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Tratado Tamid

El documento describe el sacrificio cotidiano (tamid) que se ofrecía dos veces al día en el templo de Jerusalén. Incluye detalles sobre las guardias de sacerdotes en el templo, la limpieza del altar, la preparación del sacrificio de un cordero, y el proceso completo del sacrificio desde la inmolación hasta la quema del incienso.
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Tratado Tamid

El documento describe el sacrificio cotidiano (tamid) que se ofrecía dos veces al día en el templo de Jerusalén. Incluye detalles sobre las guardias de sacerdotes en el templo, la limpieza del altar, la preparación del sacrificio de un cordero, y el proceso completo del sacrificio desde la inmolación hasta la quema del incienso.
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EL SACRIFICIO COTIDIANO (tamid)

INTRODUCCIÓN

Dos veces al día, al amanecer y al atardecer, se ofrecía en el tem-


plo de Jerusalén como holocausto un cordero inmaculado, nacido en
aquel mismo año y que era llamado "olat rarnid ('holocausto perenne').
De ahí que este sacrificio sea llamado abreviadamente 'tamíd', es de-
cir, perenne, permanente, o, en último término, diario. El presente
tratado es una descripción de todos los pormenores que afectaban a
este sacrificio diario.

El tratado comprende siete capitulas:


Capitulo primero: Guardias de los sacerdotes en el templo, el encar-
gado líe tas vigií.ancias de 'tas guardias y ta repartición Je los
oficios, limpieza del altar.
Cap. JI: Continúa la descripción de lo concerniente a la limpieza
del altar, la traída de la leña.
Cap. III: Repartición en suerte de los oficios, traida del cordero y
de los utensilios del sacrificio, apertura del templo, limpieza
del altar interior y del candelabro.
Cap. IV: Inmolación del cordero y partición, transporte de las
partes sacrijiciales al altar.
_ Cap. V: Oraciones de la mañana, preparación del incienso.
Cap. VI: Ofrecimiento del incienso.
Cap. VII: Normas para el caso de que el Sumo Sacerdote celebre el
7 sacrificio, bendición sacerdotal, cantos de los levitas.
Capítulo primero

1
1. En tres puestos montaban guardia en el templo los sacer-
dotes: en la cámara de Abtinas 2, en la cámara de la llama 3 y en la
4
cámara del fuego • La cámara de Abtínas y la cámara de la llama

estaban en un piso superior y allí montaban guardia los (sacerdotes)


jovencitos. La cámara del fuego era abovedada, espaciosa y estaba
rodeada de terrazos de piedra. Allí solían dormir los ancianos del
turno del día siguiente 5, teniendo en sus manos las llaves del atrio

del templo. Los jóvenes sacerdotes echaban su colchoneta en el suelo.


No dormían vestidos con las vestiduras sagradas, sino que se las
cqurahan., las.. dohlahan . ':, las, '}flliÍan.. <lelwr- <le.. sn.s. . r.ahf'z.a.s. . .Si.. ,mn. <le..
ellos 6 sufría una polución nocturna, salía e iba a través de un pasadizo
circular debajo del edificio del templo 7, donde ardían lámparas a
uno y otro lado, hasta que llegaba al lugar de la piscina de la in..
mersión. Allí ardía (siempre) fuego y había un retrete muy discreto.
La discreción consistía en que si estaba cerrado se sabía que allí

1 En la noche.
2 Véase Sheq 5, 1; Yom 1, 5; 3, 11; Mid 1, l. Se encontraba en la parte
meridional, junto o encima de la puerta del agua, donde los sacerdotes de la
familia sacerdotal de Abtinas preparaban los perfumes.
3 Véase Mid 1, 5. Allí se alimentaba una llama permanente con la que se
encendía el fuego del altar cuando éste se apagaba.
4 En ella se calentaban los sacerdotes.
5 Literalmente: «ancianos de la casa del padre». Los sacerdotes estaban dis-
tribuidos en 24 guardias y cada semana servía en el templo una guardia. Cada
guardia se distribuía a su vez en siete familias (bate abot), para cada día de
la semana.
6 Véase Mid 1, 9.
7 Algunos entienden el término bira como una plaza especial del templo.
1016 ORDEN QUINTO: Cosas sagradas
.
El sacrificio cotidiano 1017

había una persona. Por el contrario, si estaba abierto se sabía que llegaba al pavimento volvía su rostro hacia el lado norte y caminaba

allí no había nadie. Descendía y se inmergía 8


, luego ascendía, se · como diez codos hacia el lado oriental de la rampa, amontonaba las

secaba y se calentaba frente a la lumbre. Después se iba y se acos- brasas sobre el suelo a unos cuatro palmos de distancia de la rampa,
taba junto a sus hermanos los sacerdotes hasta que se abrían las donde eran arrojados los bucbes de las aves 18 y las cenizas del altar
puertas, se marchaba y se iba 9• interior y del candelabro.
2. El que quería retirar (la ceniza) 10 del altar madrugaba y
tomaba el baño de purificación antes de que llegara el encargado 11 .
¿A qué hora llegaba el encargado? No siempre a la misma hora.
12
A veces con el canto del gallo , o un poco antes, o un poco después.

El encargado llegaba y golpeaba con los nudillos ( en la puerta de la Capítulo JI


estancia) donde estaban y aquéllos le abrí.an. Les decía: «venga el
que ha hecho el baño de purificación y eche las suertes» ". Echaban a
suertes y tocaba a quien tocaba. l. Cuando sus hermanos lo veían descender, corrían y santifi-
3. Cogía la llave, abría la portezuela y entraba en el atrio del caban rápidamente sus manos y sus pies en el pilón, cogían los
templo por la cámara del fuego. (Los sacerdotes) entraban tras él rastrillos y los ganchos y subían a lo alto del altar. Los miembros (
llevando en la mano una antorcha encendida y se dividían en dos de los animales sacrificados) y las piezas grasientas que no hablan
grupos; uno se dirigía por la columnada hacia el este y el otro, sido comidas desde el atardecer las ponían al lado del altar. Si en
también por la coiurnnada, hacia el oeste. Mientras iban andando los lados no había cabida, las colocaban en la zona circular 19, en la
iban inspeccionando 14 hasta que llegaban hasta el lugar donde se rampa.
hacían las tortas 15• Cuando unos y otros se encontraban se decían: 2. Entonces comenzaban a amontonar la ceniza sobre la pequeña

20
«¿en orden?». «Todo en orden». Dejaban luego a los que hacían las elevación abombada Esta elevación estaba en medio del altar y a

tortas que hicieran las tortas. veces habla sobre ella cerca de trescientos kor (de ceniza). En las
4. A quien le tocaba limpiar las cenizas del altar, se iba a re- fiestas de peregrinación 21 no removían la ceniza, ya que era ornato
,
tirarlas, mientras que los otros le decían: « ¡ten cuidado!, no sea del altar 22 Pero nunca fueron los sacerdotes negligentes en la re-
16
que vayas a tocar el utensilio antes que purifiques tus manos y moción de la ceniza.

tus pies en el pilón 17 • Fíjate, el brasero se encuentra en el ángulo 3. Luego comenzaban a subir los haces de leña para regular el

entre la rampa y el altar, en la parte occidental de la rampa». Nin- 11 A quien competía la distribución de los diversos oficios.
guno entraba con él ni él llevaba lámpara en su mano, sino que carni- 12 Véase Yom 1, 8.
l3 Véase Yom 2, l.
naba a la luz del fuego del altar. No lo veían ni oían su voz, pero, 14 Sí todos los objetos necesarios pata el culto estaban en orden.
una vez que percibían el ruido de la máquina de madera que había 15 Véase Men 4, 5; Mid 1, 4; Lev 6, 21. Se encontraba en el ángulo surorien-
hecho Ben Qatín para el pilón, decían: «ha llegado la hora». En- tal del atrio del templo. Las tortas las tenía que ofrecer diariamente el Sumo
tonces santificaba las manos y los pies en el pilón, cogía el brasero Sacerdote.
16 La paleta con la que se removía la ceniza.
de plata y subía a lo alto del altar, quitaba las brasas de una y otra 17 Véase Ex 30, 17ss.
parte, recogía las más consumidas del interior y descendía. Cuando

B Véase Miqw 8, 4.
9 Ya que no eta apto para mtmstrar en el templo ni para comer de la
ofrenda, debido a que no se ponía en estado de pureza hasta el atardecer.
10 Véase Lev 6, 3.
fuego del altar. ¿Era toda la leña válida para el fuego? Sí, toda la
leña era válida para el fuego, a excepción de la madera de olivo y
de cepa. Sin embargo, su costumbre e:a emplear mayormente leña
de higuera, o de nogal, o de acebuche ".
4. Aquél 24 ordenaba el gran fuego 25 en la parte oriental, dis-
poniendo la parte delantera 26 hacia el oriente, mientras que los cabos
de los haces de leña, traseros, tocaban la elevación (donde se amon-
tonaba la ceniza). Entre los haces de leña babia un espacio vado,
para encender allí las astillitas 27 •

,, IB Véase Zeb 6, 5.
:, 19 Véase Zeb 5, 3; Mid 3, 1.
¡ Algunos creen que era amontonada sobre una. elevación que se encon-
20
traba en el medio del altar, otros sobre un montón de ceniza que se formaba.
" Ex 23, 14.
22 Demostración de los muchos sacrificios ofrecidos.
zs Sobre la identificación del último no hay seguridad.
.,.., 24 Que había quitado las cenizas del altar.
; 15 En el que se quemaban los sacrificios. Había además otros dos
fuegos, uno para quemar los perfumes y el otro para mantener siempre fuego
encendido.
;_- zs Donde se atiza el fuego.
, .. 21 Que prendían luego fuego en los haces.
1018 ÜRDEN QUINTO: Cosas sagradas El sacrificio cotidiano 1019

5. Después escogían de allí la mejor leña de higuera para or, '. 5. A quien tocaba inmolar el cordero del sacrificio cotidiano lo
denar el segundo fuego para el incienso, frente al ángulo occidental. 'ru:rastraba y lo llevaba al lugar de la inmolación 35 y aquello; a
meridional, distante desde el ángulo hacia el norte cuatro codos; quienes tocaba llevar las porciones sacrificiales iban detrás de él.
( en los días de semana ponían leña suficiente que) diera aproxima- El lugar de la inmolación se encontraba en el lado norte del altar.
damente cinco seás de ceniza y ocho en sábado, ya que allí ponían Allí había ocho pilares pequeños, sobre los que se asentaban unos
las dos cucharadas de incienso de los panes de la proposición u. tablones de madera de cedro. En ellos estaban fijados unos garfios
Luego volvían a colocar en el fuego los miembros ( de los animales de hierro 36 , teniendo cada tablón tres órdenes (de garfios), de los
sacrificados) y las piezas de grasa que no se habían consumido desde cuales colgaban ( a los animales sacrificados). Estos eran despelle-
la tarde anterior. Encendían los dos fuegos, descendían y se iban a jados sobre unas mesas de mármol 31 que había entre los pilares.
la cámara de los sillares 29 • '· 6. A quienes les había tocado en suerte limpiar de cenizas el altar
interior y el candelabro, se adelantaban llevando en sus manos cuatro
utensilios: un cesto, un jarro y dos llaves. El cesto de oro se
asemejaba a una gran medida que contiene tres kab mientras que 1

él contiene dos kab y medio. El jarro, de oro, se asemejaba a un


Capítulo III ánfora. Dos llaves, con una tenia que bajar hasta «las axilas» 35;
con la otra se abría la puerta directamente.
7. Iba 39 al portillo 40 septentrional. La puerta grande 41 tenía
l. El encargado les decía: venid y echad las suertes 30 (para dos portillos, uno al norte y otro al sur. Por el del sur no entró
ver a) quién le toca realizar la inmolación, a quién asperjar la sangre a jamás nadie, lo que fue dicho expresamente por Ezequiel: me dijo
quién limpiar de las cenizas el altar interior, a quién las del cande- el Señor; esta puerta estará cerrada y no se abrirá ni nadie entrará
labro, a quién subir a la rampa las porciones sacriliciales: la cabeza por ella, porque el Señor, Dios de Israel, pas6 por ella. Quedará
y la pierna ( derecha), las dos patas delanteras, las nalgas y la pierna cerrada 42• Cogía la llave y abría el portillo, entraba a la estancia y de
(izquierda), el pecho y el pescuezo, los dos laterales, las entrañas allí al Santo hasta que alcanzaba la puerta grande. Llegado a la
la harina fina, las tortas y el vino. Echaban a suertes y tocaba ; puerta grande retiraba el cerrojo y los candados y abría. A quien
quien tocaba. tocaba inmolar ( el cordero) no lo inmolaba en tanto no oía el estré-
2. El encargado les decía: «salid y mirad si ha llegado la hora pito de la puerta grande al abrirse.
de la inmolación». Si había llegado, el que había salido a mirar 8. Desde Jericó se podía percibir el estrépito de la puerta
decía: «luce la luz» 31• Matías ben Samuel decía: ¿está iluminada la grande cuando se abría. Desde Jericó se podía oír el sonido de la
parte oriental? ¿Hasta Hebrón? Aquél respondía: sí.
magrefá 43• Desde Jericó se podía oír el estruendo de la máquina de
3. Luego les decía: «salid y traed un cordero de la cámara de
madera hecha por Ben Qatín para el pilón. Desde Jericé se podía
los corderos» 32• La cámara de los corderos se encontraba en el án-
sentir la voz de Gabini, el pregonero 44• Desde Jericó se podía es-
gulo nordoccidental. Allí había cuatro cámaras 33: la cámara de los
corderos, la cámara de los sellos, la cámara del fuego y la cámara cuchar el sonido de la flauta. Desde Jericó se podía entreoír el sonido
donde eran hechos los panes de la proposición. del tímpano. Desde Jericó se podía captar la voz de los cantos.
4. Iban a la cámara de los utensilios 34 y traían de alli noventa Desde Jericó se podía sentir el clangor del soiar y hay quien dice que
y tres utensilios de plata y de oro. Al cordero, que iba a servir para
el sacrificio cotidiano, le hacían beber de un recipiente de oro, 35 Mid 3, 5.
A pesar de que ya había sido inspeccionado en la vigilia, lo inspec- 36 Véase Pes 5, 9; Ez 40, 43.
cionaban de nuevo a la luz de las antorchas. 37 Véase Sheq 6, 4.
38 Según algunos, la cerradura estaba tan profunda que había que incli-
narse y meter la mano hasta la axila.
28 Lev 24, 5 ss. 39 El levita a quien el sacerdote había dado la llave.
7'J Véase Sanh 11, 2; Mid 5; 4. 40 Portezuela al lado derecho de la gran puerta que permitía el acceso del
30 Véase Yom 2, 3. atrio al templo.
31 Despuntó la aurora. ·-41Mid42
32
33
Véase Ar 2, 5.
Véase Míd 1, 6.
.; 42
43
Ez 44: 2:
Instrumento musical, con diez orificios, que emitía sonidos fuertísimos
34 Sheq 5, 6. . 44 Sheq 5, 1. .
1020 ÜRDEN QUINTO: Cosas sagradas fi El sacrificio coti1iano 1021

incluso la voz del Sumo Sacerdote cuando invocaba el nombre divina. --y hacia el lado sur. El resto de la sangre la vertía sobre las basas
el día de la expiación, (se oía desde Jericó). Desde Jericó se podía del altar en el lado sur.
percibir el olor del perfume ruando estaba siendo preparado. R. Elíe, .:;.,' 2. No se le rompía la pata, sino que se le hacía un orificio en
zer ben. Daglay refiere que su familia tenía cabras en el monte de la conjunción de la rodilla y era colgado. Se le guitaba luego la
Nlijvar 45 y que comenzaban a estornudar cuando percibían los olores piel hasta que alcanzaba 1a altura del pecho. Llegado al pecho, le
del perfume, al momento de ser preparados. cortaba la cabeza y la entregaba a ague! cuya suerte era la de llevar la
9. A quien tocaba limpiar de cenizas el altar interior entraba cobeza. Cortaba luego las zancas 50 y las entregaba a quien babía
cogía el cesto y lo ponía delante de él. Las cogía a puñados y la; tocado en suerte llevarlas. Completaba el despellejo, seccionaba el
-corazón y dejaba salir la sangre. Cortaba luego las patas delanteras
metía dentro. Al final barría el resto 46 dentro, dejaba allí (el cesto)
y las entregaba a aquel a quien le había tocado en suerte llevarlas.
y se iba. A quien tocaba limpiar de cenizas el candelabro entraba Después iba hacia arriba, hacia la pierna derecha) la cortaba y la
y si encontraba las dos lámparas, situadas en la parte ori�ntal, en�
entregaba a quien le había correspondido en suerte llevarla, y con
cendidas, limpiaba el resto y dejaba a aquéllas ardiendo en su sitio. ella conjuntamente los dos testículos. Hacía luego una escisión ( en
Si las encontraba apagadas, las limpiaba y las prendía con las otras el cuerpo del animal) de modo que todo su interior quedaba al descu-
que estaban encendidas. Luego limpiaba de las cenizas al resto. De- bierto. Cogía la grasa y la ponía en el lugar donde había degollado
lante del candelabro había una piedra y en ésta tres gradas, sobre la cabeza, en lo alto. Extraía las entrañas y las entregaba a quien
las que se ponía el sacerdote para arreglar las lámparas. Dejaba correspondía enjuagarlas. El estómago se lavaba en el lugar del la-
luego el jarro sobre la segunda grada y se iba. vabo 51 las veces que fuera necesario. Las entrañas eran enjuagadas
al menos tres veces sobre las mesas de mármol que había entre los
pilares.
3. Cogía el cuchillo y separaba los pulmones del hígado y el
lóbulo del hígado lo separaba del hígado, aunque sin removerlo de
Capítulo IV
su sitio. Cortaba 52 el pecho y lo daba a quien le había tocado en
suerte. Luego iba hacia arriba, hacia el flanco derecho y cortaba
bajando hasta la columna vertebral, aunque sin llegar a tocar a ésta,
l. No se le ataban al cordero las dos patas delanteras conjun- hasta que alcanzaba las dos costillas tiernas, lo cortaba y lo entregaba
tamente y las dos patas traseras conjuntamente, sino que se ataba a quien correspondía, yendo también colgado de él el hígado. Se
la pata delantera derecha con la pata trasera derecha y la pata delan- iba luego a la parte del pescuezo, donde dejaba a uno y otro lado
tera izquierda con la trasera izquierda. Así quedaba atado: con la dos costillas, cortaba y lo entregaba a quien había caído en suerte,
47•
nuca hacia el lado sur y con el hocico hacia el lado oeste El que yendo colgada de esa parte la tráquea, el corazón y los pulmones.
tenía que inmolarlo estaba en pie en el lado oriental con su rostro Se iba después al flanco izquierdo, donde dejaba dos costillas tiernas
vuelto al occidente. (El cordero) de la mañana era degollado en el
ángulo nordoccidental, en el segundo anillo 48
• El de la tarde era en la parte de arriba y otras dos en la parte de abajo, como asi-

degollado en el ángulo nordoriental, en el segundo anillo. Lo dego- mento entre el altar y el muro norte del atrio. En los anillos se sujetaban las mism
cabezas �e los animales que iban a ser sacrificados y, según otros, las pataS. s:- o
llaba aquel a quien tocaba degollarlo y recogía la sangre 49 aquel a Véase Mid 3, 5; Suk 5, 8.
quien tocaba recogerla. Luego se iba al ángulo nordoriental ( del 49 Véase Pes 5, 5. dejab
altar) y asperjaba hacia el lado oriental y hacia el lado norte, a conti-. a en
nuación iba al ángulo sudoeste y asperjaba hacia el lado occidental el
otro
flanc
45 Al este del Mar Muerto. o.
46 Que ya no podía cogerse con las manos. Resu
47 Tal como, según la tradición, Abraham había atado a Isaac. ltaba,
48 El Somo Sacerdote Yojanán había ordenado colocar 24 anillos en el pavi- pues,
que
dejaba en los
dos, dos arriba en cada uno de ellos y dos abajo en cada uno de ellos.
Cortaba y lo entregaba a quien le correspondía, juntamente con la
columna vertebral y el bazo colgando. Esta era la porción tnás grande,
aunque se acostumbraba llamar al lado derecho la porción tnás grande,
· debido a que de él colgaba el hígado. Iba luego junto a la nalga,
- Ía cortaba y la daba a quien correspondía, juntamente con la grasa
de la cola, el lóbulo del hígado y los dos riñones. Cogía la pierna
izquierda y la entregaba a quien correspondía. Así estaban todos de

SODe las cuatro patas, hasta las rodillas.


'¡_: 51Véase Mid 5, 3.
� 52Literalmente: agujereaba, ya que a1 partir el pecho se formaba como un
;�orificio entre las dos partes.
{ '1
' .
1022 ORDEN QUINTO: Cosas sagradas :z sacrificio cotidiano 1023
pie en fila, teniendo en sus manos las porciones sacrificiales (del 'le toca subir las porciones sacrificiales desde la rampa al altar».
cordero). El primero llevaba la cabeza y la pata derecba trasera; ºR. Eliezer ben Jacob dice, sin embargo, que quienes las subían a la
la cabeza en la mano derecha, con el hocico hacia el brazo, con los · rampa las subían también al altar.
cuernos entre los dedos, el lugar donde fue degollado hacia arriba : 3. (A los demás sacerdotes) 60 se les entregaba a los servidores
y encima la grasa; la pata derecha trasera en la mano izquierda, del templo que los despojaban de sus vestiduras y no les dejaban
con la parte de la piel hacia afuera. El segundo llevaba las dos más que los calzoncillos. Había allí nichos en los que estaban es-,
patas delanteras, la derecha en su mano derecha y la izquierda en su . critos (los diversos nombres) de las diferentes piezas de las vestiduras
mano izquierda, quedando la parte de la piel hacia afuera. El terceto de oficio.
llevaba las nalgas y la pata trasera izquierda; las nalgas en la mano 4. A quien le tocaba la suerte del incienso, cogía la cuchara.
derecha, con la grasa de la cola colgando entre los dedos, juntamente La cuchara, de oro, se asemejaba a una medida grande de tres kab,
con el lóbulo del hígado y los dos riñones; la pata trasera izquierda conteniendo tres kab. Dentro de ella había una escudilla llena, for-
mando un montículo, de incienso. Tenía una tapa y encima de ella
en la mano izquierda, con el lado de la piel hacia afuera. El cuarto
una especie de asidero 61•
llevaba el pecbo y el pescuezo, el pecho en la mano derecha y el 5. A quien había caído en suerte el brasero, cogía el brasero
pescuezo en la izquierda, con las costillas entre los dedos. El quinto de plata, subía a lo alto del altar, quitaba las brasas de una y otra
llevaba los dos flancos, el derecbo en la mano derecha y el izquierdo parte 62 y recogía (las más consumidas). Descendía y lo vaciaba en
en la mano izquierda, quedando la parte de la piel hacia afuera. El (un brasero) de oro. Se desperdigaba (en aquella operación) como
sexto llevaba las entrañas en una bandeja y las zancas encima. El sép- un kab de ceniza 63, que era barrida al canal 64• En sábado se les ponía
timo llevaba la flor de harina, el octavo las tortas y el noveno el encima un caldero vuelto 65• El caldero era un gran recipiente, con
vino. Caminaban e iban poniendo (las partes sacrificiales) en la mitad capacidad para un létej 66• Tenía dos cadenas: con una se le arras-
inferior de la rampa, en la parte occidental, y las ensalaban. Bajaban traba hacia abajo y con la otra se le sujetaba en la parre alta, para
y se iban a la cámara de los sillares para recitar el Oye, Israel. que no rodase. (El caldero) servía para tres usos: para volcarlo sobre
la ceniza o sobre un reptil en día de sábado y para bajar la ceniza
desde lo alto del altar.
6. Cuando llegaban 67 entre el pórtico y el altar, cogía uno el
rastrillo y lo arrojaba entre el pórtico y el altar. En Jerusalén nadie
Capítulo V podía oír la voz de su compañero a causa del estruendo del rastrillo.
Eso servía para tres finalidades: cuando un sacerdote oía el ruido
sabía que sus hermanos los sacerdotes entraban para hacer la pos-
l. El encargado les decía; «recitad una bendición». Entonces tración y él entonces corría y llegaba también; cuando un levita
ellos recitaban una bendición, decían los diez mandamientos, el Oye, oía su ruido sabía que sus hermanos los levitas habían entrado para
Israel 53, el si escuchas 54 y el entonces habló el Señor a Moisés 55• entonar cantos, entonces él corría y llegaba a tiempo, y cuando el
Conjuntamente con el pueblo recitaban tres bendiciones: verdadero
56 •
y justo , el seroicio " y la bendición sacerdotal 58 • El sábado afiadían presidente de los representantes 68 (oía el ruido), colocaba a los im-
59 A quienes no les. había tocado nunca en suerte.
una bendición por la guardia sacerdotal que terminaba (su servicio
semanal).
59
2. Les decía: «los que sois nuevos para el incienso , venid y
echad a suertes». Echaban a suertes y, a quien tocaba, tocaba.
Y luego: «nuevos y viejos, venid y echad a suerte para ver a quién

53 Dt 6, 4-9.
54 Dt 11, 13-21.
55 Num 15, 37-41.
56 Ber 1, 4; 2, 2.
57 'Aboda, la decimosexta bendición de las 18 de Ia tefilá.
58 Num 6, 24-26.
puros en la puerta oriental
69

oo A quienes no había correspondido ningún servicio.


61 Para levantar la tapa. Según otros, una especie de paño cobertor.
62 Véase 1, 4.
63 Al ser recogida en un brasero de cuatro kab de capacidad y vaciada en uno
. de solo tres kab (véase Yom 4, 4).
" Mid 3, 2.
65 Para evitar apagar las brasas con el agua (véase Er 10, 15).
66 O sea, medio kor o 15 seás.
67 El sacerdote que llevaba el incienso y el que llevaba el brasero.
68 Véase Taan 4, 1.
@ Según Maimónides, los leprosos curados eran colocados allí a fin de
ser
_rociados con la sangre de su sacrificio por la culpa. Véase Neg 14, 8.
1024 ÜRDEN QUINTO: Cosas sagradas
El sacrificio cotidiano 1025
Capítulo VI
78
. tina • Entraba, se postraba y salía. Entraban luego sus hermanos

los sacerdotes, se postraban y salían.


l. Luego comenzaban 70 a subir las gradas del pórtico. Aquellos 2. Luego venían 19 y se ponían de pie sobre las gradas del
a quienes había tocado en suerte limpiar de la ceniza el altar in- pórtico. Los primeros que venían se colocaban a la parte meridional
terior y el candelabro les precedían. Al que Je correspondía limpiar respecto a sus hermanos los sacerdotes, llevando en sus manos cinco
de cenizas el altar interior, entraba, cogía el cesto, se postraba y salía. utensilios: uno el cesto, otro el jarro, otro el brasero, otro la bandeja,
Al que correspondía limpiar el candelabro, entraba, y si encontraba y otro la cuchara con su cubierta. Pronunciaban la bendición 80 sobre
las dos lámparas de la parte oriental encendidas; límpiaba de la ce- el pueblo en una sola bendición; en las provincias se decía como
niza la más situada a la parte oriental y dejaba ardiendo a la más tres bendiciones, mientras que en el templo como una sola. En el
situada a la parte occidental, ya que con ella se encendía todo el templo se pronunciaba el nombre de Dios según su tenor literal,
candelabro al atardecer. Si las encontraba apagadas, lo limpiaba y lo mientras que en las provincias se usaba un sustitutivo. En las pro-
encendía (con fuego) del altar de los holocaustos. Cogía después vincias, los sacerdotes alzaban sus manos a la altura de los hombros,
mientras que en el templo lo hacían por encima de las cabezas, a
el jarro de la segunda grada, se postraba y salía. excepción del Sumo Sacerdote, que no alzaba sus manos por encima
2. A quien había tocado en suerte el brasero, amontonaba las
del frontal. R. Y ehudá afirma, en cambio, que también el Sumo
cenizas sobre el altar, las aplan.aba con la parte trasera del brasero,
Sacerdote alzaba sus manos por encima de sus cabezas, ya que está
se postraba y salía.
escrito: alzó Aarón sus manos sobre el pueblo y lo bendi¡o 81•
3. A quien había tocado en suerte ofrecer el incienso, cogía la
3. Cuando el Sumo Sacerdote quería ofrecer el sacrificio, subía
bandeja de en medio de la cuchara y la entregaba a su amigo o
a la rampa, teniendo al prefecto 82 a su derecha. Cuando llegaba a
pariente. Si había quedado esparcido 71 �n ella 72, se lo ponía en _sus
13
manos. Se le instruía del siguiente modo : «ten cuidado, no corruen-
la mitad de la rampa, cogía el prefecto su mano y lo conducía arriba.
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ces por delante, no sea que te quemes» • Apenas había esparcido
El primer (sacerdote) le alargaba la cabeza y la pata posterior, él
el incienso, salia. El que debía de quemar el incienso no lo que- colocaba sus manos sobre ellas y eran arrojadas ( al fuego). El segundo
maba en tanto que el encargado no le decía: «ofrece el incienso». le alargaba al primero las dos patas delanteras, las entregaba al Sumo
Si era el Sumo Sacerdote, el encargado decía: «mi señor, Sumo Sacer- Sacerdote, que ponía sobreellas sus manos y las arrojaba. El segundo
dote, ofrece el incienso». El pueblo se separaba y entonces él ofrecía se separaba y se iba. De ese modo le daban el resto de las porciones
el incienso, se postraba y salía, sacrificiales, ( el Sumo Sacerdote) imponía sobre ellas sus manos y las
arrojaba ( al fuego del altar). Cuando quería, él imponía las manos y
otros arrojaban (las porciones sacrificiales al fuego). Cuando llegaba
el momento de dar la vuelta en torno al altar, ¿por dónde comen-
Capítulo VII zaba? Por el ángulo sudorienta!, luego por el nordoriental, después
el nordoccidental y el occidental-meridional. Le daban el vino para
la líbación, mientras que el prefecto estaba en pie en el ángulo, te- .
l. Cuando el Sumo Sacerdote entraba para postrarse 75, tres niendo dos toallas en su mano. Dos sacerdotes estaban en pie sobre
(sacerdotes) lo asían: uno por la mano derecha, otro por la izquierda la mesa del sebo 83 con dos trompetas de plata en sus manos. Tocaban
y otro por las piedras preciosas 76• Tan pronto como el encargado oía primero con un tono sostenido, luego clamorosamente y después de
el rumor de los pasos del Sumo Sacerdote que salían, alzaba la cor- nuevo con tono sostenido. Venían luego y se colocaban junto a Ben
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: Arsa , uno a su derecha y otro a su izquierda. Cuando se encorvaba


70 Los sacerdotes encargados del perfume.
71 Incienso. . para hacer la libación, movía el prefecto ritualmente las toallas, Ben
72 La cuchara.
7S Tanto a la entrada del Ulam (pórtico o vestíbulo} como del Hekal (san-
73 A quien lo hacía por primera v�z. . ,
74 El incienso tenía que ser esparcido por todo el altar, por eso no debía -_ tu.ario o Santo) se encontraba una cortina (Yom 54a).
79 Los sacerdotes antes mendonados, después de haber ejercido su funáón.
comenzar por la parte delantera, ya que al tener que hacerlo en la parte pos-
80 La bendición sacerdotal.
terior podría quemarse. 81 Lev 9) 22.
75 En el santuario (Hekal).
82 Véase Yom 3, 9; 4, 1; 7, 1; Sot 7 1 7.8.
16 Del efod (véase Ex 28, 9).
77 De su estancia, en la que solía estar (lvlid 5, 4). 83 Véase Sheq 6, 4.
,,_ 84 Así se llamaba a quien tocaba el címbalo, en razón de un personaje de ese nombre que
tuvo tal oficio (Sheq 5, 1).

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