UNIVERSIDAD PERUANA DE CIENCIAS APLICADAS
FACULTAD DE COMUNICACIONES
PROGRAMA ACADÉMICO DE COMUNICACIÓN Y MARKETING
Evaluación Final
Para optar el grado de bachiller en Comunicación y Marketing
AUTOR(ES)
Chuquilin Zelada, Fiorella Elizabeth (U201311876)
PROFESOR
Castro Castro, Carlos Ulises
Lima, 5 de julio de 2019
Mi experiencia en el entorno laboral sobre la ética
Recuerdo la primera vez, y hasta el momento la única, en la que yo me vi envuelta en un
problema referente a lo económico en mi trabajo. Una persona que se encontraba dentro
de mi cartera de clientes me pidió facturar más del precio real. Sin embargo, todo pasó
de una forma tan casual y rápida, como si se tratase de algo muy común, que cuando
reaccioné ya me encontraba envuelta en esa situación.
Según el autor Sandel “La democracia no requiere la igualdad perfecta, pero si requiere
que los ciudadanos compartan una vida en común”, aquí es en donde yo tengo que
comenzar a desglozar lo que me pasó y porque creo yo que cometímos actos en contra
de la moral y la etica.
En primer lugar, mi trabajo consistía en generar ordenes de servicio para el
mantenimiento de las puertas de las cocheras en los condominios, lugar en donde
conviven muchas familiar y una persona se engar de la administración y gastos del
edificio.
Un buen día resiví la llamada de mi clienta, con quien ya tenía una relación de
confianza y buen trato. Recuerdo claramente que el monto de su facturación era de
1200.00 soles, una vez generada la orden de servicio, pactados una fecha y hora para la
realización del servicio, mi clienta comenzó a contarme una historia que hasta ese
momento para mi significa una simple conversación sin importancia.
Dentro de su conmovedor relato, donde basicamente me comentaba los grandes
esfuerzos que ella hacia para mantener la administración del edificio en correcto
funcionamiento y con los mejores proveedores, llegaron las confusas palabras para mi
en ese momento “tu no me podrás hacer un favorsito”.
Un favor dentro de mis posibilidades concistian en agilizar una orden de servicio,
asegurarme de que el servicio tenga el correcto mantenimiento, o incluso hasta aplicar
ciertos descuentos adicionales. Todo ello eran cosas que yo podía manejar, que habia
aprendido y sabía como se deberia proceder, en este caso mi clienta continuo “podrías
facturarme 1500.00 soles y te deposito ahora mismo los 1200.00 soles, lo que pasa es
que ese extra sería mi esfuerzo”.
Como había comentado lineas arriba, mi clienta y yo habiamos entrado en un grado de
confianza tal que yo sabia que ella siendo administradora del edificio recibia un sueldo,
y era mucho más que el minimo establecido por ley. Aquí es en donde yo cito
nuevamente al autor “Y entonces, con ese fin, la cuestión de los mercados es en realidad
una cuestión acerca de cómo queremos vivir juntos”.
Durante los siguientes 60 segundos de la llamada pensaba en que lo que me estaba
pidiendo practicamente era un robo a las personas que viven en el edificio, que ella
estaba siendo victima del consumismo y queria siempre más de los que ya tenía, lo que
le reconocían por su trabajo incluso más que las personas que conviven con ella día a
día, iba a engañarlos y yo sería parte de eso.
Mi reacción en primera instancia fue decirle que yo no estaba autorizada para realizar
ese tipo de favores, a lo que mi clienta respondió que prefería hablar con un supervisor
o directamente con el gerente comercial, cosa que para mi fue un alivio, desvíar toda la
responsabilidad a otra persona.
Sin embargo, el caso seguía en mi escritorio, mi jefe se comunicó con la clienta y
autorizó la transacción, todo ello frente a mí, yo seguía pensando que eso estaba muy
mal y no debía hacerse porque se supone que dentro de una empresa seria este tipo de
cosas deberian ser sansionadas de forma tajante. Sin embargo, todo continuo de mal en
peor para mi, mi jefe me pidió que fuera yo quien realice esa facturación y la metiera al
sistema.
El problema para mi es aquí, donde tenia yo que firmar una transacción que sabia no era
correcta, inicialmente me negué a hacer la facturación, argumentaba que eso era un roba
y no estaba bien. Mi jefe, por el contrario, alegaba que mi clienta firmaría un contrato
con 6 mantenimientos fijos con la empresa y que eso se renovaría una vez concluidos,
practicamente era un trueque en el que ambas partes salian ganando, menos los terceros.
Por la presión del momento yo accedí a realizar la transaccion, me sentí tan responsable
y complice como mi clienta y mi jefe.
Es a partir de ese momento que yo deje de sentirme comoda en mi trabajo, llegar a la
oficina era un recordatorio constante de que habia sido participe de un hecho negativo y
que atentaba contra otras personas, quiza no fue algo muy grave, el monto dividido en
todos los inquilinos no fue mucho tal vez, pero de todos modos la forma no fue la
correcta. Yo tomé la decisión autónoma de renunciar a ese trabajo, porque yo no quería
seguir siendo infiel a mis propias creencias, a mi etica y a mi propia moral.
Sandel dice “La injusticia es el primero de los efectos que provoca la intromisión de
los mercados.” Cuando leí esta lectura se me vino a la mente este suceso laboral, lo
injusto de la relación para con los inquilinos, por que no estan informados de los hechos
y pagan cuotas pensando que estan justificando los servicios que reciben, pero sin
embargo estan pagando los caprichos y malas mañas de otras personas que prefieren su
riqueza personal antes de una convivencia sana.
La injusticia conmigo, asi lo sentí cuando por superioridad de tener un puesto de mayor
rango al mio, me obligaron a realizar acciones que yo no quería, sin embargo yo fui
capaz de decir “no más atropellos a mi moral y etica” pensé que ese pudo ser el inicio
de mucho más cosas peores y renuncié, pero los inquilinos?, ellos se enteraron?,
seguirán pagando caprichos de la administradora?; ellos confiaron en ella y ella
traicionó su confianza, entonces hasta que grado llega a ser correcto confiar en que
nuestro entorno tendra la misma moral que nosotros.