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Carla Carabaca

EL MATERIALISMO HISTÓRICO
COMO GUÍA DE LA INVESTIGACIÓN SOCIAL

CLASES SOCIALES Y LUCHAS DE CLASES


Materialismo histórico como guía de la investigación social 2

EL MATERIALISMO HISTÓRICO
COMO GUÍA DE LA INVESTIGACIÓN SOCIAL

CLASES SOCIALES Y LUCHAS DE CLASES

El aporte del Materialismo Histórico al estudio


de las Clases Sociales y la Lucha de Clases

En la epístola dirigida a Weydemeyer1 de Septiembre de 1852, Marx deja expuestos


algunos de los ejes principales que caracterizan en la teoría a las clases y a la lucha de clases
dentro de la problemática clásica marxiana.
La abatida principal de Marx, respecto de estos ejes problemáticos, se alza contra el
intento de ciertas filas de intelectuales que tienen la pretensión de ocultar la historicidad de
las relaciones sociales tras la máscara de la “objetividad” (el punto de vista de la burguesía).
Recordemos que los empiristas esgrimían como argumento principal “que los hechos se
imponen ante el observador”, de modo tal se presupone que éstos tienen una naturaleza
inmutable y por lo tanto deben ser aceptados. Esto último es un postulado claramente
conservador, que además, niega el condicionamiento de los factores materiales y sociales de
vida sobre quien produce el conocimiento.

“Las visiones del mundo de las clases sociales condicionan entonces no sólo la
última etapa de la investigación científica social, la interpretación de los
hechos, la formulación de las teorías, sino la elección misma del objeto de
estudio, la definición de lo que es esencial y de lo que es accesorio, las
preguntas que se plantean, en pocas palabras, condicionan la problemática de
la investigación.” 2

Recordemos también lo que Marx nos enseñó en la onceaba tesis sobre Feuerbach, tesis
que inauguró el Materialismo Histórico: “los filósofos hasta hoy [entiéndase, científicos y
teóricos en general] no han hecho más que interpretar [espejar, especular] de diversos
modos el mundo [que como tal es un concreto, pero de pensamiento] de lo que se trata es de
transformarlo [no de reproducirlo]3. En palabras de Hegel, “lo real es racional”; en palabras
de Engels: “por lo tanto, lo que existe merece perecer”. Sin embargo, Marx sostiene la
historicidad de las clases sociales y de las diferencias de clase: éstas son tales solo en su
lucha, pues se constituyen relacionalmente.

Los distintos modos de producción que han acaecido desde el esclavismo hasta el
capitalismo tardío se muestran como sociedades de clases, aunque la naturaleza y la
dinámica de las mismas se han ido mutando en cada periodo histórico, adquiriendo
características particulares en cada formación social. Además, Marx presupone que las

1 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Correspondencia, Buenos Aires, Problemas, 1974, Pág. 71 – 74.
2 LOWY, Michel, Sobre el método marxista, México, Grijalbo, 1974, Pág. 18.
3 MARX, Karl, “Tesis sobre Feuerbach” en: ENGELS, Federico, Ludwing Feuerbach y el fin de la filosofía clásica

alemana, Moscú, Progreso, 1980, Pág. 57.


Materialismo histórico como guía de la investigación social 3

clases, hacia el comienzo de la historia de la humanidad, no tenían una existencia real; en


esta primera fase, las relaciones de producción, las fuerzas productivas y la división del
trabajo estaban escasamente desarrolladas; a este presunto periodo histórico, Marx lo
bautizó “comunismo primitivo”.4 Marx afirma que de hecho son las relaciones de
producción las que principalmente encierran relaciones de clase, que se definen
históricamente caracterizando un modo de producción determinado, diferenciándolo de
otros. A su vez, los distintos modos de producción se definen como distintos modos de
obtener plusvalía: un sistema clasista se constituye como tal si existe alguien que trabaja (la
mayoría) y alguien que es propietario (la mayoría).

“Las “relaciones de producción” es un concepto decisivo dentro del marxismo.


Es al mismo tiempo, un concepto, un proceso. Un proceso de apropiación y de
desposesión. Apropiación de los medios y objetos de trabajo por parte del
capital y de desposesión del control de los mismos al trabajador directo. (…)
La diferencia específica del sistema capitalista de producción radica en las
características de esta desposesión (…) El obrero emerge como trabajador
aislado, con desposesión absoluta de sus medios materiales (como no
propietarios de ellos) y de sus medios “intelectuales” (como no poseedor del
control intelectual o técnico de los mismos).
Este proceso se concreta a través de la división del trabajo (…).”5

De acuerdo con nuestro autor, la doctrina de la lucha de clases no debe de ser atribuida
a su obra, pues, esta formulación ya puede es vislumbrada hacia el interior de la literatura
burguesa, especialmente, en la obra de los teóricos de la economía clásica, Adam Smith y
David Ricardo, ya en el siglo XVIII.6
Las clases sociales son grandes grupos de personas que se distinguen en su oposición, o
sea, en su lucha, en función:

 Del lugar ocupado en el proceso productivo.


 De las relaciones que entablan los individuos con los medios de producción
(apropiación/desposesión)
 De la posición que se ocupa dentro de la organización social del trabajo.7

Sabemos, sin embargo, que no es posible encontrar en Marx un desarrollo sistemático de


las clases sociales, aunque está muy claro que los distintos niveles de ingreso y más aún, los
procesos de distribución de la riqueza no son un factor decisivo a la hora del análisis de las
clases sociales. La parte de la riqueza social de la que disponen los individuos (ingresos) y el
modo en que obtienen esta riqueza (fuente de ingreso) no son decisivos en el análisis
marxista, ya que se les considera como consecuencias de procesos más profundos que se
desarrollan hacia el interior de la producción.
Los aportes del marxismo a la teoría de las clases y de la lucha de clases son:

 Comprender a las clases como fases particulares e históricas del desarrollo de la


producción.
 Entender que la lucha de clases es el motor de la historia y el camino a la dictadura
del proletariado.

4 MARX, Karl, El Capital, México, F.C.E, 1971.


5 FRANCO, Mario, Sociedad, Conocimiento e Ideología, Mendoza, Mimeo, 2004, Pág. 3.
6 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit.
7 HARNECKER, Marta, Los conceptos elementales del materialismo histórico, México, Siglo XXI, 1983.
Materialismo histórico como guía de la investigación social 4

 Señalar que la dinámica contradictoria de las clases llevará a la abolición definitiva


de las diferencias de clase.8

Discusiones actuales respecto de la existencia o no de las clases y la lucha de clases

Actualmente, son muchas las voces que sostienen literalmente la “muerte de las clases
sociales”, argumentando que la teoría de Marx es una expresión exclusiva de su propio
tiempo histórico y no puede pretender explicar la época actual, caracterizada por “el
agotamiento” del modelo de desarrollo industrial y el inicio de “un nuevo tipo de
sociedad”, una “sociedad informacional”, en la que los recursos humanos y, en concreto, en
la selección y procesamiento de la información priorizada. Consecuentemente, las teorías
sociológicas actuales (entiéndase, hegemónicas) dan un papel esencial a la reflexividad, como
es el caso de Daniel Bell, y a la comunicación, como es el caso de Jürgen Habermas. De este
modo, se da por sentado el agotamiento de los “anticuados” conceptos de clase y lucha de
clases, y la necesidad de suplantarlos por nuevas nociones.9
En las últimas dos o tres décadas las ciencias sociales se han visto caracterizadas
fuertemente por el desplazamiento de sus conceptos fuertes, y en particular, del análisis en
términos de clases y de lucha de clases, y el reemplazo por “nuevas” nociones, destinadas a
explicar realidades presuntuosamente inéditas. La explicación última de este viraje teórico
debe buscarse en grandes transformaciones a nivel mundial y nacional (caída de los
“socialismos reales” o “dictaduras no del, sino, sobre el proletariado”, agresiva avanzada
militar norteamericana en el resto del mundo, dictaduras militares en América Latina en los
setenta y auge de las políticas neoliberales durante los años noventa, etc.), que tienen su
impacto en el terreno ideológico y que repercuten, por tanto, en el mundo académico y en el
debate intelectual, pues las posiciones teóricas representan tendencias, posiciones, que
tienen su origen en otro lado: en los antagonismos sociales. En este sentido, no pueden dejar
de mencionarse como factores que contribuyen a explicar la caída en desuso de conceptos
fundamentales, la hegemonía ideológica del neoliberalismo y, en el plano de las “ciencias
sociales”, el abandono de la teoría y de los llamados “grandes relatos”, impulsado por el
discurso posmoderno, indisputablemente dominante en los últimos quince años del siglo
XX.10
Celia Duek y Graciela Inda sostienen que:

“Para que deje de ser pertinente el análisis de clase tendría que desaparecer, no
sólo el capitalismo, con sus contradicciones de clase específicas, sino la división
misma entre propiedad y no propiedad de los medios de producción, o lo que
es lo mismo, el divorcio entre los trabajadores directos y los medios de
producción. No cabe duda alguna de que el capitalismo no sólo sigue
existiendo, sino que se ha expandido en forma prodigiosa en todo el mundo,
sometiendo o disolviendo los otros tipos de relaciones sociales.”11

8 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit.


9 FLECHA, Ramón, GÓMEZ, Jesús & PUIGVERT, Lidia, Teoría Sociológica Contemporánea, Barcelona, Paidós,
2001.
10 YARZA, Claudia, Crónica de un pasado reciente: las aporías del debate modernidad/posmodernidad, Mendoza, Mimeo,

2005.
11 DUEK, María Celia & INDA, Graciela, ¿Desembarazarse de Marx?, Avatares del concepto de clases sociales,

Conflicto Social, Año 2, N° 1, Buenos Aires, Junio 2009, Pág. 29. Disponible en:
http://www.iigg.fsoc.uba.ar/conflictosocial/revista
Materialismo histórico como guía de la investigación social 5

Esto no significa negar que las clases sociales y sus fracciones, así como las relaciones
que mantienen entre sí, hayan sufrido transformaciones importantes en las últimas décadas
y que estas transformaciones ameriten profundas investigaciones y análisis concretos de
formaciones sociales también concretas. Sucede que los cambios en las condiciones de vida o
en los ingresos de los miembros de las diferentes clases o los que afectan la importancia
numérica de las mismas o los referentes a sus posiciones en las relaciones de fuerza, son
procesos que afectan a las clases sociales, pero de ninguna manera desmienten su
existencia.12

El materialismo histórico ¿es una “teoría de factores”?

En enero de 1859, Marx escribe un prólogo a la Contribución a la crítica de la Economía


Política. Allí, en breve síntesis, resume su experiencia política y su investigación teórica de
quince años. Marx comenzó recordando su crítica juvenil de 1843 a la Filosofía del derecho de
Hegel (quien terminaba en su libro subordinando la sociedad civil al Estado), para concluir
que es el Estado el que debe explicarse por la sociedad civil, y no al revés.
Al realizar semejante síntesis, Marx emplea imágenes y metáforas. En particular, dibuja
un paralelo entre la sociedad capitalista y un edificio, formado por una “base” y una
“superestructura”.13 Esa imagen metafórica generó en sus diversos intérpretes posteriores
un infinito universo de problemas ideológicos y políticos, que aun se siguen discutiendo.
Para Marx, las superestructuras – así llama al Estado, las ideologías, la religión, las
expresiones artísticas o cualquier otro producto del intelecto humano – que no flotan en el
vacío, ni son la mera invención de hombres geniales: se sustentan, y sólo pueden
entenderse, en una sociedad determinada. Pero ésta, a la vez, no puede comprenderse si se
la examina simplemente a nivel superficial, o sea sin tener en cuenta su base: las
determinaciones económicas, que a su vez también forman las diversas clases sociales.
La relación que existe entre base y superestructuras consiste en una articulación
compleja que puede definirse de la siguiente manera:

 La base (economía) determina en última instancia a las superestructuras.


 Pero estas superestructuras poseen, sin embargo, una autonomía relativa que les
permite incidir sobre la base material como desarrollarse autónomamente, siempre y
cuando no rebasen los límites estructurales dados por la base.14

Seguido de esto, podemos traer a colación la advertencia de Engels en la


correspondencia enviada a Bloch (1890) respecto de las desvirtuaciones del marxismo:

“Según la concepción materialista de la historia, el elemento determinante de la


historia es en última instancia la producción y la reproducción en la vida real. Ni
Marx ni yo hemos afirmado nunca más que esto; por consiguiente, si alguien lo
tergiversa transformándolo en la afirmación de que elemento económico es el
único determinante, lo transforma en una frase sin sentido, abstracto y absurdo.
La situación económica es la base, pero las diversas partes de la

12 Ibidem.
13 MARX, Karl, “Prefacio” en: MARX, Karl, Contribución a la crítica de la Economía Política, Buenos Aires, Estudio,
1975.
14 HARNECKER, Marta, Op. Cit.
Materialismo histórico como guía de la investigación social 6

superestructura – las formas políticas de la lucha de clases, las constituciones


establecidas por la clase victoriosa después de ganar una batalla, etc. – las
formas jurídicas – y en consecuencia inclusive los reflejos de todas esas luchas
reales en los cerebros de los combatientes: teorías políticas, jurídicas,
filosóficas, ideas religiosas y su desarrollo ulterior hasta convertirse en sistema
de dogmas – también ejercen su influencia sobre el curso de las luchas
históricas y en muchos casos preponderan en la determinación de su forma. (…)
Nosotros hacemos nuestra historia, pero en primer lugar con premisas y
condiciones muy determinadas. En éstas, las económicas son en definitiva
decisivas. (…)
Pero en segundo lugar, la historia se hace ella misma de modo tal que el
resultado final proviene siempre de conflictos entre gran número de
voluntades individuales, cada una de las cuales está hecha a su vez de un
cúmulo de condiciones particulares de existencia.”15

Aunque Marx utiliza la metáfora edilicia en 1859, en el resto de su obra siempre sostiene
que la economía “pura” es una abstracción. Incluso al criticar a los economistas clásicos,
Smith y Ricardo, les reprocha que conciban a la economía capitalista como si ésta fuera
“natural”, “eterna” y no estuviera atravesada por la lucha de clases. En la lectura que hace
Antonio Gramsci de Marx y El Capital, la economía no tiene existencia autónoma. No hay
economía “pura” al margen de las relaciones de fuerza. Las relaciones de producción
económicas son al mismo tiempo relaciones de poder y fuerza. Según Gramsci, cuando se
intenta explicar la sociedad, las versiones más rudimentarias y vulgares del marxismo
(aquellas que interpretan a Marx como un simple economista) habitualmente separan
esquemáticamente la economía de la política, la “estructura” de la “superestructura”. Para
poder realizar una aproximación a la sociedad capitalista más ajustada a lo que está en la
realidad, Gramsci apela al concepto de “bloque histórico”, o sea, la unidad de la estructura y
la superestructura, la economía, la política y la cultura.16
Es interesante compartir el aporte y crítica que realiza el Néstor Kohan respecto de la
problemática que aqueja al marxismo desde sus inicios:

“En realidad [el materialismo histórico] es una filosofía de la praxis que aborda
los problemas fundamentales de la filosofía y la política – sobre todo de la
política (…) – en relación con la actividad humana, que pasa de esta manera a
tener la primacía desde el punto de vista antropológico (puesto que el hombre
se constituye a partir de, en y por la praxis), histórico (puesto que la historia no
es más que la historia de la praxis humana y resultado contingente de la
actividad de los seres humanos), gnoseológico (porque la práctica es el
fundamento del comienzo, de los métodos y del fin del conocimiento, así como
su criterio de verdad), ontológico (pues el problema de las relaciones entre el
hombre y la naturaleza, o entre el pensamiento y el ser, no puede resolverse al
margen de la praxis), económico (en tanto la economía no es más que el ámbito
de las relaciones sociales de producción, distribución, intercambio y consumo
que los seres humanos establecen entre sí en el curso del desarrollo de su
actividad histórica) y definitivamente político (pues el poder se constituye en el
espacio social de las relaciones de fuerza entre los seres humanos y sus
prácticas). Lo que articula esta inmensa y voluminosa cantidad de
problemáticas – hoy abordadas por cada una de las disciplinas sociales – es la
actividad humana. El sujeto humano es el núcleo de la verdad histórica, a
condición de que no quede reducido al sujeto entendido como un individuo

15 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit., Pág. 486 – 487.
16 GRAMSCI, Antonio, Antología, (selección y notas de Manuel Sacristán), México. Siglo XXI, 1970.
Materialismo histórico como guía de la investigación social 7

aislado, egoísta y mezquinamente calculador (el Robison Crusoe del cual se


reía Marx), cuya caricatura de la racionalidad hoy han adoptado acríticamente
los “marxistas” analíticos y el individualismo metodológico.”17

De los problemas distributivos al problema de la producción

Como ya señalamos con anterioridad, para Marx, las fuerzas impulsoras de la historia
son económicas (aunque ya sabemos que “economía” no es un factor aislado de las
relaciones sociales concretas). La base de todo el orden social es la producción, actividad por
la cual los hombres crean los bienes materiales a partir de la transformación de la naturaleza
en objeto útil por la acción humana. Dice Engels en la carta a Conrad Schmidt (1890):

“Allí donde hay división del trabajo en escala social hay también recíproca
independencia entre los diversos sectores del trabajo. El factor decisivo en
última instancia es la producción. Pero cuando el comercio de productos se
independiza de la producción misma, entonces sigue un movimiento propio, el
que, si bien es gobernado en conjunto por la producción, en casos particulares
y dentro de esta dependencia general sigue leyes particulares contenidas en la
naturaleza de este nuevo factor; este movimiento tiene fases propias y reactúa
a su vez sobre el movimiento de la producción. (…)
Lo mismo ocurre con el mercado monetario. Tan pronto como el mercado
monetario se separa del comercio de mercancías, adquiere (…) un desarrollo
propio, leyes especiales y fases particulares determinadas por su propia
naturaleza. (…)”18

La estructura económica de una sociedad explica su situación política y cultural, y los


cambios en esa estructura explican los cambios correspondientes que se producen en su
política y en su cultura. Las relaciones legales y la forma del Estado de una sociedad están
arraigadas en las condiciones materiales de la vida "cuyo conjunto resume Hegel bajo el
nombre de „sociedad civil‟, y (...) la anatomía de la sociedad civil hay que buscarla en la
economía política”19.

“La cosa es más fácil de comprender desde el punto de vista de la división


del trabajo. La sociedad da origen a ciertas funciones comunes de las cuales
no puede prescindir. Las personas elegidas para realizar estas funciones
constituyen una nueva rama de la división del trabajo dentro de la sociedad. De
esta manera adquieren intereses particulares, distintos también de los
intereses de quienes los emplearon; se independizan de éstos últimos, y he
aquí el Estado. (…) En conjunto, el movimiento económico se abre camino,
pero también debe subir reacciones del movimiento político que estableció,
dotado, él mismo, de relativa independencia (…).”20

En este sentido, el materialismo de Marx y su contraste con el idealismo hegeliano

17 KOHAN, Néstor, “¿Materialismo Dialéctico o Filosofía de la Praxis?”, en: KOHAN, Néstor, Marx en su (Tercer)
Mundo, Buenos Aires, Biblos, 1998, Pág. 75.
18 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit., Pág. 490.

19 MARX, "Prefacio", op. cit., Pág. 8.


20 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit., Pág. 491.
Materialismo histórico como guía de la investigación social 8

significa que es la sociedad civil de Hegel, y no su Estado, el factor primario de la evolución


social. Las relaciones legales e institucionales que constituyen el Estado y todas las ideas
morales y religiosas que las acompañan, son únicamente una superestructura construida
sobre el fundamento económico de la sociedad civil.

“El reflejo de las relaciones económicas en la forma de principios jurídicos es


también necesariamente invertido: se produce sin que la persona que actúa
sea conciente de él; el jurista se imagina que opera con principios a priori, en
tanto que en realidad son sólo reflejos económicos; de manera que todo está
arriba.”21

Así, Marx invierte el orden causal propuesto por Hegel: es el orden económico el que
produce cambios en el pensamiento de los hombres, y no el pensamiento o la razón la que
produce la realidad material. Por eso Marx dice que en Hegel "la dialéctica está puesta
cabeza abajo" y que su filosofía materialista "la puso de pié", abandonando el campo de las
abstracciones lógicas por el de las fuerzas reales. Ahora bien, el hecho de que las
instituciones políticas y las ideas morales dependan de las condiciones económicas no trae
consigo la conclusión de que no puedan afectar, a su vez, a estas condiciones. Son los
hombres quienes hacen su propia historia sobre la base de condiciones dadas, y pueden, por
tanto, encarar una acción, apoyándose sobre aquello que existe, para hacer realidad aquello
que quieren que exista.22 La revolución socialista debe ser, además, un ideal ético.
La Revolución Francesa liberó a la burguesía de la explotación por las antiguas clases,
pero la mantuvo a ella misma como clase explotadora. El proletariado asalariado es un
producto inevitable del capitalismo que surge junto con la burguesía. El triunfo de la
revolución burguesa abre el camino para la más completa revolución proletaria.

“(…) la filosofía de cada época, puesto que es un dominio preciso de la división


social del trabajo, presupone un determinado material intelectual heredado de
sus predecesores y del que toma su punto el Partido. (…)
¿Por qué luchamos por la dictadura política del proletariado si el poder
político es económicamente impotente? La fuerza (esto es, el poder del Estado)
también es un poder económico.”23

Las condiciones objetivas para que se lleve a cabo una revolución tienen que ver con el
desarrollo y la crisis económica. Las subjetivas, con el nivel de conciencia de las masas
populares y los trabajadores. Para Gramsci, el problema que se mantenía pendiente en su
Italia y en Occidente gira alrededor de condiciones subjetivas. Tanto para Lenin como para
Gramsci la mera crisis económica no alcanza para cambiar la sociedad. El capitalismo jamás
caerá como una fruta madura de un árbol. Hay que derrocarlo, opinan ambos.24

La nueva sociedad socialista

21 Ibidem, Pág. 493.


22 FERNANDEZ NADAL, Estela, La crítica marxiana al capitalismo como fuente de alienación humana: desde los textos
juveniles hasta la obra del pensador maduro, Mendoza, Mimeo, 1999.
23 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit., Pág. 494 – 495.
24 KOHAN, Néstor, Op. Cit.
Materialismo histórico como guía de la investigación social 9

Interpretando los dichos de Marx y Engels, Lenin sostiene que las concepciones de
ambos sobre el Estado y su extinción progresiva son coincidentes. Para lograr la liberación
del proletariado, es necesario derrocar a la burguesía, conquistar el poder político y
establecer una dictadura revolucionaria.

“Ahora la cuestión se plantea en forma diferente: la transición de la sociedad


capitalista – que marcha hacia el comunismo – a la sociedad comunista es
imposible sin un “periodo político de transición”, y el Estado en este periodo
sólo puede ser la dictadura revolucionaria del proletariado.”25

Marx, demuestra que, del conjunto social de toda la sociedad, para sobrellevar la
primera fase de la sociedad comunista – o simplemente “socialismo” – deberá descontarse
un fondo de reserva, un fondo de expansión de la producción, un fondo para la expansión
de la producción, un fondo para la reposición de la maquinaria, etc. Además, de los
artículos de consumo se deberá descontar un fondo de gastos administrativos, para
escuelas, hospitales, asilos de ancianos, etc.26
En esta etapa, los medios de producción han dejado de ser propiedad privada. Ahora es
el Estado, quien en nombre del conjunto de la sociedad, dispone de ellos. Cada miembro de
la sociedad, al realizar una cierta parte del trabajo socialmente necesario, recibe de la
sociedad un certificado que le acredita haber realizado una cantidad determinada de
trabajo, que se intercambiará, a su vez, por productos. Deducida la cantidad de trabajo que
pasa al fondo social, cada obrero, por consiguiente, recibe de la sociedad tanto como ha
entregado.27

“(…) ha habido una discusión acerca de la repartición de los productos de la


sociedad futura (…). - dice Engels - Pero para todos los que tomaron parte en
la discusión, la “sociedad socialista” no les parecía en continuo cambio y
progreso, sino como una cosa estable fijada de una vez por todas y que, en
consecuencia, debe tener fijado su método de división de una vez para
siempre. Pero lo que puede hacerse razonablemente es: 1) Tratar de descubrir
el método de división a emplear al comienzo, y 2) tratar de hallar la tendencia
general que habrá de marchar al desarrollo ulterior.” (…)28

Para llevar a cabo lo anteriormente expuesto, Engels, en la misma epístola a Corand


Schmidt (1890) sostiene que “es necesario reestudiar toda la historia, deben examinarse en
cada caso las condiciones de existencia de las diversas formaciones sociales antes de tratar
de deducir de ellas los conceptos políticos, jurídicos, estéticos, filosóficos, religiosos, etc.,
que les corresponden”.29
Cabe señalar que en esta primaria del comunismo, las diferencias subsistirán, pero será
imposible la explotación del hombre por el hombre, porque será imposible apoderarse de
los medios de producción y convertirlos en propiedad privada.30 Cuando haya libertad, ya
no habrá Estado.
Lo anteriormente relatado debe entenderse como un largo, pero progresivo proceso
histórico. Las revoluciones proletarias como las del siglo XIX, pensaba Marx, se critican

25 LENIN, Vladimir Ilich, “La base económica de la extinción del Estado”, en: LENIN, Vladimir Ilich, El Estado y
la Revolución, Moscú, Progreso, 1975, Pág. 391.
26 Ibidem.
27 Ibidem.
28 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit., Pág. 484.
29 Ibidem.
30 LENIN, Vladimir Ilich, Op. Cit.
Materialismo histórico como guía de la investigación social 10

constantemente a sí mismas, se interrumpen continuamente en su propia marcha, vuelven


sobre lo que parecía terminado, para comenzarlo de nuevo, se burlan concienzuda y
cruelmente de las indecisiones.

(…) las masas [refiriéndose especialmente a las masas alemanas de su época]


sólo aprenden por las consecuencias de sus propios errores, experimentando
en carne propia.31

A pesar de estos pronósticos, Perry Anderson señala que luego de la revolución


bolchevique de 1917, en el resto de Europa, la gran oleada revolucionaria que había
comenzado en 1918, al final de la Primera Guerra Mundial, y que se había extendido hacia
1920, fue derrotada. Fuera de Rusia, el capital demostró ser más fuerte. La Revolución Rusa
quedó aislada y los últimos años de Lenin se consideran como un desesperado intento
teórico de hallar las formas que permitiesen renacer de una auténtica práctica política de
masas, capaz de destruir el burocratismo del nuevo Estado Soviético y restaurar la
democracia perdida en Octubre.32 En Alemania, la revolución de 1918, donde participara
Rosa Luxemburgo, es aplastada; la república soviética creada en Hungría es derrotada por
tropas rumanas, y el partido Social Demócrata se alía al gobierno burgués de coalición; en
Italia, la huelga y ocupación de fábricas en 1920 retrocede frente al avance del fascismo. Los
marxistas no tienen una estrategia para la conquista del poder en los países capitalistas
avanzados (Inglaterra y Francia), caracterizados por el parlamentarismo burgués y el
reformismo obrero. En la URSS se notan síntomas de burocratización y de rígida
subordinación de la clase obrera a los dictámenes del “partido”. Lenin muere en el „24. A
los tres años Stalin triunfa dentro del PCUS, lo que permite la consolidación del Estado
burocrático y el régimen policial. En diez años la URSS se convierte en un páramo inte-
lectual. Paralelamente se instauran dictaduras fascistas en Italia, España y Alemania. El
abismo entre una teoría que quería transformar el mundo y el sujeto hipotéticamente reali-
zador de esa transformación se profundizaba críticamente.
Ante esta situación desmoralizante para la izquierda europea, los teóricos de Frankfurt,
símbolo clave del marxismo occidental, debían afrontar el problema del fracaso de la
revolución socialista y del desarrollo de la conciencia revolucionaria del proletariado, como
fenómeno significativo de aquellos años, además de la escisión entre la teoría y la práctica
revolucionaria, ante la aparente “disolución” del sujeto de la revolución: el proletariado.33

31 MARX, Karl & ENGELS, Federico, Op. Cit., Pág. 485.


32 ANDERSON, Perry, Consideraciones del Marxismo Occidental, México, Siglo XXI, 1985.
33 FERNANDEZ NADAL, Estela, La Escuela de Frankfurt, Mendoza, Mimeo, 1996.
Materialismo histórico como guía de la investigación social 11

BIBLIOGRAFÍA

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