CHARLES SANDERS PEIRCE.
3.1. VIDA Y OBRA DE CHARLES S.
PEIRCE.
“El conocimiento no es una posesión, sino un proceso” Peirse afirmó que el
conocimiento no es algo estático que podamos poseer, sino que es un proceso en constante
evolución. Según su visión, el conocimiento no se limita a un conjunto de hechos o datos
adquiridos, sino que implica un constante aprendizaje y desarrollo de nuevas ideas. De
esta
manera, Peirce nos invita a entender el conocimiento como una actividad dinámica y activa,
en la cual estamos en constante busqueda de nuevas respuestas y soluciones. Asi que
tenemos que estar abiertos a la posibilidad de cambiar y crecer a medida que avanzamos en
nuestro proceso de aprendizaje.
3.1.1. Perfil biográfico de Peirce.
Charles Sanders Peirce nació en Cambridge, Massachussets, el 10 de septiembre de 1839. Su
padre, Benjamín Peirce, fue un destacado profesor y científico de la universidad de Harvard.
Benjamín fue el matemático más importante de los Estados Unidos, pero además tuvo un
agudo genio lógico que Charles S. heredó y cultivó. La familia Peirce se relacionaba con las
figuras más relevantes de la ciencia y la cultura de su tiempo. Charles creció en este
ambiente cultural óptimo para su desarrollo intelectual, y fue rápidamente reconocido como
un verdadero prodigio en los campos de la ciencia y la filosofía. En cuanto a la filosofía de
Peirce, el interés por su obra ha resurgido en los últimos años. Esta afirmación se puede
constatar al ver el creciente número de libros y artículos publicados sobre Peirce, la creciente
referencia a sus ideas y el testimonio de filósofos de la talla de Karl Popper, quien considera
a Peirce uno de los filósofos más grandes de todos los tiempos. La filosofía de Peirce no
consiste en un conjunto de doctrinas estáticas, concebidas en forma germinal y escritas en
forma definitiva. Por lo contrario, Peirce pensó en una filosofía en desarrollo, un sistema
evolutivo, y siempre se mantuvo abierto a la experiencia y pronto a reformular sus teorías
según fuese necesario. Y finalmente falleció 19 de abril de 1914, Milford, Pensilvania,
Estados Unidos.
3.1.2. La noción del pragmatismo de Peirce.
Peirse considera que el pragmatismo es una forma de investigar sobre los métodos de las
ciencias naturales, la verdad se encuentra en las concecuencias en los efectos experimentales,
Peirse piensa que la verdad existe y al final llegaran a ella todos aquellos que investigan, la
verdad se muestra en el efecto, en la verificación o en la práctica. Asi el pragmatismo de
Peirse es un método de pensamiento.
Por otra parte sostiene: “El conocimento es búsqueda y la búsqueda parte de la duda; es a
partir de la duda que arribamos la creencia de que es un estado de calma y satisfacción.”
Editorial Lumbreras (2008). Filósofia una perpectiva y crítica.
La manera más correcta de llegar a la creencia es a través del método científico donde
fundamentalmente encontramos tres modos distintos de razonamiento: “la deducción que
imposibilita concluir en algo falso o si la premisa es verdadera; la inducción que es la
generalización de la experiencia, y la abducción que significa dar un salto de los hechos
homogeneos hasta las causas”, Editorial lumbreras(2008). Filosofía una perspectiva y crítica.
Acerca de la duda o la irritación, la creencia y el hábito adquieren mayor sentido cuando se
conecta con el objetivo práctico de restaurar y mantener el flujo experiencial. La indagación
presupone pensamiento y si pensamos debido a que el flujo interrumpido de la experiencia
nos obliga a ello, entonces, como lo afirma Peirce, pensamos para poder parar de pensar;
esto es, pensamos para sumergirnos nuevamente en el flujo de la experiencia que no
requiere del esfuerzo de pensar.
Un significado se puede explicar simplemente con proposiciones condicionales, pero para
entender ese significado, solo es presiso que se piensen, no es necesario que las condiciones
se cumplan de hecho. Si llegas a la comprensión no hay necesidad de recurir a la
experiencia,
no se necesita verificar el significado en la práctica.
3.2. LA SEMIÓTICA DE CHARLES S.
PEIRCE.
Los signos no solo transmiten significados, sino que también desemcadenan acciones o
conductas en quienes los perciben; no son elementos estatáticos, sino herramientas activas
que moldean nuestra interacción con el mundo, también podian tener conexciones
naturales o icónicas con sus objetos. De esta manera Peirse menciona la función de los
signos en la vida cotidiana.
3.2.1. La concepción tríadica del ser.
Peirce quiso construir su filósofia sobre los pilares que transcendieran en el tiempo. De alli
que buscara encontrar “conceptos simples aplicables a todo tema”, estos conceptos son las
categorias universales de Primeridad: posibilidadcualitativa siempre presente; Segundidad:
el ser de los hechos reales y Terceridad : el ser de la ley o mediación que gobierna los
hechos en el futuro.
Mariluz Restrepo (1990). “Los tres modos del ser que pueden observarse directamente y que
se presentan ante la mente de cualquier manera, en cualquier momento en todo lo que es;
son los elementos indescomponibles de todo fenómeno”
En ese sentido según Peirce conocemos el mundo a traves de la experiencia.
3.2.1.1 La primeridad.
Es el modo de ser que consiste en que el sujeto sea positivamente tal como es sin considerar
nada más. Es el ser de la cualidad en si misma totalmente, sin partes, rasgos o coorporalidad
es presencia _presente. Es una cualidad de sensación pura que se puede imaginar que sea sin
que ocurra, las cualidades se dan en los hechos pero no son los hechos, es una posibilidad
que no se efectúa.
3.2.1.2. La segundidad.
Se refiere a los hechos reales, a lo que efectivamente es pero que solo podemos conocer
cuando ya pasó. Lo real se da en la relación pura entre la acción-reacción, es el modo de
ser de la existencia que no se da en si mismo, sino por oposición a otro. En la segundidad se
concreta la cualidad lo cual no invalida que la cualidad siga siendo como posibilidad sin
referencia a un segundo. En otras palabras la segundidad es ya la experiencia que se vuelve
obstáculo y genéra una reacción.
3.2.1.3. La terceridad.
Es mediación como paso primero entre un primero y un ultimo , como principio relativo que
posibilita la continuidad, el tercer termino no es sintésis, sino lo que al combinar, abre otras
posibilidades, de alli que sea la ley que gobierne las acciones, pero como regla constitutiva
no reguladora. La terceridad es complejo, pero es alli en esa complejidad donde se da
el pensamiento y en donde el hombre y el mundo adquieren sentido. El signo como
representación es lo que mejor explicita la terceridad en tanto “ley del pensamiento”.
3.2.2. Las tres tricotomías del signo.
Interpreta la representación. Este concepto de interpretante como signo vivo propio de la
semiosis, en el eje de la teoria significa desde donde se generan los procesos de acción y
significación.
Peirce denomina la clasificación del signo como tricotomia, las tres que establece a partir de
los elementos del signo no son excluyentes entre sí, de lo contrario se combinan para formar
10 clases de signos posibles.
3.2.2.1. Primera tricotomía.
Corresponde a la condición del signo en si mismo, el signo puede ser Cualisigno, Sinsigno o
Legisigno. El Cualisigno es una cualidad que es el signo, puede serlo mediante sus
cualidades. Por consiguiente, siempre supone uno o varios. Qualisignos que son signo que en
tanto estan encarnados en el sinsigno. El Legisigno, es la ley, generalmente establecida por
los hombres. No se refiere a un objeto singular, sino a un tipo general que se ha
convenido como significante.
Esta primera tricotomía pone en evidencia los modos de ser en el signo.
3.2.2.2. Segunda tricotomía.
Se refiere a la forma como el signo en su fundamento se conecta con el objeto que lo
representa. Puede ser ícono, indice o símbolo.
El ícono se refiere a su objeto en virtud de sus propias caracteristicas indistintamente de que
el objeto exista o no, el ícono es. Si bien es cierto que para actuar como signo debe haber un
objeto. Éste no es lo que lo caracteriza como signo.”un signo puede ser icónico, esto
es,representa un objeto por su similaridad con él, cualquiera que sea su modo de ser”
Maricruz Restrepo (1990). “la unica forma de comunicar directamente una idea es por medio
de íconos y todo método indirecto depende del uso de un ícono. Por lo tanto toda acerción
debe contener un ícono o conjunto de íconos , o si no, debe contener signos cuyo
significado solo es explicable por medio de los íconos” Maricruz Restrepo (1990)
El índice se refiere a un objeto en virtud de ser realmente afectado por éste; existe una
conexión real con su objeto. No es su semejanza con el objeto lo que lo hace signo, sino el
ser modificado por el objeto.
El símbolo es un signo que se refiere al objeto que denota en razón de una ley, la relación
conciste en que la mente asocia el signo con el objeto. Para Peirce las palabras, frases, libros
y otros signos convencionales son símbolos, pero en si solo son replicas porque como tal no
son existentes aunque su ser es real. Peirce sintetiza de la idea de símbolo como “un signo
naturalmente apto para declarar que el conjunto de objetos denotado por el conjunto de
índices
que en cierta forma se le vínculan es representado por conjunto de íconos que se le asocián”
Maricrus Restrepo (1990).
3.2.2.3. Tercera tricotomía.
está compuesta por rema-dicisigno-argumento. La rema es el signo-representamen de
posibilidad cualitativa que no coincide en esencia con la realidad. Pudiera proporcionar
alguna información, pero no se interpreta que la proporciona.
El rhema o término es un signo que para el interpretante es posivilidad cualitativa; es decir ,
se le conoce como representando tal o cual clase de objeto posible. Es un signo que permite
que su objeto, y por ende su interpretante, sean lo que pueden ser, es puro descripción
general. En la representación, el Rhema genera un ícono mental.
El Decisigno o dicente es para el interpretante un signo de existencia real, es en todo los
casos un símbolo informativo, toda propocición acerta algo, expresa validéz objetiva y esta
en la capacidad de ser verdad o falsedad.
El argumento, es signo para el interpretante como ley. Representa al objeto en su carácter
como signo, de alli que su objeto también corresponda a una clase genral o ley. Debe
involucrar varias proposiciones que actúan como premisa, conclusión y proposición
copulativa. Es un tipo de reprentamen que no permite que el interpretante sea determinado
por
un receptor sino que en si mismo representa lo que es la representación
interpretante.
3.3. TEORÍAS DE LA PERCEPCIÓN Y DEL
CONOCIMIENTO.
Peirce considera que el conocimiento es un continuo desde las percepciones hasta las
concepciones. En este sentido, él considera que todo conocimiento está determinado por
otros conocimientos previos y que se pasa de los unos a los otros a través de procesos que se
pueden representar como inferencias. Peirce propone dos vías por medio de las cuales
podemos adquirir conocimiento tanto por percepción directa o inmediata como por
razonamiento o inferencia mediata. Al respecto, afirma Peirce “todas nuestras concepciones
son obtenidas por abstracción y combinación de las primeras cogniciones que ocurren en
nuestros juicios de experiencia” (Essential I 24). . Estas dos vías no están separadas, ni son
independientes, por el contrario, se colaboran mutuamente y son continuas. La
experiencia sensible provee las primeras premisas por las cuales la búsqueda racional y
científica puede realizar descubrimientos, rastrear consecuencias y someter a verificación
proposiciones generales acerca de la realidad. Estas dos vías de obtener conocimiento son
similares en muchos aspectos dado que ambos apelan a los principios básicos de la filosofía
peirceana, a saber, el sinequismo, el realismo ontológico y epistemológico, y el
“empirismo radical”. Estos tres principios, sinequismo, realismo y empirismo, son
evidentes desde obras tempranas de su filosofía. En una de las primeras series de artículos
que Peirce publicó en vida, denominada la serie de artículos cognitivos, enumera una serie
de incapacidades del conocimiento humano. En esta lista de cuatro incapacidades se
vislumbran los principios de sinequismo, realismo y empirismo, los cuales son
fundamentales para comprender su postura. Entre las incapacidades enumeradas por Peirce
se encuentran: “no tenemos un poder de intuición, sino que toda cognición es
determinada por otras cogniciones previas” y “no tenemos la capacidad de pensar sin signos”
(Essential I 30).
3.3.1. El sinequismo.
Peirce considera que el conocimiento es un continuo desde las percepciones hasta las
concepciones. En este sentido, él considera que todo conocimiento está determinado por
otros conocimientos previos y que se pasa de los unos a los otros a través de procesos que se
pueden representar como inferencias. Igualmente, esto implica, a su vez, el rechazo de una
facultad de intuición por la cual adquiriríamos conocimiento inmediato. Así pues,
Pierce define la intuición como "una cognición que no es determinada por una cognición
previa de los mismos objetos, y que por lo tanto, es así determinada por algo fuera de la
conciencia" (Essential I 11). La existencia de la intuición es puesta en duda por Peirce y
postula, por el contrario, que el proceso cognitivo es enteramente discursivo e inferencial y
el cual puede ser analizado dentro los tres tipos de razonamiento aceptados por él:
deducción, inducción y abducción. Así, el problema del conocimiento que llevó a los
filósofos a postular una facultad intuitiva o algo semejante es, para Peirce, una paradoja
falaz. Uno de los principales expositores de tal paradoja es Aristóteles dado que él afirma
que la fundación de todo conocimiento epistémico debe ser apodícticamente demostrado.
Toda demostración debe ser soportada propiamente por premisas ciertas y previamente
conocidas. Sin embargo, si fuera necesario asegurar la certeza de estas premisas ellas
también deberían ser demostradas apodícticamente y así sucesivamente, en una regresión .
En consecuencia, continúa Aristóteles, para evitar esta regresión en la demostración de
premisas y principios previos, es necesario afirmar que no todo es demostrable y que
existe la intuición con el cual estos principios básicos son adquiridos. De igual manera,
si el proceso cognitivo estuviera compuesto de una sucesión infinita de silogismos
demostrativos o de esfuerzos mentales discretos, entonces, no se podría ni siquiera afirmar
nada. Por el contario, Peirce afirma: "no hay en absoluto una primera cognición, sino que
la cognición surge en un proceso continuo" (Ibíd. I 30).
En consecuencia, toda nueva cognición, creencia o concepción llega a nuestra conciencia por
medio de alguna creencia previa que se establece como premisa. Toda actividad cognitiva es
inferencial y continúa incluso los juicios perceptuales. El hecho de que no seamos
conscientes de estos procesos no significa que no tenga lugar de esta forma. Los niños,
para utilizar un ejemplo que usa Peirce, no se dan cuenta de que todo su aprendizaje
procede de inferencias inconscientes; sus conciencias están enfocadas en el contenido de
las inferencias y en el resultado, más no en la inferencia misma.
3.3.2. El realismo.
Como mencionamos anteriormente, uno de los principios peirceanos afirma que no podemos
pensar sin la mediación de signos, pero esto no impide, a su vez, que se pueda afirmar que
todo signo es la representación de una realidad externa e independiente del conocedor. En
otras palabras, la mediación del signo entre objeto y su significado es indispensable, lo
que no impide establecer la diferencia entre realidades externas y sus representaciones.
"Nada es más indispensable", dice Peirce, "para una epistemología sólida que una clara
distinción entre el objeto y el interpretante del conocimiento" (Collected 4 539). Estas
realidades pueden llegar a conocerse a través de los efectos que producen en nosotros y
aunque hacemos una interpretación de ellos, cada interpretación es una interpretación de un
objeto independiente y no permanece exclusivamente de forma subjetiva. Dice Peirce:
hay cosas reales, cuyo caracteres son enteramente
independientes de nuestras opiniones acerca de ellas;
estas realidades afectan nuestros sentidos de acuerdo a
leyes regulares, y, aunque nuestras sensaciones son tan
diferentes como nuestras relaciones con los objetos, aún,
tomando ventaja de las leyes de la percepción, podemos
aseverar por medio de razonamiento como son las cosas
realmente; y cualquier hombre, si tiene suficiente
experiencia y razona lo suficiente sobre ello, será llevado
a una única verdadera conclusión. (Collected 5 384).
De este modo, la cognición es para Peirce representada por tres elementos que coinciden con
la triada semiótica: signo, objeto e interpretante. En percepción la triada está representada
por el objeto, el percepto y el juicio perceptual. Estas triadas semiótica, perceptual y
cognitiva, se entienden además desde las tres categorías peirceanas: primeridad, que es la
cualidad de una sensación sin tener en cuenta ninguna interpretación o relación; es el objeto
inmediato en la medida en que se presenta en sí mismo. Segundidad o reacción, que es el
objeto en cuanto otredad que se presenta ante una conciencia. Terceridad, que es la
interpretación o relación representada entre el objeto y la conciencia. Toda percepción y
todo conocimiento están compuestos necesariamente de estos tres elementos. Los elementos
pueden ser distinguidos o separados en un análisis conceptual, pero una percepción o una
cognición en sí mismas, tal cual las experimentamos, envuelven a estas tres categorías.
Como señala Bernstein:
Peirce no habla como si los elementos distinguidos fueran separables, y esto lo
envuelve en una aparente contradicción, pero un entendimiento propio de la
percepción requiere que entendamos tanto la independencia como la unidad de
estos elementos. Específicamente, el análisis de la percepción requiere que
entendamos la interacción y unidad de los elementos de primeridad,
segundidad y terceridad. (171)
Tomando en cuenta estas categorías peirceanas afirmaremos que la percepción y la cognición
están conformadas por un elemento objetivo y otro subjetivo. Cada percepción es la
interpretación de un percepto por medio de un juicio perceptual, pero el hecho de que no
haya otra vía de conocer más que por medio de los signos, no significa que Peirce
niegue la
presencia del objeto. Tanto la presencia del objeto como nuestra interpretación son
necesarias para entender la naturaleza de la cognición. Los objetos nos afectan y nos obligan
a interpretarlos; ellos aportan el elemento objetivo a la percepción. De otro lado, los
elementos subjetivos o la interpretación son nuestros modos naturales para relacionar el
percepto con experiencias previas. existe una realidad externa que determina nuestra
percepción y nuestras cogniciones es un hecho indisputable, según Peirce. Aunque la única
referencia que tengamos de él es a través de los signos y de las mediaciones interpretativas,
esto no niega que este objeto ejerce un elemento de compulsión que limita y modifica
nuestras interpretaciones. El objeto se presenta a sí mismo frente a nosotros y obliga la
percepción. No podemos nunca crear la presencia de un objeto o causar que una
sensación ocurra. Percepción es, en términos generales, la experiencia de objetos
inmediatos. Percepción, como cualquier otro elemento de la experiencia, es una terceridad,
en la medida en que relaciona la primeridad y la segundidad por medio del elemento de
generalidad. La percepción es la experiencia de un percepto (primeridad) que hace
referencia a un objeto inmediato (segundidad), los cuales son
interpretados en un juicio perceptual (terceridad). El percepto no ofrece ningún tipo de
razonabilidad o inteligibilidad y, por tanto, el percepto no es ni verdadero, ni falso. El
percepto simplemente es; es meramente una cualidad de sensación que experimentamos.
3.3.3. El empirismo.
Peirce reformuló el empirismo aceptando que todo tipo de realidades pueden ser conocidas
por medio de la experiencia tanto por percepción directa o por inferencias mediadas en
aquellas premisas adquiridas por medio de la percepción. para Peirce es aquella máxima que
dice "nada puede estar en el intelecto que no haya pasado primero por los sentidos".
Igualmente, él afirma que,
los elementos de cada concepto entran al pensamiento
lógico por la puerta de la percepción y hacen su salida por
la puerta de la acción propositiva; y cualquiera que no
muestre su pasaporte en ambas puertas debe ser arrestado
como ilícito por la razón. (Essential II 241).
En una palabra, para Peirce, todo tipo de conocimiento, sea de particulares o generales,
procede de la percepción sensible tanto directa como indirectamente. Estas características
hacen que el empirismo de Peirce sea muy diferente al empirismo tradicional. La mayor
diferencia es que Peirce rechazó el nominalismo en que basaban su empirismo aquellos
filósofos. Por ejemplo, Peirce simpatiza con la descripción del origen del conocimiento que
brinda Locke, según la cual el conocimiento procede tanto por experiencia directa como por
la asociación de las ideas adquiridas por la experiencia directa. Ante ella Peirce afirma, "esta
definición formalmente establecida sin igual para nuestro propósito por tal autoridad debe ser
aceptada como definitiva y como un hito que sería un crimen remover o perturbar"
(Collected 5 611). La diferencia principal con el empirismo tradicional es, en términos
generales, que Peirce rechaza la explicación nominalista de la percepción y del objeto
percibido, lo cual, según él, crea paradojas tales como la brecha entre el conocimiento
adquirido por percepción sensible y el adquirido por razonamiento. En contra del empirismo
tradicional, Peirce dice lo siguiente:
los filósofos de la experiencia, como muchas
otras escuelas, olvidan en qué medida es verdad
que el universo es todo de una sola pieza, y que
todos
nosotros somos productos naturales, tomando
parte de forma natural de las características
encontradas en todas partes a través de la
naturaleza. Es en cierto sentido absurdo decir que
la naturaleza del hombre es opuesta a lo que las
percepciones lo obligan a pensar. (Ibíd. 5 613).
Como resultado, la apelación que hace Peirce a la experiencia no es la aceptación del
empirismo en su versión moderna, por el contrario, es una versión del empirismo
reformulada. El empirismo moderno concibe los datos de la experiencia como cualidades
discretas cuyas conexiones con otras experiencias o con ideas generales debe ser alcanzada
por fuera de la experiencia misma. Esas conexiones y generalidades son alcanzadas por la
combinación de las ideas en el intelecto y, por tanto, esos empiristas toman las ideas
generales como subjetivas y nominales. Peirce reformuló el empirismo aceptando que todo
tipo de realidades pueden ser
conocidas por medio de la experiencia tanto por percepción directa o por inferencias
mediadas
en aquellas premisas adquiridas por medio de la percepción. El primero es el campo en el
que el percipiuum es alcanzado, con su elemento objetivo (percepto) y con su elemento
subjetivo (juicio perceptual). El segundo es el ámbito de la lógica en el cual se infieren
conclusiones, no solo de forma deductiva, sino, más importante aún, de forma inductiva y
abductiva. En otras palabras, la experiencia es la fuente del conocimiento, pero una vez la
experiencia se encuentre con un hecho sorprendente el proceso investigativo debe comenzar.
3.4. LA FENOMENOLOGÍA Y LA CUESTIÓN DE LOS VALORES.
Esta nueva etapa del pensamiento de Peirce empieza con los desarrollos en materia de lógica
de relativos. La nueva lógica significó cambios en la concepción anterior: 1) Peirce se alejó
progresivamente de la tradición que consideraba la proposición desde la perspectiva del
sujeto y predicado, y comenzó a hablar de los distintos sujetos de una proposición; 2) había
concluido que la relación de signo constituye la síntesis fundamental, es decir que una
relación triádica se encuentra en la base del conocimiento. No obstante, esta conclusión
sólo establecía la necesidad de una relación triádica particular: la representación. En la
lógica de relativos, por otra parte, Peirce formuló su argumento de manera más abstracta en
términos de “relaciones triádicas”; 3) el fin de la actividad cognoscitiva era la aplicación de
predicados monádicos (las cualidades) a los elementos de la experiencia mediante la
representación. En la nueva lógica, además del elemento monádico, se busca establecer “las
relaciones” entre los elementos de la experiencia. Este capítulo es una reflexión sobre los
elementos esenciales de la fenomenología de Peirce con el fin de presentar las categorías en
el marco de esta nueva ciencia. Se tratará en general de su estatuto en relación con las
demás ciencias, y principalmente de su objeto: el fenómeno en toda su amplitud, real y
mental. Se atenderá a las categorías: primeridad, segundidad y terceridad.
3.4.1. La clasificación de las ciencias.
El carácter arquitectónico de la filosofía merece ser destacado al principio de la clasificación
de las ciencias de Peirce. Esto es precisamente lo que él hace en el proemio a su
clasificación de las ciencias. La filosofía, como bien decía Kant, podría ser comparada con la
arquitectura por su carácter “cósmico”, en palabras de Peirce. Si se compara la
arquitectura con otros modos de expresión artística como la pintura, se advierte de inmediato
el carácter colectivo de la arquitectura. Esta última es, por esencia, realizada por un grupo de
personas que trabajan en conjunto, y es ofrecida a la posteridad como signo de una época. La
pintura es, por otra parte, individualista en cuanto es la obra de un solo artista, y es además
imagen de un fragmento de un todo mayor. Se encuentra fragmentada en sus contornos. No
constituye un todo en sí misma. Esta clasificación, que pretende basarse a sí misma en las
principales afinidades de los objetos clasificados, atañe no a todas las ciencias posibles, no a
tantísimas ramas del conocimiento, sino a las ciencias en su condición presente, como a
otras tantas cuestiones de grupos de hombres vivientes. Toma prestada su idea de la
clasificación de Comte; en concreto, la idea de que una ciencia depende de otra en los
principios fundamentales, pero no proporciona tales principios a esa otra. Resulta que en la
mayoría de los casos las divisiones son tricotímicas; el primero de los tres miembros se
refiere a los elementos universales de las leyes; el segundo dispone clases de formas y
procura colocarlas bajo leyes universales; el tercero va hasta el detalle extremo,
describiendo los fenómenos individuales y tratando de explicarlos. Pero no todas las
divisiones tienen ese carácter.
Toda ciencia es o: a) ciencia de descubrimiento, b) ciencia de revisión, o, c) ciencia práctica.
La fenomenología investiga y estudia las clases de elementos universalmente presentes en el
fenómeno; entendiendo por fenómeno todo lo que es presente en cualquier tiempo a la mente
de cualquier modo. La ciencia normativa distingue entre lo que debe ser y lo que no debe ser,
y hace muchas otras divisiones y disposiciones subordinadas a su distinción dualística
primaria. La metafísica trata de dar una explicación del universo de la mente y la materia. La
ciencia normativa descansa en gran manera sobre la fenomenología y las matemáticas, la
metafísica sobre la fenomenología y la ciencia normativa
3.4.2. 3.4.2. El fenómeno y los valores: uno, dos,
tres.
La fenomenología, según explica Peirce, procede del siguiente modo: 1) observación de los
fenómenos reales o ficticios, y ulterior generalización a partir de los datos que se presentan,
que indican varias clases generales de fenómenos; 2) descripción de los aspectos de cada
clase;
3) afirmación del carácter dispar de las distintas clases, aun si éstas aparecen compenetradas
unas con otras; 4) prueba (no conclusión puesto que se trata de una disciplina pre-lógica) de
la reducción de los fenómenos a una lista que comprenda las clases más generales; 5)
enumeración de las principales subdivisiones dentro de esas categorías generales. Todo este
recorrido de la fenomenología en busca de los tipos de fenómenos más generales está abierto
a todo hombre que desee seguirlo según Peirce, puesto que “nada hay que esté tan
directamente
abierto a la observación como los fenómenos” (CP 1.286). En suma, cada investigador debe
convertirse en fenomenólogo con el fin de repetir las observaciones y experiencias por sí
mismo. La fenomenología, en palabras de Peirce, se abstiene de toda especulación en cuanto
a cualquier relación entre sus categorías y hechos fisiológicos, cerebrales u otros.
Contrariamente a la lógica, la fenomenología no saca conclusiones, no procede por hipótesis;
simplemente somete el fenómeno al escrutinio de la mente para arribar a sus más extensas
generalizaciones, es decir, las categorías. Por otra parte, no se debe pensar que nada puede
ser dicho críticamente de la fenomenología.En el tema de los valores: uno, dos y tres es
central en la lógica triádica de Peirce. Luego, Peirce lo generalizó para explicar la estructura
del mundo fenoménico. Pero mucho antes de la fenomenología, Peirce por un lado y Frege
por otro habían llegado a similares conclusiones en el análisis de las proposiciones. Peirce
utiliza el término “valor” para referirse al número de argumentos en un predicado. Si
se consideran las expresiones anteriores “... mató a ...” y “da ... a ...” se concluye que a estas
se les asignan los valores de dos y tres respectivamente.
REFERENCIAS:
https://www.felsemiotica.com/descargas/Rodr%C3%ADguez-Diego-Mariano-La-
teor%C3%ADa-de-los-signos-de-Charles-Sanders-Peirce.-Semi%C3%B3tica-
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+ file:///Users/deybi/Downloads/adminpujojs,+1603.pdf.
+ file:///Users/deybi/Downloads/Dialnet-Peirce-304196.pdf.
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teor%C3%ADa-de-los-signos-de-Charles-Sanders-Peirce.-Semi%C3%B3tica- filos
%C3%B3fica.pdf.
+ http://190.15.17.25/discusionesfilosoficas/downloads/Discusiones14(23)_13.pdf.
+ https://www.unav.es/gep/AnOutlineClassification.html.