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Sinónimos y antónimos: guía completa

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Razonamiento verbal

¿Qué son los sinónimos?


Las palabras tienen significados asociados, más de uno en ciertas ocasiones, y
dichos significados pueden, en teoría, coincidir. Cuando ello ocurre, estamos en
presencia de un fenómeno llamado sinonimia, entendido como una relación de
semejanza o identidad de significados entre distintos significantes, pertenecientes
siempre a la misma categoría gramatical.

Dicho de otro modo, dos palabras del mismo tipo que poseen prácticamente el
mismo significado, a pesar de poseer distinta forma, son palabras sinónimas. Un
ejemplo son las palabras lejano y distante. Sin embargo, la sinonimia no es una
relación exacta, y rara vez dos palabras tienen el mismo idéntico significado, sin
ningún matiz de algún tipo que las diferencie.

De hecho, si revisamos el ejemplo anterior, notaremos que, si bien en ciertos


contextos lejano y distante son perfectamente intercambiables, en otros realmente
no lo son, especialmente cuando se trata de usos figurados o contextuales: no es
exactamente lo mismo decir que Diego está distante con María que Diego está
lejano con María.

Es posible, entonces, afirmar que la sinonimia perfecta no existe, ya que ninguna


palabra es un equivalente perfecto de otra en absolutamente todos los
contextos, pero en líneas generales, y para efectos prácticos, podemos asumir
que sí existe.

Ver también: Semántica

Tipos de sinónimos
Existen dos tipos de sinonimia:

 Total. Cuando el significado compartido coincide perfectamente.


 Parcial. Cuando el significado compartido coincide sólo en ciertos aspectos.

Pero dado que, como hemos dicho, estrictamente hablando toda sinonimia es
siempre parcial, podemos distinguir cuatro clases de relación sinónima
dependiendo del tipo de semejanza entre los significados:

 Sinonimia conceptual. Cuando las dos palabras aluden a un mismo concepto,


o sea, a un mismo referente real, si bien alguna será preferida por las
diversas comunidades de habla que existan. Por ejemplo: asno – borrico –
burro – jumento.

 Sinonimia referencial. Las dos palabras remiten a un mismo referente, sin
que signifiquen exactamente lo mismo en sí mismas. Por ejemplo: cerveza –
licor – bebida.
 Sinonimia contextual. Cuando las palabras sinónimas pueden intercambiarse
sólo en determinados contextos, en los que sus significados coinciden. Por
ejemplo: Tu amigo es muy pesado – Tu amigo es muy antipático – Tu amigo es
muy repelente.
 Sinonimia de connotación. Aquellos casos en que una palabra gana sentidos
nuevos por un uso dialectal o circunstancial, y por lo tanto adquiere relaciones
de sinonimia que no estaban originalmente contempladas. Por ejemplo: El
partido de fútbol estuvo brutal – El partido de fútbol estuvo bueno.

Ejemplos de sinónimos
Algunos ejemplos de sinonimia son los siguientes:

 Brillo – luminosidad.
 Orden – organización.
 Bruja – hechicera.
 Loco – demente.
 Exilio – ostracismo.
 Empeño – afán.
 Comportamiento – actuación.
 Padre – progenitor.
 Tedio – aburrimiento.
 Zopenco – tonto – idiota.
 Perro – canino – can.
 Rostro – semblante – facciones.
 Tramar – urdir – maquinar.
 Bueno – Chévere – Bacán – Chido – Copado.

¿Qué son los antónimos?


Los antónimos son aquellas palabras cuyos significados son exactamente
opuestos entre sí, es decir, que significan lo contrario la una de la otra, siempre y
cuando pertenezcan a la misma categoría gramatical (o tipo de palabra).

La antonimia, que es como se llama a este tipo de relación entre los significados
de las palabras, puede ser de distintos tipos, dependiendo del modo en que las
palabras se contradigan.
Existen cientos de antónimos en cualquier idioma, que no necesariamente
son sinónimos entre sí, ya que el modo en que el significado se maneja en una
lengua es siempre complejo. Es decir, “hermoso” es antónimo de “grotesco” y
también de “monstruoso”, pero estos dos últimos no son equivalentes, aunque
estén relacionados.

Por esta razón suelen recogerse los antónimos en diccionarios de sinónimos y


antónimos, una herramienta común para quienes aprenden una lengua.

Ver además: Lenguaje

Tipos de antónimo
Existen tres tipos de relación de antonimia:

 Antonimia gradual. Ocurre cuando las dos palabras se oponen de una


manera no absoluta, es decir, que existen otros significados en distinto grado,
como ocurre entre “caliente” y “frío”, que existen los grados intermedios
“templado”, “tibio”, etc.
 Antonimia complementaria. Ocurre cuando el significado de una palabra es
incompatible con el de la otra, es decir, se excluyen: si existe una, no existe la
otra. Por ejemplo: “vida” y “muerte”, no hay términos intermedios.
 Antonimia recíproca. Las palabras se oponen de manera complementaria, o
sea, que no puede darse una sin la otra, ya que constituyen un conjunto total.
Por ejemplo: “comprar” y “vender”, ya que para que alguien compre algo el
dueño anterior tiene que venderlo.

Ejemplos de antónimos
Los antónimos complementarios se excluyen entre sí.
A continuación, recogemos en una lista un conjunto de palabras antónimas:

 Ágil / torpe
 Cortés / grosero
 Obtuso / agudo
 Fresco / caluroso
 Congelado / derretido
 Embellecer / afear
 Puntiagudo / romo
 Alegre / triste
 Feliz / deprimido
 Humilde / arrogante
 Diligente / perezoso
 Valiente / cobarde
 Subir / bajar
 Empujar / jalar
 Pesado / liviano
 Entrar / salir
 Consumir / producir
 Saber / ignorar
 Lograr / fracasar
 Dormir / despertar
 Rebeldía / sometimiento
 Maldad / bondad
 Ganar / perder
 Ascender / descender
 Orgullo / vergüenza
 Absoluto / relativo
 Gigante / enano
 Fácil / difícil
 Resolver / complicar
 Luminoso / oscuro
 Esclavo / amo
 Acción / reacción

Antónimos y sinónimos
La antonimia es, gramaticalmente, lo contrario a la sinonimia: si los antónimos son
palabras cuyos significados se oponen, los sinónimos son palabras cuyos
significados son muy parecidos, por no decir el mismo. Es decir, dos palabras
que pueden, hasta cierto punto, intercambiarse sin alterar el sentido de lo dicho,
son palabras sinónimas.

Sin embargo, a diferencia de la antonimia, que sí es total, la sinonimia nunca


podrá darse al 100%, ya que siempre existirán matices, por pequeños o
subjetivos que sean, entre un término y otro. Es por ello que se dice a menudo que
la sinonimia en verdad no existe, sino que representa un conjunto de
aproximaciones.

SIGNIFICADO DE LAS PALABRAS

En gramática tradicional, una palabra (del latín parabŏla) es una unidad de significado que se


separa de las demás mediante pausas potenciales en el habla y blancos en la escritura. Es
una unidad de la lengua que resulta muy fácil de identificar, tanto en el habla, en las señas,
como en la escritura.1
Lingüísticamente, el concepto de palabra es mucho más problemático de lo que la definición
anterior sugiere. En efecto, determinar qué constituye fonéticamente o morfosintácticamente
una palabra es un problema abierto; así, por ejemplo, junto a los morfemas ligados y las
palabras léxicas existen los clíticos cuyo estatus de palabra es discutido. En la cadena
hablada ordinariamente no existen pausas, y la prosodia es un factor clave para que el oyente
perciba la segmentación de palabras de cada frase.
La rama de la lingüística que estudia la composición y estructura interna de las palabras es
la morfología. La palabra puede dividirse en otras unidades menores que también tienen
significado, los morfemas, que son unidades lingüísticas más pequeñas con significado. De la
misma manera, los morfemas se pueden dividir en otras unidades aún menores, como
los fonemas, pero que no tienen significado.
En el habla y en la escritura se combinan unas palabras con otras, formando unidades
mayores y complejas denominadas grupos sintácticos, tales como los sintagmas, pero aún se
puede ampliar más, alcanzando las oraciones y el discurso

REGLA DE LA ORTOGRAFIA

Definición de las reglas ortográficas


Las reglas ortográficas son un conjunto de
normas que regulan y dictaminan cómo debe
escribirse una lengua.
Es decir, estas reglas son los lineamientos que indican la manera
adecuada en la que deben ser escritas o redactadas las palabras
del idioma al que pertenecen. De igual manera, señalan cómo
utilizar sus signos de puntuación.

Claro está, cada lengua posee sus propias normas. A veces


pueden coincidir con las de otra, al menos en algunos puntos; sin
embargo, no es lo común.

¿Para qué sirven las reglas ortográficas?

Las reglas ortográficas sirven para que la


escritura sea clara y los mensajes sean
entendibles.
Por consiguiente, al aprender y dominar dichas reglas podemos
escribir adecuadamente cualquier tipo de texto. Y en contraste, la
falta de estas normas puede ocasionar toda clase de confusiones.

Pese a esa importancia tan clara, muchas personas


desconocen las reglas ortográficas del español. Esa es la
explicación de los muchos errores ortográficos que podemos
llegar a encontrarnos.
Reglas ortográficas básicas en el español
El idioma español es uno de los más ricos en cuanto a
posibilidades expresivas. Ese rasgo implica indirectamente una
gran cantidad de normas, lo que parece dificultar su aprendizaje.

Pero en esta ocasión nos centraremos en las normas básicas, o


sea, las más fundamentales y sobre las que se sostiene toda
nuestra lengua. ¡Apréndelas y verás cómo mejora tu capacidad
para escribir!

Reglas ortográficas de la v
La letra “v” es bastante sencilla de utilizar, a pesar de que
pareciera ser todo lo contrario. En resumidas cuentas, podemos
decir que tiene cuatro reglas.

Uso de la v
Con las terminaciones “iva”, “ava”, “ivo”, “avo”,
“eve”, “eva” y “evo”
Las terminaciones “iva”, “ava”, “ivo”, “avo”, “eve”, “eva” y “evo”
podemos encontrarlas en varios verbos y adjetivos. Lógicamente,
suelen estar al final.

Sin embargo, pese a ser terminaciones lo cierto es que pueden


estar en varias posiciones. Sea como sea, casi siempre llevan
esa “v” entre la vocal de inicio y la de cierre:

 Intempestivo
 Huevo
 Lavo
 Remueva
 Nieve
 Fugitiva
 Grava
Con las terminaciones “versar” y “servar”
Un cierto número de los verbos de nuestro idioma acaban en
“servar” o “versar”. Ambas terminaciones deben llevar “v” siempre,
tanto en la forma original del verbo como en sus conjugaciones:

 Observar – observado, observaremos, observaron.


 Tergiversar – tergiverso, tergiversando, tergiversamos.
 Conservar – conservado, conservando, conservaré.
Cabe señalar que esta norma es absoluta. O sea, no hay ninguna
excepción posible, por lo que debemos respetarla siempre.

Con las terminaciones “ívoro” e “ívora”


Estas dos terminaciones, aunque poco comunes, sí aparecen en
varios adjetivos. Pues bien, la “i” siempre debe ir seguida de la
“v”:

 Carnívoro
 Omnívora
 Herbívoros
Sin embargo, esta regla tiene una excepción, y es el
sustantivo “víbora”, que se refiere a un animal. Solo en ese
caso la “v” se ve reemplazada por la “b”.

Con tres conjugaciones de los verbos “andar”,


“estar” y “tener”
Los verbos “andar”, “estar” y “tener” pueden adquirir una “v”
cuando son conjugados en tres tiempos verbales. Veamos cuáles
son:
 Futuro simple del modo subjuntivo: anduviere, estuviere,
tuviere.
 Pretérito imperfecto del mod subjuntivo: anduviese y
anduviera, estuviese y estuviera, tuviese y tuviera.
 Pretérito perfecto simple del modo indicativo: anduvo,
estuvo, tuvo.
Cabe destacar que esta norma se aplica para cualquier persona:
primera del singular (yo), segunda del singular (tú), etc. Lo único
que cambiará entre una y otra es la terminación, aunque la “v”
permanecerá.

Reglas ortográficas de la b
La letra “b” es una de las que más reglas ortográficas tiene. Aun
así, ninguna de ellas es realmente compleja. Veamos cuáles son.

Uso de la b
Antes de otra consonante
Sabemos que en el idioma español la “b” y la “v” comparten un
mismo sonido. No obstante, en la escritura solo la primera de
ellas puede ir seguida de otra consonante, sin importar la posición
de la sílaba:

 Bramido
 Afable
 Amigable
 Brazo
 Obligado
 Blando
Si por casualidad nos encontramos una palabra en la que esta
regla no se cumple, seguramente se trate de un término
proveniente o heredado de otro idioma.

Con seis verbos que terminan en “er”


En nuestro idioma existen seis verbos que contienen la
terminación “er” precedida de “b”. La regla consiste en que
tanto ellos como sus conjugaciones conservan dicha letra, de
modo que debemos memorizarlos:
 Haber – habría, habremos, habrá
 Caber – cabría, cabremos, cabrá
 Sorber – sorbería, sorberemos, sorberá
 Deber – debería, deberemos, deberá
 Saber – sabría, sabremos, sabrá
 Beber – bebería, beberemos, beberá
Con “bunda” y bundo”
Las terminaciones “bunda” y “bundo” son frecuentes en algunos
adjetivos de nuestro idioma. Pues bien, siempre comienzan con
“b”:

 Moribunda
 Errabundo
 Gemebunda
Con el pretérito imperfecto de los verbos
terminados en “ar”
Los verbos que terminan en “ar” adquieren una letra “b” cuando
los conjugamos en el tiempo pretérito imperfecto del modo
indicativo. Procedamos a verlo:
 Atar – ataba, ataban, atábamos.
 Gritar – gritaba, gritaban, gritábamos.
 Humillar – humillaba, humillaban, humillábamos.
Con la terminación “bilidad”
Otra terminación que lleva “b” al inicio es “bilidad”, sin excepción
posible. La podemos encontrar en múltiples sustantivos, como los
siguientes:

 Rentabilidad
 Aceptabilidad
 Flexibilidad
 Honorabilidad
Esa “b” inicial se mantiene en los adjetivos que se deriven de
esos sustantivos. Siguiendo el mismo orden, obtendríamos
“rentable”, “aceptable”, “flexible” y “honorable”.
Luego de la consonante “m”
Sabemos que la consonante “m” puede ir seguida de muchas
letras cuando aparece en una palabra. Sin embargo, existen
muchas dudas acerca de si tanto la “b” como la “v” pueden ocupar
ese lugar.

La regla es bastante clara: de esas dos letras, solo la “b” puede


acompañar a la “m”. Esto se aplica sin importar a qué categoría o
clase pertenezca la palabra:
 Ambigüedad
 Embelesar
 Ambivalente
 Cambios
Con “bi” y “bis”
Todas las palabras que comienzan con “bi” y “bis” tienen que
llevar esa “b” al comienzo. Esta norma es absoluta:

 Bifocal
 Bisnietas
 Bimestral
Con “bur”, “bu” y “bus”
Las sílabas “bur”, “bu” y “bus” aparecen al principio de muchas
clases de palabras. Sea cual sea la categoría, es importante
conservar la “b” inicial:

 Burlarse
 Bufón
 Búsqueda
Con la terminación “buir”
La terminación “buir” está presente en unos cuantos verbos del
español. Podemos observar que hay en ella una “b”. Esta debe
estar presente no solo en el verbo original, sino también en sus
respectivas conjugaciones:
 Retribuir – retribuimos, retribuiré, retribuyeron.
 Atribuir – atribuimos, atribuiré, atribuyeron.
Con la terminación “bir”
La terminación “bir” está presente en varios verbos. Excepto en
dos casos —a saber, “servir” y “vivir”—, la “b” aparece
siempre al inicio. Lo mismo ocurre si conjugamos el verbo como
tal:

 Inhibir – inhibido, inhibieron, inhibiremos


 Prohibir – prohibido, prohibieron, prohibiremos
 Recibir – recibido, recibieron, recibiremos
Reglas ortográficas de la g
La letra “g” cuenta con una notable cantidad de reglas, todas bien
claras y definidas. La mayoría de ellas implican terminaciones o
sílabas que no cambian.

Uso de la g
Con la terminación “gen”
En varios sustantivos y verbos podemos encontrar la terminación
“gen”. Por norma general, esa “g” al inicio debe permanecer
siempre:

 Recogen
 Dirigen
 Margen
Con la sílaba “gest” en cualquier posición
En diversas palabras podemos encontrar la sílaba “gest”. Sin
importar en qué posición esté, debe llevar la “g” inicial en todo
momento:

 Gesticulación
 Congestión
 Gestor
Con las terminaciones “gión”, “gio”, “gírico”,
“gioso”, “gia”, “gional” y “gionario”
Estas terminaciones pueden aparecer en sustantivos o adjetivos.
Algunas de ellas incluso forman parte de ambos. Sea cual sea el
caso, es obligatorio que lleven “g”:

 Región
 Litigio
 Panegírico
 Contagioso
 Magia
 Interregional
 Religionario
Con las terminaciones “gencia” y “gente”
La terminación “gente” está presente en unos cuantos adjetivos.
Las reglas indican que siempre inicia con “g”, sin excepción:
 Regente
 Indigente
 Indulgente
Por su lado, “gencia” aparece al final de muchos sustantivos.
Tiene una sola excepción, “majencia”. Del resto, debe empezar
con “g”:

 Vigencia
 Urgencia
 Convergencia
Con la terminación “algia”
La terminación “algia” aparece en un buen número de sustantivos.
Siempre que la escribamos debemos tener presente la “g” que va
justo en el medio:

 Nostalgia
 Otalgia
 Gastralgia
Con las terminaciones “gogia”, “gogía” y
“logía”
Estas tres terminaciones forman parte de sustantivos que
normalmente hacen referencia a disciplinas de estudio. En dos de
ellas se debe repetir la “g”, mientras que en la otra la debemos
colocar una sola vez:

 Demagogia
 Antropología
 Biología
 Pedagogía
Con el prefijo “geo”
En este caso nos topamos con “geo”, un prefijo que hemos
heredado del griego. Debe llevar la letra “g” al inicio sin importar ni
el tipo de palabra ni su longitud:

 Geometría
 Geocéntrico
 Geología
 Geocentrismo
Con los verbos que acaban en “ir” y “er”
Existen muchos verbos que acaban en “ir” o “er” y que antes de
esas terminaciones incluyen una “g”. Esta última se debe
conservar en algunas conjugaciones:

 Escoger – escogimos, escogeremos, escogerán.


 Elegir – elegimos, elegiremos, elegirán.
Sin embargo, esta regla no es absoluta, ya que esos mismos
verbos en otras conjugaciones pueden adquirir “j” y no “g”. Y,
además, existen otros verbos que pueden acabar en “jer”
(“retejer”) o “jir” (“grujir”).

Con las terminaciones “giénico”, “ginal”,


“ginoso” y “gíneo”
La “g” también se debe usar al comienzo de las
terminaciones “giénico”, “ginal”, “ginoso” y “gíneo”. Todas
ellas suelen aparecer en adjetivos:

 Higiénico
 Virginal
 Cartilagíneo
 Oleaginoso
Mas cabe resaltar que para la terminación “ginoso” existe una
excepción, y es la palabra “aguajinoso”.

Con las terminaciones “ígena”, “ígero”, “ígeno”


e “ígera”
Estas cuatro terminaciones comparten varias similitudes. Una de
ellas es que la segunda letra es “g”, y así debe ser siempre, sin
importar la categoría de la palabra:
 Indígena
 Alienígeno
 Florígera
 Alígero
Con “géneo”, “génico”, “gesimal”, “gélico”,
“genario”, “genio”, “gésimo”, “génito” y
“gético”
Las terminaciones “géneo”, “génico”, “gesimal”, “gélico”, “genario”,
“genio”, “gésimo”, “génito” y “gético” deben comenzar con
“g”. Esto aplica independientemente del género o del número:

 Génico – fotogénico.
 Gélico – angélicos.
 Genario – nonagenario.
 Géneo – homogéneo.
 Gesimal – cuadragesimales.
 Génito – primogénito.
 Gético – apologético.
 Gésimo – octogésimo.
 Genio – primigenio.
Reglas ortográficas de la c
En el caso de la “c” nos topamos con una letra muy compleja,
puesto que posee dos sonidos que a su vez comparte con otras
letras:
 Con “s” y “z”, como en “ración”
 Con “k” y “q”, como en “cartón”
Para cada uno de esos sonidos esta letra posee varias reglas. Así
pues, lo mejor es que las dividamos en dos grupos:

Reglas de la “c” como “s” y “z”


Primero que nada, nos centraremos en las reglas de la “c” con el
sonido de “z” y “s”, por ser más numerosas. De ese modo, el otro
grupo parecerá más sencillo.

Conviene ir señalando desde ya que muchas de estas


normas incluyen excepciones. Por lo tanto, presta mucha
atención para que las aprendas y sepas reconocerlas.

Uso de la c
Con las palabras que acaban en “imiento”
Antes de la terminación “imiento” pueden estar muchas
consonantes. No obstante, entre la “c”, la “s” y la “z” solo la
primera puede ocupar esa posición:

 Establecimiento
 Cimientos
 Nacimiento
 Enaltecimiento
Con verbos que acaban en “ir”
Aunque no es una norma absoluta, lo más común es que delante
de la terminación “ir” encontremos una “c”. Esto da lugar a los
verbos que acaban en “cir” y “ducir”:
 Maldecir
 Abducir
 Esparcir
 Producir
Con el plural de las palabras que tienen “z” al
final
Cualquier palabra que termine en “z” en su forma singular
adquiere la “c” cuando pasa a estar en plural. Veamos unos
ejemplos:

 Secuaz – secuaces.
 Locuaz – locuaces.
 Juez – jueces.
 Tapiz – tapices.
Con la terminación “iar”
Muchos de los verbos que acaban en “iar” llevan “c” antes de la
terminación. Asimismo, la conservan en sus conjugaciones:

 Renunciar – renunciaré, renunciarán, renunciado.


 Financiar – financiaré, financiarán, financiado.
 Codiciar – codiciaré, codiciarán, codiciado.
Con las terminaciones “ncio” y “ncia”
La letra “c” también debe ir en las terminaciones “ncio” y “ncia” la
mayoría de las veces. Igualmente, ambas pueden ir precedidas
solo por las vocales “e” y “a”:

 Anuncio
 Sentencia
 Pronuncio
Pero esta regla tiene dos excepciones, “ansia” y “Hortensia”.
Debemos memorizarlas para no escribirlas incorrectamente.

Con las derivaciones de sustantivos que


terminan en “tor”
De los sustantivos que tienen la terminación “tor” se pueden
generar otros. Para ello basta con que reemplacemos “tor” por
“ción” (sin olvidar la tilde):
 Interceptor – intercepción.
 Editor – edición.
Si ocurre que antes de “tor” ya hay una “c”, esta se conserva y se
añade la otra. Por ejemplo, de “constructor” se deriva
“construcción”. Aunque en algunos casos se debe utilizar “x”,
como en “conexión”, que viene de “conector”.

Con los verbos que terminan en “er”


La terminación “er” es una de las más frecuentes en los verbos.
En algunas ocasiones debe ir precedida por “c”.

 Rehacer
 Enaltecer
 Convencer
No obstante, ese lugar lo puede ocupar también la “s”. Esto
ocurre en “toser” y “coser”, por mencionar dos ejemplos. Pero
estas excepciones son pocas en realidad.

Con “cidio”, “cida” y “cido”


En la mayoría de los casos debemos utilizar “c” al principio de las
terminaciones “cido”, “cida” y “cidio”:

 Suicida
 Embrutecido
 Suicidio
Sin embargo, a veces no coresponde la “c”, sino la “s”. Como
muestra de ello tenemos “subsidio”, “glicósido” y “corcusida”.

Con diminutivos
A la hora de crear diminutivos lo usual es utilizar las
terminaciones, “ecillo”, “cillo” y “cito”. Todas incluyen una “c”,
como puede verse. Debemos seguir esta norma siempre y
cuando el sustantivo original no acabe en “s”:

 Tren – trencito.
 Pan – panecillo.
 Corazón – corazoncillo.
Claro está, los diminutivos se pueden formar con otras
terminaciones, pero estas no incluyen “c”. Por eso nos centramos
en aquellas tres.

Con palabras que terminan en “icie”, “icia”,


“icio” o “acia”
A pesar de que no esta norma no se cumple en todos los casos,
la “c” debe hallarse presente en las terminaciones “icie”, “icia”,
“icio” o “acia”:

 Superficie
 Acacia
 Vicio
 Franquicia
Las excepciones a esta regla incluyen una “s” en el lugar que
ocupa la “c”: “Asia”, “Dionisio”, entre otras.

Con verbos que terminan en “zar”


En el español hay también verbos que poseen la terminación
“zar”. Estos adquieren “c” en algunas de sus conjugaciones:
 Realizar – realicé, realice, realices.
 Cotizar – coticé, cotice, cotices.
Notemos que en ambos casos la letra “c” va acompañada de “e”.
Esto se mantiene así en cualquier otro verbo que decidamos
conjugar.

Reglas de la “c” como “k” y “q”


Como ya señalamos arriba, las reglas de la “c” son pocas si el
sonido que representa es el que comparte con la “k” y la “q”.
Además, cada una de ellas está muy definida, de modo que es
fácil recordarlas todas.

Es necesario comentar también que, entre todas las normas que


te mostraremos, solamente una no es absoluta.

Uso de la c (II)
Antes de “r” y “l”
Las consonantes “r” y “l” pueden ir precedidas solamente por la
“c”. Ni la “q” ni la “k” pueden ocupar ese lugar en nuestro idioma:
 Cráneo
 Ancla
 Secreción
 Enclaustrado
 Secreto
 Clave
En posición final de sílaba
Algunas sílabas se cierran con el sonido que comparten la “c”, la
“q” y la “k”. Dicho de otra forma, el sonido aparece al final de la
sílaba.

Un ejemplo de ello es la palabra “acto”. El sonido cierra la sílaba


“ac”. Pues bien, esa posición de cierre puede ser ocupada única y
exclusivamente por la “c”:
 Activo
 Actividad
 Pacto
 Actitudes
Antes de las vocales “a”, “o” y “u”
Excepto contadas ocasiones, lo más usual es que delante de
“a”, “o” y “u” vaya “c” cuando su sonido es el de “q” y “k”.
Veamos algunos ejemplos:

 Cartón
 Empacar
 Comida
 Curiosidad
Reglas ortográficas de la y
La “y” es una letra muy versátil en el español, puesto que puede
cumplir funciones dentro de una palabra y también fuera de
ella. Esa variedad de usos hace que su dominio implique
cierta complejidad.

Por suerte, la utilización de esta letra presenta reglas ortográficas


fáciles de recordar. Procedamos a conocerlas.

Uso de la y
Con el gerundio del verbo “ir”
El verbo “ir” tiene mucho uso en nuestra lengua. Así, es
fundamental que sepamos que lleva “y” cuando lo conjugamos en
gerundio: “Yendo”.

Ni la “ll” ni ninguna otra letra pueden reemplazar a la “y”. Esta


forma del gerundio es invariable, es decir, no cambia sin importar
ni el contexto de la oración ni su sujeto.

Con las palabras que acaban en “i”


En el español hay palabras que acaban con el sonido de la letra
“i”. No obstante, las normas ortográficas indican que debe ir
representado con “y”, tal como en estos casos:

 Ley
 Rey
 Virrey
 Hoy
Podemos notar que la “y” está siempre precedida por una vocal.
Puede haber dos o más, pero en todo caso tiene que estar al
menos una, ya que es un requisito para poder aplicar esta norma.

Por último, es necesario señalar que existen algunas


excepciones. Sin embargo, suelen ser palabras importadas de
otras lenguas, como “samurái”, que viene del japonés.

Con la sílaba “yec”


Si bien no es muy usual toparnos con la sílaba “yec” en una
palabra, es necesario que recordemos escribirla con “y” inicial.
Esta es una regla absoluta:

 Eyección
 Inyección
 Obyecto
Con la sílaba “yer”
Este es un caso idéntico al anterior, excepto que aquí la letra final
es “r” y no “c”. La sílaba “yer” siempre empieza con “y”, y,
generalmente, aparece al principio de la palabra:

 Yerno
 Anteayer
 Yero
 Yerbera
Con el plural de palabras que terminan en “y”
Ya hablamos de las palabras que adquieren “y” al final. Ahora
debemos señalar que si las queremos colocar en plural debemos
conservar la letra en todo momento:

 Leyes
 Reyes
 Virreyes
 Hoyes
Lógicamente, el sonido de la “y” pasa a ser consonántico. Es
decir, ya no suena como la letra “i”, sino como “ye”.

Con el verbo “oír”


La letra “y” puede aparecer también en algunas conjugaciones del
verbo “oír”. Esto se puede evidenciar en cada uno de los modos
verbales conocidos y también en forma de gerundio:

 Modo indicativo: oyes, oyó, oyeron.


 Modo subjuntivo: oyera, oyese, oyéramos, oyeran, oyeras.
 Modo imperativo: oye.
 Gerundio: oyendo.
Como conector entre dos palabras
Este es un uso especial de la “y”, ya que no pasa a formar parte
de ninguna palabra en sí, sino que enlaza una con otra. Así pues,
pasa a ser un conector:

 “Juan y María son hermanos”.


 “Se sentía decepcionada y triste”.
Esa es la manera correcta de utilizar la “y” como un enlace. No
obstante, si la palabra que sigue empieza por “i”, debemos
sustituir la “y” por “e” para evitar la cacofonía (repetición de dos
sonidos idénticos):

Con los verbos que acaban en “uir”


En líneas generales, los verbos que poseen la terminación “uir”
adquieren una “y” en algunas de sus conjugaciones. Aquí también
podemos incluir todos los modos verbales y el gerudo
indicativo: disminuyo, disminuye, disminuyes, disminuyen,
disminuyeron.

 Modo subjuntivo: disminuya, disminuyas, disminuyamos,


disminuyera, disminuyese.
 Modo imperativo: disminuye
 Gerundio: disminuyendo
En cuanto a las excepciones de esta regla, todas llevan una
“g” o una “q” antes de la terminación. Por ejemplo, “conseguir”
y “delinquir”.

Con algunos verbos que terminan en “er”


Dentro de la extensa lista de verbos que poseen la terminación
“er”, existen seis que incluyen “y” en algunas conjugaciones.
Veamos cuáles son:

 Poseer
 Leer
 Caer
 Sobreseer
 Raer
 Creer
En esta oportunidad los modos verbales son solo dos, y el
gerundio sigue presente. Para ejemplificarlo vamos a usar el
verbo “creer”:

 Modo indicativo: creyó, creyeron.


 Modo subjuntivo: cayera, cayese, cayéramos, cayeran.
 Gerundio: cayendo.
Luego de las sílabas “dis”, “ad” y “sub”
Las sílabas “ad”, “sub” y “dis” (bastante comunes en verbos,
sustantivos y adjetivos) deben ir seguidas de “y”,
independientemente de qué tan larga sea la palabra en cuestión:
 Disyuntivo
 Adyacencia
 Subyace
Usualmente hallaremos las tres sílabas al inicio, aunque es
posible que aparezcan en otras posiciones. Sea como sea, la
regla continúa siendo válida.

Reglas ortográficas de la ll
La “ll” no tiene tantas normas como otras de las letras que hemos
visto. Aunque sí presentan muchas excepciones, de modo que
deberás prestar especial atención en cada una.

Uso de la ll
Con la terminación “ar”
La terminación “ar” está presente en muchísimos verbos y en
unos cuantos sustantivos. Si bien no ocurre siempre, lo normal es
que esté precedida por “ll” en su forma original y en sus
respectivas conjugaciones:

 Rallar
 Encallar
 Hallar
 Callar
Las excepciones a esta norma, como podemos suponer, incluyen
la “y”: arroyar, ensayar, repoyar, entre otras. Y naturalmente, hay
otras palabras que terminan en “ar” pero que no usan ni “y” ni “ll”.

Con “fa”, “fu” y “fo” al inicio


Las palabras que comienzan con “fa”, “fu” o “fo” deben ir
seguidas solamente por la “ll”. De esa manera, colocar “y”
sería un error:

 Fallecido
 Fullero
 Follo
Como es lógico, pueden aparecer otras consonantes. Pero si el
sonido es el que comparten la “ll” y la “y”, tenemos que recordar
que la primera es la correcta.

Con los verbos “llenar”, “llover”, “lloviznar” y


“llevar”
Aquí nos encontramos con una regla absoluta. Los verbos
“llenar”, “llover”, “lloviznar” y “llevar” incluyen siempre una “ll” al
inicio, y se conserva en todas sus conjugaciones:

 Llover – lloverá, llovió, lloviendo.


 Lloviznar – lloviznará, lloviznó, lloviznando.
 Llevar – llevará, llevó, llevando.
 Llenar – llenará, llenó, llenando.
La norma es la misma con los verbos “rellenar” y “conllevar”, que
son las formas compuestas de “llenar” y “llevar” (a pesar de que
no poseen el mismo significado).

Palabras con la terminación “ir”


Existen en el español una infinidad de verbos que acaban en
“ir”. Antes de ella no puede ir “y”, sino únicamente la “ll”. En
consecuencia, surge la terminación “llir”:

 Engullir
 Rebullir
 Zabullir
Por otro lado, si conjugamos esos verbos, se mantienen la
partícula “lli”. En el caso del primero sería “engullido”,
“engullendo”, “engullo”, “engulliré”, y así sucesivamente (tanto con
este como con los otros verbos).

Con las terminaciones “illo”, “alle”, “elle” “illa”,


“ello” y “allo”
Por norma general, estas terminaciones deben llevar una “ll”
intermedia cuando aparecen en una palabra. La mayoría de las
veces son sustantivos o adjetivos:

 Armadillo
 Sembradilla
 Atropello
 Fallo
 Arenilla
 Resuelle
Pero la regla no es absoluta. Existen excepciones como “apoyo”,
“cayó”, “mayo” y unas cuantas más que debemos tener en mente
cuando escribamos.

Reglas ortográficas de la q
La “q” es una letra que posee pocas reglas de uso; de hecho,
sirve principalmente en casos que no permiten utilizar la “c”. De
igual forma, siempre va acompañada por la “u”, aunque esta vocal
permanece muda.

Uso de la q
Con algunos tiempos verbales de los verbos
acabados en “car”
Los verbos que terminan en “car” pueden adquirir “qu” al final
cuando son conjugados en dos tiempos verbales específicos:
 Pretérito perfecto simple del modo indicativo
 Presente del modo subjuntivo
Siguiendo ese mismo orden, vamos a ejemplificar esta norma con
los verbos “replicar” y “atascar”:

 Repliqué, atasqué.
 Replique, atasque.
Conviene señalar que en cada caso la persona conjugada no
es la misma. En el primer tiempo verbal se puede usar solo “yo”.
En cambio, el segundo funciona con todas las personas, ya sean
del singular o del plural.

Antes de las vocales “i” y “e”


Tanto la vocal “i” como la “e” deben ir precedidas por “qu”. Por
supuesto, esta regla funciona solo cuando el sonido se
corresponde con el que comparten la “q”, la “k” y la “c”:
 Querer
 Quizá
 Queso
 Quienes
Ahora bien, hay algunas palabras que no se ajustan a esa
norma. Generalmente, suelen pertenecer o venir de otras
lenguas, como “bikini” y “kiosco”. Sin embargo, en ambas
podemos sustituir la “k”, por “qu”.

Reglas ortográficas de la j
La “j” es una letra con varias reglas ortográficas, pero ninguna de
ellas es complicada. Además, te las resumiremos de una manera
sencilla y clara.

Uso de la j
Con las conjugaciones de verbos que contienen
“j”
Esta es la regla más simple de todas las que veremos. Todos los
verbos que en su forma básica incluyen una “j” deben mantenerla
en cada una de sus conjugaciones:

 Juzgar – juzgamos, juzgaremos, juzgarían.


 Viajar – viajamos, viajaremos, viajarían.
Con la terminación “jear”
Esta terminación está presente en muchísimos verbos. La “j” debe
estar al inicio tanto en la forma original del verbo como también en
sus derivados:

 Masajear — masajeamos, masajearon, masajeo.


 Homenajear – homenajeamos, homenajearon, homenajeo.
La única excepción de esta regla es el verbo “aspergear”. Sin
embargo, es poco probable que lo usemos o nos topemos con él.

Con las palabras que llevan “aje” al inicio o al


final
En muchos sustantivos y adjetivos podemos encontrar “aje”, ya
sea al comienzo de la palabra o al final. La “j” debe estar en
medio de las dos vocales:

 Ajenas
 Ajetreo
 Equipaje
 Viaje
Cabe señalar que esta norma no está libre de excepciones, dado
que al español han llegado muchas palabras extranjeras que
utilizan “g” intermedia en vez de “j”. Sin embargo, son muy pocas,
así que rara vez nos toparemos con una.
Tomando eso en cuenta, podemos decir que la regla sí es
absoluta siempre que estemos hablando de un vocablo originario
del español.
Con palabras que incluyen “eje” al principio o al
final
Diferentes palabras del español contienen “eje” al comienzo o en
la posición final. Casi siempre son verbos conjugados, pero
pueden ser sustantivos y adjetivos:

 Aconseje
 Hereje
 Ejercicio
Con los verbos que acaban en “ducir”, “traer” o
“decir”
Las terminaciones “ducir”, “traer” y “decir” aparecen en un buen
número de verbos. No incluyen “j” originalmente, pero eso cambia
si los conjugamos en pretérito perfecto simple del modo indicativo:

 Abducir – abduje, abdujimos, abdujeron.


 Atraer – atraje, atrajimos, atrajeron.
 Maldecir – maldije, maldijimos, maldijeron.
Con las terminaciones “jera”, “jería” y “jero”
Muchos sustantivos y adjetivas acaban en “jero”, “jería” o
“jera”. La “j” inicial se conserva en todos los casos:

 Cerrajero
 Granjero
 Mensajera
 Rejería
 Extranjera
 Mensajería
Reglas ortográficas de la k
La letra “k” es muy particular dentro de nuestra lengua. Casi no
posee ninguna función; de hecho, se utiliza en palabras que no
son propias del español, sino que provienen de otros idiomas.
En ellos la “k” tiene un uso más amplio y definido. Y al importar el
término en cuestión se acostumbra conservar su forma original
con esa letra.

Por consiguiente, hay una sola norma que debemos conocer.


A continuación la desarrollaremos con más detalle.

Uso de la k
Con palabras de otros idiomas
Ya dijimos que el uso de la “k” se limita a las palabras o vocablos
que tomamos o adaptamos de otras lenguas. Pues bien, la letra
suele ir acompañada de “a”, “o” e “i”, aunque puede aparecer
cualquier vocal:

 Kimono
 Kiosco
 Karate
 Kit
 Bikini
 Koala
 Kínder
 Friki
Si bien la regla es mantener la forma de la palabra, algunos
términos han acabado adaptándose a la escritura de nuestro
idioma. Así, “kiosco” también puede ir escrito como “quiosco”, por
mencionar un ejemplo.

Reglas ortográficas de la h
La “h” es una letra particularmente confusa en ocasiones porque
carece de sonido, lo cual hace difícil que sepamos cuándo
colocarla. Por fortuna, sus reglas nos sirven de guía.

Uso de la h
Con las palabras que empiecen por “ia” o “ie”
Los diptongos “ia” y “ie” suelen aparecer al inicio de muchas
palabras. Siempre que sea así, deben ir precedidos por la “h”:

 Hierro
 Hiel
 Hiato
 Hialina
Con algunas palabras que comienzan con “ex”
Si bien no es una regla absoluta, la mayoría de las palabras que
comienzan con la sílaba “ex” llevan “h” a continuación. Entre ellas
tenemos las siguientes:
 Exhibición
 Exhortación
 Exhalación
Entre las excepciones tenemos “exilio”, “exigüidad”, “exigir”,
“exigencias” y “eximir”.

Con las palabras que llevan al inicio “herb”,


“host”, “horr”, “horm”, “hosp”, “holg”, “herm” o
“hist”
Las sílabas “herb”, “host”, “horr”, “horm”, “hosp”, “holg”, “herm” o
“hist” deben tener siempre esa “h” en la posición inicial. Esto
aplica sin importar qué tan larga o corta sea la palabra en la que
aparezcan:

 Historiografía
 Herbáceo
 Hostilidad
 Hospitales
 Horrores
 Hermandad
 Holgazán
 Hormigas
Antes de “ua, “ue” y “ui”
La letra “h” debe aparecer antes de los diptongos “ua”, “ue” y “ui”
—a menos que ese lugar lo ocupe otra consonante. No importa
en qué posición de la palabra estén:
 Huelva
 Huancaíno
 Enhuecar
 Huesos
 Ahuecar
 Huida
 Huidizo
Con algunas interjecciones
Las interjecciones son palabras que carecen de significado, pero
sirven para reflejar diferentes emociones. Algunas de ellas llevan
“h” al inicio o al final:

 Hola
 Ah
 Eh
 Oh
Después de “mo” o “za”
Aquí estamos con una regla que no es absoluta, o sea, tiene
ciertas excepciones. Pero, en la mayoría de los casos, las
palabras que comienzan con “mo” o “za” llevan “h” intermedia si lo
que viene después es una vocal:
 Mohín
 Zahirió
 Mohíno
Con palabras que empiezan por “hum”
Si una palaba comienza con la sílaba “hum” y esta va seguida de
una vocal, debe llevar la “h” inicial. Así se demuestra en estos
casos:

 Humoristas
 Humeante
 Humillado
 Humanidad
Debemos recordar que es necesario que aparezca la vocal luego
de “hum”. En caso contrario, ya no podemos aplicar esta norma.

Con prefijos
Los prefijos son muy comunes en el español. Una buena parte de
ellos lleva “h” inicial. A continuación te los mostramos:

 Hexa
 Hect
 Hemo
 Halo
 Hol
 Homeo
 Hetero
 Hept
 Hepat
 Hidro
 Hema
 Hipo
 Helico
 Hemi
 Helio
 Homo
 Hiper
Cualquier palabra que contenga uno de esos prefijos mantendrá
la “h”. Como ejemplo de ellos tenemos “heterosexualidad”,
“hipertensión”, “hidrógeno” y “heliocentrismo”.
Con las conjugaciones de verbos que empiezan
por “h”
Todo verbo que empiece por “h” conservará esta letra al inicio de
cada una de sus conjugaciones. Veamos unos ejemplos:
 Halagar – halagado, halagamos, halagaría.
 Hundir – hundido, hundimos, hundiría.
 Hallar – hallado, hallamos, hallaríamos.
 

Uso de mayúsculas
Las mayúsculas en el español no son el tipo de letra corriente. No
obstante, se deben usar en ciertos casos para evitar
ambigüedades o con otros propósitos. Pasemos a conocerlos.

Reglas de las mayúsculas


Con nombres propios
Por “nombres propios” entendemos un conjunto de palabras que
permiten denominar a una persona, a un animal o a una cosa
para distinguirla del resto de su tipo o especie. En los tres casos
debe tener mayúscula inicial:

Jaime (persona).
 Tizona (objeto, espada del Cid).
 Juana (persona).
 Manchas (mascota o animal).
Dentro de este grupo debemos incluir obligatoriamente a las
divinidades de las distintas religiones conocidas. Sus nombres
también empiezan con mayúscula: “Zeus”, “Amón”, “Apolo”,
“Jehová”.

Al comienzo de un párrafo
Todo párrafo debe iniciar con mayúscula. Esta regla se aplica sin
importar el tipo de palabra:

 “Ayer por la noche se supo que habían robado una gran


cantidad de material de la hacienda”: en este caso la palabra
es el adverbio “ayer”. Normalmente va en minúsculas, pero
como está al principio lleva inicial mayúscula.
Lo mismo sucedería con cualquier otro término que comience con
minúscula. Y si la palabra lleva mayúscula inicial originalmente,
como sucede con los nombres propios, la misma se conserva:
 “Juan quería ser siempre el foco de atención cuando
jugaban béisbol. No obstante, ese día su mejor amigo hizo
todo mejor, de manera que todos los halagos y aplausos
fueron para él”.
Con distinciones y premios
Los premios, distinciones y condecoraciones similares llevan
inicial mayúscula en los sustantivos y adjetivos presentes en su
nombre cuando nos referimos directamente a ellos:

 Premio Cervantes
 Premio Nobel
 Orden de la Jarretera
 Premios Oscar
Con calles, espacios urbanos y avenidas
Los nombres de espacios urbanos, avenidas y calles también
deben incluir inicial mayúscula. Sin embargo, se aplica solo al
nombre propio que incluya y no al sustantivo genérico (“calle”,
“avenida”, etc.):

 “Ayer nos encontramos con Marcos en la plaza Fagúndez


mientras veníamos de regreso” (nombre propio:
“Fagúndez”).
 “La avenida Independencia, famosa por sus tiendas, es la
más antigua de la ciudad” (nombre propio: “Independencia”).
La norma cambia si el nombre proviene de otro idioma. En ese
caso todas las palabras llevan inicial mayúscula: “Central Park”.

Con los nombres de entidades institucionales


Las entidades institucionales son otro caso especial. Para
nombrarlas recurrimos a sustantivos comunes a los que añadimos
la inicial mayúscula con el fin de evitar una mala interpretación:

 Gobierno (‘conjunto de ministros de un estado’) – gobierno


(‘acción y efecto de gobernar’).
 Estado (‘forma de organización política’) – estado (‘situación
física’).
Podemos notar que el uso de la mayúscula nos permite
diferenciar el sentido con el que se usa cada palabra. Ahora
veamos cómo funciona eso en oraciones reales:

 “Según el filósofo Voltaire, el Estado debe asegurarse de


que la sociedad reciba una educación con absoluta libertad
de cátedra”.
 “El estado de la paciente era muy grave; tanto que ninguno
de los doctores tenía la más mínima esperanza de poder
salvarla”.
 “El Gobierno estableció recientemente una serie de medidas
de protección contra la posible aparición de otra pandemia”.
 “A María le critican la falta de gobierno en su casa, razón por
la cual sus hijos hacen lo que quieren sin preocuparse por lo
que ella piense”.
Es evidente que cada término aporta un sentido distinto y que, si
usáramos el incorrecto, la oración dejaría de tener
coherencia. Por ese motivo debemos recordar colocar la
mayúscula cuando hablemos de las entidades.

En este grupo entran muchas más palabras. Entre ellas “Iglesia”,


referida a la institución religiosa en sí y no al establecimiento
físico; y “Ejército”, en alusión al organismo militar y a no a un
grupo de soldados.
Con congresos, seminarios, conferencias y
cursos
La mayúscula se usa igualmente en los sustantivos, adjetivos y
números romanos que forman parte del nombre de un seminario,
conferencia, curso o congreso:
 Curso de Locución
 Seminario de Filología Antigua
 VI Conferencia de Técnicas Forenses
 III Congreso de Filosofía Griega
Con citas textuales
Cuando hablamos de “citas textuales” nos referimos a fragmentos
de texto o de conversación que podemos incorporar a lo que
estamos escribiendo. Puede hacerse para señalar lo que alguien
ha dicho, para defender una postura, entre otros fines.

Hay varias formas de redactar esas citas. Pero solamente una


de ellas empieza con mayúscula, y es cuando utilizamos dos
puntos y comillas. Veamos un ejemplo:

 Cuando todos se sentaron finalmente, el director se levantó


y dijo: «Los he convocado para organizar los preparativos de
la próxima graduación».
Luego de signos de interrogación o exclamación
de cierre
Los signos de interrogación o de exclamación de cierre (“?” y “!”)
pueden concluir una oración. Es decir, tienen la capacidad de
funcionar como un punto, por lo que colocar ambos sería un error:

 “¡Jamás me escuchas cuando te digo que estás haciendo


mal algo!. Eres un testarudo, sin lugar a dudas”.
El punto luego del signo de cierre es incorrecto, porque ya el
signo en sí está concluyendo el enunciado. La forma correcta
sería la siguiente:
 “¡Jamás me escuchas cuando te digo que estás haciendo
mal algo! Eres un testarudo, sin lugar a dudas”.
Podemos ver que “Eres” comienza con mayúscula. La norma
indica que, si el signo de cierre finaliza la oración, la palabra que
venga después debe llevar mayúscula al inicio.

Por el contrario, si el signo de cierre va seguido de una coma, dos


puntos o cualquier otro signo de puntuación que no sea un
punto, la inicial de la palabra va en minúscula (salvo que se
trate de un nombre propio):

 “¡Quería ir a ayudarlos!, pero no tenía los recursos


suficientes”: aquí el signo es una coma. Esta última da a
entender que la oración continúa, así que a palabra “pero”
empieza con minúscula.
Con abreviaturas
Las abreviaturas son una representación acortada de una o más
palabras. Generalmente, van en mayúsculas o en minúsculas
según el término original:

 “Bs. As.”, de “Buenos Aires”: en este ejemplo el término es


un nombre propio. En consecuencia, va en mayúsculas, y
estas se mantienen en la abreviatura.
 “pág”, de “página”: en esta ocasión nos topamos con un
sustantivo común, por lo cual va en minúsculas. Y la
abreviatura conserva esa forma.
No obstante, existen muchísimas excepciones. Entre ellas
tenemos las fórmulas de tratamiento:

 Ud., de “usted”.
 D., de “don”.
 Lic., de “licenciado” o “licenciada”.
 Dr., de “doctor”.
 S., de “Su Santidad”.
 Sr., de “señor”.
Por otro lado, hay algunos términos que no van en
mayúsculas, pero sus abreviaturas sí, y esto se debe a la
costumbre:

 V. P., de “previo de venta al público”.


 L., de “depósito legal”.
Con los números romanos
Los números romanos deben ser escritos con mayúsculas,
independientemente de que aparezcan junto a otras palabas o
solos:

 “El estudio habla de las enfermedades del siglo XV”.


 “XIX”.
 “XII”.
 “Siglo IX”.
Con apellidos
Los apellidos son un tipo especial de nombre propio que se aplica
solamente a personas. La primera letra debe estar escrita
siempre en mayúscula:

 Ramírez
 Machado
 Fernández
 González
Con siglas
Todas las siglas deben ir en mayúsculas obligatoriamente. Esta
norma aplica para cada una de las letras que las compongan:

 “La población europea ha cuestionado los obstáculos que ha


sufrido Suecia para ingresar a la OTAN, pero se sabe que
este país no cumple todos los requisitos”.
 “La OPEP, fundada en la década de 1960, incluye los países
con mayores niveles de petróleo. Por ese motivo es que
esta organización influye tanto en los precios de dicho
producto”.
Podemos notar que, a diferencia de lo que se suele creer, las
siglas no llevan puntos, al menos en esos ejemplos. Pues bien,
eso cambia si aparecen en un texto que está escrito totalmente
con mayúsculas:
 “RESOLUCIÓN OFICIAL DE LA O.T.A.N.”: en esta oración
los puntos permiten resaltar las siglas, a fin de que el lector
sepa qué son y no las confunda con otro tipo de palabras”.
En documentos jurídicos y mensajes
informativos
Los documentos jurídicos o legales tienen un estilo muy definido.
Dentro de este, una norma común es colocar en mayúsculas todo
el verbo que representa el objetivo principal del texto:

 “SOLICITA:
Que las dos partes concreten un acuerdo que permita la
justa distribución de los bienes adquiridos durante el plazo
de unión matrimonial”.
Por su lado, en los mensajes informativos se coloca en
mayúsculas la parte importante del texto:

 “Se le informa a nuestra distinguida clientela QUE NO SE


ATENDERÁ A NADIE QUE NO PRESENTE LA
DOCUMENTACIÓN NECESARIA”.
En frases o títulos escritos completamente en
mayúsculas
Este es un uso muy particular, ya que no se debe a un reglamento
en sí, sino a una cuestión de estilo. Sucede que en ciertos
contextos se escribe en mayúscula cada palabra de una frase
o un título.

El efecto resultante es muy llamativo a la vista, porque hace que


el mensaje se vea más imponente. Esto se puede apreciar en los
casos siguientes:
 En carteles de advertencia: PROHIBIDO ESTACIONARSE.
 En portadas de obras y libros: MADAME BOVARY.
 En capítulos, partes o escenas de una obra: CAPÍTULO IV,
PARTE III, ESCENA VIII.
 En la cabecera de diarios y revistas: EL MUNDO.
 En mensajes de lápidas y monumentos: MONUMENTO EN
HONOR A SIMÓN BOLÍVAR.
Luego de un punto
La primera letra de toda palabra que esté precedida por un punto
debe ir en mayúsculas. En primera instancia, tenemos el caso del
punto y seguido:

 “Los oficiales habían prometido mejoras en la paga. Sin


embargo, ninguno de los soldados recibió ningún aumento”:
dentro de esta oración la palabra es “Sin”. En una situación
normal iría en minúscula, aunque, como antes aparece un
punto, se coloca en mayúscula la “s”.
En segundo lugar, encontramos el punto y aparte. La regla es la
misma, a pesar de que la palabra siguiente inicia en otro renglón:

“Jesús y sus amigos fueron considerados héroes en su


comunidad por haber rescatado a un niño de un incendio
que se generó en su propia casa.

Al día de hoy, se desconoce cuál fue la causa del incendio.


Diversos detectives han planteado que quizá no fue tan
accidental…”.

Después de puntos suspensivos


Esta norma es bastante particular, dado que se debe aplicar
según las circunstancias. El punto a tomar en cuenta es si lo que
viene luego de los puntos suspensivos forma parte del enunciado
anterior o es otra oración.
En el caso de que lo que sigue a los puntos sí pertenece al
enunciado, conservamos las minúsculas:

 “Él quería… una camiseta nueva”: en este texto el fragmento


“una camiseta nueva” va enlazado al verbo. Por
consiguiente, forma parte de la oración, y se mantiene la
minúscula al inicio.
Si ocurre lo contrario, la palabra empezará con mayúscula, tal
como en el ejemplo siguiente:

 “La señora lloraba, gritaba, rogaba… Así se mantuvo como


dos horas, hasta que el doctor cedió”: aquí nos hallamos con
dos oraciones, ya que “Así se mantuvo…” no pertenece al
primer enunciado. En consecuencia, esa segunda oración
inicia con mayúscula.
Con acrónimos
Los acrónimos son un caso condicionado entre las reglas que
veremos. Esto se debe a para que lleven una mayúscula inicial
deben representar un nombre propio y poseer más de cuatro
letras:

 Mercosur
 Celarg
 Unasur
En contraste, los acrónimos que no cumplen esos requisitos van
en minúsculas. Algunos de ellos, de hecho, se han vuelto
sustantivos comunes, como “láser” (que viene de
“Light Amplification by Stimulated Emission of Radiation” [las
negritas son solo para resaltar las iniciales]).

Con apodos, sobrenombres y pseudónimos


Los apodos, sobrenombres y pseudónimos llevan inicial
mayúscula en cada una de sus palabras importantes. Es decir,
sustantivos, adjetivos e incluso adverbios:
 Juana la Loca.
 Francisco Girardot, el Peregrino.
 José Martínez Ruiz Azorín (aquí el pseudónimo es la última
palabra).
 Daniel Volterra, alias Mano de Plata.
Podemos notar que los artículos y las preposiciones se mantienen
en minúsculas. Esto debe ser así, a menos que aparezcan al
inicio del párrafo o la oración.

Por otro lado, lo más normal es escribirlos sin comillas ni en


cursiva. Esto último se puede hacer solo en dos casos:
 Cuando el apodo o pseudónimo aparece entre el nombre y
el apellido: «Daniel “Mano de plata” Volterra aterrizó ayer»,
«Daniel Mano de plata Volterra aterrizó ayer».
 Cuando el apodo sustituye el nombre: «Hoy “Mano de plata”
Volterra hablará de sus próximos proyectos», «Hoy Mano de
plata Volterra hablará de sus próximos proyectos»; «Se
reveló que el “Puma” Rodríguez está en bancarrota», «Se
reveló que el Puma Rodríguez está en bancarrota».
Por último, debemos señalar que, cuando el apodo aparece entre
el nombre y el apellido, se suele omitir el artículo que
normalmente lo acompaña al inicio: «Joaquín “Chapo”
Guzmán», «Joaquín Chapo Guzmán».

Con países, continentes, ciudades y otras zonas


geográficas
Las zonas geográficas en general llevan inicial mayúscula en su
nombre. Esto aplica también a ciudades, países y continentes. Y
si llevan un artículo, este también comienza con mayúscula:

 “Carlos visitó Madrid hace poco” (Madrid, ciudad).


 “En España se vive tranquilamente” (España, país).
 “Nunca me ha gustado estar en Europa” (Europa,
continente).
 “Hay un nuevo virus proveniente de El Salvador” (El
Salvador, país).
Notemos que en el último ejemplo el artículo “El” no se une con la
preposición que lo precede. Usualmente sí ocurre, cuando está en
minúscula; pero no en este caso, puesto que forma parte del
nombre del país.

A su vez, esta norma sirve también cuando denominamos de un


modo especial a una zona que ya posee un nombre.

 La Ciudad Eterna (Roma).


 El Nuevo Mundo (América).
Con los signos del Zodíaco
Los signos del Zodíaco deben ir escritos con mayúscula
inicial cuando nos referimos a ellos como tal y no a quienes
los poseen:

 “Quien nace bajo Virgo está condenado a la soledad”.


 “Aries es el signo de inteligencia y pulcritud”.
En cambio, si el nombre hace alusión a la persona que está bajo
el signo, no aplicamos esta regla: “Ricardo es un virgo muy
tenaz”.

Con los nombres de dinastías reales


En la actualidad es normal utilizar el apellido de una familia real
para hablar de la dinastía completa. Este uso nos obliga a aplicar
mayúscula inicial:

 “Los Borbones son los actuales reyes de España, pero no


siempre fue así. De hecho, tuvieron que batallar para
hacerse con la corona”.
 “Históricamente, los Habsburgos han tenido en su mano casi
todos los reinos importantes. Entre ellos, el Sacro Imperio
Romano Germánico”.
Si el nombre se usa como adjetivo, ya no aplicamos la
mayúscula: “Los reyes borbones han sido los más corruptos de
toda Europa”.

Con zonas geopolíticas


Cuando hablamos de “zonas geopolíticas” nos referimos a áreas
compuestas por países que comparten un rasgo en común que
funciona como punto de unión. A partir de ello, se les asigna un
nombre.

La denominación puede componerse de más de una palabra.


Normalmente, incluye un sustantivo o un sustantivo y un
adjetivo. Sea cual sea el caso, cada palabra empieza con
mayúscula:

 Suramérica
 Norteamérica
 Oriente medio
 Occidente
Con documentos históricos
A lo largo de la historia han surgido textos que han tenido un
impacto o una trascendencia notables. Ese nivel de relevancia
nos obliga a escribir su nombre con mayúscula, aunque
solamente en sustantivos y adjetivos:

 Pacto de Varsovia
 Declaración Universal de los Derechos humanos
 Edicto de Milán
Con nombres de marcas o empresas
Las marcas comerciales y las empresas llevan inicial mayúscula
en su nombre. Esta regla aplica tanto si se compone de una sola
palabra como si incluye una sola:

 “La empresa Pepsi sacó a la luz un comercial muy polémico


en el que usa personas de baja estatura” (Pepsi).
 “Los economistas han indicado que las acciones de Apple
se duplicarán en el último trimestre del año” (Apple).
Con documentos oficiales
Los documentos oficiales son aquellos que se refieren a normas o
tratamientos legales. Al escribirlos debemos colocar con inicial
mayúscula los sustantivos y adjetivos que los
compongan, siempre que el nombre aparezca completo:

 Ley de Protección del Niño y del Adolescente


 Gaceta Oficial 210/1998
 Ley de Regulación de Impuestos y Tributación
Si el nombre aparece incompleto, ya no podemos usar
mayúsculas: “Los peruanos están muy molestos con la nueva ley
de impuestos”.

Con edades, épocas, períodos geológicos y


sucesos históricos
Las edades, épocas, períodos geológicos y sucesos históricos
que tienen un lugar importante en la historia humana también
llevan mayúscula. Esta última se coloca en los sustantivos y
adjetivos presentes en el nombre:

 Edad de Piedra
 Cuaternario
 Renacimiento
 Antigüedad
 Edad Moderna
Con las palabras “Revolución” e “Imperio”
Las palabras “Revolución” e “Imperio” son un caso especial en el
uso de las mayúsculas. Ambas surgieron debido a dos elementos
concretos:

 “Revolución”, por el movimiento social, político e histórico


que tuvo lugar en Francia en el siglo XVIII.
 “Imperio”, por el gran poderío económico y militar que llegó a
poseer Roma durante la Antigüedad.
Al tratarse de eventos o momentos históricos, es necesario que
incluyan una mayúscula al inicio. Además, en función de su
origen, es común acompañar ambas palabras con los adjetivos
“francesa” y “romano”, respectivamente.

Esos dos adjetivos deben ir siempre en minúsculas. Lo mismo se


aplica si usamos otros gentilicios, pues tanto “Revolución” como
“Imperio” pueden utilizarse para hablar de otros elementos de su
tipo:

 “La Revolución china fue una de las peores épocas que vivió
el país asiático, debido a la gran cantidad de muertos por el
hambre”.
 “El Imperio otomano, pese a ser uno de los más grandes de
toda la historia, resulta desconocido para la mayoría de la
gente”.
Con libros sagrados
Los libros sagrados pertenecientes a las religiones deben
llevar mayúscula inicial en su nombre. Si va acompañado por
un artículo, este va en minúscula:

 “En la Edad Media cuestionar la Biblia era razón suficiente


para ir preso”.
 “Algunos pasajes del Corán hablan sobre el papel de la
educación familiar”.
Esta regla se aplica también a los libros que componen la obra.
En el caso de la Biblia serían “Génesis”, “Éxodo”, etc.

Pero, si utilizamos el nombre no para referirnos al libro sagrado


en sí, sino a un ejemplar impreso, la regla deja de ser válida: “Los
chicos encontraron en la cama una biblia llena de aceite”.

Con los nombres de asignaturas y formaciones


Si utilizamos el nombre de una disciplina para hablar de la
formación de una persona o de una asignatura académica, tiene
que iniciar con mayúscula:

 “El profesor de Biología es bastante antipático”.


 “Mi primo Raúl es licenciado en Gerencia”.
Con los puntos cardinales
Los puntos cardinales suelen causar muchas dudas, ya que sus
reglas de uso han ido cambiando con el paso del
tiempo. Actualmente, se permite la mayúscula solo si están
incluidos en un nombre propio:

 “Corea del Norte ha anunciado que está desarrollando un


extenso armamento nuclear contra posibles ataques”.
 “El embajador estadounidense llegó el viernes a Corea del
Sur, con el fin de acordar la creación de algunas rutas
comerciales”.
Con planetas, constelaciones, galaxias y
satélites
Los nombres de planetas, constelaciones, galaxias, etc., deben
empezar con mayúscula, debido a que representan nombres
propios:

 Venus (planeta).
 Saturno (planeta).
 Urano (planeta).
 Vía Láctea (galaxia).
 Andrómeda (constelación).
Por su parte, “sol” y “luna” se ajustan a esta norma única y
exclusivamente si aparecen dentro de un texto científico
especializado en astronomía.

Con nombres de partidos políticos


Los partidos políticos son un tipo de organismo o institución con
carácter oficial. Eso nos obliga a escribir su nombre con iniciales
mayúsculas, salvo en preposiciones:

 Partido Socialista Unido de Venezuela


 Unidas Podemos
 Partido del Trabajo
 Movimiento Ciudadano
Con los nombres de entidades, edificios,
instituciones y establecimientos públicos
Los nombres de entidades, establecimientos públicos, edificios e
instituciones educativas y de cualquier otro tipo llevan inicial
mayúscula en los sustantivos o adjetivos que aparezcan en
ellos. He aquí unos ejemplos:

 Universidad Autónoma de Perú


 Real Academia de la Lengua
 Torre de Pisa
 Biblioteca Nacional de Luxemburgo
En cartas
Si bien las cartas han dejado de ser un medio de comunicación
común, no está de más mencionar que la primera línea luego de
la fórmula de saludo tiene que empezar con mayúscula:

“Estimado rector:

Es de mi agrado informarle que estamos trabajando en una


fórmula…”.

Con el nombre abreviado de obras artísticas


universales
Los títulos de obras artísticas (novelas, cuadros, películas,
etcétera) no suelen llevar mayúscula. Sin embargo, hay dos
excepciones. La primera es que incluya un nombre propio, como
en La muerte de Artemio Cruz.

La segunda —que es la que nos importa resaltar— tiene que ver


con las obras literarias que son universales, es decir,
mundialmente conocidas. En algunas ocasiones se puede hacer
referencia a ellas acortando el nombre.

Para eso se toma un sustantivo, el cual suele ser el nombre


propio de un personaje del texto, se escribe en cursiva y se le
añade un artículo:
 “El profesor Juan Mendoza afirma que cada año se lee
el Lazarillo dos veces” (La vida de Lazarillo de Tormes y de
sus fortunas y adversidades).
 “En su momento, el Werther estuvo a punto de ser
prohibido, pues ocasionó muchos suicidios” (Las cuitas del
joven Werther).
Con ríos, océanos y mares
Aquí la norma es muy parecida a la que vimos con los espacios
urbanos. La mayúscula se aplica al nombre propio en sí y no al
sustantivo que lo acompaña, a menos que el sustantivo forme
parte del nombre:

 “El océano Atlántico es muy conocido por la infinidad de


especies extrañas que contiene” (aquí el nombre propio es
“Atlántico”, mientras que “océano” es el sustantivo genérico).
 “El Mar Muerto es sumamente famoso gracias a que
aparece en los primeros libros de la Biblia” (en este caso el
nombre propio es “Mar Muerto”, es decir, el sustantivo
genérico está incluido en el nombre, por lo cual va en
mayúscula).
En los nombres de diarios y revistas
El nombre de diarios, revistas y cualquier otra publicación
periódica tiene que ir en cursiva y llevar mayúscula en cada una
de sus palabras importantes. Estas últimas pueden ser
sustantivos, adjetivos, verbos e incluso adverbios:
 “Ayer pude leer el nuevo número de la Revista de Literatura
Moderna mientras me tomaba un café” (revista).
 “El último número de Diario de Aragón informó sobre un
horrendo crimen cometido en las afueras de París” (diario).
 “En Canta con Nosotros publicaron una entrevista a Felipe
VI, el actual rey de España, llevada a cabo por la periodista
Rosa Méndez” (revista).
Generalmente, los artículos y las preposiciones van en
minúscula. No obstante, eso cambia si están al inicio del
nombre:

 “Algunos periodistas de El Mundo recibieron una


condecoración por informar objetivamente sobre todo lo
relacionado con la guerra en Oriente” (diario).
 “Hace poco conseguí trabajo como supervisor de redacción
en La Parada. El cargo lo obtuve gracias a mi amplia
formación” (revista).
Con colecciones de libros
Las colecciones de libros son un conjunto de obras que
representan una corriente literaria, la literatura de un país en
específico, etcétera. Sea cual sea el caso, los adjetivos y
sustantivos comienzan con mayúscula:

 “Al menos una vez al año le echo un vistazo a la Biblioteca


de Autores Españoles para mantenerme al día con sus
obras”.
 “El profesor Alberto Lusinchi, quien goza de mucho respeto
en la universidad, siempre se lleva la Colección de Autores
Rusos a sus clases”.
Con departamentos y facultades
Los departamentos (ya sean de una empresa o de una institución)
y las facultades cuentan como un tipo de organismo. Así pues,
hemos de escribir sus nombres con inicial mayúscula en adjetivos
y sustantivos:

 “Ramiro estaba llegando a la Facultad de Medicina, cuando


escuchó unos gritos. Miró hacia todos lados para ubicar el
origen, y descubrió algo horrendo”.
 “El licenciado Gustavo Ferreira es el encargado del
Departamento de Recursos Humanos. Ha tenido ese cargo
desde hace aproximadamente dos años”.
Con conceptos religiosos
Por último, debemos hablar de los conceptos religiosos. Existen
muchos, aunque los más conocidos son los que hacen referencia
a lugares establecidos por cada religión como destino luego de la
muerte.

Si ese es el uso que le damos al nombre de esos conceptos, el


mismo debe ir con mayúscula, como en los ejemplos
siguientes:

 “Según la tradición cristiana adventista, en el Infierno no


arderán las almas por toda la eternidad, sino que se
extinguirán con las llamas”.
 “El Paraíso siempre se ha visto como un lugar alejado de la
Tierra. Pero diversas doctrinas modernas dicen que en
realidad estará en el planeta”.
La situación cambia si utilizamos los nombres con un sentido
metafórico. En ese caso ya no hace falta que coloquemos la
mayúscula: “Siento que mi carrera es un infierno absoluto”.

Uso de minúsculas
Las minúsculas son el tipo normal de letra, o sea, la forma en la
que escribimos comúnmente. Por ende, son las que debemos
utilizar en todos aquellos casos que no impliquen una mayúscula.
Dicho así, el uso de las minúsculas parece muy sencillo. Lo es,
aunque hace falta señalar algunas funciones específicas que
solemos pasar por alto o que nos confunden.

Reglas de las minúsculas


Con los nombres de días y los meses
Los nombres de días y meses deben ir escritos con
minúscula. Algunas personas los colocan con mayúscula inicial,
pero esa regla es propia del idioma inglés y no del español:

 “Cada martes Fermina iba a la iglesia con su tía”.


 “Se estima que el mes de junio sea muy caluroso”.
 “La reunión fue fijada para el próximo sábado”.
Con objetos pertenecientes a premiaciones
Este uso se conecta con uno que vimos en el apartado de las
mayúsculas. Allí señalamos que las premiaciones llevan
mayúscula en las iniciales de sus nombres cuando nos referimos
a ellas en sí.

Sin embargo, si utilizamos el nombre para hablar del objeto que


se entrega en la premiación o de la persona que lo ha obtenido,
debe ir escrito en minúsculas:
 “Abelardo tiene su óscar guardado en una caja”.
 “El premio nobel de física asistirá a nuestra conferencia”.
Con los nombres de tribus
Contrario a lo que se piensa, el nombre de las tribus o pueblos
indígenas comienza con minúscula en todos los casos posibles:

 “Los mayas ya estaban extintos cuando llegaron los


europeos”.
 “Se encontró hace poco un puente erigido por los incas”.
 “Los caribes llegaron a dominar a todas las demás tribus”.
Con los nombres de productos, objetos o
sistemas
Existen productos, sistemas y objetos que con el paso del tiempo
han adquirido el nombre de sus desarrolladores o del lugar donde
se lleva a cabo su producción. Y la norma indica que usemos
minúsculas al escribirlo:

 “Mi padre se compró un zepelín hace poco” (el zepelín es un


globo dirigible creado por Ferdinand von Zeppelin).
 “Los invitados pedían un poco de jerez” (el jerez es un vino
fabricado originalmente en Jerez de la Frontera, una ciudad
española).
 “Gracias al sistema braille muchas personas invidentes
pueden leer” (el braille es un sistema inventado por Luis
Braille para escribir y leer sin necesitar la vista).
Con religiones
La denominación de las diferentes religiones que existen en el
mundo, sin importar su relevancia ni su antigüedad, se toma como
un sustantivo común. De ese modo, lo correcto y aceptado es que
esté en minúsculas:

 “Actualmente el cristianismo ha perdido muchos fieles”.


 “El judaísmo es para algunos una promoción de la
xenofobia”.
Con gentilicios
Los gentilicios tienen que estar en minúsculas siempre. Esta
norma es absoluta, así que no hay excepciones:

 “Pedro es francés, mientras que Alirio es ruso”.


 “Juan Bautista es español, pero tiene también nacionalidad
alemana”.
 “La abuela de mi mejor amiga es italiana”.
Con los idiomas
Sabemos que los nombres de los diferentes idiomas conocidos
coinciden con la forma de los gentilicios. Es decir, una misma
palabra puede indicar una nacionalidad o una lengua.

Y ese no es el único rasgo que comparten, sino que en ambos


casos el término va en minúsculas. Por ende, los gentilicios deben
ser usados como se muestra a continuación:
 “El hijo de Roberto sabe tres idiomas: inglés, español e
italiano”.
 “Para aprender japonés hay que aprenderse muchos
signos”.
 “Cuando era niño me propuse a aprender coreano”.
Con las notas musicales
Las notas musicales deben ir escritas en minúsculas siempre. No
importa en qué contexto las utilicemos:

 “La canción que elegimos para tocar está compuesta en mi


menor”.
 “Mi profesor de música usa mucho sol mayor”.
 “Las mejores notas para canciones tristes son fa y re”.
Con los vientos
Los nombres de los vientos conocidos también llevan minúscula
en cada una de sus letras cuando los usamos para referirnos a
ellos directamente:

 “El céfiro suele venir del sur”.


 “Ayer el austro soplaba con mucha intensidad”.
No obstante, en los textos literarios se suele plantear los vientos
en sí como seres divinos y con rasgos humanos. En ese caso es
normal que usen mayúscula inicial, ya que representan una
deidad (como “Zeus” y “Jehová”).

Con cargos de alto nivel


A la hora de mencionar cargos de alto nivel, ya sean
eclesiásticos, políticos o de cualquier otro tipo, debemos aplicar
minúsculas a toda la palabra. No importa si aparece o no el
nombre propio de quien posee el cargo:
 “El último ejemplar de El País habla sobre los presuntos
nexos del rey Felipe IV con la mafia colombiana”.
 “El presidente confirmó que el número de contagios en la
nación era mucho más elevado de lo que se había
pensado”.
 “La próxima semana el papa viajará a Estados Unidos para
intentar acuerdo diplomático entre la nación norteamericana
y Colombia”.
Con las líneas que dividen el planeta
Con el paso del tiempo se han establecido varias líneas
imaginarias que sirven para dividir el planeta, lo que a su vez
permite una mejor ubicación. Sea cual sea la que usemos, va en
minúsculas:

 “La mayoría de las zonas o frías que hay en la Tierra se


encuentran posicionadas por encima del ecuador”.
 “Los meridianos se caracterizan principalmente por ser
paralelos al eje del planeta, mientras que otras líneas
imaginarias son perpendiculares”.
Si sucede que el nombre de la línea incluye un sustantivo propio,
como es el caso de los trópicos, solo ese sustantivo incluye una
mayúscula inicial: “Hernán Cortés se guiaba mucho con el trópico
de Cáncer”.

Con los nombres derivados de personajes


históricos o ficcionales
Existen personajes históricos o de ficción cuyos nombres han
pasado a servir para llamar a quienes representan su
característica más importante. Este uso nos obliga a escribir el
nombre con minúscula (aunque originalmente fuera en
mayúscula):

 “Ariana ha hecho de celestina con su prima Mariángel”


(“celestina” viene de la obra Tragicomedia de Calisto y
Melibea, y se usa con personas que encubren relaciones
amorosas).
 “Adolfo siempre ha sido un quijote con todos” (“quijote”
surge de la obra Don quijote de la Mancha, y hace alusión a
personas que actúan desinteresadamente).
Después de números al inicio de un párrafo o
título
Si un título o un párrafo inician con un número, la palabra que
aparezca después debe estar en minúsculas; excepto, claro
está, si se trata de un nombre propio:

 “4 cadáveres fueron encontrados dentro de un contenedor


de basura en el centro de Madrid”.
 “14 días fueron necesarios para que Julio pudiera olvidar los
desastrosos sucesos de la noche anterior. Había probado
también con un poco de alcohol, pero no surtió el efecto
esperado.

ELEMENTOS DE LA ORACION

¿Qué es un pronombre?
Un pronombre es un tipo de palabra que sustituye al nombre o sustantivo en una
oración.

La función de los pronombres es representar a cualquier persona gramatical de la


que se hable, incluidos su género (femenino, masculino o neutro) y número
(singular o plural). Esto incluye personas, animales o cosas.
Por ejemplo, «Carlos está enojado. Habla con él». En el ejemplo, el pronombre
«él» sustituye al nombre «Carlos». De ese modo, representa a la tercera persona
del singular, de género masculino.
Asimismo, los pronombres también sirven para referir elementos que funcionan
como antecedentes de un tema en el contexto lingüístico. Por ejemplo, «Ender es
muy cordial con las personas. Eso ha marcado la diferencia en su vida».
En cuanto a su etimología, la palabra pronombre proviene del latín pronōmen que
significa ‘en lugar del nombre’ o ‘por el nombre’.

Tipos de pronombres
Los pronombres pueden ser personales; posesivos; relativos; numerales;
cuantitativos; indefinidos; interrogativos y exclamativos. Veamos a continuación
cada uno.

Pronombres personales
Son los que sirven para referir a los participantes en el discurso. Pueden referir al
hablante (yo), al oyente (tú, vos, usted, ustedes, vosotros, -as) o a un sujeto
externo (él, ella, ellos, ellas). Se llaman pronombres personales porque expresan
los rasgos gramaticales de persona (primera, segunda y tercera persona).

Los pronombres personales son:

Número 1º persona 2ª persona 3ª persona

Singular Yo Tú Ella
Usted Él
Vos

Ustedes Ellas
Plural Nosotros Vosotros Ellos
Nosotras Vosotras

Los pronombres yo, tú, vos, usted y ustedes son invariables en género. Los demás
pronombres sí están sujetos a variación de género (nosotros, nosotras, vosotros,
vosotras, ellos, ellas).

Por ejemplo,

 Yo soy venezolano.
 Nosotros viviremos juntos.
 Tú eres muy talentoso.
 ¿Usted podría concederme una pieza?
 Vosotros sois geniales
 Ustedes pueden irse.
 Ella estuvo ayer en clase.
 Él no está convencido de comprar el carro.
Los pronombres personales pueden dividirse también en pronombres reflexivos y
pronombres recíprocos.

Vea más: Pronombres personales (primera, segunda y tercera persona).

Pronombres reflexivos
Los pronombres personales reflexivos son aquellos que se usan para indicar que
la acción recae en el propio sujeto.

Persona 1ª persona 2ª persona 3ª persona

Singular me usted (formal) ello


mí te sí
conmigo ti se
vos consigo
contigo

Plural nosotros ustedes sí


nosotras vosotros ellos
nos vosotras ellas
os se

Por ejemplo,

 ¿Quieres almorzar conmigo?
 Te quiero.
 Nos vamos de viaje.
 No hay mejores amigas que vosotras.
 Cuando Antonio va a misa, se pone su mejor atuendo.
 Le gusta tanto jugar fútbol que centra sus energías en ello.
 María vio ante sí muchas posibilidades.
 José hizo las paces consigo mismo.
Pronombres recíprocos
Los pronombres recíprocos son aquellos que dan a entender la reciprocidad de las
acciones entre dos o más sujetos, es decir, las acciones mutuas que atañen a
varios individuos. Estos son:

 Os (forma usada en España)


 Nos
 Se
Una manera de confirmar que un pronombre es recíproco es añadiendo el
adverbio «mutuamente».
Por ejemplo,

 Jacinta y yo nos juramos lealtad eterna (mutuamente).


 ¡Juan y José! Os he dicho ya que no rayen las paredes.
 Los hermanos Pérez se llevan como perros y gatos.
Pronombres posesivos
Son los que expresan la posesión de una cosa por parte de un sustantivo. Tienen
flexión de género, número y persona.

Número 1ª persona 2ª persona 3ª persona

Singular mío tuyo/tuya suyo


mía suyo (formal) suya
suya (formal)
vuestro
vuestra

Plural míos tuyos suyos


mías tuyas suyas
suyos (formal)
suyas (formal)
vuestros
vuestras

Por ejemplo,

 Mi corazón es tuyo.
 Las camisas son suyas.
 La decisión es vuestra.
Pronombres demostrativos
Los pronombres demostrativos indican la relación de proximidad entre la persona
señalada y los demás participantes del discurso.

Género Singular Plural

Masculino este, ese, aquel estos, esos, aquellos

Femenino esta, esa, aquella estas, esas, aquellas

Neutro este, ese, aquel -


Por ejemplo,

 Ese día no vine, así que me perdí el juego.


 Aquella mujer tenía algo especial.
 Fue en aquel teatro donde estrené mi primera obra.
Pronombres relativos
Tienen varias funciones. Entre ellas: señalan otras personas aparecidas
anteriormente e introducen oraciones subordinadas. Veamos cuáles son en la
siguiente tabla.

Género Singular Plural

Neutro que, quien quienes

Femenino la que, la cual, cuanta, cuya las que, las cuales, cuantas,
cuyas

Masculin el que, lo que, el cual, lo cual, cuanto, los que, los cuales, cuantos,
o cuyo cuyos

Por ejemplo,

 Jacinta, que siempre anda apurada, salió sin desayunar otra vez.


 José, quien era el enfermero de turno, me salvó la vida.
 El lienzo tenía varias manchas, las cuales fueron tratadas por un restaurador de arte.
 El que usted no supiera quién era yo, no justifica su comportamiento irrespetuoso.
Pronombres numerales
Son los que indican la cantidad de objetos representados en la oración.

Cardinales Ordinales Fraccionarios Multiplicativos

uno, dos, tres, primero, segundo, mitad, un tercio, un doble, triple,


etc. tercero, etc. cuarto, etc. cuádruple, etc.

Por ejemplo,

 Me gustan estas camisas. Deme dos, por favor.


 Que pase el primero.
 Quería comprar un kilo de arroz, pero solo encontré medio.
 Ya he perdido dos kilos con la dieta. El mes que viene espero perder el doble.
Pronombres cuantitativos
Son los que representan variedades indeterminadas de elementos. Todos varían
en número y la mayoría varía en género, salvo un par de excepciones. Veamos la
siguiente tabla.

Género Singular Plural

Neutro bastante, suficiente bastantes, suficientes

Femenino poca, mucha, toda pocas, muchas, todas

Masculino poco, mucho, todo pocos, muchos, todos

Por ejemplo,

 No te olvides de comprar arroz. No tenemos suficiente.


 A Gonzalo le cayó el aguacero en cima. Está todo mojado.
 Hace tiempo que espero, pero ya falta poco.
Pronombres indefinidos
Son los que señalan a una persona o referente impreciso o desconocido para el
emisor del mensaje.

Género Singular Plural

Neutro cualquiera, quienquiera cualesquiera, quienesquiera

Femenino alguna, ninguna, otra, una algunas, ningunas, otras, unas

Masculino alguno, ninguno, otro, uno algunos, ningunos, otros, unos

Por ejemplo,

 No le puedes dar tu confianza a cualquiera.


 Siempre me pongo el mismo suéter. Es hora de ponerme otro.
 Notifiqué a los empleados el nuevo horario, pero algunos no leyeron el mensaje a tiempo.
Pronombres interrogativos y exclamativos
Los pronombres interrogativos sirven para preguntar algo parcial sobre un tema,
siempre que sea referido a su identidad o cantidad. Por su parte, los pronombres
exclamativos se usan para enfatizar la expresividad del enunciado. Todos llevan
tilde cuando se escriben.

Género Singular Plural

Neutro qué, quién, cuál quiénes, cuáles


Género Singular Plural

Masculino cuánto cuántos

Femenino cuánta cuántas

Por ejemplo,

 ¿Quién era esa persona?


 ¿Cuánto vas a demorar?
 ¡Qué maravilla! Aprobaste el curso.
 ¡Quién tuviera tanta suerte!

El sujeto es la parte de la oración sobre la que se habla en el predicado. La


función de sujeto puede ser desempeñada por un sintagma nominal (El
teléfono está averiado), sintagma pronominal (Ella es la directora) o por una
oración subordinada con que (Me gusta que me llames).
El sujeto y el predicado son los dos elementos básicos de una oración. Si el
sujeto es sobre quién o qué se habla en el predicado, el predicado es lo que se
dice del sujeto y presenta un verbo que concuerda en número y persona con él.
Por ejemplo, en Sofía compró un libro, el verbo (compró) concuerda con Sofía,
que es el sujeto.

El sujeto generalmente hace la acción expresada en el verbo (María escribe


poesía), pero también puede recibirla (El fuego fue apagado). Al respecto, existen
varios tipos.

Tipos de Sujeto
Existen tres criterios diferentes para establecer los tipos de sujetos: por su
presencia en la oración, por la acción del verbo y por el número de núcleos
que tiene.
Según su presencia en la oración: expreso y tácito
La aparición del sujeto en una oración no siempre es obligatoria. El verbo nos
transmite la suficiente información sobre el sujeto: si es uno o varios o si es
primera, segunda o tercera persona.

El sujeto es expreso si aparece en la oración. También se conoce como explícito:


 El gato cazó un ratón
 Roberto y Julia se casaron el mes pasado
 La puerta se cerró por el viento
El sujeto es tácito (también llamado elidido, omitido o elíptico) si no aparece
expresamente en la oración:
 Cazó un ratón [el gato]
 Se casaron [Roberto y Julia]
 Se cerró por el viento [la puerta]
Según la acción verbal: agente y paciente
Esta distinción se basa en si el sujeto hace o recibe la acción del verbo.

El sujeto es agente cuando hace la acción expresada por el verbo:

 El repartidor le entregó el paquete (hace la acción de entregar)


 El perro corrió tras el conejo (hace la acción de correr)
Hablamos de sujeto paciente cuando no hace la acción. Aparece en oraciones
pasivas:

 El paquete fue entregado por el repartidor


 El conejo fue perseguido por el perro
Según el número de núcleos: simple y compuesto
Esta clasificación tiene que ver con el número de elementos que funcionan de
núcleo en un sujeto.

El sujeto es simple si tiene un único núcleo:

 Alejandro llamó a sus hermanos


 Mi hermana estudió hasta el amanecer
El sujeto es compuesto cuando tiene más de un núcleo:

 Alejandro y Gabriel llamaron a sus hermanos


 Mi hermana y su amiga estudiaron hasta el amanecer
Ejemplos de sujeto en oraciones
Presentamos una serie de oraciones en donde resaltamos el sujeto en negrita.
En las oraciones con sujeto tácito, los especificamos entre corchetes ([ ]).
1. El hotel tiene cuatro plantas y tres ascensores
2. Le encanta que le recomienden películas
3. ¿Dónde trabaja tu padre?
4. El cielo está lleno de nubes
5. [yo] Puse los libros en la estantería
6. El perro se pasó la noche ladrando
7. Las flores del jardín son muy coloridas
8. El campo fue sembrado por los agricultores
9. Los músicos ensayaron para el próximo concierto
10. La profesora te explicó la lección
11. Ángela y Victoria aprobaron el examen de matemáticas
12. El bebé no soltó el biberón
13. [ellos] Decidieron el futuro de la empresa
14. Su abuela hace una tarta de manzana deliciosa
15. ¿Puede decirme [usted] su nombre?
16. El viento se llevó la ropa que estaba tendida
17. Los turistas llegaron al hotel a medianoche
18. Los científicos estudiaron el comportamiento de las aves
19. El parque infantil necesita mantenimiento
20. Su hermana mayor es médica en un hospital
21. [ellos] Llamaron uno por uno a los candidatos
22. ¿[tú] Estudiaste en esa universidad?
23. El gato se paseó tranquilamente por el jardín
24. La llave de la puerta está vieja y oxidada
25. Los primeros rayos del día iluminaron los campos
26. [ellos] Aprendieron muchas cosas en la escuela
27. Los trabajadores y los empresarios llegaron a un acuerdo
28. El teatro estaba semiabandonado y en malas condiciones
29. La suave música emocionó a los espectadores
30. Las intensas lluvias provocaron grandes inundaciones
31. Este producto limpia muy bien las superficies de madera
32. [ella] Siempre se despierta pronto para ir a trabajar
33. El nuevo restaurante está al final de la calle
34. La serpiente se enrolló en una rama
35. [el doctor] Le recetó unas pastillas para los mareos
36. La comida se ha pegado a la sartén
37. Los submarinistas encontraron un pecio romano
38. El tercer cajón de la cómoda está atascado
39. [tú] ¿Has leído su último libro?
40. El autobús tuvo una avería a mitad de camino
41. Se ha estropeado la lavadora
42. La biblioteca está cerrada por huelga
43. Anoche impactó un rayo en un árbol
44. La inscripción fue descifrada por los expertos
45. El agua de ese manantial es pura y cristalina
46. [ellos] Han restaurado el cuadro de Goya
47. En la última pregunta [yo] respondí "falso"
48. ¿Vosotros sois los nuevos vecinos?
49. La última película de superhéroes fue un éxito en taquilla
50. [ella] Se hizo daño en la pierna derecha jugando al fútbol
51. El edificio tiene las escaleras en mal estado
52. El club de baloncesto presentó al nuevo jugador
53. El ganador del concurso estaba muy feliz tras conseguir su premio
54. Los padres, hijos y demás familiares se divirtieron en la fiesta de
cumpleaños
55. La rueda del coche está pinchada
56. ¿Usted ha venido solo?
57. La escultura de mármol fue cambiada de sala en el museo
58. El canto de los pájaros es su sonido favorito
59. [vosotros] Perdisteis el partido por muy poco
60. El monte se llena de hojas secas en otoño
¿Qué es un verbo?

Revisión por Fabián Coelho

Licenciado en Letras

Un verbo es una clase de palabra que indica una acción, un estado o un proceso
que tiene lugar en la oración.

El verbo consta de un lexema, que contiene el significado verbal, y de unos


morfemas, que indican la persona, el número, el tiempo, el aspecto, el modo y la
voz.

Desde el punto de vista sintáctico, el verbo funciona como el núcleo del predicado
de la oración.

Accidentes del verbo


Los accidentes del verbo son las diferentes variaciones gramaticales a las que se
expone en función de la persona, número, tiempo, modo, aspecto y voz.

Persona y número
La persona indica quién es el sujeto que realiza la acción y el número si este
sujeto lo forman uno o más individuos.

Persona Número Ejemplos

Primera persona Singular Camino todas las tardes en el parque


Plural Nosotros viajamos cada año a Alemania

Segunda persona Singular Tú eres un gran amigo


Plural Ustedes bailan muy bien

Tercera persona Singular Jaime visita a su abuela cada sábado


Plural Ellas conversaron toda la jornada

Tiempo y aspecto
El tiempo verbal nos informa del momento en que ocurre la acción (presente,
pasado o futuro).
El aspecto nos dice si la acción se ha completado, aspecto perfectivo, o si aún
sigue en desarrollo, aspecto imperfectivo.

Tiempo Aspecto Ejemplos

Leo muchos libros
Presente Imperfectivo

Pretérito imperfecto Imperfectivo Mi padre leía cuentos de terror

Pretérito perfecto Perfectivo Ayer leí un artículo


Futuro imperfecto Imperfectivo Leeré un libro cada mes

Futuro perfecto Perfectivo El domingo habré leído todo el capítulo

Voz
La voz nos indica si el sujeto es quien realiza la acción (sujeto agente), si es quien
la recibe (sujeto paciente) o si participa de ambas partes.

Voz Ejemplos

Ana prepara la cena
Activa

Pasiva La cena es preparada por Ana

Reflexiva Ana se prepara la cena

Modo
Los modos verbales expresan la relación entre el verbo y la actitud del hablante o
el grado de realidad que encierra la acción. Existen tres grandes modos verbales:

Indicativo
Los tiempos verbales que forman parte del modo indicativo expresan acciones
concretas o reales.

Modo indicativo Tiempos Ejemplos

Simple Presente Yo juego


Modo indicativo Tiempos Ejemplos

Pretérito imperfecto Yo jugaba

Pretérito perfecto Yo jugué

Futuro Yo jugaré

Condicional simple Yo jugaría


Compuesto Pretérito perfecto compuesto Yo he jugado

Pretérito pluscuamperfecto Yo había jugado

Pretérito anterior Yo hube jugado

Futuro perfecto Yo habré jugado

Condicional perfecto Yo habría jugado


Subjuntivo
Los tiempos verbales que configuran el modo subjuntivo pueden expresar deseos,
dudas o temores.

Modo subjuntivo Tiempos Ejemplos

Simple Presente Yo ame

Pretérito imperfecto Yo amara o amase

Futuro Yo amare
Compuesto Pretérito perfecto Yo haya amado

Pretérito pluscuamperfecto Yo hubiera amado

Futuro perfecto Yo hubiere amado


Imperativo
El modo imperativo se utiliza para transmitir una orden o una petición, de manera
afirmativa o negativa.
Modo imperativo Ejemplos

Ama aquello que haces cada día


Afirmativo singular

Afirmativo plural Amad/amen para ser felices

Negativo singular No ames sin conocer

Negativo plural No améis/amen a las malas personas

Conjugación del verbo


Los verbos regulares siguen un modelo de conjugación según la terminación de
su infinitivo:

Conjugaciones Terminaciones Ejemplos

Primera conjugación -ar Amar, saltar, caminar, arrastrar, cantar, bailar

Segunda conjugación -er Temer, correr, comer, suceder, ceder, beber

Tercera conjugación -ir Partir, vivir, morir, sacudir, ir, existir, corregir

Los verbos irregulares tienen una conjugación especial que no obedece a la


regla general. Reciben su nombre porque pueden presentar irregularidades en el
lexema (poder/puedo) o en las desinencias (ser/soy).
Vea también:

 Conjugaciones verbales.
 Tiempos verbales.

Formas no personales del verbo


Las formas verbales no personales, también conocidas como formas nominales,
no sufren variaciones de persona o modo, tan solo contienen información del
aspecto.
Infinitivo
El infinitivo puede desempeñar funciones propias del sustantivo en la oración.
Ocupa una posición neutra si lo comparamos con el aspecto de otras formas no
personales.

Ejemplos:
 Comer bien es fundamental para la salud.
 Puedes venir a vernos.
 Me gusta cantar en la ducha.
Gerundio
El gerundio puede funcionar como adverbio en la oración, su información
aspectual indica que la acción verbal se encuentra en desarrollo.

Ejemplos:
 Los músicos murieron tocando en el barco.
 Llegó corriendo a clase porque era tarde.
 No fui a clase porque me quedé durmiendo.
Participio
Es la única forma no personal que admite flexión de género y número, en la
oración puede asumir funciones de adjetivo. Desde el punto de vista del aspecto,
el participio nos indica que la acción ha concluido.

Ejemplos:
 La cámara está estropeada.
 Es la canción mejor interpretada del show.
 Tenemos la mesa reservada y el menú escogido.
Tipos de verbos
Desde el punto de vista de su morfología, los verbos se dividen en regulares,
irregulares y defectivos. Desde una perspectiva semántica podemos encontrar
verbos copulativos, transitivos e intransitivos.

Verbos regulares
Los verbos regulares son aquellos que no presentan variación en su raíz, como
por ejemplo amar (amo, amaba, amé) o comer (como, comía, comí).
Verbos irregulares
Los verbos irregulares pueden presentar alteraciones en la raíz o en las
desinencias, por ejemplo: dar (doy, daba, dimos), saber (sé, supe).
Verbos defectivos
Los verbos defectivos son aquellos que no se conjugan en todas las personas
gramaticales. Pueden ser impersonales, como los verbos relacionados con
fenómenos atmosféricos, o unipersonales, que suelen conjugarse en tercera
persona. Por ejemplo:
 Ocurrió durante la madrugada del domingo.
 Hay pan caliente todo el día.
 Amanece a las seis y media.
Verbos copulativos
Son verbos que no contienen una acción definida, sino que sirven para relacionar
el sujeto con su atributo. Por ejemplo:

 Los ciclistas son muy competitivos.


 Laura parece buena chica.
 Estoy ocupada todo el fin de semana.
Verbos transitivos
Son verbos en los que la acción transita del sujeto al objeto, es decir, precisan de
un complemento directo para dar sentido a la frase. Por ejemplo:

 Ana hace velas perfumadas.
 Jorge come una manzana.
 Nos compramos los zapatos para la boda.
Verbos intransitivos
Los verbos intransitivos tienen significado pleno y no necesitan un complemento
directo. Por ejemplo:
 Ustedes gritan demasiado.
 Mañana viene Daniel a casa.
 Siempre lloro con esa escena.

Predicado

Qué es el predicado
Se conoce como predicado al segmento del discurso que, junto con el sujeto,
constituye una oración gramatical. No obstante, en la lógica, es lo que se afirma
o niega del sujeto en una proposición.
La función principal del predicado es informar sobre el sujeto, y para ello se
debe de ubicar el verbo de la oración y preguntar quién hace la acción. Por
ejemplo: “Carlota y Andrea juegan a las escondidas”, en esta oración el verbo es
“jugar”, y por lo tanto, se debe de preguntar: “¿Quiénes juegan a las escondidas?”,
la respuesta es Andrea y Carlota, y ellas son el sujeto. En consecuencia, el
predicado es “juegan a las escondidas”.
La función sintáctica secundaria es desempeñada por los complementos verbales:

 El complemento directo, convierte en transitivo al verbo al que complementa.


 El complemento indirecto, está desempeñado por un sintagma proposicional
encabezada por las preposiciones “a” o “para”.
 El complemento circunstancial, es un complemento potestativo.
 El complemento predicativo, es la doble dependencia que establece con el verbo y
sustantivo.
 El complemento agente, solo puede aparecer en construcciones de pasiva.
Por último, en informática, el predicado es una función que puede devolver un
valor verdadero o falso.
Tipos de predicado
 Predicado nominal o copulativo, se caracteriza por estar formado por un verbo nominal
acompañado de un atributo. Por ejemplo: José es inteligente, mi mamá es abogada.
 Predicado verbal, en primer lugar, el predicado verbal no está formado por el verbo
copulativo, y expresa una acción o estado del sujeto. Por ejemplo: "el artículo fue escrito
por Vanessa", "Marta acompaño su hermana al médico."
 Predicado simple, tiene un solo núcleo, como por ejemplo: mi hija crece todos los días.
 Predicado compuesto, presenta dos núcleos, como es el caso de: los niños crecen
sanos y felices.
 Predicado adjetival, se trata de un adjetivo, por ejemplo: Juan es lindo.
 Predicado adverbial, se forma con un adverbio, por ejemplo: él llego tarde.

COMPRENSION LECTORA

La comprensión lectora es el proceso de elaborar un significado al aprender las ideas


relevantes de un texto, es también la definición de un texto y relacionarlas con
los conceptos que ya tienen un significado para el lector. Es importante para cada persona
entender y relacionar el texto con el significado de las palabras. Es el proceso a través del
cual el lector "interactúa" con el texto, sin importar la longitud o brevedad del párrafo.
La lectura es un proceso de interacción entre el pensamiento y el lenguaje; el lector necesita
reconocer las letras, las palabras, las frases. Sin embargo, cuando se lee no siempre se logra
comprender el mensaje que encierra el texto; es posible, incluso, que se comprenda de
manera equivocada. Como habilidad intelectual, comprender implica captar los significados
que otros han transmitido mediante sonidos, imágenes, colores y movimientos. Es un proceso
donde se dan decodificaciones de acuerdo al contexto, a las ideas secundarias, etc.
La comprensión lectora es un proceso más complejo que identificar palabras y significados,
esta es la diferencia entre lectura y comprensión. Es una habilidad básica sobre la cual se
despliega una serie de capacidades conexas: manejo de la oralidad, gusto por la lectura
y pensamiento crítico. Es una tarea cognitiva que entraña gran complejidad ya que el lector no
solo ha de extraer información del texto e interpretarla a partir de sus conocimientos previos.
La comprensión es considerada como un proceso activo por su naturaleza y complejo por su
composición. «… es indispensable un proceso de texto a subtexto, aquello que constituye su
sentido interno central de comunicación».2 Por ello es necesario que se realice un proceso de
intercambio lector-texto en que se integren los elementos lingüísticos y sociolingüísticos a
través de diferentes tareas y en la que se orienten las estrategias de aprendizaje para que
ayuden a que la comprensión se realice con mayor facilidad y el aprendizaje sea más eficaz. 3
La lectura comprensiva requiere que el lector sea capaz de integrar la información en
unidades de sentido, en una representación del contenido del texto, que es mucho más que la
suma de los significados de las palabras individuales. 4
Las investigaciones llevadas a cabo por Rockwell (1982), Collins y Smith (1980) y Solé (1987)
revelan que tanto los conceptos de los docentes sobre lo que es aprender a leer como las
actividades que se llevan a cabo en las aulas, no incluyen aspectos relacionados con la
comprensión lectora. Esto pone de manifiesto que los docentes comparten mayoritariamente
la visión de la lectura que corresponde a los modelos de procesamiento ascendente según los
cuales la comprensión va asociada a la correcta oralización del texto. Si el estudiante lee bien,
si puede decodificar el texto, lo entenderá porque sabe hablar y entender la lengua oral. Esta
teoría tuvo tanto arraigo que aún hoy día los sistemas escolares basan la enseñanza de
lectura en ella. España no es una excepción baste, a manera de ejemplo, echar un vistazo a
las guías curriculares de los programas de español y a los libros de texto existentes.
Encontramos un sinnúmero de recomendaciones y ejercicios que solo pretenden que los
estudiantes extraigan el significado del texto.5
La comprensión lectora es uno de los aspectos más importantes en la evaluación de la
resiliencia y existen una serie de características personales que coadyuvan a ella. 6 Esta es “la
capacidad de adaptación de un ser vivo frente a un agente perturbador o un estado o situación
adversa".7 
Las condiciones socioeconómicas y el ambiente socio cultural del alumno condicionan su
rendimiento académico. Entre alumnos con desventajas socio culturales, se considera al
alumno académicamente resiliente aquel que, en un entorno desfavorable, obtiene un buen
resultado académico.8 La comprensión lectora se mide en el alumnado de 4º de primaria. Los
actuales sistemas educativos  participan en programas de evaluación de la calidad de la
educación. La Asociación Internacional para la Evaluación del Rendimiento Educativo (IEA),
mediante el programa PIRLS (Progress in International Reading Literacy Study) desde 2001
evalúa cada cinco años la comprensión lectora de los niños de nueve años. 9
Las características personales que contribuyen a esa resiliencia son: capacidad de atención,
persistencia, afán por aprender y la capacidad de trabajar de forma independiente. 10 Casi
todas las investigaciones apuntan a que el alumnado resiliente tiene una personalidad
resistente o fortaleza personal11 y  destaca por ser firme en sus ideas, con una visión positiva,
que tiene confianza en sí mismo, autocontrol, sentido del humor y autonomía.

RAZONAMIENTO NUMERICO

Los números reales son todos números que están representados como puntos en la recta
real.

Este conjunto está formado por la unión de los conjuntos de números racionales e
irracionales. Se representa con la letra ℜ.

Características de los números reales


Infinitud

El conjunto de los números reales tiene una cantidad infinita de elementos, es decir, no
tienen final, ya sea del lado positivo como del negativo.

Orden

En la recta real el orden de los números se conoce por su posición en la recta, mientras más
a la derecha está un número, es más grande, en contraste, mientras más la izquierda es
menor. Si tomamos dos números reales distintos cualesquiera que llamamos a y b, entonces
sucede una de dos posibilidades: a < b, en otras palabras, b esta a la derecha de a y por lo
tanto es mayor, o b está a la izquierda de a, de forma que es menor, o sea b En
consecuencia, podemos ordenar a los números reales.

Integral

La característica de integridad de los números reales quiere decir que no hay espacios
vacíos en este conjunto de números.

Matemáticamente, esto se formula como que cada conjunto tiene un límite superior, y tiene
un límite más pequeño.

Expansión decimal

Cada número real se puede ser expresado como un decimal cuya expansión decimal puede
ser finita o infinita. Los números irracionales tienen cifras decimales interminables e
irrepetibles, por el ejemplo, el número pi π es aproximadamente 3,14159265358979...,
mientras que los racionales tienen expansiones finitas (osea que se terminan) como por
ejemplo 0,25 o bien, infinitas pero periódicas (es decir que se repiten) como 3,333...
Se usan en mediciones de cantidades continuas, como la longitud y el tiempo.

Clasificación de los números reales


Los números reales están conformados por otros conjuntos de números que se describen a
continuación.

Clasificación de los números reales

Conjuntos de los números reales.

Números naturales

De la necesidad de contar objetos surgieron los números naturales. Estos son los números
son: 1, 2, 3, 4, 5, 6, ...hasta el infinito. El conjunto de los números naturales se designa con
la letra mayúscula N.

Todos los números están representados por diferentes combinaciones de los diez símbolos :
0, 1, 2, 3, 4, 5, 6. 7, 8, y 9, que reciben el nombre de dígitos.
Ejemplo

Los números naturales nos sirven para decir cuántos compañeros tenemos en clases, la
cantidad de flores que hay en un ramo y el número de libros que hay en una biblioteca.

Números enteros

El conjunto de los números enteros comprende los números naturales y sus números
simétricos, o sea, los quedan del otro lado de la recta. Esto incluye los enteros positivos, el
cero y los enteros negativos. Los números negativos se denotan con un signo "menos" (-).
Se designa por la letra mayúscula Z y se representa como:

Un número simétrico es aquel que sumado con su correspondiente número natural da cero.
Es decir, el simétrico de n es -n, ya que:

Y los simetricos de y y 27 son, respectivamente:

Los enteros positivos son números mayores que cero, mientras que los números menores
que cero son los enteros negativos.

Los números enteros nos sirven para:

 representar números positivos: ganancias, grados sobre cero, distancias a la derecha;


 representar números negativos: deudas, pérdidas, grados bajo cero y distancias a la izquierda.

Ejemplos

En el polo Norte la temperatura está por debajo de 0ºC durante casi todo el año, entre -43
ºC y -15ºC en invierno.
Una persona compra un vehículo por 10.000 pesos pero solo tiene 3.000 pesos.

Esto significa que queda debiendo 7.000 pesos.

Vea también Números enteros.


Números racionales

Los números racionales, que también se conocen como fraccionarios, surgen por la
necesidad de medir cantidades que no necesariamente son enteras. Medir magnitudes
continuas tales como la longitud, el volumen y el peso, llevó al hombre a introducir las
fracciones. El conjunto de números racionales se designa con la letra Q:

Ejemplos

Si divides un pastel entre tres personas, en partes iguales, a cada persona le corresponde
1/3. Una décima parte de un metro es 1/10 m= 0,1m.

Vea también Fracciones.

Números irracionales

Los números irracionales comprenden los números que no pueden expresarse como la
división de enteros en el que el denominador es distinto de cero. Se representa por la letra
mayúscula I.

Aquellas magnitudes que no pueden expresarse en forma entera o como fracción son
también irracionales. Por ejemplo, la relación de la circunferencia al diámetro de una
circunferencia es el número π=3,141592…

Las raíces que no pueden expresarse exactamente por ningún número entero ni
fraccionario, son números irracionales:

Vea también Números irracionales

Propiedades de los números reales


Los números reales tienen la propiedad de que con ellos se pueden hacer dos operaciones
básicas que se conocen como suma y producto (o multiplicación), y cumplen lo siguiente:

1. La suma de dos números reales tiene como resultado otro número real, a esto se le conoce como ser
cerrada, es decir, si a y b ∈ ℜ, entonces a+b ∈ ℜ.
2. La suma de dos números reales es conmutativa, entonces a+b=b+a.
3. La suma de números es asociativa, es decir, (a+b)+c= a+(b+c).
4. La suma de un número real y cero es el mismo número; a+0=a.
5. Para cada número real existe otro número real simétrico, tal que su suma es igual a 0: a+(-a)=0
6. La multiplicación de dos números reales es cerrada: si a y b ∈ ℜ, entonces a . b ∈ ℜ.
7. La multiplicación de dos números es conmutativa, entonces a . b= b. a.
8. El producto de números reales es asociativo: (a.b).c= a.(b .c)
9. En la multiplicación, el elemento neutro es el 1: entonces, a . 1= a.
10. Para cada número real a diferente de cero, existe otro número real llamado el inverso multiplicativo,
tal que: a . a-1 = 1.
11. Si a, b y c ∈ ℜ, entonces a(b+c)= (a . b) + (a . c)

Suma de números reales


 

1 Interna:

El resultado de sumar dos números reales es otro número real.

Es decir, si a y b pertenecen a los números reales, en lenguaje matemático esto mismo se


expresa:

Entonces la suma resultará un número real también.

Ejemplo:

2 Asociativa:

El modo de agrupar los sumandos no varía el resultado.

Es decir,

Ejemplo:
 

3 Conmutativa:

El orden de los sumandos no varía la suma.

Ejemplo:

4 Elemento neutro:

El elemento neutro   es un número que cumple que

para cualquier número 

En el caso de los números reales, el   es el elemento neutro de la suma porque todo número
sumado con él da el mismo número.

Ejemplo:

5 Elemento opuesto:

 
Dos números son opuestos si al sumarlos obtenemos como resultado el elemento neutro, en
este caso, cero.

Al opuesto de un número   se le denota como  . Entonces,

El opuesto del opuesto de un número es igual al mismo número.

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Vamos

Diferencia de números reales


 

La diferencia de dos números reales se define como la suma del minuendo más el
opuesto del sustraendo.

Producto de números reales


 

Propiedades:

1 Interna:

El resultado de multiplicar dos números reales es otro número real.

2 Asociativa:

El modo de agrupar los factores no varía el resultado. Si  ,   y   son números reales
cualesquiera, se cumple que:

Ejemplo:

3 Conmutativa:
 

El orden de los factores no varía el producto.

Ejemplo:

4 Elemento neutro:

El 1 es el elemento neutro de la multiplicación, porque todo número multiplicado por él


da el mismo número.

Ejemplo:

5 Elemento opuesto:

Un número es inverso del otro si al multiplicarlos obtenemos como resultado el elemento


unidad.

Ejemplo:

6 Distributiva:

 
El producto de un número por una suma es igual a la suma de los productos de dicho
número por cada uno de los sumandos.

7 Sacar factor común:

Es el proceso inverso a la propiedad distributiva.

Si varios sumandos tienen un factor común, podemos transformar la suma en producto


extrayendo dicho factor.

Ejemplo:

Regla de los signos

La regla de los signos del producto de los números enteros y racionales se


sigue manteniendo con los números reales.

Ejemplos:

Números fraccionarios

Espacios de nombres
 Página

 Discusión

Acciones de página Números fraccionarios


 Ver

 Ver código

 Historial

Números fraccionarios. Se
encuentran dentro del conjunto de
los números racionales (Q) y se
expresan de las forma a/b o como
una expresión decimal periódica.
Surgen por la necesidad de dar
solución a la división en
el conjunto de los números
naturales.

Sumario
 [ocultar]  Concepto: Las fracciones pueden representar una parte
de un todo o una parte de un conjunto.
 1 Introducción
o 1.1 Definición
o 1.2 Formas de expresión
 2 Representación de los números fraccionarios sobre una recta numérica
 3 Ordenar y comparar números fraccionarios expresados en diferentes formas
 4 Adición y sustracción de números fraccionarios
 5 Multiplicación y división de números fraccionarios
o 5.1 Multiplicación
o 5.2 División
o 5.3 Vease
 6 Fuente
Introducción
Los números están en cada una de las acciones de la vida cotidiana y con ellos
podemos contar, ordenar, medir y comparar dos o varias cantidades.
Para cada acción siempre se utilizan diferentes tipos de números.
Un mismo número puede representar cantidades diferentes de acuerdo con su
significado, y en otras ocasiones, números expresados de formas diferentes pueden
tener el mismo significado.

Diferentes números expresando la misma cantidad.

A partir de las diferentes operaciones de cálculo que podemos realizar con los
números, han ido surgiendo los conjuntos numéricos y dentro de ellos los el de
los números fraccionarios.

Definición
Los números fraccionarios o fracciones comunes se forman al plantear
una división entre dos números naturales, teniendo en cuenta que siempre el divisor
debe ser diferente de cero.

En un número fraccionario o fracción, el denominador indica las partes en que se


divide la unidad y el numerador indica las partes que se toman.

Formas de expresión
Una fracción puede considerarse como el cociente exacto de dividir el numerador
entre el denominador, de ahí que se pueda escribir también como el cociente a : b.
Una fracción representa un número natural cuando al dividir el numerador por el
denominador el resto de la división es cero.

Las fracciones comunes se pueden expresar en notación decimal. El número que se


encuentra a la izquierda de la coma es la parte entera y las cifras que quedan
situadas a la derecha de la coma son la parte decimal. La primera cifra después de la
coma representa las décimas, la segunda las centésimas, la tercera las milésimas y
así sucesivamente.

10 décimas forman una unidad, 10 centésimas forman una décima y 10 milésimas


forman una centésima. Luego una unidad tiene 10 centésimas, 100 centésimas y
1000 milésimas.

También existen las fracciones propias y las impropias:

 Una fracción se llama propia si su numerador es menor que su denominador.


 Una fracción se llama impropia si su numerador es mayor que su denominador.
Se puede expresar como un número mixto formado por un número natural más
una fracción propia.
 Si el numerador de una fracción es múltiplo del denominador, la fracción
representa un número natural.

Representación de los números fraccionarios sobre una


recta numérica
Las fracciones propias o expresiones decimales cuya parte entera es cero, siempre
estarán situadas entre 0 y 1. Para representarlas se divide la unidad en tantas partes
iguales como indique el denominador y posteriormente se determina el punto que
representa las partes que indica el numerador. Si la fracción es un medio, la unidad se
divide en dos partes iguales y el punto que corresponde a esa fracción es el que
indica la mitad de la unidad. Para representar en la recta numérica una expresión
decimal se puede expresar como fracción común (aunque no es necesario).

En muchas ocasiones se ubica por su significado. Las fracciones impropias, que


pueden aparecer representadas como números mixtos o expresiones decimales
donde la parte entera es diferente de cero, siempre se ubican en la recta numérica a
la derecha de 1. Para ello se ubica primero el punto correspondiente a la parte entera
y a partir de él, se determina en qué punto de la próxima unidad está ubicada la
fracción o parte decimal del número, siendo este último, el lugar de la recta numérica
donde queda situado este número fraccionario o fracción.

El menor número fraccionario es cero pero entre un número fraccionario y otro


existen infinitos números más, luego no tienen antecesor ni sucesor. Se dice que este
dominio numérico es un dominio denso.

Ordenar y comparar números fraccionarios expresados


en diferentes formas
Al igual que en los números naturales, de dos fracciones es menor la que se
encuentre situada más a la izquierda en la recta numérica.
Existen varias maneras de comparar números fraccionarios (o fracciones comunes).
De dos fracciones que tienen igual numerador es menor la que tenga mayor
denominador.
Las fracciones de igual denominador mantienen la misma relación de orden que sus
numeradores.
Cuando dos fracciones tienen diferentes numeradores y denominadores para su
comparación se debe conocer que:

 Toda fracción propia es menor que 1 y que cualquier fracción impropia.


 Si las dos son propias o las dos son impropias se aplica el procedimiento del
producto cruzado.

Adición y sustracción de números fraccionarios


En caso de las expresiones decimales la adición y la sustracción se calculan como si
fueran números naturales, escribiendo la coma debajo de la coma de modo que las
unidades del mismo orden queden una debajo de la otra.
Para facilitar el cálculo en una sustracción donde el minuendo tenga menos cifras
decimales que el sustraendo, se añaden al primero tantos ceros hasta igualar la
cantidad de cifras decimales de ambos elementos y en el resultado se escribe la coma
en el mismo lugar que ocupa en los elementos de la adición o sustracción.
Para adicionar fracciones de igual denominador, se adicionan los numeradores y se
mantiene el mismo denominador.

Para sustraer fracciones de igual denominador, al numerador del minuendo se le


sustrae el numerador del sustraendo y se mantiene el mismo denominador.
En ambas operaciones el resultado se simplifica si es posible.
Para adicionar o sustraer fracciones de diferente denominador se calcula el mínimo
común múltiplo (m.c.m) de los denominadores, se amplían los numeradores y luego
se adicionan o se sustraen, manteniendo en el resultado el denominador. El resultado
se simplifica si es posible.
La adición de números naturales y fraccionarios es conmutativa y asociativa.
El conocimiento de estas propiedades nos permite aplicarlas para realizar cálculos de
una forma más ventajosa.
La sustracción de números naturales y fraccionarios por su
parte, no es conmutativa ni asociativa.

Multiplicación y división de números fraccionarios


Multiplicación
Para multiplicar expresiones decimales donde se calcula el producto como si los
factores fueran números naturales y en el resultado se ubica la coma decimal
contando a partir de la derecha tantos lugares decimales como haya en los dos
factores juntos.
En el caso de que los factores sean fracciones, se simplifica si es posible y luego se
multiplica numerador con numerador y denominador con denominador. También
puede multiplicarse primero y después simplificar el resultado.
La multiplicación de números naturales y fraccionarios es conmutativa y asociativa, y
al igual que en la adición, la aplicación de estas propiedades puede resultar ventajosa
para el cálculo.
Para dividir un número natural entre una expresión decimal (123 : 0,6) o una
expresión decimal entre otra (1,02 : 0,5) se procede a transformar la división para
eliminar la coma del divisor. Para lograrlo se multiplica el dividendo y el divisor por 10,
100, 1000,… según la cantidad de lugares decimales que tenga divisor y se procede a
hacer la división.
Otra forma sería multiplicar dividendo y divisor por 10, 100, 1000,… atendiendo a la
cantidad de lugares decimales del que mayor cantidad de estas cifras tenga. Luego se
dividen los números naturales que se obtienen.
Al terminar de dividir todos los dígitos que tiene el dividendo, si la división no resulta
exacta, se coloca la coma decimal en el cociente para poder continuar la división.

División
En el caso de la división de fracciones se procede de la siguiente forma:

 La división se expresa como la multiplicación del dividendo por el recíproco del


divisor.
 Se resuelve la multiplicación indicada.

En el caso de que alguna de las fracciones originales tenga simplificación podemos


realizarla antes de realizar el primer paso.

Números Mixtos
¿A QUÉ LLAMAMOS NÚMERO MIXTO?:

Llamamos número mixto al que tiene una parte entera y otra fraccionaria (una
fracción propia –numerador más pequeño que el denominador), por ejemplo:

Una fracción impropia


es

La parte entera es:    y la
fracción propia:
Un número mixto también es:
. Su parte entera es     y la fraccionaria
 

CONVERTIR UN NÚMERO MIXTO EN FRACCIÓN:

Las fracciones que obtenemos al convertir un número mixto siempre son impropias
(el numerador mayor que el denominador).

Es muy simple convertir un número mixto en fracción:

MULTIPLICAS EL ENTERO POR EL DENOMINADOR Y LE SUMAS EL NUMERADOR.


COMO DENOMINADOR EL MISMO:

 
4.32 Convierte
en fracción impropia:
Convierte
en fracción impropia:
Convierte
en fracción impropia:

Respuestas: 

 
 

CÓMO CONVERTIR UNA FRACCIÓN IMPROPIA EN NÚMERO MIXTO:

Vamos a hacer una división muy sencilla:

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Como ves, 36 entre 5 cabe a 7 y nos queda un resto igual a 1.

Podemos continuar haciendo la división poniendo una coma en el cociente y


bajando un cero. Pero no lo vamos a hacer.
Vamos a presentar esta división con su parte entera que es el 7 (cociente) y el resto
(1) entre el cociente (5) que es la parte de la división que nos queda sin
cociente indicado, el cociente sin hacer.
Si juntas la parte entera seguida de la parte fraccionaria tienes el número mixto:
Si conviertes este número mixto en fracción impropia tendrás:

 
que es la división que hemos hecho hace un momento.

 
4.33 Convierte la fracción
impropia 
en un número mixto.
Convierte la fracción
impropia 
en un número mixto.

Convierte la fracción

impropia  e
n un número mixto.

Respuestas:
V

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