“Estudio de Génesis”
Pastor Alex Donnelly
GÉNESIS 4
1. La Historia de Caín y Abel (v.1-18)
El capítulo comienza con el nacimiento del primer bebé en este mundo. Eva habrá experimentado el
tremendo dolor de parto, conforme al juicio de Dios sobre el pecado (Gén 3:16). Sin embargo, también
conoció la gracia de Dios en cuidar su vida en el alumbramiento. No había nadie para ayudarla, y ni ella
ni Adán habían visto antes un parto.
Los dos hijos eligieron sus respectivas ocupaciones (v.2), y a su debido momento trajeron una ofrenda
para Dios (v.3-4). Notemos dos detalles de la ofrenda de Abel:
[1] Trajo, “de los primogénitos de sus ovejas”. Años más tarde, Dios exigió esto de Israel (Ex 13:2; Lev
27:26; Núm 3:41).
[2] Trajo, “de lo más gordo de ellas”. La palabra en hebreo significa ‘grasa’, y era la parte del animal que
Dios posteriormente exigió que se quemara sobre el altar (ver Ex 29:13; Lev 3:3, 9, etc).
Ante la interrogante, “¿cómo supo Abel que tales ofrendas agradarían a Dios?”, la respuesta parece ser
que Abel gozó una comunión íntima con Dios, en la cual el Espíritu Santo le guió en la selección de su
ofrenda, cosa que no ocurrió con Caín.
Dios no solo evaluó las ofrendas, sino que primero evaluó a los hermanos mismos: “miró Jehová con
agrado a Abel...pero no miró con agrado a Caín...” (v.4-5). En realidad, la evaluación de las ofrendas se
fundamentó en la evaluación de los dos hombres. ¿Por qué miró Dios con agrado a Abel? Heb 11:4 lo
explica. Obviamente ambos hermanos creían en la existencia de Dios, pero lo que distinguió la fe de
Abel, fue que era la clase de fe que justifica al hombre (Rom 4:3-5). Por eso Dios lo declaró, “justo”. En
otras palabras, Abel era un verdadero creyente, mientras que Caín no lo era.
Aunque Caín no era un verdadero creyente, Dios le hablaba. En primer lugar, se dio cuenta que Dios no
aceptó su ofrenda (v.5b). En segundo lugar, Dios le habló claramente (v.6-7). Sin embargo, a pesar de
haber oído la voz de Dios, Caín procedió a matar a su hermano (v.8). Tal acción parece totalmente
exagerada. ¿Por qué matar a un hermano simplemente porque Dios aceptó su ofrenda? Quizá había otras
tensiones entre los hermanos; pero indudablemente el homicidio indica que Satanás estaba obrando en el
corazón de Caín (ver Juan 8:44).
El juicio de Dios sobre Caín es severo. La tierra ya no le rendiría fruto, y por ende estaría condenado a
vagar por el mundo (v.11-12). A diferencia de Adán y Eva, Caín tuvo la osadía de reclamar por la
severidad del juicio divino (v.13-14). Esto muestra como el pecado iba dominando más y más el corazón
del hombre.
NOTA: Algunos preguntan, ¿quiénes matarían a Caín, si el mundo aun no había sido poblado? La
respuesta, evidentemente es, los demás descendientes de Adán y Eva.
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2. La Historia de Lamec (v.19-24)
Lamec representa la séptima generación de la raza humana (comparar v.17-18). El tomó dos esposas
(v.19), dando inicio así a la poligamia. Hasta este momento, parece que cada hombre había tomado una
sola esposa, conforme al plan original de Dios (implícito en Gén 3:24).
El orgullo y la auto-suficiencia en el corazón de Lamec se evidencian no solo en su deseo de vengarse
(v.23b), sino en la exageración de su venganza (v.24). Lejos de dejar la venganza en las manos de Dios
(Deut 32:35; Rom 12:19), él la aplica personalmente, exagerándola en forma indebida.
Cristo enseñó a Pedro que el creyente no solo no debe vengarse, sino que debe perdonar, y perdonar hasta
“setenta veces siete” (Mat 18:21-22).
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