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Stella Díaz Varín

La Arenera ( 1)

(1) La Arenera es un largo poema publicado el año 1987 en un tríptico, por ediciones
Villaquinte.

La arenera
Crónica. Dos de febrero.
Cinco centímetros de columna
A nadie le dice nada
Que una anónima arenera…

Mal gusto del periodista


Por tal condimento a la hora de almuerzo
Mal gusto de la muerte
Sonrisa endemoniada de la vida
Una mujer arenera…

Diez uñas
Y el silencio
Para escarbar milenios.
Sedimento del tiempo
Pagado y miserable
Cuatro pesos el metro cúbico:
Ripio arena y sangre
Para la construcción del Caracol
Cuatro pesos
El metro lineal de alimento sudoroso.

Monedas apagadas de sonido


Cara de la miseria
Sello de la vergüenza.

La firma constructora;
Cuatro millones
Mil y más mil dólares se necesitan
Ya vamos llegando
Un poco más de fuerza y ya estaremos
Cómo no aprovechar la mano de obra
Si por vez primera no cuesta nada.

Cuarenta y mil siglos la Arenera


Con sólo diez uñas y el silencio.

Flor se llamaba.
Nada más que una crónica
Un suelto de noticia cotidiana.

Flor María Beltrán


Y dieciséis años
En los brazos de Julio
Vivientes
En la población “Lo Amor”
Qué coincidencia
Cinco bocas
Menos mal que solo cinco bocas
Cinco bocas asociadas con el hambre
Una ligera operación aritmética
Y tenemos
Algunos pares de zapatos metafísicos
Una que otra vez
Uno con otro
Una que otra vez el andrajo colorido
Una que otra vez el mendrugo
El jergón, la Eucaristía.

En el río Mapocho
Llegó a puerto la Flor
Dieciséis años
Recalando en puertos de pasada
En aguas turbias
Resacas, mareas.
Una que otra sonrisa entre la nada
Dieciséis años en los brazos de Julio.

No la ayudó
La arenera decantada
No la ayudó
El rodado cantar
De la piedrecilla volandera
Bajando las pendientes
Las promesas.

No la ayudó Julio
A pocos pasos de impotencia
No la ayudó la esperanza
De cinco bocas esperándola
Las cinco esperas hambrientas
Repetición de ojos oscuros
Abiertos al miedo
Bofetón impotente al firmamento
Puño encerrado y maldiciente
A la estrella perdida.

Mala suerte la vida, Flor Beltrán


Muy lejos tu sonrisa tu esperanza
Ese lejos
Cuando la primavera diseñó tu cintura
Ese tan lejos
De la palabra coincidente
Ese más lejos
Cuando Julio Cifuentes
Enterneció la “mejora” con sus besos
Ese presente –lejos
Cuando la vida Mentirosa por cierto
Encendió tus pupilas
Y se afincó en tu vientre
Durante cinco veces
Para después de un tiempo
No el justo, no.
Tus diez dedos sin uñas, tus silencios
Tus cinco bocas ávidas
Tu Julio
Los tragará la arena, tu alimento.

Flor María Beltrán


Compañera arenera sin palabras
Sin títulos, sin zapatos
Con la misma pollera
Te sepultó el más grande de los derrumbes.

En tus pestañas, en tu crenchas


Florecen las arenas…

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