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DEVOCIÓN

Por el Dr. Gopal Ji Mishra


Varanasi, febrero 2006

Devoción es néctar. Es el dulce de la vida. El vacío de la vida es llenado con


devoción. Lleva a la perfección de la vida. Una vida sin devoción no tiene encanto,
es seca y ladeada. La devoción da color a la vida. Una indescriptible felicidad es
sentida como resultado de la devoción.
La devoción enriquece la sabiduría y los actos. Mera intelectualización es una
carga y puede llevar a la vanidad. La vanidad nunca es apreciada. Lleva a la
destrucción a la larga. El espiritualismo no la aprueba. El sabio siempre la
rechaza.
El elemento básico de la devoción es el amor. Amor a Dios es el elemento más
deseable. Un indiviso amor por Dios es el principal síntoma de la devoción. La
Devoción, cuando madura, lleva a una infinita beatitud, infinita paz, infinito
amor, infinita sabiduría, infinito ascetismo, infinita fortuna, infinito poder,
infinita belleza, infinita dulzura e infinitas virtudes. ¿Por qué? Porque son las
virtudes de Dios, y Dios otorga todas esas virtudes a Sus devotos.
No hay dudas, Dios otorga todos esos dones. Pero en la devoción pura, no hay tal
demanda. No hay demanda en absoluto. En el amor sólo existe el dar y dar, sin
esperar nada en retorno. Si hay expectativa de obtener cosas en retorno, se
convierte en un negocio. La devoción no alienta la devolución.
Devoción es dedicación, auto-dedicación. La Dedicación libera. La vanidad obstruye.
Una dedicación de todo corazón hace que uno se funda con Dios. Una vez que esto
sucede, nadie puede separarlo de Dios. La dedicación hace al hombre intrépido. Él
disfruta de la liberación aún mientras vive en el cuerpo.
La devoción es de nueve clases – escuchar sobre las virtudes, los juegos nombres y
morada del Señor, cantar, recordar al Señor, adorar, rendirle servicios, orarle, el
sentimiento de ser Su sirviente, el sentimiento de ser Su amigo y dedicación. No
hay que seguir estas nueve formas a un mismo tiempo, aún una sola es suficiente
para llevar la devoción a la perfección.
Es sabio tratar de liberarse de las ataduras mundanas. El recurso más simple y
natural es la devoción. La devoción une con Dios y al mismo tiempo barre todos los
defectos de la mente. Un devoto se eleva por sobre el nivel de las diferencias. Un
devoto evolucionado realiza a Dios en todos los seres y cosas, ya sean materiales o
seres vivos. Este es un estado ideal. En este estado un devoto permanece dedicado a
Dios. Disfruta de éxtasis.
La Devoción es el amor extremo hacia Dios. Tal indiviso amor hacia Dios es el tipo
superior de devoción. Tal devoto está seguro de alcanzar a Dios.
Dios es todopoderoso, no hay nadie por sobre Él. Nadie tiene control sobre Él. Aún
así a Él le gusta obedecer a Sus devotos, siempre los acompaña y los ama tanto como
para tenerlos en Su corazón. Los devotos tienen a Dios en su corazón y Dios tiene a
sus devotos en Su corazón.
Satsanga, la compañía de personas devotas, es la mejor ayuda para la devoción. Sat
es Dios y sanga es compañía. Satsanga, entonces, es la compañía de Dios. También,
sat significa buena persona, persona espiritual. De esta forma, Satsanga implica la
compañía de tal tipo de personas. Es dicho enfáticamente que tal compañía allana el
camino de la devoción. También se dice que todos los placeres del cielo y de la
liberación no tienen comparación con el placer de tener Satsanga por un momento.
Así, Satsanga es capaz de hacernos disfrutar de inmenso placer aquí, en vida, así
como convertirnos en grandes devotos y alcanzar a Dios.
Hay cuatro calificaciones, además de otras, requeridas para la devoción. Ellas son:
ocupar la mente en Dios - es decir, volverse totalmente consciente de Dios, ser
devoto de Dios, adorar a Dios y reverenciar a Dios.
Encontramos mayormente que las personas están preocupadas por cosas, personas,
situaciones, circunstancias e innumerables deseos mundanos. La mente está siempre
ocupada con esas cosas. Es mejor analizarnos para ver si hemos estado pensando en
Dios o en cosas mundanas. Si estamos ocupados en cuestiones mundanas, no dejamos
ningún espacio para Dios. En tal situación, la devoción no es posible. Así que para
el logro de la devoción, la mente debería mantenerse libre de deseos mundanos y
ocupada con el pensamiento de Dios.
Un devoto es aquél que ama a Dios. ¿Por qué debería uno amar a Dios? Simplemente
porque Él es la principal fuente de placer y nosotros queremos ese placer eterno.
Queremos ser sostenidos, Dios hace eso. Él es nuestro Señor. Él es el testigo de lo
bueno y de lo malo. Es digno de que nos refugiemos en Él. Es benevolente y no
quiere nada a cambio. Siempre deseando lo mejor para nosotros, cuida de nuestro
bienestar. Él es la principal causa de nacimiento y muerte de todos los seres. Es
la base de la existencia. Es inmortal. Todo está en Sus manos. Él nos ama a todos.
Nosotros también debemos amarlo. Su amor nos hace sumergirnos en el océano de
disfrute divino. Ya que queremos ese disfrute, debemos amar a Dios y ser Sus
devotos.
También devoción implica adoración. La adoración puede ser hecha de muchas maneras.
Pero la mejor forma es ofrecer todas las cosas hermosas a Dios. Por ejemplo ropa,
comida, frutas, agua, bebidas jugosas, leche, dinero, oro, plata, lo que significa
que ya que todas nuestras pertenencias nos son dadas por Dios, expresamos nuestra
obligación de ofrecer esas cosas a Dios. Dar y recibir es el principal proceso en
el amor y la devoción.
Luego viene la cuarta calificación del proceso, es decir, saludar a Dios. Tal
proceso no requiere dinero, tiempo extra ni ayuda de cosa o persona alguna, puede
ser hecho fácilmente y en cualquier lugar.
En devoción, todo acto que se lleve a cabo es dedicado a Dios. Esta dedicación es
una cuestión de sentimiento. Todos estamos siempre haciendo una cosa u otra. Nadie
permanece inactivo ni por un segundo. Estamos naturalmente atados a la acción.
Entonces, ¿dónde yace la diferencia entre las actividades de una persona mundana y
una persona devota?
La diferencia yace en el sentimiento de “actor”. Una persona mundana hace todo para
sí misma, para su propia satisfacción, para su propio placer y para sus propios
logros. Pero una persona devota del Señor, aún llevando a cabo las mismas
actividades que son hechas por la persona mundana, las hace con un sentido de que
esas actividades están dedicadas a Dios, son hechas por el amor a Dios, son un
esfuerzo por complacer a Dios y son hechas para satisfacer el deseo de Dios. Esa es
la diferencia. Uno no pierde nada dedicando las actividades a Dios. Por el
contrario, se ve inmensamente beneficiado, lo que es difícil de expresar en
palabras.
Ahora surge la pregunta, “¿por qué debería una persona dedicar todas sus
actividades a Dios?”
La respuesta es que mediante esa dedicación, no será atado por virtud o vicio.
Virtud y vicio son ambas ataduras que resultan en reencarnación y no en liberación.
Así, mediante la dedicación de sus actos a Dios, uno queda exento de sufrir las
consecuencias de esos actos.
¿Cuál es el proceso de dedicación de los actos? El proceso es el más simple.
Debería haber un sentimiento en el corazón, “Oh Señor, Tú eres tan bueno que me
haces llevar a cabo esta acción. ¡Te la ofrezco a Ti, Señor! Por favor, acéptala”.
Tal idea puede ser expresada en cualquier otra forma, no hay restricción de
palabras o modos en los cuales pueda ser hecho tal ofrecimiento. Dios conoce todos
los lenguajes. Puede entender muy bien nuestros pensamientos aún cuando permanezcan
sin expresarse. Esa es la razón por la cual se dice que la intención de dedicación
debería estar allí, el sentimiento debería estar allí.
No puede tomarse como devoto alguien que está ocupado en saciar a sus propios
órganos, que está al servicio de su mente descontrolada y que es inconsciente
completamente del fin divino.
El fin divino es el único objetivo para la humanidad. Las escrituras dicen que el
hombre ha sido enviado a la tierra para alcanzar a Dios. Es su deber primordial y
único. La devoción es tal sentimiento, tal estado de la mente y tal proceso sutil
que hace posible alcanzar a Dios. Pero, al mismo tiempo debe tenerse en cuenta que
por sobre todas las cosas la gracia de Dios es lo más necesario, porque sin ello
nada es posible.
Esa es la razón por la cual en devoción, para completar todas las condiciones es
esencial e indispensable tomar refugio en Dios.
¿Cómo puede uno refugiarse en Dios? ¿Cómo puede hacerse esto posible? ¿Cuál es el
proceso? ¿Qué medidas deben ser adoptadas para obtener este fin? ¿Es posible que
Dios nos otorgue Su refugio? ¿Qué debería hacer para lograrlo?
Es simple. Cuando nos enfermamos, nos refugiamos en el médico. Cuando tenemos un
caso jurídico, nos refugiamos en el abogado. Cuando viajamos, nos refugiamos en el
conductor. Cuando somos atacados, nos refugiamos en la policía. De esta forma,
podemos concluir que nuestra existencia está basada en el refugio.
Pero esos refugios, aunque necesarios, son mundanos y sujetos a cambio,
reversibles, limitados, engañosos, temporales y condicionales. Esa es la razón por
la cual se recomienda el refugio en Dios como el mejor. Tomar refugio en Dios es
necesario en devoción.
Dios es Todopoderoso, Omnipresente, todo alegría, el Padre de todos, el que todo lo
ve, el que está en todo momento, el que está en todos y sobre todos para bien. Él
es el nuestro Compañero todo el tiempo. Desde el mismo comienzo hasta el fin de la
creación del cosmos, Dios ha estado y seguirá estando con nosotros. Él es nuestro
verdadero Amigo, el real Bienqueriente y el que en verdad nos ayuda. Así que es
sabio buscar el refugio de Dios.
Un devoto es el que implora, adora y venera a Dios. Tal devoto es un yogui, porque
está siempre ocupado con el amor, el recuerdo y el pensamiento de Dios. Tal yogui
es considerado el mejor a los ojos de Dios. Es un hecho declarado que tal devoción
hará que el devoto alcance a Dios.
La presente era es Kali Yuga. Es descripta como llena de muchos defectos. Pero hay
una prominente y virtuosa excelencia en ella, y es que uno puede alcanzar en sólo
un día el mismo gran resultado que en Satya Yuga se obtiene mediante austeridades,
en Treta Yuga mediante sacrificios y en Dvapara Yuga mediante adoración. Esa
excelencia de Kali Yuga es el melodioso canto del sagrado nombre de Dios. La
devoción enfatiza este canto. En India, esto es muy practicado. Las personas,
mientras cantan, olvidan todas sus miserias, problemas, tensiones y preocupaciones.
Surgen tales sentimientos divinos en los que cantan, que aparecen lágrimas de
éxtasis en los ojos. Esto hace a la devoción perfecta.
En devoción, el devoto disfruta de la más regocijante esencia cantando el sagrado
nombre, narrando los juegos, virtudes y describiendo la morada eterna de Dios. Uno
de los Vedas, el Samaveda, es dado para este efecto. Cantar el nombre de Dios es
más apreciado por aquellos que siguen el sendero de la devoción. Comienza a dar
placer desde el inicio mismo. Se da el ejemplo del comer para una persona
hambrienta. Ni bien empieza a comer el primer bocado, comienza a sentir placer. Así
también sucede con el canto del sagrado nombre de Dios. El que sigue el sendero de
la devoción disfruta de las canciones ofrecidas al Señor.
Con respecto a esta hazaña de la canción, Dios dice, “yo no moro en los corazones
de los yoguis, oh Narada, estoy presente donde mis devotos cantan canciones en Mi
alabanza”.
No significa que los yoguis estén privados de la presencia de Dios en sus
corazones, sino que Dios aprecia tanto esos cantos que Su presencia es un hecho
garantizado.
La devoción hacer huir la infelicidad y los ardientes deseos del corazón del
devoto. Él no experimenta defectos indeseables ni siquiera en sueños y qué decir
del estado de vigilia.
La devoción, cuando se vuelve totalmente pura y fuerte, se convierte en la vida
del devoto. Él dedica su vida al servicio de Dios. Permanece totalmente inmerso en
el amor a Dios. No quiere nada de Él.
Hay cinco formas de liberación: algunas personas desean vivir eternamente en la
permanente morada de Dios, otras buscan alcanzar fortuna, gloria o magnificencia
precisamente como Dios, algunas quieren adquirir una apariencia como la de Dios,
otras anhelan la proximidad de Dios y otras pretenden unirse a Dios. Pero el devoto
no busca obtener nada de esto. Él siempre aspira al amor de Dios y queda
completamente satisfecho permaneciendo como un simple devoto de Dios.
Dios dice: “Estoy presente en todos los seres vivos en la forma de alma. Así que
aquellos que Me ignoran como alma de todo y Me adoran sólo en ídolos, aquellos cuya
veneración es simplemente un engaño, que debido a la ignorancia Me ignoran y adoran
simples ídolos lo hacen como si vertieran sacrificios sobre cenizas (ceremonia del
fuego en que se arrojan ofrendas).
¿Qué significa esto?
Significa que dado que Dios mismo está manifestado en todas las formas de seres
vivos; todos los seres vivos merecen ser reverenciados y servidos.
Puede haber muchas formas de servir a la humanidad, la manifestación de Dios;
algunas de ellas son:

a) Con lo que sea que tengas, puedes ayudar a otros que carecen de ello, que
actualmente estén necesitados. Esta ayuda debería ser hecha de tal forma que las
personas a quienes has ayudado no sepan quién las ayudó. Muchos ejemplos de esto
deberían encontrarse a menudo.

b) Mientras prestas servicios a otros, la persona debe sentir el servicio como


que está siendo suministrado a sí misma. Debe tener en cuenta que la misma alma
está presente en todos. Entonces el servicio es causa de satisfacción para sí
mismo.

c) El mejor servicio es aquel a través del cual se tiene la intención de agradar


a Dios. Sin desear su propio bienestar, alegría o recompensa.

La devoción incluye seis requisitos.

a) La determinación de permanecer servicial a Dios.


b) Continuar cercano a Dios
c) Mantener una fe firme en la creencia de que Dios lo liberará
d) Elegir a Dios como protector
e) Entrega
f) Humildad

Esas personas en cuyos corazones hay devoción son las más afortunadas. Todas las
virtudes de la vida humana y pensamientos sagrados vienen a sus corazones sin
ningún esfuerzo como un impacto de la devoción.
Siguiendo la senda de la devoción, el discernimiento y la renuncia también se
logran estas virtudes.
Se dice que la mejor religión es aquella en la cual hay devoción a Dios, en la que
no hay ningún deseo y cuya continuidad permanece intacta.
La devoción es la base eterna de la vida humana. Es la fortuna imperecedera del
amor divino. Es la nutrición de todas las cualidades divinas y la perfección de la
alegría y la paz. El nombre de Dios es en realidad la medicina de la enfermedad
mundial. Algunas personas ven a Dios como Brahman, algunas como Parmatma y otras
como Bhagaván. Estas diversas ubicaciones son de acuerdo a los distintos modos de
devoción.
La Devoción beneficia con dos efectos: uno es la devoción misma y el otro es la
liberación. Aquellos que se entregan a un Dios impersonal quieren la liberación,
pero aquellos partidarios de un Dios personal no quieren la liberación. Si Dios
aparece delante de ellos y les hace pedir una bendición, ellos dirán que quieren
devoción a Él y nada más.
Ante la devoción, la liberación se mantiene de pie y lista para convertirse en una
doncella. Pero un devoto nunca busca eso; alguien que está lleno de amor por Dios,
no siente ninguna necesidad de placeres mundanos y materiales, alguien que esté
disfrutando del placer del inmenso océano del néctar divino, ¿qué otro propósito
puede buscar?
La devoción construye el carácter. No hay nada más importante que el carácter en la
vida humana. Gran parte de la educación es orientada a la formación del carácter.
Pero generalmente no es tan efectivo como el ejemplo de los santos, los penitentes
y las personas espirituales. En India, Dios ha aparecido en diferentes
encarnaciones. Veinticuatro encarnaciones son famosas.
Estas encarnaciones son marcas del carácter. Tales rasgos del carácter pueden ser
imitados y absorbidos. Pero la devoción construye el carácter ideal.
La devoción crea una firme relación entre Dios y el devoto. Dicho amor es creado
cuando los dos se vuelven uno. Cuando es difícil diferenciar entre los dos.
Los dos se convierten en amante y amado uno del otro: el devoto ama a Dios y Dios
ama al devoto. Dios no quiere nada más que amor. El devoto tampoco quiere otra cosa
que el amor de Dios. Ambos quedan sedientos de amor. El aumento de amor trae mayor
deseo de amor. El amor hace divino al devoto.
Esta es la naturaleza de Dios: lo que sea que el devoto desee, diga y haga, Dios lo
apoya.
Algunos devotos establecen relación con Dios. Algunos eligen a Dios como su hijo,
algunos lo aceptan como su esposo, otros como su amigo, otros como su padre, hay
quienes lo toman como su amo y otros como su maestro espiritual, algunos como
liberador, otros como mediador, algunos como un hermano, otros como la madre,
algunos como todo en todo. Dios recibe y acepta estas relaciones. Estas relaciones
otorgan una gran felicidad a los devotos.
¿Cómo es Dios? ¿Es personal o impersonal? ¿Cómo es Su forma? ¿Cuál es Su
naturaleza? ¿Cómo actúa? ¿Cómo crea? ¿Cómo conduce la creación? ¿Cómo determina la
relación de causa y efecto? ¿Cómo queda satisfecho? ¿Cómo concede Su visión? Son
algunas de las preguntas.
Vedas, Puranas, Gita, Ramayana y otros libros sagrados presentan respuestas a estas
preguntas. Pero no incluyen detalles. Los sabios, quienes pudieron saber sobre Dios
dicen que no pueden describir a Dios completamente. Los predicadores pueden ser
encontrados dando detalles de Dios. Pero ¿son éstas afirmaciones correctas? No.
¿Qué hacer?
Nosotros queremos saber sobre Dios. Dios no puede ser descripto con palabras.
Entonces dependemos de las escrituras, de la literatura espiritual y de los
predicadores. El auténtico principio es sólo el que Dios quiere hacer conocer. Por
eso se dice que en lugar de tratar de conocerlo, es sabio creer en Él. Cuando Él
decida, Él mismo Se hará conocer.
La devoción es el amor por Dios. Pero ¿cómo puede este amor ser inculcado?
Hay algunos caminos prescritos para esto:
1. Debe haber un intenso anhelo de amor. Uno debe estar ocupado con el
pensamiento: “¿Cómo puede producirse el amor?”, “¿Cómo puede germinar el amor?”,
“¿Cómo puede el amor de Dios ser descubierto?”, “¿Cuál es el camino para tener amor
por Dios?”. Estas preguntas pueden rondar continuamente en la mente. Cuando este
deseo alcanza su punto culminante, Dios ayudará a crear el amor.
2. Otro camino es invitar a Dios con el corazón. Hablar con Él. Tocarlo
imaginariamente. Escucharlo. Pensar en Él. Creer que Él es esencia, que está lleno
de amor y de gloria. Experimentarlo con todos los órganos sensoriales. Esto creará
amor.
3. Meditación con pertinencia, devoción y veneración crea amor por Dios. La
meditación es un recurso poderoso para revelar amor. Esta es la naturaleza de Dios,
Él realiza los deseos cuando encuentra que han alcanzado su punto máximo.
4. Si es difícil o imposible hacer meditación, entonces, haciendo repetición
del nombre de Dios se puede desarrollar amor por Dios.
5. Cantar canciones devocionales es muy efectivo para descubrir el amor por
Dios. Chaitanya Mahaprabhu y MeeraBai fueron muy dotados en esta práctica. Como
resultado, cuando ellos estaban por ser completamente absorbidos en ella, Dios
acostumbraba a aparecer delante de ellos.
6. Estudiar las conductas de los devotos, estudiar libros religiosos y
literatura espiritual con devoción puede producir el amor por Dios.
7. Satsanga, la compañía de santos, devotos y personas espirituales inducen al
amor por Dios. En esta compañía, los discursos sobre Dios son la actividad
principal que induce al amor por Dios. Trae un placer tan intenso que no puede ser
comparado con ningún otro placer mundano. Semejante compañía es capaz de cambiar
la vida, la actitud, la tendencia, las preocupaciones, la naturaleza, la conducta,
el objetivo de vida, la fe, la creencia, el humor, el ánimo del hombre. En otras
palabras, puede decirse que Satsanga puede hacer todo. ¿Qué es lo que no puede ser
cumplido por Satsanga? Se dice que sólo alguien muy afortunado obtiene Satsanga. La
posibilidad depende de los actos sagrados realizados en esta y en muchas vidas
pasadas y de sus buenos resultados.
8. No importa si una persona es mala, si comienza a tomar el nombre de Dios, a
repetirlo continuamente, se convertirá en una persona santa porque ha entendido
firmemente que tomando el nombre de Dios es lo mejor en lo que se puede
comprometer. La semilla de un árbol muy grande es muy pequeña, pero las
posibilidades de transformarse en un gran árbol son inherentes a ella: un ancho
tronco, grandes ramas, hojas, flores, frutos y luego producir innumerables semillas
nuevamente. Todo esto está presente en esa pequeña semilla. De manera similar, todo
es inherente al nombre de Dios.
9. Otro ejemplo es el del poder de la electricidad. El poder es invisible.
Pero su uso múltiple se realiza en todos lados. Funcionalmente esto es evidente.
Así también es con el nombre de Dios. El nombre es muy pequeño pero su poder es
inconmensurable. Entonces, cantando el nombre de Dios, se genera naturalmente amor
por Él.
10. Mucho depende de nuestro entendimiento, actitud y fe. Si pensamos que algo es
muy significativo, muy importante, grandioso, majestuoso, indudablemente lo
amaremos. En el mismo sentido, cuando comenzamos a saber de la gracia, virtudes,
cualidad, grandeza de Dios, con seguridad Lo amamos. Siempre amamos nuestras cosas
preciadas. Dios está más allá y por sobre todas las cosas preciadas. Si aceptamos,
creemos y entendemos esto, el amor se producirá automáticamente.
11. Las personas quedan envueltas por los objetos materiales, las personas
atractivas, la sociedad seductora, los artículos de publicidad, las escenas
excitantes, las sustancias embriagantes. Entonces se hace natural que se olviden de
Dios y se dejen dominar por el caos. Así se produce un gran distanciamiento entre
ellas y Dios. Por eso se hace necesario abstenerse de los objetos materiales y de
estas situaciones. Se requiere de un esfuerzo mental para orientarse hacia Dios.
Esta práctica inducirá al amor.
12. El amor por Dios se puede obtener tomando las sugerencias de Dios y siguiendo
Sus indicaciones. La voz de la conciencia interior es la voz de Dios. Uno puede
tratar de escuchar esta voz y actuar de consecuentemente. Nuestra voz interior de
la conciencia siempre nos indica tareas correctas, apropiadas y buenas y al mismo
tiempo nos impide hacer actos indeseables e impuros. Siguiendo esto, se producirá
el amor por Dios.
13. Transmitiendo las enseñanzas de Dios presentes en las Escrituras, en los libros
y la literatura espiritual se cultivará el amor a Dios. Dios, a través de uno de
esos libros sagrados llamado Bhagavad Gita, dice: “quien propague esto entre Mis
devotos, es Mi preferido”. Podemos encontrar muchas de estas personas que
dedicaron sus vidas a transmitir las enseñanzas de Dios. Ellas son amadas por Dios
y Él hace que Lo amen.
14. Si alguien desea infundir el amor por Dios en él, deberá reverenciarlo. Hay
diferentes maneras de honrarlo y cada uno puede adherir a cualquiera de estas
formas. Recordar a Dios con devoción y ofrendarle flores, agua, alimento, frutas,
ropa, pasta de sándalo, esencias, dulces, etc. fortalece el amor y lo profundiza.
Esto es llevado a la práctica por quienes veneran ídolos.
15. Quienes adoran ídolos pueden generar amor por Dios bebiendo el agua en la que
son lavados los pies de un ídolo: una mezcla de leche, cuajada, ghee (aceite de
manteca clarificada) y azúcar ofrecida a la deidad los salva de una muerte
prematura y mitiga todas las dolencias.
16. Procurar y albergarse en el amparo de Dios cultiva el amor por Él. Buscar Su
amparo implica entregarse enteramente a Dios, confiar de todo corazón en Él, pensar
siempre en Él y seguir sus órdenes. Si se adoptan estas medidas, seguramente
surgirá el amor.
17. Como ya se ha dicho, se puede tomar a Dios como un amigo, como un maestro o
como cualquier cosa que cada uno desee. Esto trae un acercamiento a Dios. Este
acercamiento induce al amor por Él.
En la devoción, el sentimiento es lo más importante. Se dice que Dios es sensible a
los sentimientos.
¿Qué es un ídolo? Una piedra, madera, mármol, plata, oro o simplemente una imagen,
a los que se les asigna una idea o un sentimiento. El sentimiento es un símbolo que
nos acerca a Dios. Sirviéndole, el servicio es aceptado por Dios.
Sabemos, en el caso de Swami Ramakrishna Paramhansa que el ídolo solía hablar con
él y hacía otras actividades semejantes que son posibles de seres vivos solamente.
Cuando Tulsidas, el escritor de Ram Charit Manas, fue a Vrindaran en el templo
había una imagen de Krishna. Tulsidasa era un devoto de Rama y le dijo: “me
arrodillaré ente ti sólo cuando sostengas un arco y una flecha”. Se dice que la
imagen de Krishna se transformó por aquella de Rama. Aquí vemos que el sentimiento
de un devoto jugó un rol fundamental. Entonces, para crear amor, el sentimiento de
amor hacia Dios debe ser alimentado.
Dios está presente en todo. Él está presente en nuestro corazón. Él sabe qué está
pasando en nuestro mundo interno. Si advierte que en nuestro interior tenemos un
intenso anhelo por su amor, Él inmediatamente cumple ese deseo. Entonces, es
necesario que haya un deseo, un auténtico anhelo de amor.
En el campo de la devoción, se pueden encontrar dos tipos de devotos. Uno, similar
a un joven mono; el otro parecido a un gatito pequeño. El mono joven se toma y se
abraza del estómago de su madre pero se cuida a sí mismo, el gatito depende
totalmente de su madre. La madre cuida de él. Lo toma del pescuezo con su boca
llevándolo de un lugar a otro en busca de un sitio seguro.
El mono joven es independiente mientras que el gatito depende de su madre. De la
misma manera, quien sigue la senda de la sabiduría es independiente pero quien
sigue el camino de la devoción depende de Dios.
Dios dice que a quien depende totalmente de Él, lo cuida, satisface sus
necesidades, lo abastece de las cosas básicas y lo mantiene seguro y resguardado.
¿Quién más puede dar la garantía de este efecto?
¿Por qué Él hace esto? Lo podemos entender con nuestras experiencias de la vida
cotidiana. Si trabajamos seis horas por día en una oficina durante un mes,
recibimos un salario por nuestro trabajo y nuestro tiempo. Pero si dedicamos
nuestra vida y todo nuestro tiempo a la devoción por Dios, ¿Él no tomará la
responsabilidad de abastecer nuestras necesidades y nuestra seguridad? ¡Sí!
Lógicamente está bien fundamentado. La devoción es la garantía de nuestro
bienestar, prosperidad y confort y de la experiencia de gloria eterna.
La devoción subraya que en el corazón de un hombre que tuvo devoción sin ningún
deseo de obtener nada, habitan todos: Dios, la religión, la sabiduría y las
virtudes. Pero quien es ajeno a la devoción, ¿cómo puede obtener estos atributos?
Sigue corriendo detrás de asuntos insignificantes, estimulado por distintas
decisiones. Esto no es nada más que el desgaste y la destrucción de la vida.
Entonces es mejor seguir la senda de la devoción.
El devoto mantiene firme fe en el fruto que Dios le otorga y queda convencido de
que es simplemente un instrumento de Dios. Cualquiera sea el éxito logrado, es
obtenido por el efecto que el Señor considera que merece.
El devoto dedica todas sus conductas a Dios. Queda sin ningún deseo propio, no
tiene ningún anhelo separado. Su deseo es aquél deseo de su Maestro, Dios. La
devoción hace al devoto alcanzar a Dios.
El devoto llega a entender completamente bien el efecto, la gracia y la grandeza de
Dios y Lo incorpora. En sus ojos no queda nada excepto Dios. Se vuelve servicial a
Dios.
En la devoción no son requeridas ni una familia renombrada ni estudios, ni ser rico
ni tener altos puestos. Sólo se necesita reverencia y creencia. Un devoto no
depende de ningún hombre, depende sólo de Dios. Presta sus servicios a Dios pero no
quiere ninguna recompensa.
Luego de pasar por miles de vidas, a veces, el amor en la devoción se concreta. En
Kaliyuga la devoción es el único camino para la salvación. Como resultado de la
devoción, Dios aparece directamente delante del devoto. Alguien que siente
animosidad por la devoción, sufre desdicha en las tres lokas (mundos).
La senda de la devoción y la del conocimiento o la sabiduría, ambas llevan a la
salvación. Pero el camino de la sabiduría es más difícil, mientras que el de la
devoción resulta más fácil. Éste último, hace que la obtención de Dios sea más
fácilmente posible. Entonces, la devoción es apreciable para la humanidad. La
devoción exime al hombre de nacer y morir repetidamente y de los correspondientes
sufrimientos. Ella crea y nutre el amor de Dios que trae inmenso placer a la
humanidad.
En la devoción, uno debe tratar de quedar a salvo de algunas perturbaciones. En el
campo de la devoción hay algunas actividades adecuadas para ser realizadas y al
mismo tiempo hay algunas actividades o cosas que son inadecuadas para llevar a
cabo.
¿Cuáles son estos elementos?
La ansiedad por pérdidas mundanas, falsa renuncia a lo mundano y comportamiento
védico, mujeres, riqueza, oír sobre el carácter de ateos y enemigos, vanidad e
hipocresía, etc. son los elementos que estorban el ingreso a la devoción. El
orgullo y la deshonestidad son grandes obstrucciones.
El devoto nunca debe jactarse de haber renunciado a las mujeres, al oro, de ser
creyente leal y de no tener enemigos. Nunca debe sentir orgullo de su bienestar, de
su salud, de sus estudios, de su inteligencia, casta, secta, conducta, apariencia,
designación, ser hombre o mujer, capacidad, etc. Una gran vanidad es decir que uno
no tiene vanidad. Esto también debe ser evitado.
Algunos hipócritas engañan a otras personas declarándose devotos leales, cuando en
realidad no lo son. Visten un disfraz de santo, pero no lo son. Hacen esto para
cobrar grandes sumas de dinero o para realizar un deseo deshonesto.
De acuerdo a las escrituras, el deseo (la lujuria), la cólera, la vanidad, la gula,
la ignorancia y los celos son seis enemigos que están siempre presentes en todos, y
pueden hacer más daño al devoto. El devoto debe mantenerse atento a ellos y no debe
estar dominado por ellos.
¿Cómo puede alguien protegerse de esto?
Mediante la devoción, tomando el amparo de Dios, rezando a Dios, repitiendo el
nombre de Dios, estando en compañía de personas espirituales, sirviendo a Dios,
leyendo literatura bendita y controlando la mente y los sentidos los devotos se
pueden salvar de esta caída.
Se dice que de los seis enemigos, tres: el deseo, la ira y la gula, son el camino
directo hacia el infierno. Particularmente, los deseos en sí mismos, si no son
refrenados, llevan a la destrucción. Por eso es necesario mantenerse atentos a
ellos.
La discusión también es un obstáculo. Si bien en el debate se puede aprender,
también se somete a los demás para imponer la supremacía propia. Esto nutre la
vanidad. Además la discusión no tiene fin, puede ser ilimitada y hasta puede
terminar en una pelea virtual, una lucha física y a veces en asesinato. Por eso se
recomienda a los devotos no mantener discusiones inútiles e innecesarias. Se dice
que el éxito en la devoción depende de la misericordia de Dios. Si alguien está
unido a Dios a través del amor, no necesita molestarse por nada. Dios omnipresente
está siempre detrás de él para ayudarlo, para resolver sus problemas, para
protegerlo de elementos que distraen y para serle útil.
El sentimiento o la esencia básica de la devoción es que todo lo que veamos en este
mundo es la creación total de Dios. Luego de crear todo, Él fue entrando en cada
una de esas cosas. El Upanishad dice que todas las cosas que vemos están penetradas
por Dios. Todos los seres vivos están presentes en Dios. La relación entre el
Universo y Dios es la misma que entre nuestra alma y nuestro cuerpo. Dios se ocupó
del desarrollo de todos los seres. Todas las cosas visibles y experimentales son
habitadas por Dios. De forma no aparente o invisible Dios existe en el agua como
jugo, en el cielo como sonido, en los Vedas como el Om, en el hombre como vigor, en
el sol y la luna como sus efectos. Él está penetrando todo, está en todas las
partículas de este universo y en el de más allá.
¿No es extraño que todo habite en Dios? La cuestión es que Dios penetra todo como
un sutil espacio diminuto y quien Lo busque, donde sea, allí Lo encontrará.
El elemento básico en la devoción es que Dios está más allá de nuestro
entendimiento, pero Él es amable y cuida por el bienestar de todos. Somos devotos
de Él. Él es la verdad, lo bueno y lo bello. Él es completamente pacífico. Él ha
estado mostrando su bondad a todos. Él ha estado otorgando Sus bendiciones a todos.
Hemos tomado su protección. Nos hemos entregado a Él.
Con esta mentalidad los devotos avanzan en la devoción. Aquí, el carácter mental de
los devotos juega un rol vital. Las escrituras dicen que las consecuencias siguen a
los sentimientos, no a los actos. Entonces, se obtienen resultados de acuerdo a los
sentimientos de cada uno. Para Dios, los sentimientos de los devotos son más
importantes que los hechos. En los libros religiosos abundan estos ejemplos.
Si bien en la devoción verdadera y pura el devoto nunca aspira a nada, podemos
encontrar quienes hayan estado sirviendo a Devas para obtener cosas materiales,
nombre, fama, victoria, destrucción del enemigo, para obtener propiedades, para
casarse, para ser exitosos en cuestiones legales, etc. Puede haber una extensa
lista de tales necesidades.
Entonces, ¿qué es esto? ¿Esto no es devoción?
El Señor Krishna dice en el Bhagawad Gita que sí, por supuesto, que también es
devoción.
“Esa devoción también es hacia Mí, pero es un rodeo. Yo hago su fe firme en esos
Devas (semidioses que representan a los elementos de la naturaleza y hago que esos
Devas satisfagan los deseos de esos devotos”. Pero tal adoración está en contra de
las reglas establecidas. ¿Por qué? Ante todo, está cargada de deseos, en segundo
lugar, lo que sea que obtengan es perecedero, y en tercer lugar, en vez de realizar
una aproximación directa a Dios, se acercan a los Devas. Es indirecta. Siendo que
Dios está disponible para todos, se disfruta menos con intermediarios, aunque sea
también efectivo.
Dios nunca nos abandona, somos nosotros quienes Lo hemos abandonado. La devoción es
un proceso por el cual nos vinculamos con Dios, nos unimos a Él, y a veces sentimos
que nos hacemos uno con Dios.
Es una experiencia común y natural para nosotros el estar bien posicionados,
confortables o disfrutando de los lujos; pero cuando las miserias caen sobre
nosotros y nos volvemos totalmente infelices y frustrados, nos sentimos perdidos,
entonces como último recurso nos acordamos de Dios y rogamos por Su ayuda.
Si la oración está hecha desde lo profundo del corazón, con lágrimas en los ojos,
con voz fuerte, con el corazón latiendo aceleradamente, es escuchada por Dios y es
otorgada la ayuda. Pero, ¿qué pasa luego de esto?
La persona, después de un tiempo se olvida, comienza a jactarse y a correr para
realizar sus deseos. No obstante, Dios continúa cerca de ella y la ayuda cuando es
necesario.
La devoción es un sendero. Quienes lo siguen son devotos y el recuerdo de Dios es
permanente en ellos. Este recuerdo trae la complacencia divina. Trae paz. El devoto
nunca desea olvidar a Dios ni salir de ese estado de conciencia.
Reverencia y confianza son las características esenciales de la devoción. No hay
lugar para los deseos en la devoción pura. La devoción no requiere la carga de
sabiduría ni deberes. Narada dice: “devoción implica dedicación de todos nuestros
actos a Dios y que nos sintamos dolorosamente perturbados si nos olvidamos de Él”.
Puede haber dos tipos de devoción: uno es gauní y el otro, pará devoción.
El primer grado, el de la devoción gauní, es aquél en el que la devoción emerge
del corazón de los devotos recordando la misericordia, la bondad, el amor de Dios.
Esto es revelado mediante el servicio, la práctica de yoga y cantando cantos de
alabanza a Dios en grupos. Esto ayuda el desarrollo de satva, disminuyendo rayas y
tamas. Esto trae el crecimiento de severidad en el silencio, moderación en la
palabra e introspección. En lugares solitarios uno se siente más propenso para la
meditación. La mente se vuelve pura por la alabanza a Dios y la repetición de Su
nombre y la veleidad se va.
La devoción establece una especie de conexión entre el devoto y Dios. Como la
confluencia entre los ríos Ganges y Yamuna. Gradualmente la renuncia y el desapego
de objetos mundanos comienzan a tener lugar. En la medida en que aumentan, el amor
por los pies de loto de Dios se va volviendo más y más firme.
En este momento comienza Para-devoción. Nuevamente, hay dos tipos de Gauni
devoción. Uno es Vaidhi y el otro es Raganuga. El dominio de las Escrituras, la
disciplina, los modos establecidos, etc. Son las características principales de
Vaidhi devoción. En esta senda las reglas correctamente establecidas deben ser
aplicadas.
Pero, donde sólo hay deseo de amor a Dios, es Raganuga devoción. Ésta también
consta de dos tipos: Kamrupa y Sambandharupa. Las características de Sambandharupa
devoción consisten en que uno puede ser padre, madre, hermano, amigo, sirviente,
etc., de Dios. Pero donde no hay tales elementos y el devoto tiene sólo un deseo:
el de agradar a Dios por sus servicios, es conocido como Kamrupa devoción. Esta
última tiene dos clases: una es la devoción con el deseo de jugar un papel con
Dios, la otra es el sentimiento de plenitud, que uno puede desear, dulces
sentimientos hacia Dios.
¿Cuál es el camino hacia la devoción? ¿Cómo puede ser alcanzado? ¿Cuáles son los
recorridos prescriptos? Diferentes autoridades han descrito varios caminos.
El Adhyatma Ramayana habla acerca de 9 formas. Ellas son:
1. asociación con Mahatmas (grandes Almas, santos, sabios)
2. contar Sus historias
3. cantar cánticos en devoción a Dios
4. oír la exposición de Sus enseñanzas
5. sincero servicio al Guru viendo a Dios en él
6. práctica de actos meritorios, control de los sentidos internos, pureza externa,
adoración al Señor
7. devota repetición del Mantra o Nombre de Dios
8. venerable servicio a Sus devotos, ver Su presencia en todos los seres, cultivar
el desapego por los objetos externos combinado con la práctica del autocontrol y
otras virtudes
9. investigación de Su naturaleza

Swami Ramananda menciona también 9 formas, que ya han sido explicadas


anteriormente.
Otros hablan sobre la décima: Prem Lakshana devoción, el objetito es el Amor.
En el Bhagawat, son dados 9 sentidos a la devoción.
Tulsidasa da 5 acepciones.
1. desapego
2. facultad de diferenciar lo bueno de lo malo, Sad de Asat
3. compañía de personas espirituales
4. gracia de Dios
5. repetir el nombre de Dios

Rama habla a Lakshmana sobre 8 aspectos de la devoción:


1. amor a los pies de los Brahmanes (seres puros, sáttvicos)
2. cumplir el propio Dharma de acuerdo a las Escrituras
3. amor a los pies de Santos
4. constante servicio a Dios
5. entendimiento de que todas nuestras relaciones están en Dios
6. cantar las virtudes de Dios con tal deleite que ahogue la voz
7. no mantener los seis vicios como lujuria, hipocresía, etc.
8. prestar servicios a Dios, volviéndose completamente desprovistos de deseos y
tomando Su resguardo.

En la devoción, si se realizan los pasos anteriormente mencionados, se lo logra.


Cada uno de estos principios es tan eficaz que nos llevan a nuestro destino.
La devoción lleva al devoto a visitar directamente a Dios. También hace alcanzar la
realización personal. Éste, está dicho, es el mejor de los sentidos del a devoción.
Es por lo que los devotos son considerados los mejores. La devoción hace servir
fácilmente a Dios. Él, con placer, acepta las ofrendas recibidas; pueden ser hojas,
flores, frutas o agua. La devoción es sencilla en tanto trae logros rápidamente.
Dios los libera de este océano del mundo rápidamente. Incluso si alguien es muy
débil, pero si lleva a cabo la devoción, se vuelve espiritual y alcanza la paz
eterna. Lo que es seguro es que un devoto nunca es destruido. El devoto puede ser
una mujer, un hombre de negocios, una persona de la casta inferior o pertenecer a
una especie pecadora. Todos en cuanto toman el resguardo de Dios alcanzan el más
alto dominio Suyo. Los devotos Lo describen y hablan sobre Dios con otros devotos,
reciben tal intelecto espiritual con el que Lo sirven. Dios, presente en el corazón
de los devotos, va destruyendo la oscuridad de la ignorancia con la luz de la
sabiduría.
Sobre la dignidad, grandeza y magnificencia de los devotos: los devotos son formas
de Dios. Las actividades, los actos y los pensamientos de los devotos comienzan a
parecerse a los de Dios, ellos comienzan a devenir tan elevados como Lo divino. La
residencia y el lugar de actividad también se vuelven tan buenos como los de Dios.
¡Vean qué excelentes se vuelven los devotos!
Dios siempre permanece caminando detrás de los devotos y considera sus placeres y
sus temores como los Suyos propios. Esta es Su tarea, identificar placer-dolor de
Sus devotos.
Con el recuerdo de devotos justos, la gran pila de transgresiones se quema
reduciéndose a cenizas. La liberación siempre los sigue como el sirviente a una
doncella.
Ésta induce una mente firme, amor y acceso a Dios. No hay incertidumbre. La
obtención de bienestar se hace posible recordando a los devotos como se recuerda a
Dios. Pensando y reflexionando sobre los devotos, sus sentimientos, virtudes y
carácter ingresan en el corazón y se destruye la oscuridad que allí habitaba,
iluminando y trayendo sentimientos de perfección.
La grandeza de los devotos es impenetrable e inacabable. Las Escrituras están
colmadas de ella pero nadie pudo agotarla. De hecho, nadie puede expresar
completamente toda esa grandeza, sus virtudes, efecto y compañía en palabras. Y
todo lo que sea pensado, dicho, descripto y enumerado nunca será suficiente para
exponer sobre la grandeza de los devotos.
Dios puede ser impersonal o puede manifestarse como personal pero los devotos son
visibles. Puede tomarse como una ventaja su presencia entre nosotros. Ellos serán
complacidos fácilmente. Sin embargo, hay una gran dificultad: aquellos que son
devotos puros no revelan su identidad. Ellos no desean estar a la vista de todos.
Ellos desean mantenerse ajenos al nombre, a la fama y a la propaganda. Entonces es
dificultoso reconocerlos. Sin dudas algunos falsos y pseudo-devotos pueden estar
presentes en todas partes. Su parafernalia es muy atractiva, categórica y efectiva.
Uno debe mantenerse precavido de ellos. Pueden demandar muchas cosas, pero un
devoto genuino nunca pedirá nada. Dios no quiere nada de nosotros. Él está sediento
de una sola cosa: amor. Aquél que ama dedica todo para el ser amado. Dios lo acepta
prontamente. Es Su naturaleza retribuir. Como respuesta Él entrega numerosas
recompensas a Sus devotos. Entonces, no hay pérdida. Por supuesto que alguien con
una mente de negocios se sentará a calcular todo esto, no así un devoto. El devoto
está completamente entregado a Dios sin buscar nada, sino deseando el regocijo de
Dios.
Por esto la devoción es divina. Todos deberían pensar ¿para qué han sido enviados a
esta Tierra, cuál es su tarea, qué se espera que hagan, qué dimensiones debería
cada uno adoptar?
La respuesta a todas estas preguntas es que al hombre le es otorgada la vida para
lograr la Realización y para alcanzar a Dios. Para esto último, hay varios caminos,
de todos ellos la devoción es el mejor, es natural, es sencillo, da resultados
rápidamente. Uno no necesita incomodarse por las condiciones, reglas y reglamentos.
Lo único que se requiere es el amor a Dios. Dios es amor y el amor es Dios. Ésta es
la esencia de la vida.
Este es un éxito seguro de la vida humana. Alguien que espera a Dios se vuelve más
querido por Él y finalmente es aceptado y liberado por Dios.
Dr. Gopal Ji Mishra
Varanasi, febrero 2006
INDIA

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