Dios es Vida.
1) La murmuración: Es uno de los puntos más débiles que tenemos los cristianos. Destruimos
bastante con nuestra lengua filosa, ya desde chiquitos empezamos con esta maña, en el colegio ya
andamos chismeando de quién tiene piojo y quién no. Después andamos con el chisme de los vecinos
que nos lleva a saber vida y obra de ellos, así como también de los compañeros de trabajo. Incluso la
Iglesia en muchas ocasiones parece un nido de víboras, por tantas lenguas venenosas que salen, y
obvio que ni el cura se salva. ¿A cuántos habremos corrido con este mal testimonio de la Iglesia, a
cuántos hemos cansado con el lleva y trae? Por favor, luchemos contra el chismerio dentro de la
Iglesia. Y si hay que decir las cosas, a decirlas de frente y con prudencia.
2) Nadie puede venir si no lo atrae: La vida cristiana es más que un mero título, es una vocación que
implica un encuentro con Jesús. Por eso aquel que se encuentra con Dios y vive una experiencia de
fe, vive su religión de una manera distinta, viva, alegre y contagiosa. Ese encuentro con Jesús lleva a
una experiencia que le hace explotar el corazón y lo lleva a no cansarse de anunciarlo, incluso te lleva
hasta a hacer locuras de amor, como por ejemplo que un joven en su plena adolescencia se levante a
las 7:00 a.m. para ir a misionar a un pueblo. ¿Cuál fue esa locura de amor que hiciste por tu fe?
3) El pan vivo: La Eucaristía es lo que nos alimenta y nos llena. Es el eje de nuestra vida, no dejes ese
regalo tan precioso que Dios nos regaló. La Eucaristía vive en la Iglesia y la Iglesia vive en la Eucaristía,
son dos caras de una misma moneda. Hoy cuando vayas a misa mira a ese pan vivo que da vida.
Cuida tu alimento espiritual para no caer en una desnutrición espiritual, Jesús fortalece el corazón.