0 calificaciones0% encontró este documento útil (0 votos) 299 vistas18 páginasLa Autoría Como Performance
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so “JEROME MEKZOZ
obra en laque pone en escena la postura del
excluido valeoso, que teproduciré posteiormente en el
tthos programstico,
Er, canuoso: Ya lo habfas dicho, sin postura no puede
haber un estatuto de autor
. invexrcapor Lejos de ser un epifenémeno que re-
vela la mediatizacion reciente y pasada de la iteratira, la
Sopeidn (consciente © no) de una postura me parece
tna parte constitu del aco cea. Una posta se
Ge adjudicar wn tomo (donner ton). al es el caso del our
tenguewr [trotamandos) de Blaise Cendtas, cuya identidad
literaia esta ligada a sus eleccionesestéicas ~a una poe
tica~ como tambien a sus tomas de posicion en el campo
Tierario contra Toy surealistas y luego contra el existen
"Wee capitulo wn de Potare baie, Blaie Cendras: posture e« poe
Aique d'un bournguer™ (pig 198150),
LA AUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL:
NUEVAS PERSPECTIVAS EN
ESTUDIOS AUTORIALES"
Inco Brrensuever, Geer BuELENS y Marys Deoor
Ghent Univerty
Este articulo propone un modelo performative de aux
torfa basado en Ia alternancia hist6rica entre conceptos
predominantes de autor/a fuerte o débi, relacionados con
procesos de escritura, publicacién y lectura, A partir de
este modelo, proporcionamos una visién de conjunto del
desarrollo histérico de estos distintos conceptos de au-
tor/a desde la Edad Media hasta el siglo xx en la literatura
inglesa. Abogamos por un enfoque més holistico dentro
de una topografia cultural que incluye contextos sociales
y factores tecnol6gicos y medisticos, ademés de otros de-
sarrollos, también culturales, como la distincién entre la
esfera pitblica y la privada.
LA AUTORIA EN LA ACTUALIDAD: COMO LAS HUMANIDADES DIOTTA-
LIES HAN CAMBIADO EL MODO EN QUE PENS
Desde que las nuevas tecnologias y el hipertexto ob-
‘tuvieron un amplio reconocimiento en la década de los
ie articulo, publica con el stlo de “Authorship s Cultural Peto
mance: Now Perspectives in Authorship Shade" ee resultado dels vet
{tcones del grupo Researes om Authorship as Performance. de fa Ghent Un.
versity (Bega). Fue publcade en un abmero especial deieado tema, et
[Srevista 4A Zateci frAnghth un Amarone & Quart) Langa
1, 201, pige 82), La atucieen 9 fepvoducimss
‘oma sutorizacdn de los attores La raducca ede Michele Guns Lop, eo
in con Aina Pérez Fonte en Toras Francés
lent original incuye, ademas des biiogratiactaayuna sta de refe
rents recomendadts hemos recaperado tens parte de las en [ssl
Dogri que epurece a nal de ee votmven206 [INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS Y MARYSA DEMOOR
noventa, muchos defensores de la denominada revolucién
digital han estado considerando los potenciales de la au-
torfa electrénica como una fuerza liberadora. Para algu
nos, la autoria electronica y el hipertexto son de facto el
despliegue de la visién posestructuralista de Roland Bar-
thes de una forma de “escritura” emancipada, descentra-
lizada, sin agentes y sin propiedad, que se da después de
Ja muerte del autor". En lugar de atribuir la agencia y
Ja antoridad a autores individuales (como originadores e,
incluso, como dueiios del texto), los profetas de nuestro
‘mundo feliz digital (brave new digital world) han solido ver la
tecnologia en si misma como un agente al cual esté. atri-
buida la autoridad cultural. El debate reciente sobre las
implicaciones legales, econ6micas y culturales de Google
Books (la digitalizacién de millones de libros, periédicos
y otras formas textuales y su disponibilidad en Internet,
junto con la violacién nacional ¢ internacional de leyes
‘de derechos de autor por parte de Google) invita a los
académicos de las humanidades a repensar sus cimientos
tedricos y metodol6gicos.
Cabe afirmar que este cambio cultural que permite
tener acceso y procesar los textos no es meramente un
cambio de paradigma 0 un giro en los estudios literarios y
culturalest; es un cambio Fadical, aunque queda por ver
si este fendmeno se convertira en algo “abundante y ex-
tafio"®. Mientras que un giro en las humanidades puede
describirse como “cualquier intento de desarrollar nue-
vas categorias de andlisis enfocando aspectos particula-
res de la cultura o la antropologia™, que generalmente
Barthes, “The Death ofthe Author" en D. Lodge y N. Wood (ed)
Malem Gti and Tiwry Harlow, Peatson, 197 (1968), pgs. SIS (re
iid en ssn a enguaje Mx ald play dea stra, Barcelons,
Paid, 1987, page 85:71)
GTS. Kuhn, The Struc of Saif Relations, Chicago, Univers of
Chicago Presy 1979 aduclén espaol ex La eirucra de as rstuaons
Sfions Mast, PCE, 2008) y [Link], “Theory Coming n Tums: Epi
temology, Heusen, and Fashion’, Tropa 16 (The Raa of Thary [La
"Rsmst dela ths, Pars, Univers Pars Oven Nanterre La Defense, 2010,
Pg 90).
"'W, Shakespeare, The Zens [Le Tempe ct 1 ecena 2, 40.
+H, Graben op. ty pig. 20. GD. Bachmann-Medic, Cured Ture: New
viento Pd Rusa, Relabeck, Rowohl, 2008
LAAUTORIA COMO PEREORMANGE CULTURAL 207
tienen que ver con una serie de nuevas preguntas (si no
ideologemas deterministas) dirigidas a los mismos textos,
de siempre (por ejemplo, “la acumulacién capitalista en
John Donne’, “el otro colonial de Dickens", “el cuerpo en
“Shakespeare”, “una lectura queer de Jane Austen", etc.),
los avances tecnol6gicos en las humanidades (digitales)
afectan tanto el dominio del objeto como las herramie)
tas metodolégicas de los estudios literarios y culeurales. Es.
tos prometen o amenazan con un genuino giro histérico,
“un cambio total de direccién y relevancia”® porque no
solamente introduciran vocabularies te6ricos nuevos, sino
que determinarin quéleemos, cimointerpretamos, leemos
y/o (i!) analizamos textos (imagenes, canciones, pelic
las, ete.), ycOmo discutimos y publicamos nuestras conclu
siones en una comunidad académica cada vez més global.
No es necesario asumir una pose de profeta para darse
cuenta de que las humanidades digitales tendrin un im-
ppacto no sélo en la epistemologia literaria, sino también
en la misma ontologéa de los estudios literarios y culeura-
les, transforméndola gradualmente desde el modelo de
erudicion (individual, especulativa) hasta el de la ciencia
(colaborativa, empirica -esto es, mas orientada hacia los
datos-). En este sentido, la lingiistica ha sido pionera
al apoyarse cada vez mas en grandes corpus de datos. El
proceso de cientificacién tendra cada vez més efectos ma-
teriales y cotidianos, ya que es probable que aumente la
competitividad entre universidades, en la cual algunas ins-
tituciones de investigacion tendran acceso a costosas bases
de datos (y a investigadores que sepan usarlas de formas
innovadoras), mientras que otras serdn degradadas a fi-
bricas de ensevianza de segundo o tercer nivel
En general, parece que la revolucién digital favorece
tun modelo de’autoria colaborativo, o incluso corporati-
vo, frente al modelo tradicional de autoria individual que
usualmente se identifica, tanto por sus defensores como
por sus detractores, como humanista. Una de las voces mas,
radicales que denuncia la posicién antihumanista asumida
por muchos defensores de Ia revolucién digital es la de
THE Graben, ot ig. 2208 INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS YMARYSA DEMOOR
Jaron Lanier, cayo manifiesto You Are Not a Gadget (201
expone una preocupacién que, mds que centrarse en la
muerte del autor” te6rica, legal 0 econémica, se preocu-
pa por mostrar Ia pérdida de agencia humana individual,
responsabilidad y control:
De acuerdo con un nuevo creda, los tecnélogosextamos com-
Virndonos [.-] en pnfricos de ordenadoresconectados 2
{es grancesaubes eomputacionales Las nodes ya'no sons
Beste sno sob cero cee compuacona ae
‘omnis grande que nosotrosmismos (J Nosacusan de tomer
Elcambio, como la Iglesia medieval temia aa prensa.
Pero] as imprentas pors mismas no oftecen naguna ara
tide un resultado iisuado Las personas, y no lat maquinas,
{on quienes craton el Renacimiento(]-Lo que porta de
inbunprentas noel mecanizmo, dino los autores
Lanier af qu, en mundo dea nora,
as conse aie Speen sina te
Spl enc tl core cea
Sepelear onl por mpl, sers decom
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Mentos! Desetatpenpetsn arena ver ite,
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LAAUTORIA COMO PERFORMANOE CULTURAL 200
rrollos, no se puede negar que estamos sumergidos en una
revolucién tecnolégica y cultural que implica una wansi-
cin importante de los medios anal6gicos a los digitales
En el proceso, estamos siendo testigos de una reestructu-
racién masiva de la cultura impresa, con su privilegio de
cesfuerzos y recompensas individuales, en una nueva ecolo-
‘gia mediatica que cultiva el anonimato y el colectivismo, la
“mente colmena” y la “sabiduria de las masas""”, No cabe
duda de que las nuevas herramientas de investigacion
como Google Books, Google Scholar, Literature Online
0 Eighteenth Century Collections Online, bases de datos
que permiten biisquedas en textos completos entre una
gran cantidad de informacién, abren nuevas aproxima-
iones al estudio de Ia literatura y la cultura. Pero, como
afectan estos conglomerados masivos de informacién li-
teraria al modo en que entendemos la historia literaria y
cultural? ¢C6mo se van a adaptar los autores y los libreros,
que dependen econémicamente del modelo comercial de
lacopia, a un mundo feliz de la digitalizacion que desdibuja
Jos limites del libro impreso? Muchos clientes y usuarios,
cegadlos por la aparente magia de productos tecnolégicos
innovadores, no tienen en cuenta las menos magicas con-
secuencias que brotan bajo su brillante superficie, como
la extraccion de datos, las bases de datos de rastreo de la
ubicacién personal, la publicidad dirigida y los monopo-
lios comerciales.
En este contexto, es ciertamente oportuno investigar
los fundamentos histéricos de los conceptos tradicionales de
autoria y copyright. Durante los dlimos treinta afios han
aparecido numerosos estudios sobre autorfa en. diferen-
tes regiones y periodos hist6ricos: algunos de ellos han
asumido el reto de investigar el auge del autor literario
como duefio y autoridad central de la obra, planteado por
Roland Barthes; otros han seguido Ia direccién de Michel
TK Kell, Ou of Conta The Ris of NenBiogiat Caton, News York,
‘Aaaison Wet, 1994 pag 5
" GJ Saronic, The Wisdom of Cron Wy th Many ae Smarter the th Fs
and Has Caletve Wisdom Sher Bans Eso Soci and Nosions Noa
ork, Anchor 2004. Traduca espol come Cee mgr gur sn Barcelona,
Urano, 2018210 INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS Y MARYSA DEMOOR
Foucault en su descripeign de funcionesautoriales como
tmanifestaciones concrets de procesoshistoricos™. Abun-
dan estudios concepmuales e hstorcos sobre autor, y el
fampo es mis proifce que nunca. La cuestén que quere-
mos enfocaren este ariulo -basado en el wabajo del gr
po RAP (Research on Authorship as Performance) en la
Universidad de Ghene™ es hasta qué punto el concepto
de peformatvidad puede resltar frucifero para la inves
tigaclon historica de la autorfa iteraria en los estuios in-
tleses, En Ia actualidad, tambiGn estamos experimentan-
So con métodos cuantitativos para estiar los concepton
ambiantes de autoria, utlizando asi nuevas tecnologtas
de invesdgacion para mancjar grandes corpus de datos,
pero la dscusion de estos nétodos va mas all de los ak
ances de ext atieulo,
THAcIA UNA TEORIA DE 1A Penronarmmpap AUTORIAL
En esta seccién de nuestro ensayo queremos descri-
bir brevemente los que nos parecen los mayores retos y
ventajas en los estudios actuales sobre el concepto y la
practica de la autorfa. Esbozaremos un modelo perforinat-
vo de autoria, basado en la alternancia historica entre los
conceptos predominantes de autor/a débil y fuerte y en las
prdcticas de escritura, publicacién y lectura que se les rela-
Gionan, Tal modelo necesita ser tanto coherente sistemsti-
camente como lo suficientemente flexible para adaptarse
a cambios hist6ricos. Basindonos en nuestro modelo, su-
geriremos entonces rutas y métodos para la investigacién
fucura sobre autoria.
Nuestro punto de partida es la observacién de una
brecha entre un concepto de autoria fuerte como agencia
THE Foucauly‘Whatisan Author" en D LodgeyN Wood, (1989),
ge 25.98 xine undanespaaicn Bi
TEs borccona, Pus 1280
grape RAP wmurapgetbelfndado en 209, form acs
mente por for autores de et acl en fel de crete, os nveigado.
[ pontocnaes ri Cowan Soren Hammer Elbe Water
‘Sts or avrgadores ink Garou Ae jmeoh, per Scheneecey
iy nnesntragge IN an
LAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL a
autnoma, creatividad original y propiedad intelectual, y
un concepto débil de autoria heterénoma (aunque hist-
ricamente mucho més predominante) como un producto
de redes culturales y de sus actos de autorizacién. Para
entender cémo la autoria ha sido historicamente performa-
da, nos hemos concentrado en las dimensiones materiales
de Ia cultura y los medios para explorar sus efectos en la
difusi6n de ideas, conocimiento y formas literarias rela-
cionadas con la autoria. Al aplicar elementos procedentes
de teorias de la performance y la performatividad, también
esperamos reexaminar el papel del género en la emer
gencia de la autoria moderna, en la profesionalizacion de
Ja escritura y en los procesos de formacion del canon a
través de los limites del género sexual [gender] y del gé
nero textual [genre]. Me. pg. 18a [INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS YMARSA DEMOOR
textos y libros) que dieron forma a estas pricticas®. No
hay suficiente, entonces, con estudiar modelos de autoria
individual o casos de autoria empirica. La pregunta teé-
rica y metodolégica es c6mo relacionar casos y modelos
individuales con su(s) contexto(s) y escenarios mediaticos
mas amplios
El reto es establecer un modelo, o una serie de mo-
delos, y luego encontrar los métodos y las herramicntas
‘con los cuales acceder a datos empiricos que nos permitan
probar la plausibilidad de dichos modelos. Franco Moretti
bfrece una posible aproximacion, la de una “lectura dis
tante™; revertir el aleance masivo del Ambito de nuestro
objeto ~miles, quiza millones de textos~ en beneticio pro-
pio con la ayuda de bases de datos y herramientas de in-
Yestigacién, llevando a cabo bisquedas cuantitativas basa-
Gas en conocimiento estadistico que comprenda enormes
‘antidades de informacion. Ademas de las dificultades
tecnolégicas para acceder y procesar Ios datos, hay un pro-
blema teérico:ctales proyectos confirmarén o trastocarén
Jas convenciones tradicionales de periodizacion?
Un modelo complejo de autoria como performance
cultural debera incluir Ia representacion de agentes indi-
Yiduales, asf como de otros actantes en el sentido socio-
Togico, incluyendo textos y otros abjetos* en “horizontes,
de expectativas”* cambiantes, ecologias mediticas™ y “re-
des discursivas” socioculturales® que habilitan y limitan
~SGEB, Latour, singh Sos: nnn Acar Thay
onion, Oxford Univers Pres, 2008, [Traducida espaol como Ransandlar
(Diet Una inreducsén aa a agora, Benos Ales, Mapanal, 2008)
SF, Moret, Gras, Mop, Trex: Abtret Mod fr Literary itor, Lone
ers, 2007 pig. 1, {Traduedo al espaol como Gries, mapas, ass odds
hiv pe le io Litera Mas, Akal, 208)
= Of B Latour op.
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seri of Minnesou Pres, {582 Exe ahiclonexpatola como Fxprinla
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Rewara formation Coty, 1973 (en lines} YM. Mel shan, Cndarending Medi
‘The Buen of Mon, Casbriaey Londce, MIT Prem, 1904 (1064). aduch
do al eepatal como Compindar iar mar de comencodn Las exec 0
‘tegen Barcelona, Paidos, 1096)
SE Rites, Disenne Neat 1900/1900 Stanford, Stanford Universi Pres,
LAAUTORIA CONO PERFORMANCE CULTURAL 218,
las performances. Esperamos que un modelo como este dé
mejor cuenta de los vinculos entre los conceptos de autor
hist6rico en diversos campos y situaciones empiricas de
escritura. Entendiendo los actos de autoria como cultu-
ralmente construidos, por lo menos parcialmente, como
performances que estan habilitadas y constrefidas por nor-
mas sociales y por distintas configuraciones mediaticas,
podemos analizar los determinantes sociales y culturales
{que influyen en el modo en que los eseritores perciben su
Tabor, su obray su propio estatus; cémo los agentes media
dores (escribas, impresores, editores, agentes literarios,
periodistas) interactiian con los escritores y con otras ins-
tituciones para crear una imagen piblica del autor; ¥,
nalmente, cémo perciben los lectores la relacién entre un,
texto, o una serie de textos, y su autor. La autoria es, por
tanto, un aspecto de lo que Bourdieu® denomina el “cam-
po de la produccién cultural”. Nosotros consideramos
que los conceptos de autoria, tal y como estin mediados,
en este campo, son cruciales para entender el campo lite
zario en su totalidad: tienen influencia en todos sus nive-
les, desde la producci6n de os textos hasta su mediacién y
recepcién. Puede decirse entonces que la autoria es el eje
de los estudios literarios. Ninguna de las teorfas literarias,
recientes, ya sea la deconstruccién, la teoria del discurso,
el nuevo historicismo o la teoria de la recepci6n, parece
tenerlo lo suficientemente en cuenta.
Siguiendo lo que se ha llamado a veces el givo performa-
tivo en cl analisis cultural, “la cultura se teoriza y se inves-
tiga principalmente como una performance corporeizada y
como un Conjunto de practicas performativas™”. Las con-
secuencias de este giro en el estudio de la cultura y, por
ende, de Ia autorfa, son resumidas sucintamente por Ute
Berns
SF Bourdieu, he Ral of Cuba! Prtucon: Eston Art and Litt
Banda Jotaon ed), Nuva ork, Colimbia Unversity Pre, 198. {Compt
Ini de areal sigunos de lon cals han sido eaducdor ch see
apa: meds pre wna ecg del car Beno ies igo, 2010
PU, Berns, "Solo Performances An Introduction” en Sela Prfrmancs Sag:
Ing the Early Moder Safin England, Amsterdatny Nueva York Rod, 2018
meld26 INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS YMARYSA DEMOOR
El andlsis va mas allé del estudio de los textos como repre
sentaciones; como expresiones de signficados o idenddades
preesi:tentes. En lugar de ell, ls textos, lasimigenes y otrar
‘Objetos culturals on tomados en consideracign en ia medida
ten que forman parte de los pracesos pyfrmativn de produc
tn de significado y de construecion de identidades™
Debe quedar claro que la performatividad no ha de ser
reducida a una mera manifestacion, ejecucién represen-
tacién de algo ya dado, como tampoco debe ser confun-
ida con la intencionalidad 0 la agencia. Mas bien es un
proceso abierto de involucracién e interaccién con otros,
actantes culturales, un proceso que puede transformar Ia
realidad o producir algo completamente nuevo, en el sen-
tido que tiene el término performatio en la teoria de los
actos de habla, tal y como es desarrollada por J. L. Austin
y aplicada al estudio de la cultura en el trabajo pionero de
Vietor Turner. Una vex mas, esta dimension productiva
de la performatividad no debe confundirse con la original:
dad o a creativided en el sentido de una creacién ex nile,
las performances estin limitadas por restricciones discur-
sivas y sociales existentes, que —como argumenta Judith
Butler co-forman y co-crean [o-author} aquello que es
producido por y en la performance En. términos mas lite
Sd pe,
2), L Aun, Howto De Thingy ith Wir en JO. Urmson yM,Sbis ed),
CGambidge, Harvard Univesity Press, 1975 [ete traduccion espaol cox
2 dulo Ca hac sa com ls plata. Palabras yon, Barcelona, Pais,
191]: V Turner, The tual Psa Srucre and Ans Stra Landses Rout
ledge, 1960 [ewadacio como f! prose ritual Madrid. Taurus 1883) y Dramae
Fis and Mtoe: Symbol Aon in Fanon So Ithaes, Cornell Univensty
Pres 1076 [wdc como “Drarss sociales y metfore ise, en 1 Cit
(ed), Antolin México, ENAH, 2008). Para una ences Je lo
onctptos de pejomotindad en i actaldad a teas de laa dacipins, ease
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Gres, Rowedge, 20075 Kemer y Stahl, "Dar 'Performasve’ als Thema
Ger Sprach und Kuleurphilosophie”, Poagona 101, 201, pigs 3564 9 E
Bochenlich The Trongermatae Pay of Peformance A Ney ht, Mi
Parcy Nueva York Rowedge, 208,
°}, Butler, “Performatie Acts and Gender Consuton: An Easy ia Phe
nomenology tn Feminist Theory en S.E- Cate (et), Pjoring Romine
‘ovine Ga! Theory and Thee Prac Bakimore y Londres, jones Hopkins
Univer Pres, 190, page 270282 (Ese waucisn expla como Actos
Povformtvosy comsttoren de genere: an enuy sobre enomenclogiay to
Fi feminine Deas nina, 1998, page 2965
LAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL a
con eno no es nada muro. Los aniliss marsias de
a form literaris, por ejemplo, levan mucho empo cn
taizando el rol co-ereativo del lenguaje, de Tos generos
Ymediosexistentes, en lo que Raymond Willams Lama
"almeaciones" es deci, "nuestas maneras norinales de
verelmundo
Cuando oigo a la gente hablar de literatura, desribiendo lo
gue fulano hizo con una determinada forma ~zeémo manej6
Ta novela corta?suelo pensar que tendrisanos que invert la
pregunta: godmo la novela corts lo mane a lv Porque cua!
uiera que haya observado cuidadoramente su propia pict
a de eseritura, con el dempo encuentra que hay un puto en
el que, aunque esté sosteniendo el boigrafo o tecleando en
Ja miquina de escribir, lo que est siendo escrito si bien no
est separado de él miso, [Link] solamente €l mismo, y por
Supuesto esta otra fuerza es Informa literaria™
Una teorfa performativa de la autorfa, basada en estas
premisas te6ricas, deberfa proceder a formular las siguien-
tes preguntas: {Como se diferencia la autoria litcraria en
la edad moderna temprana de aquella del siglo xx? De
qué modo los escritores performaban la autoria y qué actos
erformativos aseguraban formas exitosas de autopresenta
cin autorial? :Cémo puede definirse, en primer lugar,
este éxito autorial? De qué maneras se pensaba a los au-
{ores como presentes en sus textos 0 con el control de los
mismos? Como eran conceptualizadas las relaciones en-
tre autores, textos y lectores? ¢Como eran distinguidos los
autores, si es que 2 caso lo eran, de los meros escritores,
escribanos o secretarios? Era escribir, o haber escrito, un
requisito necesario para él estatus de autor? R Wiliams, op.
© Of A. Poluschegg,“Diskunonsbericht’, H. Deteing (ed), oat, pgh
LAAUTORIA COMO PERFORMANCE: ea
autor implicader
Representacién del autor empirico en el texto como
un “comunicador comunicado™*
Figura de enunciaci6n en textos narratives.
yo pestice:
Figura de enunciacién en textos liricos.
Jfuncion autoriat
1. Dispositivo histérico (contingente), controlado por
y producido en discursos e instituciones, que gobierna la
clasificaci6n y la recepcidn de textos (Foucault)
2, Referencia al autor en el contexto de la edici6n, tra-
ducci6n e interpretacién de textos.
Mientras que esta tipologia combina funciones auto-
viales extra e intratextuales sin privilegiar ninguna de es-
tas dimensiones, la tipologia de Harold Love, desarroliada
en el contexto de los estudios de atribucién, introduce un
conjunto de funciones completamente diferente, alas que
1 mismo Love denomina “autoremas” [authemes]*, Estos
no se refieren a la autoria como la “condicién de ser el
originador de obras”, sino a “una serie de actividades vin-
culadas [...] que a veces son Ilevadas a cabo por una sola
persona, pero que frecuentemente se realizan de forma
Colaborativa 0 por varias personas en sucesion’. Ast, Love
es apaz de combinar nociones de autoria como actividad
(performance) con nociones de autoria como resultado de
atribuciones (que tambien pueden ser consideradas como
actos performativs)
autora precursora:
Si “una contribucién significativa de un escritor ante-
rior es incorporada a la nueva obra”.
HL Love, op. pg. 59.
© id, ng. 10,
WC. Booth aa INGO RERENSMEVER, GERT BUELENS YMARSA DEMOOR
auutoria gjecutiva:
Si el autor es el hacedor o artifice, solo o en colabora-
ion“
autorfa declarativa:
Si el autor es el validador (por ejemplo, la Biblia King
James)®.
utoria revisionadora:
Sila obra es revisada por el autor ejecutivo u otra per
sona, por ejemplo, el editor o el censor*.
Reduciendo la tipologia de Detering a cuatro concep-
tos basicos de autoria en los estudios literarios, se puede
llegar a una tabla como la que se expone a continuacién.
Esta necesitara ser complementada con los auloremas (aw-
themes] de Love (algo que no se hace en este caso), que
podrian aplicarse de varios modos en cada uno de estos
tipos ideales de autoria
rata 1. Tipologia de funciones autoriales
Débil_|Elautor como originadar | El autor como creador de
eiones. ene texto
Fuerte [El sepiewrde Barthes: el | autor como el soberano
| esertor como una mera fun: |absoluto sobre la bray su
‘iin textual, un compllador. significado, un genio.
Los extremos marcados en este esquema son los con-
ceptos fuertemente heterénomos del escritor como una
mera funcién del (inter) texto (en la parte inferior izquier
da), y el concepto fuerte mente autonomo de “Autor Dios",
de Barthes (en la parte inferior derecha); otros modelos
existentes podrian ser clasificados como pertenecientes a
cualquiera de estos cuatro grandes tipos, con muchos con-
TB, pig 48
© mi, gs
{LAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL 225
ceptos de transicién a lo largo de la escala”” Es necesa-
rio recordar que no estamos lidiando aqui con la autoria
‘como actividad individual, sino con un modelo performat-
ve basado tanto en atribuciones como en acciones,
A estas alturas, deberia estar claro que, para aplicar
un modelo performative de autoria de maneras dtiles, las
discusiones no pueden seguir siendo exclusivamente te6-
ricas abstractas, 0 conformarse con delinear los limites
entre autorfa literaria y otras artes 0 discursos, como por
ejemplo la ley de derechos de autor. Ante todo, necesita-
‘mos analizar Ia autoria en el contexto de manifestaciones
culturales concretas (0 performances) y situaciones reales
de produccién, distribucion y recepci6n textual, tomando
en cuenta condiciones y constricciones materiales, discur-
sivas o institucionales.
ALGUNOS HITOS HISTORIOOS EN EL DEBATE
Este apartado proporcionara un estudio breve y ten-
tative de la autorfa como performance cultural en el mun-
do anglofono, indicando 4reas en las que la invest
cualitativa (es decir, basada fundamentalmente e1
ras concretas ¢ individuales de textos y estudios de mate
rial de archivo) puede ser llevada a cabo.
Dela Edad Media at siglo xv
Una de las areas en la que los conceptas histéricos de
autor pueden ser relacionados de un modo més intere
sante con situaciones reales de escritura es el ambito de la
anonimia, las iniciales de autor, Ia pseudonimia y la paro:
nimia. Aqui es necesario distinguir entre anonimia formal
(en Ia que Ios autores son simplemente desconocidos) y
anonimia intencional (en la que los autores deliberada-
ar autores econocen con agdecimienso la aistendla de Gero Gatet
toa recto de ete tol, La tes doctoral de Gut sobre Edgar Alan
oe (arssimente en caro) proporconara un estidio de cao de a aor
{ome fajormanseey a caltaraoneamencans anterior ala Gers Ge Secein.
© Gf M, WoodkanseeyP Js, Th Cnsrcin of thors: Teal Aire
phan ni ond Late, Duchy Landes, Dake Univers Pres, 1968ey INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS Y MARSSA DEMOOR
mente ocultan su nombre real, que a veces es revelado
después por ellos mismos o por otFos). Estas prcticas per
tenecen @ la historia de las firmas autoriales, entendidas
como huellas reales de los autores empiricos®, En la Edad
Media, la mayoria de los textos eran andnimos formal:
mente y pocos de los autores cuyos nombres conocemos
hnablaron de ellos mismos en sus obras, que parecen care-
cer de “personalidad distintiva™. Sin embargo, incluso en
la Edad Media existen autores que deliberadamente deja
ron huellas de sus nombres en los textos: un ejemplo es el
poeta anglosajon Cynewult, quien “cosié su nombre, dele-
treado en letras ranicas, en los iltimos pasajes de cuatro
poemas™, no por un desco de fama, sino probablemente
pata “ser recordado por su nombre en las oraciones de
otros". Solamente el descifrador de escritura rinica podré
descubriry recordar el nombre del poeta, que no esta dis
ponible de otra manera, Tal desco de oracién y rememo-
Tacién esta también presente al final de Morte Darthur de
Malory, en la edicin de Caxton:
Les racgo seforesyseforas que leen este ibro de Arturo ys
Caballeros, desde ct prindpoy hasta el fal, que zecen por
‘ni para que mientrar viva Dios me sae. ¥que cuando muera,
les uego que recen por i alma Ete libro fue terminado eh
tlnoveno ao det renado de ey Eduardo, por Sit Thomas
Mateore eabaler, ya que Jess To ade con su gran faerza,
Svinte Jesta ano de ia como de nocke™
En estos casos tenemos una performance de autoria, no
como marcador de propiedad textual, sino como una pe-
ticion de remembranza y un simbolo de fe religiosa. Las
relaciones de servicio también vinculan a los autores del
Fria Pai (ed) nm und ch: Zr Liat and Ringe
solic dar Noni Berry Noo York Be Crate 2011
"J, A. Burrow, Mil ites and thar Wik Middle Eglh itt (1100.
1300), Oxdors, Oxford Univer Prese, 2008 (1982), pig 57
i p40.
texto original dice ast prayeyouall jennie and jentghommen that
rece his hook of Arthur and ls aygts from the begynnyng to tbe end
fe pre forme wiyle Lamon hve that God seade me good dlyveraunce. A=
‘Sham Tam deed praye you all praye for my sole Fortis book was ended the
hind ore ofthe rye of King Eaward the Fourth, by yt Tooas Malo
Kags Jesu nlpe tym for Hye rez yeh a he the servant of Jesu bout
dayand mye (aped hd, page 3859), N-de as)
LAAUTORIA COMO PERFORMAN
2B CULTURAL 25
medievo tardfo y del Renacimiento no sélo con Dies 0
Cristo, sino con sus amigos y mecenas. La autoria, en este
periodo, esta generalmente disefiada para un piiblico
muy especifico; los autores se dirigen a menudo directa-
mente @ colegas escritores © mecenas como a clientes y
amigos, situindose a si mismos, asf, en una intima rela-
cién de servidumbre personal. Otro ejemplo medieval
de lo expuesto es el poema corto “Lenvoy de Chaucer a
Scogan”, de Chaucer, en el que el personaje hablante/
escritor “Chaucer” solicita a un miembro de la casa de Ri-
cardo ut que hable bien de él:
Scogan, que te arodillas en el origen del arroyo de
Ia graca, de todo el honor y a excelencia.
Alina de este arroyo, me encuentro yo,
apagao como 3 extra mucin, cad en emo 0
Sin embargo, Scogan,recuerda la amistad de Tully
jmenciona a m amigo alla donde pueda fructiear Adie
PE intenta no volver desconsiders al Amor
Muchos de estos textos se caracterizan por un sabor
‘muy personal. Esto no es sorprendente, en tanto fueron
creados en redes sociales de intimidad; frecuentemente
circulaban en manuscritos de autor o de escriba destina
dos a una lectura muy concreta que, en muchos casos,
seria realizada personalmente por el autor empirico del
texto. En estos circulos 0 comunidades de lectura, las
relaciones personales entre autor y destinatario son la
norma®. Otro ejemplo llamativo de la Edad Media tardia
seria el del poeta Thomas Hoceleve, cuyos escritos son
SD Senate, Satepuany, Low ond Se, Cambridge, Cambridge Univer
siyPres, 208
EI ext orginal dice as “Scogen that knelt at dhe suemes hed/ OF
pace, ofale honour and worthyest,/ In ends of which tem am lo
ed Forget in solariewderneae ~/Ye,Scogen ene on Tallis Kynde-
tesi/ Mane thy rend, there # may Ect / Fare ana Toke thow never
Ltt Love diye (G- Chater The Rade Chaucn, ex LD. Benson (ed) Ox
ford, Oxford University Pres, 1088, pg 855,143). [N-de lar]
© Q£A.F-Maroti joke Dons, Cre Pot Madon, Univer of Wisconsin
res, 1986 y Manus rng ahd te English Renate Lyris Wonca,
“Unierty Pres, 1985; M.D. Brvoly AF Marotn (ede), Pn, Mars
forms: Te Chnging lations of he Matin Bay Morn Eng
‘Sho Sate Univers Pree, 2000,225 INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS Y MARISA DEMOOR
inusualmente autobiograficas: apelan en gran medida 2
su propia vidya su trabajo como escriba en la oficina de
Privy eal, suplicando a st lectores comprension y com
pasion, Hozctve es ambien el nic poeta medical
res cuya obra se conserva con su propia caligrafa, mien-
{Eas que en la mayoria de los casos las copias de escriba
son la norma, :
En el periodo moderno temprano, los textos, enten-
didos como payormances servian para recordar el ator al
Tector-a través de la escrtara, para volver a hacer presen
tecl autor como persona, mediante una ropresentfiacién
raves de la tepresentacion. Tales perfrmancestextales
de “autorta soci™, sobre todo en poemas como los de
Donne 0 Shakespeare, pero también de otros esritores
menos dstinguidos, fueron medios de interaccion entre
personas que se conocian, que estaban presentes 0 que
Por lo menos no eran demasiado distantes las unas de ls
Stes Puede se frustrate dare cuenta dla poea evden
Ga que queda de estos contextos materiales y personales
Coneretos de a temprana literatura moderna Los lectores
Posteriores a menudo encuentran diffe, st no imposible,
econstruir una narrative biografica aceptable (0 al me
hos plausible) de los sonetos de Shakespeare, porque nin-
grmo de sus destnataios intratextuales, ya sea el hombre
‘oven o la dama oscura, tienen nombre en los poemas,y
Ta famosa dedzatora de 160 al “solo progentor™ ir
mada por "T-,bien puede era alabanza del impresor
al mismo Shakespeare, con la errata “Mr W.1L", en lugar
Ge "WS, las itiiales de William Sbakespeare™, Por el
WM, Beell, Social Authonsiip and the Advent of Print, Baltimore y Londres
urn dewns enc Vlec, Jclclons, 201, pig 1). Tunties be
eon
sere onal fue ix poets etre de tpn erin
EAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL, ee
contrario, el extuto de textos méiicosycentfics ofrece
indieaiones sobre el modo en quelasscitodescenfeas
cambiantesinformaban la autaconsruccion autora,
autores de fa modernigad temprana can destacadathen.
te presente, como en los caos de Willam Harvey, ane
Sharp o delat atorasfemeninas de los recetarion us
lad de conoeimientoformada por amigos familiares”
Ta aparicin de la imprenta introduce gradvalmente
nuevas prtias stories poration Mientras que la
production y la recepcion ‘xn se dexconectan cada
Yee mas fauna de la ot, los nombres las fines de los
Inaciones de dentiablidad ycoherencia Como expica
Thomas Hobbes en 1640,
La conexién entre autores y lectores mediante los
{ibienejpeculativa sobre dea de atora de Shakespeare” (Bi, pig, 75) en
las tensiones ene manusritoy cara impresa, vase Re Win, “Our Good
Wil Shakespeare's Cameo Performances” en U Bern, oh. at pgs 6789. CF
E Ghee, Shakey Liter huh. Cambige Cage Unters
"te timbito de ivetacn exw de lot apes del proyecto doctoral
de inci Clarsout cn starco de RA Sobre sutra Cena fen.
bs ya Ghat rig os Gnd oeviery” Soa A
InGeendih and Tye Cela enh Conary Burp Ne
Keowee ond Forms, The Royal Soe, Lanes, patio Ge O10 eonterenca
ined En al menos un eso ard, ators de wn reetaa ve to presente
Anu lecores agregar firma en mancacrn al pagina del ale cada
‘opin npr (vine E Rata, The Eaprend Ent Houshnper Fore Ue
0 seo Ladi, Houten, Conk, Se [Ta Beil aor
fan Handing ond exe Satis Hk Manchester, G2). Los eutoes
redecemes 3 Matin Spies por lamar auesr stencion haa ea fete, Pa
FMpricca posterior de ince fea cites en ios iron vase ni
{The Bletf Nawa and Pat |... Gustin (6), Ono, Orford
‘niveriy Prem, 1994 pas 1677 (Exin caducion espa come Bes
Aeon Ney Po Mad, Alarm 300)228 {INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS YMARISA DEMOOR_
textos se vuelve tenue y cada ver més frdgil". Mas atin, el
niimero de autores compitiendo por I atencién de los.
‘mecenas y, mis tarde, de los compradores en el mercado
literario, explota hasta tal punto que la marca especial de
distincién vinculada al “noble titulo de autor™ comien-
zaa perder valor. Cuando Ia autorfa se convierte en un
fendmeno de masas, deja de ser especial y digna de men-
ion. En la Edad Media, Aristoteles era “el autor™®. Dado
‘que, en la Modernidad, el ntimero de autores es legi6n, el
autor individual desaparece en la masa de autores. Para
quién entonces puede un autor, por no decir el autor, con-
vertirse todavia en acontecimiento?
Una especie de contrapartida compensatoria a este
desarrollo es quiz’ el hecho de que cl acto de lectura sea
concebido en analogia al modelo discursivo de interac
ion oral: “la lectura de los buenos libros es como una
conversacién con los mejores autores del pasado". A esta
‘concepeidn se puede agregar la imagen de los libros como
‘buenos compaticros o amigos, que desarrolla John Ruskin
a finales del siglo xx y que Proust se cuida de refutar en
su ensayo Sobre la lectura, sefialando la diferencia radical
(que subyace en la comunicacién literaria en cuanto a tem-
poralidad se refiere. Para Proust, leer se convierte en un
{cto solipsista, reflexivo, quiz incluso masturbatorio: un
didlogo del yo consigo mismo (“fecundo trabajo del espi-
ritu sobre si mismo") -similar al concepto de soliloguio tal
FEED, Mekierich, Print, Manusnpt and he Seach for Onde 1450189,
‘cambrtige, Cambnage University Press 2005. Para etude de co més det
(lindo fet siglo se, ver Beenameyer, “Angle of Contingency, Lie
‘Kulp Egon de 13 Jrhunde,Tobingen, Nieves, 2007
‘Young, “Conjectures au Orginal Competion: Ina Leer othe Astor
of Sr Charles Grandson" Th Compl Wk, Posy and Po ol. 2 | Nicos
(ea), Hldesheim, Obs 1968 (1729), ig. 50.
2 GA}. Minis, Madea! Thar of Athi: Scat itary Ais ix
the Lae Mil ga, Aldershot, Wilwood House, 1988,
‘Descartes, ciao en M, Prout, "ures de lecare”, Patches mings,
‘ass, Gallina, 1992 (1010), pe 235. (El orginal anc dice fo siguiene:
Brigette de tous les bons lives ext comme une conversation ac es pS
hones gens des sgcles pass quien ont es auteur” Latraducsin 8 6t
‘Antonio al Mien Re Descartes, Dsus dl fede Madi, Eda 032. Sin
LAAUTORIA COMO PERFORMANGECULTURAL, 0
[Link] fue establecido por Lord Shaftesbury en el siglo
xm para el proceso de eseritura y autoria®,
eet mien discursive de autora de masa ya no de-
aber autores en el sentido de hombres reprentativas
(Ralph Waldo Emerson); ya no deberia ser un titulo de
prestigio o distincién a ser obtenido a través de la prac
fia de i autores ninguna aworidad expel del aur
realidad, esto podria significar la autoexplotacion de
talento postco en ara de una supersvencia economic:
‘mente precaria como escritorzuelo [hack] en la calle Grub
¢ Londres, con el impresor-editor como “succionador de
cerebros” [brain-sucker] demandando constantemente co-
Pas fracas para ln prensa As, en la eaicaturaseioeo-
mica” [como reza su subtitulo: “Serio-Comic Caricature”
3 [Serra ig senocrm cage)
sumiblemente escrita por John Oswald y publicada en The
British Mercury en 1787, el padre empobrecido del poeta
llega a Londres en el ditimo minuto para salvar a su hijo
dela inanicion®. El humillado autor regresa a una vida de
granjero para substtuir:
El teridle mogullo que provoes tal lamentable extrago en
suecrebo jive raiment termina a hands
para siempre ef culto pagano a Apolo; jura que no camblaria
tina sola sonrisa desu querida Nancy por lot lemosfavores
de las Nueve Musas: que preferira planar eoles ene fina
paterna, que cultvar, con Homero, Ossian y Virgil, las mis
sas cmas del Parnaso®
Pocos textos ilustran mejor que éste el estatus.
0 «cl estatus paradéjie
code la autoria como performance cltaral del sig x en
adelante, atrapado entre la gloria y la miseria, el éxito y la
inanicién. La autoria piblica pierde su prestigio. Lo que
es necesario entonces es un excedente de energia inver
Sinftesbury,ecer duque de (A. A. Cooper), Soiloguy: Or Advice oan
Aor Sinden Eon: mpi Wits Sa ie ond Pasha Wn,
Gen ends), Sega Homann bong, 1817),
© Los autores agradecen Ate Jameson que lamar su atencin acl ete
texto, que se encuentra aceable en [Link] yBeresmeyer staan230 INGO BERENSMEYER, GERT BUELENS YNARISA DEMOOR
tido en la presentacién y puesta en escena de los autores
en los medios, en el marketing de rostros y firmas ~algunos
autores tendrin que ser construidos como mas especiales
‘como mas valiosos que otros-. De ahi el auge de retratos
de autor”; de ahi el nacimiento de la critica literaria en el
siglo xvi, cuando los periddicos se convierten en un im
portante foro pubblico para la segmentacién del mercado
Titerario en autores mas 0 menos valiosos. En el siglo xx,
el estatus especial de un pequefio miimero de autores era
subrayado por el disefio de sus libros producidos en masat
en la cubierta de la “Charles Dickens Edition” de 1867, la
firma del autor estaba estampada en oro, atin cuando la
firma de Dickens era conocida por ser excepcionalmen-
te inestable. Nombre y firma, asegura el folleto de esta
edicién, “pueden sugerir a los compatriotas de! autor la
vigilancia cuidadosa de éste sobre su propia edicion y su
esperanza de que siga siendo la preferida cuando los deje
para siempre”, intensificando asi el vinculo personal en-
tre el autor y sus lectores
Ya a mediados del siglo 20x, esto produce nuevas ten-
siones para los autores, quienes son forzados, cada vez
‘mas, 2 poner en escena su personalidad en el mercado lite-
rario, Evidentemente, el culto romntico del genio ~tal y
como fue expuesto en Conjeturas sobre la composicin origi
ral [Conjectures on Original Composition) (1759) de Edward
Young, que celebra al poeta como una figura cultural de
autoridad sublime- depende de una configuraci6n histo
rica especifica de situaciones de escritura y de condiciones
materiales de publicacién y de publicidad. Es tal vez Tho-
mas de Quincey quien ilustra mejor la brecha cada ver
mayor entre las autodescripciones autoriales y las realida-
des materiales. Como muchos escritores profesionales de
su tiempo, De Quincey oscilaba en los limites entre, por
© Véase M, Eee, “Seventeen Century Female Author Porat, Or, The
Company She Keep ene misma nimero de ZAM. Zaisf fr Ana wd
Aurion A Quarry of Languagy, Loan and Cale en el que fue par
sicado orglalmence ete articlo (001, 2012, pags. 31-0) Sobre a hisoris
‘medica fe fongrtas de ston weiss M, ickenback, Dar Autor ine
Madinsontn: ashe sine Nom, Mri, Pik, 2010
™ Apud P Sclicke (ed), The Ofnd Conpion Chor Dice Anvesary
aon Ondo, Oaford Univers Pres 2011, ag. 208
LAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL oat
un lado, la estética del genio y, por el otro, la compulsion
de la produccién literaria puramente cuantitativa [hack
suiting)
Siglos ancy ax
De todos les virions, ninguno tenia una cncapién mas nble
‘dese vcacn que Cory ninguna leg a adiar ms
‘copldanonte dl emarc dea autora
“John Gross"
Con Dickens y De Quincey hemos alcanzado cl siglo
xmcyla controversa sobre qué conaitaye la autorfay como
fe supone que los autores eben ser cefinidos, xn asonto
deraban a sf mismos profesionales y que estaban preoct-
Dados por su posicin en la sociedad. Tanto los escrtores
in euestin de la autoria ya las difcltades relavas ala
promocidn de un escritor en autor merecidamente pop
Fer Decidieron dramatizarladifel stoaci6n del auton, @
convert asus héroes Hterarios en poyormancsautriales
Richard Salmon, en su artculo sobre el ldngsroman,
proporciona tna tiea vision de conjunto sobre los ato.
Fess sus novelas de aprendizaje,empezando por Sartor Re
tarns de Carlyle y iguiendo con Edward Bulwer Lyton,
gue escribid divetsos bldungsronans desde The Disouned
(1828) y Godolphin (1838) fasta alcanzar s1 “expresion
mis coherente® sein Salmon, en Ernet Matinvers (1837)
Yen su secuela Ale, or The Mytres (1858). Muchos de Toe
Ztoresvieorianos més destacados explicaron coment
ron sus perspectivas sobre la tora de forma privada en
sus diaros y carta, ye forma pbica en contribuciones
tn pertodicos y revstas, para incorporar Finalmente sis
prntos de vst en sus novelas como parte de sus propios
Yoesfecionalizados™ Autores como Thackeray y Dickens
Tis fe and alle the Man of Lite: gh Ltory Lif
Penguin, 1991, pi. ST
200, Londres,
* R. Salon, "The Genealogy of the Literary Bildungromas: Edward
Balverdgtion and WM. Thackeray”, Suds in he Nee 96.2008, ig.Ea INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS Y MARYSA DEMOOR
que comentaron pablicamente la posicion del autor, fie
Gionalizaron su propio camino, a veces arduo, hasta com-
vertirse en autores dst seller en. sus respectivos Bildungso-
mans Pendennisy David Copperfield. Sus preocupaciones por
Ja profesionalizacién de su trabajo resultaron en el apoyo
abierto y la adhesin al Gremio de la Literatura y el Arte
fundado en 1851"
El creciente miimero de textos en el siglo xix y la cre-
ciente diversidad entre los mismos autores se reflejé en
el conjunto de conceptos utilizados por aquellos que se
ganaban la vida a través de la pluma. Autores, escritores,
hombres de letras, periodistas, gacetilleros [penny-anen),
hacks. cada uno de estos términos, en orden descendien-
te de respetabilidad, se referian al escritor profesional".
E] final del siglo 10x los vio unidos en la Sociedad Profe-
sional de Autores, establecida por Walter Besant con la
intencién de protegerlos de la piraterfa y de editores sin
cescripulos que utilizaban a los autores para su propio be-
heficio. Estos y otros asuntos relacionados son referidos
con franqueza en la novela de George Gissing New Grub
‘Snret (1891), en la que Jasper Milvain representa la clase
de Ios hombres de letras; Edwin Reardon, el autor en dif
cultades; Harold Biffen, el autor genial; y Marian Yule, la
Joven eseritora hack
Con la obra de Henry James sobre la autoria, una nue-
‘va era es anunciada. Los puntos de vista de James son ex-
plorados tanto teéricamente (en sus introducciones a la
fedicién de Nueva York), como en la ficci6n (como en sus
natraciones breves “La lecci6n del maestro”, “La figura de
Ja alfombra’ ~con su interesante lucha sobre la posesion
de la supuesta clave del significado verdadero de Ta obra
Ge un attor~ y “La vida privada”, con su puesta en escena
Ge una clara divisién entre el personaje pablico del au-
tory su genio creativ, literaturizados como dos personas
complementarias). En el perodo victoriano, entonces, las
tensiones y fricciones entre performanees autoriales indivi
TB Fine, “Literary Paspers and Profesional Authors The Gul of Lite
sacar and Are, SEL Shuang iteire 13001300 984, 199, pag 28.
CEN. Cons, De Coon We Le 150 Gonury Grub Stet, Cambri
LAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL, as
duales, comunitarias y sociales se intensifican; el proble-
‘ma fundamental parece ser una distancia cada vez mayor
centre las crecientes presiones de la realidad, por un lado,
yla necesidad de seleccionar una posicién de observador
convincente, una postura que pueda permitir una pers
pectiva coherente sobre presuposiciones de significado
cultural en competencia. Los autores estan lamados a
rear combinaciones convincentes y normativas de image-
‘es del mundo, valores y disposiciones de conducta como
fundamento de obras literarias. Sus teorias sobre la vida y
clarte fusionan lo estético con lo social y pretenden salvar
Ja distancia cada vez mayor entre discursos diversos y una
fuerte presién social hacia el consenso. En la Inglaterra
victoriana, los autores y los hombres de letras son aclama
dos como sabios. Pero las miiltiples presiones sobre estas,
figuras piblicas (Carlyle, Arnold, Ruskin, Morris) para
que comuniquen un cierto mensajelos lleva en direcciones
muy divergentes politica y estéticamente. En este sentido,
tuna estrategia para mantener una consistencia interna es
‘1 predominio cada vez mayor del narrador autorial como
‘observador superior, un medio de negociaci6n entre pers-
pectivas individuales, comunitarias y sociales. Pero la po-
Sicién del narrador autorial en ficci6n, como la posicién
del autor/a mismo/a en relaci6n con la obra, es precaria.
{J Hills Miller” ha mostrado c6mo, en la obra de Geor-
ge Eliot, los criterios del narrador autorial para ordenar
dobservaciones en un todo significativo son socavados por
la calidad metaforica de estos mismos criterios, creando
asi una tensidn entre las reclamaciones de validez cienti-
fica y analitica del narrador autorial y su incongruencia.
La erosion victoriana de certezas preciadas, encarnadas
en el fracaso del narrador autorial para garantizar la co-
hherencia de sus observaciones, puece ser vista como una
preparacién del terreno para experimentos modernos
posteriores con las categorias narrativas de experienciali-
dad. Los dos debates mas destacados que han desgastado
la posicién canénica de los grandes autores clasicos han
sido el de la autoria de las épicas homéricas y el que suge-
7 "Optic and Semiodc
HL Bockley
|, The Wor ofon [INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS YMARISA DEMOOR
ria que Francis Bacon era el autor de las obras de Shakespeare.
El fuerte incremento numérico de autoras mujeres hacia
finales de siglo lev6 a situaciones dramaticas, como las
‘que figuran en New Grub Sire (1891), de Gissing, y Red
Patiage (1900), de Mary Cholmondeley.
En el cambio de siglo, la cultura visual emergente y
la creacién de un publico lector masivo lev6 al auge de
la cultura de las celebridades, en la que los autores 10
eran conocidos solamente por su obra, sino también por
su personalidad, su casa y su retrato. El novelista y poeta
de transicion Thomas Hardy criticaba esta comercializa:
cién de la autoria y Ia nueva obsesi6n por el personaje del
autor, pero al mismo tiempo coopers avidamente en el
desarrollo de la industria de Wessex, basada en Ia regién
fccional de sus novelas. Respondiendo al interés del pi
blico por todo lo elacionado con el autor, Hardy animaba
yayudaba a escritores, seguidores y peri
su imagen. Gon los aitos, ayud6 2 editar postales con fo-
tografias de escenas de Wessex, un mapa que permitia a
los lectores y turistas descubrir el paisaje de Wessex, un
‘alendario con citas de sus libros, una linea de cerémica
pintada a mano con disefios y versos relacionados con sus
hovelas y mucho més. Hardy incluso revis6 diversos ma-
nnuscritos para libros sobre su obra y su region imaginaria,
y recibia a, 0 se carteaba con, numerosos periodistas que
querian escribir sobre éf™.
En Estados Unidos, una tensin similar entre concep-
tos y performances de autoria es evidente, por ejemplo,
cen las relaciones y reacciones de Herman Melville ala pu
Diicidad y a la eritica literaria. La continuidad de la fgu-
ra del autor de un libro al siguiente era una expectativa
normativa, que conectaba estética, moral y estabilidad ps-
cologica. Melville se rebel contra esta identificacién de
estética y moralidad y contra la tendencia concurrente de
Jjuzgar las obras literarias en términos morales. En lugar
7 Hardy ese objeto del proyecto doctoral de Vicky Vasteenbragge
smareo del grupo RAP. Como pate de un wabaj en curso, su articuls
LAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL, 238
de adaptarse a las necesidades del mercado, se alejé de
41, adoptando “posturas de evasién™”. La “resistencia al
mercado” de Melville, segiin Jasper Schelstraete, es “una
intensificacién del ideal romantico del Genio, donde el
Autor ya no es solo independiente de la sociedad sino que
también la desprecia”™. Esto anticipa a los autores moder-
nos posteriores cuyo credo era doater le bourgeois, escanda-
lizar alas clases medias. Cuando Roland Barthes escribio
"La muerte del autor”, su propia autoria puede que esti-
viera todavia modelada por esta actitud antiburguesa de
Ja vanguardia, a un tiempo que relacionada con la reac-
ci6n francesa de la nueva novela antihumanista contra las,
normas tradicionales del realismo literario. Pero, como,
nos muestra la desaparici6n del nowoeat roman desde la
década de los setenta, éste es un camino que no ha sido
transitado por muchos.
Incluso los mis moderno (sta)s y mas destacados jue-
0s literarios tanto con Ia desaparicién (Samuel Beckett)
como con la aparicién muy marcada (Raymond Feder-
man) de rastros autoriales en textos literarios,siguen for-
‘mando parte del trasfondo historico de la legitimacion,
paformativa, aunque obligatoria, de los actos comunicati-
‘vos -hasta que con Blanchot, Barthes y Foucault, legamos,
al pathos de la negacién y de la disolucién-. Los mantras
del fin de la autoria y de la autorizacién son ya otro pas
de la Modernidad; el reverso de la medalla que celebraba,
alautor como el monarca de la obra a imagen de un dios.
‘Cuando se planes el proyecto RAP, elegimos terminar
‘nuestras investigaciones a principios del siglo xx, asumien-
do que cualquier concepto de autoria deconstruide por
los vanguardistas modernistas y postmodemistas debia
haber sido establecido antes (asumiendo también que
su establecimiento era un proceso més interesante para
TFA Kacnel, “Windsor Thing Hernan Maile nd the vention of Autrsip
in NnaotCotry Anu, Bera ea, Peter Lang, 1982 pag. 68. Para a
‘dl de caso mis detallado, ese. Berensmeyer "An Insane Deseo See the
Author Herman Melville, Henry James, and the Ambiguities of Genderes A
thorp’, en A}. Zerein (ed), Gone and Craton:236 INGO BERENSMENER, GERT BUELENS Y MARSA DEMOOR
analizar que su desmantelamiento). Segin Marketing the
author", los autores modernistas se mostraron més ha
biles en crear yoes autoriales que beneficiaran tanto su
capital simbélico como el econémico. Sin embargo, asu-
mimos que, incluso hoy y en el futuro, las cuestiones de
autoria -bajo muchas apariencias distintas, ysujetas a las
nuevas presiones tecnologicas y econémicas~ continuaran
teniendo un impacto social y cultural
Se podria especular, entonees: epor qué los lectores,
(la mayoria de ellos, por lo menos) no estan satisfechos
con la escritura sin autor y con los textos sin autores? Una
respuesta posible es, obviamente, la nocién de sentido
comin segiin Ja cual los textos no erecen en los Arboles,
sino que son producidos, en la mayoria de los casos, por
personas reales en condiciones de vida real, y las intencio
hes de estas personas y la influencia de estas situaciones
concretas de escritura no pueden no importar, aunque
sea al menos ocasionalmente, por lo que no hay una bue
na raz6n para ignorarlas si, haciendo estudios literarios
yculturales, podemos valernos de suficiente informacion
sobre ellas. No hay razén para excluir dogmaticamente
informacion accesible para comprender los textos.
Ota posible respuesta esta relacionada con la funcién
autor en este aspecto, el autor como constructo sirve de
dispositive adyuvante que asiste a los lectores para mit
gar los efectos (potencialmente negativos) de las nuevas
Configuraciones de medios. Es un dispositivo adyuvante
en dos sentidos: cuantitativo y cualitativo. Cuantitativor se
vuelve cada vez mas importante en una época en la que
Ja comunicaci6n escrita e impresa es dificil de controlar,
debido a su enorme cantidad (un argumento muy fuer
te para el siglo xvim segiin Gifford Siskin"). ¥ cualitativo,
porque los autores también funcionan para “focalizar el/
los agente(s) para la precaria coherencia de un texto lite-
nasa Ti 1S tant Page ea S08
The Vink of tng: Literate and Social Chagrin Brian, 1700183, Balt
more y Londres Johns Hopkins University Press 1000. Qf 1. Maruca, The Wk
{fk Auth end the Engh Ts Troy, 1650176, Sete y Lone, Unk
LAAUTORIA COMO PERFORMANCE CULTURAL a
rari" En otras palabra, los ectoresno pueden soporar
Is Feferencalidadinsegura de los textos, eapeiamente
de nquetos estos que Son percbidos com iteraron Es
por ellp que es necesrio ewablecer un ctr de contin
fencia® sfmbslic para encarnar y absorber lo que Zeck
Hama “el exces iveductbie dela contingencia sobre la
necesidad™. autres la nstaion a cual ab
fees capactad de absorcton dento del arco des
Feuraclones historias variables, abe aad
Ta historia de la autria podiia esenbise, entonces,
como la stova de su afm o contestada aide le
sSimidad, como parte de la histora de la comunicaion,
dion (j de habiacion) extemadamente divergentes para
romper Ta fjacion wnlateral de una funciona con
trgrbento temporal eapectico, locale histrico (como to
Rize Foucault) y evinrsimplitesciones epistemologiss
tomo, por ejemplo una welcologa lines desde Is preme>
ern, pasado por ia modernidad, hasta la posene
dernidad
Coenusion
Los t6picos pueden, después de todo, ser verdad. Qui
24 Internet y otros medios contemporaneos inauguraron
tun retorno a formas casi premodemas de colectivizacion
¥ anonimizacién del conocimiento. Quiz4 la representa-
Gién casi espacial del conocimiento en la red recuerda al
viejo orden de los pai ret6ricos como indicadores y asis-
tentes en la produccién de textos, aunque de una mane-
ra mas movil y fluida, en Ia forma electronica de enlaces
y etiquetas. Se afirma, una y otra vez, que Internet y su
des-autorizada “mente colmena” estén a punto de reem-
“TR Bi, “Der ‘Autor’ al iologinehe Dsposon”, en FJunnids, ©. Lauer
45 Winko (ede), Rit ds sur Zur Bowery net marten Ber
Fragen, Niemeyer, 1900, pg.
", Tte, Die Pat der Phantasm: Die fe dis Phantasmatichen in den
nun lon, Viens, Pasmagen, 1997, pa. 184as [INGO BERENSMEVER, GERT BUELENS YMARISA DEMOOR
plazar las reliquias legales de los derechos de autor y la
futoria como ereacién individual, como si la red fuera
ia topfa realiada de la deture barthesiana que circula
libremente. Es cierto que, de modo parecido tanto a la
revbrica antigua como alas visiones postestructuralistas, la
informacién que se puede enlazar a una fuente identifica
ble et menos importante en la red que la generacion de
nuevas conexiones, a través de la capacidad de vincular y
de buscar la dispersign centrifuga, més que un retorno &
Ja fuente. Las paginas de desambiguacién de Wikipedia es
tn adquiriendo tna fancién simular para laclasiieacion
de informacion a la que realizaban los fool retGricos en
Epocas anteriores. Peo, por otro lado, el debate mundial
sobre el asentamiento de Google Books ilustra que al me-
nos la nocin legal continental del copyightcommo un dere-
cho de autor (en contraste con las tradiciones britinicas y
estadounidenses) no esta muerta del todo®,
El pathosformel de la muerte del autor, utilizado en un
sentido positivo o negativo, te ha convertido en un lugar
comin bastante tillado en estas efusiones de la critica
cultural. Los problemas més interesantes y difciles res
den en otro lugar. Podemos darnos cuenta con faciidad
de que, més alla de una comprensién cotidiana y poco
problematica del concepto de autorfa, se abre un amplio
Panorama de “adsenpciones de funcones altamente proble-
maticas y una historia compleja"*, Tras despedirnos de
10s aforismos radicales modernistas y postmodernistas, es
tamos ahora en el momento de reevaluar la autorfa como
tina ausencia viviente, que no puede declararse muerta
hi mucho menos deconstruible: Creemos que se deberia
poner atencion alo que Google Books hard ala larga con,
6 signficard para la autora en el sentido de Jaron Lanier
la responsabilidad individual respecto a fragmentos de n-
oni explo en lari de Martha Woodmanice aco ee
Erin nin de i dma cotn derecho moe, nts que a nae de
‘pigs inca son derechos sabe a obra, Debio asa nonin nt
Toltrgo de este exto waducimos eprght come dele dest xcepcion de
(Ste uate cue lv ddsenca lava. IN- elas] .
formacién, la distincién entre texto y su contexto o entre
él texto como producto o como proceso®. Los conceptos
de ereatividad individual y de unidad estética de la obra,
en oposicién a la desintegracion de la mescolanza, son difi-
ciles de aniquilar. La idea de obra maesiva, y nuestro anhelo
de obras maestras escritas y firmadas por individuos iden-
tificables, esta simplemente demasiado viva.
Para poder explorar la autoria como performance cul
tural no se necesita tanto una historia de los conceptos
© ideas como una historia de los discursos y los medios.
Desde esta perspectiva, mas sistematica pero esperamos
que también mas empirica, la autoria literaria moderna
(entendida como una serie de performances especificas y,
porlo tanto, también especificamente limitadas) depende
de una determinada configuracién de la sociedad, de una
determinada mediatizacién de las actividades literarias,
de determinados desarrollos tecnol6gicos, y de ciertas
caracteristicas discursivas como la cada ver mas relevante
distincién entre dominios piblicos y privados de existen-
ca, Estos factores, en su conjunto, forman una topografia
cultural. Para poder estudiar la autoria como performance
cultural, entonces, seré necesario tomar en cuenta las con
timuas interrelaciones y choques entre las practicas hist6-
ricas reales de escritura y publicacién, por un lado, y los
conceptos cambiantes de autoria, por el otro, Esperamos
que el proyecto RAP (y, como parte de esta empresa, stu
revista electrénica Authorship, lanzada en 2011*) sean'un,
paso mas en esta labor académica.
i Fupawick, "The Digital Furure of Authorship: Rethinking Originalig",
ule aching 12,2011, pags 12
© La revi, Auton ‘omexsthorbipugentbe] hz publcado
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