificios interesados, ya se tratara de viviendas, de lugares de trabajo o culto
religioso, o de espacios para actividades lúdicas y culturales. Las realizaciones de Wright en esa
década influyeron enormemente en la evolución de la arquitectura moderna en Europa.
Monticello y la Universidad de Virginia en Charlottesville
Fueron dos obras realizadas por Thomas Jefferson (1743-1826), autor de la Declaración Americana
de Independencia y tercer presidente de los Estados Unidos, que fue también un talentoso
arquitecto de edificios neoclásicos. Él diseñó Monticello (1769-1809), su plantación de casa, y su
ideal aldea académica (1817-1826), que sigue siendo el corazón de la Universidad de Virginia. Usó
Jefferson de un vocabulario arquitectónico basado en la antigüedad clásica que simboliza tanto las
aspiraciones de la nueva república americana, como el heredero de la tradición europea y la
experimentación cultural que se podría esperar de un país maduro. Ambas obras fueron incluidas
en la lista de bienes Patrimonio de la Humanidad en 1987.
Características
Una característica que tipifica la arquitectura de Jefferson es el uso del octágono y las formas
octogonales en sus diseños. Palladio nunca usó octágonos, pero Jefferson los utilizó como un motivo
de diseño: los partió en dos, los alargó y los empleó en su totalidad como en la cúpula de Monticello
o en toda la casa del Bosque de Álamos.
Atributos arquitectónicos Jeffersonianos
Diseño paladio (por ejemplo, núcleo central, alas simétricas)
Entradas primarias de pórtico y frontón
Órdenes y molduras clásicas (especialmente toscanas)
Piano nobile (planta principal elevada sobre el nivel del suelo)
Construcción de ladrillo rojo
Ribete blanco pintado
Columnas pintadas de arena
Octágonos y formas octogonales
Barandillas chinas
Escaleras «ocultas» «suprimidas», en lugar de grandes escaleras
México
Ciudad Prehispánica de Teotihuacán (1987)
Teotihuacán es la ciudad más importante de México antiguo, considerada también como uno de los
polos culturales más poderosos de Mesoamérica.
Sitio arqueológico excepcional donde se destacan las pirámides del Sol y la Luna con geometría seca
y obsesiva que contrasta con la decoración esculpida y pintada de una riqueza excepcional de la
Pirámide de Quetzalcóatl, la Serpiente Emplumada.
Teotihuacán, preserva totalmente su monumentalidad, traza urbana y riqueza artística, así como la
relación de las estructuras arquitectónicas con el ambiente natural, incluyendo su entorno en el
paisaje.
Situada a unos 50 km de México, la ciudad sagrada de Teotihuacán –“lugar donde fueron creados los
dioses”– fue edificada entre los siglos I y VII. Se singulariza por sus monumentos de vastas
dimensiones, en particular las pirámides del Sol y la Luna y el templo de Quetzalcoatl, que están
dispuestos con arreglo a un trazado geométrico y simbólico a la vez. Esta ciudad fue uno de los focos
culturales y artísticos más importantes de Mesoamérica y su influencia sobrepasó ampliamente los
confines de la región circundante.
El trazado de la ciudad
Las pirámides más importantes son la Pirámide del Sol, de 63 metros de altura, con un largo lateral
de 225 metros y la Pirámide de la Luna, de 40 metros de altura en el límite norte de la Calzada de los
Muertos, de 2 km de largo. En el extremo sur del predio, del cual sólo fue excavada e investigada
una parte, domina el Templo de la Serpiente Emplumada, Quetzalcoatl y del Dios de la Lluvia, Tlaloc,
decorado con 365 cabezas de estos dioses.
Se utilizó el cemento teotihuacano formado por una mezcla de piedra volcánica molida y lodo para
recubrir los edificios. Encima se daba una capa de enlucido de cal que recibía la ornamentación
pictórica.
Tanto la cimentación como los basamentos estudiados en Atetelco fueron construidos con el
llamado tepetate, una roca típica del subsuelo de la región.
El tezontle era un material de roca volcánica (muy abundante en el entorno de Teotihuacán), porosa
y muy recia pero al mismo tiempo fácil de labrar, de color negro o rojizo.2
La piedra se utilizaba en todas las construcciones y también se ha encontrado este material para
fabricar los desagües de la ciudad, de sección rectangular, cubiertos por lajas. Se empleó la piedra
para hacer los escalones de las escaleras y las cornisas.
Uno de los materiales más utilizados fue el adobe, no era tan resistente al tiempo y por lo tanto
difícil de encontrar intacto al cabo de los siglos, pero que existe en los núcleos de algunos edificios.
La madera era muy utilizada para pilastras y jambas de las puertas (característico del Patio Pintado,
edificio cuidadosamente estudiado). La madera llegó a ser imprescindible, tanto para la construcción
como para el modo de vida pues era la energía propia de los hogares. Se utilizó en tales cantidades
que llegaron a la desforestación. Algunos autores creen que éste fue quizás uno de los motivos de
abandono de la ciudad.
Acueducto del Padre Tembleque
Inscrito el 5 de julio de 2015 en la lista del Patrimonio Mundial de la Organización de las Naciones
Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), el Acueducto Tembleque o del Padre
Tembleque; por el contexto histórico en que se realiza, así como por las técnicas, métodos y mano
de obra empleada para su construcción, representa para nuestro país la obra hidráulica más
importante del siglo XVI. El Acueducto Tembleque, se localiza entre los estados de México e Hidalgo,
y es nombrado así en honor a Fray Francisco de Tembleque; misionero franciscano que, poco tiempo
después de haberse consumado la conquista española en 1521, llegó a la Nueva España con el fin de
evangelizar a los habitantes de la zona de Otumba
El Acueducto Tembleque fue la obra hidráulica más importante del México Colonial, extendiéndose a
lo largo de 48.22 kilómetros. Este sistema hidráulico se divide en un canal principal, que recorre
poco más de 3,371.89 metros, desde los manantiales del cerro del Tecajete hasta la caja de agua
distribuidora localizada al final de la arquería de la hacienda del Tecajete; a partir de este punto, se
divide el flujo en dos ramales, uno hacia Zempoala con un recorrido de 5,984.88 metros y otro hacia
Otumba que recorre 38,866.58 metros (Gómez.2015).
El acueducto se encuentra compuesto principalmente por cañerías y acequias (con canaletas de
barro por donde corría el agua); así como por areneros (para la captación de arenas arrastradas por
la corriente), sifones (para controlar el nivel del líquido al momento de atravesar vasos de agua),
distribuidores y cajas de agua, que se construyeron para surtir el agua potable a las comunidades
durante el recorrido del acueducto.
Villa Protectora de San Miguel el Grande y Santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco
(2008)
Fundada en el siglo XVI para proteger el camino real del interior del país, la ciudad de San
Miguel de Allende alcanzó su apogeo en el siglo XVIII, época en la que se construyeron
numerosos edificios religiosos y civiles de estilo barroco mexicano. Algunos de ellos son
obras maestras del estilo de transición entre el barroco y el neoclásico. Por su parte, el
santuario de Jesús Nazareno de Atotonilco, construido por los jesuitas a unos 14 km de San
Miguel, data también del siglo XVIII y es uno de los ejemplos más hermosos de la
arquitectura y el arte barrocos de la Nueva España. Comprende una gran iglesia y una serie
de capillas pequeñas ornamentadas con óleos de Juan Rodríguez Juárez y murales de Miguel
Antonio Martínez de Pocasangre. Debido a su situación, San Miguel de Allende fue un
verdadero crisol de influencias mutuas entre la cultura española, la criolla y la indígena, y
constituye un ejemplo excepcional del intercambio cultural entre Europa y América Latina.
Su arquitectura y ornamentación interior patentizan la influencia de la doctrina de San
Ignacio de Loyola.
Canadá
Distrito histórico del antiguo Quebec
Bien cultural inscrito en 1985.
Fundada a comienzos del siglo XVII por el explorador francés Champlain, la ciudad vieja de
Quebec está rodeada por una muralla con múltiples baluartes, puertas y fortificaciones, y es
la única ciudad de América del Norte que la ha conservado intacta. La Ciudad Alta, edificada
en la cima del acantilado, es aún el centro religioso y administrativo y posee numerosas
iglesias, conventos y otros monumentos como el reducto Dauphine, la ciudadela y el castillo
Frontenac. Junto con los barrios viejos de la Ciudad Baja, forma un conjunto urbano que es
un excelente ejemplo una ciudad colonial fortificada.
Ciudad vieja de Lunenburgo
Lunenburgo es el mejor ejemplo existente de un asentamiento colonial brití¡nico planificado
en América del Norte. Fundada en 1753, la ciudad conserva incólumes su aspecto general y
su trazado primigenio en forma de damero, que fue diseñado en la metrópoli. La población
ha sabido preservar la identidad de la ciudad a lo largo de los siglos, conservando la
arquitectura de madera de sus viviendas, algunas de las cuales datan del siglo XVIII.
Lunenburgo, que se ha convertido en la ciudad mejor conservada de aquella época. No solo
mantiene intacto su diseño colonial basado en una cuadrícula, sino que sus habitantes han
protegido su valiosa arquitectura de madera. Algunos edificios tienen el mérito de haber
sobrevivido a ese intenso siglo XVIII y llegar hasta nosotros.
Desde el siglo XVIII, el mayor cambio ha sido el desmantelamiento de las fortificaciones. El
resto de lotes de terreno y medidas de las calles, entre las que destaca King Street, se
mantiene. La madera es protagonista en el 95% de los edificios, entre los que abunda la
técnica coulisse, consistente en introducir tablones entre los maderos para reducir el
tamaño de estos. Esta técnica fue superada, pero la tradición tiene mucho peso en
Lunenburgo. Aquí, la primera opción siempre es reparar.