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Sermón Yo Soy El Pan de Vida

Prédica Cristiana, donde Jesús enseña que el es el alimento espiritual que todos debemos comer para poder tener la vida eterna.

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Manuel Zerpa
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Manuel Zerpa - IASD El Calvario

0424-404.47.37

Yo soy el Pan de vida


Base Bíblica: Juan 6:25-59

Lectura Bíblica: “Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca
tendrá hambre; y el que en mí cree, no tendrá sed jamás.” (Juan 6:35)

Introducción
Nuestras necesidades más básicas: Comer y beber

¿Cuáles son las necesidades más básicas que tenemos todas las personas? -Son dos
¿cierto? -Comer y beber. ¿Qué pasa si no comemos o no bebemos agua? nos
debilitamos, podemos enfermar y hasta llegar a morir. Así que necesitamos comer
diariamente el alimento y beber al menos 2L de agua al día para mantenernos
saludables y conservar nuestra vida física. Dependemos del alimento y del agua para
vivir.

Vivimos para trabajar


¿Para tener el alimento que debemos hacer? -Trabajar ¿cierto?
Diariamente, la mayoría de nosotros le dedicamos como mínimo 8 horas al trabajo,
desde muy temprano, para poder conseguir los recursos necesarios para cubrir todas
nuestras necesidades físicas.

Pero pasa algo, las necesidades nunca son cubiertas de forma permanente. Usted come
ahorita y en 4 o 5 horas vuelve a tener hambre, usted bebe agua y en un rato vuelve a
tener sed. Usted compra ropa y ¿será que es eterna? –No. Usted compra un carro y ¿No
se le daña? –Hay que comprarle repuestos. Por eso siempre estamos en éste círculo de
trabajar para cubrir las necesidades.

Pero muchos nos hemos llegamos a confundir creyendo que debemos “Vivir para
trabajar” y le damos tal importancia al trabajo, como si fuese lo que nos mantiene vivos,
como si fuese el alimento mismo. ¿Pasa o no pasa?
Juan 6 nos presenta una escena familiar para muchos, Jesús había acabado de hacer un
milagro increíble, había alimentado a 5 mil personas con solamente 5 panes y dos peces.
Con éste milagro tan especial, Jesús tenía la intención de darnos una revelación sobre sí
mismo, darse a conocer de una forma más profunda como aquel que podía saciarnos
verdaderamente.

Cuerpo
Trabajad por la comida que permanece a Vida Eterna
Los versículos 25 y 26 nos muestran a aquellas personas que habían presenciado el
milagro buscando a Jesús, esforzándose por encontrarlo, llegando incluso a cruzar el
mar para hallarlo. Pero el Señor los recibió de una forma dura e inusual “De cierto, de
cierto os digo que me buscáis, no porque habéis visto las señales, sino porque
comisteis el pan y os saciasteis.” Su motivación para seguirle no era buena, le seguían
por interés, habían visto en Cristo la oportunidad de satisfacer sus necesidades
materiales y sus deseos de poder, y no porque el “Milagro” los llevase a creer en él.
A veces dedicamos nuestras vidas a trabajar tanto solo para cubrir nuestras necesidades
materiales, que descuidamos nuestra más profunda necesidad espiritual. Nos
acordamos de Dios sólo en momentos de necesidad o para tener prosperidad. Tenemos
delante a aquél que puede darnos vida eterna, pero le buscamos solamente por pan.
Pero ¿Qué es más importante, ésta vida o la vida eterna? ¿Qué le gustaría más, vivir
cómodo y feliz 70-80 años para luego igual morir o vivir feliz por toda la eternidad?
Será que una carrera, un título, tener casa, carro, negocios y demás en esta vida ¿Podrá
compararse con vivir eternamente en el Paraíso con nuestro Señor Jesucristo?
Por eso el Señor nos dice “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida
que a vida eterna permanece, la cual el Hijo del Hombre os dará; porque a éste señaló
Dios el Padre.” (Jn 6:27)
Así como trabajamos y nos esforzamos todos los días por la comida que perece, así
como trabajamos para satisfacer nuestras necesidades materiales, se debe buscar con
mayor interés el alimento espiritual que Jesús puede darnos, el que permanece a vida
eterna.

La Obra de Dios: Creer


Cuando las personas oyeron éstas palabras se despertó su interés y preguntaron a Jesús
“¿Qué debemos hacer para poner en práctica las obras de Dios?” Respondió Jesús y les
dijo: “Esta es la obra de Dios, que creáis en el que él ha enviado.” (Jn 6:28-29)
Estas personas, eran practicantes de la religión judía, la cual tenía para ese entonces una
serie de doctrinas, de rituales y de normas, que no eran la religión pura que les había
sido dada por Dios.
Al igual que en aquel tiempo, hoy existen miles de creencias que nos dicen que
podemos alcanzar la eternidad, nos dicen que la salvación está en nosotros mismos,
que tenemos que rezar, encenderles velas a imágenes, hacer una procesión, que
podemos alcanzar un estado más elevado a través de la meditación y quien sabe cuanta
cosa se han inventado para pretender “ganarnos” el favor del cielo.
He llegado a comprender, que estamos tan acostumbrados a que es con nuestro trabajo
que “nos ganamos la vida”, que llegamos a pensar que para la vida eterna es igual; que
tenemos que ganárnosla, que tenemos que esforzarnos o hacer algo para merecerla.
Cuando el único acto, la única obra que agrada a Dios es “Creer en el que él ha
enviado”. Creer en Jesús es el único medio para la salvación. Sólo la fe coloca al hombre
en una verdadera relación con Dios.

¿Qué señal haces para que creamos?

Me llama la atención que las personas que hablaban con Jesús, habían visto el Milagro
de la multiplicación de los panes y los peces, y habían creído que Él era el Mesías. La
Biblia nos explica, que, al ver aquel milagro, las personas intentaron tomar a Jesús para
proclamarle como Rey. Querían un “gobernante” que los liberara de la opresión de
Roma, solucionar sus problemas y satisfacer sus necesidades. Pero Jesús se negó y
desde ahí ellos se empezaron a decepcionar. “Jesús no cumplía sus expectativas”
“¿Qué señal, pues, haces tú, para que veamos, y te creamos? …” “Nuestros padres
comieron el maná en el desierto…”

No negaban el milagro, el problema es que no les gustaba lo que representaba Jesús.


Alegaban que, si él era el Mesías, tenía que hacer señales mayores a las vistas con
Moisés. No les parecía suficiente lo que hacía Jesús.

Jesús: El Pan de Vida


Hoy en día, al igual que en aquel tiempo, muchas personas esperan el próximo
gobernante que solucionará nuestros problemas y hará de nuestro país un lugar mejor.
Donde tendremos trabajo, un buen salario y podremos satisfacer nuestras necesidades.
Esperamos que el país o el mundo cambie y nuestras vidas mejoren. Y parece que Dios
no tiene una solución o una respuesta inmediata a éstos problemas que vivimos hoy.
Quiero que entiendas algo; lo que Jesús vino a resolver, el problema que Jesús vino a
solucionar; es un problema de fondo, un problema mucho más grande que cualquier
necesidad física o material que tengas hoy.

Vuelvo a preguntarte ¿Qué es más importante, ésta vida o la vida eterna?

“Jesús les dijo: Yo soy el pan de vida; el que a mí viene, nunca tendrá hambre; y el que
en mí cree, no tendrá sed jamás.” (Jn 6:35)

Así cómo hay un pan que da vida física, hay un pan que da vida eterna. Cristo Jesús es el
Pan que descendió del cielo para dar vida eterna a este mundo.

Así como el pan físico te da fuerza y energía para vivir, Cristo Jesús te da la fuerza
espiritual para obtener la vida eterna. Así cómo necesitas alimento para esta vida,
necesitas a Jesús “el Pan de Vida” para vivir eternamente.
“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en
él, tenga vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Jn 6:40)

La voluntad de Dios querido amigo, el propósito por el cuál Dios envió a Jesús a morir en
la Cruz del Calvario por ti, es porque él quiere darte lo más grande que él puede darte. A
Dios le es poca cosa darte el alimento, a Dios le es poca cosa darte lo material, darte
salud o suplir todas tus necesidades en esta vida. El regalo más precioso que el Señor
quiere darte es “La Vida Eterna” y esa vida está en “Cristo Jesús”.

Conclusión
Querido amigo, puedes tener la mejor comida, puedes tener el plato más sabroso y más
saludable delante de ti, pero si no te lo comes, no lo puedes disfrutar y no te puedes
beneficiar de la energía que ese alimento te brinda.
Jesús dijo “de cierto os digo: Si no coméis la carne del Hijo del Hombre, y bebéis su
sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida
eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.” (Jn 6:53-54)
Tu mayor necesidad hoy, no es resolver los problemas que te preocupan, no es tener
para tus necesidades materiales, no es que un gobernante cambie el sistema y se acabe
la crisis. Tu mayor necesidad hoy es que si no comes el Pan espiritual que Dios te ofrece,
no tienes vida en ti y finalmente vas a morir eternamente.
Comer la carne y beber la sangre de Jesús, es aferrarte al Señor como tu Salvador
personal, es Creer en el como el Hijo de Dios, es aceptarlo en tu corazón y hacerlo parte
de tu vida.

Llamado
Tú necesitas a Jesús, tienes un vacío dentro de ti, tienes un hueco del tamaño de Dios
que solamente Jesús es capaz de llenar. Tu alma tiene hambre y sed de Dios.
Has caminado separado de Dios, has intentado saciar tu hambre y tu sed con lo que hay
en este mundo, pero nada te llena.
El Señor hoy te dice “… mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera
bebida.” No sigas buscando más, sólo Jesús puede saciar tu hambre espiritual, solo el
Señor puede calmar la sed de tu alma.
Come del Pan de Vida que Dios te ofrece hoy, Jesús está aquí para ti, Dios quiere darte
Vida Eterna. Sólo tienes que hacer una cosa “Creer”
Si estás convencido de que Jesús es el Hijo de Dios, si crees que en él hay Salvación y
Vida Eterna, quiero invitarte a que te pongas de pie. No hay por qué esperar.

¿Estás dispuesto a creer en Jesús como tu Salvador? ¿Quieres dejar entrar al Señor en tu
vida? Ponte de pie, quiero orar por ti…

Oremos…

Manuel Zerpa - IASD El Calvario 
0424-404.47.37 
 
Yo soy el Pan de vida 
Base Bíblica: Juan 6:25-59 
 
Lectura Bíblica: “Jes
se le daña? –Hay que comprarle repuestos. Por eso siempre estamos en éste círculo de 
trabajar para cubrir las necesidades.
Por eso el Señor nos dice “Trabajad, no por la comida que perece, sino por la comida 
que a vida eterna permanece, la cual el
Biblia nos explica, que, al ver aquel milagro, las personas intentaron tomar a Jesús para 
proclamarle como Rey. Querían un “
“Y esta es la voluntad del que me ha enviado: Que todo aquél que ve al Hijo, y cree en 
él, tenga vida eterna; y yo le resuci
Has caminado separado de Dios, has intentado saciar tu hambre y tu sed con lo que hay 
en este mundo, pero nada te llena. 
El

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