Derecho Canónico
Derecho Canónico
Introducción.
Nociones generales.
La palabra derecho viene el latín IUS. Esta palabra se deriva, según algunos de la palabra IUSTUTIA
(justicia, equidad). Otros la hacen derivar de IUSSU (orden) y de HIBENDO (ordenar).
Según el sentido etimológico, derecho es lo justo, o una justa, sea por la ley divina, sea por la ley
humana.
También se dice que derecho es la facultad moral de hacer u omitir alguna cosa, o la de obligar a
dar, hacer u omitir alguna cosa en obsequio nuestro. En esta misma línea podemos situar dos tipos
de derechos, el objetivo y el – subjetivo:
OBJETIVO: se traduce como el conjunto de normas que regulan la convivencia social. Su fuente
principal es el Estado. Se entiende también como un ordenamiento jurídico orientado a la tutela
del bien común.
Deriva de la palabra griega CANON, que en latín significa REGULA (regla, ley, tabla). Por este
motivo se puede hablar de “derecho regular”, o sea, de la colección de cánones o reglas
establecidas por la Iglesia para dirigir las acciones del pueblo cristiano, en orden a alcanzar la
felicidad sobrenatural.
El derecho canónico se entiende también como DERECHO ECLESIÁSTICO, debido a su objeto, pues
se trata de personas y cosas de la Iglesia, o sea eclesiásticas, que están sometidas a unas normas
de derecho divino, o de mero derecho positivo, es decir, las normas que la autoridad eclesiástica
asume como propias o crea según sus necesidades.
Este derecho eclesiástico, que conforma el derecho canónico, tiene como base principal el
derecho pontificio, que se entiende como el conjunto de decretos y constituciones pontificias, sea
porque reciben del Romano Pontífice el carácter de ley, o porque son elaborados por el mismo.
El Romano Pontífice, el Papa, es el supremo legislador de la iglesia, y sus normas tienen siempre, a
no ser que diga algo en contrario, fuerza universal.
Podemos decir entonces, que el derecho canónico es “la colección de leyes y reglas dictadas por
los primeros pastores de la iglesia, y especialmente por el Romano Pontífice, para mantener el
orden, el decoro del culto divino y la pureza de costumbres en los fieles” (Justo Donoso,
Instituciones del derecho canónico, 8)
Otra definición del derecho canónico, a mi modo de ver la más completa, es esta: "El conjunto
ordenado de principios y normas que, expresando o concretando el derecho divino, son
propuestos por la autoridad eclesiástica para la tutela de los derechos de la Iglesia y de sus
miembros en orden a la salvación de los hombres" (Pinero Carrión, José María. La ley de la Iglesia,
tom. I, p.34).
1. Ser un mandato reflexivo justo, orientado siempre a la guarda y tutela del bien común,
2. Que procede de quien tiene la potestad legislativa,
3. De manera estable,
4. Dirigido a la comunidad con características de generalidad,
5. Debidamente promulgado.
La ley, por su misma naturaleza, es obligante, bilateral (en cuanto crea obligaciones nutuas)
abstracta y general, pero según las circunstancias y por las personas a las que se dirige, puede ser
universal, territorial, personal, perpetua, temporal y futura.
La ley existe en la iglesia con la finalidad de tutelar la equidad y la justicia dentro de la comunidad
eclesial.
La fuente principal y primaria del Derecho Canónico es el Romano Pontífice, y con él todos sus
inmediatos colaboradores, es decir, los que conforman la Curia Romana.
Esta ha de entendida como el brazo pastoral de la acción evangelizadora del Papa en la Iglesia
Universal. "La curia romana surgió con una sola finalidad: hacer siempre más eficaz el ejercicio del
oficio universal del Pastor de la Iglesia, que el mismo Cristo ha confiado a Pedro y a sus Sucesores,
y que poco a poco ha ido creciendo hasta adquirir - tensiones siempre más amplias"
1. De la Doctrina de la Fe.
7. Para el Clero.
8. Para los Institutos de Vida Consagrada y Sociedades de Vida Apostólica, conocida también como
Congregación para los Religiosos.
LOS PONTIFICIOS CONSEJOS: su objetivo es la promoción pastoral y nacieron después del Concilio
Vaticano II. Son las siguientes:
LOS TRIBUNALES:
Algunos elementos para entender por qué existe el código en la iglesia, y el por qué, de su utilidad,
son los siguientes:
1. Las normas del C.I.C., aparecen como signo de la sacramentalidad de la Iglesia. Ellas tienen
la fuerza del signo en cuanto hacen posible que la ley de la caridad sea una realidad entre
los hombres.
2. Estas normas son signos que no sólo representan la realidad del amor, sino que también la
hacen eficaz. La ley canónica, pues, significa y a la vez propicia el mandamiento del amor.
No sólo significa, sino que es significante.
Cuando se habla de ordenamiento jurídico, es verdad que se presupone la presencia del desorden.
En la Iglesia, como estructura social perfecta, como las demás sociedades civiles, pues la Iglesia ya
no es la única societas perfecta, la presencia del derecho se basa en el principio latino: ubi
societas, ubi Lex.
Para entender esta nueva concepción del derecho, no podemos no aceptar la realidad de que la
Iglesia es presentada como sacramento de salvación.
La referencia a la categoría sacramental de la Iglesia, que se basa no sobre una débil analogía que
se encuentra entre Cristo, el Verbo encarnado, la naturaleza de la Iglesia y la naturaleza de los
sacramentos, ayuda a comprender la relación que se establece entre el lado institucional y visible
de la Iglesia y su realidad interior permeada por la gracia, es decir, por la fe. Esta es una categoría
imprescindible que se debe atender por parte de quienes hacemos parte de la Iglesia visible.
Afirmado que no hay distinción real entre la Iglesia, considerada como realidad de
salvación querida por Cristo en forma comunitaria y la Iglesia existente en forma terrena;
(cf. L.G., 8,1), podemos deducir lo siguiente:
Esta visión de la Iglesia como signo e instrumento de la obra divina, lugar de la realización de la
misión de salvación que el Padre ha establecido desde la eternidad, se concretizó en la Iglesia bajo
dos dimensiones:
Aquí podemos decir que es imposible separar la Iglesia en cuanto signo, y por tanto visible, de la
Iglesia que se realiza en la interioridad de la fe de los hombres que a e a pertenecen, pues "el
plano de la visibilidad está esencialmente unido y determinado por los aspectos invisibles" (L.G.,
8,1). Para comprender mejor esto, es necesario saber armonizar las siguientes afirmaciones:
En el derecho canónico, la persona humana juega un papel central e irremplazable. Esto hace que
se pueda hablar del primado de la persona en el derecho canónico.
La base y fundamento para la ejecución del derecho es la SALUS ANIMARUM, que siempre se ha
considerado como la SUPREMA LEX del ordenamiento canónico (cfr. c. 1752).
La frase evangélica "no es el hombre para el sábado" (Mc. 2,27), lleva en sí una dinámica de
renovación que debe incidir profundamente en la tradición legislativa de la Iglesia.
Digamos que la norma, toda norma, tiene una específica dimensión humana: debe regular
adecuadamente la vida del hombre de hoy, según las exigencias del tiempo en el cual le
corresponda vivir.
Las leyes de la Iglesia deben atender y regular la vida de los fieles en este preciso momento de la
historia de la salvación, en su precisa experiencia comunitaria.
Decía el Papa Juan Pablo II, el 17 de febrero de 1979, a los miembros de la Rota Romana: "Como
bien lo sabéis, pertenecen a la vocación de la Iglesia también el empeño y el esfuerzo por ser
intérpretes de la sed de justicia y de dignidad que los hombres y las mujeres vivamente sienten en
la época actual".
La Iglesia tiene su razón de ser sólo cuando se pone al servicio del hombre. El primado de la
persona comporta hacer verdaderamente una Iglesia ministerial, para que pueda prestar al
hombre de hoy el supremo servicio de comunicarle la salvación en Cristo.
Pero aquí es necesario tener presente que los poderes de la Iglesia tienen su fuente y justificación
en la voluntad de Cristo, pero la modalidad de la actuación debe corresponder a las exigencias de
la persona. La ley canónica debe ser una ayuda eficaz a la persona del fiel, para remediar su propia
fragilidad, para insertarlo correctamente en el camino de la salvación, para no traicionar el
empeño de la fraternidad.
Aceptada la realidad del pecado y sus consecuencias, encuentra ciara justificación el derecho
penal canónico, que tiende a tutelar los bienes sociales y los derechos y los bienes individuales de
las personas.
El derecho canónico, es en realidad una ley de libertad, pero es una libertad que se presenta como
el derecho para determinarse el hombre autónomamente en el ámbito del ordenamiento jurídico
y así poder alcanzar sus legítimos intereses en armonía con el bien social.
La persona actúa en forma libre, en términos del derecho, cuando autónomamente se determina
por respetar las prohibiciones, por cumplir los deberes y por ejercitar sus derechos, de tal forma
que su comportamiento sea acorde a las exigencias del mismo derecho, que fueron promulgadas
precisamente pensando en el bien de los hombres.
Cuando es el hombre el sujeto con el cual se trabaja, aparecen dos principios correlativos entre
sí: los principios de la igualdad y de la diversidad. Juntos establecen el principio de la justicia que
son los que exigen el cabal cumplimiento de las normas canónicas.
En fuerza del principio de IGUALDAD, se tratará de reconocer a todos la suma de los derechos y de
facultades, que son fundamentales para cada persona.
Índole o dimensión jurídica: Trata de responder a la inquietud respecto de la cual el C.I.C., sólo
tiene como fin principal regular la fe y la moral de los fieles.
El C.I.C. es de por sí un ordenamiento jurídico que entre sus finalidades tiene la de regular y tutelar
el bien común. No se limita entonces a dar principios éticos y/o morales.
Enuncia los principios, pero los corrobora más allá del campo meramente moral, el cual
presupone. Tan es así que hay una afirmación importante que se debe tener en cuenta: todo
delito es pecado, pero no todo pecado es delito.
Este ordenamiento ha sido querido por Cristo, como elemento constitutivo de la Iglesia.
En la Iglesia, que responde al diseño divino de salvación, las instituciones jurídicas tienen el
objetivo de favorecer el bien de los fieles, según los dones y la misión de cada uno, y se
constituyen en canales de gracia. Es importante resaltar el hecho de que los deberes previstos por
el ordenamiento jurídico de la Iglesia son de índole sobrenatural, porque la Iglesia es el cuerpo
social de Cristo.
Pero en la Iglesia, como en toda otra sociedad, la ley no sólo es para el hombre y es para el servicio
del hombre, sino que es un medio para consentir al hombre el ejercicio responsable de su propia
libertad, en el respeto de la libertad de los otros.
El principio de subsidiariedad: Este principio postula que la instancia superior no se reserve
aquello que puede ser útilmente, y tal vez más eficazmente, hecho por instancias inferiores.
La aplicación de este principio ha representado para el C.I.C. una legislación más sobria, que evita
descender a lo particular, dejando las concretas determinaciones a las instancias inferiores y que
las Iglesias Particulares tengan una vida realmente propia, que les posibilita responder
adecuadamente a sus problemas concretos.
Como ya lo sabemos, el derecho en la Iglesia tiene fuerza de sacramento o de signo, con la que
promueve la vida sobrenatural de los fieles. En las leyes, por tanto, debe aparecer el espíritu de la
caridad, de la humanidad y de la benignidad que es propio de la Iglesia. No se atiene entonces sólo
a la justicia, sino que ha de dar más espacio a la equidad.
No se deben imponer obligaciones estrictas cuando basta la persuasión. Este es un principio básico
en el derecho, que el C.I.C. plasma en diversas ocasiones, por ejemplo, cuando pide que se deben
restringir al máximo las leyes irritantes e inhabilitante.
La colegialidad: Este es un punto importante para entender la universalidad del actual código. El
Papa Juan Pablo II la presenta como elemento esencial en la conformación del C.I.C. Se hicieron
múltiples consultas preliminares de estudio y análisis de los distintos aspectos por legislar.
Esta alianza supone un acuerdo libremente ofrecido y aceptado por ambas partes. Es una alianza
que, una vez asumida, obliga y exige de ambos una absoluta fidelidad y un igual compromiso.
La Iglesia es el pueblo de Dios de la nueva alianza, alianza que ha sido estipulada en la sangre de
Cristo. El Código de esta nueva alianza no suprime, sino que completa el código de la antigua
alianza y su cumplimiento se revela y se actúa en la mediación de Cristo.
Las normas canónicas, concebidas así, han de ser entendidas como una explicitación del amor que
Dios, por medio de la Iglesia, manifiesta, y que busca tutelar a través de las normas.
De esta manera, la dimensión teológica de la estructura conceptual del C.I.C., emerge del hecho
que este ordenamiento jurídico se funda sobre la realidad mistérica de la Iglesia, definida por el
Concilio, como sacramento del encuentro del hombre con Cristo y con Dios.
La Eclesiología, como tratado central de los estudios teológicos, es lo que posibilita entender
mejor el porqué del ordenamiento jurídico en el seno de la Iglesia.
Se puede afirmar de la Iglesia primitiva, que ella contaba ya con los signos fundamentales de una
constitución ordenada de una comunidad.
No se trata, en efecto, de una anarquía carismática, a la que faltaban los elementos esenciales de
una organización social, sino de una forma primitiva de subdivisión jerárquica que estaba en pleno
desarrollo. Existía una clara tendencia en el sentido del desarrollo del episcopado monárquico,
junto al cual la colaboración colegiada del consejo de ancianos pasaba a ocupar un segundo lugar.
Pero sobre todas las comunidades ya evangelizadas, estaba la alta autoridad de los apóstoles,
apoyada por los ancianos o presbíteros, los diáconos, y de manera especial, por los obispos
ordenados por los mismos Apóstoles.
A. estructura de la comunidad primitiva. Apostolado y Primado: Los apóstoles, los 12, representan
el elemento más antiguo de la potestad de orden y de jurisdicción eclesiástica.
Pero desde el momento en que a Pedro ha sido conferida una posición de preeminencia, él poseía
también una potestad superior a ellos. En esta potestad está el núcleo del Primado de Pedro (cf.
Mateo 16,18 ss.).
Es la sucesión apostólica (sucesor de Pedro), y no la posición exterior de Roma, como capital del
imperio, la que confiere al Obispo de Roma su primado. Esto tiene su fundamento en la voluntad
divina. En la llamada "nota explicativa previa" de la constitución dogmática Lumen Gentium, del
Concilio Vaticano II, se profundiza este aspecto.
Unida a la presencia del Romano Pontífice, que recoge todas las demás instituciones, empiezan a
surgir los Obispos (sucesores de los apóstoles) y se inicia la división de la Iglesia en territorios o
circunscripciones eclesiásticas. Podemos decir, pues, que en los primeros siglos de la Iglesia
primitiva no hubo derecho en sentido estricto. La base era el mandato del amor. Pero sí se pudo
observar el origen de las instituciones jurídicas, al menos parcialmente, motivados por el
crecimiento de la comunidad que, por tanto, fue exigiendo una organización básica para evitar el
desorden.
10 DE AGOSTO DE 2021
Se puede afirmar de la Iglesia primitiva, que ella contaba ya con los signos fundamentales de una
constitución ordenada de una comunidad. No se trata, en efecto, de una anarquía carismática, a
la que faltaban los elementos esenciales de una organización social, sino de una forma primitiva
de subdivisión jerárquica que estaba en pleno desarrollo.
Existía una clara tendencia en el sentido del desarrollo del episcopado monárquico, junto al cual la
colaboración colegiada del consejo de ancianos pasaba a ocupar un segundo lugar.
Pero sobre todas las comunidades ya evangelizadas, estaba la alta autoridad de los apóstoles,
apoyada por los ancianos o presbíteros, los diáconos, y de manera especial, por los obispos
ordenados por los mismos Apóstoles.
Los apóstoles, los 12, representan el elemento más antiguo de la potestad de orden y de
jurisdicción eclesiástica.
Desde el inicio mismo de la Iglesia se insistía en el hecho de que los apóstoles habían recibido su
potestad del mismo Cristo.
Entre Pedro y los apóstoles existe una igualdad de rango en la potestad ordinaria de gobierno
como los apóstoles.
Pero desde el momento en que a Pedro ha sido conferida una posición de preeminencia, él poseía
también una potestad superior a ellos. En esta potestad está el núcleo del Primado de Pedro (cf.
Mateo 16,18 ss.).
Es la sucesión apostólica (sucesor de Pedro), y no la posición exterior de Roma, como capital del
imperio, la que confiere al Obispo de Roma su primado.
Unida a la presencia del Romano Pontífice, que recoge todas las demás instituciones, empiezan a
surgir los Obispos (sucesores de los apóstoles) y se inicia la división de la Iglesia en territorios o
circunscripciones eclesiásticas.
Podemos decir, pues, que en los primeros siglos de la Iglesia primitiva no hubo derecho en sentido
estricto. La base era el mandato del amor.
Pero sí se pudo observar el origen de las instituciones jurídicas, al menos parcialmente, motivados
por el crecimiento de la comunidad que, por tanto, fue exigiendo una organización básica para
evitar el desorden.
PRIMERA. La más antigua es sin lugar a duda la Sagrada Escritura, en la que el Nuevo Testamento
(N.T.), aparece como complemento de la ley, como plenitud de la ley dada en el Antiguo
Testamento (A.T.) (cfr. Mateo 5,17).
El N.T. contiene, ante todo, las normas fundamentales para la institución de la Iglesia, tanto de
derecho divino, como también positivo-humano.
La aplicación de las normas jurídicas de la tradición se puede reconocer en los más antiguos
escritos patrísticos, como, por ejemplo, la Carta de Clemente I (88 - 97) a los Corintios.
Es una breve colección de las prescripciones para la instrucción de los catecúmenos (tos adultos
que se preparaban para recibir el bautismo), y para otras materias de la organización de la
primitiva comunidad eclesiástica.
Es un manuscrito del siglo II, escrito en Palestina o en Siria. Comprende 16 capítulos entre los
cuales, los primeros tienen como tema la explicación del decálogo (los 10 mandamientos) y las
disposiciones para los catecúmenos. Los capítulos 7-9, tienen un contenido litúrgico con referencia
al bautismo, al ayuno eucarístico, etc. Los capítulos 10-16, comprenden normas de tipo disciplinar.
En los primeros tiempos, este escrito tenía una gran importancia, pero nunca asumió el carácter
de libro eclesiástico oficial.
Es la única colección pseudo-apostólica occidental que ejerció su influencia sobre una serie de
colecciones de la Iglesia oriental. Parece que fue escrita por el antipapa Hipólito, en lengua griega,
en Roma, hacia el 218. Consta de 32 capítulos, que contienen normas del derecho eclesiástico.
Las prescripciones son principalmente delimitadas al campo del derecho de la persona. También
las normas se ocupan de los medios de la gracia, de la instrucción de la Trinidad cristiana, del
ayuno, de la oración, de la eucaristía y de la sepultura.
En principio, es una colección que contenía las decisiones tomadas por los apóstoles en el Concilio
de Jerusalén (año 50 aprox.), aunque aparece muy tardíamente. Un texto muy cercano al original
fue encontrado en el s. III.
Está dividida en 26 capítulos que representan una síntesis casi completa del derecho eclesiástico
en vigor en el s. III. Para algunos es el tentativo más antiguo de una compilación de un Código de
derecho canónico.
Esto porque tanto en Palestina como en Siria, la colección fue vista y entendida como un Código.
Trata de la disciplina, la liturgia, la jerarquía, y cuestiones relacionadas a las persecuciones de la
Iglesia.
Nacida en Egipto o en Siria a fines del s. II y principios del s. III. Comprende 30 parágrafos o
cánones de los cuales del 4 al 14 son la libre reproducción de la Didascalia. Esta colección fue
considerada como oficial.
Escrita hacia el año 400, tiene una ampliación de la Didascalia y se ocupa de la Constitución de la
Iglesia; hace una elaboración de la Didajé, y se ocupa de la enseñanza cristiana; y, finalmente, en
una subdivisión de tres partes trata la influencia de la Traditio Apostólica. Por grandes
errores teológicos, dogmáticos, disciplinares e históricos, fue condenada por el Concilio de
Trulanón, en el año 692, excepto los 85 cánones apostólicos.
SEPTIMA. CÁNONES APOSTÓLICOS
Son los cánones que venían presentados en las Constituciones Apostólicas, ampliados con las
normas de los Concilios del siglo IV.
Estaba conformado por 85 cánones, de los cuales, en los inicios, sólo los 50 primeros eran
reconocidos por la Iglesia oriental.
LAS FUENTES DEL DERECHO EN LA EDAD CLÁSICA (SS. XII - XVI) O CORPUS LURIS CANONICI.
Se buscó con este texto, y a través de su método dialéctico, llenar algunas lagunas de la ley, así
como también, explicar algunas dudas que había para su aplicación. Por su naturaleza y estilo, es
utilizado mayormente en el foro y en las escuelas.
Su nombre "Concordia Discordantium Canonum" se debe a la intención del autor de organizar los
cánones existentes, evitando las repeticiones.
a. 101 distinciones que tratan de las fuentes del derecho y el estatuto de los clérigos.
b. 36 cuestiones o causas, que comprenden temas varios.
c. 5 distinciones que tratan el tema de los sacramentos y la liturgia.
Nunca fue acogido como texto auténtico, no obstante, la máxima estima por parte de la misma
Iglesia. Fue acogido como una colección privada.
A partir de Graciano, las fuentes se empiezan a estudiar bajo cuatro puntos que miden su valor
jurídico. Estos son:
2. Su Universalidad, que mira a la fuerza que tiene y las personas y territorios a las que se dirigen.
• Originalmente se llamó Líber Decretalium Extra Decretum Gratiani Vagantium. Fue escrito
bajo el pontificado de Gregorio IX, quien con la bula Rex pacíficas, del 5 de septiembre de
1234, lo promulgó.
• Esta colección fue recogida por San Raimundo de Peñafort entre los años 1230 -1234.
• Él es el patrono de los canonistas. El método utilizado por San Raimundo, más que una
compilación de datos fue una elaboración de conceptos jurídicos.
• Estas decretales provienen en parte del archivo papal, y en parte de las normas emanadas
del propio Papa Gregorio IX.
• Es una colección auténtica, universal, una y exclusiva.
Recopilado por tres jesuitas, por mandato del Papa Bonifacio VIII. La idea sale de la universidad de
Bolonia, con el fin de elaborar una nueva colección auténtica de decretales.
Fue promulgado el 3 de mayo de 1298 mediante la bula Sacrosancte. Se quería ver como una
continuación del Líber Extra que tenía 5 libros. Es una colección auténtica, universal, una y
exclusiva parcial en cuanto no rechaza todas las normas del Líber Extra.
Después de la promulgación del Líber Sextus, fueron escritas y promulgadas nuevas decretales,
tanto por Bonifacio VIII como también por su sucesor Benedicto XII (1303 - 1305).
Estas decretales fueron agregadas al Líber Sextus como Constitutiones extravagantes librí sexto.
Recoge sustancialmente las normas dadas por el Papa Clemente V (1305 - 1314).
Inicialmente se llamaba "Líber Septimus", y fue promulgada por Juan XXII (1316 -1334), el 25 de
octubre de 1317 mediante la bula Quoniam Nulla.
Es una colección universal, una, auténtica, pero no es exclusiva, en cuanto siguen vigentes las
normas de Bonifacio VIII, las decretales de Clemente V y los cánones del Concilio de Viena (XV
Ecuménico celebrado entre los años 1311 - 1312).
Por estas se entienden dos grandes colecciones: Las Extravagantes de Juan XXII (1316- 1334) y las
extravagantes Communes. Como las Constituciones Clementinae, no eran colecciones exclusivas.
Tienen como objetivo reunir las decretales no comprendidas en dicha colección.
Son colecciones privadas, aunque posteriormente fueron agregadas a las Clementinae a manera
de apéndices. Estas cinco colecciones conforman el llamado "Corpus luris Canonici, que seguía el
esquema del "Corpus luris Civilis" romano.
Ante la incertidumbre que creaba la multiplicidad de normas en la Iglesia, tanto por su variedad
como por sus mismos autores, que también fueron muchísimos, se fue haciendo necesario hacer
un estudio de estas normas.
Este estudio tuvo su origen principalmente en el Concilio de Trento (1545 - 1563), que hizo
notables innovaciones en la disciplina de no pocos institutos canonísticos, de los actos de los
Papas, de los decretos, de las respuestas y decisiones de las Congregaciones y de los Tribunales y
oficinas de la Curia Romana.
Pero fue a partir del Concilio Vaticano I, celebrado en 1870, cuando la Iglesia se sintió en la
necesidad de elaborar o hacer una nueva organización de la ley de la Iglesia.
Es cuando hace su aparición el Papa Pió X, quien con el Motu Proprio Arduum Sane Munus, del 19
de marzo de 1904, inicia las labores de codificación de la nueva colección.
2. la segunda, en que se hiciera un trabajo de codificación de acuerdo con las exigencias del
tiempo moderno, de tal forma que, mediante un Código Moderno, se logren presentar las
características de la autenticidad, de la brevedad, de la claridad, de la sistematicidad y de la
totalidad.
Es pues, como se deciden por elaborar un texto, promulgado por la Suprema Autoridad, que
expone en fórmulas breves, y accesible a todos, la legislación vigente.
Correspondió la misión de codificar estas normas al Cardenal Píetro Gasparri, quien, después de
consultar obispos y eminentes canonistas, crea un Código el primero de la Iglesia, en el cual, más
que introducir una nueva legislación, trata de ordenar racionalmente, sobre la base de nuevos
criterios, la disciplina vigente.
El Codex luris Canonici es promulgado finalmente por Benedicto XV, de ahí el nombre de Pío-
Benedictino, el 27 de mayo de 1917, mediante la Constitución Providentísima Mater Ecclesia, y
entra en vigor el 19 de mayo de 1918.
1. Normas generales,
2. De las personas,
3. De las cosas,
4. De los procesos,
Desde el punto de vista jurídico, es una colección auténtica, una, universal (no absoluta en cuanto
abarca sólo la Iglesia latina), exclusiva (relativamente, en cuanto continúan vigentes las normas
litúrgicas, los concordatos, etc.).
EL CÓDIGO DE 1983
El 25 de enero de 1959, el Papa Juan XXIII hizo la convocación de tres eventos eclesiales, el
Concilio Vaticano II, el Sínodo de Roma y la reforma del Código de Derecho Canónico de 1917.
Luego, el Papa Juan Pablo II, con la Constitución Apostólica " Sacrae disciplinae Leges", promulga el
nuevo Código, el 25 de enero de 1983, que entró en vigor el 27 de noviembre del mismo año.
Contiene 1752 cánones, dividido en siete libros: los libros en partes o directamente en títulos; las
partes en secciones o directamente en títulos; las secciones en títulos; los títulos, en capítulos o
directamente en cánones; los artículos, en cánones: los cánones en parágrafos y en números.
6. De la sanciones
7. De los procesos
A manera de síntesis, nos aproximaremos a tres libros: Las normas (I) generales, la función de
santificar de la Iglesia (IV) y los procesos (Vil).
En algunos puntos se hará referencia al libro de las sanciones o penas en la Iglesia (VI).
El estudio no será exhaustivo, sino que se tomarán los cánones o temas que considero más útiles
para un estudiante de derecho en general.
• Cánones preliminares
• Título I De las leyes eclesiásticas
• Título II De la costumbre
• Título III De los decretos generales e instrucciones
• Título IV De los actos administrativos singulares
Remoción, privación.
Mientras en el CIC de 1917 se dejaban algunas puertas abiertas para la aplicación del Código
también a las Iglesias Orientales, el CIC de 1983 las cierra.Hay que anotar que el 18 de octubre de
1990, con la Constitución Apostólica "Sacri canones", se promulgó el "Codex Canonum Ecclesiarum
Oríentalium" - CCEO.
Debido al espíritu del Concilio Vaticano II se quiere aquí manifestar el respeto por las Iglesias de
Oriente en comunión con Roma.
Sin embargo, es importante percibir también la fuerte atención al diálogo ecuménico largo y difícil
con las iglesias separadas: sobre todo, aparecen en los decretos conciliares Unitatis Redintegratío
y Oríentalium Ecclesiarum.
En los números 5 y 6, la Orientalium Ecclesiarum, dice: "Por eso declara solemnemente que las
Iglesias de Oriente, como las de Occidente, tienen derecho y obligación de regirse según sus
respectivas disciplinas peculiares, que están recomendadas por su venerable antigüedad, son
más adaptadas a las costumbres de sus fieles y resultan más adecuadas para procurar el bien de
las almas" ... "Sepan y tengan por cierto todos los orientales que pueden y deben conservar
siempre sus legítimos ritos litúrgicos y su organización y que no deben introducir cambios sino por
razón de su propio y orgánico progreso".
Las Iglesias orientales son aquellas que se refieren a los cuatro patriarcas del siglo V: el
Constantinopolitano, el Antioqueno, el alejandrino y el Jerosolimitano. Y los cinco ritos orientales
que son: el griego-bisantino (o Constantinopolitano), el armenio, el antioqueno, el siro caldeo y el
copto o alejandrino.
Las leyes meramente eclesiásticas obligan a los bautizados en la Iglesia católica, a los que han sido
recibidos en la Iglesia católica, a los que tienen suficiente uso de razón, y a los que hayan cumplido
siete años.
En el libro II, del Pueblo de Dios, se nos hace una aclaración que se une explícitamente al primer
canon: "Se encuentran en plena comunión con la Iglesia católica, en esta tierra, todos los
bautizados que se unen a Cristo dentro de la estructura visible de aquella, es decir, por los vínculos
de la profesión de fe, de los sacramentos y del régimen eclesiástico" (c. 205).
c.2. Trata el tema de la materia del Código de Derecho Canónico. "El Código, ordinariamente, no
determina los ritos que han de observarse en la celebración de las acciones litúrgicas; por tanto,
las leyes litúrgicas vigentes hasta ahora conservan su fuerza, salvo cuando alguna de ellas sea
contraria a los cánones del Código"
En principio, este canon determina que el CIC no contiene, ni le competen, las normas de
DERECHO LITÚRGICO, sino que toma de él sólo lo que se refiere a la licitud o invalidez de una
celebración.
Las normas litúrgicas anteriores al CIC siguen vigentes mientras no sean contrarias al mismo.
c.3. "Los cánones del Código no abrogan ni derogan los convenios de la Santa Sede con las
naciones o con otras sociedades políticas; por tanto, estos convenios siguen en vigor como hasta
ahora, sin que obsten en nada las prescripciones contrarias de este Código".
17 DE AGOSTO DE 2021
LEY: una prescripción de la razón, en orden al bien común, promulgada por aquel que tiene el
cuidado de la comunidad.
Prescripción de la razón en orden al bien común promulgada (por aquel que tiene el cuidado de la
comunidad).
1. Gestación.
2. Promulgación: la ley queda establecida cuando se promulga.
3. Publicación.
4. Vacación.
5. Entrada en vigor.
MODOS DE PROMULGACIÓN
ENTRADA EN VIGOR
Ley universal: en tres meses, o inmediatamente (por la misma naturaleza del asunto), o en un
plazo menor o mayor que fija expresamente la ley.
Ley particular: en un mes, a no ser que la misma ley fije otro plazo.
Sólo son irritantes o inhabilitantes las leyes que dicen expresamente que los actos contrarios son
nulos o algunas personas inhábiles.
“Las leyes meramente eclesiásticas no obligan a los que no han recibido el bautismo, ni a los
bautizados que no gozan del suficiente uso de razón, ni a los que, teniendo uso de tazón, no han
cumplido todavía los siete años, a no ser que expresamente se prevea otra cosa en el derecho” (CIC
’17, can. 12).
“Las leyes meramente eclesiásticas obligan a los bautizados en la Iglesia católica y a quienes han
sido recibidos en ella, siempre que tengan uso de razón suficiente y, si el derecho no dispone otra
cosa, hayan cumplido siete años” (CIC ‘83, can. 11).”
Leyes universales.
Leyes particulares.
Leyes universales en cuanto al ser, pero particulares en cuanto a la vigencia.
Las leyes particulares territoriales, obligan a quienes:
Las leyes particulares personales obligan a sus sujetos pasivos en cualquier lugar.
NATURALEZA TERRITORIAL DE LAS LEYES PARTICULARES
Todas las leyes particulares deben considerarse territoriales, mientras no conste lo contrario.
Las leyes particulares territoriales de su territorio, salvo que su trasgresión cause daño en
su territorio.
Las leyes particulares territoriales del territorio donde se encuentra, salvo las que miran al
orden público, a las formalidades de los actos o a las cosas inmuebles.
Las leyes ante la duda de hecho o de derecho: ante la duda de derecho, la ley no obliga, aunque
sea irritante o inhabilitante. Ante la duda de hecho, la ley debe aplicarse, pero el Ordinario la
puede dispensar.
Las leyes ante la ignorancia y el error: las leyes irritantes o inhabilitantes obligan siempre, salvo
que se diga expresamente lo contrario.
Se presume que las leyes penales y las penas son conocidas por los fieles, aunque se admite
prueba en contrario.
Hechos jurídicos:
a. Propios o ajenos.
b. Ocultos.
c. Secretos.
d. Públicos de derecho.
e. Públicos de hecho (notorios)
Se presume que no se ignoran los hechos propios y los hechos ajenos notorios, y se ignoran los
hechos ajenos no notorios, admitiendo prueba en contrario.
LA INTERPRETACIÓN DE LA LEY
La autoridad y los particulares interpretan la ley y esta deberá ser interpretada debido a:
Autor de la interpretación auténtica legislativa: autor de la ley, Superior del autor, sucesor del
autor, delegado del autor e Inferior del autor.
Sentencias definitivas.
Sentencias o decretos interlocutorios.
Instrumentos de interpretación: analogía legis, analogía iuris, fin intrinseco de la ley y mens
legislatorus.
Sentido propio de las palabras: autentico, doctrinal jurídico, doctrinal no jurídico y vulgar.
Otros modos de interpretación doctrinal: analogía legis, fin intrínseco de la ley, interpretación
histórica, analogía iuris, interpretación sistemática y mens legislatoris.
Casos especiales: las leyes penales, de excepción o restrictivas, deben interpretarse en forma
estricta.
DERECHO SUPLETORIO
Los particulares, ante las lagunas del derecho, tienen plena libertad. La autoridad judicial o
ejecutiva, ante las lagunas del derecho, debe aplicar los principios del derecho supletorio:
Analogía legis
Analogía iuris
Jurisprudencia y práctica de la curia romana
Sentencia común y constante de los doctores
Para que una ley universal abrogue o derogue una particular o especial, sólo vale el primer modo:
“Generi per speciem derogatur, et illum potissimum habetur quod ab speciem directum est”
Es un acto de naturaleza legislativa y el sujeto pasivo es una comunidad capaz de recibir leyes.
ÓRGANO COMPETENTE
La autoridad legislativa.
La autoridad ejecutiva con delegación de la autoridad legislativa.
Condiciones necesarias: que la ley civil no sea contraria al derecho divino y que la ley civil no sea
contraria a una disposición del ordenamiento canónico.
24 DE AGOSTO DE 2021
EL BAUTISMO
Materia: la ablución o baño puede ser de 3 maneras: inmersión (sumergirse en área, solamente la
usan los catecúmenos), infusión (derramar agua en la cabeza) o aspersión (no se usa para el
bautismo).
Forma: son las palabras que deben ser pronunciadas por quien administra el sacramento en el
momento de la ablución. - ministro: ordinario (quien tiene la facultad para hacerlo) o
extraordinario (puede ser estable (es nombrado por el ordinario en caso en que se ausente o esté
impedido) o en caso de necesidad (se asimila al peligro de muerte).
¿Qué pasa si el feto está en riesgo de morir? No se puede bautizar, tiene que haber nacido. Los
padrinos deben tener los sacramentos de la iniciación cristiano, son aquellos que van a hacer un
acompañamiento espiritual, deben ser mayores de 16 y llevar una vida acorde con su fe.
¿Cuántos padrinos se necesitan? Pueden ser 1 o 2, si son dos uno puede ser no católico con la
condición de que el otro si lo sea.
LA CONFIRMACIÓN
Es el sacramento que concreta el bautismo. ¡En esta somos fortalecidos por el Espíritu Santo!
Elementos de la confirmación:
Materia: el crisma consagrado por el obispo, este se conforma de aceite de oliva y de bálsamo o
perfume, es con el cual se unge al confirmado.
Forma: son las palabras que complementan la unción - ministro: el obispo - sujeto: todo bautizado
aun no confirmado. Debe ser voluntario, debidamente instruido, bien dispuesto, tener capacidad
de renovar las promesas bautismales y que esté en torno de la edad de la discreción.
07 DE SEPTIEMBRE DE 2021
El sigilo sacramental es inviolable, el confesor, por ningún motivo, puede descubrir al penitente
sea de palabra o por cualquier otro medio, si lo hace incurre en excomunión, además deben ser
castigados con una pena justa. No se puede absolver al cómplice en pecado contra el sexto
mandamiento, si lo hace incurre en excomunión Si un laico confiesa incurre en la pena de
entredicho Si el clérigo comete el delito de solicitación durante la confesión o con ocasión de ella
debe ser castigado con la suspensión o expulsión Quien acusa falsamente del delito de solicitación
no debe ser absuelto hasta retractarse y reparar los daños
Se conoce también como la extrema unción. Es como para los que se van a morir. El concilio
vaticano II ha dejado claro que la unción de los enfermos es eso, una unción para los enfermos
Elementos: - ministro: obispo y sacerdotes - sujeto: todo fiel bautizado que comienza a estar en
peligro de muerte por enfermedad o vejez - materia: óleo bendecido - forma: unción con el óleo y
la fórmula litúrgica
Orden Sacerdotal
La potestad de orden proviene del ministro ordenado, para ejercer se necesita el nombramiento
por parte del ordinario Las ordenes son: episcopado, presbiterado y diaconado
Sujeto: solo el varón bautizado que haya cumplido los requisitos previos a la ordenación y sea
considerado digno y útil para el ministerio de la iglesia, y que si el ordenado es de otra diócesis,
debe constar que queda ciertamente adscrito a esa otra diócesis no se puede obligar a nadie a
ordenarse ni tampoco se le puede prohibir a menos que haya causas justas
La idoneidad canónica se adquiere con una fe integra, la recta intención, ciencia debida, buena
fama, costumbres intachables, virtudes probadas, cualidades físicas, cualidades psíquicas,
suficiente madurez
Debe tener una adecuada preparación y un profundo conocimiento de lo que atañe al orden que
va a recibir
Hay varios tipos de matrimonios canónicos: el mixto (cuando uno y otro pertenecen a distintas
religiones) y la disparidad de cultos (cuando uno de los dos no está bautizado).
La separación de los cónyuges abarca dos cosas: i) disolución del vínculo (matrimonio válido que se
le concede la gracia de la separación y pueden contraer nuevas nupcion) y separación de cuerpos
(continua el vínculo9.
Hay matrimonios que pueden ser nulos pero que por la autoridad eclesiástica y por el cese o
dispensa del impedimento dicho matrimonio se convalida, siempre y cuando no trate de un vicio
en el consentimiento. Cánones 1055-1165
Trata los impedimentos matrimoniales, tanto a nivel general como en el estudio particular de cada
uno. A estos impedimentos pone el nombre de DIRIMENTES, "o sea aquellos que inhabilitan al
sujeto para realizar actos jurídicos válidos. El matrimonio es en sí mismo un acto jurídico
legítimamente reconocido por la autoridad tanto eclesial como civil. Trata el tema del
consentimiento matrimonial y de los vicios que hacen inhábil la persona para dar el
consentimiento válido.
¿Cómo se celebra un matrimonio? Trata el tema de la forma canónica del matrimonio y de los
atentados contra esa exigencia canónica. Acá se incluye el tema de las licencias, de los
matrimonios con personas pertenecientes a otros ritos católicos, etc. Se habla también de los
defectos de la forma.
Habla de los matrimonios mixtos y de las condiciones que deben cumplirse. La celebración del
matrimonio en secreto. ¿En qué consiste? ¿Cómo se hace?
Los efectos del matrimonio. Estos cánones son como un complemento de los cc. Introductorios.
Finalmente, hay casos en que los matrimonios pueden ser nulos, pero por gracia especial de la
autoridad eclesiástica, y por el cese o dispensa del impedimento, dicho matrimonio se convalida,
se hace válido, siempre que la parte afectada renueve el consentimiento, o se sana en la raíz, es
decir, el Obispo que sabe de la nulidad de un matrimonio lo hace válido, siempre que no se trate
de un vicio de consentimiento.
ASPECTOS DOCTRINALES
1. La alianza matrimonial
3. Ordenado por su misma índole natural al bien de los cónyuges y a la generación y educación de
la prole,
4. Fue elevada por Cristo nuestro Señor, a la dignidad de sacramento entre bautizados.
5. Por tanto, entre bautizados, no puede haber contrato matrimonial válido que no sea por eso
mismo sacramento.
La alianza, del latín foedus, es la expresión canónica por la que se indica el acto por el cual una
pareja se compromete a conformar una nueva y estable comunidad. En el CIC DE 1917, no se
hablaba de alianza, sino de contrato. Ahora, iluminados por la nueva doctrina conciliar, y el
Magisterio del Papa Juan Pablo II, el matrimonio es visto como la resultante de un pacto o alianza
que surge mediante la manifestación del mutuo consentimiento. Al utilizar esta terminología, se
deja entrever la honda raíz bíblica y la dimensión divina que corresponde a este sacramento.
Hay una serie de documentos que son necesarios conocer hoy y que dan al matrimonio y a la
familia un marco de reflexión especial:
1.La Constitución Pastoral del Concilio Vaticano II, Gaudium et Spes, en los números 47-52.
2.La Carta de los derechos de la Familia, publicada por la Santa Sede en octubre de 1983.
3.La Exhortación Apostólica Familiarís Consortio, del Papa Juan Pablo II, 1981.
4.La Carta a las Familias, Gratissimam sane, del Papa Juan Pablo II, con ocasión del Año
Internacional de la Familia en 1994.
5.La Encíclica Evangelium Vitae, el Evangelio de la Vida, del Papa Juan Pablo II, de 1995.
La G.S., 48, dice que "Fundada por el Creador y en posesión de sus propias leyes, la íntima
comunidad conyugal de vida y amor se establece sobre la alianza de los cónyuges, es decir, sobre
su consentimiento personal e irrevocable". San Pablo, en la carta a los Efesios, 5,32, cuando habla
del misterio del matrimonio, y de su unión y asimilación a la alianza divina, afirma:
"Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y a la Iglesia". Ya antes había dicho: "Maridos,
amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella" (Ef. 5,25).
Pero esta alianza tiene una finalidad muy concreta: se busca conformar una "comunidad de vida y
de amor". El Código habla de CONSORCIO.
Esta Palabra viene del latín consortium, que significa el hecho por el que el marido y la mujer se
comprometen a participar en el destino común, en una misma suerte, es decir, unidos para la
buena y mala fortuna. Vale la pena recordar lo que afirma el Código de Derecho Civil Colombiano:
"Los cónyuges están obligados a guardarse fe, a socorrerse y ayudarse mutuamente, en todas las
circunstancias de la vida"
Cuando se aborda la palabra matrimonio, es bueno conocer otras palabras que nos permiten
conocer un significado aún más profundo del consorcio, tales como:
-Coniungium (de cum - iungere), que significa ponerse juntos bajo un yugo, llevar juntos el yugo.
-Connubium (de com - nubere - nuptiae), que expresa la costumbre de cubrir la cabeza de los
esposos con un velo y significa compartir los dos el mismo velo, el mismo destino.
Quienes conforman esta nueva comunidad son dos personas: un varón y una mujer.
El matrimonio se basa radicalmente en la diversidad de los sexos. Los dos están llamados a formar
una sola carne (Cfr. Gen. 2,18-24) con la finalidad de complementarse y de realizarse.
La virilidad y la feminidad son características que hacen posible el cumplimiento de los fines
propios y específicos de la alianza matrimonial, desde su ser natural.
El hombre es un ser netamente social. La tendencia del hombre a unirse a la mujer hace parte de
su propia naturaleza humana.
Así se alcanza una complementariedad no solo física, sino también sino también psíquica y
afectiva. Mediante esta unión heterosexual, el hombre y la mujer avanzan hacia su realización
como seres humanos. Fuimos creados hombre y mujer, y como miembros del globo terráqueo y
partícipes de su plenitud, estamos llamados a prolongar nuestra existencia en el mundo. Es lo que
podemos denominar el instinto de conservación, o sea, la necesidad que tiene la especie humana
de asegurar su propia supervivencia mediante la generación de nuevos individuos.
ASPECTOS JURÍDICAS
Consortium Totius Vitae: Mediante la alianza, se constituye, pues, el consortium totius vitae,
consorcio de toda la vida.
1. El matrimonio INFIERI.
El c. 1057 afirma que el matrimonio surge, nace, del consentimiento dado por dos personas
jurídicamente hábiles. Este es un acto jurídico que "ningún poder humano puede suplir". Este acto
mira el origen de la comunidad de vida de amor.
¿Hasta qué punto podemos decir que el matrimonio surge de la celebración de un contrato?
En primer lugar, hemos de decir que como acto jurídico que origina derechos y deberes mutuos, el
matrimonio es todo un contrato.
La mayoría de los canonistas conceptúan que el matrimonio es un negocio jurídico de naturaleza
contractual: es un contrato bilateral y legítimo, pero "sui generis”.
Decimos que es "sui generis" porque tiene unos rasgos específicos que lo diferencian de
un contrato común. Veamos:
1. Está motivado no sólo por circunstancias externas y anhelos humanos, sino también por la fe.
2. Crea obligaciones y deberes perpetuos. Es un contrato NO RESCINDIBLE. Nunca cesa.
3. Crea obligaciones en ambas personas: es necesariamente bilateral y, para su validez, debe
estar limpio de condiciones de futuro.
La Encíclica Humanae Vitae, de Pablo VI, dice: "Los esposos, mediante su recíproca
donación personal, propia y exclusiva de ellos, tienden a la comunión de sus seres en
orden a un mutuo perfeccionamiento personal, para colaborar con Dios en la generación y
en la educación de nuevas vidas".
LA FORMA del matrimonio son las mismas palabras, en cuanto expresan la mutua aceptación de
aquellos derechos. "Yo te recibo a ti como mi esposa(o)". En la manera de expresar estas palabras
hay una serie de condiciones necesarios que se deben tener en cuenta : EL MINISTRO son los
mismos contrayentes.
Ante quienes optan por CASARSE POR LO CIVIL O CONVIVEN EN UNIONES LIBRES O, DE HECHO, la
Iglesia reitera una actitud de acogida pastoral, no ya de rechazo. Los católicos que viven así son
ellos mismos los que se apartan de la comunión plena con la Iglesia. Sin embargo, la Iglesia los
acompaña y tiene signos de especial acogida, p.e. permitiéndoles la participación en las
eucaristías, aunque no la puedan recibir, o admitiendo a sus hijos en el bautismo, etc.
En Colombia existe el matrimonio civil, pero por el Concordato establecido entre la Santa Sede y el
Estado Colombiano, se dispuso que el matrimonio válidamente contraído por los católicos tuviera
efectos civiles, y no sólo desde la inscripción en las notarías, sino desde el mismo momento en que
se contrajo. Esta prescripción es anotada también en el Código Civil, art. 115, inc. 2.
El último Concordato, que se encuentra todavía en fase de estudio, sigue con esta modalidad. Sin
embargo, el Gobierno colombiano ha logrado establecer, lo que en términos jurídicos se llama
una "violación unilateral del concordato", puesto que se legisló que pueden cesar los efectos
civiles del matrimonio, incluso católico por sentencia del juez competente, siguiendo vigente el
sacramento, pero reducido a un mero acto privado.
Es un punto que ha creado grandes confusiones en los fieles, que piensan que por tener un
decreto del juez civil están libres, moralmente, para contraer nuevas nupcias.
c. 1060: El matrimonio goza del FAVOR del derecho. Se busca tutelar dicho sacramento hasta
cuando no se demuestre lo contrario, es decir, su nulidad. Este mismo principio se aplica en el caso
del consentimiento matrimonial (cf. 1107).
Este principio canónico tiene su base en el c. 124 &2, sobre los actos jurídicos. Este canon afirma
que "se presume válido el acto jurídico debidamente realizado en cuanto a sus elementos
externos". El derecho tiene la facultad de determinar cuando actos jurídicos deben presumirse
válidos. Entramos en el campo de la presuntio iuris.