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Teoría General de Sistemas en Administración

Este documento discute la evolución del pensamiento desde un enfoque holístico a uno analítico, y las consecuencias de este cambio. Explica que el pensamiento analítico, surgido en el Renacimiento y popularizado por Descartes, ha dominado Occidente durante siglos pero ahora es insuficiente. Finalmente, introduce la teoría general de sistemas como una respuesta que integra elementos desconectados en un todo.
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Teoría General de Sistemas en Administración

Este documento discute la evolución del pensamiento desde un enfoque holístico a uno analítico, y las consecuencias de este cambio. Explica que el pensamiento analítico, surgido en el Renacimiento y popularizado por Descartes, ha dominado Occidente durante siglos pero ahora es insuficiente. Finalmente, introduce la teoría general de sistemas como una respuesta que integra elementos desconectados en un todo.
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Voces: FILOSOFÍA - ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

Título: La organización como sistema

Autor: Martínez Delfa, Norberto Q.

Fecha: 30-dic-2006

Cita: MJ-DOC-6427-AR | MJD6427

Producto: LJ,STF

Sumario: I. Introducción. II. Del pensamiento holístico al pensamiento analítico. III.


Consecuencias de la nueva concepción. IV. Las organizaciones bajo la concepción analítica.
V. Respuestas contemporáneas ante la insuficiencia del enfoque. VI. La teoría general de
los sistemas. VII. Los conceptos básicos de la TGS. VIII. Los principios en los que se funda
la TGS. IX. Las aplicaciones sistémicas en la Administración Pública. X. Algunos aportes
complementarios.

Por Norberto Q. Martínez Delfa (*)

«Vivir en un espíritu evolucionado implica comprometernos con toda ambición y sin reservas
en la estructura del presente, y no obstante liberarnos y fluir dentro de una nueva estructura
cuando el momento preciso ha llegado.» Erich Jantsch

I. INTRODUCCIÓN

Peter M. Senge, uno de los más destacados especialistas en administración de nuestros días,
señala que muchas de las dificultades que tenemos para comprender y enfrentar los
problemas que se nos presentan en nuestras organizaciones provienen del hecho de que
somos prisioneros de nuestra propia forma de pensar (1).

Desde hace aproximadamente tres siglos nuestras sociedades occidentales han generado un
modelo de pensamiento lineal que domina por completo nuestras vidas. Esta clase de
pensamiento ha sido, con todo, el camino que llevó a la humanidad al enorme progreso
científico del cual hoy disfrutamos en sus múltiples aplicaciones.

Sin embargo, es altamente probable que nos encontremos en una encrucijada tal que, si no
comenzamos a explorar y aplicar otros enfoques mentales, nos resulte imposible hallar
soluciones para nuevos problemas, particularmente aquellos que gozan de un alto componente
social, como los vinculados a la gestión de negocios, las políticas públicas, el desarrollo
humano, entre otros.

En el viejo mundo posnewtoniano se gestó el universo determinista, desprovisto de azar, que


quedó para los poetas y filósofos. La precisión, la certeza, la seguridad casi matemática de las
ciencias se han visto en el siglo XX profundamente perturbadas por los nuevos conocimientos
que introdujeron el reconocimiento de la incertidumbre, lo aleatorio, lo accidental, lo
irreversible, el azar (2).

Hoy nuestra percepción nos hace ver las mayores complejidades del mundo que nos rodea
porque los conceptos e instrumentos que utilizamos para explicarlas son altamente
inadecuados.

De comprender cabalmente los fenómenos no veríamos en ellos ni caos ni complejidades. Y


es evidente que las formas tradicionales y convencionales que venimos utilizando para
entender el mundo nos resultan insuficientes e inadecuadas.

A la luz de tales transformaciones, cabría preguntarse:¿es posible que el extraordinario


progreso científico de nuestros días nos haya permitido conocer más y mejor el universo que
nos rodea o, por el contrario, ello implica que tengamos más interrogantes, más dudas, más
fenómenos para explicarnos y mayores requerimientos de tecnología para seguir progresando
en el conocimiento?

II. DEL PENSAMIENTO HOLÍSTICO AL PENSAMIENTO ANALÍTICO

Para el hombre antiguo la ciencia como hoy la entendemos no existía. El saber, el amor a la
sabiduría, formaba parte de un todo indivisible que denominaban «filosofía». Los «filósofos»
griegos se ocupaban de menesteres intelectuales bastante diferentes de lo que hacen nuestros
«filósofos» contemporáneos.

Un pensador griego no era un hombre abocado a los limitados contenidos que hoy están
circunscriptos en la filosofía, sencillamente porque todo el conjunto de conocimientos que
actualmente forman parte de las ciencias formales eran también parte de aquella.

Más allá de las preferencias personales que cada uno de estos antiguos sabios pudiese tener
por un determinado objeto de conocimiento, calificaba como amante del saber a través de la
geometría, de los estudios sobre la naturaleza, de la física, o también de los problemas del ser
o de la ética.

Pero, en cualquier caso, estos hombres tenían una visión totalizadora del universo que los
rodeaba. No existía para ellos un conjunto de conocimientos con reglas absolutamente propias
para acceder a estos ni independientes del resto del mundo visible.Esta manera de examinar el
universo conocido se denomina holística o visión totalizadora (3).

Durante el Renacimiento se inició la era de la máquina, sustentada en la física, produciendo un


progreso tecnológico desconocido hasta entonces y, a la vez, estimulando el conocimiento en
el renovado campo.

Hacia el siglo XVI, en Europa occidental los estudios sobre la física lograron un desarrollo de
tal magnitud que posibilitaron la constitución de la primera disciplina científica que registra la
humanidad (4).
La obra de Newton, nacido en 1642, el mismo año en el que muere Galileo, aportó en el siglo
XVII la ley de la gravitación universal, los principios de la inercia, de la proporcionalidad entre
fuerza y aceleración y de acción y reacción, entre otros.

Casi coetáneamente, Renato Descartes, profundamente admirado por el andamiaje


metodológico que permitía acceder a la comprensión de los principios de la física mecánica,
había lanzado su Discurso del método (1637).

Del método cartesiano surgen algunos postulados que hasta hoy han impregnado toda nuestra
cultura, nuestra manera de organizarnos como Estados, como gobiernos, como
administraciones y hasta como sociedades civiles.

El primer postulado se denomina reduccionismo y consiste en la creencia de que la realidad


puede reducirse, descomponerse o desarmarse en elementos simples o unidades elementales,
gobernadas por leyes ciegas de la naturaleza.

Hacia el siglo XVIII y aun bastante después, para muchos el mundo de la física estaba
constituido por unidades mínimas como el átomo, los organismos vivos por células, las
actividades de los organismos vivos por procesos fisiológicos, el mundo psíquico por instintos y
sensaciones.

Una consecuencia directa de esta manera de fragmentar la realidad en partículas elementales


fue el surgimiento del método analítico, característico de la ciencia tradicional, que consiste en
descomponer lo que se quiere explicar en tantas partes independientes como sea posible,
explicar el comportamiento de las partes y, finalmente, el todo (5).

El segundo postulado resultó ser el mecanicismo, que consiste en el supuesto de que todos los
fenómenosson explicables utilizando una simple relación final causa-efecto. En definitiva, cada
efecto está siempre determinado por su causa. De este modo, cualquier fenómeno puede ser
explicado determinando o conociendo la causa que le dio origen, con independencia del medio
en el cual ha ocurrido.

Las denominadas leyes de la física son, justamente, el mejor ejemplo de la idea mecanicista:
«Todos los cuerpos que caen libremente lo hacen a la misma velocidad», «El agua hierve a
100º C», etc.

El postulado mecanicista refuerza otra idea subsidiaria, el determinismo, que elude cualquier
excepción a la regla que aquel impone.

Una de las aplicaciones reduccionistas llevadas a la organización consiste en visualizarla a


través de un organigrama que esquematiza las relaciones jerárquicas entre sus unidades.
¿Qué déficit manifiestan los organigramas tal como los conocemos en la Administración
Pública respecto de la información que brindan?

III. CONSECUENCIAS DE LA NUEVA CONCEPCIÓN

Sin el indiscutible aporte de esta concepción, las ciencias no hubiesen logrado el maravilloso
desarrollo que las ha caracterizado desde entonces. Difícilmente la Revolución Industrial
hubiese tenido lugar con tanta rapidez, intensidad y expansión. Tampoco las transformaciones
sociales, políticas y económicas hubiesen resultado las mismas.

Bastan algunos ejemplos para demostrarlo: el sistema de producción reemplazó el trabajo


artesanal por la descomposición en tareas elementales, a fin de aprovechar el uso de las
máquinas (la rueda, el eje, el plano inclinado, la palanca, etc.) para lograr la mayor
simplificación, el mejoramiento de la calidad del producto, la pasividad y disminuir el costo.

La teoría de la división de poderes de Montesquieu es una ilustración intelectual de un modelo


físico de equilibrio entre pesos y contrapesos. La imitación o copia de leyes o constituciones
avanzadas de los países centrales, por parte de las colonias emancipadas, partieron de la
premisa de que tales normas eran la causa de unos efectos deseables.

Sin embargo, esta concepción tuvo también consecuencias gravosas que se han hecho
particularmente notables a lo largo del pasado siglo XX.Señalamos la dos más importante
ahora y veremos más adelante otras.

En primer lugar, el postulado reduccionista nos llevó a subdividir y superespecializar los


campos del conocimiento de un modo tan extremo que cada nueva disciplina desarrolló una
gran autonomía teórica, al punto de generar sordera especializada, esto es, la incapacidad de
escuchar, comprender, internalizar y transpolar conceptos de otra disciplina a la propia.

Todavía en nuestras instituciones educativas se desarman analíticamente los objetos de


estudio so pretexto de conocerlos mejor. El objeto biológico hombre se estudia
morfológicamente en anatomía, sus tejidos en histología, etc. etc.

La historia ya desde los niveles inferiores de la educación se fracciona en períodos (Antigua,


Moderna, Contemporánea), desarticulando el todo.

En segundo lugar, erróneamente, leyes y principios de la física, que tienen validez bajo ciertas
condiciones (vacío, no incidencia del ambiente, etc.), se tomaron como modelo para establecer
leyes y principios relativos a fenómenos humanos, sociales, políticos o económicos que, en
ningún caso, son independientes del medio en el que ocurren.

La forma analítica de pensamiento, que ha permanecido prácticamente intacta durante


cuatrocientos años, domina nuestras vidas de manera decisiva. Desde los sistemas de
producción hasta la simple forma de comunicarnos, están articuladas sobre la base de
premisas y aplicaciones de conceptos y herramientas que provienen de este modo de
pensamiento.

Los libros de autoayuda son un claro ejemplo del modelo: proponen una receta única, buscan
correlaciones o identifican unas pocas causas para explicar todos los problemas. Es como
apostar siempre a la misma estrategia.

IV. LAS ORGANIZACIONES BAJO LA CONCEPCIÓN ANALÍTICA

Todas las teorías tradicionales de la administración, con matices, se basan en la concepción


analítica que hemos visto hasta ahora.La organización concebida y graficada en un
organigrama como un co njunto de unidades y subunidades dispuestas jerárquicamente o las
asignaciones de funciones y tareas escrupulosamente fraccionadas son apenas algunas de las
manifestaciones de los distintos postulados propios del pensamiento analítico.
Con más precisión, puede caracterizarse a esta visión de la administración, del siguiente
modo:

- Sus unidades de análisis son las subunidades que conforman a la organización (con
denominaciones tales como direcciones, departamentos, divisiones, secciones, etc.). En el
ámbito privado un esquema típico se observa en las llamadas tiendas por departamentos
(blanco, gastronomía, perfumería, etc.).

- Cada subunidad tiene autonomía relativa y escasa o nula interacción con el resto. Las
oficinas son un feudo bastante cerrado que ignoran qué sucede en las demás (a medida que
se asciende en la escala jerárquica, aumenta la visión de la complejidad).

- La información fluye desde arriba hacia abajo, de manera jerárquica y ordenancista (porque
solo desde la cúspide de la organización se toman las decisiones).

- Tiende a la separación muy marcada de funciones y tareas (en busca de las ventajas
comparativas que implica la especialización).

- Promueve la especialización y la enseñanza disciplinaria de sus recursos humanos (para


reforzar las ventajas comparativas).

- Imposibilidad de satisfacer adecuadamente demandas complejas que requieren de


perspectivas de conjunto (fundamentalmente las de tipo social, como la salud y la educación).
Carece de herramientas apropiadas para enfrentarse a este tipo de problemas.

No obstante, cabe preguntarse: a pesar de sus limitaciones, ¿qué aspectos positivos o


ventajosos nos ha aportado la visión analítica tradicional a nuestras formas vigentes de
organizarnos como administración?

V.RESPUESTAS CONTEMPORÁNEAS ANTE LA INSUFICIENCIA DEL ENFOQUE

Problemas como el subdesarrollo, tradicionalmente encarados desde una visión puramente


economicista, demostraron que era necesario trascender los enfoques unidimensionales para
encararlos desde perspectivas más amplias (6).

A lo largo del siglo XX las respuestas multidisciplinarias e interdisciplinarias fueron


probablemente las más utilizadas y aún hoy se hallan presentes bajo variadas formas de
trabajo y de enseñanza en los institutos formales.

Sin embargo, estos enfoques implican solamente generar información desde diferentes puntos
de vista pero no suponen la posibilidad de interactuar para integrar diversas conclusiones en
un todo coherente. Sin interacción es imposible ver a través del caos y comprender las
complejidades.

En forma casi simultánea con las respuestas mencionadas, se generaron otros enfoques que
permitieron trascender las fronteras disciplinarias recurriendo a un conjunto de herramientas
comunes, aptas para ser utilizadas en cualquier campo científico.

Así, por ejemplo, el desarrollo de las computadoras permitió la simulación de escenarios que
requerían interactividad de variables y brindaban soluciones anticipadas a los eventos.

La teoría de los conjuntos, incorporada desde hace cuatro décadas a la enseñanza, agrupa
elementos individuales con características similares, formando pequeños universos con
propiedades definidas, dentro de los cuales se cumplen ciertas condiciones ya previstas.

Otros enfoques como las teorías de los compartimentos, de las gráficas, de las redes, la
cibernética, la teoría de los autómatas, la de los juegos, la de las decisiones y la de las colas
han generado importantes aportes para la comprensión de las complejidades.

Estas teorías implicaron una primera generación de pensamiento sistémico, el de la llamada


investigación operativa, que ponía énfasis en la interdependencia, pero dentro de sistemas
mecánicos determinísticos.Luego surgió una segunda, vinculada a la cibernética y a los
sistemas abiertos, en la que a la interdependencia se le sumaba el fenómeno de la
autoorganización de los sistemas vivientes.

La tercera generación de la teoría general de los sistemas es la más completa y práctica en


nuestros días. Se trata de una respuesta vinculada a un triple desafío: interdependencia,
autoorganización y libertad de elección de los sistemas socioculturales como la Administración
Pública. Este enfoque es aplicado en los más diversos campos y con incomparables ventajas
en el de las problemáticas sociales.

VI. LA TEORÍA GENERAL DE LOS SISTEMAS

Al biólogo Ludwig von Bertalanffy (7) se debe el nacimiento de esta teoría que hasta los
políticos toman en sus discursos. Obsérvese este párrafo de un primer ministro canadiense,
contenido en su plataforma política de 1967: «... existe una interrelación entre todos los
elementos y constituyentes de la sociedad. Los factores esenciales en los problemas, puntos,
políticas y programas públicos deben ser siempre considerados y evaluados como
componentes interdependientes de un sistema total» (8).

Esta teoría nos proporciona un instrumento que puede ser utilizado y transferido entre diversos
campos disciplinarios, mostrándonos las interacciones, que en los campos no físicos de la
ciencia son difíciles de apreciar, y la unidad del conjunto.

En principio, cuando la Teoría General de los Sistemas (TGS en adelante) alude a «sistema»
quiere significar un conjunto de elementos interrelacionados y coordinados dinámica y
racionalmente para alcanzar uno o más objetivos comunes (o una finalidad).

En el universo observable se distinguen múltiples sistemas que satisfacen el concepto


precedente.Por ejemplo, el organigrama de una empresa o el mapa que nos muestra masas de
tierra y agua, indicando con diferentes tonos de verdes y marrones las alturas, llanuras y
depresiones en las primeras y con varias gamas de azules las profundidades marinas, fluviales
y lacustres en las segundas, son sistemas muy simples de pocos elementos relacionados que
nos brindan información estática, de la organización en el primer caso, de la superficie
planetaria en el segundo.

El sistema solar o cualquier átomo constituyen sistemas también simples pero dinámicos,
tienen movimientos predeterminados o de relojería, lo que los coloca en un nivel más complejo
que los primeros.
Es posible advertir que a partir de un cierto nivel (la célula) contamos con sistemas vivos, esto
es, no solo de mayor complejidad sino también de interdependencia con el medio dentro del
cual se desenvuelven (9).

Los sistemas biológicos, plantas, animales no racionales, el hombre como animal racional, las
estructuras sociales, alcanzan las mayores complejidades. Estas dos últimas son el objeto de
nuestro estudio (10).

VII. LOS CONCEPTOS BÁSICOS DE LA TGS

La comprensión del enfoque requiere del manejo previo de ciertos conceptos esenciales. El
principal de ellos, el de sistema, ya ha sido adelantado de una manera básica y será objeto de
enriquecimiento conceptual más adelante (cfr. apartado X).

Para que resulte útil a nuestros fines de mejor comprensión de las organizaciones, es preciso
tener en cuenta que estamos tomando una decisión personal de dar una mirada «sistémica» a
nuestro objeto de análisis, esto es, a considerarlo como parte integrante de una categoría que
posee ciertas propiedades y que podremos reconocer (11).

Veamos entonces:

1. Entradas/insumos/inputs/recursos/importación de energía

Son los medios que utiliza el sistema para realizar sus procesos, transformándolos en forma
eficiente para lograr sus objetivos. Estos insumos pueden ser de cualquier tipo: humanos,
materiales, tecnológicos, etc.

2. Salidas/productos/outputs/resultados/exportación de energía

Son los elementos de cualquier naturaleza que egresan del sistema, transformados por
él.Pueden ser tangibles (bienes, objetivos mensurables como los servicios, etc.) o intangibles
(teorías, principios, etc.)

3. Procesos/operaciones/conversiones/transformaciones

Se trata de una secuencia correspondiente a una función que produce resultados en el


sistema. Todo cambio de la materia, de la energía o de la información a través del tiempo es
un proceso. También puede afirmarse que es el conjunto de actividades esenciales del sistema
para transformar los insumos en productos o resultados. Uno o más de estos procesos
constituyen la misión o cometido principal del sistema (tecnología central), sin la cual su
existencia carece de sentido. En una facultad universitaria, por ejemplo, los procesos de
enseñanza e investigación conviven con los de mantenimiento y servicios, pero solo si faltan
los primeros el sistema pierde sentido, aunque los segundos sean también necesarios.

4. Ambiente/medio/entorno/contexto

Los sistemas vivos o abiertos, como todos los sociales, nacen, se desarrollan y mueren en un
determinado ambiente que los condiciona o restringe, ya sea para favorecerlos o para
afectarlos, determinando las amenazas y oportunidades. Para el teórico organizacional Kart
Weik, el medio ambiente no es creado hasta que interactuamos con él.

5. Restricciones, condicionantes

Son elementos o factores que influyen sobre el comportamiento del sistema, favoreciéndolo o
restringiéndolo. Solo se consideran los condicionantes relevantes. Ejemplo posible: la escasez
en el medio de mano de obra calificada del tipo que requiere el sistema puede implicar una
restricción para su funcionamiento o desarrollo. Sin embargo, un exceso de mano de obra
calificada también le genera condicionamientos.

6. Interrelaciones o interacciones

Son los flujos de información y mutuas influencias entre elementos de un sistema o entre
subsistemas de un sistema. Los cambios en uno de los elementos producen impacto sobre los
otros. En lenguaje sistémico la interrelación implica interdependencia.Cuando los elementos o
partes del sistema interactúan de una manera no simple, sus causas, efectos o estructura son
desconocidos, se requiere mucha información para ser manejados o producen al mismo
tiempo efectos deseables o indeseables, o difíciles de controlar, estamos ante una situación de
complejidad del sistema.

7. Realimentación, retroaliment ación, 'feedback'

Es una acción de retorno que los productos del sistema ejercen sobre los insumos para
mantenerlo dinámicamente equilibrado. La información desde los resultados permite que se
regule la cantidad, la calidad y los cambios en los insumos y en los procesos.

8. Límites, contornos, fronteras

Es la línea de separación convencional que utilizamos para demarcar el sistema objeto de


nuestro análisis. Los elementos ubicados fuera del contorno no son considerados como
propios del sistema, aunque puedan constituir, por ejemplo, condicionantes del mismo.

9. Suprasistema o supersistema

Es el sistema mayor dentro del cual se incluye el sistema objeto de nuestro análisis. El
suprasistema, como el sistema, es convencional. Ejemplo posible: si delimitamos al sistema de
administración de la comuna de Acebal, podemos incluirlo en el suprasistema de
administraciones comunales santafesinas.

10. Subsistema

Todo sistema puede, a su vez, encerrar varios subsistemas. Se rige por la convención que
adoptemos para el análisis. Ejemplo posible: El sistema de personal de una municipalidad
encierra diversos subsistemas (por ejemplo, el de la Secretaría de Salud Pública, el de la
Secretaría de Servicios Públicos, etc.).

VIII. LOS PRINCIPIOS EN LOS QUE SE FUNDA LA TGS

La TGS opera fundamentalmente con sistemas abiertos. Por consiguiente, los principios que
sustenta se diferencian claramente de los que alimentan los sistemas cerrados, propios de la
física mecánica.

Una permanente referencia a los postulados de la física mecánica nos sirve para anticipar las
consecuencias de cualquier acción que nos lleve a tratar a los sistemas vivos como si
estuviesen aislados o fuesen independientes del medio.

Veamos un par de nociones aclaratorias y seguidamente cuáles son estos principios:

1.Noción de sistema abierto

El sistema abierto u orgánico se diferencia del cerrado (una máquina, motor, las aplicaciones
tecnológicas en general) en que:

A. No hay una definición precisa de la frontera entre el sistema y el medio.

B. Esta frontera es permeable.

C. Las entradas y salidas del sistema abierto para relacionarse con el medio pueden ser
múltiples.

D. Por la gran interdependencia con el ambiente, el sistema abierto no obedece a las leyes de
la física (determinismo, mecanicismo, causalidad, etc.).

2. Noción de sistema cerrado

La física ordinaria solamente se ocupa de sistemas cerrados, aislados de su medio. El sistema


cerrado no es necesariamente hermético, pero sus fronteras con el medio son definidas, y las
entradas y salidas son bien conocidas y guardan entre sí una relación de causa efecto. Un
sistema abierto puede degenerar en cerrado, en cuyo caso, las leyes de la física podrán serle
aplicadas, con todos los efectos negativos que se verán más adelante.

3. Noción de entropía

Rige para los sistemas cerrados, que tienden a desgastarse, a disipar energía que nunca podrá
recuperarse. Todas las formas organizadas tienden a llegar a un máximo estado de equilibrio y
luego se opera, gradualmente, su agotamiento, desorganización, desintegración y extinción.
Este máximo equilibrio impide cualquier posibilidad de crecimiento o cambio. Así, el II principio
de la termodinámica predice la muerte térmica del universo.

4. Principio de la entropía negativa, negentropía, equilibrio u homeostasis (metabolismo en los


seres vivos)

Los sistemas vivos, para evitar la entropía, incorporan permanentemente energía del medio
que los rodea. Este proceso les permite alcanzar diferentes estados de equilibrios,
conservando por fuera su aspecto. Es, por consiguiente, un equilibrio dinámico, no fijo, estable
o permanente que le permite hasta desarrollarse hacia nuevos estados de orden y organización
crecientes. Ejemplo: los recambios políticos e institucionales de un Estado no modifican su
condición ni su apariencia jurídica externa.

5.Principio de la equifinalidad
En los sistemas cerrados los elementos iniciales son siempre los mismos que en su estado
final. En los sistemas abiertos, en cambio, se puede llegar a un mismo estado final por
caminos diferentes o a partir de condiciones distintas. Ejemplo: dos dietas balanceadas de
distinto tipo (una esencialmente vegetariana y otra omnívora) pueden producir similar grado de
desarrollo en dos individuos.

6. Sinergia

Es el potencial generado por el conglomerado de elementos cuya suma es superior a la de


aquellos considerados en forma aislada. Las totalidades sistémicas con alto grado de
interrelación generan sinergia. Cuando distintos elementos de un sistema son a su vez
subsistemas que generan sinergia, nos referimos a recursividad.

¿Cuán permeable es la Administración Pública como sistema a la influencia del medio?


¿Impactan sobre sus modos de accionar los reclamos ciudadanos? ¿Puede una organización
como la Administración, que tiene sus propios objetivos, modificarlos en función de las
demandas sociales? ¿No perdería con ello el sentido mismo de su existencia como
organización?

IX. LAS APLICACIONES SISTÉMICAS EN LA ADMINISTRACIÓN PÚBLICA

El enfoque sistémico nos permite una observación totalizadora (holística) de las


organizaciones, y de sus múltiples y variadas interrelaciones. Esta aproximación proporciona
invalorables elementos de juicio para diagnosticar el estado de la organización en un momento
dado, introducir en forma eficaz medidas correctivas y también determinar con un importante
rango de probabilidad qué puede ocurrir en el futuro del sistema.

El diseño de un sistema requiere cumplir determinados pasos metodológicos. Si bien estos


pasos no son absolutamente secuenciales, ninguno de ellos puede obviarse y el orden en el
que los presentamos tiene un cierto valor basado en la experiencia.

El primer paso es decidir el nivel de análisis del sistema, lo que en la práctica implica un
avance para definir sus fronteras.

Las gallinas de corral tienen escasas posibilidades de vuelo. Su imagen del gallinero es parcial,
pegada al suelo que pisan y escarban.Difícilmente visualicen la estructura completa del sitio,
pero identifican claramente los detalles que les interesan (el comedero, el bebedero, la percha
más cómoda, etc.).

En cambio, el ave de presa volando sobre el corral tiene una inmejorable visión de este como
un todo. Lo aprecia desde otra perspectiva porque también sus objetivos son distintos.
Mientras que los del ave doméstica no van mucho más allá de satisfacer sus necesidades
básicas en ese micromundo, la rapaz debe sobrevolar muchos corrales para encontrar en uno
el resquicio, la oportunidad, que le permita hacerse de una presa y así sobrevivir.

En uno y otro caso, el nivel está dado por la distancia física del observador, de la misma
manera que quien observe una determinada unidad de organización desde más arriba, a la
misma altura o debajo de ella, la verá alternativamente como un subsistema, como un sistema
o como un suprasistema.
Si el observador es el presidente de la república, visualizará desde su posición las áreas
organizativas de la Administración (educación, vivienda, obras públicas, economía, etc.) como
subsistemas, pero, para sus ministros, las carteras que titularizan se les aparecen como
sistemas y detectan hacia el interior de ellos a los subsistemas.

Es necesario advertir sobre la inconveniencia de este tipo de ejemplos que pueden llevar a
concebir sistemas y subsistemas como equivalentes de organizaciones, lo que no sucede
siempre en la realidad.

Con frecuencia los sistemas están conformados por elementos que se hallan localizados en
diferentes unidades de organización.Si nos referimos al sistema municipal santafesino, está
integrado por varias decenas de unidades locales, descompuestas en infinidad de unidades
menores y ese todo sistémico puede ser objeto de análisis.

Una vez que hemos decidido en qué nivel de análisis nos estableceremos, el sistema ha
quedado delimitado, lo que no impide que, al avanzar en el análisis, descubramos que
determinados elementos que no habíamos considerado como integrantes del sistema y, por
consiguiente, quedaron fuera de él, necesariamente deben ser incluidos.

Esta tarea de ida y vuelta reconfigurando el sistema es una demostración evidente de que las
primeras impresiones no son forzosamente las correctas y que es la investigación la que nos
lleva a descubrir los cabos sueltos.

También resulta necesario advertir que todo sistema es parte de uno mayor que lo contiene.
De esta forma, es probable que determinada mirada nos conduzca al examen de una parte del
todo como si fuese «el sistema» cuando, en realidad, es apenas una parcela de otro más
abarcador.

En el sector público es una constante el análisis desde el enfoque sistémico de unidades de


organización particulares que, sin embargo, son desde una perspectiva más amplia
subsistemas o elementos interrelacionados de otro u otros.

El segundo paso es la definición de las fronteras del sistema, lo que implica precisar el medio
que queda del otro lado del contorno. Con ese medio el sistema interactúa.

Es poco menos que imposible que logremos registrar todas las características del ambiente en
el que se mueve el sistema, de ahí que nuestra labor apunte a localizar claramente aquellas
que son absolutamente relevantes para nuestro objeto de análisis.

La relevancia dependerá del grado o de la medida en que tales caracteres del medio
interactúen con los requerimientos de insumos del sistema y la absorción de sus productos o
resultados.

Es también evidente que, en tanto no nos hallemos «comprometidos» con el medio, resultará
difícil describirlo.Es el grado de compromiso con ese medio el que nos permite ver lo que otros
pasan por alto o son incapaces de detectar.

¿Los niños carentes que piden en la vía pública son niños de la calle o niños en la calle? Este
ejemplo contribuye a la reflexión acerca del valor que tiene la percepción del observador de los
elementos del contexto que influyen sobre el sistema. ¿De qué supuestos partimos en cada
uno de ambos enf oques? ¿Las posibles soluciones que desde la política social podrían darse
a la problemática de estos menores son las mismas bajo una u otra concepción?

En un tercer paso debemos identificar los productos o resultados del sistema bajo análisis. Si
producimos un servicio público, ¿qué alcances tiene?, ¿cuál es su frecuencia en el tiempo?,
¿quiénes son sus usuarios?

Resulta fundamental tener en claro que el objetivo del sistema (similar aquí a la misión de la
organización) es frecuentemente, cuando se refiere a organizaciones sociales, perdurable en
el tiempo, más allá de los cambios en las tecnologías para alcanzarlo.

Así como la misión del hospital será invariablemente «asistir en la enfermedad», pese a que
los métodos para tratar las enfermedades se modifican y seguirán modificando día a día, el
objetivo del sistema sobrevive al hecho tecnológico.

Una unidad de policía de tránsito urbano concebida sistémicamente tiene por objetivo controlar
y ordenar el tránsito urbano, con independencia de que, para lograrlo, utilice medios
instrumentales como la señalización, la educación, la prevención o la represión. En alguna
etapa histórica, el instrumento podrá ser un simple ordenador que disponga cada pieza del
tránsito urbano en su sitio. Esto no lo sabemos, pero en nada cambia el objetivo del sistema.

Una vez precisado el objetivo y en una tarea inversa a la secuencia que normalmente uno
supone (insumo-proceso-producto), inventariamos los procesos esenciales del sistema. ¿Qué
actividades transformadoras realiza el sistema para alcanzar los resultados (objetivos) que le
son propios?En este conjunto detectaremos algunas actividades o procesos que son más
importantes que otras. Unas pocas de ellas, las denominadas tecnologías centrales,
caracterizan al sistema. Así, en el ejemplo anterior de la unidad de policía de tránsito, los
procesos de control serán mucho más relevantes que ciertas actividades logísticas (como la
actualización del vestuario de los agentes de tránsito).

Ahora es el momento de determinar los insumos o ingresos de energía al sistema. ¿Qué


elementos absorbe el sistema para transformarlos en resultados?

Algunas entradas son evidentemente tangibles, como los individuos (recursos humanos), los
bienes materiales, el dinero. Otras tienen un valor intangible, pero son también necesarias: un
método de operación o de trabajo, una tecnología, las políticas públicas, etc.

Con frecuencia hallaremos que ciertos insumos que adquiere el sistema llevan el mismo
nombre que los procesos (y aun que los productos). Esta homonimia no debe confundirnos.

Así, por ejemplo, en una organización se realizan procesos destinados a generar información
(estadísticas, memorias, bases de datos, etc.) y, a la vez, se recibe información como un
insumo desde otros ámbitos. En uno y otro caso la función de la información es diferente. En
un caso cumple el papel de un elemento necesario para operar el sistema (ingreso), y en otro
es una actividad específica de transformación de insumos en un nuevo producto.

Recién cuando tenemos identificados las entradas, los procesos y las salidas del sistema
dentro de una frontera, resulta necesario volver hacia fuera de este y analizar cuáles son las
restricciones o condicionantes más relevantes, esto es, los que lo afectan significativamente y
que, de una u otra manera, deberemos tener permanentemente bajo control.

Una buena manera de descubrir restricciones relevantes consiste en inventariar paso a paso la
lista de insumos, de procesos y de productos y de atribuirles características de mercado.Un
ejemplo posible puede ser el siguiente en una organización que se basa en el uso intensivo de
equipos informáticos y sus accesorios:

Ahora es el momento de concentrarnos en el conjunto del sistema y sus determinaciones


externas (relaciones con el medio: condicionantes, suprasistema, subsistemas que adquieren
sus productos, subsistemas de los cuales importamos sus productos, etc.).

La observación global nos permitirá detectar aquellos puntos, áreas, interrelaciones


particulares, insumos, procesos o productos que nos pueden proporcionar la mejor, constante
y oportuna información sobre la marcha y evolución del sistema. Esta información facilitará la
retroalimentación sistémica.

Si el sistema que analizamos fabricase automóviles, nos resultará imprescindible saber cuál es
la demanda del producto, si crece mes a mes, se mantiene estacionaria o decrece; si nuestra
participación en el mercado aumenta o disminuye; qué porcentajes de quejas se reciben de los
compradores; sobre qué aspectos del producto versan las quejas; cómo pueden categorizarse
esas quejas; si las quejas están vinculadas a los componentes del producto, al funcionamiento
del producto o a su rendimiento; etc. etc.

Un adecuado programa de control sobre los puntos calientes del sistema permitirá ingresar en
forma constante energía (información) que lo mantenga en un equilibrio dinámico, generando
entropía negativa (homeostática).

X. ALGUNOS APORTES COMPLEMENTARIOS

Después de este breve desarrollo podemos concluir que un sistema es un todo que se
encuentra previamente definido por el observador y que este todo es parte integrante
(subsistema) de un todo mayor (microsistema).

También aparece como una consecuencia de esta concepción la caracterización del sistema
por las partes esenciales que lo integran. Generalmente, se trata de muy pocas partes, pero
esas partes le permiten llevar a cabo las funciones que le son propias.

Una institución universitaria que solo pudiese generar docencia no se diferenciaría en nada de
otros sistemas educativos superiores, pero al producir conocimiento (investigación) adquiere
un perfil definido y distintivo respecto de otros sistemas.En el mismo ejemplo, la universidad
que solo pusiese énfasis en la investigación y descartase la docencia en nada se diferenciaría
de un centro de investigaciones.

Parece bastante claro que, en la medida en que las dos partes fundamentales (docencia e
investigación) se articulen adecuadamente, tendremos un sistema universitario, pero tanto en
el supuesto de que una avance en exceso respecto de la otra, como en el de que una de ellas
sea omitida, estaremos frente a otra clase de sistema. Ni mejor ni peor, sencillamente
diferente.

Los usos que podemos dar al enfoque sistémico se operan en un contexto que está cambiando
aceleradamente.

Lo cierto es que preferiríamos un mundo ordenado, en el que imperasen la seguridad, la


precisión, los datos objetivos, la certidumbre, las cosas y los hechos concretos. Pero la
realidad es caótica, insegura, imprecisa, relativa, subjetiva e incierta.

Hoy, por la influencia de otra física que no es la clásica o newtoniana, sino la cuántica,
apuntamos antes que a los objetos y los hechos concretos a poner énfasis en los procesos y
en las relaciones. Es una mirada diferente, otro tipo de libertad mental que ahonda en la
exploración antes que en las conclusiones definitivas, que introduce la duda permanente más
que la acumulación de saberes, que pretende investigar antes que permanecer estáticamente.

El mundo cuántico está lleno de paquetes de potencia y de participación. Todavía estos


conceptos no están debidamente incorporados al enfoque sistémico tradicional, por lo que
parece necesario profundizarlos e imaginar aplicaciones útiles para ellos.

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(1) Puede verse Peter M. Senge, La quinta disciplina, Barcelona, Granica, 1992.

(2) La mecánica cuántica enseña que la materia puede ser tanto corpuscular como
ondulatoria, dando por tierra creencias hasta hace poco profundamente arraigadas. El perfecto
sistema de las matemáticas hoy tiene demostrada su incompletitud mediante el teorema de
Gördel, que sencillamente expone: ningún sistema formal puede ser completo y coherente si
no tiene una metarregla, exterior al sistema, que decida dicha completitud y coherencia.(3) En
inglés «whole» (entero, totalidad) tiene la misma raíz («hal») que «health» (salud). Es muy
sugerente ya que frecuentemente nuestra salud tiene mucho que ver con la capacidad para ver
y comprender al mundo como una totalidad.

(4) Thomas S. Kuhn denominó a la investigación basada en las realizaciones científicas


reconocidas por una determinada comunidad científica particular, como fundamento para una
práctica posterior, ciencia normal. Puede verse al respecto su obra La estructura de las
revoluciones científicas, México, Fondo de Cultura Económica, 4ª reimp. 1980, capítulo II, p.
33 y ss. Desde una perspectiva más excluyente, Mario Bunge define a la ciencia como «un
conocimiento racional, sistemático, exacto, verificable y por consiguiente falible», v. su obra La
ciencia, su método y su filosofía, Buenos Aires, Siglo XX, 1968, p. 7.

(5) Nos dice Renato Descartes (n. en Turaine, Francia) que el método requiere «dividir cada
una de las dificultades que examinare, en cuantas partes fuere posible y en cuantas requiriese
su mejor solución. (luego) [...] conducir ordenadamente [los] pensamientos empezando por los
objetos más simples y más fáciles de conocer, para ir ascendiendo poco a poco, gradualmente
hasta el conocimiento de los más compuestos, o incluso suponiendo un orden entre los que no
se preceden naturalmente. Y el último, hacer en todos unos recuentos tan integrales y unas
revisiones tan generales, que llegase a estar seguro de no omitir nada» V. Discurso del
método, 7ª ed., Buenos Aires, Espasa-Calpe, 1945, p. 41.

(6) El método cartesiano ha conducido «a la segmentación de las disciplinas que ya no se


comunican entre sí, produciendo "mutilados del pensamiento" simplificadores abusivos
incapaces de tener en cuenta las diversas dimensiones de una realidad y las interacciones que
las unen. Así, se ha separado la economía, la psicología, la demografía. "Se cree -escribe
Edgar Morin- que estas categorías creadas por las universidades son realidades, pero se olvida
que, en la economía, por ejemplo, se encuentran presentes las n ecesidades y los deseos
humanos.Detrás del dinero hay todo un mundo de pasiones." Todo está entretejido, es un
entramado de hilos heterogéneos y, sin embargo, inseparables. El pensamiento cartesiano
separa los hilos, mutilando la realidad de todo aquello que los une». Puede verse Hervé
Seriéis, El Big Bang de las organizaciones, Girona, Ediciones B, 1994, pp. 237-238.

(7) L. von Bertalanffy nació en Viena (Austria) en 1901. Enseñó biología en su ciudad natal
hasta 1949, en que se radicó en Canadá y en Estados Unidos. La idea de los sistemas fue
introducida por él hacia los años 1925-1926, antes que apareciese la cibernética, la ingeniería
de sistemas y otros campos afines.

(8) Citado por L. von Bertalanffy en Teoría general de los sistemas, Madrid, Fondo de Cultura
Económica, 1968, p. 2.

(9) J. G. Miller desarrolló la teoría de los sistemas vivientes, jerarquizándolos de menor a


mayor por su grado de complejidad: célula, órgano, organismo, grupo, organización,
comunidad, sociedad, sistema supranacional. En este esquema, cada nivel incluye los
elementos del nivel inferior, de menor complejidad.

(10) Los niveles sistémicos responden a una clasificación del economista Kenneth Boulding,
seguidor de von Bertalanffy en su obra General Systems Theory.

(11) Cf. Enrique G. Herrscher en Pensamiento sistémico, 2ª ed., Buenos Aires, Granica, 2003,
p. 40.

(*) Abogado. Doctor en Derecho. Diplomado Superior en Ciencias Sociales con mención en
Ciencia Política. Magíster en Educación Universitaria. Ha sido durante más de cuatro décadas
profesor universitario con dos concursos ganados como titular y uno como adjunto en la
universidad pública. Se jubiló como Director General en la municipalidad de Rosario.
Actualmente se desempeña como consultor organizacional y capacitador en municipios de la
provincia de Santa Fe.

N. de la R.: Artículo publicado en Revista Rosarina de Administración Pública, 1 (2006).

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