Instituto Superior de Formación Docente n° 1
Profesorado de Lengua y Literatura
DIDÁCTICA DE LA LENGUA Y LA LITERATURA II: enseñanza con TIC
Lucía Godoy
3° 24°; 3° 9° (2020)
Noveno Encuentro Virtual
¡Hola a todxs! Llegamos a la novena clase virtual. ¡Vamos que falta menos! Me gustaría ver-
nos en persona, saber cómo van con las prácticas, qué les va pareciendo la materia. Algunas
cosas me cuentan en los comentarios privados, pero la verdad es que no es lo mismo. Creo
que ahora más que nunca nos damos cuenta de lo importante que es que la educación no sea
en vivo.
Las clases pasadas estuvimos trabajando sobre la escritura con tecnologías digitales. Sé que
les había propuesto un trabajo diferente (“sorpresa”) había escrito en el Google Classroom,
porque implicaba la producción grupal de un texto ficcional para pensar en las potencialida-
des de la escritura colaborativa. Algunos ya fueron entregando, los demás, no se preocupen,
tomen el tiempo que necesiten para organizarse, no es sencillo pero los que lo hicieron me
comentaron de experiencias muy lindas y divertidas. La escritura también es un lugar de en-
cuentro.
A modo de síntesis de lo que vinimos haciendo, en las últimas clases nos abocamos mucho
más a pensar cómo se pueden aprovechar las tecnologías digitales para lograr los objetivos
que nos planteamos en la clase de Lengua y Literatura. Como siempre, hay contenidos y
prácticas que son más receptivos a la innovación y otros en los que estamos más seteados con
lo que ya conocemos y sabemos cómo hacer. Así, en las clases pasadas trabajamos con cómo
enriquecer las consignas de lectura y escritura con las tecnologías digitales, y para eso nos
detuvimos mucho sobre plataformas, foros, espacios digitales de lectura y publicación. Ojalá
que los textos y las propuestas de trabajo les vengan resultando potentes y motivadoras, la
idea de nuestra materia, como siempre decimos no es detenernos en una u otra aplicación,
sino en cómo el trabajo con las tecnologías puede servirnos para trabajar en el aula. Esto im-
plica que el centro no es pensar dispositivos, aplicaciones o plataformas, sino esencialmente
qué queremos enseñar de nuestra disciplina, cómo queremos enseñarlo y para qué.
De cualquier manera, como ya hemos dicho es importante que conozcamos las plataformas y
cómo usarlas, porque lo que podamos proponer en las aulas tiene que ver con lo que nosotros
mismos sabemos y valoramos. En ese sentido había pensado el trabajo de la semana pasada,
con Google Drive. Me parece que es una plataforma valiosa porque permite trabajar de mane-
ra colaborativa, tanto sincrónica como asincrónicamente, a la vez que chatear en el documen-
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to y dejarse comentarios. Además, favorece la revisión metadiscursiva y metalingüística gra-
cias a los comentarios y a las formas de revisión (edición, comentario, etc.)
La idea de la novena clase es trabajar con la oralidad. Como sabrán, en los diseños curricu-
lares de nuestra materia, junto con la escritura y la lectura, se le da lugar a la oralidad como
práctica discursiva. Esto que parece una obviedad, no lo es tanto. En general, cuando uno
piensa en Lengua y Literatura la oralidad solo aparece en términos de “hablar bien” pero no
en términos de qué es adecuado en cada contexto discursivo, qué elementos son necesarios
influyentes (voz, entonación, gestualidad). Entonces, cuando es-
tamos corridos de la creencia de que hay un hablar bien y un ha-
blar mal, parecería que enseñar la oralidad no tiene ningún senti-
do, porque los estudiantes llegan a las aulas sabiendo hablar.
Por el contrario, trabajar en las aulas con la oralidad es clave,
para pensar y reflexionar sobre los distintos géneros discursivos orales, las variedades del
lenguaje, los registros que se ponen en marcha. El lenguaje oral es la forma más básica de la
comunicación, no solo en la vida cotidiana, sino también en la escuela, en los trabajos, etc.,
por eso, no podemos darnos el lujo de dejar la oralidad fuera del aula.
En cuanto a la identidad, es importante reflexionar sobre el lugar que tiene el lenguaje oral en
su constitución. ¿No les pasa que escuchamos un audio y un video y enseguida nos damos
cuenta de donde es una persona? También podemos hacer hipótesis de su posición social, su
nivel de estudios, etc. Esto lo podemos ver en su peor
expresión: la discriminación lingüística, ¿cuántas veces
escuchamos decir “habla como un villero”? No solo ha-
cia los sectores más bajos, no sé si recuerdan el caso de
“la cheta de Nordelta”, en el que con un audio ya podía-
mos hacernos una idea de cómo era esa persona y su manera de hablar fue utilizada para ridi -
culizarla (junto con el contenido del mensaje). Estos aspectos muchas veces los trabajamos en
las aulas pero de forma escrita y por eso nos ceñimos al léxico, cuando tal vez lo más rico es
lo que aparece en la oralidad. Este tipo de reflexión nos puede ser útil para darnos cuenta de
que no hay una sola forma de hablar el estándar y que nuestro dialecto es también eso, un
dialecto regional que es reconocible como “extraño” en otros países.
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Por otro lado, también sucede que muchas veces las personas son evaluadas en función de sus
habilidades retóricas (o su falta de ellas) en formas menos espontáneas de la oralidad, como
discursos o prácticas de lectura en voz alta. Pienso en
lo que sucedía con el ex presidente Macri, que muchas
veces fue burlado en redes sociales a raíz de sus expre-
siones orales. En efecto, hay personas que son más
hábiles para hablar en público, para hacer exposiciones
orales o para leer en voz alta, mientras que otras perso-
nas se traban, titubean, se confunden algunas palabras
con otra. Como docentes, seguramente temamos el momento de enfrentar un aula y tener que
hablar de corrido sobre una temática, ¿no? Lo que me parece más importante de destacar en
este sentido es que también es una cuestión de práctica y aprendizaje, como hacían los grie-
gos en la Antigüedad. Era una técnica que se podía trabajar para mejorar.
Por otra parte, muchas veces nos detenemos en cómo las personas respetan o no las conven-
ciones de los géneros discursivos orales, como las entrevistas, los debates o las conversacio-
nes cotidianas. En general, nos damos cuenta de que hay un ritmo, un tempo que no está fun-
cionando, pero solemos tener pocas oportunidades para trabajarlo. Pienso en lo que sucede
con las conversaciones formales, ¿qué sucede cuando quiero tomar la palabra? No siempre es
fácil hacer una intervención que sea adecuada, que retome el hilo del discurso, sin interrumpir
a otros. Por otro lado, no siempre es fácil responder una entrevista o un examen oral, para eso
no podemos decir lo que nosotros sabemos/queremos decir, sino que tenemos que armar una
respuesta que sea pertinente y que esté relacionada con la pregunta hecha. Del otro lado tam-
poco es sencillo, hace poco Reynaldo Sietecase (mi ídolo total) comentaba en la radio que es
complejo entrevistar porque uno tiene que estar atento a lo que el entrevistado quiere respon-
der y, además, tiene que poder producir preguntas relacionadas en ese momento. Por más que
uno tenga preguntas armadas, el asunto sería ir siguiendo la entrevista para que se convierta
en un diálogo y no en un interrogatorio policial.
Por último, también sería in-
teresante tomarse el tiempo
para reflexionar en las aulas
como en los géneros digitales
se hibridan las formas de la
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oralidad y la escritura: muchas veces no solo se combinan, sino que también llega a desarro -
llarse un código escrito que suele ser opaco y necesita pensarse en términos de su pronuncia-
ción, sobre todo en expresiones como “c kyo” (se cayó), o como escribe mi cuñado el nombre
de mi hijo, “k1000o” (Camilo). Por otro lado, hay un cierto “conocimiento” sobre qué signifi-
can ciertas marcas discursivas en esas redes sociales, que conocemos pero que rara vez pone-
mos en palabras conscientemente.
En el texto de Magadán van a encontrar distintos recursos y actividades pensados para traba-
jar esas situaciones de oralidad, de las más programadas a las más espontáneas. Yo les había
dicho que “eligieran su propia aventura”, pero acá tienen una suerte de síntesis de las aventu-
ras posibles:
ORALIDAD ESPONTÁNEA: LA CONVERSACIÓN
Se pueden trabajar algunos aspectos como la construcción del sentido, la progresión temática,
la estructura de los turnos en la conversación, la relación de familiaridad o no entre los parti-
cipantes. Las tecnologías digitales nos permiten reproducir en el aula conversaciones o frag-
mentos, pero también grabarlas en nuestra vida cotidiana para después analizarlas.
ORALIDAD ESPONTÁNEA: CHISTES Y NARRATIVAS
Se pueden trabajar aspectos relacionados con la progresión narrativa en anécdotas o chistes,
cómo se van dejando marcas de anticipación o creando suspenso para captar la atención de
los demás. Una propuesta para enriquecer este trabajo con tecnologías digitales puede ser
grabar reuniones en las que se ocurran estos géneros para luego analizarlas en el aula.
ORALIDAD PLANIFICADA: LA ENTREVISTA
No solo es rico trabajar con los alumnos cómo responder entrevistas (por ejemplo, laborales),
sino también cómo realizarlas (p.e., para algún trabajo o proyecto cultural). En este sentido,
no solo resulta importante la escucha atenta de preguntas y respuestas, sino también otros
“movimientos” discursivos como negociaciones y reformulaciones. Las tecnologías digitales
en este caso nos permiten no solamente analizar videos/audios de entrevistas, sino también
producir entrevistas con personas que sean de relevancia para la comunidad y transmitirlas a
través de diferentes medios y/o plataformas, como instagram o youtube.
ORALIDAD PLANIFICADA: EL DEBATE
Probablemente sea uno de los géneros más ricos para trabajar la oralidad en el aula, porque
nos permite abordar temáticas que se articulan con el eje de “formación ciudadana” y también
con el discurso argumentativo. Las tecnologías digitales nos permitirían mirar videos de de-
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bates públicos para tomar como modelo y considerar no solo su organización sino también
qué aspectos favorecen la adhesión del público y cuáles no. Además, se pueden usar aplica-
ciones para facilitar el debate en el aula y dejar registro del mismo.
ORALIDAD PLANIFICADA: LA EXPOSICIÓN ORAL
Este es el género de la oralidad que más se propicia en las aulas, sin embargo, muchas veces
ocurre que a los estudiantes (en todas las materias) se les piden exposiciones orales, pero no
se detallan los aspectos de la oralidad que son importantes, como la memoria, el tono y la
entonación, la gestualidad, la estructura de la exposición, la fluidez, el léxico, etc. Las tecno -
logías digitales pueden ser muy útiles para presentar “ayudas visuales” durante la exposición
oral, en presentaciones visuales.
ORALIDAD PLANIFICADA: LA LECTURA EN VOZ ALTA
También probablemente uno de los géneros que más se registra en las aulas. Sin embargo,
suele ocurrir que hay alumnos que SIEMPRE quieren leer y otros que NUNCA lo hacen, pro-
bablemente esto tenga que ver con sus habilidades en la lectura expresiva. Las tecnologías
digitales nos brindan la posibilidad de trabajar sobre esta práctica, no solo porque podemos
acceder a la lectura expresiva de diferentes materiales literarios, sino porque los estudiantes
pueden grabarse leyendo cuentos para otras personas. Además, se pueden trabajar con radio-
teatros realizados a partir de la lectura de obras dramáticas, combinando además, diferentes
sonidos y efectos.
Hemos llegado al final de la clase. Las actividades que les propongo para esta clase son:
Participación en el foro. A partir de un video humorístico que encontrarán, tienen un
desafío para profes de Lengua y Literatura
Realización de una consigna. La consigna es de producción oral, así experimenta-
mos lo que vamos a enseñar.
Bibliografía para el próximo encuentro. La próxima clase trabajaremos con el capí-
tulo sobre reflexión sobre el lenguaje del libro de Cecilia Magadán.
¡Les mando un saludo virtual y hasta la próxima!