A PARTICIÓN LITIGIOSA SEGUNDA PARTE
Además de los casos establecidos por el Código Civil en los cuales no es posible realizar la partición
amigable, existen momentos en que el desacuerdo entre los coherederos o coparticipes, sea en cuanto a
las calidades de los reclamantes o sea en cuanto a los derechos que pudieran corresponder a cada uno,
provoca la necesidad de entablar una demanda en relación al proceso de partición.
El Tribunal de Tierras posee competencia para el conocimiento de la partición de un inmueble que se
torne litigiosa. Podría discutirse si la competencia del Tribunal Inmobiliario existe para los casos
contradictorios que se vislumbran como tales desde sus inicios, por aquello de que la ley habla de la
“partición que se torne litigiosa” lo cual podría interpretarse como el apoderamiento sobre una partición
amigable que se ha convertido en litigiosa en su transcurso. Entendemos que la competencia del
Tribunal de Tierras no impide un apoderamiento directo de esta jurisdicción para el conocimiento de una
partición litigiosa desde sus inicios puesto que es la misma ley que prevé el conocimiento del asunto
siguiendo todos los pasos de la litis sobre derechos registrados. Sin embargo, la competencia del Tribunal
de Jurisdicción Original para conocer de la partición litigiosa es excepcional, puesto que si la Jurisdicción
Ordinaria se encuentra apoderada de un proceso de partición a la par que la jurisdicción inmobiliaria,
esta última se encuentra obligada a declinar el conocimiento del asunto ante la jurisdicción ordinaria si le
es solicitado por las partes
El proceso de la partición litigiosa llevada ante el Tribunal de Jurisdicción Original, es el mismo proceso
establecido en la ley 108-05 y sus reglamentos, para el conocimiento de la Litis sobre Derecho
Registrado, el cual se encuentra consignado en los artículos 28 al 31 de la ley 108-05 y 132 al 137 del
Reglamento de los Tribunales de Superiores de Tierras y Tribunales de de Jurisdicción Original.
Disposiciones esenciales con respecto a la partición litigiosa llevada ante el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original son las siguientes:
1.
En todo proceso de partición litigiosa, los beneficiarios o titulares de cargas gravámenes o anotaciones
provisionales que afecten al inmueble, podrán intervenir en el mismo, debiendo ser citados por el Juez o
Tribunal, o por el demandante para el caso particular.
2. Si en el conocimiento del caso, el Juez o Tribunal determina que el inmueble, por sus características,
resulta indivisible, dispondrá su venta en pública subasta cumpliendo con lo establecido en los artículos
correspondientes del Código de Procedimiento Civil Dominicano.
3. El Juez que ordene la venta en pública subasta del inmueble, deberá también especificar las reglas de
distribución que deberán llevarse con respecto al producto de la venta, las cuales deberán acogerse en el
momento en que se consiga la venta. Esta consignación deberá realizarse en términos porcentuales,
teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 155 párrafo, del Reglamento de los Tribunales, lo cual
quiere decir que debe tenerse en cuenta el valor del inmueble involucrado y el porcentaje sobre ese
valor que le corresponde a cada copropietario. Se aplica, en esta parte, el principio de la equivalencia
patrimonial.
4. La venta en pública subasta es la opción más aceptable para acabar con el estado de indivisión
forzosa. No obstante, el Reglamento para el control y reducción de constancia anotadas prevé la
existencia de una copropiedad forzosa (supongamos que el inmueble no pueda venderse, no aparezcan
licitadores o que, simplemente, se determine que la división del inmueble produce, cierta y
objetivamente, un daño patrimonial a alguno de los copropietarios). En este caso, el Juez o Tribunal, en
la sentencia de la partición, deberá consignar el porcentaje sobre el valor del inmueble que le
corresponde a cada copropietario y sobre la base de ese porcentaje así determinado, se efectúa la
adjudicación y partición a cada copropietario. En términos registrales, se le concede a cada
copropietario un extracto del certificado de título, el cual es una copia fiel del certificado de titulo,
expedida a favor de cada copropietario, en el que se consignan los datos esenciales del mismo,
indicándose, igualmente, en cada extracto, los nombre de todos los copropietarios y el porcentaje de
participación de todos en la copropiedad. Cada copropietario puede transferir la totalidad de sus
derechos.
5. El juez o Tribunal apoderado de una partición litigiosa, una vez verificado que no existen causas de
indivisión forzosa, puede designar peritos en números impares, sea de oficio o a pedimento de parte,
quienes, en un plazo no mayor de treinta días calendarios, elaboraran un informe en el cual rindan los
detalles correspondiente al estudio del caso en cuestión, considerando alternativas posibles para la
división, las salidas a la vía pública y las normas que limitarían las dimensiones de las parcelas. En este
informe el perito o los peritos deben exponerle al Juez o Tribunal si consideran que la partición en
naturaleza es posible haciendo propuestas de división con el valor estimado de las parcelas resultantes.
Este informe es incorporado al expediente y juez fija la fecha de la audiencia en la que las partes
presentan sus pareceres con respecto al informe de los peritos.
6. Si el inmueble resulta divisible, el Juez o Tribunal que conoce el proceso de partición litigiosa, podrá
autorizar al demandante en el dispositivo de su sentencia a iniciar el proceso de subdivisión por ante la
Dirección General de Mensuras Catastrales. Además de la subdivisión, la partición puede ejecutarse
tanto por los proceso de urbanización o constitución de condominio, según las características y
condiciones del inmueble. El dispositivo de la decisión que autorice la realización el proceso de
subdivisión reemplazará la solicitud de autorización necesaria para iniciar los trabajos de subdivisión por
ante la Dirección General de Mensuras Catastrales.
7. La Dirección de Mensura, en el caso mencionado anteriormente, tendrá la tarea de revisar y aprobar
los trabajos de mensura tendentes a la subdivisión. No deben depositarse ante mensura carta de
conformidad de los propietarios con los trabajos presentados pues esta situación es parte del proceso
judicial. En la aprobación de los trabajos de subdivisión, urbanización o constitución de condominio (que
son las formas en las cuales puede ejecutarse catastralmente la partición) se seguirán los procedimientos
y exigencias técnicas y formales para el trabajo que se trate. Cuando mensura aprueba los trabajos, se
remiten al Tribunal de Jurisdicción Original que dictó la decisión, acompañado de los siguientes
documentos: dispositivo que autoriza la presentación de los trabajos, duplicados presentados,
documentos de aprobación de trabajos y planos individuales.
8. El Juez o Tribunal, al recibir los documentos de mensura, deberá dictar una nueva decisión. Por estar
hablando de una partición litigiosa entendemos que debe realizarse una audiencia en la cual las partes
expongan sus oposiciones o pareceres con respecto a los trabajos aprobados por mensura, asuntos que
deberán ser estudiados y decididos por el Tribunal. La decisión que dicte el Tribunal, una vez celebrada la
audiencia anteriormente mencionada y decididos los posibles incidentes que podrían plantear las partes
con respecto a la aprobación realizada por mensuras, debe indicar las cargas gravámenes y anotaciones
provisionales que recaen sobre cada inmueble resultante del proceso y la medida en que afectarán a
cada copropietario, coheredero y coparticipe, cuando así procediere. La sentencia de la partición debe
ser notificada a los beneficiarios y/o acreedores, y después de transcurridos los plazos legales
correspondientes y realizadas las diligencias pertinentes, remitida, si de lugar, al registro de títulos a los
fines de que sea ejecutada.
LA PARTICIÓN LITIGIOSA SEGUNDA PARTE
Además de los casos establecidos por el Código Civil en los cuales no es posible realizar la partición
amigable, existen momentos en que el desacuerdo entre los coherederos o coparticipes, sea en cuanto a
las calidades de los reclamantes o sea en cuanto a los derechos que pudieran corresponder a cada uno,
provoca la necesidad de entablar una demanda en relación al proceso de partición.
El Tribunal de Tierras posee competencia para el conocimiento de la partición de un inmueble que se
torne litigiosa. Podría discutirse si la competencia del Tribunal Inmobiliario existe para los casos
contradictorios que se vislumbran como tales desde sus inicios, por aquello de que la ley habla de la
“partición que se torne litigiosa” lo cual podría interpretarse como el apoderamiento sobre una partición
amigable que se ha convertido en litigiosa en su transcurso. Entendemos que la competencia del
Tribunal de Tierras no impide un apoderamiento directo de esta jurisdicción para el conocimiento de una
partición litigiosa desde sus inicios puesto que es la misma ley que prevé el conocimiento del asunto
siguiendo todos los pasos de la litis sobre derechos registrados. Sin embargo, la competencia del Tribunal
de Jurisdicción Original para conocer de la partición litigiosa es excepcional, puesto que si la Jurisdicción
Ordinaria se encuentra apoderada de un proceso de partición a la par que la jurisdicción inmobiliaria,
esta última se encuentra obligada a declinar el conocimiento del asunto ante la jurisdicción ordinaria si le
es solicitado por las partes
El proceso de la partición litigiosa llevada ante el Tribunal de Jurisdicción Original, es el mismo proceso
establecido en la ley 108-05 y sus reglamentos, para el conocimiento de la Litis sobre Derecho
Registrado, el cual se encuentra consignado en los artículos 28 al 31 de la ley 108-05 y 132 al 137 del
Reglamento de los Tribunales de Superiores de Tierras y Tribunales de de Jurisdicción Original.
Disposiciones esenciales con respecto a la partición litigiosa llevada ante el Tribunal de Tierras de
Jurisdicción Original son las siguientes:
1.
En todo proceso de partición litigiosa, los beneficiarios o titulares de cargas gravámenes o anotaciones
provisionales que afecten al inmueble, podrán intervenir en el mismo, debiendo ser citados por el Juez o
Tribunal, o por el demandante para el caso particular.
2. Si en el conocimiento del caso, el Juez o Tribunal determina que el inmueble, por sus características,
resulta indivisible, dispondrá su venta en pública subasta cumpliendo con lo establecido en los artículos
correspondientes del Código de Procedimiento Civil Dominicano.
3. El Juez que ordene la venta en pública subasta del inmueble, deberá también especificar las reglas de
distribución que deberán llevarse con respecto al producto de la venta, las cuales deberán acogerse en el
momento en que se consiga la venta. Esta consignación deberá realizarse en términos porcentuales,
teniendo en cuenta lo dispuesto en el artículo 155 párrafo, del Reglamento de los Tribunales, lo cual
quiere decir que debe tenerse en cuenta el valor del inmueble involucrado y el porcentaje sobre ese
valor que le corresponde a cada copropietario. Se aplica, en esta parte, el principio de la equivalencia
patrimonial.
4. La venta en pública subasta es la opción más aceptable para acabar con el estado de indivisión
forzosa. No obstante, el Reglamento para el control y reducción de constancia anotadas prevé la
existencia de una copropiedad forzosa (supongamos que el inmueble no pueda venderse, no aparezcan
licitadores o que, simplemente, se determine que la división del inmueble produce, cierta y
objetivamente, un daño patrimonial a alguno de los copropietarios). En este caso, el Juez o Tribunal, en
la sentencia de la partición, deberá consignar el porcentaje sobre el valor del inmueble que le
corresponde a cada copropietario y sobre la base de ese porcentaje así determinado, se efectúa la
adjudicación y partición a cada copropietario. En términos registrales, se le concede a cada
copropietario un extracto del certificado de título, el cual es una copia fiel del certificado de titulo,
expedida a favor de cada copropietario, en el que se consignan los datos esenciales del mismo,
indicándose, igualmente, en cada extracto, los nombre de todos los copropietarios y el porcentaje de
participación de todos en la copropiedad. Cada copropietario puede transferir la totalidad de sus
derechos.
5. El juez o Tribunal apoderado de una partición litigiosa, una vez verificado que no existen causas de
indivisión forzosa, puede designar peritos en números impares, sea de oficio o a pedimento de parte,
quienes, en un plazo no mayor de treinta días calendarios, elaboraran un informe en el cual rindan los
detalles correspondiente al estudio del caso en cuestión, considerando alternativas posibles para la
división, las salidas a la vía pública y las normas que limitarían las dimensiones de las parcelas. En este
informe el perito o los peritos deben exponerle al Juez o Tribunal si consideran que la partición en
naturaleza es posible haciendo propuestas de división con el valor estimado de las parcelas resultantes.
Este informe es incorporado al expediente y juez fija la fecha de la audiencia en la que las partes
presentan sus pareceres con respecto al informe de los peritos.
6. Si el inmueble resulta divisible, el Juez o Tribunal que conoce el proceso de partición litigiosa, podrá
autorizar al demandante en el dispositivo de su sentencia a iniciar el proceso de subdivisión por ante la
Dirección General de Mensuras Catastrales. Además de la subdivisión, la partición puede ejecutarse
tanto por los proceso de urbanización o constitución de condominio, según las características y
condiciones del inmueble. El dispositivo de la decisión que autorice la realización el proceso de
subdivisión reemplazará la solicitud de autorización necesaria para iniciar los trabajos de subdivisión por
ante la Dirección General de Mensuras Catastrales.
7. La Dirección de Mensura, en el caso mencionado anteriormente, tendrá la tarea de revisar y aprobar
los trabajos de mensura tendentes a la subdivisión. No deben depositarse ante mensura carta de
conformidad de los propietarios con los trabajos presentados pues esta situación es parte del proceso
judicial. En la aprobación de los trabajos de subdivisión, urbanización o constitución de condominio (que
son las formas en las cuales puede ejecutarse catastralmente la partición) se seguirán los procedimientos
y exigencias técnicas y formales para el trabajo que se trate. Cuando mensura aprueba los trabajos, se
remiten al Tribunal de Jurisdicción Original que dictó la decisión, acompañado de los siguientes
documentos: dispositivo que autoriza la presentación de los trabajos, duplicados presentados,
documentos de aprobación de trabajos y planos individuales.
8. El Juez o Tribunal, al recibir los documentos de mensura, deberá dictar una nueva decisión. Por estar
hablando de una partición litigiosa entendemos que debe realizarse una audiencia en la cual las partes
expongan sus oposiciones o pareceres con respecto a los trabajos aprobados por mensura, asuntos que
deberán ser estudiados y decididos por el Tribunal. La decisión que dicte el Tribunal, una vez celebrada la
audiencia anteriormente mencionada y decididos los posibles incidentes que podrían plantear las partes
con respecto a la aprobación realizada por mensuras, debe indicar las cargas gravámenes y anotaciones
provisionales que recaen sobre cada inmueble resultante del proceso y la medida en que afectarán a
cada copropietario, coheredero y coparticipe, cuando así procediere. La sentencia de la partición debe
ser notificada a los beneficiarios y/o acreedores, y después de transcurridos los plazos legales
correspondientes y realizadas las diligencias pertinentes, remitida, si de lugar, al registro de títulos a los
fines de que sea ejecutada.