Violencia en el Deporte: Claves Científicas
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CCD • AÑO 4 - Nº 6 - VOL. 2 • MURCIA 2007 • PÁGINAS 151 A 166 • ISSN: 1696-5043
LA VIOLENCIA EN EL DEPORTE:
CLAVES PARA UN ESTUDIO CIENTÍFICO 1
Antonio Sánchez Pato1, Mauricio Murad Ferreira2, María José Mosquera González3,
Rui Manuel Proença de Campos García4
1 Universidad Católica San Antonio de Murcia (España).
2 Universidade do Estado do Rio de Janeiro e Universo (Brasil).
3 Universidad de A Coruña (España).
4 Universidade do Porto (Portugal).
Introducción Puesto que existe el término y no cayó en una herramienta educativa (Murad, 2004;
desuso, existe también el referente al cual Mosquera, Lera & Sánchez, 2000; Sán-
En demasiadas ocasiones, el sustantivo se aplica. chez, Mosquera & Bada, 2004).
violencia aparece asociado al sustantivo La violencia constituye un tema de La violencia dificulta el natural discu-
deporte –y en tal relación que el primero constante actualidad, no existiendo nin- rrir de las cosas, empañando o malogran-
se predica del segundo–, existiendo una gún periodo en la historia de la humani- do empresas humanas, pervirtiendo su
intencionada traslación de significados dad que esté libre de ella. Más aún, la his- sentido e impidiendo el progreso. Desde
que son, en su naturaleza, contrapuestos. toria de la humanidad es vista por algu- las guerras al terrorismo, pasando por el
La violencia es un fenómeno universal, nos como la historia de los medios y de asesinato, el homicidio, el robo, la viola-
una cuestión general; el deporte, un locus los modos de practicar la violencia. Para ción, los insultos, las amenazas, las agre-
(Pereira, Costa & García, 2006), uno más unos (Elias & Dunning, 1992), esta evolu- siones, etc., se suceden a diario, a cada
de los espacios donde se encarna, toma ción describe un proceso de civilización, instante, actos protagonizados por y ha-
vida y se propaga la violencia. en el sentido de disminución del umbral cia los humanos que tienen por objeto
El deporte –como el juego–, en sí mis- de tolerancia hacia la violencia; para menoscabar posibilidades y cercenar de-
mo, más allá de la pléyade de significa- otros, al contrario, se trata de una muta- rechos a todos aquellos que la sufren. No
dos que ha ido adquiriendo con el tiem- ción o variación en sus formas de mani- sólo eso, la violencia adquiere las más
po, a través de usos y costumbres, se festarse, estando siempre presente y en la extrañas formas: física, simbólica, psico-
identifica con el placer, la diversión y el misma proporción. lógica, verbal; y viste los más variados ro-
entretenimiento. Muy al contrario, la vio- Sin duda, la violencia en el deporte es pajes: contra las mujeres, los niños, los
lencia representa, en sus diversas formas una cuestión relevante: la violencia está ancianos, los intelectuales, los demócra-
y manifestaciones, una acción contra el presente en la historia y se hace patente tas, las minorías, los credos, las religiones,
natural modo de proceder o suceder las en nuestra sociedad en diferentes ámbi- las opiniones, los sentimientos, las modas,
cosas, una acción en contra de los dicta- tos; asimismo, en el deporte hay violen- etc.
dos de la razón y la justicia. cia por ser éste una institución social; y, En esta tesitura, y a pesar de que en
No obstante, existe violencia en el de- a pesar de ello, en él también existe no- muchas ocasiones el deporte ha sido in-
porte. Como existe en las guerras, en la violencia, esto es: el deporte es también terpretado como lucha o guerra simbóli-
política, en la economía, en la aplicación
de la justicia, en las relaciones interper- 1 Este artículo es resumen de parte del marco teórico de la tesis doctoral de Antonio Sánchez Pato (2006), ti-
tulada La violencia en (de) el deporte: representaciones culturales. Un estudio a través de entrevistas a diferen-
sonales, etc.; esto es, en cualquiera de las tes colectivos que forman el INEF-Galicia, el cual, a su vez, tomó como base la fundamentación teórico me-
actividades que componen el quehacer todológica del trabajo desarrollado por Mauricio Murad Ferreira en su tesis, titulada Das relaçoês, fronteiras
e questionamentos entre violência e futebol: fundamentos sociológicos, antropológicos e estudos-de-caso no
humano. Se puede constatar desde cual- Clube de regatas Vasco da Gama (Rio de Janeiro/Brasil) e no Futebol Clube do Porto (Porto/Portugal). Ambas fue-
quier enfoque de análisis que utilicemos. ron codirigidas por la Dra. María José Mosquera González y el Dr. Rui Manuel Proença de Campos García.
ca (Marsh, 1978), los mecanismos que ral de violencia que ha recorrido la histo- 2. En la actualidad, parece probada la
propician la aparición de conductas vio- ria de la humanidad. En este sentido, es presencia de violencia en el deporte, es-
lentas en los espectáculos deportivos son ampliamente aceptada la teoría de Nor- pecial y significativamente en algunas
similares a los que residen en otras ma- bert Elias sobre el proceso de ‘deportivi- modalidades (fútbol, baloncesto, hockey
nifestaciones de violencia humana: terro- zación’ y civilización que han sufrido los hielo, etc.), tanto dentro como fuera del
rismo, violencia doméstica, acoso, etc. pasatiempos populares en la Inglaterra campo de juego (del lugar donde se desa-
Evidentemente, el deporte no es un foco Victoriana de mediados del siglo XIX; de rrolla la competición). Los datos, así co-
de violencia, ni cuantitativa ni cualitati- cómo esos pasatiempos, algunos de ellos mo las investigaciones al respecto, a tra-
vamente; más aún, es uno de los ámbitos bastante violentos, incluso crueles, se re- vés de los medios de comunicación e in-
de la vida social donde más controlados glamentaron, principalmente a través de formes policiales, de federaciones y de
están los mecanismos reguladores de ta- la labor en las Public Schools. A esta vi- investigaciones académicas (Mosquera &
les conductas. Sin embargo, es un espa- sión subyace la idea de que el origen y Saavedra, 1996; Mosquera, Saavedra &
cio simbólico de pacificación y de violen- desarrollo del deporte moderno es para- Domínguez, 1998; Murad, 2004), consta-
cia contenida o mediatizada hacia el re- lelo al proceso histórico de civilización tan esa realidad. Como expresamos en
sultado deportivo. Es una representación, que experimentó la sociedad en todos los otro lugar: “a presença da violência no fu-
una puesta en escena de las diferencias órdenes. Así pues, si la violencia ha ido tebol, dentro e fora do campo, é real, in-
existentes entre las capacidades huma- perdiendo terreno en la civilización occi- discutibel e preocupante, nâo se pode ne-
nas, encauzadas hacia una resolución pa- dental, también lo ha hecho en los pasa- gar” (Murad, 2004, p. 3).
cífica a través del enfrentamiento –de- tiempos populares. En este sentido, en- 3. Pero no se trata sólo de un hecho, si-
portivo– directo entre personas o grupos tendemos que la historia del deporte no que representa, además, una preocu-
de personas; acompañados, en ambos ca- moderno responde a un proceso de regla- pación, un sentir de la sociedad sobre es-
sos, de otros muchos seguidores, quienes mentación de ciertos pasatiempos popu- ta cuestión. Así, el Eurobarómetro “Citi-
trasladan a sus ídolos la responsabilidad lares, lo que nos lleva a pensar que am- zens of the European Union and Sport”2
del éxito de tales enfrentamientos. bos, deporte y reglamentación, son inse- revela que el 32% de los ciudadanos de la
Así las cosas, en este ensayo propon- parables. Unión Europea (un 47% en el caso de Es-
dremos las bases necesarias para abordar Evitamos el debate sobre si las prácti- paña) considera que uno de los aspectos
la cuestión de la violencia en el deporte cas físico-deportivas anteriores (egipcias, negativos del deporte es la violencia.
desde un punto de vista científico trans- griegas, romanas, por nombrar sólo algu- De este estudio se desprende que la
disciplinar. nas) son o fueron deporte; lo que sí pare- violencia, así como las situaciones nega-
ce claro, al menos desde la perspectiva tivas asociadas al deporte, representa pa-
Violencia y deporte: actual, es que algunas de ellas eran espe- ra los ciudadanos de la Unión Europea un
abordando la cuestión cialmente violentas. El origen de estas motivo de preocupación. Sin embargo,
actividades fue religioso (un numus) o bé- soslayando estas cuestiones de carácter
Para poder establecer algún tipo de re- lico (Eichel, 1973), siempre con trasfondo negativo, la gama de valores que pro-
lación lógica, sólida, entre la violencia y lúdico, aunque muy diferente a lo que mueve su práctica es muy importante, re-
el deporte, es preciso realizar una aproxi- hoy entendemos por deporte. Si en aque- saltando la necesidad de desligar la vio-
mación consecutiva: reflexionar sobre la llos momentos existían reglas, era básica- lencia –entendida en sentido amplio– del
historia de la violencia en el deporte; ofre- mente para mantener la vistosidad del deporte, ya que así lo exigen los ciudada-
cer datos sobre los acontecimientos vio- juego, reforzando el elemento alea. Hoy, nos europeos.
lentos más graves que se le asocian; co- de acuerdo con las exigencias sociales, 4. Así pues, partiendo de que en la ac-
nocer el sentir de la sociedad sobre ellos; vamos mucho más allá y el deporte se ha tualidad se constata una preocupación
afrontar las cuestiones conceptuales im- erigido en baluarte y guardián del respe- social por la existencia de acontecimien-
plícitas; y, finalmente, centrarse en los to al reglamento, a las leyes, y en repre- tos violentos asociados al deporte, es pre-
medios de comunicación, por su relevan- sentante del juego limpio, como horizon- ciso abordar ciertas cuestiones concep-
cia a la hora de fijar en nuestro subcons- te de verdad del comportamiento en so- tuales.
ciente colectivo la relación entre ambas ciedad. Por ello, cuando ocurre un suceso En primer lugar, establecer con claridad
realidades. violento causa extrañeza, puesto que la relación que existe, o puede existir, en-
1. En primer lugar, podemos preguntar- cuesta asimilar que el lugar simbólico de tre dos conceptos que remiten a dos rea-
nos por la historia del deporte –y por la la redención, del enfrentamiento más allá lidades acaso diferentes: violencia y de-
historia de la violencia en el deporte–, de la confrontación física, pueda verse porte. Tendremos que analizar si es apro-
para conocer si está jalonada por actos burlado y padecer aquello que pretende piado hablar de violencia en el / del / en
violentos, y si reproduce el proceso gene- sublimar; esto es: la violencia. torno al deporte, y de si existen deportes
violentos. También hemos de intentar res-
ponder a qué es y por qué es la violencia,
2 Special Eurobarometer 213 “Citizens of the European Union and Sport”. Fieldwork October-November 2004.
Publication November 2004. Unidad de Deporte del DG EAC, encuesta sobre la práctica y la imagen del
cuáles son sus tipos, manifestaciones,
deporte dentro de la Unión Europea. causas u origen, así como sus sinónimos
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y antónimos. Hemos de aclarar de qué ti- el deporte profesional, ya que ejemplifica mente, sitúa el problema en su punto de-
po de deporte estamos hablando, de qué las acciones de violencia más espectacu- bido; cuestión que no parece relevante
niveles y qué elementos entran en juego lares, ampliamente recogidas por los me- para la mayoría de los medios de comuni-
cuando conectamos ambos conceptos. dios de comunicación. Sin embargo, nues- cación, que suelen optar por el sensacio-
De hecho, debemos especificar qué tra preocupación no debe reducirse sólo a nalismo (Roversi, 1996). Incluso, el sensa-
permanece como propio –específico, pe- él. De hecho, las conductas más habitua- cionalismo tiende a estimular la violencia.
culiar, característico– del deporte cuando les de exclusión, discriminación, abuso, En sí mismo, el deporte es espectáculo,
se convierte en espectáculo, ya que, en etc., que suelen aprovechar las situaciones provoca emociones y sensaciones, tanto
este sentido, lo aplicable al deporte pue- deportivas para tomar expresión, ocurren en quien mira como en quien practica;
de ser aplicable a la música, al teatro, a fuera de este ámbito, desplazándose a la cuando se produce una noticia extraordi-
la novela o al cine; pudiéndose hablar, en escuela, al grupo de amigos, a las activi- naria en este mundo, los ingredientes se
la misma medida, de violencia en el cine, dades extraescolares, al ocio o a la recrea- combinan alcanzando la mayor difusión.
en la literatura, en el teatro, o en la mú- ción. En estos ámbitos el individuo es más Los sucesos violentos que acaecen en el
sica, sin dar con ello por sentado, en nin- frágil, se encuentra más indefenso. Debi- mundo del deporte se estructuran para
guno de estos casos referidos, que exista, do a la edad, o al hecho de tratarse de un ser vendidos y consumidos a unas au-
o que ellos mismos sean formas, expre- entorno lúdico, las personas no disponen diencias que cada vez son más fácilmen-
siones o manifestaciones de la violencia. de los mecanismos necesarios para afron- te manipulables, poco reflexivas, pero
En todas estas creaciones artísticas, ma- tar las situaciones violentas. también más difíciles de sorprender; de
nifestaciones humanas (incluyendo al de- Y más allá del practicante está el es- ahí la necesidad de crear un discurso bé-
porte), sólo podemos referirnos estricta- pectador, la otra cara de la moneda: la lico y agresivo que realce el alcance de la
mente a la representación y ‘espectacula- violencia en torno al deporte. Pero, si con- noticia. Los periodistas aprovechan los
rización’ de la violencia. El deporte es una sideramos al deporte como una sola figu- sucesos violentos para ‘tirar’ de alguna
manifestación artística humana, suscep- ración (Elias & Dunning, 1992), sus tentá- declaración agresiva, intimidante, de pre-
tible de representar y de abordar las más culos alcanzan a menudo tanto al depor- sidentes de clubes, jugadores, aficiona-
diversas temáticas: el amor, el odio, la lu- tista profesional, satirizado por la afición, dos, etc., en lugar de reflejar simplemen-
cha, el progreso, la violencia..., mas no de tratado como mercancía, como al niño ti- te lo ocurrido. Además, cuando acuden a
forma –sustancialmente– diferente a co- ranizado por la excesiva comercialización la investigación periodística, lo hacen ba-
mo la representan el cine o la literatura, a que lo somete el marketing deportivo jo la premisa de descubrir engranajes
el teatro o la música. (camisetas, calzado, pantalones, comple- ocultos que aviven todavía más el sensa-
Sin embargo, el deporte no es sólo re- mentos, etc.). Se trata de otros escenarios cionalismo y continúen el espectáculo.
presentación, es mucho más: es realidad que configuran el mapa deportivo, que Sin embargo, el deporte, en conniven-
representada. Cuando la violencia en el de- abarcan tanto a deportistas, aficionados y cia y anuencia recíproca con los medios de
porte deja de ser símbolo y se convierte en espectadores, como a medios de comuni- comunicación, particularmente con la te-
real, en enfrentamiento propiamente di- cación, instituciones, organizaciones, fir- levisión, ha alcanzado el desarrollo de que
cho, surge una violencia ‘propia’ del depor- mas y políticas deportivas, entre otros. goza actualmente. El binomio que conec-
te, una violencia-del-deporte, en cuanto 5. Por último, debemos prestar aten- ta a ambos es tan fructífero como peligro-
motivada por él. Claro está, esa asimilación ción al tratamiento que dispensan algu- so. Es fructífero, porque los clubes ingre-
depende de qué entendamos por deporte: nos medios de comunicación al deporte san cantidades enormes de dinero que les
si sólo el juego reglado e institucionaliza- y a los hinchas radicales, ya que están im- permiten realizar fichajes, construir insta-
do, o también todo lo que lo rodea (públi- plicados en la asociación entre violencia laciones, etc.; y es peligroso, pues una vez
co, medios de comunicación, mercantilis- y deporte para el gran público. que se han metido en esa dinámica deben
mo, directivos, profesionalismo, etc.). Los incidentes provocados por hinchas pagar las prebendas de todo espectáculo
Así pues, urge acotar qué entendemos o por deportistas son sobredimensionados televisado, adaptando horarios y contribu-
por deporte y qué entendemos por violen- en los medios de comunicación, otorgán- yendo al entretenimiento, esto es: gene-
cia. Incluso, lo más propio sería hablar de doles una gravedad mayor de la que tie- rando espectáculo a toda costa.
violencia en ciertos deportes, particular- nen. Sin embargo, las hinchadas organiza-
mente en los deportes de masas o espec- das radicales, que aglutinan el núcleo de Conceptualización
táculos deportivos. De todos modos, pare- la violencia deportiva, principalmente en de la violencia
ce plausible considerar como deporte a los deportes de equipo, apenas represen-
aquello que en cada momento histórico se tan una minoría entre la multitud de prac- Para estudiar la violencia en el depor-
entiende por tal, lo que nos lleva a buscar ticantes y seguidores anónimos que te es preciso abordar la conceptualización
su génesis en la modernidad, su evolución acompañan al deporte. No sólo es mino- de la violencia. En primer lugar, partir de
actual hacia la posmodernidad y sus carac- ritaria la violencia dentro del deporte, si- que la concepción de la violencia a lo lar-
terísticas fundamentales (Mandell, 1986). no que, comparada con la violencia en go de la historia del pensamiento occi-
Los datos referidos a sucesos violentos general, se trata de una minoría dentro de dental ha estado ligada indisolublemente
en el deporte se centran básicamente en una minoría. Este hecho, tomado objetiva- a la concepción de hombre. Entendida co-
mo expresión, manifestación y conducta tos a cosas o personas para vencer su re- ciones bien distintas: la primera, “acer-
humana, atañe exclusivamente a la natu- sistencia” (RAE, 2006). Por lo tanto, la carse a alguien en busca de consejo”; la
raleza humana, bien por determinante violencia es un sustantivo, es un verbo, segunda, “ir contra alguien con la inten-
biológica, cultural o ambas (en este sen- así como un adjetivo (violento/a). ción de producirle un daño”. Ambas se re-
tido se debaten las posturas tradicionales Por su parte, la UNESCO (1988) la de- fieren a un acto efectivo.
antagonistas de Hobbes y Rousseau). fine como “todo cuanto se encamine a El término agresividad es posterior, y
En segundo lugar, debemos acudir a la conseguir algo mediante el empleo de corresponde a una tendencia o disposi-
etimología del término, conscientes de una fuerza, a menudo física, que anula la ción, no a un acto efectivo. De hecho, la
nuestra idiosincrasia y tradición cultural. voluntad del otro” (p. 2354), lo que impli- agresividad no es negativa, pudiéndose
Antes bien, tendremos que establecer di- ca, para Baigorri (1996), “un acto finalis- relacionar con la creatividad y la resolu-
ferencias significativas y semánticas en- ta, orientado a la consecución de algo: un ción no violenta de los conflictos. Según
tre tres conceptos: agresividad, agresión y gol, un país, un bolso, un hueco para los etólogos (Fisher, 1966; Lorenz, 1980;
violencia. La palabra violencia proviene aparcar el coche, o el cuerpo de una mu- Morris, 1967), es una característica com-
del latín violentia; su raíz semántica vis jer..., un acto en suma que no puede ser partida por hombres y animales, muy pró-
quiere decir fuerza y ésta tiene mucho gratuito” (p. 341). xima al instinto de supervivencia.
que ver. En el Diccionario de la Real Aca- Debido a la peculiar polisemia del con- No obstante, sería más exacto hablar
demia Española (RAE, 2006, Avance de la cepto ‘violencia’, que dificulta su defini- de violencias que de violencia, puesto que
vigésima tercera edición), encontramos ción, es interesante constatar que no hay, aunque la violencia tiene resultados ma-
las acepciones del término, así como en puridad, fenómenos de violencia sino teriales concretos, su definición “fluctúa
otros conceptos relacionados. Violencia sucesos (hechos temporales y espaciales) a según lo que uno percibe, quiere percibir
(Del lat. Violencia): 1. f. Cualidad de vio- los cuales se les atribuye ‘violencidad’ o puede percibir como tal; termina ha-
lento. 2. f. Acción y efecto de violentar o (Delgado, 1998)3. Tal asignación no es en biendo tantas violencias como criterios
violentarse. 3. f. Acción violenta o contra muchas ocasiones clara, debido a los di- para aprehenderla, e incluso ninguna vio-
el natural modo de proceder. 4. f. Acción versos tipos de violencia y a sus diferentes lencia cuando no hay criterio” (Michaud,
de violar a una mujer. escenarios de manifestación (léase: natu- 1989, p. 12).
En este sentido, la violencia se entien- raleza, grupos de individuos –o sociales– o También es preciso aclarar la etiología
de como una cualidad; esto es, constitu- ámbitos individuales –o individuos–). de la violencia, las circunstancias y las
ye una manera de ser, de comportarse, En tercer lugar, y partiendo de estas características que la definen, para situar
cuyo origen puede ser innato o cultural. Y definiciones, acepciones y conceptos re- un suceso como violencia o violento, bien
esa manera de ser se dice violenta, opues- lacionados, se nos abren múltiples inte- por su origen, sus consecuencias, su per-
ta a la naturaleza de las cosas, aunada con rrogantes. Lo primero que tendremos que cepción por terceros, etc. En este sentido,
la fuerza, la cual se manifiesta en una me- considerar es si la agresividad es condi- una posición básica de partida podría ser
dida desproporcionada, injusta, irracional. ción suficiente y/o necesaria para que hablar de violencia estudiando si la agre-
Prácticamente, la violencia encarna todo exista violencia. Si pareciera claro que es sividad puede ser una causa de ella, así
aquello que expresa el mal, lo malo, la condición necesaria, que agresividad y como la agresión una manifestación.
maldad. No en vano, lo malo se opone a la violencia son inseparables, condición de Si remontamos la cadena causal, la
lógica y a la moral. Por ello, en muchas posibilidad la una de la otra, entonces condición de posibilidad de la violencia es
ocasiones se reduce la violencia a lo cas- tendríamos que preguntarnos por las cau- la capacidad de ejercerla, marcada por el
tigado por la ley. Ello puede esconder un sas de la agresividad… y de la violencia, hecho de propiciar un daño, una lesión,
‘reduccionismo’ interesado que genera si- si existen otras además de la agresividad. un menoscabo en algo o alguien (incluso
tuaciones que justifican acciones que por Si la respuesta fuese negativa, entonces en nosotros mismos). Otra cosa bien dis-
sí mismas no están castigadas por el re- estaríamos hablando de violencia gratui- tinta es la responsabilidad del acto que
glamento (leyes deportivas), pero que ta, o de otras causas diferentes a la agre- desencadena la violencia (bien por acción
pueden ocasionar daños mayores. sividad. u omisión), pero eso corresponde a un
Sin embargo, lo que desvela la natura- Optamos por hablar de violencia, aun- análisis ulterior. Entonces, la pregunta iría
leza de la violencia es la acción que en- que no por ello dejamos de lado otros tér- encaminada a discernir si es lo mismo
traña el verbo violentar, que, del mismo minos como agresión o agresividad. Por hablar de violencia o de agresión, cuando
modo que ‘empujar’, ‘presionar’, implica el su parte, la agresión, del latín aggressio, nos referimos a un hecho o fenómeno
reconocimiento de una acción determina- -õnis, implica un acto efectivo que provo- concreto –por ejemplo, el deporte–, o si
da, y únicamente podemos descalificarla ca daños a las personas o a sus derechos; se está haciendo un uso impropio de al-
si quien interviene en ella merece censu- si bien, agredir (cometer agresión), del guno de los dos términos.
ra, ya que implica “aplicar medios violen- latín aggrĕdi, tenía en su inicio dos acep- Igualmente, hablando de violencia,
tendremos que plantearnos los tipos, las
3 Delgado habla de violencidad al referirse al hecho de que toda conducta humana supone algún tipo de for- causas, las expresiones o manifestacio-
zamiento o coacción: “la violencia no es, en este sentido, una cualidad de las conductas, sino un atributo
que alguien que se considera legitimado para ello les aplica desde fuera para delatar en ellas alguna cosa
nes, las características y las teorías expli-
perversa que debe ser controlada, atenuada o neutralizada” (1998, p. 56). cativas de la misma. No obstante, no de-
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bemos olvidar que nos referimos a seres origen, un logos, podremos afinar el va- En todo caso, volveremos a hacernos la
humanos, mientras que cuando hablamos ciado del concepto. pregunta: ¿existe violencia sin agresión, o
de agresión abrimos el marco a animales Estas proposiciones no pretenden esca- agresividad sin violencia? Indagaremos
y cosas, en lo referente al actor o propi- par a la mal llamada –o mal entendida– sobre la posible relación causal entre
ciador de tales conductas. En cuanto a las ‘violencia gratuita’. La gratuidad de la vio- agresividad y violencia, al menos desde el
características, hemos de diferenciar: lencia no está asociada a la ausencia de punto de vista conceptual.
quién (agresor/violador), a quién (agredi- causas que la provoquen. Todo acto, o to- Haciendo un ejercicio de gimnástica
do/violentado), por qué (causas primeras do efecto, de violencia es causal, así co- mental, podemos entender que si los ac-
y últimas –individuo, sociedad, contexto, mo ‘efectual’ (en el sentido de provocar tos violentos son destructivos y los no
etc.–), dónde (¿en el deporte?), cómo efectos, de la naturaleza que sean); esto violentos son creativos, los segundos de-
(conductas efectivas), cuándo (en qué es: tiene causa y tiene efecto. O, mejor di- ben pesar más que los primeros en la his-
momento) y cuánto (intensidad). Sobre cho, causas y efectos. Por ser la violencia toria de la humanidad. Como dice Mon-
las teorías (Murad, 2004), diferenciare- un acto, no puede ser causa sui, ni tener tagu (1990), “atribuir a toda la especie los
mos las conceptuales, que buscan qué es naturaleza impersonal; tiene efectos, evi- horribles excesos cometidos por unos po-
la violencia (desde la filosofía, antropolo- dentes o no, a corto o largo plazo, visibles cos es tan erróneo como injusto. Aunque
gía, teología, etc.), de las causales, que u ocultos, pero la violencia real siempre fuese cierto que todos los hombres son
preguntan por qué se produce la violen- tiene víctimas y verdugos, de lo contrario, crueles y destructivos, tampoco quedaría
cia (desde la psicología, sociología, etc.), todo este discurso carecería de interés y probado que lo son innatamente” (p. 241).
tanto mono causales como poli causales. sentido. La misma potencialidad que nos De todas formas, la persistente inclina-
Llegados a ese punto, centrados en un permite categorizar un acto como violen- ción que manifiesta el ser humano hacia
ámbito de expresión particular de la vio- to nos puede permitir buscar sus causas, la aniquilación de sus semejantes ha ex-
lencia, como es el deporte, buscaremos por muy ocultas que sean –dialécticas o cedido cualquier justificación biológica
sus causas, expresiones y ámbitos de ma- multicausales. y/o social. Y ya que no están del todo pro-
nifestación específicos. Una distinción básica atañe a la natu- badas, y difícil y humanamente lo esta-
Así pues, la pregunta crucial sobre la raleza de violencia, que puede ser natural rán, las máximas hobbesiana o rousseau-
violencia no es ¿qué es la violencia? sino –sirva el pleonasmo– o humana; sin em- niana acerca de la bondad o maldad in-
¿por qué la violencia? La respuesta a es- bargo, en una u otra forma, ha presidido trínseca de nuestra especie, y mientras la
ta cuestión se deriva de la constatación permanentemente la vida en nuestro pla- ciencia no lo aclare, debemos presuponer
de la existencia factual –real y simbólica– neta4. No obstante, el ser humano siem- la veracidad de los hechos. Y estos he-
de la misma. La violencia es un hecho, por pre ha ansiado la paz, imaginando paraí- chos, en abundantes casos, se convierten
lo tanto la pregunta por su naturaleza es- sos terrenales donde la violencia no exis- en actos violentos. Es cierto que los es-
tá ligada a su porqué, tal vez el único ca- ta (utopías5); como representación de la tándares que regulan los umbrales de
mino que puede allanar la explanación necesidad de huir de la realidad, creando permisividad y tolerancia a la violencia
del qué. fabulosos reinos de paz, o creyendo en la (real o publicitada) han cambiado mucho
Si damos por ganada –en nuestra refle- existencia de tiempos pasados mejores ya desde el siglo XX; a pesar de ello, la re-
xión– la existencia real de la violencia, (mitos fundacionales). pugnancia ante los actos violentos se ha-
más allá de imaginarios, o de los meta- La primera prueba frente a la violencia ce cada vez mayor, debido a su alcance
conceptos teológicos o metafísicos, por la que pasó el hombre fue la epopeya reali- moral. Además, no todos estamos de
constatación de un sinnúmero de actos zada para imponerse a la violencia obje- acuerdo sobre su significado y trascen-
violentos que aquejan a las sociedades y tiva, la del mundo hostil que lo rodeaba. dencia; de lo contrario, habría que pensar
los individuos desde siempre, cabe pre- No obstante, a pesar de la empresa co- que no son intencionados sino inherentes
guntarse: ¿por qué existe la violencia? Es- mún de luchar contra las fuerzas de la al ser humano. Mas no es así. Parece tra-
ta línea de análisis nos coloca ante la pre- naturaleza, el hombre descubrió que al- tarse sobre todo de un defectuoso proce-
gunta por las causas. Saber qué es la vio- bergaba en sí mismo una ‘violencia na- so de socialización, de un error en una
lencia implica saber por qué existe y, ade- tural’, que contenía en su propio ser una causa de la que todos somos responsables
más, su corolario nos acerca a las causas incontrolable fuerza que lo volvía violen- y en la cual estamos solidariamente im-
que hacen posible su existencia (y su ma- to y potencialmente destructor. Y, posi- plicados; esto es, la educación, la trans-
terialización). blemente, para luchar contra este instin- misión de pautas culturales.
Pero, una vez que nos adentramos en la to evocó distintas divinidades, que encar- Sin embargo, hay algo constante en to-
tarea de clasificar e identificar actos o nan las más diversas formas y represen- dos los hechos de violencia ocurridos: pa-
conductas de violencia, nos vemos remi- taciones. Prueba de ello son las distintas rece tratarse del mismo mal, lo que no
tidos al porqué, puesto que es la única religiones que profesan los hombres. nos alienta mucho a la hora de pensar en
forma de poder delimitar el concepto. Si
no existe una razón que justifique su 4 Según los cosmólogos, una gran explosión (Big Bang) daría origen al Universo, esperándose que el fenóme-
no contrario, un gran colapso gravitatorio (Big Crunch), lo destruya.
existencia, en ese caso, todo podría ser 5 Desde el modelo de la República de Platón, surgieron, especialmente en el renacimiento, utopías que imagi-
violencia. Sin embargo, si buscamos un naban un mundo mejor (Moro, Campanela & Bacon, 1990).
su desaparición, y el hecho de conside- los conflictos, contrariamente, es una for- nética y cultural del hombre (Murad,
rarla natural –cualidad humana– parece ma antinatural de actuar: es la supresión 2004). A través de ellas, es posible expli-
asociar la violencia a la enfermedad o a de la racionalidad y la aniquilación de la car sus acciones, desentrañando sus sen-
la muerte. En ese peregrinaje histórico, la natural resistencia al cambio. El cambio, tidos ocultos.
mentada maldad, encarnada en violencia la sucesión, el tiempo, acaecen de modo Por ello, acudiremos a: la filosofía, ori-
y ejercida a través de múltiples actos, ha natural, según leyes preescritas e inmuta- gen del pensamiento y de la cultura occi-
ido recabando en todas y cada una de las bles. Sólo existe un atajo: la violencia, la dental, lo que nos ayudará a plantear co-
facetas humanas, y con tal penetración interrupción del discurso. rrectamente las sucesivas preguntas (y a
que se ha llegado a decir que nos encon- la teoría política, para situar la violencia
tramos en la cultura de la violencia y del Revisión multidisciplinar en el marco de las políticas sociales que
conflicto (Howard Ross, 1995). rigen nuestra realidad); la psicología, pa-
La violencia está constituida por actos, La violencia adquiere auténtica dimen- ra fundamentar y comprender el origen
mas es su interpretación, hecha desde sión al hacerse verbo: se puede ejercer y del comportamiento humano; la sociolo-
los estamentos sociales, la que establece puede ser ejercida, tiene un sujeto y un gía, para alcanzar una visión de conjun-
su importancia y repercusión. Hay guerras objeto de la acción. Por ello, se dirige ha- to, arrojando luz en el proceso de socia-
justas e injustas, hay actos justificables e cia algo, hacia alguien, por algo y por al- lización y de construcción simbólica de
injustificables, pero, en todo caso, somos guien, pudiéndose incardinar e irradiar las representaciones colectivas de los in-
nosotros, miembros de la sociedad, quie- sobre todas las cosas (incluso sobre el de- dividuos; y, al derecho, organizador y re-
nes juzgamos. porte) y sobre las personas. En este sen- gulador de nuestra convivencia, para co-
Dice Ignacio Fernández (2001) que la tido, se puede ser violento, se puede ejer- nocer la situación actual, real y legal de
“violencia no puede justificarse a partir cer violencia, incluso se puede violentar, lo permitido y lo castigado con relación a
de la agresividad natural, pues se trata de violar: vencer, mediante la violencia, la la violencia.
conceptos distintos, que pueden diferen- natural resistencia de las personas y de Filosofía. Releer a Platón, Santo Tomás,
ciarse si hacemos uso de la idea de con- las cosas; se puede quebrar la voluntad de Maquiavelo, Hobbes, Rousseau, Schopen-
flicto” (p. 20). Desde esta perspectiva, la vivir (Schopenhauer, 2003), convirtiéndo- hauer, Nietzsche, Unamuno, Adorno, Hor-
comprensión de la violencia parece si- la en voluntad de poder (Nietzsche, 1992). kheimer, Sartre y Foucault, entre otros,
tuarse más allá del acto violento, en su Sin embargo, no es posible, como afir- nos permite ver que los filósofos se han
origen y significado, siendo el conflicto, ma el historiador Carlos Barros (1989), “un preocupado por la cuestión de la violen-
encuentros entre opiniones y perspectivas análisis global de la conducta violenta de cia desde distintas perspectivas. Por un
ante la vida, lo que genera situaciones fi- los hombres sin combinar por tanto el tri- lado, ligándola a la cuestión radical, me-
nales denominadas violencia. Se trata, a ple enfoque psicológico, sociológico e his- tafísica y teológica del mal; por otro, re-
nuestro entender, de un subproducto, un tórico” (p. 111). Posiblemente, aún no sean lacionándola, a veces en connivencia, con
excedente destructivo que sucede a los suficientes estos enfoques. Prueba de ello, el poder; en ocasiones, como condición
conflictos, perpetuación misma del en- la cuestión semántica, conceptual, devie- humana, en otras, como corrupción social
cuentro y el enfrentamiento, no del bál- ne histórica y social. Precisamos alcanzar de la misma.
samo que los solventa y los resuelve. un acuerdo sobre qué entendemos por Estudiando un fenómeno tan universal,
La existencia de los conflictos es inevi- violencia o conducta violenta. transversal a la historia, la conducta y el
table. No se puede entender la naturale- Dicho estudio, transdisciplinar, co- conocimiento humanos como el que nos
za humana, el progreso, la evolución, la mienza por analizar los discursos impe- ocupa, da la impresión de que las ciencias
vida, incluso el funcionamiento mecánico rantes sobre violencia en las distintas se disipan. No sólo por la dificultad de su
del Universo, sin recurrir a ellos. Por lo ciencias. Con ellos, tal vez seamos capa- aprehensión de forma global, sino también
tanto, la cuestión nuclear no es el con- ces de obtener una unidad de sentido, un porque nos permite darnos cuenta de que
flicto en sí mismo, precisamente por su discurso homogéneo sobre qué es el hom- las aproximaciones desde distintas cien-
posición dialéctica –como lucha de con- bre a través de lo que es la violencia, ya cias, cargadas de método, destruyen (disi-
trarios–, entendido como motor de la his- que ésta representa, en última instancia, pan), en lugar de construir el concepto.
toria y del comportamiento humano. La las limitaciones y privaciones a que se ve La violencia parece ser inaprensible al
pregunta sobre el origen del conflicto va sometido en el camino hacia su realiza- conocimiento humano, como lo son algu-
más allá de este ensayo y requiere expli- ción personal. nos sentimientos: el amor, la felicidad, el
caciones teológico-metafísicas; sin em- Tal exégesis requiere de las aproxima- odio, etc. Exceden todo estudio, todo in-
bargo, la pregunta sobre la violencia, co- ciones que desde diferentes ciencias se tento de domesticación por parte del en-
mo modo de resolver, desviar, esquivar, han ocupado de explicar o desentrañar tendimiento humano. Esta situación, que
ocultar, etc., conflictos, sí nos atañe de su naturaleza. El recorrido histórico, on- nos parece delirante, nos coloca a noso-
lleno (máxime de aquellos conflictos so- tológico en su repercusión, tendrá que tros mismos entre el ser y la nada, ante la
ciales que encuentran desahogo y mani- recalar en la filosofía, la biología, la psi- angustia, la náusea… Es posible que estos
festación en el deporte). Aunque la vio- cología, la sociología y la antropología, conceptos existencialistas sean fronteri-
lencia sea un modo habitual de resolver puesto que dan cuenta de las bases ge- zos –liminales– con la violencia.
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La violencia parece ser un hecho irre- de el instante mismo que comienza la in- Tan evidente como las reacciones hor-
mediable, al tiempo que deseable su ex- vestigación. No sólo estudiamos la vio- monales, mediadas a través de neuro-
tinción. Es difícil saber si es consustancial lencia en el deporte, sino que el decurso transmisores, lo es la percepción indivi-
o inherente a la existencia misma. Parece de nuestra investigación nos permite es- dual de las conductas asociadas a tales
más un concepto, una condición de posi- tudiar la violencia, estudiar el deporte y fenómenos fisiológicos. Subyugar la con-
bilidad, que una limitación. Sin ella, no estudiar la sociedad. En un camino (peri- ducta humana a través de mecanismos y
habría mundo, no habría vida, ni tan si- cial) inverso al habitual, partimos de los reacciones químicas implica un ‘reduc-
quiera habría paz, antítesis de la guerra y hechos para elaborar la teoría que nos cionismo’. Preguntarse por el origen de
expresión máxima de la violencia. permita estudiar y comprender los pro- las conductas agresivas (violentas), o de
Sin embargo, las conductas efectivas pios hechos (Mosquera & Sánchez, 1998, la violencia misma, va más allá del hecho
que participan de la violencia, como sus- 2002, 2003b). Es un proceso de continua de conocer los mecanismos que las pro-
trato último de las mismas, devienen his- retroalimentación que no acaba nunca, vocan, ya que los individuos perciben la
tórica y socialmente aceptables o reproba- como tampoco acaba la historia o la su- realidad desde unas condiciones sociales,
bles sobre la base de un criterio ético6, el cesión de los fenómenos. históricas y culturales concretas, que es
cual emana de la voluntad, el concilio y el Psicología. En términos psicológicos, el preciso conocer. Por ello, el enfoque debe
acuerdo de la mayoría. En esta tesitura sí comportamiento violento se refiere al ser amplio y reconocer las valiosas apor-
es posible definir, acotar, concretar e in- concepto de agresión, que es, a su vez, taciones de todas las ciencias para desen-
clusive condenar y postergar a la violen- manifestación externa de una actitud, la trañar una cuestión de tanto peso; esto
cia. De hecho, tenemos la intuición de que agresividad, y que precisa de factores de- es: debe ser pluridisciplinar, porque es
sólo en sus manifestaciones, en su mate- sencadenantes para concretarse en una transdisciplinar.
rialización, localización espacial y tempo- acción directa (Barros, 1989). Desde esta Derecho. Coexisten dos niveles a la ho-
ral, se puede conocer lo que la violencia es. perspectiva, la agresividad se entiende co- ra de analizar la violencia desde el ámbi-
En el deporte, acotando y entendiéndolo mo una tendencia, una actitud, y la vio- to jurídico. A nivel general, documentos
como aquello que representa, podemos ra- lencia como una práctica, una conducta. que regulan el comportamiento humano
diografiarla. Se trata, pues, de una formi- Desde la biología, la psicología y la en relación con los delitos, fijando las pe-
dable oportunidad (Sánchez Pato, 2006). neurociencia se aportan importantes nas correspondientes a las infracciones. A
Sociología. La cuestión que nos ocupa avances en el conocimiento de los proce- nivel particular, con relación al deporte,
va mucho más allá de la ‘violencia’ y del sos metabólicos, fisiológicos y cognitivos leyes que regulan y sancionan dichas
‘deporte’, se construye en el proceso mis- que desencadenan conductas agresivas. conductas cuando se producen en los es-
mo de la investigación, lo que hace evi- Sin embargo, las explicaciones anatómi- pectáculos deportivos.
dente que el todo es distinto a la suma de cas, fisiológicas, que implican a hormonas La violencia está presente en el ordena-
las partes. De hecho, tanto la revisión de y neurotransmisores, parecen insuficien- miento jurídico, particularmente desarro-
las teorías sociológicas sobre la violencia, tes –aunque fundamentales– para expli- llado cuando se refiere al deporte. Sin em-
su recorrido por los pensadores clásicos, car la conducta violenta. Esto es así por bargo, definir desde el derecho qué es vio-
como las reseñas a la historia en cuanto varias razones. La violencia es un concep- lencia tiene muchas dificultades, ya que
que historia de la violencia, sitúan la to que excede a la conducta agresiva, por no existe un posicionamiento claro sobre
cuestión en su perspectiva humana, his- su definición filosófica, su concreción so- ella en nuestra legislación que delimite las
tórica (diacrónica) y cultural. El estudio cio-cultural y su historicidad. A pesar de acciones que comprende y las reacciones
de esas teorías, del mismo modo que és- que se pueda probar y explicitar el fun- pertinentes sobre la violencia. La doctrina
tas lo fueron de otras, pretende producir cionamiento del cuerpo humano ante las se ha ocupado de discutir la legitimidad
una teoría mejor. conductas agresivas, bien como causante del uso de la fuerza (violencia) por parte
Dicho análisis correspondería a una so- de las mismas o como desencadenante, de los poderes establecidos; la jurispru-
ciología ‘policial’, en el sentido de que no debemos olvidar que estos mecanis- dencia muestra diferentes usos del con-
parte de un hecho, en este caso la violen- mos no son totalmente automáticos, pues cepto. No obstante, tanto desde posicio-
cia en el deporte, lo que ya exige una pre- siempre es posible un control voluntario nes acerca de la violencia que ejerce la
via determinación de lo deportivo y de lo sobre ellos. De hecho, la percepción, o propia justicia (Cover, 2002) o de los jue-
violento. Sin embargo, no alcanza su ran- cognición en un sentido más amplio, per- ces al dictar sentencia, como desde defi-
go pericial mientras no se conozcan los mite el desencadenamiento de estos pro- niciones unívocas (Sánchez Tomás, 1999),
factores que contribuyen a su aparición, cesos fisiológicos, de la misma manera se entiende que la violencia atenta contra
las causas que la propician –no hay deli- que el ambiente influye en la constitución los derechos de los ciudadanos, reconoci-
to sin motivo, efecto sin causa–, los mo- anatómica del cerebro (Sanmartín, 2004). dos en los códigos correspondientes. Éstos
tivos que la gestan y los ámbitos desde
donde surgen. En sí misma, es la investi- 6 Cuando hablamos de un criterio ético, que emana de la voluntad y el acuerdo de la mayoría, nos referimos
gación social la que crea la realidad, la al concepto normativo, legal o histórico de violencia, de lo permitido y/o sancionado en un momento dado.
No estamos diciendo con eso que tal criterio fundamente, desde un punto de vista moral o religioso, lo bue-
que la desvela a partir de los presupues- no y lo malo. Para evitar caer en un relativismo ético, entendemos que debe existir un fundamento metafí-
tos anteriores, aunque superándolos des- sico, independiente del acuerdo y de la voluntad de la mayoría.
recogen aquello que socialmente se esti- Sinónimos. En ocasiones se confunden Ámbitos. La violencia, presente en to-
man bienes jurídicos que deben ser prote- los términos agresión, agresividad y vio- das las esferas de la realidad social, ad-
gidos (como la vida, la libertad de movi- lencia. De forma sincrética, podemos de- quiere peculiaridades y connotaciones es-
miento, etc.) y que regulan nuestra convi- cir que: la agresión es un acto efectivo pecíficas en cada una de ellas. En parti-
vencia en sociedad. Por lo tanto, la cues- –de acercarse a alguien en busca de con- cular, en el deporte se manifiesta con dis-
tión de la violencia, a pesar de posibles sejo, o con la intención de producir una tinta intensidad en cada uno de sus
lecturas más profundas sobre la peculiar daño–; la agresividad es una tendencia ámbitos, correspondientes con las espe-
(¿legítima?) violencia que ejercen los tri- regida por la creatividad y la solución pa- cialidades académicas que alcanza el fe-
bunales de justicia sobre los reos, es una cífica de conflictos; y la violencia es una nómeno deportivo (correspondientes con
cuestión de acuerdo y consenso. forma perversa o maligna de agresividad7 las salidas profesionales que marca la ley
La violencia es un concepto, aunque –ejercida contra un individuo de la mis- de competencias): Educación Física Esco-
también se manifiesta en un acto que li- ma especie, injustificada, ofensiva, ilegí- lar, Actividad Física y Salud, Rendimiento
mita a quien la padece y que sólo se pue- tima y/o ilegal. Estaríamos, pues, entre Deportivo y Gestión del Ocio Deportivo.
de justificar desde el acuerdo alcanzado dos polos: una agresividad que se podría No obstante, estos ámbitos se pueden
por los grupos sociales. Es un recurso uti- calificar de benigna –competitividad–; y concretar en términos menos académicos,
lizado tanto por los ‘buenos’ como por los otra, de maligna –la violencia–. Por ello, tales como deporte profesional, escolar,
‘malos’, no siendo asimilable proporcio- no todo acto agresivo es violencia. La de tiempo libre, familiar, para todos, etc.
nalmente a lo justo o injusto, o a cualquier violencia atiende a los actos agresivos Igualmente, se puede diferenciar al actor
otro juicio de valor sobre la conducta hu- que atentan contra la integridad física, del espectador, aunque ambos conformen
mana. Así, debemos distinguir los actos psíquica o moral de las personas. Una co- una única realidad, vista desde diferentes
violentos, que lo son de forma irreprocha- sa es la violencia en sí misma y otra el puntos de vista. Así pues, los ámbitos del
ble, del uso de la violencia, que sólo es le- uso del término ‘violencia’ como licencia deporte corresponden a los distintos es-
gítimo en virtud del acuerdo alcanzado gramatical o recurso literario, bien por pacios (tanto en sentido físico como sim-
desde la ética por un grupo o comunidad adjetivar el término o para atribuir algu- bólico) donde se desarrollan las activida-
(léase Estado). Parece deseable, en aras de na de las características constitutivas de des físico-deportivas.
una mejor comprensión del concepto, evi- la violencia a algún fenómeno –léase, Manifestaciones. Son aquellas que ma-
tar adjetivarlo. Sin embargo, no semeja natural– o hecho –v.g., cazar para saciar terializan y dan cuerpo a impulsos no sus-
posible. A pesar de todo, debe haber algo el hambre–. ceptibles de cuantificarse hasta que se
común entre matar y robar por la fuerza Antónimos. No existe un antónimo han manifestado. Se diferencian de los ti-
(con violencia), ya que de lo contrario no puro de la violencia. En todo caso, sería la pos, pues son anteriores a ellos. Se pueden
usaríamos en ambos casos la palabra vio- ‘no violencia’, como negación de la mis- recoger y aglutinar en ámbitos, porque es
lencia. Lo común es el significado del tér- ma, o la paz, como antítesis de la guerra en ellos donde ocurren, y deben permitir-
mino, aunque varía el grado: en un caso (expresión máxima de violencia). Particu- nos acceder a la cadena de causas. A pe-
es fin en sí misma, en el otro es un medio larmente, referidos al deporte, serían: jue- sar de no existir una forma específica aso-
para anular la voluntad del agredido. go limpio y deportividad. ciada al fenómeno deportivo –salvo el hoo-
La legislación específica sobre violencia Tipos. Diferenciamos dos: física y psi- liganismo o gamberrismo de los hinchas
en el deporte debería ser congruente y cológica. A su vez, dentro de esta última, fanáticos–, existen manifestaciones parti-
consistente con la concepción legal más distinguimos: verbal, gestual y simbólica. culares que se le suelen asociar: discrimi-
amplia de violencia. Es fundamental le- Así, la violencia física (lanzamiento de nación (excluir del juego), “juego sucio”
gislar en el deporte como ocurre con el objetos, peleas, destrozos, etc.) ocasiona (no respetar las reglas), abuso (imposición
trabajo (mobbing, bulling, etc.), la violen- daños principalmente físicos –aunque de deportes), explotación (de deportistas
cia de género (acoso), los accidentes de también psicológicos–, y la verbal (gritos, por parte de marcas comerciales, entrena-
tráfico (conducción temeraria), etc., con insultos, silbidos e himnos y canciones dores, etc.) y dopaje (uso de sustancias
la intención de limitar en lo posible aque- hirientes o provocadoras), la simbólica prohibidas). Pero estas manifestaciones de
llas acciones que resultan lesivas para los (provocada por la vestimenta y símbolos la violencia no son exclusivas del deporte,
ciudadanos. de los aficionados, por el contenido de las sino que están en muchos otros lugares.
pancartas y los mensajes de las banderas También habría que incluir conductas que
Encuadre conceptual o por la ostentación, la discriminación, la no suelen asociarse a la violencia, pero
de la violencia exclusión, etc.), y la gestual (mímica obs- que cumplen sobradamente las condicio-
cena, aplausos sancionadores, saltos y nes para ser consideradas como tales: vi-
Expongamos ahora las categorías bási- desplazamientos en las gradas, agitar gorexia, anorexia, bulimia, dismorfia cor-
cas para la reflexión y el estudio de la vio- prendas, etc.), ocasionan daños psicológi- poral (dismorfofobia), entre otros trastor-
lencia (Sánchez Pato, 2006): cos y morales. nos de tipo alimenticio o psicológico que
someten a ciertos individuos a la tiranía
7 No obstante, intentaremos distanciar la agresividad de la violencia, estableciendo una frontera insalvable en-
de la belleza y de los modelos corporales
tre ellas, de modo que cesen las justificaciones de la violencia con relación a la agresividad natural humana. que imponen nuestra sociedad.
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Origen. Para considerar un suceso co- Significado. Viene dado por una expli- en la aprensión del concepto de violen-
mo violento, por su origen, sus conse- cación, que podemos alcanzar o no. Co- cia? Lo que ganamos es la dimensión his-
cuencias, su percepción por terceros, etc., rresponde a la manera de interpretar el tórica del concepto ‘violencia’, ya que és-
será preciso aclarar la etiología de la vio- fenómeno, independientemente de que ta sólo puede indagarse a través de sus
lencia, las circunstancias y las caracterís- cumpla o no alguna función en la socie- campos de expresión.
ticas que la definen. Entendemos el ori- dad en general o en el deporte. Es impor-
gen como causa última; esto es, una teo- tante que la violencia tenga significado, Búsqueda de un Marco Teórico
ría explicativa del fenómeno. El origen es al menos, que tenga sentido; de lo con-
genérico y constituye en sí mismo una trario, la violencia gratuita nos deja va- Aunque la violencia reside en todos los
teoría explicativa de la violencia, válida cíos, sin sentido, desorientados. Y la “vio- ámbitos de nuestra sociedad y, en defini-
tanto para el deporte como para otros fe- lencia buena” (aquella que se utiliza co- tiva, en el individuo y en su forma de re-
nómenos sociales. Sin embargo, las cau- mo último recurso para acabar con la solver los conflictos cotidianos, en la ac-
sas, unas más remotas y otras más próxi- “violencia mala”), ejercida por los agentes tualidad el nivel de violencia, en general,
mas, las identificamos con los factores del Estado, por delegación –¿usurpa- es menor que en otras épocas históricas,
que condicionan su aparición. En este ción?– de los ciudadanos en los entes su- sin olvidar los graves conflictos bélicos
sentido, la causa última, esto es, el origen praindividuales, es un precio que paga- ocurridos durante el pasado siglo. Pero, el
de la violencia, puede encontrarse tanto mos ‘gustosamente’ para poder vivir en avance y desarrollo de la sociedad hacen
en el individuo como en la sociedad o en sociedad. Preguntarse por el significado que cada vez seamos más exigentes con
la cultura. de la violencia es preguntarse por su sen- las condiciones de vida que nos rodean.
Causas. Indagan sobre el origen y la tido. Pero, ¿tiene sentido la violencia? En esta línea, Dunning (1993) presenta
naturaleza de la violencia, huyendo de la Acaso pueda estar legitimada, aunque ex- la teoría elisiana que define el proceso de
violencia gratuita, identificando los esla- prese el sinsentido de nuestra existencia, civilización de las sociedades europeas
bones de la cadena causal que permitan pero otorga un significado que, para bien marcado por un “reforzamiento de la re-
buscar responsabilidades más allá de los o para mal, no nos deja indiferentes. Su gulación normativa de la violencia y la
hechos; además, nos orientan en la bús- significado parte del hecho de que poda- agresión, unido a una disminución a largo
queda de estrategias que rompan o dejen mos justificarla o darle un sentido. ¿Lo plazo de la predisposición de la mayoría
sin efecto dicha cadena, la cual desembo- tiene en el deporte? Pensamos que no. de la gente a obtener placer presenciando
ca a menudo en acciones y conductas En suma. La violencia tiene múltiples y/o tomando parte directa en actos vio-
efectivas de violencia. Entendemos estas causas, se manifiesta en diferentes esce- lentos” (p. 85), lo que se conoce como
causas como factores condicionantes que narios y adopta distintas formas, suscep- “domesticación del deseo”. La consecuen-
propician la aparición de la violencia en tibles de ser tipificadas. Hablar específi- cia es el descenso del umbral de repug-
el deporte. camente de violencia en el deporte es te- nancia en lo concerniente a matanzas
Funciones. Uno de los problemas bá- ner ya mucho ganado en el proceso de sangrientas y violencia física, a la vez que
sicos a la hora de identificar las causas búsqueda de las causas, los tipos y las la interiorización del sentimiento de cul-
de la violencia estriba en desvelar los in- manifestaciones. Las causas, en el depor- pa, cuando la prohibición se transgrede.
tereses ocultos subyacentes, cuya inercia te, no difieren de las de cualquier otro es- La violencia es un fenómeno trasversal
dificulta combatir la violencia. La violen- pacio; son universales y anteriores en el a todas las sociedades y a sus institucio-
cia en el deporte es disfuncional al siste- tiempo. Lo que sí varían son las manifes- nes, y puesto que el deporte no es capaz
ma que configura, aunque contribuye, taciones (por ejemplo, en el deporte, ha- de sustraerse a esta realidad, aunque se-
paradójicamente, a su funcionamiento. ciéndose evidente en sus distintos ámbi- ría deseable, se convierte en un “labora-
Sin embargo, desde un punto de vista tos), pues están influidas por factores torio de relaciones humanas” (laborato-
funcionalista, alguna función debe cum- condicionantes que posibilitan que se rio social), de significantes y significados,
plir en la sociedad, sea de catarsis o de manifieste allí. Los tipos han de estable- pudiendo ayudar a conocer mejor el fe-
exteriorización de problemas estructura- cerse sobre la base de los criterios ante- nómeno de la violencia, contribuyendo a
les o coyunturales. Esta función tributa a riores (física, verbal, gestual, simbólica, reducirla y controlarla en contextos de
intereses velados, tanto de responsables etc.). violencia más amplios de las sociedades
del deporte, organizadores, directivos u Preguntarnos qué entendemos por vio- humanas.
otros, como de los medios de comunica- lencia en el deporte es una petición de Por todo ello, es preciso contextualizar
ción. En todo caso, se trata de una lógi- principio, ya que el concepto de violencia, el objeto de estudio, evitando desfigurar,
ca mercantilista basada en la búsqueda como decimos, es anterior a sus manifes- difuminar la temática, confundiendo el
de beneficios económicos. En este senti- taciones. Cuando preguntamos por vio- todo con la parte o la figura con el fon-
do, la violencia es un indicador de que el lencia en el deporte estamos realmente do; es necesario generar un marco teóri-
proceso de socialización no es efectivo preguntando por sus manifestaciones, o, co general explicativo del fenómeno de
en su misión de transmitir normas y mo- a través de ellas, por la violencia en ge- la violencia.
delos de comportamiento socialmente neral. Sin embargo, ¿qué ganamos pre- Para poder llevar a cabo este trabajo,
útiles. guntando por la violencia en el deporte nos apoyaremos en cuatro pilares:
1º. Teorías ‘mayores’ sobre la violencia comportamientos violentos cometidos por Por tanto, la cuestión radical, nuclear,
en el deporte. Aportan una visión amplia los espectadores o los aficionados (que se es desvelar las implicaciones mutuas, si
de la violencia, además de servir como producen, cada vez más, fuera del campo existen, entre violencia y deporte, entre
teorías explicativas (Canter, Combre, Uz- deportivo). No caben en el mismo saco los deporte y violencia. Más aún: saber si el
zell & Popplewell, 1989; Dunning, Murphy incidentes provocados por cuestiones me- deporte es o puede ser violencia.
& Willians, 1992; Taylor, 1971; Marsh, dioambientales (Canter, Combre, Uzzell & No obstante, existe un punto más allá,
1982; Kerr, 1994). Popplewell, 989), debidos a deficiencias en cuando comprendemos el deporte como
2º. Teorías generales sobre la socie- las instalaciones deportivas (incendios, fenómeno social y hablamos, entonces,
dad. Aportan una visión de conjunto, es- aplastamientos, hundimientos, etc.), que de violencia alrededor del deporte8. No
tructurando un marco teórico en ámbitos los debidos a la instigación de unos gru- en el sentido físico –de aledaños del es-
y factores (Díaz-Aguado, 2002; Homans, pos sobre otros; no es lo mismo la discri- tadio–, ni temporal –antes, durante, o
1950; Parsons, 1966; Wiley, 1994; Ritzer, minación que sufre un niño que es exclui- después–, sino con relación al hecho de
1997; Coleman, 1994; Giddens, 2000). do del juego por sus compañeros, que el que el deporte presente una estructura
3º. Propuestas de clasificación de teo- deportista profesional agredido por un es- que permita que la violencia social se re-
rías y factores que generan la violencia pectador; es diferente el enfrentamiento presente y se exprese a través de él. Evi-
en el deporte. Sirven como modelos para entre hinchadas, de la agresión gratuita dentemente, son cuestiones harto distin-
clasificar los factores (teorías menores) e realizada por un espectador a otro en un tas y sobre las cuales hay que establecer
integrarlos en sus ámbitos (teorías gene- establecimiento, durante la retransmisión límites.
rales); dando lugar a categorías, subcate- de un evento deportivo. Tampoco se pue- ¿Cómo podemos hablar de violencia en
gorías e indicadores de análisis (Acuña, den asimilar las conductas de exclusión a el deporte si no aclaramos qué entende-
1994; Russell, 2004; Hernández, Maíz & las agresiones físicas, ni éstas a las verba- mos, o qué se entiende, por violencia y
Molina, 2004). les, gestuales o simbólicas. por deporte independientemente? Posi-
4º. Teorías ‘menores’ sobre la violen- Para hablar específicamente sobre vio- blemente, en la expresión “violencia en el
cia en el deporte. Sirven para identificar lencia y deporte, sobre deporte y violen- deporte”, actualmente, se esté poniendo
los factores condicionantes de la apari- cia, utilizando o no la conjunción, o pro- en juego una cuestión de mayor calado:
ción de la violencia: las causas (Mosque- poniendo el valor excluyente de la dis- ¿qué representa hoy en día la violencia en
ra & Sánchez, 1998, 2002, 2003a, 2006). yunción –léase, violencia o deporte–, se- la sociedad, y cuál es el papel del depor-
Así pues, clasificaremos las teorías ría preciso hacer una aclaración. Nos te en la configuración de la misma?
‘menores’ sobre la violencia en el depor- referimos a la cuestión semántica, dis- La cuestión reviste la mayor importan-
te (transformadas en factores condicio- cursiva y copulativa que correlaciona –en cia. Tal es así, que si no aclaramos desde
nantes), junto a los autores más represen- mayor o menor grado– los conceptos de un principio esta diferencia, se hará difí-
tativos que las defienden, en ámbitos, co- ‘violencia’ y ‘deporte’. Esto es: la adopción cil avanzar en la investigación. Hablar de
rrespondientes a las teorías ‘mayores’ y en y el uso apropiado del complemento cir- la violencia del deporte implica admitir
consonancia con diversas propuestas de cunstancial de lugar: ¿hablamos de la que en el deporte hay violencia debido al
clasificación (surgidas desde la sociolo- violencia en el deporte o de la violencia propio hecho deportivo (una violencia sui
gía), referidas a las ciencias que cultivan del deporte? generis); por otro lado, si hablamos de
(del mismo modo que se sitúa a los auto- Es seguro que existe violencia en el violencia en el deporte nos referimos a
res que hablan de la violencia en general deporte, puesto que de hecho se registran conductas de violencia –violentas– que se
desde distintas ciencias: filosofía, socio- actos violentos en el transcurso –antes, dan en el deporte, pero no son causadas
logía, psicología y derecho). durante o después– de algunas competi- directamente por él, pudiéndose encon-
ciones deportivas; es más difícil demostrar trar en otros lugares.
Violencia en (de) el deporte: que existe una violencia del deporte, o, lo Paradójicamente, la mayoría de las teo-
el fondo de la cuestión que es lo mismo, que el deporte sea vio- rías sobre la violencia en el deporte no es-
lento –violencia– (o una manifestación pecifican de qué deporte están hablando,
En 1979, Gaskell & Pearton alertaban violenta del comportamiento humano, o ya que se ven dispensadas de ello al refe-
sobre la necesidad de distinguir entre el una canalización de la violencia humana, rirse a los datos recogidos en diferentes
participante y el espectador al referirse a etc.). En este último caso, habría que di- estadísticas (policiales, periodísticas, in-
la agresión en el deporte. Una cosa es la lucidar si todo el deporte es violento o só- vestigaciones, etc.), y que a priori se re-
violencia protagonizada por los propios lo alguno; desvelar si lo que entendemos fieren al deporte.
deportistas (que suele relacionarse direc- por deporte violento resulta finalmente Por eso, debemos discernir cuándo ca-
tamente con el propio juego), otra, los ser deporte o la perversión del mismo. be hablar de violencia y cuándo de acci-
dente, aunque se haya producido en un
8 Algunos autores, como García Ferrando (1990) y Durán González (1999), entienden la expresión violencia espacio deportivo o próximo. Evidente-
“alrededor del deporte” en oposición a violencia “en el deporte”, circunscribiendo la primera a aquella que mente, el desplome de una grada, los
tiene relación con la agresividad propia de los deportistas y las características específicas del juego, y que
es objeto de estudio de la psicología del deporte; y la segunda, referida a los comportamientos violentos en-
aplastamientos producidos por una ava-
tre los espectadores y aficionados, que concierne a la sociología del deporte. lancha humana, y muchas otras escenas
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violentas que se suelen asociar al deporte, porte no sea violento. Así pues, la violen- de Fútbol, para incentivar la elaboración
no están causadas por él, aunque sí sean cia en el deporte es otra cosa y se refiere de leyes adecuadas y de acciones articu-
responsables los organizadores del espec- a conductas violentas ampliamente cono- ladas que permitan reducir la violencia
táculo deportivo por no tomar las medidas cidas, que proliferan por distintos espacios asociada al deporte.
necesarias para evitar que ocurra. sociales y que recalan en el deporte por Pero, ¿por qué se crea una comisión
Si aceptamos que hablar de violencia en diferentes causas (que será necesario des- para erradicar la violencia en los espec-
el deporte es hablar de las conductas vio- velar y afrontar), pero que están más allá táculos deportivos, cuando ésta –asu-
lentas que se producen con claridad en el del reglamento, aunque la propia estruc- miendo nuevas formas– continúa en au-
ejercicio del deporte, dentro de un plazo tura de la actividad las facilite. mento en la sociedad en general? ¿No se-
de tiempo razonable (como hace la Orga- Conclusiones provisorias. O el deporte rá porque nuestra sociedad tiene asigna-
nización Internacional del Trabajo, 2003, es violento –implica en sí mismo violen- das unas determinadas cuotas de
con respecto al trabajo), podríamos librar cia, o situaciones que la generan, siempre violencia a determinadas instituciones, a
a éste de acusaciones tendenciosas, in- y en todas las circunstancias– o en torno determinadas situaciones y grupos de
fundadas y malintencionadas que lo utili- a él se produce violencia –por las razones personas, de modo que cuando se exce-
zan como chivo expiatorio de otros males, que sea–, o es utilizado como chivo ex- den salta la alarma?
con o sin connivencia de poderes públicos piatorio de la violencia estructural y en- El deporte cumple una función en el
o privados. Probablemente, y a pesar de la démica de la sociedad. O ninguna de las mantenimiento del sistema social a través
ingente cantidad de literatura existente anteriores posibilidades, ya que el depor- de una determinada tasa de violencia
sobre la violencia, estamos más cerca de te es algo más complejo, puesto que no simbólica. La preocupación surge cuando
llegar a un acuerdo sobre qué es violencia tiene naturaleza propia y, por ello, adop- la violencia simbólica se convierte en re-
que sobre qué es deporte, lo que dificulta ta las más variadas formas y manifesta- al, fáctica, material. En este caso, es ne-
hablar de la violencia en el deporte. El ciones, al hilo de los tiempos y de los in- cesario restablecer el equilibrio del siste-
problema radica en el hecho de referirse al tereses de distintos grupos. Este hecho, ma. La violencia en el deporte es fruto de
deporte como un lugar físico, como pue- en sí mismo dialéctico, coloca la respon- cambios sociales que transformaron la
de serlo el trabajo (el lugar de trabajo), sabilidad en la sociedad a la hora de ha- violencia simbólica en real, dando lugar a
cuando es mucho más que eso. Es tanto cer, generar y mantener un deporte que una problemática ante la que la sociedad
práctica como expectación: se practica a no sea violento, que no dé oportunidades no puede quedar impasible.
distintos niveles y se ve en directo o a dis- para que en él se manifieste la violencia, La violencia simbólica, que era habitual
tancia, en vivo o en diferido. ni sea vehículo que utilicen otros para en el juego deportivo, incluso podríamos
Cuando alguien habla de violencia en fomentarla. decir consustancial (Da Silva Costa,
el trabajo, en la escuela, en el cine, en la En este sentido, existen manifestacio- 1987), no fue –y no lo está siendo– sufi-
guerra, o donde sea, parece que parte de nes deportivas claramente violentas, cientemente un tampón como para seguir
un acuerdo implícito sobre el lugar refe- siendo utilizado el deporte por los medios manteniendo el status quo. De hecho, los
rido a las conductas que se califican co- de comunicación para crear violencia y cambios sociales ocurridos en las últimas
mo violentas. Está claro que hablamos de venderla, como escenario de batallas sim- décadas en los deportes espectáculo (fil-
violencia en el trabajo porque es allí don- bólicas para acallar conflictos sociales. trados por ósmosis a todas las demás ma-
de se produce, teniendo algo que ver en Pero es algo más, es un medio idóneo de nifestaciones deportivas, a través de mi-
la cuestión –al menos presumiblemente– educación, socialización y pacificación, al tos, de la identificación, del ejemplo, etc.),
el propio trabajo, el tipo de trabajo o la tiempo que expresión genuina de la na- tales como el profesionalismo, la politiza-
estructura del mismo. En cuanto al de- turaleza humana. ción, la excesiva ‘espectacularización’
porte, la violencia en él, como campo sus- La lucha contra la violencia en el de- (Murad, 2007), etc., propiciaron un esta-
ceptible de padecer violencia, también porte es responsabilidad de la sociedad en do de cosas en el cual la violencia física
tendrá responsabilidad por su estructura. general, no sólo de los cuerpos de segu- se ha convertido en la única manera de
Máxime, cuando todos entendemos que ridad del Estado y de las autoridades per- intentar recobrar el equilibrio.
el deporte es una construcción social que tinentes. La razón es lógica, ya que las Evidentemente, sólo provoca dolor y
está en constante redefinición. consecuencias de esa violencia exceden el sufrimiento, pero no equilibrio. Y, si no
Cuando hablamos de violencia del tra- terreno de juego, creando una situación hacemos nada por evitarlo, puede destruir
bajo nos referimos a trabajos violentos, de preocupación y alerta social (pánico el modelo actual de deporte –ya en cri-
inseguros, arriesgados, y ante los cuales moral: Cohen, 1972). sis–, puede incluso acabar con el deporte
existen medidas sancionadoras y regla- Prueba de esta preocupación, ante su tal y como lo entendemos hoy en día.
mentarias que velan por su control –segu- repercusión social, es que el Consejo de No obstante, la ‘extinción’ o transfor-
ridad laboral–. En este sentido, la violen- Europa creó, en 1985, el Comité Perma- mación del deporte actual no implicaría
cia del deporte es distinta de la violencia nente de la Convención de Europa sobre la la desaparición de las formas lúdicas y de
en el deporte, ya que existen reglas, códi- Violencia y los excesos de los espectado- ocio; otros paradigmas, otros modelos
gos y normas, con árbitros, jueces y comi- res por Ocasión de las Manifestaciones surgirán, pero no nos parece que sean ca-
tés de disciplina que velan por que ese de- Deportivas y principalmente de Partidos paces de albergar los valores con que na-
ció el deporte. Ésta es nuestra visión, y si Por ello, la violencia está definida so- condición que alcanza el deporte, cuando
tal cambio se produce, no permite ser op- cialmente por la calidad de la víctima. En se convierte en espectáculo, propicia si-
timistas en cuanto al resultado. De hecho, el caso del deporte, la ‘muerte’ se entien- tuaciones favorecedoras de la aparición
este proceso ya se ha iniciado, siendo pa- de siempre en un sentido figurado, como de tales factores condicionantes.
tente en las prácticas de la “posmoderni- derrota. Cuando traspasa esta frontera,
dad de resistencia” (Mosquera, 2004), ta- y se sitúa en el plano de lo real, como Puntualizaciones y Retos
les como algunas actividades deportivas muerte física, como violencia, la sociedad
que surgen en el entorno natural. no es capaz de asumir la situación y reac- Para hablar estrictamente de violencia
La referida iniciativa del Consejo de ciona con medidas legales o punitivas ha- en el deporte deberíamos ser capaces de
Europa surge ante la inminencia de acon- cia los responsables, directos o no, de los aislar la situación deportiva, centrándo-
tecimientos violentos que están relacio- acontecimientos. Sin embargo, las razones nos únicamente en el practicante, para ver
nados con el deporte, mayoritariamente de la violencia en los estadios están muy de qué manera la práctica –el deporte–
con el fútbol. La violencia social corres- lejos del campo de juego. facilita –o inhibe, en su caso– la aparición
ponde a un nivel de tolerancia definido en No obstante, las iniciativas puestas en de conductas violentas. Sin embargo, no
cada momento histórico por las exigen- marcha a través del Año Europeo de la parece fácil, o en caso de hacerlo entra-
cias sociales. De hecho, fueron los acon- Educación a través del Deporte (2004), de ñaría un reduccionismo del concepto de-
tecimientos de Heysel los que propiciaron la reunión de la Comisión de Educación porte. Si, por ejemplo, hablamos de vio-
la creación del Comité Permanente del del COI –en el Forum de Barcelona, tam- lencia en el trabajo, todos entendemos
Consejo de Europa. bién en ese año– y la Resolución aproba- que el trabajo es algo más que la propia
En este sentido, la relación entre un in- da por la Asamblea general de la ONU que mecánica que nos ocupa durante el tiem-
cidente violento, de la naturaleza que sea, “decide proclamar 2005 Año Internacio- po en que estamos trabajando y alcanza
y la reacción social para afrontarlo, suele nal del deporte y la educación física”9, las relaciones humanas más amplias que
ser inmediata. En la actualidad, son los ponen de manifiesto la interrelación del lo rodean. Ocurre lo mismo con el depor-
medios de comunicación los encargados deporte con la educación y con la socie- te, que es algo más que un(os) individuo(s)
de llamar la atención de la sociedad y del dad: tan evidente es el hecho de que exis- ejercitándose: es un fenómeno social.
Estado mismo, para que pongan en mar- ten conductas violentas en el deporte, co- Es cierto que en ocasiones se producen
cha las necesarias reformas sociales o le- mo de la gran importancia que éste tiene actos violentos entre deportistas (peleas,
gales que garanticen que las nuevas for- como elemento socializador, civilizador y juego sucio, etc.), o que adoptan conduc-
mas de violencia no quedarán impunes y pacificador. Son dos caras de la misma tas violentas hacia sí mismos (abuso de
que la sociedad podrá defenderse ante moneda, que realzan el alto poder del de- drogas, anorexia, vigorexia, etc.), pero se
ellas. En el caso del deporte, ya se están porte para ser utilizado en una vía posi- trata, en última instancia, de situaciones
tomando medidas, aunque no son todo lo tiva o en una vía negativa, según como aisladas que no se pueden generalizar, ya
deseables ni se están apoyando suficien- esté gestionado y dirigido. Ahí reside la que no siempre, ante circunstancias simi-
temente. responsabilidad de los poderes públicos, lares, se generan.
Pero, para la sociedad existe un doble de las instituciones, de los educadores, los No obstante, casi siempre que se habla
rasero. De hecho, en cuanto al resultado entrenadores, los padres… y, cómo no, de de violencia en el deporte (y no de “vio-
extremo de la violencia, la muerte, existen los futuros profesionales formados en las lencia y deporte”) se hace referencia a
dos tipos: muertes tolerables (accidentes facultades de ciencias del deporte. sucesos protagonizados por los especta-
de tráfico, laborales, etc.), siempre que es- Así las cosas, la razón para establecer dores o entre los espectadores, sin distin-
tén dentro de unos números ‘normales’, relaciones entre violencia y deporte estri- guir los accidentes de las acciones violen-
consideradas un ‘impuesto’ que debemos ba en conocer si ciertas actividades hu- tas deliberadas conectadas con el depor-
pagar ante el progreso, y muertes intole- manas, bajo determinadas circunstancias, te (el espectáculo deportivo).
rables, como las ocurridas en el seno fa- favorecen o desencadenan de forma más Por lo tanto, para hablar de violencia
miliar, el deporte, etc. En este sentido, ha- eficiente la violencia, lo que nos lleva a en el deporte deberíamos referirnos a ac-
bría que distinguir el riesgo, el peligro, de estudiar los factores condicionantes de la ciones violentas intencionadas y delibera-
la violencia: algunos deportes son más pe- aparición de conductas violentas en los das acaecidas en el deporte. El problema,
ligrosos que otros (v.g.: los deportes de espectáculos deportivos, en los cuales se al realizar un análisis de este tipo, radica
riesgo), pero no por ello son más violen- producen la mayoría de las situaciones y en delimitar y concretizar hasta dónde
tos. Aquellas muertes tolerables –aunque escenas de violencia. alcanza el deporte: a los jugadores, al te-
violentas– se entiende que acaecen en vir- Esto no quiere decir que no exista vio- rreno de juego, al banquillo, a las gradas,
tud de un riesgo (el accidente); las otras, lencia en el deporte fuera del espectáculo a los aledaños, a los directivos, a la pren-
las intolerables, se achacan a la violencia, deportivo, sino que se produce en menor sa, a los poderes públicos…, o a la socie-
por ejemplo, en el deporte. medida, con distinta intensidad; porque la dad entera. Lo que nos situaría ante un
problema de acotación espacial y tempo-
9 Naciones Unidas. Asamblea General Quincuagésimo octavo periodo de sesiones. Distr. General. 17 de noviem-
ral irresoluble. Por ello, es preferible no
bre de 2003 (52ª sesión plenaria, 3 de noviembre de 2003). acotar espacial ni temporalmente el fe-
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nómeno deportivo, porque, si bien el de- determinadas circunstancias, existen al ma ‘espectacularización’, manifestarían
porte cambia de espacios con el tiempo, mismo tiempo. No es cuestión de culpar similares niveles de violencia.
excede a ambos. al deporte, ni de culpar a la violencia (co- En el deporte se habla de deportividad,
Además, en el deporte existe un regla- mo entidad abstracta), pues son entida- de juego limpio, como connotaciones
mento que sanciona el uso de la violen- des no susceptibles de admitir culpa. Só- propias y específicas de él. El fair play im-
cia y por el que vela el árbitro o el juez; lo es responsable el hombre: el hombre plica un concepto positivo, una idealiza-
en las gradas, o más allá de ellas, la so- deportivo, el hombre del deporte, el hom- ción que reside en la actual concepción
ciedad dispone de otros agentes especia- bre que le gusta el deporte, el hombre que de deporte. Lógicamente, se puede trai-
lizados para velar por la seguridad y el se relaciona con el deporte...; en última cionar el espíritu del juego, dando paso al
cumplimiento de las leyes. Reglas y árbi- instancia, el hombre. Debemos estudiar “juego sucio”, las trampas y la violencia,
tros, leyes y policías: entre ambas están por qué, bajo qué circunstancias, violen- pero no como algo propio, sino impropio
delimitadas las acciones humanas para cia y deporte entran en conjunción; cuá- del deporte. Ante esta situación, nos
asegurar la convivencia. Sin embargo, les son los factores que intervienen y mo- compete redefinir lo que entendemos por
constatar la violencia ocurrida en el te- delan la conducta humana para que esto deporte, o continuar considerándolo una
rreno de juego (y que debe ser sanciona- ocurra, señalando, de paso, a los respon- entidad ideal separada del resto de acti-
da por el árbitro), no parece suficiente sables, a quienes en última instancia hay vidades humanas. En buena medida, la
para establecer conexiones entre la vio- que pedir que rindan cuentas. Decir que actual evolución del deporte, como de-
lencia y el deporte. Por ello, debemos la violencia es instintiva, innata, es tanto porte posmoderno, comienza a poner en
adoptar una concepción amplia –usual– como no decir nada –para el tema que tela de juicio la concepción tradicional
de deporte, y que venimos manteniendo. nos ocupa–, ya que la sociedad es respon- (moderna), aunque todavía no la ha sus-
¿Por qué se habla de violencia en la es- sable solidaria de la conducta de los indi- tituido.
cuela –escolar–? ¿Por qué se habla de viduos, y la sociedad no nos es dada de Paradójicamente –en relación con otras
violencia en el deporte –deportiva–? Si se forma innata, sino que es construida, co- instituciones sociales– el deporte es una
habla de ello, se investiga y provoca preo- mo lo es el deporte, la violencia y las le- de las actividades humanas más regladas,
cupación, es porque allí está ocurriendo yes que la limitan. incluso en lo referente a la limitación del
algo particular que facilita la violencia. Cuestiones como la relación entrena- uso de la violencia. Sin embargo, se en-
Nuestra labor, como investigadores, es dor y deportista, deportista-deportista, cuentra reglada sólo como práctica, ya
desentrañar qué está ocurriendo. espectador-espectador, etc., que acaban que estas reglas no alcanzan a especta-
La escuela es algo más que un edificio, desembocando en violencia, son específi- dores, directivos, medios de comunica-
materiales didácticos, profesores y alum- cas del ‘lugar’ donde ocurren (deporte), si ción, etc.; allí, sólo actúa la sociedad a
nos; alcanza a la comunidad escolar, sien- bien tienen mucho en común, en cuanto través de los cauces legales normales. Es
do además una institución social. No ca- son relaciones conflictivas entre personas posible que ahí exista una contradicción,
be hablar de la violencia en la escuela ig- resueltas de forma violenta. Es posible ya que se enfrentan en el fenómeno de-
norando esta cuestión, como tampoco que se puedan establecer patrones co- portivo dos concepciones de deporte, de
cabe hablar de violencia en el deporte munes de comportamiento violento (mo- hombre y de violencia, que no han evolu-
centrándonos sólo en el practicante, ya delos ideales) en distintas esferas de la vi- cionado paralelamente. El deporte recibe
que el problema alcanza a la comunidad da social, sin embargo, cada uno de ellos un tratamiento diferente a otros ámbitos
deportiva en su totalidad, incluyendo es- toma cuerpo en un espacio social diferen- sociales, asociándosele valores atempora-
pectadores, directivos, medios de comu- ciado. El deporte es uno de estos espacios les de respeto, virtud, camaradería, etc.
nicación, etc. que, como venimos manteniendo, no es Eso no implicaría ningún problema si el
Si el deporte no hubiese alcanzado la físico, sino social. deporte se mantuviese en un coto cerra-
repercusión social (y mediática) que hoy No encontramos ninguna palabra es- do; pero, desde el momento en que es uti-
en día tiene, no estaríamos hablando en pecífica para referirse a una forma espe- lizado como elemento educativo en las
estos términos. Sabemos cómo era el de- cial de violencia asociada al deporte. Tan escuelas, de ocio en las empresas de ser-
porte hace décadas, pero no sabemos có- sólo existe para referirse al agresor, al vicios deportivos y de espectáculo en los
mo va a ser dentro de unos años. Sí sabe- violento (hooligan), y al fenómeno (hoo- eventos deportivos, surgen las contradic-
mos que en la actualidad se asocian, en liganismo o gamberrismo), pero no a la ciones y no encajan las piezas.
determinadas ocasiones, violencia y de- forma de manifestar esa conducta. Tal vez Los reglamentos deportivos permiten
porte. Eso es porque, disquisiciones apar- sea porque el ámbito del deporte es difu- al árbitro o al juez juzgar y dictar senten-
te, ambos aparecen unidos en un espacio so, o porque allí tan sólo se manifiestan cia en el acto (no en todos los deportes,
y en un tiempo determinado. Ese espacio conductas violentas genéricas, típicas ni en todas las ocasiones, evidentemente),
y ese tiempo es el deporte, más allá de dentro de lo social, pero no específicas en tiempo real. Todo lo que excede esta
que lo definamos de una u otra forma, en del deporte. Quizás se deban a la ‘espec- función del reglamento del juego ya no
un aquí y un ahora a través de conductas tacularización’ del deporte, por lo que ca- atañe al deporte. Si un jugador de fútbol
violentas. Existe violencia, existe deporte, be suponer que si otros espacios sociales agrede a otro en el transcurso de un par-
es un hecho; y, en ciertas ocasiones, ante (escuela, trabajo, etc.) sufriesen esa mis- tido, estará quebrantando las reglas del
juego y será sancionado por ello; sin em- no relacionadas con él (en el caso de no les hechos. Ya existen suficientes espacios
bargo, si esa agresión se produce en una existir reglamento de competición), como caracterizados por la violencia, como la
práctica deportiva libre, no sujeta a com- ocurre en las actividades deportivas lla- guerra, el crimen organizado, las mafias,
petición, serán las leyes ordinarias las que madas posmodernas, que huyen del mo- la droga, etc., que son en sí mismos y por
actuarán sobre el agresor, por lo que ha- delo tradicional del deporte de competi- méritos propios lugares de violencia. En
blaremos de ‘violencia’, no de “violencia ción. todos los demás, se trata de conductas
en el deporte”. La violencia en el deporte Por tanto, la violencia es una conduc- humanas negativas que toman expresión
surge por la expectación que suscita, an- ta humana que tendemos a considerar en un lugar o ámbito determinado y con-
te el hecho de ser visto y juzgado –a dis- negativa –aunque para algunos, en cier- creto de la vida social. Y el proceso histó-
tintos niveles– por árbitro, entrenador, tas circunstancias, necesaria–. Como tal rico de civilización debe llevarnos a limi-
público –en el estadio, un bar, o su casa–, conducta, es susceptible de llevarse a ca- tar al máximo que estas conductas apa-
medios de comunicación, etc. bo, de manifestarse o no en función de las rezcan fuera de los lugares legitimados
Desde este punto de vista, podríamos circunstancias, acompañando al hombre para ello (legitimados dentro del marco
afirmar que la violencia e n e l deporte se allá donde va. El deporte puede ser enten- de los acuerdos internacionales sobre in-
reduce a conductas contrarias al regla- dido como una circunstancia, una más de tervención armada para salvaguardar los
mento, al espíritu del juego, sancionables las muchas que ocupan al individuo en el derechos humanos, o a la actuación de
en el lugar mismo donde ocurren, sin ne- transcurso de su vida. las fuerzas y cuerpos de seguridad en el
cesidad de una instrucción posterior. To- La violencia es algo negativo, se mani- cumplimiento de su deber).
do se queda en el propio juego (aunque fieste donde se manifieste, aunque no de- El deporte no puede ser un remanso
pueda existir, y de hecho existe cada vez be confundirse con su ámbito de expre- de paz dentro del mar de violencia de
más, una instrucción posterior, de la ma- sión y representación. Sí es necesario nuestra sociedad. Tendremos la sociedad
no de las autoridades deportivas y de las examinar las condiciones que propician que queramos –o podamos– tener y el de-
comisiones disciplinarias creadas a tal que ahí se den tales conductas, pero no porte ayudará a construirla tal como la
efecto), el resto son conductas violentas culpar a la actividad en sí misma por ta- imaginemos.
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