Sermón 1 Reyes 2:1-9
Introducción
Por veces cometemos el error de ver el Antiguo Testamento como historias desarticuladas que
no tienen que ver con nuestra vida como creyente, hasta el punto de justificar con la frase trillada
“no estamos bajo la ley, sino bajo la gracia” y de esa manera desaprovechamos las grandes
verdades espirituales que se hallan en el Antiguo Testamento. Si bien hay elemento que ya
fueron cumplidos con la venida de Cristo como hombre a la tierra, esto no quiere decir que
debemos descartar del todo el Antiguo Testamento. El Apóstol Pablo en sus escritos nos muestra
esta gran verdad: en Romanos 15:4 escribe que las cosas que se escribieron antes, es decir, el
Antiguo Testamento, se escribieron para nuestra enseñanza. También agrega en otro de sus
escritos (1 Corintios 10:6,11) que las cosas sucedidas al Israel del Antiguo Pacto están escritas
para nuestro ejemplo y nos amonestan a nosotros. Por ende, debemos ver el Antiguo Testamento
a la luz de lo que dice el Nuevo Testamento de él y el más claro ejemplo es lo citado por el
apóstol Pablo (el autor bíblico con la más grande cantidad de libros en la Escritura). Habiendo
dicho esto, la vida del Rey Salomón debe ser estudiada por nosotros para ver cómo debemos
andar en el Peregrinaje Cristiano.
Estructura del pasaje
Estas últimas recomendaciones de David a su hijo Salomón pueden dividirse en dos partes:
1) Del versículo 2 al 4 lo exhorta a cumplir la ley del Señor.
2) Del versículo 5 al 9 le da instrucciones acerca del modo cómo deberá comportarse con los
amigos y enemigos de David.
Versículos Claves1
v. 2 Esfuérzate y sé hombre una expresión de aliento con la que David quiso preparar a
Salomón para las difíciles tareas y batallas en su futuro. Ésta expresión es característica del estilo
deuteronomista (cf. Deuteronomio 31:23; Josué 1:6, 9, 18)
v. 3 Guarda los preceptos de Jehová tu Dios David amonestó a Salomón a que obedeciera la
ley para que tuviera un reinado de éxito (Deuteronomio 17:18-20; Josué 1:7)
v. 4 La palabra el incondicional pacto davídico fue hecho por Dios con David en 2 Samuel
7:4-17 y fue confirmado a Salomón en 1 Reyes 9:5. Si tus hijos guardaren mi camino David
declaró que la obediencia del rey a la ley de Moisés era una condición necesaria para el
cumplimiento de la promesa de Dios.
v. 5 Poniendo sangre de guerra… Lomos… Zapatos Los crímenes de Joab han manchado el
honor militar de David, a quien se pudo acusar de ser su instigador (cf. 2 Samuel 16:7). Pesa,
pues, sobre el rey y sus descendientes una venganza de sangre, que solo puede extinguirse
hiriendo al verdadero culpable.
1
Comentarios tomados de la Biblia de Estudio MacArthur. Pág. 440. Biblia Jerusalén. Pág. 383.
v. 7 Los hijos de Barzilai David mandó a Salomón a que recompensara la bondad de Barzilai
a David (2 Samuel 17:27-29) mostrando una bondad similar a los hijos de Barzilai.
v. 8 Simei Su maldición pesará sobre los descendientes de David, porque la maldición (como
la bendición) es eficaz. Para anularla, hay que volverla contra su autor (cf. 1 Reyes 2:44-46). Las
acciones de Simei eran dignas de muerte (Éxodo 22:28), y David aconsejó a Salomón para que
de una forma sutil dispusiera su justo castigo.