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Amor Platónico y Realidad Virtual

Este documento narra la historia de amor platónico entre el narrador y una chica llamada Elisa a quien conoció en Facebook. Pasaron mucho tiempo hablando en línea y se enamoraron, aunque vivían lejos. Después Elisa dejó de hablarle para empezar una relación con otro chico, dejando al narrador devastado. Meses después, Elisa contactó al narrador de nuevo porque su nueva relación se volvió tóxica y necesitaba a alguien con quien hablar.
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Amor Platónico y Realidad Virtual

Este documento narra la historia de amor platónico entre el narrador y una chica llamada Elisa a quien conoció en Facebook. Pasaron mucho tiempo hablando en línea y se enamoraron, aunque vivían lejos. Después Elisa dejó de hablarle para empezar una relación con otro chico, dejando al narrador devastado. Meses después, Elisa contactó al narrador de nuevo porque su nueva relación se volvió tóxica y necesitaba a alguien con quien hablar.
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Fur Elise

Por: Luis Daniel Magallanes Hernández

Mi madre siempre me decía, “los amores platónicos son los mejores porque son intensos y fugaces
que pueden llegar a ser inmortales”.

Mi vida pasaba de ser cotidiana a monótona, despertar, ver el reloj, dormir cinco minutos,
despertar otra vez, levantarse, bañarse, almorzar, tomar el camión, dormir en el camión, bajar y
llegar a la universidad. Todo pasa tan rápido cuando lo miras de ese modo, pero realmente los
minutos transcurren a su ritmo normal, 24 horas de lo mismo.

Dentro de la escuela trato de enfocarme completamente en lo que hago, para sacar buenas
calificaciones y claro para aprender pues se supone que a eso vengo (eso va para algunos que sólo
van a tomar café, fumarse un cigarrillo y socializar en los jardines de la facultad).

Termino mis clases y es hora de volver a casa como ciclo constante de una vida imperturbable,
caminar para tomar el camión, esta vez no duermo dentro de él por más que lo deseo.

Llego a casa y por instinto me voy a la computadora en lo que está la comida lista, me acomodo en
el sillón y prendo la tele y escucho el grito de mi madre – Ni estas en una cosa ni en la otra, quítate
de la computadora o apaga la tele – Bueno tiene razón, realmente no le pongo atención a la
televisión pero lo hago por inercia.

Abro el internet y a lo primero que me dirijo es a Facebook, el vicio incontrolable de los jóvenes de
esta generación del cual me declaro adicto. Para mi sorpresa ese día había algo nuevo, una
solicitud de amistad, con curiosidad le doy clic para saber quien se interesa en agregarme a su lista
de contactos. Bonita sorpresa la que me llevo, de la foto de perfil se asoma una chica muy
atractiva, la imagen parecía haber sido tomada con su webcam, ella dirigiéndole directamente su
mirada, lograba un efecto que parecía atravesar la pantalla y podía sentir que me miraba a mí,
como si solo fuera el cristal de una ventana lo que nos separa, era una mirada inocente, amable
pero poderosa, lo decían sus brillantes ojos café oscuro abiertos completamente como diciendo –
hola aquí estoy – era imposible de olvidar y creo ella también lo sabía, por eso había puesto esa
imagen para identificarse, era obvio que le gustaba como se veía. Lo noté por la sonrisa que estaba
enmarcada entre sus grandes mejillas pero me encantaron, tenían un ligero sonrojo y si algo más
podía ser perfecto era su cabello, largo y lacio que le cubría ligeramente su frente.

Pasé tanto tiempo observando su foto hasta que el grito de mi madre para avisar que ya estaba la
comida servida me hizo volver en mí, estaba a punto de levantarme cuando me di cuenta que me
falto checar lo más importante, su nombre: Elisa Pescador.
Durante la comida no podía dejar de pensar en ella, ¿De dónde será? ¿La conozco o porque razón
me agregó?, incluso paseaba por mi cabeza ideas como la de si realmente su foto era real o será
un perfil falso de alguien buscando hacerme una broma.

Tenía que averiguarlo, termine rápidamente mi comida, me levanté, le di las gracias a mi mamá,
lavé mi plato y volví a la sala con mi computadora. Me puse a observar alrededor de su foto para
checar su información disponible, reside en Durango y tenemos un amigo en común, una prima
mía, así pues aumentaban las posibilidades de que sí fuera real y que la conocía mi prima, de
pronto sentí que la suerte estaba a mi favor así que ya no la pensé más en agregarla como amiga,
¡tenía que saber más de ella!

No tardé en dejarle un mensaje ya que aun tenia la gran duda de porque me agregó, no me
bastaba con el hecho de tener un amigo en común.

La respuesta tardó en llegar, ya era de noche cuando pude tener algunas palabras de regreso –
Hola, ¿Cómo estás? – Junto con una carita sonriente. Le respondí – Muy bien ¿y tú? – Y así
continuamos hablando por varias horas, las razones por las que me agregó pasaron a segundo
plano, sólo dimos por hecho que pasó y ya, supongo que cuando pasa algo bueno sólo hay que
disfrutarlo y no hay porque buscar tantas explicaciones. Ahora estaba ella todo el día en mis
pensamientos, no había noche que no platicáramos hasta sentir que los ojos te pesan de sueño y
los parpados se cierran por impulso natural.

Conforme pasaban los meses crecía el afecto que nos teníamos y las platicas aumentaron de
volumen cuando llegaron las vacaciones, así podíamos desvelarnos hasta la madrugada, siempre
había tema de conversación, ella ponía su cámara web y era mágico verla, tenía una forma tan
genial de observar la pantalla mientras hace una variedad de gestos con la boca involuntariamente
que simplemente me enamoraban.

Cada día era un día nuevo junto a ella, los kilómetros de distancia entre nosotros no importaban,
cuando platicábamos, yo tenía una energía diferente que ahora provenía de una motivación que
Elisa había despertado en mí, me despertaba con una sonrisa, cantaba en la regadera, platicaba
con la gente en el camión, mejoraron mis calificaciones en la escuela, ¿Es posible que una sola
personita pueda cambiar tanto dentro de ti? Estaba en un mundo nuevo, diferente, infinito y en el
que realmente me daban ganas de estar y vivir. Y no sólo existía ese efecto en mí, si bien la conocí
como una chica alegre, simpática y expresiva, ahora irradiaba felicidad, múltiples emociones
positivas, siempre con una sonrisa radiante como para enmarcar y venderla al precio de un
Picasso. Una vez un amigo me llego a decir – Ella te hace feliz y tú en cambio la haces mejor
persona – nunca olvidaré sus palabras porque aparte de ser ciertas, no quería que nada cambiase
eso.

Una noche ella estaba triste por una pelea que había tenido con su mejor amiga, yo había escrito
los que serían mis primeros versos como escritor, y fue hasta que empecé a escribir esta historia
me di cuenta que es ella la que me sigue motivando a escribir, me dijo – Escribe una historia de
amor – y escribí la mejor que conozco.
“Daría lo que fuera por acariciarte, eres lo más cerca del cielo de lo que estaré alguna vez y no
quiero alejarme de ti jamás, todo lo que puedo saborear es este momento y todo lo que puedo
respirar es tu vida porque tarde o temprano se acabara pero esta noche no te quiero perder.”

Ya teníamos algunos planes para vernos, salir un rato, ir al cine o por un café tal vez, pero sus
papás decidieron salir de vacaciones en familia. Al principio nos desmotivó un poco pero ella
siempre hacía lo posible por mantener la comunicación para contarme los lugares que visitaba y
cómo se la estaba pasando.

Ella y su familia volvieron a su casa justo un par de días antes de que entrar a clases, estaba
emocionada por iniciar un nuevo curso, el que sería su último semestre para terminar la
preparatoria.

El inicio de clases trajo consigo muchas tareas y responsabilidades, poco a poco las conversaciones
fueron disminuyendo y se hacían cada vez menos frecuentes, platicábamos una o dos veces por
semana, hasta que llego a haber una semana sin hablar y a esa le continuo otra y así otras. No
comprendía que pasaba, porque ya no me hablaba; la respuesta a mis dudas no tardó en llegar.

“Elisa está en una relación con…”

Facebook que había sido quién nos presentó ahora era quien me daba la noticia de que la chica
que más quería en ese momento ahora tiene novio.

Fue así como cayó la enorme y pesada realidad sobre mí, casi pude escuchar mi corazón romperse
como plato de cerámica o si en realidad a mi mamá se le resbaló uno mientras los lavaba. Una
parte de mí sabía que ella era libre de hacer lo que quisiera, jamás establecimos algo formal entre
los dos, pero la otra pedía una explicación, acaso no éramos tan unidos como para que me pudiera
contar que le gustaba otro muchacho y prefirió dejar de hablarme, a donde fueron todas esas
palabras de cariño que alguna vez nos dijimos. ¿Lo haría para no lastimarme? O simplemente fui
un pasatiempo “online”.

Me sentía devastado, qué más podía hacer si había sido derrotado sin la oportunidad de haber
conocido a mi rival y competir por quién podía sentir era la chica de mis sueños, pero la sentí irse,
esfumarse entre mis dedos.

Y como dejo de hablarme, me guardé con orgullo todo lo que mi corazón gritaba por decirle y
para poder seguir adelante con mi vida tenía que tapar el vacio que había dejado en mí y olvidarla,
rogándole al tiempo borrar los recuerdos.

… y como fue difícil seguir.

Habían pasado alrededor de seis meses, los días habían vuelto a ser insípidos, ásperos, carentes de
sabor, ausentes de esas especias que otorga el corazón cuando siente latir por un amor. Me sentía
viajar entre semanas y meses sin recuerdos, tan sólo siendo movido por las articulaciones del
tiempo.
Terminaba el semestre y volvían las vacaciones de verano y con ellas también llego un mensaje de
quien menos esperaba.

- Estoy muy triste y necesito hablar con alguien, no, ¡con alguien no, contigo! –

Fueron las primeras palabras que veía de Elisa desde hace medio año, y no podía desecharlas
fácilmente, lo pensé un momento y me di cuenta que ella pasaba por un momento malo y estaba
recurriendo a mí, por más enojado que estuviera con ella no la podía ignorar de tal manera;
respondí - ¿Qué paso? ¿En qué puedo ayudarte?, sabes que cuentas conmigo – y comenzó a
contar todo por lo que estaba pasando en su relación, de cómo paso de ser el paraíso a un
doloroso infierno, de sus peleas constantes, los insultos, las mentiras y los engaños, de cómo
lloraba sola en su habitación y como es que volvía a cometer el mismo error de volver a buscarlo,
ya no sabía si era por amor o por costumbre. Se escuchaba devastada, dolida y cansada de estar
sufriendo por una persona pero no hallaba la manera de salir de ese noviazgo si es que se le podía
llamar así. Para terminar me dio las gracias y dijo – Ojala estuvieras aquí, te extraño tanto–. Así
como apareció así se esfumó de mí otra vez, como si sólo hubiera sido un sueño pasajero tras un
lento pestañeo.

No volví a saber nada de ella en un mes y medio después. Esta vez sus palabras eran más alegres,
relajadas y con un aire positivo, me platicó como después de terminar y volver con su novio o más
bien ex novio, tuvo el valor de decir ya fue suficiente y así como lo dijo lo hizo, ya había sufrido
mucho y derramado demasiadas lágrimas, tremendo coraje requirió para lograrlo pero se sentía
orgullosa, feliz y sin arrepentimientos pues fue una etapa con sus altibajos y la había superado.

Lamentaba mucho haber dejado de hablarme y me pedía perdón pero lo había hecho por su
novio; después de todo ese tiempo sabia que estuvo mal y jamás volvería a dejar que alguien le
diga que hacer.

Al cabo de algunos días nos pusimos al corriente de todo lo que no nos habíamos platicado, de
todo lo pasado y lo que estaba por venir. Ella buscando opciones para ingresar a la universidad,
indecisa por no saber que estudiar y yo casi por terminar mi carrera. Me comentó que estaba
entre dos opciones para estudiar, la primera: quedarse en la ciudad e ingresar a la universidad del
estado. Y la segunda: una universidad en otro estado con mayor nivel de exigencia. Esa profesión
le atraía más.

Por más que me doliera que se fuera lejos, siempre la apoyé para que optara por la opción que
más le guste, si desea estudiar eso y la hace feliz, que no se intimide, entre más grande el esfuerzo
mayor será la recompensa. Ella no sólo es hermosa, también muy inteligente y decidida, viajó para
presentar el examen de admisión. A las dos semanas le llegaron los resultados, me habló
emocionada diciéndome que fue aceptada, lo había logrado y estaba a un paso de cumplir su
sueño.
Ambos sabíamos lo que estaba por venir, así que si esta vez queríamos aprovechar el tiempo que
ya de por si era muy corto; estaría muy ocupada arreglando tantas cosas para su próximo traslado
y averiguar cómo y dónde seria su nuevo lugar de residencia.

Surgió entonces la oportunidad de salir un sábado por la noche a un bar, nos hablamos y nos
pusimos de acuerdo, yo llevaría a un amigo y ella a una amiga. Moría de ganas por verla y por fin
se me cumplió. Llegamos mi compañero y yo, ellas ya estaban esperándonos dentro, el lugar
estaba lleno, caminamos entre la gente y de inmediato la reconocí, por su hermoso cabello, ella
estaba de espaldas, me acerque y ella volteó como esperando por mí a que llegara. La miré y ella
me sonrió.

Mi primera reacción fue abrazarla, ella también me sujetaba con ambos brazos, fue una mágica
fusión de dos seres que ya ansiaban verse y sentirse, no quería soltarla, mi mejilla estaba contra la
suya, tenía un delicioso olor y una cintura que podía rodear con mi brazo. Me sentía nervioso y
emocionado, al fin estaba junto a mi, lucía tan radiante con una falda negra que dejaban asomar
sus largas piernas acompañadas de tacones, es una chica alta, cosa que me sorprendió mucho
pero eso hacía que sus ojos y mis ojos estuvieran a la misma altura y en todo momento se
conectaran.

Platicábamos y bebíamos, las luces y el ritmo de la música nos mantenían cerca durante toda la
noche, ella se sabía mover, me coqueteaba, giraba sus caderas, se me acercaba, con una mirada
que te roba el alma, yo no podía quedarme sin hacer nada, le tomaba la cintura, y la abrazaba,
todo era perfecto. Dentro de mi ardían una ganas enormes por robarle un beso y si había una
oportunidad era esta, la tenia de frente, sus labios me provocaban, la tome entre la mejilla y el
cuello como un gesto de caricia pero me falto valor, fui un cobarde de talla mundial, un tonto y
dejé ir la mejor chance de mi vida.

Llegó la hora en que se tenía que marchar, se despidió de mi con un beso en la mejilla y un cálido
abrazo, y me dijo Adiós. Hubiera querido salir esa noche con ella de la mano, pero como dicen, el
hubiera no existe y las oportunidades se hicieron para los que quieran aprovecharlas.

Tratamos otras veces de salir pero ya no pudimos coincidir con un día libre, ironías de la vida o
sólo el destino jugando con nosotros.

El día de su partida no tardó en llegar, realmente para mí no hubo mucha diferencia, nuestra
comunicación siempre fue a distancia pero esto claramente eliminaba toda posibilidad de
volvernos a encontrar casualmente algún fin de semana próximo, ¿Cuánto tiempo pasaría allá?,
era lo que me tenía con un sentimiento de inseguridad terrible, la incertidumbre arropaba mi
corazón, una sombra de temor cubría mis pensamientos por la posibilidad de que ella pudiera
enamorarse de alguien allá lejos, alguien que pueda estar físicamente con ella sin la barrera
invisible de la distancia. Es un sentimiento constante con el que ahora vivo, no saber si la volveré a
perder como ya me sucedió una vez.
Hoy me dedico a escribir gracias al brillo e inspiración que dejo en mi y hace tiempo le escribí un
poema que le encanto, tal vez yo sea mejor en letras diciendo lo que siento que hablando en
persona, por esta razón me gustaría dejar un mensaje en esta narración por si alguna vez alguien
escucha mi historia de cómo una chica que apareció de la nada, le cambió la vida por completo a
un tipo que sentía tener su vida perdida y como ella le motivó a encontrarla de nuevo, una historia
en que la distancia es el fuerte lazo que los mantiene juntos y que algún día tal vez, el destino los
ponga frente a frente.

Para ti con todo mi ser.

Hace poco hablé contigo, como lo hacemos muy seguido

Para tenerte siempre presente en esta historia

De este bello poema que vive en mi memoria

Y gracias a eso puedo sentir que estoy contigo.

No despertaré una mañana más sin ti

Vivo, camino y respiro con el bello recuerdo

De estar tu y yo juntos en todo momento

Aunque arrepentido por ese beso que nunca te di.

Esta es una historia real aunque no me lo crean

De una chica que le cambio la vida

A un chico que la sentía perdida

Y contra la distancia ellos juntos pelean.

Estas letras son todas de mí para ti

Espero algún día entiendas lo que siento dentro de mí.

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