DEFINICIÓN DE TÉRMINOS – HUME
Términos EBAU: escepticismo, experiencia, percepción, impresiones, ideas, hábito,
causalidad, creencia, y sentimiento
▪ Escepticismo: es una corriente filosófica que consiste en dudar de la validez y
legitimidad del conocimiento humano, planteando argumentos que, de una forma u
otra, pretenden derribar cualquier pretensión de verdad. El escepticismo puede
entenderse de esta manera como teoría filosófica, pero también como una actitud vital
que consiste en desconfiar de toda verdad. En los inicios del escepticismo encontramos
autores clásicos como Pirrón o Sexto Empírico; y en la modernidad, Hume y su
empirismo será uno de los mayores escépticos, pues desconfía del valor de conceptos
como causa, yo, verdad, Dios o sustancia.
▪ Experiencia: En Hume experiencia sería sinónimo de percepción y, por lo tanto,
principio de todo conocimiento. Para Hume el conocimiento humano comienza en la
experiencia, termina en la experiencia y sólo es válido cuando puede referirse a una
experiencia empírica. De esta forma termina convertido en uno de los conceptos más
importantes del empirismo de Hume.
▪ Percepción: Criterio de conocimiento, según Hume, que hace referencia a toda
experiencia que está presente en la mente del hombre, ya sea sensorial, pasional o
reflexiva. Es el límite y posibilidad del conocimiento. Incluye lo que podemos ver, oír o
tocar, pero también lo que sentimos, o aquello que estamos pensando o razonando.
Para Hume la percepción se puede dividir en dos tipos fundamentales de conocimiento:
impresiones e ideas, que pueden ser simples y complejas.
Hume define percepción como “todo lo que puede estar presente a la mente, sea que
empleemos nuestros sentidos, o que estemos movidos por la pasión o que ejerzamos
nuestro pensamiento y nuestra reflexión”.
▪ Impresiones: “aquella percepción en la que “sentimos una pasión o una emoción de
cualquier clase, o cuando las imágenes de los objetos externos nos son traídas por
nuestros sentidos. […] Son nuestras percepciones vivas y fuertes.” El concepto de
impresión es fundamental para entender la filosofía de Hume, pues sobre él se
construye todo el conocimiento humano. La impresión nos sirve como criterio para
criticar ideas: todas aquellas que no se originen en una impresión deben ser
rechazadas. Las impresiones se refieren al aquí y al ahora, a lo que estamos viviendo
en el momento presente. Hume distinguirá dos tipos de impresiones: de sensación
(experiencia externa, todo lo que nos llega a través de los sentidos) y de reflexión
(experiencia interna, aquello que podemos sentir, sea hambre, sed, dolor, etc.) y
pueden ser simples (color, forma, …) y complejas (objetos completos: manzana, perro)
▪ Ideas: es una clase de percepción en la que “reflexionamos sobre una pasión o sobre
un objeto que no está presente. […] Las ideas son las percepciones más tenues y más
débiles.” Las ideas son entonces la copia debilitada de las ideas, la “huella” que nos
dejan las impresiones. Por lo que conviene dejar muy claro que serán consideradas
ideas válidas aquellas que tienen su origen en una impresión, mientras que el resto,
como por ejemplo las ideas abstractas, será sometido a una dura crítica por Hume.
▪ Hábito o Costumbre: Para Hume, la costumbre es la fuerza motriz del conocimiento
humano. La repetición insistente de experiencias particulares, nos lleva a concluir una
ley universal, y sin embargo, si lo miramos con detenimiento, no tenemos razón alguna
para concluir tal cosa. El hábito, entonces, es la base fundamental de la creencia y el
puente que, erróneamente, nos lleva a saltar de lo particular a lo universal, dando por
sentado que las conclusiones que extraemos de un modo inductivo son válidas, cuando
en realidad no lo son, pues no nos es posible hacer predicción alguna sobre el curso
futuro de la naturaleza.
▪ Causalidad: principio epistemológico criticado por Hume por conducir a una falsa
inferencia. Este principio se basa en los conceptos “causa” y “efecto”, ambos conceptos
abstractos vacíos, que no remiten a una impresión concreta. El razonamiento causal no
es una relación de ideas ni una cuestión de hecho, lo sucede simplemente es que
tenemos el hábito o la costumbre de formar la creencia de que en el futuro repetirá la
experiencia pasada, pero no podemos afirmar con certeza que sea así.
▪ Creencia: “la creencia es un sentimiento que no depende de nuestra voluntad y que
nos obliga a percibir un objeto de una manera diferente, anticipándonos al futuro o
atribuyendo al objeto propiedades que no son directamente observables”. Esta
definición que nos proporciona el propio Hume deja ya bien claro que la creencia es un
conocimiento indemostrable y totalmente subjetivo: aunque no tengamos la certeza de
que la realidad vaya a encajar con nuestras anticipaciones, las hacemos una y otra vez,
llevados precisamente por esta creencia. Aunque se trate, por tanto, de algo que no
viene avalado más que por el hábito, Hume convierte la creencia en “la guía de la vida”,
con lo que viene a afirmar la irracionalidad de nuestro comportamiento.
▪ La creencia se basa siempre en un hábito o costumbre mental, en una tendencia a
confirmar una idea, acto u operación, sin que la razón pueda intervenir en ningún
momento. La repetición de la experiencia acaba logrando que el sujeto se anticipe a la
misma, lo cual termina siendo necesario para su supervivencia, pero sin que en esta
anticipación exista un fundamento racional. Estas anticipaciones, al repetirse una y
otra vez, se vuelven costumbre y pueden alcanzar casi la misma intensidad y la misma
vivacidad que una impresión.
▪ Sentimiento: desde un punto de vista psicológico, Hume nos diría que el sentimiento
es una impresión, una percepción vívida, intensa, que nos llega de un modo inmediato.
Con todo, este concepto se completa con su dimensión moral: para Hume todo ser
humano experimenta, ante cualquier acción de otro ser humano, un sentimiento de
aprobación (placer) o censura (dolor) y estos sentimientos básicos, agrado y
desagrado, serían la base de nuestro comportamiento moral, que pivotará sobre el
sentimiento de simpatía con la humanidad.