Razonabilidad concepto
¿Qué entendemos por razonable o criterio de razonabilidad? En tratándose del tema de
discrecionalidad, esta expresión se utiliza recurrentemente, pero con muy diversos contenidos e
imprecisiones.
Antes que nada, conviene establecer que es un principio general de derecho1, obligatorio para el
operador jurídico, quien debe buscar la maximización en la razonabilidad en sus decisiones. Como
tal, es un límite constitucional al poder del Estado, cuyo propósito es que los derechos
fundamentales no se vean afectados o alterados en su contenido esencial y sólo puedan serlo en la
medida que implique beneficios al interés social.2
Además, al entender a la Buena Administración3 como un derecho fundamental, determina
incorporar pautas que orientan y guían el ejercicio de la discrecionalidad, a través de un mandato
de actuación, enderezado a la consecución de racionalidad, matizándola mediante la incorporación
de reglas y principios.
Es así que el tradicional paradigma de concebir a la discrecionalidad como un “caballo de Troya”4 en
el Estado de Derecho, resulta notablemente acotado.
En efecto, había sido habitual, entender a ese género de facultades, como una “libertad de elección
entre alternativas igualmente justas”, dado que el núcleo de la decisión es extrajurídico y sustentado
en criterios de oportunidad, económicos, etc.; por lo que el Derecho no puede prefigurar, reglar o
determinar la decisión final, al estar basada en indiferentes jurídicos.
Sin embargo y atento a la entrada en escena de deberes y prerrogativas ciudadanas a cargo de la
Administración, ahora se orienta y exige una mayor rendición de cuentas con un reforzamiento de
1
Coincidente con el principio pro persona.
2
Sapag, Mariano A., EL PRINCIPIO DE PROPORCIONALIDAD Y DE RAZONABILIDAD COMO LÍMITE
CONSTITUCIONAL AL PODER DEL ESTADO: UN ESTUDIO COMPARADO, Díkaion, Vol. 22, Núm. 17, diciembre-
sin mes, 2008, pp. 157-198, Universidad de La Sabana, Colombia página 182
3 La buena Administración Pública es, pues, una obligación inherente a los Poderes Públicos en cuya virtud el quehacer
público debe promover los derechos fundamentales de las personas fomentando la dignidad humana de forma que las
actuaciones administrativas armonicen criterios de objetividad, imparcialidad, justicia y equidad, y sean prestadas en plazo
razonable. Carta Iberoamericana de los Derechos y Deberes del Ciudadano en Relación con la Administración Pública. Ver
tesis jurisprudencia https://sjf2.scjn.gob.mx/detalle/tesis/2024340 https://sjf2.scjn.gob.mx/detalle/tesis/2023930
4
Expresión utilizada por la doctrina alemana y norteamericana. En este sentido, aunque referidas al Derecho Alemán, son
elocuentes las palabras de HUBER considerando a la discrecionalidad administrativa “caballo de Troya del derecho
administrativo del Estado de Derecho”, citadas por BULLINGER, M., “La discrecionalidad de la Administración.
Evolución y funciones, control judicial”, La Ley, año VIII, núm. 1831, 30 de octubre de 1987, pág. 899, nota 26.
la fundamentación y motivación de las decisiones –actos, normas o planes– que se adopten, en
cumplimiento del deber de buena administración.5
Es así que resulta incorrecto concluir que el panorama de facultades esté predeterminado por el
entorno de regladas y discrecionales de una manera categórica. Lo correcto, en cambio, es que en
mayor o menor medida, todas tienen el carácter de mixtas, pues aún, i) las regladas, son
reconfigurables merced a la aplicación de principios, valores o criterios de interpretación correctiva
o aplicación sistémica; en tanto que ii) las discrecionales, pueden ser matizadas o restringidas por
análogas razones y de manera especial al aplicarse ciertos derechos fundamentales como la Buena
Administración, Tutela judicial efectiva, etc.6
Por otra parte, desde el entorno argumentativo, debe construirse un razonamiento práctico que dé
cuenta respecto a la elección y justificación de la acción o decisión que se asuma como procedente
o pertinente.
Siempre dependerá de circunstancias particulares, opciones posibles o pertinentes, consecuencias,
etc., lo que lleva a valoraciones de esos presupuestos y contexto, determinando estar frente a un
concepto jurídico indeterminado.
Especialmente inspirado en criterios expuestos por Recasens, Atienza, Fernández y otros autores
más, me parece que pueden sostenerse las siguientes ideas del concepto.
Decisión Razonable, es la que se asume: Ante un Problema concreto7, delimitado, determinado o
enmarcado por Circunstancias específicas, para tomar una Determinación o Acción, basada en
Razones o estimaciones posibles, que aconsejen o fundamenten como valioso, justo o eficiente,
Elegir cierto medio o Diseñar una alternativa idónea, oportuna, coherente, más conveniente o
pertinente, para alcanzar o desarrollar cierto Propósito o Fin, de acuerdo a su utilidad o virtud.
La elección debe ser el resultado de aplicar ponderaciones o Preferencias: Pragmáticas, Jurídicas,
Técnicas o Especializadas, Morales y Económicas; acordes a su Costo/Beneficio o por Conveniencia
5 Ponce Solé, Juli Ciencias sociales, Derecho Administrativo y buena gestión pública. De la lucha contra las inmunidades
del poder a la batalla por un buen gobierno y una buena administración mediante un diálogo fructífero Gestión y Análisis
de Políticas Públicas, núm. 11, enero-junio, 2014, pp. 18-37 Instituto Nacional de Administración Pública Madrid, España
página 3
6
En este sentido las tesis con Registro digital 2008770 y 2022360
7 “Un buen planteamiento del problema es la mitad de la solución”, frase célebre de John Dewey.
social. En ese contexto, deben priorizarse las alternativas que: i) provean la solución del problema,
ii) provoquen las mejores consecuencias y, iii) generen mejores incentivos al futuro.
Para conseguirlo puede ser pertinente el empleo de algún Método ponderativo como el AED8 o el
análisis FODA9, basado en un pensamiento crítico, para conocer, evaluar y decidir,
estratégicamente, en un entorno dialéctico, la acción o decisión que más convenga. Todo esto en el
entendido que no aplican criterios de corrección o validez propios de los razonamientos deductivos,
sino de relevancia o irrelevancia, fortaleza o debilidad, que son los correspondientes a los
razonamientos prácticos.
Además, tal decisión debe asociarse a un Argumento que la explique y justifique, de manera que
resulte pertinente y convincente o plausible. El atributo de razonable, aplica tanto al procedimiento
como a la decisión terminal que se obtenga.
Todo ello, en un contexto donde no existe una solución a priori, sino que se debe construir o inventar
la única o más conveniente decisión a partir de alternativas probables, buscando conseguir la mejor,
proporcionada, correcta o justa respuesta. El criterio o instrumento para la elección debe ser,
preferentemente, un método como el AED, ponderación de intereses, el análisis FODA o algún
equivalente.
Estas ideas pueden apreciarse en el siguiente esquema:10
8 Análisis Económico del Derecho.
9 Fortalezas, oportunidades, debilidades y amenazas.
10
Ver en Clases Argumentación Diagramas Lógica y comunicación Razonable
Claras, precisas, específicas, delimitadas
Circunstancias Probadas
Interpretadas y Calificadas
Fáctico
Problema Jurídico
Valores, Principios y Políticas públicas
Ventajas
Razones Consecuencias
Reglas o normas
Teóricas, Científicas, Técnicas, Prácticas
Análisis FODA o Basado en pensamiento crítico.
AED, ponderar Criterios de: relevancia o irrelevancia / fortaleza o debilidad.
Pragmáticas
Útiles _ satisfacer fines, preferencias, valores, objetivos
Legalistas/Jurídicas
Elecciones Técnicas/Especializadas
Morales
medios idóneos Costo/Beneficio
Control social/Incentivos
Aceptabilidad
Implica ponderar _ optimizar
AED medio idóneo para fin
Rule of reason
Razonable conclusión: Correcta o justa
Argumento
Explique y Justifique elección
Proporcionalidad y Eficacia
Acciones Justicia y mejores prácticas
Eficiencias (sociales e individuales)
Mejores consecuencias, Óptimas
Incentivos, cambios estructurales