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EL PROCESO DE CONFLUENCIA DE IDEAS

NEOLIBERALES, AUTORITARIAS Y CRISTIANAS


EN LA CONSTITUCIÓN CHILENA

              
e 11,-,

PREÁMBULO

En medio del desierto de Atacama, a ciento sesenta kilómetros de cualquier otra localidad relevante,
se encuentra Calama, mi ciudad modesta de huesos. Su imperfecta sequedad se ve acicalada por la
delgada majestad del río Loa que la cruza; su emplazam iento, cercado por una veintena de volcanes
tutelares.

En este escenario árido y ventoso me encontraba ejerciendo libremente la profesión de abogado Y


haciendo algunas clases de Derecho Político en una sede de la Universidad A1turo Prat. Las
posibilidades de mejorar mis estudios eran remotas. Las conexiones académicas y culturales con el
resto del país casi no existían. Inesperadamente surge la oportunidad de tomar un curso de
doctorado impartido por la Universidad del País Vasco (EH U) que calzaba grandemente con los
deseos de perfeccionamiento que arrastraba por largo tiempo.

Para participar en este programa debía trasladanne, por cerca de un año, a la ciudad de !quique
distante a cuatrocientos kilómetros, pues allí se impartirían las clases presenciales que requería este
proyecto. Sin dudarlo demasiado, organice mi oficina particular de modo tal que me permitiese (con
estrecheces) emprender esta osada aventura, este sueño. Tomada la decisión, traté de averiguar
quiénes serían mis profesores y rápidamente me hicieron llegar los programas y los curriculum de
los docentes.

Sin darme cuenta estaba en esa grata ciudad marina recibiendo las enseñanzas de José Manuel
Castells, Esteban Antxustegui, Vicente Camino, Mikel de la Fuente, Ignacio Muñagorri, Javier
Pérez, Nicolé Guimezanes, Ana Atiende, Ramón de la Cruz, Francisco J. Ezquiaga, G urutz Jáuregui
y Kiko Caballero.

Al conocerles, me conmovió s u cordialidad, cuestión poco común en docentes de esta parte del
mundo. A ello debo agregar la contundencia y convicción de sus enseñanzas que nos forzaba a
seguir con atención su acelerado ritmo. Con el tiempo nos acostumbramos al paso y pudimos sacar
el máximo provecho de estas materias novedosas. Los meses pasaron volando y pronto debimos
preparar y defender nuestras respectivas tesinas; ensayo general de la forma en que debíamos operar
para construir nuestras tesis doctorales. Fue un proceso dificil, pero el tiempo se convirtió en
importante aliado para mejorar nuestras técnicas investigativas y literarias.

Han pasado algunos años de dedicación prioritaria a este texto que nos embargó el tiempo. Se nos
recomendaba desarrollar un tema que nos motivara con pasión pues, en caso contrario, corríamos el
riesgo de perdernos en el camino. Y vaya que tenían razón pues de ninguna forma podríamos haber
concluido esta exten sa (e intensa) labor sin el impulso de la pasión que nos aguijoneaba a seguir con
este arduo trabajo investigativo.

Esta tesis dificilmente pudo haberse realizado algunos años antes. Los avances de las
comunicaciones me han permitido adquirir y revisar una serie de escritos que de otro modo nunca
habrían podido llegar a mis manos. Mi ciudad está muy lejos de poseer una biblioteca acorde con
las exigencias de una tesis doctoral. Muchos textos fueron extraídos de la Biblioteca de la
Universidad Católica de Valparaíso y de la Universidad Católica de Santiago, gracias a la buena
voluntad de viejos amigos, ahora colegas que viven allí. La existencia de estos libros en dichos
centros de estudio fue pesquisada por medio de consultas on-line. Deben agregarse a este acopio,
más de alguna visita a bibliotecas capitalinas donde pudimos acceder a otros textos vitales. Muchos
fueron adquiridos en el comercio virtual.

Algunas obras centrales solo pudieron ser recopiladas en idioma extranjero. Ello nos exigió recurrir
a modestas habilidades traductoras que fueron mejoradas por buenos amigos que dominaban e l
idioma respectivo. Al final resultó un ejercicio arduo pero enriquecedor. A estas alturas no tengo
certeza s i logré, finalmente, penetrar en la medula de este delicado tema, pero no dudo que hice el
mejor esfuerzo que me fue posible.

Todav[a me estremece la fraternidad de muchas personas, no necesariamente amigas, que


cooper~ron en esta particular aventura; varios colegas, mayoritariamente jóvenes, tuvieron la
delicadeza de cubrirme en las innumerables presentaciones que requería mi agitada vida forense
durante esta extendida ausencia; de la misma forma que otros me ayudaron con el alojamiento en la
ciudad de Iquique o me facilitaron algún trámite administrativo. Un par de ellos inclusive revisando
escritos o sugiriendo correcciones.

En un país tan centralizado como el nuestro resulta gratificante la existencia de proyectos como el
presente, que acerca la riqueza del conocimiento a estos lugares tan remotos y baldíos. Quizás si
centrar en la persona del doctor Jorge Tapia Valdés esta idea innovadora de hacer crecer la cultura
desde las regiones; cuestión enteramente posible a pesar de lo que pueda pensarse en la metrópolis.
Además porque fue él quien me instigó a tomar esta alternativa de perfeccionamiento.

A mis profesores en el doctorado les guardo una gratitud enorme, sobre todo porque se percibía en
ellos tma real vocación docente que a nosotros nos parecía evidente y motivadora. Y sobre todo
porque se situaban en la idea de estar frente a un grupo de alumnos que habían optado
prioritariamente por el ejercicio profesional en lugar de la vida académica.

Debo reconocer que tres de ellos tuvieron una mayor influencia en este trabajo, orientando la forrna
en que se debía elaborarse una tesis. Francisco Javier Ezquiaga contagiándonos con su claridad
conceptual que nunca debe ser desatendida en cualquier tarea intelectual; Gurutz Jáuregui que nos
reveló las ventajas del rigor y el método para lograr resultados adecuados en la confección de una
tesis y Kiko Caballero, que me guió lo largo y ancho de este senda con consejos sensatos y
fecundos; también convirtiéndose en fuente de inspiración por medio de sus interesantes y en gran
medida innovadoras visiones de una realidad abrupta y vasta.

Debo confesar también mi gratitud con estas dos mujeres, compañeras de aventuras, que endulzaron
mi camino con cariño devoto y lo facilitaron con la generosa indulgencia de donarme horas que
correspondían ope legis a la vida familiar. Mi mujer Rubí, sostén de esta pequeña familia nortina y
mi hija Belén Emilia que sentada en mi regazo confesaba entre susurros que ella también deseaba
convertirse en abogado, junto a su hermanito Manuel que gatea raudamente hacia el futuro. A mi
beata madre que protege espiritualmente mis pasos; y finalmente a mi padre que mucho antes trazó
esta senda en la vída del derecho, que la vída me ímpuso transitar sin il~ para honrarle, espero,
como exige el mandato bíblico,

Finalmente debo dar las gracias a la casa de estudios que hoy me acoge y posibilita que pueda
seguir realizando labor docente junto a un destacado grupo de juristas; me refiero a la Universidad
de Ac:oncagua que permite además que este texto vea la luz pública; muy especialmente a su rector
José Francisco Aguirre ússa, quien conjuntamente con el doctor Jorge Tapia Va!dés prologan este
trabajo.

Calama, Marzo de 2015.


A MODO DE PRESENTACIÓN

En un momento en que en nuestro país se encuentra tal vez en la más grave crisis de los
últimos años, donde las instituciones sociales, los partidos políticos, el empresariado, las
universidades e incluso la íglesia católica, han ido perdiendo su prestigio y con ello su credibilidad
frente a una opinión pública cada vez más exigente y quizás debido a ello, se alzan nuevamente
voces -incluso de prestigiosos intelectuales- pidiendo una asamblea oonstituciona1, como si ello
fuera la solución mági<:a a todos nuestros problemas, me ha tocado en suerte presentar el libro del
Doctor en Derecho y Profesor don Manuel Pimentel, que corresponde a su tesis doctoral y en el
que da cuenta de su investigación y reflexiona serena y profundamente, sobre las principales
corrientes ideológicas que se encuentran plasmadas o que tuvieron acogida en la Constitución
Política de )a República de Chíle de 1980,

Me parece que el momento para tanz.ar este libro, no puede ser más adecuado, pues frente al
gritoneo irracional y cada vez más agresivo, se hace necesario recurrir urgentemente a la serenidad
y la paz de la razón, en definitiva, oponer a la repetición de consignas, el pensamiento; no cualquier
pensamiento, sino el pensamiento aplicado, riguroso, coherente y que surge del arduo trabajo de
investigar y reflexionar, ese cada vez más raro "producto'' que se "expende, despacha y
distribuye" en la Universidades.

Esclarecer cuales son las ideas que confluyen en la Constitución que actualmente nos rige,
arrojar una luz acerca de cómo, <:uanto y de que manera algunas ideas neoliberales, cierto concepto
de autoridad con su correlato, el autoritarismo. y el pensamiento social cristiano, matizado por
algunas vertientes del catolicismo, sin duda nos pennifüá entender mejor nuestra propia historia
reciente y perfeccionar el sistema democrático al que~ como país, aspiramos.

No hay duda que, desde cierta perspectiva, las leyes -y desde Juego y con mayor razón, las
Constituciones Pollticas de los Estados- nacen, surgen. o son promulgadas a raíz de un problema
pasado y aspíran a solucionar, servir de palíativo, o contener, normando la conducta ciudadana. un
problema que avizoramos se repetirá o vendrá en et futuro; esperan resolver ó pretenden dar una
respuesta acertada, entre las muchas posibles, a una dificultad o complicación social, que los
legisladores suponen que esa sociedad deberá afrontar próxímamente; las leyes, bajo este prisma,
pueden ser vistas, en cierta forma. como una apuesta al futuro, rea1i7,a(ia en base a ese pasado
común que llamamos historia; pero paradojalmente, el legisiador es generslmente consciente que
nada ni nadie puede predecir lo que vendrá, no puede saber a ciencia cierta si el problema fururo
que espera detener, aminorar o al menos dejar mediana y previamente resuelto, eon esa ley que
elabora, llegará a existir, ni menos sí será igual o de ta misma naturaleza, o si tendrá la magnitud
del que ya se ha pasado y ha servido de antecedente a esa nueva norma.

Miradas las cosas desde este ángulo. fácilmente descubrimos que la misma jerarquía
normativa. es decir, el lugar que tiene una norma en la pirámide normativa kelseniana. queda en
cierta forma} detenninada por la magnitud e importancia del problema pasarlo. As!, por ejemplo, a
1as grandes crisis nacionales que sufren los hstados en sus vidas, les suceden la Nuevas
Constituciones, (v bien sabemos que Chile en esto no ha sida en ningún caso una excepción): el
aumento de tos gastos por parte el Estado y déficit en las arcas fiscales. hace surgir modificaciones
a las leyes impositivas, tributarias e incluso a aquellas que regulan !as condiciones para la
producción de bienes y servicios; y a la cantidad creciente de automóviles en la ias carreteras
nacionales, cambios en el Reglamtnto del Tránsito a fin de hacer más expedito y seguro su
desplazamiento. etc,

Ni por un momento se piense que con lo dicho anterionnente, se pueda sostener que fas
leyes resuelven easi mágicamente la totalidad -ni siquiera la mayoría- de los problemas sociales,
ní metios que tales soluciones son imperecederas. La complejidad y riqueza de la vida social hace
que sólo plantear esto sea una ingenuidad, cuando no una soberana majadería, o bien, como dice
Manuel Pímentel, un postulado que nos situaría "en un escenario literario del Realismo mágico".

También tenemos claro que en la actualidad, la mayoría de ios grandes problemas socíaJes
trascienden el ámbito nacional; que se han globalizado, de manera que la esfera de lo que el
derecho interno de un país puede síquiera pensar en "resolver,. es cada día más limitada y pequefla.

Pero, con todo, las leyes en general, al prescribir ciertas conductas. no sólo pretenden
resolver -aunque sea mínimamente~ o precaver un eventual problema "'interno" social futuro, no;
indudablemente que pensar así es una visión muy reducida del fenómeno legislativo; las normas
juridicas que se da una comunidad en un momento expreso y singular de su devenir, son algo más
que eso, son también, para decirlo de un modo simple, la forma de hacer realidad ese futuro ideal al
que una sociedad aspira en un momento determinado de su vida; es mediante las leyes como se va
dando forma, se construye o mejor dicho "se modela" la sociedad para que esta pueda llegar a ser
lo mas semejante a aquella con ta cual colectivamente esos ciudadanos aspiran y sueiian. Es en
esta función o tarea, donde el papel que juega una Constitución Política, a la cabeza del sistema
nonnativo. puede ser determinante, ..cuando no es una Constítuctón de "papei"M pues es aquí y
entonces donde realmente la ciudadanía hace la apuesta por ese futuro querido y deseado. Es el
momento donde se mira a sí misma y proyecta lo que quiere llegar a ser.

Pues blen, la Constitución Política de la República de Chile de 1980, fue redactada teniendo
aún en la retina a las graves dificultades sociales y econ6mícas que el país vivió en la dCcada
anterior~ ciertamente que ello explica, al menos en parte. la influencia observada por el profesor
Pimentel del autoritarismo y -qué duda cabe~ también en cierta medida, del neoliberalísmo,
pensando en sus ideas y postulados., en aquella época, corno salvaguarda o garantía, para que no se
volviera a caer en la critica situación que nos llevó a interrumpir la democracia. pero tengo la
certeza es lo que querernos ser, el ideal de una sociedad libre, justa, democrática, tolerante,
solidaria y pacífica a la cual todos los habitantes aspiramos, lo que dicta y pennite entender, los
aspectos valóricos y la influencia del catolicismo social que nuestra Constitución contiene.

Este interesante libro, que ahora presento, al ver el proceso de confluencia de las ideas
neoliberales, autoritarias y cristianas en la Constítución chilena, nos muestra, la "ratio {egis" de la
Carta Fundamental que Chile se dio en un momento detenninado y que, desde su promulgación, le
ha pennitido al país avanzar en paz y recuperar la democracia, sorteando los muchos escollos que
ha tenido este camino, y cuál ha sido su devenir, pero el Dr. Pimentel no se queda a:hi, da un paso
más; hace una propuesta clara y contundente,. y a mi juicio, es aquí donde se encuentra su mayor
riqueza y su aporte.
En efecto. en esta obra junto con hacer un llamado al ciudadano a recuperar el espacio
político, la "res publica", partiendo precisamente de la ~me atrevería a decir cada vez más
urgente- necesidad que éste se reconozca como tal, sacudiéndose la indiferencia, para redescubrir
que es algo más que un mero consumidor y se valorice como animal político, con la capacidad y
deber de intervenir en el sistema político, que desde luego considera perfectible, nos llama también
a cuidar lo que tenemos; a no tirar del mantel y patear la mesa, en definitiva, nos advierte y conmina
a no dejamos seducir por ese mortal juego -hoy tan de moda- de denostar nuestro sistema político,
nuestras instituciones republicanas y a preservar los aspectos valóricos que no sólo dan sentido, sino
que hacen posible la convivencia nacional. En este sentido, el libro que les invito a leer, con el que
podrán estar en muchos temas y aproximaciones - como en mi caso - en perfecto desacuerdo, es
una obra esperanzadora y por tanto, profundamente humana.

Santiago de Chile, 20 15.

José Francisco Aguirre Ossa


Doctor en Derecho
Ex Rector
Universidad de Aconcagua
OBSERVACIONES A PROPOSITO DEL LLBRO DE MANUEL PIMENTEL

SOBRE "CONFLUENCIA DE IDEAS NEOLIBERALES, AUTORrTARIAS

Y CRISTIANAS EN CONSTITUCION CHILENA"

1.- Tal como sucede en la naturaleza cuando se trata de combinar especies de composición
heterogénea, la confluencia de ideologías tan distintas como cristianismo, autoritarismo y
neoliberalismo encuentra serios problemas prácticos y aun mayores problemas de explicación. El
análisis y el tratamiento sistemático-descriptivo de tal colaboración presenta desde la partida una
complejidad que excede en mucho al encuentro de dos o más "culturas políticas" diferentes que
simplemente se proponen coexistir y competir. Demanda, a su vez, mayor tiempo y dedicación de
parte de quien emprende tal estudio, imponiendo sacrificios y causando frustraciones en la medida
en que se va agotando el poder explicativo de las hipótesis con que se ha empezado a trabajar.
Elegir como tema de investigación y discusión el de esta obra requiere, por tanto, de un tipo
especial de intelectual --en el rico sentido que Ortega y Gramsci dan, cada cual desde su ribera, a
esta voz-que no tenga miedo a los callejones aparentemente sin salida, a la duración exagerada
del trabajo, a la necesidad constante de revisión de hechos y pensam iento, para no hablar de
conclusiones, además de tener que enfrentarse a la incomprensión de los demás. Estamos ante el
tipo de trabajo que puede llevar a la subordinación del resto de la vida y a generar la impresión de
que no retribuye el esfuerzo que demanda, salvo que se lo tome más como una misión que como
una tarea, se crea firmemente en la necesidad e importancia del compromiso crítico del filósofo con
el espacio público y se tenga la fuerza y valor que se requieren para definir y expresar aquello que
hasta entonces nadie ha sabido o podido decir. Manuel Pimentel es de esa categoría de
intelectuales, con ese espíritu de sacrificio, razones principales para haber aceptado su casi
desafiante invitación a prologar este libro, una tarea más dificil que lo habitual dado que, al revés de
lo que generalmente acontece en estos casos, tenemos frecuentes puntos de discrepancia en el
tratamiento de las causas, características y efectos de la confluencia ideológica de que se trata. Lo
que si nos une es la transparencia de nuestros modos y fines de trabajo: pensamos distinto pero
somos leales a los principios epistemológicos. Esto es lo que ha permitido a Manuel enfrentarse
con éxito al problema de disminuir el condicionamiento metodológico y analítico producido por la
lectura sesgada o no neutral de los hechos y textos o a transparentar su existencia.

Por supuesto, la verdadera y última razón por la que he aceptado, agradecido, el encargo de
prologar la obra consiste en que pocas veces se encuentra uno con un tema que tenga el alto grado
de interés, importancia y actualidad que tiene el trabajo desarrollado por Manuel Pimentel Mena.
Entramos en el campo más elevado de la lucha bicentenaria entre los partidarios del pensamiento
ultraconservador, con la teoría, doctrina y práctica del liberalismo democrático. Nos referimos a la
vehemencia reaccionaria -en el sentido técnico del concepto-con que un conservador católico e
integrista como Donoso Cortés acusó en su época al liberalismo de ser la fuente de toda clase de
pecados, en especial de ser padre de todos los anarquismos, radicalismos y socialismos que estarían
destrnyen<lo social y moralmente las naciones. Esa doctrina fue útil duranlt: d siglo XX al más
famoso critico del liberalismo y teórico de la dictadura, K. Sehmitt. Cien años después los
inicialmente archl~enemigos, neoconservadores y neoliberales 1 cohabitan en el mundo postmodemo
y globalizado, de lo cual Chile sería un modelo y easo ejemplar, Pimente1 se atreve, con más éxito,
lucidez y proflnídidad que la mayoria de quienes han tratado el tema en Chile, a buscar el por qué
de esta aparentemente espuria alianza, que él califica como histórícamente positiva y necesaria en e!
caso de Chite, Que no todo está díeho en este ámbito lo demuestra el aparecimiento en Chile, en
2013, de un best seller proveniente del ala neoconservadora extrema. (ver fovino Novoa, en la
Bibliografía), que critica fuertemente el modo, estilo y contenido con que ejercía el poder el
neoliberal y entonces Presidente de la República., S. Piñera, a meses del término de su mandato.
Vemos que la alianza dentro de Ja derecha tiene además detractores en su interior, Este y otros
factores de símílar naturaleza nos llevan a concluir que el libro que prologamos va a aparecer en el
momento perfecto para sumarse a un debate constitucional y político, chileno y global, que
puede ser crucial para 1as caracteristicas futuras de la globalízacíón postmodemista neoliberal.
teniendo en cuenta el ambiente de profundo descontento social y polílico manifestado a partir de
2011.

Claves útiles para entender las grandes líneas y profundidad del líhro son las siguientes. Primero,
se toma como base de la díscusíón y análisis, el texto original de la Constitución de 1980, antes de
la primera de las inacabables reformas de la misma. Segundo, se basa en una visión que asume la
convergencia entre integrismo, provenlente de la tradíeión conservadora hispana, y comunitarismo,
de origen humanista integral. personalista y francés, convergencia que no es compartida por la
mayoría de los publicistas chilenos que tratan el tema (R. Cristi, Piiblo Ruiz: Tagle, Pilar Vergara,
etc.). Tercero, se señalan como pilares doctrinarios de la filosofía de J. Guzman, verdadero autor de
esas bases, a) el fortalecimiento del poder politico del Estado; b) la garantia de derechos
fundamentales con base en el Derecho Natural. y e) el Principio de Subsídiariedad. La Parte I está
dedicada a tratar el tema de la incorporación de los principios cristianos en la Constitución de 1980.
La parte il se destina a explicar la adop,cfórt de las doctrinas neoliberaies norteamericanas. La Parte
lH trata del autoritarismo vinculado al régimen semidemocrático heredado por Chile al final de!
gobierno de Pinochet. Elogiando la profundidad y erudición con que el tema se trata en las 500
páginas de la obra, limitaremos nuestras opiniones a ciertos puntos, que ahora abordamos y que nos
parecen de singular y actual importancia teórica y práctica, en Chile y fuera de Chile ". El autor
hace sustanciales aportes a ia profunda y no siempre disimulada polémica existente en la materia, y
to hace a través de un trabajo argumentativo valeroso, rico y complejo, cercano a veces a la
erudíción pero sin pretensiones de tal, y sin duda desafiante cuando no convínctnte. Junto con
contribuir a la comprensión de los factores y modos de cooperación entre neoliberales y
neoconservadores, Pimentel hace importantes aportes a los estudios sobre autoritarismo,
particulannente al explitar el aparecimiento de wi "'autoritarismo permanente'' y además, liberal.
Este tendría su razón de ser en la necesidad de asegurar simultáneamente el orden público y la
productividad económica dentro de un tipo de sociedad cuya función es ser caldo de cultivo de la
economía neoliberal globalizada pero que produce caos e ínestabilidad debido al relativismo,
hedonismo. individualismo y desigualdad que la caracteriza. En otras palabras, dado que el traje de
corte liberal y cristiano le queda grande al capitalismo anárquico y salvaje, la respuesta se
encuentra en aquel autoritarismo permanente, lo que explica por qué el neoliberalismo es el
liberalismo que menos libertad crea.
2.- La relaeión e influencia recíproca y de doble flujo entre teología y política se manifiesta
metodológica y sustantivamente en la Parte IIL Aunque aparece por allí una aislada cita proveniente
del TTP de D. Spinoza, se sigue y busca inspiración mayonnente en K. Schmitt, Leo Strauss, F.
Hayek y por cierto en el propio J. Guzmán, padre de la Constitución de 1980. Con esta guía se
llega de modo fácíl a la defensa del argumento confomie al cual el espíritu del capitalismo no es
ajeno al catolicismo ni es incompatible con él. Pero hay más: el pasado político dominado por la
teología renace y avanza hacia el siglo de ta globaJización. El hombre se ha decepcionado de las
promesas incumplidas de la modernidad y parece más inclinado a una vuelta hacía la unidad, Esta
unídad. en la época medioeva1, estaba representada y respaldada por la religión, y especificamente,
por la católica.

Manuel Pímentel nos anuncía el fin de la secularización y el laicismo como determinantes


ideológícos de la forma y fondo de fo. acción política, así como el retomo "a la Vico.., via una
espiral ascendente, a un Medioevo Siglo XXI. Pimentei recurre a una apropiada cita de P.
Barcellona; "'Curiosamente lo sagrado se ha desquitado en el Jí!Omento en que parecía trioofar el
laicismo de la secularización, la crítica de los fundamentos, el relativismo moral y, por último, la
razón cínica .... ,,paradójicamente eI actual agente de la nueva secularización y del nuevo
desplazamiento de 1a comunidad por el universo tecnológico es 1a Iglesia católica: la institución que
transforma la necesidad de comilllldad y de socialidad en una administración de la historia, del
poder y de los recursos para la salvación", ( Barcelh;na, Pietro, ..Postrnodemidad y comunidad"', pg.
61, cit. en nota 1336, pg. 463). Este reemplazo del racionalismo por el providencialismo en cuanto
modelo nomogenétioo no supone e! fin de la historia, pero si e1 de la Modernidad (p.463 nota
1339). Base de ello seria la confluencia y complementariedad entre doctrina cristiana,
neoHberalismo y autoritarismo. Su objetivo seria el de ldentíficar. rescatar y poner en aplicación
los príncipios de una ética capaz de volver a imponer orden, control y motívación, es decir,
recuperar el ser del Bien Común de la antigüedad que haga posible el reencuentro del Bien Común
en la época ncoliberal postmodemista. Cuando yo mismo reflexione y escribí sobre la Constitución
de 1980 en aquella década, afirmé que eUa pretendía "institueionaJizar e1 golpe de Estado", debido
a que entregaba la tutela de la Carta Fundamental~ a través de un Consejo de Seguridad dominado
por tas fuerzas armadas, a ellas mismas. Las reformas de 1989 y 2005 cambiaron estos parámetros,
pero no han podido des.armar el sistema de enclaves autoritarios, dando origen a to que Pimentel
también denomina ..autoritarismo permanente... Pero aunque acierta a este respecto, no es fiicil
aceptar su opiníón cuando atribuye este modelo de constitución a cierto no demostrado
...autoritarismo tradicional chileno". Expresa que nuestra historia ha sido construida con materia
prima autoritaria que ha permanecido desapercibida hasta ta instauración del régímen mHitar. En la
estructuración de éste concurren las ideas de K. Schinitt y de su discípulo, Jaime Guzmán, que
encuentran campo prolífico en la base hispano escolástica católica del cesarismo ibérico. Pimentel
valora la obra de1 primero en general y en este punto diciéndonos que en lugar de ser materia de
injuria deberla valorarse como campo de reflexión, al Igual que 1a actualización de su pensamiento
por Gu:zrnán. Reconoce la fuerte influencia de Schmitt en la Constitución de 1980 en materia de
defensa de la propia constitución~ de relación entre teología y política, e indirectamente en el
concepto de soberanía y e fomentos contrarrevolucionarios; como el estado de excepción,

Pimentel traza la actualización de la teoría schmittiana a su tratamiento por Leo Strauss y M.


Hcidcgcr. Del primero nos recuerda que veía la religión como una herramienta pol!tícs hecha
expresamente para manejar las masas, sin aplicación a las minorías superiores, o como el opio
necesario para dominar al pueblo, al que debe proporcionarle las " nobles mentiras" provenientes
del poder para mantenerle inerme.

A este respecto, alguien que con razón mira hacia las tradiciones coloniales y decimonónicas para
explicarse la reentrada del cristianismo en la Constitución, no puede cerrar los ojos ante un hecho
evidente: comparativamente hablando, Chile es el país de más larga trayectoria democrática en
América Latina y se consolidó como tal régimen antes que la mayoría de Europa. Su democracia
puede que no haya sido y aun no es, perfecta, pero es un país con alto nivel de libertad, más aun, un
asilo contra la opresión, en la práctica y no sólo porque lo dice el Himno Nacional. En conclusión,
"el autoritarismo permanente" ha sido importado de otras latitudes y claramente tiene que ver con la
DSN, cosa de la que Pimentel parece no estar convencido pese a estar al tanto de los orígenes,
objetivos y alcances de esa doctrina político-militar adoptada también por la civilidad
neoconservadora. Se echa de menos aquí una extensión del análisis desde el concepto de
autoritarismo permanente al de "emergencia permanente" y de "derecho penal del enemigo",
materia en la cual Chile es un claro caso, al lado de Egipto, EE.UU., Colombia y tal vez, España.
Esta observación tiene en cuenta que las formas atípicas de derecho penal que castigan la idea, no el
hecho, por el peligro futuro que representan -en lo cual cae principalmente toda forma de
terrorismo- debe mucho a la teoría de la excepción y al concepto de política como relación amigo-
enemigo, provenientes de K. Schmitt.

3.- El mundo del hombre medioeval es un mundo ordenado y significativo (p 294). Ello lo
convertiría en el mejor modelo para lograr la gobemanza de la sociedad postmodema y
postneoliberal. Se trata por cierto de un nuevo tipo de Medioevo, secularizado e individualista,
capaz de imponer los principios de jerarquía, orden e institucionalidad. Se trasciende la
personalización del poder y se institucionaliza éste. La idea de retorno a la época Medioeval no es
nueva en el pensamiento científico, si ponemos atención a tendencias conciliaristas, al falangismo e
incluso franquismo, a la enseñanza de S. Huntington e incluso a la Teología de la Liberación. El
problema nuevo es como realizar el proceso de retomo al Medioevo y la autoridad religiosa en el
momento en que todas las iglesias han entrado en crisis moral multiple.

Yattimo es claro en cuanto a su idea de secularizar la religión para usar políticamente sus
principios morales como ideología capaz de contrarrestar e l individualismo salvaje, relativista y
hedonista generado por el postmodernismo. Pimentel, que sigue en esta materia en gran medida a
Demetrio Yelasco (Deusto, Bilbao) y a Barcellona, no comparte esta fonna de entender la
secularización de la religión y el objetivo de la misma; pero permanece en el ruedo al jugar con la
idea de simplificar la política y sus problemas por la vía catequística, de modo que las enseñanzas
de la Iglesia de conducción "al grueso de la población ajeno a sutilezas". Es en este campo donde
se produce una de las mayores diferencias entre neoliberalismo y neoconservadores que necesita
explicación cuando de la confluencia entre ambas corrientes se habla. M. Pimentel, usando una idea
de Yattimo, afirma que el acercamiento sólo existe y tiene razones en el terreno de los intereses
políticos actuales y convergentes, no en materia de ideología y principios. El acercamiento del
neoconservantismo al neoliberalismo y la conformación de un Neofeudalismo o Nueva Edad Media
parte de la base del éxito real y final del capitalismo neolíberal y su identificac:ión como el sistema

capaz de proveer que las ne«:sidades de la gente requiere, en tipo y cantidad,

En el caso recién descrito no se repara que el gran y pennanente problema del capitalismo a través
de la historia es ta legitimación de su distanciamiento estratégico de los principios y nonnas de la
ética y el Bien Común, Esto sólo explica por qué el neoliberaJlsmo jamás servíria a los principios y
objetivos del personalismo y ei comunitarismo. En la práctica, sin embargo, la contemporánea
corriente neoconservadora hace entrar la ética por la ventana trasera, rehaciendo con elfo las bases
típicas de las utopías y los grandes relatos, aunque esto último no sea su real intención.

4,~ Pimentei) partiendo de un concepto de constitución schmittiano pero que reemplaza la idea de
orden constituido por la de bloque constitucionai, propone muchas refonnas a la Constitución de
1980, y los por qué y cómo de ias mismas, pero se opone a un cambio constitucional que toque lo
que el mismo ha definido como esencial por su relación con Ja dourina social de la iglesia, Hay
que rescatar, nos dice, esos grandes principios del cristianismo, como el Bien Común y los
derechos fundamentales fundados en el Derecho Natural, pero no cita a este respecto el Principio
de Subsidiariedad. A esta altura uno empieza a comprender que Pimentel ha elaborado su obra
para que se disponga de un instrumento en la discusión y en la toma de decisiones sobre reforma
constitucional. Tal instrumento pennite dejar vigente lo que siempre debe estar presente, por su
trascendencia innata y de origen. En este planteamiento el procedimiento que se siga para refonnar
no es parte del problema_, ya que puede ser cualquiera que produzca consenso y tenga lt:gitimidad
formal: lo central es. salvar el verdl'l:dero corazón constitucional, algo que se nos invita a considerar
como ni extraño ni dificil dada nuestra pertenencia al campo de la civilización cristiana occidental
de origen grecorromano y judeocristiano. Lo que sí es dificil queda un tanto en silencio: cómo
conciliar los sagrados principios cristianos con ei laissez-faire uitramanchesteriano basado en el
lucro sin medida de Wl individualismo salvaje. Ello, sumado al autoritarismo que en esencia
seguiría manteniendo la Constitución y el implícito, permanente e inevitable rol de garante del
orden constitucional que tendrían las fueras annadas, justificarían el mantenimiento de fa
Constitu◊ión de )980, como alternativa mejor que la de reemplazarla por una de papel,
ideologizada y sin apoyo real de parte de Ja sociedad. Ello es aun más importante si se tiene
presente que lo político y lo público han desaparecido y que lo importante no sucederá allí sino en
los escenarios privados en donde el principio rector no es el Bien Común sino la conveniencia
individual. Por ello. ta modernidad post~neolfüeral requerínl técnicas participativas apropiadas a
una situación en que lo que prima e importa no es "lo rrascendente" sino el cómo del manejo directo
de una cotidianeidad informada, Ello no es simple, dado que sumado al retomo a los valores e
instituciones medioevaies, se da comienzo a un retomo a y centralidad de los grandes relatos y
utopías. En tal escenario humano repone en su. lugar el progreso, la historia. y la razón, solo que
teniendo romo "complexio oppositorum+<> (K. Schmitt), o eje de artículaéión simbólica, es decir
romo base y representación de Ja unidad y significado importantes para el hombre postneoliberal, a
ta Iglesia Católica.

Pimentel ha llevado su brillante análisis al punto en que se requiere una explicación más
prvfuud.l de OQfno y pc>'<'}né nn~ c:ncontrnmos al medio de un debate no solo entre integrismo y
comunitarismo, o entre tendencias francesa o hispano-franquista del rol de la religión y la iglesia en
política y en la sociedad, sinó de una confrontación poiitleo- religiosa y ecuménica que impide que
juegue su papel el principio de subsidiariedad si no juega su propio rol, oon la centralidad y
profundidad que le corresponde, el otro y más importante, el principio del Bien Común.

Corriendo el riesgo de que me <lemuestre, empiricamente, que tiene la razón cuando afinna que
"soro la derecha ha hecho doctrina resp~to de ideas morales, mientras que la izquierda no sabe que
contenidos morales debe proponer ni predicar", le insto a recomenzar el anillis.is del tema,
especificando dónde y sobre qué bases trata la línea divisoria entre izquierda y derecha. Por
ejemplo, ¿el radicalismo liberal demt)Cfático es izquierda o derecha? En seguida habrá que
preguntar si cree ó no que el laicismo, la secularización y el relativismo son solo conceptos propios
de la izquierda. Para luego buscar <.c>xp1icación a la critica neoconservadora contra e!
neolíberalismo. y por último aclarar, si solo el totalitarismo de izquierda ha sido inmoral. Por
supuesto, debe semos claro que estos temas adquieren toda su importancia cuando estamos frente a
la regla de excepción, en términos schmittianos. momento en que la reflexión y toma de decisión
excepcional del "Defensor de la Constitución" va a incluir no solo el texto escrito, sino el orden
tstab1ecido y constituido, io cual puede Uevado a declarar incónstitucional la propia constitución
escrita.

5.- El real problema que la sociedad chilena confronta en materia económica -y 1a real división
por ello causada- es si se mantiene o no el modelo neoliberal de Chicago, o se lo reemplaza por el
modelo príncípahnente alemán (pero también escandinavo) de economía social de mercado
.Confi.mdir ambos modelos, tendría graves coosecuencias en muchos planos. La poslCión qne una
y otra doctrina tienen frente al Bien Común y al principio de subsidiariedad. no son cuestiones
semánticas. Adquiere gran importancia en la materia la forma en que el Concilio Vaticano II define
la cuestión, Es evidente, o deberla serlo, que entender el principio de subsidiariedad como simple
separación entre estado y economía, equivale a separar la economía de la moral. Con eHo se limita
la naturaleza moral de la definición del Bien Común. E1 único principio rector que resta en
economía y política es et del utilitarismo individual, y la única fonna de orden disponible, la de1
autoritarismo. Esta prédica proveniente de Chicago se ha impuesto en el caso del modelo chileno.
En ello cumplieron una importante función M, Fríedman, F. Hayek y J. Guzman. Se atribuye, con
razón, a Hayek et papel de annonizador entre neoconservadores y neoliberaies. Un discípulo suyo,
Guzman, sería la principal figura detrás de la transfonnación de estatistas jefes mllitares en
mentalidades neoliberales, que no percibieron que cambiaban su condición de estrategas por la de
empresarios privados. En ei proceso, los militares olvidaron que un principio de máxima
importancía de su formación había sido el nexo indisoluble entre "Seguridad y Desarrollo·•. Chile
quedó así entregado a una concepéión de Bien Común sin sentido ni fuerza, en manos de un
liberalismo que no aumentab~ sino que disminuía la libertad, y listo para apHcar una politica
económica basada en la apertura al capital extranjero, apertura al mercado extranjero, y desarrollo
de una sociedad de consumo de la mano de la tarjeta de crédito y la línea de crédito por parte de
una masa popular con escasa capacidad de pago.

Los Jugares fisicos de 1a confluencia neoliberal-conservadora han sido la Universidad de Chicago y


!a Fundación Mont Pclerin (por el nombre del pueblo suizo en que fueron inicialmente congregados
respetados defensores de ambas posiciones a invitación de F. Ha:yek). Pero en materia de
convergencia o disidencia entre las dos doctrinas, más que acuerdos específicos por área parece
haber jugado un rol la posibilidad de que los neoconservadores conttibuyeran a la legitimidad moral
de los neoliberales a partir de sus finnes y conocidas posturas ético-religiosas, mientras que en
sentido inverso los neoliberales pudieron aportar la seguridad de una alta producción de bienes y
servicios capaz de hacer frente a las demandas sociales. Esto último tiene relación con el hecho de
que los neoconservadores son más proclives que los neoliberales a una economía social de mercado
próxima al estado de bienestar de tipo subsidiario, con un Estado Mínimo capaz de alcanzar el Bien
Común. Pero al mismo tiempo son contrarios a la democracia participativa: más que participación
en política, prefieren que la población participe en los beneficios del sistema económico, es decir,
protegen al consumidor, no al ciudadano. Los neoliberales, a su vez, se unen férreamente en tomo
a los principios monetaristas, Estado Mínimo y subsidiario con finalidades anti-cíclicas, capacidad
privatizadora y políticas desreguladoras.

Lo anterior se manifiesta en el apoyo común a los derechos de la minoría, de los"have", frente a la


dictadura de la mayoría ( de los «have-not") -que encuentra también expresión en el concepto de
"democracia del 50%" y que se estructura en tomo a los mecanismos contramayoritarios y los
enclaves autoritarios. Ello conduce al tipo de democracia llamada "democracia protegida", otro
nombre para un sistema político basado en el autoritarismo permanente del gobierno.

La cuestión del futuro que espera a la actual sociedad capitalista después del fracaso de los
movimientos de tipo revolucionario en materia de orden, moral y política podría depender de la
respuesta al posible "renacimiento" no del Renacimiento, sino de la sociedad medioeval de tipo
confesional y estructura espiritual inquisitoria, afianzada en principios como jerarquía, disciplina y,
especialmente, orden y sumisión religiosos. Lo que obtendríamos sería una culminación del
antimodernismo o una postmodernidad anárquica administrada por un totalitarismo "a la Matrix",
que reemplazaría al totalitarismo racionalista a que nos habría conducido la Modernidad
demoliberal. Aparecería una doctrinaria disciplinaria postmodemista de tipo Neomedioeval, lo que
ya es suficiente para despertar justificados temores y preguntas. Estamos en el campo del retomo de
la teología al campo político en la línea de pensamiento y pronósticos seguida por N . Berdiaeff, F.
Hayek, Barcelllona y Bauman y anunciada por Hegel y K. Schrnitt (ver bibliografía), y que parece
profética a M. Pimentel. Este retomo, alienante, al misticismo, puritanismo, fundamentalismo, y a la
obediencia, disciplina y sacrificio no sucede para "salvar el alma" de la gente sino para magnificar
la capacidad de control público, militar y policial insuflando en ella la tendencia al autocontrol
moral y a la vigorización del control patronal.

Un esquema de cambio ordenado corno el que describe Pimentel funda su fuerza creadora en el
peso de lo divino y trascendente en la mente y conciencia de la gente, y en la prescindencia de la
racionalidad y sus potencialidades en materia de libertad de pensamiento. Se trata de un mundo sin
modernidad y al margen o por sobre la razón. En nuestra opinión tal tipo de cambio sólo es viable a
partir del enriquecimiento de la libertad, la verdad y la virtud, lo que exige que sea de naturaleza
laica, secularizada --pensamos en Spinoza, Voltaire, Kant y Rousseau o, contemporáneamente,
Habt::rmas y Rawls. Se lrala de recrear y trascender las condiciones de la racionalidad bajo las
cuales se construyó el mundo moderno y su culminación, el Estado Social y Democrático de
Derecho -hoy día tan manipu1ado por el empresariado global y transfronterizo~-, yendo más allá de
la modernidad, no hacia "debajo de la modernidad". De no ser así la postmodemidad neoliberal será
la simple secularización amoral del príncipismo medíoeval religioso conforme al L-ual. tal como no
todos "serán salvados", no todos serán participes en el bienestar cal capitalismo afluente, Eso es lo
que se expresa en el apoyo neoconservador a todas las instituciones contramayoritarias del Estado y
su adscripción a la "democracia del 50%"\ como ya lo expresamos: los no partidarios del sistema
"are disposahles" (residuos desechables). Dicho esto se comprende por qué esta tramoya
democrática resulta ser la antítesis de la sociedad y de Ja democracia deliberativa.

No contradecimos al autor si afirmamos que la extensión del ámbito bajo poder autoritario va
mucho más allá del autoritarismo político y el subsecuente fortalecimiento del Estado, íncluyendo
en ello la adopción de la teoria del derecho penal del enemigo. A esta altura resulta obvio que la
des.regulación económica, la privatización de servicios y empresas, la adopción de normas sobre
flexibilidad laboral, la precariedad del trabajo y la disminución de ingresos provenientes del mismo
constituyen no sólo una señal sino una fonna concreta y en vigor de autoritarismo en el área de la
economía que se ejerce sobre los trabajadores, ios pensionados, íos dientes y las pymes. Ninguno
de ellos está en condiciones de resistir y oponerse, o ponernc al margen del poder de la gran
empresa nacional o extranjera. El análisis que hace Pimentel y sus conclusiones sobre el
aparecimiento de un neoliberalismo autoritario permanente se enriquecería cubrieodo también el
autorítarismo empresarial, asentado romo él lo cree en la concentración de la riqueza y la propiedad
y en la desigualdad de origen estructuraL Después de la .aparición de la obra de T. Pikkety sobre "El
capitalismo del siglo XXI" y sus hallazgos sobre el carácter estructural, permanente y siempre
creciente de la desigualdad en materia económica, se ve más claro que la díctadura del dinero es
muda, amoral, anónima y teórica y deja impunes flagrantes delitos contra los derechos humanós
ante los cuales, según Pimentel, la clase politica tiene los ojos cenados.

6.- Llegamos finalmente a la parte del libro sobre la cual sí me interesa opinar.

Teniendo en menté lo dicho acerca de las razones y forma de la existencia de un sistema político
definible como de autoritarismo pennanente, veamos ahora cómo contribuye a tat sistema la
existencia, al interior de un estado unitario, de un fuerte, fortísimo centralismó, S-uscribímos casi sin
excepción las opiniones de Pimentel y la descripción de los hechos y proceSós en que se fundan. A
ello podemos agregar que toda tendencia centralizadora esconde elementos y aspiraciones de
régimen autoritario pennanente. En otras palabras y dada la antigüedad del fenómeno en Chile,
podemos afirmar que el país ha adolecido siempre de la fonna de autoritarismo pennanente que se
denomina centralismo y que pone al P. de la R. por sobre el resto del sistema PQlítico. y a los
intereses de Ja metrópolis por sobre los intereses del resto del territorio.

Como sabemos, la centralización político--admlJÚstrativa supone la existencia de un solo polo


territorial y funcional de creación normativo-jurídica aplicable de igual modo a todo el territorio y
toda su población. Esta uniticacíón social y politlea del poder es la prolongación en nuestra época
de fonnas primitivas y arcaicas de ejercicío del poder en naciones numéricamente grandes y
nacionalmente en estado emergente o de consolidación, La situación de hecho en que se
encuentran justifica la excepción que la centralización supone al principio de separación de poderes
y al sistema de checks and balances, en cuanto reduce los márgenes de Jibertad y autogobiemo de
las regiones o comunidades. EHo explica fa amplitud y fuerza de los movimientos hacia la
descentralización que han tenido lugar orhi et orl>is en los últimos 30 años. El problema es que muy
pocas de esas descentralizaciones han sido reales y eficaces. Es lo acontecido en Chile, en donde la
fuerza centrípeta de las instituciones contramayoritarias y de los enclaves autoritarios han
reforzado el centralismo existente, pese a tibios avances de los últimos meses. Creemos que
Pimentel tiene toda la razón. y debe tener todo el espacio que se necesite, en lo relativo a la urgente
necesidad de que Chile efectivamente se regíonalice y descentralice, territorial y funcíonalmente.

La verdadera descentralización ha de producir W1a ampliación de los márgenes de libertad


general, reforzar la vigencia de los derechos fundamentales, democratizaT la estruclura de gobierno.
aumentar la gobemabilídad de todo el sistema, en los planos nacional, regional y municipal, y antes
que nada, manifestarse como descentralización fiscal en materia de ingresos y facultades parn
determinar la inversión y el gasto. Papel fundamenta! debe jugar en esto el principio de
subsidiariedad, consagrado en 1a constitución pero objeto de interpretación y aplicación restrictiva,
no obstante tos numerosos antecedentes que demuestran que debe interpretarse en forma extensiva.
La descentralización debe combinarse con un cambio parcial de la forma de gobierno, que debe
dejar de ser solo representativa para convertirse en semi-directa. Deben reforzarse tas facultades de
la Contraloria General de la República, y definitivamente establecerse Jos tribunales de lo
contencioso~administrativo,

En el Chile postneoliberal se requieren estructuras y conceptos que tomen en cuenta los fenómenos
supranacionales, la globalización y la colaboración público-privada. Por sobre todo, debe ponerse
ténnino a ese acuerdo tácito entre derecha e izquienia para ignorar en los hech.os la demanada por
real descentralización, amparándose en el mezquino dicho popular conforme al "Santiago es
Chile". Mientras no lo hagan esrarán infringiendo la Constitució~ ésta o la nueva, que seguirá
diciendo en sus primeros artículos que, principio de subsidiariedad de por medio, "La
administración del Estado será funcional y territorialmente descentraliz.ada, o desconcentrada en su
caso, de eonfonnidad a la ley. Los órganos del Estado promoveratl el fortalecimiento de la
regionalización del país y el desarrollo equitativo y solidario entre las regiones, provincias y
comunas del territorio nacional." Este importante principio de polítíca gubernamental y
administrativa debe entenderse referido no sólo a los territorios de regiones, provincias o
municipios, sino especialmente a la gente que nace, habita y hace su vida en esos territorios. En
realidad, la más poderosa arma que tiene el centralismo es la debilidad del espíritu descentralizador
de la población de las regiones,, todo !o cual hace evidente la importancia de crear las condiciones
para el desarrollo de una democracia deliberativa.

La teoría de la a~ión comunicativa y deliberativa liderada por J. Habermas y seguida hoy por una
numerosa falange trasversal de filósofos nos proporciona Wla poderosa fuente y marco para los
esfuerzos por defender y desal'rolfar la teoría y Ia praxis de la democracia. Esa potencialidad se
amplifica si se le suma la idea de sociedad en red preconi1.ada por M. Castelis. Todo ello hace
posible hoy la sociedad deliberativa porque hace posible que exista un ciudadano en óptima
situación de comunicación y de conocimiento. Los mismos elementos impiden }a proliferación de
las ideas, accíum;s e instituciones encaminadas a privar a lo maso r,opular de armas cognítiv.,is <¡v.c
ie permitan cuestionar y eventualmente modificar W1 sistema que ya exige reparaciones mayores.
Enfrentar este problema requiere y pennite tenninar ron el espíritu de casta que se ha instalado en
el imaginario de nuestra clase política y que se ampara adicionalmente en el centralismo político,

Finalizando y resumiendo estas reflexiones, coincidimos con Pimentel en que las tres principales
corrientes ídéológlcas que influyen en la Constitución chilena de 1980 son ia doctrina católica ~no
la cristiana. ya existen diferencias entre católicos y protestantes el manejo de las relaciones de la
iglesia con los militares y la guerra--, el neolibéraiismo y el autoritarismo, aunque está por
demostrar que este último sea el sistema más característico de nuestro sistema republicano. Ahora
bien: que el catolicismo vaya de la mano con los neoconservadores y con el neoilberalismo no tiene
nada de nuevo ni sorprendente --y dado que nos referimos a la iglesia misma, no importan a este
respecto los doctrinas personalístas y comunitarios o las teologías de la Jiberadón. El desafio es
encontrar explicación para la confluencia entre neoiiberalismo y neoconservadores. Encontramos
razón a Pimentel a este respecto cuando expresa que esa explicación no s-e encuentra en el nivel de
principios e ideológico sino en los intereses políticos concretos que pasan a ser centrales para unos
y otros luego del sangriento y genocida derrocamlento de AUende. Esta situación puede graficarse
mirando a los usos y abusos del principio de subsídiariedad. Usado como comodín del juego
politico autoritario puede servir de ejemplo del entrelazamiento entre ideologia y pragmatismo. Su
interpretación extensJva permitía imponer una pluralismo limitado, aspiración cara a los
neoconservadores, pero también era útil en la redefinición llmítativa de las relaciones entre
trabajadores y sindicatos, y entre sindicatos e instituciones políticas, algo muy importante para los
sectores del empresariado neoliberal. Al tiempo que reducía el campo de acción de políticos y
sindicatos, ampliaba el ámbito empresarial privatizando el ajercício de1 derecho a la salud, la
libertad de trabajo y de empresa, la libertad de enseñanza y la asistencia y previsión sociaL El
principio de subsidiarledad sirve además como justificación del fin de las políticas de desarrollo
económico, materia que se entrega casi enteramente al sector privado teniendo como guía y
COlisejero al mercado. Los neoliberales facilitan a su vez la confluencia entre las dos corrientes
asumiendo oomo propios y nacionales los valores patrios fundamentales y tradicionales, en
particular la base de derecho natural de las libertades y derechos, y el Bien Común oomo finalidad
esencial del Estado, lo cillll, atendida la ética del postmodemismo en cuanto ..deber ser indoloro'',
queda en el terreno de una "razón pura" obscena, Tennina dicíendo que la inicial "unión por
conveniencia" se convirtió en "'sociedad conyugal",

Estoy convencido que Pimentel, teniendo en cuenta la filosofía con que trabaja, estaría de acuerdo
en 1a veraddad de estas afirmaciones.. Va más allá, tal vez, cuando reconoce que nada impide que
puedan hacerse mejoras profundas al sistema democrático. Como lo dice, no pretende tener una
respuesta perfecta para los problemas po1iticos del país. pero si una razonable y de sentido común,
respuestas que expone en breve en la parte de Conclusiones Generales. El objetivo de su esfuerzo es
hacer la defensa de- Ia Constitución de l 9&0 original, desde un punto de vista democrático de
derecha para el cual el metalenguaje no está en la constitución escrita y el Estado de Derecho, sino
en la constitución real, histórica y de facto enmarcada en el Estado Natural de Derecho, a los cuales
estarían subordinados incluso los líderes de las minorías hegemónicas o poderes de facto, que deben
actuar guiados por las virtudes teologales.. En este terreno y momento en que misticismo, poesía y
utopía parecen combinarse~ se concluye que la voluntad del hombre ha resultado estéril para
detenninar su destino trascendente: aquí entregamos a los hermeneutas bíblicos la definición de
la razón jurídica y la justicia, y topamos con una conclusión de la que uno, seguramente, va a
discrepar, pero que es irrebatible e inmovible dado que es una cuestión de Fe. Parecería que liega
entonces el momento de releer a Averroes.. Spinoza y Compte $Obre las fases del desarrollo
epistemológico y de acción instrumental de la humanidad en las: conocidas tres fases teológica,
metafisica y posítiva. En alguna parte ha quedado enredada la «trascendencia" innata y natural del
ser humano, que ha sido negada por esa combinación tan típica de la globalización : horno homini
lupus más hedonismo postmodemísta neoliberal. "Hoy no interesa progresar, sino tener éxito, No
espero encontrar al hombre perfecto. Me contentaría con encontrar a un hombre de principios, Pero
es diflcíi tener principios en estos tiempos en que la nada pretende ser algo y lo vacío pretende estar
lleno". Esta reflexión sobre el nexo entre bien público y privado nó la debemos a M. Weber,
Habermas, Bobbío o Rawls: fue escrita hace 25 siglos, por un discípulo de Confudo. No por creer
en Dios hay que dejar de creer en el hombre. Este, creación divina o no, es instrumento fundamental
para eonsrruir y deconstruir et mundo terráqueo y humano, teniendo presente lo cual ha de
concluirse que no es necesario partir siempre de cero (O). Entonces es claro que lo poco que se ha
avanzado hacia la bondad y el bien es, quíérase o no, obra del hombre, En este ciclo histórico en
que nos encontramos hay que recuperar el hombre para los espacios públicos, y estos para el
hombre.

SeguTo de la corrección de sus críticas pero, al parecer, no de sus soluciones para los problemas
de la sociedad y el Estado chilenos nos advierte: "El poder del Estado se va vaciando
paulatinamente de contenido .... , ,y no parece lejano el día en que nos encontremos ante la evidencia
que los jerarcas fonnales devengan en meros testaferros de los poderes reales ... En la futura mesa de
negodaciones de gobernabilidad, posiblemente al Estado le toque ocupar un lugar secundario", a
menos que, agrega, e1 Presidente de la República cumpla su rol de Protector de la Constitución y
que la vla de salida sea resultado de1 renacer de la religión. Si las cosas suceden de ese rnodo, junto
con la teología y la religión volverán al foro ciudadano, se da a entender, la política y los grandes
relatos y utopías y renacerá la capacidad de progresar y de hacer historia, no solo la de crecer
ordenadamente.

Digámoslo de una vez: el libro de Manuel Pimente1, inteligente~ valeroso y profundo conocedor
de K. Schmitt y Jaime Guzmán. ha encendido la luz en el umbral de la derecha de un modo que no
gustara a muchos de la der~ha ni de la izquierda.

Madrid, mayo 20 l5.

Jorge Tapia Valdés


EL PROCESO DE CONFLUENCIA DE

IDEAS NEOLIBERALES, AUTORITARIAS

Y CRISTIANAS EN LA CONSTITUCIÓN

CHILENA.

Alumno: Manuel Pimentel Mena

Director: Franc isco Javier Caballero Harriet

eman to zobal zazt.1

Universidad Euskal Herriko


del País Vasco Unibertsitatea
2

ABREVIA TURAS

art. Artículo

CEPAL Comisión Económica de las Naciones Unidas para

América Latina y el Caribe

CA Corte de Apelaciones

Cfr. Confrontar

CGR Contrataría General de la República

CPRCH Constitución Política de la República de Chile

es Corte Suprema

DFL Decreto con Fuerza de Ley

DL Decreto Ley

DS Decreto Supremo

DSN Doctrina de la Seguridad Nacional

LIC Ley interpretativa de la Constitución

LOC Ley Orgánica Constitucional

LQC Ley de Quórum Calificado

OPE Orden Publico Económico

PDC Partido Demócrata Cristiano

TC Tribunal Constitucional

UP Unidad Popular

SS. Siguientes

2
3

Í N DIC E

Pág.

INTRODUCCIÓ 7

PART E 1

CRISTIANISMO

Capítulo l. La Doctrina Cristiana . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . .. 28

l. Las encíclicas sociales ................................................................... . . 41


2. La influencia de la doctrina cristiana .......... .......... .. .. ........ ... ........... ............ . 48
3. Personalismo y Humanismo Integral .. .. ......... ... ............... ... .. .......... ...... . 55
4. El Opus Dei .. . ............................................................................ . 64

Capítulo Il. El Pensamiento Constitucional Católico . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . ... . . . . . . . . . . . . . . . 72

5. El movimiento gremialista ................ ... ......... ... .............. .... ........... .. . . 78


6. La influencia de Guzmán .............................. ........................ ........... . 88
7. La Iglesia y el Estado ............................. . .. ................ ... . ......... . . ........ . 91

Capítulo III. La Aplicación a la Constitución de 1980 ................................................... 100

8. La Dignjdad ................................................. ... ......... .................... . 112


9. El Bien Con1ún .............. .. . ........... . . ............................... . ........... .. ... . 120
LO. El Principio de subsidiariedad .. .. .... .. . .. ........... . ........... ........................ . 128

Capítulo IV. Los Derechos Fundamentales . ........ .. . .................................. ...... 134

11. La Actualidad de los Derechos Fundamentales ........ .. ...... ........ ... . . .......... . . 138
12. La Constitución Normativa .................. ... .......... ... ........... .. ....... .......... . 145
l 3. El Sistema de la Constitución........ .. ................................... .......... ....... . 15 1

3
4

Capítulo V. Conclusiones Parciales... .... .. .... . ... ........................ . .. ... ............. . ... 162

PARTE 11

NEO LIBERALISMO

Capítulo VI. Introducción histórica . . . ... . . . .. . ... .. . ... . . . ....... ...... .. ... . . . ... . . . ... ... . . . ... 175

14. La decisión política 181


15. Los motivos .............. ... ... .. . .. .. .............. .. ...... .. .... .. . ......................... . 186

Capítulo VII. Las Doctrinas Económicas . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 193

16. La propuesta de la Ig lesia .. ........ ........ . .. . .... .. ....... ...... ............. ....... ...... . 195
17. El Ordoliberalismo ...... . .................. ............. . .... .. .. .. ......... ...... ... .......... 199
18. El Neoliberalismo norteamericano........ .... . ...... ............. .. ......................... 212
a. La Universidad de Chicago ........................ ......... . .... ............. ..... . 214
b. La influencia dual de Hayek .. . .......... .. .. .... ....... .... ... .... . .. ..... .. .... . 2 17
c. El carisma de Friedman .... ......... ............................ ..... .... .. .. ... .. . 222
d. Efectos .. .... ... .. ...... . ... .... .... .. .. .................. .. . .. . ... ..... .. ............ . 226
e. La misión Klein-Saks ...... ........ ...... .... ....... ......... . ..... .. ....... ..... . . . 229

Capítulo Vlll Aspectos doctrinales aplicados . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . ...... .... 234

19. lnstalación del modelo . .... ........ .... ........ ...... .. ........... . .. . .. ...... .. . .. .... ... .. . 234
a. La Sociedad de Consumo . ............ .... ... ... .. . ... ......... ... .. .... . ...... .. . 238
b. El Mercado ............... ... ........................................... ............. . 243
c. El pragmatismo de Büchi .... . .. .. . ......... .... .... .... ..... .. . ..... ........... ... . 250
d. En democracia .... ... ............................................................. .. . 255
20. El Orden Publico Económico ... .. .. ............. .. ..... ... ..... .... . ...... ......... ........ . 258
a. Las reglas del juego . ............ .. ................. . ...... ...... .. ... .. ........ .... . 26 1
b. C ríticas al concepto de O rden Público .. .. .................. .................... . 271
c. La Constitución fiscal. . .............. ... ....... ..... . ....... .... ... ............... . 273
d. La normativa . ..... ........... ..... ............... .. ... .... .. ........................ . 275
2 1. Los Derechos de contenido social .. .. .... .. ... ..... .... ....... .... ... ..... . . ..... .. .. . .... . 276
a. Los seguros .. .. ............. . ........................ ............ ...... .... .... .. . .. . . 281
b. La salud ....................................... .. ... ....... ...... ... .... ..... ... ..... . 282
c. La educación ..................... .................... . ..... .. .................. . . .... . 285
d. La concentración económica ¿efecto indeseado? .. . ....... . .................. .
287

Capítulo IX. La naturaleza del futuro: ¿Medieval? 290

Capitulo X. Conclusiones Parciales . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . .. . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . . 307

4
5

PARTE 111

AUTORITARISMO

Capítulo X I. Análisis conceptual........................................................................ 317

Capítulo Xll. Análisis Doctrinal.. ................................................................... 327

22. Influencias conservadoras ............................... . ..... .............................. . 327


23. La influencia de Scnmitt ............................. . ... .... ... ............................ . 337
24. Neoconservadores .............................. . ... . .. ....................................... . 344
25. Doctrina de la Seguridad Nacional. ............... ... ... .... . .............................. . 356

Capítulo X III. Contenido Autoritario............................................................... 373

26. ¿Qué democracia? ..................................................................................................... . 373


27. Democracia protegida ...... .. .......................................... .. ... .. .. ....... ..... . 376
28. Enc laves autoritarios ........................................... ... ... ... .. ... ........ . ....... . 382
29. Rigidez del sistema y sus extensiones ............................... ........................ . 387
30. El Tribunal Constitucional y sus facultades ampliadas .................... ....... ...... . 391
31. La validez ............................ . .. ... .... ... ................................... . ... ..... . 395

Capítulo XIV. Descifrando conceptos.................... .. . .. . .. ................................... 405

32. Expresiones de autoritarismo .... . ..... . ..... ... ...................................... .. .. . . . 405


33. Autoritarismo vertical. .............................. .. ........................................ . 407
a. Estructura pri1naria ........................ .. .. .................................... . . 414
b. Críticas al sistema presidencial ............... .. . .................................. . 426
34. Autoritarismo horizontal. ................................... ................................. . 432

Capitulo XV. C onclusiones Parciales........................... .. .. . ..... ........................... 439

35. Nuestro autoritarismo................ ..................... .................. .... .............. . 439


36. Ausencia de alternativas viables ........................... .. .. . .. ...... ... ................ . 440
37. Posibilidades de Corrección .......... .. .............. ....................................... . 444
a. Respecto del autoritarismo vertical ............................................. . 445
b. Respecto del autoritarismo horizontal ............................. ..... ......... . 445
38. Deliberación ¿Posible?.............................................................................................. 447

5
6

CONCLUSIONES GENERALES... ..... ... ....... ... ..... ..................................... 455

REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS... .. ...... ......... . .. . .. ........................ ...... ... ..... .. 476

REV ISTAS..... ...... ...... ... ............................................ ..... ......................... .... 498

REFERENCIAS ECTRÓNICAS.... .... ... .... . .. . . .. .. . .. . .. . ... .. . .. . . .. ... .. . .. . .. . . . . .. ... . . . ..... .. .. 500

RECOPILACIONES DE NORMAS............................ .... .................... .. ................... 502

6
7

«Lo que distingue el significado de un acto sólo se


revela cuando la acción en si ha concluido y se ha
convertido en una historia susceptible de ser narrada».

HANNAH ARENDT, Hombres en Tiempos de Oscuridad.

INTRODUCCION

Toda institución o realidad sometida a investigación constituye un universo plagado de


luces y sombras; de factores evidentes y de otros que permanecen ocultos. Cuando las
pesquisas se extienden a acontecimientos humanos dolorosos, resulta imperioso respetar la
naturaleza de esta aflicción.

P ero, junto con ello, nada sacaríamos con legitimar únicamente las visiones parciales
surgidas de la actividad publicista oficial para explican la naturaleza de nuestra
institucionalidad política. A estas alturas resulta bien claro que estas poco han aportado al
indispensable esclarecimiento y aceptación de esta realidad conflictiva que nos habita y nos
disipa.

Cuarenta años han pasado desde que se quebró la democracia en nuestro país; y si bien no
parece un tiempo demasiado extenso desde el punto de vista histórico, resulta suficiente
para empezar a revisar muchas de estas realidades que forman parte de nuestras
circunstancias de vida. El que nos disgusten alguno de sus aspectos. muchas veces sin saber
exactamente porque, no puede impedimos analizar los antecedentes y motivaciones que
originaron este estado de cosas, como tampoco el intentar una proyección de sus efectos en
el mediano y largo plazo.

7
8

Ingresaremos a este escenano a través de la Constitución de 1980; a partir de ella


trataremos de reconstruir las ideas que, reinantes en aquella época, influenciaron el
establecimiento de una nueva institucionalidad instalada por el Gobierno Militar y sus
colaboradores civiles. Debemos dejar establecido que la noción de Constitución que
utilizaremos en esta investigación es más amplia que el simple texto dictado por DS Nº
1.150 del Ministerio del Interior de 2 1 de octubre de 1980, dado que se extiende a la real
ordenación de nuestro sistema republicano.

Será motivo de nuestra atención el conjunto de visiones que giraban en aquella época y que,
por razones metodológicas, centraremos en tres aspectos de nuestro sistema. Un aspecto
económico, virtualmente hegemonizado por la doctrina importada desde Estados Unidos,
denominada neo/ibera/ismo; uno político, que desarrollaremos desde una perspectiva más
holística, denominado autoritarismo; y finalmente un sistema de creencias que hasta ahora
ha pasado bastante desapercibida por la literatura nacional: la cristiana, no obstante su
centralidad en nuestro sistema constitucional.

Escogimos una metodología cualitativa y analítico descriptiva, con base tanto histórica
como empírica porque el terna que deseamos abordar requiere de lecturas y análisis de
diversos (inclusive opuestos) discursos que explican los diferentes aspectos de la cuestión,
siguiendo una cronología histórica con ojos atentos respecto de su correlación con la
realidad. En su gran mayoría estos relatos describen los hechos involucrados de una manera
desperdigada y episódica; normalmente desde una perspectiva parcial, lo que repercute en
sus conclusiones. Nuestra intención será (en cuanto sea posible) purgar estos textos de estos
condicionamientos para convertirlos en datos susceptibles de esclarecer una realidad
compleja y multiforme. En otras palabras, este material será objeto de una reelaboración
que implicará una visión más equilibrada de los temas y -esperamos- con una mayor
coherencia interna. Esta última tarea resulta particularmente ardua dado que la realidad
pocas veces admite simplificaciones. Los métodos de análisis serán en algunos casos
lógicos, en otros comparativos y en menor medida dia lecticos.

Existe una cierta paradoja en la Constitución chilena: que a pesar de cobijar doctrinas,
contrapuestas; ellas han sabido conjugarse y potenciarse, logrando resultados que causan
perplejidad en la ciudadanía y la academia; especialmente porque ha funcionado

8
9

adecuadamente como marco regulatorio de nuestra civilidad democrática. Trataremos en


este trabajo de identificar estas razones y analizar su lógica. Nos preguntaremos porque
algunas de sus partes funcionan correctamente y otras constituyen causa de descontento
popular. Si se nos permite también esbozaremos a lgunas posibilidades de salida.

El hábitat de nuestro estudio estará compuesto por materiales ideológicos, que en aquella
época (mediados del siglo XX), habían arribado al escenario político de nuestra república o
venían desarrollándose en los sótanos de su vida cívica. No todos obedecían a una misma
fuente, ni tenían e l mismo reconocimiento popular; tampoco el mismo nivel de prestigio
democrático, por decirlo diplomáticamente. Es de estos materiales variopintos que se nutre
la institucionalidad que e l día de hoy nos gobierna de una manera muy particular. Lo
expresa mejor LEGAZ y LACAMBRA cuando afirma «El sistema de valores fraguado y
postulado en las vigencias ideológicas de una sociedad es como la atmosfera y el oxígeno
en que alienta y del que se alimenta la libertad personal»'. La atmosfera que parecía
predominante en al espíritu del legislador nos parece fue el pensamiento cristiano o más
precisamente [aunque no exclusivamente) católico, dada la formación de los comisionados
y sus particulares inclinaciones religiosas.

A estas alturas no se duda que la tarea auto impuesta por algunos civiles que colaboraron
directamente con el gobierno militar desde e l momento mismo del golpe y aún antes, fue la
de construir una nueva instituciona/idad diferente a la democracia de corte liberal como la
que había articulado la vida política hasta el año 1973. Esta debía montarse sobre la base de
un encofrado autoritario, que posibilitara la convergencia en un mismo texto de una serie de
influencias que, en un escenario pluralista, nunca hubieran podido formar simultáneamente
parte de un cuerpo normativo básico como es una Constitución.

La idea de construir una institucionalidad de signo conservador era una cuestión que venía
tejiéndose hacía ya largo tiempo, especialmente en el pensamiento de publicistas afines a la
Iglesia y acogida, con pocas reservas, por las clases acomodadas de nuestro país. Las
final idades implícitas de estas concepciones (guarecidas en el sistema] se han ido
explicitando en su ulterior desarrollo, especialmente a través de los fallos del Tribunal

1
LEGAZ Y LACAMBRA, Luis, Desarrollo Social y Derecho, Separata facticia del Estudio en Homenaje al
profesor López Rodó, Madrid 1972, pág. 292.

9
10

Constitucional, una vez concluido el régimen de facto; aunque no siempre en la forma en


que pudo preverse inicialmente2•

Podríamos afinnar asimismo que, a comienzos de los años setenta del siglo veinte, no
existían las condiciones políticas para desarrollar una Constitución como ésta, dado que las
ideologías de fondo que la sustentaban no tenían una base democrática3• Afirman algunos
que el modelo histórico que tenía en mente el principal gestor del texto político -Jaime
Guzmán- era el régimen franquista 4, aunque veremos que las fuentes efectivas exceden con
mucho esta apreciación inicial.

Pero esta primera aproximación no tiene la pretensión de representar la voz de quienes ven
en ella una reliquia de nuestro pasado autocrático, sino la de alertamos de los efectos de un
desmantelamiento precipitado del sistema. Sobre prejuicios no se pude construir futuro.

Resulta insuficiente, entonces, limitar nuestro análisis al examen exegético del texto
político. El imperativo es adentramos en el debate mediato e inmediato que permitió la
elección de estas ideas. No se trata de un ejercicio vano, sino de uno que posibilite
desarrollar una hermenéutica más profunda para comprender las conexiones implícitas y
explicitas del sistema.

Es imperativo aislar cuestiones principales de aquellas que no lo son, para identificar sus
partes operativas. Preferiremos desde esta perspectiva aquellas secciones del texto que
tengan una relevancia mayor desde el pwito de vista del régimen político, dejando de lado
aquellas referidas a cuestiones orgánicas que, presentes en casi todas las constituciones,
resultan mutatis mutandis similares.

Pondremos acento en aquello que nuestro texto fundamental innova respecto de su propia
tradición republicana, no demasiado fecunda en propuestas originales. Nos interesa, sobre
todo, resaltar aquellas ideas que, albergadas en nuestra Constitución, no corresponden a una

2
Muchos supusieron que los únicos defensores de sus aspectos sustanciales serían los seguidores del régimen
militar, pero prontamente se vería que los nuevos gobernantes harían suyo un sistema que peTPetuaba un
modelo partidocrático, una élite con pretensiones de permanencia, de la cual ellos formaban ahora parte.
3
La originalidad de la experiencia chilena consistió en que un gobierno autoritario preparó las reglas jurídicas
de su retirada. Esta manera de proceder parece no tener referentes en otros lugares.
4
CRISTI, Renato, El Pensamiento Político de Jaime Guzmán, autoridad y libertad, LOM Ediciones, Santiago
de Chile, 2000, pág.9.

lO
ll

contribución indígena de nuestro sistema; en este último caso, trataremos de especificar su


fuente originaria, respetando su propia lógica interna.

En aquella época occidente se hallaba inmerso en una lucha ideológica mayor, donde
concepciones ontológicamente opuestas se disputaban la hegemonía global. Había dos
frentes de lucha: uno específicamente político entre libre pensamiento y colectivismo
totalitario y otro di stinto, aunque no menos central entre concepciones seculares y
confesionales. Ambos operando simultáneamente en un mismo escenario. Estas contiendas
primordiales implicaban diversas operaciones que ponían a nuestro país en medio de una
trama internacional que, al igual que en otras latitudes, tuvo un fuerte impacto en la vida
ciudadana. En muchos aspectos su carácter fue trágico5 .

Este era el telón de fondo sobre el cual debía contrastarse la realidad de aquella época.
Nadie parecía neutral en esta lucha, mucho menos el Gobierno Militar y sus colaboradores
civiles; originariamente sustentadores de concepciones conservadoras e integristas y a poco
andar, apadrinando también algunas teorías non sanctas recibidas desde el norte.

La democracia norteamericana constituyó un referente significativo para latinoamericanos


y europeos especialmente después de la Segunda Guerra Mundial, aunque con distintas
intensidades; también por una aparente evolución de este capitalismo hacia fórmu las más
conciliadoras con la libre iniciativa, los derechos fundamentales de las personas y la
voluntad de las mayorías6 . Esta potencia, no obstante, incubaba en su seno, corrientes

s "En 1970 los militares chilenos ya no tenían los escrúpulos civilistas de Carlos lbáñez; habían sido
adiestrados por el Pentágono en Panamá y otros centros de instrucción <<militar», donde habían aprendido
como aplicar sin escrúpulo, los golpes de la guerra anti-subversiva («guerra sucia») contra los movimiento
revolucionarios (civiles) de América Latina. La superestructura! «guerra fría» tuvo, como subsuelo, una
repulsiva «guerra sucia»". SALAZAR, Gabriel y Pinto Julio, Historia Contemporánea de Chile V. Juventud y
Nilie=, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2002, pág. 2 19.
6
"Jacques Maritain, vivió esa experiencia en Estados Unidos durante y después de concluida la Segunda
Guerra Mundial, y llegó a darse cuenta de lo muy abstractas e inadecuadas que resultaban sus concepciones
más tempranas. Maritain descubrió que los procesos de la democracia en el o rden político modifican de hecho
los procesos del capitalismo en el orden económico, al ejercerse la voluntad de la mayoría a favor de las
reformas". NOVAK MichaeL La Ética Católica y el Espíritu del Capitalismo, Centro de Estudios Públicos,
Santiago ele Chile, 1995, pág. 5 1; «Cuanto más viví en este país, más claro se me hizo que [ ... ] la presión
vital, pragmática, absolutamente asistemática que el pueblo estadounidense y el alma estadounidense ejercían
sobre las estructuras de nuestra civilización moderna e industrial ( ... ] ha inaug urado sin darse cuenta. ,majase
verdaderamente 1111evc1 de la civilización moderna». Maritain Jacques, Rejlectio11s on America (Nueva York:
Charles Scribner·s Sons, 1958), 2 1-23. Citado por NOVAK, Michael, nota al pie, ibídem, pág. 59.

11
12

determinantes para su proyecto de hegemonía global: las neoliberaies, las neoconservadoras


y la Doctrina de la Seguridad Nacional.

Hemos adelantado que nuestro trabajo consistirá en sumergirnos en el análisis de las


ideologías contenidas en Ja Constitución de 1980 dado que, como sus mismos redactores
han afirmado, estamos ante una carta de fuerte contenido doctrinai7. Esta nonnativa recoge
no solo las creencias castrenses del gobierno miHtar, teñidas de contenído antldemocrálico;
sino también la de sus colaboradores civiles, mayoritariamente emisarios de posturas
conservadoras en lo valórico8•

La inclusión de la doctrina conservadora católíca, la entendemos conformando la base del


nuevo sístema, con un carácter sustancial. Esta relevancia la pone en tensión con las
concepciones clásicas del constitucionalismo liberal determinadas por su carácter negativo,
es decir, como limitación al poder estatal y sin un contenido axioJógico particular.

Destacaremos la importancia del pensamiento económíco, liberal in extremis cuya


representación es virtualmente monopoHzada por los Chicago Boys..,_ Este pensamiento
particularmente gravitante en la nueva institucionalidad, se construye operativamente fuera
del texto político, a través de una legislación de excepción. Este entramado es recogído en
forma marginal por la Constitución de l 980. Orden público económico es Ja denominación
que recibe en Ja dogmática constitucional.

A estas ídeas debemos agregar una con mayores ramificaciones que grosso modo hemos
denominado autoritarismo y cuya función fue apuntalar}' blindar el contenido de las otras
dos [y del sistema en general]. La particularidad central de esta doctrina es -en principio-
su carácter instrumental o de medio. Debemos hacer presente que esta arista admite una

1
Misma obseivsción hace nuestra jurisprudencia; véase fallos del Tribunal Constitucional sobre la Píldora del
dia después; y CP las causas rol N" 46--1981 y rol N,, 325-2001.
s "El señor OVALLE declara tener verdadero temor y aprCPsión en el debate de temas como el que se aborda
en esta Q(:as..iótL [aborto], porque está plenamente consciente de que, de los ocho miembros de la Comisión. es
el Unico que no es católico observante•• (sesíón 87, de 14 de novtembre de 1974), EVANS DE LA CUADRA.
Enrique, Los Derech<>S Constitucionales. tomo I, tercera edición Act1.1alizada por Eugenio Evans Espifiera,
Editorial Jurídica de Chile, Santiago de Chile, 2004, pág. 149. [El énfasis es nuestrol
9
Procedente de un ámbito no católico y más cercano a la cultura protestante [La Universidad de ChicagoJ Los
Estudios de NOVAK le t'bn un sentido renovado a esta visión, Vid. NOVAK Michael, Ltbertad con Justicia,
El pensamiento social caJólica y las instiluciones liberales, Emecé Editores, Trad. Alejandro Tiscornia,
Buenos Aires, 1992, págs. 43 y passim.

12
13

serie de actores con diversas metodologías de asentamiento, pero con un mismo fin: Limitar
la soberanía de las mayorías. Adyacente a este desarrollo más holístico encontramos la
ideología neoconservadora, que se ha visto implicada en la evolución del sistema político
principalmente a través de] pensamiento de Hayek.

Esta división obedece a razones metodológicas pues permite abarcar aspectos esenciales
que articulan nuestra sociedad. Se trata de ámbitos distintos, informados por principios
axiales específicos. Estos ámbitos poseen ritmos de cambio propios. Legitiman tipos de
conductas diferentes y hasta opuestas 10• El económico, que ha permeado la estructura
republicana y las racionalidades individuales y colectivas [su signo es liberal]; El cultural
centrado en la religión católica, por su innegable significación en nuestro sistema de valores
ciudadanos; la Iglesia es c11lt11ra (misma afirmación que hacía Kierkegaard respecto del
cristianismo moderno)11. Y finalmente un aspecto político que hemos centrado en el
carácter autoritario de nuestro sistema de vida. El autoritarismo contamina nuestra
institucionalidad y nuestras costumbres cotidianas; en muchos aspectos de una manera más
extendida que en la dictadura. Lo es, de todas maneras, de un modo más profundo y
soterrado de lo que suele admitir la doctrina publicista. Estos dos últimos de signo
conservador.

Este conjunto de ideas constituye la fuente cardinal de la lógica y estructura del sistema.
Aun cuando convengamos en la particularidad de nuestra institucionalidad, no podemos
eludir el hecho ineluctable de que estamos inmersos en un fenómeno de mayor entidad, la
globalización, mundialización o capitalismo tardío. Este acontecimiento será destacado a la
hora de evaluar nuestras pretendidas particularidades. En estas premisas ideológicas se
12
encuentran las «claves de la naturaleza de la actual globalización» • Nuestra historia se

10
BELL, Daniel, las contradicciones culturales del Capitalismo, Alianza Editorial, versión española de
Néstor A. Míguez, octava reimpresión, Madrid, 2006. pág. 23.
11
ARANGUEREN, José Luis, Catolicismo y Protestantismo como Formas de Vida. Alianza Editorial.
Madrid. 1980 pág. 11 O; " Históricamente pues, la cultura se ha fundido con la relig ión", BELL, Daniel, las
contradicciones culturales del capitafismo, Alianza Editorial, versión espafiola de Néstor A. Míguez, octava
reimpresión, Madrid. 2006, pág. 25.
12
Citando a Georges DUBY; CABALLERO expresa: " la ideología no es un reflejo de lo vivido (en este caso
del capitalismo burgués), sino un proyecto de acción sobre él ( ... ] es a partir del momento en que el discurso
se hace oír (que) se cristalizan nuevas actitudes(ahora la radicalización y universalización de la acción
racional de propósito) que modifican la manera que poseen los hombres de percibir la sociedad a la que

13
14

dispone así como parte de un relato mayor.

Entendemos el texto político adicionado por importantes normas de rango constitucional


que operan como satélites de naturaleza pétrea que aumentan el espacio normativo real del
texto base y que, por ello, serán considerados también como espacio constitucional. Esta
amplitud obedece al concepto de Constitución que utilizaremos.

Aplicaremos aquí una división explicativa que diferencia periodos distintos de nuestra
historia constitucional reciente. Es posible distinguir un periodo inicial que va desde e l
pronunciamiento militar y hasta la dictación de la Constitución del 80 donde emergieron las
denominadas Actas Constitucionales; a partir de all í, un segundo periodo regido por las
normas transitorias, que dura hasta el año 1989 [en base al texto original de 1980]; un
tercer periodo con el texto modificado [ 1989 en adelante] que fue el que realmente entró en
vigencia en democracia y finalmente un último periodo a partir del año 2005 que se
considera por muchos una democratización decorosa del texto constitucional.

Lo más criticable del relato oficial es que ha invisibilizado las reales falencias del sistema,
cuales son, a grandes rasgos, tanto la centralización condensada del poder; cuanto la
ausencia de control de las facul tades exorbitantes del ejecutivo [en oposición a las
medradas del Congreso y las regiones] y la instalación de una casta partidocrática que ha
secuestrado el debate político en provecho propio.

No pude ser casual que la Constitución de 1925 dejara en el tintero dos materias vitales
para completar un sistema equilibrado y funcional: me refiero concretamente a la
13
implementación de las Asambleas Provinciales y a la creación los tribunales contencioso-
administrativos14; y que estas mismas falencias superlativas se hayan perpetuado casi en
idénticas dimensiones en el nuevo sistema 15• Suponer inadve1tencia [o desidia], resulta a
estas alturas, insostenible.

pertenecen (hoy como sociedad para el consumo)", CABALLERO Harriet, Francisco J., Algunas Claves para
Otra Mundiali=ación, . Editorial Txalaparta, República Dominicana, 201 O, pág. 28.
13
Capitulo IX, artículo 93 y ss. De la Constitución Política de la República de Chile (CPRCH].
14
Capítulo VII, articulo 87 CPRCH.
15
Vid. art. 3° y art. 38 inciso 2° C PRCH.

14
15

Proponer modelos distintos, como el parlamentario -por ejemplo-, parece una quijotada,
salvo para las mentes ágiles de la nomenclatura partidocrática. Si existe una forma de
convencer a los ciudadanos de nuestro país que es mejor que al jefe de gobierno lo elijan
los parlamentarios y no ellos mismos, la desconocemos. Es ésta una cuestión demasiado
incrustada en nuestra idiosincrasia como para intentar siquiera perturbarla 16•

El quid del asunto está en el tipo de Estado que resulta más acorde con la vida en el tercer
milenio, uno en que los ciudadanos puedan plantear sus puntos de vista directa y
cercanamente. La descentralización pol ítica del Estado es una necesidad apremiante, valgan
como botones de muestra las situaciones de los pueblos Mapuche y Rapa Nui que, por vías
de hecho, están planteando sus reivindicaciones sobre un Estado que parece girar en tomo a
su vitalidad propia y la de su entorno inmediato [los 641,4 kilómetros cuadrados de la
Región Metropolitana]. El principio de subsidiariedad emerge aquí como un concepto
clave.

Si la ciudadanía considera desatendidas sus demandas, no podemos suponer que se trata de


una situación artificial o un cálculo interesado. El Estado carece de cortapisas claras; los
tribunales contencioso administrativos no han sido creados ni se crearán. Esto le otorga al
ejecutivo una situación incontrastable, casi sin parangón con otros regímenes democráticos.
Las escasas atribuciones de control estatal con que cuenta la Contraloría General de la
República [en su gran mayoría ejercidas más allá de las fronteras constitucionales y legales
y por ello con débil legitimidad], dejan como efecto colateral, un margen escaso para la
protección de los derechos individuales [que se ejercen precisamente respecto del Estado].

Debemos fijar de antemano que la legitimidad de este texto nos parece asentada 17, sin
perjuicio de reconocer que este punto de vista ha sido, con buenas razones, controvertido 18;

16
Vid. V ALENZUELA, Arturo, «Orígenes y características del sistema de partidos en Chile: Proposición
para un gobierno parlamentario», Estudios Públicos. 64 (primavera 1996); LINZ, Juan J.: « Democracia:
presidencialismo o parlamentarismo: ¿Hace alguna diferencia?». en GODOY. ÓSCAR (Ed.): Hacia una
democracia moderna. La opción parlamentaria. Universidad Católica de Chile, Santiago [1990]; Cfr.
HUNEEUS, Carlos, «El Congreso en el presidencialismo. El caso de Chile», Revista SAAP (ISSN 1666-7883)
Vol. 2, No2, septiembre [2005], 345-391.
17
La doctrina se divide, aunque mayoritariamente niegan legitimidad al origen del texto y reconocen una
legitimación posterior. Cfr. BLUMENWITZ. Dieter, «Poder constituyente originario y Poder constituyente
derivado. Consideraciones sobre la Unificación alemana y d úc.:sarrollo constitucional chileno, desde el punto
de vista de la ieoría del Estado», Política. Nº 29 Santiago de Chile. mayo 1992. pág. 218 y BLUMENWITZ

15
16

en apoyo de nuestra postura rescatamos el dato histórico de que ninguna de nuestras


19
constituciones ha tenido un origen libre de cuestionamientos. •

Parte de la doctrina ha sacado a la luz la importante influencia técnica que ejerció el


pensamiento de Carl Schmitt en el gobierno de facto y por extensión en la Comísión
Constituyente [luego CENC]; y aun cuando no ha sido explicitado, sabemos que Guzmán
(según CEA EGAÑA)20 tuvo acceso al texto más importante del jurista alemán: su Teoría
de la Constitución. Un aspecto central de este pensamiento lo constituye e) concepto de
«Constituciones Positivas;¡. A través de él se plantea el construir textos políticos «más
dinámicos}> ampliando los «espacios de decisión» 21 •

Tambíen para SCHMITT22 existe un concepto <<absoluto» de Constitución~ que resulta


relevante para entender la racionalidad de nuestras instituciones"' particulannente la doctrina
del Tribunal Constitucional. Este enfoque particular implica que todo Estado tiene una
unidad política y una ordenación socíat Ambos facetas en conjunto pueden llamarse
Constitución23 • La palabra aquí designa una situación presente del ser; el Estado en su

Dietet y Gaete, Sergio, la constitucionalidad de 1980, Su legitimidad, Editorial Andrés Bello, Santiago de
Chile, 1981, que lajustífican ad initium pues la consideran solo una restauración et orden quebrantado.
1
* Afirman Nogueira y Cumplido que: «Este plebiscito respondió a los lineamientos de los regimenes
autoritarios. Se realizó sin registrós electorales, ya que el decreto ley Nº 130 publícado en el diario oficial de
19 de noviembre de l 913 habia declarado la caducidad de todos los Registros Electorales, ordenando a la
Dirección del Registro Electoral inutilizarlos en la fonna que ella determinara,,, NOGUEJRA ALCALÁ,
Humberto y CUMPLlOO, Francisco, Instiruciones Políticas y Teoría Constitucicnaí, Editorial Universidad de
Talca, Talca, 2001, Tomo U, pág. 239.
1
" ",., la mayoria de las constituciones particulares que hoy rigen y cuya relevancia nos preocupa demostrar no
han sido producto de un procedimiento democrático legítimcl', NlNO, Carlos Santiago, Fundamenros de
Derecho Ccnstimcional, 3# reimpresión, Edltorial Astrea, Buenos Aires, 2005, pág. 34 (cursiva en el original).
20 Vid. CRISTI, Renato y Ruiz~Tagle, Pablo, La República en Chile, LOM Editores, Santiago de Chile. 2006,
Capitulo 6, pág. 175, nota al pie Nº 65.
11
KÁGI, Wemer, ÚJ Constü11dón como ordenamlento jurídico fundamental del Estado: Jnvesttgaciones
sobre las tendencias desarrolladas en el moderno derecho, trad. Sergio Ma. Dfaz Ricci, Juan José Reyven,
Dykínson, Madrid, 2005, pág. 164.
22
Distingue Schmitt cuatro tipos constitucionales en su Teoría de la Constitución: Un concepto Absoluto [«la
concreta manera de ser resultante de cualquier unidad política existente/regulación legal fundamental, es
decir, un síst<ma de normas supremas y Ultimas» T.C. pág. 30-33]~ un concepto Relativo de Constitución
[«ley constitucional en particular. .. pluralidad de leyes constitucionales distinlas, formalmente iguales-11 T.C.,
pág. 37]; Un concepto Positivo de Constitución [«acto del poder constituyente;)]; y finalmente un concepto
Ideal de CMstihfd6n [(<sistema-de garantías de la libertad burguesa>>, pág. 59), SCHMITT, Cari, Teoría de la
Constitución, Alianza Editorial, Presentación y traducción de Francisco Ayala, cuarta reimpresión en
«Alianza Universidad Textos», Madrid, 2003.
23
" ... el Estado no tiene una Constitución, sino que es la Constitución'", CRISTI, R. y Ruiz-Tagle. P., La
Rep11blica en Chiie, óp.• cit. pág. l64. [cursivas en el original].
16
----------·-~·-··-··--

17

concreta existencia política. El Estado es Constitución. Su constitución es su alma, su vida


concreta y su existencia individuaft.

{<La Constitución en sentido positivo surge mediante un acto del poder constituyente [ ... ] Tal
constitución es una decisión consciente de la unidad política, a través del titular del poder
constituyente, adopta por si misma y se da a sí misma[ ... ] La Constitución vale por virtud de la
volwnad política existencial de aquel que la da)► 25 •

La Constitución no puede ser sino una consecuencia de las relaciones reales de poder; una
especie de traje a la medida para la sociedad a la cual está destinada 26; a pesar de los
ínflujos foráneos que las constituciones poseen. «toda Constitución debe ser explicada
según los principios del derecho indígena»21 de manera tal que represente una poder real y
existente y un entramado institucional que opere efectivamente.

En muchos aspectos así se operó en nuestro proceso constituyente, Por un iado se legitimó
toda una institucionalidad que ya estaba. funcionando de facto (mediante su inclusión en el
texto político) y por otro 1adot en su labor constructiva la CENC consultó a representantes
de las diferentes dependencias públicas para entender su funcionamiento y a partir de allí
explicitar la letra del texto 28• Todo esto nos puede dar una idea concreta de cuáles fueron
los parámetros lógicos y jurídico-políticos que se ruvieron presentes en el origen de la
Constitución y su posterior desarrollo 29• Nada impide que, en distintos contextos de
discurso se empleen diferentes conceptos de Constitución30•

14
NOGUEIRA ALCALÁ, H. y Cumplido, F., Instituciones Politicas y Teoría Constitucíonal, óp., cit.,. Tomo
n, pág. 24; 'Vid. SCHMITT, Carl. Teoria de la C®stilución, óp. ctt., sección primera, págs. 29-62.
JJ Ibídem.(cursivas en el original). «La constitución como decisión: Es necesario hablar de la constitución
como de una unidad, y conservar entre tanto un sentido absoluto de Constitución f... ] La distinción entre
constitución y Ley constitucional es solo posible, sín embargo, porque la esencia de 1a Constitución no está
contenida en una ley o en una norma. En el fondo de toda norrnación reSlde una decisión política del titular
del poder constituyente, es decír, del Pueblo en la Democracia y del Monarca en la Monarquía auténtica»
Ibídem, pág. 47,
:MCfr, SCHMlIT, CarL, Teoria de Ja Constirución, óp., cit., pág. 35.
27
JELLINEK, Georg, Teoría General del Estada, Fondo de Cultura Económica, segunda reimpresíón. Trad.
Femando de los Ríos, México D.F., 2004, pág. 748. "Los hechos históricos que sirven de base a cada
Constitución particular no podrían modificarse ní siquiera mediante la aceptacíón consiente del derec-lio
extranjero'7. füidem. ·
2ª ARANCIBIA, Patricia. Conversando con Rübt:rto Ke!Jy f, Recuerdos de una vida, Editorial Biblioteca
Americana, Santiago de Chile, 2005, pág, 261; Cfr. CRISTI, Renato, «La noción del poder constituyente en
Carl Schmin y la génesis de la Constitución chilena de 1980, Revista Chilena de Derecho, Vol. 20, N"' 2-3
¡t993] pág. 244.
•9 [De!lOlTlina «con..-epro ideal~ I a ·'un sistema de garantías de la libertad burguesa [.•. l :son garantias
constitucionales de la liberta burguesa: reconocimiento de los derechos fundamentales, división de poderes y,

17
18

Es importmte destacar que en aquella época [Gobierno Mílítar], dadas las áridas
circunstancias de hecho a que estaba sometido el país; tampoco era posible ir muy lejos de
la realidad concreta; esta indicaba que los detentadores del poder eran las Fuerzas Annadas
y a partir de 1980 el Presidente de la República, a la vez Comandante en Jefe del Ejército.

El tema de la legitimidad, es complejo y no puede ser resuelto fácHmeme. Nuestro texto


constitucional ha sido objeto de cuestionamiento por un doble motivo. en primer lugar por
haber surgido en un contexto autoritario de gobierno cuyo ideario proyecta; y además
porque no partidpó en su elaboración la ciudadanía. Pero esta simp)e afinnación está lejos
de resolver la contienda. Se dice por estos críticos que, para justificar esta ilegitimidad,
Jaime Guzmán habría echado mano a la concepción de una dictadura soberana31 , expuesta
por Carl Schmitt, dado que la misma daba decisiva importancia ai real detentador del poder.
elemento primordial a la hora de tomar Ja decisión política de confeccionar una
Constitución,

El plebiscito fue también una excusa para franquear por la puerta trasera una parte
importante de la normativa que se deseaba atomíllar32 • Y esto, tan senciHo de percibir, no
ha sido atendido suficientemente, Es cierto que hubo una votación y que se obtuvo la
mayoría necesaria, pero es también cierto que una parte importante de la Constitución
completa o «bloque constitucional», por utílizar una expresión de Bidart, no fue sometida
al veredicto popular sino facturada entre cuatro paredes y promulgada en forma sibilina
antes de que se abriera fa democracia, Esto ha impedido cambios relevantes y ha
perpetuado el beneficio de pocos".

al menos, una participación del pueblo en el poder legislativo mediante una representación popular',
SCHMIIT, Carl, Te.aria de la Constitución, óp. cit., págs. S9~60,
lilNINO, CadQS S., Fundamentos de Derecho Constitucional, 3* reimpresión, Editorial Astrea. Buenos Aires,
2005, pág. 16,
H Vid. SIL VA BASCUÑÁN, Alejandro, Trat.ado de Derecho Constitucional. tomo ltl, La Constitución de
1980, Antecedentes y génesis, Editorial Jurídica de Chile, Santiago, 1997, págs. 240~241-Vid. CRISTI,
Renato, El Pcnsami~mlo PcfiJico de Jaime Guzmán, Cap. 3. págs. 77-100,
32
"El autoritarismo a la larga se fortaleció, ya no como fuerza bruta, sino oomo orden amarrado, orden
transitorio finalmente aceptado por todos, por los dos lados del poder establecido: por fa razón y la fuerza",
JOCELYN HOLT, Alfredo, El Chile PetpfeJc, Del avanzar sin transar al transar sin ¡xwar, Planeta/ ArieJ,
cuarta edición, Santiago de Chile, 2001, pág, 202.
:n El caso del royalty minero es particularmente paradigmático.

18
19

Hemos reelaborado la idea de enclave autoritario en el sentido de otorgarle una mayor


extensión al concepto. La Constitución (o los aspectos normativos) son solo una parte de
este enclave: el formal; las otras dos, dicen relación con su cariz funcional: la fuerza
inveterada del hipercentralismo subyacente34 radicado en la costumbre y en consecuencia,
no formulado normativamente; y finalmente, el comportamiento sociológico de las elites
[partidocráticas y tecno-económico/burocráticas], afanadas en preservar sus esferas de
poder a ultranza; ellas propician un sistema sin reformas sustanciales [también actores
35
metropolitanos] . El segundo componente precede a l establecimiento de la «nueva
institucionalidad», en tanto que el tercero se consolidó después de llegada la democracia.

La estructura básica del mecanismo procedimental de rigidización-autoritaria, la


encontramos en tres instituciones claves, no todas engarzadas en el texto básico mismo, a
saber: La rigidización del texto ampliado de la Constitución [Bloque constitucional] por
medio del entramado de las leyes de rango constitucional, que perseguía proteger
férreamente un sistema valórico, un «orden» distinto a aquel contenido en la Constitución
de 1925; el establecimiento de un Tribunal Constitucional, cuya composición ha permitido
perpetuar el espíritu del texto original,36 por la vía de la interpretación virtualmente libre
del texto político37 y finalmente la Ley de Partidos Políticos que ha posibilitado el secuestro
virtual del sistema democrático por la vía de dificultar la rotación funcionaria; entrabar la

34
" • . • la Iglesia chilena ha sufrido un proceso de «episcopalización» en los úJtimos años [ ...] todo tiende a
concentrarse en los obispos, especialmente la posibilidad de expresión pública", CASTILLO VELASCO,
femando, Iglesia Liberadora y Política, ECO (Educación y Comunicaciones), Santiago de Chile, 1986, pág.
49.
35
"La elites oligárquicas «des-descentralizaron» al país, reduciendo los gobiernos regionales e [ntendentes a
un listado de desconocidos que rápidamente deberían aprender que «el ministro manda en todo lo que tendría
que mandar el Presidente del Gobierno Regional» [ .. .] La «ley de hierro de la oligarquía» ha sido eficazmente
ayudada en este ámbito por la existencia de poderosas variables, como el centralismo practicado por la
empresa privada, cuyas principales oficinas y ejecutivos residen en Santiago y no en las regiones en que se
encuentras sus explotaciones [para desempeñar su rol de poderes facticos completando el cuadro de la política
nacional", T APLA, Jorge. «Descentralización. Regionalización y Neosubsidiariedad» en Reforma
Constitucional, Lexis Nexis, Santiago de Chile, 2005, pág. 169.
36 En estricto rigor ya con Sieyes se visualizaba la idea de controlar la supremacía de la constitución, idea que

se materializa en varios modelos entre los cuales está el Tribunal Constitucional, nacido de las cenizas de los
totalitarismos europeos.
37
Recordemos que recientemente se han reforzado sus atribuciones otorgándoles facultades para el control a
posteriori de la constitucionalidad de la ley, antes reservada para la Corte Suprema mediante el recurso de
foaplicabilidad. Se ha ido todavía más allá en su funcionamiento práctico como vemos más adelante.

19
20

diversidad y la existencia misma de partidos menos representativos de una sociedad cada


día más plural38.

Debemos sumar también en esta cosecha el tipo de Estado que hemos perpetuado: unitario
y superlativamente centralizado. En este centralismo extremo se sitúa nuestra principal
debi lidad para intentar una adecuada proyección hacia una sociedad desarrollada, que
permita el progreso armónico del Estado, con derechos y beneficios similares para los
ciudadanos. Quizás lo más delicado de la estructura institucional lo encontremos en este
Estado sin controles reales, con una rigidización desmedida que, articulada con fines
distintos (protegerlo de ideas totalitarias), ha devenido en un laberinto infranqueable que
impide hacer mejoras necesarias sino vitales. Los embates de la naturaleza, especialmente
los episodios telúricos, suelen recordamos de manera consistente esta fa lencia. A este
aspecto le hemos denominado Autoritarismo Horizontal en nuestro trabajo.

Dicho directamente, las incrustaciones en e l texto constitucional son solo parte del enclave
autoritario y mientras no se ponga énfas is en visualizar y consiguientemente corregir los
desequilibrios evidentes del sistema, estos seguirán enredando el camino democrático. Pero
aún en este escenario debemos reconocer el hecho evidente que el texto avanza con mucho
en su parte dogmática respecto de lo que existía previamente en nuestro sistema; ello quizás
se explique por e l denodado esfuerzo de la Comisión de Estudios que ocupó la mayoría de
su tiempo en trabajar en este tema.

Creemos y más adelante desarrollaremos, que el verdadero freno a cualquier modificación


es una amalgama de cuestiones jurídicas y sociológicas que han marcado claramente el
sentido del sistema y han reve lado su verdadera naturaleza. Existen también otros temas
relevantes desde e l punto de vista valórico o económico, también atados [protegidos) con
este sistema; haremos mención de ellos, pero sin adentrarnos en un análisis minucioso por
no responder a los objetivos de este trabajo.

Es posible afirmar a priori que la columna vertebral que permitió estructurar la nueva
institucionalidad tiene su centro en la Doctrina Cristiana, desde donde emergen sus

38
Esta idea no es mala per se sino que ha devenido en aberrante merced de la desviación que han hecho de
ella los partidos políticos actuales en su aplicación práctica.

20
21

postulados más emblemáticos; aunque no en un sentido teologal sino a través del tipo de
instituciones que ha ido construyendo, o como dirá MARITAIN con mayor salero «el
cristianismo como energía histórica accionando en el nwndo»39 . Es indispensable resaltar
el contenido específico de su propuesta ética40; núcleo central del «debate» con posturas
seculares; en la época de la dictación del texto, preferentemente de carácter marxista, dado
que las demás, si bien omnipresentes, tenían poco interés en subirse al escenario del debate
axiológico.

El sistema económico, no obstante la aparente lógica tecnocrática que lo impulsa hacia el


logro de metas, no ha podido quedar exento de responsabilidades en la crisis que afecta a
nuestra sociedad, particularmente por la dinámica de competencia y rivalidad que se sitúa
en el núcleo central de una sociedad individualista y anómica. Los frutos de tales
dinámicas, ya las comenzamos a sentir en sus expresiones sociales. Su mayor pecado de
juventud es el haber sido impuesto por medios represivos, que le dieron un cariz odioso que
no ha podido ser purgado hasta ahora. La destrucción del espacio ético de convivencia,
consecuencia de su funcionamiento, no ha contribuido a mejorar su imagen.

La sociedad actual requiere - por tanto- construcción ética, por ser portadora de sentido en
un «panorama de confusión y esterilidad» sostiene CAMPS; y agrega " Defender que
pertenecemos a la misma humanidad implica decir que no cualquiera forma de trato a las
personas vale igual y que no todos los costes del crecimiento y de la modernización son
igualmente aceptables ( ... ] necesitamos criterios esperanzadores y no solo sectoriales,
41
tribales, sino universalizables. Esto es, precisamente, la ética" • Quizás si la agudeza da
Maurras dé el tono exacto a la cuestión cuando expresa, no sin cierto cinismo, «Catholique
mais athée. Le catholicisme c 'est l 'ordre». 42

39 MARJT AIN. Jacques. Crisrianismo y Democracia. Colección Orfeo, Biblioteca Nueva, segunda edición.
Trad. Alfredo Weiss y Hector F. Miri, Buenos Aires. 1955, pág. 48. «hay en el mensaje evangélico,
implicaciones políticas y sociales que a toda costa deben desplegarse en la historia», ibídem. pág. 54.
40
Vid. FRI EDRfCH. Carl J., La Democracia como Forma Política y Como forma de Vida, Editorial Tecnos
S.A. trad. C. Zabal Schmidt-Volz, Madrid 1961 , pág. 68.
41
CAMPS, Victoria, El Malestar de la Vida Pública, Grijalbo Mondadori S.A., Barcelona, pág. 69.
2
~ Citado por ROMMEN, Heinrich A., El Esrado en el Pensamiento Católico, un tra1ado defilosojia política,
trad. Enrique Tierno Galván, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 1956, pág. 17.

2l
22

«Se empieza a saber


que solo sirven las lámparas
que congregan a las sombras».

JORGE TEILLlER, Crónica de/forastero.

PARTE 1

CRISTIANISMO

Un breve repaso de nuestra historia reciente se hace necesario para centrar el tema en su
adecuado contexto. Aunque no son pocas las lecturas de este excepcional periodo, casi
todas recorren los mismos caminos. Nos parece que ha llegado la hora de sacar
conclusiones renovadas de un periodo confuso y doloroso; se requieren sobre todo
claridades; determinar hechos y actores, dejando de lado intereses partidarios o de otro
origen mezquino. Ello quizás nos permita establecer, con claridad meridiana, las reales
circunstancias que motivaron el quiebre de la democracia como asimismo las lógicas y
doctrinas que influyeron en la dictación de la Constitución de 1980.

No se trata -creemos- de un ejercicio ocioso y superabundante, sino de un valioso


elemento de interpretación y comprensión de una realidad que decantó en la forma
particular que ya conocemos y que fue fij ada a través de varios elementos: Psicológicos,
sociológicos, culturales y nonnativos.

Esta perspectiva se hace necesaria entonces porque -como afirma Carlos Santiago NlNO
con acierto- «Necesitamos una Constitución individualizada por ciertos hechos históricos

22
23

que conducen a un determinado texto, puesto que de lo Contrario entremos en el terreno


resbaladizo de las opiniones que son incorregibles intersubjetivamente»43•

En la historia de Chile han existido 11 textos constitucionales ( 1811, 1812, 1814, 1818,
1822, 1823, leyes federales de 1826, 1828, 1833, 1925 y 1980). Su elemento común ha sido
la creación de una estado unitario, salvo e l ensayo federal de 1826, con diversos grados de
presidencialismo. Estas constituciones se pueden dividir según el periodo histórico en la
cual fueron redactadas y por su elaboración y estructura interna.

La Historia de Chi le es bastante prolífica en fenómenos políticos con algunos caracteres de


similitud que reflotan impensadamente cada cierto tiempo. Nuestra historia constitucional
desde luego es muy afín con este concepto primario. El fenómeno del pronunciamiento
4
militar4 de 1973 obedece a una cierta sumatoria de circunstancias que se venían
arrastrando desde épocas anteriores y que empiezan a agitarse en el gobierno de la
45 46
Democracia Cristiana . La excesiva ideologización de este periodo abrió las compuertas
a una dinámica que culminó en la cáída del gobierno del socialista Salvador Allende, el
cual, no huelga decirlo, fue superado por las circunstancias históricas que le tocó vivir.
Muchos piensan que las convicciones democráticas del presidente Allende fueron una traba
importante en las agendas particulares de unos y otros.

Ya en el gobierno más tecnocrático de Alessandri, que llegaba a la Moneda en 1958 con un


discurso suprapartidario; se ve la imposibilidad de eludir la dinámica política que fijaba la
época. Dicho discurso no pudo mantenerse en el tiempo atendidas las circunstancias
desastrosas provocadas por el terremoto de 1960; el descontrol de la economía abierta y la
circunstancia política de la Revolución Cubana cuya influencia desestabilizadora comienza
a manifestase a partir de 1959. Todo ello provocó que no pudiera satisfacerse la promesa de
cambio prometida por el presidente derechista, facilitando el avance hacia el centro y luego

43
NINO, Carlos S., Fundamentos de Derecho Constitucional. óp. cit., pág. 21.
44
Denominación (eufemismo) que se utilizó en un principio para denominar este evento; es una expresión de
origen español.
45
" Le he cargado la responsabilidad a la DC porque pienso que fue esta corriente que, desde el gobierno,
desenfrenó el proceso político Chile no", JOCEL YN I-lOL T , Alfredo, El Chile Perplejo, óp. cit., pág. 1O1.
46
También a la intervención de las potencias extranjeras en nuestra política interna.

23
24

hacia la izquierda del espectro político; ello a contramano de la personalidad del mismo
7
presidente que "hoy podría ser calificada de neoliberal y tecnócrata',4 •

De alguna fonna era previsible que fuera el primer lustro de los setentas el punto de
inflexión en nuestra historia institucional reciente. Aún las mentes más lucidas y
moderadas 48 guardaban una cuota importante de reserva respecto de lo que significaba el
triunfo de Allende y la Unidad Popular. Forzoso es reconocer que muchos otros tenías
esperanza sinceras y profundas en el éxito del proyecto revolucionario de esta coalición.
Otros en cambio, especialmente dentro de la Casa Blanca, vieron en esta elección, el inicio
9
de un germen revolucionario que se debía extinguir, cualesquiera fuera el medio 4 •

"La CIA dividió la operación Allende en dos partes, que denominó Vía Uno y Via Dos. La Via Uno
era la guerra política, la presión económica, la propaganda y el juego diplomático[ ... ] La Vía Dos
5
era directamente un golpe militar" º.

No es desconocido el exceso de ideología que permeaba la arena política chilena e


internacional en la segunda mitad del siglo XX:51 , sumatoria de una serie de circunstancias
internas y externas que reunidas tuvieron un trágico resultado; desde luego que la escasa
representación del gobierno de la Unidad Popular fue un importante antecedente, dado que
52
se intentó cambiar revolucionariamente un país sin contar con la mayoría necesaria , en el
caso de que concedamos que una revolución sea posible en democracia.

41
CEA EGAÑA, Derecho Constitucional Chileno, óp. cit., tomo I, pág. 35.
48
"El mero triunfo de Allende, no es para desesperar, pero tampoco para sentirse dichoso. Apoyarlo es un
riesgo para la democracia libertaria pero un riesgo que puede correrse ante la expectativa de otros peores ... ".
MILLAS, Jorge: En Cartas Salidas del Silencio [Selección y notas de Pedro Pablo Zagers; Thomas Harris y
Daniela Schütte], LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2003, pág. 102.
49
"El objetivo era aterrorizar al electorado; «mostrar que una victoria de Allende corría el riesgo de destruir la
democracia chilena-en palabras de [Richard] Helms [Director de la CIA/1966-1973]", WEINER, Tim,
Legados de Cenizas, La historia de la CIA, Editorial Sudamericana S.A (Debate), trad. Francisco J. Ramos,
Buenos Aires, 2009, pág. 323.
50
Ibídem, pág. 325.
51
Que lleva a los norteamericanos a motejada de bizantina, correctamente creo yo.
52
La extrema radicalización de los conflictos en la UP se produjo por: "la habilidad táctica [... ]del PN, el que
no solo orientó su base social en una perspectiva desestabilizante y deslegitimadora del marco institucional de
los conflictos[ ... ]; 2) el considerable peso[ ... ] que las fuerzas rupturistas alcanzaron en la izquierda, (en el
llamado <<polo revolucionario»), las que al igual que las de la derecha, impulsaban una política que contribuía
a deslegitimar el marco institucional de los conflictos[ ... ]; y 3) la inexistencia -en el marco de un sistema de
partidos de «pluralismo polarizado»- de un centro pragmático capaz de dar, a través de un acuerdo moderado
con el gobierno, una contribución significativa a la despolarización del cuadro político". CORVALÁN
MARQUES, Luis, Los Partido Políticos y el Golpe del ! l de Septiembre, Editorial Universidad Bolivariana,
Segunda Edición, Santiago de Chile, 2004, pág. 15.; Cfr. VALENZUELA, Arturo, El quiebre de la
democracia en Chile, Universidad Diego Portales, Santiago de Chile, 2003, pág. 176.

24
25

Por un lado se obligaba a la mayoría de los ciudadanos, ajenos o derechamente contrarios a


53
la ideología marxista ; a adoptar y seguir las directrices del gobierno de la Unidad Popular,
no particularmente interesado en respetar la legalidad vigente. En esto tuvo marcada
importancia la denominada doctrina de los Resquicios Legales implementada por un
ingenioso jurista que felizmente la historia ha quitado de sus pági nas estelares. Si hemos de
ser justos, esta idea tergiversada del Estado de derecho, considerado como un simple
legalismo/fonnalidad, fue impulsada en su origen por la Democracia Cristiana. Tal es el
sentido de su autodenominada «Revolución en Libertad» 5~.

Por otro lado, hemos afirmado previamente, se encontraba la presión política internacional
particularmente la estadounidense, que deseaba imponer su agenda hegemónica en el
continente latinoamericano, donde Chile había sido un actor relevante. El giro de la
economía de la Unidad Popular hacia formulas expropiatorias y contrarias al libre mercado
le atrajo, además, la hostilidad de los conglomerados económicos globales.

" En cuan to Allende ganó las elecciones, e incluso antes de que jurara el cargo, las empresas
5
estadounidenses le declararon la guerra a su administración',; •

Otro antecedente importante fue el hecho de juzgar erróneamente la real disposición de las
Fuerzas Armadas; cuestión que les lleva a integrarlas al poder56. Este fue un error no menor

53
Recordemos que la Unidad popular llegó a la presidencia por un magro margen de votos, menos de
cuarenta mil, que globalmente constituía un 36,2% del e lectorado.
54
" Así, por ejemplo, Eduardo Freí sostenía "Chile no puede quedarse atrás; si no salvamos a Chile haciendo
una revolución en libertad, llegará una mañana que reinará el odio, el temor y la irracionalidad", Osear
Pinochet de la Barra, El pensamiento de Eduardo Frei (Santiago de Chile, 1983), p. 172. Jaime Castillo
Yelasco, Jacques Chonchol y Jaime Silva Solar, Cfr. "Informe sobre el concepto de revolución en libertad",
aprobado en el Congreso Nacional del Partido Democratacristiano en agosto de 1966 "La revolución en
libertad es el paso de la sociedad capitalista a la sociedad comunitaria ( ...) este proceso se efectúa por el
pueblo, conducido por el partido y ejecutado por e l gobierno", Cfr. (El Mercurio, 28 de agosto de 1966).
Francisco Javier González Errázuriz, El partido Democratacristiano: la lucha por definirse (Santiago, 1989),
hasta ahora el análisis más penetrante. Femando Suau Baquedano, La democracia en el PDC chileno: de la
ambigüedad a la crisis institucional ( 1917-1979) (Santiago de Chile, 1989). BRA YO LIRA, Bemardino,
«Ejercito y Estado de Derecho en Chile», Estudios Públicos, 61 (verano de 1996).
55
KLErN, Naomi, la Doctrina del Shock, El auge del capitalismo del desastre, Editorial Paidós SA ICF.,
trad. Isabel Fuentes García, Albino Santos, Remedios Diéguez y Ana Caerols, Buenos Aires, 2008, op. cit.,
Eág.97.
6
'·En Chile. esto ha sucedido tan solo en dos ocasiones, ambas durante el siglo XX: una en 1924 y la otra en
1973. En las dos, a petición de los propios políticos de partido.., BRA YO LIRA. Bemardino, ibídem, pág.
234.

25
26

57
del gobierno de Salvador Allende , como también lo fue el dejarse llevar más allá de lo
razonable por la influencia de Fidel Castro y su Revolución. Concordante con ello CEA
EGAÑA afirma, "Es peligroso a la vez que incentivante de la intervención militar, nombrar
en posiciones políticas decisivas a los uniformados"58 • Lo es porque les proporciona a estos
la sensación cierta de que pueden tomar el mando de la nación en iguales o mejores
condiciones que los gobernantes civiles. Una última razón para convencer definitivamente a
las Fuerzas Armadas de intervenir fue una desafortunada decisión del gobierno, "En
respuesta a las presiones de las que era objeto por parte de la CIA [el presidente Allende],
creó un ejército paralelo denominado Grupo de Amigos del Presidente [GAP], y Fidel
Castro respaldó la iniciativa. El ejército chileno no podía consentirlo"59 •

En Chile podríamos afirmar sin temor a equivocarnos que la verdadera revolución60 se


produjo a partir del violento golpe de Estado de 1973 que permitió el ingreso por la puerta
ancha de una serie de ideologías que antes solo se habían deslizado subrepticiamente en
nuestro escenario republicano; ellas se instalan como base para la formulación de una
nueva institucionalidad. Dos de ellas al menos, han sido objeto de intenso debate; pero hay
una tercera que ha merecido menos atención y que en esta parte de nuestro trabajo tenemos
la intención de redimir; nos referimos a la Doctrina Cristiana, que era el referente
ideológico de muchos de los comisionados y de la gente que asesoraba al Gobierno Militar.
Tampoco podemos dejar de considerar la influencia ejercida por lo que podríamos
denominar, el/actor internacional, donde efectivamente se estaba librando una lucha por la
62
hegemonía del planeta61 cuya batalla decisiva empezó a gestarse en este lejano país . La

57
Analistas Soviéticos rescataban este aspecto: "Se advierte que los intentos del gobierno de involucrar a los
militares en política pueden despertar sus apetitos de poder y proporcionarles experiencia en la administración
del Estado". ULIÁNOVA Oiga, «La Unidad Popular y el Golpe Militar en Chile: Percepciones y Análisis
Soviéticos}>, Revista de Estudios Públicos, 79 (invierno 2000), pág. 98.
58
CEA EGAÑA, José Luis, Derecho Constitucional Chileno, tomo I, óp. cit., pág. 41.
59
WEINER, Tim, Legado de Cenizas, La Historia de la CIA, óp. cit., pág. 331.
60
"El objetivo primero de toda revolución es crear e institucionalizar un orden político nuevo en sustitución
del anterior" JAUREGUI, Gurutz, La Democracia en la Encrucijada, óp., cit., pág. 82 [la cursiva es nuestra].
61
[El PS] "sostuvo que el enfrentamiento político nacional formaba «parte del cuadro general de la lucha
revolucionaria en América Latina y en mundo entero ... }> La revolución chilena era así concebida como un
eslabón dentro de un proceso internacional". CORVALÁN MARQUEZ, Luis, Los Partidos políticos y el
Golpe del J1 de septiembre, óp. cit. pág. 57.
62
"En el contexto internacional de la época -el mundo bipolar de la guerra fría-, este proceso político,
esencialmente chileno y protagonizado por actores chilenos, adquirió a la vez dimensiones de un
enfrentamiento indirecto, pero profundamente significativo, de la guerra fría". ULIÁNOVA, Oiga (2000)
ibídem, pág. 84.

26
27

situación mundial se había polarizado irremediablemente y a guisa de los relatos de


Homero, se hace combatir a sus mejores guerreros63 a fin de evitar un derramamiento
mayor de sangre. El enfrentamiento se produciría en un escenario mínimo, cuasi
referencial, que permitiría establecer si era posible esta revolución en un escenario
64
democrático liberal .

Esta opción, a primera vista inocua, resulta una cuestión crucial desde el punto de vista de
la filosofía política para entender el proceso que iniciaba Chile a mediados de los setentas.
Resulta atingente aquí la observación de Schmitt cuando introduce sus aportes al
pensamiento contrarrevolucionario subrayando la importancia de redimir la tradición en el
pensamiento político, cuestión sentada por BONALD en los siguientes términos:

" La tradición es ante sus oídos la única posibilidad de alcanzar e l contenido que la creencia
metafísica del hombre puede aceptar, porque la intel igencia del individuo es demasiado ílaca y
mísera para conocer por sí sola la verdad" 65 .

Es entonces un aspecto trascendente de la postura de las autoridades militares, congruente


con el tradicionalismo teológico, que reconoce sus antecedentes en pensamientos de
filósofos católicos del estado 66. En otro texto emblemático se puede leer:

«Frente a esa lucha entre una espléndida tradición cristiana en la cual aún palpita la vida, una acción
revolucionaria inspirada por la manía de novedades a la que se refería León XIII en las palabras
iniciales de la Encícl ica "Rernm Novarum ", es natural que el verdadero contra-revolucionario sea el
defensor nato del tesoro de las buenas tradiciones, porque ellas son los valores del pasado cristiano
67
todavía existentes y que se trata exactamente de salvar» •

Como puede apreciarse, existen decisivas razones para abordar este aspecto de nuestros
orígenes constitucionales. No hacerlo en este trabaj o implicaría cercenar una parte relevante
de la integridad del cuerpo doctrinario que en la actualidad nos rige y que suele ser motivo
recurrente de nuestras quejas.

63
HOMERO. La !fiada. canto 111.
6
Al menos como afirma JOCEL YN HOLT, [para los bloques mundiales] "Chile sería w1 test case que
~
comprobaría si ello era posible o no", El Chile Perplejo, óp. cit., pág. 93.
65
SCHMITT, Carl, Teología Política, cuatro ensayos sobre la soberanía, Editorial Struhart & Cia, Trad.
Francisco Javier Conde, Buenos Aires, 1998, pág. 76.
66
Ibídem, pág. 75.
67
CORREA DE OLIVEIRA, Plinio, Revulm.:iún y Conlra- Revo/11ción, Editorial Apóstol Santiago, segunda
edición chilena, Santiago de Chile, 1992, pág. 98.

27
28

Capítulo I

LA DOCTRINA CRISTIANA

Se ha afirmado, creo yo con corrección, que las circunstancias históricas que propiciaron el
golpe militar mancomunaron fuerzas de distinto origen. No puede extrañar, entonces, que
estas diferencias afloraran a la hora de tomar decisiones claves, tanto en lo referido al
camino que se debía seguir, cuanto al contenido y duración de la excepcionalidad. La nave
estaba «entregada merced de los vientos»68 dado que pilotos castrenses poco sabían de las
acciones que se debían ejecutar, al menos en estos primeros momentos del golpe militar.

Está suficientemente demostrada la inconsistencia programática de esta primaria fase del


régimen militar, especialmente reflejada en las proclamas y medidas que tomaron las
autoridades golpistas en las semanas siguientes al 11 de septiembre; son numerosos los
documentos que apoyan esta tesis ahora bastante indiscutida69.

Pero ello no significaba de manera alguna que todos los actores pecaran de estas mismas
indecisiones y dudas. Se sabe también que desde un punto de vista político, las fuerzas
civiles ya habían delineado una idea bastante precisa de lo que debía hacerse70• Jaime
Guzmán es el principal adalid de esta postura y por supuesto el hombre encargado de llevar
adelante las pretensiones de los grupos civiles más influyentes del naciente régimen. Es
también representante de una fuerza muy relevante aunque poco visibilizada, emparentada
con las elites más cercanas a la Iglesia más conservadora.

68
DE AQUINO, Tomas, De Regimine Principum [el Gobierno Monárquico), testo latino y traducción
castellana por D. León Carbonero y Sol, Sevilla, Imprenta y Librería de O.A. izquierdo, 1861, libro I cap. l.
69
Cfr. V ERG ARA, Pilar, Auge y Caída del Neoliberalismo en Chile, Flacso, Santiago de Chile, 1985, pág.
64; CRISTI, R. El Pensamiento Político de Jaime Guzmán, óp., cit., cap. 3 y passim.; En análogo sentido
BOENINGER, Edgardo, Democracia en Chile: lecciones para la gobernabilidad, Editorial Andrés Bello,
Santiago de Chile, 1997, págs. 256-257.
70
Esta cuestión será desarrollada latamente a propósito del Autoritarismo.

28
29

Esto se puede visualizar ya en el Acta [secreta] Nª l de la Honorable Junta de Gobierno


de fecha 13 de septiembre de 1973 en la cual se señalaba que el profesor universitario
Jaime Guzmán estaria encargado de estudiar la promulgación de una nueva Constitución
Política del Estado7 1.

Guzmán representó, en un primer momento, la postura política y jurídica de la derecha más


apegada a la iglesia, que propugnaba ideológicamente un cierto rechazo a la secularización
excesiva de la sociedad chilena. Esta venía en un proceso de pérdida de influencia
especialmente a partir de los años veinte [sino antes] y se manifestaban además, claramente
contraria a las posturas de la izquierda marxista, radicalmente aconfesionales.

Este sector arrastraba hacía tiempo, una clara antipatía por el estilo de política que se estaba
practicando en nuestro país; criticaba su pluralismo ideologizado y radicalizado que
amparaba cualquier modalidad de lucha, en un escenario bastante excedido. No solamente
en lo político, sino que en todos los espacios de la vida pública, especialmente en el
universitario 72• Ya veremos que será éste el principal escenario ocupado por Guzmán para
iniciar la ofensiva conservadora destinada a controlar estos «excesos» del gobierno
marxista y plantear la idea de una nueva institucionalidad, que será posible, años después,
en el gobierno no democrático de las Fuerzas Armadas.

La propuesta de lucha extra instituciona/73 levantada por el partido socialista por un lado y
las diversas acciones propiciadas especialmente desde la Casa Blanca, particularmente a
partir de la administración Nixon, venían a ser la culminación de una serie de decisiones
extremas74 que finalmente desembocarian en las desgraciadas circunstancias del 11 de

71
"el 13 de septiembre de 1973, en las Actas Secretas de la primera sesión de la junta de gobierno se consigna
lo siguiente: «Se encuentra en estudio la promulgación de una nueva Constitución Política del Estado,
trabajo que está dirigido por el Profesor Universitario Dn, Jaime Guzmán,/', CRISTI y Ruiz-Tagle, La
República en Chile, óp. cit., pág. 192.
72
"Desde el primero de agosto gozo de esta benéfica condición [de jubilado], gracias a la cual comienzo a
recuperarme de la asfixia que ya me producía la Universidad de Chile, en donde la perversidad demagógica
sigue explotando al candor de los muchachos y la bonhomía de muchos catedráticos", MILLAS, Jorge, «Carta
a Luis Oyarzun de 9 de septiembre de 1970»: En Cartas Salidas del Silencio [Selección y notas de Pedro
Pablo Zegers; Thomas Harris y Daniela Schütte], LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2003, pág. 102.
73
La Comisión Agraria del PS exponía en un documento de la época: «el problema central que enfrenta el
proletariado; esto -agregaba- históricamente, se ha visto, es imposible sin una revolución violenta»,
CORVALÁN MÁRQUEZ, Luis, Los partidos políticos y el Golpe del 11 de Septiembre, editorial
Universidad Bolivariana, segunda edición, Santiago de Chile, 2004 pág. !OO.
74
No solo provenientes de éste partido, sino de casi todos los actores del juego político partidista.

29
30

septiembre de 1973, en una fonna tan agreste que dif!cilmente pudo ser prevista por alguien
que razonara en términos de política tradicíonal15 . Veremos que Ja mayor responsabilidad
en esta actuación institucional dei Ejército corrió por parte de la temida Doctrina de Ja
Seguridad nacional impulsada desde Washington.

"Un dispositivo clave de la estrategia contrainsurgente fue la capacitación de oficiales de las


fuerzas Armadas de la Región en la Escuela de las Américas [.,.] En casí cuatro décadas instruyó a
más de 60.000 militares y policías, entre ellos a varios oficiales que luego fueron parte de distintas
dictaduras, cuando no los propios dictadores, y/o responsables de violaciones de derechos humanos
en gobiernos civlles"16 ,

Decíamos que los principales sectores nacionales que apoyaron eJ golpe de Estado (no los
únicos) estaban constituidos por la derecha, cereana a la Iglesia Católica y la Democracia
Cristiana (al menos en sus cúpulas más visibles); debemos incluir también a los
economistas provenientes de la Universidad de Chicago, La actuación más importante de)
abogado gremialista en este periodo fue precisamente respaldar estas facciones en el seno
del gobierno militar77. Además de eHo, velar porque las posturas doctrinales sustentadas por
estas tuvieran una real concreción en el entramado institucional del Régimen Militar,
particularmente en el texto Constitucional, que es lo que ahora nos ocupa.

Debemos poner de relieve que la Constitución de 1925 cayó en una suerte de pérdida de
eficacia, merced de la excesiva ideologización del debate político que resultaba cada vez
más radicalizado más concretamente a partir del gobierno de Eduardo Frei y su Revolución
en Libertad. Debemos mencionar aquí la decisiva influencia de los Estados Unidos en
eventos que dieron un giro a 1a secuela natural de Ja política nacional, favoreciendo las
candidaturas falangistas en los años sesentas 1 amparadas y financiadas por esta. potencia78 ,

"Parte del atractivo del programa de la Unidad Popular se halJaba en la promesa de realizar cambios
drásticos,, pero sin violencia. Paradójicamente, en este programa nada se dijo de las reformas

15
«Intentar transitar el camino político instítuctonal sin tropiezos hasta alcanzar el objetivo final, era solo una
ilusión, tma frágil ilusió1rn, ALTAMIRANO, Carlos, Dialectfca de una derrota, Siglo XXI Editores S.A.,
MW-:ico D.F., 1977, pág. 67.
¡g ANSALDI, WaJdo y Giordano, Verónica, América !A.tina, La Construcción del O,.den, tomo ll, De las
socíedades de masas a las sociedades en procesos de reestructuración, A riel, Buenos Aires 1912, pág.489.
77
"Guzmán guia los pasos iniciales de la Junta Militar, juega un p~J decisivo en la fonnación y
consolidación del nuevo régimen político y Sé convierte en su Kronjurist [,,.] esta estrecha colaboración[,.,]
se extenderá hasta 198-1, año en que se promulga la nueva Constitudón", CRISTI, Renato, El Pensamiento
Político de Jaime Guzmán, óp. cit., pág. 34.
:i Vid. KORNBLUH, Peter, lfJs EEUU y el derrocamiento de Allende, Ediciones B Chile. S.A, 2003.

30
31

constitucionales, lo que es curioso y hasta absurdo en un país legalista y en el cual , sobre todo la
Carta Fundamental, sirve de dique a la tabla rasa de los derechos adquiridos. Obviamente, este
si lencio no era olvido ni ignorancia, sino que táctica o estrategia, como en esos años se decía, pues
pronto se constató la existencia de los resquicios legales. Acudiendo a estos se buscaba interpretar
la legislación capitalista para aplicarla según una mentalidad socialista. Era cuestión de manipular o
instrumentalizar el Derecho burgués, prescindiendo de los valores que le infundieron sentido
legítimo, para restringirse a su neutra envoltura formal. Amparado en precedentes exegéticos y
exprimiendo al máximo las potestades del presidencialismo seria, en definitiva, factible avanzar así
sobre el filo de la legalidad" 79

La idea que nos parece pertinente destacar aquí es que en la medida que nos vamos
a lejando del respeto debido al texto constitucional empiezan a emerger nuestras crisis
institucionales. Partiendo de un orden impuesto no pocas veces manu militari solemos ir
relajando sistemáticamente nuestras costumbres cívicas para caer inevitablemente en
situaciones de anarquía. Esta asonada termina, generalmente, por medios radicales,
cruelmente. De allí un nuevo ciclo.

Dadas estas expresiones, queda claro que sostenemos la inevitabilidad del quiebre
institucional del 11 de septiembre de l 973 80 y discrepamos con aquellos que piensan que
pudo resolverse por vías constitucionales81 • Ello no era posible por muchas razones,
bástenos una pocas que a modo de síntesis: Nadie propuso detener la dinámica de los
hechos; nadie parecía apreciar las bondades de la democracia; las cúpulas políticas estaban
ideologizadas cuando no contaminadas con los intereses y capitales extranjeros que jalaban
hacia los extremos; en fin, muchos parecían festejar este estado de cosas. Pero estos
revolucionarios, como afirmaba Maquiavelo «tenían la debilidad de Savonarola; eran
capaces de conducir hacia un precipicio, pero eran incapaces de concretar sus ilusiones:
82
"pro fe tas desarmados"» •

79
CEA EGAÑA, José Luis, Derecho Constitucional Chileno, óp. cit. tomo 1, pág. 39.
so "Hacia 1973, el gobierno, actor de la última escena del drama, estaba técnicamente caído. Por eso es que,
entre otras, las gestiones de conversaciones del Cardenal Raúl Silva H. y las entrevistas de Allende-Aylwin,
no llegaron ni podían llegar a ningún resultado". CARRASCO, Sergio, «La Crisis político constitucional del
11 de septiembre de 1973, Antecedentes y consecuencias», en Revisra de Derecho de la Pontifica
Universidad Católica de Va/paraíso. XXV (2004). pág. 123.
81
"No era inevitable el desplome del orden democrático. Los colapsos democráticos no son el resultado fatal
de factores que empujan a los actores y a las instituciones hacia el precipicio, sin poder hacerse nada para
impedirlo", HUNEEUS, Carlos, Chile 1111 país dividido: la actualidad del pasado, Catalonia, Santiago, 2003,
rág. 38.
2
MOULIAN, Tomás, «Tensiones y Crisis política: Análisis de la década de los sesenta» en MOULIAN,
Flisfich, Ángel y Aldunate, Alfonso, Estudios sobre sistema de partidos en Chile, Flacso, Santiago de Chile,
1985, pág. 109.

31
32

Sabemos quién se alzó con el triunfo ide-ológico, seguramente porque puso más fichas en
este juego; aunque sería infundado hablar de una suerte de cooptación de las Fuerzas
Armadas por esta potenda83 • Lo más claro es que e! mismo gobierno de la UP dio algunos
(malos) pasos para hacer justificahle, para parte importante de la ciudadanía, el golpe
militar. A ello debemos agregar, una mayoría opositora que nunca dejó de serlo y que
posibilitó la viabilidad política del golpe de estado84. La Corte Suprema también aportó con
su granito de arena en esta debacle institucional al insistir que su rol era «aplícar sin más las
leyes sean buenas o malas»85 . Esto, que en periodos de nonnalidad es aplaudible, es
repudiable en momentos que el sistema político está en juego.

Las cortinas de una época se cierran trágicamente el 11 de septiembre de 1973, como


consecuencia de una polarización buscada afanosamente sin atender a sus consecuencias
lógicas. Los programas presidenciales de Frei y Allende proponían cambios ambíciosos y
radicales que precisaban <da formación de un gran bloque democratizadon;Só lejos de eHo.
estos proyectos se orientaron más por una racionalidad competitiva [radical] que por una
racionalidad cooperativa.

Todas estas circunstancias,. de una u otra fonna, condicionaron muchas de las decisiones
que se tomarían de allí en adelante. Nadie podía esperar que pudieran proyectarse futuras
normas de convivencia sin atender a este terrible escenario, La historia no podría dejar de

t~ "Se calcula que desde 1970 a t 973 el gobierno norteamericano habría invertido ocho millones de dólares en
acciones encubiertas de apoyo a La oposición a ta UP", JOCEL YN HOLT, Alfredo, óp,, ch., pág. 126; En el
mismo sentido KORNBLUH, Peter, ÚJS EEUU y el derrocamiento de Allende, Ediciones B Chile. S.A, 2003,
especialmente documentos págs. 133~224.
84
"El apoyo general de la opinión a la intervención militar, reoonociendo la ruptura del consenso ya
producida mucho antes, fue un factor decisivo para precipitar hl crisis... CARRASCO. Sergio, «La Crisis
Político..Constitucional del 11 de Septiembre de 1973. Antecedentes y Consecuencias>l, Revista de Derecho,
XXV, Universidad Católica de Valparaíso [20041 pág. 124.
85
BRAVO LIRA cita los siguientes anteoedentes: «Corte Suprema, Sentencia, 25 de mayo de 1%2,
considerando 17, en Revista de Derecho y Jurispn.rdencia, 59 (Santiago de Chile. 1962). La misma doctrina
es reiterada en los discurSoS inaugurales del afio judicial posteriores. Gonzalo Vicente Molina. "La Memoria
anual del Presidente de la Córte Suprema 1919-1976", tesis, Facultad de Derecho, Universidad de Chile, 1976
(inédita). Últimamente, Enriqué Cm:-rea Labra, Dtscurso de inauguración del u.tio judiéia.l 1992: "La ley la
dicta el poder político -Poder Ejeeutivo y Poder Legislativo- y ellos dicen lo que es just(l, sin que le sea
permitido al juez discutir o dudar de la justicia que la ley encierra", en El Mercurio, 3 de marzo de 1992.
Bemarrlino Bravo Lira, "luda:. minister aequitatis. La integración del derecho, antes y después de la
codificación". en AHDE. 61, 1991, Enrique Navarro Beltrán, "La Judicatura analizada por los Presidentes de
la Corte Suprema. Veinticinco afios de promesas incumptidas"; en Estudios Públicos, 54 {Santiago de Chile.
1994)», pág. 248.
Sil MOVLIAN. Tomás, «Tensiones y Crisis politica: Análisis de la dtkada de los sesenta,, óp. cit. pág. 67.

32
33

aprender de sus errores, no a tan alto precio. La dureza de la dictadura militar otorgó
todavía mayores causas de dolor.

Las Fuerzas Armadas llegan al poder bajo la consigna de ser garantes de la


institucionalidad87 y los valores patrios y religiosos88, cuestión que correspondía en gran
89
medida a la realidad del momento . Obedecía también a un rol que le había endosado la
clase política a lo largo de su extensa historia republicana90. Otro aspecto que resaltó en
esta primera etapa fue el marcado tinte legalista que secundaba sus actuaciones. Esta
meticulosidad llamaba la atención; desde los primeros bandos se trasuntaba un rebuscado
estilo j urídico, contrapuesto con las circunstancias urgentes que rodearon la caída del
gobierno constitucional. La mano normativa, ciertamente civil, se vio desde el primer
momento y las ideas tras ellas, claras.

Si bien consideró el gobierno de facto preservar la Constitución de 1925, lo cierto es que a


poco andar se impone la tesis de Jaime Guzmán, para quien se estaba frente a un proceso
fundador ( de una nueva institucionalidad), y ello requería una nueva norma fundamental.
De hecho es el mismo Guzmán quien extiende el certificado de defunción al viejo texto
político. ElJo acontece en una publicación de diario "El Mercurio" de fecha 5 de octubre de
1975 [pág. 27] en la cual se discurría acerca de la «Necesidad y trascendencia de las Actas
Constitucionales» en que se da un enfoque definitivo al tema.

" Nadie que lea el texto de la Constitución de 1925 (incluso con las reformas expresas que se le han
hecho hasta la fecha), y que lo confronte con la realidad político-institucional imperante, puede
adquirir un varadero convencimiento de que aquella está vigente, por mucho que se diga que ello es

87
"Los miliares fueron llamados y cumplieron una obligación legal, porque el poder legislativo y judicial, el
congreso y la corte Suprema habían denunciado públicamente que la presidencia y su régimen quebrantaban
la constitución, los acuerdos votados ene parlamento y las sentencias [ ... ] cuando se producen en el país
condiciones que no se han producido nunca, como en Chile, tan claras y abundantes en la historia del mundo,
el derecho a la rebelión se convierte en deber. Es un derecho jurídico proclamado por todos los tratadistas e
historiadores como el padre Mariana en España", Frei Montalva, Eduardo, declaraciones al diario Español
ABC, publicadas el 10 de octubre de 1973, citado por BRAVO LlRA, Bemardino ( 1996), óp. cit., pág. 252;
Cfr. GRJSÁEV, Pavel y Chibiriáev, Stanilslav, Chile legisla el Fascismo, Editorial Progreso, traducido del
ruso N. Scherbakova, Moscú, 1980.
88
Véase los primeros bandos y decretos leyes del régimen militar.
89
" La no intervención estaba condicionada al desempeño de los dirigentes civiles, pero no a un principi_o
definido de lealtad a la autoridad civil. Los oficiales chilenos se veían a sí mismos como los guardianes de la
Constitución" , VALENZUELA, Arturo, El quiebre de la Democracia en Chile, óp., cit., págs. 56-57.
90
"A esta transfonnación del régimen de gobierno corresponde otra del papel de las Fuerzas Annadas que, en
defecto del presidente, se convierten en puntales del Estado de derecho ... ", BRA YO LIRA, Bemardino
( l 996), Ibídem, pág. 241.

33
34

sin perjuicio de las otras refonnas que 13 Junta de Gobierno le haya introducido en e) ejercicio de su
Potestad Constituyente. La Constitución de 1925 está muerta en la realidad práctica y, lo que es aún
más importante, en la mente del pueblo chileno. Se gana, pues. en realismo si se le substituye por un
conjunto renovado de Actas Constitucionales, en vez de dejarla vivir para exhibir únicamente los
"colgajos" a que los hechos históricos la han reducido {Guzmán, 1975:27)."91

En un sentido similar se pronuncia CEA EGAÑA, para quien la Constitución de 1980 fue
concebida. estudiada, redactada y aprobada con el preciso propósito de reemplazar a 1a
Constitución de 1925. "Tras un breve lapso inicial de confusión o incertidumbre, no hay
duda que el Gobierno de la época tuvo siempre presente la idea de implantar una Nueva
Constitución. probablemente a raíz de reputar fracasada a la precedente, Nunca se avanzó,
por ende, en la hipótesis de una modificación. por sustancial que fuera. de la Carta
Fundamental de 1925'~92•

Parte importante de la doctrina extiende la vida de la Constitución de 1925 hasta el mes de


marzo de 1981 93 cuando se inicia la vigencia del nuevo texto; para otros, su vigencia habria
concluido antes del l l de septiembre de 197394, En estrí<:to rigor discrepamos de ambos
planteamientos; del primero porque efectivamente el hecho mismo que se conculcara y se
tratara de violar la Constitución especialmente mediante el execrable mecanismo de los
resquicios legales95 , implicaba que se estaba frente a un Constitución que aunque
agonizante, plenamente vigente; esta vida accidentada de la Constitución de l925 comenzó
a manifestarse tempranamente. Solo regiría plenamente a partir del año 1932) esto es, <:así
una década después de su promu!gación, en el segundo gobierno de Arturo Alessandri
Palma.

91
Citado por CRISTI, Renato ( 1993) óp. cit, pág. 238.
91 CEA EGAJ\JA, José Luis, El Sistema Constitucional de Chile. Síntesis Critica, Facultad de Ciendas
Jurídicas y Sociales, Universidad Austral, Valdivia, 1999, pág. 22.
93
La Constitución Política de 18 de septiembre de 1925, rigió ha.<rta el 11 de mar.ro de {981, esto es, por algo
más de 55 años, al ser reemplazada por la constitución Política de la República de Chi1e de 11 de septiembre
de 1980", CARRASCO D .• Sergio, Génesis y Vige,,,;UJ de los textw Constitucio11<1les Chilenos, óp. cit.,

~ ª~i1 fi
4
6
de septiembre, Chile ya no tenía ni institucionalidad verdadera ni democracia auténtica y vivía una
virtual anarqu!a política, económica y social", ROJAS, Gonzalo, Achurra. Marcela y Dussaillant, Patricio
(eds.), Derecho Pólitico, A.puntes de Clases del profesor Jalme Guzmán Errá:turiz, Ediciones Universidad
Católica de Chile. Santiago 1996, pág. 120.
95
Cfr. NOVOA MONREAL, Eduardo, Los resquicios Legales. Un ejercicio de Lógica Jurídica, ediciones
BAi, Santiago, 1992.

34
35

La prolongación de su vigencia más allá del 11 de septiembre de 1973 no parece ajustarse a


la realidad; un gobierno de facto es opuesto a un gobierno constitucional «La fuerza
nonnativa ya no arranca de una manifestación de poder constituyente, sino de la decisión
del gobernante»96. Como afirma Renato CRISTI, siguiendo este mismo razonamiento, "en
el mismo instante en que la junta militar asumía el poder constituyente, es decir a partir del
11 de septiembre de 1973, la Constitución de 1925 dejaba de existir. Su inviolabilidad y
supremacía habían sido de hecho sobrepasadas"97 .

En ello concordamos con nuestro viejo profesor de Derecho Constitucional Enrique Pascal
García-Huidobro que en sus clases narraba con cierta perplejidad que él nunca pensó que
un país pudiera funcionar sin una Constitución como ocurría en aquella época (primeros
años de la década de los ochenta) en Chile; aunque debemos reconocer que en los hechos se
produjo un fenómeno de desconstitucionalización o cuasi desconsagración del texto, lo cual
significó que éste pasó a tener el valor de simple ley que, para fines funcionales, se decía
vigente, como una espuria señal de un respeto a la legalidad que realmente no existía 98.

Al parecer las ideas de Carl Schmitt y su decisionismo, procedentes de vía peninsular,


tuvieron protagonismo es este lapso de nuestra historia constitucional. La Junta de
Gobierno estaba segura de ejercer el poder constituyente99 y seguramente creía tener la
representatividad de la ciudadanía [la soberanía]. Esta vieja cuestión, de quien tiene el
poder o derecho de hacer una Constitución es algo que se remonta a la historia misma del
constitucionalismo y desde el abate Sieyes que se viene diferenciando el poder
constituyente y el constituido. Nuestra doctrina ha utilizado desde aquella época [ingreso

96
VERDUGO M., Mario y García Barzelatto, Ana M., Manual de Derecho Político, Instituciones Políticas,
tomo 1, Editorial Jurídica de Chile, tercera edición, Santiago, 2.000, pág. 289; asimismo del mismo autor,
«¿Se encuentra vigente la Constitución?». en Emilio Pfeffer Urquiaga, Manual de Derecho Cons tituc ional,
Ediar Conosur, Santiago de Chile, 1999, págs. 131 -137.
97
CRlSTI, Renato ( 1993), óp. cit., pág. 238.
98
"El señor Silva Bascuñán señala que para él es evidente que en Chile, en ese momento, no tiene
constitución escrita. Se ha producido, agregó, un fenómeno de «desconstitucionalización» de las normas
constitucionales, las cuales han pasado a tener vigencia en el mismo que las leyes ordinarias", (Actas
Oficiales de la Comisión Constituyente, Sesión 14:4). Cfr. CRISTI, Renato ( 1993), óp., cit., pág. 242.
99
Los textos que dan cuerpo a las primeras modificaciones a la constitución son bastante elocuentes.

35
- - - - - - - - - - - - - - - - --

36

del influjo de Schmitt en nuestra doctrina] Ja nomenclatura «poder constituyente originario


~' conslttuyente
y puuer . J . •
uenvatlvo» //J-0
.

En rigor la noción de poder constituyente derivativo no aparece en la obra constitucional de


Schmitt, pues este utilizaba una terminología distinta 101 ; es más bien Sánchez Agesta quien
traspasa esta nomenclatura a nuestro proceso constituyente a través de Jaime Guzmán. La
teoría constitucional de Schmitt tiene gran impacto en la España de Franco y ello se debe
según Cristi, al hecho que el año J936 era un terreno propicio para que se manifestara esta
noción en toda su efectividad. -~La junta de gobierno que se constituye el 24 de julio de ese
mismo año invoca el Poder constituyente mediante ei decreto de 29 de septiembre, Este
decreto señala textualmente que "se nombra jefe de gobierno del Estado español aJ
excelentísimo señor general de división Francisco Franco Bahamonde, quien asumirá todos
los poderes del nuevo Estado [ ... ] de esta manera, concluye Sánchez Agesta [Curso de
Derecho Constitudonal Comparado, Madrid, Universidad de Madrid, 1974, pág. 470] se
atribuyen ai Jefe de Estado español una potestad constituyente para la definición de un
nuevo orden oonstitucionar• 102• No hay que ser demasiado perspicaz para entender que
estas concepciones fueron recogidas por la doctrina nacional para argumentar en similares
términos.

Si aceptamos este punto de vista, que se ha vuelto popular en Ja ciencia política: Quien
tiene el poder toma las decisiones [dictadura soberana103]; la decisión de hacer un nuevo
texto político aparee justificada; sin embargo es el mismo gobíemo militar quien se hace
cargo de la necesidad de una refrendación de la ciudadanía, Esta -se produce ulteriormente
con el acto del l l de septiembre de 1980, pero como vemos esta es solo una parte de la
cuestión.

100
"el uso de las expresiones (<Poder constituyente originario» y ({poder constituyente derivativo;, contribuyó
a enturbiar el sentido del proceso constitucíonal de Chile desde 1973 en adelante[ ... } sirvió para ocultar la
efectiva destrucción de la Coostitución del 25 por parte de la Junta Militar" CRISTI, Renato, ibídem, pág,
235. Discrepamos con este planteamiento principalmente con un argumento de sentido común: No se puede
:r;c~~~ ~i;::d=~tre «Constitución, ley (:Onstitucional y Poder constituyente>>, esté ultimo ,1se ejercita
mediante el acto de la dedsión polftica fundamental», Vid. SCHMITT. Carl, Teoría de la Comfitucián, óp.,
cit.., & 10, passim.
iw.CRIST{, Renato (1993), óp. cit., pág. 235.
\Ol SCHM!Ti, Car!, La Dictadura: desde los c;;mienzos del pensamiento moderno de la scberania hasta la
lucha de clases proletaria, Alianza Editorial, Primera reimpresión, 2003, Madrid, cap. 4, págs. 183--193;
SCHMlTT, Carl, Teoria de la Constitución, óp, cit., pág, 19.

36
37

Pero: ¿ Cuál era el contenido concreto de estas ideas que hemos denominado de origen
confesional, y en qué medida fueron recogidas en nuestro sistema político-legal?; ¿cuáles
eran las fuentes doctrinarias cercanas que recalaron finalmente en el ideario del régimen
militar y terminaron por asumir un rol protagónico en el texto constitucional?.

Un punto inicial lo encontramos en la Doctrina Cristiana, de la cual parecen emerger todas


las demás cuestiones y materias que fueron conformando el aparato de ideas que articularon
y le dieron sentido de unidad al texto constitucional. Hay aquí una concepción que se
presentaba como alternativa válida frente a las disyuntivas y falencias de una sociedad
enfrentada, que había aniquilado la vieja institucionalidad republicana. Como afirmaba
Máximo Pacheco casi tres décadas antes: " Monseñor Ketteler 104 es, tal vez, el único que
intuyó la idea de una reestructuración total del orden social y económico, fundada en las
ideas cristianas" 1º5• Hacía estas afirmaciones en el año 1947 y resultarían premonitorias. El
mismo Pacheco afirmaba luego que «único camino posible a seguir es el de realizar
prácticamente la doctrina social cristiana, sin complicidades con el régimen económico y
social existente [ ... ] Frente a la falsa mística del comunismo materialista, hay que levantar
la mística del cristianismo, enseñando y haciendo realidad sus ideales de redención
humana, moral y material» 106. Se pensaba pues, que una de las fa lencias del sistema
político previo al pronunciamiento militar era precisamente el no contar con un soporte
doctrinal que diera consistencia al sistema; esta debía arribar de la mano de una ignota
propuesta: el pensamiento cristiano.

104
" La aportación de Ketteler a la historia de las doctrinas políticas representa así el punto de vista del
Catolicismo en el mundo de la acción política dominada por las consecuencias de la Revolución. Su mayor
esfuerzo está ligado a las cuestiones sociales, dando vida y perspectiva a lo que se ha venido llamando
«catolicismo social»", BENEYTO, Juan, Historia de las Doctrinas Políticas, segunda edición revisada, 1950,
Aguilar S.A., Ediciones Madrid, pág. 420.
105
PACHECO, Máximo, Política Economía y Cristianismo, Editorial del Pacifico S.A. Santiago de Chile,
1947, pág. 48.
106
Ibídem, págs.2 18-219. «Creo que asistimos a la liquidación de cuatro siglos de humanismo antropocéntrico
[... ) El problema está en ver si por esta misma liquidación no hay algo nuevo que comienza y si por nuestra
parte no debemos trabajar en algo así como el esbozo de una nueva civilización de espíritu cristiano, análogo
a la civilización medioeval, pero que traerá consigo un conjunto de estructuras típicas radicalmente nuevas»,
CASTILLO VELASCO, Jaime, Lasfi1entes de la Democracia Cristiana, Editorial del Pacifico S.A. Santiago
de Chile, tercera edición 1972, págs. 37-38.[las cursivas son nuestras].Vid. MARTTAIN, Jacques, Para una
Filosofia de la Persona Humana, Club de Lectores, trad. Abelardo González, Rodolfo Martínez Espinoza,
Rafael Pividal (h) y Antonio Vallejo, Buenos Aires, 1984, pág. 235

37
38

Dada esta premisa. creemos pertinente hacemos una pregunta que muchas veces por obvia
se olvida y que resulta necesario punto de partida para comenzar el desarrollo de este tema;
y no es otra que tratar de dilucidar porqué concierne a la acción de la Iglesia abordar las
cuestiones del gobierno civil; interés que entendemos de antigua data. Ello bastante a
contramano de nuestra experiencia cotidiana donde suponemos e1 ideal secularizador ya
bastante afianzado.

La mejor explicación -creemos- se encuentra en el hecho de que la [glesia tradicionalmente


entiende que toda creación, deriva de Dios107 aun cuando pueda ser fruto del pecado; y por
ello ta sociedad terrena debe tender hacia el modelo divino 168; cuestión -de más está
decirlo- nunca abjurada por la Iglesia. ROMMEN Jo dice mejor cuando expresa "Así el
mundo, la naturaleza y el imperio de lo secular constituyen la subestructura de la vida de la
gracia, la Iglesia católica. le mediadora de la gracia, no puede ser indiferente a la estructura
y forma del mundo"109-.

Por su parte Luis SÁNCHEZ AGESTA, siguiendo esta línea argumental expresa que este
pensamiento corresponde "a una tradición desenvuelta en los pensadores cristianos, de los
que son hitos fundamentales San Agustín, Santo Tomás de Aq,rino y la Escuela teológica
espafiola del siglo XVI''nº. Aquí estaría )a base sobre la cual se apoya el sistema
doctrinario de la Iglesia, a lo que debemos sumar evidentemente las Encíclicas Sociales y
en medida importante, el Concilio Vaticano II.

Una explicación como la de Francisco SUÁREZ proveniente de la escolástica tardía nos


proporciona un sistema conceptual bastante preciso. El entiende que las sociedades
7
!0 "Para el cristianismo, la fuerza creadora y organizadora de la vida éS Dios, El fue antes de todo y por El.
todas las cosas subsisten; es el bien supremo y el fin último de la ex.istcncia~. PACHECO, Máximo. óp. cit..
~g.23.
°" Vid. Const Lumen Gentium N" 36, p, 4"; Gaudium et Spes Cap. IV, N~ 40, p. 3
109
4

ROMMEN, Heinrich A., El Estado en el Pensamiento Cat6/ico, un tratado de filosofia políti.ca, trad.
Enrique Tierno Galván, Instituto de Estudios Políticos, Madrid, 19$6, pág. l l,
11
" SÁNCHEZ AGESTA, Luis, op. cit. págs. 39-40. "San Agustín fue propiamente el primero que se plantea
el problema en toda su imegridad: la realización peregrina de 1a dudad de Dios supone la Constitución de un
orden temporal que en cierta manera es informado por el cristianismo. Santo Tomas partió para sus tesis
esenciales de la gran arquitectura teológica con que comprendió el universo [ ... J orden universal que tenia su
centro en Dios y la verdad revelsda, La gran escuela teológica espaftola del siglo XVI acepto como principio
base la doctrina sentada por Vitoria de que el Evangelio y la razón eran dos vías paralelas para el
conocimiento de una filosofía politica, pero por ello mismo euid6 siempre de mostrar ese paralelismo de la
verdad revelada y la verdad racionat Así se construyó un patrimonio tradicional de verdades que han llegado
hasta nosotros -como legado del pensamiento cristiano". Ibídem.
38
39

domesticas "se ordenan algo así como por naturaleza a una sociedad perfecta"; 111 en él se
afirma y se elabora la existencia de la sociedad política el «copus politicum mysticum» 112•
En esta formulación los individuos son capaces de percibirse a sí mismos como
universalidad, concurriendo a su respecto cierta comunidad de valores que transrniten de
13
manera organizada a la sociedad política' ; aquí Suárez avanza en la teoría política
escolástica asignando al pueblo un status jurídico original. Se concibe a la sociedad civil
como un cuerpo organizado con relaciones de interdependencia entre sus miembros.

Esta idea de organizar la sociedad a través de una serie de valores tradicionales de la


sociedad cristiana, nos parece de una centralidad innegable dentro de la postura de nuestro
legislador constitucional y por ello ha de ser pesquisado acabadamente en este trabajo, dado
que vendría a constituirse en piedra angular del desarrollo de estas ideas al interior de la
CENC.

Para responder las cuestiones que hemos planteado, se hace necesano hacer un breve,
acotado, pero necesario recorrido por la historia eclesiástica de fines del siglo XIX y siglo
XX, para escoltar desde su origen este pensamiento y las razones que le llevaron a recalar
en nuestro sistema político básico. Este nos parece el origen común de las principales
vertientes cristianas 114 que sirvieron de fuente doctrinal al constituyente y que terminaron
por unificarse en el texto político de 1980. Nos limitaremos, por supuesto a aquellas
tendencias que tuvieron acogida en nuestro país y en el texto de la Constitución.

115
Concretamente, a fines del siglo XIX, el Papa León X111 había detectado una importante
declinación de la influencia de la Iglesia en el mundo secular. La preponderancia que había
tenido ésta en la época medioeval, no había podido reeditarse posteriormente y la fe al igual

111
De Leg. 1, c.6, n. 22 [citado por ROMMEN, Heinrich A., la Teoría del Estado y de la comunidad
internacional en Francisco Suáre:. Madrid, C.S.I.C. (Consejo Superior de Investigaciones Científicas), 1951,
pág. 185)].
112
Ibídem [De Leg., IJI, c.1 1, n. 7], pág. 174.
113
'·Estos principios son, pues, principios cristianos, en el doble sentido de que están vinculados a una
tradición histórica y de que están en una conexión inmediata que los fecunda y confinna con las verdades
dogmáticas del Cristianismo. Representan, como lo ha llamado Juan XXlll, la concepción cristiana del orden
social. SANCHEZ AGESTA, Luis, los Principios Cristianos del Orden Político, óp. cit., pág. 20.
11
~ Aparecieron varias posturas que pretendieron centralidad en el pensamiento cristiano, la más importante es
el Personalismo; pero también otros los movimientos como Le Sillón, etc. Vid. al Respecto:
11
s Vincenzo G ioacchinoRaffaele Luigui Pecci; [Carpineto Romano, Estados Pontificios, 181 O - Roma, 1903J
Papa romano desde 1878 hasta 1903.

39
40

que la Iglesia misma, languidecían lastimosamente en medio de un mundo convulslOnado y


hostil; una sociedad alienada, víctima de la Revolución Industrial; de la modernización
secularizada y racionalista. El proselitismo sociaiista~materialista había tomado posiciones
de ventaja especialmente de las capas más desposeídas: de 1a sociedad urbana donde la
Iglesia había reclutado tradicionalmente su feligresía,

Atendido este escenario, el Papa León XIII decide impulsar una postura que habría de tener
enonnes consecuencias no solo al interior de ta Iglesia sino también en todo el mundo
social; cuestión cara a los intereses del catolicismo en general y del pontificado en
particular, Este impulso parte con la Encíclica Aeterni Patris del 4 de agosto de 1879, en
que presenta el sistema de Tomás de Aquino ..como la quintaesencia de todo lo bueno que
los otros doctores escolásticos han dicho"l 16•

El Papa exhortaba a todos los creyentes a volver a las fuentes directas:, la lectura de Santo
Tomas; era consciente que estas ideas estaban fuertemente arraigadas en el seno de ta
iglesia,. aun cuando a esas alturas había perdído cierta vigencia. Constituía una astuta
maniobra el ampararse en e] prestigio intelectual y la obra del Doctor Angélico en la ardua
tarea del reencantamiento popular y de reintegración institucional. Más adelante en el
Encíclica /nmortale Dei el Papa sugiere sutilmente la importancia de la alianza entre los
estados y la iglesia, y esa alianza implicaba tácitamente la renovación de los lazos
comunicantes entre la doctrina cristiana y el derecho' 17 • Esta es una estrategia que muchos
consideran vigente hasta el día de hoy en la «rglesia Conservadora».

Su promoción del pensamiento tomista suponía una idea que era particularmente apropiada
para )a Iglesia como útil en la batalla contra el libera1ismo 118 y socialísmo. León XIU

116
AUBERT, Roger, La Iglesia en el Mundo Moderno, Volumen 5 (De Nueva Historia de ta Iglesia),
Ediciones Cristiandad, Trad. T. Muñoz Schiaffmo, segunda edición, Madrid. 1984, pág. 175.
m URBrNA M., Emilio, «:Los principios orientadores de la Doctrina Social de la Iglesia y su influencia
dentro del proceso de in1.erprt::tación jurídica», Revista de la Facultad de Derecho Nº 58, Universidad
Católica Andrés Bello, Caracas (2003] pág. l 16: "El sedimentQ moral de casi 17 siglos galvanizaba
in.franqueablemente la dogmatica jurídica del Estado Liberal de Derecho junto al enunciado del pctesratem
adversum me ullam, nisi tibi datum esset desuperf«No tendrías cr:mtra mi ningún poder, si no se te hubiera
111
r.
dado de arriba». San /4,an. Cap. 19, Ver. l l Ibídem, pág. l t5.
León X111. " ... aun queriendo reaccionar en nombre dé la tradición eseolásti<:a contra una eoncepclón
individualista de la sociedad y de la propiedad, tenía sumo interés en no ofrecer apoyo alguno al aspecto
totalitario que solía presentar el socialismo doctrinario de su tiempo", AUBERT, Roger, La lglesffl en el
Mundo Moderno, óp, cit., pág. 153.

40
41

renovaba con esto el afán de Pío IX por fortalecer la autoridad de Ja Santa Sede, desde ya
vigorizada por la declaración de la infalibilidad papal, asistida por los avances en las
comunicaciones y el declive de la autoridad política local de los obispos en toda la Europa
continental 11 9.

No podría sufrir zozobras entonces la Iglesia con la centralidad y fortaleza de este linajudo
y contundente discurso; esta idea toma su punto de partida más significativo con la
posterior publicación de la encíclica Rerum Nova,·un/ 20, que si bien no tuvo un impacto
inmediato, representó un sólido programa de acción para el mundo laico y por supuesto una
revolución valórica sin precedentes. La encíclica representaba un verdadero programa de
gobierno y acción que empezaron a tomar en cuenta paulatinamente los distintos estados,
especialmente en Europa y particularmente en Alemania. La doctrina social de la iglesia
había hechos su estreno en sociedad y había llegado para quedarse.

l. Las Encíclicas Sociales

Rerum novarum 121 fue la culminación de casi medio siglo de reflexión de la Iglesia en tomo
a los logros y miserias de la Revolución Industrial. En este sentido, fue bastante más que la
réplica oficial del catolicismo al desafio planteado por Marx, Engels y el pensamiento
socialista; y debe considerársela en el contexto más amplio de una respuesta global a la
122
Ilustración, a la Revolución Francesa y al Liberalismo 123 • Es un punto de partida que se
va complementado posteriormente con otras encíclicas, especialmente con Quadragesimo
A nno 124 y mater
AJ AJ •
et JV1ag1stra.

Las «cosas nuevas» que pretende abordar el Papa en este segundo documento son delicadas
y las empieza a exponer en los siguientes términos:

119
PELLS, George, «Rerum Novarum, 100 años después», en Revista de Estudios Públicos Nº 50 (otoño
1993) pág. 182.
120
De fecha 15 de mayo de 1891.
121
"Su titulo, Ren1111 novarum ("Sobre la nueva situación"), indica el amplio espectro de este texto marcatorio
de una época". PELLS ( 1993), óp., cit., pág. 183.
122
PELLS, G. ( 1993), óp. cit., pág. 178.
123
U RB INA M . E., (2003), óp. cit.. pág. 11 6.
124
De fecha 1S de Mayo de 193 1.

41
42

"Una vez despertado el afán de novedades, que hace tanto 1iempo agita los pueblos.
necesariamente había de suceder que el desea de hacer mudanzas en el orden político se extendiese
al económico, que Jiene con aquel tanto parentesco. Efeclivamente [. .. ] el haberse acumulado las
riquezas en unos pocos y empobrecido la multitud y en los obreros la más clara sensación que de
su propio valer y poder han alcanzado. y la unión más estrecha con que unos a otros se han
Juntado: y,finalmente la corrupción de las costumbres, ha hecho estallar la guerra''w.

Estamos frente a una fuerte critica respecto de una sociedad que había extraviado su rumbo;
mismo que Ja ígiesia desde Roma pretendía reencauzar de manera decidida.

La sociedad de fines del siglo XIX estaba profundamente dividida, se había habituado a un
modeJo de subsistencia duro y anómico penetrado por conflictos entre capital y trabajo, La
denominada {<cuestión obrera»~ atrajo la atención del Papa León XIII forzándole a
intervenir en virtud de su «:deber apost61ico» 126• Su intención era restablecer 1a paz en este
mundo convulsionado1 por Jo que condena inequívocamente la lucha de clasesm. Pero
también era conscíente que la paz se edifica sobre fandamentos de la justicia: La encíclica
pretende proclamar las condiciones elementales de justicia en el escenario social y
económico que existía entonces.

Si bien condena la codicia y la usura rapa/18, también defiende e) derecho individual a la


propiedad privada eon tanta o mayor elocuencia que la que exhibe al oponerse al socialismo
y la propiedad estatal de todos los medios de producción. Este es un punto relevante, según
veremos. Subraya la importancia de la familia y reitera con firmeza que los problemas de
la socíedad no pueden resolverse sin la ayuda de la Iglesia 129.

125
Rerum Novarum ( 1] en Las Enclclicas Socia/es, Editorial Universidad Católica de Chile, Santiago de
Chile, 1961,pág.3.
i26 Rcrum Novarum [!] , op., cit.
, pag.
, 4.
117
"Pero esta condenación no es negar el heclto sociológico, ni mucho menos oposición de la Iglesia a las
acciones emprendidas para la promoción del proletariado [. "] la condenación de la Iglesia únicamente se
refiere a dos cosas a) a la teoria marxista de la lucha de clases. b) a ciertos métodos marxistas de la lucha de
clases.", VERDUGO M. Mario y GARCIA B. Ana María, Manual de Derecho Politico, Tomo H, Editorial
!~rídica de Chile. Santiago de Chile, se&,1nda edición. 1999, pág... 262.
,_, Este es un tema central que marca. una. d[ferencio dentro de las muchas coincidencias con el
neoliberalísmo.
21
' Esta es una vieja idea agustma de la salvación por medio de la gracia, ''Agustín descubrió en San Pablo la
afirmación de que sol-O la gracia de Cristo puede salvar al hombre, Esta doetrina, sobre la que volverá más
tarde continuamente, será uno de los pilar-es de su pensamiento y détenninará su alejamiento definitivo del
maniqueísmo y su conversión al cristianismo''. TEJEOOR CAMPOMANES, Cesar, lfistcrffl de la Filosofia,
en su marco cultural. Ediciones SM. Madrid, 1991, pág. f 09.

42
43

Aunque las desigualdades sean inevitables, no hay justificación natural o ética para la
130
hostilidad entre las clases sociales • El Papa León XIII quería difundir esperanza entre la
gente y poner freno al mismo tiempo, a los prejuicios y la codicia, pues " la situación de los
obreros es la urgencia del momento y nada puede ser del mayor interés, para todos, que el
131
deber de resolverla de manera justa y razonable" • Sitúa la cuestión de las prioridades, de
una manera distinta a la existente en la época.

132
A través de Rerum Novarum la Iglesia expresa su punto de vista en estas delicadas
situaciones humanas, individuales- comunitarias, nacionales e internacionales, formulando
una verdadera doctrina; un cotpus, que le pennite analizar las realidades sociales,
pronunciarse sobre ellas y dar orientaciones para la justa solución de los problemas que
puedan presentarse en la sociedad. Rerum Novarum le otorga a la Iglesia «carta de
ciudadanía» respecto a las realidades cambiantes de la vida pública, y esto se ratificará
posteriormente con otras cartas pastorales. Para resolver el conflicto que se había creado
entre capital y trabajo, Ren1m Novarum defendía los derechos fundamentales de los
obreros. De ahí que la clave del texto sea la dignidad del trabajador y, por esto mismo, la
dignidad del trabajo 133. Al mismo tiempo, el trabajo tiene una dimensión social, por su
íntima relación con la familia y e l bien común, porque se puede afirmar con verdad que el
trabajo de los obreros es el que produce la riqueza de los Estados..

En cuanto a la propiedad privada, el Papa es consciente que no es un valor absoluto, por


lo cual no deja de proclamar los principios que necesariamente lo complementan, como el
del destino universal de los bienes de la tierra134.Este concepto será recogido por los
publicistas quienes agregaran aspectos originales que enriquecen la discusión en torno a
estos tópicos.

El Papa le atribuye especial importancia a la intervención del Estado en este ámbito, en

13
º PELLS, G. ( 1993), óp. cit., pág. 186.
131
Ibídem.
132
" En ella se mantiene León XIII fiel a los puntos principales de la «Escuela de Lieja», heredera del
pensamiento social de Ketteler y de los miembros de la Unión de Friburgo. Terminaba así una importante
etapa en la historia del catolicismo social". AUBERT, R., La Iglesia en el Mundo Moderno, óp., cit., pág. 153.
133
Rerum Novarum lNº 17 p. 2•J óp. cit., pág. 20.
13
~ Rerum Novarum [Nº 18] óp. cit., pág., 2 1

43
44

efecto estima que, «en general no tiene el Estado o autoridad pública poder para prohibir
que existan. Porque el derecho de formar tales sociedades privadas es derecho naturales
de l hombre, y la sociedad civil ha sido instituida para defender, no para aniquilar, el
derecho natural; y si prohibiera a los ciudadanos hacer entre si estas asociaciones, se
135
contradiría a si propia ... » •

El Papa enuncia también el derecho «el salario justo», que no puede dejarse al libre
acuerdo entre las partes, ya que, según eso, pagado e l salario convenido, parece como si el
136
patrono hubiera cumpl ido ya con su deber y "queda libre y nada mas tiene que hacer" .

Como puede verse, estas nociones no pueden ser más divergentes con el status que tenían
137
las sociedades de la época, muchas de ellas enmarcadas en una lógica confrontacional y
egoísta que perjudicaba a las capas más pobres de la sociedad. No parecía posible y de
hecho no lo fue, que pudiera pensarse el mundo sin la obligada lectura de esta nueva
doctrina.

Para un lector contemporáneo la Encíclica de León XIU pudiera parecer un documento de


escaso valor y más bien reaccionario, pero lo cierto es que causó en su momento una
138
impresión explosiva . El siglo XX en general fue testigo de la enorme influencia de estos
textos en la vida social y política de los estados.

Una segunda encíclica importante en esta materia, según hemos adelantado, fue la
Quadragesimo Anno, que conmemoraba los cuarenta años de Rerum Novari1111, pero en un
contexto particularmente difícil 139, después de la Primera Guerra Mundial, un periodo
donde se hacía necesaria una nueva intervención de la iglesia en los temas centrales de la
sociedad.

135
Rerum Novarum [Nº 35 p. 2•] óp. cit., pág. 38.
136
Rerum Novarum [Nº 32], óp. cit., pág. 33.
137
"Aquí e l Papa se opone a la concepción librecambista de la competencia como única medida del precio del
trabajo y de cualquier otro precio, así como a la tesis marxista de la depreciación necesaria del Salario".
BAGET-BOZZO, Gianni, «Pensamiento Social Cristiano», en Diccionario de Política, 808810, Norberto;
Matteucci, Nicola y Pasquino Gianfranco, redactores de la edición en español, José Aricó, Martí Soler y
Jorge Tula, Siglo XXI Editores, decimocuarta edición en español, 2005, México D.F. pág. 1173.
138
BAGET-8OZZO, G. ibídem.
139
" Es preciso ubicar la Quadragesimo anno en el marco del gran esfuerzo concordatario de Pio XI, quien
intenta concentrar todas las fuerzas católicas en la jerarquía para que así pueda asumir ésta una representación
integral", ibídem, pág. 11 75.

44
45

En el cuadragésimo aniversario de la Rerum Novarum se perciben evidentes diferencias de


orden temático, entre la encíclica del Papa León X III y ésta de Pio XI; el escenario era
también distinto. La primera trata la cuestión obrera del naciente capitalismo industrial, en
cambio esta otra se extiende a todo el orden social. Contempla la evolución del socialismo
y las nuevas estructuras sociales después de la l º. Guerra. Se necesitaba en el nuevo
contexto, una nueva visión orgánica y ética del orden económico-social.

Quadragesimo Anno establece la naturaleza de la autoridad de la Iglesia en materia social


y económica y al mismo tiempo pone en claro la relación que existe entre la economía y
el orden moral. Su preocupación es la restauración del orden social quebrantado por la
Gran Guerra. Aquí se van perfilando ya algunas cuestiones que s uscitaban controversias
dentro de la fe ligresía y más de alguna división, según veremos.

Condena el Papa en similares términos al socialismo y al individualismo como


impedimentos para la restauración del respeto a la vida humana y a las costumbres
cristianas. Aun cuando ya Rerum Novarum mencionaba e l principio de subsidiaridad sin
darle este nombre; Quadragesimo Anno lo expone con toda claridad y justifica porqué los
superiores deben respetar la iniciativa de los inferiores y sólo interven ir para ayudarlos
140
cuando sea necesario ; esto no minimiza su sentido de solidaridad. Es este un aspecto
sobresaliente de este texto pontificio y su influencia, no está de más decirlo, ha sido
enorme.

Expone también las exigencias y condiciones del salario justo, y propone como medio
para atacar e l problema social, la cristianización de la vida económica y ejercicio de la
caridad. Así se oponía a los paradigmas del liberalismo y los echaba a tierra, superaba,
prejuicios se adelantaba a los tiempos y contribuye a una nueva filosofía social. Ello sin
perjuicio de levantarse a este respecto - también- algunas interpretaciones que varían
sustancialmente el sentido y alcance de estas ideas.

140
" ... habría que destacar que estas palabras no fueron adecuadamente comprendidas desde su misma
enunciación", SANCHEZ AGESTA, Luis, los Principios Cristianos del Orden Pulí1ico, Instituto de Estudios
Políticos, Madrid 1962, pág. 81.

45
46

Pero como hemos afirmado un tema princípal de este documento~ en lo que a nosotros
respecta, es precisamente el «Principio de Subsidiariedad». que representa una visión total
del problema, con un importante sentido esclarecedor. Es Utl principio fundamental de la
FiJosofia Política cristiana 141 según Sánchez Agesta y se expresa por el Papa Pío en los
siguientes términos:

«Nam etsi verum est; iclque historia /uculenter ostendit, ob mulatas rerum condiliones multa nunc
non nisi a magnis consociatlónibus posse praestari, quae supenore aetate a parvis etiam
praebebantur, fuum lamen inmo11unque manet in philosophia socialt gravissimum illud principium
quod neque moveri neque mutari potes/; sicut qrwe a singularibus hominibus propio mane el
propia industria possunt, perfici, nefas est eisdem eripere et wmmunilati demandare, ita quae a
minoribus et inferioribus communuatibus effid praestcwique possunt, ea ad maforem et altiorem
socu,tatem avocare iniuria est si.mulque grave dammum ac recti ordinis perturbatio: cum sociales
quaevis opera vi naturaque sua subsidium aj/erre membris corporis, socia/is deheat, numquam
vero eadem destruere et absorbere.»

«Minoris igitur momenti negotia et curas, quibus aloquin max1me distiniretur, inferioribus
coetibus expedienda permita! st1prema rei publicae auctoritas oponet; quo fiet, uf liberius,jonius
et efficacius ea omnia exsequatur, quae ad ipsam solam spectanl, utpote quae sola tpsa praes1are
possit: dirigendo, vigilando, urgendo, coercendo. prout CaSttS fert et necessilas posmlat, Quare
sihi animo persuastim habeant, qui rerum potiuntur: quo pe,fectlus, servato hoc ''suh~idia,,:-fi"
(}Í[l;cii princ;J12io, hieratchicus inter diversas <:onsociationes ordo viguerit, eo praestantiQrem /ore
socialem et auctoritatem et efficientiam, eoque feliciorem latioremque rei publicae statum,,. i 42

m "Nos hallamos, pues, ante un auténtico prlttdpio de fi{osofin social, principio que se define como
''inamovible"' e "'inmutable", y cuya violación representa una injustida; esto es, que en la mente del Pontífice
es prácticamente un principio jurídico de derecho natural", SÁNCHEZ AGESTA, Luis, !bidem, óp, cit, pág.
89,
142
«Pues aun siendo verdad, y la Historia lo demuestra claramente, que por el cambio operado en las
condiciones sociales, muchas cosas que en otros tiempos podían realizar inl'.::luso las as-0ciaciones pequeflas,
hoy son posibles sólo a las grandes corporaciones, sigue, no obstante, en pie y firme en la filowfia social
aquél gravísimo principio inamovible e inmutable: como no se puede quitar a los indivíduos y dado a 'a
comunidad lo que ellos pueden realizar con su propio esfüer::c e industria, así tampoco es justo,
constituyendo un grave perjuicio y perturbación del recte arden, quitar a las comunidades menores e
inferiores lo que effas pueden hacer y proporcionar y di;rselo a una sociedad mayor y más elevada, ya que
toda acción de la sociedad, por su propia fuerza y naturaleza, debe prestar ayuda a los miembros del cuerpo
oocial, pero no destruirlos y absorberlos,[ ... ]"Conv1ene, por tanto, que la suprema autoridad del Estado
permita resolver a las asoci{Wiones ¡pf,;1riores aq11ellos as11«tos y c11idados de menor importancia. en los cuales
por lo demás perdería mucho tiempo, con lo cual lograrla realizar más libre, más finne y más efica1mente
todo aquello que es de su exclusiva competencia, en cuanto sólo él lo puede realizar dirigiendo, vigilando,
11rgiendo y caslfgando, según el case requiera y la necesidad exija. Por tanto, tengan muy presente los
gobernantes que, mientras más vigorosamente reine, servido este principio de funci6n "subsidiaria", el orden
jerárquico emre las diversas. asociaciones, tanto más firme será no, sólo la autoridad, sino también la eficiencia
social y tanto más feliz y próspero el estado de la nación.». SANCHEZ AGESTA, Lui5, L;;,s Principi,:,s
Crlslianos del Orden Politico, óp, cit. págs. 86.88 {cursivas del texto original],

46
47

Un punto crucial planteado por Quadragesimo Anno decía relación con el tema de la
jerarquía, elemento activo en el plano social. Se planteaba aquí una unidad de la acción
social con la evangelización, " La unidad es la palabra de orden en una lucha que ya no
está situada en el plano inmediato del orden social, sino que se ha convertido en la «buena
y pacifica batalJa de Cristo>>, a la que deben unir «todos los hombres de buena voluntad .. .
bajo la guía de los pastores de la iglesia» (nº 61)" 143 • Esta postura, como veníamos
anunciado, distanció a algunos sectores afines a la Iglesia Católica y las posturas de estos
144
tuvieron fuerte impacto en diversos puntos del orbe . Especial mención merece el
pensamiento de Jacques Maritain quien inspira a una parte de la fel igresía Católica que
decide irrumpir derechamente en la vida política, con consecuencias relevantes en la
posterior historia política del país.

Por su parte la encíclica Mater et Magistra, ha reafirmado el Principio de Subsidiariedad


reproduciendo literalmente los términos con que fue enunciada por el papa Pío XI y
además ha precisado y matizado a lgunas de sus consecuencias más importantes y
especialmente aquellas con una connotación institucional más específica. Ello lo podemos
ver reflejado con mayor contundencia en la relación de los seres humanos con el Estado; la
enumeración de los modos con que este Estado interviene para «subsidiar» la vida
económica y finalmente "aplica directamente este principio a comprender la relación entre
145
el poder público y la iniciativa particular en el ámbito económico".

Al respecto sintetiza ROMMEN la importancia de estos textos cardinales, «Las famosas


encíclicas de León XIII y de Pío XI, particularmente la Rerum Novarum, del primero y
Quadragessimo Anno del último, descansan en esta concepción de la Iglesia como ayuda y
146
enseñanza del hombre en su vida social y política» • Son, por tanto, un guía para
feligreses y profanos, que inmersos en graves conflictos coyunturales no vislumbran

143
BAGET-BOZZO, Gianni, óp. cit., pág. 1175.
144
" La Guerra de España dividió a los católicos, ya que un grupo de intelectuales franceses, con Bernanos y
Maritain a la cabeza, toma una línea de desvinculación del nexo orgánico entre la iglesia y el estado(... ]
Maritain propone la distinción entre lo que un católico cumple en cuanto católico y lo que cumple por
católico. La primera acción pertenece al orden de la doctrina y el culto; la segunda al orden de la acción
histórica. Para este segundo tipo de acción se reivindica la autonomía". Ibídem.
14 5
SANCHEZ AGESTA , Luis, los Principios Cristianos del Orden Polírico, óp. cit., págs. 90-9 1.
146
ROMM EN, H., El Estado en el Pensamienro Católico, óp. cit., pág. 12.

47
48

soluciones concretas.

Hemos hecho esta detalJada relación atendido que~ tanto por la inteligencia y aplicación de
estos textos cuanto por las circunstancias en que estos fueron acogidos, marcaran
profundamente el debate político en el siglo XX. como también las pautas de la actuación
estatal; eon efectos concretos. especialmente a partir de los años cincuenta en adelante en
nuestro país.

2. La Influencia de la Doctrina Cristiana

La recepción de la doctrina socia) de 1a Iglesia fue bastante tibia en un comienzo. y la clase


acomodada. la oligarquía nacional, única que contaba con protagonismo en este escenario
político~ se interesaba más por las formas que por el fondo de la doctrina pontificia.

El patriciado entendía ••que en materia de salarios. la única actitud correcta del Estado era el
"laissezfaire" 147 • Pero otros políticos emergentes con una visíón distinta se habían abocado
a Ja creación de círculos de obreros, movidos por experiencias conocidas de Alemania y
f'nmcia. Al Arzobispo Casanova. le tocó anunciar en Chile la encíclica Rerum Novarum,
destacando su sentido anti socialista como el buen trato que debía darse a los obreros. Su
sucesor, Juan Ignacio González Eyzaguirre, se pronuncia en 1910 sobre el deber de pagar
un salario justo, que bastase a la subsístencia del obrero y de su familia 148 .

Es cierto que ya en 1901 los Conservadores se preocuparon por temas de salario, reposo en
días festivos, higiene en los talleres de trabajo y habitaciones obreras y que. hasta l 920 no
se apartaron formalmente de estas conclusiones, pero como sefia!ara crudamente Feliú
Cruz:

" ... lo que arroja la realidad es otra cosa'', "Las declaraciones son tímidas. y los pronunciamientos
igualmeme. Este partido [. .. J legisló sobre tierras sin dividirlas; hablo de pagar salarios humanos
sin gravar el capital a favor del trabajo [. ..] Los mandatos de la iglesia fueron interpretados de
una manera Bizantina par el Partido Conservador, y en esto de fa hermenéutica de las Endclieas,

141
GÓNGORA, Mario, Emwyo histórico sobre la noci.ün de Estado en Chile e:n lóS siglos XIX y XX, óp. cit.,
piig. 42,
14
i lbidem.

48
49

se llegó en sus traducciones oficiales a adulteraciones manifiestas[. ..} Hicieron cuanto Jite posible
por postergar el reconocimiento de la Encíclica Renun Novarum .,,.,9_

El mismo Papa León XIII había dictado en el año 1888 la Encíclica Dhtturnum !llud que se
pronunciaba en contra del "comunismo, el socialismo y el nihilismo {por ser} males
terribles y casi la muerte de la sociedad civil". 150 Respecto de esta situación indicaba
FELrú CRUZ: "se usaba la Encíclica de 1888, para atacar las aspiraciones obreras, y se
silenciaba la Rerum Novarum de 1891, que hablaba de Democracia Cristiana y de
Socialismo Cristiano " 151.

Una importante cuestión doctrinaria suscitaba disenso en la feligresía política: lo que decía
relación con el estado cotporativo, uno de los pi lares centrales del pensamiento escolástico,
renovado por las encíclicas sociales. En este punto Quadragesimo Anno, si bien reafirmaba
y especificaba las posturas de la doctrina social de la iglesia, mantenía en este punto su
doctrina original.

Lo cierto es que estas doctrinas no fueron bien recibidas por la oligarquía dominante en
Chile, que entendía su religiosidad como una oportunidad para el lucimiento personal, no
de servicio al prójimo. La juventud, por su parte, no disponía de escenarios concretos donde
desarrollar sus inquietudes. La juventud católica solo halló un rol específico cuando logra
152
articular un discurso universitario que ligaba la acción política, la social y la religiosa .

Resulto vital en esta tarea la labor de sacerdotes católicos que guiaron estas inquietudes
juveniles, el más importante quizás fue Fernando Vives Solar, s.j. ( 1871-1935) quien junto
a Guillermo Viviani y Osear Larson fueron maestros de la generación juvenil católica de
1931.

La labor de Vives Solar fue muy resistida por la elite local, por ello debió permanecer
largos periodos fuera del país en sucesivos destierros. Estos no le disuadieron de continuar

149
FELIÚ CRUZ. Guillermo. Durante la República. Pe,files de la evolución polí1ica. social y constitucional.
en la Constitución Política de 1925 y la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales, Editorial Jurídica de
Chile, Santiago de Chile, 1951 , págs. 321-322.
150
URZÚA VALENZUELA, Germán, Historia Política de Chile y s11 Evolución Electoral, Editorial Jurídica
de Chile, Santiago de Chile, 1992, pág. 337.
15 1
Ibídem.
152
SALAZAR. Gabriel y Pimo Julio, lli.wuria Contemporánea de Chile V. LOM Ediciones, Santiago de
Chile, 2002, pág. 139.

49
50

su labor evangelizadora centrada en las enseñanzas de las encíclicas Rerum Novarum y


Quadragesimo Anno: labor que solo culminaría con su muerte, manteniéndose fiel a la
promesa dada en su ordenación sacerdotal t53 • La acción pastoral del padre Vives se centró
,en los obreros, pero sus mejores frutos los obtuvo entre sus jóvenes alumnos de Historia del
Colegio San Ignacio: estos inícíarían una fuerte labor educativa en otros sectores
sociales 154•

Para Vives existe una marcada diferencia entre un catolicismo social que "incluye la
justicia» de otro que la desprecia. Representa a estos fütimos en los conservadores
recalcitrantes que suponen suficiente 1a caridad para cumplir sus compromisos sociales; de
1a misma forma separa aguas del socialismo para el cual solo basta 1a justicia.

La cuestíón parece ser como indica SALAZ.AR. "'si es posible amar al prójimo sin el don
de la gracia santificante" 155 que, en última instancia. ni dependería del hombre sino de
Dios tsé. La cuestión no es irrelevante, dado que no se trata solo de enfrentar rn1a virtud
teologal {la caridad) con una cardina1 (la justicia), sino también de diferencias teóricas -con
implícancías políticas- especialmente entre el PDC y los partidos de Izquierda que hicieron
57
imposibhit hasta 1973, rn1a alianza entre arnbost • Encontramos nítidamente en esta
cuestión un punto de inflexión que permite marcar diferencias entre la doctrina de la Iglesia
y otras doctrinas comlmítarias.

Decíamos que la postura oficial de la oligarquía dominante era tomar las encíclicas en su
aspecto formal, sin aplicar realmente su contenido más profundo y valioso, lo que suscitaba
descontento; y que había grupos especialmente en la juventud conservadora que trataban de
ir más allá, incluso criticando parte del contendido doctrinal de la iglesia.

iH " ... prometo ... dedicarme [. .. ] al servicio de los pobres en todos los mirtisterics propios de nuestro
lmtit11to, empleando en elfos todos mis aptitudes y fi1er::as así corporales conm espirituales, por desear
parecenne e imitar a Cristo nuestro señor, cuyo trato y Cónversacíón ordinaria fue por los desheredados de
la fortuna", "Voto del padre Vives, en R. Sagredo (Comp.): Escritos del Padre Vives Solar {Santiago, 1993,
DIBA\1), ibídem, p.485,
1
~ SALAZAR y Pinto, ibídem, pág. 140.
m Ello en concordancia de la d-Octrina agustiniana de la redención a través de la gracia.
::W SALAZAR y Pinro, ibídem, pág. t 41.
15
' ibídem.
50
51

No todos los dírigentes católicos -según dijimos- aceptaban el estado corporativo como
ideal de organización social, política y económica I ss, Se veía por estas dirigencías un cierto
olor a fascismo, olvidando la clara herencia tradicional y pontificía de esta concepción.
Fueron los jesuitas Alberto Hurtado y Jorge Femández Pradei y algunos laicos como
Eduardo Freí Montalva, Rafael A. Gumucio'"• Radomíro Tomíc y otros fundadores de la
Falange Nacional, quienes empiezan a criticar esta concepción de una sociedad estratificada
jerárquicamente.

La justicia social se conseguíria, según es~ solo en l.llla sociedad pluralista. relativamente
abierta y bajo régimen democrático 160. El padre Alberto Hurtado Cruohaga 1'1, empieza a
construir, en los he-ehos, una célebre labor de acción cívica; eJ nuevo curso dado a su
actividad lo acercó al mundo obrero y sindical: desde el año 1944 hasta la fecha de su
fallecimíento en el año 1952 promovió obras sociales así como un plan de organizaciones
sindicales católkas, cuyas líneas directrices las expreso en Sindicalismo [Editorial de
Pacifico, Santiago, 1950] 162• Su muerte prematura no impidió que sus obras rindieran frutos
importantes hasta el día de hoy.

Los jóvenes católicos sublimaron sus energías en organizacíones religiosas, tales como
Círculos de Estudios, Asociación de Estudiantes Católicos (ANEC), y la Acción
Católica: 63, que centraba sus actividades en el problema social.

15
' AUBERT, R., Ln Iglesia en el J,fundo Moderno, óp, dt., pág. 365.
9
15- Para R. A. Gumucio, "el Partido Conservador era el «únicw, partido católico que había en Chile. Por tanto
la doctrina que inducía a los católicos a recluirse en la acción social y aparta1'Se de la política debilitaba al
partido y a la posición general de los católicos en Chile". En síntesis postulaba que en e! régimen corporaüva
había partidos políticos~ que la iglesia era eficaz solo si se inspiraba en princípfos cristianos; que estos se
justificaba por tener enemigos anticristianos; que e! partido conservador era cristiano y militaba "en el campo
de la polltica cristiana" y que era deber de todo cristiano ocupar un logar en sus filas, SALAZAR y Pinto, J.,
Historia Contemporánea de Chile, V, óp. cit .. pilg, 123.
160
AUBERT, R. Ibídem., pág. 3ó5, En es.ta postura se ,.,e la <;tara Influencia de Maritaín para quien "Una
democracia auténtica no puede imponer a sus ciudadanos o exigir de ellos: como condición de su pertenencia a
!a ciudad un credo filosófico o religioso", MARJTAIN, Jacques, El Hombre y el Estado, Encuentro Ediciones,
trad. Juan Miguel Palacios, Madrid, 1983, pág. l 30.
161
(Viña del Mar, 1901 - Santiago, 1952) Abogado y Sacerdote Jesuita. Canonizado el 23 de octúbre de 2005
por Benedicto XVI; ereador del «Hogar de Cristo.> y «Hogar Obrero)). Cfr. THA YER ARTEAGA, William,
El Padre Hurta® y su Lucha por la Libertad Sindical, Editorial Andrés Bello, Santiago, 2000.
12
~ SARANYANA, Josep (Dir.) y ALEJOS GRAL', Carmen* José, (Coord.} Teología en América Liltina,
vol;1men /JI, El siglo de las teologías latinoamericanistm,: (1899-200!), Editorial Iberoamericana~ Vervuert.
Madrid, 2002. pág. 226.
163
"fundada en 1928 por el Pap.i Pio XI como ~luarte contra el socialismo y el comunismo, se desparramó
por Chile en 1931[, .. ] representaba un poderoso im,trumento pata difundir la.-. ideas soclal-cristianas en la

51
52

Desde el punto de vista político surge, desde el centro de la derecha más joven un
movimiento centrado en estas ídeas164 y liderado por un novel abogado bastante carismático
y con fuertes lazos con la iglesia: Eduardo Frei Montalva, quien logra conformar un
importante conglomerado que parte con la AN'EC 165, de am surge la Falange Nacional y
posteriormente el Partido Dem6crata Cristiano.

La Falange Nacionlll que había nacido al alero de la juventud del Partido Conservador,
lentamente se va alejando de este por diversas razones, prindpalmente ideológicas. El tema
principal parecía ser la opción de la derecha tradicional por la defensa del capital en lugar
de optar por 1a doctrina socia) de la Iglesia~ se dice también por un afán hegemónico de las
cúpulas directivas que no permitían el ascenso de las capas más jóvenes de la juventud
conservadora.

Hay quienes no dudan en expresar que la verdadera razón de esta actitud la constituían los
celos por la creciente importancia que empezaba a tener el movimiento dentro de la
estructura del partido. Lo cierto es que ya en 1937 la juventud se convirtió en una entidad
diferenciada del Partido Conservador 166•

Dístínta era fa postura de los patriarcas del Partido Conservador y )os católicos afines a
ellos; estos querian separar •·fa acción católica y la política" 167• habida consideración tos
términos de extrema ldeologización en que l.a cuestión se planteaba en esa época 163• Existía
una desconfianza hacia la democracia pluraHsta; una enemistad con las ideologías

superficie de la vida chilena'', ORA YSON, George, El Partido Demócrata Cristiano Chileno, Editorial
Francisco de Aguirre, Trad. Adolfo Murguía Zuriarraín, Suenos Aires Santiago de Chile, 1%8, pág. 103.
164
''La juventud conservadora de los aiios 30 se encontró en la necesidad (urgente) de consumar una doble
rebelión: de un lado contra los patriarcas del parttdo [ ... ) y de otro contra los pontífices de la 1glesia, porque
aspiraban a una carrera política que tenia como requisito previo el retomo pródigo y la lealtad a la clase
política nacional f... J les permitía pasar del corpomtivismo social (campo de la acción católica) al
corporativismo de estado (terreno de la acción pol!tica)", SALAZAR Gabriel y Pinto J., Historia
Contemporánea de Chile, V, pág. 121.
165
Asociación Nacional de estudiantes Católicos.
166 •·cuatro he1:hos sef\alan esta mareha; La elecciM de Leighton como ministro de trabajo, ta elección de
Manuel Garretón Walker para el Congreso, el aplastante triunfo de su convención anual y la transformación
de la organización en falange Nacional". GRA YSON, George, El Partido Demócrata Cristiano Chileno, op.
cit., págs. 139-140.
167
lbidem, pág. 123.
61
' La Iglesia Católica no renunciaba a influir en la sociedad civil, pero la forma no era la de participar en la
lw:ha política como un partido más o como Wia opción polltica más; el programa de la iglesia era mm:hó más
abarcador y ambicioso,
52
53

totalitarias y una postura corporativa en lo económico, con fuerte influencia del falangismo
español, especialmente en las ideas de José Antonio Primo de Rivera.

La misma Democracia Cristiana en sus orígenes falangistas propugnaba estas ideas a la


usanza de l falangismo español, aun cuando posteriormente las abandona. Como afinna
GREYSON con agudeza "Sería dejar demasiado lugar a la coincidencia el afinnar que la
Falange española no ejerció njnguna influencia para la denominación de la organización
chilena" 169

De todas maneras, en este camino hacia La Moneda, la Democracia Cristiana recibió el


fuerte apoyo de la mayoría de la [glesia; esta llega a concederles permiso para "quedar libre
de toda vinculación oficial con la Iglesia [contribuyendo] no poco al notable éxito
conseguido por los democratacristianos en la elección presidencia l de 1964 y en las
elecciones parlamentarias del año siguiente" 170.

Sin embargo el enfoque particular de la Democracia Cristiana estaba centrado en dos


puntos fundamentales; en que los cambios propiciados por este conglomerado se realizarían
por medios revolucionarios y que esta revolución se lograría solo en un marco democrático.
Al respecto un novel Eduardo Frei planteaba:

«El sentido de toda acción profunda conduce en esta hora a la revolución: Quien se inspire en e l
pensamiento cristiano y quiera verdaderamente rea lizarlo, debe ser y es un revolucionario, porque la
revolución es el desacuerdo substancial con todo un sistema dominante y la voluntad de erigir otro
diverso» 171 •

En esto se muestra deudor del pensamiento de MOUNIER quién expresa en similares


términos en Esprit Nº 66 [marzo de 1938, pág. 804) « ... Con más fuerza que nuca
afirmamos que esta revolución espiritual debe ir acompañada de una transformación radical
de todas las estructuras de civilización, comenzando por las instituciones legales
· · 172
pnmanas» .

169
GRA YSON, George, ibídem, pág. 146. "El emblema, una fl echa roja cruzada por dos barras, representa el
único rastro de la filtración de la Falange en el militarismo". Ibídem, pág. 147.
110
AUBERT, R., La Iglesia en el Mundo Moderno, óp. cit., pág. 349.
17 1
FREI, Eduardo, la Política y el Espíritu, Editorial del Pacifico S.A. Santiago de Chile, 1946, pág. 111.
172
Citado por Candidc MO IX, El Pensamiento de Emmanuel Mounier, Trad. A na Ra món de Izquierdo,
Editorial Estela S.A. Barcelona, 1964, pág. 89.

53
54

En este mismo texto FREI expresa el contenido de su proposición y naturalmente la fünna


en que este proyecto puede hacerse posible en la sociedad democrática que pretende
modificar y los temores que suscitaba el que así no fuera:

"La construcción del nuevo orden que hemos venido diseñando importa la tarea más dificil que
puede imponerse un grupo de hombres y la misión de transmitirla no pude ser el resultado de un
partido o de un esfuerzo hmitado [... ] El signo de los tiempos está en incorporarse a esa empresa.
sentirla y trabajar dentro de ella para que esta nueva edad, en sus expresiones, sea cristiana, porque
de otra manera será anticristiana"rn.

Es preciso destacar que realmente constituiría un error "ver e) desarrollo del PDC como una
acción promovida activamente por la ig)esía"/ 741a posíción de esta fue más bien la de
acercarse a quienes tuvieran más afinidades con 1a postura de la iglesia especialmente
después de la encíclicas papales y del aggiornamento producido en el pontificado de Juan
XXIII y en el Concilio Vaticano II. La doctrina Demócrata Cristiana estaba especialmente
influenciada por filósofos católicos como E. Mouníer y especialmente J. Maritain 175 • El
camino independiente planteado por este último~ es relevante para comprender aquel
emprendido por la falange; y su diferencia con las posturas más tradicionales de la iglesia.

El Concilio Vaticano U fue un impulso poderoso, que partiendo desde la misma Iglesia~ se
proponía buscar y construír una nueva identidad, en una época en que ésta se encontraba en
crisis. Arrancando de esta premisa "Se puede decir -afirma CASTILLO- que, a partir de la
situación de crisis. se han configurado tres tipos fundamentales de respuestas de Ja Iglesia,
dentro de un marco institucional unitario: La Iglesia Conservadora, La Iglesia Modernizada
y la Iglesia Liberadora".

in FRE1, Eduardo, ibídem, pág. 169-175, (<Cuantas veces la filosofia católica del siglo XIX hace juicio de la
actualidad, reconoce que lo que tiene delante de si es w.a magna alternativa sin posible mediacióo. "No
medium", dice Newman, "berween catholicity and atheism". Todos funnulan un dilema magno, cuya
rigurosidad más suena a dictadura que a coloquio eternoi,., SCHMITT, Car!, Teofogía PoUtica, óp. cit., pág.
15.
114 COt.J.,lER, Simón y Salér, William S,, Historia de Chile, 1808-1994, Cambridge University Press,
traducción de Milena Grass, primera reimpresión, Madrid, 1999, pág. 26).
Ps "Para Marlrain, el hombre como persona es una realidad con una subsistencia espiritual que constituye un
universo aparte y es un todo independiente en el gran todo del universo y cara a cara del gran Trnfo
trascendente que es Dios. El quicio esencíal de este concepto es la distinción entre individuo y persona. Así
como la persMIB tiene esta trascendencia al bien común temporal. el individuo, como ente materialmente
singularizado dentro de la especie, es una parte del cuerpo social y esta ordenado al bien oom(m", SANCHEZ
AGESTA. Luis, Los principios Cristianos del Orden Político, óp. ett., pág. 222,

54
55

La primera plantea un verdadero monopolio sobre la salvación (la gracia), se relaciona con
los grupos privilegiados y poderosos y no asimila la separación de la Iglesia y el Estado y
por e llo busca reconstruir la unidad de ambas instancias; ello porque en cierto modo se
relaciona con el conjunto de la sociedad a través de su relación con el Estado. Agrega que
esta establece "una nueva relación, más allá de los estados nacionales, con el poder
176
imperialista de los EE.VU." . La iglesia Modernizada reconoce que la salvación y su
obrar pueden ocurrir fuera de la iglesia visible, esto es en el mundo histórico; no se requiere
desde esta postura de una necesaria unidad con el Estado y su defensa de los derechos
humanos será em inentemente Ética. Finalmente la Liberadora acentúa y radicaliza algunos
aspectos se define como «Iglesia de los Pobres» y la secular relación con el Estado se
rompe. De estas posibilidades solo las dos primeras tienen actualmente un protagonismo en
nuestro sistema republicano.

3. Personalismo y Humanismo Integral

Uno de los aspectos más relevantes del PDC fue indudablemente su impronta doctrinaria.
Su dirigencia se fonnó en las organizaciones católicas; ello sin perjuicio reconocer que su
177
postura fue desde un principio aconfesional • Esta característica ideológica sería la
responsable de muchas de sus victorias y también de sus errores y desgracias. Junto con el
Gobierno de Salvador Allende, el gobierno de Frei es considerado como parte de los
denominados gobiernos ideológicos según la nomenclatura de Bernardino Bravo Lira. El
nombre del PDC refleja los dos elementos esenciales de su filosofia: e l Social Cristianismo
y la democracia. El impacto de las encíclicas y la influencia de pensadores católicos tales
como Sturzo, Mounier y Maritain, son importantes para el acento realizado por el PDC
sobre los valores humanos y su concepto «comunitario» de la economía 178•

Un testigo privilegiado de la época nos relata con claridad el contexto en el cual estas
influencias fueron recibidas y el alcance de las mismas, que me permito reproducir en sus
aspectos más relevantes:

176
CASTILLO, Femando, iglesia liberadora y Política, óp., cit. págs. 31-36.
177
Vid. BRA YO LIRA, Bemardino, Régimen de Gobierno y partidos Políticos en Chile, Editorial Jurídica de
Chile, Santiago de C hile, 1978, pág. 77.
178
GRA YSON, G., El Partido Demócrata Cristiano Chileno, óp. cit., pág. 419.

55
56

" ... nadie podrá discutir que la Democracia Cristiana ha tenido un espléndido modelo práctico en la
Democracia Cristiana italiana a la cual dieron fonna dos hombres extraordinarios: Don Sturzo y De
Gasperi. ¡Cosas curiosa! Sus escritos mismos no han tenido en Chile gran difusión [ ... ] En cambio,
la orientación ideológica francesa ha tenido y tiene gran influencia. Es el caso de Maritain,
tratándose de la postura ideológica de la Democracia Cristiana y del escritor que nos ocupa,
Emmanuel Mounier [... ) su pensamiento, expuesto en la revista «Esprit», ha influido en los grupos
dirigentes. Nos atrevemos casi a decir que su influjo ha sobrepasado al que ha tenido Maritain" 179 .

Algunos entienden al personalismo cuyo principal exponente es Mounier como una especie
de espiritualismo 180. Este pensador habría publicado su Manifiesto en el año 1936 como un
intento de renovación social y una férrea oposición a la solución marxista. Mounier
propone una filosofía centrada en la persona, es decir del espíritu en la forma personal que
le es connatural y necesaria. Mounier insiste en aquellos aspectos de la persona que
permiten la afi rmación de su valor absoluto.

Antes que todo, la persona es libertad y trascendencia. Luego debe resaltarse su empeño en
el mundo. Los valores son medios para realizar una vida personal más amplia. Esta forma
superior de vida hacia la cual debe dirigir libremente su empeño de superación, la concibe
Mounier en el espíritu del cristianismo. La revolución personalista y comunitaria tiene por
finalidad realizar en la historia del hombre el reino de Dios 181 • MOUNIER nos propone
" una revolución espiritual y material a la vez porque es la única conforme a un humanismo
integral. La revolución es para él una reconstrucción total de la civilización" 182• Lo será
donde la persona ocupe un rol preponderante, dentro de sus propias posibilidades
existenciales «yo no soy únicamente lo que hago; el mundo no es solamente lo que
quiero» 183 .

La pretensión del filósofo francés es tan ambiciosa como clara: ir más allá del fascismo, del
comunismo y del «mundo burgués decadente». Este ir más allá implica, como es lógico, el
primado de la persona humana. Hace Mounier una necesaria precisión; el personalismo no
es (para él) más que una denominación de conjunto significativa, una cómoda designación
colectiva para doctrinas distintas; que pueden ponerse de acuerdo en las condiciones
179
LIRA URQUIETA, Pedro, Crónicas de Roma, Editorial Andrés Bello, Santiago de Chile, 1969, pág. 111.
180
ABBAGNAN0, Nicola, Historia de la Filosofla, Volumen 3, Trad. Juan Estelrich y J. Pérez Ballestar,
Hora S.A., Barcelona, 4 • Edición, 1994, & 685, págs. 324-325.
181
ibídem.
182
M0IX, Candide, El pensamiento de E111man11ef Mounier, óp. cit., pág. 97.
183
Ibídem, pág. 164.

56
57

elementales, físicas y metafísicas, de una nueva civilización. En palabras textuales del autor
«Basta para definir una posición personalista pensar que toda persona tiene una
significación tal que no puede ser sustituida en e l puesto que ocupa dentro del universo de
184
las personas» • La doctrina de Mounier, además de personal ista introduce elementos
realistas, pues admite, desde ya, la existencia de varios personalismos. Este real ismo lo
previene de futuros sectarismos y rigideces teóricas, pues admite expresamente v1s10nes
185
distintas de los fines superiores de toda civilización.

Mounier no quiere la imposición de una ideología común; para él lo indicado es un acuerdo


mínimo sobre "verdades de base". Debemos entender por estas últimas a las certezas
extraídas en el propio devenir de la existencia humana, que hacen posible la misma
convivencia en sociedad sin caer en el caos o la anarquía.

«Nada bay que pueda repugnarte más que la predilección, hoy en día tan común, por un aparato de
pensamiento y de acción que funcione como un distribuidor automático de soluciones y de
consignas, barrera para la investigación, seguro contra la inquietud, la prueba y el riesgo» 186.

Mounier busca además, con la construcción de una doctrinajlexible sobre el personalismo,


una civilización dedicada a la persona. Es así que su finalidad inmediata es el definir el
conjunto de premisas que pueden dar fundamento a tal tipo de civilización. El Estado no es
una comunidad espiritual, o una persona colectiva en el sentido propio de la palabra y desde
luego que no se sitúa por encima de la patria, la nación o las personas : "Lo espiritual
domina lo político y lo económico. El espíritu debe conservar la iniciativa y el dominio de
187
sus fines, que van al hombre y solo al hombre; no al bienestar" •

En ese sentido el Estado, viene a ser un instrumento al servicio de las sociedades, y, a


través de ellas, al servicio de las personas, teniendo el carácter de artificial y subordinado,
pero al fin necesario. Debido a la naturaleza dual del ser humano, en cuanto tiende tanto al

184
MOUNI ER, Emmanuel, El Personalismo, Eudeba (64 cuadernos de Eudeba), Trad. Aída Aisenson y
Beatriz Dorriots, 7ª edición, Buenos Aires, 1970, pág. 30.
185
'·De este modo, aunque hablemos, por comodidad, del personalismo, preferimos decir que hay
personalismos, y respetar sus modalidades diversas. Un personalismo cristiano y un personalismo agnóstico,
por ejemplo, difieren hasta en sus estructuras íntimas. Nada ganarían con buscar caminos intermedios. Sin
embargo se recortan sobre ciertas esferas de pensamiento, sobre ciertas afim1aciones fundamentales y sobre
ciertas conductas practicas . .. •·. MOUNIER, Emmanuel, Ibídem.
186
MOUN I ER. ibídem. pág. 6.
187
MOIX, Candide, El pensamiento de E111111an11el Mounier, óp. cit., pág. 87.

57
58

bien corno al mal, ias personas y las sociedades sucumbirían a la anarquía sin la presencia
del Estado.

No puede realizar su espíritu quien abandona los problemas temporales de la came. No


puede amarse a Dios si no se ama al prójimo, y éste es prójimo en tanto es hermano. Para el
hermano se busca lo mejor. Jo que se quiere para uno mismo.

"E1 tiempo espiritual no es un florecimiento feliz y espontáneo. No palpita ni en la categoría de la


felicidad ni en la del progreso. Está hecho de saltos víolentos, de crisis y de noches que son
interrumpidas por escasos momentos de plenitud y de paz. (.. ). En el limite, el místico dirá: a la
plenitud del todo por la prueba de la nada" ( ! 944).

.<\sí quedan fundadas las condiciones de la opción poHtka. Hay una inspiración cristiana.
pero no una línea cristiana porque de la fe no se puede deducir Wl. sentido predetenninado
de la hístoria. Ei creyente debe «sufrir la medida comúm>, buscar, inventar, actuar con los
demás. Mounier no se cansara de decir "No merecemos nuestra revolución si la conversión
no comienza en nosotros mismos, ante todo" 18R,

En síntesis, e1 eje de toda su reflexión es la persona y será esta persona, lo que el orden
nuevo debe garantizar. El liberalismo y el colectivismo marxista están en los antípodas de
esta exigencia: el primero, al considerar a la persona solo como objeto económico y
propiciar su explotación; el segundo, porque diluye a la persona en una colectividad sin
rostro. Frente a estos, Mounier postula un orden que garantíce a la persona la obtención de
su auténtica vocación singu1ar 189• El orde-n debe asegurar también el intercambio entre 1as
personas y la convivencia en comunidad, El personalismo es comunitario, pero lo es solo en
el sentido ya indicado: ..La comunldad no nace de la extinción de las personas, síno de su
realización como talesi. 190•

En el plano económico el personalismo asume también consecuencias necesarias. El capital


no puede sojuzgar al trabajo, que es fruto de la persona; como tampoco el trabajo puede

'.t$ ((Esprit», n" 27, diciembre de 1934, p. 279, citada por MOlX, Candide, El pensamiento de Emmanuel
Mounier, óp. cit., pág. 109.
189
''Cantra el liberalismo debe afim1arse la necesidad de la organización" Dentro de esta organización deben
proclamarse sir) dísímulos los derechos sagrados de las personas'', MOIX, Caodide. óp. <:it., pág. 168.
[cursívas en el original J.
¡q,¡ MOIX, Candide. ibíd¡m¡, pág, 147.

58
59

ampararse en una dictadura estatista, porque borraría igualmente la huella de las personas.
N1. captta
· ,.1smo 191 , pues, ru· marxismo 19'-.

«Mientras para el personalismo solo puede haber comunidad si las personas son libres y
responsables, para e l Marxis mo solo cuenta la colectividad y la persona queda aplastada. Para él,
solo las masas son creadoras El optimismo marxista es «un optimismo del hombre colectivo que
encubre un pesimi smo radical respecto a la persona» 193 •

A partir de este doble rechazo, Mounier propone principios de economía que entroncan con
la doctrina social de la Iglesia: primacía del trabajo, consumo responsable y ético, tendencia
a la autogestión, fórmulas de copropiedad de las empresas, etc. El Estado es necesario para
hacer eso, pero sólo es un instrumento material, no una entidad de rango espiritual ni
trascendente.

Entendemos que lo que persigue Mounier en definitiva es hacer una reelaboración del
mundo concreto a objeto de darle una perspectiva que rompa la dicotomía fundamental
entre el capitalismo y el totalitarismo marxista. No muy lejanos el uno del otro según la
opinión del francés. No es posible admitir simplemente corno base del desarrollo de una
sociedad la economía 19-\ en su carácter de infraestructura, según el análisis rnarxiano, sino
que además (en esta fóm1Ula de base) se debe agregar el componente espiritual y valórico,
pues para Mounier «también lo espiritual es una infraestructura». Es decir estamos aquí
frente a un elemento de base que pennite resolver todo lo demás. Este elemento no puede
ser dejado de lado "la estructura económica más racional, si se establece con menosprecio
195
de las exigencias fundamentales de la persona, lleva en sí su ruina" . Lo que le inquiete

191
"El régimen capitalista mezcló estrechamente con aquel su desorden, acentuando el desmembramiento de
los sectores de la producción y sofocando, a lo largo de toda su escala, los valores de la propiedad personal
que él pretende defender", MOUNLER, Emmanuel, De la propiedad capitalista a la propiedad humana,
Carlos Lohlé S.A., Trad. Ramón Alcalde, Buenos Aires. 1984, pág. 79; "El capitalismo ha sometido la vida
espiritual al consumo, el consumo a la producción, y la producción a l interés, cuando la jerarquía natural es
exactamente la inversa", MOIX, Candide, ibídem, pág. 69.
192
"«Soy antimarxista sin ambigüedad posible», decía Mounier en una carta a Jacques Chevalier ( ... )
"Nuestra filosofia, que debe una parte de su salud a las aguas marxistas, no ha recibido, sin embargo, su
bautismo. /\un abarcando muchas perspectivas concretas del marxismo, sus fundamentos son otros, de ahí que
todo resulte modificado", MOIX. Candide, Ibídem, pág. 238.
193
[Manifieste, pág. 60) Citado por MOIX, Candide, ibídem, pág. 235.
194
"La primacía de lo económico es un desorden histórico del que es preciso salir", MO IX, Candide, pág.
230.
,,,s Mounier, el Personalismo, óp. cit., pág. 16.

59
60

realmente es el desorden, por eUo como afirma MOIX (<i\lounier consagrará toda su vida a
luchar contra el Jesorden» 19ó.

Sí pudiéramos síntetizar su aporte en unas pocas frases,, serian estas: •·La salvaguarda de la
persona humana -~uyo centro es para el cristiano~ la Persona del Cristo encarnado- era,
para Mounier. un criterio simple, susceptible de w1ir a cristianos y no creyentes en la lucha
191
contra el individualismo y el colectivismo" .

El personalismo constituye un esfuerw por rescatar .al ser humano y su individualidad en


un mundo donde el co)ectivísmo se estaba tomando en un pensamiento peligrosamente
hegemónico; su influencia se hizo sentir en la Falange espaiíola; esta conoció el
pensamiento mouníerano antes que comenzara la guerra. Este pensamiento es reforzado por
Maritain, que en su magisterio es motejado como "'el filósofo católico que ha cumplido a
maravilla la función de ganar adeptos católicos a la causa antifascista, precisamente en
nombre del personalismo cristiano", por un joven Legaz y Lacambra en Jerarquía en
1938 198 ,

Para Marítain la funcíón del Estado más importante síno la única, es la realización del Bien
Común. Y sobre todo reafirma la supremacía de lo espiritual, y dedica su obra a definir
lineamiento políticos inspirados en los valores cristianos:

"el bien oomún de la vida civil es un fin último, pero un fin último en sentido relativo y en un cierto
orden dado [... } -el fin último absoluto- de la persona humana es Dios en cuanto que hace
participar al hombre en su vida intima y en su felicidad eterna. La ordenación directa de la persona
humana a Dios trasciende todo bien común creadó, a ta vez el bien común de la sociedad política y
el bien común intrínseco del Universo. Ha ahí la roca de la dignidad de la persona humana y
también de las inquebrantables exigencias del mensaje cristiano":99 •

Expresa claramente que el crisriano es un ser indivisible, por lo que deberá actuar conforme
a estos principios tanto en el plano espiritual como en el mundano. Maritain, en

196
MOIX, Candide, El pensamiento de Emm{11tue/ M(>J.mier, óp., cit. pág. 60.; JBAÑEZ S,M,, Gonzalo,
J>ersona y Derecho en el Pensamiento de Berdiaeff, Mounier, Marítain. Ediciones Universidad Católica de
Chile, Santiago de Chile, 1984, pág. 102.
197
lbidem, pág. 308, [la cursiva es nuestra].
1
"' GALLEGO. José. ¿Fascismo o Estadc Cat6lico?. ideología, religión y censura con España de Franco,
1937~!94!, Ediciones Encuentro, '.\1adrid, 1997, pág. 85.
199
MARITAIN, Jacques, El Hombre y el Estado, óp. cit., pág. 169.

60
61

consecuencia, se sitúa equidistante del liberalismo al que critica su exacerbación del


egoísmo individual y por su falta de preocupación del hombre en su dimensión social.

Por otro lado se opone también al marxismc>200 y al efecto hace una clara distinción entre el
cuerpo politícozn 1[la sociedad más perfecta hasta el presente] y el Estado, y expresa
claramente que este último es únicamente un instrumento al servicio de los hombres y no al
revés, como entiende el marxismo.

Esta concepción del Estado toma distancias de concepciones absolutistas o sustancialistas


que lo entienden como un «sujeto de derecho, es decír, una persona moral y. por lo tanto,
un todo. En consecuencia, está, o impuesto sobre el cuerpo político, o destinado a
absorberlo por entero. y goza de un poder supremo en virtud de su propio derecho natural e
inalienable y en interés propio y finah>202, lo cual lleva a justificar los regímenes totalitarios
o autoritarios2D1•

Ei Estado no se identifica con una persona providen.,1.al, con wt conjunto de personas., con
una ideología, una raza o una clase. Et estado no es más que un órgano habHitado para
hacer uso del poder y compuesto de expertos en el bienestar público, es solo un instrumento
al servicio dei hombre104 • Maritain postula una democracia comunitaria2°5• que en ningún
caso implica una mera aplicación de Constituciones o Parlamentos, él va más aUá de estas
100 '' ... por una notable secuencia dialéctica, el absolutismo (cristiano, al menos, en apariencia) que sucedió al
mundo medieval. fue suplantado por un liberalismo anticristiano; y habiendo sido este a su vez eliminado por
el mero ~ho de su éxito, el e.ampo ha quedado libre para un nuevo absolutismo, esta vez materialista (de un
materialismo declarado o de un materialismo disfrazado), más enemigo que nun~ del cristianismo".
MARITAIN, Jacques, Humanismo lnlegral, Editorial Carlos Lohlé SACI, trad, Alfredo Mendi:zábal, Buenos
Aires. 1%6, pág. 123.
201
"Es una realidad humana concreta y enteramente humana que tiende a un bien concreto y enteramente
humano: el bien común", MARITAN, Jacques, El Hombre y el Estado, Editorial Encuentro-Fundación
humanismo y Democracia, Madrid, 1983, pág. 24.
:wMARITAIN, Jacques, El Hombre y el Estado, óp. cit., pág. 27.
101
NOGUEJRA ALCALA, H. y Cumplido, F., lns1i111cioncs Polfticas y Teoría constitucional, óp., cit. pág.
89.Ck MARlTAlN, Jacques, El Hombre y el Estado, Editorial Encuentro., óp. cit., pág. 27~32.
zo.i Ibídem.
205
•·La concepción del régimen de civilización del orden temporal que nos parece fundado en razón tiene tres
caracteres típicos: ante todo es romunitario. en el sentido de que, para él, el fin propio y especificador de la
ciudad y de la civili:zación es un bien común diferente de la simple suma de los bienes individuales, y superior
a los intereses del individuo en cuanto éste es porte del todo social. Este bien común es, esencialmente. la
recta vía terrenal de la multitud reunida, de un todo constituido por persona humanas: que es por ello, a la v~L
material y moral [ ... j es personalista, entendiendo por tal que es espedal al bien común temporal el respetar y
servir los fines supratemporales de la persona humana [ ... ] una concepción «peregrinatoria» de la
ciudad ... hace que para los hombres no haya equilibrio estático, sino tan solo un equilibrio de tensión y de
movimíenro". MARJT AIN, Jacques. Humanismo lmegral. óp. cit., págs. 105-107.

61
62

instituciones tradicionales. La Democracia de Maritain se debe fundar en el respeto a cada


hombre en su calidad de persona, y esto no es otra cosa en su opinión,. que el fundamento
mismo de la fe católica, En el plano ético-político, nuestro autor defiende la tolerancia y el
pluralismo y postula que en la sociedad debe existir <<una unidad mínima» compartida por
cristianos y no cristianos, completamente diferente a la visión de totalidad de la ig)esía
rnedievai2-06 .

Lo relevante de esta influencia en particular es que tiene una incidencia directa en nuestro
texto político; en efec:to, este teoría que considera al Estado como instrumento del cuerpo
político, subordinado a este y que recibe su autoridad superior únicamente en la medida de
las exigencias del bien común y no de un derecho en provecho propio se denomina teoría
instrumentalista del Estado en oposición a ias ya mencionadas sustancialistas o absolutistas.
Ta1 es la perspectiva que ha recogido expresamente nuestra constitución en su artículo F'
inciso 4° al expresar: ''El estado está al servicio de la persona humana ,;ior.

(< [El Estado} Es una parte del cuerpo político y, en cuanto tal, es inferior al cuerpo político en
cuanto todo, está subordinado a él y al servicio del bien común. El bien común de la sociedad
política es ei fin supremo del Estado y tiene preferencia sobre el fin inmediato del Estado, que es
mantener el orden público;>11IB.

'C"na idea central en la concepción de Maritaín que tuvo ínfluencia decisiva en el derrotero
espiritual del pensamiento cercano a la iglesia, tiene que ver con el Te/os que propone el
Cristianismo en su versión humanista integral. Este se aleja conceptualmente -he aJlí la
nota distintiva- de la propuesta liberal, pero en un sentido muy específico, que entendemos
acogido en nuestro texto poHtico; lo expresa en los siguientes ténnlnos: «e) fin propio de la
sociedad civil no consiste solamente en garantizar el respeto a las Hbertades individuales y
a los derechós de cada uno, y asegurar el bien material: debe asimismo procurar el bien
verdaderamente humano de la sociedad, que es de orden morab>Zf19, Este es un aporte
decisivo del planteamiento humanista integral, que seriará para perfilar adecuadamente este
universo con ribetes diferentes de aquel que habitábamos antes de la Constitución del 80.

ISRAEL, Ricardo y Morales, Maria Eugenia, Ciencia Política, Editorial Universitaria, 1995, pág. 14$,
'.!06
107
NOGUEIRA ALCALÁ, H. y Cumplido, F., lnstít1.1cíones Políticas y Teoría constitucional, óp., ciL. págs.
89-90.
~o& MARITAIN, Jacques, El Hombre y el Estado, óp. cit., pág. 37,
09
~ MARITArN, Para ,ma Fifosofia de la Persona Humana, óp. cit., pág. 195.

62
63

Finalmente MARITAIN plantea una exigencia hacia el futuro, de un mundo que él ve


enmarcado dentro de esta concepción que se estima necesaria para el rescate de una vida
plena, dentro del orden temporal y respetando escrupulosamente la diversidad propia de la
democracia. Lo expresa en los siguientes términos: «Lo que se exige a la inteligencia
cristiana es que permanezca fiel a sí misma, tanto en el orden práctico, social y político,
como en el orden especulativo; y que trate de instaurar una política cristiana y una filosofía
cristianm>2 10• Ello tiene su explicación en que " La democracia integral necesita de la
existencia simultánea de la democracia política, social y económica, ya que la práctica ha
211
revelado que si no hay una interdependencia entre e llas, la democracia es una utopía" .

Finalmente como una forma de resumir la central importancia de Jacques Maritain en el


devenir político sudamericano de mediados del siglo XX diremos con Tristán de Athaide:

«La renovación tomista en América así como la solución cristiana de los problemas sociales del
uevo Mundo, deben a Maritain más que a ningún otro pensador moderno el mejora aliento de su
actual expansión. Esto es suficiente para mostrar la amplitud de su irradiación intelectual»212 .

Afirma finalmente el sabio francés, respecto de la forma en que la influencia de la verdad


cristiana penetrara en el mundo secular: «Así la dignidad y la autoridad superior de la
Iglesia se afirman, no en virtud de una coacción ejercida sobre el poder civil, sino de las
luces espirituales que aporta a las almas de los ciudadanos, que han de juzgar en conciencia
2 13
sobre todo asunto referente al bien común político» .

Todos estos pensamientos, contra lo que pueda creerse, forman parte de la substancia
doctrinaria que sirvió de argamasa para construir en núcleo central de la Constitución de
1980 en nuestro país; pero conjuntamente con esta, debemos transitar hacia la otra vertiente
del mismo pensamiento cristiano, que será a la vez rescatada por el constituyente para
organizar autoritariamente la defensa del contenido primario que se deseaba preservar. Una
vertiente muy influyente (aunque con poca visibilidad) de la institucionalidad católica en

21
º MARITAIN, Jacques, Ibídem,pág. 236.
211
PAC HECO, Máximo, Política, Economía y Cristianismo, Editorial de l Pacifico S.A. Santiago de Chile,
1947, pág. 85.
m Artículo aparecido en el homenaje a Jacques Maritain en la .. REVUE THOMISTE", T. 48, n. 1-2, 1948.
pág. 12-17. Trad. Por J.G.O, en Homenaje a Jacques Maritain, Política y Espíritu Nº 328/Diciembre 1971 ,
año XXV II, pág. 40.
113
MARITAIN, Jacques, la Iglesia y el Es1ado, Encuentro Ediciones, óp. cit. pág. 183.

63
64

aquella época era el Opus Dei, congregación que tenía sus orígenes en España. Su fundador
Monseñor Josemaría Escrivá de Balaguer, proponía una intervención mayor de los
integrantes de la Iglesia en los asuntos del Estado. Sus representantes nacionales fueron
particularmente refractarios al gobierno de la Unidad Popular y trabajaron intensamente por
lograr su derrocamiento; como asimismo para dar un sustento político-ideológico a la labor
gubernativa y económica del régimen militar y las elites empresariales.

4. El Opus Dei

Claro está que la Iglesia Católica nunca ha sido un colectivo homogéneo y unificado de
ideas sobre la salvación del alma; un cumulo de corrientes de muy diverso tono tienen
cabida dentro de su seno; desde las doctrinas más integristas hasta la teología de la
liberación. Estas cuestiones el día de hoy parecen menores; pero en los años sesenta y
setenta del siglo XX, esto era importante. La teología de la liberación era visualizada como
un peligro real y concreto a la integridad de la iglesia. Esta opción era la resultante de una
tendencia general de la Iglesia Católica que había optado por los desposeídos; aquellos más
carenciados dentro de la sociedad. Las clases dominantes, atendida esta circunstancia, se
sintíeron huérfanas de liderazgo religioso.

Esta opción mayoritaria a la que habría de oponerse la doctrina de la «obra», había sido
desarrollada doctrinalmente por el Concilio Vaticano 11 (1962) y por la Conferencia
episcopal de Medellín (1968). Apenas llega a Chile el Opus Dei, busca cooptar a la elite
dirigente y tomar contacto con las personas más influyentes del país. 214 El movimiento
fundado y liderado por Escrivá de Balaguer, era el más popular en aquella época dentro de
la feligresía más conservadora, tanto en España como en Chile; Este éxito repentino, se
explica, como se dijo, porque acuden en auxilio espiritual de una feligresía desencantada
que no encontraba apoyo a sus particulares formas de vida dentro de la estructura de la
Iglesia Católica. El Opus Dei -en cambio- traía una propuesta distinta de la propiciada por
la generalidad de la Iglesia; en efecto, proponía una vida basada en la santificación del

214
BUSTAMANTE O. Fabián, «La formación de una nueva mentalidad religiosa de la elite empresarial
durante la dictadura militar, 1974-1990. El catolicismo empresaria el Opus Dei», Revista Cultura y religión,
pág. l07.

64
65

trabajo ordinario y mantenían también una postura de justificación de la riqueza. Esto ejes
posibilitaran una suerte de síntesis entre los valores tradicionales católicos de la elite
215
nacional con las exigencias de la modernización económica capitalista neoliberal •

" En la época de la fundación del Opus Dei, muchos católicos buscaban modos de hacer más
cristiana la sociedad. Desde Roma, el Papa promovía la Acción Católica. En España, muchos
catól icos trabajaban para desarrollar, dentro de la Acción Católica o como entidades separadas,
g rupos que promovieran una acción social y cívica inspirada en principios cristianos [ . .. ] El
mensaje que Escrivá recibió se centraba no en cambiar las estructuras sociales, sino en animar a los
216
católicos a hacer un esfuerzo serio por alcanzar la santidad en sus actividades diarias" •

217
El Opus Dei postula entonces una de las versiones más integristas o fundamentalistas
dentro de la iglesia Catól ica; ello significa que se opone firmemente a los cambios dentro
de ella; especialmente aquellos propuestos por el Concilio Vaticano II. Ven en esta postura
conciliar, la apertura hacia una secularización del catolicismo. Su afán se concentrará
entonces en recatolizar a una sociedad fuertemente amenazada por doctrinas profanas.

Es conocida la vinculación del Opus Dei con el Franquismo. El Generalísimo aprovecha de


sus talentos espirituales y técnicos para dar viabilidad a su proyecto gubernativo, "el Opus
Dei representó una nueva estrategia integrista católica que políticamente coincidía con la
tradición conservadora de los sectores ultraderechistas españoles que salieron victoriosos de
la «cruzada» contra el comunismo y que luego, apoyarían al franquismo"218•

La doctrina del Opus Dei no tenía en aquella época una repercusión masiva en la feligresía
nacional, seguramente por su visión tan particular del culto; y porque tampoco estaba entre
sus prioridades el llegar con su mensaje a las clases más carenciadas de la sociedad (como
si lo hacen otras corrientes más poderosas dentro de la Iglesia). Pero el hecho de haberse
constituido en favorita de la clase acomodada, particularmente del empresariado; y las
conocidas características jerárquicas de su doctrina, que pueden influenciar de manera
importante a su feligresía; le otorgan un cariz re levante a su propuesta ideática. En efecto,

215
Ibídem.
216
COVERDALE, John F. «La Fundación del Opus Dei», pág. 38, disponible en la red en:
http://multimedia.opusdei.org/pdf/es/la_ fundacion_del_opus_dei_coverdalc.pdf
21 7
"el pensamiento fundamentalista propone [ ... ) la vuelta a un mistificado orden «divino», un sentido
univoco de la tradición de fundamento racional o carismático, una forma estático-restauradora de
pensamiento. una polarización en la identidad-seguridad, una ética de la ley y la autoridad de orden antiguo".
VELASCO, Demetrio, Pensamiento Político Contemporáneo, óp., cit., pág., 493.
218
BUSTAMANTE O. Fabián, Ibídem.

65
66

no es desconocida la existencia de una gran concentración de poder en manos de unas


pocas familias y es precisamente este poder económico el que. en muchos casos, marca la
agenda en todos los demás aspectos ( éticos, políticos y culturales) de nuestra civilidad, De
modo tangencial (característico de su estilo) el Opus Dei ha sabido influir en el sistema de
convivencia de las sociedades que penetra. De esa forma se produjo su influencia en la
Espafia ftanqulsra. aunque con un impacto menor que en Chile. Una c1ase política
jerarquizada y obediente ha permitido hacer una mejor labor en esta parte del mundo,
donde la educación se ha convertido en la forma más relevante de expansión de sus ideas e
influencia,

" ... el arma del Opus Dei será también esta vez la fuerza que haya podido reunir en su infiltración de
las Fuerzas Armadas, e1 aumento de su control directo o indirecto sobre el capital monopolístico y
la influencia de sus caudillos en la superestructura estatal y en el seno de la Jglesia" 2n.

La ideología del Opus Dei, no es enteramente homogénea, en ella es posible destacan al


menos los siguientes rasgos relevante, como afirma CAMPERO, «¡} la defensa de la
propiedad privada como un derecho natural e inviolable; 2) libertad de empresa; 3) la
desconfianza del sistema de partidos políticos220 que, a juicio de los empresarios. juega un
rol negativo para el desarrollo económico de ias empresas y; 4) la idea de los enemigos de
la democracia fueron los comunistas, lo que, para el caso chileno, debe ser protegido en
cierto grado por la tutela militar"221 •

Quizás si lo más relevante, para nuestro trabajo, sea la forma en que se ha producido esta
conjunción de pensamientos+ facílitados por el entramado ideológico del Opus Dei, que
según veremos, pude impJicar otra cuestiones de naturaleza todavía más relevante. desde el
punto de vista religioso:

"Ei ascetismo interior. la autorregulación metódica y la santificación del trabajo «bien hecho» se
adaptaron a la exigencias del nuevo sistema y, en efecto, favorecieron para incentivar el espíritu

11 ,¡ SOTO. Fnmoisco, Fascismo y Opus Dei ;;m Chile, Editorial Avance. S.A., Barcelona, 1976, pág. 114.
:,:i; "la famosa libertad democratíca es mero líbertinaje, es decir, libertad para los delincuentes, de esa que no
necesitan los hombres honrados y sensatos[ ... ¡ Dios quiera que el Parlamento jamás regrese a Chile. Y que la
democracia descanse en paz por los siglos de l<>S siglos." cita a Juan Carlos Ossandón en SOTO, Francis,;;o,
Fasci!;mO y Opus Dei en Chile, Avance S.A., Barcelona 1976, pág. 27.
:m CAMPERO, Guillermo, «Los Empresario Chilenos en el Régimen Militar y el post plebiscit<m, en Paul
Draque: Iván Jaksic {eds.) El dificil camino de la democracia en Chile, 1981-1990, Flacso, Santiago, 1997,
pág. 249-250, cítado por BUSTAMANTE, F'ahián, óp. cit., pág.• 116· 117.

66
67

empresarial capitalista que requería el proyecto de los «Chicago Boys». incluso, el mensaje era aún
más potente: el empresario chi leno podía llevar una vida santa trabajando racionalmente. De ahí que
el nuevo empresario católico exitoso no solo estaba trabajando para sí mismo, su famil ia y sociedad
para la consolidación del capitalismo neoliberal sino que además estaba glorificando a 0ios" 222 •

Haciendo un análisis más detenido de los postulados del Opus Dei, podemos establecer, sin
mayor esfuerzo, un acercamiento a postulados emblemáticos de las doctrinas protestantes.
Si analizamos los textos que se ocupan de esta materia, como «La Ética Protestante y El
Espíritu del Capitalismo» de Weber; es posible arribar a conclusiones muy preocupantes.
En efecto, según este autor, lo que marcaba la diferencia entre las doctrinas católicas y las
protestantes (favoreciendo a las segundas en el desarrollo económico) era precisamente su
distinta consideración respecto del tema del trabajo y la acumulación de bienes.

" ... la idea es nueva: es producto de la Reforma. Ni en la Edad Media ni en la Antigüedad (en el
helenismo de la última época) se dieron los supuestos para esta estimación del trabajo cotidiano en
el mundo que implica esta idea de profesión (... ] En todo caso lo absolutamente nuevo era
considerar que el más noble contenido de la propia conducta moral consistía justamente en sentir
como un deber el cumplimiento de la tares profesional en el mundo. Tal era la consecuencia
inevitable del sentido, por así decirlo, sagrado del trabajo, y lo que engendró el concepto ético-
religioso de profesión: concepto que traduce el dogma común a todas las confesiones protestantes,
opuesto [... ] a la católica ( ... ] el cumplimiento en el mundo de los propios deberes es el único
medio de agradar a Dios, que eso y sólo eso es lo que Dios quiere, y que, por lo tanto, toda
profesión lícita posee ante Dios absolutamente el mismo valor [... ] esta valoración ética de la vida
profesional constituye una de las más enjundiosas aportaciones de la reforma y, por lo tanto, de
modo especial, de Lutero"123 .

D e esta forma se produce un traspaso de la doctrina católica del Opus D ei hacia terrenos
propios de la doctrina protestante, dando viabilidad así (sin apostasía explicitada) a la
hipótesis de santificación por el trabajo. Desde el punto de vista doctrinario no es cuestión
menor este desliz de la «obra»; en efecto, cuando se analiza el luteranismo con detención,
se descubren estos rasgos demasiado fami liares con aquellos del Opus Dei. Por esta misma
vía y en términos similares la concepción puritana del trabajo también era distinta del resto
de la sociedad Inglesa del siglo XVII " ... para el puritano [ ... ] el trabajo mundano llega a

222
BUSTAMANTE O. Fabián, «La formación de una nueva mentalidad religiosa de la elite empresarial
durante la dictadura militar, 1974-1990. El catolicismo empresaria el Opus Dei». óp., cit., pág. 11 7.
223
WEBER, Max, lu Ericu Proresranre y el füpírifu del Capitalismo, Editorial Reus S.A., Trad. Luis Legaz
Lacambra, Madrid, 2009, págs. 103-107.

67
68

convertirse en una especie de sacramento"22°4; también debe destacarse, en este orden de


ideas, su marcado individualismo,

" ...Aquellos que buscan a Dios en el aislamiento de sus semejantes, a menos que vaya triplemente
armados para afrontar los peligros de la empresa, está más expuesto a tropezar con el demonio que
con Dios [... ] La propia suficiencia moral del puritanismo fortalecía su voluntad, pero corroía su
sentido de la solidaridad humana [.. .] desde el principio el calvinismo comprendía dos elementos,
que había fusionado Calvino mismo, pero que guardaba la simiente de futuras discordias. Había
otorgado desde el primer instante un entusiasta imprimatur a la vida de los negocios, que había
despertado las sospechas de los intereses moralistas, y había puesto sobre ella la mano de hierro de
una disciplina inquisitorial" 225 •

El tema de la disciplina, es otro aspecto que puede servir para identificar esta similitud.
Otro aspecto relevante lo constituye la separación que establecen entre los intereses
económicos y los éticos, " la separación de los intereses económicos de los éticos, que daba
226
tono a todo el movimiento, establecía un contraste violento con la tradición religiosa" .

Finalmente una recomendación de la vida diaria, "Déjate absorber totalmente en los


negocios diligentes de tu legal vocación cuando no te ejercites en el servicio más inmediato
de Dios227•

En relación con esta cuestión tan aguda como relevante, me permito la siguiente digresión:
a) El calvinismo tampoco había estado exento de cuestionamiento, tanto en el siglo XVII 228
como en el XX; especialmente en lo relativo a su postura afín al lucro y al enriquecimiento
personal que, estricto sensu, iba en contra del espíritu original del cristianismo, " ... el
Capitalismo moderno -escribe Mr. Keynes- es absolutamente irreligioso, está desprovisto
de unión interna, escaso es e l espíritu público que anima, y es a menudo, aunque no
siempre, un mero conglomerado de gentes que ya poseen y otras que ambicionan poseer".
¿Es posible identificar un cierto matiz herético en esta similitud?

m TA WNEY R.H., la Religión en el Origen del Capitalismo, Editorial Dédalo, trad. Jaime Menéndez,
Buenos Aires, 1959, pág., 209.
225
Ibídem, pág. 243-247
226
Ibídem, pág. 252
227
Ibídem, pág. 257.
m " El Cristiano[ ... ] está obligado por su fe a la aceptación de ciertas normas éticas, y estas normas son tan
obligatorias en la esfera de las transacciones económicas como en cualquier otro aspecto de las actividades
humanas [.. . l No está pennitido emprender ni mantener ningún monopolio opresor o comercio que tienda a
enriqueceros a costa de pérdidas para la comunidad o para otras gentes", T AWNEY, R.H., la Religión en el
Origen del Capitalismo, óp. cit., pág. 233.

68
69

b) En tiempo más reciente otros autores han intentado ejercicio similar pero desde una
perspectiva diferente y original; en efecto Michael Novak, por ejemplo, basándose en el
229
trabajo de Hugh Trevor-Roper , afüma que el denominador común entre los empresarios
de los siglos XVI y XVU, no era su carácter calvinista sino el que fueran inmigrantes. Esto
le pennite situar los orígenes del capitalismo (hacia 1500) en las ciudades católicas de
Amberes, Lieja, Lisboa, Augsburgo, Milán y Lucca230. La contrarreforma condujo a la
intolerancia respecto al valor religioso del comercio, favoreciendo el mercantilismo estatal
frente al privado. Esto afecto particulannente a los países pertenecientes a una clientela
23 1
hispánica • En virtud de ello, este autor concluye "el espíritu del capitalismo no es ajeno
al catolicismo ni es incompatible con él" 232 . En todo caso NOV AK se muestra acorde con
Weber en que " El capitalismo no es solo un sistema económico, y su realidad no puede ser
explicada únicamente en función de técnicas económicas objetivas"233 .

"En sentido estricto, y en este aspecto Novak se aproxima a la ética protestante del trabajo , la
capacidad cocreadora humana no sólo es un derecho individual, sino funda mentalmente un debe r
moral -una vocación, en el lenguaje de Weber- al que todo cristiano está llamado a responder
por medio del trabajo. Creatividad y laboriosidad son, en este sentido, dos virtudes inseparables. El
ser humano, en tanto que imago Dei, ha nacido para crear e innovar por medio del trabajo. A través
de sus acciones libres y responsables ejercidas a través del trabajo, el ser humano contribuye
vocacionalmente a la creación en el ámbito económico. El trabajo, de este modo, es visto por el
teólogo como una actividad social imbuida de un sentido transcendente que promueve el bien
particular y, por extensión, el progreso social, mediante la producción de bienes, servicios y
234
beneficios"

Así, de modos distintos, se fuerza una conjunción religiosa entre la Iglesia Católica y el
capitalismo. Este es un elemento relevante, dado que son las elites económicas las que
marcan la pauta del quehacer político-social y económico del país en la actualidad. Si a ello

229
TREVOR-ROPER, Hugh, Religion, the Reforma/ion and Social Change, en The European Witch-craze on
the Sixteenth Centuries, and Other Essays, Harper & Row, New York, 1969 (trad. cast. en Ed. Vergara), pág.
1-45., citado por NOV AK, Michael, La Ética Católica y el Espírifll del Capitalismo Centro de Estudios
Públicos, Santiago de Chile, 1995, pág. 8.
230
•·a mayor abundamiento, como bien lo ha señalado Hugh Trevor-Roper, varios de los primeros centros
capitalistas aparecieron en ciudades católicas como Lieja, Lille y Turín. Y muchas de las primeras familias
capitalistas de Europa (pues el capitalismo fue, ante todo, asunto de familia) eran católicas, judías,
librepensadoras y-en todo caso- no calvinjstas'', NOVAK, Michael, ibídem.
231
MARDONES, óp. cit., pág. 94.
m MAR DONES, óp. cit., pág. 95.
233
NOV AK, Michael, óp. cit., pág. 9.
234
AGUILÓ, Antoni, «Globalización neoliberal y teología neoconservadora: la teología neoliberal de Michael
Novak», Dikaiosyne Nº 24, pág. 18.

69
70

sumamos el carácter marcadamente tradicional y basado en las enseñanzas tomistas de estas


influyentes corrientes, que se realiza a través de sus representantes en la tierra; mismos que
lienen el mérito de hacerse indíspensables135 en su relación con la divinidad.

La hierocracia o gobierno de la clase sacerdotal~ según Weber, donde quiera que se


encuentre, ha procurado detentar el monopolio administrativo de los valores religiosos.
También ha pretendido restringir el otorgamiento de dichos valores, dándole la forma de
<<gracia sacramental» o «corporativa», la cual únicamente podía ser administrada por los
sacerdotes y no estaba al alcance de los profanos; esto le parece obvio a partir del interés de
los sacerdotes en el poder2·:u>. Siguiendo esta lógica podríamos admitir la reproducción en
este particular nicho ideológico, de un escenario acorde con la construcción global de un
nuevo feudalismo, que amenaza en convertirse en una lógica global en el largo plazo.

"Es claro, sin embargo, que la realizacíón del proyecto opusdeísta supone complementos
importantes en especial en el orden politico. Ante todo. es claro que su teocratismo de Estado no
137
puede darse por satisfecho con un liberalismo económico puro" •

Pero no podemos dejar de puntualiza que, como afinna José Comb1in. esta ideología es
muy afín con la civilización de la cultura capitalista que es aquella que está establecida en
le elite empresarial de nuestro país.

'11a doctrina deJ Opus Dei] coincide perfectamente con ia civilizadón, con la cultura capitalista que
tenemos hoy en la que todo estimula aJ individuo, Nunca se busca .algo comunitario porque esto
limita. Todo tiene que ser dedícado al progreso personal, al trabajo profesional. al servicio de la
empresa y no se mira hacía los demás, Ese es el espíritu del capitalí:smo y actualmente toda la
cultura está dentro de eso, de modo que ni siquiera se entiende lo que significa comunidad o
solidaridad[.,.) La solidaridad del Opus Dei está muy bien hecha para un ejecutivo de empresa[ ... ]
He leido Camino, y tengo la impresión que no es un libro cristiano'~:;$.

m "El Opus Dei, de claro origen pequeño~burgués provinciano, ha ido, sin embargo. más allá. En primer
lugar ha desarrollado y perfeccionado ia doctrina según la cual el poder del mundo debe estar sujeto al poder
de quienes encarnan y administran lo divino [ ... 1 La ideología dominante en el seno de la gran burguesía
chilena habla afirmado, desde s:iempre, y comQ uno de sus momentos más relevantes, el carácter divino no
solo de la lglesia, sino también de su «personal terrestre»", SOTO, Francisco, Fascismo y Opus Dei en Chile,
Ó~- cit, págs. 45-55.
:: Vid. WEBER. Max, Sccialogio de la Religión, Ediciones Akat S.A., trad. Enrique Ga"ilán, Madrid, 2012,
,,.
pág, 360ss,
~ · SOTO, Francisco, Fascismo y Opus Dei en Chile. óp. cit.. pág. i 13,
mMÚNCKEBERG, Maria Olivia, El Imperio del Opus Dei en Chile. Ediciones B Chile S.A., Santiago, 2003
págs. 254-255.

70
71

Uno de los aspectos peculiares de la doctrina que propone el Opus Dei, dice relación con la
obediencia que deben tener los fieles respecto de su guía espiritual; no cabe la menor duda
que en esta corriente quienes llevan la voz de mando son los religiosos. Este es muy
delicado para la existencia y ecuanimidad de un sistema democrático, particularmente
porque nuestro país estuvo muy cerca de elegir a un numerario como su presidente.

No alcanzamos a dimensionar cual podría haber sido la influencia de la Obra en tal


escenario. José Comblin al respecto afmna: " ... que son los sacerdotes los que mandan, es
evidente en el Opus Dei. Ellos son los directores espirituales. Y todo laico tiene que
referirse a su director espiritual. Entonces no puede dar ni un paso que no sea aprobado por
él. Por lo demás, eso dice Escrivá muy claramente en Camino"239. Hay quienes han llegado
a ver en el rol cumplido por el Opus Dei un afán justificador de los excesos cometidos por
la dictadura en contra de sus adversarios políticos, hipótesis que parece un tanto discutible.

" La sujeción de los caudillos a sus directores espirituales alcanza en las enseñanzas de Escrivá
grados grotescos, pero perfectamente comprensibles, si pensamos que para él se trata de preparar
una guerra santa y permanente ( «el enemigo no duerme»), en la cual más de algún guerrero puede
240
desviarse o cometer errores" .

De cualquier forma, según lo expresa María Olivia Monckeberg, uno de los miembros de la
obra, el constitucionalista Raúl Bertelsen Repetto, profesor de Derecho Constitucional de
la Universidad Católica de Valparaíso y con un doctorado en la Universidad de Navarra
( l 97 l ), formó parte de la CENC. Este jurista en la actualidad forma parte del Tribunal
241
Constitucional llegando a ser su presidente (2011 ).

239
MONCKEBERG. María Olivia, El Imperio del Opus Dei en Chile, Ediciones B Chile S.A., Santiago,
2003, pág.. 254.
'ªº Ibídem, pág. 85.
241
Ibídem, pág., 214.

71
72

Capítulo JI

EL PENSAMIENTO CONSTITUCIONAL CATOLICO

La postura demócrata cristiana se encontraba bastante alejada de la derecha tradicional


también fuertemente católica242• Los pensadores conservadores, agrupados alrededor de la
Universidad Católica.. presentaban una línea critica frente a las tendencias afines a Maritain.
Debemos mencionar entre aquellos a Sergio Femández Larraín ( 1909-1983)~ presidente del
partido conservador, parlamentario y diplomático. "Hispanista acérrimo~ durante la Guerra
Civil española mostró su apoyo al bando sublevado y a fa publica oposición a las denuncias
de Maritain por el carácter totalitario del nuevo régimen [ ... ] Unió a esto una crítica
constante al comunismo como modelo económico y sociopolítico" 243 ,

Esta reminiscencia hispana, también tendría una cierta trascendencia en nuestro país donde
tas aguas: entre unos y otros estaba, quizás por las mismas razones que allá. también
bastante separadas, aunque realmente por cuestiones más de posturas fácticas y
sensibilidades político-contingente que doctrinarias de fondo. Entendemos sí que la
principal diferencia entre una y otras decía relación con el tema de los «medios», cuestión
que seria relevante para definir Jas estrategias y los tiempos en las definiciones políticas
futuras.

Esta corriente, que ya hemos motejado de derecha, se VlO enriquecida por antiguos
maritanistas que habían cambiado su pensamiento. Entre eHos destacaba con luces propias

142 "El crwimiento de la Doctrina Social de la Iglesia hasta el aplastante triunfo de la Democracia Cristiana en
1964, da cuenta de las profundas que llegaron a ser las diferencias entre los sectores católicos conservadores y
derechistas y los cristianos de compromiso social, como lo prueban entre otros, la obra política y ensayística
de Eduardo Frei Montalva. Por su parte, sus dificultades para aliarse con un movimiento socialísla y marxista
también fueron una piedra de toque que profundizó los disensos". SALAZAR, Gabriel~ Pinto, Julio y Lira,
Robinson, Historia Confcmporimea de Chile, Volumen iI, Actores, Identidad y Movimiento, LOM,
Ediciones, Santiago de Chile, 1999, pág. 44.
243
SARANYANA, J. y Alejos Grau, C., Teología en América Latina, óp, cit., pág. 226.

72
73

Jaime Eyzaguirre Gutiérrez ( 1908-1968) quien había recibido en su juventud la fuerte


influencia de su tutor Monseñor Miguel León Prado.

Eyzaguirre era un abogado católico joven y persuasivo; asume la dirección de la revista


Estudios en el año 1934 de la que fue redactor jefe y director durante un cuarto de siglo y
que había ayudado a fundar en el año 1932. Pertenecía a la liga Social de Chile, donde al
igual que Alberto Hurtado, fue discípulo de Femando Vives244• Este era un grupo de
católicos que pretendía despertar conciencia social, también tomando como base la doctrina
social de la Iglesia.

Eyzaguirre con colaboradores de distintas profesiones e intereses intentará refundar una


postura conservadora y católica en el plano social y cultural; contrario a lo que pudiera
pensarse, no sentía apego por el mundo político respecto del cual era bastante escéptico;
ello le trajo desconfianza en la derecha. Propiciaba un cambio más profundo que Z1na
simple reforma a la Constitución, esto bien podría provenir de la intervención de un líder
carismático. Se apoyaba en las ideas de Quadragesimo Anno que propiciaba la idea de un
orden profesional de clara orientación corporativa, que le daba al modelo político un
evidente apoyo de la Iglesia. A ello debía sumarse la emergencia en Portugal y Austria de
regímenes políticos corporativos.

Luego España con Franco y aún antes con Primo de Rivera, pasa a ser el paradigma de esta
corriente conservadora245• He aquí una manifestación de esta diferencia relevante con los
postulados sustentados por la Democracia Cristiana chilena. Ya hemos dicho que tanto el
falangismo criollo como sus inspiradores ideológicos, especialmente Maritain, pensaban
lograr los cambios, hacer Sll revolución, dentro de un marco de diversidad democrático, no
autoritario.

244
Femando Vives Solar nació en Santiago el 24 de marzo de 1871, entrando a la Compañía de Jesús en
1896. Fue ordenado sacerdote Uulio de 1908) en Tonosa del Ebro (España), donde estudió Filosofia y
Teología. En 1909 volvió a Chile y fue enviado al Colegio San Ignacio (Santiago) como profesor de historia
~ director de la Congregación Mariana.
4
- s RUIZ SCHNEIDER, Carlos, «Del corporativismo al Neoliberalismo, el conservadurismo católico en
Chile» en COLOM, Francisco y Rivero Ángel [Eds.), El altar y el trono, ensayos sobre el catolicismo político
iberoamericano, Anthropos Editorial, Bogotá, 2006, pág. 115."Los ideólogos fascistas chileno y
latinoamericanos reciben su inspiración del fascismo español, Junto con José Antonio Primo de Rivera, ellos
asumen el conjunto de la tradición medieval española" , SOTO, Francisco, Fascismo y Opus Dei en Chile, óp.
cit., pág. 54.

73
74

En esta misma linea debemos sumar al sacerdote y filósofo Osvaldo Lira (l 904-1996)
ordenado en 1928 y profesor de Gnoseología y Metafisíca en la Pontificia Universidad
Católica de Chile, cuyo aporte debe siluarse, a diferencia de Eyzaguirre en el campo
conceptual y político. Osvaido LIRA es autor de un libro denominado Nostalgia., de
Vásquez de Mella, donde inscribe claramente su pensamiento político en el paradigma
tradicionalista español. Una de los aportes más relevantes de este trabajo "es la distinción
conceptual entre soberanía social y soberanía po/iticd',146• En dicho texto punrualiza la
existencia de una confusión que se suele establecerse entre la soberanía política y la
soberanía social lo que provoca que se cierre el "callejón en que se encuentra atascada hoy
día la política, toda esperanza de salida"247y agrega más adelante en el texto: "mientras no
se estabiezca y se marque la diferencia que hay entre la «.soberanía social» de una parte y
la «soberanía política)> de otra, no :se restablecerá jamás el orden',248 ; las invasiones de una
en otra producen -según Lira- todas las manifestaciones de absolutismo y socialismo.

Lira entonces comparte la visión de Eyzaguírre aunque con un énfasis distinto; de rechazo
hacia la democracia liberal; el socia1ismo y el totalitarismo fascista y propugnando a su vez
una concepción tradicional de la sociedad y la poHtica249. Para estos pensadores, los valores
esenciales de la identidad latinoamericana provienen de la cultura española. Por ello
entienden que ta. independencia significó un desgarramiento cultural profundo250 y dañino,
una especie de "parto prernaruro" según la expresión de Osvaldo Lira251 , A los regímenes
autoritarios de Oliveira Sa1azar y Franco en la península ibérica, Lira los considera
"democracias orgánicas.. y el legado político más importante de ta cultura hispánica252. En
síntesis para Lira "las naciones hispanoamericanas constituyeron desde un principio~ y
siguen constituyendo todavía un todo perfectamente homogéneo de cultura entre sí y con
España"2s3

246
Ibídem
i,n LIRA, Osvaldo, Nostálgfa de Vásquez (M Mella, Edit-0rial Andrés Bello, Santiago de Chllc, 1979, pág. 40,
:,is Ibídem, pág. 181.
u;¡ Ibídem. ~g. l 13.
2
LARRAJN, Jorge.identidad ChileM, LOM Ediciones, Santiago de Chile, 2001, pág. 63.
s¡¡
:;.si«Los elementos dirigentes [,,.J han desmnbocadt> en UtJ xenofllismo absurdo {... ] sobreva!oraciOO
sistemática por parte de 1os hispanoamericanos de lóS valores extranjeros respecto de todos nuestrQs valores
raciales, habiéndose llegado en ese sentido a extremos increfbles)) LlRA, Osvaldo, Hispanidad y Mestizaje,
Editorial Covadonga, Santiago de Chíle, 1985, pág. 84-85.
m LARRAfN, ibídem.
153 LlRA. Osvaldo, Hispanidad y Mestizaje, óp. eiL, pág. i 3.

74
75

Osvaldo Lira, Jaime Eyzaguirre y Julio Philippi lzquierdo254, son las influencias
conservadoras que nutren la formación política de un núbil Jaime Guzmán. Les conoce en
primer lugar por contactos familiares y por sus estudios en los Sagrados Corazones de
Santiago y luego en la Facultad de Derecho de la Universidad Católica de Chile.
Rápidamente se convierte tanto en portavoz y legatario de esta tradición corporativista
cuanto en responsable de su progreso posterior. Esta evolución lo aproxima también a otra
comente conservadora chilena, representada por los escritores e historiadores Alberto
Edwards, Francisco Antonio Encina y Mario Góngora, quienes enfatizan el tema
nacionalista2 55•

En todo caso es evidente, por lo que venimos diciendo, que las posturas de la derecha
tradicional apegada a la iglesia y las posnrras políticas y doctrinarias de la Democracia
Cristiana, que en aquella época tenía la unción de la generalidad de la clerecía, eran
disímiles [especialmente en cuanto a los medios y a la acción política, según veremos] y se
tornaría, en el futuro, irreconciliables. Estas desavenencias se acentuarían al llegar la
Democracia Cristiana al gobierno, particularmente cuando deciden impulsar el fuerte
proceso de reforma agraria [iniciado en el gobierno anterior de Alessandri], que perjudica
gravemente a la oligarquía tradicional terrateniente.

Como decíamos, para la derecha tradicional y católica, la Iglesia chilena de la época, tenía
planteamientos ambiguos frente al creciente socialismo que se había instalado en nuestro
país y en toda Latinoamérica. Esta se encontraba mayoritariamente más cercana a posturas
de la Democracia Cristiana liderada por Eduardo Freí y su movimiento particularmente
ideologizado.

La postura de Guzmán en materia política se fue forjando paulatinamente desde sus


primeros años estudiantiles, donde -según dijimos- recibió la tutela de importantes
pensadores conservadores que marcan prematuramente sus opciones doctrinales y que
verán su pleno desarrollo en la arena política, especialmente en su vida estudiantil como

254
(Santiago, 26 de diciembre de 1912 - Santiago, 30 de marzo de 1997) Abogado, diplomático, escritor,
investigador, académico y político chileno, ministro de Estado de cuatro carteras durante e l gobierno del
presidente Jorge Alessandri. Su acercamiento con la doctrina social de la iglesia se debió también al sacerdote
Jesuita Femando Vives Solar.
255
CRJSTJ, Renato, El Pensamiento Político de Jaime Guzmán, autoridad y libertad, Óp. cit., pág. 8.
75
16

alumno de la escuela de Derecho de la Universidad Católica. Muchas de sus opiniones se


van forjando en la medida que debe confrontar sus convicciones con la realidad; una
realidad compleja y combativa que exigía también posicionamientos radicales si lo que se
deseaba era la trascendencia.

Guzmán adquiere su formación fundamentalmente por vfa oral y por contactos con
maestros. nos dice MONCADA; y agrega que se puede diferenciar en eila e1 aspecto
teórico del práctico. En el primero la mayor influencia será de padre Osvaido Lira y su
pensamiento escolástico, tanto en lo filosófico-político como en lo espiritual 2.'.>6, En el
aspecto práctico debemos señalar la enorme influencia que ejerció sobre él el ex presidente
Jorge Alessandri Rodríguez, Su figura representó para Guzmán un importante referente del
modo en que debía actuarse en política como asimismo, la manera de entender la función
púb1ica257•

"Mi primera noticia sobre su persona fue {.,"Ofi motivo de las elecciones parlamentarias de 1957. Pese
a que yo solo tenía diez años de edad, seguía las infonnaciones políticas con avidez. Fue tan grande
la impresión que me produjo asistir a los seis años de edad al desfile a favor de la candidatura de
don Arturo Matte en l 952, que la política y fas elecciones ejercieron desde muy temprano sobre mí
un atractivo enonne [ ... J La elección presidencial del año siguiente, en 1958, despertó en mi un
entusiasmo ilimítado por la figura de Alessandri. Su triunfo me produjo una de las mayores alegrías
que he sentido como culminación dé una campaña cuyos principales hitos se grabaron en mi mente
con una fuerza imborrable" 2511•

Los valores tradicionales que representaba Alessandri. constituían un modelo a seguir; que
marcaría toda la carrera política de Guzmán y en no pocas ocasiones, acudiría a su consejo
para obtener iluminación cuando esta se requería con mayor urgencia. Esta sería una de las
grandes vet.as de su pensamiento posterior, como también su sólida formación en la
doctrina católica~ principalmente a través de las encíclicas sociales, que siempre tuvo en
cuant.a a la hora de establecer prioridades y caminos en un escenario particularmente dificíl
para este tipo de pensamiento como era el Chile de los sesentas y setentas. Eso no quería

::sr. MONCADA. Belén, Jaime Guzmán, Una democracia ¡;:ontrarrevolucionaría, El político de 1964 a 1980,
óp .. cit pág. 28."De dicha admiración por el padre Lira nació también en Guzmán 1a admiración por España y
su historia, tan penneada de sentido religioso. El entusiasmo por Primo de Rivera y más tarde por 1a figura de
Franco fueron herencia del padre Lira, así como su ()¡lciOO joven por las ideas corporativtstas entendidas como
el reflejo del ideal cristiano en política''. Ibidem,
:m MONCADA, Belén, ibídem, pág. 29.
::~t GUZMAN, Jaime, Escritas Personales, Editorial Zig-Zag. Santiago de Chile, 1992, págs. 23-24.

76
77

decir de manera alguna que se sintiera obligado a seguir los lineamientos y posturas
oficiales de la Iglesia chilena a la que veía particularmente sensible a las doctrinas políticas
sustentadas por la izquierda. Ello implicaba para Guzmán, un preocupante alejamiento de la
Iglesia respecto de la genuina doctrina cristiana.

Como cristiano devoto le inquietaba la postura de la jerarquía eclesial, la que entendía


indulgente con la izquierdización, no solo de la sociedad secular sino también de la propia
feligresía católica, lo que se traducía en obsecuencia con las autoridades políticas de
gobierno. Este comportamiento de la Iglesia fue analizada críticamente por Guzmán quien
llega a afirmar (a propósito de un documento de la Comisión Pastoral del episcopado
publicado en el año 1972 denominado Evangelio Política y socialismo) que se estaba ante
un documento que adolecía de vacilaciones que inducían al equívoco. La califica, en cuanto
cosmovisión que anhela una «apertura» futura del marxismo hacia Dios [abandonado el
ateísmo que le caracterizaba], como una ingenuidad.

El plantear siquiera esa hipótesis - piensa Guzmán- da pie para especular si realmente estos
redactores están enterados de cuan esencial es el ateísmo para las doctrinas marxistas.
Considera la actitud del Cardenal Silva Henríquez en particular como «obsequiosa», que
busca «congraciarse con el nuevo régimen» [ ... .] agrega, «nos cuesta aceptar en un hombre
inteligente e ilustrado una ingenuidad tan pasmosa como suicida259». Esta crítica ha llegado
a ser injusta a la luz de la lectura actual, sin embargo era explicable en el ambiente en que
fue fonnulada260.

259
COLOM, F. y Rivera Á., El altar y el trono, ensayos sobre el catolicismo político iberoamericano, op. cit.,
pág. 118. Habría que señalar que tal actitud la mantuvo la iglesia durante el régimen militar y la actitud de
Guzmán también podría ser encuadrada en estas categorías que él critica a Sil.va.
260
Esta es una cuestión antigua en el pensamiento católico, como afirma correctamente Rommen "El
gobernante puede ser lm cristiano o no, puede ser en su vida privada un disoluto o no serlo. Pero mientras
cumpla su función política, el cristiano debe obediencia incluso a los gobernantes paganos. ("Non eripit
mortalia qui regna dat coelestia ") San Justino pudo explicar al Emperador romano, como respuesta a los
disparatados ataques de Celso, que e l mejor hombre cristiano sería e l que fuera mejor ciudadano y súbito".
ROMMEN, H., El Estado en el Pensamiento Católico. un tratado defilosofia política, óp. cit., pág. 19.

77
78

5. El movimiento gremialista

La derecha había sufrido importantes reveses electorales hacia mediados del siglo veinte y
recién empieza a levantar cabeza con la creación del Partido Nacíonal en 1a. segunda mitad
de los afios 60; paralelamente con estos tímidos movimientos aparece en la Universídad
Católica de Santiago un pequeño grupo de jóvenes provenientes del Partido Conservador,
entre ias cua1es destaca su líder, el estudiante de Derecho Jaime Guzmán Errázuriz que
venían desarrollando una particular (para esa época) postura política, Este grupo buscaba
"inspiración en el corporativismo católico, ideario que se veía reforzado por un contexto
potftico de profunda crisis de 1a instituciona[idad liberal+i. 261 Los gremialistss eran severos
detractores de los partidos políticos y como una manera de plantear una alternativa a su
hegemonía,. proponían un rescate de la autonomía de los «gremios»,

La postura tomada por Guzmán en esos afíos, gracias a la influencia de Osvaldo Lira, fue
indudablemente escolástica y corporativa, atendida la filiación del sacerdote santiaguino,
claramente afín al fmnquismo. Esta influencia se verla ya en sus primeros escritos, Cuando
contaba con 15 años ya daba cuenta de su adhesión a los postulados del franquismo. con e1
estilo "'militante, rotundo e hiperbólico» de su maestro162 .

"Estoy archifranquista, porque he palpado que el generalísimo es el Salvador de España [.") lo


bien que se trabaja y el progreso económico que se advierte. Y que conste que en España hoy htl)'
libertad absoluta, entendida y orientada al bien común y no ha satisfacer el absurdo principio de la
Revolución fi·ancesa liberté, que tiende al libertinaje. «No hay libertad sino dentro de un orden» ha
dicho Franco. "263

El pensamíento de José Antonio Primo de Rivera también tuvo protagonismo en 1a


juventud de Guzmán. y suponemos que mucho de él, le acompañó hasta el fin de sus días.
La figura del madrileño resultaba. muy seductora para este joven CatóHco que veía como la
sociedad se sumergía en la indiferencia y la idolatría secular, Muchas de las ideas de
Primero de Rivera fueron fuertemente defendidas por Guzmán, especialmente durante su

261
CORREA SUTIL, Sofia. Con las Riendas del Poder.< La derecha chilena en el siglo XX, Editorial
Sudamcrícana. pag. 268. " ... entre Jos estudiantes de esa institución estaba formándose en esos años la elite
civil que le imprimió la orientación a la díctadma pinochetista". Ibídem.
l(,J CRISTI y Ru.iz~ Tag,le., La Re.publica en Chile, óp. cit., pág. 24.
m Ibídem.

78
79

vida universitaria y principalmente en la formación del movimiento gremialista heredero de


su legado político. B ien sabemos que el español era tenaz defensor de esta forma asociativa.

Un aspecto que resaltaba en el ideario del peninsular era su lejanía respecto de ideas
capitalistas como marxistas. Un aspecto relevante de estas, decía relación su interpretación
de la historia y sus concepciones políticas. Hubiésemos querido que su postura respecto al
tema de la descentralización política y administrativa fuese acogida con mayor interés por
quienes se sentían sus seguidores264, lamentablemente estas ideas meritorias se vieron
enturbiadas por sus equívocos primeros pasos en el fascismo (más fom1al que real), que le
estigmatizaron hasta el momento de su -también- trág ica muerte.

No fue un escenario fácil el que debió transitar Guzmán en una agitada y ideologizada vida
universitaria; la Universidad se había convertido en el centro de la generación política y
muchos de sus movimientos más radicales emergieron en aquella época en sus aulas. Se
crean en aquella época cuatro grandes grupos que tuvieron visibilidad política y que
ulteriormente saldrían del ámbito académico para convertirse en movimiento
independientes. En las Universidades de Chi le y Católica surge: el Movimiento de Acción
Popular Unitario (MAPU) en 1969 y dos años después la Organización de la Izquierda
Cristina (IC); ambos al alero del partido Demócrata Cristiano. El tercero es el Movimiento
de Izquierda Revolucionaria (MrR), originario de la Universidad de Concepción y
finalmente el Movimiento Gremial cuyo líder natural era Guzmán.

"A fines de 1965, cuando yo terminaba el tercer año de la carrera de derecho, arrebatamos a la
Democracia Cristiana en control del Centro de Alumnos de nuestra facultad, que ese partido había
detentado como baluarte por varios años consecutivos. Lo hicimos no en nombre de otra corriente o
partidos políticos, sino de postulados gremiales enarbolados por una lista que triunfó contra todo
pronóstico. A principios de 1966 dimos forma al Movimiento Gremial como un ente orgánico

264
«Si bien era partidario a ultranza del principio de unidad territorial, no lo era del uniforrnismo centralista al
que nos había llevado, primero, el absolutismo borbónico del siglo XVIII y. después, el liberalismo
afrancesado del siglo XIX [ ... ]Si bien en PRIMO DE RIVERA esta descentralización es administrativa.
también puede llegar a ser ésta política y legislativa», SÁNCHEZ MARÍN, Ángel Luis, «José Antonio Primo
de Rivera: Una aproximación a su Pensamiento Político» en Revista Telemática de Filosofia del Derecho, nº
6, 2002/2003, pp. 103-118. Cfr. VAZQUEZ DE MELLA, Juan, "Discurso de Archanda" (1919), en Obras
completas, Política Tradicionalista, vol. XV, Casa Subirana, Barcelona, 1932, págs.356 y ss; BOFARULL,
Manuel de, Las Antiguas Cortes, el Moderno Parlamento. el Régimen Representativo, Alcalá de Henares,
1945, págs.115 y ss. Ibídem.

79
80

dentro de la misma Escuela y nuestro Centro de Alumnos pasó a ser la expresión más significati va
de sus principios"265 .

Es la Universidad Católica, en consecuencia, el lugar desde donde extiende su influencia el


movimiento gremial que habría de tener marcada importancia tanto en su trabajo opositor al
gobierno de la Unidad Popular cuanto en su colaboración posterior con las autoridades del
Gobierno Militar.

Se trata de un movimiento sin precedentes en la historia nacional, particularmente por


defender postulados tradicionales que en aquella época se encontraban desprovistos de toda
visibilidad política; además conjugaban de una manera particular, ideas que ya existían en
el patrimonio del pensamiento conservador desde principios del siglo XX; lo novedoso
estaba claramente en su aplicación, sumado al carisma de Guzmán. Al respecto expresa
Belén Moneada:

•·su «reciclaje» conceptual le otorgaban un carácter extremadamente novedoso y único [ ... ]


decidieron crear el Movimiento Gremial como rechazo a la politización de la Universidad [... ]
entendían que la universidad, como el resto de organismos sociales intermedios, debía estar libre de
intereses partidistas para poder realizar su fin particular [... ] Estas sociedades intennedias debían de
ser libres e independientes del poder político, y ajenas así al juego político-partidista, para alcanzar
los fines que le eran propios ...".

Se podría decir que el movimiento gremial liderado por Guzmán descubrió la importancia
de la acción política en los años sesentas, al tiempo que durante el gobierno de la Unidad
Popular comprendió que la lucha por el imaginario social y la demostración de fuerza era
vital la movilización266.

Guzmán en términos generales evaluaba mal la posición y consistencia de la derecha en


aquella época, no veía un liderazgo claro emanado de sus filas y lo que es peor visualizaba
la nula penetración social de este conglomerado; cuestión que se tornaba más dramática si
se contrastaba con la activa inclusión de la izquierda militante en las capas populares, con
importantes instalaciones en organizaciones gremiales, poblacionales y juveniles. Estos
eran espacios absolutamente vedados para la derecha en aquella época. Dadas estas

265
GUZMAN, Jaime, Escritos Personales, óp. cit., págs. 38-39.
166
VALDIVIA, Verónica, Álvarez, Rolando y Pinto, Julio, Su Revolución contra Nuestra revolución,
Izquierdas y Derechas en el Chile de Pinochet (1973-1981) , LOM Ediciones, Santiago <.le Chile , 2006, pág .
62.

80
81

circunstancias era prioritario y urgente para Guzmán "construir los cuadros adecuados para
la luchas ideológica de este nuevo periodo, Chile necesitaba nuevas fonnas de organización
cívica, con auténtica penetración y sentido sindical y juvenil ... Chile necesita que se le dé
cauce al sector sano del país, que en esa virtud buscó a don Jorge Alessandri ... " 267.

La existencia misma de la derecha sería inviable ulterionnente sin una fuerte y


comprometida presencia de ella entre jóvenes, pobladores y sindicatos. Esta labor
constructiva se convertirá en una de las tareas políticas prioritarias del movimiento gremial
y que posibilitaría la consolidación de una derecha renovada y propositiva.

Las premisas básicas en esta primera época serían: la férrea defensa de la propiedad
privada, una política nacionalista, un régimen de competencia, la movilización de la
empresa privada y la defensa de los cuerpos intermedios. Una llamativa mixtura
nacionalista, neoliberal y corporativa268.

Esta última intluencia269 es finalmente abandonado por Guzmán en fonna solemne y


definitiva en una columna del Mercurio titulada "50 años de un Hermoso Discurso
Equivocado" y publicada el 29 de octubre de 1983, en la que Guzmán conmemora e
impugna también el discurso fundacional de la Falange Española pronunciado por José
Antonio Primo de Rivera el 29 de octubre de 1933 en el Teatro de la Comedia de
Madrid270•

Expresa sentidamente GUZMÁN "José Antonio era una figura para muchos cautivante. La
reciedumbre y elegancia de su estilo se combinaban en él con singular claridad y
brillo . .. frente a una derecha tradicional sin ideas y limitada a lugares comunes en defensa
del orden establecido, los falangistas se planteaban como una opción revolucionaria capaz
de evitar la alternativa opuesta del totalitarismo socialista marxista" Respecto del
reemplazo y supresión de los partidos políticos por los gremios que le parecen a Guzmán en
este texto el mayor error de Primo de Rivera, subyace:

267
Ibídem, pág. 63.
268
Ibídem, pág. 64.
269
Sin pe1juicio de reconocer que la primera parte del texto político recibe esta innegable influencia.
270
COLOM, F. y Rivero Á., El altar y el h·ono, ensayos sobre el catolicismo político iberoamericano, óp. cit.,
pág., 125. Este acto constituye un hito importante en la formación de la Unión demócrata independiente como
partido político.

81
82

"La pretensión de prescindir de ios partidos políticos es solo oo disfraz del intento de suprimir todo
pluralismo ideológico .. ,el totalitarismo que de allí nace - en lugar del sello marxista. Lleva el
nacionalismo fascista. Pero igualmente totalitario ... ", 111

Es posible que muchos de sus contrincantes dudaran de la sinceridad de sus palabras, pero
el tiempo~ que suele ser implacable y veraz juez, indica que -al menos sus discípulos~ han
seguido fielmente el camino de la democracia phrralista. camino que él personalmente no
pudo seguir, producto de «un error político», como fue calificado, por sus abyectos sicarios,
el magnicidio del jurista. Entonces, Guzmán defiende prima facie una "versión corporativa
y orgánica del capitalismo fundada en )a doctrina tradicional de la iglesia ~afirma Cristi-;
pero en su interpretación, esta doctrina no está detenninada por principios morales
comunitarios sino que postula la primacía de los derechos individuales fundados en la
prioridad ontológica y de finalidad de los individuos. Se da as{ una incongruencia entre su
defensa de un capitalismo corporativo y la fundamentación moral de corte individualista
que sustenta esa forma capitalista. Esta inoongruencía se disipa en sus escritos de
madurez'.2 72 _

La presencia de Guzmán en la vida política empezó a consolidarse -como dijimos- durante


el gobierno de Eduardo Frei; en aquella época prestaba colaboración en la Revista Fidl1cia
desde donde comienza su arremetida en contra de las posturas más emblemáticas de la
propuesta falangista. En muchos sentidos los escritos de Guzmán de aquella época hacían
sinónimos los conceptos de Revolución y gobierno Demócrata Cristiano. Es importante
mencionar que este medio escrito pertenecía al grupo <.:Sociedad Chilena de Defensa de la
Tradición,. la Familia y la Propiedad» que se inspiraba en las directrices del brasilefio Plinio
Correa de Olíveira, pensador ultraconservador que sentía gran admiración por la
suntuosidad y 1a verticalidad jerárquica del Anclen Régime de las monarquías europeas. Su
pensamiento habría de tener importante repercusión en la labor de Guzmán que tomaría
especialmente su concepto de Contra~Revoluci6n como uno de los elementos importantes
de su entramado ideológko:nl_

211
lbídem. 126,
271 CRlSTl, Renato, El Pensamiento Político de Jaime Guzmán, autoridad y libertad, óp. cit., pág. 14.
m "Estoy convencido de que en los orígenes de su pensamiento estuvieron las clases de religión dcl R. P.
Florencio Infante[., .1 Después.. el escolasticísmo y la fil-osoña política del R. P. Osvaldo Lira, SS. CC. L... ] la
visión histórica y rellgiosa. de Jaime Eyzaguirre [, .. ] la te<nia de la contrarrevolución de Plinio Corta de
O\iveira y, por cierto, los textos clásicos de la doctrina socíal de la iglesia. Ese es el punto de partida y desde

82
83

Quizás la que suscitó mayor oposición por parte de Guzmán, en relación con el gobierno
Demócrata Cristiano haya sido precisamente el tema de la Reforma Agraria. Esta empezó a
implementarse mediante la modificación del artículo I O de la Constitución de 1925. El
argumento del gremialista se basaba en que se transformaba un derecho natural de todas las
personas como era el derecho de propiedad en una concesión graciosa por parte del Estado
[podríamos decir un gi ro desde una lectura Lockeana a tma Hobbesiana]. Sostenía entonces
GUZMÁN que era "la violación de un derecho básico de derecho natural y un camino
abierto para la implantación concreta a espaldas de un pueblo cristiano, de tm régimen
socialista y totalitario"; dado que para él-como dijimos- el derecho de propiedad era "un
principio de derecho natural, necesario para la conformación de una sociedad cristiana, que
274
permite a los que forman parte de ella, su realización como seres hurnano" •

Esta afirmación guardaba estrecha concordancia con las conclusiones a que había llegado el
Concilio Vaticano II especialmente la Constitución Gaudium et Spes que afirmaba: «La
propiedad privada, o un cierto dominio sobre los bienes externos, asegura a cada uno una
zona indispensable de autonomía personal y familiar, y debe ser considerada como una
75
prolongación de la libertad humana>/ • Ya desde aquella época es posible rastrear sus
argumentos en la doctrina cristiana, de la cual mmca dejó de nutrirse para enfrentar sus
contiendas políticas.

Debemos dejar sentado aquí que la principal virtud de Guzmán no radicaba en el plano
teórico, donde se mostraba renuente a explicitar sus fuentes primarias, sino que en su
276
realismo pragmático ; pero ello, siendo cierto, como afinna Cristi, no es impedimento
para traer a la luz los fundamentos intelectuales que oculta su pragmatismo. Pero tampoco
justifica -creemos- extrapolar argumentos y criticarlos fuera de su contexto a fin de
desacreditar a quien por sus actos ha sido más que por sus palabras.

allí comienza, también, su evoluc ión", FONTAfNE, Arturo, «El miedo y otros escritos: El pensamiento de
Jaime Guzmán», Estudios Públicos, 42 (otoño 1991) p. 252.
274
GUZMAN, Jaime, «El Derecho de Propiedad y el proyecto de reforma constitucional», Fiducia, año II Nº
14 (diciembre enero 1964-1 965) pág . 9.
275
Ga11di11m et Spes, Parte 11, Cap.fil La Vida Económico-social Nº 71.
76
~ fONTAfNE, Arturo ( 1991 ) pág. 25 1; Cfr. MONCADA, Belén, Jaime Gu=mán, Un a d em ocracia
co11trarrevo/11cionaria, El político de 1964 a 1980, óp. cit., pág . 23.

83
84

En este sentido resulta vital, afinna CRISTI, "la lectura que hace Guzmán de Mater et
Afagistra, una versión radícalizada de 1a teoría tomista de Jos entes relacionales. Este
lnstrumento doctrinario le pennite fundamentar una interpretación también radical de la
«prioridad ontológica y de finalidad» de los individuos que postula Juan XXIII en la
versión espaflola de Mater et lvfagisrra, y que no aparece con la misma claridad en su
versión oficial en latín",277

El argumento [que es una teoría acerca del rol del Estado] es el siguiente, y que se
encuentra trazado en un artículo publicado en ta revista Portada en el año 1969 bajo el titulo
«El miedo. Síntoma de la rea1idad politico-Sócial chilena»: "La dignidad del individuo, y de
sus derechos como tal, se derivan de haber sido creado a imagen y semejanza de Dios
(p.256). Su individualidad se funda en la prioridad ontológica de la persona con respecto a
la sociedad[.. ,] el hombre goza de una prioridad ontológica y de finalidad respecto de la
sociedad De ello deriva que el Estado es un instrumento que debe estar al servicio del
hombre y no al revés. Ya que, mientras el hombre-ser substancial- tiene un destino eterno,
el Estado -ser relacional~ agota su existencia perecedera dentro del tiempo ,,;ns_

Respecto de este argumento CRISTI afirma que si bien la encklica postuJa la prioridad
ontoiógíca y de finalidad de los índividuos no se encuentra en ella una explicación en los
ténninos que establece Guzmán; y agrega más adelante

·• .. .ignora el comunitarismo de la doctrina tradicional de la iglesia que afirma ciertamente al


individuo, pero al individuo entendido como ser social r.,,] cuando el principio de subsidiariedad
no es entendido como un principio comunitario, queda puesto al servicio del liberalismo que
Guzmán busca expresamente superar''2M.

Sin perjuicio de lo afinnado por Cristi, el texto en cuestión [Nº 109 de Mater et magistral
es medianamente claro en este punto, a saber: "Porque el derecho de propiedad privada,
aún en lo tocante a bienes de producción, tiene un valor permanente, ya que es un derecho
contenido en la misma naturaleza, la cual nos enseña la prioridad del hombre individual
sobre la sociedad civil, y, por consiguiente, la necesaria subordinación teol6giea de la

m CRISTI, Renato, El Pensamiento Politico de Jaime Guzmán, autoridad y libertad, óp. cit, p:ig, 14.
m Ibídem, pág. 69.
;mi Ibídem, pág. 76.

84
85

280
sociedad civil al hombre " , expresa el texto en su versión castellana. El sentido del texto
en latín original tampoco es demasiado discordante con el ya citado texto:

"Siquidem ius privati dominii, etiam quod ad res attinet gignendis bonis tributas, per omne tempus
vale!, zapote quod in ipsa contineatur rerum natura, qua docemur singulares homines priores esse
civili societate, atque adeo civilem societatem ad hominem tamquam ad terminum dirigi
oportere " 28 1.

Esta interpretación de Guzmán no es de manera alguna aislada, ni siquiera en medios más


cercanos a la Iglesia, que no visualizan ni comparten la crítica que hace Cristi respecto a la
interpretación [de los textos pontificios] que hace el gremialista respecto del derecho de
propiedad. VTVTANI en este sentido expresa que «El Derecho de propiedad privada de los
bienes, aún de los instrumentos de producción, tiene valor permanente precisamente porque
es derecho natural fundado sobre la prioridad ontológica y de finalidad de los individuos
sobre la sociedad»282.

El tema central sin embargo nos parece otro, la distancia que quiere poner Guzmán entre las
teorías de corte socialista [entre las que se encuentran las comunitarias defendidas por
Cristi] y aquellas que -entiende él- propugna la Doctrina Social de la Iglesia, que apuntan
en un sentido muy diverso, sobre todo en el ámbito de lo espiritual; ámbito especialmente
importante para el constituyente.

En atención a este propósito, quizás debió argumentar con los números 34, 51,53 y sobre
todo 219 del mismo texto, más claros y contundentes para zanjar este punto en particular,
que dicho sea de paso, se plantea en los mismos términos en Locke283• Es pertinente
indicar, además, que esta visión acerca de la encíclica no es de manera alguna original en
Guzmán; SÁNCHEZ AGEST A afirma que "el hombre tiene un fin propio, que puede ser

28
ºEn la red justiciaypaz.dominicos.org/kit_ upload/PDF/jyp/Documentos%20eclesiales/mater_ et_magistra.pdf
otra traducción más cercana a la versión de Guzmán es la siguiente: «El derecbo de propiedad privada de los
bienes, aun de los productivos, tiene valor permanente, precisamente porque es derecho natural fundado sobre
la prioridad onrológica y de finalidad. de los seres humanos particuJares respecto de la sociedad», nos dice la
traducción de Ediciones Paulinas.
2 81
Encíclica Mater et magistra, versión oficial en latín, texto electrónico disponible en la red en:
http://www. vatican. va/holy_ father/john_ xxiii/encyclicals/documents/hfj-xxiii_ ene_ 1505 1961 _ mater_ lt.html
282
VIVlANI CONTRERAS, Guillenno, Estructura Cristiana de la Sociedad, Editorial Difusión, Santiago de
Chile 1962, pág. 115. [La cursiva es nuestra].
83
~ Más adelante desarrollaremos con más atención esta vertiente de pensamiento inmersa en el iusnaturalismo
racionalista.

85
86

condicionado, pero no subordinado a los fines sociales"284 y hace además una referenda
directa al contendido sustancíal de ta encíclíca en comento, que se relaciona con el punto
que venimos cuestionando:

'"Juan XXiU cierra su encíclica ,,Mater et Magistra >> definiendo como principio fundamental de la
concepción cristiana la afim1ación de que ~<cada uno de los seres humanos es y debe ser el
fundamento, el fin y el sujeto de todas las instituciones en las que se expresa y actúa la vida socíal:
cada uno de los seres humanos visto en lo que es y en lo que debe ser según su naturaleza
intrínsecamente social y en el p1an providencial de su elevación al orden sobrenaturah>, principio
fundamental que defiende t<la dignidad sagrada de la persona>}".:m$

Por su parte Maritain, que en otras cuestiones mostraba una doctrina discordante con
aquella que venimos desmenuzando; en este punto en particular, es análoga a la propuesta
de Guzmán, al razonar en los siguientes térmínos:

"La persona tiene una Dignidad Absoluta porque está en relación directa con lo absoluto. único
medio en que puede hallar su plena realización. su patria espíritual es todo el universo de los bienes
que tiene valor absoluto, y que reflejan, en cierto modo, un absoluto superior al mundo hacia el cual
ti.enden'.1E6_

La Constitución Gaudium et Spes en su parte Primera+ destina todo un capitulo a «:La


Dignidad de fa: Persona Humana», donde entiende al hombre, acorde con su doctrina
tradicional. como Imagen de Dios: «Enseña la Sagrada Escritura que el hombre fue creado
"a imagen de Dios'\ capaz de conocer y amar a su creador, constituido por E1 cómo sefior
sobre las criaturas (Cfr, Gén, l, 26; Sab. 2,23) para que las gobernase e hiciere uso de ellas,
dando gloria a Dios (Cfr. &:l. 17, 3-10)» [Nº 12]; luego agrega conceptos que en este punto
resultan muy reveladores:

«La dignidad del hombre requiere que obre según una libre y consciente elección, movido e
inducído persona!meme, desde dentro, no bajo un impulso ciego o una mera coacción externa [ ... ]
La libertad del hombre. que ha quedado herida por el pecado, no pude hacer plenamente activa esta
ordenación a Dios sino con la ayuda de la gracia divina» [Nº 17].

284
SANCHEZ AGEST A, Luis, Los Principios CristiaMs del Orden Político, óp, cit., pág. 18,
<t5 Ibidem,. págs. 256•257. En e1 mismo texto y citando a T. Geppert y su teoría de los centros polares ex~
"El hombre tiene una precedencm ontológica; es uri ser sustancial, es persona, y por elio todas las
comunidades realizan una efectiva mediaci6n en relación con el hombre como ser humano". Ibídem, págs.
225~226.
tM MARITAlN, Jacques, Los Derechos del Hombre, Editorial la Pléyade, Buenos Aires, 1972, pág. 11.

86
87

No puede extrañar entonces la defensa que hace de estos principios también en sus trabajos
académicos, donde obviamente remarca las ideas centrales del cristianismo. En su trabajo
más sistemático, su memoria para optar al grado de Licenciado, redactada conjuntamente
287
con Jovino Novoa titulada: Teoría sobre la Universidad; desarrolla su concepción de los
antes relacionales. Para él, "la universidad no es un ser substancial, sino accidental, y más
específicamente todavía, relacional. El ser de la universidad no es substancia; solo lo son,
los seres humanos que la integran (p. 79). "288. Prima entonces también aquí esta primacía
del ser humano por sobre todas las demás creaturas en la tierra, dada esta prioridad
ontológica y de final idad.

Con el afán de apartarse de cualquier forma de colectivismo, tanto socialista como estatista,
para otorgarle soberanía al individuo frente a la sociedad y el estado, Guzmán levanta esta
teoría de los entes relacionales, pero según Cristi esto conceptualmente deriva en que el
individuo tiene prioridad sobre la familia, ignorando el comunitarismo de la doctrina
tradicional de la iglesia, que entiende al individuo como sociai2 89.

En definitiva nos parece que la crítica de este autor, siendo ajustada en términos fonnales,
no va al fondo del asunto y creo también desvirtúa la cuestión más que esclarecerla, argucia
bastante recurrente en los críticos del gremialista. Esta teoría, por lo demás, para efectos
concretos de su influencia en el sistema constitucional, que motiva nuestra pesquisa,
290
encuentra cabida en la «Declaración de Principios del Gobierno de Chile» e
implícitamente en la normativa constitucional.

Desde aquella época hasta el día de hoy esta concepción de primacía del individuos es la
que ha regido en nuestro sistema político sin que se hayan hecho significativos intentos por
reemplazarla por una distinta; ello es más revelador todavía si se considera que ha

287
Abogado y Senador de la UDI. quien llegaría a ser presidente del senado.
288
CRISTI, Renato, El Pensamiento Politico de Jaime Guzmán, autoridad y libertad, óp. cit., pág. 7 1.
289
CRISTI, Ibídem, pág. 76.
290
"'Tanto desde el punto de vista del ser como del punto de vista del fin, el hombre es superior al Estado.
Desde el Angulo del ser, porque mientras el hombre es un ser sustancial, la sociedad o el Estado son sólo
seres accidentales de relación [. ..] Y también tiene prioridad el hombre desde el prisma del fin, porque
mientras fas sociedades o Esrados se agotan en el Tiempo y en fa hisToria. el hombre los Trasciende. ya que
viven en la historia pero no se agotan en ella". DPGCH, 1974, pág. 14.

87
88

gobernado el país una coalición de signo opuesto a la tienda de Guzmán y con las
posibilidades democráticas de realizar los cambios necesarios.

6. La influencia de Guzmán

Son tres las principales ideas o pilares doctrinarios que constituían el ideario de Guzmán,
quien, como hemos referido, se encargó de dejarlos instaladoo en el nuevo texto
constitucional y por supuesto se ocupó [previamente]. de establecerlos en la "Nueva
Institucionalidad", que forjó el gobierno militar antes de la entrada en vigencia del texto
político. El texto viene a reafirmar lo ya establecido por vías de hecho.

El primero de estos pilares o ejes~ era el politico, La parte de la iglesia tradicional, que
representaba Guzmán, no se sentía identificado por el legado de Maritain [especialmente en
lo referido a los «medios»] ní con sus discípulos demócratas cristianos iiderados por Frei y
su «Revolución en Libertad>>291 . Desconfiaban de la democracia pluralista, ideologizada en
extremo, agonal y secular~ que había monopolizado la contienda política a partir de fines de
los años cincuenta en nuestro país.

Esta corriente de pensamíento, tradicional, tenía por modelo la estructura eclesial


ciertamente monárquica y fuertemente jerarquizada, sabemos que el tomismo creía el mejor
gobierno la rnonarquía292 y su ideal no podía tener sino ese norte. No podría sorprender
entonces que se avalara la existencia de un poder fuertemente centralizado con amplias
atribuciones y casi sin responsabilidad política, con una serie de garantías que aseguraban
su hegemonía sobre los partidos y la clase política y en general sobre la sociedad.

El segundo pilar era la consideración de los derechos fundamentales, aquellos que se


entendían como tales por la iglesia cató1ica, si bien en muchos casos coincidentes con los

;m "'Prometieron [dice Jocelyn Holt] ser una alternativa al marxismo, humanizar y cristianizar el «mensaje)> y
la acción politic.a, volvemos «socialistas comunitarios» [ ... ] Dijeron que iban a góbernar a io menos treinta
años e iban a hacer desaparecer a la derecha [ ..• } transformar a un viejo pais en una «Patria Joven,,. Por
último, dijeron que iban a solucionar todos y cada uno de los problemas que aquejaban la vida cotidiana de la
ciudadanía[".] Nunca nadie antes había prometido tanto''. JOCEL YN HOLT, Alfredo, El Chile Perplejo, óp,
cit., págs, 102-103.
zn DE AQUINO, Tomás, El gobierno Mondrquico, De Regimine Principum, testo latino y traducción
castellana por D. León Carbonero y Sol, Sevilla, [mprenta y librería de D.A. izquierdo, 1861, pág. 15.

88
89

propuestos por el iusnaturalismo racionalista, que según veremos, resultaba para muchos
derivadas de aquellos.

Finamente encontramos el tercer pilar que es el económico, que decía relación con una
concepción corporativa del programa institucional, donde tendrían importante participación
las sociedades intermedias y uno de las bases quizás la más importante del pensamiento de
la doctrina social de la Iglesia: el principio de subsidiariedad. La idea central no era
solamente anti-socialista, sino también anti-liberal, según lo expresado por la iglesia y su
doctrina, llegando a considerarlo un pecado; un tema no menor era el de la usura.

Pero como sabemos, este pilar no tuvo finalmente acogida en el texto fundamental salvo a
nivel de postulados generales y con una interpretación distinta del corporativismo inicial, el
cual es finalmente desechado por la autoridad gobernante y también por el propio Guzmán,
quien dirige su preferencias, en este tema, hacia la doctrina del libre mercado propugnada
por sus apadrinados de la Escuela de Chicago y que terminaría por imponerse como
293
programa económico • Seguramente estimó que esta corriente doctrinaria no se alejaba
significativamente de los postulados cristianos en economía; cuestión que se veria
refrendada por los escritos de Michael Novak.. En el año 1983. Guzmán lee con entusiasmo
el libro El Espíritu del Capitalismo Democrático de Novak La particularidad de esta
lectura, que se produce veinte años después de sus trabajos en la materia, es que a través de
él «ve confirmado, en lo fundamental, lo que había sostenido en sus artículos de los años
60»294.

El grupo humano que operó en tomo al nacimiento de la Constitución tenía un claro tinte
ideológico afin a la Iglesia Católica pero no solamente en su vertiente más tradicional y de
derechas [que nominalmente parecía preponderante], o referido únicamente a los profesores
encargados de la redacción y estudio del texto político, sino también los propios miembros
de la Fuerzas Armadas y los personeros civiles que asesoraron al gobierno militar.

No puede extrañar entonces que la influencia de estos se reflejara en el texto constitucional,


especialmente en sus aspectos más controversiales y especialmente los denominados temas

9
' -' Apelativo despectivo que según Hayek dan lo:; :;ucialbt.:ll; a e:;ta corriente, para él simplemente liberal.
294
CRISTI y Ruiz-Tagle, La República en Chile, óp. cit., pág. 179 [nota a1 pie Nº 68].
89
90

valóricos que en muchos aspectos hicieron primar sus posturas en desmedro de las
posiciones más duras de la derecha tradicional, como por ejemplo en lo referido al tema del
gremialismo:

"[La] fuerte influencia gremialista se moderará a partir de la sesión 6 oon la incorporación de


Enrique Evans y Alejando Silva Bascuñán a la Comisión Constituyente. El efecto de la presencia de
estos nuevos miembros militantes del partido Democracia Cristiana, se hace visible en el curso de
la Sesión 9. [.,.](Actas Oficiales de la Comisíón Constituyente, Sesión 9:6)"-79·1.

Es cierto que la mayoria de los ciudadanos, más antes que ahora, se reconocían seguidores
de esta concepción doctrinaria. pero no es menos cierto que estamos frente a una república
que hace ya bastante tiempo separó aguas con el Estado, Esto no es tm dato menor dado que
la temática valórica y religiosa es víta1 para entender el funcionamiento de un estado;
especialmente en la medida que dé cabida a todas las posibilidades de sus habitantes, no
exclusivamente católlcos.

Este tema es y será motivo de debate; debemos aclarar que, contrariamente a lo que pudiera
pensarse, la cuestión ha tomado cursos bastante más razonables y civíHzados de Io que
muchos estimamos prima facie y ello ciertamente es un mérito deJ sistema que no puede
negarse. En todo caso queda planteada la problemática de cómo resolver la anomia que
produce esta excesiva secularización. Hasta las voces más moderadas parecen inquirir un
modelo valóríco que sirva de guía, luego de abandonarse la primacía de 1a Iglesia tn la vida
de la sociedad moderna.

Pero a fin de cuentas hic el mmc. la importancia del constituyente fue la de conseguir que
estas ideas fueran plasmadas en ei trazado arquitectónico de una nueva institucionalidad,
que en definitiva, ya a trelnta años de su instalación, ha operado con efectividad y recato.
Esta inspiración es posible de ser aislada en la Declaración de Principios del Gobierno de
Chile~ documento en que Guzmán establece los fines de ia Nueva Institucionalidad que no
son otros que favorecer una convivencia en que imperen la libertad. la seguridad, d
progreso y ta justícia. Este es planteado como el auténtico fin del Estado y de toda la
sociedad y a él han de ordenarse los objetivos de 1a nación toda,

m CRISTl, Renato (1993), pág. 244.

90
91

Deseaba "crear un orden jurídico que favorezca el fin que se propone, esto es, el bien
común. Según la tradición e idiosincrasia chilena, el mejor sistema político para garantizar
lo anterior es la democracia [ ... ]tras lo vivido en Chile se hace necesario a ojos de Guzmán,
defender la democrac ia contra aquello que atenta contra el alma nacional y el mismo
régimen democrático, incluido el derecho a discrepar [... ] Por eso el pluralismo ideológico
296
ha de ser limitado" • De allí que surja el concepto de los primeros años del sistema
constitucional de una «Democracia Protegida».

7. La Jglesia y el Estado

La superlativa riqueza cualitativa y cuantitativa de la Doctrina Católica, le otorgan aridez a


la pretensión de circtmscribir sus límites; no lo intentaremos siquiera. Nada impide, sin
embargo, atender sus aspectos más sobresalientes, especialmente aquellos que tengan
correlato con el texto constitucional. Punto importante es determinar las razones que llevan
al constituyente a involucrarse en temas y doctrinas de orden religioso, dejando de lado la
297
advertencia bíblica de «dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios» , esa
cuestión tiene al menos tres aristas que trataremos de esclarecer en esta parte del trabajo; en
primer lugar porque en este mundo no es posible hacer una distinción tan tajante entre las
298
cuestiones de Dios y las humanas dado que se ha llan «perplexas y permixtas» como
indicaba Agustín; salvo en una sociedad completamente secularizada [o clerical], que no es
el caso de la nuestra. CAMPS lo explica en términos más laicos pero con igual
contundencia299.

Afirma al respecto SÁNCHEZ AGESTA, " La Iglesia cristiana es una y lo que se debe a
Dios está discernido del Estado. Y con ello queda abierta la posibilidad de que un orden
político y un orden religioso entren en colisión"3º . En segundo lugar porque, y en ello
0

296
MONCADA, Belén, Jaime Gu:mán, Una democracia contrarrevolucionaria, El político de 1964 a /980,
ó~. cit. pág. 141-147.
2 7
Mateo. 22. 22 «Pues lo del Cesar devolvédselo al Cesar. y lo de Dios a Dios».
298
"Perplexae quippe sunt istae duae civitates in hoc seculo, invicemque permixtae, donec ultimo iudicio
dirimantur ", DE HIPONA, Agustín, De Civitate Dei, 1.35: PL. 41,46. En: Obras Completas de San Agustín,
XVII [Nº 2], texto bilingüe latín-español, B.A.C. Madrid, 1978 (3• Edición).
299 Cfr. CAMPS, Victoria, El malestar en la Política, óp., cit. especialmente capítulo 5, Religión, política y

Ética, pág. 59 ss.; CAMPS, Victoria, la Utopla del Deber y los limites de la Acción en Esperanza Cristiana y
Utopías, cuadernos f y S, Madrid, zoo 1, págs. 9-20.
300
SANCHEZ AGESTA, Luis. lecciones de Derecho Político, óp. cit. pág. 231.

91
92

parece haber consenso, el estado actual de cosas es una consecuencia o si se prefiere, es una
reacción frente a un escenario secular que no supo entender y aún menos solucionar las
encrucijadas que planteaba una lucha agonal abierta y extremadamente radicalizada; la
dirección clara que tenían las cosas eran de tinte totalitario, superlativamente contrapuestas
a nuestra naturaleza desconfiada y animista y porque, finalmente, habíamos perdido nuestro
sentido nacional que mal que nos pese tiene grandes y claras relaciones con nuestros
orígenes hispanos y la religión católica. Esta búsqueda de sentido de la vida es clave a nivel
individual y colectivo; el recuperarlo hace que muchas de las cuestiones hallen su cauce
natural.

Nos parece que debiera ser este el tema central de un importante debate, todavía en ciernes
en nuestro país; ciertamente es admisible que las posturas puedan ser rigurosas y válidas en
uno u otro sentido, pero respecto del que venimos analizando [de la doctrina católica], el
punto nos parece particularmente bien explicado por DONOSO CORTÉS en los siguientes
términos:

"El hombre es soberanamente libre, y como libre pude aceptar las soluciones puramente católicas o
las soluciones puramente racionalistas, puede afirmarlo todo o negarlo todo, puede ganarse o pude
perderse, lo que el hombre no puede hacer, es mudar con su voluntad la naturaleza de las cosas que
es de suyo inmutable. Lo que el hombre no puede hacer es encontrar reposo y descanso en el
eclecticismo liberal, o en el eclecticismo socialista" .3º1

Aún para quienes no compartimos su punto de vista nos parece una exposición clara y
rotunda. Para ser justos no podemos negar la fuerte vinculación del estado chileno con la
Iglesia Católica o que ésta influencia se ha hecho sentir en anteriores textos
constitucionales también, pero lo que aquí importa es resaltar el contenido actual del texto y
hacer las observaciones que el mismo requiere.

Entendemos desde esta perspectiva el sentido cristiano del mundo como uno que se
preocupa de la trascendencia del hombre y con especial respeto de su dignidad; una
concepción que claramente pone al hombre por sobre el Estado, tratando de instalar y
proteger sus derechos humanos trascendentales. Quizás si quien lo explique con una

301
DONOSO CORTES, Juan, Ensay o Sobre el Carolicis1110, El liberalismo y el Socialismo (considerados en
s us principios f11ndamentales), Barcelona, 1851 , pág. 247.

92
93

precisión casi matemática sea Mounier quien indica con genial concisión que «También lo
. . ¡ es una m
esp1rrtua . •r.raestructura»102 .
1

Creemos que ha pasado desapercibido en nuestra doctrina política y constitucional la


enorme influencia del pensamiento cristiano especialmente el expuesto y desarrollado por
la vertiente francesa de la Democracia Cristiana cuyos principales exponentes espirituales
son, según se dijo, E. Mounier y J. Maritain; las huellas de tal legado son ciertamente
visibles y notorias, pero poco reparadas dentro de nuestro texto político. La perspectiva
norteamericana [protestante] ha tenido más relevancia en las concepciones económicas
recogida por el sistema.

Ya hemos mencionado esta omisión de los comisionados constitucionales, tanto en su labor


propiamente constituyente como en su producción publicista. La causa podría ser, si
queremos suponer alguna, evitar atraer demasiada atención hacia esta doctrina. Sería una
especie de mimetismo para pasar desapercibida; una manera usual de hacer fundaciones en
nuestro país. Ello no constituye, de manera alguna, un obstáculo insalvable para rastrearla,
sin recurrir a medios demasiado sofisticados.

Ya en los albores de la república se cultivó una estrecha relación espiritual del Estado con
303
la Iglesia y sobre todo con el Ejército . Es difícil saber si ese sentimiento fue utilizado con
fines políticos por los gobernantes de facto (o para influir en éstos], pero quedan pocas
dudas que sirvió para conseguir el beneplácito de la jerarquía y feligresía católica durante
los aciagos días del régimen militar. Esta resulta una razón decisiva para que estas
concepciones ancestrales primaran a la hora de fijar las directrices de la naciente
304
institucionalidad . En la civilidad que colaboró con e l régimen militar, nos parece que la
cuestión era más profunda; obedecía a una cierta concepción ontológica que claramente se

301
MOUNIER, Emmanuel, El personalismo, Eudeba (64 cuadernos de Eudeba), Trad. Aída Aisenson y
Beatriz Dorriots, 7ª edición 1970, pág. 15.
303
La Virgen del Cannen se constituye en patrona del ejército desde el abrazo de Maipú, hito que marca el fin
de la Guerra de Independencia y aún en nuestros días la formación de los cadetes se vincula a ceremonias
religiosas importantes.
304
"En Chile el trabajo de las «doctrinas pontificias» tradicionales se consolida principalmente durante la
dictadura militar de Pinochet. Esta forma de pensar el derecho constitucional se muta, una vez destruida la
Constitución de 1925, en originalismo jurídico. El originalismo jurídico chileno circunscribe el análisis del
sistema constitucional chi leno a la opinión (no siempre clara y distinta) de los miembros de la comisión
constituyente designada por la dictadura milita(·. CRISTI, Rena10, Ruiz-Taglc, Pablo, La República en Chile,
teoría y práctica del constit11cionalis1110 republicano, óp. cit., pág. 139

93
94

presentaba como una alternativa válida de orden frente a un escenario complejo, enfrentado
y hostil.

Los representantes, no pocos, de la doctrina católica en el entorno del constituyente, se


preocuparon de fijar sus particulares puntos de vista [no siempre concordantes], que
incluyeron en el texto constitucional, llegando a proponer a ese fin un título preliminar3° 5•
Tales afanes fueron truncados por el Consejo de Estado quien vetó esta iniciativa por
parecerle demasiado ideológica y no acorde con un texto constitucional [«razonable»,
quizás se debió agregar].

Si hemos de ser justos no toda la iglesia compartía estos postulados ni estaba dispuesta a
hacer la vista gorda respecto de los «excesos» del régimen militar. Todavía más, dentro de
la misma Iglesia existía, hacía ya un tiempo, una suerte de sisma representado por la
teología de la liberación, con importantes nexos en las iglesias latinoamericanas. Se estaba
en un tiempo de inquietud y disenso.

Pocos parecían entender que la cercanía del clero católico con los gobiernos de tumo
obedecía y obedece a cuestiones propias de su doctrina y no a una premeditada actitud
servil para congraciare con el régimen. Parte de su doctrina les incita a obedecer al poder
establecido, cualesquiera que este sea y no necesariamente si es democrático306 ; y de la
misma forma defiende a quienes son víctimas de los excesos políticos, vengan de donde
venga; en ello también parecen tener las cosas más claras que muchos demócratas oficiales.

Como venimos diciendo, un aspecto central en esta materia es precisamente el enorme


desarrollo que ha tenido la doctrina cristiana a lo largo de la historia, que para muchos
significó un trabajo tan preeminente que se llega a estimar que «todos los conceptos

305
"Si bien la Comisión de Estudio lo había establecido en su anteproyecto, el Consejo de Estado lo
transformó en el Capítulo I de su Proyecto, criterio que la Junta de Gobierno ratificó", CEA EGAÑA, José
Luis, Derecho Constitucional Chileno, óp. cit. pág. 84.
306
"Los Pontífices no han vacilado en advertir a los políticos católicos el error que implica identificar como
«cristiana» una forma determinada de gobierno. Así lo hizo León XIII con quienes repudiaban la republica
[ ... ] así lo hizo Pio X con quienes, por el contrario, en el movimiento del Sillón, estimaban que la democracia
o la forma de gobierno democrática se identificaba con la doctrina de la Iglesia, recordándoles que ida Iglesia
ha dejado siempre a las naciones la preocupación de darse el gobierno que juzguen más ventajoso para sus
intereses», SÁNCHEZ AGESTA, Luis, Los Principios Cristianos del Orden Político, óp. cit., pág. 156. En el
mismo Sentido ROMMEN, H., El Estado en el Pensamiento Católico, óp. cit., pág. 96.

94
95

sobresalientes de la moderna teoría del Estado son conceptos teológicos secularizadosJ.} 307,
Estas lecturas vienes desde diversa fuentes; una de ellas la expone incluso Primo de Rivera
cuando índica "Todo proceso histórico es, en el fondo, un proceso religíoso. Sin descubrir
el substratum religioso no se entiende nada. La presente situación del mundo es, ni más ni
menos, la última consecuencia de la Refonna"' 3º8.

Esta idea como sabemos proviene de Donoso Cortés309 y es desarrollada también por
SCHMITT en su Teología Política, «Todos los conceptos sobresalientes de la moderna
teoría del Estado son conceptos teológicos secularizados, Lo cual es cierto no sólo por
razón de su desenvolvimiento histórico, en cuanto vinieron de la Teología a la teoría del
Estado. convirtiéndose, por ejemplo. el Dios omnipotente en el legislador todopoderoso,
sino también por razón de su estructura sistemática (, .. ) El estado excepcional tiene en la
jurisprudencia análoga significación que el mitagro en teología. Sólo teniendo conciencia
de esa analogía se llega a conocer el desenvolvimiento de las ideas fiiosóflco-políticas en
los últimos siglos>/w. En el mismo sentído Francisco Puy expresa, en su trabajo sobre La
Doctrina Social Católica en la Filosofía Jurídica de Jose Corts, un razonamiento que de
alguna forma extiende la )ógíca subyacente en este planteamiento sobre efectos índeseados
en la Ciencia jurídica en General:

<<Car! Sc:hmitt ha denunciado certeramente esta trayectoria de la profanación de la ciencia juridica:


Al comienzo, díce, los juristas impusieron silencio a los teólogos, y al final esos mismo juristas
recibieron el aviso tajante de dedicarse a una técnica jurídica pura, totalmente profana, que ha
degradado o por lo menos minimiza.do inverosímilmente su misíón. Allí donde las raíces teológicas
se <:ortan, la deshumanizadón es in-evitable»3 n,

Un ejemplo importante y que ha tefiido fuertemente el campo político en general y el


derecho público y político en particular se refiera a la influencia del Iusnaturalismo. mismo

301
SCHMIIT, Carl, Teología Po/itica, Cuatro ensayos sobre la soberanía, Ed. Strubart y Cia. Trad,
Francisco Javier Conde, Buenos Aires, 1998, págs. 57; «Hay una profunda verdad en la tesis de que todos los.
problemas políticos son en el fondo problemas teológicos y que hay un paralelismo entre ia Idea de Dios y el
Estado», ROMMEN, Los Priru::ipios Crisrianvs del Orden Polirico. óp. cit. pág, 102.
308 En su "Cuaderno de notas de un estudiante europeo" ( 1(}36), texto recopilado por PRIMERO DE RIVERA
Y URQUIJO, Miguel, Papé/es J)Oswmos dé José Antonio, F.ditorial Plaza y Janes, Barcelona, 1996, pág. 169.
309
DONOSO CORTES, Juan, Ensayo Sobre el Catolicismo, El Liberalismo y el Socialismo {considerados en
sus principWsfundamentales), óp. cit., pág. 247.
;,o SCHMITT, Carl, Twlogla Polilica, óp., cit., pág. 57.
m PlJY, Fr{lw;isco, La düctrina social CatOftca en la Filosofm Jm·idica de José Corr:s, en estudios en honor
al protbsor José Corts Grau, Universidad de Valencia, 1977, pág. 295.
95
96

que de cuando en cuando emergen y en otras ocasiones decae, pero nunca deja de tener
312
realmente vigencia • Este resulta un claro ejemplo de lo que venimos afirmando.

En efecto, con el «iusnaturalismo racionalista» el derecho natural se independiza de la


revelación, lo cual no implica -necesariamente- desconocer la existencia de la divinidad.
Dios sigue siendo el autor, pero ahora es la razón la que proporciona su conocimiento. Es
esta la que permite afirmar que ha sido Dios el que ha creado al mundo y al ser humano con
unos derechos, y la que puede «deducir» estos derechos de la naturaleza humana.313

Locke afirma, por poner un ejemplo relevante, en su Segundo Tratado Sobre el Gobierno
Civil que «De este modo, la ley de naturaleza permanece como una norma eterna
[obligatoria] para todos los hombres, tanto para los legisladores como para los demás. Las
normas que dictan los primeros a fin de [regular] las acciones de los otros hombres deben
conformarse, al igual que sus propias acciones y las de éstos, a la ley de naturaleza, es decir
a la voluntad de Dios, de la que [tal ley] es expresión»314 • Y esa ley le otorga al hombre
derechos innatos (naturales): "el hombre nace con un título que le habilita para una libertad
perfecta así como para el disfrute ilimitado de todos los derechos y privilegios de la ley
natural".

«&. 87. Man being born, as has been proved, with a tille to perfect freedom, andan uncontrouled
enjoyment of ali the rights and privileges of the law of nature, equally with any other man, or
number of men in the world, hath by nature a power, no/ only to preserve his property, that is, his
lije, liberty and estate, against the injuries and attempts of other men; but to judge of, and punish
the breaches ofthat law in others, as he is persuaded the ojfence deserves, even with death itself, in

312 "Hay un eterno retomo del Derecho Natural, como se le ha llamado, pero también hay un retomo incesante

de su negación: el positivismo juridico, hay filósofos deístas pero también, al mismo tiempo, los hay ateos. En
tomo a cada problema se produce una especie de movimiento pendular entre unas y otras soluciones sin que
ninguna se imponga definitivamente", GARCÍA SAN MIGUEL Luis y Álvarez Gálvez lñigo, Los
Fundamentos del Derecho: penúltimos apuntes, pág. 21.
30 GARCÍA SAN MIGUEL Luis y Álvarez Gálvez Iñigo, Los Fundamentos del Derecho: pemíltímos

a,-;untes, pág. 332.


3 4 LOCKE, John, [Segundo Tratado Sobre el Gobierno Civil] Ensayo sobre el Gobierno Civil. Universidad
Nacional de Quilmes Editorial, Trad. Claudio Amor y Pablo Stafforini, Buenos Aires, 2005, pag.159. «Thus
the law ofnature stands asan eternal rule to ali men, legislators as well as others. The rules that they make
for other men's actions, must, as well as their own and other men's actions, be conformable to the law of
nature, i.e. to the will of God, of which that is a declaration, and the fundamental iaw of nature being the
preserva/ion oJmankind, no human sanction can be good, or va/id against ih>.(Two Treatises ofGovemment,
Book II, XL & 135, MDCCCXXI, p. 305; printed for Whitmore and Fenn, Charing Cross; and C. Brown,
Duke Street, Lincoln's-inn-Fields, London, 1821].

96
97

crimcs where the heinousness of the fact, in his opmwn, requires lt» [Two Treatises o/
Government, Book ll, Vl & 87, MDCCCXXI, p. 259/{J.

Corno se puede aprecíar de estos textos clásicos de la filosofia política1 las relaciones de
esta propuesta [iusraciona!ista] con el iusnaturalismo mediOéval, es muy clara, no solo en
la estructura lógica de la formulación Jockeana, sino también en el sentido espiritual
subyacente en esta fonnulación, que pasó a tener una centralidad innegable en el
nacimiento del constitucionalismo. Locke es sin lugar a dudas el pensador político que tuvo
más influencia en los Padres Fundadores y en el nacimiento del constitucíonalismo
norteamericano; y a través de este en todos los demás.

No ha sido siempre cómoda y amigable la relación entre la Iglesia y la democracia,


fundamentalmente porque se trata de una institución de corte tradicional que está basada en
una estructura fuertemente jerárquica, cuasi imperial y que tiene sóiidos fundamentos
doctrinarios que se remontan a los orígenes de la vida cristiana. consolidándose en el
Medioevo con el pensamiento de Santo Tomas. Sabemos que aunque Santo Tomas
propiciaba la bondad de los gobiernos mixtos. ninguno le parecía del todo malo si era
ejercido con rei:ipeto a la ley divina y su resultado humano encamado -en la ley natural; no
es menos cíerto que el gobierno ideal para él era la monarquía y no la democracia. La
Iglesia mísma es tríbutaria de esta concepción tan asentada.

En cuanto a las diferencias ideológicas, et iusnaturalismo medieval, debido a la influencia


aristotélica, sostiene la naturaleza sociable del hombre -sostiene Dorado Porras- mientras
que el iusnaturalismo moderno utiliza como punto de partida. de forma general, la
constatación de su naturaleza egoísta. Se entiende así a la sociedad como un agregado de
índíviduos y se instala un modelo que privilegia lo prívado sobre lo público y se configura
una concepción negativa del estado. "Así en el íusnaturalismo moderno se desarrolla la

m «&. 87, El hombre nace, como se ha demostrado, con 1.m título a la libenad perfecta, y un goce ilimitado de
todos los derechos y privilegios de la ley de la naturaleza. lo mismo qoe cualquier hombre, o número de
hombres en el mundo. tiene por naturaleza un poder, no sólo para preservar su propiedad, es decir, su vida, la
libertad y los bieoes. contra las lesiones y los intentos de otros hombres., sino también a juzgar y sancionar las
violaciones de esa ley, en otros, si está convencido que la ofensa lo merece, incluso con 1a muerte misma, en
los delitos donde la atrocidad del hecho, en su opinión, asi lo requiero»,

97
98

teoría de los derechos naturales netamente individuales, mientras que el íusnaturalismo


clásfoo y medieval los derechos se vinculan a )a comunidad", 316

Esta primera apreciación nos puede dar una visión bastante esclarecedora de muchas de las
actuaciones que tuvo la iglesia durante el régimen militar que gobernó Chile entre los aflos
1973 y 1990 y el de otros ejemplos más a lo largo del orbe311• Así las cosas, es
perfectamente entendible que por un lado haya sido la más férrea defensora de los derechos
humanos y por otro haya cooperado con el régimen imperante directa o indirectamente a
través de su feligresí~ especialmente de la derecha gremialísta cuya cabeza era1 por cíerto 1
Jaime Guzmán318•

En síntesis podemos afirmar que la interrupción de la democracia en el año 1973, tuvo


influencia en todos los ámbitos de la vida nacíonal; en lo político, económico cultural y por
cierto académico. En lo que respecta al Derecho Constitucional, que en muchos sentidos
fue pilar e indicador de muchas de las actuaciones políticas de nuestros ciudadanos y
representantes3 t 9, también trajo importantes consecuencias prácticas.

De entre las más notorias corrientes que se disputaban la hegemonia publicista nacional,
indudablemente la triunfante es aquella que tiene sus referentes en la Universídad Católica
de Chile y en sus profesores; manifiestamente impregnados) como ya lo hemos establecido,
de una doctrina muy particular y precisa. que hemos tratado de pormenorizar en las páginas
precedentes. Esta doctrina predomínate en nuestro Wliverso académico constitucional, es
criticada ácidamenre por CRISTI y RUIZ-TAGLE en los siguientes términos:

[En contra del constitucionalismo laico] "se conso!ída una de las construcciones dogmáticas
constitucionales más Influyentes del siglo XX, que podemos denominar genéricamente con e!
nombre de «p0ntificia», porque junto con responder a la influencia de las encíclicas papales, se

316
DORADO PORRAS, Javier, lusnaturalismo y positivismo jurídico, Una revisión de los argumentos en
defensa del iusposiHvismo, Dykinsou, Madrid 2004, pag.52.
m Quizás si ei caso más emblemR!ico sea el caso de la España franquista,
m femando Castillo ínterp1°cia esto de manera diversa, que la «Iglesia Conservadora» '"Se relaciona con el
conjunto de la sociedad a través de su relación con el Estado[ ... ] Su temor es entrar en conflicto con el
Estado. Prefiere. entonces, realizar tímidas gestiones ,,:privadas» Ien materia de derechos humanos] con las
autoridades, tratando de corregir estos "excesos", CASTILLO VELASCO. Fernando, Iglesia Liberadora y
Politu:a, óp., cit., págs. 33-35.
m "Una bien entendida historia constituci<>nal chílena no puede olvidar que el trabajo intelectual
caracterlstico del constitucionalismo chileno consistió en pensar y controlar la politíca desde el punto de vista
del Derecho constitucional''. CRIST1, Rcnato y Ruiz~Tag1e, Pablo, W República en Chile, óp. cit., pág. 132.

98
99

asienta en la institución universitaria que lleva ese nombre. Este grupo de doctrinas, sirve como
justificación para abrogar los derechos civiles y políticos durante el gobierno militar que dura entre
1973 y 1990; enfatiza el derecho a la vida entre todos los derechos; devalúa la importancia de los
derechos civiles y políticos; y reconoce, en forma precaria y parcial, ciertos derechos económicos
sociales, en los cuales enfatiza, particularmente, la garantía de su aspecto de libertad como no-
interfcrencia"32º.

Esta crítica nos parece injusta e inexacta. No puede endilgarse a un grnpo de académicos
entrados en años una responsabilidad que no les compete de manera alguna. Nada hicieron
ellos para impulsar la interrupción de la democracia, salvo el tratar de reconstruir (a
posteriori] una institucionalidad quebrada321; cuestión que no se puede afirmar respecto de
sus - ahora cuantiosos- censores. Por otro lado, el hecho que se dé preeminencia al «derecho
a la vida)) (entre otros valores universales) no puede ser malo en sí mismo como sugieren
estos autores. Descargar su munición en ese aspecto nos parece una contradictio in adjecto.

Al contrario, al fortalecer este derecho los constitucionalistas del 80 demostraron absoluta


coherencia entre sus profundas convicciones éticas (indiscutibles en aquella época) y el
texto que deseaban fijar para regular la vida de una ciudadanía mayoritariamente cristiana,
como ellos mismos. No existía ninguna voz autorizada que osara oponerse a estos
planteamientos. Hacerlo el día de hoy resulta extemporáneo y fáci l.

En cuanto a la abrogación de los derechos civi les y políticos durante el gobierno militar [y
aún después], no pueda afirmarse ecuánimemente que tal restricción normativa no
respondiera al abuso que se había permitido la clase política; que en su práctica nos había
dejado virtualmente al borde de la guerra civil [bien que mal la historia debe dejarnos
enseñanzas]; en cuanto al tipo de economía optada por las nuevas autoridades, no parece
razonable tampoco que los vencidos sean los que impongan sus términos en materias
vitales como estas; el deplorable manejo económico de los denominados «gobiernos
ideológicos», fue principal responsable de nuestro atraso y pobreza pasada.

Finalmente una dictadura no requiere ni necesita justificación, por eso es una dictadura.
Salvo que estos autores quieran creer en brujas y unicornios, según la ingeniosa, aun
cuando no muy deferente, expresión de Macintyre 322.

320
Ibídem, pág. 133.
21
J Es más fácil criticar que construir y en muchos as pectos [en esa época cspcci11lmente], mejor visto.
m Vid infra pág. 139.

99
100

Capítulo Ill
LA APLICACIÓN A LA CONSTITUCION

El primer texto oficial que toca derechamente el tema de la estructura básica de la


Constitudón, es el memorándum MFNC?3 2J; dicho documento expresa que la estructura de
la Constitución descansará en la concepción humanista cristiana del hombre con derechos
fundamentales anteriores al ordenamiento jurídico. Defiende también una concepción
orgánica de la democrada (Nº4J y establece que la <<Constitución distinguirá entre la
soberanía propiamente tal; o poder político y el peder sociab/,324 [Nº5] Concepción
defendida por Osvaldo Lira en sus Nostalgias de Vásquez de Mella.

Otro texto clave para entender nuestro texto político básico es la "Declaración de
Principios el Gobierno de Chile" del II de marzo de l 974 [DPGCH]; según SOTO
KLOSS, "verdadero fundamento doctrinario de toda la ordenación constitucional que ha
seguido',... 325 En este texto se expresan una serie de ideas y conceptos muy relevantes para
estructurar este nuevo orden concebido desde las entrañas del sistema de facto. a saber:

"En consideración a la tradición patria y al pensamiento de la inmensa mayoría de nuestro pueblo,


et gobierno de Chile respeta fa éoneepciOn cristiana sobre el hombre y la sociedad [.,.] entendemos
al hombre como un ser dotado de espiritualidad. De ahí emana con verdadero fundamento 1a
dignidad de la persona humana [ ... ] El hombre 1iene derechas naturales anteriores y superiores al
Estado. Son derechos que arrancan de la naturale--_¿a misma del ser humano, por lo que tíene su
origen en el propio creador {... J Tanto desde el punto de vista del set como desde el punto de vista
del fin, el hombre es superior al Estado. Desde el ángulo del ser, porque mientras ei hombre es un
ser sustancial, la sociedad o e! Estado son solo seres accidentales de relación [ ... ] Y también tiene
prioridad el hombre desde el prisma del fin, porque mientras las sociedades o Estados se agotan en

J:cl Memorándum "Melas u objetivos Fundamentales para la Nueva Constiluci/J'n Política de la Repliblica".
1 4
~ SOTO KLOSS, Eduardo, Ordenamiento Constituciontrl, óp. cit., pág. 18.
315
Ibídem, pag. 3.
100
101

el tiempo y en la historia, el hombre los trasciende, ya que vive en la historia, pero no se agota en
el la" 326 .

Como puede apreciarse, los párrafos transcritos vienen a ser una síntesis de todo el
pensamiento acumulado por los antecesores de Guzmán en su afán por situar el
pensamiento tradicional de la Iglesia católica nuevamente en la primera fila de las doctrinas
que debían regir a una sociedad «Cristiana» como la chilena. Todos estos principios
finalmente se convierten en normas de rango consti tucional por medio de la dictación de las
denominadas Actas constitucionales.

A la CENC le tocó la labor, ya anticipada por el gobierno mil itar, de ir paulatinamente


creando una normativa que reemplazara el contenido más sustantivo de la Constitución de
1925. Este proceso fue objeto de críticas, no solo desde la disidencia política; estas
apuntaban fundamentalmente al hecho cierto de tratarse de una situación de parche que
pretendía burdamente suplir la ausencia de un texto básico que tuviera vigencia efectiva. La
idea tras esta estrategia era llegar a un texto constitucional definitivo mediante la
327
promulgación sucesiva de actas constitucionales ; esta era una formula demasiado bizarra
para el entendimiento político nacional: la construcción escalonada de un texto político.

Esto trajo impensadas consecuencias. La más importante sin duda, la de persuadir al


gobierno de facto sobre la necesidad de respa ldarse con un texto político que tuviera o
pareciera tener, aprobación ciudadana. Enrique Ortúzar, presidente de la CENC expresaba
la idea primigenia tras la dictación de las actas constitucionales de la siguiente forma: "[las
actas constitucionales] serán cuerpos jurídicos orgánicos destinados a ir proyectando en el
marco constitucional la realidad política, social y económica del país en la medida que se
vaya conformando. El conjunto de actas que se promulguen constituirá, entonces, un
ordenamiento jurídico orgánico y completo, que en el hecho será una institucionalidad
328
provisoria que sustituirá por completo la Constitución de 1925 • Esta idea es finalmente
abortada a sugerencias de don Jorge Alessandri, quien en e l Informe del Consejo de Estado
sefiala «la neces idad de poner término a las Actas Constitucionales, para redactar en su

326
Ordenamiento Constitucional, págs. 35-36.
327 CARRASCO D., Sergio, Alessandri, Su pensamiento constitucional. Reseiia de su vida pública, Editorial
Jurídica de Chile, Santi ago ele Chile, 1987, pág., 119.
328 El Mercurio. 15 de septiembre de 1975, págs. 17-18, Citado por CARRASCO, Sergio, ibídem, pág. 11 9.

10 1
102

reemplazo un texto constitucional completo>>31~', postura que es aooglda por e) Presidente de


la República quien pide a la CENC que envíe sus -proposiciones relativas al futuro texto
oonstitucíonaflO.

Sin perjuicio de ser esta una historia en cierta forma fallida y que las disposiciones de las
actas tuvieron más vida virtual que real, conviene traer a colación algunas de las
disposiciones de las dos con mayor contenido doctrinal [tas números 2 y 3] dado que sus
disposiciones, aun cuando con modificaciones significativas, posteriormente pasan a
íntegran el cuerpo del nuevo texto político.

El Acta Constitucional Nº 2 de denominó «Bases esenciales de la institucionalidad chilena,)


y es de focha 11 de septiembre de 1976, El aspecto doctrinal de este instrumento se
concentra por una parte~ en su Considerando Nº 4 letra a) que expresa: "La concepción
humanista cristiana del hombre y de la sociedad que considera a aquel como un ser dotado
de una dignidad c::spfritual y de una vocación trascedente, de las cuales se derivan para la
persona derechos naturales anteffores y superiores al Estado, que imponen a éste el deber
de estar a su servicio y de promover el bien comUn'\ "Dentro de esta concepción. la familia
es el nUcleo fundamental de la sociedad y es deber del Estado protegerla y propender a su
fortalecimiento, como asimismo, es deber suyo reconocer a ios grupos intennedlos entre el
hombre y el Estado, conforme al principio de subsidiariedadtt,

Pocas dudas podrían haber respecto de la opción doctrinal tenida en mente por el
constituyente para estructurar la normativa que habría de regir la nueva institudonalidad;,
esta no era otra que <da concepción humanista cristiana del hombre y de la sociedad».
SegUn hemos visto, ello implicaba una serie de definiciones respecto del hombre y su
entorno ético~ humano si pudiéramos utilizar el lenguaje del personalismo. A contrario
sensu, era posible también afinnar ya en aqueUa época, que se trataba de una opción

329
"Reclamo para ml el honor de haber obtenido que se pusiera término a las Actas Constitucionales, así
como que se llegase a redactar una nueva Carta Politica", Jorge Alessandri en el Mercutio, lO de noviembre
de 1983. p3gs. A-1 y C-2.
m lbidem, pag. 120.

102
103

radicalmente opuesta de aquella que había defendido el gobierno precedente. En esto existe
poco debate331 •

También aprovecha el acta constitucional para poner en el tapete un principio que habría de
tener significación fundamental dentro del sistema constitucional de 1980, nos referimos al
principio de subsidiariedad, que según hemos afirmado también, viene a constituirse en el
aspecto más significativo y original de nuestra Caita fundamental y pilar del nuevo orden
332
que se deseaba imponer autoritariamente •

El texto mismo del Acta Nº 2 en su parte más relevante expresa:

«Artículo 2°. El Estado debe promover el bien común, creando las condiciones sociales que
permitan a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional. alcanzar su mayor
realización espiritual y material posible, con pleno respeto a la seguridad, libertad y dignidad del
ser humano y a su derecho a participar con igualdad de oportunidades en la vida nacional".

"El estado propenderá a la integración armónica de todos los sectores de la nación. En


consecuencia, se rechaza toda concepción ele la sociedad inspirada en e/fomenro de antagonismos
sociales".

"la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. El estado la protegerá y propenderá a su


fortalecimiento".

·'El estado reconoce a los grupos intermedios de la comunidad».

El texto también refleja lo que venimos apuntado; ser una clara concreción de los temas
básico de la doctrina cristiana a saber: a) El Bien Común, es concebido de acuerdo al
pensamiento cristiano, donde tiene capital cabida la idea de la "realización espiritual",
concepto completamente novedoso dentro de nuestro sistema político; b) En cuanto a la
lucha de clases, categoría explicativa marxista de la dinámica social, se contraponía la idea
de «integración armónica», propuesta alternativa [y al final exitosa] de la doctrina social de
la Iglesia; y c) La redacción escalonada de los círculos de influencia de las comunidades

331
··Para Silva Bascuñán. si bien todos los integrantes compartían una misma filosofía de inspiración
cristiana, fueron él y Guzmán quienes más nítidamente la representaban, independientemente de sus
diferencia políticas, fundamentalmente acerca de la permanencia del régimen militar", MONCADA, Belén,
Jaime Gu=mán, Una democracia contrarrevolucionaria, El político de 1964 a 1980, óp. cit., pág. 192.
332
"Con el principio de subsidiariedad, el gremialista parece haber encontrado el modo de acomodar al Estado
en el lugar que le corresponde en el desarrollo de la nación, a la vez que desarma, desde el punto de vista
filosófico, la legitimidad de la doctrina colectivista, por no fundarse en la naturaleza del hombre··, Ibídem.
pág. 85.

103
104

sociales, expresión del prmc1p10 de subsidiariedad que implica respetar la esfera de


influencia de unas respecto de las otras.

El Acta Constitucional Nº 3 de mayor contenido dogmático-constitucional, se denominó


«De los derechos y deberes Constitucionales», y es de fecha 11 de septiembre de 1976 [DL
1552, 13/ 09/ l 976]. Su "Considerando" Nº 1 es del siguiente tenor: "que siendo los
derechos del hombre anteriores al Estado y s u vida en sociedad la razón de ser de todo
ordenamiento jurídico, la protección y garantía de los derechos básicos del ser humano
constituyeron necesariamente el fundamento esencial de toda organización estatal".

El Considerando 4° por su pa11e expresa: "Que entre estas últimas [garantías acordes con la
doctrina constitucional contemporánea] cabe destacar el derecho a la vida y a la integridad
de las personas, la protección legal de la vida del que está por nacer, la igualdad de
derechos entre el hombre y la mujer, la legalidad del proceso y e l derecho a defensa y otras
que requieren jerarquía constitucional y reafi nnan e l valor del hombre como célula
fundamental de nuestra sociedad".

Como veremos más adelante esta enunciación de ser los derechos del hombre «anteriores al
estado» implica una toma de posición respecto de los derechos que enuncia e l
iusnaturalismo racionalista, que participa del nacimiento del constitucionalis mo mismo. Es
también un poderoso instrumento interpretativo que tendrá de aquí en adelante
preponderante protagonismo en la labor jurisdiccional de nuestros tribunales333. Es pos ible
visualizar ya en estos documentos, los perfiles del nuevo sistema; esto es, el respeto del
derecho a la vida (discutido por parte de la doctrina) y sobre todo por incorporar una de las
normas emblemáticas del nuevo sistema, que por sí sola man ifiesta el contenido valórico
del sistema, me refiero, claro está a la «protección de la vida del que está por nacer» que
ha sido, aún hasta el día de hoy, tema central del debate valórico en nuestro sistema
jurídico-constitucional.

En su texto nonnativo propiamente tal se pueden ya visualizar en esta acta algunos


conceptos que se repetirán en el texto constitucional del 80 a saber:

333
" ••• los hombres son titulares de derechos por ser tales. sin que sea menester que se aseguren
constitucionalmente para que gocen de la protección constitucional" (Tribunal Constitucional, Rol Nº 226-
1995, considerando 25º).
104
105

«Art. Jº Los hombres nacen libres e iguales en dignidad. Esta acta constitucional asegura a todas
las personas:

J.- El derecho a la vida y a la integridad de la persona, sin pe1:¡uicio de la procedencia de las penas
eslablecidas por las leyes. la ley protege la vida del que está por nacer ... ".».

Esta normativa se integrará en el Nº 1 del artículo 19 del texto definitivo de la Constitución


de 1980, donde se problematizan estos tópicos, enriqueciéndolos sustantivamente.

El texto definitivo de la Constitución de 1980 toma estos importantes temas doctrinales en


su Capítulo I. Este cuerpo normativo es -como expresa CEA EGAÑA- «una positivación
de determinados principios cardinales del derecho natural. De esto se sigue que la
constitución no es solo el texto escrito que esa declaración formal contiene, sino que, antes
3'4
y especialmente, el sustrato de los valores perdurables en que aquella se apoya» ., . Esta
definición primara es muy relevante y pudiera damos una importante luz a la hora de
definir lo que entiende nuestro Tribunal Constitucional por Constitución.

El artículo 1° de la CPRCH indica que los hombres nacen libres e iguales en dignidad y
derechos y agrega que la familia es el núcleo fundamental de la sociedad. Esta disposición
inicial es ya un punto de partida respecto de las opciones ideológicas que tomó el régimen
militar, donde campeaban sin contrapeso los colaboradores más conservadores y con mayor
335
cercanía con las posn1ras eclesiásticas tradic ionales •

Por supuesto que también apunta a una cuestión que en la época fue relevante: la postura
antitotalitaria del gobierno de facto, que entendía encontrarse en una g uerra sin cuartel
contra el marxismo internacional y en contra de cualquier postura afín con él. Estas ideas

334
CEA EGAÑA, José Luis, Derecho Co11stit11ciona/ Chileno, tomo 1, pág. 163. [El énfasis es nuestro].
335
"En el discurso pronunciado en el frontón Betis de Sevilla el día 22 de diciembre de 1935, manifestó
PRIMO DE RIVERA: «Queremos ver una España entera, armoniosa, fuete, profunda y libre [ ... ]el individuo
como ponador de un alma, como titular de un patrimonio; la familia como célula social: el municipio como
unidad de vida, restaurado otra vez en su riqueza comunal y en su tradición; los Sindicatos, como unidad de la
existencia profesional (... ] cuando tengamos todo eso ... si podemos decir que somos libres» (Textos de
Doctrina Política, recopilación de Agustín del Río Cisneros, ~dita la Dele~ación Nacional de la Sección
Femenina del Movimiento, Madrid, 1974, pág. 797), citado por Angel Luis SANCHEZ Marín, «José Antonio
Primo de Rivera: Una aproximación a su Pensamiento Político» eo Revisra Telemática de Filosofia del
Derecho, nº 6, 2002/2003, pp. 103-1 18.

105
106

también se reflejan en otras partes del cuerpo constitucional, como en el artículo 8º del
texto original y en las atribuciones del Tribunal Constitucional.

Otro de los aspectos relevantes desde el punto de vista doctrinal lo constituye el Capítulo
Primero de nuestra Constitución denomínado ''Bases de la instilucionalidad''; se trata de
una novedad respecto de textos anteriores pues en él se incluyen unas declaraciones
generales que se conectan, según GUZMÁN BRITO, ''directamente con la tradición
6.
racional-iusnaturalista de los derechos innatos "33 lo que nos proporciona ya una linea de
estudio relevante y desde luego permite un análisis amplio y aún divergente en esta
amplísima aérea de estudio. De cualquier fonna siempre podrán quedar cuestiones sin
resolver. Lo analizaremos detenidamente en el Capítulo V de esta parte del texto.

Creemos posible rastrear, desde un punto de vista histórico, las razones implicadas en la
redaeción fonnal de la parte inicial del texto básico~ como también propiciar un análisis
profundo al contenido mismo de) cuerpo doctrinario, que entendemos nítidamente volcado
en estas escasas disposiciones.

La primera parte de) artículo l O es particularmente fecunda en posibilidades doctrinarias;


mucho más de lo que a primera vista pudiera advertirse. Dice la Constitución en su texto
original «Los lwmbres nacen libres e iguales en dignidad y derechos»; disposición
estrechamente relacionada con el inciso segundo del artículo 5° que a su vez expresa: «el
e}ercicio de la soberan{a reconoce como limitación el respeto a los derechos esencia/es
que emanan de la naturaleza humana». lo que nos lleva a hacemos cargo de Jas cuestiones
que evocan estas disposiciones. Desde luego que los temas claves aquí son los de libertad e
igualdad [innatas], en relación con la dignidad y derechos; también reviste importancia
aun cuando desde una perspectiva distinta-el tema de la soberanía.

El texto tuvo varias formulaciones que fueron decantándose sucesivamente; la primera la


hizo el comísfonado Sergio Diez; enseguida intervino el comisionado Ortúz.ar; pero la
opinión que más pesó en este punto fue la de Jaime Guzmán, quien expresó concretamente
en el debate que la soberanía "tiene un solo limite fundamental, que es el derecho natural,

m GUZMÁN BRITO, Alejandro, El derechu Privado Cúnstitucfonal de Chile, Ediciones Unlversitárias de


Valparaíso de la Universidad Católica <le Valparaiso, Valparníso, 200!. pág. 160.

106
107

337
concuerda en no decirlo como ta/ , porque es una expresión vaga, para muchos
doctrinaria y tal vez innecesariamente conflictiva, pero si se podría hablar del respecto a
los derechos fundamenta/es que arrancan de la naturaleza humana " 138 ; esta opinión
motivó que se redactara el texto en los siguientes términos: «La soberanía no reconoce otra
limitación que el respeto a los derechos que arrancan de la naturaleza humana»339.
Finalmente por sugerencias de Jaime Guzmán el texto queda «la soberanía reconoce como
limitación el respeto a los derechos que emanan de la naturaleza humana» 340.

El Consejo de Estado modificó la redacción quedando el texto de la siguiente forma «El


ejercicio de la soberanía reconoce como limitación el respeto a los derechos esenciales
que emanan de la naturaleza humana», que fue e l texto finalmente aprobado 34 1.

Los hombres «nacen» dice e l texto en comento lo cual es indicativo que para nuestra
Constitución, éste es el punto de partida de protección y aún concesión de los derechos de
los ciudadanos. Ello implicaba una ampliación de lo dispuesto en e l art. 74 del Código
Civil, que fija como inicio de la protección j urídica de las personas, el momento de la
separación completa de la madre342 , cuestión que ha de tener efectos de gran relevancia
jurídica en todo el derecho en general.

Esta disposición debe relacionarse también con aquellas del capítulo III que indica que la
Constitución protege la vida del que está por nacer; en consecuencia, aun cuando no
estamos en estricto sentido con una persona desde el punto de vista jurídico, el texto
constitucional le otorga derechos y protecciones que han de tener vital importancia para una
serie de cuestione colaterales que hacen a la esencia de la propuesta del constituyente.
Desde luego que el desarrollo posterior de esta norma ha sido precisamente de los más

337
"El fundamento filosófico de los derechos del hombre es el derecho natural. ¡ Lástima que no podamos
encontrar otra palabra", MARITAIN, Jacques, El Hombre y el Estado, Editorial Guillermo Kraft limitada,
Trad. Manuel Guerrea, segunda edición Buenos Aires 1952, pág. 98.
338
Actas oficiales de la comisión constituyente, sesión 49 de 27 de junio de 1974 p. 17 s. C itado por Guzmán,
ibídem. pág. 161.
339
Actas oficiales de la comisión constituyente, sesión 49 de 27 de junio de 1974 p. 17 s. Citado por Guzmán,
ibídem. pág. 16 l.
340
Ibídem.
341
Es interesante el análisis de Guzmán Brito al respecto: " Parece que I sentido del adjetivo esenciales ... fue
precisamente el introducir una discriminación [ ... ] para precisarlos [ ... ] sin embargo ~o fue feliz el adjetivo
escogido··, dejando el problema de delimitación, abieno. [la cursiva es nuestra] GUZMAN BRITO, ibídem.
342
«La existencia legal de toda persona principia al nacer, esto es, al separarse completamente de su madre».

l07
108

debatidos y que ha requerido especiaJes pronunciamientos por parte del Tribunal


Constitucional en el tema denominado de la píldora del dia después.

Esta disposición siendo de alguna fonna tradicional en nuestro sistema (recordemos que la
libertad de vientres fue decretada en Chile en los albores de nuestra nacionalidad y que fue
el segundo país en el mundo en tornar esta iniciativa), sin embargo se aparte de otra muy
importante, que sirve de base para todas las normas que rigen la materia, que agrega
generalmente el vocablo "[los hombres nacen} y contimían", con lo que esta cuestión tiene
un espectro más amplio de protección.

En efecto, de ésta forma aparece regulada en la Declaración de Derechos del Hombre y del
Ciudadano y por fa Declaración Americana de Derechos Humanos, En todo caso es muy
claro que la postura tomada por la Constitución es la de otorgar a los ciudadanos un
estándar universal de reconocimiento de derechos. cuestión que no ha sido motivo de
controversias. salvo las ya apuntada--..

En cuanto a la segunda parte de la frase con que comienza nuestro texto constitucional que
expresa: Los hombres nacen libres e iguales en dignidad y derechos [art. 1<> CPRCH}, nos
parece pertinente hacer una digresión mayor, dado que estas concepciones [libertad e
Igualdad en dignídad y derechos] se remonta al origen mismo de la doctrina constitucíonal.
Se dice por muchos que estarnos en este caso frente a una tradición que reconoce su origen
en el iusnaturalismo racionalista que reconoce a los seres humanos. al Hombre/ 43 una serie
de derechos que estos poseen por el solo hecho de ser tales.

La práctica moderna de las Constituciones escritas comienza, pues, cuando1 al separarse de


Inglaterra sus colonias de Norteamérica, declarándose Estados Independientes, formularon
por escrito sus constitueiones344•

Son ciertamente Locke y su Tratise of Civil Goverment y Montesquieu en De/' esprit des
Lois, los epígonos de estos principios y sus figuras más visibles. sin embargo el origen de

><3 " ... el hombre; y es bueno reparar en que a ese titular lo mencionamos en singular; no deioimos; derechos
de «los hombres>}, sino de «el hombre». Y lo dedmos en masculino porque lo hacemos equivalente al ser
humano, hombr~ o mujer". BlDART CAMPOS, Oerman, Teoría General de los Derechos Humanos.
Universidad Nacional Autónoma de México, México O.F, 1989, pág. 13.
144 SCHMITT, Carl, Teoría de la Constitución, óp. cit. pág. 6L

108
109

estas ideas tan importantes en el desarrollo del derecho político es posible de ser pesquisado
claramente desde Grocio, según expresan varios autores. Otros remontan su génesis a la
escolástica tardía de los neotomistas españoles, Suarez y Vitoria; los menos, pero no por
ello descartados a priori, a los origenes mismos del cristianismo.

No estamos realmente frente a una cuestión pacifica, dado que todas estas posturas tienen
detractores y defensores; bástenos de ejemplo la postura de BIDART CAMPOS, qmen
entiende el origen de estas ideas en la tradición eclesial en los siguientes ténninos:

"Si el cristianismo y el iusnaturalismo -sobre todo el de signo también cristiano, fundamentalmente


la escolástica tomista y la escuela neo escolástica española encabezada por Suarez- fueron los
aportes más decisivos para la concepción ulterior de la dignidad humana [fuente de todas las demás]
y de los derechos personales, es cosa que puede averiguarse por cada quien si busca en el panorama
histórico de la filosofia moral, jurídica, y política. Personalmente creemos que si, sin menospreciar
por eso al iusnaturalismo racionalista". 345

Del mismo modo TERMES resalta la importancia de la doctrina cristiana especialmente

poniendo énfasis en la escolástica tardía y en los trabajos de Vitoria y Suarez a quienes

considera los reales inspiradores y artífices de las ideas que posteriormente desarrollaría el

iusnaturalismo racionalista. Al respecto expresa:

" ... Grocio y Pufendorf, que pueden ser considerados como los padres del iusnaturalismo
racionalista, a partir de un concepto de naturaleza distinto del sustentado por los doctores católicos,
secularizaron el pensamiento escolástico; aunque algunos piensan que el germen del cambio estaba
ya en la postura sostenida frente a Domingo de Soto, por Francisco Suarez, quien al insistir sobre el
concepto de naturaleza pura hizo posible que Grocio, que pensaba como él- y había roto con el
calvinismo, proclamando la libertad de la voluntad de cada individuo- dijera que aunque se
admitiera que Dios no existe, lo que no se puede aceptar sin delito -quod sin summo scelere dari
nequil-, el derecho natural, derivado de la misma naturaleza racional del hombre, sería el mismo e
igualmente obligatorias, las normas en él inspiradas"[Hugo Grotius. De iure belli et pacis libri tres,
in quibus ius naturae et gentium, ítem iuris publici praecipua explicantur (1625). Sijthoff, Lugduni
346
Betavorum, 1919, pág. 7.].

La concepción que el siglo XVIII tuvo sobre los derechos del hombre presuponía -nos dice
Maritain- sin duda alguna, «la dilatada historia de la idea del derecho natural desarrolladas
en la época antigua y medieval; pero tenía su inmediato origen en la sistematización

345 BIDART CAMPOS, Gennán J., Teoría General de los Derechos Humanos, óp. cit., págs. 89-90.
H<> TERMES CARRERÓ, Rafael, Antropología del Capitalismo, un debate abierto, Ediciones Rialp, S.A., 3º

edición, Madrid, 2004, pág. 128.

l09
11 O

artificial y el refundido racionalismo a que había quedado sometida dicha idea desde Hugo
Grocio, y más en general desde el advenimiento de la razón geométrica»347 .

En contrario de esta postura doctrinaria encontramos la opinión de FRIEDRICH348 y


GUZMÁN BRITO349 , quienes entienden que estos ingenios habían surgido con el
iusnaturalismo racionalista y no antes. En todo caso hay que aclarar que estos autores
hablan de la existencia de Derechos Fundamentales en un sentido más técnico, lo que
implica entenderlos revestidos de una cierta garantía de obligatoriedad, que transforma
simples aspiraciones generales [metafísicas si se quiere] en derechos subjetivos exigibles,
especialmente al Estado, en muchos casos, directamente, amparados en la letra del texto
constitucional350,•

Nos hemos detenido en este punto y hemos tratado de remarcar su importancia, atendido
que es un aspecto relevante para articular nuestras futuras explicaciones acerca de los nexos
que es posible encontrar en la doctrina escolástica tardía del derecho natural, con el
tratamiento que daremos al tema del liberalismo económico o Neoliberalismo en el capítulo
final de este trabajo y en el cual trataremos de justificar la idea de la existencia de
significativos vasos comunicantes entre esta y aquella.

Un aspecto importante de nuestro análisis, en esta línea de razonamientos, dice relación con
la concepción económica sostenida por la escuela Neoescolástica Española, la que aparece
proclive al libre mercado; ello vendría a poner en tela de juicio la supuesta incompatibilidad
entre las posturas originarias postuladas por la iglesia católica [y defendidas por Guzmán en
sus inicios, particulannente en relación con las ideas de Primo de Rivera, critico importante

347
MARITIAN, Jacques, El Hombre y el Estado [1952J, óp. cit. pág. 100.
348
"Ocasionalmente, se ha afirmado en años recientes, aunque creo yo, incorrectamente, que la doctrina de
Grocio apenas si se diferencia de los neoescolásticos españoles del siglo XVI. Lo que realmente consiguió,
fue separar la ley natural de sus bases teológica y cristiana, tal como se comprendía en la Edad Media".
FRIEDRICH. Car! J., Filosofía del Derecho, Fondo de Cultura Económica, (Colee, Breviarios; 179), Trad.
Margarita Álvarez Franco, Octava reimpresión, México, 2004, pág. 101.
349
"La noción de unos derechos subjetivos innatos, como la de derecho subjetivo mismo, fue extraña al
derecho romano y al medieval y al Iusnaturalismo clásico; asimismo pues, fue un invento del derecho
moderno", GUZMAN BRITO, Alejandro, El Derecho Privado Constiwcional de Chile, óp., cit., pág. 138.
350
"Cuando ellos están en el texto constitucional, asumen una función especial, distinta de otros derechos
«meramente constitucionales», en cuanto a partir de los derechos fundamentales en sentido material se puede
llegar a construir una teoría de limites implícitos al poder constituyente derivado", ALDUNATE, Eduardo,
Derechos Fundamentales, óp. cit., pág. 49.

110
11 1

del liberalismo] y aquellas sostenidas por e l mismo Guzmán al interior del Gobierno
Militar.

Es posible situar aquí una importante base para rastrear la armonía entre los sistemas
económico y político defendidos por Guzmán, visión que claramente se opone a las
interpretaciones que en este punto se han hecho en época reciente por alguno de sus críticos
más pertinaces, especialmente Cristi. De cualquier forma este punto será analizado en su
aspecto económico con mayor detención más adelante.

El optar por la primera de las posturas no sitúa en un campo muy interesante, puesto que
ataca una de las cuestiones que a priori se dicen de nuestro texto constitucional, el que
existan doctrinas contrapuestas este discurso, "Es, por lo tanto, inorgánico, escindido, con
aspectos de "sincretismo ideológico". 35 1• Creemos que ello no se ajusta a la realidad y
creemos además que el encontrar evidencias que amparan esta postura puede ayudar a una
comprensión mayor del texto constitucional de 1980.

En efecto, para los críticos de l sistema, la mayor incongruencia que plantea el conjunto
doctrinal de nuestra Constitución, dice relación con la aparente incompatibilidad entre el
liberalismo económico y el autoritarismo político. Ello no es de manera alguna cierto en el
mundo de los hechos como tampoco parece serlo en el orden teorético, por dos órdenes de
argumentaciones a saber: porque entendemos que existe coherencia en el sistema si se le
analiza desde la óptica de la doctrina cristiana en particular el neotomismo español y la
escolástica tardía [fuentes importantes de la doctrina católica tradicional] que consideraba
absolutamente lícito el libre mercado; desde aquella remota época, propugnaban su
imposición (en consonancia con sus doctrinas generales); por otro lado y desde la
perspectiva más reciente del liberalismo económico (o neoliberalismo a secas o
neoliberalismo capitalista), la cuestión se desarrolla en términos si milares.

Veremos que Hayek es bastante explícito en afirmar que no existe ninguna contradicción
lógica o doctrinaria entre ambos aspectos (liberalismo económico y autoritarismo político);
entendemos -con un mínimo de sentido común- que ello no pudo menos que ser visualizado
por Guzmán en su momento. El escenario teórico-económico de los postulados de la

35 1
VERGARA, Pilar, Auge y Caída del Neo/ibera/is1110 en Chile, óp. cit., pág. 55.

11 1
112

Universidad de Chícago, al que tuvo acceso, habrían de llevarle a modificar [en estricto
rigor ajustar] sus posturas iniciales mas cercanas a las encíclicas sociales.

Es posible hablar de libertad en ambos casos, aunque en ténnlnos bastante diversos. Por un
lado una libertad restringida y casi formal en lo político [con participación ciudadana casi
simbólica] y una libertad económica amplia, que de alguna forma contrarresta las carencias
de la primera; misma que no tiene por qué ser emparentada {necesariamente] con el
consumismo y la levedad; considerados relativamente perniciosos, pero tolerados.

8. La Dignidad

El tema de la dignidad es absolutamente relevante, tanto, que se plantea como punto inicial
para el desam:,Uo de todo el sistema de derechos subjetivos. Afinna LEGAZ y
LACAMBRA "hay un derech<> absolutamente fundamental para el lwmbre, base y
condición de todos los demás: el derecho a ser reconocido siempre como persona
353
humana ... ''352, De ahí fluye su dignidad nos dirá BIDART CAMP0S • En el pensamiento
cristiano la persona humana es una imagen de Dios [!mago Der54]. "La dignidad del
hombre como un ser racional y un ser libre recibe su verdadero sentido a través de esta
definición"355 .

En el siglo XVI[ aparece en clara continuidad con el humanismo del siglo XVI en este tema
de la dígnidad humana. la posición del lusnaturalismo racionalista. Estos construyen, en
gran medida. su sistema jurídioo a partir de la idea de dignidad hu.manaj lo que pone de
relieve la vocación de este concepto para constituirse en el núcleo fundante del sistema de
ética pública política. Por medio de éste se articula un poder político a1 servicio del hombre

m LEOAZ y LACAMBRA, Luis, 1,La noclón jurldica de la pctS<»la humana y los derechos del hombre»,
Revista de Estudios. Políticos, XXXV, [1951], pág. 44.
m BIDART CAMPOS, Teoría General de los Derechos Humam:;s, óp., cit., pág. 87.
3-M Gén. l :26•27 .; "La idea de que el hombre ha sido creado a imagen y semejanza de Dios lleva no Sólarnente
al concepto de la igualdad del hombre con Dios o aún a la libertad respecto de Dios sino también lleva a la
convicción humanístiea central de que todo hombre lleva en sí mismo a toda la humanidad", FROMM, Erich,
El Humanismo Judío, elaleph.CQm, 1999, pág. 20,
m ROMMEN, H,, El Estado en el Pensamiento Catolico, un tratada defi!osofiap()lftica, óp. cit. pág. 99,

112
113

y de las dimensiones de su condición, y a su través, como ética pública jurídica, el sistema


356
de derecho positivo de una determinada sociedad "

Pufendorf ( 1632-1694) es el primer iusnaturalista que pretende construir (en la línea que
57
inicio Grocio al afirmar que el derecho natural ex.istiria aunque Dios no existiese)3 ;

" . .. una noción del derecho natural basado en la razón. Separa los entia physica de los entia
moralia, que completaban el ser, elementos morales que ayudaban al perfeccionamiento de
la condición humana es decir, al desarrollo de su dignidad. Estos elementos de la condición
humana, que constituyen su dignidad son a la vez fundamento y objeto de la moral, en mi
concepto de la ética pública, sobre todo en e l reconocimiento de la capacidad de la voluntad
para ser libre"358

Es estricto rigor, Tomas no hablaba propiamente de derecho [subjetivo], esta expresión no


está presente en la Summa, no se estaba stricto sensu frente a una facultad que habilitara su
ulterior exigibilidad; en cambio, ya en el siglo XVI podemos vislumbrar claramente con
Suárez (y luego con Hugo Grocio) un sentido más ajustado y técnico del término «derecho»
entendido en términos rnodemos. 359Podríamos decir sin temor a equivocamos que todo el
desarrollo de los derechos fundarnentaJes, especialmente en este periodo que marca sus
orígenes más claramente identificables dentro de la evolución histórica del concepto, la
dignidad humana es el referente que marca los obj etivos de la ética pública y a su vez, en la
dinámica de esta, el contenido de la condición humana a desarrollar" 360.

356
P ECES BARBA, Gregorio, la dignidad de la persona desde la jilosojia del Derecho, Volumen 26 de
Cuaderno "Bartolomé de las Casas". segunda edición, Dykinson, Madrid, 2004, pág. 41
357
Este no es un punto pacifico en absoluto, en efecto, se afim1a que debe "evitar la falacia consistente en
pretender extraer consideraciones axiológicas de la simple observación de la naturaleza. Ya en e l siglo XVIII
denunciaba Hume el error consistente en pasar del campo del «es» al del «debe»" GARCÍA HUIDOBRO,
Joaquín, Razón Práctica y Derecho Natural: (el iusnaturalismo de Tomas de Aquino), Edeval, 1993, págs. 15-
16 y citando a H. Poincaré [Dernieres pensées. Flamarión, París, 1913, 225) "si las premisas de un silogismo
están ambas en indicativo, la conclusión estará igualmente en el indicativo. Para que la conclusión pueda ser
puesta en el imperativo, seria necesario que una de las premisas, al menos estuviera en imperativo Cfr.
KELSEN «Justicia y Derecho natural», en AA.VV.. C ritica del derecho Natural, Taurus, Madrid, 1966,
103.''Del hecho de que los peces g randes se comen a los pequeños, no es posible deducir que su conducta es
buena o mala. Ningún razonamiento lógico pennite pasar de lo que "es" a lo que " debe ser", de la realidad
natural al valor moral y jurídico".
8
JS lbidem.
3 9
s GARCiA HU IDOBRO, Joaquín, ibídem, pág. 228. Dice Suarez que "según el( ... ) más estricto significado
de " derecho", con toda propiedad suele llamarse derecho al poder moral que cada uno tiene sobre lo suyo o
sobre lo que se le debe" (F. Suarez, Tratado de las Leyes y de Dios legislador, Instituto de Estudios Políticos,
Madrid, 1967, 1, 11, 5, 1). García, pág. 228.
360
Ibídem.

113
114

Con estos rasgos afinna PUFENDORF que la palabra "hombre $Upone en el lenguaje
ordinario una idea de grandeza, de dignidad ... '', La ética pública se justifica porque el
hombre es digno y tiene como objetivo desarrol1ar su dígnidad361 • Estas son ciertamente
ideas muy relevantes en esa época y su proyección hacia la actualidad~ innegable.
Parafraseando a Grocío podríamos decir que aun cuando los iusnatmalistas racionalistas no
hubíeran fijado socialmente el concepto y lo hubieran catapultado universalmente, de todas
maneras. esta era una cuestión que debía hacerse. El hombre moderno es inentendible sin
estos presupuestos.

En todo caso según HÜBNER, la plena concepción de estas prerrogativas fundamentales


del hombre, aunque no plenamente desarrolladas, emergen a la vida política algunas
décadas después de publicado el Leviatán, de la llamada Escuela Clásica o Racionalista del
Derecho Natural. Esta constituye una variante que se aparta del iusnaturalismo católico
tradícíonal cuyas características principa1es son la prescindencia de una fundamentación
teológica directa de sus planteamientos, que se basan en la sola razón en la tesis de un
estado de naturaleza diferente al postulado por Hobbes, que sería anterior (dialéctica y
racionalmente) a la sociedad.

Nace Ja sociedad por un pacto o contrato social que configura una sociedad libertaria, que
salvaguarda los derechos naturales e innatos del hombre, como los de igualdad, libertad y
propiedad362 . Sus más connotados representantes son, como hemos comentado, Hugo
Grocío~ Samuel Pufendorf, Jean~Jacques Burlamaqui y especialmente John Locke.

El texto original de la CPRCH posterionnente es cambiado utilizando la expresión "Las


personas nacen libres .. .'\ cuestión bastante lnjustíficada y que obedece según GUZMÁN
BRITO a estar movidos por modernas ideologías sexuales y sexistas 363 , que por lo demás
tíene su refutación en el artículo l º de la Declaración Americana de Derechos Humanos
que utiliza la expresión «Hombres»; sin embargo quizás eHo pueda interpretarse como una
extensión del vocablo para considerar también a las personas jurídicas y de otro tipo. pero

y¡¡ Ibídem, p:ig, 42.


l61 HÜBNER GALLO, Jorge [ván, l.os Derechos Humanos, Historia. Fimdamentos, Efectividad, Editorial
Jurídica de Chile, Santiago de Chile, 1994, pág. 38.
;<1;) GUZMÁN BRITO, Alejandro, EJ Derecho Constitucional Civil, pág. 191.

114
115

concuerdo con Guzmán con que ello habría podido hacerse igualmente con el texto
original.

SILVA BASCUÑÁN afirma con corrección que desde el año 1857, época en que rige
nuestro Código Civil es claro que la afimrnción debe entenderse hecha hacia ambos sexos,
pues según dispone el artículo 25 «Las palabras hombre, persona, niño, adulto y otra
semejantes que en un sentido general se aplican a individuos de la especie humana, se
entenderán comprender ambos sexos en las disposiciones de las leyes, a menos que por la
naturaleza de la disposición se limiten manifiestamente a uno solo». 36.¡Además expresa que
todas las normas del artículo 19 se aplican plenamente a las persona naturales, "a las
personas jurídicas, entre tanto, solo le son aplicables aquellas vinculadas, según su
naturaleza, a los objetivos comprendidos en su respectivo estatuto jurídico y a los medios o
instrumentos consagrados al servicio de sus finalidades específicas"365 .

La influencia de la iglesia que siempre ha sido importante en el aspecto político en nuestro


país, se hace sentir a lo largo del texto y este es ya un significativo punto de partida. La
366
dignidad de la persona y la defensa de la familia son importantes posturas de la iglesia
católica que han condicionado las decisiones políticas durante la vigencia de la
Constitución; actuación que ha impedido el avance en temas sensibles para otras corrientes
doctrinarias distintas, como el tema del aborto y el reconocimiento de alternativas
familiares no tradicionales. Emparentado con este tema están las garantías constitucionales
contenidas en el Nº 3 del artículo 19 de la constitución, que habla sobre el derecho a la
vida y la protección del que está por nacer. Según algunos, este tema fonna parte del
denominado "bloque de constitucionalidad de los derechos fundamentales"367 y
consecuente con este pensamiento se expresa que el artículo 5° inciso 2° de la CPRCH,
constituye un límite a la soberanía; además estos derechos por regla general tienen una

J6-I SILVA BASCUÑAN, Alejandro, Tratado de Derecho Cons1i111cional, tomo XI, De los Derechos y
Deberes Constitucionales, Editorial Jurídica de Chile, Segunda Edición, 2006, Santiago de Chile, pág. 29.
[«Las palabras hombre. persona. nii10. adulto y otras semejantes que en su sentido general se aplican a
individuos de la especie humana, sin distinción de sexo, se entenderán comprender ambos sexos en las
disposiciones de las leyes, a menos que por la naturaleza de la disposición o el contexto se limiten
manifiestamente a uno solo», Código Civil, articulo 25].
365
Ibídem, pág. 32.
366
Esta es una cuestión antigua ya referida por Aristóteles en su Política, Libro 1, capítulo 1; Vid. Constitución
Ua11di11111 er Spes, Parte 11, cap. 1 Matrimonio y familia Nº 47.
367
NOGUElRA ALCALÁ, Humberto, El Derecho a la Vida, Librotecnia, Santiago de Chile, 2007, pág. 9.

115
116

"fuerte nonnología en la Constitución o en los tratados internacionales de derechos


humanos pero en otras ocasiones son derechos implícitos como los ha reconocido la
jurisprudencia del Tribunal Constitucional o son atributos o facultades contenidos en
normas de ius cogens o de derecho consuetudinario intemacional"368 .

Una de las curiosidades del Derecho a la Vida, con toda la centralidad que él implica, es
que en la CENC Jaime Guzmán manifestó sus dudas respecto a la conveniencia de
incorporar en el texto constitucional este derecho; dicha opinión fue refutada por Silva
Bascuñán y por Evans de la Cuadra, quienes finalmente logran un cambio de opinión en
Guzmán369• Respecto de este punto NOGUEIRA ALCALÁ es muy claro en el sentido de
afirmar que el ordenamiento jurídico no puede limitarse a reducir la vida a la mera
subsistencia biológica, sino que debe propender a un "vivir en condiciones de dignidad
humana, la vida biológica es el sustrato de la vida digna, de modo que la vida humana debe
ser vivida bajo el presupuesto de dignidad personal"370. Y agrega con contundencia "la vida
humana es un valor objetivo y un fin en sí misma. La vida del ser humano está dotada de
dignidad humana, lo que le hace portador de derechos objetivamente tales, con
independencia de la estimativa subjetiva de los demás, los cuales son irrenunciables,
inalienables e imperceptibles"371 •

Un tema relacionado directamente con aquel, se encuentra en la protección que da el texto


constitucional de la «vida del que está por nacer». Este tema se incluye a proposición del
profesor Evans en el sentido de incorporar en el inciso 2º del número 1° del art. 19 el
mismo precepto con que comienza el artículo 75 del código Civil: "La ley protege la vida
del que está por nacer" (sesión 87, pág. 14)3 72• Silva Bascuñán en este punto expresa: "es
un avance del constítuyente establecer no sólo el precepto de protección del derecho a la
vida, sino también la protección de la vida del que está por nacer, porque eso será un buen

368
Ibídem. pág. I O.
369
"el señor Guzmán desea dejar constancia que después de oír a los señores Silva Bascuñán y Evans, las
dudas que tenía sobre este particular se han disipado, motivo por el cual anuncia que votara favorablemente la
idea de contemplar este derecho en el texto constitucional", Cfr. SIL VA BASCUÑAN, Alejandro, Tratado de
Derecho Constitucional tomo XI, óp. cit. pág. 50-51.
370
Ibídem, pág. 13.
371
Ibídem.
372
SILVA BASCUÑAN, Alejandro, Tratado de Derecho Constihlciona/ tomo XI, óp. cit., pág. 69.

116
117

argumento para que el legislador no abra la posibilidad a la «legalización excesiva» del


aborto" 373 .

Esta actitud amplia si se quiere, fue tomada con la oposición de Guzmán quien «deplora el
desenlace del debate» dado que para él, se requería una posición clara y definida en esta
materia «para él, si se consagra el derecho a la vida, sebe seguirse en forma muy necesaria
con la prohibición del aborto y la eutanasia» 374• Es posible que esta discusión haya sido
permeada por el ambiente mundano en que habitaba la ciudadanía en los setentas, en la
liberación de la mujer y la popularidad de los métodos anticonceptivos, ambiente que
ciertamente influía en todos; salvo en Guzmán, que en este caso puntual no más papista que
375
el papa . Es curioso como una norma puede sufri r una involución impensada merced de
una rigidización de las posturas eclesiales 376•

Esta visión naturalmente mueve a centrar la vista en el tema de inicio de la existencia


humana, cuestión de enorme trascendencia social y política, que pone a los diferentes
actores en posiciones muy distintas y enfrentadas. La vida humana existe desde que se
produce la concepción, cuestión que es motivo de debate en el cual no entraremos, por
exceder los lím ites de este trabajo; la ley por su parte y los tratados internacionales
aseguran el derecho a la vida "por regla general, desde la concepción". 377

El mismo Guzmán se percató en esos momento de la centralidad que implicaba la


definición respecto del inicio de la vida humana378, dado que, una vez que se estableciera

373
Ibídem.
374
SIL VA BASCUÑAN, ibídem, pág. 70.
375
Silva Bascuñán expresa en este punto una importante modificación de s u criterio "Es importante anotar
que el debate realizado en 1974 en la Comisión Ortúzar ( ...] no disponía de esclarecimiento que vendría a
contenerse en la profunda encíclica de S.S. Juan Pablo 11, Evangelium Vitae, de 25 de marzo de 1995,
documento luminosos sobre el valor y el carácter inviolable de la vida humana[. . .) En su Nº 60 el documento
pontificio expresa [ ... )desde el momento en que el ovulo es fecundado, se inaugura una nueva vida que no es
la del padre ni de la madre, sino la de un nuevo ser humano que se desarrolla por sí mismo". Ibidem, pág. 7 1.
376
Desde el 1 1 de marzo de 1981 y hasta el año l 989 (ya vigente el texto constitucional), el Código Sanitario
establecía en su artículo 119 que r<solo con fines terapéuticos se podrá interrumpir un embarazo» lo que
constituía una legitimación del abo110 terapéutico. Esta disposición fue derogada por la ley Nº 18.626
publicada en el diario Oficial del 15 de septiembre de 1989 cuando el régimen militar daba sus últimos
suspiros.
377
"'Toda persona tiene derecho a que se respete su vida. Este derecho está protegido por ley y, '"en general
a partir del momento de la concepción". Convención Americana de Derechos Humanos, articulo 4°, párrafo
1º.
n i•·El problema, a juicio del sci1or Guzmán, c:;t(1 en un solo factor: el dctcm1inar cuándo empieza el ser a
existir. Pero estima que éste es un problema que no es religioso. Es un problema natural", Sesión 89, 14 de

11 7
118

comenzaba con 1a concepción, quedaría de hecho vedado el camino hacia figuras abortivas
de cualquiera especie. No puede pretenderse que esta argumentación minoritaria expuesta
por Guzmán dentro de la CENC no fuera oída o entendida por los demás comisionados que
votaron en contrario; sin embargo los fallos del Tribunal Constitucional. creen legitimo
argumentar en contrario.

El texto del inciso 2º del articulo primero expresa claramente «La familia es el núcleo
fundamental de la sociedad», lo que sitúa una importante cuestión en el tema de debate.
Según lo que afirma SOTO KLOSS. esta disposición [su inclusión en el texto político]
obedece a una circunstancia histórica bastante específica; esto es, el impulso del
neoconsütucionalismo que emerge luego de los cruentos acontecimientos de la Segunda
Guerra Mundiai, oon un marcado acento iusnaturalista, "dada la barbarie que mostrara el
régimen socialista nacionalista alemán (1933/45), incluirá una expresa referencia a ta
familia. siendo la primera de ella la contenida en la Constitución italiana (1947) seguida
9
poco tiempo después, por la de la República Federal Alemana (1949)"" •

No es esta !a única disposición que menciona a la Familia en la concepción iusnaturalista;


desde luego que el mismo artículo primero en su inciso final expresa «es deber del estado
[. ..] dar protección a la familia {. .. ] y propender al fortalecimiento de esta». El ahora
derogado artícolo 8° se establecía que era ilícito y contrario al ordenamiento instítucionai
de la República «todo acto de personas o grupos detemtinados destinados a propagar
doctrinas que atenten contra la família». El capitulo Ill [De los Derechos y Deberes
Constitucionales], expresa que la Constitución asegura a todas las personas Ne- 4 «El
respeto y protección a la vida privada y pública y a la honra de la persona y de su
familim;, Hay otras disposiciones que tocan a la familía en forma indirecta como el artículo
19 Nº JO, inciso 3º o 19 Nr.i 11 inciso 4°.

Esta concepción emerge en la Nueva Institucionalidad ya en sus textos básicos; Los ya


mencionados Memorándum «Metas u objetivos fandamemales para la Nueva Constitución
política de la Republica» (26 de noviembre de 1973) como en la «Declaración de

noviembre de 1974, EVANS DE LA CUADRA, Enrique, Los Derechos Cons1í111<:ionales, Editorial Jurídica
de Chite, Tercera Edición actualizada. Santiago de Chile, 2004, tomo l, pág. l $8.
m SOTO KLOSS, Eduardo, <\La Familia en ta Constitución Políticim, Revista Chilena de Derecho, vol. 21 Nº
z. pp.217-225 [t994J.
118
119

Principios del Gobierno de Chile» [capítulo III, párrafo 9]. Estas alusiones tendrán una
concreción más específica en el Acta Constitucional Nº 2 [considerando 4° inciso 2° letra
a)] «Dentro de esta concepción, la familia es el núcleo fundamental de la sociedad y es
deber del Estado protegerla y propender a su fortalecimiento».

En el trabajo de la CENC este tema se tocó en la sesión 191. En lo medular resalta la


opinión de Jaime Guzmán quien indica: "La defensa de la integridad de la familia es un
deber básico para todos los miembros de la comunidad nacional". El comisionado señor
Ortúzar, recogiendo la idea expuesta por Silva Bascuñán, que al respecto afama "la familia
es la célula fundamental de la sociedad y el Estado la protegerá y propenderá al
fortalecimiento de su unidad", redacta la disposición atingente en los siguientes términos:
«La familia es el núcleo fundamental de la sociedad. El estado la protegerá y propenderá a
su fortalecimiento», que es finalmente aprobado.

Al analizar esta normativa como asimismo la discusión que la originó, SOTO KLOSS
concluye que "es forzoso deducir del cúmulo de antecedentes de la Constitución y de su
formulación referente a la familia, es que toda la estructura institucional se inspira y
descansa en la concepción humanista-cristina del hombre y de la sociedac/"380. Coherente
con una concepción como lo que venimos exponiendo la conclusión quinta del trabajo
resulta particulannente polémica al afirmar "la familia es una comunidad de padres e hijos
fundamentada en el matrimonio; es decir, comunidad de padre y madre/hombre y muj er, e
hijos basada en el matrimonio"381 •

Resulta polémica porque da una solución a priori a cuestiones que requieren una discusión
consensuada y que se ha tomado de particular actualidad. Ya veremos que el Tribunal
Constitucional ha tomado en serio estos temas "valóricos"382 alzando a una jerarquía
constitucional algunos que no tenían tal status en el texto original; de forma tal, que no solo
se han convertido en una cortapisa para cualquier intento de caminar en sentido contrario,
sino que se fuerza a una reforma constitucional en el caso de que se pretenda ampliar el
concepto de fami lia más allá de la matrimonial [cuestión ya legitimada por numerosa

380
SOTO KLOSS, Eduardo, Ibídem.
381
Ibídem.
382
Véase la solución en los denominados casos píldora I y JI.

119
120

nonnativa famfüar], En cuanto a temas más polémicos v. gr. El caso de matrimonios entre
personas del mfamo sexo, el camino es todavía más arduo.

9, El Bien Común

Uno de los conceptos claves de la Constitución de l 980 es su concepción acerca del Bien
Común, Sabemos que se trata de un tema de antigua data que había sido desarrollado en la
antigüedad ya por Aristóteles y posteriormente con mayor rigor por Santo Tomas de
Aquino en la Edad Media. aunque en ambos casos bajo la denomlnacíón de «bien de la
multitud». Esta doctrina es sustentada por filósofos cristianos antiguos y modemos383 ; y es
tambíén afinnada oficialmente por la doctrina de Ja Iglesia en cuestiones políticas3&4.

El Bien Común es el fin de la sociedad política y también el primer analogado entre los
bienes comunes naturales, es decir, como e1 principal entre los bienes de las demás
sociedades385• Aristóteles al eomenzar su <<Política>> abre una explicación ya clásica que es
retomada más adelante por ei pensamiento Católico:

"Es claro, por tanto, que todas las asociaciones tienden a un bien de cierta especie, y que ei
más importante de todos los bienes debe ser el objeto de la más importante de las
asociaciones, de aquella que encierra todas las demás, y a 1a cual se llama precisamente
estado y asociación po]ítica"386•

La concepción de Santo Tomas se plantea a propósito de las leyes donde expone su clásica
definición de ser «una ordenación de la razón al bien común, promulgada por quien tiene
el cuidado de la comunidad» 387• Aquí el bien común es el fin de la ley; estas deben ser
comwles o genera1es. Para Santo Tomás. Dios que es el principio de todas las cosas, es
también su fin último. El fin es el bien, y ~todas las cosas conforme a sus diversos grados

;u "Dentro de estos últimos cabe destacar a Jacques Maritain, Jean Ladriére y Johannes Messoer",
NOGU6lRA, H. y Cumplido, F. Instituciones Polftícas y Teoría Constitucion(ll. Tomo l, pág. 165.
m "Entre ellas cabe destacar las encíclicas Mater et Magistra ( 1.5 de mayo de 1961 ), Pacem in Terris ( 11 de
abril de 1963). Populorum Progressio (26 de mayo de 1967) y la Exhortación apostólíca del Papa Pablo VI ai
Cardenal Mauricio Roy (14 de mayo de 1971)", Ibídem, pág, 166,
m WIDOW, Juan Antonio, El Hombre Animal Politice, El orden sDCial: principios e ideologías. Academia
Superior de Ciencias Pedagógicas de Santiago, Santiago de Chile, 1984, pág. 9I.
JM ARISTÓTELES, Politíca, I, 1, Mestas Ediciones, Trad. Patricio Azcarate, Madrid, 2004 .
.m DE AQUINO, Tomás, Suma Teológica 1~11, q. 90, a,4 in e, fBAC, Madrid, 1993, pág. 708].

120
121

de bondad, están ordenadas unas a otras (así es como todo se ordena hacia el hombre, como
fin intermedio), pero todas están finalmente ordenadas a Dios"388.

Maritain, por su parte, siguiendo la doctrina de Aristóteles y Santo Tomás entiende el Bien
Común como "la conveniente vida humana de la multitud, de personas, su comunidad en el
buen vivir. Es pues, común al todo y a las partes, sobre las cuales se difunde y que con el
389
deben beneficiarse" .Es decir, según esta concepción la persona no es solo miembro sino
también parte de la sociedad como w1 todo más grande. MARITAfN aclara este punto "La
sociedad de que es miembro el ser humano no es una sociedad de puras personas, sino w1a
390
sociedad de personas que son también individuos" ; y en consecuencia, prosigue este
autor:

" ... el bien común de la ciudad temporal estará, por un lado, esencialmente subordinado a los bienes
intemporales, a los bienes supratemporales de la persona humana considerada como persona, como
dotada de una subsistencia espiritual y llamada a un destino superior al tiempo [ ... ] y de otro lado
391
[ ... ]como parte, está subordinado al bien del todo, pues éste, como tal, es superior a aquel" •

Concordante con lo ya expuesto, ha sido precisamente la iglesia Católica y el Papa León


XTII quienes empezaron a utilizar de una manera habitual el término «bien común», en
clara consonancia con la tradición aristotélico-tomista.

En sus primeras encíclicas como la Diuturnum 1//ud de I 88 1, razona el Papa sobre la


392
necesidad y conveniencia del poder "como exigencia del bien común" . En la encíclica
lnmortale Dei de 1885, une la idea aristotélica de la «perfecta suficiencia de la vida», como
fin providencial de la sociabilidad humana, con la idea tomista del «bien comúm> como
causa final del impulso del poder. En Au milieu des solicitudes, dirá que «es la razón de ser

388
TEJ EDOR CAMPOMANES, Cesar, Historia de la Filosofia, en su marco c11/t11ral, óp. cit., pág. 147. (<El
bien particular se ordena al bien común como a su fin [ ... ] Y el sumo bien, que es Dios es el bien común
(bon11m com1111111e), puesto que de él depende el bien de todos; y el bien que hace buena a una cosa es de un
bien particular de la misma y de los que le están subordinados. Luego todas las cosas están ordenadas, como a
su fin , a un solo bien, que es Dios» (Contra Gentiles, JII, 17) Ibídem, pág. 148.
389
MARITACN, Jacques, La Persona y el Bien común, Editorial Club de Lectores, Buenos Aires, 1968, pág.
57.
390
MARITA[N, Jacques, Para unafllosofia de la persona humana, Club de Lectores, traductores Abelardo
González, Rodolfo Martínez, Rafael Prividal y Antonio Vallejo, Buenos Aires 1984, págs. 172-1 73.
391
Ibídem, pág. 174. «Con esto comprendemos que el fin propio de la sociedad civil no consiste solamente en
garantizar el respeto a las libertades individuales y a los derechos de cada uno, y asegurar el bien material:
debe asimismo procurar el bien verdaderamente hun1ano de la sociedad, que es de orden moral». Ibídem, pág.
195.
392
SANC H EZ AG ESTA, Luis, Los Principios Cristianos del Orden Político, óp. cit., pág. 180.

121
122

de la autoridad social», «la primera y última ley de la sociedad humana» 393 . En Rerum
Novarum funda en el bien común el derecho y deber de intervención del Estado en el orden
económieo, cifrándolo en la justicia, la virtud, la suficiencia y prosperidad de bienes
materiales. Finalmente en la Carta Permoti Nos, que dirige a los prelados belgas hace una
descripción ponnenorizada de su contenido394•

Pio XI en Divini 11/ius Magistri, luego de definir el bien común, hace una expresa
limitación de la labor del estado, que aunque debe garantizar y promover «no es, en modo
alguno función del poder político absorber a la familia y al individuo o subrogarse en su
lugarn se caracteriza al bien común como una conjunción de tranquilidad y seguridad en el
orden de los derechos individuales y familiares promovida «por la concorde colaboración
de todos los ciudadanos»395 •

A propósito de la situación del Reich Alemán por un lado y por otro al condenar los errores
del comunismo ateo "acentúa el valor de lo personal, como equilibrio de las facultades
individuales y sociales del hombre, subraya el valor humano de los bienes comprendidos en
el bien común, frente a las deviaciones del totalitarismo. Hasta los valores que solo pueden
396
ser realizados por la sociedad dice el pontífice- tiene como fin último el hombre" •

En Divini Redemptoris se agrega un nuevo elemento que es una condición más del bien
común: la justicia, '"no se puede entender suficientemente a la constitución equilibrada del
organismo social y al bien de toda la sociedad si no se da a cada parte y a cada miembro, es
decir, a todos los hombres dotados de dignidad de persona, todos los medios que necesitan
para cumplir su función social particular[ ... ] la dignidad de la persona como módulo de la
397
justicia se define como contenido central del bien común" •

Pio XII confirma esta doctrina en Sumí Pontificatus, indicando que el poder político ha sido
establecido por Dios «para facilitar a la persona humana, en esta vida presente, la

393
Ibídem, pág., 181.
394
"que la religión sea honrada ... que la nación se halle a salvo de sediciones y goce de tranquilidad, por la
conciliación, al modo cristiano, de la autoridad pública con la libertad de los individuos [ ... ] y que en la
sociedad humana, no obstante la diferencia de clases, haya una cierta igualdad, mediante la amistosa
colaboración". Ibídem.
395
Ibídem. pág. 182.
396
Ibídem, pág. 183.
397
Ibídem, pág. 184.

122
123

consecución de la perfección fisica, intelectual y moral y para ayudar a los ciudadanos a


conseguir el fin sobrenatural que constituye su destino supremo» finalmente en el mensaje
de navidad de 1942, el Papa ratifica que el bien común exige del Estado la realización de
«aquellas condiciones externas que son necesarias al conj unto de los ciudadanos para el
desarro llo de sus cualidades y de sus oficios, de su vida material, in telectual y
re ligiosa ... »[ ... ] para el «desarrollo de los valores personales del hombre como imagen de
Dios»398 .

Aquí encontramos, según Sánchez Agesta, dos órdenes de ideas la primera que se relaciona
con el desarrollo de los valores personales del hombre como imagen de Dios y el segundo
referido a los medios por los que dicho fin ha de realizarse. Aquí está la función del estado,
que es quien debe proporcionar los medios o modo en que este debe proponérselos,
estableciendo las condiciones externas para posibilitar que la actividad individual del
hombre pueda entrar en j uego.

Luego Pío Xll subraya que "el cuidado de este bien común «no lleva consigo un poder tan
extenso sobre los mi embros de la comunidad, que en virtud de él sea permitido a la
autoridad pública disminuir el desenvolvimiento de la acción individual [ ... ] o quitar su
eficacia al derecho natural de uso de los bienes materiales». Todas estas determinaciones
apuntan claramente a configurar esta acción del poder del Estado de acuerdo con el
399
principio de subsidiariedad ... " .

Juan XXIII, en tanto, actualiza estos conceptos a la hora de delimitar la acción del poder del
Estado en el ámbito económico. En Mater et Magistra expone un nuevo concepto del bien
común, que a pesar de que no modifica ninguna idea central del concepto que venían
elaborando sus predecesores, según Sánchez Agesta " le da una elegante y sintética
simplicidad',4oo al definirá como «el conjunto de las condiciones sociales que permiten y
favorecen en los seres humanos el desarrollo integral de su persona (summam complectitur
earum vitae sociales consitionum. quibus homines suam ipsorum pe,fectionem possint
plenius atque expeditius consequi)».

398
Ibídem, pág. 185.
m Ibídem, pág. 187.
00
• Ibídem.

l23
124

"La idea del bien comtin centrada en la perfección del hombre, pero realizada mediante las
condiciones sociales que permiten y favorecen ese bien común, queda netamente fijada en este
breve concepto que precisa al mismo tiempo el sentido mediador del bien común y el fin que esos
medio orientán".4ó1

En nuestro sistema, como decíamos, la concepción del Bien Común y su incorporación en


el texto politico es un hito importante de la Nueva Institucíonalidad, inspirada en la
Doctrina Cristiana. La CENC conceptualíza en sentido similar a la Constitución Apostólica
Gaudíum et Spes del Concilio Vaticano Il; efe<:tívamente, dicha normativa expresa «que se
trata del conjunto de condiciones sociales, que permiten a todos y cada uno de los
integrantes de la comunidad nacional su mayo realización material y espíritual posible. He
aquí el carácter bifronte del bien común. es decir, su dimensión dualista) que lo distingue
por igual del individualismo y del colectivismo, pues existe el bien común en cuanto se
refiere a cada miembro de la sociedad y, a la vez, el bien común de la sociedad nacional o
civil en su globalidad o conjlffito~ sin que la consecución del primero se oponga a la del
segundo, ni la de éste a la del primeron402,

La participación preeminente de Guzmán en este tema es puntualizada por CEA EGAÑA,


quien se refiere a ella en los siguientes términ~ "'Consta en las actas oficiaies de la
Comisión de Estudio 1a opinión del Sr. Jaime Guzmán. quien definió y trazó los alcances
de) bien común. Útil es, por ende, recordar su pensamiento en cuanto antecedente que
contribuye a establecer el significado de ese concepto, como finalidad o meta del Estado y
la sociedad Civil en la Carta fundamental" 4º3•

'*El estado [,,.] no tiene sino Wla finalidad que es la de promover el bien común [ ... ] existe
consenso en 1a Comisión en el concepto de bien común, cuyas definiciones pueden ser muchas,
pero cuyo sentido fundamental es el de 1a creación de un conjunto de condiciones que 1e permitan a
todos y a cada WlO de los miembros que componen la comunidad nacional acercarse, en la medida
de lo posible, a su pleno desarrollo personal [este concepto] desvirtúa la concepción que ve en el
bien común una simple suma de bienes individuales o e1 bien de un todo colectivo, en el cual la
persona humana queda disuelta o absorbida enteramente como parte del todo, sin c¡ue tenga ningUJ'l
ser independiente de ese todo [... J para lograr configurar ese orden, ese modo ad~uado de relación,
es necesario respetar los derechos naturales, inalienables y fW1damentales de la persona humana,

401 Matcr ltl ,t1agistra, BAC, 11, 65, lbidem, pág. 188.
"°2 CEA EGAÑA, J()Se Luis, Derecho Constitucíonal ChileM, tomo í, pág. 183.
03
~ ibidem, pág. I8L

124
125

porque no se puede concebir que un orden los vulnere [... ] el estado tiene el deber de procurar el
bien de todos, lo cual excluye la concepción de un Estado al servicio de un sector determinado',.¡().!.

"El problema de las [limitaciones de las] posibilidades existentes cree que ha estado de tal manera
olvidado en las críticas que se hacen al derecho, que le parece oportuno destacarlo e incorporarlo al
texto constitucional, para que quede muy en claro, desde el comienzo, que este concepto no pierde
validez por la circunstancia de que en un momento dado las posibilidades existentes no penniten su
plenitud ya que nunca la van a permitir por la condición imperfecta de la naturaleza humana',-1os_

En la CENC la noción de bien común se discute fundamentalmente en las sesiones 40 y 45.


En ellas Guzmán trata primordialmente de alejarse de concepciones del bien común
distintas de las que se deseaba implantar, me refiero por cierto a las concepciones liberales
y socialistas, dándole un aspecto distintivo que es precisamente un mayor énfasis en la
espiritualidad de la persona. Esto último ya se ha dicho con holgura, uno de los aspectos
sustanciales de la doctrina cristiana.

Como afirma A LO UNATE, Guzmán expresaba su conformidad con la idea de fijar la


misión del Estado, cuya finalidad era promover el bien común y además era partidario de
integrar una definición que explicitara que su sentido fundamental era la creación de un
conjunto de condiciones que le permitan a todos y a cada uno de los miembros que
compone la comunidad nacional, acercarse en la máxima medida posible a su pleno
406
desarrollo personai . En definitiva, la proposición de Guzmán para los incisos II y UI del
artículo l O es la siguiente:

" La misión del Estado es promover el bien común, atendido como el conjunto de condiciones
sociales que permita a todos y a cada uno de los integrantes de la comunidad nacional, lograr su
plena realización espiritual y material, dentro de las posibilidades existentes. Para alcanzar lo
anterior, el Estado asegura el respeto y protección eficaz a los derechos inalienables que arrancan de
la naturaleza humana; reconoce la existencia y ampara la formación y el desarrollo de las
sociedades intermedias legítimas entre el hombre y el Estado, garantizándoles una adecuada
autonomía; y favorece la participación individual y social en los diversos campos de la vida del
país"-1º7 •

04
-1 ACTAS OFIC IALES DE LA COM ISION DE ESTUDIO, sesión 40° (14 de mayo de 1974), pp. 19-20
(énfasis agregado) CEA EGAÑA, José Luis, pág. 182.
405
ACTAS OFICIALES, sesión 45º ( 13 dejunio de 1974) pág. 8 .
.io6 /\LDUNATE, Eduardo, D erechos F1111da111enta/es, óp. cit. pág. 3 12 .
.io7 ACTAS OFIC IALES, SESIÓN 45º , pág. 20.

125
126

Esta concepción inicial con algunas modtficaciones, que dirán relación con incotporar las
ideas de libertad y dignidad, es redactada por el mismo Guzmán, La versión finalmente
aprobada, con los votos en contra de Evans de la Cuadra y Ovalle fue la siguiente:

"La acción del Estado debe promover el bien común, creando las condiciones socia1es que permitan
a todos y á cada uno de los integrantes de la comunidad nacional alcanzar su mayor realización
personal posible, espiritual y material, con pleno respeto a la libertad y dignidad del ser humano"..ws

En el Consejo de Estado {sesión 5&), se discutió acerca de la conveniencia de mantener el


precepto. Tanto Juvenal Hernández como don Jorge Alessandri son de la opinión de
suprimirlo, atendido que, como dijo este último se está tratando de convertir en
obligaciones del Estado «una serie de cosas que no se van a poder cumplir», por ello se
acuerda suprimir el precepto. con los votos en contra de los señores Ortúzar y Colorna409•

Por último. la Junta de Gobierno, al hacer revisíón del anteproyecto presentado por el
Consejo de Estado, hízo retornar el texto excluido por este y que decía relación con el bien
común, aunque da una redacción un tanto diferente al que había propuesto la Comisión
Ortúzar.

El texto final queda redactado entonces de la siguiente fonna: Art. 1ª inciso 4° CPRCH:

«El estado está al servicie, de la pers0na humana y su finalidad es promover el bien común, para lo
cual debe comribuir a crear las condiciones sociales que permitan a todos y cada uno de los
integrantes de la comunidad nacional su mayor realización espiritual y material posible con pleno
respeto a los derechos y garantías que esta constitución establece».

El derrotero que procede a la gestación de esta norma, según SILVA BASCUÑAN, "Pone
de manifiesto que en lo sustancial se inspiró y procuró ajustarse a las definíciones que se
leen en los documentos emanados del magisterio eclesiástico'.4 10•

<>ls ACTAS OflCIALES, sesión 47º, pp.2


•M SILVA BASCUÑÁN, Alejandro, Trmado de Derecho Constituciom;;/, tomo IV, Editorial Jurídica de Chile,
Santiago de Chile, 1997, pág. 67,
410
"Pacem in Tenis, reiterando a Mater et Magistra reeuerda que ésta estableció que «el bien común abarca
todo un conjunto de condiciones sociales que permiten a los ciudadanos el des.arrollo expedito y pleno de su
propia perfección>) (N*58). La constitución apostólica Gaudium et Spes explica que se refiere al conjunto de
tales condiciones con las cua1es ,dos hombres las familias y las asociaciones pueden lograr con mayor
plenitud y facilidad su propia perfección>) (N" 74). Ibídem, pág. 68.

126
127

Hemos querido, al exponer este punto en la presente forma, resaltar una cuestión que nos
parece central respecto de la figura de Guzmán (que entendemos incomprendida aún en
aspectos tan claramente sensibles como este). En una entrevista traída a colación por
MONCADA, revela su real postura y explica la naturaleza de su influencia en este aciago
periodo de nuestra historia. El Jurista expresaba en aquella época, «Nunca me he sentido en
una carrera política. Mi vocación es el apostolado cristiano»411 . Si hemos de juzgar la
sinceridad de estas palabras a la luz de sus opiniones vertidas y ratificadas tanto en el texto
de la Constitución cuanto en su vida pública, constataremos que ella se ajusta plenamente
41 2
con la realidad .

E l constituyente optó por rigidizar principios tradicionales. Una suerte de integrismo que
les lleva a dejar al margen del juego político cualquier discusión tendiente a modificarlos o
4 13
sustituirlos ; ello se hace posible atendida la particular estructura de nuestro cuerpo
constitucional. Temas complejos como el denominado Píldora del día Después, han sido
414
absorbidos por esta estructura •

En el mismo orden de ideas el texto constitucional expresa en el inciso tercero que «el
estado está al servicio de la persona humana y su finalidad es promover el bien común».
La fuente de esta disposición la encontramos en la Doctrina Social de la Iglesia
especialmente en Rerum Novarum y en Quadragesimo Anno, lo que confirma la influencia
41 5
eclesiástica en la confección del texto •

En este primer capítulo también existen otros tres aspectos que por su importancia serán
tratados en forma separada, pues casi tangencialmente hacen referencia a doctrinas de gran
relevancia para esa época y que obedecían también a una concepción ideológica que no

rn El Mercurio, noviembre 1989. Citado por Que Pasa. Anuario 1996, Santiago, 1997, p.43; vid.
MONCADA, Belén, óp. cit., pág. 30.
412
"Se puede ser cristiano y preparar su salvación militando no importa en qué régimen político, a condición,
empero, de no ofender la ley natural y la ley de Dios", MARIT AIN, Jacques, Cristianismo y Democracia, óp.
cit., pág. 47.
413 Cfr. SCHMITT. Car!. legalidad y legitimidad. quien expresa: ''suele suceder que un partido, o una

coalición de partidos, aproveche el momento de la promulgación de una constitución (para lo cual basta con
mayoría simple) para vincular a uJteriores mayorías simples a detenninadas disposiciones de tipo jurídico
materia]" (introducción), pág. 13; SCHMITT, Carl, Teoría de la Constilllción, óp. cit., pág., 40.
414
Y no ha podido ser de otra forma dado que estamos en ese caso en particular frente a un método abortivo,
que pretende ser impuesto por secretaría y contra el texto expreso de la constitución.
41 5
No se debe despreciar la influencia de la iglesia en toda esta cuestión, recordemos que ella estaba también
en similares controversia y cuitas a propósito de la doctrina de la teología de la liberación.

l27
128

puede ser dejada en el tintero, me refiero por supuesto a la doctrina de la seguridad


nadonal; al principio de Subsidiariedad y al denominado «orden púbico económico».

En resumen, respecto de esta cuestión es útil resaltar que de muchas posibilidades que
pudiera tener un texto constitucional para establecer sus fines últimos, el elegido por el
nuestro, es la concepción del Bien Común y no cualquiera sino aquella desarrollada por el
pensamiento católico a través de las encíclicas sociales. Los términos uti lizados por la
normativa pontificia es absolutamente concordante con los términos utilizados por la
CENC y no podríamos suponerse que sea coincidencia que se empleen estos términos
específicos y no otros. No es esta una cuestión menor y lo era menos al momento de la
dictación del texto político donde las definiciones respecto de los fines del Estado no eran
en absoluto pacificas como lo son hoy.

Es ciertamente este un concepto clave no solo para Guzmán, quien insistirá en forma
rotunda acerca de la necesidad de explicitar este concepto en la Constitución como norma
específica y no como una definición programática, sino que también para el resto de los
comisionados a fin de evitar que Chile volviera a sum irse en el caos de una ideología
socialista que el papel de las instituciones pudiera confundirse o vaciarse (como según ellos
ocurrió en el Gobierno de la Unidad Popular) por falta de una base doctrinal. Es bastante
obvio para Guzmán y los comisionados que al "establecer claramente qué se entiende por
bien común, el Estado queda definido Ideológicamente, evitando así su posible mal
interpretación, lo que a juicio de Guzmán, era posible con la neutral definición liberal de
Estado',4 16•

10. El Principio de Subsidiariedad

Hemos dicho arriba que otro de los aportes importantes sino vitales de la Doctrina Cristiana
en el pensamiento político occidental ha sido el «Principio de Subsidiariedad» plenamente
incorporado en nuestro sistema, y objeto de creciente interés cada día; ya adelantábamos
con Sánchez Agesta417 que se trata de un verdadero principio de Filosofía Política, que ha

m MONCADA, Belén, Jaime Guzmán. Una democracia collfrarrevolucionaria. El político de 1964 a 1980,
óp. cit., pág. 194.
41 7
Vid supra nota Nº233.
128
129

servido de instrumento eficaz para articular una concepción distinta de funcionamiento del
Estado y de relación de este con los particulares. Este principio había sido puesto en escena
ya a partir de la Encíclica Rerum Novarum [subsidiariedad en sentido positivo} aunque con
una denominación algo distinta; su configuración actual la adquiere en Quadragesimo Anno
[subsidiariedad en sentido negativo/'18 . Según este principio, enseñaba GUZMÁN:

«Ninguna sociedad mayor puede asumir legítimamente e l campo de atribuc iones o de acción de
una sociedad menor, porque las sociedades mayores nacen pare realizar lo que las inferiores no
pueden lograr por sí mismas, y no para absorber a estas últimas. Por tanto e l Estado no puede
invadir e l campo propio d e las autonomías de las sociedades intennedias, ni menos e l de lo que las
419
personas individuales están e n condiciones de llevar a cabo adecuadamente» •

Una definición más actual que considera aspectos relevantes de su utilidad concreta en el
mundo moderno, especialmente a ni vel europeo la entrega Jorge TAPIA para quien, "Se
trata de un principio rector de carácter organizacional y de naturaleza política y jurídica que
se aplica a la distribución de competencias entre e l Estado y los grupos intermedios y que
resuelve en la afirmación esencial de que el Estado no debe intervenir en las actividades
que son de la competencia de los grupos intermedios, a menos que por inexistencia o
deficiencia de la acción de tales grupos y en subsidio de la misma, el Estado deba intervenir
por convenir al interés general y al Bien Común"
42
º.

Ya hemos esbozado concretamente los orígenes de este principio en la Encíclica Rerum


Novarum de León Xllf421 , también dijimos que tal principio fue mal entendido por la
comunidad creyente. En España misma, hasta 1948 se traducía la expresión Subsidiarii
422
Officii por función «superlativa» . Fue Pio X I qujen le dio su contorno más exacto y
acabado..23.Se estaba, según Sánchez Agesta frente a un auténtico principio de filosofía
social, caracterizado como "inamovible e "inmutable"; su vulneración implicaba por tanto,

418
Vid TAPIA, Jorge (2008), pág. 17 1.
419
ROJAS, Gonzalo, Achurra, Marcela y Dussaillant, Patricio (eds.), Derecho Político. Apuntes de Clases del
profesor Jaime Guzmán Errtbtriz. Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 1996. pág.
61.
420
TAPIA, Jorge, «Descentralización, Regionalización y Neosubsidiariedad» en Reforma Constitucional,
Lexis Nexis, Santiago de Chile, 2005, pág. 17 l.
42 1
"Aunque se pueden encontrar aproximaciones al principio de subsidiariedad ya en Aristóteles y en Santo
Tomás, su origen moderno arranca de Althusius". Tapia, Jorge, ibídem, pág. 17 1.
• ii SANCH EZ AGESTA. Luis, Los Princ:ipio:;· Cristianos del Orden Po/frico, óp. cit., pág. 8 1.
423
Vid. fnfra.

129
130

una injustícia424• En Mater et Magistra, se reiteran estos conceptos pero se agrega un


énfasis mayor en la actividad de los seres humanos con el Estado, especialmente en lo que
ctice relación con la actividad económica. "'La encíclica «kfater et ,\fagistra>> aplica
directamente este principio a comprender la relación entre e] poder público y la iniciativa
particular en el ámbito económico1;425 • No es esta la única perspectiva en que admite este
concepto, pero es aquí donde quizás tiene su mayor relevancia práctica.

Existen diversas posturas que explican el significado concreto de este principlo. Las
resumiremos a objeto de tener en el tapete las diversas perspectivas que este tema encíerra.
Existe una primera postura que podríamos denominar principio limitativo que se sitúa en
las antípodas del principio positivo [imposición del orden por el poder político]; en éste la
subsidiariedad define desde abajo. Limita la actividad coordínadora del poder, Representan
esta corriente Fellennaier, Welty y Geppert.

Una segunda postura subraya el significado positivo de este principio; para esta postura no
estamos frente a un límite de la acción del Estado. sino frente a una especificaciOn o
cualificación de la naturaleza de esta intervención estatal. El estado interviene aquí en
"subsidium "; ello implica que promueve, controla, coordina y en determinadas
circunstancias fácticas [y bajo la exigencia del bien común o la justicia distributiva}, suple.
Representan esa postura Calvez y Perrin.

Una tercera interpretación, que intermedia entre las dos anteriores afirma que este principio
no solo no contradice la acción positiva del estado en orden a la realización del bien común.
sino que ambas, bien común y función subsidiaria son expresi.ones diversas de la misma
idea. La subsid1ariedad de la comunidad política significa la posíbilidad de apropiación de
tos valores por las personas mismas. no que la comunidad los efectué y los participe. sino
que sea ayuda para el desenvolvimiento individual y social"426 •

Finalmente nos encontramos con la concepción de J. Messner, para quien se está ante un
principio general de división de competencias, fundado en fa misma naturaleza de la cosa.

424
SÁNCHEZ AGESTA, Luis, Los Principios Cristianos del Orden Poiitico. óp. cit., pág, 89.
425
lb'd . 91 .
1 em, pag.
1
" " Ibídem, pág. 99.

130
131

No es un principio formal como el de igualdad, atendido que se está ante comunidades


concretas y esta además condicionada por la situación de hecho427 .

En este aspecto ROMMEN hace una apreciación importante basado en la encíclica


Quadragessimo anno que señala del modo más expreso «Por propia naturaleza, e l auténtico
fin de toda activi dad social sería ayudar a los miembros individuales del cuerpo social, pero
nunca destruirlos o absorberlos». Apunta al respecto Rommen en nota al margen que «El
texto latino dice aquí: propria marte et propria industria possunt perfici». El texto - agrega-
se relaciona con el principio general aplicable a toda su actividad social, y no, como puede
interpretarse desde la versión inglesa, solo en el campo de la economía [ ... ] Este principio
generalmente se opone a la centralización burocrática, y propone autonomía y
autogobierno en el orden social, de modo que los principios equilibren la autoridad
centralizada"; por ello "es erróneo apartar del individuo y encomendar a la comunidad, lo
que las empresas o industrias privadas puedan hacer". De ello se deprende según este autor,
« [Que] el hombre tiene un derecho natural al autogobierno, en sus organizaciones y
actividades efectivas para perseguir el fin objetivo en el ordo»4 28• En cuanto a las
circunstancias que posibilitaría la intervención del Estado de una forma que sea coherente
con este principio lo expresa este autor en los siguientes términos:

«Un reajuste del sistema económico por decisión política, es necesario si todos los participantes no
son capaces por sí mismos de arreglar los errores, tanto si no pueden hacerlo, o bien porque su
abulia sea consecuencia de carecer de una valoración auténtica de la falta de justicia»429 .

Este principio no ha sido expuesto en términos explícitos y concretos, pero es susceptible


de ser deducido de diversas disposiciones en nuestro texto constitucional; desde luego en el
artículo 1° mismo y en su presentación en degradé de las jerarquías que son importantes en
nuestro sistema político donde e l hombre y su dignidad está en primer lugar. En este orden
de ideas TAPIA resalta la creciente importancia de este principio a nivel comprado,
especialmente en la articulación de la Unión Europea, se constituye de hecho en uno de los
tres pilares del nuevo sistema político de la Europa integrada, lo que de alguna forma le ha

427
Vid. SÁNCH EZ AGESTA, Luis, ibídem, pág. 91-101.
418
ROMMEN, H., El Estado en el Pensamiento Católico, Un tratado de Filosofla Política, óp. cit., pág.,
348.
m Ibídem, pág. 350.

13 1
132

servido de certificado de honorabilídad para refutar los posibles parentescos de la misma


con un pasado fascista. Citando a J. Delors expresa:

«La subsidíariedad así actualizada es liberada de sus pesos históricos, ideológicos o confesionales, y
aparece corno una invitación a repensar las relaciones dentro de un contexto de más grande
autonomía y a desplegar e modo pennanente un equilibrio entre la libertad de las personas y las
diferentes entidades existente (autoridades locales y regionales en el marco del Estado Nacional;
Estados en el marco de la sociedad internacional y en particular de conjuntos regionales) y 1a
autoridad necesaria y tutelar del Estado naturalmente a cargo de la seguridad, de la cohesión social
y de la regulación global de la economía:./JO.

Este mismo autor expresa que se debe distinguir entre un sentido horizontal y otro vertical
de la subsidiariedad. El primero se refiere a la definición de relaciones y división de
competencias entre el Estado ( sociedad política) y la sociedad dvil, y es el que
principalmente fue acogido por la Constitución Chilena de I 980 en su artículo 1º inciso
tercero. En cambio en un sentido vertical nos remite a ias relaciones existentes al interior
del aparato estatal o publico entre sus distintos órganos, que determinan un nexo jerárquk-o
y la división de facultades entre ellos, como en la relación existente entre gobierno central y
municipio autónomo 431 • La autonomía de los grupos intermedios es uno de los valores
fundamentales de nuestra institucionalidadi. que implica otorgar a estos los medíos para que
logren el cumplimiento de las finalidades que le son propias. Para logare esto el
constituyente hace suyo el principio de subsidiariedad. Ello explica también el porqué. "en
diversos preceptos de la Constitución [Arts. I', 19 Nº l5ºy 19°, 23,57, 101, l02, l09 y
11 O} se advierte una preocupación especial por delimitar el ámbito de lo político frente a lo
social y económico"432•

A este prineipio se le ha reconocido en fecha reciente y cada vez con mayor difusión su

capacidad para intermediar en )a sociedad globalizada. En efecto, dada su estructura, pude


producir wia mayor participación local y evidentemente ello tenderá a una menor ínjerencia
global en las cuestiones de cada comunidad, En efecto,

"La subsidiaríedad respeta la idea de que ia soberanía reside en 1as personas. En otras palabras. la
autoridad legitima fluye en sentido ascendente desde eJ pueblo, mediante 1a expresión de la

•> 0 TAPIA, Jorge. Descentralizaci{m, Regionalización y Neosubsidiariedad, óp. cit., pág. 180.
431
Ibídem. pág. 179.
4
i: CEA EGA1'1A, José Luis, Tratodc de ta Conslituci.im de 1989, Editorial Jurldica de Chile, Santiago de
Chile, 1988, pág. 40.

132
133

voluntad democrática [ ... ] el principio de subsidiariedad reconoce el inherente derecho democrático


a la autodeterminación de las personas, las comunidades y los países, siempre y cuando su ejercicio
no vulnere derechos similares de los demás [ . ..] El principio de subsidiariedad es esencial en las
433
sociedades sostenibles" . En la misma forma CEA EGAÑA," La subsidiariedad es, por último, el
criterio rector en las más recientes e importantes modernizaciones internacionales, por ejemplo, La
Unión europea, disipando así preconcepciones ideológicas que intentaban descalificarlo,
434
identificándolo solo con una antropología cristiana" .

El Parlamento Europeo a la hora de precisar su sentido a afinnado, "Por principio de subsidiariedad


se entiende el proyecto de que únicamente se confien a las instituciones comunitarias las
competencias que sean necesarias para llevar a cabo funciones que no puedan realizarse de manera
más satisfactoria por los Estados miembros considerados separadamente (véase el Preámbulo del
proyecto de Tratado constitutivo de la Unión Europea y el arto 12)"435 .

En esta misma dirección y dando todavía un sentido más amplio a este principio, el «Foro
Internacional sobre Globalización» ha puntualizado que se deben reconfigurar las
instituciones de modo de revertir la tendencia a que todo se ajuste a un modelo global,

" el princ ipio rector de este cambio es la idea de subsidiariedad, es decir, favorecer lo local siempre
que exista la posibilidad. En la práctica, la subsidiada significa que todas las decisiones se deben
tomar en el nivel más bajo de la autoridad gobernante que tenga competencias para abordarlas [ ... ]
Hay que fomentar que el poder pase a niveles inferiores, no superiores. Se debe acercar cada vez
más la capacidad de decisión a las personas más afectadas por las que se tomen. Siempre que la
producción económica, la mano de obra y los mercados puedan ser locales, deben serlo, y las
normas han de ayudar a conseguirlo existiendo comercio internacional, regional y subregional, por
436
supuesto, pero debería servir como último recurso, y no ser el objetivo primordial del sistema" •

No es gratuito reiterar la importancia de este principio que es -precisamente- uno de los


más atacados por la novel ornada de detractores de l sistema; al parecer porque difícilmente
entienden cuál es su naturaleza y mucho menos su elevada trascendencia como elemento
edificador de una democracia estable y justa.

433
CA VANAGH, John, Alternativas a la G/obalización Económica, Un mundo mejor es posible, Gedisa,
Barcelona, 2003, 2003, pág. 82.
434
CEA EGAÑA, José Luis, Derecho Constitucional Chileno, tomo II, Ediciones Universidad Católica de
Chile, segunda edición actualizada, Santiago de Chile, 2012, pág. 61.
435 Vid .. HERRERO y RODRlGUEZ del MJÑON , Miguel, «Tratado de la Unión Europea y Constitución
es¡añola: El principio de subsidiariedad}>, disponible en la red en: racmyp.es/docs/anales/A 70/A 70-1 7.pdf
43
Jbídem. pág. 137.

133
134

Capítulo IV
LOS DERECHOS FUNDAMENTALES437

Es interesante hacer una pequeña digresión en este punto dada su importancia teórica y
posterior aplicación práctica tanto en la dogmática jurídica cuanto en la interpretación
jurisprudencial del texto político. Piensan no pocos publicistas que el Iusnaturalismo
racionalista no hace sino secularizar ideas que ya venían forjándose en el tiempo y que
tienen su culminación más concreta en la doctrina cristiana, especialmente de la escolástica
tardía. Esta influencia puede incluso rastrarse al pensamiento griego 4 38 .

Resulta trascedente para otros, la clara influencia del Estoicismo romano439 [ recogido a su
vez por la escolástica] y su doctrina del derecho natural, especialmente de Cicerón, que es
resaltada en los trabajos de ROSS440 y FRIEDRICH, quienes parten de estos supuestos para
desarrollar sus visiones en este punto. Este último abre su postura argumentando:

437
"La identificación entre derechos fundamentales con derechos consagrados positivamente en la
constitución corresponde precisamente a la Ley Fundamental de Bonn: los Grundrechte (literalmente
derechos fundamentales) son, precisamente, los derechos garantizados por dicha Ley Fundamental. .. Esto
facilita las cosas a la doctrina alemana ya que, para el tratamiento del tema sólo recurre, en general, a dos
categorías: derechos humanos (Menschenrechte) y derechos fundamentales (Gnmdrechte). A partir del texto
de la constitución de 1978 (Título I, "De los Derechos y Deberes Fundamentales"), la doctrina española ha
acogido este mismo sentido para la expresión "derechos fundamentales", ALDUNATE, Eduardo, Derechos
Fundamentales, óp. cit. pág. 4 7.
438
'"La recepción de la filosofía política de Aristóteles se realizó de forma cristiana y con refinamiento crítico,
juntamente con la jurisprudencia romana, también cristianizada por el Derecho canónico", ROMMEN, H., El
Estado en el Pensamiento Católico, óp. cit., pág. 32.
439 "La importancia de los estoico descansa en el hecho de que muchos de sus conceptos fundamentales

pueden ser fácilmente penetrados por las ideas cristianas", ROMMEN, H., ibídem, pág. 36.
440
" ... el estoicismo tuvo especial importancia para el desarrollo del derecho natural. Esta tendencia llegó a

adquirir gran difusión en el pensamiento antiguo, no solo en el mundo antiguo, sino también en el moderno. A
través de su espíritu de humildad y universalidad fue un instrumento para la diseminación del cristianismo
[... } llegó a ser también la filosofia de vida de los romanos cultos. Cicerón hizo popular el estoicismo en una
forma jurídica menos elaborada, omitiendo aquello que era místico y panteísta en él. En manos de cicerón la
doctrina de la ley natural se transformó en una introducción filosófica al derecho y fue aceptada comúnmente

134
135

" Ocasionalmente, se ha afimrndo en años recientes, aunque, creo yo, incorrectamente, que la
doctrina de Grocio apenas si se difere ncia de los neoescolásticos españoles del s ig lo XVI. Lo que
realmente consiguió, fue separar la ley natural de sus base teológica y c ris tiana, tal como se
compre ndía en la Edad Media" 441 •

No compartimos estas apreciaciones por cuanto no parece coherente ni lógico suponer que
Grocio haya creado ex nihilo estas doctrinas, las evidencias parecen apuntar en un sentido
distinto: "Étienne Gilson ha enumerado todas las aportaciones del suarismo enseñado en La
Fleche. Spinoza lo estudió a través de sus maestros flamencos. Grotius y demás teóricos del
derecho natural e internacional laicizados lo utilizaron con entusiasmo, aunque a veces sin
nombrarlo'..442.

" Hay, pues, algunas razones históricas para poner en duda la separación radical de la filosofia y de
la religión en los s iglos posteriores a la Edad Media; en todo caso es muy justo preguntarse s i la
metafísica clásica no se ha nutrido de substancia de la revelación cristiana mucho más
profundamente de lo que se dice ( ... ] si es posible concebir que los sistemas de Descartes, de
Malebranche o de Leibniz hubie ran podido constituirse tales cuales son s i la influencia de la
religión cristiana no hubiera obrado en ellos, es infinitamente probable que la noción de filosofía
cristiana tiene un sentido, porque la influencia del C ris tia nismo sobre la filosofía es una realidad"~43 •

Se trata, entonces, de una evolución que se remonta quizás a la historia misma de la


civilización. Tampoco se puede borrar de una plumada, por muy sofisticados que sean los
argumentos, la fructífera labor de la doctrina cristiana, preponderante hasta ese momento y
consciente elaboradora de estos principios entendidos en concordancia con el ideal
cristiano.

Es más, como afirma TROPLONG, "El estado del derecho romano fue más perfecto en la
época cristiana que en la más brillante de las edades ante1iores; cuanto se ha dicho en
contrario no es más que una paradoja o un error',444; es posible rastrear en el derecho

por los grandes juristas del periodo clásico", ROSS, Alf, Sobre el Derecho y la Justicia, EUDEBA (Editorial
Universitaria de Buenos Aires), Trad. Por Genaro Carió, Buenos Aires, 1963, págs. 233 y 235.
rn También afirma: " La diferencia entre estos conceptos grocianos y el neotomismo, de un Suárez fue
claramente comprendida por sus mismos contemporáneos, los cuales reconocieron, desde luego, las
consecue ncias que tcní:i para la filosofía jurídica". FRIEDRICH. Carl J. Fi/osofia del Derecho. óp. cit.. págs.
101-103.
442
GUY, Alain, Historia de la Fifosofia Espai',ola, volumen 3 de Autores, Textos y Temas, Anthropos
Editorial, trad. Ana Sánchez, Barcelona. 1985, pág. 11 5.
443
GILSON, Étienne, El Espíritu de la Filosofía Medieval, Ediciones Rialp [Biblioteca del Cincuentenario
Series], 2• edición, trad. Ricardo Anaya, Madrid, pág. 25 .
...... ··Así pues, la verdad evangélica había echado raíz en la capital del mundo; ella estaba al lado de Séneca,
levantando su frente serena sobre las calumnias precursoras de las persecuciones, de estos suplicios de

135
---------------·--·--·--·--·--·--

136

romano clásico y tardío las claras influencias del cristianismo que permea el mismo
derecho romano. dándole un cariz distinto que ciertamente no puede ser separado o aislado
de una análisis posterior que se haga de su posible injerencia en la época medioevaJ y sus
pensadores escolásticos. EJ mismo jurista francés hace una reflexión en este punto al final
de su libro:

"La fi1osofia cristiana. tan clara, tan sencilla, tan brillante es menos conocida de los literatos y de
los hombres en general que la de muchos ilusos de la antigüedad, Ella es sin embargo, la base de
nuestra existencia social; ella nutre la raíz de nuestro derecho, y vivimos más aún por ella que por
las ideas que se libraron de la ruina del mundo griego y del mundo romano'.44 5,

Quizás sea más deferente afirmar que Grocio trasvasijó estas ideas a un escenano
secularizado con eJ fin de que pudieran admitir una mayor difusión aún a escenarios no
católicos (protestantes y anglosajones más precisamente) y desde allí adquirir una
funcionalidad que tendría su coronación en la doctrina del constitucionalismo moderno.

En otras palabras se trataba de una cuestión que debía hacerse, como todo lo relacionado
con la secularización en otros campos, pero eHo no pude pasar por ignorar sus auténticos
orígenes. El estoicismo ciertamente es recogido por la doctrina cristiana ya por Agustín,
quíen recibe su mayor inspiración en el Hortensia de Cicerón446, pero la elaboración más
detallada la encontramos en aquellas fuentes cuya importancia trata de soslayarse, Por ello
parece más preciso el comentario de ROSS, quien afirma derechamente la integración de
estos pensamientos "No fue dificil para los padres de la iglesia y para los filósofos
escolásticos interpolar la,; específicas ideas cristianas en la tradición clásica del derecho
natural',447 ,

Pero volviendo a nuestra línea de análisis, entendemos que son Vitoria y especialmente
Suárez quienes ejercen su influencia sobre los padres del iusnaturalísmo racionalista como

refinada atrocídad. que eran medios de dar a conocer el cristianismo, y atraer a él el interés y la símpatía",
TROPLONG, M. De la Influencia del Cristianismo en el Derecho Civil de los Romanes, Trad. José Luís
Retortillo, Ramón Rodrignez de Rivera Editor, Madrid, 1851, pág. 5 y 51.
4
H Ibídem, pág. 238~239.
~# Eu uno de sus primeros libros: De la Vida Feliz, Agustín describe el nacimiento de su vocación filosófica:
«A los 19 ai\os leí en la escuela de retórica un libro de Cicerón llamado Hortensia, y se llenó mi alma de tal
deseo de la filosofia que pensé dedi<:anne inmediatamente a e-lla» Citado por TEJEDOR CAMPOMANES,
Cesar, Historia de la Filosojia, ensu marco cutwraf, óp. ele, pág. 107.
447
ROSS, Alf, Sabre el Derecho y la Justicia, óp. cit., pág. 236.

136
137

Grocio, Pufendorf y Wolft448; es este último quien finalmente construye un sistema integral
con pretensiones de universalidad. Esta línea de investigación es particularmente
interesante y tiene muy relevantes y contundentes defensores, que pueden llevar a dar un
giro a lo que se entiende tradicionalmente por derechos fundamentales449.

Como una forma de ir cerrando esta conceptualización, creemos pertinente sentar alguna
definición que resulte operativa a la elaboración que explicaremos hecha en nuestro texto
constitucional. ALDUNATE entiende que estamos frente a un concepto que une aspectos
morales y aspectos jurídicos, ya que, si bien predica estos atributos como adscritos de
manera directa a todo individuo humano (y por tanto no dependientes de su reconocim iento
positivo en cada caso), persigue precisamente su concreción en los ordenamientos jurídicos
positivos450.

Nos parece relevante puntualizar este aspecto, pues resulta un punto de inflexión para
entender la tendencia de dar cabida constitucional a estos derechos; y, a través de este
mecanismo, hacerles exigibles. Exigibles por sí mismos, directamente del texto político.
Por esta razón ALDUNATE afirma que "La expresión «derechos fundamentales» apunta a
un concepto jurídico. En un sentido general, y que es el más difundido, se usa para aludir a
aquellos derechos de la persona que han recibido consagración positiva, en particular a
451
nivel constitucional".

Afirma desde otra postura que también se a lude con esta denominación a aquellos derechos
de que es titular el hombre con anterioridad e independientemente de las normas positivas
que lo consagran, por el solo hecho de ser hombre y finalme nte en una postura cuyo
principal representante es FERRAJOLI se les caracteriza como ··aquellos derechos

448
" Aun siendo luterano, su primera educación, en Breslau, le puso en contacto con la escolástica católica,
sobre todo española, que habría de tener sobre él una influencia considerable", BELA VAL, Yvon (Dir.), «La
Filosofia alemana de Leibniz a Hegel», Historia de la Filosofia, (volumen 7°), Siglo XXI de España Editores,
7• edición, 2002, págs. L0S-1 06.
449
"la concepción de unos derechos fundamentales que aseguran el libre desenvolvimiento de los ciudadanos
como personas singulares y solidarias y que a la vez permiten la decisiva participación de los mimos en el
funcionamiento y control del sistema político se ha convertido hoy en un dogma universal [ ... ) La
Constitución es el primero de los instrumentos técnicos específicos al servicio de los valores éticos
sustantivos". GARCLA DE ENTERRIA, Eduardo, La Constitución como Norma y el Tribunal Consiil11cional,
editorial Civitas S.A. Tercera Edición 1984, págs. 46-47.
J so ALDUNATE, Eduardo, Derechos Fundamentales, óp. cit., pág. 46.
4 51
Ibídem, pág., 47.

137
138

subjetivos que corresponden universalmente a «todos» los seres humanos en cuanto


dotados del status de personas, de ciudadanos, de personas con capacidad de obrar. ,,452

En la medida que estos derechos sean insertados en los textos constitucionales pasan a
recibir la denominación de derechos constitucionales453 y adquieren un carácter más
específico y restringido. Adquieren también el carácter de derechos subjetivos públicos454 •

Este aspecto es rescatado en forma precisa por 808B10 quien expresa que «mientras la
afirmación de los derecho naturales era una teoría filosófica. esta afirmación tenía valor
universal pro no tenía eficacia práctica alguna; cuando estos derechos fueron acogidos en
las constituciones modernas, su protección se convirtió eficaz, pero solo en los límites en
los que venía reconocida por parte de aquel determinado estado»455 . Este es un aspecto
particularmente relevante desde el punto de vista técnico.

11. La Actualidad de los Derechos Fundamentales

456
Los derechos fundamentales han asumido en la actualidad -dice ANSUÁTEGUI ROIG-
gran parte de las funciones que históricamente han venido llevando a cabo postulados
básicos del derecho Natural.457 Un punto trascendente es determinar la relevancia de los
mismos en un sentido abstracto y universal o darle un contenido más concreto y actual; y

452
!bídem, pág. 48. [cursivas en el original].
453
"En Chile, esta noción de derechos constitucionales resulta congruente con el nombre del capítulo III de la
Constitución, "De los Derechos y Deberes Constitucionales". ALDUNATE, Eduardo, ibídem, pág. 50.
454
"El derecho subjetivo del individuo en el ámbito del derecho público consiste exclusivamente en la
facultad de poner en movimiento nonnas en beneficio del interés individual. Puesto que se agota en la
relación del individuo con el estado, no contienen ningún momento que haga presente una relación inmediata
con otra personalidades cometidas (al Estado)", JELLINEK, Georg, (1964), pág. 50. Citado por
ALDUNATE, Eduardo, ibídem, pág. 53. En el mismo sentido "El derecho subjetivo implica la posibilidad de
reclamar a favor de uno la protección de los bienes jurídicos y de poner en acción los medios necesarios para
ello", RADBRUCH, Gustav, Introducción a la Filoso/la del Derecho (Colee. Breviarios: 42), Trad.
Wenceslao Roces, Fondo de Cultura Económica, México D.F., novena reimpresión 2005, pág. 85.
455
BOB81O, Norberto, El Tiempo de los Derechos, Trad. Rafael de Asís Roig, Editorial Sistema, Madrid,
1991, pág. 39.
456
Estos temas reconocen raíces griegas y latinas; Los romanos construyeron el sistema de "los "tria iura
praecepta" que atribuido a Ulpiano establecía los principios de derecho «vivir honestamente, no dañar al
prójimo y dar a cada uno lo suyo» (Digesto 1-1-10). Estos valores permanecieron en la base de las culturas
posteriores de forma que puede afirmarse que aún siguen prevaleciendo, aunque hoy en día no se muestren al
exterior con estos nombres", OTERO PARGA, Milagros, Valores Constitucionales: Introducción a la
filosofia del derecho: axiologíajurídica, Universidad Santiago de Compostela, 1999, pág. 39.
457
ANSUATEGUI ROIG, francisco, Poder, Ordenamiento Jurídico, Derechos, Dykinson, Madrid, 2000,
pág. 5.

138
139

todavía más si es necesario y aún indispensable darle cabida en el texto positivo para que
pueda obtener algún grado de validez y relevancia. En el mismo sentido GARCIA DE
ENT ERRIA expresa que " la idea de un Derecho fundamental o más alto (h igher /aw) era
claramente tributaria de la concepción del Derecho natural como superior al Derecho
positivo e inderogable por éste".¡58

La cuestión ciertamente no es pacífica y admite varias lecturas las cuales trataremos de


esbozar someramente. En primer lugar están aquellos que niegan cualquier validez a estos
normativamente, es el caso de utilitarismo de Bentham quien siguiendo la filosofía
empírica de Locke deseaba eliminar de raíz todas las concepciones de ideas innatas o
verdades a priori, pues según él la conciencia moral no es revelación de verdades eternas,
sino "simplemente un catálogo de opiniones tradicionales y prejuicios dificiles de borrar
porque han sido inculcados en el espíritu del hombre desde su más temprana infancia"459•
En términos no menos radicales se presenta MACINTYRE quien expone su postura en los
siguientes términos:

«No existe ninguna expresión en ninguna leng ua antigua o medieval que pueda traducir
correctamente nuestra expresión derechos hasta cerca del final de la Edad Media: el concepto no
encuentra expresión en el hebreo, el griego, el latín o el árabe, clásicos o medievales, antes del 1400
aproximadamente, como tampoco en ingles antiguo, ni en el japonés hasta mediados del siglo X IX
por lo menos. Naturalmente de esto no se sigue que no haya derechos humanos o naturales; sólo que
hubo una época en que nadie sabía que los hubiera. Y como poco, ello plantea a lgunas preguntas.
Pero no necesitamos entretenemos en responder a ellas, porque la verdad es sencilla : no existen
tales derechos y creer en ellos es como creer en brujas y unicomios»460 .

Hay otros que dan al tema una salida que podríamos denominar mixta, vale decir, reconocer
la existencia de esos principios fundamentales en su dos fases; desde luego como normas a
ap licar en la medida que se encuentren en la Constitución y en el caso de no estarlo darles
un cierto carácter interpretativo del texto mismo, con lo que recobrarían vigencia y
actualidad a través de su aplicación en casos concretos que requieran de esta lectura

üS GARCIA DE ENTERRIA. Eduardo. La Consrirución como Norma y el Tribunal Constirucional, editorial


Civitas S.A. Tercera Edición, Madrid, 1984, pág. S 1.
459
ROSS, Alf, Sobre el Derecho y la Justicia, óp. cit., pág. 282. «En lugar de elevar en forma dogmática los
sentimientos morales al nivel de la validez absoluta, una teoría progresista de la moral debe llegar hasta el
principio racional que se encuentra det rás del sentimiento moral y d irigirlo, dice Bentham». Ibídem.
460
MACINTYRE. Alasdair, Ti-as la virtud, Editorial Crítica, traducción de Amelía Valcárcel. Barcelona,
1987, pág. 95. [El énfasis es nuestro).

139
140

secundaria461 ; hay también otros que admiten plena vigencia de los mismos aun cuando no
estén especialmente positivados por entender que son anteriores y superiores al Estado y su
vigencia no pasa exclusivamente por su reconocimiento expreso por el Estado. Este último
el caso de nuestro sistema constituciona1462•

Por su parte BOBBIO sostiene que los derechos naturales son simplemente «derechos
históricos» que surgen en los albores de la Edad Moderna, aparejados a la concepción
463
individualista de la sociedad . Ello implica -según este autor- que en primer lugar se
encuentra el individuo, individuo singular, que tiene valor por sí mismo y después está el
·
Esta do, y no viceversa464
.

En todo caso y como quiera que se plantee, forzoso es reconocer como dice OTERO
PARGA, que "Derecho, Moral y Política forman una cadena. Cadena que muchas veces
presenta un engranaje débil. Y por ello es preciso proceder al fortalecimiento de la misma
a través de la utilización de los valores jurídicos ".465 El trafico jurídico y la mentalidad de
sus operadores, requiere este tipo de garantías de certeza tan caras a esta noble actividad.

Esta cuestión es muy relevante para la consideración sistemática del moderno Estado de
Derecho. En este escenario el "pensamiento de los derechos fundamentales contiene el
principio básico de distribución en que se apoya el Estado de Derecho liberal-burgués
llevado a la práctica de un modo consecuente. Significa que la esfera de libertad del
individuo es ilimitada en principio, mientras que las facultades del Estado son limitadas en
principio".466

461
"Algunos autores como Prieto Sanchís, afirman en relación con este tema, que los valores constitucionales
no ofrecen por si solo cobertura suficiente para fundamentar una decisión judicial, aunque no por ello se
pueda defender que carezcan de validez normativa, ya que ese alcance se manifiesta especialmente en la
interpretación, sobretodo en la constitucional". OTERO PARGA, Milagros, Valores Constitucionales:
Introducción a lafilosofia del derecho: axiologíajurídica, óp. cit., pág. 24.
62
~ Veremos más adelante los problemas metodológicos teóricos y prácticos que ello implica.
m BOBBIO, Norberto, El tiempo de los derechos, Editorial Sistema, trad. Rafael de Asís, Madrid, 1991, pág.
14.
464
Ibídem, pág. 107.
46
s Ibídem. pág. 28.
J6ó SCHMITT, Carl, Teoría de la Constitución, óp. cit., pág. 165 [cursivas en el original]."Los Derechos
Fundamentales en sentido propio son, esencialmente, derechos del hombre individual libre, y, por cierto,
derechos que él tiene frente al Estado"; ibídem, pág. 170.

140
141

La ponnenorización de este escenario es de suyo relevante si el constituyente quiere


circunscribir la labor del Estado de modo tal que, teniendo éste grandes atribuciones (como
de hecho los tiene el gobernante en nuestro texto político), tenga límites muy claros y
precisos que no pueda trasgredir, cuando alguna necesidad puntual lo exija. Recordemos
que el mismo Guzmán-167 entiende que la forma de controlar el poder del Estado es
precisamente por medio de los recursos que garantizan estos derechos, aun cuando nosotros
en lo particular entendemos que ello es claramente insuficiente.

Ya discutimos en su momento las posibles fuentes de esta presencia tanto en su origen


histórico cuanto en la influencia que el constituyente pudo recibir especialmente de la
intelectualidad de derecha cercana a la Iglesia. A modo de ejemplo podemos traer al tapete
a Osvaldo Lira, quien era particularmente escéptico respecto de la efectividad de los textos
constitucionales liberales para garantizar un bienestar ciudadano. Expresa el clérigo:

"Este es el moti.vo por el cual las constituciones liberales, aun cuando sus autores, al redactarlas, se
empreñaran con mayor o menor sinceridad en asegurar e l bienestar y el ennoblecimiento individual
y colectivo de la persona humana, así como el reconocimiento mutuo de los derechos y deberes que
le son privativos, no han conseguido nunca sino dar apariencias efímeras del orden, sin que hayan
468
logrado establecer un modo de vida colectivo duradero, solido, definitivo" •

Hay en esta postura entonces, una clara determinación de que estas ideas no se queden en el
papel, como había ocurrido antes en nuestro país con los textos constitucionales que a
usanza de las demás constituciones regionales veía en estas cuestiones meros principios
programáticos sin un valor normativo-jurídico real y aplicable de inmediato. Esa postura
cambió radicalmente en la Constitución de 1980 y el día de hoy es bastante incuestionable
que dichos principios tienen un claro carácter normativo y que deben ser obligatorios469
tanto para el Estado cuanto para los particulares en sus relaciones interpersonales.

467
Vid supra.
468
LIRA, Osvaldo, Nostalgia de Vásquez de Mella, Editorial Andrés Bello, segunda edición, Santiago 1979,
pág. 26.
469
En este mismo orden de ideas OARCiA de ENTERRLA expresa: "Pero hay más: del texto del artículo 9, 1
[art. 6 de la CPRCH] no se deduce solo el carácter vinculante general de la Constitución, sino (algo más) el
carácter de esta vinculación como «vinculación más fuerte», en la tradicional expresión del
constitucionalismo norteamericano (higher, superior obligation) hoy retomada por los alemanes (srarkerre
Bindung, gesteigerte Verpjlicllmgskraft des Grnndgesetzes) [ . .. ] da una primacía manifiesta a la vinculación
constitucional en el ordenamiento". La Consriwción como Norma y el Tribunal Constilucional, óp. cit., pág.
64.

141
142

De cualquier fonna. en cuanto a su aplicación práctica por los tribunales de justicía y


especialmente por el Tribunal Constitucional, esta postura ha sido ratificada en varias
oportunidades; particularmente en el marco de los denominados «temas va/Oricos>) que no
casualmente ha sido resueltos en favor de las posturas del constituyente del 80 (y en
algunos casos más aUá de lo establecido por este)~ dado el carácter de creador
constitucional que se ha autoatribuído este tribunal (con la anuencia de la ínstitucionalidad
vigente). aún después de haberse tenninado el «Régimen de facto».

Debemos hacer presente que esta perspectiva se encuentra también presente en otras
democracias más desarrolladas que la nuestra y casi en similares términos, Al respecto
HABERMAS ha puntualizado, de una forma que puede perfectamente aplicarse a nuestro
caso, lo siguiente:

"Así se institucíonalízan discursos jurídicos que no solo operan bajo las limitaciones externas del
procedimiento jurídico, sino también bajo las limitaciones internas de la producción argumentativa
de buenas razones (, .. ] Las reglas de argumentación respectivas no se oponen la construcción y
evaluación de buenas razones a1 libre arbitrio de los participantes, Estas reglas so1o pueden ser
cambiadas a su vez en forma argumentatíva r...
J Muchos de estos principios son --como podemos
constatar en el caso del derecho constitucional de naturaleza moral y jurídica. En los estados
constitucionales modernos, los principios morales, del derecho natural se han transformado en
derecho positivo. De ahí que las vías de fundamentación institucionalizadas mediante
procedimientos jurídicos, estén abiertas a los discursos morales- considerando esta situación desde
un punto de vista argumentativo lógico.11-0,.

El destacado filosofo germano expresa más adelante, "'Con esta tendencia está conectada;
paradójicamente, la tendencia opuesta que-en nombre de un derecho moralizado- apela a un
derecho "correcto"- por ejemplo en nombre de la desobediencia civil, o en nombre del
aborto. del divorcio, de la protección ambiental, etc .... Los principios morales de
procedencia iusnaturalista son, hoy n dia. partes integrantes del derecho positivo, De ahí
que la interpretación constituciona1 este cada día más marcada por la filosofía del derecho.
A este respecto W. NAUCKE habla irónicamente de una ''admhtístración por los juristas
del derecho natliral ". 471

.ro HABERMAS, Jürgen. «Derecho y Mora! (Dos lecciones)» en El Derecho. La Politica y la Ética, David
Sobrovilla. compilador, primera edición en espai\ol, Siglo XXI Editores, S.A. de C.V. México, pág. t 1 y 25.
[las cursivas: son nuestras¡.
471
lbldem pág. 28.

142
143

La certera expresión de Naucke nos sitúa de lleno en el tema central de las consecuencias
que implica una línea de pensamiento como la que venimos analizando. Estructuralmente
se ha podido comprobar el funcionamiento efectivo de estos en nuestro sistema. Estos
principios y doctrinas son totalmente operativos en el espacio público de nuestra sociedad;
y lo han sido todavía más de lo que pudo concebirse en un principio.

Llama la atención aun cuando no sorprende, que los celadores de la Constitución actúen
como los "cuidados del sacristán", dado que han logrado recrear una y otra vez la misma
lectura que se dio a los temas «valóricos» en un momento histórico determinado, fijándolos
como una matriz de la que solo es posible hacer copias. Esto ha transmutado el cometido
del Tribunal Constitucional, en un verdadero ejercicio iconoclasta; con una rigidez que
resulta ajena a una institucionalidad democrática.

Por su parte la clase política no parece particulannente interesada en mover las tranquilas
aguas de sus opulentas existencias con quejas de mayor calado que un melodramático
empujón de pasillos o un circunstancial [y anegado] apoyo sindical. En lo demás, vivir
muchos días para añadir años de vida472.

Al sistema político - entendemos- se le extirpó un componente vital y de significado: su


motor político, eminentemente agonal. Esta decisión ha tenido efectos dispares, con pros y
contras. La ventaja, situar a los actores políticos nominativos [en muchos casos vitalicios]
del actual sistema, en un escenario relevado de rencillas; la desventaja que resulta cada día
más significativa y peligrosa: un creciente caudal subterráneo de descontento que no logra
canalizarse por las vías legales y políticas convencionales. Es muy claro que nuestro
sistema en la actualidad es una suerte de mecanismo de reacción más que de acción. Se
trata por decirlo de alguna forma, de una administración más que de una conducción
política, una sin las facultades necesarias para una resolución adecuada.

No ha cambiado nada en este escenario y ello quiere decir o que todo está muy bien, lo que
es perfectamente atendible o bien, que estamos en una situación peligrosa de estancamiento
porque la política se nutre precisamente de la energía de la participación social, quizás

472
Prov. 9, 11.

143
144

también deJ conflicto socia1473 • Como afirma CAMPS «Mientras la política se límite a
sortear las dificultades del presente y hacer frente a las crisis a corto plazo, la tarea de
pensar el futuro queda aplazada con el peligro de que sea el futuro el que decida por su
cuenta y riesgo a falta de una reflexión capaz de dirigirlo y antícipársete•-4 74•

Claramente quienes se oponen a este estado de cosas quisieran cambiarlas para sus propios
intereses y no para el interés general y eso es captado inmediatamente por la comunidad
que no les apoya de manera alguna; lo que indica que debieran abrirse otros canales de
heterogeneidad que claramente no pueden provenir de la hegemonía centralista dei estado
unitario. Parafraseando a Huidobro podríamos decir que ya tenemos edad para andar solos
por estos mundos475• A este país le lloran los regíonaHsmos, que sean reales y no de papel.

Es muy claro que la inclusión de este pensamiento en el texto constitucional, LTae como
consecuencia una especie de reacción en cadena atendido el hecho incuestionable de ser la
Constitución una norma que tiene primacía en el ordenamiento jurídico concebido por el
Estado de Derecho. En nuestro sistema, corresponde a la labor de los jueces hacer carne
estos principios y en definitiva determinar en forma clara la dirección de Ja convivencia
social de la comunidad,

"Es así como debe fortalecerse la independencia de los Tribunales de Justicia, elevándose a rango
constitucional su facultad de imperio respecto de sus resoluciones. estahlecielldose disposiciones
47
destinadas a asegurar que su ejercicio no sea trabado por la autoridad administrativa· 1>_

Podemos estar o no de acuerdo con este principio y estas consecuencias, pero lo cierto es
que así ha operado hasta ahora; por supuesto que en este punto el tema más delicado será la

m Quizás si Carl Schmitt sea el representante más radical en esta vertiente de opinión oon su concepto central
de "Amigo-Enemigo" Vid. El concepto de lo Político págs.; Con una intensidad distinta lo expresa Mouffe;
"el enfrentamiento agonal, lejos de representar un peligro para la democracia, es. en realidad su condición
misma de existeneia ... ". MOUFFE, Chantal, El Retorno de lo Potltico, Paidós, trad. M.A. Galmarini
Barcelona, 1999. pág. 16.
41" CAMPS, V,ctorio. El Ala/,n;/ar de la Vida Pública, Grijalbo Mondad<>ñ S.A., Barcelona, 1996, pag:.23.
4
H HUIOOBRO, Vicente, Non Serviam, Manifiesto.
476
GUZMAN, Jaime, «As~tos ftmdamentales. del Anteproyecto de Constitución Política;;. Revista
1,;niversitaria Nº 2, Publicación de la Pontificia Universidad Católica de Chile, [l l/l0í79]., pág, 99;Cfr,
SCMMJIT, Car]: ,,..Merced de estas pnmas de carácter extraordinario suele suceder que un partido, o una
coalición de partidos, aproveche el momento de promulgación de una constitución ( ... ]para vincular a
ulteriores mayorias símples a detenninadas disposiciones de tipo juridlco material", legalidad y Legitimidad,
Editorial Stmhart & Cia, Tr.td., José Díaz Garcia., Buenos Aires (prologo).

144
145

forma cómo influyen estos principios orientadores de la acción dentro del proceso de
interpretación de normas jurídicas, proceso en el cual se real iza e l derecbo. 477

12. La Constitución normativa

El desarrollo del constitucionalismo a lo largo de los siglos XIX y XX, con la


incorporación de contenidos materiales en las constituciones, como valores, principios y
sobre todo derechos, ha propiciado también una tendencia a arrinconar a la ley en favor de
una Constitución interpretada por los jueces. Esta transformación fue visualizada por Car!
Schmitt: el paso del Estado parlamentario representativo al Estado Jurisdiccional 478.

Sin embargo la idea de la Constitución como fuente del sistema jurídico y con aplicación
directa en el mismo, es una idea que también sirve para perfeccionar el sistema democrático
y una forma concreta de salvaguardar la dignidad humana y sus derechos innatos•m. Lo
expresa bella y contundentemente KAEGI cuando afirma, «La constitución jurídica
transforma el poder desnudo en legítimo poder jurídico. El gran lema de la lucha por el
Estado constitucional ha sido la exigencia de que el (arbitrario) government by men debe
480
disolverse en un Uuridico) government by /aws» •

Esta idea de aplicación directa de la Constitución no tuvo gran acogida en el siglo XIX y la
parte dogmática de la Constitución o no existía o de existir se expresaba apenas en
principios muy generales "cuya positivización técnica requería el intermedio de Leyes
481
ordinarias, sin las cuales carecía de toda operatividad" . La recepción en Europa del
sistema de justicia constitucional solo va a tener lugar después de la guerra de 1919,
fundamentalmente en el sistema austriaco, obra personal de Kelsen.

477
DIEZ-PICAZO, Luis y Guillón, Antonio, Sisrema de Derecho Civil, Editorial Tecnos, Madrid, Tomo 1,
1998, pág. 159.
478
PECES BARBA, Gregorio, Derechos sociales y positivismo jurídico: (Escritos de Fifosofia Jurídica y
Política. Oykinson. Madrid, 2004. pág. 83.
479
Vid. S ILVA BASUÑAN, Alejandro, Tratado de Derecho Constilllcional. 101110 IV, La Constitución de
1980, Bases de la institucionalidad, Nacionalidad y C iudadanía Justicia Electoral, Editorial Jurídica de Chile
1997, págs. 131 ss.; DIEZ URZUA, Sergio, Personas y Valores, su protección constitucional, Editorial
Jurídica de Chile, 1999, págs. 323 y ss.
°
48
Citado por GARCIA DE ENTERRIA, Eduardo en la Constitución como Norma y el Tribunal
Cons1i111cional, óp., cit., pág. 49.
481
Ibídem, pág. 56.

145
146

A diferencia del «control difuso» 482 de la judicial review norteamericana que faculta a
todos los jueces por igual para inaplicar las leyes cuando las juzgue contrarias a la
Constitución, el sistema creado por Kelsen configura un «control concentrado» que se ha
entregado a un único tribunal: El Tribunal Constitucional, único habilitado para declarar la
inconstitucionalidad de una ley. No seria propiamente judicial esta función; en términos de
Kelsen se trataría de una especie de «legislación negativa»; el Tribunal Constitucional no
enjuicia sino que se ocupa solo "del problema puramente abstracto de compatibilidad
lógica',483 • Se trataba como afirma VOLPE de "evitar la consagración de un «gobierno de
los jueces» con un sistema tan sutilmente construido',484.

Afirma GARCIA DE ENTERRIA respecto del sistema español, en una explicación que es
aplicable en similares términos al nuestro485 :

"Nuestra Constitución es explicita en reconocer a la Constitución un valor normativo y vinculante


directo que, sin mengua del monopolio de la declaración de inconstitucionalidad de las Leyes
atribuido al tribunal constitucional [... ] afecta todos los poderes públicos y a todos los ciudadanos
[... ] y que por tanto, necesariamente, es aplicable en mayor o menor medida pero efectivamente,
por todos los jueces y tribunales" 486 •

En nuestro país CEA EGAÑA ha señalado con claridad meridiana que este principio nuevo
en Chile, que emana del artículo 6 de la Constitución, "es el de vinculación directa de todos
los gobernantes y gobernados a lo ordenado en los preceptos constitucionales". El efecto
inmediato de esta normativa según este autor es que "convierte en obligatorios sus valores,
principios y normas, tanto para las autoridades públicas como para todos los ciudadanos, y
lo hace directamente, es decir sin que sea necesario que medie entre la constitución y tales
personas otra norma jurídica que desarrolle y haga imperativo obedecer a sus
disposiciones". Pero el punto central que nos interesa resaltar aquí es que:

482 "Se denomina sistema de control difuso aquél en que cualquier tribunal puede declarar la inaplicabilidad
de un precepto legal o de inferior jerarquía, que sea contrario a la Constitución, en el caso particular del cual
conoce", RIOS, Lautaro, «El Control Difuso de la Constitucionalidad de la Ley en la República de Chile» en
Gaceta Jurídica, año 2002/Junio/ N" 264, pág. 37, pág. 20 <( [énfasis en el original].
483 GARCIA DE ENTERRIA, óp. cit., pág. 57. En esto Schmitt apoya a Kelsen, con quien, por una vez está

de acuerdo en este punto. Ibídem. pág. 160.


484
Ibídem, pág. 58.
485
''Nuestro sometimiento al principio de jerarquía nonnativa, del cual deriva la supremacía de la
Constitución, es mucho más severo que el que rige en España", RIOS, Lautaro, El Control Difuso de la
Constitucionalidad de la Ley en la República de Chile en Gaceta Jurídica, año 2002/Junio/Nº 264, pág. 37.
486
GARCIA DE ENTERRIA, Ibídem, pág. 61.

146
147

«La constitución por si e inmediatamente posee fuerza normativa, en atención a lo cual vincula a
toda persona, institución o grupo [ ... ] Tal bloque abarca no solo la Constitución en su integridad,
con el texto directamente, y no se olvide, cuanto fluye o se desprende de los valores jimdamentales
del ordenamiento jurídico articulado en los textos refe rido». 487

Respecto de esta atribución, bastante audaz [más aún en le época de su dictación], habida
consideración la actitud extremadamente conservadora de nuestros jueces y publicistas en
su mayoría proclives al control estatal central [y mayoritariamente contrarios a la dispersión
propia de este control difuso], expresaba CEA EGAÑA su esperanza en que:

« ...todos los jueces asuman con imaginación y coraje estos cometidos, obrando con cabal distinción
entre la declaración de inaplicabilidad que incumbe solo a la Corte Suprema, de un lado, y la
prescindencia en sus fallos de preceptos legales inconstitucionales invocados por las partes, facultad
que siempre ha tenido y que los Arts. 6°, 7° y 19 Nº 26º ahora confirman».

Creemos que tal esperanza ha resultado vana. Ha pesado más el ánimo tradicional y el
logocentrismo, que la aplicación concreta de la mencionada normativa por lo demás clara.
Al contrario, la doctrina ha transitado en la dirección de justificar esta apuesta inmovilista
con mejores o peores argumentos, que en nada han aportado al avance de nuestro Estado de
Derecho. Quizás fue pedir demasiado488 . Esta idea se relaciona directamente con la otra; la
de facultar a todos los ciudadanos para solicitar la tutela de estos derechos tanto ante los
489
tribunales ordinarios cuanto del Tribunal Constitucional .

En España HERRERO y RODRJGUEZ de MIÑON hace una afirmación sugerente: "Pero


sí es preciso subrayar que, como tal norma y no mera declaración política, debe entenderse
que tiene una «enérgica pretensión de validez». Una validez doctrinalmente discutida pero
garantizada merced a su naturaleza de justificable ante las Cortes de Justicia de las
Comunidades al formar parte del Tratado constitutivo de la CEE modificado (art, L,
Tratado de la Unión Europea) 49º". Esto nos lleva a pensar lo fructífero que puede ser este
principio para defender los derechos de las personas si es bien entendido y aplicado.

487
CEA EGAÑA. José Luis. Derecho Constiwcional Chil.eno. Tomo 1, págs. 244-245 [el énfasis es nuestro].
488
En todo caso y pasa ser justo, como afirma RJOS: "Lenta, pero seguramente, se ha ido fortaleciendo en
numerosos jueces, la convicción de que sí la carta fundamental prima sobre las leyes ordinarias y si, al asumir
sus cargos, juran fidelidad a aquella, no pueden -al ejercer su jurisdicción- traicionar este juramento y desoír
el llamado de su conciencia que les ordena hacer prevalecer la Constitución'', ibídem, pág. 40.
489
Ibídem, pág. 73.
9
• o HE RRERO y RODRIGUEZ del MIÑON, Miguel, «Tratado de la Unión Europea y Constitución espaJ'lola:

El principio de subsidiariedad», óp. cit., pág. 360.

147
148

Este es un tema sensible y de suyo importantes pues reveia directamente los efectos de
nuestro sistema y su aplicabilidad concreta. Ya es posible sacar algunas conclusiones en
este punto y desde luego que )a mayoría de las críticas son más bien negativas y tal vez
justificadamente.

Nos parece que las Críticas de CRJSTI y RUIZ-TAGLE, expresadas en su texto «La
República en Chile.>, tienen la virtud de sistematizar las principales posturas teoréticas del
sistema constitucional chíleno. A este lo entienden impulsado por dos vertientes muy
concretas. Una de ellas correspondería a una concepción de carácter intuitivo, total o
jerarquizada; encamada por los más egregios y emblemáticos representantes del
consíitucionalismo tradicional de nuestro país [Silva Bascuñán, Evans de la Cuadra y Cea
Egafia] que defienden la existencia de los derechos fundamentales en base a una especie de
pensamiento intuitivo que se justifica a si mismo; sin bases reales de sustentación. Esta
intuición provendría de lo que esto autores denominan: unas doctrinas de origen pontificio,
Los otros serían ellos mismo y quienes piensan como ellos (con posturas más progresistas o
científicas).

Lo cierto es que Cristi y Ruíz-Tagle aciertan en parte de su crítica y hierran en la otra. Es


efectivo que la tradición dogmática de nuestro país ha sido extraordinariamente tímida a la
hora de revelar las fuentes doctrinales que se tomaron en cuanta para sostener el texto
político [mayoritariamente partícipes directos o indirectos en su construcción]; las obras
principales de estos insignes profesores de la Universidad Católica de Chile (o más bien lo
que en ellas falta) es muy clarificadora al respecto.

Debemos hacer hincapié también en apoyo de esta tesis, que el mismo Guzmán fue bastante
reacio a mostrar los orígenes de su pensamiento y fijar las fuentes concretas de donde había
extraído su contenido491 • Esto no tendría mayor importancia si ni fuera porque el Tribunal
492
Constitucional; y en ello se muestra acorde la nueva savia de la doctrina naciona1 , no

491
Y dada la preeminencia de Guzmán en resolver bajo su influencia los problemas importantes, es posible
que llevara a los mismos comisionados a cifrar ideas erradas y confusas de lo que realmente se estaba.
haciendo a final de cuentas,
91
~ ALDUNATE, Eduardo, «La deseonstitudonalización de la Comrtituclórm, Revista de Derecho, XXII,
Universidad Católica de Vatparaiso (2001}; Véase también ALCALDE RODRIGUEZ, Gnrique, «Relación
entre valores y principios generales del derecho en la interpretaclón constitucional de los Derechos
Fundamentales en Chile;;, en Revista Chilena de Derecho, vol. 35 N" 3 [2008], pp. 469 ss.

148
149

insistieran en recurrir a las fuentes de la CENC; y a través de ella reactualizar


impenitentemente las mismas herméticas fuentes para resolver situaciones de la hora actual.

Estamos frente a una particularidad de nuestro Tribunal Constitucional, aunque de manera


alguna extraña al funcionamiento de nuestro sistema jurídico (y de otros paises también.
porque no decirlo), Este nos parece. más bien, un error relevante de la Comisión misma y
no de quienes deben operar soluciones concretas tomando en consideración esta falencia.

Así las cosas nos parece atingente responder los cargos que hacen Cristi y Ruíz-Tagle. Lo
haremos precisamente respecto a esta visión acotada que muestran para hacer su objeción.
Creemos haber demostrado en este trabajo que la doctrina y las bases que fundamentaron e1
trabajo de la CENC, es con mucho muy distinta de una simple «intuición>) derivada de la
doctrina papal, Estamos, al contrario, frente a una sólida y consistente doctrina que admite
sus raíces directas en las encíclicas desde León XIII en adelante, que revitaliza el
pensamiento escolástico especialmente de Tomás de Aquino~ Vitoria, SUárez y porque no
decirlo claramente también como fruto de )as doctrinas de publicistas afines al pensamiento
católico corno E. Mounier. Jacques Maritain. Heinrich Rommen y el mismo Sánchez
Agesta.

La doctrina nacional de la época y en gran parte en la actualidad sigue cimentada en los


prestigios de estos juristas491. que hicieron un importante esfüerzo intelectual que en
aqueHa época nadie más estaba capacitado para hacer; lo mismo podría afirmarse sin
equivoco, aún el día de hoy.

A ello debemos sumar que al menos dos de sus integrantes más emblemáticos [Evans de la
Cuadra y Silva Bascuñán] eran Demócratas Cristianos y aunque para muchos esto
signifique nada. desde el punto de vista ideológico o doctrinario, ciertamente para estos

49
.1Integraron la Comisión en distintas épocas ocho profesores de Derecho Constitucional: Silva Bascuii.án;
Evans de la Cuadrn, Guzmán Ertázuríz y: Diez Urzúa (Universidad Católica de Chile, Santiago): Lorca
(Universidad de Valparaiso), Ovallc y Lt1z Bulnes (Lnivcrsidad de Chile. Santiago) )' Bcrtelsen Repetto
(Universidad Católka de Valparaíso). Participaron dando su opinión experta: Jorge Guzmán D., Raúl Celis
e,, Guillen-no Schiessler Q. Luz Bules A,, Francisco Cumpfido C, Guillermo Bruna C. Gustavo Cuevas F.,
Enrique Pascal G.H., Sergio Galáz U .• Sebastián Soler, Femando Albónico, Eduardo Hamilton, Jorge lván
Hübner G., José Luis Cea Egantt. Armando Roa R.• José Berna!es. Eduardo Soto Kloss, Miguel Scltweitzer
W, Gonzalo Figueroa Y., Samuel Lira O., Carlos Ruiz B. y Víctor García G. Vid, CARRASCO, Sergi<>,
Génesis y Vigencia de los textos constitucionales chilenos, óp. cit., pág. 225.

149
150

autores, la definición ideológica no era una cuestión banal. Con ello queremos afirmar que
el pensamiento de la Iglesia. sus encíclicas sociales y Ja importante influencia de Mounier.
Maritain, Sánchez Agesta y los demás no pudo ser [y de hecho no lo fue], dejada de lado.

Ese es el panorama completo y no parece correcto reducir la cuestión a una simple argucia
de aprendices de magos, como pretenden Cristi y Ruiz-Tag1e. Así las cosas, podemos
concluir que aquí lo que realmente se produjo fue un encuentro de corrientes de ideas que
confluyeron en un texto común [como trataremos de exponer en la totalidad de nuestro
trabajo]; Tenemos una clara mezcla entre las visiones de la Iglesia tradicional, cercana a la
derecha política; las ideas demócratas cristianas, receptora de Maritain y las concepciones.
liberales alemanas/norteamericanas en lo económico, lo que da una ama1gama muy
particular de « Liberalismo económico sobre bases cristianas>>494 .

Esa es la amalgama que esta subyacente en nuestro sistema; y resulta un despropósito


querer ignorarlo usando para ello una serie de argumentaciones excéntricas a la cuestión.
Allí se sitúa la falencia de esta critica; en no enfocarse en el defecto real del sistema. Se nos
antoja que quizás pudo ser esa la príncipal razón que tuvo el constituyente para no
expiicitar las fuentes de su pensamiento: producir desorientación, dísimular el frente de
ataque ante enemigos presentes y futuros; y como se ve, ha cumplido su cometido.

En todo caso creemos pertinente y necesario rescatar esta importante cuestión para situarla
en el centro del debate jurídíco/poHtíco. El sistema debe operar con coherencia y no deben
los publicistas esterilizar y controlar una importante veta de construcción dogmática por
razones parasitarias de viejo cuño495• Es mucho más rica esta dispersión interpretativa. anti
centralista, pues posibílíta mayores cauces para conseguir los objetivos materiales y
espirituales tanto del hombre como de la sociedad en la cual vive enmarcado. Este sistema.,
mal que les pese a muchos, se concibe por el constituyente habitado por ciertos valores,
ajenos al control hegemónico del Estado,

Como dijimos los tribunales no han tenido un único derrotero en esta materia a saber:

494
· Ello sin desconocer que algunas de estas propuestas tomaron su propio camino, en términos distintos de
aquellos propíciados por los constitucionalistas. cuestionados.
m Estatistas, sobre tod.o.

150
151

"El artículo 6 de la Constitución comprende dos conceptos fundamentales. En sus incisos 1° y 2°


consagra principios vitales en los cuales descansa la nueva inslitucionalidad como lo son e l de
«supremacía constitucional» sobre todas las otras normas jurídicas que integran nuestro
ordenamiento positivo y el de la «vinculación directa de los preceptos constitucionales» a las
autoridades públicas y a todos los ciudadanos, siendo, por ende, tales preceptos obligatorios, tanto
para los gobernantes como para los gobemados',-196 _

En este mismo sentido y a mayor abundamiento -de modo que no exista duda respecto de
las diversas situaciones que puedan presentarse desde el punto de vista factico-, también ha
fallado el Tribunal Constitucional [26 de enero de 1987, rol Nº 42]:

" El legislador no puede atribuir al silencio o a la inacción de un órgano del Estado un efecto
197
Jurídico que se contraponga con lo presupuestado por la Constitución Política"" .

Desde el punto de vista de estas sentencias es bastante claro que existe una nueva
institucionalidad que obedece a los parámetros que venimos enunciando, que dan un giro
bastante dramático al quehacer de nuestra actividad forense; pero que en los hechos ha
tenido gran dificultad para imponerse por las razones que ya hemos expuesto anteriormente
y que dicen relación con un cierto inmovilismo tradicional de la judicatura.

13. El sistema de la Constitución

Una cuestión en la que están bastante acordes los publicistas es en la originalidad del
sistema impuesto en el texto político respecto de sus predecesores. En efecto, se entiende
que la Constitución de 1980, " ... introdujo, en primer lugar una nueva concepción
dogmática ideológica en la reformulación de los derechos fundamentales. Esto significó
abrogar las ideas más arraigadas que existían en Chile antes de 1973"°'98.

Es evidente para unos y otros, el vuelco del sistema nacional hacia modelos más liberales
que aquellos vigentes en el texto anterior, donde se asignaba mayor relevancia al principio
y al derecho de igualdad constitucional como también una primacía del derecho de

496
Considerando I O de la sentencia pronunciada por el Tribunal Constitucional el 27 de octubre de 1983 (rol
Nº 19), reproducida en Fallos pronunciados por el Excmo. Tribunal Constitucional (Santiago, Editorial
Jurídica de Chile, 1986) p. 100. Ibídem.
97
'' Reproducida en LXXX IV Revista de Derecho y Jurisprud..:ncia 2° P.S. VI p.3. lbídcm, pág. 246.
m C RISTI, Renato y Ruiz-Tagle, Pablo, La república en Chile, óp. cit. pág. 204.

151
152

sufragio; y sobre todo en el sentido especifico que el nuevo texto fe otorgaba al derecho de
propieda~ materia de suyo importante respecto de las propuestas liberales.

Sin embargo1 como también hemos sostenido, )a ídea de libertad económica o de


liberalismo económico solo se toca tangencialmente en ei nuevo texto. La consideración
doctrinaria más importante y que fueron prioridad para el constituyente fue wm muy
distinta. La hístoria fidedigna del establecimiento de la nonna resulta muy clara en este
punto, Al respecto el comisionado Sergio Diez, explfoa:

"En los debates de la Comisión Constituyente quedó absolutamente en claro que estábamos
hablando de un humanismo cristiano, y si no incluimos en él las definíciones expresas de respeto aI
derecho natural, se debió a que no quisimos que la Constitución tomara partido en una controversia
de carácter filosófico o metafísico, además de político. Los constituyentes estábamos formados por
el concepto de una sociedad cristiana. y en el debate de innumerables instituciones se dejó
constancia que el sentido que tienen algunas como el matrimonio, la propiedad, la libertad, eíc, es
499
precisamente el sentido que el ctistíanismo les atribuye" ,

Es Jaime Guzmán, como habíamos adelantado~ quíen definitivamente impone ésta línea de
pensamiento en e1 seno del constituyente y será quien --en defmitiva- cargará con la
responsabilidad histórica de haber tomado esta ruta 500, Muchos sitúan aquí su prinélpal
injerencia en el desarrollo de un sistema que ha resultado beneficioso para una sociedad
antes dividida o el desatino de haber propiciado concepciones integristas que han
significado un retraso de nuestra evolución constitucional. No parecen haber medias tintas
en este aspecto.

Un conocido memorándum denomínado "Metas u objetivos Fundamentales para la Nueva


Constitucíón Política de la República", establece en su número le: «La estructura
constitucional descansará en la concepción humanista cristiana del hombre y de la
sociedad~ que es la que responde al íntimo sentir de nuestro pueblo, y según la cual Ja

499 DIEZ URZUA, Sergio, Personas y valores; ;,u protección. óp. cit., pág.. 23.
500
"Pero nunca me ha atraído participar en ta Vlda pública para dedicarme preferentemente a las causas gratas,
que tienen siempre muchos candidatos a protagónistas, sino a las que son Ingratas pero necesarias., ya que
siempre he constatado la escasez de personas dispuestas a asumirlas", dtado por GUZMAN, Rosario, Mf
Hermano Jaime, Editorial Ver, 2ª edición, Santiago, 1991, pág. 188.

152
153

dignidad del ser humano, su libertad y derechos fundamentales, son anteriores al


501
ordenamiento jurídico, el que debe prestarles segura y eficaz protección».

El principal instrumento que da un contenido doctrinal al nuevo sistema es sin duda la


Declaración de Principios del Gobierno de Chile que data del año 1974 y que es redactado
por el depa11amento de Asuntos Públicos de la Presidencia y el grupo de asesores políticos
del gobierno; si bien su versión final es encargada a Jaime Guzmán. El objetivo de este
instrumento, que plantea las directrices básicas de la Nueva lnstitucionalidad es - nos dirá
MONCADA- dotar a Chile de un nuevo esquema doctrinal para la creación de una Nueva
institucionalidad.

"Guzmán irá forjando todo un esquema ideológico que dará sustento a la política del régimen, y
cobertura doctrinal a su objetivo de «restaurar la chilenidad, la justicia y la institucionalidad
quebrantadas [ decreto ley Nº 1]" º
5 2

Otro instrumento muy importante, que enfatiza la posición preeminente de Guzmán en las
grandes directrices que debía tomar la CENC se puede vislumbrar muy nítidamente en el
Oficio del 1O de noviembre de 1977 enviado por el general Pinochet a Enrique Ortúzar,
presidente de la Comisión Constituyente503 . En este documento que muchos entienden
clave para develar el espíritu de l nuevo texto, se establecen las normas a las que deben
ceñirse los Comjsionados. Los Caracteres más importantes se sintetizan «bajo los términos
de autoritaria, protegida integradora, tecnificada y de auténtica participación social" 5º4Esta
instrucción un tanto desatendida por la Historiografia constitucional, que incluye todos los
conceptos básicos de la llamada nueva institucionalidad, tuvo -al decir de Cavallo, Salazar
y Sepúlveda- una «importanciafimdacional» para la Carta del 80505.

50 1
Ordenamiento Constit11cio11al, recopilación, notas y concordancia, SOTO KLOSS, Eduardo, Editorial
Jurídica de Chile, 1980, pág. 12.
502
MONCADA, Belén, Jaime Gu=mán, Una democracia contrarrevolucionaria, El político de 1964 a 1980,
ff,···Para
cit., pág. 42. .. . .. . . .
la redacc1on de este Anteproyecto [de la Constituc1on], Pmochet entrego el I O de noviembre de 1977
a la Comisión Ortúzar un Oficio con el fin de orientar el trabajo de la Comisión. En él recogía todas las ideas
que Guzmán expresara en el «Plan de Chacarillas», y que Pinochet leyera a la juventud cuatro meses antes.
Este oficio También lo redactó Guzmán ... ", MOCADA, Belén, ibídem, págs. 181-182.
504
CRISTI Renato ( 1993) pág. 245. En este punto observa Cristi " La notable coincidencia conceptual que
revelan la Declaración de Principios y este Oficio no es fortuita. El general Pinochet comisiona a Mónica
Madariaga para la preparación de este Oficio, quien a su vez comisiona su redacción a Jaime Guzmán (cf.
Cavallo, Salazar & Sepúlveda, 1988:20, 129& 239). Ibídem.
505
CA VALLO, Ascanio, Salazar Manuel y Sepúlveda, Osear, la l listoria Oculta del Régimen Militar, 1988,
Santiago, pág.239.

153
[54

Existe una relación estrecha entra los capítulos I y Ill de la Constitución de 1980 dado que
en el inicio del texto poHtico se incorporan elementos esenciales que resaltan la
consideración especifica que nuestra Constitución da a la naturaleza humana, cuestión
relevante para el desarrollo de los derechos emanados de esta. Al respecto CEA EGAÑA
explica, ~queda claro el ligamen sustancial del Capitulo l con el Capítulo lll, pudiendo
añadirse que son muchísimas las coordinaciones, adiciona1es, susceptibles de ser citadas en
demostración de ello, Y realizar tal coordínación no es un mero ejercicio académico~ sino el
modo correcto de entender la constitución, en su idea del sistema, para aplicarla con la
cualidad de una Carta Fundamental viva porque es vivida'.s 06• Y agrega que el artículo l 0
viene a ser el compendio del thelos constitucional cuestión que el mismo T,C, ha
reconocido en sus fallos, al indicar que dicha disposición, «Es de un profundo y rico
contenido doctrinario; refleja la filosofia que inspira nuestra Constitución y orienta al
intérprete en su misión de declarar y explicar el verdadero sentido y alcance del resto de 1a
preceptiva constitucional»5117 •

La particularidad del artículo 19° es que es el más extenso y complejo de la Constitución y


parte haciendo un enunciado abarcador «La Constitución asegura a todas las personas1> y
enseguida en sus numerales enumera los derechos, libertades. igualdades e inviolabilidades
aseguradas por el texto. No estamos, en todo caso, ante un numerus clausus, cuestión que
es señalada expresamente por la CENC en los siguientes ténnlnos:

'"'Hemos contemplado una norma que asegure el respeto de todo derecho inherente a la persona
humana, awique no esté expresamente considerado en su texto [ ... J El fundamento de este precepto
reside en que hay derechos que emanan de la naturaleza humana que no están comprendidos
expresamente en ta enumeración que hace la Constitución y que no por ello dejan de ser tales y de
merecer la protección del ordenamiento jurídico fundamental. Basta recordar que el derecho a la
vida que ahora se consagra corno garantfa constitucional, no estaba comprendido en la Carta de
1925 y que el derecho a contraer matrimonio no lo ha estado jamás. No obstante, nadie podría
sostener que estos derechos no han tenido amparo de nuestro ordenamiento jurídico"501'.

506
CEA EGAÑA, José Luis, El Sístema Comtitucional de Chile, Síntesis Critica, Facultad de Ciencias
Juridicas y Sociales, Universidad Austral, Valdivia, 1999, pág. 97.
07
' Considerando o/' de la Sentencia pronunciada el 27 de octubre de 1983, publicada en LXXX, Revisra de
Derecho yJurispnrdencia 2° P.S.6".p.79. lbídem,
™Vid.informe. con prQposfdomJ,1 e Ideas Precisas (16 de agosto de 1978), elaborado por la Comisión de
Estudio de un Anteproyecto de Nueva Constitución, reproducido en Vlll Revista Chilena de Derecho N" I-6
(1981) p. 239. Jbidem.

154
155

Además de 1o anteriormente indicado se sostiene que en virtud del inciso 2° del artículo 5°
de la Constitución todos los derechos. deberes y garantías fundamentales que se encuentran
en los tratados intemacíonales ratificados por Chile y vigentes en nuestro país) se deben
incorporar al listado del Nº l 9 de la Constitucíón. Tendrían la misma jerarquía
constitucional que aquellos originarios del texto de 1980. por consiguiente:

'"Forman parte de ese catálogo, tal como si el Poder Constituyente los hubiera incorporado expresa,
directa y específicamente a él, todos los derechos y deberes esenciales de la persona humana y los
recursos contemplados en las convenciones internacionales solemnes ratificadas por Chile y
vigentes en nuestra patria''W9,

Los derechos desarrollados en )a parte dogmática de la Constitución. revelan claramente la


inclinación ideológica del constiruyente, ya que al otorgan énfasis en unos y desnaturalizar
a otros va dando un sentido claro del escenario axiológico que se estaba instalando. Se debe
partir indudablemente por aquellos derechos que emergen precisamente a través del texto
político como el derecho al respeto y protección de la intimidad y aJ honor de la persona y
su familia; asimísmo con el derecho al respeto y protección de la vida pública. Ello
evidentemente como una clara y explicable reacción al modo exacerbado y soez en que
fluía la vida política previa al golpe rnHitar.

Del mismo modo reconoce el texto constitucional la inviolabilidad de las comunicaciones


privadas; la libre inicíativa en materia económica, norma vital del nuevo sistema y que
encapsula al Estado empresario en un rol subsidiario; la libertad para adquirir el dominio de
toda clase de bienes [salvo las excepciones señaladas por esta]; el derecho a la certeza o
seguridad jurídíca~ el derecho a no ser discriminado por el estado en materia económica
[materia menos entendida que otras por la jurisprudencia], en fin la libertad de afiliarse y
desafilíarse de cualquier asociación [referido princípa1mente a los colegios profesionales,
sindicatos y gremios en general] altamente politizados en la época previa

Otros derechos son explícita.dos por el texto [existían pero no en fonna precisa y clara]
como el derecho a Ja vida y la íntegridad física y psíquica de Jas personas; La igual
protección de la ley en el ejercicio de los derechos; el derecho a la seguridad individual; la
libertad de informar; la liberta de opinar; el derecho de información; el derecho de

'M CEA EúAÑA, Jose Luis, El Sistema Constitucional de Chile, Síntesis Critica, óp. dt,, pág. 115.
155
156

asociarse; derecho a un debido y justo proceso. Este énfasis en el derecho a la vida. es uno
de los puntos que ha recibido mayor crítica por parte de los publicistas detractores del texto
político; mísmo que constituye quizás su mayor virtud en lo relativo a la protección dei ser
humano, protagonista y articulador de 1a nueva institucionalidad.

Existen. siguiendo el orden expuesto por CEA EGAÑA, los derechos sílenciados; esto es se
omiten ciertos atributos subjetivos de derechos que terúan un sentido social preeminente a
saber: El caso del derecho al trabajo, transformándose en el nuevo texto como libertad de
trabajo; del derecho de huelga, el cual el dla de hoy no cuenta con la calidad de derecho;
del derecho a que se remuevan los obstáculos que impidan la igualdad entre los chilenos
[contenido en el ro N" 7 de la Constitución de 1925], etc. En defensa de la coherencia del
sistema habría que argumentar que estos no eran realmente derechos que pudiera un texto
escrito por un grupo de profesores asegurar. Las pruebas al respecto son demasiado
abrumadoras como para detenemos en un análisis mayor.

Finalmente se entiende que existen derechos perfeccionados en el texto político como el


Principio de Igualdad, el Orden público Económico, las garantías tributarias; esencia
limitación y privación del dominio e Jndemnización por error judicial [esta ultima una
notma más virtual qu-e real, dado que en Chile no existen errores judiciales:], Los titulares
de estos derechos subjetivos públicos o derechos humanos son las personas5 10 y en ella
quedan consiguientemente absorbidos los individuos de ambos sexos, de cualquiera
nacionalidad, raza o condición, sin distinción de edad. oficio o profesión; además, para un
humanista "no cabe duda [ ... ] que la criatura que se halla en el vientre materno, desde el
momento mismo de su concepción, es también persona y titular de los derechos
propugnados en el artfou1o l9° del Código Politico''511 .

La Constitución en su Nº 1 del artículo 19 asegura a todas las personas "El derecho a la


vida y a la integridad fJSca y ps{quica'· en tanto que el inciso 2" detennina que el legislador

,11.1 Vocablo sugerido por Pedro JesUS Rodríguez. miembro de la Subcorrllsión de Reforma sobre el Derecho de
Propiedad, atendido que la expresión habitante ex.dula a las personas jurídicas y los tmtes morales, CEA
EGAÑA, ibídem, pág. 109.
m Ibídem, pág. ll O.

156
157

debe proteger "la vida de la persona que está por nacer".5 12De cualquier fonna no
debemos olvidar que las nonnas del Código Civil de larga tradición están lógica y
normativamente subordinadas al texto político y que tienen por objetivo regular derechos
civiles y no los derechos esenciales y fundamentales de las personas.

Un argumento que debiera pesar en este punto y que parece zanja razonablemente la
cuestión es que "el nacimiento no agrega nada sustantivo o cualitativo al ser humano, solo
cambia el lugar del desarrollo vital desde el seno materno a la sociedad, cambiando solo el
ámbito en que vive, cómo se alimentará y cómo respirará"513• Este es un tema candente y
para nada simplemente teórico dado que ha motivado sendos pronunciamientos del
Tribunal Constitucional; los casos más emblemáticos y que rescataremos para plantear la
cuestión, los encontramos en lo que ha venido en denominarse, entre otros, los Casos
Píldora I y II (roles Nºs 591/06; 740/07)5 14 . La importancia de estos fallos es que expone
muy claramente la naturaleza de nuestro sistema, tanto en la redacción de la sentencia
misma y su construcción argumental como en la discusión que ha girado alrededor de ella;
debemos sumar también la forma particular de actuar que tenemos como sociedad en
diversos terrenos de nuestra acción político-ética.

Me permito hacer una breve síntesis de la cuestión para poder arribar al punto que nos
interesa más. Como veníamos diciendo, lo que revelan las actas de la CENC y resalta la
observación/confesión de Silva Bascuñán, es que la Constitución Política no es resolutiva
en este punto, como tampoco lo fue la discusión en tomo al tema del aborto, especialmente
el terapéutico. Lo dice correctamente Vivanco cuando sostiene que "la CENC no adopto
acuerdos en esta materia, ni siquiera por mayorías relativas, sino que dejó simples
constancias de las opiniones divergentes que tuvieron sobre estos aspectos [los
comisionados] [ ... ] no hubo mayoría para prohibir el aborto en la Constitución, no obstante
dos comisionados lo solicitaron directamente (Guzmán y Silva Bascuñán) [. .. ] Ningún

511
NOGUEIRA ALCALÁ, H. afirma que "si el nasciturus no fuera un ser humano, una persona, no estaría
protegido su derecho a nacer en este artículo de la carta fundamental ", El Derecho a la Vida, op. cit., pág, 21.
513
NOGUEIRA ALCALA, H., El Derecho a la Vida, óp. cit., pág. 24.
514
El Tribunal Constitucional ha tenido un rol activo a propósito de la píldora del día después, creemos en
forma correcta. Cfr. Sentencias de la E. Corte Suprema, roles Nº 559-04, caso Molco, de 13 de diciembre de
2006; rol Nº 3.125-04, caso Chena 13 de marzo de 2007; sentencia rol Nº 3.452-06 de fecha 10 de mayo de
2007.

157
158

comisionado objetó ni contradijo las varias intervenciones que pusieron en la concepción el


comienzo de la vida humana"515 ,

La cuestión se plantea aquí muy claramente; en primer Jugar Ja Comisión no estaba de


acuerdo en prohibir al aborto y de hecho no to hizo (salvo las oposiciones mencionadas) y
en segundo Jugar, en cuanto al tema del inicio de la vida~ tuvieron el buen sentido de no
fijarlo expresamente en la concepción (aunque tampoco negaron tal posibfüdad); e hicieron
bíen porque obviamente se trataba de un campo fuera de sus competencias, fuera del
ámbito jurídico5 16 ,

Es muy claro que no se trata esta de una cuestión que puedan zanjar normativa.mente
abogados o jueces (aunque muchos así lo quisieran). Por ello concordamos en este punto
específico con el voto de minoria del Ministro Vodanovic511 , aunque no con su argumento
de fondo, esto es, que no se debe aceptar {que la vida parte con la concepción] por «ser un
fandamento de orden moral sin consenso científico». El consenso científico que exige el
señor ministro (que implicarla un grado alto de aceptación técnica respecto del momento en
que surge la vida) sería, como toda materia científica, tnmsítorio y susceptible de falsación
(si deseamos íntroducir un argumento popperea.no). pero en nada cambiarla las cosas
realmente y de ninguna forma resolvería definitivamente el problema, Además como afinna
HABERMAS, '""El concepto de razón técnica es quizás él mismo ideología, No solo su
aplicación sino que ya 1a técnica misma es domínio sobre la naturaleza y sobre los
hombres: un dominio metódico. científico, calculado y calculante" 518•

El consenso que se requiere es politico y sin eufemismos: se trata de consensuar el hecho


concreto y terrible de terminar una vida que se encuentra en gestación antes de que se
produzca el nacimiento, La palabra correcta es ponerse de acuerdo en permitir que se

m VIVANCO, Ángela, «La Píldoru del día Después» en Revista Chilena de Derecho, vol., 35 N'' 3 (2008}
Fp. s4,.
16
"Abogados y periodistas estarían resolviendo si la vida humana comienza con la fecundación o con la
implantación, o sobre cuál es el impacto del dialogo epigenético en la configuracíón de un individuo
cromosómkamente distinto", FER.\1ANDOIS, Arturo, «La pildora del dia después: aspectos nonnativos>},
Revista de Esiudios PúblinJs, 95 (2004], pág. 94.
m Vid. Nota 69 en Vivanco [2008}, pág.• 570, en que relacíona la opiníón del ministro éOll el Tribunal
Con.tjjtucional español.
sis HABERMAS, Jürgen, Ciencia y Técnica como Ideología, Editorial Tecnos, Madrid, 2002, pág. 5:5,
159

legisle en el tema del aborto (más concretamente despenalizar esta figura); todo lo demás es
un ejercicio bizantino, tan propio de nuestra institucionalidad política.

Pero el punto es; y aquí el tema que nos interesa resaltar, que e l Tribunal Constitucional se
ha pennitido tomar esta cuestión bajo su competencia (amparados en una nonna de dudosa
calidad política y jurídica) y enmendando la plana del Constituyente ha procedido afijar el
inicio de la vida humana al momento de la concepción, declarado inconstitucional cualquier
acción del Estado encaminada en ese sentido. Estas son las conclusiones a las que llegan
519 520
Vivanco y Fermandois entre otros, al comentar estos fallos. Esto implicaría que un
proyecto de ley que pretendiera modificar el estatuto jurídico del embrión debería tener la
forma de una ley Interpretativa de la Constitución y en consecuencia cumplir los requisitos
que ésta exige (quórums del artículo 63 de la CPRCH y el control preventivo a cargo del
Tribunal Constituciona1)'21 .

Por si quedara alguna duda de lo que pueda entenderse en este punto nos permitimos
reproducir el considerando QUADRAGESíMOTERCERO del último fallo que en su parte
pertinente expresa: «Que, de esta forma, queda claro que, para el Constituyente- y a
diferencia de lo que pueda desprenderse del examen de las normas legales determinadas-, el
embrión o el nasciturus es persona desde el momento de la concepción».

Sin perjuicio que el argumento del tribunal es espurio dado que - como se estableció- no es
efectivo que el Constituyente [en estricto rigor la CENC] tuviera estas ideas; además,
aplicando una mínima cuota de sentido común, no se trata de una cuestión que puedan
resolver un grupo de profesores católicos de Derecho Constitucional sentados en una
sala 522• Lo que otorga mayor relevancia al fallo, es la consecuencia indisimulada que se
pretende sacar de esta afirmación cuando se indica:

«[al Tribunal Constitucional] se ha encomendado la interpretación definitiva e inapelable de la


Constitución, interpretación que debe desarrollarse en forma integral, esto es, considerando tanto la
letra como los valores, principios y espíritu de la carta fundamental, a fin de asegurar la vigencia

5 19
VIVANCO (2008], pág. 573.
52
°FERMANDOIS, Arturo [2004], pág. 113.
521
Ibídem, pág. 103.
522
Entendemos que se incurrió en un error político y jurídico por el gobierno al posicionar la cuestión usando
la vía administrativa, ciertamente la más débil a la hora de intentar un abordaje exitoso de sus planteamientos
valóricos. La vía legal era mucho más recomendable.

159
160

efectíva de la supremacía constitucional, que es la que garantiza, en definitiva, la eficacia del estado
constitucional de Derecho y el respeto de los derechos fundamentales de las personas»
[considerando vigésímo, citando la sentencia rol 591 del 11 de enero de 2007].

¿Qué facultades puede permitirse este tribunal en lo referido al «espíritu» de la Carta


Fundamental? El espíritu que ronda esta sentencia no es ciertamente el del Constituyente
como se ha demostrado, sino el de uno de los Comisionados: Jaime Guzmán523 y a este le
acompaña aquel de la Encíclica de S.S. Juan Pablo II, Evangelium Vitae, de 25 de marzo de
1995 [quince años después de promulgada la Constitución]. De ser así, y con un mínimo
sentido de honestidad, éstas opiniones debieran glosar el texto político a modo de explicitar
la real motivación del Tribunal; si hemos de usar como prueba (plena) la confesión de Silva
~' 524 ; d'1cho espm
B ascunan ., 525 -en e 1 caso sub ¡·Ite- en e1 Ob'1spo
"tu tuvo su encarnacwn

Alejandro Goic, Presidente de la Conferencia Episcopal, en su «calidad de Amici Curiae


del Tribunal» [fojas 36 del fallo].

En otras palabras lo que ha hecho el T.C., es: a) otorgar un carácter constitucional al tema
del aborto, obligado al establecimiento de una mayoría superior a la que se exige por símple
ley para solucionar el problema y b) [Más importante en el asunto que nos convoca] Ha ido
más allá que el propio constituyente; ha sído más reaccionario que el espíritu que dicen
representar. Ello solo sería adecuado si los espíritus que se intentaran recrear fueran los
contenidos en las opiniones de Guzmán [minoría] o de Juan Pablo II [no Comisionado].
Debemos eso si reconocer, noblesse oblige~ que ni SS. , ni Jaime Guzmán, atendidas sus
innegables estaturas morales, hubieran permitido a otros o a sí mismos, vulnerar los
acuerdos constitucionales básicos del Estado de Derecho para imponer arbitrariamente sus
personales puntos de vista. Lo que reflejan estas sentencias del Tribunal Constitucional y su
discusión subsiguiente, es el hecho indesmentible que la doctrina emanada de la Iglesia
Católica, tiene en nuestro país un poder decisorio y resolutivo mayor que aquel que emana

523 En este punto Guzmán hace dos precisiones relevantes: a) Deja constancia que no se pliega a ninguna de
las interpretaciones que se han dado, porque no se encuentra en el predicamento de la mayoría de la comisión,
y lamenta Unicamente haber quedado en minoría en un punto tan importante, pero no dese insistir en ello y b)
Que "en ningún caso pretende entrar en una discusión doctrinaria que no está en su ánimo prolongar, para no
dilatar el trabajo de la comisión. Añade que el testimonio de su opinión acerca de eta materia no compromete
a nadie y refleja sólo su personal punto de vista sobre el tema debatido". EVANS DE LA CUADRA, pág.
184.
524
Vid supra nota 434.
525
«[ocupando el lugar de los apóstoles] quien a ellos escucha, a Cristo escucha, y quien los deprecia,
desprecia a Cristo, y al que lo envió (Cfr. Le IO; 16)», lumen Gentium, Cap. 3 Nº 20 p. final.

160
161

directamente del Texto Constitucional. La pregunta válida a aquí es: ¿Tiene el T.C. una
concepción clásica de Constitución como norma fundamental o sustenta una concepción
distinta?.

Sin perjuicio de ello debemos conceder que en la hora actual las cuestiones doctrinales no
se mueven por los mismos cauces que en aquella época. Aun cuando los embates de
desintegración del sentido de unidad quizás son ahora más fuertes como consecuencia de la
globalización, donde se suele hablar de mestizaje y de identidades globales.

La propuesta de la Iglesia en muchos aspectos bastante cuestionada, aun cuando en tono


muy menor en nuestro país, dentro de sus desgracias tiene una gracia principal, y es dar
526
cabida a los regionalismos y desde esta perspectiva es profundamente descentralizarte.
Este excesivo centralismo que ya percibimos de raigambre francesa y racionalista ha sido y
seguramente seguirá siendo una importante traba para instalar a nuestro país en mejores
posiciones de competitividad respecto de los países desarrollados.

Además y sobre todo ha dado al sistema esa consistencia que se echaba de menos en sus
predecesoras que parecían inmersas en una asepsia que les privaba de elementos resolutivos
a la hora de resolver las grandes encrucijadas institucionales. Supongo que mucho de
verdad hay en las palabras de Maritain cuando expresa que "Una comunidad de hombres
527
libres no puede vivir si su base espiritual es únicamente el derecho" •

Aun para quienes no compartimos estas ideas básicas, reconocemos que se ha logrado
transitar con cordura por estos áridos campos post-autoritarios, y lo más probable es que
podamos construir una identidad fuerte, centrada en la unidad y no en la confrontación, que
solo cosecha retraso y postergación, especialmente para los más carenciados.

526
Cfr. ROMMEN, H .. El Esiado en el Pensamiento Católico. un tratado de filosofia política, óp. cit., pág.
348.
527
MARITAIN, Jaques, Cristianismo y Democracia, óp. cit., pág. 66.

161
162

Capítulo V

CONCLUSIONES PARCIALES

La presencia de la Doctrina Cristiana en la <<Nueva institucionalidad» instalada por el


Régimen Mfütar, ha ido adquiriendo visibilidad en nuestros días por dos vías principales.
La primera: las obras académicas de los miembros de la CENC, profesores de Derecho
Constitucional en su gran mayoria. Desafortunadamente ellas no reflejan la profundidad
que uno pudiera esperar, habida consideración la erudición y protagonismo originario de
estos autores: La otra está constituida por sus críticos acérrimos [con un rango académico
más amplio] con poderosas razones para atacar la obra del gobierno autoritario [quizás con
mayor motivo en otros campos que en este]. Esta tensión maníquea ha dado frutos
importantes, pero ha privado al debate de matices, que en esta materia resultan
fundamentales.

Entendemos que una forma gráfica de abordar las conclusiones a que hemos llegado en este
trabajo, es presentándolas contrastadas con aquellas que hacen la regla general de la labor
publicista de nuestro país. Un estudio que cumple con holgura esta calificación es e) de
dofia Pilar Vergara, adecuado entonces para cumplir esta tarea. Expresa ia aurora:

"De acuerdo a 1as bases filosóficas y doctrinarias det proyecto fltndacional, sistematizadas en la
De<=laracíón de Ptíncipíos de marzo de 1974, la ruptura oon el orden anterior y la neeesidad de
<:0nstruir una nueva sociedad se fundamentan en <da concepción crístíana del hombre y de )a
sociedad,;,. Con ei fin de servir de soporte de una tearia autoritaria de la política [... ] se hace una
lectura de carácter tradicionalista e integrista de las nociones clásicas el pensamiento social
católico, en particular~ las de persona humana, derechos naturales y bien común, rescatándose así,
concepciones y criterí-os que la evolución moderna de la doctrina social de la Iglesia habla dejado
de lado'"' 2ª; expresa también que:

518
VERGARA. Pilar. Auge y Calda del Neoliberalismo en Chile, óp, cít,, -pág. 37 [las cursivas son nuestras].

162
163

«Su origen se remonta a las versiones más integristas del pensamiento social católico, en particular
a los tradicionalistas españoles y franceses del siglo XIX, cuyos principales exponentes fueron
52
Vásquez de Mella y Donoso Cortez, en España, y De Maistre y de Bonald, en Francia» 9;

Afirma con determinación esta autora, que los temas fundamentales de esta doctrina v. gr.
la persona humana, los derechos naturales, los organismos intermedios y el poder social;
son aquellos de la doctrina social de la iglesia moderna e inclusive del pensamiento
democratacristiano; pero "todas esas nociones son tematizadas desde una perspectiva muy
diferente de las interpretaciones de contenido democrático que había desarrollado la ética
social católica al menos en sus versiones post conciliares"530 ; en consecuencia [estas]
postulan una concepción autoritaria del poder y una definición de la sociedad con claras
connotaciones corporativistas.

Estas posturas, más políticas que teológicas (o doctrinarias), están mayoritariamente


centradas en el comunitarismo propugnado, entre otros, por la Democracia Cristiana y
tangencialmente apoyadas en la doctrina católica posterior al Concilio Vaticano II. Lo más
cercano a una discrepancia genuinamente doctrinaria con las posturas tradicionales de la
Iglesia, quizás se encuentre en los trabajos de Mounier y Maritain que hemos revisado en
sus aristas más significativas; especialmente en el aspecto referido a los medios que estos
autores entendían básicos para alcanzar su objetivo final, cual era (al igual que para los
otros), el instalar una institucionalidad de inspiración cristiana.

No pareció en aquella época, como tampoco lo parece hoy, que se estuviera frente a una
solución valiosa o digna de ser considerada. Las ideologías extremas se avienen mal con las
soluciones prácticas; eso ya lo sabemos de sobra. Hemos insinuado también que existe una
relación importante entre las doctrinas tanto políticas como económicas (que hacen el eje
de nuestra institucionalidad) y resulta inconsistente -dada esta premisa- levantar una crítica
parcial sobre uno de sus aspectos relevantes sin hacerse cargo del otro, mucho menos si las
posibles alternativas no se avizoran ni se justifican.

Un punto de disenso que habían mantenido por décadas las corrientes doctrinarias
preeminentes del Régimen Militar, dice relación con la forma en que debía intervenir la

529
Ibídem, pág. 59
530
ibídem

163
164

Iglesia en el mundo social y político. La postura de la Democracia Cristiana, amparada en


las enseñanzas de Mounier y Maritain [que podríamos denominar vertiente francesa] era la
de separar las aguas ( «Dar al Cesar lo que es del Cesar y a Dios lo que es de Dios»); en
cambio las posturas sustentadas por las corrientes más conservadoras, que podríamos situar
en visiones cercanas a Lira, Eyzaguirre o el mismo Guzmán [que podríamos denominar
hispanas], justificaban una intervención más directa; una deliberada penetración de un
mundo en el otro, autoritariamente si se me pem1ite el término.

Sin perjuicio de ello, nos parece meridianamente claro, que si bien diferían en la estrategia
a seguir [los medios]: a través de cauces democrático-revolucionarios los unos [revolución
en libertad] y por medios autoritarios los otros [contrarrevolución]; lo cierto es que, a fin de
cuentas, ambos tenían un ideal común [mismo fin]: La instauración de un nuevo orden
basado en el cristianismo que redimiera a la sociedad que estaba amenazada de destrucción
por el ateísmo marxista.

El exceso de pluralismo difícilmente pudo ser una idea intransable en estas corrientes
doctrinarias católicas. Fue esta meta común [ya que la discusión acerca de los medios la
zanjó la historia), a fin de cuantas, la que se impuso en la CENC, principalmente por la
influencia de Guzmán que en muchos momentos claves531 hizo sentir su ascendiente para
restringir los espacios de debate. Disenso moderado, en todo caso, atendidas las
convicciones religiosas de casi todos los integrantes del órgano consultor.

Lo curioso es que esta enemistad entre corrientes hispanas y francesas, que tenía algunas
raíces en la península ibérica (v. gr. la excomunión espiritual del territorio hispano de
Maritain, seguida de observaciones infamantes por parte de la Nomenclatura franquista); en
nuestro territorio admiten una suerte de reconciliación ya que ambas adquieren importante
protagonismo en nuestro texto político. No debemos olvidar que parte de los comisionados
eran precisamente demócratas cristianos, como lo fueron también, muchos importantes

531
Por ejemplo en la redacción de la DPGCH y en e l Oficio, enviado a la CENC (cuya redacción le encarga
Mónica Madariaga, Ministro de Justicia).

164
165

532
colaboradores iniciales del régimen militar [ aun cuando hoy intentan negarlo) y esa
influencia se dejó sentir en el texto.

En todo caso debemos reiterar que la fglesia nunca ha tenido una única solución para las
diferentes hipótesis históricas que plantea la vida diaria; así SANCHEZ AGESTA afirma:

«... ni aún la misma iglesia ha defendió una posición única a través de todos los tiempos. A
circunstancia diversa es preciso que se modulen diversas soluciones. Pero por sobre esta relatividad
histórica hay una serie de puntos que por estar ligados incluso a problemas de dogma, no caben ser
discutidos para la iglesia ni para los católicos y que por consiguiente marcan un punto firme en que
cabe orientar este problema»533 .

Creemos haber demostrado en forma más o menos clara que ésta [la penetración de la
doctrina católica en el poder secular] es una cuestión antigua, que se remonta al menos al
papado de León XIII y su deseo de revitalizar la influencia de la Iglesia; y que, las
supuestas posturas '·integristas " no son sino las postura clásicas de la iglesia católica [que
tampoco exclusivamente derechistas según hemos establecido], retomadas por los
Comisionados, católicos en su mayoría; e integrados en el texto constitucional por quienes
protagonizaron a fortiori ese momento histórico. Tanto los personeros civiles como lo
m ilitares, eran conscientes de estar incrustando estos valores en el texto político básico y, a
través de él, en la convivencia social.

Como quiera que se plantee el tema de la incorporación-imposición, la verdad es que la


misma no ha sido motivo de gran debate en e l escenario político o social de la post-
dictadura y parece que no existe viento de cola para que lo sea en el corto o mediano plazo,
antes más, ha sido un modo de entender una nacionalidad más concreta y adecuada a
nuestra cultura histórica, cuestión que no podríamos decir de las ideologías pre-dictadura.
Creemos que aplica a esta realidad la observación de LEGAZ y LACAMBRA cuando
afirma: «La unificación de este heterogéneo conjunto [de ideas] se realiza en la acción

532
"Cuando comprobaron que no tendrían el acceso al poder que pretendían, les ordenaron a todos sus
camaradas que se desligaran del régimen militar", ARANCIBIA, Patricia, Conversando con Roberto Ke/ly V.,
óp. cit., pág. 200.
533
SANCHEZ AGESTA, luis. lecciones de Derecho Político, cuarta edición, Granada, pág. 232; "Estos
principios no ha sido expuestos y articulados como un sistema cerrado de verdades, sino al contrario,
aparecen enunciados en el estudio y consideración de cuestiones concretas en diversos documentos y en
distintas ocasiones( ... ] no son además un «numerus clausus»", Ibídem, págs. 43-44.

165
166

individual de las personas, la cual se constituye en nivel ontológico al fonnarse y


configurarse como conductajurídicro> 534•

La interrogante central a dilucidar es si resulta aceptable dajar la conducción política del


país o su espacio público, sumergido en un hábitat exento de reglas claras, donde cualquier
forma de debate o postura vaJórica~ sea admisible. Esta no es cuestión que pueda resolverse
de una vez y para siempre, pero un criterio ra1.onable para inclinarse por la negativa se
encuentra en el peligro potencial que implica per se, propiciar una convivencia anárquica
en un mundo cada día más globalizado y donde resulta problemático consensuar valores
mínimos de convivencia en un escenario crecientemente anómico.

Debemos plantear además que tampoco resulta suficiente que dicha ordenación se produzca
exciusivamente por medio de nonnas jurídicas. Estas no tienen esa función específica. El
plano del comportamiento social efectivo, el de las costumbres sociales, obedece a
numerosas influencias; una de las principales es Ja religión y la ética emanada de aquella535 .

No es necesario ser un seguidor de esta reHgíón para entender que la búsqueda de sentido
que exige la vida moderna puede ser encontrada en los modelos que emergen desde la
enseñanza de la Iglesia, no solamente por su riqueza y prestígiot sino porque se traduce en
un lenguaje claro y comprensible para e) grueso de la población ajeno a sutilezas536 .

¿Es justificable entonces que un texto constitucional como el nuestro se dé la licencia de


instalar y aun irradiar una serie de ideas y doctrinas que recogen gran parte de su contenido
en al campo de la ética?; a nosotros nos parece una opción perfectamente válida, No solo
porque de alguna forma resuelve cuestiones de la esencia del comportamiento social sino
también por guiar de forma clara, las decisiones que corresponde tomar al Estado en
beneficio de los ciudadanos. Recordemos que de acuerdo a la definición de Bien Común
que adopta nuestra carta fundamental la vida del hombre no se reduce exclusivamente a las

534
LEGAZ y LACAMBRA, Desarrollo Social y Derecho, 6p. cit., pág. 292.
"Ello de manera alguna es un despropósito si consideramos que "el ser humano es t<estructuralmente
$J.S
morah). A eso le llama Aranguren la ((moral como estructura» [J .L Aranguren, Ética, Alianza Universidad,
ca¡itulo 7] Citado por CAMPS, V., El Maleslál' de la Vida Pfiblica, óp. cit., pág. 33.
53
<<No hay, pues. en modo alguno, vida confonne a la razón sin conocimiento clam», SPJNOZA, Baruch.,
Ética, Tratado Tet:tiógicc, Político, Editorial Porrúa, 6• edición., México D.F., 1998, 4• parte, apéndice cap. V,
pág. 155.

166
167

condiciones materiaies de su subsistencia, sino también a aquellas que pueden completar su


bienestar, en ámbitos: espirituales, éticos o como quiera llamarle.

EJ contar con una respuesta a estas cuestiones resulta útil y necesario. Tomar partido por
una concepción de entre varias de las que presenta el mundo moderno, tampoco resulta
realmente un despropósito, sin perjuicio de que fas demás tengan cabida en la medida que
logren los respectivos consensos y realicen sus iuchas por los medios que el sistema
jurídico del estado les permita, Es muy claro como dice BAGET BOZZO que «una moral
no se improvisa. Y en una sociedad que elige ~'US combinaciones -individualmente, la
dimensión social de la moral es un problema abierto»531• Dicho de otra fonna. esta solución
no es ni puede ser definitiva, pues la sociedad misma, como el hombre, va mutando sus
concepciones, aun cuando convengamos, no en forma esencial 5l 3,

El tratar de petrificar esta idea en el texto fundamental parecía,. a primera vista+ excesivo,
pero conforme pasa el tiempo esta opción ha ido adquiriendo más sentido de lo que uno
pudo admitir. Mucho del contenido del texto ha ido envejeciendo dignamente,. dando
respuestas adecuadas a nuestras ínterrogantes ciudadanas. Quízás si esto se deba, como
Afirma CAMPS oon correcci6n~ a que si bien «la derecha siempre ha sido doctrinaria en
cuanto a ideas morales, la izquierda no sabe que contenidos morales debe proponer ní
predican?39. En otras palabras no tiene un proyecto alternativo que ofrecer en un mundo
que requiere de certezas más que incertidumbres, y a final de cuentas las mismas pueden
provenir de fuentes que entendíamos superadas en su capacidad de ser referentes de la vida
humana.

Finalmente debemos decir que el trabajo de fijar esta doctrina, darle un sentido y alcance~
aún cuando pueda ser arduo, es siempre útil en un estado de derecho que pretenda
proyectarse hacia et futuro. La claridad y transparencía, evita que en momentos claves,
quienes deban tomar decisiones, escapen al marco jurídico ya establecido~ para imponer sus

m 8AGET BOZZO, (iianni. "Un Ti.::mpo de incenidumbres». El País, 11~1~95. Cit. por CAMPS, óp. ciL,
¡,;¡g, 29.
n "Estoy persuadido que las verdades morales del pasado soo siempre verdaderas y que por lo tanto sería
ocioso inventar nuevos principlos morales. [ ... ]De lo q~1e el mUPdo tiene urgente necesidad no es de un nuevo
sistema moral, sino más bien de los medios que hagan eficaz los sistemas existentes", LEPP, Ignace, La
Nueva Mara/, Ediciones Carlos Lohié, Trad. Delfín Leocadio Garasa, Buenos Aires, 1964. págs, 19-20,
m CAMPS, Victoria, Ef Mafe~'/ar de la Vida Pública, óp. cit., pág. 30.

167
168

propias convicciones personales; ello en desmedro de la certeza jurídica de las grandes


decisiones del Estado. Un ejemplo emblemático es el abordado a propósito del denominado
tema de la píldora del día después y la cuestionada línea argumental del Tribunal
Constitucional,

Debemos dejar en claro que no existe falta de coherencia o de rigor por parte del Tribunal
Constitucional. Si examinamos en su conjunto la totalidad de las doctrinas analizadas y
además utiiizamos ta vieja regla de interpretación jurídica que indica que se debe buscar en
derecho una interpretacíón que de sentido a los hechos en lugar de una que sea exógena a
esta realidad; concluiremos que el TribunaJ Constitucional está actuando rigorosa.mente
dentro del estadio conceptual que generó la Constitución del 80.

Según hemos puntualizado previamente, la doctrina de Schmitt entiende por Constitución


algo distinto de norma constitucional; aquella corresponde al Status actual, al orden
constituido. Siguiendo este razonamiento, debemos necesariamente concluír que el orden
constituido por el régimen militar y sus colaboradores civiles fue uno inspirado en el
cristianismo, donde tampoco estaban excluidas las ideas de una autoridad fuerte y una
economía fundada en el principio de subsidiariedad.

El texto constitucional o la norma constitucional según la terminología de Schmitt. es solo


una fonna (no la única) de expresar la naturaleza de este orden. Ya hemos afinnado que
consíderamos al autoritarismo como un mecanismo formal para obtener la rigiclizacíón de
detenninadas materias que se deseaba preservar en sus rasgos esenciales: la nueva
institucionalidad, instaurada en el rég¡men miliar y posteriormente reforzada por el texto
mismo.

Siguiendo el razonamiento de Schmítt cuando afirma que quien decide acerca de la


excepción es quien tiene la legitimidad o poder constituyente originario, debemos convenir
que la naturaleza de los sistemas se ve más claramente en sus contornos, en sus costuras, en
los lugares donde normativamente no existe una regla que solucione el conflicto.

De esta fonna los casos sobre la píldora del día después nos demuestran,. fuera de toda
duda. que el Tribunal Constítucional entiende como Constitución lo mismo que Schmitt;

168
169

vale decir el orden constituido [concepto absoluto}, en el caso sub lite: el orden inspirado
en la doctrina cristiana. A partir de esa premisa no es dificil deducir por qué para este
organismo la Constitución Política [en estricto rigor los comisionados de la CENC]
entiende que la vida humana comienza con la concepción. Lo que se está diciendo en
realidad es que para el orden cristiano constituido [del cual la carta escrita es expresión], la
vida humana comienza con la concepción.

Podemos hacer esta afirmación pues ya sabemos que la norma constitucional, nada afirma
en este punto (acerca del comienzo de la vida), como tampoco lo hizo con buen criterio la
CENC, sino precisamente la postura de la CENC fue la opuesta: dejar abierto el tema, para
que fuera resuelto por vía legislativa. Si tenemos alguna duda de lo que el orden constituido
desea en este punto, es cosa de recurrir (como hace sin pudor alguno Silva Bascuñán), a las
palabras del Papa Juan Pablo II, que en su encíclica Evangelium vitae afirma la concepción
como punto de partida de la vida humana. No habría, según esta línea de razonamiento, una
interpretación abusiva [o con vicio de ultra petita] de la Constitución por parte del T.C.,
sino simplemente la corrección de un articulado constitucional que en cierta forma se
alejaba de la doctrina matriz de nuestra institucionalidad. Pero esta no es la única
perspectiva que puede aceptarse en este tema. Según hemos dicho también, la gran critica
que se hace a esta forma de proveer ha venido del constitucionalismo tradicional, que
partiendo de diferentes supuestos teóricos, entiende como Constitución precisamente el
texto escrito, con su consiguiente carácter nonnativo fundamental. La concepción negativa
de la que hemos hablado ya, considera una aberración que el Tribunal Constitucional
pretenda erigirse como Poder Constituyente originario y que se dé -además- la libertad
[auto concedida] de normar en espacios que la Constitución-Norma fundamental no ha
regulado o lo ha hecho, como en el caso sub lite, de una manera diametralmente opuesta. Si
seguimos esta línea de razonamiento, forzosamente debemos llegar a la conclusión de que
es inadmisible que los tribunales de justicia, especialmente el Constitucional [órgano que
no ha sido elegido por el soberano que es el pueblo] transite más allá del marco
Constitucional, amparado en supuestas convicciones personales de sus miembros
individuales, mismas que difícilmente pueden enmarcarse en una correcta praxis
interpretativa.

169
170

Parte de 1a doctrina entiende inadecuado el curso que ha tomado la labor interpretativa del
T.C.~ pues ~da circunstancia de basarse exclusivamente en ta1es categorias [valores y
principios] para determinar el sentído y alcance de los preceptos constitucionales encierra, a
nuestro juicio, riesgos o peligros evidentes, En concreto, y especialmente vinculado al tema
de estas notas, semejante proceder puede importar dejar librado al intérprete un margen de
subjetividad excesivamente amplio que, a la postre, signifique consagrar como •~válida"
540
únicamente aquella interpretación que se adecua a su propia y persona~ opín16n» •

Siguiendo esta línea de pensamiento no es dificil anticipar hasta donde se pueda llegar,
especialmente si entendemos ineludible la aplicación directa del texto constin.iciona1 por los
tribunales de justicia.

La doctrina cristiana, si concedemos que es esta la matriz sobre la cua) se forjó la


institucionaJidad nacional~ no pude entenderse naciendo ex nihilo de la inspiración devota
de los magistrados, por muy linajudos y píos que estos sean. Sobre la lnterrogante de cuáJ
debiera ser la opción interpretativa correcta; es dificil afirmado palmariamente, pero si
podemos seflalar que la interpretación del T.C., parece congruente con los supuestos
epistemológicos que se tenían in mente al dictar el texto político; y en consecuencia no
habría error interpretativo en la doctrina sustentada por este organismo, atendidas estas
coordenadas.

En estricto rigor la mayoría de íos ciudadanos [letrados o not resisten identificarse con una
doctrina que opere en dirección opuesta a la vieja tradición del liberalismo democrático
que, partiendo de supuestos teóricos muy distintos de los ya reseñados,. tampoco se ha
salvado de criticas tan agrias como acertadas; pero se trata de doctrinas que siempre deben
ser tomadas en cuenta para evitar los excesos propios de quienes pretender mantener a
rajatabla sus propios postulados teóricos, dejando de lado la tradición demoerática que es
pluraJista. Por estas razones coincidimos con CEA EGAÑA cuando plantea que debe
desestimarse una Constitución solo racional normativa, es decir aquella que se construye
con base en la obsesión por el vuelo ideológico, la imitación libresca, el afan refonnista
autojustificado y el cambio que se propugna aun antes de experimentar, en la realidad de la

w, ALCALDE RODRIGUEZ, Enrique. «Relación entre valores y principios generales de derecho en la


interpretación Constitucional de los Derechos Fundamentales en Chile)}, Revista Chilena de Derecho. vol. 35
Nº 3, pp, 480. 481 [200&].

170
17 l

conveniencia, si las instituciones y los procedimiento existentes son rescatable y


541
perfeccionables por otras vías legitimas .

No creemos - por otro lado- que los postulados que sustentaron, hasta ahora, la permanencia
de un exacerbado centralismo se justifiquen de manera alguna. Podríamos decir, en
contrario, que estamos frente a un estorbo al desarrollo regional y foco de descontento para
las aspiraciones de la provincia, que observa con desazón los privilegios de que gozan las
masas centrales solo por constituir un porcentaje de la población, decisivo en elecciones
presidenciales; en circunstancias que su aporte productivo es muy menor que aquel de las
provincias, notoriamente marginadas de la repartición de utilidades.

Ello va creando un manto de descontento que difícilmente puede disiparse con ideología
estetizante. Mucho menos si las posibles salidas pasan por ésta cada vez más aparente que
real, sistemática de participación política. En esta gala, los espectadores tienen sus palcos
asegurados por varias décadas y son ellos mismos los que cubren las ausencias en caso de
muerte natural o política. Estas son las debilidades del texto político (aun cuando podría
argumentarse sin error que ellas más bien serían de sus intérpretes y/o ejecutores), pero nos
parece - también- que sus fortalezas son mayores y más importantes.

Una adecuada sistematización de lo que espera la iglesia respecto de su influencia en el


mundo profano obedece a la estrecha relación que entiende existente entre la civitas terrena
y la civitas Dei, por utilizar w1a terminología agustiniana, rescatada por la Constitución
Gaudium et Spes. Para ésta, la comunidad política y la Iglesia, si bien tienen campos
independientes y autónomos, «las dos, aun con diverso título, están al servicio de la
vocación personal y social de los mismos hombres [. . .} El hombre, en efecto, no se limita
al solo horizonte personal, sino que, presente en la historia humana, conserva
' ·,
integramente su vocac,on eterna»542.

Lo que se persigue con esta conexión entre estas dos Civitas a final de cuentas es:

54 1
CEA EGAÑA, José Luis, El Sis1ema Cons1i111cional de Chile, óp., cit., pág. 81.
Hz Constitución Ga11di11111 et Spes, parte 11, cap. 4, De la Comw1idad Política, 76, pág. 205, Concilio Vaticano
11, documentos completos, novena edición, San Pablo, Bogotá, 2000.

171
172

«Instaurar ante todo en los hombres -y no con palabras- el convenéimíento profundo de que hay
valores e ideales de orden religioso y moral, que valen más que todas las riquezas materiales juntas;
que hay un confort del alma que sobrepasa todos los conforts del cuerpo[ ... ] la única que podría de
hecho rehacer la civílización contemporánea y sacarla de su crisis, la palabra nueva que podrá
orientar y guiar y que todos esperan- puede ser facilitado por la concepción integral, humana en el
más rico sentido de la palabra, del Catofrcismo espiritualmente vivido {... J de un Catolicismo que se
empeñe, en vanguardia, en todos ios problemas de la sociedad actual, que descienda cálido, a
s-t3
torrentes, rico en impulsos, heroico, sobre rodns las almas, luz del alma» .

Se ha hecho hincapié en este trabajo en la influencia de la Doctrina Católica en ei ambiente


de instalación de la nueva institucionalidad. Se han definido también los contornos de este
corpus de ideas; sin embargo debemos resaltar más un aspecto que nos parece relevante, En
efecto~ tan importantes como c1 contenido de esta doctrina, es el grupo humano que se
544
encargó del trazado teórico del nuevo modelo. Concordamos con CRISTl y CORREA545
cuando afirman que en estas cuestiones. quienes fijaron la agenda a seguir, fueron los
colaboradores civiles del Régimen Militar. especialmente Jaime Guzmán y algunos de sus
díscfpulos inmediatos [aunque estos autores suponen una influencia demasiado extensa5 «,
que te ayudaron en esta tarea. Especialmente hemos singularizado esta influencia en los
integrantes de la CENC, mayoritariamente católicos observantes.

Pero este fue solo el inicio de una obra que fue concebida para consolidarse en el tiempo,
Este último aspecto -et tiempo inclemente~ es el que finalmente concretó su ínmanencia,
principalmente porque traía entre sus ropajes un elemento final, destinado a completarla.
Para ello, se creó también tma cas~ que podríamos singularizar en la Unión Demócrata
Independiente~ cuya labor ha sido prioritariamente salvaguardar la obra de su líder
martirizado. Es a partir de este momento -11firma JÁ!JREGUI- cuando "desde el punto de

543
SClACCA; Míchele, Dios y la Religión en la Filosofm Actual, trad. A. Palacios López Luis Miracle,
Barcelona 1952, págs. 266, 297.
544
..Guzmán _guía los pasos iníciales de ia Junta Mfütar, juega un papel decisivo en la formación y
consolidación del nuevo régimen político y se convierte en su KrtJttf11rist, aunque sería más justo decir que en
materias constitucionales la corona la porta el mitmo", CRISTI, Renato. El Pensantiento Político de Jaime
Guzmdn, óp. cit, pllg, 34.
m "En la decisión del mismo Pinochet de apoyar en esta pugna al equípo de economistas neoliberales habria
j1.1,pdo un papel determinante Jaime Guzmán, cuya influencia en el diseiio político-institucional era
inconmensurable", COR.REA, Sofía, Con las Riendas del Poder, La Derecha Chilena en el Siglo XX, óp. cit.•
!'!•·
46
273.
"En ese sentido (fijación de la agenda política], las fuerzas militares fueron instrumento dócil de la!t
fuerzas civiles", CRISTl, Renato, y Ruiz~Tagle, Pablo. La república en Chile, óp. cit, pág. 196.

172
173

vista estructural social y económico, comienza a ponerse en marcha realmente la


J: •, 1 .
trans1onnac1on revo uc1onana
. ,,547
.

CORREA, hace un agudo análisis de las características de estos cruzados componentes de


548
la nueva derecha que responden al «discipl inamiento católico» (profesionales de la
Universidad Católica de Santiago, con estudios secundarios en el Colegio San Ignacio o en
549
los Sagrados Corazones), mismos que confonnan la capa más dura de la UDI y los
elegibles para cargos públicos. Ellos se han preocupado de que e l sistema se mantenga en
sus contornos esenciales. Esta labor, al parecer, ha llegado a una meseta dado que nadie ha
hecho realmente propuestas que contrasten adecuadamente con aquellas de la estructura
socio-económica y política que no rige. Puede ser que ello obedezca también a otras causas,
como la ausencia de debate político, la abulia propia de la vida moderna o el creciente [y
ahora posible] consumismo, pero lo cierto es que el resultado nos parece muy claro.

Es necesaria esta referencia a los sujetos concretos porque a través de ellos fue posible q ue
esta propuesta teórica pudiera hacerse carne. Para la mayoría de nosotros, las doctrinas de
la fe católica son solo referencias atendibles pero en ningún caso fórmulas prevalentes
sobre otras. Fueron ellos y no otros, los que creyeron en la bondad de este modelo y
también quienes posibilitaron su viabilidad política. Según la Constitución dogmatica
lumen Gentium, los laicos están obligados a respetar los lineamiento eclesiales y en cierta
forma deben encargase también de hacer carne los mismos en la sociedad al ser testigos y al
mismo tiempo instrumentos vivos de la misión de la Iglesia550. Esto porque "No se trata de
551
una verdad a contemplar, sino una acción por realizar" .

En consecuencia, entendemos que no solamente en nuestro país y sus particularidades, s ino


también a nivel global, se ha arribado a un tiempo en que las grandes luchas ideológicas

m JAUREGUl, Gurntz, La Democracia en la Encrucijada, óp. cit. pág. 82 [cursivas en el original].


m CORREA, Sofia, Con las Riendas del Poder, La Derecha Chilena en el Siglo XX, óp. cit. pág. 282.
;~<1 Unión Demócrata /11dependie11te. S u orígenes se encuentran en el movimiento Gremial [ 1966] liderado por
Jaime Guzmán y convertido en Partido Político en 1989.
550
«Así, pues incumbe a todos los laicos colaborar en la hermosa empresa de que el divino designio de
salvación alcance más y más a todos los hombres de todos los tiempos y de toda la tierra. Ábraseles, pues
camino por doquier para que, a la medida de sus fuerzas y de las necesidades de los tiempos, participen
también ellos, celosamente. en la obras salvadora de la Iglesia». lumen Genti11111, Cap. 4, Los Laicos Nº 33
passim.
551
MORENO, Femando, Iglesia, Política y Sociedad, óp. cit. pág. 126.

173
l74

han terminado de decantar. El afán de ir modificando los proyectos políticos y económicos


acorde las variables circunstanciales del ambiente político; la costumbre de ir planteando
modificaciones estructurales del modelo de convivencia como solución alquímica de los
males sociales se ha diluido en el tiempo. El desarrollo que llevan las sociedades
occidentales, han llegado a un punto de inflexión, preferentemente impulsados por la vida
práctica y por e llo, construidas a partir de la lógica del ensayo y e1Tor.

Esta arremetida la entendemos emergiendo, principalmente, a partir del Conci lio Vaticano
II, que en su momento definimos en su esfuerzo por constituirse en una doctrina realmente
operativa en el mundo secular. Esta aspiración se ha concretado en nuestro modelo. Lo
exponemos de esta forma pues entendemos que muchas cosas solo tienen significado «si
suponemos que existe una secreta intención de la naturaleza en este curso sin sentido de los
asuntos humanos»552.

Lo que resta, dado este escenario, como afirma STRAUSS, es dedicarse más a "conducir la
deliberación autentica mediante el enriquecimiento de la conciencia de la ciudadanía con
respecto a la variedad, e l peso y la validez de los factores y principios que hay tras las
decisiones fundamentales"553 . Proyectar un giro radical requeriría (conjeturamos) instalar
un nuevo y seguramente brutal status revolucionario, donde tengan que forjarse
originariamente otras directrices, cualesquiera que estas sean.

Es todavía prematuro sacar conclusiones definitivas; pero ya han pasado más de treinta
años desde su promulgación, tiempo más que suficiente para evaluar el impacto que ella ha
tenido de nuestra vida ciudadana. Ésta, aún con fallas estructurales importantes, ha
demostrado eficiencia frente a circunstancias muy extremas y por ello debe serle
reconocida su solidez. Además se ha revelado eficiente para dar un sentido a nuestra vida
colectiva, por un camino impensado antes del 73, pero claro y adecuado para una nación
que luego de sanar heridas recientes, se encamina hacia los nuevos desafíos del siglo XXI.

552 ARENDT, Hannah, Hombres en Tiempos de Oscuridad, Editorial Gedisa S.A., trad. Claudia Ferrari y
Agustín Serrano de Haro, Barcelona, 2008, pág. 99.
553
TARCOV, Nathan y PANGLE, Thomas L.. (Epilogo) «Leo Strauss y la Historia de la Filosofia Política•
en Historia de la Filosofia Política, Strauss y Cropsey (Comp.),Fondo de Cultura Económica, trad. L. García,
D. Sánchez y J. Utrilla, cuarta reimpresión, México D.F., 2004, pág. 878.

174
175

«Era necesario perder la memoria»

ALEJANDRO JODOROWSKY, Poesía sin fin.

PARTE 11

NEO LIBERALISMO

Capítulo VI

INTRO DUCCION IDSTORICA

El golpe militar puso fin a la «Vía Chilena al Socialismo»; proyecto político marcado por la
fuerte intervención del Estado en materia económica. Este proyecto suponía una alternativa
más radical de las que venían desarrollándose en materia económica en un continente,
identificado desde los años cincuenta, con las políticas desarrollistas generadas desde la
Comisión Económica de las Naciones Un idas para América Latina y el Caribe (CEPAL) y
amparadas luego por la denominada «Alianza para el Progreso» impulsada por el
Presidente Ke1medy. El estado de la economía en septiembre de 1973 era lamentable
debido a que unos y otros habían tomado la decisión de utilizarla en provecho de sus
proyectos ideológicos particulares; la ideología pesaba más en aquella época que el sentido
554
común de salvaguardar un escenario que podía afectar a todos • Los mecanismos para
sanear esta caótica situación no eran muchos. En este escenario emerge una alternativa que
luego se tomaría global: el Neoliberalismo. Estas ideas se correspondían "a una fase del
desarrollo del capitalismo que replanteaba la autonomía de los mercados y de la economía

554
"Este conocimiento [científico marxista] permite definir los objetivos del socialismo, y concebirlo como
un nuevo modo de producción determinado que sucederá al modo de producción capitalista, concebir sus
determinaciones propias, la forma precisa de sus relaciones de producción. Permite también definir los medios
de acción propios para «hacer la revolución», medios que se basan en la naturaleza de la necesidad del
desarrollo histórico, en el papel detenninante en última instancia de le economía en este desarrollo, en el
papel decisivo de la lucha de clases en las transformaciones económico-sociales y en el papel de la conciencia
de la organización política", ALTHUSSER, Louis, La Filosojia como Arma de la Revolución, Ediciones
Pasado y Presente, trad. Osear del Barco y enrique Román, Córdoba (Ar.) 1970, págs. 22-23.

175
176

respecto de la sociedad en un marco de predomínio dei capital financiero a nivel


globalizado y de grandes cambio tecnológicos""'.

No podemos hacer responsable únicamente al gobierno de la Unídad Popular del de-Sastre


que sufrió nuestra economía en aquellos años. Esta responsabfüdad debe ser compartida de
manera relevante también por el gobierno de Freí Montalva. Fue la Democracia Cristína556
quien embarcó al país en un feroz proceso de reformas que (según ellos) el país requería
557
urgentemente • Esta iniciativa era empujada desde la Casa Blanca para imponer los
términos de la ((A1.íanza para el Progreso»558 y para alcanzar este objetivo, no trepidan en
intervenir las eleccíones nacionales (l %4) con el fin de favorecer a aquellos más
dispuestos a seguir sus directrices. El resto corrió por parte de las trasnacionales y las
agencias de seguridad norteamericanas.

Este impulso estatizarte y sobre todo proteccionista. que ponía férreas barreras a la
inversión extranjera. no era solo un fenómeno nacional, síno que tenia amplía acogida en
los niveles internacionales, especialmente en 1as instituciones burocráticas americanas; la
más influyente, la mencionada CEPAL, dirigida por Raúl Prebisch Linares. Este
economista argentino tenía una particular visión del desarrollo de la economía y las teorías
económicas en el continente sudamericano. Entendía que para ingresar en una senda de
desarrollo sostenido -minimízando la vulnerabílídad externa- era necesario que se

555
m GARRETON, Manuel Antonio,Neolilreraíismo Corregido y Progresismo Limitado, Los Gobiernos de
la Concertació,; en Chile. [990-20!0, Editorial Ar(;i$•Clacso,PrQspal, Santiago de Chile, 2012, pág,'l, 17.
156
"Por muy admirable qi.u,, fuera el énfasis de loo democratacristianQs en la democracia, su fracaso en captar
la naruraleza propia de la economía libre habría de impedir el desarrollo económico en la Europa Latina y en
Latinoamérica, y al final socavaría la demoi;racia en sí", NOVAK, Michael, La Éttru Cmólica Y el Espíritu
del Capltali:mw, Centro de Estudios Públicos, Santiago de Chile, 1995, pág. 31.
551
Lá expresión ((Revolución en Libertad» no solo era un slogarr electoral, sino que reflejaba realmente la
profunda convicción de que en Chile era posible provocar un cambio acelerado de las condiciones politices,
económicas y sociales vigentes sin recurrir a las conocidas técnicas de las revoluciones violentas y totalitarias.
[.,.). Esta convicción eliminaba la coerción como instrumento de gobierno para $0ffieter a los opositores y
hacia inaceptable. por principio, la concentración del poder económico. político y -cultural en las manos de
cualquiera élJ¡e. Tal idea [ ... J, hacia que el desafio fuera ex:tremadamente dificil porque, de alcanzar el poder,
al amparo de la libertad podían produdrac muy fácilmente conflictos entre el grupo gobernante y los $eCtól"é$
afectados por los cambios, así como entre estos y los que impacientemente exigieran su reivindicación
inmediata. que podían frustrar los propósitos del gobierno, MOLINA, Sergío, El proceso de cambie en Chile,
La experiencia 1965-1910, Edítorial Universitaria S.A., Santiagó, 1972, pág. 5.
sas "La llegad.a al poder de John Kennedy, en 1961, signíficó un vuelco en la polltica de los Estados Unidos
con respecto a América LatltJá. Dit:ha vnriación ero t,in deoonhle como inevünble [ ... J !a Alianza para el
Progreso no puede ser entendida solo ;;:omo una respuesta a las nuevas circunstancias que en esos años
encaraba América Latina. MOLINA, Scrgi-0, ibídem, pág. 35.

176
177

permitiese un cierto proteccionismo en el comercio exterior y estrategias de sustitución de


importaciones559•

" ... el capitalismo periférico es parte de este sistema mundial, proviene su propia especificidad( ... )
de allí que ese afán nuestro de engullir teorías desde los centros es otra de las manifestaciones de
nuestro capitalismo imitativo y de nuestro afán por desarrollarnos a imagen y semejanza de
aquellos ... así se toman esas teorías sin reflexionar en las grandes diferencias de estructura social
entre los centros y los países periféricos( ... ) se propagan las técnicas, los modos de consumo y otras
formas culturales, las instituciones, las ideas y las ideologías ... " 560. De forma tal que esa dinámica
solamente impulsa al desarrollo periférico si y sólo si responde al interés de los grupos dominantes
del centro561 •

562
En los años cincuenta los desarrollistas , como los keynesianos y los socialdemócratas de
los países desarrollados, podían enorgullecerse de una serie de importantes logros. El lugar
donde se produjo un progreso más avanzado del desarrollismo, fue precisamente el Cono
Sur (Chile, Argentina, Uruguay y parte de Brasil). El epicentro de este fenómeno se
ubicaba precisamente en la Comisión Económica de Naciones Unidas para América Latina
con sede en Santiago. Allí Prebisch formó economistas en la teoría desarrollista y los envió
a asesorar a los gobiernos del todo el continente. Esta resultó una época oscura para el
Departamento de Economía de la Universidad de Chicago. Mediante las políticas practicas
e inteligentes que se implementaron en forma agresiva, la brecha entre el primer y tercer
mundo tendía a desaparecer. A pesar de e llo ex istían también unos cuantos interesados en

559
GARCÍA BOSSIO, Horacio, «Génesis del Estado desarrollista latinoamericano: el pensamiento y la praxis
política de Helio Jaguaribe(Brasil) y de Rogelio Frigerio(Argentina)», documento de trabajo Nº 23, abril de
2008, disponible en la red en: uca.edu.ar/uca/common/grupo83/ files/23-_Garc-a_Bossio.pdf
560
PREBISCH Raúl, Capitalismo periférico. Crisis y trasformación, FCE, México, 1981, páginas 30 y
siguientes.
561
Aquí se puede visualizar la influencia de la teoría denominada Sistema 1',!Jundo (World-systems approach)
o Economía Mundo que consiste en un desarrollo de la crítica post-marxista. Para Wallerstein (uno de sus
principales representantes) constituirá una serie de mecanismos que redistribuyen los recursos desde la
«periferia» al «centro» del imperio. Femand Braudel (representante de la «Corriente de los Annales»
francesa) fue el primero q ue utilizó la expresión «Economía Mundo».
562
" Los econom istas desarrollistas afirmaban que sus países escaparían por fin de la pobreza si llevaban a
cabo una estrategia de industrialización orientada al interior en lugar de recurrir a la exportación de recursos
naturales, cuyos precios cada vez eran más bajos [... ] Defendían reglamentar o incluso nacionalizar la
explotación del petróleo, minerales y otras industrial claves, de modo que w1a buen parte de los beneficios
obtenidos sirviera para financiar un proceso de desarrollo financiado por el gobierno". KLEIN , Naomi, La
Doctrina del Shock, El auge del capitalismo del desastre, Editorial Paidós SAICF., trad. Isabel Fuentes
García, Albino Santos, Remedios Diéguez y Ana Caero ls, Buenos Aires, 2008, págs. 86.

177
178

favorecer las ideas de la Escuela de Chicago, poeos pero extraordinariamente poderosos. La


revolución keynesiana le estaba saliendo muy cara al sector privado del primer mundo563•

Prebisch postuló exitosamente sus teorías económicas en el escenario Latinoamericano564 y


a través de eJlas plantó firmemente las semillas proteccionistas de confonnídad con los
planes de desarroHo generales, "Se elevaron las barreras arancelarias y las cuotas de
ímportación; se promulgaron leyes de inversión represivas para mantener alejados a los
extranjeros, y se indujo a las compafiías nacíonales, tanto estatales como privadas. a vender
en el mercado nacfonal con poca o ninguna competencia"565 . Este proyecto~ según
adelantamos, fue apoyado desde Estados Unidos por el Presidente Kennedy a través de la
«Alianza para el Progreso»566•

El crecimiento económico, social y cultural le hubiese permitido a Latinoamérica entrar en


una economía activa y desarrollada. Pero esta dinámica histórica cambiaría dramátícamente
de rumbo con el trágico asesinato del presidente Kennedy; luego de su muerte, su sucesor
Lyndon Johnson, dio prioridad a la lucha contra el comunismo y el rol de militares como
custodios del orden intemo latinoamericano, truncando el proyecto íntegracionista y de
apoyo a Latinoamérica y sustituyéndolo por las directrices que imponía Ia Doctrina de la
Seguridad Nacional

Pero el fracaso más importante de la Alianza fu.e político. porque si bien en lo formal
Estados Unidos apoyaba a tas democracias continentales; al momento del estallido de los
golpes de estado, su posicíón se tornó ambigua para finalmente desembocar en un apoyo
directo a las dfotaduras militares. Esta estrategia implicaba una doble agenda: por un lado
Estados Unidos promovió la intemaciona1ización de las Fuer?..as militares interventoras~ y

SólKLEIN, Naomi, La Doctrina del Shock, El auge del capitalismo del desastre, óp. cit., págs, 86-87,
564
"Convertido en una especte de dogma para América Latina. el pensamiento cepaliano propiciaba un
desarrollo económico promovido por el Estado, el cual intervenia abiertamente en la economía impulsando el
desarrollo industrial a través de una política de sustítución de importaciones bajo proteeción -arancelaria'',
Ibídem, pág. 63; Vid. IBÁÑEZ OJEDA, Pedro y LÜDERS, Rolf, Hacia una moder,¡a economía de merrodo:
die= ai'ios de po!i!ica econó-míca. 1971-1983. Valparaiso: Escuela de Neg-0cios de Valparaíso, Fundación
Adolfo Ibáflez, 1984, pág. l l.
' 4' CRAIG, Pau! y LaFoilete. Karen, La Revolución Capitalista en Latln<wmérica, Oxford Universíty Press,
trad. Adriana Arrieta Munguía, México D.F., 1999, pág. 112,
566
Esta Alianza implicaba que Jos países latinoamericanos debían desarrollarse a partir de su propio !!$fuerzo,
<¡ue sin embargo serian apoyados por Estados Unidos, a través de inversiones y técnicas para la aplicación de
dichos objetivos. Fueron aproximadamente 20 mil millones de dólares. durante una década,

178
179

por el otro (en lo bilateral), se dedicó a concretar el denominado recuso de intervención


(principio cardinal de la DSN). Estados Unidos encontró en América Latina un clima
sociopolítico propicio para jus tificar su acción militar tras la amenazante influencia cubana
que diseminaba exitosamente su ideología anticapitalista. A ello se sumó una suerte de
desgaste de las posturas desarrollistas que pusieron a los estados en crisis estructurales;
mismas que se vieron acrecentadas por las asonadas golpistas que comenzaron a englobar
al Cono Sur.

Esta situación dio margen para que se ensayasen, por los países de la región, otras
pos ibilidades más drásticas que aquellas propuestas por la CEPAL; en el caso nuestro, se
abrió la compuerta para una radicalización del proyecto socialista, mediante la llegada de la
Unidad Popular al Poder.

" La orientación definitoria de la política económica queda resumida en el ya bien conocido pasaje
del Programa Básico de la UP, donde se dice que, «Las fuerzas populares unidas buscan como
objetivo central de su política reemplazar la actual estructura económica, terminando con el poder
del capital monopolista nacional y extranjero y del latifundio, para iniciar la construcción de
socialismo» [... ] «no se trata solamente de realizar las refomrns estructurales necesarias para
modificar las condiciones de funcionamiento de la economía y la sociedad sino de transformar
cuantitativamente su naturaleza. No se trata de resolver la situación al interior de los límites del
sistema, sino de sustituir el sistema"567 •

Las radicales propuestas anticapitalistas de la UP generaron repulsa en las elites financieras


trasnacionales con intereses importantes en la región y estos no se quedarían impávidos a
observar los acontecimientos, habiendo tanto en juego. Ya habían vencido a la UP mediante
un potente apoyo a la candidatura de Eduardo Frei Montalva, proporcionándole ingentes
recursos (no serían los únicos agentes extranjeros que apoyarían de esta forma al PDC).
Pero esta no era su única preocupación; también les inquietaba a estas elites el (excesivo)
desarrollo del tercer mundo casi en la misma medida que les alarmaba la posibilidad de que
el continente cayera en manos del comunismo. Como una fonna de intervenir más
eficazmente en la región se imponen el objetivo de s ituar al Cono sur en la lógica binaria de
la gue1Ta fria. Su olfato les indicaba que el nacionalismo del tercer mundo podría
convertirse en un primer paso para que la región abrazara la causa marxista y urgía ponerle
fin prontamente a este intento.

567
RAMOS, Sergio, Chile: ¿una economía de transición?. CESO-PLA, Santiago, 1972, pág. 169.

179
180

La tarea de erradícar el desarrollismo de Latinoamérica no resultaria tarea sencHla pues se


requería una intervención mayor (personal), para obtener resultados satisfactorios. En tomo
a este delicado tema discutieron en 1953 en Santiago de Chile, Albion Patterson director de
la administración para la Cooperación Internacional en Chile (futura USAID) y Theodorc
W, Schultz, presidente del Departamento de &onomia de la Universidad de Chicago; ellos
concluyen que lo más conveniente era ínfluir en la educación; la fonnación de los hombres
les parecía nefasta, particularmente en las universidades. La fórmula que ingeniaron fue que
Hel gobierno estadounidense pagarla para enviar a estudiantes chilenos a aprender economía
en la que prácticamente todo el mundo reconocía que era el lugar más rabiosamente anti
<<rosa>; del mundo: La universidad de Chicago. Schultz y sus colegas en ta universidad
también recibirían dinero para viajar a Santiago, investigar la economías chilena y formar
estudiantes y profesores en los fundamentos de la Escuela de Chicago"568 ,

Fue Nixon -afinna KLEIN~ quien les darla a los Chicago Boys y a sus profesores algo con
lo que siempre habían soñado: una oportunidad de demostrar que su utopía capitalista era
más que la teoría de un taller académico de un sótano, una oportunidad para rehacer un país
desde cero569 . La democracia había sido poco hospitalaria con los Chicago Boys en Chi1e,
la dictadura se demostraría mucho más acogedora.

Cuando se elige a Allende, Nlxon lanza su famosa orden a Richard Helrns., Director de la
ClA de que «hiciera chillar a la economía». A ellos se sumaron las empresas trasnacíonales
estadounidenses: la [TT (Jnternational Telephone and Telegraph Company) que poseía el
70% de la compañía telef6nica de Chile; Purina, Bank ofAmerica y P/izer Chemical entre
otras. La idea era provocar un colapso económioo570• Luego de tres años del gobierno de la
UP, y atendidas las circunstancias internas y externas que conspiraron en contra de la
economía del país; se logró et objetivo deseado por Ios bandos en pugna: la economía
quedó hecha un desastre,

KLEIN, Naomi, La Doctrina del Shock, El auge del capitalismo del desastre, óp,, Cit., págs. 91-92 .
1'4$

.¼*"Además de haber sido América Latina w10 de los grandes escenarios de experimentación de la doctrina
neoliberal, fue testigo de la primer experiencia neolíberal en el mundo hecha en fonna sistemática. Ello
sucedió en Chile durante la díctadura de Pinochet .. .'\ :; 6q GARRETON, Manuel Antonio, NeQiiberalísmo
Corref!iM y Progresismo limitado, Los Gobiernos de la Concerlacilm en Chile, 1990-2{}!0, Editorial Arcis-
Clacso-Prospal, Santiago de Chile, 2012, págs, 71,
m KLEIN, Naomi, La Doctrina del Shock, Bf auge del capitalismo del desastre, óp. cít,, págs. 96-97.
181

Pedro IBÁÑEZ hace un recuento detallado de las consecuencias de esta aventura:

'·Al momento de producirse el pronunciam iento militar, el país se encontraba con una economía
estancada (el PGB decreció durante 1973 en un 5,6 por ciento), con desatada inflación, un Estado
Hipertrofiado y desfinanciado (el fisco gastaba el 44,9 por c iento del PGB durante 1973 y el déficit
era equivalente a l 24, 7 por ciento de ese Producto), y con un comercio internacional muy reducido.
Las fijaciones de precios y otros controles sobre bienes y servicios hacían florecer racionamientos,
mercado negro, acaparamientos y colas. Se había producido en la practica el colapso económico
total" 571 .

Atendido este estado de cosas resultaba evidente que las nuevas autoridades no podían
dejar pasar demasiado tiempo para tomar importantes decisiones en este campo; y que las
mismas debían ser adecuadas y completas.

14. La Decisión política

Ha sido motivo de especulación si las autoridades militares venían ex profeso con la idea de
imponer, por sugerencia de los Estados Unidos, una agenda política tendiente a la apertura
de fronteras económicas, acorde con las ideas neoliberales de la Universidad de Chicago.
Estimamos que ello no ocurrió de esa manera; las propuestas liberales fueron insta ladas
(materialmente) después del golpe militar. De cualquier forma el imperativo del gobiemo
militar era hacerse cargo de la situación de precariedad económ ica en la que estaba sumida
la economía del país en septiembre de 1973.

¿Qué hacer en este escenario?, debió ser la pregunta dirigida hacia las nuevas autoridades
económicas; y las soluciones requeridas (al igual que en el ámbito político) debían ser
rápidas, eficientes y radicales. Estos remedios, atendido el delicado estado del paciente en
aquella hora, no podían centrarse únicamente en el plano macroeconómico; debía abordarse
el problema de una perspectiva más global; debían tenerse en cuenta las (denominadas por
572 573
Barre ), estructuras de encuadramiento; especialmente las «Estructuras Mentales» ;

dado que todo desarrollo supone preocupación por estas conexiones.

571
IBAÑEZ O., Pedro et al, Hacia Una Moderna economía de Mercado, óp. cit., pág. 16.
572
BARRE, Raymond, El Desarrollo Económico, 4' Edic ión, Fondo de C ultura Económica, México. D.F.,
1968, pág. 49.
573
"Entiendo por estructuras mentales o «herramientas mentales» (en el sentido que ha utilizado el término
Lucien Febvre), el conjunto de conceptos, creencias, ideologías y representaciones que se producen en una
sociedad dada", lbidem, pág. 55.

18 1
--- - - - - - - - - - - ----------

182

En el campo económico se forzarla una revolucionaria transfonnación en una sociedad


reacia a cambios bruscos~ estábamos dotados de una suerte de mentalidad isleña que nos
impedía ver con una perspectiva más amplia ]os fenómenos que ocurrían más allá de
nuestras fronteras. Contábamos con una institucionaHdad dañ.ada que funcionaba bajo una
lógica político-económica patriarcal Estábamos muy lejos de lo que se requería para lograr
el desarroUo económico deseado. El análisis que se hacia de 1a economía chilena desde el
extranjero era 1 también, bastante negativo y las propuestas que se presentaban para reparar
este descalabro, implicaban intervenciones de gran envergadura. La economía era un sector
que requeria atención urgente y experta. Esta vendria desde Chicago,

"El neolibera1ismo chileno supone dos condiciones para su implantación, Por un lado la abolicíón
de la democracia; la eliminación de actores socia.les y políticos y espacios y mecanismo de
deliberación y ~ciones que lo contradijeran, es decir, un detérminado modelo político. El golpe
Militar de 1973 (que derrocó al gobierno de Salvador Allende y la Unidad Popular con su proyecto
de «vía chilena al socialismo;>) y sus secuelas de represión e instalación de una de 1as dictaduras
más cruentas e la historia latinoamericana, proveyeron esta condición. Por otro 1a conformación de
un núcleo hegemónico en fa conducdón del aparato del Estado que le diera al poder mífü:ar un
proyecto del que carecía [ ... ] esta segunda condición fue provista por la alianza entre el liderazgo
personalizado de Pinochet [, ,.] y el grupo de economistas denominado los Chicago Boys., adictos. a
la Escuela de Milton Friedman ... ". 574

Ya desde la década de los cincuentas una serie de peones habían sido moviJizados en este
juego de instalar posibilidades distintas del desarrol1ismo qne imperaba en aquella época de
Latinoamérica575 , en primer lugar mediante la denominada Misión K/ein- Saks (patrocinada
por El Mercurio}. pionera en la materia y luego en los años cíncuenta, mediante el citado
programa de intercambio propuesto por la Universidad de Chicago y acogido por una
alicaída Escuela de Economía y Administración de la Universidad Católica de Chíle st6•

574
GARRETON, Manuel Antonio, Neoliheralismo Corregido y Progresismo Limitado, los Gobiernos de {a
ConcertacWn en Chile, !99{}-2010, Editorial Ards-C\acso-Prospal. Santiago de Chile, 2012, págs, 72-73,
F.> "Harry Trumao[ ... ] en el mensaje al Congreso con el que en 1949 inauguró su segundo rnanato, anunció
un programa [ ... ] (para) ayudar a las personas de áreas económicamente subdesarrolladas a elevar su nivel de
vida[ .. ,] Kennedy (creó) la Agency j()r lmernational Developm.mt (AJ.O.) cuya finalidad seria "'la ayuda
ex:terior de los Estados Unidos ha tenido siempre el dohk propósito de apoyar J05 intereses de la poli.tlca
exterior americana, expandiendo la democracia y el libre mercado y al mismo tiempo, mejorar la vida de !os
ciudadanos de loo países en desarrollo", ARANCIBlA C., Patria y Balart P. Francísco, Sergio de Castro, El
arquire-cto del modelo económico chileno, Libertad y Desarrollo, Santiago de Chile 2007, pág. 57.
576
Amold C. Harberger llegó a Chile el 1° de Julio de 1955-,junto a otros tres profesores de la U. De Chkago.
encabezados por Theodore W, Schultz. '"Venlan a estudiar la factibilidad de iniciar Un programa de
cooperación entre ambas universídades para mejorar el nivel de los estudios y de la investigación en
economía en nuestra Escuela de Economía y Administración. Parecia tm milagro pues nuestra escuela era de

182
183

Dicha casa de estudios sería el centro de este proceso que deseaba imponer las bases de un
nuevo modelo económico.

Estas ideas tendría la posibilidad de entrar en acción en una fom1a distinta de la imaginada
en un comienzo, al producirse el golpe de estado en el año 1973. Se sabe ya que la batuta
en materia económica dentro del gobierno militar la llevó la Armada, y no parece ahora un
despropósito pensar que el interés de esta última en la materia fue estimulado por una
agrupación carlista que se había fundado en Valparaíso, llamada la Cofradía Náutica del
Pacifico Sur577, creada en el año 1967 por Agustín Edwards Eastman, (dueño del diario El
Mercurio) y Roberto Kell/ 78 •

En el año 1970 el empresario periodístico se autoexilia en EEUU. En dicho lugar Edwards


se encarga de realizar una importante labor conspirativa en contra del gobierno de Salvador
Allende579. Su salida fuerza la reestructuración de la mencionada institución porteña. En su
lugar como líder de la Cofradía queda el Almirante José Toribio Merino Castro, oficial de
larga tradición familiar en la Marina y un reconocido antimarxista; se dice también,
miembro del Opus Dei.

Varios de los colaboradores del gobierno militar tenían hondas raíces en la Armada como
Hemán Cubillos580 quién sería canciller de Pinochet y especialmente Roberto Kelly quien
se encarga junto con Merino de construir los nexos entre la Armada y su postura golpista y
el resto de las fuerzas armadas581 . El marino retirado ocupará una posición relevante en la
nueva estructura de poder y en la construcción de la institucionalidad económica. Es
precisamente Kelly y luego Guzmán quienes promueven la acción de los Economistas de la
Escuela de Chicago en la construcción del nuevo sistema económico. Estos economistas

bajísima calidad en lo que a Economía se refería", DE CASTRO, Sergio, (prologo), la Escuela de Chicago,
Francisco Rosende (Editor), Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 2007, pág. 13.
577
Vid, ARANCIBIA C. Patricia y Balart P. Francisco. Sergio de Castro, óp. cit., pág. 155.
578
De un encuentro entre Kelly y Merino habrá surgido la ideas de planear un programa alternativo al
gobierno de Allende " Botar a Allende no cuesta nada [... ] no tenemos ningún proyecto alternativo que
podríamos utilizar para salvar al país", ibídem, pág. 154. Cfr. ARANCIBIA C. Patricia, Conversando con
Roberto Kelly V. , recuerdos de una vida, Editorial Biblioteca Americana, págs. 117 y 118.
579
Se le considera parte importante de la Operación Sinsonte (Mockingbird) de acuerdo al Comité Church.
580
A esas alturas presidente de la Editorial Lord Cochrane pero en el hecho estaba a cargo de todas las
empresas del Grupo Edwards.
581
Cfr. ARANC IBlA, Patricia, Conversando con Robeno Kelly V., recuerdos de 1111a 1·ida, Editorial
Biblioteca Americana, págs. 142 a 154.

183
184

inician su intervención en materia económica con un texto que en sus inicios tenía la
pretensión de ser una propuesta de la candidatura presidencial de Alessandri: «El
Ladrillo» 582 • El Ladrillo tiene como origen lejano. la propuesta en materia económica del
programa de gobierno de don Jorge Alessandri Rodriguez de 1970583• El mismo es luego
retomado y perfeccionado por profesionales ligados al Grupo Edwards, y en el cual
participaron una serie de especialistas en la materia 584, la mayoría de ellos formados en la
Universidad de Chicago585 • Su principal cabecilla era Sergio de Castro 586 , uno de los
primeros becarios de la Universidad de Chicago y quien llega post-titulado a hacerse cargo
de la Escuela de Economía de la UC. De Castro durante el Gobierno Militar, abrió la
economía al comercio exterior y desreguló la banc~ entre otras labores importantes. desde
su puesto de Ministro de Hacienda,

Algunos criticos como Pilar VERGARA. afirman que las políticas económicas del
gobierno militar -en un principio~ carecían de una estrategia única5s.7• lo que era ajustado a
la realidad. No fue fácil instalar la ídea de liberalizar la economía. dado que al interior del
propio gobierno militar existía resistencias importantes, especialmente en el Ejercito.
estatista en sus concepciones económicas; pero no son correctas estas críticas cuando

su Disponible en la red en: cepchile,cildms/lan¡L 1/cat_794_pag_ l .html


ru Harberger recuerda en estos términos el suceso: "Alessandri reunió a un grupo de economístas para
preparar su programa, y yo los ayudé en sus trabajos. La mayoría de ellos vinieron de Chicago, aunque
posiblemente la tereéra parte provenía de otras imiversidades, Eso sí. todos eran amigos del mercado libre y
de la buena economia. El programa que elaboraron para Alessandri fue tachado rle demasiado radical y
demasiado liberal por los políticos de su entomo, lo que provocó que Atessandri no lo aceptara·•.
HARSERGER. Hamold S., «La Influencia de Friedman y de la Escuela de Chkago en la Economla de Chíie»
en Mi/ton Frietlman 1111 Economista liberal, AZNAR, José M. Et alii, Faes, Madrid, 2008, pág. 37.
584
"A poco andar quedó en evidencia que estos planteamientos chocaban a quienes tanto en el campo politico
como empresarial asesoraban y ap0yaban a Alessandri [ ... l deseaban la mantención del sistema
socioeconómico imperante, aunque inc<>tporándole algunos cambios menores [ ... ] Lo peor de todo, era que el
propio A1essandri era contrario a nuestras ideas y eso nos parecía trágico porque el programa era para él",
ARANCISIA C., Patria y Balart P. Francisco, Sergio de Castre, El arquitecto del modelo ec<>n6mico chileno,
Í'!¡• ciL, pág. 1)4.1)7.
s 5 "Los economistas nombrados füeron: Álvaro Bardón, Andrés Sanfuentes, José Luis Zabala y Juan Villarzú
(todos demócrata cristianos en ese entonces con estudios de postgrado en la U. de Chicago}; Pablo Barahona
y Sergio Undurraga (en esa época ambos del Partido Nacional, el primero con estúdios de posgrado en la U.
de Chicago y el ,;egundo egresado de la U. Católica) y Sergio de Castro. Eru.ilio Sanfuentes, 'Manuel Cruzat y
Juan Braun (independientes) y, salvo el primero. estrechamente vinculados a grupos empresariales. Los dos
primeros e5tudiaron en la (;~iversidad de Chicago y el Ultimo en la Universidad de Harvard; Cruzat estudio en
ambas universidades'\ IBANEZ O., Pedro. Hacia Una moderna Economfa de Merct1do, óp., cit., pág. 20.
su. ''Sergio de Castro ínici:o el pnx::eso de privatización en Chile. Era el líder lnte!C1;tual de los "Muchachos de
Chfoago", la figura centr~l del equipo de economistas de Pinochet", CRAlG, Paul y LaFotlete. Karen, La
Revclución Capitalista en Latinoamérica. óp. cit., pág. 37.
m VERGARA. Pilar, Aug-t; y Calda del Neoliberalismo en Chile, Ftacso, Santiago de Chile, 1985, pág. 33.

184
185

afirman que <-<solo estaban ciaras ciertas orientaciones generales del proyecto general de
largo p)azon588; ello porque el equipo económico contaba con un claro programa contenido
en «El Ladrillon, lo que implicaba que no se trataba solo de ideas generales sino ideas muy
concretas y determinadas. Al res~to afirma Hernán BÜCHI, principal artífice de la última
etapa del modelo económico del gobierno militar: "lo que se ha conocido como el milagro
económico chileno no fue un milagro. Fue un programa',589.

Con todo1 resultaba muy claro, ya en los inicios de los setent~ que Latinoamérica
enfrentaba una grave crisis en la phmeación. Las esperanzas inmoderadas puestas en esta
vía se habían desmoronado; no existía simetría entre el crecimiento de la población y las
soluciones que proponían los diversos proyectos económicos. EHo implicó que los
estándares de vida se estancaran. Sí sumamos a ello~ la superlativa ideologízación de )a
sociedad de la época (no solo en nuestro país}. resulta claro que se estaba ante un barril de
pólvora que cualquier desquiciado podría encender.

El estado de ruina en que quedó la economía y el contexto mismo de una dictadura


partku)annente represiva.. facilitó la instalación de un proyecto fundacional sin mayores
inconvenientes; ya se había concretado la demolición del antiguo sistema. En breve plazo
se logró estabiHzar la economía, equilibrar la balanza de pagos y solucionar el
desabastecimiento; ello fue posible (también) gracias a créditos externos especialmente de
Brasil 590 , antiguo aliado de Chile; y sobre todo se procedió a cambiar radicalmente el tema
de la fijación de precios y de protección tarifaria de la economía. La relevante influencia de

mlbídem.
m- BUCHf, Hernán, L., Transformación Económica de Chile, el modelo del progreso, El Mercurio Agul!ar.
segunda edición, mayo 2008, pág. 49. "En 1%8 un grupo de ellos (Chícago Boys) ftmdo el CESEC y desde
alli contribuyó a la elaboración del programa de gobierno de J. Aiessandri en !970. Posteriormente, durante el
gobierno de S. Allende, a petición de algunos oficiales de la Marina y de dirigentes empresariales del. sector
privado prepararon un documento de cerca de 300 páginas: oon el programa económico para el gobierno
alternativo de sustitución"; Cfr. VER.GARA, Pitar, ibidem, pág., 56.
590
El almirante Merino relata en sus memorias que el día l3 de septiembre había e-tt00ntrado en las bóvedas
del Banco Central "'un millón dfJscientos mil dólares, la mayor parte en billetes ,;h1oos ( ... ] llegó .-11 Banco el
embajador del Brasil, Antonio de Cámár:á Canto, buen amigo mío [,.,J inmediatamente le dije: Embajador,
necesitamos con extrema urgerida un préstamo de U$ 200.000.000 para iniciar nuestra gestión de gobierno
[ ... ] en media hora tuvimos respuesta [ ... ] Estos fueron los primeros recursos con que oontó el gobierno de la
Junta, Al mismo tiempo. Brasil envió un buque petrolero para el urgente abastecimiento de combustible para
el pais", MERINO CASTRO, José Toribio, Bitácora de un almirante (memorias), Editorial Andrés B~Uo,
Santiago de Chile, 1998, pág. 2S3. (cursiva en el original;.

185
186

Brasil, importante referente de los regímenes autoritarios en la región; se verá con mayor
detalle al analizar el autoritarismo.

Un aspecto importante como venimos diciendo, fue la fonna en que se implementó este
nuevo modelo económico. que Kleín sistematiza en la denominación «Shock>~ y que se
refiere a la forma forzada y en muchos aspectos brutal en que el sistema neoliberal se
impuso en esta parte del mundo~ como antes en índonesía y Honduras; posteriormente en
casi todos los países occidentales (con diferentes matices en cada caso}; "Sin ninguna
corrección desde su implantación en 1975 con el .:<tratamiento de shock)}, !a versión
dogmática del modelo funcionó hasta 1982 como un tipo de «neoliberaJísmo puro}) ,.s9 i _

15. Los motivos

En Chile a pesar de que los milítares levantaron la explicación ideológica de estar en una
guerra (de conformidad a los postulados de la DSN), to cierto es que la resistencia duró
medio día; no obstante ello, se empezó a ínstaJar una espiral de violencia sistemática cuyo
objetivo era lograr "que los chilenos vivieran completamente aterrorizad~ como había
pasado con la población de Indonesia'..s92 afirma KLElN. Esta instancia fue aprovec:hada
por Jos Chicago Boys para imponer sus polfücas. El Ladrillo seria la biblia de las
transformaciones neoliberales de la primer época del gobierno dictatorial; las medidas que
se proponen en este documento "se parece asombrosamente a las que hace Milton Friedman
en Capitalismo y Libertad: privatización. desreguladón y recorte de gasto social; la
santísima trinidad del libre mercado [ ... ] En los años siguientes Jas políticas descrit.as en
<<El Ladrillo» se impondrían en docenas de otros países bajo la coartada de wta amplia
gama de crisis. Pero Chile fue ta génesis de la contrarrevolución, una génesis de terror''593,
tennina señalando.

Pecaríamos de parcialidad si endosáramos al temor represivo toda la rcsponsabfüdad en la


aceptación del nuevo modelo. Ello sería desconocer un largo historial republicano. Estos
cambios fueron at'eptados voluntariamente por muchos; comportamiento que se mantuvo

m GARRETON, Manuel Antonio, Necliberttlismo CQrregWo y Progresismo Limitado, Los Gobiernos de la


ConcerttrciOn en Chile, !990-2010, Editorial Arcls-Clacso.Prospal, Santiago de Chile. 2012, págs. 72,
~ KLEIN, Naomi, La Doctrina del Shock, El auge del capiJalisma del desastre, óp, cit,. pags. l l l-112
1

:mlbidem.

186
187

luego en democracia. No podemos dejar en el tintero la función de regulación u orientación


social que tiene el Derecho594. Concluida la dictadura institucional, muchas restricciones e
imposiciones normativas también se han aceptado mansamente, aun cuando muchos
pudieran estar en desacuerdo con ellas; porque efectivamente atropellaban abiertamente las
libertades individuales o profundas convicciones personales.

Es posible refutar la afirmación de que formaba parte del proceso de instalación del modelo
neoliberal, el turbio expediente de utilizar la violencia y el terror. Al respecto Alain
ROUQUIÉ, para nada sospechoso de serafin a las ideas de la dictadura, señala:

"La hipótesis-conspiración, según la cual el ejército ch ileno habría sido condicionado por Estados
Unidos para la defensa del liberalismo económico y el capitalismo multinacional, no resulta
convincente. En realidad, Estados Unidos no exigía tanto en 1973, pero los generales facciosos
decidieron aplicar una política inversa a las de sus adversarios en materia económica, para justificar
su poder y responder a las expectativas de sus aliados civiles. Así como golpearon fuerte en el
terreno de la represión política, aplicaron una política de shock en materia económica" 595 .

Lo que sí es indiscutible es que dichos cambios se facilitaron por este escenario represivo.
Los econom istas del régimen aprovecharon la s ituación política de dictadura y el desgaste
del sistema anterior. Si bien parece correcto estimar que las fuentes doctrinarias y técnicas
del sistema económico implementado por el Gobierno Militar, no emanaron exclusivamente
de la Escuela de Chicago; debemos reconocer que la radical propuesta norteamericana
sirvió para dar un rumbo definitivo a la nueva economía, es decir, marcó un norte claro y
rotundamente contrapuesto con lo que se venía haciendo hasta ese entonces en Chile en
materia económica. Nos parece correcta la evaluación que hace GARRETON en cuanto a
que e l. neoliberalismo, "Aquí cumplió con la doble tarea de revancha y desarticulación de la
sociedad precedente y de cons truir la base del proyecto fundacional del régimen en sus
aspectos económicos, sociales, culturales y también políticos"596 .

59
~ " Esta función deriva directamente del carácter persuasivo de las normas jurídicas, las cuales tratan de
influir, condicionar y persuadir a los miembros de un g rupo social para que orienten sus comportamientos en
el sentido propuesto por los esquemas o modelo normativos de un sistema jurídico", ARNA UD, André- Jean
y Fariñas Dulce, María José, Sistemas Jurídicos: Elementos para 1111 análisis sociológico, Universidad Carlos
111 de Madrid, Boletín Oficial del Estado, Madrid, 1996, pág. 135.
595
ROUQU IÉ, Alain, El Estado Militar en América latina, Emecé editores, trad. Daniel Zadunaisky, Buenos
Aires, 1984, pág. 293.
596 596
GARRETON, Manuel Antonio, Neoliberalismo Corregido y Progresismo limiwdo, Lus Guúiemos de
la Concertación en Chile. 1990-2010, óp., cit.. pág. 17.

187
!88

El liberalismo económico tuvo un incipiente ingreso en Chile en Jos años cincuenta y se


produce [sin perjuicio de lo que se dirá respecto de la Misión Kleín-Saks597J merced de un
convenio celebrado entre el Departamento de Economía de la Universidad Católica de
Chile y la Facultad de economía de la Universidad de Chicago. Suele citarse por fuentes
conservadoras como inicio de esta idea a un hecho anecdótico; habría sido rnonsefior
Alfredo Silva Santiago'" quien le habria propuesto a Julio Charuí a la sazón decano de la
Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Católica (y con ídeas más afines a la
Democracia Cristiana que con el liberalismo económico) que hiciera los contactos con el
país del norte. Según una confidencia que es relatada por Hermógenes PÉREZ DE ARCE,
el dialogo habría discwrido en la siguiente forma.

"Mire, Julio, yo lo único que se de Economía es que el país más rico del mundo se llama Estados
Unidos y resulta que aquí, donde somos pobres. los únicos que hablan de estos temas son gente que
no sabe nada de Estados Unidos y predican todo lo contrario de lo que allí se hace. Yo quiero que
usted se vincule con ese país y que aprendamos en Chile lo que ellos enseñan',:;w_

Este convenio entre otras cosas implicaba que los alumnos más destacados de la carrera de
economía de la Universidad Católica y algunos de 1a Universidad de Chile viajaran a los
Estados Unidos a realizar sus maestrías y doctorados en economía. En estricto rigor se le
ofreció primero a ta Universidad de Chite600 ~ro el mismo fue rechazado por esta y en
cambio aceptado por fa Universidad Católica de Chile, que pasaba por un mal momento
académico y languidecía en esta importante área de formación 601 •

En Chkago imparten enseñanza una serie de influyentes economistas (muchos de eHos


Premios Nobel) como Milton Friedman, Amold Harberger y Theodore Schultz, entre otros.
También ejerce cardinal influencia en este centro de estudios, otro importante pensador:

m Vid,, infra pág. 229.


m Sucesor de monseiior Casanueva en la Vicccandllería de dicha casa de estudios.
9
"' ARANCIBIA, Patricia y Balart. Francisco, Sergio de Castro, El arquitecto del modelo económico chile.no,
Libertad y Des.arrollo, Santiago de Ch:ile, 2007, pág. 57.
®"Dado que la Escuela de Economía de la Universidad de Chile era la mejor del pais ffheodore W. Schultz,
Decano del departamento de Economfo de la Universidad de Chicagó), ofreció esa oportunidad a su director,
Luis Escobar Cerda, quien dilató su respuesta. El asegura que no aceptó el convenio porque le pareció
Inconveniente quedar atado, con caráeter de exclusividad, a un solo centro de enseñanza norteamericano,
máxime tratándose de Chicago., que en su opinión (<Constituye una verdadera escuela de pensamiento muy
determinadm,", ARANCJBIA, Patricia y Balart, Francisco, Sergio de Castró, El arquitecto del modelo
económico chileno, Libertad y Desarrollo, Santiago de Chile, 2007, ~ . S7~58.
601
Vid. ARANCIBIA. Patricia y Salart, Francisco, Serglo de Castro, El arquilecto del modelo ecolWmico
chileno. Libertad y Desarrollo, Santiago dé Chile, 2007, págs, 48 a 55.

188
189

Friedrich A. von Hayek, cuyo trabajo ejercerá una influencia doble en nuestro sistema (en
lo económ ico y lo político).

Una vez graduados e instalados en la docencia universitaria de la Escuela de Economía de


la Universidad Católica, estos economistas pasan a ocupar, luego de algunas vicisitudes,
importantes, cargos dentro del equipo económico del Régimen Militar a partir de 1973.
Muchos entienden, a mi parecer correctamente, que la propuesta neoliberal norteamericana
excede en varias de sus áreas más emblemáticas, el ser una propuesta exclusivamente
económica. Según estas versiones se escondía toda una estrategia impulsada por las grandes
602
multinacionales que por naturaleza ansiaban ingresar a nuevos mercados sin trabas . Es
posible identificar profundas raíces de tipo ideológico/doctrinales respecto de sus
pretensiones y metas603 . Las propuestas de Friedman y Hayek fueron, sin duda alguna, la
de mayor peso dentro de las autoridades y agentes encargados de fijar la institucionalidad
económica en el Régimen Militar (aunque no solo en esta materia); no faltan quienes han
denominado a la Constitución del 80, La Constin1ción de la libertad, como un homenaje al
famoso libro del maestro austriaco («Conslitution of the Liberty»). Pero el peso específico
en la determinación del modelo económico parece tener más acento en la ideas de
Friedman, "La política económica del régimen militar, si bien fue cercana a la inspiración
filosófica de Hayek, fue más un laboratorio bajo la influencia de Mi lton Friedman y la
Escuela de Chicago"6º-1_

Los neoliberales chilenos, no siempre se mostraron acordes con la ortodoxia del mode lo de
Chicago; especialmente en lo referido a la moral social. En ellos "prima una interpretación
conservadora de los valores católicos, y en el terreno de los principios constin1cionales y
políticos, donde se defiende la primacía del bien común y una sociedad doctrinariamente
6 5
definida que proscribe ciertas ideas políticas" º.

602
KLEIN, Naomi, La Doctrina del Shock. El auge del capitalismo del desastre. óp. cit.. pág. 89.
603
Pero en realidad los «Chicago Boys» no se detuvieron sólo en un conjunto de propuestas económicas sino
que '"articularon un discurso comprehensivo del todo social: el discurso neoliberal'', CORREA, Sofía ( 1990),
Algunos amecedemes históricos del proyecto neo/ibera! en Chile (1955-1958), Opciones 6 pags. l 06- 146.
604
GARRETON, Manuel Antonio, Neoliberalismo Corregido y Progresismo Limitado, los Gobiernos de la
Concertación en Chile, /990-2010. óp. cit., pág. 71.
605
RUIZ SCHNEIDER, Carlos, «Del corporativismo al Neoliberalismo, el conservadurismo católico en
Chile» en COLOM, Francisco y RI VERO Ángel [Eds.], El altar y el trono, ensayos sobre el catolicismo

L89
190

Tampoco se puede desconocer que la relación histórica entre capitalismo y democracia ha


sido compleja: FRIEDMAN es defensor de la idea de que la libertad politica solo puede
alcanzarse dentro de un marco de relaciones capitalistas; y reconoce además que el
capitalismo, en sí mismo, no es una garantía de libertad, desnudamente considerado, '~es
claramente posible tener arreglos económicos que sean fundamentalmente capitalistas y
arreglos políticos que no sean Hbres•.606 , El argumento central del liberalismo político es
que la separación de los ámbitos crea las condiciones esenciales para la libertad política
debido a que el Estado no puede imponer su voluntad mediante sanciones económicas, tales
como las de denegar trabajo a los disidentes políticos. "La propiedad privada puede ser
también una institución inherentemente de explotación, pero también es, en potencia, una
institución protectora"6º7,

Debemos puntualizar que, contrariamente a lo que pudiera pensarse. no fue univoca la


percepción de haberse emprendido el camino correcto al abrir los mercados y dejar que se
desplegara la teoría neoHheral; ello por diversas razones. La más importante está en las
enraizadas convicciones castrenses. más liadas a sectores tradicionales y a la misma Iglesia
Católica; estos no veían con buenos ojos las doctrinas libera1es y les resultaba sospechosa
una propuesta que no había sído ensayada antes en alguna economía nacional.

Para tomar la decisión del camino a seguir, existían en estricto rigor, tres corrientes que
mantenían fuerte influencia en el gobierno militar, En primer lugar las corrientes ligadas a
los militares y con tinte nacionalista denominados «duros,> que eran bastante conservadores
en lo económico (y proteccionistas también) y deseaban perpetuar el régimen militar sin
punto de tenníno; por otro lado estaban los gremíaJistas, con ideas corporativas, la mayoría
de ellos abogados, liderados por Jaime Guzmán y finalmente los neoliberales o Chicago
Boys que eran economistas formados en los Estados Unidos quienes ansiaban imponer sus
postulados y doctrinas en la nueva etapa que se abría con la dictadt1ra militar.

político iberoamericano. óp,. cit., pag. 123; Vid CRISil, Remuo, EJ Pensamiento Politico de Jaime Guzmán.
~· cit, pág. 167 "·
6
FRlEDMAN, Miltoo, Capitalism andfreedom, Th.:: University of(,"hicago Press, Chicago, 1982 (1962)
í!/1"' 10.
1 HELBRONER RQbert L. Naturaleza y lógica del capiN1lismo, Siglo XXI Editores S.A. de C.V. México,
1989, pág, I IO.

190
191

Como afinnan CRAIG y LAFOLLETE "Chile empezó sus reforma integrales una década
antes (que México) y fue mucho más allá, estableciéndose como modelo mundial. No solo
los reformadores chilenos crearon sistema de un Banco Central independiente, sino que
6 8
audazmente privatizaron el Seguro Social y el Sistema de salud nacional" º.

Un análisis completo del sistema tiene que llevamos necesariamente a constatar que la
propuesta neoliberal no tiene un carácter excluyente en el nuevo sistema económico, sino
que representa la propuesta impulsora (la que marca la pauta); las demás concepciones,
aunque menores en influencia, han servido de paliativo, logrando un resultado más
moderado e integrado a una propuesta más consolidada socialmente: la Doctrina Social
Cristiana.

Esta última aporta los conceptos cardinales de subsidiariedad, bien común y derecho de
propiedad, considerado desde una perspectiva personalista. Por lo demás los resultados
económicos de principio de los ochenta son muy claros en indicar que era inviable sustentar
un sistema neoliberal sin arreglos prácticos y sensatos. Estos le darían un carácter bastante
hibrido a nuestro sistema económico.

"Sin ninguna corrección desde su implantación en 1975 con el «tratamiento de shock», la versión
más dogmática del modelo funcionó hasta 1982 como un tipo de «neoliberalismo puro)) [ ... ] el
segundo momento de refonnas estructurales (Ffrench-Davis 2003) fue el periodo de ajustes iniciado
tras la crisis de 1982. Se caracterizó por las sucesivas devaluaciones; la reintroducción de cierta
protección arancelaria, subsidio o reintegración de impuestos a exportadores; la regulación del
sistema financiero; la estabilización de la deuda privada; la renegociación de los vencimiento de los
609
créditos externos y la provisión de ayudas financieras masivas al sector privado" •

Al no estarse frente a autómatas, no era posible inferir a priori los efectos que esta nueva
forma de entender el sistema económico provocaría en la ciudadanía. Las circunstancias de
la época aportaban todavía más elementos de desconfianza y desasosiego a estas medidas
tomadas autoritariamente por el Gobierno Militar. En este contexto creemos posible aislar
dos fenómenos al menos; uno interno, que tiene que ver con (por darle una denominación
clásica) el alma de la sociedad en la cual se aplica un sistema político o económico y
además unas formas externas que son la consecuencia necesaria de esta existencia interna o

608
CRAIG, Paul y LaFollete, Karen, La Revolución Capitalista en Latinoamérica, óp. cit. pág. 28-29.
609
GARRETON, Manuel A., Neoliberalismo Corregido y Progresismo Limitado, óp. cit., pág. 72.

191
192

espiritual. Quizás si este espíritu del pueblo6w, sea menos asequible a la pesquisa que las
dinámicas socio-económicas exógenas, por su naturaleza insondable, pero el que no sea
fácilmente apreciable no quiere decir que no exísta. Este último aspee-to nos interesa
particularmente.

Es aquí precisamente donde se produjeron, a mi entender, los cambios más radicales en la


estructura socio-económica611 y no podía ser de otra fonna, si concediéramos que todo
cambio parte precisamente por los símbolos y las creencias. El escenario de una dictadura
feroz como la nuestra, condicionó la aceptacíón de una realidad que de otra manera no
habría podido implementarse. Aquí se hizo un trabajo que claramente perseguía un cambio
en la mentaJidades, un cambio de paradigma; un nuevo modelo epistemológico. Pero dadas
las circunstancias resultaba dificil (y la historia ha indicado que imposfüle), que este
cambio se pudiera imponer unilateralmente, heterónomamente. sin colaboración de la
ciudadanía. Esta tiene que creer, al menos, que es posible el cambio y luego colaborar con
la tarea de su construcción; sí nadie están de acuerdo o cree, nínguna conslrucción es
¡rosible.

Este aspecto es muy relevante~ puesto que marca una nueva fonna de entender al mundo,
que no solo se produjo al ínterior de nuestras fronteras, sino que además se proyectó en el
resto de la región y luego a nivel global. Se han hecho muchísimos estudios respecto de
esta cuestión~ que podríamos graficar como sociedad de consumo o gloOOUzación
económica~ solo podrlamos agregar que se trató de un punto de inflexión) uno que marcó el
inicio de una nueva época.

;,rn Esta denominación puede admitir una caracterización más empírica. p<>r supuesto; como la denominación
1,articulaciones necesarias:.) o ,dnlerrelaciones dinllmicas», pero hemos preferido por claridad la ya aludida.
1
f>I "Rompió la resignad.i decadencia que había hecho presa del espíritu del pais, despertando afanes de
renovación y alejándonos del aislamiento. el conformismo y la inercia que nos mantenía estancados",
lBA¡;;¡EZ O. Pedro, Hacia. una moderna Economía de Mercado, Universidad Federico Santa Maria, óp, cit .•
pág. 6,

192
193

Capítulo VII

LAS DOCTRINAS ECONÓMICAS

Como afirma HABERMAS, "la pretensión que acompaña a un orden político de ser
61 2
reconocido como correcto y justo no está desprovista de buenos argumentos" ; estos por
el contrario son muy necesarios sino indispensables para construir la convivencia social en
todo su amplio sentido; y las diferentes corrientes, en este caso las económicas, tienen
mucha importancia para asimilar la naturaleza de estos pensamientos y luego accionar en
consecuencia, en la dirección que indican estas lecturas. Es lo que Habermas denomina «El
discurso>>, que a diferencia de la acción comunicativa que se produce en la v ida cotidiana;
el Discurso "es esa fonna de comunicación alejada de los contextos de la experiencia y la
acción cuya estructura nos asegura: que la condición de validez de la afirmaciones,
recomendaciones o advertencias constituye el objeto exclusivo de la discusión; que los
participantes, temas y aportaciones no conocen otro limite que el que se refiere a la meta de
la comprobación de la va lidez en cuestión; que no se ejerce fuerza alguna salvo la de un
argumento mejor; y que se excluyen todo los motivos excepto el de la búsqueda
cooperativa de la verdad',6 13• El accionar correcto de las sociedades, según nos indica la
historia, obedece precisamente a muchas directrices doctrinarias y son escasos los ejemplos
donde ha sido exclusivamente la improvisación o el acaso, las que ban logrado resultados
concretos y duraderos.

612
HAB ERMAS Jürgcn, la reconstrucción del materialismo histórico, Taurus, trad. J.N. Muñiz y R.G.
Cotarelo, Madrid, 1981 , pág. 243.
613
HABERMAS, Jürgen, legitima/ion Crisis, Beacon Press, Boston, 1975, pág. 107-108. citado por
RITZER, George, Teoría Sociológica Moderna, trad. María Teresa Casado Rodríguez, McGraw-
Hill/lnteramericana de España S.A.U., quinta edición, 2002, pág. 184.

193
194

John M. Keynes advierte, según nos recuerda Wolfgang MERKEL614, que «Las ideas de los
economistas y de los filósofos políticos, ya estén en lo cierto o sean erróneas~ son más
poderosas de lo que es comúnmente admitido>~. Este será el punto de partida para entrar en
el análisis de las doctrinas que tuvieron injerencia en nuestro sistema y al final de cuentas
recalaron en la estructura del texto fundamental. Podrá discutirse que el trasvasije del
mundo de las idea al mundo a la praxis. no ha sido del todo fluida, pero estamos frente a un
ejercicio necesario que no puede ser invalidado por argumentos provenientes de lo
cotidiano.

Y a hemos dicho en otra parte que la unión de todas las influencias debatidas en materia
económica plasmado en el texto constitucional ha venido en denominarse «Orden Publico
Económico», como también hemos afirmado que gran parte de su implementación y
estructuración se hizo antes de su concreción normativa, precisamente desde el momento
mismo en que se toma el poder; y aun antes si consideramos el programa que venía
manejando la tecnocracia económica proveniente de la Escuela de Chicago.

Sin <tajar de lado esta apreciaciones, es relevante traer a colación las principales influencias
que se tomaron en cuenta para instalar esta nueva propuesta económica; hibrida desde
luego, pero posible de ser aislada en su partes como una forma pedagógica de abordar )a
cuestión.

En primer Jugar debemos dejar en claro que las propuestas económicas de la Jg1esia venían
tejiéndose desde fines del síglo X1X en Europa; y en nuestro territorio, empezaba a tener
trascendencia recién a principios del Siglo XX con la llegada de Rerum Novarum. Este
texto pontificio sentaría los pilares fundamentales que posteriormente desarrollaría
Quadragesimo Anno, de contenido más esp~íficamente económico. Estas propuestas no
pueden ser dejadas de lado al revisar el vaciado económico de nuestro sistema. Son estas,
en muchas formas. las barreras de contención de un sistema susceptible, como sabemos de
sobra, de rebalses y excesos muchos de ellos incontrolables si se dejan pasar
inadvertidamente. La especulación con exclusivo afán de lucro la más peligrosa de todas.

614
MERKEL, Wolfgang, Entre la modernidad y el pos1mmerialismo. la socialdemocracia europea ajlnales
del siglo XK Alianza, 8arcel;:;na, 1994.

194
195

Pero claramente este análisis admite mayores aportes; difícilmente podemos conceder que
las únicas doctrinas atendidas hayan sido las nacidas del Neoliberalismo Norteamericano.
Es posible identificar prima facie un desarrollo del neoliberal ismo a partir de las ideas
económicas de la Iglesia y luego del neoliberalismo alemán que tiene una s ue1te de veta
madre con relación a la doctrina de Chicago. Las estudiaremos con la finalidad de abrir las
posibilidades hermenéuticas de comprensión del sistema y especialmente para dar una
estrucntra conceptual a varios problemas que no son resueltos por la teoría neoliberal
norteamericana, particularmente a partir del año 1982. La misma Constitución del 80 con
s u complejidad constructiva, solo otorga un rol secundario a la temática económica (verbi
gratia al neoliberalismo norteamericano) y ello no puede ser desatendido a la hora de
apreciar el texto en comparación con la realidad subsecuente.

16. La propuesta de la lglesia

H emos afirmado en capítulos anteriores, que a la Iglesia, a partir del papado de León XIII,
se interesó en revitalizar su participación en la sociedad terrena, mediante un programa
ag resivo e innovador que intenta levantar una alternativa a las dos posn1ras que
hegemonizaban el quehacer doctrinario de aquella época, fines del siglo XIX: Liberalismo
y Socialismo.

Al abordar este punto resulta impensable dejar en el tintero el hecho de que cualquier
propuesta de la Iglesia- también las económicas- debe entenderse en el contexto de la fe;
donde se integra en su tarea más emblemática, la salvación de las almas. Por ello, para esta
doctrina, "La actividad económica, sig uiendo sus métodos y leyes propias, debe ejercerse
de forma que, respetando el orden moral, obedezca el destino de D ios sobre el hombre" 615.

La propuesta de la lglesia empieza a perfilarse dentro del escenario del mundo moderno a
partir de la encíclica Rerum Novarum, en ella se cimientan las bases del ulterior desarrollo
de la doctrina católica en la materia. Se plantea, grosso modo, una vía media entre el

615
"/taque navitas oeconomica sec11nd11111 methodos et leges proprias, inlra fines ordinis mora/is. exercenda
es tita 111 Dei de homine consilium adimpleatur". «Constitución Pastoral sobre la Ig lesia en el mundo actual»,
Concilio Vaticano 11, C ons1i1uciones. Decretos. Declaraciones, documemos pontificios complementarios,
Bi blioteca de Autores Cristianos, Madrid, MCMLXV, pág. 309.

195
196

capitalismo liberal y el socialismo materialista, dado que ambas alternativas son


visualizadas desde el papado como igualmente nocivas.

Si bien es esta la primera piedra que cimienta la propuesta económica de la Iglesia, su


expresión más concreta la encontramos luego, en la de la encíclica Quadragessimo Anno,
con un contenido más específicamente económico y donde se perfila con rasgos mucho más
concretos y adecuados el principio de subsidiariedad, piedra angular de su propuesta. Este
principio tiene la virtud de ser una solución operativa a las aparentes incompatibilidades
entre un control estatal hegemónico y una participación ciudadana, cada día más organizada
y potente. El estado solo habría de participar en la medida en que la sociedad civil no se
encontrase en posición de realizar tal labor.

En una forma más sistemática, el Concilio Vaticano II especifica estas doctrinas y las
expresa de una forma muy concreta, en un leguaje que pasados los años se ha tornado cada
vez más cotidiano en el lenguaje económico de los países occidentales en general; y a partir
de los setentas en los países en vías de desarrollo en particular. Afirma el texto conciliar:

"[El desarrollo económico bajo el control humano] El desarrollo debe pcnnanecer bajo el control
del hombre. No debe quedar en manos de unos pocos o de grupos económicamente poderosos en
exceso, ni siquiera en manos de una sola comunidad política, ni de ciertas naciones más poderosas.
Es preciso, por el contrario, que en todo nivel, el mayor número posible de hombres, y el conjunto
de las naciones en el plano intencional, puedan tomar parte activa en la orientación del desarrollo.
Asimismo este supone la cooperación orgánica y concentrada de las iniciativas espontaneas de los
individuos, de sus asociaciones libres y de la acción de las autoridades públicas.

No se puede dejar el desarrollo ni al libre juego de las fuerzas económicas ni a la sola decisión de la
autoridad pública. A este propósito hay que acusar de falsas tanto las doctrinas que se oponen a las
refonnas indispensables en nombre de una falsa concepción de la libertad como las que sacrifican
los derechos fundamentales de la persona y de los grupos en aras de la organización colectiva de la
producción"616 •

Esta propuesta, como se verá en la sección siguiente, nace desde el seno de la doctrina
alemana y tiene su concretización más célebre en el denominado «Milagro Económico
Alemán», a pocos años de terminar la Segunda Guerra Mundial, bajo la batuta de Ludwig
Erhard. Hay dos observaciones que en este punto vale la pena consignar, por la importancia
que han de tener en las definiciones estrategias de las economías del siglo XXI; la primera

616
«Constitución sobre la Iglesia en el Mundo actual», Concilio Vaticano II, óp. cit., págs. 309-310.

196
197

es que la doctrina católica no solo se nutre de sus propias raíces doctrinarias; sino que
además acoge fa influencia de distintos pensamientos e influencias teóricas cuyo origen se
reconoce en principios espirituales distintos617, especialmente por pensadores judíos, Son
ya muchos ios aportes que ha recibido la Iglesia desde aquel sector como para no tomarlos
en consideración618,

La segunda observación relevante es que ta propuesta económica católica, no ha detenido


su marcha desde aquella época hasta el día de hoy; y en muchos sentidos nuevamente se ha
puesto a la vanguardia de las propuestas que infonnan al mudo global. Una muestra
innegable de lo que venimos indicando la encontramos en la encíclica Centesimus Annus de
Juan Pablo II, que se hace cargo de los desafios que proponen los nuevos tiempos en
materia económica.

Al respecto ha expresado Jesús HlfERTA, profesor de la Universidad Complutense de


Madrid,

.. Quizás uno de los aspectos mas significativos de las ultimas formulaciones de la doctrina social de
la Iglesia Católica a favor de la economía de mercado radíca en la gran influencia que en la sismas
han tenido las concepciones de la Escuela Austriaca de economía, y en particular las de Hayek y
Kirzner, el primero un católico agnóstico no practicante, y el segundo un judío practicante
profundamente religioso[ ... ) Sin duda alguna, la enciclica Centesimus annus pone de manifiesto
como la concepcióo de la ciencia económica por parte de su redactor se ha modernizado
enormemente dando un importante salto cualitativo desde el puntó de vista científico, que ha dejado
caduca en gran medida la antigua doctrina social de la Iglesia Católica, y que supera incluso a
importantes sectores de la propia ciencia económica que hasta ahora han seguido anclados en e1
mecanicismo del paradigma nooclásico-keynesiano, y que 110 han sldo capaces de dar entrada en sus
«mode!OS)} al carácter eminentemente creativo y dinatnico de la función empresarial'.6 19 .

Es Novak quien revela estas importantes influencias en el sumo pontífice; la de Hayek a


través de una extensa conversación con el Papa Juan Pablo Il poco antes de morir y el

617
"La lglesia, pot disponer de una estructura social visible, sefial de su unidad en Cristo, puede enriquec:erse,
y de hecho se enriquece, también con la evolución de la vida sodal, no porque la falte en la constitución que
Cristo le dio elemento alguno, sino para conocer con mayor profundidad esa misma constitución, para
expresarla en forma más perfecta y para adaptarla con mayor acierto a nuestros tiempos", ibídem, pág. 274.
i;:e Pareciera ser que la fonnas de la religión judía, simllares en origen a la cristiana. difieren de esta por la
mayor universalidad de la iglesia romana, en contraposición a la ex.trema centralización sobre si misma del
judaísmo. Esto le da posibilidades mayores de expresión a la universalidad católica y quizás ello motivo el
interés de pensadores no católicos y su apoyo,
61
Y HUERTA DE SOTO, Jesús, Estudlo preliminar en KlRZ.NER, Israel, Creatividad, Cuplla/lsmo y JaMicla
Distrlh11tiva, folío S A., Barcelona 1989, pág. 34.

197
198

paralelismo de la concepción de la acción humana creativa desarrollada por el papa en su


tesis doctoral titulada «Persona y Acción», en relación con la función empresarial propuesta
por Kirzner620.

El principal concepto, que vale la pena reiterar aquí, es el de la subsidiaridad, que ha de


convertirse en la principal y revolucionaria propuesta instalada por la Iglesia a lo largo de
su magisterio. Recordemos que la formulación más concreta se establece en la Encíclica
Quadragésimo Anno62 1.

Esta propuesta ha tenido en la Unión Europea su mayor reconocimiento. Al respecto aftnna


Jorge TAPIA citando a J. Delors, «La subsidiariedad así actualizada es liberada de sus
pesos históricos, ideológicos o confesionales, y aparece como una invitación a repensar las
relaciones dentro de un contexto de más grande autonomía y a desplegar e modo
permanente un equilibrio entre la libertad de las personas y las diferentes entidades
existente (autoridades locales y regionales en el marco del Estado Nacional; Estados en el
marco de la sociedad internacional y en particular de conjuntos regionales) y la autoridad
necesaria y tutelar del Estado naturalmente a cargo de la seguridad, de la cohesión social y
de la regulación global de la economía»622.

A estas alturas resulta innegable la influencia que este pensamiento ha tenido en la


configuración del sistema económico de nuestro país y plasmado en las disposiciones
constitucionales. Sin embargo esta afirmación que hacemos aquí ha sido recogida con gran
indiferencia por la doctrina publicista nacional. Ello nos parece poco justificable.

620
Ibídem, pag.33.
621
Vid supra. pág . 41 ss.
622
TAPIA, Jorge, «Descentralización, Regionalización y Neosubsidiariedad» en Reforma Co11s1i111cional,
Lexis Nexis, Santiago de Chile, 2005, pág. 180.

198
199

17. El Ordoliberalismo

Es en Alemania donde se produce por vez pnmera el encuentro entre las doctrinas
económicas cristianas y una visión renovada del capitalismo de libre mercado que había
perdido vigencia en los primero años del siglo XX. Esta corriente de pensamiento podemos
englobarla bajo la denominación de Ordoliberalismo; proceso que tendría su momento
estelar luego de concluida la Segunda Guerra Mundial. Sabemos que el pionero de esta
nueva forma de concebir el proceso económico fue un sacerdote católico de formación
jurídica, que realizó su misión en la segunda mitad del siglo XlX; nos referimos a Wilhelm
623
Emmanuel VON KETTELER [ 18 L 1-1877] que comienza su labor difusora ya como
624
prelado en sus conocidos sermones sobre la «cuestión social» durante el Adviento de
1848; estos posibilitan la apertura de un debate trascendental en el siglo XlX y que redunda
en la formación de la doctrina social; labor que continúa con igual ímpetu, ya promovido a
625
Obispo de Maguncia. Fue tan importante esta influencia en el Papa León XIII , que el
obispo de Roma termina instalando estas ideas en Rerum Novarum.

Una de las grandes inquietudes de Ketteler se relacionaba con la pedida de unidad que
estaba experimentando en aquella época la sociedad occidental; añoraba la constitución
orgánica tan propia de la época medioeval y esta añoranza le hacía aborrecer con encono
627
las ideas liberales626 en las cuales veía el paradigma de la dispersión extrema . También
temía, quizás con la misma intensidad el creciente avance del socialismo.

623
"Mientras estudiaba teología en Munich. recibió la iníluencia de las obras de los célebres predecesores del
renacimiento católico liberal moderno, Johann Mohler e lgnatius von Dollinger, gran amigo y aliado de Lord
Acton", NOVAK, Michael, óp. cit., pág. 96.
624
"En septiembre de ese año [1848], en Fráncfort, Von Ketteler hizo un llamado ardiente a favor de la
refonna social. Dos semanas más tarde, el Congreso Católico de Maguncia, instó a la Iglesia a que volcara
todas sus energías en la cuestión obrera[... ] pronunció una serie de seis homilías clásicas sobre la posición de
la Iglesia católica frene a la cuestión social", NOVAK, Michael, Liberad con Justicia, El pensamiento social
católico y las instituciones liberales, EMECE Editores, trad. Alejandro Tiscomia, Buenos Aires, 1992, pág.
96.
625
" ... éste al hablar de él con G. Descurtins, sociólogo suizo católico. lo llamo «mi gran predeceson>".
ibídem.
626
"Los liberales si aspiran a ser plenamente coherentes, deben proscribir las cooperativas y no estimularlas.
Ellas constituyen un abierto desafío a la pureza de la economía moderna y tiene un sabor definido
oscuramente medieval, aún ultramontano; ¡lo que solo prueba que la naturaleza es más poderosa que las
necesidades teóricas!", ibídem, pág. 98.
627
.. Von Keneler deploraba la ruptura de los vínculos «orgánicos» de la sociedad medieval por parte del

nuevo «atomismo», protegido por el liberalismo", ibídem, pág., 97.

199
200

Según expresa "IOVAK, Von Ketteler ayudo a confirmar al catolicismo alemán y más tarde
al Papado, en oposición al liberalismo.

["Aún después de ]a Segunda Guerra Mundial, los teóricos responsables del «milagro económico»,
como el ministro de Hacienda y, más tarde Canciller Ludwig Erhard a la cabeza, eran inflexibles a1
dlStinguir entre su propio concepto de la {(economía social de mercadm> y la í(economfa liberal de
mercado». Los democratacrlstianós no eran sociallstas, pero tampoco eran liberales. El tennino
mismo les resultaba desagradable"J 618 •

Sus ideas en muchos sentidos. tienen la fina1ídad de reconducir hacia esta anhelada unidad
que se entendia como una extensión de la voluntad divina; un orden que debía ser
reconfigurado y sobre todo atendido para poder hacer realidad el fin último del hombre. La
idea de Von Ketteler consistía en poder instalar alternativas a la lógica polar liberalismo-
sociaEsmo; ninguna de ellas le parecía adecuada para solucionar los problemas sociales;
aboca a la tarea de encontrar '\tna «tercera via», una dorada línea media entre el socialismo
y el liberalismo entre un exceso de reglamentación y la falta de ella[ ... ] Dio muy poca
importancia a la forma en que los lideres liberales pragmáticos iban a adaptar esas doctrinas
a los hechos y circunstancias. Cuando lo hicieron, los acusó de non sequiturs"629 .

Otro importante arquitecto del pensamiento social católico, según la expresión de Novak
fue Heinrich PESCH, sacerdote Jesuita. Estudioso de la escolástica, se negaba a separar la
economía como cíencía, de la economía como política y como arte, Sostenía "que sin
trabajo honrado, tratos honestos, actitudes de cooperación y otras virtudes entre los
ciudadanos, nínguna econonúa podía funcionar bien. Incluso más, si no producía una
sociedad a grandes rasgos moral y justa a juicio de sus miembros, ningún sistema
económico podría alcanzar sus fines'.6 30•

Cuando se publica la Encíclica Rerum Novarum, Pesch tenía menos de cuarenta afios y
atend]da la cercanía con Von Ketteler (incluso vivió en la casa de éste a su fallecimiento);
resulto esta lectura una inspiración porque vivificaba todo aquel tomismo que había sido
parte dé sus preocupaciones y ahora también de !a Iglesia. lo ponía en la senda correcta de

vi em, pag.
"' lº'd
29
=
' :,;,,
i. NOV AK, Michael, Liberad con Justicia, El pensamiento social católico y las instilucii:mes liberales, óp.,
cit, pág, 103.
630
"Pero esto no quiere decir que el economista debe teologizar o moralizar en el ttatamíento de su tema ni, lo
que es peor. tatardederivar un sistema ~onómioo de las sagradas escrituras", lbfdem. pág. 107-108.

200
201

la búsqueda de una «vía media». Su trabajo tiene el inigualable merito de haber servido
como puente entre las dos encíclicas más relevantes de la cristiandad: La Rerum Novarum
de León XIII y la Quadragesimo Anno de Pio XI cuya redacción sería en cargada a uno de
sus alumnos631 . Además, como apunta Novak su "monumental obra en cinco tomos
Lehrbuch der Nationalokonomie ( l 905-1926) ayuda a los anglosajones a comprender, al
menos en parte, los antecedentes propios de la «economía social de mercado», que
estableció Ludwig Erhard después de la Segunda Guerra Mundial"632 .

Al finalizar la Segunda Guerra Mundial, empieza a consolidarse claramente el concepto de


economía libre del mundo occidental; se piensa que su fundamentación científica se debe a
la corriente neoliberal de la política económica. Los partidarios de esta corriente en
Alemania, y particularmente " los pertenecientes a la «Escuela de Friburgo», hablaban de un
«ORDO-liberalismo» o de una «tercera vía» (Wilhelm Roepke), para subrayar los aspectos
nuevos de su concepción situada a medio camino entre el socialismo y el capitalismo"633 .

La cuestión central era precisamente la relación entre estas dos posturas tan claras y que a
la vez aparecían en principio tener canales distintos de recorrido. Por un lado los defensores
del Neoliberalismo como Roepke intentaron hacer el ejercicio intelectual de conciliar los
rasgos fundamentales del neoliberalismo y de la doctrina social católica. Pero de otro lado
existían competentes autores catól icos como Oswald von Nell-Breuning y Josep Hoeffner
634
que no compartían esta postura .

"En los años setentas se recrudeció el debate en Alemania y sigue manteniéndose vivo en la jóvenes
democracias de Europa y de América Latina, particularmente en España, Chile, Brasil, Venezuela,
es decir en todos los lugares en los que los demócrata cristianos se hallan directamente implicados

631
"La redacción de Quadragesimo Anno tiene historia propia. Pio XI pidió al Padre General de los Jesuitas
que solicitara que uno de los jesuitas almenes, que estaba participando ea reuniones regulares sobre la
cuestión social con el nombre de «Grupo Winterhaven», redactase un borrador en absoluto secreto y sin
consultar con otros. El General Jesuita nombro a 0swald von Nell-Breuning, S.J., para la tarea. El padre von
Nell-Breuning, alumno de Heinrich Pesch, tenía entonces cuarenta años [... ] escribió también un comentario
de la encíclica, línea por línea, poco después de su publicación", Novak; Michael, liberad con Justicia, El
pensamiento social católico y las instituciones liberales, óp. cit. pág. 161 .
632
N0VAK, Michael, libertad con Justicia, óp., cit. pág. 96.
633
''Sus fundadores, entre otros, Walter Eucken, Franz Boehm, Alfred Müller- Armack y Alexander Rüstow,
no compartían una mismas opiniones en todo [... ] tenían en común el deseo de marcar bien las fronteras de su
teoría respecto del liberalismo económico de los siglos XVIII y XIX conocido como paleoliberalismo",
HAGEMEYER. Bemhard, Neoliberalismo y Social-cristianismo, Unión Editorial S.A. Madrid, 1986. pág. 21
634
Ibídem, pág., 22, Para estos no había diferencias sustanciales entre neoliberalismo y liberalismo económico
clásico. ambos rechazables.
201
202

en la lucha del sistema politico y tienen que enfrentarse con sus adversarios socialistas y liberal~
conservadores"lil1 ,

Lo relevante en este orden de ideas para nuestro trabajo es precisamente que la Escuela de
Fribur:go desarrolló, especialmente gracias al esfuerzo de Eucken "un «orden económico
liberal con responsabilidad social>;, cuyas ideas fundamentales se prolongan en el concepto
de Economia Social de Mercado y han sido trasplantados al campo político por los
demócrata cristianos alemanes"636• Esta influencia llega a nuestro país con la llegada de
Frei at Poder, de la mano de la Fundación Konrad Adenauer. Atendidas estas expresiones
es fácil deducír que no solo los DC alemanes se encargaron de esta labor de difusión; en
nuestro suelo este fenómeno se reprodujo en similares circunstancias, aunque de una forma
mucho más solapada, La influencia de la doctrina DC chilena también se hizo sentir en
materia económlCa. contrariamente a lo que han planteado Jos detractores del mode1o637•

Atendidas las aciagas circunstancias de post-guerra, se hacía necesaria según estos


pensadores, una restructuracíón no solo económica sino también política y soClaJ en
Alemania. Se necesítaba urgentemente un concepto de «orden>;. Se buscaba. por utilizar
una expresión de Milller-Armack, padre intelectual de la economia social de mercado un
<(equilibrio lrenista» 63 s. es decir un equilibrio de paz. "El concepto de «Economía Socia1 de
Mercado» se sigue interpretando hoy dia como fórmula de integración sociar.639•

La Escuela de Friburgo, que füe Ja pionera en incorporar las bases económicas en la


Constitución, tiene su punto de vista más concreto en la revista Ordo~ en 1948, fundada por
Franz Bhom y Walter Eucken. La palabra «ordm> tiene su origen en el concepto de «Orden
Naturah>, y supone la inspiración filosófica de un orden natural que sirvió de fundamento
para la «Economía SociaJ de Mercado» que se popularizaría en la Alemania de post~
guerra640 • En primer, iugar planteaba lá idea de reconstrucción, esto es refundar la
sociedad, construyendo sólidos cimientos que debían opera a largo plazo, la rigidez de la

i.)s lbidern, pág. 23.


636
Ibidem, pág. 29.
637
"La ,~Escuela de Fribu,:g:;:m extrae su idearío de la filosofia antigua, de la escolástica medieval, de la idea
de orden de Tomas de Aquino Uamándoio «orrlo» como fórmula de <{cohesión racional de lo mllltiple para
fonnar un todo»", Ibídem .
.,:;g (in:nista, gr, eireenee, paz). pág. 28.
6 19
· Jbidem.
641.i FERMANDOlS, Arturo, Derecho Constitucional EconOmico, óp. cit, pág. 35.

202
203

constitución debía colaborar en esta tarea; en segundo lugar, el privilegio privado en la


decisión económica que permitiría al sistema una corriente más precisa de infonnación (a
diferencia de la imprecisa de carácter estatal) y reducir un poder estatal cuyos excesos eran
de sobra conocidos; en tercero, la Protección de la libertad económica, respecto de un
posible abuso de los grandes grupos. Aquí la fuente de la legislación anti monopólica y
finalmente la Constitución económica, que constituía un vuelco respecto de concepciones
anteriores ya que se entendió que la eficacia de la economía dependía de su relación con el
sistema político legal. Todo ello constituía "Un marco de principios e ideales, y la política
gubernamental es la implementación de dichos princípios y el lograr dichos ideales"641 .

La Constitución Alemana recoge parte importante de estos postulados y considera cuatro


elementos como pilares fundamentales de su orden económico: a) La regulación de la
competencia; b) La autonomía de las organizaciones Sociales; e) La independencia del
Banco Central; d) La toma de compromiso del gobierno, por vía legal, de satisfacer
determinados objetivos económicos642 • Ello significa que los socialcrístianos supieron, con
mayor agudez.a, sacar conclusiones más felices respecto de la experiencia de los siglos
pasados y lo que es más relevante, instalaron en las encíclicas sociales principios que
pudieran ser respetados en las discusiones sobre el orden teórico y en la política del orden
(Ordnungspolitik). Desarrollaron principios claves como el de solidaridad, bien común y
especialmente de subsidiariedad para ser considerados como estructuras básicas de todo
643
orden económico y social y exigieron que fueran respetados .

Desde un punto de vista económico y como una forma de centrar el debate en sus posturas
más concretas, HAGEMEYER estima que la diferencia entre las posturas neoliberales y
socialcristianas que eran las posturas que mantenían el liderazgo doctrinal sobre las
cuestiones en debate en este época, podría circunscribirse a uno muy relevante y que decía
relación con posturas encontradas entre ambas posturas, me refiero indudablemente a la
«competencia»,

641
GERBER, David J., «Constitutionalizing the Economy: German Neoliberlism, Competition Law, and the
New Europe», en LCII The American Journal ofComparative Law, pág. 25 ss., Citada por FERMANDOIS,
Derecho Constitucional Económico, óp. cit., pág. 35.
642
DONGES, Juerguen B. «Sistema Económico y Constitución Alemana» en Constitución y Economía,
Sánchez Agesta, Luis (coord.) Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid, 1977, pág. 135.
643
Ibídem

203
204

"Mientras que los neo\iberales postulan un orden para la competencia y consideran este «orden de
competencia» como la encarnación del orden de la economía misma, los socialcristianos reclaman
un orden de competencia tal que se inserte y se subordine a un bien común que abarca a la sociedad
en su conjunto. Es decir, solo admite la competencia cuando es económicamente razonable, cuando
644
parece oportuna y adecuada a su fin" •

El piso histórico que definitivamente le otorga sustento concreto a las propuestas del
naciente neoliberalismo germano será el escenario de la reconstrucción de Alemania de
post-guerra, a fines de la década de los cuarenta del siglo XX.

"En el invierno de 1948 el gobierno militar americano nombró como director de asuntos
económicos de su zona, al economista Ludwig Erhard, antinazi y discipulo de Hayek [ ... ] el
flamante herr director tomo su primer decisión dirigida a terminar con el mercado negro. Erhard lo
anuncio por radio: se dejaban de lado todos los controles de precio. Al día siguiente lo llamo el
general americano Lucius Clay y le preguntó: «que ha hecho? Usted cambio los controles de
precios establecidos por los aliados». Erhard le contestó: «herr general, no los he cambiado, los he
abolido». Y Clay predijo: «mis asesores dicen que es un gran errorn, y el alemán le contestó: «Herr
general, mis asesores me dicen lo mismo" 645 •

Esta anécdota revela claramente el escenario en el cual se planteaban las renovadas


propuestas liberales; absolutamente innovadoras respecto de la propuesta virtualmente
hegemónica de la época, donde lideraba sin contrapesos un acentuado Keynesianismo646.

El canciller Adenauer647 lidera este proceso en su perspectiva política y en la económica, el


principal artífice será Ludwig Erhard648, El ascenso al poder de la Democracia Cristiana
con Erhard, consolida definitivamente la influencia de los neoliberales en el escenario
económico. El Canciller Erhard además de la influencia de Hayek [y de Von Mises, que
proporcionó las armas para creer en el mercado como regulador de la economía y los

644
HAGEMEYER, Bernhard, Neo/iberalismo y Social-cristianismo, óp. cit., pág. 59.
645
SOLER, J. Sebastián, La lucha por la libertad y el renacimiento de los valores cristiano, Dunken, Buenos
Aires, 2005, pág. 132.
646
"La economía era una maquina sofisticada, que debía ser ajustada por los tecnócratas y si en algún
momento la economía no funcionaba bien la culpa era del gobierno, que no había hecho lo suficiente",
ibídem, pág. 133.
647
Nace en Colonia el 5 de enero de 1876 y muere en Rh0ndorf en el municipio de Bad Honnef el 19 de abril
de 1967. Primer Canciller de la Nueva Alemania, es considerado uno de los «Padres de Europa».
648
Nace en Fürt, Baviera 4 de febrero de 1897; muere en Bonn el 5 de mayo de 1977, Ministro de Economía
en el gobierno de Konrad Adenauer, Canciller entre 1963-1966 cuando éste último decide retirarse. Padre del
Milagro económico alemán. "Ludwig Erhard, un economista, era el ministro alemán de economía. El
domingo 20 de junio de 1948, introdujo una nueva moneda, el marco alemán, y abolió casi todos los controles
sobre precios y salarios. Actuó un domingo, le gustaba decir, porque las oficinas de ocupación francesas,
americanas e inglesas estaban cerradas", FRIEDMAN, Milton, Libertad de Elegir, tomo l, Trad. Carlos
Rocha Pujoj. Folio. Barcelona, pág. 86.

204
205

salarios]; fue apoyado técnicamente por Walter Eucke~ economista del <<círculo de
Friburgo». quien postulaba, según hemos señalado, un «orden económico liberal con
responsabiHdad sociab>. Esta segunda corriente proporciona el otro elemento de
importancia que será tomado en cuenta para instalar la economía alemana de post~guerra.
Sin perjuicio de lo dicho, parece ser que el economista que ejercicio mayor influencia tanto
649
en Adenauer (de quien era asesor) como en el mismo Erhard, fue Wílhelm ROEPKE
importante puntal de la construcción doctrinaria de 1a Economía Social de lvfercado650.
ERHARD reveló (tiempo después) que durante la Segunda Guerra Mundial fue capaz de
obtener ilega1mente libros de Roepke, expresando que las leía, «devorando como el desierto
el agua que da vida>>&si.

En una crítica de Keynes, incluido en la última edición de 1963 de su texto revisado de la


Economía de una Sociedad Libre, advierte acerca de lo pelígrosa.;; que resultan la mayoría
de estas ideas. Keynes y sus seguídores veían e1 sistema económico como parte de un
universo matemático-mecánico; y la actívídad económica como el producto de agregados
cuantificables. tales como el consumo y la inversíón en lugar del resultado de acciones de
los índívíduos. Keynes elimina al ser humano de «la acción humana» y reduce el sistema
económico a una máquina. El hombre convertido en una mera unidad social, se limita a
reaccionar a las condiciones cambiantes de a.:uerdo a Jos instintos económicos, Para
Roepke -en cambio- la vida económica depende de la actitud psicoiógica de tnnumerables
personas. Los agentes económicos tomar decisiones libres. No son engranajes de una
gigantesca máquina económica naciona1652 .

Para ROEPKE constituía una ingenuidad creer que un Estado pnede ser totalitario en el
ámbíto económico sín serlo simultáneamente en el politico y espiritual,

649 Wilhelm Roepke a pesar de ser uno de tos ideólogos de la Economía social de meroado [Colaboró en el
desarrollo del concepto del Ordoliberalismo a los economistas de la Escuela de Friburgol, también mantenía
fuertes relaciones con la Escuela Austriaca de Economía; fundó la Sociedad Mont Pelerin, llegando a ser su
iresidente ( ! 961-1962).
0
' Para evitar sisnificados cootradict-0rioo, Roepke prefiere utilizar cl ténnino «ci:onomia de mercado» en
lugar de «capitalismo». Al socialismo ~que rechazaba- prefería calificarlo más apropiadamente como
«economía de oficina».
fj$\ [<,devoured líke thc desert the Iife-giving water»] Shawn Ri1t:nour, «Biography o/ Wilhelm R6pke (1899~
1966): Humane Econamish>, disponible en la red en: http://mises.org/about/J24I (enero 201 l).
652
lbidem
205
206

" ... para encontrar el verdadero polo opuesto de la sociedad colectivista, hemos de dirigir nuestras
mirad.as mas aHá. por encima de la mera actividad económica [... ] (lo encontramos en) una vida que
les proporcione independencia espiritual y material en el mayor grado posible, permitiéndoles ser
así verdaderamente libres, sintiendo 1a libertad C(..'Onómica como algo natural. Es este un estado
social en el que la tónica no la dan Ios proletarios -con y sin alpargatas- no los vasallos de un nuevo
feudalismo industrial y los beneficiarios del Estado(",] Sea el que quiera el juico que merezca este
estado social, nadie podrá negar que solo él representa el polo opuesto al colectivismo, que no podrá
encontrar en una sociedad integrada por grandes ciudades, por las industrias mastodónticas, ]os
bloques de viviendas, las asocU:l.dones, los carteles y los monopolios de toda indole..653 •

Consultado acerca del milagro económico alemán, Roepke señaió que el éxito económico
experimentado por la República Federal de Alemanía no fue un mliagro en absoluto; fue el
resultado de la adopción correcta de instituciones sociales y jurídicas de fomento de la
economía de mercado. Mirando en retrospectiva las polítk-as económicas de Alemania
Occidental de la década de 1950, lamentó que las reformas de libre mercado no hayan
llegado suficientemente lejos654• Más que cualquier otro austríaco de su tiempo, exploró los
fundamentos éticos de un orden social basado en el mercado.

"El mercado Hbre y la competencia de prestaciones no nacen, sin embargo, como afirmaba la
filosofía del laissez-faíre del liberalismo histórico, por generación espontanea, como fruto del
comportamiento absolutamente pasivo del Estado; no son, en modo alguno, un sorprendente
resultado positivo de una política económlea negativa, Por el contrario. son productos artificiales
extraordinariamente frágiles, muy condício11ados. que presuponen no solamente la existencia de una
elevada ética económica, sino también de un Estado que vele continuamente por el mantenimiento
de la libertad de mercado y la competencía. por medio de la legislación, la administración. la
jurisprudencia, la politica financiera y su tutela moral y espiritual, así como creando el necesario
marco jurídico e institucional, dictando las reglas a que ha de ajustarse la lucha económica y
vigilando su cumplimiento con insobornable e imparcial firmeza'.65 5,

La idea subyacente tras este planteamiento fue propiciar un entendimiento más amplio de la
libertad. Convocan al efecto a una reuníón internacional de historiadores, filósofos,
economistas y periodistas que compartian su preocupacíón por la constante erosión de la
libertad, La <.tdescentralización del proceso político», es incompatible con la democracia de
masas, Bajo la democracia, los polítícos son propensos a dejarse llevar por la masa privada
de votantes interesados, por lo qu-e el sistema económico degenera a la postre en un sistema

(iH Wilhelm Rfipke y su obra ,,La Crisis so<:ial de nuestro tiempo». Resumen y extractos por Andrés Huneeus
Pérez, Universidad Federico Santa Maria, Valparaiso, 1985, pág. 24.
6
-4 lbidem
m lbidem, pág. 21 (las <:ursívas son nuestras),
206
207

de prebendas en que los vencedores -la masa que puede reunir el 51 por ciento de los votos-
impone sus términos. Este sistema sólo sirve para provocar y legitimar el poder
centralizado656. El único gobierno legítimo es un gobierno en que los gobernantes que son
ampliamente reconocidos como competentes y benefactores sociales. Si el sistema político
está descentralizado, los que son los más capaces y están reconocidos como poseedores de
la más alta integridad serán lo que podrán destacarse.

Roepke a continuación revela la base común para la consecución de la reforma de la


economía de mercado, dentro de la tradición del Ordoliberalismo y encíclicas sociales. Es
657
la «descentralización» o subsidiariedad, y los temas concomitantes: El hombre en su
existencia concreta como persona y núcleo central, el motor fundamental de todos los
procesos económicos, la iniciativa privada, la fami lia, las sociedades espontaneas y el
bienestar material, y el carácter indispensable de la propiedad privada como fundamento de
658
la libertad y un buen orden de la sociedad . Es necesario dejar en claro que para Roepke el
liberalismo tenía un sustrato profundo, un patrimonio que alcanza hasta el origen de nuestra
cultura occidental;

"No fueron los filósofos de la ilustración los que pusieron el fundamento, sino los jonios, los
estoicos, Cicerón y todos aquellos otros pensadores del a Antigüedad que han convertido la
dignidad del hombre (basada en el buen sentido común humano y en lo absoluto del alma
individual), la existencia de un imperio de las ideas más allá del arbitrio de los hombres, y la
intangibilidad de los ordenamientos naturales (que están antes del Estado y por sobre él) en las
estrellas que guían el pensamiento occidental. Lo que estas «animae Nauraliter Christianae»
comenzaron, lo completó luego el cristianismo y nos lo trasmitió como el derecho natural cristiano
[ ... ] Sin duda se trata del legado conjunto de la Antigüedad y del cristianismo. Ambos son los
verdaderos antepasados del liberal ismo, porque son los antepasados de una filosofia social que
regula la relación rica en tensiones entre individuo y Estado, según los postulados de una razón
implantada en cada hombre y de acuerdo a la dignidad que le corresponde como fin y no como
medio, oponiendo así al poder del Estado los derechos de la libertad de cada uno. En este sentido
podemos osar construir, a partir de los escritos de Cicerón, del Corpus Iuris y de las «Sumas» de

656
Ibídem.
657
[«decentrism. or subsidiarity»] "El señor Guzmán[... ] destacó la importancia de consagrar el principio de
la descentralización del Poder o del de la «subsidiariedad», entendiendo que la función del Estado es, en
primera instancia, la integrar y coordinar las diversas actividades del país, y sólo en subsidio, y en segunda
instancia, la de asumir en forma directa una tarea específica, cuando por su importancia no pude ser entregada
a la órbita de los cuerpos intermedios, o cuando por lenidad de éstos, no cumplan el objetivo que la sociedad
reclama de ellos", EVANS DE LA CUADRA, Enrique, los Derechos Constitucionales, Tomo 111, Editorial
Jurídica de Chile, Tercera edición actualizada, Santiago de Chile, 1998, pág. 137
658
ibídem

207
208

Tomas de Aquino, un compendio del liberalismo digno de ponderación aún hoy; y siempre nos sale
al encuentro, a través de todos los desvíos esta venerable herencia que proviene de la doctrina socfal
de derecho natural de la Ig)csia'-659 •

Las propuestas del liberalismo gennano [Ordo/iberalismo] implicaban una reformulación


de las nociones clásicas: del liberalismo económico y político del siglo XIX, eo las cuales eJ
Estado se asimila a la economia. Es desde esta perspectiva de liberalismo con injerencia
estatal que asegura y protege a los mercados, que se redefine el concepto de «economía
social de mercado»; conexo a este concepto se articula un nuevo concepto de Estado, como
garante de la libertad de mercado que es el {(Estado social de derecho}>. Ambos conceptos,
economía social de mercado y Estado social de derecho. son aportes de esta corriente
doctrinaria que nace en la reconstrucción de Alemania,. y que luego se instala en el resto del
mundo000•

En consecuencia -afirma NOVAK- "sobre las cenizas de la Segunda Guerra Mundial,


combinado los ideales de la socialdemocracia con los del libre mercado en la «economía
social de mercado>>, Alemania velozmente se convirtió en una de las naciones mas libres y
prosperas del mundo»66 1 , El proceso de cruzamiento de doctrinas que en el papel aparecen
irreconciliables y que se concilian en el suelo alemán; resultan un modelo adecuado mutatis
mutandis para entender nuestro propio proceso.

Algunos autores han detectado un cierto grado de similítud en las circunstancias vl\~das en
Chile en la época de 1973, con el proceso vivido en Alemania después de la Segunda
Guerra Mundial,

" .. ,entre c1 1973 chileno y el 194.5 alemán habría, independientemente de la cuestión de la


legitimidad, ta siguiente simetría: ambos siguen a una catástrofe y a una derrota política en sentido
amplio. El nuevo gobierno no intenta continuar con el mismo régimen sino iniciar otro partiendo.
por dedrio~ de cero. En ambos casos, la legitimízación se intenta a través del ordenamiento de la
economía, la creac-ión de riqueza y bienestar {... ] Estos gobierno no intentaban construir el Estado

*59 Wilhelm Rfipke y su obra «Mes11ra y Equilibrio», Resumen y extracto por Andrés Huneeus Pérez.
Universidad Federico Santa María, auspiciado por la Fundación Hanns--Seidel, Valparaiso, 1987, pág. 6
MO DA VALOS, Pablo, «Neo\iberalismo Político y Estado social de Derecho», disponible en la red en:
wv,rw.puce.edu.ec/documentos/NeoliberalísmoyEstadosocialdederecho.pdf
661
NOVAK, Michael, libertad con Justicia,, óp. clt,, pág. 105.

208
209

haciendo tabla rasa de la institucionalidad heredada. Al contrario: la maldicen a voces, pero la


662
aceptan en silencio; se oponían a ella mientras se ajustaba a sus beneficios" •

No fueron estas las únicas semejanzas habidas entre ambos procesos históricos; debemos
agregar también en este orden de cosas, las circunstancias que rodearon esta configuración
primaria. Especialmente debemos tomar en cuenta, la forma en que dieron solución a los
problemas técnicos y políticos que implicaba la implementación de esta opción. Por
ejemplo en Alemania, al igual que en Chile, la política neoliberal,

"fue resistida por casi todos los partidos, desde la democracia cristiana hasta los socialistas, y luego
aceptada sucesivamente por todos. Aceptada tácitamente en razón de un «estrangulamiento táctico»
[ ... ] Hacia fines de los ochenta, la oposición a Pinochet enfrentaba el siguiente dilema: o bien
rechazaba la legalidad impuesta por la dictadura, aduciendo su ilegitimidad, o bien aceptaba la
constitución y plebiscitaba la continuación del régimen, como autorizaba esa misma constitución
[... ] Mostraron en esto, se dirá una capacidad de adaptación superior a la fortaleza de su
convicciones"663 •

Ésta (la aceptación de la institucionalidad por razones de conveniencia) resultó ser la razón
principal por la cual se produjo el virtual divorcio entre las posturas más extremas de la
izquierda y aquellas más moderadas. Estas últimas terminaron por imponerse en el
escenano político nacional. Seguramente pesó en este resultado el hecho de que las
definiciones de la facción moderada tuvieron mejores resultados que la fracasada estrategia
de la extrema izquierda, al menos ese parece ser el veredicto de la historia.

Volviendo a nuestro desarrollo: aunque se presenta muy bien resguardada de la pesquisa, la


real influencia de la República Federal Alemana a partir de los años cincuenta fue muy
profunda en Chile. Bástenos para confirmar esta afirmación, el cotejar los recursos
económicos suministrados por dicha potencia al gobierno de Frei Montalva. Especialmente
si los comparamos con las «escandalosas» cifras que habrían entregado una década después
los Estados Unidos para propiciar la caída de Salvador Allende. Estamos, nos parece, frente
a un dato duro que admite una consideración mayor.

"En octubre de 1968 entra en vigor el Convenio Básico de Cooperación Técnica y Económica,
reemplazado a mediados de los noventa [... ] La cooperación estatal se interrumpe en octubre de

662
GARCIA DE LA HUERTA, Marcos, <ifoucault y el neoliberalismo: wia lectura crítica» en Michel
Foucault: neolibera/ismo y biopolítica, Vanessa Lemm (edit.), Ediciones Universidad Diego Portales, 2010,
Santiago de Chile, pág. 187.
663
Ibídem, pág. 188-189.
209
2IO

1973, por una deeisión casi unánime del Parlamento alemán {... J Se estima que en este período el
monto de la cooperación alemana, considerando todos los actores e instrumentos, superó los 440
millones de dólares"'r.-M.

Una de las fónnulas de intervención que la mísma fundación Konrad Adenauer {principal
fuente de esta relación) admite como necesarias en la región. consiste en propender la
democratización de las localidades auxiliadas; y la manera de hacerlo: propender a que se
recojan en las legislaciones locales las formulas políticas exitosas de este país europeo. Al
respecto en un documento de la Fundación Adenauer se puede leer:

"No es una casualidad que la inauguración de nuestra oficina en Santiago en 1964 coincidiera oon
Jos años en que Eduardo Freí Montalva fuera presidente de Chile. En los comienzos de su trabajo en
Chile, la Fundación Konrad Adenauer apoyó la política de reformas del gobierno del presidente Freí
Montalva. Después del golpe de Estado en septiembre de 1973 y hasta el retorno a la democracia en
1989, la KAS contribuyó con múltiples actividades a mantener y desarrollar las estructuras
democráticas'wi15

Una vez establecida fehacientemente la entrega de ingentes recursos económicos y de una


cooperación técnica tan potente (acorde con la cercanía política bilateral); habría que
establecer en qué medida esto implicó una importante transferencia de material ideológico
hacia la DC chilena (gobernante en aquella época), Y sobre todo, establecer oon claridad,
cuáles eran estos principios susceptibles de ser propagadosj la respuesta nuevamente la
obtenemos de la Fundación Konrad Adenauer:

"El trabajo de la fundación tiene un sólido fundamento espiritual y político. Su esencia es la imagen
cristiana del hombre. El ser humano en su singularidad está dotado de una dignidad inalienable, Es
creado como persona y como tal posee razón y libertad, además de su dignidad. A su vez, la libertad
condiciona su responsabilidad. Libertad, solidaridad y justicia son los valores fundamentales más
elementales en e-1 orden individual y social. Se complementan con el principio de subsidiariedad,
que reclama responsabilidad individual (... ] el trabajo iniciado por fa Fundación el 1° de julio de
1962 se basa en esa estructura( ... } No fue casual que se inspirara fuertemente en los principios de
la Doctrina Social de la Iglesia Católica. Sus motivaciones no eran de orden misionario. Les
interesaba poner en práctica la idea solidaria de una ayuda para fa autoayuda a partir de un concepto
de valores. Otro hecho que influyó, sin duda, fue que esta generación, representante de la nueva
Alemania democrática, había nacido durante ta época del terrorismo deJ Estado nazi [,,,] ahora

664
«La cooperación alemana», Documento de trabajo preparado en el marco del Programa de Mejoramiento
de la Gestión 1998. AGCI, disponible en: agci.cl/attachments/artide/642/ta_cooperacion_alemana.pdf
465
JUNG. Wínfried, Presentación. «La Fundación Konrad Adenauer y la Promoción de la Democracia.
Experiencias de 50 años de cooperación con Chile;;, KAS, pág. I0, disponible en: kas,de/wfYdoctkas_31806-
1522•l•l0.pdf? 12083122341 l
210
211

deseaba aportar con su trabajo, su presencia y su conducta una prueba de credibilidad de la nueva
666
Alemania" .

Otro aspecto relevante lo constituyen las becas para que jóvenes académicos demócrata
cristianos fueran a estudiar a Alemania, "El programa de becas incluyó entre 1965 y 20 l O
un total de 307 becarios y demostró ser todo un éxito que se mantiene hasta la fecha. El
programa permitió a la fundación construir en América Latina una eficaz red de
especialistas, amigos y contactos"667. Nos parece que la existencia misma de esta red de
contactos y de becas para académicos demócrata cristianos, tiene una importante similitud
con aquella que se tejió desde la Universidad de Chicago hacia Chile; aunque debemos
indi.c ar que también las diferencias son marcadas.

Un par de preguntas nos parecen, en este punto, de toda pertinencia: ¿Es lícito conceder que
esta influencia tan potente de la democracia alemana haya perdido toda su fuerza luego del
golpe militar? ¿Es posible que estas cuestiones que eran tan caras para el gobierno germano
se hayan diluido de la noche a la mañana? Lo cierto es que, a juzgar por los frio hechos,
ello no fue así de manera alguna. No fue casual, entonces, que los comisionados DC que
estaban en la CENC, tomaran estos principios y vertieran en el texto político; aunque antes
ni ahora se ha dicho nada al respecto; en aquella época no era políticamente coITecto hacer
referencia a estas influencias668 (¿lo es ahora?). De cualquier forma, la estructuración del
sistema acogiendo íntegramente estos importantes tópicos, son indicio innegable de la
existencia de esta influencia.

Ya hemos escuchado las numerosas requisitorias que se hacen al modelo chileno,


enfatizadas en su estricto apego hacia el modelo norteamericano, sin reconocer que nuestro
texto constitucional, también establece claramente la prioridad ontológica del hombre; la
idea de bien común y el principio de la subsidiariedad. Estas críticas están visualizando
solo una parte del sistema, dejando de lado esta otra que resulta necesario sino

666
T HESrNG, Josef, «La Fundación Konrad Adenauer en América Latina: historia de una larga
cooperación», Dossier, pág., 69, disponible en: fundacionpreciado.org.mxlbiencomun/bc207/J_ Thesing.pdf,
el destacado es nuestro.
667
Ibídem, pág., 75.
668
" La inseguridad con la que el gobierno alemán acompañó el trabajo internacional de las fundaciones se
reflejó también en relación con el manejo de los fondos. Se debía guardar silencio sobre el origen de los
recursos públicos con los que las fundaciones financiaban sus proyectos", ibídem, pág., 71.

2 11
212

indispensable considerar para entender la lógica global del modelo. De allí la necesidad de
reconstruir estos afluentes.

En fecha reciente [ 1992) ha aparecido un interesante trabajo de Michel Albert en el cual


este autor contrapone un modelo (que denomina) renano 669 con el modelo norteamericano
(que analizaremos enseguida). En este trabajo se cuestiona la lógica del rnercadocentrismo
porque se la estima profundamente desigualitaria y antisocial. Albert demuestra en su libro
Capitalismo contra capitalismo, "la superioridad del modelo de «capitalismo renano» sobre
670
el «modelo norteamericano» . El argumento central de este planteamiento es que el
modelo norteamericano no da respuestas a quienes se encuentran al margen de los
beneficios del mercado y por ello se hace necesario que el Estado maneje una política
social para acudir en su auxilio. Analizaremos en las páginas siguientes al segundo
representante de de este dilema.

18. El Neoliberalismo norteamericano671 •

El liberalismo económico norteamericano más conocido como neoliberalismo, admite


similares orígenes que el alemán pero su contenido responde a un enfoque distinto, más
técnico; monetarista si se prefiere. Además el Ordoliberalismo, según la expresión de
672
Foucault, es «Constructor de estado» , no limitador de este como el americano.

La propuesta económica norteamericana se instala por el régimen militar conj untamente


con el proyecto político, valiéndose del mismo modus operandi.673 . Ella resultaba una cura

669
Dice relación con la fonna de producción y distribución de los recursos sociales propia de los estados de
Europa continental, principalmente Alemania y Francia.
670
VELASCO, Demetrio, Pensamiento Político Contemporáneo, 2ª edición, Universidad de Deusto, Bilbao,
2001, pág. 326.
671
"Eo ¿Qué es el neoliberalismo?, Perry Anderson (1996), comenta que el neoliberalismo surgió después de
la Segunda Guerra Mundial como una "reacción teórica y política vehemente" contra el Estado de Bienestar,
motorizada originalmente por Friedrich Hayek y luego por la Sociedad de Mont Pelerin, fundada en 1947 y en
la que intervinieron, entre otros, Milton Friedman y Karl Popper", EZCURRA, Ana María, «Globalización,
neoliberalismo y sociedad civil. algunos desafíos para los movimientos sociales y populares
latinoamericanos», pág. 5 l.
672
Vid., «Foucault y el neoliberalismo: una lectura crítica», en Michel Foucault: neoliberalismo y biopolítica,
Ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile 201 O, págs. 185 ss.
673
"La marca rr Made in Chicago» dice relación con la importancia que les daban los profesores al dinero
como medio de cambio. portador de valor. etc .. su relación más bien sobre los precios que sobre las
cantidades, o sea lo que los extraños a la UCH llamaban «monetarismo» de Chicago [ ... ) (friedman) No solo
fue profesor de teoría de precios, sino que también de teoría monetaria y porque no, de filosofía y

212
213

674
en muchos sentidos «experimenta1» • En efecto, aun cuando se dice poco, es un hecho de
la causa que no era posible identificar, al menos en un inicio, dictadura con neoliberalismo;
de hecho las dos primeras dictaduras institucionales latinoamericanas Brasil ( 1964) y
Argentina ( 1966), utilizaron un modelo desarrollista en lo económico, dado que se
consideraba éste como e l mejor para la región, "el modelo económico de ambas dictaduras
enfatizó la industrialización y el crecimiento del mercado interno, para lo cual apeló a
barreras arancelarias y no arancelarias, y un rígido control estatal del comercio exterior,
particularmente en el caso de Brasil"675 • De esta suerte, no solo se estaba experimentando
una nueva forme de entender la economía, sino además actuaban a contramano de lo que
eran las creencias arraigadas sobre esta materia en el continente, aún en los proyectos
autoritarios.

Digamos que tampoco en Chile el mode lo neoliberal era la única propuesta económica del
Gobierno Militar; sin embargo este logra instalarse en desmedro de las otras alternativas,
principalmente por una decisión del ejecutivo. Duraría en una forma más ortodoxa solo
hasta comienzos de los años 80, luego como sabemos este modelo es atemperado por las
circunstancias históricas y el manejo más pragmático de Hernán Bi.ichi ( 1985). Especial
importancia tuvo en una primera época el monetarismo de Friedman676•

metodología de las c iencias. Este últi mo fue ciertamente uno de los sellos que más nos marcó y nos une a los
otros egresados de Chicago, tanto del Departamento como de la Escuela de Negocios''673, HACHETTE,
Dominique, « La Génesis de la "Escuela de Chicago: Fines de los Cincuenta y de los sesenta» en l a Escuela
de Chicago, Una Mirada histórica a 50 a,ios del Convenio Chicago/ Universidad Católica, Francisco Rosende
R (Editor), Ediciones Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 2007, pág., 45.
674
Una gradual o fensiva de los teóricos neoliberales se articula alrededor del conocido concepto del
«mínima/ state)) de Nozick en el que, en forma directa o indirecta, se alinean propuestas como las de
Dahrendorf, C rozier, Bell, Friedman, Hayek, Buchanan y otros, para quienes las reformase económicas
deberían estar respaldadas, como así ocurre en los hechos, por las reformas j urídico-institucionales que
liberen el intercambio de bienes de la intervención política. Herben Giersch, vocero de la ciencia económica
alemana define en este sentido la libertad del empresariado, como libertad negativa: libertad de todas las
reglas y regulaciones que limitan la actividad empresarial, MARI, Enrique, «Las teorías y su influencia
f olítica y socio-jurídica en los problemas de la democracia». Doxa 20 [ 1997) págs. 413-414.
75
ANSALD I, Waldo y Giordano, Verónica, América Latina: la Constrncción del Orden , óp. cit., pág. 440.
676
" La influencia de Friedman en el desarrollo de la teoría monetaria moderna es incuestionable. Esta alcanza
su punto más alto con las investigaciones que realizó junto a Anna Schwartz con el propósito de estudiar el
papel de la política monetaria en los principales ciclos que registró la economía norteamericana por alrededor
de un siglo, a partir de 1860", LÜ DERS, Rolf y Rosende Francisco,« La Teoría Monetaria de Chicago» en la
Escuela de Chicago, Una Mirada histórica a 50 a11os del Convenio Chicago/ Universidad Católica, op. cit.
pág. 144.

2 13
214

La propuesta neoliberal aún en los Estados Unidos mismo, había tenido escasa difusión, y
era de alguna fonna marginal. En aquella época, después de la Segunda Guerra Mundial,
campeaba sin contrapesos e1 New Deal Roosveleano, que suponía una fuerte intervención
estatal en la economía. En el cono sur, por su parte, el liderazgo de las ideas económicas lo
llevaban las doctrinas desarrollistas, emanadas de la CEPAL y lideradas por Raúl Prcbisch,
según vimos. Pese a este escenario se estaba elaborando en 1os claustros universitarios,
especialmente en Chicago, una propuesta altemativa que esperaba su oportunidad de ser
exitosa. La fuerte presencia del aJa conservadora norteamericana posibilitó que pudiera
tener una influencia creciente, que se consolidaría definitivamente en los aiios ochenta con
la llegada de Reagan al poder. Gran importancia debe concederse al hecho de la trágica
muerte del presidente Kennedy que significó nn cambio de postura en la Casa Blanca
respecto de la Alianza para el Progreso. Su sucesor Lyndon Johnson. propició un enfoque
mucho más radical y centrado en la idea de la Seguridad Nacional, "Johnson fue menos
escrupuloso [que Kennedy] Estados Unidos dio «prioridad a la estabilidad política y a la
defensa de sus intereses. en perjuicio de la naturaleza de los regímenes políticos». Los
militares eran {da garantía más sólida,> para frenar lo que se llamaba ~,expansión castro-
comunista y, después de todo, quizás encaraban la necesídad previa de purgar Jas
sociedades (Dabéne, 2000: l 37)"677 •

a. La Universidad de Chieago

Las directrices globales del liberalismo económico se centraban casi exclusivamente en Ja


Universidad de Chicago. En dicha institución universitaria enseñaban dos figuras señeras
de este nuevo pensamiento económico. me refiero a Friedrich August von Hayek y Milton
Friedman. El primero mantiene lllla postura más filosófica y por etio se entiende menos
preponderante en el proyecto neoliberal recogido en Chile; en cambio Friedman propicia 1a
posíbilidad de aplicación concreta a estas teorías. Uno podría caracterizarse como el
ideólogo y el otro el implementador. Tambíén enseñaba alH Leo Strauss; cuyo pensamiento
tendría una repercusión distinta (centrada en el aspecto político) y que veremos a propósito
del Neoconservadurismo.

071
A~SALDI, Waldo y Giordano Verónica, América LaJina. la Construcción del Orden, óp. cit., pág. 489.

214
215

Et pensamiento neoliberol o Jiberalismo económico -según hemos señalado- era poco


conocido en América Latina. En nuestro continente la atención y laureles los detentaban los
economistas de la CEPAL y la lógica de la Alianza para el Progresa. Ya hemos indicado
que en un principio se trató de lU1a propuesta exitosa; pero luego se produce "un
agotamiento del modelo de sustitución de ímportacíones, se trata del fin de un ciclo
económico de crecimiento continuo que había durado más de treinta afios, habiéndose
desgastado las fuerzas productivas correspondientes a esta fase hístóricamente determinada
del capitalismo dependiente, tanto por las contradicciones objetivas del sistema como por la
intensidad de la lucha de clases•,.". La falta de difusión de las ideas neoliberales era tan
notoria que. Los fimdamerttos de la libertad {I'he Constitution o/ liberty], una de las
principales obras de Hayek de 1959, fue recién traducida al español en 1975. Solo en 1981
fue publicado el primer texto traducido y completo de La Sociedad Abierta y sus Enemigos
de Karl Popper (de 1945). Podríamos decir sin temor a equivocarnos que sólo a fines de la
década de los setenta e) liberalismo económico comienza a ser difundido sistemáticamente
en Latinoamérica desde centros especializados y medios de comunicación.

Esto podríamos extenderlo también a 1os países angloparlantes donde el descubrimiento del
pensamiento político de Hayek, sólo se populariza en los años ochenta. A ello debemos
sumar la escasa atención que esta corriente recibía de los principales teóricos del
pensamiento democrático como Norberto Bobbio. Giovanni Sartori o Robert A. Dahl. las
circunstancias económicas y polfticas de la época de post guerra eran poco propicias para
la difusión de ideas como estas.

Muchos de quienes se han ocupado de la estructura básica de la doctrina neoliberal. estiman


que la matriz de esta corriente se encuentra en la lectura hecha por Hayek y Friedman de la
economía política clásica, principalmente de Adam Smith. A partir de allí fundamentan su
visión de la libertad. como supuesto de la economía de mercado679. El énfasis más
importante lo ponen estos autores en la maxlmización de la Hbertad. Creemos que también
debe tomarse atención a su referente europeo, que gira en tomo a estas mismas ideas, pero

672
PIERRE-CHARLES, Gérard, «Fascismo y crisis del capíta!ismm►, en El Control Político en el Corro Sur,
S~o XXI Editores, Ciudad de México, 1978, pág. 20.
67 POZAS, Ricardo, Lí)s nudos del tiempo: La modernidad desbordada, UNAM, 2006, pág. 112.

215
216

indudablemente con un sentido muy distinto del norteamericano. No puede asumirse una
desconexión total entre ambas corrientes y suponer una creación ex nihilo de estas últimas.

El origen primario de esta propuesta teorética se encuentra en el viejo continente: en la


Escuela Austriaca de Economía o Escuela de Viena 680• Desde allí provenía Ludwig Von
Mises (y Hayek). Este economista austrohúngaro~ considerado decano de la Escuela
Austriaca de Economía, era un decidido defensor del liberalismo económico e hizo de su
lucha contra el socialismo el motivo principal de su producción publicista. La propuesta de
Von Mises decía relación con el hecho central de no dejar al Estado el manejo de le
economía; Jos particulares debían tener protagonismo relevante en esta cuestión.
Consideraba también que la ciencia económica no podía ser refutada ni comprobada a
través de los datos observables. Se le consídera uno de los mentores espirituales deJ
liberalismo libertario; su obra «la Acción Humana» de 1949, ejerció gran influencia en
intelectuales de raigambre austriaca como Hayek, Hans Sennho)z, George Reisman, etc.

La afirmación de Von Mises vertida en su texto <dJn Análisis Económico y Sociológü:o»


( l 922). que la economía comunista no podía ser eficiente al carecer de un mecanismo de
precios que hiciera posible una distribución <le recursos adecuada, influiría fuertemente en
la labor científica de la corriente neoliberal, Uno de los aspectos más relevantes de esta
corriente económica, radíca en el énfasís que hacen estos autores respecto del libre
mercado~ a diferencia del liberalismo clásíco cuya prioridad era la propiedad privada631 •

El reconocimiento y protección de la propiedad privada como sostén de la economía.


cuestión que hoy día nos parece adecuada y correcta682 ; no lo era en Ja década de tos
setentas donde se propiciaba, desde trincheras diferentes, atacarla en sus cimientos; y
además reemplazarla por otra colectiva. La justificación de estas posturas se encontraba en

630
La Escuela Austriaca de economfa o Escuela de Viena se ha caracterizado por su fuerte critica hacia
programas de investigación como el marxismo, el socialismo. el nazismo, el fascismo, el monetarismo, y et
keynesianismo. Uno de sus fundadores fue Eugen von Bohm-Bawerk al igual que Von Mises.
,;a¡Al respeclQ afirma VON MISES "In rea/ity, the central nofion t classicol libeMlism is prívate property.
and not a certai11 misunderstood c4ncep1 of free compeJilion' 11 • (En realidad, la noción central del
liberalismo clásico es de propiedad privada, y no un determinado concepto mal entendido de la libre
competenda]. VON MISES, Ludwig, A critique of interwmtionism, Rcvised English rranslation of the 1976
German new edition translated by Hans f. Sennholz {lrvington-on-Hudson, N.Y.: Foundation for Economic
Education, l9Qó). pág. 18.
&a: Ya en Aristóteles vemos la importancia de este derecho comó factor de progreso de la sociedad Vid,
F'q/iticll, Libro 1, capitulo m. «De la Adquisición de los bienetm, págs. 23 ss.

216
217

procurar soluciones integrales de igualdad; soluciones alquímicas preconizada desde las


burocracias especializadas de oriente y occidente.

Para los neoliberales, el origen del orden en la sociedad no radica en la tradición, ni en la


planificación racional. Estos autores comparten con los neoconservadores, cercanos
parientes ideol ógicos (con raíces menos evidentes pero siempre importantes en nuestro
país), la tesis sobre el carácter orgánico de la sociedad; que dicha organicidad proviene de
la interrelación espontánea e involuntaria de varios individuos, cada uno de los cuales actúa
de acuerdo a su propio interés. La mejor expresión de esta coordinación es el
funcionamiento autorregulador del mercado.

Entonces queda claro que los principales representantes de la corriente neoliberal, aunque
ciertamente no los únicos, son Von Mises, Hayek y Friedman, que son también destacados
en nuestro medio por su central importancia dentro del proceso de fom1ación de la
institucionalidad económica de nuestro país.

b. La influencia dual de Hayek

La importancia ideología del pensamiento de Hayek podemos situarlo en dos frentes muy
relevantes para el nuevo sistema: a) En primer lugar un frente económico donde se plantea
la tarea (exitosa) de desacreditar el constructivismo que había imperado en la región
durante casi toda la mitad del siglo XX y hasta principios de los setentas y b) Hacer una
revisión al modelo político, particularmente al tipo de democracia liberal, abierta, que se
había mostrado débil ante el embate marxista. Argumenta en forma sensata y pragmática;
en términos inusualmente claros, para ser un economista especializado. Supone difícil que
la mente humana pueda racionalizar todos los elementos que componen el fenómeno
económico. Este fenómeno solo puede ser abordado en forma indirecta. Se trata de
comprender el sistema en lugar de intervenirlo.

El sistema económico se mueve en forma espontánea, como un mecanismo de selección,


generalmente al margen de la compresión de las autoridades estatales y sus analistas. En
cuanto al modelo político, no es partidario de una democracia sin restricciones y de la
participación mayoritaria de la ciudadanía. Su postura es claramente contra-mayoritaria y

217
218

las razones que da para justificar esta postura son sugestivas y convincentes. Este segundo
683
aspecto será revisado con mayor profundidad a propósito del neoconservadurismo .

Una especie de selección natural de los órdenes espontáneos es -entiende Hayek- la única
forma viable de justicia social; única que no trae aparejado un despotismo propio de la
intervención planificada. Hay aquí una conjunción de ideas conservadora con las
neoliberales: en ese carácter intangible de la tradición de los órdenes espontáneos en
relación con la deliberación democrática que se expresa como política y como políticas de
684
Estado .

Desde el prn1to de vista doctrinal HA YEK aporta la materia prima filosófico-política para
explicar la dirección que se debe tomar en economía. Es quien proporciona los argumentos
justificativos de una decisión que se entendía, en su primera hora arriesgada y sin un
sustento concreto. Esta influencia es, desde este punto de vista, vital para que este proyecto
tuviera credibilidad y pudiera llevarse a cabo con un mínimo de coherencia teorética. En el
análisis de este autor, el empresario trabaja en un contexto de libre competencia, donde las
inversiones y precios son adecuados al beneficio esperado. El mercado proporciona al
empresario información sobre la oferta y la demanda y las coordina adecuadamente. Los
productores, independientes entre sí, reciben indicadores de los consumidores sobre los
bienes que deben producir y los precios que deben cobrar. Aspiran a vender bienes y prestar
servicios de la mejor manera posible, vendiéndolos al mejor precio. Es la smithiana mano
invisible del mercado.

La economía planteada en estos términos, es un orden espontaneo, es un sistema que se


regula por sí mismo y que está en constante evolución; constituye una especie de galaxia o
685
«catalaxia» que no requiere de la intervención del Estado para funcionar correctamente .

La economía de mercado, según este pensamiento, debe quedar entregada a sus propios

683
Para Hayek la democracia era esencialmente un medio 683 , un expediente utilitario para salvaguardar la paz
interna y la libertad individual. Como tal, no es en modo alguno infalible o cierta. Vid. HA YEK Friedrich.
Los fundamentos de la Libertad, Unión Editorial. S.A. octava edición, Madrid, 2008, Capítulo VII, Nº 3,
Eágs. 145 ss.
M RUIZ SCHNEIDER, Carlos, «Del corporativismo al Neoliberalismo, el conservadurismo católico en
Chile>) en COLOM, Francisco y RIVERO Ángel [Eds.], El altar y el trono, ensayos sobre el catolicismo
político iberoamericano, óp. cit., pág.! 21.
685
Vid. HA YEK, Derecho Legislación y Libertad, Unión Editorial, Madrid, 2006, cap. X págs. 309 ss.;
HA YEK, La Fatal A"ogancia, óp. cit., pág. 53.

218
218

las razones que da para justificar esta postura son sugestivas y convincentes, Este segundo
aspecto será revisado con mayor profundidad a propósito del neoconservadurismo683 ,

Una especie de selección natural de los órdenes espontáneos es -entiende Hayek- la única
forma viable de justicia social; única que no trae aparejado un despoti')-mo propio de la
intervención planificada. Hay aquí una conjunción de ideas conservadora con [as
neoliberales: en ese carácter intangible de la tradición de los órdenes espontáneos en
relación con 1a deliberación democráti<:a que se expresa como política y como políticas de
Estado684 .

Desde e] punto de vista doctrinal HA YEK aporta 1a materia prima filosófico-política para
explicar la dirección que se debe tomar en economía. Es quien proporeiona los argumentos
justificativos de una decisión que se entendía, en su primera hora arriesgada y sin un
sustento concreto. Esta influencia es, desde este punto de vista, vital para que este proyecto
tuviera credibilidad y pudiera llevarse a cabo con un mínimo de coherencia teorética. En el
análisis de este autor. el empresario trabaja en un contexto de libre competencia, donde las
inversiones y precios son adecuados a1 beneficio esperado. El mercado proporciona al
empresario información sobre la oferta y la demanda y las coordina adecuadamente, Los
productores. independientes entre si, reciben indicadores de los consumidores sobre los
bienes que deben producir y los precios que deben cobrar, Aspiran a vender bienes y prestar
servicios de la mejor manera posible, vendiéndo1os al mejor precio. Es la smithiana mano
invisible del mercado.

La economía planteada en estos ténninos, es un orden espontaneo, es un sistema que se


regula por sí mismo y que está en constante evolución; constituye una especie de galaxia o
«catalaxiID> que no requiere de la intervención del Estado para funcionar correctamente685•
La economía de mercado+ según este pensamiento, debe quedar entregada a sus propios

683
Para Hayek la democracia era esencialmente un medio 683 , un expediente utilitario para salvaguardar la paz
interna y la libertad individual Como tal, no es en modo alguno infalible o cierta. Vid, HA YEK Frícdrich,
los fimdamenl!JS de la libertad, Unlón Editorial. S.A. octava edición, Madrid, 2008, Capitulo VH, N<:i 3,
fi¡¡s· 145 "·
" RUIZ SCHNEIDER. Carlos, «Del corporativismo al Neoliberalismo, el conservadurismo católico en
Chile» en COLOM, Francisco y RlVERO Ángel [P..ds.J, El altar y el trono, ensayos sobre el catolicismo
politice iberoamericnna, óp. cit., pág.12 l.
w Vid. HAYEK, Derecho legislación y Libertad, Unión Editorial, Madrid, 2006, cap. X págs, 309 ss,;
HA YEK. La Fatal Arrcgmrcia. óp. cit., pág. 53.
218
220

La obra de Hayek, está moldeada por un enfoque kantiano. Su pensamiento es kantiano


porque niega Ja capacidad del hombre de conocer las cosas tal como son o el mundo tal
como es689• Afinna que el orden que encontramos en el mundo, le es dado por la estructura
organizativa de nuestra mente y las experiencias sensítivas están inmersas en los conceptos
de orden instalados en el raciocinio humano. Adjudica una dosis muy grande de poder
creativo a la mente, la cual, no es ni un receptáculo para ta absorción pasiva de sensaciones
fugitivas, ni un espejo en el que se reflejan )as necesidades del mundo690•

El ideario neoliberal no sólo atacó cualquier regulación del rnercado por parte del Estado,
sino que además argumentó que Ja desigualdad es un valor positivo para dínamizar el
crecimiento y la acumulación privada, por lo que se consideró imprescindible quebrar el
poder del sindicalismo y, en general, del movimiento obrero (con sus presiones igualítarias
sobre los salarios y el gasto social del Estado}. A partir de la posguerra Jas «democracias
occidentales» estructuraron sus políticas precisamente en torno aJ Estado de Bienestar
dando ocasión a un poderoso consenso, opuesto a estas ideas,

Afirma HA YEK en un trabajo presentado en el encuentro de Tokio de la Sociedad Mont


Pelerin de 1966,

"El concepto central del liberalismo es que bajo la vigencia de reglas universaies de conducta justa,
que protejan un dominio privado de los individuos que pueda ser reconocido, se formará por si
mismo un orden espontáneo de las actividades humanas de mu~ho mayor complejidad del que
jamás podría producirse mediante un ordenamiento deliberado. En consecuencia, las actividades
coercitivas del gobierno deberían limitarse a mantener el cumplimiento de dichas reglas,
cualesquiera sean los demás servicios que et gobierno pueda prestar al mismo tiempo al administrar
aqueHos recursos partlcu1ares que Je han sido puestos a su disposición para esos propósitos"',¡91 •

Respecto de las teorías de Hayek, GREY levanta una feroz crítica que sintetiza en los
siguientes términos: ''El modelo de Hayek es, en buenas cuentas, una suerte de anarquía

68
~ GREY, John N. "F. A Hayek y el Renacimiento del Liberalismo Clásico", Traducido de Litera/Un? of
Liberty, voL V. N* 4, invierno de 1982. Derechos cedidos por lnstitute for Humane Studies, California,
EfUJU, pág. 5,
um Grey, Ibídem, pág. S.
Mi HA YEK. Friedrich A.. Los Principios de un orden social liberal, Estudíos Públicos, pág. l82: "Propongo
que denominemos a este orden espontáneo del mercado una catalaxia, guardando analogla con el término
~cataláctica", que se ha propuesto a menudo como un sustituto del término "e«mómico" (tanto "catalaxia"
como "cataláctica" derivan del antiguo verbo griego lwtalla1tein que, significativamente. da el sentido no sólo
de "traficar'' y "cambiar" sino también de "admitir en la comunidad" y "convertir de enemigo en
amigo")Jbídem, pag, 184. (resaltado en et original).

220
221

legal benigna, una «catalaxia legal», en la que están ausentes la coacción organizada,
necesidad tan antigua como ingrata. Semejante anarquía puede ser imaginada en una teoría
ideal, pero en la historia no hay ejemplos de ella"692 . Es bastante obvio que el pensamiento
de Hayek es mucho más complejo que la critica que levanta Grey y por cierto que admite
también muchas más lecturas.

Podría decirse que el gran aporte de Hayek es haber instalado la idea desarrollada antes por
su Maestro Ludwig Von Mises de la imposibi lidad teórica del funcionamiento del sistema
socialista. Esa imposibilidad no es sino una derivación de la idea general de imposibilidad
lógica del racionalismo constructivista cartesiano, que atribuye mayor entidad de la que
tiene, al poder de la razón humana. Ha depurado al racionalismo de sus excesos y a través
de su sistema «racionalismo crítico evolucionista)> ha introducido una dosis de realismo a
la ciencia social. Este abordaje permite un considerable arsenal lógico que hace posible el
análisis científico de las morales erróneas. De esta premisa se deduce el carácter
teóricamente imposible de la moral socialista693.

La influencia de Hayek se explica también por la importante red publicista que se instala en
tomo a él. Partiendo de un pequeño embrión en la Universidad de Chicago, los neoliberales
y sus patrocinadores, crearon una enorme trama internacional de fundaciones, institutos,
centros de investigación, publicaciones, etc., para perfeccionar y promover sus ideas y
doctrinas. Montaron un cuadro ideológico eficiente, pues hicieron suya (al parecer) la
afirmación del pensador marxista Antonio Gramsci, cuando desarrollando el concepto de
hegemonía cultural, afirma: Si Ud. Puede ocupar la cabeza de la gente, sus corazones y sus
694
manos le seguirán •

c. El carisma de Friedman

El otro pensador que ejerce influencia sustancial en la formación de los Economistas


chilenos, como asimismo en la propuesta económica que se implementaría durante el
gobierno militar, fue Milton FRJEDMAN, el más célebre de los profesores de Chicago.
692
GREY, John, «Hayek: El orden espontaneo en las sociedades post comunistas en transición», Estudios
Públicos. 50 (otoño 1993). pág. 149.
693
HA YEK, Friedrich, la Fatal Arrogancia, óp. cit., pág. 129.
694
GEORGE Susan, Breve historia del Neoliberalismo, veinte mios de economía de elite. Conferencia sobre
"Soberanía Económica en un Mundo Globalizado". Bangkok, marzo 24-26, 1999.

221
222

"Gran gurú del movimiento a favor del capitalismo de libre mercado, fue el responsable de
crear la hoja de ruta de la economía global, contemporánea e hipomóvil en la que hoy
vlvimos•'695 • El futuro premio nobel, era bastante conocido entre et público general como
severo crítico de las intervenciones del gobierno en la economía, y como exponente de las
virtudes de una economía de Hbre mercado, puntos de vista que había expresado en
Capilalismo y Libertad de 1962, y en las columnas que escribió para la revista Newsweek
de 1966 a 1984. Sabemos también que tenia un perfil mucho más publicista que sus
predecesores y su labor de divulgación tuvo gran éxito mediático. Una de las obras que
tuvo mayor impacto comunicacional fue «Free to Choose», un documental televisivo que
se exhibió con éxito no solo en Estados Unidos sino que también en el resto del orbe,
Igualmente se debe considerar la publicación de un libro con e) mismo título, compartiendo
autoría con su mujer Rose.

Un aspecto princípaJ de la influencia técnica de Friedman, que tiene reJevancia para los
fines de este trabajo, es su calidad de profesor de los denominados Ch/cago Boys, quienes
recibieron de primera mano su influencia. A ello se debe sumar la importancia estrdtégica
que tuvo su prestigio~ para apoyar a sus discípulos al interior del Gobierno militar y con
Pinochet en particular; ello fue decisivo para que éste se jugara por mantener el modelo en
una época en que existieron resultados adversos. Esto último lo realiza en su visita a Chile~
aprovechando la ínvítación que le hace la Escuela de Negocios de Valparaíso696 para dictar
unas charlas, donde además se entrevistó con Pinochet. cuestión que le significó variadas
criticas697 . HARBERGER que lo acompañaba, indica que nada de 1o conversado por este
Pinochet era muy diferente de lo que ellos mismos le hubieran podido decir, "Nadie sabe
exactamente qué influencia pudo tener aquella visita, pero lo cierto es que, sólo unos dos

~ 5 KLEIN, Naomi, la Doctrina del Shock, El auge del capitalismo del desastre. op, cit.• pág. 25.
ó<"/6 La visíta fue patrocinada por la Fundación del Banco Hipotecario de Chile {BHC), del falleddo empresario
Javier Vial, pero contribuyeron a eUa empresas de los grupos Cruza!, Matte y Yarur.
1
® "A su vuelta a California, Milton Friedman escribió una carta a los periódicos en la que dijo que acabtlba
de volver de China, claramenre un Estado más represivo que Chile, donde había dado los mismos consejos
que en Chile y preguntaba si debía esperar las mismas protestas que después de que volviera de Chile. y si no,
por qué no (1993, p. 403)" SCHWARTZ, Pedro, «Milt.on Friedman y la Líbertacfo en AZNAR, José M. et
alil, óp. cit., pág. 66.

222
223

meses después, los militares salieron de los ministerios y los subsecretarios ocuparon sus
698
puestos. Se constituyó así un gobierno de carácter claramente tecnocrático" •

Entre los aportes teóricos más importantes de Friedman para el modelo se encuentra su
concepto de «i ngreso pennanente» y también por haberle dado un nuevo impul so a la
«teoría cuantitativa de la moneda», poniendo en primer plano el tema del monetarismo que
699
sería tomado -en general- por los gobiernos conservadores • Friedman, en los inicios de
su carrera ciertamente tenía un perfil más técnico que hacia el final de la misma; su
acercamiento a la sociedad Mont Pelerin empieza a infundirle un cariz mucho más político,
que contagia también su labor publicista, que se ve vigorosamente encaminada a difundir
los principios libertarios: " La libertad económica es un requisito esencial de la libertad
ºº" expresaba en uno de sus textos más influyentes. La lógica es la siguiente; lo
política 7
importante es que " las personas cooperen entre sí sin la coacción de un centro decisorio" y
si esto se logra incluso en un contexto donde no hay democracia, esta circunstancias en sí
misma, resulta poco relevante.

Encontramos también en su propuesta teórica uno de los pilares del pensamiento neoliberal
y que ya hemos mencionado a propósito de sus predecesores; y es precisamente la
importancia central que este le atribuye a la iniciativa individual, que no puede ser
reemplazada por la acción del Estado en materia económica: "Government can never
701
duplica/e the variety and diversity of individual action " [El gobierno nunca puede
duplicar la variedad y diversidad de la acción individual], expresa en una escrito temprano,
primera obra importante en su labor publicista. Pero obviamente para FRIEDMAN, " la
actividad económica no es, en absoluto, la única área de la vida humana en la que surge una
estructura compleja y elaborada como resultado inesperado de la cooperación de un gran

698
HA RBERGER, Amold S., en «La influencia de Friedman y de la Escuela de Chicago en la Economía de
Chile», óp. cit., pág. 41.
699
Thatcher y Reagan.
°
70
701
FRI EDMAN, Milton, Liber1ad de elegir, óp. cit., pág. 17.
FRIEDMAN, Milton, Capitalism and freedom, T he University of Chicago Press, Chicago, 1982 ( 1962)
pág. 12.

223
224

número de individuos que persiguen; cada uno, su propio interés"7º2, Su propuesta es


claramente más amplia que una simple concepción o teoría e.conómica.

Ya hemos dicho que su propuesta teórica es más técnica (menos fiJosófica) que la de Hayek
y se refiere principalmente al manejo económico y al control del tipo de cambio103~ cuestión
que se hizo imperiosa en los primeros momentos de la estabilización económica de nuestro
país, una vez producido et golpe militar. Las propuestas de Friedman se vierten en un texto
emblemático, El Ladrillo~ que recoge muchas de las ídeas de Capitalismo y libertad.

"The problem is to establish institutional arrangemen1s that will enable government to exercise
responsibility for money, yet at the same time limít the power thereby given to government and
prevent this power from being used in ways !hat wi/1 íend to weaken rather than strengthen a free
socicty is power from being used in ways that will tend to weaken rather than strengthen a free
society" 104 [El problema es establecer arreglos institucionales que permitan al gobierno ejer<:er su
responsabilidad en relación con el dinero y al mismo tiempo, limitar e! poder otorgado a él, a fin de
evitar que éste se utilice de formas que tiendan a debilitar en lugar de fortalecer a una sociedad
libre].

La esfera del Estado ha de ser limitada. Su función principal debiera ser la de proteger la
libertad contra los enemigos externos e internos de la sociedad libre, preservar la ley y eJ
orden, hacer cumplir íos contratos privados:, fomentar los mercados competitivos: todas
estas cuestiones, caras para el liberalismo económico, A pesar de estas tajantes opiniones
FRlEDMAN afinna que "La historia sugiere que el capitalismo es sólo una condición

rN FEDIAKOVA. Evguenia Comervadores e innovadores: la derecha en la segunda mitad del siglo ,t.\:" en
Promesas de Cambío: lzquierdu y Derecha en el Chite Contemporáneo. DAVILA Míreya y FUENTES.
Claudio, Editorial Universitaria (fla;;,;o Chii.e). Santiago de Chile, :'.:002, pág. 76.
m "The necd far the ilispersal ofpower roises an especial/y difficuir problem in the fleld ofmoney. There is
widespread agreemenJ that go\!e!'nment must have some responsibility jor monetary matters, There M alsó
widespread recognition lhaf control over money can be a potent too! fer controlling and shaping the
economy. Jts poumcy is dramattzed in Lenin's fartWus d.ctum thaJ the most ~ctíve wtp to destroy a society is
to destroy its nu:mey" [La necesidad de dispersar el poder plantea un problema especialmente dificil en el
ámbito del dinero. Hay un acuerdo generalizado de que el gobiemQ debe tener cierta re5ponsabilidad en las
cuestiones monetarias, También existe un reoonooimiento generalizado de que el contn)l sobre el dinero
puede ser una herramienta potente para el control y la configuración de la economía. Su potencia es
dramatizada en famosa frase de Lenin de que la manera más efectiva de destruir una sociedad es destruir su
dínero}. FRIBDMAN, Milton, Capilalism and Freedom. óp., cit., pág. 40.
164 HEconomic trrrangemenls play a dual rolé in thc promo1wn of e, free society. On the omt Jumd, freedom in
eoonomic arrangements is itself a component offteedom broadly understood, soneconomi~ freedom is an end
in itself in the second place. economic freedom is also an indispensable means toward the m:hieveme/11 of
politit:al freedom" [Los arreglos económicos juegan un doble papel en la promoción de una sociedad libre.
PQr un lado la libertad en lo5 arreglos económicos es en si un componente de la libertad en un sentido amplio,
por lo que la libertad económica es un fin en si misma. En segundo lugar, ta libertad económica es también un
medio indispensable para et logro de la libertad politicaJ. FRIEDMAN, Milton, Capitalism andfreedom. óp.
eít,, pág. l5.

224
225

necesaria para la libertad política. Pero no es una condición sufic iente. En una misma
sociedad puede haber organizaciones económicas que son fundamentalmente capitalistas y
7 5
organizaciones políticas que no son libres" º . Razona Friedman que en la medida que sea
mayor el área cubierta por el mercado, más reducida será aquella en las que se requieren
decisiones expresamente políticas (Reduce la tensión del tejido social 706], y, por tanto, en
las que es necesario alcanzar un acuerdo. Y en sentido contrario mientras menor sea el área
de las cuestiones en las que se necesita un acuerdo, mayor será la posibil idad de alcanzar un
acuerdo, y la sociedad, al mismo tiempo, conservará su libertad707•

El problema no es desconocer -afirma - lo que se debe hacer; eso es muy fácil. El gobierno
tiene que incrementar la cantidad de dinero a un ritmo menor. "El problema radica en tener
la fuerza política para tomar las medidas necesarias. Una vez que la enfermedad de la
inflación se encuentra en un estado avanzado, su eliminación tarda mucho tiempo y tiene
consecuencias secundarias desagradables"7º8• Esta cuestión ya lo sabíamos de sobre en
nuestro país donde la inflación era el principal y más insidioso enemigo de la econom ía y
del bienestar social, especialmente de los más pobres. A esas alturas cualquier solución, por
radical que fuera, que prometiera una cura para esta enfermedad, sería acogida con
simpatía. El proponer tipos de cambio flotantes (o flexibles) no quiere decir según
709
Friedman que se esté a favor de tipos de cambio inestables . La inestabilidad de los tipos
de cambio es un síntoma de inestabilidad en la estructura económica básica.

FRlEDMAN pensaba que los aranceles no solo perjudican a los países que deben
cancelarlo; sino y más importante, perjudica a los mismos países que los instalan; al efecto
expresa: "Saldríamos beneficiados si abandonáramos nuestros aranceles, aun cuando los
otros países no hicieran lo mismo. Claro que nos beneficiaríamos más si ellos también
redujeran sus aranceles, pero el que no lo hagan no es requisito para que nosotros nos
71 0
beneficiemos. Nuestros intereses respectivos no están en conflicto, sino que coinciden" .

705
Ibídem.
706
<<reduces rite strain on rhe socialfabric», Ibídem, pág. 28
70 7
Ibídem.
708
FRI EDMAN, Milton y Friedman Rose, libertad de Elegir, Trad. Carlos Rocha Pujoj, Folio, Barcelona,
T omo 11, pág. 372.
709
«Be ing in favor of tloating exchange rates does not mean being in favor of unstable exchange rates».
Capiwlism and Freedom, pág. 62.
71
º FRIEDMAN, Milton, Do/lars and Déficits, Cap. 4
225
226

Esta era una. cuestión particularmente sensible para nuestro paradigma económico. dado
que la protección arancelaria, atendidas las directrices de la CEPAL, se había instalado en
forma importante en nuestro sistema y especialmente en el imaginario social, inclusive de
los miembros de las Fuerzas Armadas, Un cambió aquí sería el principio de una revolución.

Pero claramente en este escenario teórico, no es posible entender que todo se pueda
resolver automáticamente por las reglas del mercado~ al resto de la sociedad o a quienes
detenten el poder, les corresponderá la responsabilidad de establecer un marco lega~ de tal
manera que el individuo que persigue su propio interés sea ------citando de nuevo a Adarn
SMITH- ºllevado por una mano invisible a favorecer un objetivo que no era parte de su
propósito. Pero el hecho de que él no pensara en ese objetivo no es siempre algo malo para
la sociedad. Muchas veces, al perseguir su propio interés. fomenta el de la sociedad más
eficazmente que cuando realmente se lo propone. Nunca he visto que los que pretenden
comerciar por el bien público obtengan un buen resultado" 71 t. Chile sería sí et primer
escenario donde estas ideas se harían efectivas en su integridad, como una surte de
laboratorio de ensayo, sin que la ciudadanía tuviera reates opciones de oponerSe al proceso.

d. Efectos

Estas ideas, bastante radicales para la lógica de nuestra economía dirigista, fueron
instaladas en la nueva institucionalidad en forma bastante traumática~ el {<Shock» fue el
método utilizado por el equipo de Cauas 712, Al respecto KLEIN señala la importancia que
tuvo la exístencia misma del régimen dictatorial para implementar este modelo, que se
venía rumiando por algunos centros de poder norteamericanos, quienes no dudaron en
aconsejar la imposición del mismo, cuando se dio la oportunidad histórica, Previamente
habían propiciado la caída del régimen constitucional, "la idea de aprovechar las crísis y los
desastres narurales había sido en realidad el modus operandi clásico de los seguidores de
Mi1ton Friedman desde el principio[ ... ]A1gunas de las vío1aciones a los derechos humanos
más despreciables de este siglo [.. , 1 fueron de hecho un intento deliberado de aterrorizar al

711 FR!EDMAN, Milton, Capitalism ánd Frecdom, óp. <:it., pág. 112

m Jorge Cauas Lama, militante de la DC. Ministro de Hacienda en 1974 que se encargó de implementar el
Programa de Recuperación EcfJ/Wmica.

226
227

pueblo, y se articularon activamente para preparar el terreno e íntroducir las «refonnas»


radicales que habrían de traer el ansiado libre mercado"
7
º.
"Durante estos siete años, se aplicó en Chile una política económica ortodoxa, <:aracterizada por la
apertura al oomereio internacional unilateral. la reducción drástica del gasto público, la fijación de
un tipo de cambio nominal. la liberalización financiera y especialmente el control estricto de las
relaciones laborales. Coincidente con ello fue et aumento de la represión selectiva y la influencia de
la policía secreta del régimen la DINA (a partir de 1974) encargada no solo de combatir a los
opositores reales o imaginarios del régimen, sino sobre todo generar temor en la población y así
evitar cualquier tipo de contestación social a las medidas económicas. Un paquete de reformas tan
radicales no podía llevarse a: cabo sin un marco represivo acorde a la profundidad y rapidez de los
cambios impuestos desde el poder centrar•:1-i.

Es:ta primera y radical dirección que tomó la economía en los comienzos del régimen
Militar~ marcó profundamente el devenir de la sociedad chilena, que en muchos sentidos
debió modificar drásticamente sus conductas tradicionales par.a hacer operativo el nuevo
modelo. Este se distanciaba grandemente con lo que entendían aún los especialistas~ en lo
que debía ser el manejo de la economía. Nunca fue unánime ni pacifica la declsión de optar
por el libre mercado; mucho menos en los términos tan radicales que proponía la doctrina
de ta Universidad de Chicago y las agencias trasnacionales asociadas con la ideología que
esta entidad proponía,

Ya en aquella época connotadas economistas tenían una visión muy distinta respecto de la
intervención del Estado en la Economía, La historia les daria la oportunidad de hacer
presente sus convicciones en esta materia; afinnan Foxley, Aninat715 y Arellano:

"El Estado no es un ente neutro desde el punto «de vista» distributivo. Extrae y reoriente recursos
influido al menos p.arcialmente por la fuerzas., económicas y políticas, que respaldan y dan sustento
a su acción. El efecto de la acción ptlblica puede ser el de acentuar tendencias espontaneas
provenientes del libre juego de} mercado. o alternativamente el corregir distorsiones o aún cambiar
7
radicalmente el contendido distributivo del proceso de crecimiento económico" u,.

En los años ochenta. Guzmán tiene la oportunidad de precisar sus opinión en esta materia.
poniendo acentos distantes del neolíberalismo radical al que muchos 1o suponían converso,
113
KLEfN, Naomí, La Doctrina del Shoá, El auge del capitalismo del desastre, óp., cit., pág. 31.
11
GAftATE. Manuel, La Revolución Capitalista de Chile (/973-2003), Ediciones Universidad Alberto
.i.
Hurtado, Santiago de Chile, segunda edición 2012, pág. 191.
715 Futuros ministros de Hacienda-los dos primeros- en los gobiernos de la Concertación.
w, FOXLEY, Alejandro, Aninat Eduardo y Arellano José Pablo, Las Desigualdades Económicas y la Acción
del E:stado, óp. cit .. pág. 9.
227
228

en un comentario en el diario La Segunda del 15 de mayo de 1981, "la concreción de la


economía social de mercado en Chile, dista de ser formula rígida de un pensador o escuela.
Es más bien una adaptación pragmática y flexible de ciertos principios de nuestra realidad.
Lo que ha impulsado al presidente Pinochet, junto a su equipo económico ... constituye une
versión chilena y original. no dominada por sujeción dogmática alguna. Baste señalar 1o
reatizado en cuanto a redistribución del ingreso, para corroborar sus diferencias con los
mentores que se le endosa"717.

Una cuestión que debemos remarcar aquí es el hecho palmario de que estamos frente a un
escenario mucho menos libre que hace no poeos años~ 1a libertad prometida como gran
regalo de la doctrina neoHberal no fue taJ, y quizá~ como afirma Foucault, nunca debió
tenerse dicha esperanza dado que la lógica del sistema apuntaba claramente en un sentido
opuesto~

"El liberalismo no se limita a ofrecer !a simple garantía de libertades (libertad de mercado, de


propiedad privada. de expresión eu:étera) [ ... ] organiza las condiciones bajo tas cuales los
individuos pueden y deben ejercer estas libertades[ ... ] no es un recurso natural, sino un producto
creado artificialmente y un instrumento de pricticas gubernamentales[".] el efecto positivo de la
acción gubernamental. El gobierno líberaf no expande los espacios de libertad, no se limita a
respetar esta o aquella libertad: "consume líbertad" [ ... ] En eJ propio proceso de producción de
libertad. el liberalismo también pone en peligro la libertad que construye. Es precisamente el «libre
juego de fuerzas» al interior de las fonnas de gobierno liberales lo que amenaza a estas libertades y
demanda nuevas intervenciones para «protegen) o estabilizar lo social [por ejemplo] La libertad de
comercio solo puede ser establedda si se toma un oonjunto de medidas preventivas destinadas a
evitar tas contra tendencias de mon0p0lización y concentración que podrían resultar en una
limitación de la libertad"m.

Pero especial atención debe prestarse, en este orden de cosas a la relación entre libertad y
seguridad, tma de las más afectadas por esta dinámica del modelo neoliberal. siguiendo en
ello de nuevo• Foucault debemos indicar que el liberalismo no solo produce libertades que

717
"Guzmán incorpora en sus pensamiento elementos esenciales de la postura hayekiana y acepta la idea del
mercado como asignador de los recursos productivos, aunque mantiene ciertas reservas frente a esa idea. De
hecho, le reconoce al Estado una función como órgano redistribUtivo e incentivador del crecimient,:;
económico, lo que significa una apartamiento de la ortodo-:,tia neolíberal". CRlSTI, Ibídem, pág, 166-169.
m "La libertad de comercio es n~esaria[ .. , J pero ¿cómo podr.á ejereérsela corn;retamente si no se controla,
no se limita. no se organiza toda una serie de cosas. de medidas, de prevención etcétera. que eviten los efectos
de la hegemonía de un país sobre los otros, una hegemonía cuyo efecto sería justamente limitar y restringir la
libertad de comercio?, LEMKE. Th-Omas. ((Los riesgos de la seguridad: Liberalismo hióf)!°llítica y miedo en
Michel Foucault: 1Veolibe1·alismo y biopolitica, ediciones Universidad Diego Portales, Santiago de Chile,
tercera edición, 2012 págs., 253-254,

228
229

permanentemente son puestas en peligro (por sus propias condiciones de producción)


haciendo necesarios mecanismos de seguridad. No se trata, en este caso, de consecuencias
no deseadas o efectos colaterales; sino muy por el contrario son condiciones esenciales y
efectos positivos de la libertad liberal.

"El liberalismo nutre al peligro, lo somete a un cálculo económico, sopesando sus ventajas y sus
costos"719.

Sin perjuicio de la importancia de lo expuesto, nos parece que e l rasgo más relevante tiene
que ver con los efectos personales de los ciudadanos del Estado, sometidos a esta nueva
estructura ontológica, epistemológica y antropológica, "El sujeto propietario inmerso en el
sistema de la economía de mercado nos es restituido así como sujeto general, pero cada vez
más pobre de determinaciones cualitativas [ ... ] La autonomía de lo económico coincide,
pues, con la que algunos consideran como desaparición del hombre en e l campo del saber
occidental" 72º.

e. La misión Klein-Saks

En Chile las primeras propuestas concretas de liberalismo económico tienen su pasado


mediato en la presidencia de Carlos lbáñez del Campo; atendido que en aquella época
( 1954-1955), el país se vio enfrentado a una severa crisis económica y para revolverla, el
gobierno decide hacer un serio esfuerzo de estabilización. Para e llo, deciden, mediante la
decisiva colaboración del diario El Mercurio721 , recurrir a instancias más técnicas tras
abandonar las políticas nacionalistas y populistas inspiradas en el modelo peronista
argentino. Al efecto contactan en Washington a los economistas Julius Klein y Julien Saks,
para elaborar un plan económico general. Dicha propuesta se habria de constituir en " La
primera propuesta política económica ortodoxa de corto plazo y de liberalización paulatina
722
de la economía chilena" . El hecho de recurrir a la denominada Misión KLETN-SAKS,

719
Ibídem, pág. 255.
720
BA RCELLONA, Pietro, El Individualismo Propietario, óp. cit., págs. 11 8-11 9.
721
•·La causa principal del fracaso económico, a juicio del Mercurio, se encontraba en el intento del Frente
Popular de mejorar artificialmente las condiciones de vida de la población sin un aumento paralelo y
equivalente de la producción, lo cual repercutió en una inflación creciente", GARA TE Manuel, La Revolución
Capitalista de Chile, óp. cit., págs. 100-1 O1.
722
CORREA S. Sot1a, Con las Riendas del Poder, La derecha chilena en el siglo X.X:, Editorial Sudamericana,
Santiago de Chile, 2004. pág., 20 1.

229
230

una firma de asesoría económica extranjera que había estado operando en Perú a fines de la
década de los cuarenta, fue justificada por el gobierno de Ibáñez en los siguientes términos:

"[para enfrentar la crisis] era necesario allegar un concurso técnico. de idoneidad indiscutida, y que
por su carácter extranjero diera también garantias de objetividad e imparcialidad en sus enunciados
y conc!usiones"123 •

Luego de tres años de trabajo iniciados en septiembre de 1955, fa misión termina sus
labores a medidos de 1958 y sus conclusiones abarcan seis aéreas importantes a saber: a)
En Política fiscal propone Ja reducción de gastos en defensa, relaciones exteriores y
transferencias corrientes (subsidios a empresas del sector público y del sector privado).
Además se aumentarían los impuestos sobre los bienes suntuarios; b) En el área de la
Administración pública propone la reorganización de Jos servicio públicos que tenían
déficit importantes, la fusión de institu.ciones que duplicaban funciones y la disminución de
número de empleados del gobierno central, con un aumento del número y las
remuneraciones de los empleados calificados; e) En politica crediticia, el Banco Central
debía imponer un límite (cuotas) al ritmo de expansión nominal del crédito bancario, lo que
se esperaba llevarla a una reducción de los márgenes de utilidad y de inventarios en exceso
del sector privado. También debían reducirse los redescuentos del Banco Central y alzar la
tasa de redescuento; en cambio la tasa de interés del crédito bancario no se alteraría; d) En
PóUtica de remuneraciones se proponía eliminar los reajustes automáticos de
remuneraciones y Juego los reajustes generales por 1ey; también 1a instalación de topes
legales máximos a los reajustes de los sueldos y salarios, tanto para el sector público como
para el privad, lo que jugaría un papel caJve en el descenso de la tasa de inflación; e) En
cuanto a precios y subsidios, se recomendó eliminar Jos controles administrativos sobre los
precios. suprimir los subsidios y aumentar las tarifas cobradas por los servicios de utilidad
pública. Los precios se regularían mediante la competencia de mercaderías importadas y a

m Meruaje Presidencial de 1956, pág. 16. La agudeza de Ffrench~Davis, le lleva a ver el asunto en diferentes
términos que los oficiales: "La razón verdadera por la cual se recurnó a la Misión Klein-Saks fue algo muy
diferente de la que se dio oficialmente, Es indudable que la misión no era neutral desde el punto de vista
político, como qve venía de prestar asesoña técnica a una dictadura derechista en Perú. Su filosofía, por tanto,
era más congruente oon la de la derecha pofüi-ca chilena, mientras que en la gran mayoria de los té.cnioos
chilenos pertenecía al centro o a la izquierda del espe<:tro político. Por otra parte, la Misión que era de origen
estadounidense, mantenía excelentes relaciones con el Fondo Monetario lntemacional (FMI) y el gobierno de
Estados Unidos". FFRENCH-DAVIS, Ricardo, Políticas Económicas de Chlle. !952-1979, Ediciones Nueva
Universidad, Universidad Católica de Chile, Santiago de Chile, 1973, págs. 25 y 26.

230
231

la aprobación y aplicación de una ley antimonopolios; y f) Finalmente en cuanto a la


Política cambiaria, se eliminaría el gran número de subsidios y cuotas que caracterizaban
el comercio exterior de Chile y se le reemplazaría por una tasa de cambio única y
libremente fluctuante tanto para la importación como para la exportación de bienes; en
4
forma provisional, el acceso a este mercado sería controlado72 •

Las proposiciones de la Misión Klein-Saks las podemos clasificar en tres categorías. En


primer lugar una serie de proposiciones técnicas, neutrales desde el punto de vista político;
una segunda categoría de corto plazo como controles sobre las remuneraciones y aumento
de la tributación con fuerte implicancia política y una tercera de largo plazo. Estas últimas
son relevantes porque propiciaban una reducción de la injerencia gubernamental en la
economía, en palabras de FFRENCH OAVIS, se: "propiciaba un mercado cambiario libre,
con un tipo de cambio único fijado por la oferta y la demanda in control alguno; tasas de
interés libres; ausencia de controles directos de precios, entrada libre de la inversión
extranjera, y otras medidas de la misma índole"725.

Dichas proposiciones se aplicarían mal y parcialmente porque podían afectar los intereses
de los asalariados quienes entendían ser los únicos llamados a realizar el grueso del
sactificio en la implementación de las medidas. Los empresarios también estimaban que
estas medidas afectarían sus posiciones privilegiadas. Estas disidencias fueron razón
importante para que en definitiva no se implementaran en e l posterior gobierno de
726 727
Alessandri a pesar del perfil empresarial del gobemante .

El único sector que defendió la Misión Klein-Saks fue El Mercurio. Ya en esa época
indicaba que esta intervención habría permitido dar "termino al periodo constitucional sin

724
FFRENCH-DAVIS, Ricardo, Políticas Económicas de Chile, 1952-1979, óp. cit. págs. 26-28.
ns Ibídem.
726
' ·Su platafom1a electoral, apoyada por los dos partidos derechistas que propugnaron el programa de
estabilización de 1956-1958, contemplaba una menor participación gubernamental en los asuntos económicos,
la supresión de los controles cambiarios, crediticios y de precios, y la estabilización del nivel de precios, con
todo lo cual se esperaba lograr un crecimiento espontáneo de la economía", Ffrench-Davis, óp. cit. pág. 41.
727
"Llama la atención que en sus informes al Departamento de Estado la Embajada de los Estados Unidos
también criticara a Klcin & Saks por no haber planteado un plan global"'. Correa S., Sofia, Con las riendas del
Poder, óp. cit., pág. 204.

23 1
232

las alternaciones del orden público e institucional que se veían venir en et año 1955, por el
desorden económico abrumador y la especulación sin precedentes que él generaba••ns.

Dicho de otra forma, en aquella época era muy dificil que la ínstírucionalídad política
pusiera oídos atentos a Jos graves problemas económicos que presentaba el país, por muy
especializados que fueran los promotores de tales arreglos; la perspectiva politica sería la
única escuchada por los actores en juego, aún ante la evidencia de que tales problemas
repercutirían, a mediano o largo piazot en la estabilidad de) sistema republicano729.

Por razones similares~ pero en circunstancias política muy distinta&t la revolución en


libertad propiciada por la Democracia Cristiana durante el gobierno de Eduardo Frei
Montalva. también fracasó en su intento de mrjorar las condiciones económicas del país,

"El programa de la •<Revoiución en Libertad:.> estaba dirigido a promover a la cJase trabajadora y a


transformar la estnictura social del pais, dentro de los margenes del sistema político vigente. De
este modo ~I único camino era el de la persuasión y de una gran capacidad e comunicación con los
tr5abajadores organizados. Los resultados fueron totalmente contrapuestos: en 1965•[966 hubo
cuatro veces más paros que en 1959~1960, pese al fuerte aumento de las remuneraciones nominales,
y al importante Incremento real que éstas experimentaron durante los tres primeros años del
periodo"711J,

En otras palabras, ni el empresariado que tuvo el poder durante el gobierno de Jorge


Alessandri, ni los asalariados durante e1 gobierno de Eduardo Frei Montalva, estuvieron
dispuestos a aceptar modificaciones en sus prívilegios económicos. Ninguno de ellos
visualizaba que una mejoría global de la economía a fin de cuentas redundaría en una
mejoría para todos. Esta lógica llegó a su paroxismo durante el gobierno de la Unidad
Popular, donde todas estas contradicciones y miopías rindieron sus trágicos frutos,

"Las demandas que reaiizaban sobre el Estado los principales grupos de presión eran tales que
terminaron acelerando la inflación. Por una parte los sectores medios hacían vaier fuertemente sus
demandas por mayores remuneraciones reales (reajustes de salarios y control de precios) y
beneficios pUblicos (previsión, vivienda, salud y educación). Por otra el sector empresarial

,,,· lbfdem, pág, 205.


129
" ••• bajo la influencia de los Estados Unidos en un contexto de Guerra Fría, la derecha en su conjunto
comenzó a definirse decididamente critica a la intctVención estatal en los procesos económicos. Tano los
Partidos Cibera! y Conservador, como las asociaciones empresariales y El Mercurio, propusieron un drástico
cambio de políticas: había que abandonar la intervención estatal en materias económicas y laborales, de modo
de consolídar una eeonomía liberal", ibídem, pág., 206-207,
73
°FRENCH-DAVJS_ Ricardo, Politicas Ec<>nómicas de Chile, 1952wJ979, óp. cit., pág. 62.
232
233

presionaba con no menos fuerza por mejorar sus utilidades efectivas (reajustes de precios y control
de remuneraciones, resistencia a aumentos en la tributación y por incrementar el volumen de
créditos - normalmente subsidiados- canalizados al área privada por el Estado"73 1•

La política había incautado el campo de juego económico y las correcciones sustanciales y


urgentes que nuestro sistema requería no serían admitidas en esta plataforma. Se
demandaban decisiones radicales; la mayoría inviables en un marco democrático. Esa
parecía ser la lamentable conclusión a la luz de estos hechos. Esta es una cuestión que se ha
ventilado muy poco, pero que aflora como una de las principales causales de las caídas de
las economías regionales y ciertamente de la nuestra, que se vio agudizada por la extrema
discordia que proponía el programa ideológico de la Unidad Popular.

Un antecedente que puede motivar la atención lo constituye el hecho de que el gran


protagonista de toda esta secuela en diferentes contextos y con diferentes modelos de
intervención haya sido el diario El Mercurio, que aparece con un rol protagónico en todo el
desenvolvimiento de la problemática político-económica que afectaba al país en este
agitado periodo de nuestra historia reciente.

73 1
FOXLEY. Alejandro, Aninat, Eduardo y Arellano José Pablo. las Desigualdades Económicas y la Acción
del Estado, Fondo de Cultura Económica, 1980, México D.F, 1980, pág. 2 1.

233
234

Capítulo VIII

ASPECTOS DOCTRINALES APLICADOS

19. Instalación del modelo.

Esa aciaga constrncción tuvo sus mayores hitos en la maniobra de reajuste denominada
Shock, que instaló manu militari una cierta cantidad de exigencias que tenían por objeto
hacer revivir al paciente (la economía nacional) o liquidarlo definitivamente. La pregunta
que cabe aquí es si para la instauración de un modelo tan radicalmente distinto de aquel
propio de nuestra nacionalidad, era necesario un despliegue tan brutal de recursos
represores. Muchos piensan que no era posible que se hiciera de otro modo, pero ello es
muy distinto de justificar los atropellos, especialmente en la forma de violación sistemática
de los derechos humanos, que se realizaron en aquel periodo en nuestro país. Se ha llegado
a especular que tales recursos pudieron haberse utilizado ex profeso, sabiendo el daño que
causarían en la sociedad en la cual se aplicaban732 . En todo caso, podría decirse que el
cruento golpe militar era útil para instalar tanto cuestiones políticas como económicas,
cualesquiera que estas fueran.

Hemos sostenido que el modelo económico chileno no se construye desde una lógica
normativa; tampoco a partir del texto constitucional (que es posterior), sino que se limita a
recoger una realidad asentada por vías de hecho, mediante el uso de la fuerza e impuesta a
una ciudadanía que poco o nada podía hacer para repeler tal maniobra. Ello amparado por
influencias internacionales que deseaban ver realizado el experimento de una sociedad de
mercado impuesta forzosamente. Una forma de verificar que las teorías económicas de la
Universidad de Chicago eran correctas y viables.

m Vid. KLEIN, Naomi, La Doctrina del Shock, El auge del capitalismo del desastre, Capítulos 2 y 3 y
passim.

234
235

La Constitución de 1980 se limitó, e-e post a apuntalar los pilares básicos del sistema, como
una fonna práctica de asegurar su permanencia. Esto no quiere decir que se descartasen
completamente los mecanismos jurídicos, de hecho se instalaron muy relevantes
disposiciones legales que sentaron las bases del sistema; pero también resulta evidente que
la lectura que se hace de unas y otras, no siempre destaca esta prelación.

Ffrench-Davis pone énfasis en el carácter «globalista» del mode lo monetario aplicado en


Chile, destacando su incapacidad de dar cuenta de los problemas sectoriales, la
segmentación de los mercados y la dificultad en la trasmisión de información entre los
diferentes agentes económicos, lo cual subestima los procesos de ajuste y desestabilización
de la economía. Los pilares que es posible destacar de esta políticas ortodoxas, según este
mismo autor son las siguientes: a) Política antiinjlacionaria, que comprende dos periodos,
una política anti inflacionaria de monetarismo extremo en economía cerrada ( 1973-1976) y
monetarismo extremo en economía abierta ( 1979-1982); b) Reforma al sistema.financiero:
privatización de los bancos y liberalización de tasas de interés y encajes (reservas) y c) La
apertura comercial indiscriminada al exterior, en este punto, la idea era que " los recursos
deben asignarse según las ventajas comparativas y que el juego del libre mercado, libre de
toda interferencia estatal, logra aquel objetivo"733 . Como sabemos esta postura
gubernamental terminó a mediados de 1982 con la devaluación abrupta del tipo de cambio,
7 14
luego de pasar por algunos meses de costoso e ineficiente ajuste automático · .

Pero entrando al detalle de la cuestión legislativa, existieron disposiciones emblemáticas,


dado el espíritu legalista de nuestras autoridades, que contribuyeron a la instalación del
modelo económico; el primer lugar debemos mencionar la dictación del DL 600 Sobre
Inversiones Extranjeras que instaló la idea de apertura de fronteras para transitar por este
endeble cable -sin red de protección-, que es la lucha económica en una economía global.
Esta decisión no sería menor ni en términos económicos ni en términos sociológicos. El
chileno debió sobrevivir en los peores escenarios económicos sin muletas fiscales.

733
FFRENCH-DA V IS, Ricardo. «Una evaluación del modelo económico», Estudios Públicos, Nº 1 1, 1982,
f:ág., 18, citado por Garate. Manuel, La Revolución Capitalista ele Chile, óp. ci1., pág. 209 ss.
34
Ibídem, pág., 215.

235
236

Esta fue una de las primeras medidas para levantar la economía de su estancamiento y
dotarla de flujos de capital pues contenía el estatuto de inversiones extranjeras en el año
1974 y que formó " parte del repertorio de las grande refom1as estructurales que llevo a
cabo el régimen" 735 . Este fue un paso importante pues cambiaba radicalmente la politica en
la materia sostenida por las generaciones anteriores en materia económica que, basadas en
políticas de la CEPAL, postulaban que esta inversión hipotecaba en gran medida la
soberanía nacional ante la invasión de capitales extranjeros. Pero a veces el remedio resulta
peor que la enfermedad y a l final "una deuda externa sobredimensionada termina
comprometiendo la soberanía nacional en medida mucho mayor que la inversión
extranjera"736.

Otro texto relevante que resultaba vital para afianzar la idea de establecer una libre
competencia fue el Decreto Ley Nº 211 que fue promulgada en diciembre de 1973, que
establecía la creación de una Fiscalía Nacional Económica en la capital y además distribuía
comisiones antimonopolios en todo el país, órganos que tenían la característica de ser
completamente independientes del poder político. Además se derogaba una normativa
anterior del año 59 que resultaba muy pobre para los nuevos desafíos. Se trataba de centrar
el eje de la asignación de los recursos en el mercado en desmedro del Fisco que había sido,
hasta ese momento, el principal actor económico en la historia de Chile. En ello también
fue pionero el gobierno militar respecto del resto de Latinoamérica.

Una cuestión que había constituido una grave problema durante la Unidad Popular fue el
manejo del Banco Central y la emisión inorgánica del circulante; no se entendía bien la
bondad de controlar los flujos monetario y en no pocas opottunidades se emitían billetes
que se usaban para financiar el creciente déficit fiscal como asimismo las enormes pérdidas
de las empresas que, vía estatizaciones, habían ingresado en el área social. Otra cuestión
vital para implementar el modelo propuesto por El Ladrillo fue el ocuparse de llevar
adelante una reforma tributaria. Para lograr este objetivo se tomó la decisión de reemplazar
el impuesto a la compraventa por un impuesto al valor agregado (lVA) que fue desarrollado

735
Ibídem. pág. 80."Estas nonnas tempranas y visionarias desafiaron radicalmente prejuicios que el
socialismo había logrado arraigar en la conciencia pública con notable éxito", ibídem.
736
Ibídem. pág. 81.

236
237

por René García y Arsenio Molina y aprobado gracias al apoyo de.cidido de Jorge Cauas
ante la Junta de Gobierno737•

Se crea asimismo un «mercado de capitales» que viene a reemplazar e l sistema de crédito


asignado y s ubs idiado por uno en que el proceso de ahorro e inversión es realizado
básicamente por el mercado. Se autorizó, en consecuencia, la creación de intennediarios
financiaros privados para captar y pres tar recursos, se dejó libre la tasa de interés y se
eliminaron escalonadamente las nonnas sobre control cuantitativo del crédito y selectividad
del encaje y reservas bancarias, así como las que imponen limitaciones a la operación de los
bancos extranjeros"738.

Me permito en este punto destacar un cuerpo normativo que ha s ido menos analizado en
relación a su impacto en la estructura social y cultural del país, me refiero a la Ley 18.0 l O
para las Operaciones de Crédito de Dinero, que marca una verdadera revolución en la
manera de negociar en la sociedad chilena, donde el nominalismo monetario, la prohibición
del anatocisrno y la penalización de la usura eran regla centra l del s istema 739. Dice mucho
de la idiosincrasia de la época que hasta la dictación de dicha nonna, nuestro país se haya
comportado de hecho (desde el punto de vista financiero) como un país pre-capita lista.
Existían muchas regulaciones respecto de las operaciones de crédito de dinero y en muchos
sentidos la lógica que regía al sistema era de tipo medioeval. Respecto de este punto
LASKI hace una descripción que perfectamente se ajustaría casi en idénticas condiciones a
nuestro país hasta antes de la década de los setentas, cuestión que hacía de nuestra
economía una especie antig ualla que subsistía a duras penas en un escenario moderno.

" ... para la Edad Media la idea de adquirir riquezas estaba limitada por un conjunto de reglas
morales impuestas por la autoridad religiosa [... ] el productor medieval -sea en el orden de las
finanzas, el comercio o la manufactura alcanzaba su objeto a través de una serie de acciones que, a
cada paso, lo ligaba a ciertas reglas de conducta que presuponían para la adquisición de riquezas,
una justificación fundamental en principios éticos [... ] La actitud para con la usura, la aceptación de

737
Ibídem, pág. 2 11 .
738
RAMOS, Josep, Política Económica neo/ibera/ en países del Cono sur de América larina, 1974-/983,
Fondo de Cultura Económica, México D.F., 1989, pág. 31.
739
Vid. LO PEZ SANTA MARIA, Jorge, Obligaciones y Contratos frente a la inflación, Editorial Jurídica de
Chile, Santiago de Chile 1978, págs. 26 ss.; La inflación en las obligaciones contractuales, Revista Chilena d e
Derecho. Vol. 5, 1978. págs. 131 ss.

237
238

los gremios como un medio racional de controlar la producción, la noción de que la Iglesia era la
740
fuente natural del criterio ético ... " ,

Resaltamos la importancia de esta cuestión porque hasta ahora no ha sido seriamente


destacado por la labor publicista de nuestros estudiosos, quienes 110 han visto o visualizado
la importancia que esta situación tuvo en el escenario del cambio ideológico de nuestra
estructura económica. Es en estas pequeñas cosas donde se debe tomar atención+ dado que
las grandes tienen visibilidad por si solas.

Es quiloás esta cuestión una que no revela este afán revulsivo de las lógicas temporarias que
van de una época a otra; de una lógica a otra y luego un retomo. No es dificil percibir que
lentamente la realidad económica vuelve a empaparse de algi.mas y tal vez muchas de estas
posturas económicas, que marcan una vuelta a la lógica medioevaL Ya dijimos al íniciar
este trabajo que cada uno de estos aspectos tiene sus propios tiempos y por supuesto que
también su propia textura axial.

a. Sociedad de Consumo

La Ley N' 18.010 publicada en el Diario Oficial de 27 de junio de 1981 que Establece
Normas Para Operaciones de Crédito y otras Obligaciones de dinero que Indica; instaló
derechamente y sin anestesia unas nuevas reglas del juego en materia monetaria en nuestro
país. Con la implementación de esta normativa se posibilita la instalación de un rápido
sistema de crédito para una gran masa popular que antes tenía negado su acceso al
consumo; la clase trabajadora entendía el acceso a estos bienes como un proceso largo de
741
ahorro y privaciones en aras de una recompensa futura • Ahora tenia la posibilidad de un
42
acceso inmediato a estos bienes ahorrándose un largo tiempo de espera7 • El que luego se

'.'4(! "había prohibiciones al comercio por razones religiosas, se prefijaban los precios y los tipos de interés, los

días festivos eran obligatorios. se regulaban los. salarios y las horas de la jornada laborable y se evitaba la
especulacióo dentro de cierto limites: ... ". LASKJ, Harold, E{ liberalismo europeo, Fondo de Cultura
Económica, versión española de Victoriano Miguelez, J edición 1961, México D,F. págs, 19~23.
141
"En la era moderna solida de la sociedad de productores, ta ¡;ratificación pawcía en efectó obtenerse sobre
todo de un-a promesa (le seguridad a largo plazo, y no del disfrute inmediato''. BAUMAN, Zygmunt, Vida de
Consumo, Pondo de cultura Económica, trad. Mirta Rosemberg y Jaime Arrambide, Buenos aires, 2007, pág.
49,
m "El autosacrificío y la autolnmolación, la autoinstrucción y la autodomesticación, la espera aparentemente
interminable de algún tipo de gratificación y la práctica de virtlldi:s que parecen sobrepasar toda capacidad dt:
resistencia[ ... ) ya no son necesarios", BAUMAN, Zygnmnt, Vida Liqutda, trad. Albino Santos Mosquera,
Edítorial Paidós, 2• reimpresión, Buenos Aires. 2007, pág. 18. "Idealrnente, cada momento seguirá el modelo

238
239

pagaran estos consumos con intereses usurarios, poca visibilidad tenia en ese momento
clave, Ello produjo una nueva forma de mirar el mundo, que abrió también una realidad
hasta ese momento desconocida743 • Nos hablamos transfonnado en una sociedad de
consumo.

",, "el dinero ve modificar su «estatus.>, simbólico: de código de transmisión (de una herencia. de un
cákulo de un consumo futuro) se convierte en un código de intercambio puro y de adquísición
inmediata. El dinero pierde su (<estatus» temporal para adquirir un estatus espacial; en 1a época de
los ahorradores se trataba de amasar para garantizar et futuro; hoy en día se gasta, se «gana» para
equipararse, para construir un medio ambiente espacial [ ... ] E1 dinero, ya no es más símbolo de
riqueza para el consumidor, sino un código de participación social, <Hin pemliso para C-Onsumim y
para llevar una vida socia] integrada {pagando sus seguros, cotizaciones y contribuciones), cuyos
criterios están constituidos por el «banco para todos;> y la posesión de una cuenta bancaria lo más
rápidamente posible"'"-!

El que todo y todos tuvieran un precio pasó a tener una realidad concreta y la idea de
sostener la economía en base a especulaciones más o menos sofisticadas adquirió una
cotidianeidad insospechada que tuvo inmensas repercusiones. Fue }a llave que abrió las
nuevas mentalidades. La austeridad propia del chileno de la primera mitad del siglo XX
mudó en consumismo desenfrenado en la última parte del mencionado siglo; y quizás en
gran parte del XXI.

"La vida en so<:iedad se mercantiliza y se individualiza; los «pasaportes» para las relaciones
sociales se convierten en monetarios y dependen del presupuesto personal más que la pertenencia a
tal o cual estructura de relación,.m.

Pero por supuesto que las consecuencias son todavía más profundas, pues como señala
BARCELLONA, en este caso estamos frente a un fenómeno completamente nuevo dentro
de Ja estructura social,

de uso de las tarjetas de crédito, un acto radicalmente despersonalizado: en ausencia de un intercambio cara a
cara. es más sencillo olvidar que el momento 6e placer exigirá eventualmente un pago, y hasta permite
ifnóralo por completo", BAUMAN, Zygmunt, Vida de Consumo, óp. cít, pág. 144,
13
"El más podero>o mecanismo que destruyó la ética protestante fue el pago en cuotas, o crédito inmediato.
Antes, era menester ahorrar paro poder éOm¡rrar. Pero Cótl las tarjetas de crédito se hizo posible lograr
gratificaciones inmediatas[ ... ] Cuando la ética protestante fue apartada de la S-Ociedad burguesa, solo quedó
el hedonismo, y el sistema capitalista perdió su ética trascendental''. BELL, Daniel, Las Contradicciones
Culturales del capitalismo. óp, cit., pág. 33.Vid MAROONES, José M', Capitalismo y Relr.gión, la religión
Jt.ºlitica Neoconservmlora, óp., cit., págs. 61-62.
~ DE BENOIST, Alain y Faye. Guillaume, Las Ideas de la Nueva Derecha, una respuesta al CqlonffllUmo
culwraf. Edkiones de Nuevo Arte Thor, Barcelona, 1986, pág,, 590.
Hs Ibídem, pág. 59L

239
240

"La construcción de la autonomía de lo económico corresponde a una autentica mutación


antropológica, y precisamente por esto nos parece necesario profunditar en los nexos, no solo
aparentes y ocasionales, que vinculan este gran cambio de la época a cambios importantes en la
forma del pensamiento y en las categorías del hacer humano"146 •

Sin perjuicio de estas mutaciones radkales de nuestro status económico y psicológico;


también se cernieron sobre nosotros nuevos elementos en forma de pesadas cargas que
intricaban más nuestro esfuerr,0 de supervivencia; la dinámica del mercado trajo a la
superficie una serie de prácticas y de personajes a los cuales solo se )es había pennitido una
vida clandestina. Sus efectos más deleznabas fueron {y siguen siendo), las figuras de la
usura encubierta y la ausencia de legislación relacionada con delitos económicos; modus
operandi de muchos curtidos miembros de la fauna empresarial y financiera de nuestro
país. No se establecen trabas ni cortapisas juridícas, salvo algunas muy reducidas.

Nos parece necesario (¿inevitable?) que estas regulaciones (ético-jurídicas) tengan en el


mediano plazo un mayor desarrollo, merced de la influencia global; influencia que suele
tomar decisiones que otros (componentes Jocaies) no pueden o no quieren tomar. Estas
normas claramente no apuntaban antes ni apuntan hoy aJ bien común de la ciudadanía. sino
al particular de los agiotistas.

Se dictaron varios cuerpos normativos que, con diversas intensidades, pusieron en marcha
esta nueva armazón económica alejada de tradiciones vernáculas. La ley antimonopolios,
por ejemplo. siendo técnícamente va1iosa no tuvo gran repercusión como las otras ya
reseñadas en el imaginario colectivo de nuestra sociedad., como tampoco aquellas referidas
a la privatización de )as aguas y de los derechos de propiedad minera, que siendo muy
importantes a la hora de las definiciones económicas) no tuvieron, según nuestro parecer, la
injerencia de aquellas otras en dicho ámbito. En el privado la aplicación soterrada de las
mencionadas leyes, implicó cambios radicales en el volumen de las fortunas personales.

Varias de las grandes decisiones -no está de más repetirlo- no se implementaron por medio
de leyes. Muchas veces fueron normas de menor jerarquía normativa (decretos o
reglamentos. de alcance particular en sus efectos jurídicos), los que lograron sacar adelante
las construcciones y reformas requeridas. Estas normas, a pesar de su frágil apariencia, te

146 BARCELLONA, P1etro, El l11dividuafismo Propietario, óp. cit., pág. 118.

240
241

otorgaban un inimaginable entorno de legitimidad a las decisiones del tiempo autoritario,


Pero es muy claro que su punto de apoyo no era su formalidad nonnativa sino e1 hecho de
haber sido dictadas por el gobierno de facto.

Desde luego que la instalación del modeio implicaba una serie de cuestiones básicas y
urgentes: Un manejo ordenado de las finanzas para )ograr reducir drásticamente la
inflación; lograr un equilibrio en la balanza de pagos; un control del tipo de cambio; que se
le otorgara autonomía del Banco Centrai747 y una apertura sln precedentes hasta ese
momento, hacia el exterior. por medio de la rebaja generalizada de arance1es a las
importaciones; lo que otorgaba al experimento. una repercusión más atlá de las fronteras,
Esta última era quizás la medida más radical. y la que habría de tener mayores
repercusJones sociales.

Fue un periodo traumático, donde se desconocía realmente lo que habría al final del
camino; y ciertamente un momento de perplejidad para los expertos economistas
(estatistas) nacionales. También una época de desasosiego para el grueso de Ja ciudadanía
sumida en un sistema político represivo y coartador de los derechos individuales.

Con la aplicación del «Shock» entraron en juego concepciones radfoales; en una suerte de
tesis experimental. Esta instalación forzosa a final de cuentas, dio muestras de viabilidad.
Se trataba de medidas que incluían. "una fuerte reducción del gasto fiscal, el aceleramiento
del proceso de privatización de empresas estatales, ajustes en el tipo de cambio y
continuación de la apertura al exterior a través de la mantención de una política arancelaria
a la baja. 1a más criticada incluso por Pinoche4 fue 1a liberación de las tasas de interés,
indispensables para que empezara a funcionar ei mercado de capitales:"14 s. Pero nl en esta ni
en otras materias complejas. puede tenerse la errada pretensión de hallarse frente a
soluciones definitivas. Muchos han llegado incluso a hablar de «fracaso del mercadm>;
estas voces estiman que se requiere del poder estatal para compensar las deficiendas

747
"[para tener una política monetaria y financiera extremadamente responsable se requería) necesariamente
una completa redefinición del rol del Banco Central que debfo orientarse a ~iercer una conducción monetaria.
También implicaba la necesidad de gen.erar un mercado de capitales ron cierto grado de desarrollo y
autooomla", BÜCHI, Hemán, la transformaciim económica de Chile, El modelt> del progreso, El Mercurio-
Afuilar. segunda edición, Santiago, 2008, pág. 86.
74
ARANCIBIA, Patria y Balart P, Francisco, Sergio de Castro, El arqflltecto del modelo econ6-mico chileno,
Libertad y Desarrollo, Santiago de Chile 2007, pag. 230.

241
242

exageradas de un sistema de mercado749• Por nuestra parte, sin llegar a compartir la


hipótesis del supuesto fracaso del mercado. creemos que la experiencia nacional, a partir
del manejo del ministro Büchi a mediados de los aflos ochenta, es demostrativa que estos
resguardos estatales, son necesarios.

Se pensaba que las intenciones del equipo económíco del gobierno militar ""'revelaban
objetivos económicos que trascendían el con1rol de la inflación y el ajuste externo para
apuntar a una transfonnación proftmda de la organización económica precedente estos[ ... ]
se vieron reflejados con especial nitidez en el conjunto de refonnas estructurales impulsada
[, .. ] con el objeto de <<institucionalizar» un nuevo sistema econórnico"750• En consecuencia
era muy claro que lejos de estar tomando medidas de emergencia en un escenario caótico,
se había tomado ya la decisión de modificar completamente el modelo económico, ..La
implantación de la denominada <<economía social de mercadm~ revertía -en wta clara
dirección liberal- la orientación de la política económica de las cuatro décadas
precedentes"751 • Las circwtstancias de hecho solo habían facilitado este tránsito.

Los neoliberales latinoamericanos dirigen o han dirigido, como es e1 caso de Chile, los
Ministerios de Hacienda y Economía, las grandes empresas y los más importantes medios
de comunicación, y una parte pequefia de ellos se dedica a la enseñanza de la economía.
Ello deja amplio margen para que los principales publicistas que se ocupen del tema sean
pre.:.:isamente profesionales no especialistas en economía o política y la mayoría de eHos no
precisamente simpatiz.antes de esta doctrina. El manejo publicista de los autores de las
ciencias sociales ha sido particularmente hostil con los neoliberales; con muy buenas
razones muchos de ellos; pero no con toda la razón como pretenden otros.

m CRA[G, Paul y LaFoUete, Karen, la Revolución Capitali!ila en Latinoamirica, óp., cit .. pág. 4; "La gente
asociada al viejo orden no ha desaparecido del panorama político. Todavla están ahi, a menudo en posiciones
influyentes. Si las refonna en Latinoamérica no mantienen su impulso, la mdlnación sera que el viejo orden
vuelva a infestar el sistema con fonnw; de cornportami~to que tiendttrt a la b-Usqueda de rerttas, permitiendo
;\ue los privilegios reemplacen al mercado como el asignador de recursos". ibídem, pág, 5.
1
u [propiciabanj la apertura de la económica al exterior y el desarrollo de un mercado de capitales privado,
autorizado para pactar libremente las tasas de interés a instituciones financieras exentas de exigencias de
encaje y con mstrumentos financieros de gran liquidez {... ] y promovió la libre entrada de capitales
extranjeros al pais", VERGARA, Pilar, Auge y Caída del Neoliberalisnto en Chile, Flacso, Santiago de Chile,
1985, pág. 3 l.
151
Ibidem, pág, 32,

242
243

Al respecto afinna doña Pilar VERGARA, "A partir de las nociones de libertad e igualdad,
los neoliberales critican la democracia tradicional. En ella, la «pasión igualitaria» habría
sepultado la verdadera igualdad al convertirse en fuente de favoritismo y discrecionalidad.
Además habría alentado un intervencionismo que terminó por asfixiar la liberad de las
personas hasta convertir en «letra muerta» los derechos políticos que la constitución
consagraba[ ... ] la verdadera democracia es la económica y esta solo queda garantizada por
una economía capitalista de libre mercado [ ... ]de ahí que la democracia como ideal ético-
político desparezca para convertirse en un simple medio, en un procedimiento para
organizar una «sociedad libre», que es aquella en la cual se respeta la libertad económica y
752
la igualdad fonnal de los individuos en el mercado" . Muchas de estas cuestiones se han
tomado habituales en el quehacer de nuestra democracia y ciertamente parecen acoger un
fenómeno que en muchos sentidos traspasa la acotada realidad en que nos movernos
cotidianamente. El sistema ha tenido efectos divergentes; ha proporcionado mejores
condiciones de vida material para mayores cotas de ciudadanía, pero ha empobrecido
cultural y éticamente a la gran masa ciudadana, amparados en una racionalidad técnica
«inhumana» que nos obliga a actuar de fonnas muy opuestas de aquellas que nos señala
nuestro sentido ético.

Estamos, como afirma lucidamente BOURDIEU, ante un «capitalismo sm disfraz, ni

restricción, un capitalismo que ha sido racionalizado, ajustado al límite de su eficacia


económica gracias a la introducción de fonna modernas de dominación ("gestión") y de
técnica manipulativas tales como la investigación de mercado, el marketing y la publicidad
753
comercial» ; un escenario absolutamente invasivo que limita nuestra humanidad bajo los
parámetros que puede dejamos los intereses corporativos globales, que nos visualizan como
simple mercancía o como consumidores de dicha mercancías.

b. El Mercado

En términos generales se afirmaba que las posturas neoliberales proponían, en una hipótesis
de mercado verdaderamente libre, que no debía existir gobierno o Estado reglamentando la

752
VERGARA, Pilar, Auge y Caída del Neoliberafismo en Chile. óp. cit., pág. 97.
753
BOURDIEU, Paul: «Una utopías razonada; contra el fatalismo económico», en Neiv l efl Review. nº O,
Enero 2000, citado por VELASCO, Demetrio, Pensamiento Político Co11te111poráneo, óp. cit., pág., 379.

243
244

economía (ya sea en forma de impuestos, requisitos de salario mínimo~ etc.) o a 1as fuerzas
naturales de la oferta y la demanda; estas no requerían ni necesitaban intervención
54
estatal7 • Esto que era admisible en el campo teórico, no lo parecía tanto a la hora de la
aplicación eoncreta de los problemas cotidianos, donde habitualmente se deben realizar
algunos y a veces muchos ajustes en e) modelo para que aplique a la realidad, con un grado
razonable de beneficio.

La creencia implícita en una concepción como ésta, es que se puede alcanzar un Estado
global, unido por una economía común. Ello redundaría en beneficios también globales:
dado que los ricos en capital serian capaces de ofrecer préstamos a aquellos que carecen de
él (las naciones en desarrollo) a precios más bajos (por tanto, estímularían sus economías y
con ello al resto del mundo), También los consumidores globales se beneficiarán con costes
más bajos y con una mayor variedad de productos; ello también como resultado de no
aplicarse aranceJes o impuestos, etc.

Esta economía internacionalizada redundará en un mayor acceso a productos básicos y


tecnologías, provocando también un aumento de la velocidad de desarrollo. Es también
reclamada por los neoliberales la idea que esta economía unificada tendrá una cierto efecto
de homogeneización económi~ resultando en la difusión de la riqueza de la ciase alta.
Esto se conoció en nuestro país como ia «teoría del chorreo».

El debate central parece circunscribirse a tas diferentes concepciones acerca de la libertad


que provenían de la llustración, especialmente con Locke, que la concibe desde una
perspectiva negativa; vale decir, una no intervención en la esfera de los particulares y con
mínima iajerencia del Estado, que es entendido como un mal necesario. En contraposición
se ubica una visión positiva personificada en la Revolución Francesa, que concibe la
libertad como facultad de realizar los propios deseos. Esta segunda visión, que se atribuye a
Rousseau, privilegia la igualdad por sobre la libertad.

15
~ "fntervention is a limited order by a social authority forcing the owners aj the means of pnxluclion and
entrepreneurs to employ their means in a difieren/ manner than chey otherwise would" fLa intervención es
una orden restrictiva de una autoridád social, forzando a los dueños de los medios de producción y a los
empresanoo a emplear sus medios de una manera distinta de lo que ellos lo hubieran hechOJ VON MISES, A
critique of interventfonism, óp. cit pág. 20,

244
245

••., ,ni una versión del mundo como la de Rousseau, con el píe de apoyo en el sentimiento, alumbró
-en la vida real- un estado de justificación ética, ¡nuca estuvo v¡gente!, ni el elaborado modelo
lógico asentado en la razón kantiana[ ... ] Por el contrario, el Ensayo sobre el intelecto humano de
Locke, fundamento de la teoría utilita.rist.a sensorial en el que se sostiene que únicamente la
experiencia es el origen de toda conciencia humana, y su complemente socio~politico encamado por
los Dos ensayos sobre el gobierno civil del mismo autor no solo diseñan el Estado liberal sino que
posibilitan su materialización en el ámbito anglosajón asf romo su desarrollo en el continente
europeo"m.

Los proyectos igualitaristas no han nacido nunca a la vida republicana, expresa con claridad
CABALLERO HARRIET756; y los comunitarios han tomado rumbos degenerativos como
el caso de los socialismos reales, devenidos en totalitarismos, como en el caso de la extinta
Unión Soviética.

Como afinna FONTA!NE a propósito de esta cuestión «[a) partir de la obra pionera de su
maestro Ludwig von Mises [Hayek] mostró cómo ese carácter totalitario de la planificación
centralizada no se borra adosándole un sistema democrático de gobierno. Por el contrario,
su teoría permite entender por qué la concepción centralista e intervencionista de la
economía tiende a debilitar ta democracia y a poner en marcha fuerzas de corte autoritario.
La defini<;lón del sistema económíco tiene así fuertes imp1icancias políticas"757•

Entonces, el neoliberalismo desafió al capitalismo de reformas desde su inicio; podría


decirse que se trató de una «:contrarreforma temprana)>, Sin embargo, durante más de 20
años su propuesta innovadora tuvo escasa acogida. Las advertencias neolíberales parecían
poco creíbles ya que el capitalismo avanzado había entrado en una larga fase de auge sin
precedentes; una suerte su edad de oro. Sin embargo. en los setentas todo cambiaría
dramáticamente, La crisis económica (que por primera vez hermanó recesión con inflación)
produjo la erosión y después la disgregacíón de aquel consentimiento. En otros términos, se
produjo una crisis de consenso que permitió al ideario neoHberal lograr visíbiHdád.
Finalmente esta doctrinas lograron acogida gubernamental eon el advenimiento de las

755 CABALLERO Harriet, francisco J,, AlguMs claves para oíra MumfializaciQn, óp., cit., págs., 134--13:5.
"Dio Locke expres.ión a la teoría que vino a ocupar su lugar, y que casi se convirtió en religión en el siglo
XVlll, cuando describió que la propiedad es un derecho antenor a la existencia del Estado, y arguyó que «el
poder sup~mo no puede privar a1 hombre alguno de cualquier parte de su propiedad sin su consentimiento»",
TA WNEY, R., H., La Religión en el erigen del capitalismo, óp. cit., pág. 274.
116
ibídem, Segunda parte, págs. 109 ss. y passim
u, fONTAlNE, Arturo, «Friedrich A, Von Hayek», &tudios Públicos, SO (otoiio 1993), págs. 20-21,
245
246

administraciones Neoconservadoras de Thatcher (Gran Bretaña, 1979) y Reagan (EEUU,


158
1980), y en poco tiempo se difundió a buena parte de Europa Occidenta! •

Durante ese lapso inaugural, breve y altamente expansivo, aquel ídeario también comenzó a
propa]arse en América Latina. Este historia que podríamos denominar de carácter común
para el continente no es aplicable en los mismos ténninos para nuestro país en el cual,
como hemos adelantado ya. comenzó a pensarse en términos liberales en la clave de
Chicago antes de los aflos setentas.

Sabemos que el proyecto económico se fue forjando en primer ténnino como un apéndice
del programa de gobierno de Jorge Alessandri que fue abortado una vez que este pierde la
elección presidencial de 1970. Este es luego revalidado a solicitud del almirante Merino
(hombre fuerte en la institucíonaiidad económica del Gobierno Mi11tar) poco antes del
pronunciamiento. El documento que contenía !as bases de este proyecto recibió el nombre
de •'El Ladri1lo759" tanto por su carácter fundacional cuanto por la forma rustica que las
hojas roneo le otorgaban; su inspiración (ya lo hemos dicho), Capítallsmo y Libertad de
friedman.

En primer lugar creemos que se han dejado de lado consideraciones prácticas relevantes
cediéndose terreno ante elucubraciones simplemente doctrinarias. No debemos olvidar que
militares~ gremíalistas y neoliberales+ tenían una matriz psicológico-doctrinaria que les
llevaba a hacer causa común con sus líderes naturales; 1a importancia de esto radicaba en
que bastaba con que dos de ellos estuvieran de acuerdo para lograr la convergencia del

75
s "Mucho antes de que Mrugaret Thak:her (1979-1990) implementara la apertura económica en Gran
Bretaña o Ronald Reagan (1981~1989) encabezara la revolución conservadora en Estados Unidoa, Chl!e
impulso una serie de privatizacíone$ y profundas reformas estructurales a la economía''. BÜCHI, óp, cit., pág.
37.
7
'g Para algunos "puede decirse qu<: este fue el documento fundacional de ia transformación capitalista chilena
emprendida en 1973"',[Fontaine; 1992] ··1a carta de navegación que guio !a apertura de la economía fue un
documento elaborado por un grupo de jóvenes d entre 26 y 35 años que llamaron "el ladrillo ... E! docume11to,
que puso en el centro de la actividad económica la libertad de las personas, llego a manos de los militares y se
convirtió en el ideario eeónÓmico durante todo el régimen militar", Bilchí. op. cit. pág. 4 l. Al respecto véase
ARANCIBIA C. Patricia y Balart, Francisco, Sergio de Castr<t, El arquitecto del modelo económico chileno,
Libertad y Desarrollo, Santiago, 2007, pág. 154 ss.; ARANC[BIA C. Patricia, Conversando con Roberto
Kelly V. Recuerdos de una vida, Editorial Biblirueca Americana, Santiago 2005, pág. 138.

246
247

colectivo; me refiero por cierto a Guzmán y Pinochet. Al convencerse Guzmán760 de las


bondades del sistema y de la seriedad del equipo económico, solo restaba irradiar esa
confianza hacia el jefe de Estado para que las puertas del Diego Portales se abrieran a la
causa neoliberal.

La otra arista de este entramado la constituía la doctrina Cristiana a la que (según algunos)
traiciona Guzmán al adoptar una postura ajena a sus convicciones761 (que ya hemos
perfilado corporativas y cercana a la Iglesia Católica). Nos parece que esta afirmación
también pude ser debatida, tanto desde un punto de vista práctico como desde un punto de
vista teórico. Practico porque la Iglesia misma desde los albores del siglo XX manifiesta un
acercamiento al liberalismo (al cual había evaluado antes negativamente) y teórico porque -
como ahora sabemos- las fuentes primigenias del libre mercado no son de reciente data ni
reconducibles únicamente a Adam Smith y la doctrina protestante.

Sobre este punto nos parece importante destacar una reflexión de Foucault, quien subraya el
aporte de la economía clásica en la configuración de un modelo de libre mercado;
influencia que se prolonga hacia un escenario distinto de aquel en que fue concebido (y a
circunstancias históricas distintas, habría que agregar). Esta influencia es destacable
precisamente por su impacto decisivo para la permanencia (subsistencia) de la ideológica
política clásica,

"El gran aporte que Foucault reconoce a la economía clásica es la determinación de una esfera de
racionalidad distinta de la razón de Estado que implica al mismo tiempo su limitación, porque
introduce un principio de gobierno heterónomo respecto del Estado: Una gobemabilidad restringida.
La mano invisible de Adam Smith, es la expresión metafórica de esta idea de una lógica especifica
762
de la economía" .

Lo que importa destacar en este punto es que siendo ontológicamente opuestos estos
escenarios, se han podido establecer vasos comunicantes que le han otorgado consistencia y
viabilidad, en una suerte de relación sinérgica; particularmente en un país como el nuestro,

760
"[Guzmán] Fue muy importante para nosotros. Si bien al comienzo no era un librecambista, con el tiempo
se fue haciendo cada vez más partidario y se convirtió en una especie de escudo para el equipo económico,
~esa a ser ajeno a él" , ARANCIBLA C. Patricia, Conversando con Roberto Kelly, óp. cit., pág. 202.
61
"Jaime Guzmán traicionó su integrismo al abrazar al neoliberalismo y fundar un partido político",
JOCEL YN HOLT, Alfredo. El Chile Perplejo, óp. cit., pág. 238.
762
GARClA DE LA HU ERTA, Marcos, «Foucault y el neoliberalismo: Una lectura crítica», óp. cit., pág.
18 l.

247
248

que había destruido su institucionalidad económica gracias (entre otras causas que
veremos) a la ejecución estricta del programa económico del gobierno democrático de
Salvador Allende. Lo que si pudiera llamar la atención es que en los hechos esta aplicación
representaba la limitación efectiva del poder político del dictador, cuestión que a muchos
todavía sorprende.

Este escenario setente ro de excesivo protagonismo de lo político [con predominio de lo


agonal] y de desidia por lo económico y social, fue volteado bruscamente por el gobierno
miJirar. De esta form~ lo político perdió jerarquía y de alguna manera también sufrió
763
preterición . Lo económico y lo social adquirieron inusitado protagonismo. en lo que
parecía un gennen creciente de los nuevos tiempos. Serían estos los primeros embates de la
globalización. que verla incrementado su domino oonfonne pasaron los años.

"El soberano no es soberano económico, no pude prescindir de la lógica del mercado [ ... ] establece
un límite de la razón de estado: el soberano no puede conocer la totalidad del proceso económico y
no puede -o no debe-- imponer la razón de Estado s.obre 1a lógica económica [ ... ] el liberalismo
económico cóntiene una critica de la razón política en general, pues al cifrar el bien de la ciudad en
el ímpetu de los egoísmos desnaturaliza no solo el juicio del soberano, sino que mina el juicio
público mismo: la capacidad de discernir lo que es bueno o malo para todos" 761 •

Esta es ni más ni menos la clave para entender lo que el neolibera1ísmo significaba no solo
para nuestra pequeña economía,, sino lo que vendría a suceder a escala global una década
después. Al respecto las afirmacioues de BARCELLONA no parecen adecuadas y certeras,

" ... exísten el neoliberalismo, el monetarismo, el neoindividualismo, que tienden a reproponer una
mitología de la subjetividad abstracta para contraponerla a la dimensión social[... ] me parece que
la gran operación en curso, a nivel no solo nacional, sino mundial, es la de haber construido un
sistema de la economía que ha incorporado totalmente el saber, reduciendo la ciencia esencialmente
a ciencia aplicada y respondiendo a problemas que fundamentalmente tienen como input problemas
económicos [ ... ]Esta operaéión ha construido un círcuíto economia~saber-técnica que se ha
autonomizado absolutamente del control social y político, y que tiene a convertirse en un gran
sistema compacto[ ... ]La abstracción funcional de la teoría sistémica es el acto de fuerza con el que
se neutraliza eI conflicto y el desorden productivo, es el dispositívo técnico mediante el que se
controla la contingencia compatible con el sistema y se le niega la entrada a la contingencia fuerte, a

m '' ¿,Habrá gobemabilldad liberal autóm>ma o racionalidad de mercado autónoma? Si la hubiera, querría
decir que el llberatismo no solo restringe la razón de Estado, sino que la suplanta y desahucia", ibídem, pág.
185.
7
M GARCIA DE LA HUERTA, Man:os, ibídem, págs., l 83~ 184.

248
249

la irrupción de lo imprevisible. El precio pagado es altísimo: la reducción de las alternativas de vida


765
a puras opciones de consumo" .

Nos parece, la transcrita, una síntesis adecuada del funcionamiento del sistema y sus fines
no obstante existir cuantiosas opiniones que le dan al fenómeno diversas vertientes que
podrían citarse en este punto766 .

Pero volviendo a nuestro proceso interno, hemos sostenido en otra parte que la
institucionalidad económica (no solo ella) fue forjada por medio de decretos leyes; en otra
palabras se constituyó la institucionalidad en base a decretos de facto emanados del
régimen militar, sin respaldo legal de ninguna especie y con una legitimidad amparada en
doctrinas que siendo adecuadas [técnicamente correctas] no se avenian con nuestra historia
institucional y eran en muchos sentidos ajenas. A ello por cierto debe sumarse el escenario
represivo en que las mismas se forjaron que daba nulas alternativas de discusión y
consenso.

Poco a poco se fue avanzando en este proceso de saneamiento que tiene tres momentos
importantes; una primera etapa de avance metódico y ordenado ( como un raund de estudio
y análisis) a partir de la caída del gobierno de Salvador Allende; una segunda etapa de
767
Shock , impulsada por el ministro Cauas y que dio el envión definitivo para el despegue
del modelo y que, podríamos afirmar, también marca el ingreso de los Chicago Boys en el
manejo de la economía nacional( bajo sus premisas neoliberales); y un tercer momento y no
menos importante: un ajuste pragmático -después de la crisis del 82- bajo la conducción del
Ministro Büchi768.

Esta distinción, no es en absoluto pacífica y admite lecturas muy distintas de la que


proponemos en este texto, como aquella que hace CASTELL. El prestigioso sociólogo,
albaceteño, hace la siguiente afirmación:

765
BARCELLONA, Pictro, El Individualismo Propietario. óp .. cit. págs .. 142-143.
766
Vid. VELASCO, Demetrio, «La fascistización de la política institucional y el control oligárquico y
represivo en la cultura política y social», Iglesia Viva Nº 249. enero marzo-201 2. disponible en la red en
hnp://www.iglesiaviva.org/249/249- l l-DEMETRIO.pdf
76 7
" [el tratamiento de choque] consistió en reducir el gasto público en un 20%, despedir al 30% de los
empleados públicos y privatizar la mayor parte de las empresas estatales", BÜCHI, óp. cit., pág. 39.
m Luego vendrían importantes reformas realizadas durante las administraciones democráticas de Aylwin,
Frei Ruiz-Tagle, Lagos y Bachelet.

249
250

"En lo que respecta Chile, modelo por excelencia para los ideólogos del libre comerc10 (aconsejado
inicialmente en la década de 1970 por los denominados Chícago Boys y respaldado por el Fondo
Monetario JntemadonaI bajo la dictadura de Pinochet), es en efecto un caso de transición
satisfactoria a una nueva estrategia de crecimiento impulsado por la exportación. No obstante ron
frecuencia se malinterpreta porque, considerado desde la perspectiva de la década de 1990, el
desarrollo chileno mezcló de modo secuencial dos modelos de crecimiento muy diferentes~ el
primero bajo la dictadura del generar Pinochet (1974-1989), sufrió una crisis en 1980-1972 y
encontró seria dificultades a finales de esa década. El segundo modelo, bajo las condiciones de
democracia polítíca de los años noventa, puede representar la oportunidad de crecimiento
económico sostenido en la nueva economía gioba.l. Los dos modelos chilenos son de hecho
representativos de los caminos divergentes para el futuro de América Latina"w;,

Sln perjuicio del enorme y merecido prestigio del sociólogo español~ estimamos que en este
punto no está en lo correcto, En efecto. no existe tal distinción entre la economía de la
díctadura de Pinochet y una (teórica) posterior economía democrática; mucho menos se
puede instalar la premisa de una supuesta divergencia entre ambas. Es efectivo que la
política neoliberal sufrió una crisis en los primeros años de la década de los ochenta (1982-
1985); pero ella fue corregida por el ministro Büchi, con premisas no neoliberales; es decir
el cambio o gíro de la economía se produce en este momento (dictadura) y no democracia,
La democracia no trae un modelo distinto de aquel generado durante el Gobierno Milítar;
aunque si importantes correcciones en lo social. Los economistas encargados de esta
cuestión en democracia (CIEPLAN} solo se limitan. afirn;an algunos~ a administrar el
modelo de la dictadura, sin hacer aportes estructurales, como sucedió con los gobiernos de
1a Concertación770• Un nuevo modelo> tendría que haber significado, por parte baja. una
mayor participación del Estado en la toma de decisiones en materia económica; al menos
una mayor regulación que evitara los abusos del mercado. Nada de eso en realidad ha
sucedido. De todas maneras se trata de un punto que puede ser problematizado, dando un
contenido más exacto al aporte de la democracia al modelo económico.

c. El pragmatismo de Biiebi

Büchi ya había participado en instancias decisivas de la implementación del modelo


económico, especialmente en el sistema de atención de salud y formó parte dei equipo de

w, CASTELLS, Manuel, La Ertr de la Información, Economía sociedad y Cultura, Vol. 1 La Sacíedad Red,
Ali.an:ra Editorial, tercera reimpresión en castellano., Madrid, 1999, pág. 152.
"º Vid, GARRETON, Manuel A., Neoliberalismo Corregido y Progresismo Limitada. óp, cit., págs. 188 ss. y
passim.
250
251

reformadores del sistema de pensiones. En el año 198 I que Büchi se encarga de establecer
un sistema de seguro privado para competir con el sector de salud estatal111, Este Ingeniero
Civil en Minas de Ia Universidad de Chile había llamado tempranamente la atención de
Pinochet y tenía fama de ser inteligente y capaz. No resultó extraño que se le encomendara
comandar el Ministerio de Hacienda tras la caída de Sergio de Castro, en plena crisis
financiera de comienzos de los ochenta. Su formación técnica no era la de un economista y
no había estudiado el Chicago, sino el Columbia. Nueva York. Pero le tocó trabajar
estrechamente con los Chicago Boys y mantuvo con estos. relaciones cordíales77'.!.

A principios de los ochenta los países latinoamericanos habían sido afectados por la más
profunda y prolongada recesión económica de los últimos 50 años. Aunque fuerzas externas
fueron determinantes en el agravamiento de la crisis, otros factores no menos importantes
actuaron para agudizarla, como por ejernp1o la inconsistencia en el manejo de las políticas
económicas, especia1rnente en cuanto a fa adopción de medidas que favorecían (sin
previsión). altos niveles de endeudamiento externo; la desorbitada expansión del gasto
doméstico en varios casos, y las políticas de estabilización de precios basadas casí
exclusivamente en el manejo de )as tasas de cambio.

Una economía pequeña y abierta al mundo, no tenía capacidad para influir en las variables
internacionales; la única respuesta sensata frente a la recesión internacional -según de Castro-
era "tratar de adecuarse con rapidez y aJ menor costo posible, o sea tienes que ajustar 1a
economía. Es lo que hicimos, con et más decidió apoyo del General Pinochet, qulen
comprendía perfectamente la situación y estaba acostumbrado a enfrentar circunstancias
dificiles"773 • Pero en definitiva no se logró conjugar Ja crisis con el mismo equipo económico
y de Castro renuncia a Hacienda el 22 de abril ru, ese año.

''Desde fa salida de De Castro en abril de 1982 hasta febrero de I985, fecha en que asume Hemán
Büch.i, el modelo de desarrollo basado en el libre mercado estuvo en serio riesgo de sufrir una

711
CRAIG y LaFoUete, La Revolución Capitalistn en Latmóambica, óp. cít, p.iig. 33.
112
"Aunque mi formación en general escapaba del perfil ortodoxo del Chicago boy, nunca me sentí
rechazado, incomprendido o cosa que se le pareciere. Por el contrario. EncOrltré respeto, acogida, lealtad al
trabajo en equipo y una genuina voluntad de servicio y apertura", BÜCHI, Herrán, La transformación
económica de Chile, óp. cit. pág. 41.
m ARANCIBlA C., Sergio de Castro, El arquitecto del modelo económico chileno, óp. cit. pág, 355.

251
252

profunda involución. Fueron los momentos más diflciles para el gobierno militar, y como apunta
Barahona <.:un gran recreo)>, con costos dolorosos para todo el pais"774 •

Para los efectos de nuestro análisis, este periodo es muy relevante, específicamente por las
definiciones doctrinarias que trajo consigo; es aquí donde se produce un importante punto de
inflexión que marcará el rumbo de nuestro sistema económico: el paso de un libre mercado
ortodoxo~ a) estilo de Chicago, a uno donde el Estado habria de tener mayor protagonismo;
uno más pareCJdo a1 modeJo alemán, sí fuera necesario poner un ejemplo emblemático.

IBÁÑEZ lo explica de una forma muy clara, "no se ha entendido (en 1983), sin embargo la
compatibilidad ni menos la necesidad de que Junto a esa libertad económica existan normas que la
regulen y defiendan, y que, por Io demás, son propias de la función indeiegable del gobierno. También
lo son de la Economía social de mercado, según lo corroboraron sus adalides contemporáneos como
Ludwig Erhard, que destaco los valores intrínsecos del sistema. Pero en las mentes de muchos
éhilenos ha prevalecido una confusión que tiende a identíflcar al Estado con el estatismo, de modo que
Ja legitima acción contra éste ha debilitado las funciones intransferibles de aquel"m.

En su trabajo autobiográfico Hemán BÜCHI, respondiendo a la pregunta ¿Qué falló?, para


analizar las razones por las que se produjo la crisis de principíos de los ochenta. hace una
reflexión que apW1tó al nudo central del problema doctrinario que se presentaba:

"El principal error de diagnóstico. en cualquier caso, fue creer que iba a ser posible mantener al
Estado al margen del problema que se estaba incubando, Los agentes privados no fueron
efectivamente capaces de afrontar en su propio ámbito los ajustes que la situación imporda. Y no lo
fueron porque no estaban preparados para hacerlo ni existían leyes ni reglamentos que seftalaran de
qué modo proceder en esa eventualidad [, .. ]Es dudoso que la e-conomía hubiera podido ajustarse sola.
sin necesidad de devaluar a mediados del 82"174•

Sabemos que Büchí logró sacar a flote la Economia fundamentalmente porque tenía
confianza en el rumbo que se había tomado en materia económica y su idea era profundizar
las políticas estructurales, reforzando la orientación de la economía a la actividad
exportadora. Su intervención fue profunda y eficaz. Su idea central era crecer pero con
estabiHdad777 • Se había dejado atrás la ortodoxia de Chicago en favor de una mayor

m Ibídem, pág, 401.


775
IBÁl'lEZ OJEDA, Pedro y LÜDERS, Rolf, Hacia una moderna economía de mercodo.· diez años de
política económica, 1973,1983. Valparaíso: tsellela de Negocios de Valparaiso, fundación Adolfo lbáñez,
1984. pág. )0.
m BÜCHI, Hemán, La Trasformación ectmómica de Chile, óp. dt. págs. 256,s257,
m "El fisco en realidad. desempei'lo un papel central en el robustecimiento del sector exportador y en la
vigencia de un tipo de cambio atractivo. Instrumentos claves para recuperar los niveles de ahorro y para la

252
253

participación del Estado en la solución de los problemas económicos; este nuevo rumbo se
mantendría en la posteridad democrática.

Una curiosidad de la instalación del modelo lo constituye el siguiente hecho: la organización


de la «desplanificación» y liberalización de la economía chilena fue realizada a partir de una
778
oficina central de planificación (ODEPLAN ), la cual estuvo a cargo de una segunda
779
generación de economistas de Chicago • La desplanificación debió ser planificada y
centralizada para lograr los objetivos de política económica que se impuso el equipo
económico del Régimen Militar780. Este organismo liderado por Miguel Kast se encarga de
reclutar y perfeccionar a los profesionales afines con las ideas del régimen especialmente a
través de programas de capacitación (CIAPEP/BID-ODEPLAN) financiados por el Banco
Interamericano de Desarrollo (BID) dirigidos por el Instituto de Economía de la Universidad
Católica.

" De esta manera, se formó una nueva generación de cuadros dirigentes para asumir las tareas de
gobierno del régimen militar, incluso en la perspectiva de que este se extendería dentro del modelo de
democracia protegida que se estaba gestando. Este punto es crucial para comprender el rol jugado por
la segunda generación de Chicago Boys, quien finalmente sirvió de puente entre el equipo económico
y el jurídico, encargado específicamente de la reforma institucional, y liderado por Jaime Guzmán
Errázuriz"781 .

782
El punto clave en este proceso fue precisamente la dictación de la Constitución de 1980 .

Hemos dicho ya que nuestro sistema debe entenderse como una amalgama de varios

recapitalización del sector privado fueron el manejo del gasto fiscal, los cambios tributarios, especialmente en
la empresa, y la reforma previsional", BÜCHI, Hemán, La transformación económica de Chile, El modelo del
f'ogreso, óp. cit., pág. 290.
78
Había sido creada en 1967 en la administración de Frei Montalva como entidad de coordinación de
r,olíticas económicas a nivel nacional y con dependencia directa del P. de la R.
79
La primera generación se considera el grupo liderado por De Castro; este segundo grupo cercano a la UDI,
seria liderado por Miguel Kast Rist.
780
"efectivamente, la competencia del poder sobre el poder del Estado introduce otro poderoso factor de
cambio: Una vez más este factor es primordial en el campo económico, aunque solo sea porque incluso las
estrategias liberales conocidas como de retomo al mercado, se apoyan en realidad en el poder del Estado",
BOYER, Robert, «L'anthropologie économique de Pierre Bourdieu». Acres de la recherche en sciences
sociales, Vol. 150, Nº 1, 2003, pág., 72, citado por GÁRA TE, Manuel; La Revolución Capitalista de Chile,
óp. cit., pág., 2 16.
78 1
GÁRATE, Manuel, ibídem, pág., 221 .
782
"Con la institucionalidad política amarrada a través de una nueva Constitución y con el orden neoliberal
bien asegurado, Jaime guzmán. quien también ha diseñado el itinerario político del régimen que debía
culminar en una entrega del gobierno a los civiles, toma distancia de Pinochet como única manera de
despersonalizar la institucionalidad recién creada, y organiza un partido político [la UDI) para insertarse en la

253
254

factores y que el proceso económico parte en una fonna bastante desregulada, como da
cuenta el propio Büchi. Se necesitaba urgentemente un marco que pudiera contener esta
multiforme y activa caldera que era la emergente economía de los ochenta, que buscaba
recuperarse de una profunda crisis; y a ello contribuyó perfectamente el texto político, "La
Constitución representó un esfuerzo serio por vertebrar, en un gran marco institucional, las
reformas que el régimen había hecho o se proponía introducir en la vida política del país,
en su estructura social y en la actividad económica"783 . En consecuencia, al estar ya
instaurada y funcionando la institucionalidad económica y reglamentada por decretos leyes,
la Constitución debía darse a la labor de asegurar su subsistencia y lo hizo de una forma
suficiente, pero no exenta de críticas. En efecto, la formación de los constituyentes era
jurídica y consecuentemente con poca o ninguna idea de cuestiones económicas, en lo que
ha sido una tradición de los abogados chilenos. Esta circunstancia le restaba competencias
para implementar la organicidad económica en el texto político. Muy avanzadas las labores
constituyentes, finamente deciden escuchar al equipo económico (de De Castro) y sus
puntuales observaciones, las que fueron recogidas casi en su totalidad por la comisión.

Es importante también traer a colación que el fenómeno tiene un segundo aspecto a veces
olvidado y dice relación con los protagonistas humanos de esta nueva recreación
tecnocrática que en los textos publicistas parecen confinados a la -para ellos fracasada-
década de los ochenta. Nada de eso corresponde a la realidad. El pensamiento liberal
económico o neoliberal sigue vigente aunque mixturado; y sus protagonistas, todavía
actores principales del entramado institucional económico. Las apreciaciones sobre el
contenido que se conserva y aquel que ha sido reemplazado por los nuevos actores
económicos, es un tema de discusión.

Las disposiciones económicas conforman una pequeña parte de la Constitución de 1980; y


se trata además se trata de disposiciones poco discutidas al interior de la CENC. Esto refleja
la gran brecha que existe entre las profesiones legales y económicas en Chile. La formación
económica poco se ha desarrollado en las escuelas de derecho en Chile, salvo las reglas

nueva democracia instrumental que estaba prevista, en el itinerario institucional que él mismo había
~lanificado", CORREA S., Sofia, Con las riendas del Poder, óp. cit., pág. 278.
83
BÜCHI, Hemán, ibídem, pág. 240.

254
255

básicas que regulan los derechos de propiedad y expropiación y algunas concepciones


básicas de macroeconomia.

No pocos miembros de la CENC consideraron incluso pasar por alto los temas económicos
a causa de sus lagunas técnicas en estas materias; sin embargo, la fijación de reglas
mínimas se hacía imprescindible, dado el pasado reciente, que advertía acerca de dejar el
terreno económico a merced de las mayorías políticas circunstanciales. La comisión
finalmente se aboca al conocimiento de estas materias en su sesión número 384, en junio de
1978, después de casi cinco años de trabajos. A esas alturas del desarrollo del texto "La
Comisión escuchó las breves propuestas del equipo económico del gobierno y en lo
fundamental adoptó la mayor parte de estas"784• La verdad es que en esta materia parecía
importante no fijar derechamente una economía social de mercado sino más bien "asegurar
las condiciones legales, políticas y sociales necesarias para que este tipo de economía se
desarrolle" 785•

d. En democracia

Ya en democracia, las nuevas autoridades dieron un fuerte impulso, pero dentro de lo


márgenes del modelo económico heredado, a una serie de iniciativas que resultarían
sustanciales para la supervivencia y éxito del modelo económico chileno. Muchos de los
aspectos claves del modelo del gobierno militar fueron conservados; pero llegada la
democracia existían dudas si lógica tecnocrática que había acompañado esta construcción
también se mantendría, "Todas las evidencias estaban indicando que el fenómeno
tecnocrático en Chile, que se vio marcadamente fortalecido durante el período autoritario,
parecía haber sobrevivido perfectamente el cambio de un régimen político autoritario a uno
democrático (cf. Silva, 1991 ). Ya durante el gobierno de Patricio Aylwin (1990-1994)

784
BAUER, Carl J., Contra la Corriente: privati=ación, mercado de agua y el Estado en Chile, Lom
Ediciones, 2002, pág. 43.
785
Ibídem. "Lo importante para mí era que la idea matriz de la Constitución, la libertad del individuo en un
Estado que está al servicio de la persona y no al revés. se plasmara en la totalidad del texto", ARANCIBfA C.
Patricia y Balart, Francisco, óp., cit. pág. 332; ARANC IBIA C., Patricia, Cita con la Historia, Editorial
Biblioteca Americana, Santiago de Chile, 2006, pág. 364.

255
256

surgían efectivamente claras evidencias de que los tecnócratas también jugarian un rol
clave en la nueva democracia"786 .

"En el contexto latinoamericano, la imagen de la "afinidad electiva" que existiría entre la


tecnocracia civil y los regímenes autoritarios se haría notoria durante los sesenta y setenta cuando
una serie de regímenes ''burocrático-autoritarios'' se establecieron en el Cono Sur. En su seminal
trabajo sobre este nuevo tipo de régimen, O'Donnell (1973) identificarla a la tecnocracia civil como
uno de los principales aliados de los militares en la coalición golpista., y como figuras clave en la
implementación de las políticas ec◊nómícas de los regímenes autoritarios"
1117
,

Dentro de este orden de ideas, una nueva elite de tecnócratas se haría cargo del manejo de
la economía chilena, los economistas de CIEPLAN.

"En definitíva la conducción de la política económíca chilena fue traspasada desde la segunda
generación del grupo de Chicago a otro equipo de economistas pertenecientes, en su gran mayoría,
al centro de estudios CIEPLAN, y quienes justamente habían elaborado, en la oposicíón y desde
mediados de 1970~ una serie de estudios sistemáticos, donde se evaluaron y critiéaron lás políticas
económicas implementadas por la dictadura militar[ ... } al igual que los Chicago Boys, Foxley trató
de superar el pasado ideológico y populista. A diferencia de elfos, creía que Chile debía resolver su
«problema» de «gobernabilidadt> no mediante la representación de los politicos, sino mediante Ja
creación de una clase pragmática y responsable de líderes con un esp1ritu de cooperación"m.

Es. posíbJe afirmar que si bien las autoridades democráticas demostraron una lectura critica
del modelo, ''esto no se tradujo en la gestación de un modelo alternativo de desarrollo
189
económico, ni menos en una versión actualizada del estructuralismo de la CEPAL"" •

Según Garretó~ es posible conceder a cada uno de )os gobiernos concertacionistas, la


implementación de avances notorios en ciertas áreas de la economía; en el gobierno de
Patricio Aylwin, la reforma tributaria; en el de Eduardo Frei Ruiz-Tagle, la política de
modernización del Estado; en el de Ricardo Lagos, la política de reforma de la salud; y en
el gobierno de Michelle Bachelet, a la política de protección social"º,

?U SILVA, Patricio, "l,os tecnócratas y la polítiéa en Chile: pasado y presente", Revma de Ciencia P<>litical
volumen 26 IN"' 2 / 2006 í 175 - 190.
m lbidem.
1
" GARATE, Manuel, lA Revolución capitalista de Chile (1973~2003), Ediciones Universidad Alberto
Hurtado, 2g edición, Santiago de Chile, 2012, pá~s .. 347 y 348.
w, lbídem. pág., 348.
no GARRETÓN, Manuel A., Nen/iberalismo corregido y progresismo limirado, óp. dt, pág., l9
256
257

La discusión que se ha planteado sobre esta intervención, es si efectivamente estamos ante


un nuevo modelo «concertacionista» o bien las autoridades democráticas solo se han
limitado a administrar el modelo impuesto por la dictadura. Creemos que ninguna de estas
respuestas es la adecuada para evaluar el estado actual de nuestro sistema económico; más
bien creemos con Garretón que estamos frente a un modelo dual.

En consonancia con este planteamiento, hemos afirmado previamente la congruencia de


esta corrección o mejoramiento, con modelos neoliberales europeos (como e l alemán). Este
país, según establecimos en su momento, ejerció gran influencia ideológica en nuestra
república, particularmente durante el gobierno DC de Eduardo Frei Montalva, dejando una
semilla sembrada, que hora ve sus frutos.

En efecto, se tiende a creer que los exclusivos protagonistas del diseño ideológico del
modelo económico chileno fueron los Chicago Boys; pero según hemos desarrollado, es
posible colegir que si bien el aporte de estos fue significativo; resultó de escasa entidad
normativa. Muchas de las disposiciones del área admiten ser clasificadas en un contexto
ideológico diverso de la directriz norteamericana y por cierto en un entramado más cercano
al sistema alemán.

"Más allá de una discusión teórica sobre lo que es una sociedad neol iberal definida estrictamente
como neoliberal, la persistencia de elementos neoliberales no permite definirla propiamente como
tal. A lo más podría hablarse de un sistema dual [ ... ] se trata más bien de una hibridez entre
elementos neoliberales y no neoliberales en lo socioeconóm ico [ ... ] esta hibridez caracteriza lo que
llamamos la sociedad post-pinochetista [ ... ] Estamos, entonces, frente a un orden socioeconómico
que no es el mismo que e l modelo implantado por la dictadura, pero que comparte algunos rasgos
791
fundamentales. Es lo que llamamos neoliberalismo corregido" •

Nos equivocaríamos en grande si solo consideráramos el aporte inicial del neoliberalismo


en el establecimiento del modelo económico de nuestro país; de la misma forma que sería
errado desentendemos de las variaciones que se produjeron en el mismo modelo durante la
dictadura por influencia de Büchi o las grandes reformas perpetuadas en democracia.

79 1
Ibídem, págs., 188-189.

257
258

20. El Orden Público Económico

Fue Jaime Guzmán el principal defensor de la instalación de esta instituciona1idad en el


texto fundamental; como recuerda Evans de la Cuadra ''Ya en una de las primeras sesiones.
la Nº 16 de 13 de noviembre de 1973 [ ... ] El seflor Guzmán, destacó la importancias de
consagrar el principio de descentralización del poder o del de la <<Subsidíariedad,, [ ... ]

"Recordó que el régimen pasado existía un marco de libertades que no fueron vulneradas en forma
tan grave, como ocurrió Cón el derecho de reunión y con la libertad de expresión. pero la asfixia
estatísta de las actividades generales del país, principalmente las de carácter económico, puso al
régimen de libertad en Chile en serio peligro, agregó el sefior Guzmán"192 •

Resultaba muy claro, a partir del año 1963~ que en nuestro país se había empezado a
deteriorar con mayor celeridad el derecho de propiedad. Ya en la Constitución de 1925 se
había consagrado constitucionalmente lafimción social de la propiedad que significaba un
duro golpe a la integridad de este derecho. Este proceso se ve acrecentado a partir de la ley
Nº 15,020 de 1963 que autorizaba la expropiación de predios rústicos <<abandonados>> o
«notoriamente mal explorados»; proyecto que surgió como consecuencia de la aceptación
de la ya mencionada «Alianza par al Progreso» propiciada por la administración Kennedy
que había decidió hacer una intervención mayor en la región. El golpe más duro lo recibió
el derecho de propiedad fue la dictación de la ley Nº 16.640 de 1967, que tuvo como
objetivo implementar la Reforma Agraria~ también presionada. desde Estado Unidos;
finalmente la agonía se concreta con la Ley Nº 17.450 de 197 l, en la cual el Gobierno de la
Unidad Popular, dispuso la nacionalización de las mineras norteamericanas que operaban
en nuestro país establecido además el domino del Estado sobre los yacimientos mineros793•

En consecuencia no era un tema secundario el decidir la centralidad del tema económico y


especialmente del derecho de propiedad que habría de constituirse en el elemento

191
EVANS DE LA CUADRA. Enrique, Los Derechos Comtilucionales, tomo lll, tercera edición actualizada
~or Eugenio Evans Esplñera, Editorial Juridica de Chile, Santiago, 2003. pág. 1:37.
3
Vid, IBA'fiEZ O,, Pedro, Hacia Una Moderna Economía de Mercado, Unívers.idad Federico Santa María,
Valparaíso, 19&3, pág. 13.

258
259

ordenador del sistema económico794 . Este derecho tiene como función asegurar su papel de
795
sujeto participe en el sistema de comunicación de la economía, como afirma Luhmann .

Las razones precedentemente expuestas de alguna manera explican la pobreza franciscana


que se observa en el desarrollo de las ideas neoliberales o de libre mercado en el texto
constitucional mismo. Pero esto que pudo entenderse prima facie como una suerte de
abdicación en la iniciativa de profundizar estas ideas en el sistema, a final de cuentas ha
permitido al texto transitar hacia ideas más afines con la protección social. Una falla que se
ha aprovechado a favor de la mejoría del sistema.

Algunos de los aspectos más importantes que han sobrevivido a la instalación primaria del
modelo lo constituye el principio de subsidiariedad (que algunos autores la consideran una
versión moderna y democrática de los fuero rnedievales/96 ; mismo que ha recibido
inusitado desarrollo en las economías internacionales, especialmente europeas (UE) e
inclusive en las propuestas de grupos antiglobalización.

El principio de subsidiariedad tiene su institucionalización en la parte primera del texto


constitucional, que expone un escalonamiento significati vo de los diversos roles de los
componentes sociales hasta llegar al Estado y además en el Nº 19 del artículo 21 de la
CPRCH que habla de la libertad para emprender actividades económicas. Asimismo en la
protección del derecho de propiedad en sus diversas manifestaciones que se encuentra en el
número 24 de mismo artículo. Este principio no solo se refiera a materias económicas, sino
que es más amplio, pero obviamente tiene especial significación, según creen muchos, en
esta materia precisamente a partir de la Encíclica Quadragessimo Anno. Implica que debe
permitirse la actividad de los privados libremente y el estado ha de intervenir cuando estos
no puedan o no quieran cumplir esta labor clave.

m Ibídem.
795
Vid. infra pág. 269.
796
KOMONCHAK, Joseph, «Subsidiarity in the Church: The State of the Questions», Boston, The Jurist,
1988, pág., 342-343; McLLROY, David, «Subsidiarity and Sphere Sovereignty : Christian Retlections on the
Size. shape and Scope Govemment», Journaf of the Clwrch and State, Nº 448, Michigan, 2003, citado por
Gómez Peralta, Héctor, «Precisiones conceptuales sobre la democracia cristiana y el neo-liberalismo».
disponible en la red en: revistas.unam.mx/index.php/rep/article/view/33124

259
260

Para dejar bien claro este punto, es interesante esta cita textual del tomo II de Derecho,
legislación y /;bertad: "Mientras que el orden espontáneo global que la ley procura es
condición imprescindible para el éxito de la mayor parte de los comportamientos privados,
los servicios facilitados por el gobierno - aparte de garantizar el respeto a las normas de
recta conducta- deben tener, desde luego, mero carácter colateral o subsidiario en relación
con la provisión de las necesidades básicas normalmente atendidas por el sector privado".
Y lo más interesante es que a renglón seguido escribe una nota a pie de página, donde
afinna lo siguiente: "En este sentido, el principio de subsidiariedad suele ser ampliamente
utilizado por la doctrina social de la Iglesia Católica" 797•

Este planteamiento medianamente explicito han llevado a Gabriel ZANOTTI a realizar la


siguiente afirmación, "hemos demostrado la ausencia de contradicción entre el eje central
del pensamiento de tres autores liberales clásicos -Mises, Popper y Hayek- y la filosofía
cristiana fundamental"798•

Cuando se presentan casos de excepción, que requieren ser respaldados por el Estado este
no solo tiene la opción sino el deber de actuar. Así las cosas, se renuncia ex profeso a
cualquier protagonismo por parte del Estado en materia económica; es más si éste quiere
participar en el juego económico debe ser por medio de una ley de quórum calificado; esto
es debe tener la anuencia política [estamos en desacuerdo con la opinión de Aldunate en el
sentido que sería viable y fácil trasgredir esta exigencia].

Pese a ello nuestros tribunales parecen más bien modelados en un viejo afán estatista que
les lleva sistemáticamente a favorecer al Estado en cualquier controversia que pudiera
llegar a judicializarse. Esto constituye un grave daño al sistema y a los derechos y garantías
de los particulares, que uno tiende a justificar por el carácter subordinado de los jueces y el
heterónomo ascenso de sus carreras burocráticas. Desde un punto de vista político es
todavía más perjudicial dado que le otorga al sistema un carácter iconoclasta que no cumple
siquiera las funciones que se le han asignado normativamente.

797
HA YEK, Friedrich A. Derecho, legislación y libertad, óp. cit., pág.13.
798
ZANOTII , Gabriel J., "Hayek y la filosofia cristiana" , Estudios Públicos, 50 (otoño 1993), pág. 87.

260
261

a. Las reglas del juego

Una de las nociones más relevantes contenidas en la Constitución de l 80, es la del orden
Publico Económico, que implementa las denominadas «Reglas del juego económico»;
reglas diseñadas para amparar y viabilizar este particular aparato que conocemos como
economía neoliberal. En esta estructura se fijan los rudimentos básicos del funcionamiento
del sistema de libre mercado, sin los cuales este no podría operar. Es aquí donde se pude
vislumbrar con mayor claridad y especificidad el cambio ideológico de la configuración del
sistema.

A la construcción de este singular entramado debemos reconocerle al menos dos funciones


relevantes: e l haber proporcionado un contexto o escenario técnico adecuado a la nueva
concepción económica y además permitir la adecuación o sintonía de este sistema político-
económico con la realidad global. Este aparato forma parte de lo que doctrina lmente se
conoce como «Constitución Económica» y se entiende por tal, "el establecimiento jurídico
799
de una ordenación económica determinada".

Nuestro sistema constitucional manifiesta claramente este e fecto de la política neoliberal


que admite la intromisión de la realidad económica en la política800, de manera tal que el
sistema económico es reflejo de la ortodoxia de Chicago en lo que a este punto se refiere801 .
Ya hemos tenido la oportunidad de evaluar esta intromisión dándole el carácter de
inevitable, dadas las premisas del sistema y de constituirse (como efecto colateral) en un
atentado a la vida política republicana dado que «la economía determina la forma del estado
802
político» •

799
BALLERSTEDT, Kurt, «Wirtschaftsverfassungsrecht», en «Die Grundrechte, Handbuch der Theorie und
Praxis der Grundrechte», citado por De LOJENDIO D. Ignacio, «Derecho Constitucional Económico» en
Constinición y Economía. Sánchez Agesta, Luis (coord.) Editorial Revista de Derecho Privado, Madrid, 1977,
Eág. 83.
00
"Con la expansión de la autoridad pública en al ámbito privado-nos dice acertadamente Jürgen Habem1as-
es1á asociado el proceso de una sustituciórt del poder estatal por el poder social. ...en una dialéctica de
progresiva <<estatización» de la sociedad y simultanea «socialización» del Estado que destruye paulatinamente
la base de la bürgerliche Oefentlichkeit»: la separación entre Estado y sociedad»", HABERMAS, Jiirgen:
«Srrukwandel der Oeffentlic/1keit», ibídem, pág. 97.
801
"El constituyente abandonó la idea de redactar una ley fundamenta l puramente política: se planteó frente a
le necesidad de optar ( ... 1 por aquel que reconoce la primacía de la libertad personal económica ... ",
FERMANDOIS, Arturo, Derecho Consri111cio11al Económico, óp. cit., pág. 24.
802
CABALLERO HARRIET, Francisco J., Algunas Claves para Otra Mundialización. óp. cit., pág. 47.

26 1
262

De esta fonna parece adecuado afirmar que el desarrollo de la economía en ios niveles que
conocemos el día de hoy no se debió exclusivamente a una persona o una disposición
particular sobre la materia, sino a "Una concepción doctrinaria sobre la relación entre el
hombre y el Estado basada en la primacía ontológica y releológíca del primero sobre el
segundo. Esta concepción emana del derecho natural y como tal resulta armónica con la
naturaleza del hombre, lo que facilita su realización personal en el plano individual y
simultáneamente colabora en el desarrollo de los pueblos en el plano sociaí. Llamaremos a
esta concepción «s.ubsídiariedad:i.;,;BOJ.

Este tipo de conceptualizaciones tuvo su origen en la Constitución de Weimar804 y se


extendió con éxito a partir de la década de los cuarenta del siglo pasado. Esta noción
claramente priorizaba e1 contenido económico por sobre el jurídico; se debe rescatar que
postuló una interacción entre la Constitución }' la Economía, especialmente a través del
impuLw de la Escuela de Fríburgo, Es precisamente a esta concepción que se integra
nuestro sistema, con alguna tardanza a partir de la Constitucíón del 80.

FERMANDOIS afirma que nuestra Carta Fundamental no constitucionaliza un modelo


económico y tampoco políticas económicas determinadas como tampoco eleva a un rango
constitucional un ..sistema económico" salvo "sefia1ados preceptos específicos en materia
de disciplina fiscal o política monetaria[ ... ] ingresar a materias económicas fundamentales
para completar el cuadro valórico básico por el que primeramente opta, fundado en la
libertad del Hombre y en su primacía por sobre el Estado"'°',

Creemos que esta observación admite una doble lectum con resultados contrapuestos. En
primer lugar, Es cierto que no existe un pronunciamiento expreso del constiruyeote en
orden a establecer un modelo económico determinado~ confonnándose con fijar algunas
reglas; pero estas fijaciones que se hacen en el texto político, son de tal manera rotundas~
que impiden casi completamente, al igual que en el caso de Alemania.806, que pueda

ru:n Ibídem, pág. 24,


804
VIClANO. Javier, libre competencia e lntervencf6n Publica en la Economía, Tirant lo Blanch, Valenda,.
1995, nota N" S, pág. 105
5
W FERMANDOJS, Arturo, Derecho Constitucional Económico, óp. cit., pág. 40,
too ..si bien la Constitución no prevé un sistema económico determinado es evidente que el «catálogo de
derechos fundamentalesl> [,,, J y la clausura de la sociabilidad de la propiedad privada f... J sei1alan el marco
dentro del cual deberá moverse el legislador en materia económica''. DONGES, ibidem, pág. 134.

262
263

instalarse un modelo con características opuestas al de Economía social de Mercado. Las


razones allá al igual que acá son muy congruentes con la opción de rechazar modelos
totalitarios en lo económico.

Lo que dice Fermandois es correcto, dado que no ocurrió (como muchos manifiestan), que
en la Constitución tuvo un rol protagónico el sistema económico; sino que al contrario, los
miembros de la CENC tenía un marcado acento doctrinal (cristiano) y solo admitieron estas
concepciones económicas en la medida que pudieran ser armónicas con el modelo político
que se estaba estructurando. Así las cosas, la intervención de especialistas se permitió en
forma muy acotada y cuando el resto del articulado ya estaba bastante asentado.

Sin perjuicio de lo que acabamos de enunciar, forzoso es reconocer que la constitución real,
por utilizar una expresión Schmittiana, se había construido en base a elementos de facto
muy concretos ( y no solo en lo referido a las materias económicas). En esta última materia,
según hemos afinnado, la Constitución Económica, se instaló por medios represivos, con
un leve barniz de legalidad acorde con una dictadura militar burocrática. Esto se hizo a
través de normas legales y reglamentarias cuya protección se pretendió amarrar ex post a
través de la normativa Constitucional. Esta cubierta normativa no logra encubrir el hecho
de que se estaban anteponiendo interese particulares en desmedro de los derechos
ciudadanos807

Aquí es relevante destacar una tensión que sigue vigente aún en nuestros días: Una realidad
practica que obedece claramente a los lineamientos de Chicago versus el tenor literal del
texto político, que obedece a una concepción más cercana al Ordoliberalismo de la Escuela
de Friburgo, que trata de rescatar los derechos de las personas y de completar el rol social
del Estado. Es posible que, atendida nuestra mentalidad, sea necesario dictar una nueva
legislación que aclare y precise estos conceptos, dado que en la actualidad existe una

807
"Esta prestidigitación política hace gran número de suertes para embaucar a los crédulos; ostentando las
vestiduras de l patriotismo, la lealtad y la obediencia a la autoridad, la ley y el orden y el derecho divino ejerce
una influencia enonne. Si estas ficciones morales fallan, se recurre a las ficciones legales, y doctrinales tales
como la santidad de los contratos convierten los robos de la clase dominante en intereses creados que el
Estado tiene la obligación de proteger'', PARRINGTON, Y.L., El desarrollo de las ideas en los Estados
Unidos, citado por CABALLERO HARRI ET, Francisco J., Alg unas Clave para otra M11ndiali=aci611, óp. cit .,
pág. 48.

263
264

tensión que parece irreconciliab)e y que ha favorecido claramente 1a acción del capital en
desmedro de la ciudadanía.

La postura de nuestros tribunales de justicia se ha limitado a un análisis civilista del Orden


Público Económico. El insigne tratadista galo George RIPERT plantea el tema en los
siguientes términos ''junto a la organización política del Estado hay una organización
económica tan obligatoria como la otra, Existe en consecuencia, un Orden PúhHco
Econ6mico808H. Fennandois observa que ta concepción de Ripert respecto del Orden
Publico económico es originalmente dirigista, más por constatación de la realidad que por
convicción809• Esta postura fue modificada por el ilustre jurista en su última época
publicista, especialmente en su obra Aspectos jurídicos del Capitalismo Moderno de 1951.

Se esperaba que con la entrada en vigencia de la Constitución de 1980. esta concepción


dirigista del Orden Publico económico sufriera un dramático vuelco en ia doctrina y
jurisprudencia nacional, pero no fue así de modo alguno. Los juristas que se habían
ocupado del tema, invariablemente optaban por esta concepción dirigista tradicional como
es el caso de Novoa Monreal o Aimone Gibson 810• Más delicado resultó constatar que luego
de la dictacíón del texto básico, autores nacionales como Cea Egaña o Hurtado Contreras
siguieran manteniendo la concepcíón riperana "sin acoger ni asimilar la intensidad de la
nueva propuesta económica de la Carta"8i ¡.

Esto lleva a FERMANDOIS a afinnar que "el concepto de OPE como lo entendió Georges
Ripert en 1927, no puede en absoluto ser aplicado a la realidad jurídica chilena desde la
vigencia de la Constitución de 1980 [,"'] que ha elevado la libertad económica a rango
constitucional, no tolera bajo su vigencia la idea riperana de OPE. Aquella parte de doctrina

ooi RIPERT, Georges, l,e Régime Démocratique et le Droü Civile Modenw, LGDJ, Paris, 1948, Citadó por
Fermandois, pág, 5 L
!O'J ·'La idea de orden ptiblico es una idea politica. Durante mucho tiempo el estado no intervino en la vida
económica para reglur la producción, la circulación, o la distribución de la riqueza. En la actualidad ( 1927} es
muy diferente; <le alli proviene una serie de reglas imperativas que han venido a restringir la libertad
contractual. Se ha formado así un nuevo orden ptiblico"', RIPERT, óp., cit. pág. 426, citad-O por Fermandois,,
ibldem, pág. 53.
!W AJMO;,iE, Enrique, <,Concepto y Contetlido del Derecho Público E1eonómic-0»,. ponencia en las Terceras
Jornadas Chilenas de Der«:ho Público en Revista de Derecho y Ciencias Sociales, U de Concepción, 1964,

Vi~;E~r!'~~Dois, Arturo, Derecho Constitucional Económico, tomo II, Ediciones Universidad Católica de
Chile, Santiago 2010, óp. cit., pág. 58.

264
265

nacional y jueces que así lo pretenden, proceden con una sena falta de rigurosidad
intelecruai"812 . Y contra /egem, habría que agregar. Hemos afirmado que el más tenaz y
esclarecido defensor de la concepción filosófica del orden Publico Económico fue
precisamente Jaime Guzmán, y es quien en forma más certera "rescató la base filosófica de
814
esta primacía"813 ; de que la sociedad existe para la perfección del hombre .

Esta influencia se advierte en los escritos más tempranos del constitucionalista en su labor
colaborativa con el régimen militar; quizás el más emblemático sea el texto "Metas u
objetivos fundamentales para la Nueva Constitución de la Republica " del 26 de abril de
1972 y hasta su labor en la CENC.

Hemos dicho también que la redacción del artículo 1° de la CPRCH es uno de los lugares
donde esta influencia se hace sentir especialmente en lo relativo al concepto de bien común,
que instala una concepción personalista. La visión de Guzmán, amparada en la Encíclica
Mater et Magistra, posrula la primacía de los derechos individuales fundados en la
prioridad ontológica y de finalidad de los individuos 81 5• Existe, según Guzmán una doble
superioridad sobre el Estado: Ontológica y teleológica.

Cea Egaña fue uno de los impulsores de la idea de dar a la Constitución no solamente el
carácter de instrumento político sino que además de dotarla de una " índole política social y
económica"; conceptualización que denominó «Constitución Plena». Argumenta que
debido a la neutralidad que respecto de estos puntos mostró la Constitución de 1925 se
posibilitó una " la interpretación y aplicación fraudulenta de la Constitución a través de
resquicios exegéticos, siendo esa una de las causas de la crisis que culminó en septiembre
de 1973" 816. Entiende este autor como OPE, "el conjunto de principios y normas jurídicas
que organiza la economía de un país y facultan a la autoridad para regularla en armonía con
los valores de la sociedad nacional formulados en la Constirución"81 7; ya hemos dicho que

812
FERMANDOIS, Derecho Constifllcional Económico. tomo 11, óp., cit., pág. 46.
813
Ibídem, pág. 86.
m LEON XIII, Sapientiae Cristianae, 1988.
s,s Vid supra págs. 84 ss.
816
CEA EGAÑA. José Luis, Tratado de la Constitución de /980, Editorial Jurídica de Chile 1988, Santiago
de Chile, pág. 156.
8 17
Ibídem, pág. 158.

265
266

esta concepción es de carácter dirigista y la verdad se aviene poco con el texto de 1a


Constitución y la doctrina económica subyacente a ella818 ,

El oonstitucionalista de la Universidad Católica estima -según dice- con Hayek, que ""una
sociedad libre y justa se sitúa necesariamente a distancia del colectivismo y del liberalismo,
al reconocer y aplicar como criterio axial la subsidiariedad. Ella conduce al bien común
mediante Ja capacidad creadora del hombre socialmente organi7_.arlo, teniendo et Estado que
protegerla y estimularla, pero también fiscalizarla para que sea respetada, castigando las
trasgresiones. Es decir, la iniciativa personal y de los grupos racionalmente ejercida según
la definlCión valorativa fija en la constitución es enteramente compatible con y conducente
al progreso general'.8 19, De alH que concluya i•por eso y con tales objetivos. corresponde a
la autoridad dirigir y regular el proceso económico nacional a la vez que redistribuir el
producto mediante la transformación de los tributos, cotizaciones y gravámenes en bienes y
servicios sociales',g20•

Es esta última. doctrina la predominante en el quehacer de nuestros tribunales de justicia,


cuestión que la mantiene alejada del texto expreso y principios contenidos en la
Constitución, dado que sustenta una concepción dirigista, que resulta afin con las
concepciones valóricas arraigadas en nuestra ídiosincrasíajudiciat

En cuanto a la referencia a Hayek que platea Cea Egaña. la estimamos descontextualízada


al menos en dos aspectos; por un lado en entender que la propuesta es referida al manejo de
toda la economía en general, en circm1stancias que éste propone favorecer la intervención
estatal solo en la medida que la misma involucre proteger la competencia. A la vez se
muestra contrario "a la planificación encaminada a sustituir la competencia"rn.

m "es el adecuado modo de relación de todos los diversos elementos de naturaleza económica presentes en la
sociedad, que permita a todos los agentes económicos en la mayor medida posible y en un marco subsidiario,
el dísfrute de sus garantias eonstitudQrutles de naturalezs ewnómica de forma tal de contribuir al bien común
y a la plena realización de la persona humana", FERMANDOIS, Arturo, Derecho Constitucional Económico,
rág. 12.
11
HA YEK, Friedrich A., The Constilution of Liberty, The Umversíty of Chieago Press, 1960, págs. 230~23 l,
Citado por Cea Egaña. lbidem, pág. 164.
sJo Ibídem, p,ág, 165.
Hl! HA YEK, Friedrlch A, Camino d~ Servidumbre, Alianza Editorial, tercera reimpresión, Madrid, 2005, pág.
73.

266
267

Al efecto me permito traer al tapete algunas ideas del maestro de Ctúcago para abundar en
la explicación. Hayek afirma que el principal instrnmento para realizar cambios deliberados
en la sociedad moderna es la legislación [pero a través de estos actos] jamás se estará en
condiciones de rediseñar completamente el sistema jurídico en su totalidad, o de rehacerlo
de una pieza según un proyecto coherente