Eran las 3 de la mañana, acostados en la misma cama, completamente a oscuras, un clima frígido
pero candente, perfecto para hacer lo que queramos. Se nos ocurrió bajar silenciosamente al auto,
nublado, sin que la oscuridad nos ocultará las ganas que nos teníamos, vestías una hermosa falda
blanca acompañado de un brasier negro que me excitaba de cojones, no olvidaré el apetito que
tenía de arrancártelo. Yo traía puesta una camisa negra abotonada con unos shorts a juego.
Llegamos al coche y nos pasamos a la parte trasera, los asientos tibios, y el ambiente aún más,
cómo si no fuera la primera vez que lo hacíamos. Te mordías los labios mientras me acercaba a tu
boca lentamente y te susurraba que me desnudaras, tus manos calientes abriendo mi camisa
mientras nos besábamos, tus dedos tocando mi piel erizada mientras te agarraba el culo me
hacían querer pecar.
Te senté encima de mí, intentando desabrocharte la falda, te quedaste en ropa interior, unas
hermosas bragas negras que te hacían lucir aún más sexy, se me hacía agua a la boca, mis manos
con las ganas de quitártelos y mis labios rozando tu cuello; soltaste un ligero gemido en mi oído,
un delicioso y provocativo gemido que me hizo quitarte el sostén al segundo. Estabas nerviosa, te
pedía que te relajarás a través de cálidos y tiernos murmullos diciéndote que todo iba a estar bien,
que solo disfrutaras el momento.
Los vidrios empañados, las luces prendidas, sin preocupaciones… Te arrodillaste en el espacio que
había, tus tetas tocando mis muslos y tus labios mojados recorriéndome el cuerpo en tanto
bajabas hasta los cordones de mi short, tus caricias y la fricción de tus dientes con el borde de mis
boxers me hacían pedirte a quejidos que me los bajaras, tu lengua pasando por mis bolas,
subiendo hasta la punta de mi polla, de forma lenta y sensual. Te pedí que me la chuparás y
asentiste, aguantándome los gemidos, empujaba tu cabeza contra mi pene, salían lágrimas de tus
ojos, pero volviste a hacerlo y más a gusto, tu saliva me escurría y la temperatura subía y subía. Te
acomode el pelo, no parabas de masturbarme, me hiciste venir.
Me tapaste la boca con la mano, mientras te montabas encima de mí, me ataste las manos a los
cinturones con tu sostén y calzón, mi pene rozando tu vulva, no parabas de gemir, mis ganas de
agarrar tu culo y hacerlo rebotar eran cada vez eran más fuertes, no te detenías, cada vez lo
movías más rápido, joder, lo hacías tan rico, como me abrazabas y tus gemidos al oído, me
hicieron venirme, tu voz era tan bonita, cómo te reías exhausta cuando nos pausamos, cómo me
besabas apasionadamente mientras me la agarrabas, me decías que te encantaba.
Nos dimos la vuelta, te cogí mientras me empujabas enrollándome con las piernas, está vez yo fui
el que te tapo la boca, tus clamores no podían ser más glamorosos, tu vagina mojada, nuestros
cuerpos chocando, haciendo que el coche se mueva de lado a lado, subiste tus piernas a mis
hombros, apreté tus muslos con gusto, mientras mi mano con la que te callaba sentía tus lindas
tetas.
Cada vez iba más lento, me dolía y estaba cansado, tus dedos tocaron mi pene, tus manos me lo
agarraron, me pajeaste hasta que te pidiera que vayas más despacio, aceleraste, solo podía
quejarme a gemidos, quería parar, pero no te retenías, me soltaste y me empujaste contra la
puerta, me estabas ahorcando, me besabas mientras me quedaba sin aire, te empujé y me agarré
el cuello con dolor. Me pediste que te hiciera sexo oral, pero me negué, decidimos vestirnos y
subir al apartamento, nos duchamos juntos, manoseándonos y abrazándonos, nos acostamos a
hablar de lo que había pasado, te dormiste encima de mí sin ropa y yo abrazándote desde la
cintura, me quedé dormido y te quitaste, te pregunté por qué, solo me callaste y te sentaste en
mis pecho mirando hacía mis piernas, acercaste el culo a mi cara, te quedaste dormida con la
cabeza en mi pantalón y yo con mi cara en tu culo con ganas de meter toda la lengua. XD