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Dinámicas de Grupos en Talleres Educativos

Este documento resume las características del funcionamiento grupal y la dinámica psíquica que se produce en los grupos. Explica que los grupos se organizan según las fuerzas de atracción y diferencias entre sus miembros, y que tanto las similitudes como las diferencias generan complicidades u oposiciones. También describe cómo en los grupos interactúan dimensiones conscientes e inconscientes de los individuos y cómo el coordinador debe observar y comprender estas dinámicas complejas.

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Dinámicas de Grupos en Talleres Educativos

Este documento resume las características del funcionamiento grupal y la dinámica psíquica que se produce en los grupos. Explica que los grupos se organizan según las fuerzas de atracción y diferencias entre sus miembros, y que tanto las similitudes como las diferencias generan complicidades u oposiciones. También describe cómo en los grupos interactúan dimensiones conscientes e inconscientes de los individuos y cómo el coordinador debe observar y comprender estas dinámicas complejas.

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De: “Pensando la

Sexualidad en la Escuela.

De las Ideas al Aula”

(2016)

Capítulo 8:

LO GRUPAL.

Miriam Lepka

“No el uno sin el otro y sin el conjunto que los constituye y


los contiene.”
R. Kaës, 2010.

A partir de analizar las características que acompañan al dispositivo taller como espacio de
producción grupal vale detenernos en analizar algunos elementos que se ponen en juego en ese
funcionamiento grupal, que significa “hacer experiencia de desplegarnos con otros”. Un
despliegue en lo lúdico que ofrece potencialidad de cambiar lo preexistente, como se venía
viendo, por articular el pensar, el hacer y el sentir.
Toda propuesta que tome forma de taller lo hace sobre el camino de un grupo que ya posee
historia, eso lo saben muy bien los docentes que al comenzar cada ciclo lectivo se ponen al tanto
de las historias de sus alumnos y los grupos a los que pertenecen. Esas historias grupales que son
las biografías de sus componentes en acción, cobran una suerte de entramado, de tejido que es
mucho más que la suma de sus miembros. Esa fuerza, ese fluir, ese enlazarse con el otro de
diferentes maneras para armar grupos diferentes en cada encuentro, conjugan una potencia que
significa trabajo, movimiento, puesta de deseo y motivación desde los sujetos, por lo que
preferimos hablar de “lo grupal”. Se ha oído decir en relación al fútbol que “el equipo es el
otro”, podríamos pensar que “el grupo es el otro” y en ambos casos coincidimos en la

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explicación que se ha dado de la frase y es que se trata de las “construcciones colectivas” que
logra un equipo, decimos un grupo.
Tanto para el niño como para el adolescente sus grupos, el de los pares, son muy importantes. El
grupo cumple una función específica para cada momento del crecer; en el niño representa la
primera experiencia exogámica, para el joven es una nueva oportunidad para trabajar su lugar en
la relación con los otros, su autoestima y la construcción de su anclaje en su generación. El
semejante (amigos) cumple una función apuntaladora, contribuyendo a metabolizar las
transformaciones que generan los cambios de lo puberal y lo adolescente. Los amigos confirman
a la manera de un espejo lo común compartido; permiten trabajar la diferencia generacional y
poder inscribir la representación de sí mismo y del otro en sus aspectos masculinos y femeninos.
Lo grupal se convierte en un terreno intermediario entre las conquistas de la infancia que se
hacían al cobijo de los padres y los educadores y los logros del ser joven que se van resolviendo
en lo intrageneracional, bajo las marcas de los registros mutuos.
El vínculo en lo grupal, se produce en dimensiones manifiestas, fácilmente visibles, y otras que
corren activa pero subterráneamente y construyen un andamiaje donde cada participante es una
voz del conjunto. Por un lado esa “voz” habla desde la capacidad de análisis y reflexión, gracias
a un yo que percibe, razona y se vale de lógicas conjuntivas y disyuntivas para pensar y debatir,
con sus especificidades según se trate de un niño o un joven. Lo correcto, lo predecible, lo
razonable, lo que se espera de cada uno, circula por este nivel en la intersubjetividad de los
miembros ligado a lo consciente y a lo intencional. Por otro lado, que quiere decir entretejido a
lo anterior, se arman construcciones con las fantasías y las representaciones mentales no
verbales, bajo un sentido o significado que reúne lo particular de cada uno con una pluralidad de
contextos de influencia que se hace presente en el diario vivir de la escuela aunque creamos que
no. La confluencia de estas dimensiones psíquicas y sociales le permiten al yo, que es la sede de
la identidad, crear “espesor”(Viñar, 2010), adquirir mayor consistencia por parte del sujeto a fin
de desenvolverse con lo consciente e inconsciente, o lo manifiesto y lo latente componiendo la
singularidad que cada uno es en el nos-otros al que pertenecemos.
En el fluir de lo grupal cuando una tarea convoca al debate y al intercambio de todas las
dimensiones afectivo-representacionales conscientes-inconscientes, se puede apreciar el
interjuego de los diferentes niveles que van desde lo individual a lo intersubjetivo y lo

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transubjetivo que tiene que ver con el medio que habitamos. El Psicoanálisis de Grupos nos ha
enseñado a pensar en una grupalidad psíquica que atraviesa la materia psíquica. Esto quiere
decir que hay funciones ,contenidos y modos de procesar experiencias que tiene el grupo-socio-
económico, el grupo-familia, el grupo-institución-escuela, el grupo de pares, al que uno
pertenece, que están presentes, ocupan el espacio de la realidad psíquica interna de cada uno de
nosotros . Por ejemplo: en temáticas que aparecen como “el sexo es distinto que hacer el amor”,
o “las cuestiones de género” donde lo cultural y los patrones familiares dejan su impronta se
puede ver a los jóvenes llevando adelante movimientos de replanteo y se los observa adhiriendo
o defendiendo esas concepciones-acciones aprendidas. Las producciones de posters plasman que
en las prácticas concretas de sus sexualidades, donde “cada persona es un mundo”, hay muchos
mundos presentes.
El adulto coordinador, no puede dejar de ver y observar en esas voces de cada miembro
portadores de símbolos, discursos, sentimientos, de diferentes ámbitos que conoce, la necesidad
de crear la versión propia mientras ejercita compartir, diferenciarse y lidiar con compañeros y
docentes que defienden sus posturas, un desafío en el trabajo de integración desde la
coordinación, que también termina atravesado por la pregunta del conjunto: ¿qué hago con lo
“otro “del otro? Es decir con aquello distinto que trae el otro, que altera lo conocido, familiar.
Por ejemplo en la siguiente experiencia de un grupo se aprecia la complejidad analizada: Al
discutir sobre el mito “Existen comidas afrodisíacas” que proponía un juego, se planteaban
diferentes posturas .Los varones desde sus posiciones de género se interesaban en confirmar si
las propiedades de algunas comidas favorecerían su potencia y rendimiento sexual. Las chicas
desde exigencias sociales estéticas, querían saber si algunos pescados que tienen fama de
afrodisíacos junto al chocolate nombrados como estimulantes para la sexualidad, serían una
elección más saludable, en vistas a cuidar la silueta. A la vez, desde la interacción grupal,
aparecían aquellos que desestimaban con comentarios como “lo que decís no es así” ,la opinión
del otro que no podía ser aceptada ,por disruptiva con lo que creían .Además había miembros
portadores de las voces de adultos significativos, por ejemplo al decir, “voy a preguntarle a mi
tía nutricionista, si es verdad que los mariscos son afrodisíacos”, “en mi casa nunca escuché
estos temas”, y para sumar diversidad de movimientos que se observan en las dinámicas
grupales, una joven explicando “no es lo mismo ahora que tenemos esta edad, tener una cena de

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mariscos con un chico a la luz de las velas que con tu mamá al mediodía, por lo que quien sabe
si es el pescado el que le da esa adrenalina a la situación”. Diferenciando lo familiar del
encuentro con otro en una cita.
Muchas veces aparecen actitudes tales como la risa, el chiste, la cargada, las muestras de
vergüenza, que deben ser entendidas como verdaderas expresiones de “drenaje” de todo lo que
movilizan estos temas, y es también una suerte de articulación entre lo que se piensa o fantasea y
lo que se siente en relación a un cuerpo que está viviendo todos sus cambios, es decir una
verdadera “fiebre Psíquica” (Doltó 1993). Es parte del rol de quien coordina poder entender,
tolerar, calmar sin reprimir.
Los grupos se organizan según fuerzas de atracción, o de acoplamiento de sus miembros, de
acuerdo a legalidades que nos regulan a todos .Tanto las similitudes como las diferencias
generan complicidades y/ o reacciones de sus componentes, los cuales entonces configuran
alianzas .Estas pueden ser positivas y permiten aprendizaje y superación, otras pueden
obstaculizar y hasta atacar el funcionamiento saludable de un grupo.
Por ejemplo, un grupo que denigra a otro con descalificaciones o insultos durante un plenario
impide cumplir el objetivo del encuentro y corre la atención sobre la lucha de fuerzas de
dominio, vulnerando derechos de expresión y aprendizaje. En cambio, cuando en medio de
acalorados debates unos y otros toman partido por diferentes aspectos pero para fundamentar
posturas como por ejemplo, el tema del aborto o el consumo de drogas, el enriquecimiento de la
reflexión queda garantizado. En los más pequeños, podemos pensar en la defensa de lo que está
bien o mal en las expresiones corporales del afecto, y allí las explicaciones y el consenso de
pautas mejora la convivencia.
El coordinador es un referente significativo y tiene como función ofertar sentidos que sirvan
de brújula a lo que cada joven o niño necesite en el camino de realizar sus trabajos de sexuación
en ese momento del crecer. Algunas características específicas son:
-Organiza la dinámica del taller.
-Escucha y arma un hilo conductor, con las temáticas explícitas y aquellas que subyacen.
-Recapitula
-Reencuadra situaciones, señala coincidencias y posturas disidentes.
-Proporciona información, aclara y devuelve preguntas para seguir pensando.

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-No tiene la última palabra, pero está a cargo de las palabras de cierre.
Sus intervenciones siempre tendrán efecto cascada, y llegan a cada uno, aún al que se evade, o
parece desconectarse porque en ambos casos la recepción tuvo lugar sino no estaría
respondiendo de ese modo. El bullicio de los grupos discutiendo, los diálogos en códigos que
excluyen al adulto, tienen que evaluarse como un momento muy activo de producción grupal y
no hay que recurrir a silenciar o pretender la atención generalizada posicionándose en el lugar
del saber jerárquico. Somos en la asimetría que establece el coordinador el factor intermediario
que facilita el intercambio, que señala coincidencias, diferencias y contradicciones para
favorecer des-anudamientos de las temáticas y nuevas versiones según el momento, los grupos,
las instituciones, las realidades socio-culturales.
La actitud que desarrolla un coordinador, marca la dinámica, los efectos intersubjetivos y la
manera de procesar los intercambios entre todos. Algunos perfiles orientativos para analizar el
propio y construír el más adecuado:
-Figura Proteccionista: un posicionamiento desde este lugar se caracteriza porque quien
lo encarna apunta a tener explicación, orientación y comprensión sobre todos los
cuestionamientos.
-Figura Policial: se focaliza en riesgos y peligros, acentuando el aspecto del control.
-Figura Modelo: se presenta como el que sabe y señala lo que se debe ser y hacer..
-Figura Auxiliar: va contestando y acompañando paulatinamente las dudas, desde una
actitud de “estar disponible a la consulta “.
-Figura Equilibrista en el rol: contempla como se juegan todos los aspectos señalados
anteriormente, para ejercitar la autocrítica en el análisis de sus intervenciones.

La presencia de varios adultos intervinientes-observadores da la oportunidad de ver y escuchar


debates, discusiones al interior de los subgrupos que no siempre se comunican en las puestas en
común, y constituyen lo “íntimo” de ese grupo de pares (amigos) ,que seguirá su curso
generando contenidos, experiencias y modos de procesar y entender.
En definitiva se trata de favorecer el deseo por saber, por explorar, por amar, y los adultos
debemos volver una buena palabra al placer, para que los intrépidos niños y los efervescentes
adolescentes, crezcan en cuerpo, alma y valores.

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Graficamos lo dicho:

Bibliografía:

Kaës,R. (2010) Un singular Plural. Buenos Aires. Amorrortu.


Flechner, S (comp) (2010) Psicoanálisis y adolescencia. Buenos Aires. Ed.Psicolibro.
Doltó, F.(1993) La causa de los adolescentes. Buenos Aires. Sex barral.
Ventrici,G.(2007) “El Sujeto y los Grupos” en Subjetividad y cultura. Rev.A.A.P.P.G.

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