0% encontró este documento útil (0 votos)
225 vistas31 páginas

Acción y Resultado Schleider.

Cargado por

Jhon Fredy Ríos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
225 vistas31 páginas

Acción y Resultado Schleider.

Cargado por

Jhon Fredy Ríos
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Acción y resultado

Uri aiiálisis flel impel f[e la siierte


eii la alrihiicióri de i`esiioiisabilidacl penal

Tob]'as J. Schleider

C,oLccc:ión Tesii doctorales

Directores
Dr. Edmundo S. Hendler
Dr. Ignacio F. Tedesco

D
edicionesDidot
Datos tesis doctoml
Índicc
Nombredelaobraorigmal:Acciónyresultado.Unanál.isisdelpapeldelasueileenlaatnbuciónde
responsabilidad
Autor:Tobías J. Schleider
Director: Dr. Jorge Rodrtguez
Tribunal Dres. Eugenio Bulygin, Martín Diego Farrell y Hugo Zuleta
Gradoob.enido:DoctordelaUniversidaddeBuenosAires,áreaFilosofíadelderecho
Calificac'ión: 10 sobresaliente
Lugaryfecha:2dejuliode2010.FacuttaddederechodelaUBA

Agradecimientos 1
Prólogo
'3

lntroducción 21

Capi'tulo 1: Suerte penal


37
1. I . Suerte y castigo penal
37
1.2. Los principjos d€ materialidad y lesívidad
49
1.3. El principio de culpabilidad y la libertad
1.4. La acción en la teori'a del deli'to
1.5. Causación, imputación y atribución de resultados
1.6. Subjetivismo y objetMsmo penal: el debate Níno-Sancinetti
1.7. La tentativa y su castigo
1.8. El dilema del daño voluntario

Capi'tulo 11: Suerte moral


2.1. El problema de la suerte moral
2.2. La noción de suerte
2.3. Control y clases cle control: la falacia del control total
2,4. Responsabjlidad y libertad
2.5. Responsabilidad y alternativas: Ios casos Frankfurt
© edicionesDidot
© Tobi'as J. Schleidei. 2.6.Actitudes frente a la suerte moral
i° ed. 2011 2.7. La condición de control revisitada

Schleider,Tobi'asj. HechLoúe:.d::Óesá:i::kyg::,:2: 2.8. El dilema del control azaroso


Acción y resultado: un análisis del papel de la
suerte en la atribución de responsabilidad penal.. ISBN 978-987-26936-0-2 Capi'tulo lll:Acción humana
1 a ed. . Buenos aires: Ediciones Dldot. 201 1. 3.1. Un puente hacia la teori`a de la acción
384 p.; 2]x 16 cm.
edicionesDidot 3.2.Acciones y resultados
Te. (+5411) 6624-5381 3.3. Las acciones son movimientos corporales
lsBN 978-987.26936-0.2 213
www.edicionesdidot.com.ar 3.4. Las acciones no son movimientos corporales
220
didot@edicionesdidot.com.ar 3.5. lntentos y fracasos
1 . F.ilosofi'a del Derecho. l.Título 229
CDD 340.1 3.6.Acciones y descripciones
240
lmpreso en julio de 2011 3.7. Una acción, inflnitas acciones
Nuevo Offset 248
Fect`a de catalogaclón: 1/6/2011 3.8.Acción. suerte y responsabilidad
Viel 1444, CABA, Argentim 256
Capítulo 111
Acción humana

3.1. Un puente hacia la teoría de la acción

La teori'a de la acción ha susci[ado la atenci(')n de estudiosos de las


discip]inas niás variadas. Se han interesado por eua filósofos, 1ógicos,
sociólog()s, éticos, antropólog{)s y, naturalmente, juristas. En lo que im-
porta en este trabaio, sus herramientas pueden ser útiles para dar cuen-
ta de vafios problemas vmculados con la atribución de responsabiJidad,
tanto moral como juri'dica.
En la filosofi'a moral las disquisiciones de los teóricos de la acción se
han recogido de diversas maneras, y por eso es importante enfaüzar en
este capítulo las más relevantes a los efectos de esta investigación. Los
desarrollos de la dogmáuca penal, en cambio, han sido insulares respecto
de los avances reflejaclos en los estudios sobre la acción humam. No
c)bstante, podri`a establecerse un puente entre uno }r otrc> campo, que los
conectaria en sus inquictudes y soluciones. Asi', por ejemplo, h teori'a
causalista de la acción parece vinculable hasta cierto punio a teorias "na-
turalistas" como la de Donald Davidson [e.g.,1963; 1971a; 1986; 1988],

quien vincula fuertemente a las acciones con lo`i movimientos corpo-


rales, y propc)ne un concepto de acción no intcrpretado (al margen de
su dimensión de significado). Por su parte, la teoría final de la acción se
entroncaria con la propuesta de Georg Henrik von Wright [e.g.,1963;
1971 ; 1973], que trata a la acción como un concepto intencional. La teo-
n'a social de la acción, por último, Lendría su parangón en las ideas que es-
bozó ¢ luego rechazó) H. L A. Hart [1948]2'ts, quien concibió a la acción
como un fenómeno social [González l.,agicr 1999; 2000, 65ss.]2°ít.

2'H Pueden encontiaise cn'ticas a esta posición hartiam en Geach [1`J60], Pitcher

[1960] y, cspecialmentc, cn la obra posterior del propio Har[ [c.g.,1968, prcfacio].


" Daniel Griri7.álcz Lagicr [e.g , 1999; 2000] enticndc, cn su pafticu]ar crtncepción "tri-

dimi.ns]oíial" di. lí`s acciones, qu. cs pítsiblc considerar a líis tcori'ns causal. final y social

201
Tobi'a.sj.Schleider Acción humana

Pero lo interesante de analizar los debates filos(')ficos en torno d Como ha podido apreciarse más arriba, se predica que /aJ &cz.o#c`Í j`o# ##
concepto de acción y nocjories conexas no se manifiesta sólo en ad- tipo de Suce`+o`f que ocurm en el miuiido)i tiem imfiacto eti éÁ, cTne scin £c:nórne'nos

vertir que ellc>s son, en muchos aspectos, análogos a los que han deter- existentes y observables. Pero junto con esta aserción suele encontrarse
minado de manera independiente las preocupaciones de los penalista8, otra tan aceptable como ella: que Ági 4Í6T7íj)47.o#cj.j)rg/grw/€`r 4lc c7m#¿`f, es
sino también que, vistas desde la pcrspectiva forense, la metodologi'. decir, que muchos de los cambios m()tivados por una acción son irre-
levantes para su descripción. Esta circunstancia ha dado lugar a teorias
y la finalidad de esas elaboracioncs teóricas se despliegan en su faz
práctica. Cuando ]os juristas enuncian el principio de que la respon- que tienden a situar a las acciones fuera del mundo fisico, convirtiéndolas
sabflidad requiere um acción, no pretenden que un mero anáüsis lexi- en un rasgo del lenguaje o de la interpretación de la realidad. Las más
cogfáfico determine el alcance de esta condición [Nino 1987,15ss.], ' radicales han sido denominadas poi. Moore |1993a, 9, 61-Íi5] "ieorías
Por el contrario, presuponcn que el concepto en juego encierra i)ro- escépticas", porque nicgan la existcncia dc las accic)nes (al menos como
fenómenos namrales). Entre eHas se ericuentra la teon'a adscriptivista
piedades valorativamente relevantes para la punibilidad, o que él debe
ser reconstruido para que designe tales propiedades, asumidas c7P#.od que, ha sido dicho, um vez defendió Haj.t [1948,145]. También las de
como relevantes. Asimismo, estudiar la noción de acción en diverso® ` quienes adoptan um "acútud interpretativa", como los iuristas George
conteKtos puede revelar distinciones inadvertidas antes. Parece, entori. Fletcher [e.g.,1988, III-IV] y Mark Kelman [e.g.,1987], o Daniel Dennet
ces, inevitable concluir cn que hay una interacción recíproca entre d [e.g.,1978,122ss.; 1987] desde la filosof{a. Para ellos, la diferencia entre
análisis conceptual y las propuestas de soluciones normativas que sc una acción y lo que no es una acción se determina por ]a interpretación
sirve, por una parte, de conclusiones del primero y, pc>r otra, marca cl que un observador realiza de un suceso desdc una perspectiva teleológica
rumbo dc la reconstfucción conceptual. Teniendo esto en vista es po: o intencional: las acclones son tales Porquc así se las interpreta2°8.

sible conjeturar que, sobre tales bases, podri'a elaborarse un modelo a la Por otra parte, sc ha propuesto muchas veces que 47r c7c#.o#g``` .fc /'d€/JÁ#.#-

vez explicativo y que dé cuenta de las intuiciones fundamentales de los ft7# m# /oJ #/o#.Á#/.c/7Jz7``-ío¢o7-¢/cr. Sin pei.)uicio dc lo que desarrollaré especí-
ficamente más aba)o, puede adelantarse aqu' quc, a la vcz que 1o anterior,
juristas sobre d tema, superando algunos enfoques tradicionales que se
han probado mcomplctos y hasta incongruentes. suena admisible decir que, por un lad(), ## #Í.`t.#/o #/oÍ/z.#/¿cÍ#/o mrpom/P4fcc/c

Como ha quedado establec.ido, son especialmente importantes para dar hgar a ucriím acciom y,por el cf+ro, ci"c wna misma accióii genórica ÍyMede m

este trabajo las cuestiones que se vinculan con el i)ropio concepto de reab*add f Jor med'io de mou¿mientos corpora/es di.ftintos . Con eNho,L2j£ 2tccioryes ryo

&¿#.o'# y su conexión con las nociones de rG`r#/Z#c/o e z.#/g##.o'#. Siguiendo a podri`an idendficarse sin más con los movimientos corporales. Contra esa
Daniel González Lagier [1999; 2000] puede decirse que entre las ideaa equiparación se aducen otros argumentos, como que las acciones suelen
describirse según las circunstancias y las consecuencias de tales movi-
que circundafl a esos conceptos, algunas parecen correctas conside-
radas de mancra aislada. Pero, al compararlas con cuidado, se revelan mientos, y no haciendo referencia a euos con exclusividad. Ahora bien,
inconsistentes2tJ7. si se renunciara a vincular de cualquicr modo las acciones con los mo-
vimi€ntos, se perderia uno dc los puntales más sólidos para desarrollar
una teori`a de la acción que la presentara como un fenómeno natural, así
no como teorías contrapuestas, sino como coiiccpcion€s quc abarcan los trcs aspcctog como la posibilidad de distmguir entre accic)nes "físicas" y "mentales".
difcrcnciablcs dc la conducta humam, a los que Uam a4/o-é}#'J?.¢ (mcros movirnicntoa
corporalcs voluntarios), 4f/o-r4u`///7z7í/o ao qLic haccmos intcncionatmcntc al reaLizar esog
2°" F,sta cui-stión está es[rcchammtc vinculada con cl dcbate, todavía abierto, sobre si
movimientos corporalcs) y c7r/oío#Íf¿//c#¿/'cz aas consecuencias socialmentc rclcvantcs dc
los a:/om>f//Á}z¡Á?). El término "acción" padeccría dc una "ambjgüedad profunda", fruto cn cl lcnguajc ordinario el términ(i "acción" tieni-un uso fuera dc con[extos valorati-
dcl vicio reductivista dc crigii. uno de esris aspectos parcialcs cn ccntral. vos, tal que permita recut`rir a él para fundar distincioncs cn torno dcl conccpto que
2" Segiiiré aquí el enfoque dd profesor alicantino rcspccto del prí]blema, cuya fi]cntc dcsigm. Al rcspecto, no tienen desperdjcio la crítica de Gi-naro Carrió (a su prologa-

a su vez puede encí}ntrarsc cn la visión cxpuesta pÍ}r Searle [1984, í)7ss.]. do) y la réplica dc Carlos Nino (a su prciloguista) en Nino [1972, 9-15,131 -140].

203
202
Tobi'asj.Schleider Acción humana
Además, parec€ derivarse una anünomia al sostener a la vez quci niás h'mitcs quc los cstablecidos por los usos idiomáLic.os de cada verbo
Tea/iz!ar una acdóM eJ |)rodidcir ®Miocdr, caHJar) /4ii cambio cii#erido eii el mund® dc acción, y que las t-rases en` [érminos de acción son equivalentes a las
y cTnif: tiíJe`ftraH acaí)tie.f tiiefien con f recue'nciíi iidria`f com[wer¡ciaJ, f in que Podamoi quc refieren a producción de efectos. Naturalmente, esta opirión está
P/.cyg#/¢`r /c)/c7j`. Esto ha dado lugar a lo que Joel Feinberg [e.g.,1965] hij lc]os de ser pacífica [e.g., Davidson 1967b; 1969].
llamado "efecto acordeón" de las acciones. Si actuar es prov()car o cau¡i
Las que acabo dc mencionar son tan sólo um muestra de las djs-
sar iin cambio, parece que las frases del tipo "Á causó quc la ventana
cusiones múlür)lcs quc si] dan en el seno de la teoría de la acción. En
cerrara" no serían diferentes a las del üpo "J4 cerró la ventana". Pero ti
lo que sigue se profundizará en algunas de ellas, con el objetivo di`
cambio puede ser causa de un nucvo cambio, y este de otro posteriori
extraer herramientas de anáhsis para los problemas intrc)ducidos en los
y a.oi' a lo largo de una cadena de causas y efectos. Las acciones, enton-,;
capi'tulos anteriores. Primero, sc prcscntará una noción de acción que
ces, podri'an describirse tan estrecha o ampliamente como se quisiem;L
parece recoger la supuesta por cl scntido común, a la vez de ser útil
peculiaridad que genera dos interr()gantes. Primer() debe responders"|;
teóricamente, cual es la que asumc que las acciones están formadas
distintas consecuencias de los mismos movimientos corporales puedcn
constituir accioncs distintas. En caso afirmativo, corresponde averiguat por un componente interno, la intencjón, y uno exterior, el resultado.
Enseguida se revisará la posición quc sostienc que las acciones son,
cuáles consecuencias pueden ser consideradas como acciones: ¿todaü'
en algún grado, 1os movimjentos dc los cuerpos de los seres humanos
sólo las más próximas, las que poseen ciertas propiedades?2°° Cuandq
fueron abordados temas {elativos a la responsabilidad moral y juridjct que las realizan. Se buscará precisar los alcances de esa idea, y criticarla.
Luego se analizará um postura particular al respecto, que es la de Jen-
fue establccido que hay buenas razones para poner h'mites a las accipp¡[
nifcr Hornsby y su postulación de que todas las acciones son intentos.
nes. Pero no ri`sulta fácil encontrar m criterio que permita satis±-ac
Por último, se llegará al problema de la relación entrc las accioncs y sus
ese pr(>pósito. Moc)re [1`J93a, 237], por e)emplo, sostiene que no ha
pc)siblcs descripciones, atendiendo sobre todo a si las djvcrsas maneras
dc expresar lo que un agente hace en um ocasión dctiLrminada dan
FJ' Existe un gran número de problemas re]aciomdos con la idcntificación de u
lugar a distintas descripciones de la misma acción o a innumerables
acción con partc o toda una scc`iencia causal. Um dc los más difundidos es el
la "causalidad dcsviada" (mj.`d/ dc4'J.fl#Á€, r) "j#qy#Jmt/#JJ') quc, básicamcntc, marca h accic>nes distintas.

:;:cduclt;:b::s:;l::`:,curst:Éo:;:,rTa,:tnctcoL.Sd::trcpso:a:cnstai:i,fi:l:"anpacr:c::),aa::,eocnuc;sáoaspí} 3.2. Acciones y resultados


causalidad desviada cs um rc]ación anormal -pcro todavía causa]- mtrc cventos tH
cs[ados de cosas. Sc da, cn lo fundamental, cuando sc prctcnde haccr algr) y, pm
En su uso ccntral, cl conccpto dc acción sc rcficrc al cambio cn el
err.}r o de manera involuntaria, se reali2a r)tra cr)sa que acciden[almente provoca quc
igual se consiga el fin buscado. Suclc distmguirsc `ina caiisíúidad dcsviada concctad., mundo, o rcsultado, provocado con intcnci(')n por par[c dc un agente
con cl fl#/%f'/c#/g dc la rclación (c7#/%c4Íc#Áz.4/ dG4./.m¢) y um vmculada con su fo#j`c"6#W humanc>. Existen muchas situacioncs, alc]adas cn mcnor o mayor me-
(mj.c?Ámzg.4/ 4lc#.ámp). La primera es ejemplificada por Harry Frankfurt [1978] con el dida dc cstc núclco claro de aplicación dcl conccpto, quc pucdcn o no
caso de m suicto qiic, cn um ficsta a la quc asistió cr>n sus sccuaccs para asaltar . denominarsc "accioncs". Aqui' intcntaré conccntrarmc cn la posición
los cí]ncurrcritcs, dcsca volcar su behida cí)n cl objcm di` dar la scña] acordada para
más intuiüva, quc cs con la quc dc algún modo sc ha vcnido trabaiando
que ct)mience cl rí)bo, pero la derrama sin querer, por la ansiedad quc le provoca su
inexperiencia en la vida crimiml. La scgunda se cxplm cr`n un ejemplo dc Rod..ricl{ hasta aqui'. Ella rccogc una idca de scntido cc>mún pcro a la vcz útil para
Chisholm [1%6a], en el cual un sujcto desea matar a su ti'o para heredarlo y se dirigc cl málisis. Una prcscntación satisfactoria (en el scntido dc que sus difi-
a su casa pcnsando quc cstaría allí, pcro cn cl trayccto, quc recorrc a gi-an vclocidad cultadcs son superadas por sus virtudcs) dc esta visión cs la que realiza
}T conduciendo dc manera irrespí`nsab]e, atropella a un peatóri, que resulta scr `qu ti.ch von W'right [csp.1963; 1968; 1971]2'°.
La pregunta que se impone es si puede hablarsc aqui` dc d¿¿/o#pJ, /.w/Ó##.o#w y Í4wm
cn cl scntido usual de csns términí)s [ver asimismo Bennct 1965; Brand 1984,17s8.¡ 2" Tratí`ré aqui' sólo los aspcctos de la [eoría de la acción dL- víin \X/right quc sirvan
Davidson 1967a; Mele 1987, 5óss.]. a los come[idr" dc c§ta investigacií;n, }r las problcmati7aré cn la medida quc resultc

204 205
Acción humana
Tobi'asj.Schleider

Para von Wrjght, la accióri se integra por dos componentes: uno (extri'nseca). Si el rcsultad() rio se materializa, la acción, simplementc,
no ha sido ejecutada. Por eiemplo, un acto no puede ser llamado con
subietivo, o interno -el quercr, o intenci(')n-y uno objetivo, o externo
-el resultad() ciuerido-. AsÍ, en su uso normal el término "acción" se pr()Piedad ##4 czft%.o'/J 4Í¿ 4Á/.//.//#aí #g///#7?4 a menos que terminc (r€sulte) en

refiere a un determinado cambio en el mundo o r€J`#//z7c/o, generado in- que la ventana esté abier[a [von Wright 1963, 56-58; 1971, 88-93; etc.].
De cste modo, von Wright concibe al resultado como iina "par-
tencionalmcnte. De este modo, quedan fuera del ámbito de aplicación
te" csencial de la acción. Califica de "grz7w error" entender a la pro-
del conccpto los cambios producidos involuntariamente por un agente,
pia acción como causa de sus "resultados" (no así, obv]amente, de sus
que comúnmente se llaman "actos rcflejos" o "reacciones". El aspccto "consecuencias"). Y destaca que la distinción entre resultado y conse~
interno de las acci()nes es el que pcrmite comprender al exterrio, es
cuencias es, cn un sentido importante, rp/4ÁÍ.zi4. Si se dice que al abrir
decir, interpretar los cambios realizados por un sujcto como una de sus
la ventana se enfri'a la habitación, el resultado de la acción es que la
acciones intencionaies2" .
ventana se abra. Si se dice quc la ventana se abre al girar la mamja, cl
Esta construcción parte de la idea de que no es posible entender la
resultado es el cambio de posición de la nianiia, y la consecuencia es el
causación, ni la distinción entre conexiones nómicas y regularidades
cambio de situación de la ventana. Estas cadems, explica von Wright,
accidentales en la naturaleza, sin atender a noci()nes relativas a la pro-
siempre finalizan con algo que se hace, nojz}or /y## algo más, sinc> í¿'#P/c
ducción de algo y a la intervención intencional en el mimdo. Por eso,
von Wright diferencja el ¿4f#r (/ow® del 41# /#gív 4 (/#z#gz.#g ¢/7o#4 algo / d/.rcc/a#É'#/€. Estas son las llamadas #c#.o#cí ¿&.rz.cózf.
Tradicionalmente, se entiende que una acci(')n ,Y es una c7c#.o'# ¿áf7.w
y, enseguida, entre la capacidad para Á4c# y para 414r /j/g# Zt2. J-J44/.c#do
del agente ,4 si /¿./ A realiza +Y y /¿¿) no cxiste una acción Y, distinta de
algo es com(} .n? /4 /#g# ¢ algo más; en la medida que importa aquí, a
Y, tal que .4 realice X por medio de la realización de Y7~`¡. En otras pa-
los €/e#oJ 4íG /# ¢cfG.o.M Lo que J.c /y4¿g, el "resultado", es la causa de esos
labras, es un acto básico aquel que puede scr mcdio para producir otro
efectos, las "consecuencias", Entre los conceptos de resultado y con-
acto, pero él mismo no es producido a través de c)tro acto. Eiemplos
sec.uencia cnciientra una rclación condicicinal: lo ÁefÁo es el /cj#/Z#flío de
comunes de actos básicos qi`e se ofreccn cn la bibliografi'a son doblar
una acción; lo o4#j`zo#¢do son sus fo/J.`-Í'c#c#¢.4J. Lo que sc hace o provo-
un dedo, levantar un brazo o cerrar un ojo.
ca son, principalmente, cambios, transiciones de un estado a otro de '
Existe también una perspectiva "epistémica" o "tel€(}lógica" de los
cosas. Es así que tanto el resultado como las consecuencias pueden
actos básicos, que contrasta con la causal. Desde clla se enüende que
identificarse con el proceso de cambio o cc>n su estado final. Si, c()mo
las acciones básicas son los #c4lz.c).í más básicos que sabemos adoptar
von Wright prefiere, se opta por la última alternativa, la conexión entre
una acción y sus resultados devicne lógica (intri'nseca) y no ya causal para hacer acciones más compleias. Así, cuando actuamc>s habri'a evcn-
tos c##`rfl/#/ÉÍ#/€ #cí`r 4cí`Í?.f" (señales nerviosas, contracciones musculares,
eventos mentalcs, etc.), pero no cj)/'J/g'##.m##?/p %c7'J ¿cáJ`z'ccJj-. Por cjemplo,
nccesario. Debe notarse que en esta presentací{')n cle la ct)ncepcit']n estándar de las
imo sabe cómo mover un brazo, pero no sabe activar lc)s músculos, los
acci()nes, el énfac`is está puesto cn las acciones exteri()ri7ad`as e intcnci()nales, y entre
ímpulsos nerviosos, las neuronas, etc., que lo causan, excepto por me-
ellas l'ds voluntarias. Las dificul[ades ciue podría prcsentm para clar cuenta (con preci-
sión) de las acci[)nes no intenci(imles [e g., Stoutland 1980|, asi' como de lc>s llamad()§ dio de ese movimiento dcl brazo. De esta manera, mover el brazo es lo
"act()s rnentales.' |e.g„ D()nagan 1989| y de las omísi()nes |esp. von W[]ght 1963, 62-

6ó; 1971,115-116], m> serán fundamentales para mis pr(ipósitos. " Si bicn la idea inicJal acerca dc actos 6fl'J7`c" o jD#.#¿/z.wf parece surgir de Harold A.
2" Suclc distinguirsc cl conccpto de "acción" de otros emparcntados, como los dc Prichard [1949], el comien7,o dc su desarrc)llo más amplio sc atribuye a Arthur C.
"acto", "actividad", "comportamicnto", ctc. von Wright mismo lo hacc. cuando cs Danto [c.g.,1963; 19Ó5; 1969, a] que correspondc ]a cxplicación brindada cn cl texto].

útil a sus rincs. Aquí híibhié clc mancra indistinta dc "acto" y "acción", e introduciré Goldmn [1970,18-19, 22-25, Í}3-72] afir" quc la rclación supues[a entTe yy ,Y no
los matices propios c¡c otras tlcfinicioncs cuando sea requcrido. pucdc scr ¿t3#j.4/-como parecc soscencr Danto, al menos cn sus trabaios inicia]es-.
212 La cxprcsión "dar lugar a" es traducida a vcccs como "provocar" u "ricasiomr". Consideraciones similares apareccn cn Stoutland [1968] y Brand [1968]. F.sta discu-
sión i)articular no scrá rclcvante para los temas quc siguen.
rcspondiendo las variantes al mismo scnt]do.

20Í) 207
Tobi'as j. Schleider Acción humana

epistémicamente más básico, es decir, lo más simplc que se sabe hacer ción de movimient_c>s corpora]es, quc incluya su localización (al menos

[Moore 1993a,103-105; Annas 1978,188-189; Chisholm 1966a,18-20; temporal) y su atribución a iin agc.ntc.
Donagan 1989, 338-339; Hornsby 1980a, cap. VI; Searlc 1983,100; von Ahora bien, como indiqué unos párrat-os atrás, las acciones básicas
Wright 1971, 88ss., 92ss.,117ss.]2". a veces se definen cc)mo aquellas que se hacen "directamente, sin hacer
Hablar de "&¿rio#c/ básicas" en lugar de "4Í¿'`rm¢ó7.owí básicas" puedc ninguna otra cosa" [con di`stintos alcanccs, von Wright 1971,151-155;
ser una fuente de inconvenientes [Nino 1987, ó2-Ó5; 1)avidson 1971a; Goldman 1970,18-19, 22-25, 63-72; Danto 1963; 1965; Moyá 1990,
Donagan 1989, 336-339; Fcinberg 1970; Moore 1993a, 79, n. 5, caps. 8 14-17; etc.]. Pero según lo qiie se ha cxplicado, /oJc7 acción se eiecuta

y 11 ; Hornsby 1980a, Ó8-69; von Wright 1971, 68]2'S. Salvo casos (casi) dircctamente; 1os que nc) se producen de manera direc.ta son los efectos
de laboratorio, uno no realiza un acto 4or #/cd/.o 4ÍG o/ro c7c/o 4Í€ /¥J7o Ár/z..r#o. de los actos. No obstante, esa propiedad jntrc)ducida parece relevante al
Uno actúa, y ese acto causa un efecto. Así, una dcscripción D es #ór nivel de los m()vimientos. Si las ac.ciones se conciben como movimien-
/?4'Íj.j.¢ que otra D', si la primera alude a un efecto de ]a acción que es tos cori)orales #o/##/zz#.oJ, esto es, generados de algún modo a partir de
causa del cfecto señalado por la segunda. Por cjemplo, si Ludwig muevc una acútud subjetiva de un agente, es esa producción la que debe ser
su mano, gira una maniia, tira de clla, abre La ventana y ent-ri'a la habi- /;rcc/a para que el movimiento corporal se considere una acción de ese
tación, pucdc considerarse que la acci(')n de mover la mano de Ludwig actor. De lo c()ntrario, el que Bertrand exclamara "iQué fri'o!" sería iina
tiene por efectos girar una manija y abrir una ventana, y el primero es acción dc Ludwig si €s que él. por abrir la ventana, causó (diríamos
causa del segundo. Por eso, "Ludwig giró iina maniia" es una c/cí¿¢#.o`# con corrección: ;'#4lr#/##c#/g) que Bertrand diiera eso. Aparece entc)n~
de la acción de Ludwig #cá.í /7cÍí¿¿¢ que "Ludwig abrió iina ventana". ces otro concepto de descripción básica: la de /oí #ojJ¢.#/.c/7/oJ cw4"zz/£+
No es que una sea una c%t#.o'# más básjca que la otra, simplemcnte por- de uii agente cai4iados de manera direda Por .f ur Pro|)iaf actitwdeS Sul]jetiuas. E:JLa

que no hay aquí dos accioncs, sino dos descripciones baio las cuales se tiene una t-unción diferente. No sifve para determinar cuándo estamos
subsume la misma acción2Lt'. Con esto, una descrii)ci(.)n es 4ár?.czz si no en presencia de /c7 #w;`r#cÍ acción, un problema respecto de la idenudad
introduce ningún et-ccto, o es tal que no hay otra descripci(')n más básica de las acciones, sino si cstam()s en presencia de 4Ág##cz acción, algo que

que ella. Mover la mano no cs efecto de otra acción; por ende, "LudwÉ importa a su caracterización. Asi', en palabras de Njno,
movió la mano" cs una descrjpción ¿áJ`f# de su acción. Se discute si hay ". . .todo comportamiento dcbe poder ser objeto de una
descripciones más básicas de acciones que las descripci()nes dc movi-
descripción básica de esta i'ndole, que sea verdadera, para
mientos corporales. Si la respuesta a ese interrogante es negativa, la.
const]ttür um acción, aunque ella no coincida con la descrip-
descripciones básicas son aquellas que permiten identificar movimien-
ción básica del tipo de la que se cmr)lea para concluir que va-
tos del cuerpo. "Ludwig giró una maniia" y "Ludwig abrió una venta-
rias otras descripciones aludcn a la mjsma acción" [1987, Ó5].
na", en la medida en que hacen ret-erencia a efectos o circunstancias dc
la actuación, no posibilitan establecer si los m()vimicntos subyacenteg Sc ha cxplicado que en un sentido "relativamcnte técnico", von
a cada una son idénticos. Es crucial a esos fines, entonces, una descrip- Wright definc al resultado como una parte del aspec.to externo vincu-
2" Esta idea parece t()mada, a`]nque c(m imo`'aci()nes, de René Dcscartes |1649, lada conceptual (> lógicamente con la acción misma (i.e., las acciones se
c/c/#c# a partir del c(>rrespondiente resulta(lo). Las fases de la acción no
par`q. 41 -43] .
2'5 von Wright lucgo [1`)89, 810-814] cambió de par€cer. Respccto dc las ¢'wc#J./'o#ct emparentadas de estc parücular moclo intr]'nseco cí)n ella son llamadas
bajo las cualcs pucdc considcrarsc compleia una descripción dc acción (circunstan- por el profesor finlandés, según la relación causa] que mcdie en[re ellas
cial, causal, ctc.). pueden coiisultarsc, c.g., Mclden [1964], Goldman [1970, 25ss.] y y el resultado, "antcccdentes causalcs" o "efectos" (consecuencias) de
Bcrmet [1988] 205ss.]. la acción. Las consecucncias dc ufla acción son, de este modo, efectos
2'`' Esto supone um cier[a posición rcspcctn de la individuali7,ación de las accionc®.
de su resultado. Por otra parte, la fase del aspecto externo (sj t]ene más
como sc cxplicará un pocr) más abajít.

208 209
Tobi'as j. Schleider Acción humana

de una) que sea considerada rcsultado de la acción puede ser desplaza. ocasión dada. Parafraseando a Anscc>mbe, asevera qLie la conducta d€l
da dentro de dicho aspecto, de acuerdo con la derc#j)cz.o'# que de ella .a í+g!c,ri+Í: cs iniencional a fenor de [dJ deJcrif )ciom Uc`g, A`"scorrbe 195;].,Díi-
realice [von wright l 971, 112-113] . vidsc]n 1963]. De esa manera, si el aspecto cxtcrno de um acción con-
Aunque este será un tema tratado más profundamentc luego, siste en varias f-ases relacionadas causalmentc, en general #w de ellas
aclelantar qiie iomo t-ue referido en especial respecto de las "accion sc singulariza identificándosela como o/y.G/o de la intención del agente,
básicas"- un mismo hecho particular puede ser descripto de mod aque]lo que jorowzz Áczc# o, con una terminología más precisa, el reJ.#//¢-
distintos, por referencia a resultados diferentes. Es posible, ademí c/o de su acción. Las fáses anteriores a ena son, como había explicado,
que un agente actúe sin representarse alguna de esas posibles interpri sus requisitos causales y las postcriores, sus consecuencias [vo.n Wright
taciones de su conducta. En este sentido, suele afirmar5e que el indivi.,, 1971, 113-114] . Se cvid€ncia aqui` cl "et-ecto acordeón" de las acciones
duo no intentó realizar una acción de esa clase. A propósito de lo anif
[Feinberg 1965]: ellas (o, más bien y como se precisará más abajo, J/íJ
terior, merece mención un ejemplo ya famoso sugerido pof Elizabcth Jc`íc/7¢¢o/#J) pueden ser comprimidas a un mi'nímo -por ejemplo, sólo
Anscombe [1957, par. 23ss.]. comprendiendo el movimicnto corporal- o expandidas en diferentes
U n operario dcci,oiia ma f)a/anca Í:on el mioüi7¡iien/o reileraclo de grados übarcando distintas consecuencias causales-.
§u lmavo. ASí, bombea agüa i)ofable a la ciile"a de un edificio. Oira Para individualizar las acciones se hace necesario, además, conocer
la distinci(')n siguiente. I.os actos P47.Ár-c#/z7r# son aquellos eventos úni-
P€rsona ba contaminado el maiiaiilla! defde dí)iide el c]gí¿a Se exfme,
uertieíido Í4n uefl;Í}iio mortal acumHldtiuo, cwyoJ efeclof Jon ifliperce|)- cos, que suceden una vez, y cuya identidad se limita a esa ocurrencia
tiblei basta que reiii!tan incurahles. `f # ohyeliuo es eliminar a lo$ [e.g., Peirce 1932, par. 537, ref. por Moore 1993a, 80]2t8. En palabras de
ocupantes de /a uiú€rida, f)olífiw qwe goblernaii tle matierc] liránicd von Wright [e.g.,1963, 51 ss.; 1951b; 1981], una acción parucular, o ¿#J.o,

a la y2aaóii` Esla Persoíici /Ja enlercit[o de SüS Profjófilos _y de/ aJunto cs un evento mdividual, ubicado [émporo-espacialmentc, que instancia
del ueiieiio al ofjerario. una acción genérica, o #¢o, que es un predicado aplicable a di±`erentes
situaciones particulares2". Asi', el elevarse Ludwig verticalmcnte en el
Frcntc a todo csto, Anscombe se pregunta: ¿dcbcmos dccir quc
aire por su propio impulso, en Skjolden, el 27 de marzo de 1914, puede
hombre que (intcncionalmcntc) mucvc su brazo, acciona la bomba, re-
tomafse por una acción individual de saltar. El c()ncepto dc saltar como
abastccc el suministro dc agua y cnvencm a los inqunnos cstá cjccutando
acto-tipo, por su lado, al ser un predicado general, cs aplicable a lo he-
c#c7Áro accic>nes, o solamcnte una? Parcce que cn cl cjemplo sc Prescnta a
cho por lmdwig y a otros múltiples eventos [Redondo 19tJÓ, 33-34|.
una acción con cuatro descripcioncs, cada una dc las cualcs dcpende de
Toda acción individual se describe en términos de sus propiedades
pormenores más gencralcs, y sc vincula con la siguicntc mcdiantc um o caracteri.sticas genéricas. Cuáles propiedades de una acción indjvidual
rclación dc mcdio a fin. Asi', puedc hablarsc dc c#Áí#o intcncic)ncs corrc8-
pondientes, o dc zÍ% intención: cl último término dc la scric2`7, 2ts l,a dcfirución dada cn cl tcxto es una simpuficación quc sirvc a los ct-cctos dc cstc
En scntido consonantc, von Wright refiere que la unidad dcl as-
trabajo. En csa [csitura, los ca`ificativos clc "particulai." c "]ndividuat" ar)licatJos a ac-
pecto extcrno de um acción no cstá constituida por cl vínculo causal cioncs sc usnn sjn d]stinc[Ón. Algums dc las ai.istas c]cl tratamiento de los actos-caso
que coriccta sus diversas t-ascs, sino por la subsunción dc las fascs baio comc) particularcs son abordailas por Héctor-Ncri Castañcda [1'J79, pars.1.1-1.5].
una misma j.#/€#f¿.o.#. Las c[apas antcriorcs y postcriorcs scrán partcs dcl Enfoque`q difcrcntcs pucdcn vcrsc cn Davidson [197U] }r Golclman [197(),1()-15, 44-
aspccto cxtcrno dc la misma acción cn la mcdida cn que sc pucda dccir 48, 63-72, etc.].
219 F`.n el mismo sentido, Kim [196íi, 231], Brandt-Kim [1967, S16ss.], Goldman
de cllas quc han sido rcalizadas /./7¿g#f7.o#¢/#É7#/g por el agente en uria
[1970,10-19]. Sc discute si una clase espccial de propiedades, las normativas (como la
obligatoriedad, la cort'ección, etc.), puedcn prcclicarsc sólo rcspccto dc actí)s-caso, rt
2r7 E| ejemp|ri que transc:ribo en el texto es una rccrcación dcl nriginal, cuyr)s mticc.
también dc actos-tipr}. Al respectí) son significativas las ideas dc Zimmcrinan [1984,
hari'an imposiblc m tratamicnto abrcviadr) dcl tema.
pars. 3,1 i 1996, 53-57].

210 211
Tobi'as j. Schleider Acción humana

dada sean identificadas como pcrtcnc.cientes a ella, y cuáles no, cs más acción particular individualiza como rÉ'J#//zzc/o aquello que se toma como
que nada una cuestión de elección, que puede depender del intcrés que su propiedad relevantc. Como sus 4.o#j`é'¿/#€/jcz#, se identifican propieda-
se tenga en la acción, de lo quc rcsulta impor[ante a su respccto [von des que no han sido consideradas como relevantes en tal sentido22`.
Wright 1983a]. Esto se ve con clai-idad mediante el caso, recordado
por Cristina Redondo [1996, 35-44]22t', de un conductcH que cxtiende 3.3. Las acciones son movimientos corporales
su brazo hacia afuera por la ventanilla dcl automóvil. En él, son dis-
tinguibles al menos dos acciones individuales: #/oí,icr €/ 4rz7€o y Ácw #:iao Suele decirse que no vemos accj(7nes, sino ciierpos moviéndose. Se
J`g#-¢/, identificadas cada una en virtud de la existencia de dos reglas lin- afirma entonces que 4" c%í?o#cJ j.o# #/oz/7-#¿.€7j/oí co¢orz3/cr. Esa creencia se

giiísticas distintas que las definen. El efecto ("resultado", en el sentido ha justificado sobre la base de una sentencia qLie se atribuye al sentido
técnico de von Wright) de la acción de levantar el brazo es el brazo común, y que predica qui` no seguimos actuando después de muertos
levantado. Describir un evento individual como la acción de levantar cl P{ino 1987, 23-26; Hornsby 1980a, 9]. También, diciendo que los seres
brazo significa que sc idcntificó a esa caracteri'stica como su propicdad humanos carcccmos de poderes scibrenaturales de la clase pertinent€ (y
fundamental. Describirlo como la acción de hacer una señal, implica quienes declaran poscerlos, invariable y significarivamente se abstienen
ver como definitc)rios c()n respecto a la conducta rcalizada, identificán- de ponerlos cn práctica en condiciones normales de prueba), por lo
dolos como su resultado, a sus ¢ffoJ /Jor#7c7/72Jo`r haccr aplicables ciertas cual no tcncmo§ otro modo de intervenir en €1 mundo quc por medio
normas de conducta precxistentes, dando lugar a la imposición de de- de nuestros cuerpos. Alvin Goldman lo expresa de un modo scncillo:
beres o a la concesión dc derechos. La diferencia entre las dos accio- "La acción de una pcrsona con frccucncia tic.nc efccto§
nes se nota en su relación con ciertas normas de conducta, y con log
de largo alcancc cn cl mundo, pcro cualquicr cÍ)sa quc uno
derechos y deberes que emanan de ellas. La acción de movcr el brazo
haga cn él a la larga dcbc originarse, dc un modo u r>tro, cn
nc) está asociada necesariamente a derechos y deberes. Puedc dar lugar
el propio cucrpo; cspccialmcntc, cn los movimientos del
a ellos, contingentemente, si es realizada bajo ciertas circunstancias22].
propio cucrpo" [1970,18; mi trad.].
En otras palabras, los efectos normativos pueden ser consecuencias
de la acción de mover el brazo, pero no constituyen su resultado. En A parür de estas observaciones y de otras por el estilc), se han saca-
contraste, cl resultado de la acción de hacer una scñal es, por definición, do conclusiones de amplitud diversa. Asi', se ha dicho que toda acción
dar lugar a la aphcación de ciertas normas que hacen surgir derechos involucra algún movimiento corpc"al. También, que las acciones son
idénticas a esas ocurrcncias t-i.sicas. Y rio faltan quienes consideran de
y deberes. Esas propiedades normativas son definitorias de "señalar",
naturalcza ilus()ria, también con mayor o menor alcance, el vi`nculo en-
pero no de "mover el brazo"22£. F,n si'ntesis, toda descripción de um
tre las acci(>nes y los movimientos de los cuerpos.
" Este e)emplo, a su vc7, recrea ur]() de Mclden |1961, 98 y-passim|.
Con lo desarrollado en los capítulos anteriores pucde apreciarse la
2fl En la concepQón dc Redondo, Lina acción cs normativa o insütucioml, precisa- importancia de las conexiones entre la intención del agente y los resul-
mcntc, si crea una noi.ma o constituye la condición dc aplicación de una noi.ma. lÁ
vcrsión de la pi.ofcsora argentina s¢ aparta dc [a clásica definjción d€ "acción institu- pi.cscnta cri'ticamcntc c)cmplos normaüvos y junsprudencialcs sobrc cl pr()blema, que
cional" Íundada por Scí`rle [196`J, 42-61]. Puede vcrsc al rcspccto, también, Aticnza- scrá tratado con más cudado lucgo, dc la in[hviduaúzación cle hs accioncs.
Ruiz iMancro [1tJ96, 58ss.]. =2` La explicación preccclcntc no dcbc oscurcccr cl hcchí) dc que la descripción de un
222 /hte el interrí>gantc accrca dc si en e`qta situac`í`n "hay" um o dos accJrines, Rcdondo
tramo individual dc cítmportamiento m equiva[e a la iíi`putación de una acción. La
preficrc +on, entre otros, v()n Wright [1983,114ss ] y conm Goldman [1970]-no mu]ti. impu[ación importa la atribución de intención al agente, indicando quc csa conducta
plicar ontnlt)gía5 y cntcndcr cnie el mism compí`rtamicntr) indiv]dual eiemplifica más de se interpreta cr]mri una acción dc e'/ La imputación clc um í`cción depende dc las
um acción gcnérica, segiin se tomcn cn considcración distintas propicdadcs. Una pí)sición cr)nvcnciones vigcntes rcspcc[o del uso de los conccptos H`cdondo 1996, 3í)ss.; ver
scmeiante asume Hugo R. Z`ilcta [1999, csp.129-132; 2008, csp.1 líi-120], quicn mmbjén tmibién ManriquL-2009].

212 213
Tobi'asj.Schleider Acción humana

tados de sus acciones. Con más precisión, el interés debería posarse en nociones conexas, pero tampoco niega la posibilidad de su existencia.
cuál cs la relación entre el agente y el aspectc) interno de sus accionest Así, considera lógicamente independientes, y compatibles, una explica-
por una parte, y por la ()tra cómo se conecta ese aspecto intemo con el ción causal de por qué el dedo del agente se flexiona y una teleológica
externo. A grandes rasgos, existen tres visiones al rcspecto. La primera de por qué el agente flexiona su dedo. Para él, la ocurrencia de esos
es la cle lc>s partidarios de ]a teoría causal de la acción, cuyo princi- movimientos del cuerpo es, podría decirse, j)cz77p /c /c7 ////ÉÍ/jc7.o'# dg/ #gg#/c
pal expositor es Donald Davídson. La segunda, bien representada por ór/ #¿/#4r. Como observadores de las acciones, vemos lc)s movimientos
Roderick Chisholm, es la de los sostenedores de la teoria de la causa- del cuerpo desde la perspectiva de la consecución de un fin por parte
ción activa. La tercera cs la de von Wright Ponagan 1989; Stoutland del agente. Y cuando se entienden así, los movimientos corporales no
1989]22+. son "meros" movimientos del c.uerpo. En otras palabras, con esto se
Como refiere el propio von Wright [1989, 805-813], el pimto prin- asevcra que es iina característica definitc)ria de las acciones la presencia
cipal de desacuerdo entre esas teorías está en torno al rol de ]os movi- de un comportamiento fi'sico del agente. I'or eride es necesario, y no
mientos del cuerpo del agcnte, y en especial a la prcgunta sobre qué es Sólo contingente (salvo, tal vez, en el caso de los "actos #f#/#/Gr''22¡),
lo que "hace" que esos movimientos ocurran. Es crucial la distinción, que existan movimientos corpc)rales cuando actuamos22í'. Aunque esos
que será retomada enseguida, entre meros movimientos corporales (no m(}vimicntos del cLierpo no son lo único quc hay en esas ctcasiones227.
interpretados) y movimientos cc>rporales entendidos como intencio- C()mo síntesis de su posición, von Wright escribió que actuar sin mover
nales. La difercncia es la qiie existe entre la flexión de un dedo como el cuerpo "sería hacer magia" [1989, 808].
movimiento que ocurre en un cuerpo y el quc el dedo sea flexionado, Entiendo que esta úlúma t-()rma de ver la relación de las acciones
una acción realizada por un agente. Los filós(jt-os causalistas de la ac- con los movimientos corporales es adecuada, y permite dar cuenta de
ción dicen que el movimiento que produce el resihtado es causado por las situaciones que sc presentan en tc)rno a la asignación de responsa-
las actitudes volitivas y epistémicas "detrás" de la acción. Hablan de
"deseos" y "crccncias", o algo que llaman "pro-actjtudes" del agente 22S v(`n Wright [e.g.,1971,111-112| ctjnsidera #yc#/fl/gr a l{)s act()s ciuc carecen de un

aspecto cxtern{), y cxpresamente l()s deja cle lado cn sus estudi(}s, del mismo m()d()
hacia el rcsultado querido. Por su parte, la vcrsión comentada de la
que a l()s act()s ref]ej()s (en l()s cuales faltari`a cl aspect() intern()).
teori'a de la causación activa sostiene que cl comportamiento es causa-
22Í' JÁ) quc si' cs con ngcntc es si los movimientos cxplicados tctcol{')gicamcntc Como
do inmediatamentc por eventos neiirológicos cn el cuerpo del agente,
acción pucdcn /¢#é)/.c.n ser expúcados causalmcnte como mcros movimicntos dcl
Pero agrega que csos eventos neurológicos son causadc)s Pc)r É'/ c7gp#J# al cucrpo, }' vjceversa. No todo cvcnto /r.c#f quc tencr una causa, pcro el cvcnto que
tener la intención de producir el resultado. Esta causación "activa" o rcsulta dc una accjón básica.DÁ#/e ser también cfccto dc cttro cvento. En c]crtos casos.
"inmanente" seria dist]nta de una conexión nómica o legaüforme entre cntonces, podri.a suceder que los cvcntos quc los agentes produccn en ocasic)ncs indi-
v.iduales fuesen también cfccto dc evcntos quc los agentes, en esas mismas ocasioncs,
eventos o estados "en el mundo". La teoría de la acción de von Wright
no hm producido [von Wright 1989, 8{)9-811].
no dice nada accrca de las causas de los movimientos fisicos. Explica,
Z27 F;n cii.rtos pasajcs de sus trabaios [c.g.,1971,111-112], von Wrigh[ afirmó quc` d
por ejemplo] por qué un agente flexi{)na su dedo, pero no por qué aspec[o cxtcrno dc las acci()ncs puedc dividirse cn dos partcs o fascs, `ina /.#;p/c//4/a y
su dedo se flcxiona. El profesor finlandés afirma que esa explicación una Í.c#/o/z7. Lhtendjó a la primera como una acti`'idacl muscular (i.c., iin movimien[o
causal no es necesaria para dar cuenta del concepto de acción y sus corpnral) y a la segunda como ur` succso causado por L.sa actividad. Esto fuc motivo
dc malentcndidos, y el iNopio von Wrright [1989, 811] consideró que esa manera de
224 jcnnifer Hornsby [1980a, 89-101|, auí`que se aparta de las pc)sicic)ncs dc los dos,
prcsentar sus ideas fue desafortumda. Finalmcntc sostuvr> que [oda acción no ticnc
sugierc quc podri'an sostenersc crtnjuntamente las idcas dc Chisholrn y von Wright más que ÁÍ# aspccto externo: su rcsultado. Como he señalado, para von Wright trtda
respccto, sobre todo, del vi'nculo entrc la causación y las acciones. En tal caso, sc acción /.#/,Jo/#~Ú un mnvimien[o corporal. Aunqiic csc mí]vimientí) corrioral compren-
sostendria una relación dc causaliclad espccial, peculiarmentc operativa, cuando las didri en la acción también podría scr su rcsultado, i>n el caso e``pecial dc quc la acción
pcrsonas hacen cosas y otra relación causal q`ie sirvc riara conectar eventos fuera de consistiera sóln en hacer esc mr)vimicnto: h acción dc flcxinnar cl dcdí) tiene por
los agentes pet.o aun cntcndida por Tefcrencia a la ncición dc acción. rcsultado la f]cxión del dcdo,

214 215
Tobi'asJ.Schleider Acción humana

bilidad por act()s humanos. Pero su p()stulación no es paci'fica. En oca- son reducibles a movimientos corporales. Considerando que según la
siones se pretendc que el vínculo es más fuertc, y cn otras se rechaza. caractefización estándar de las acciones ellas compr€nden un elemento
Un cjemplo significativo, i.eí-erido al derecho penal, con rehción a las interno, la intención, y otro externo, el "resultado", la discusión acerca
discrcpancias que puedcn plantearse al respecto es el siguicnte. En su de si las acciones son reducibles a movimientos del cuerpo podría in-
lnfroi;ucaón a la fi!of o`fía de /a acción bumaiia, Cíii+os NLrio r\98;] ,13,1¢+`i terpretarse de d()s maneras, una más fuerte que la otra. La más t-uertc
recuerda casi al pasar una frase de ]ohn Langshaw Austin |1956], que se ret-criri'a a la posibilidad de dejar cle lado el elemento interno. Esto €s,

postula qiie identificar a las acciones con los inovimientos corporales que las acciones no son otra cosa que movimientos del cucrpo. I.a más
cs equivalente a cont-undir el decir algo con mc>vcr la lengua. Nino débil aceptari'a la concui.rencia de l(}s d()s elementos para c()nfigurar el
destaca el hecho dc que, no obstante, esta amalgam entre los movi- c(>ricepto de acci(')n, pero sostendn'a quc el externo estari'a compucsto
mientos corporales y las acciones es aceptada sin mayorcs reparos entre s(>1amcnte por movimientos c()rporalcs. Aquí debe tenerse cn cuenta la
los autores de la teoría de] delito que suponen -las más de las veces, de diferencia quc marcai-a G()ttl()b Frege [e.g., 1892] entre cl "es" dc la iden-
mancra tácita-quc cuando se habla de acciones fi'sicas se está haciendo tidad y el "es" de la predicación: cl primcro se refierc a una relación entre
referencia a movim]entos corporales, aunque no suelan individuaüzarse objetos, mientras quc cl scgundo establece la relación cntre un objeto y
pc" sus propicdades sino pcir sus efectos, por las normas que satisfa- un concepto o una ñ]nción (i.e., sc dice "las accioncs son movimientos"
cen, los motivos que las generan o las cjrcunstancias en las que tienen como se dice "los hombi.cs son mamíferos'). Si cuando se afirma que
lugar. Pocos añc)s después, Michacl S. Moore [1993a], en el hbro que las acciones `ro#+ movimientcis corporales se uülizara el segundo de esos
representó uno de los intentos más ambiciosos de conectar la filosofia sentidos, no se sostendn'a más que algo en la h'nea de lo señalado antes
de la acción y el derecho penal, trató el mismo tema228. Pero él remarcó por von W'righi: la presencia de un movimiento corporal es necesaria (no
justamentc lo contrario, esto es, que la teoría iurídico-penal -en espe- suficiente) para la existencia de una acción. Si, en cambio, fiJese usado el
cial, cn la última mitad del siglo XX- ha sido en gran medida conde- primer sentido, se estaría planteando el absurdo de que no hay diftrencias
na[oria de la tesis anterior. Para M()ore, eso se debe en lo fundamental entre um acción y un movimiento del cucrpo. Por esto, la versión fuerte
a un mal cntendimiento de lo que ella afirma. Nino y Moore podri'an de la ic}ea de que las acciones son movmientos del cuerpc) es in5ostcrri-
ser lc>s protagonistas de una disputa aparente, pero no interesará aquí ble. Bastc para notar eso con agrcgar que de esa manera se cstan'an equi-
resc)lver si eso es así, o si algun() dc ellos acierta en sus apreciaciones. parando las acciones a los actos refleios, o a los m()vimientos del cuerpo
Esto simp]emente sirve para mostrar que la discusión sobre el pai)el de causados pcm fLierzas externas ál agente; la intención es lo que permite
los cuerpos es central cn la determinación de la responsabilidad por ac- interpretar si to que succdc cs una acción de su protagonista o uria mera
ciones humanas. Y quc es necesario aclarar qué significa la afirmación c)currencia. Me ocuparé, entonces, de la versión más débil, y ril menos
de que las acciones s()n, o sc identificari con, movimientos corporales. en principicL más viable, que postula que /oJ rg.r#/7Ízc/o`r de las acciones son
Creo que la forma adecuada de entender la pregunta sobre si las movimientos del cuerpo de su auto£29.
acciones `ro/J movlmientc)s Cc)rporales es como um averiguaci(.)n con- Esta idea es concebible al menos con dos grados de ami)1itud: uno,
ceptual. Más específicamente, una que inqtriere acerca de si las acciones por decirlo de algún modo, existencial y otro universal. De acuerd() con
el primcro, hay accicmes cuyos rcsultadc% son movimient()s corporales
22H La in[encíón de Moore evidcnciada (lesde el subti`tulo del libro (T.óf P/);`/"oj)/?}' q/'

Ai.Íion and i!`r I"P/líaliÁJm]or Crimina/ ]A]J) se loízra dc uTi modo aprccLzib\. c=n sÜ de-
" No obstante, mcrece ser ano[ado que ]a tcrmin(jlogi'a usada cn cs[as discusioncs
sarrollo, más allá de lo discutiblcs quc ri.sultan algunas (]e sus posiciones, tan[o en cl
catnpo dc la fi]osofia (i' g., su rcal]smo respecto de los actos mcntalcs, su fcnomena- a veccs favorecc la cí)nfusión. Aun desdc la r)crspectivn más débil, muchas veces se
lismo radical, su concci)ción de las accic)ncs como una clasc natural de eventos) como cscribc para haccr rcferencia a estas idcas que las acciones se "idimtifican" con los
en cl de la tcoria penal (c.g., L-l par)cl quc o[orga a la moral cn la dctcrmin.ición dc las movimicntos dcl cucrpo, y a la. posición que lo postula se la llama "tesis dc la ;.d4#//.d4flp'
cc)nductas delictivas). [i..g„ Nino 1987, cap.11; Moori-19%a, cap. 5].

21Ó 217
Tobi'asJ.Schleider Acción humana

(y otras no); el segundo supone que l()s resultados de todas las accio rccordarse que la noción de movimiento es ambigua, espccialmentc cn
lo son. La clase de accioncs que podria interpretarse más fácilmcn un sentíd() que aquí tiene mucha importancia. Como t-ue señalado más
como reducible a movimientos corporales bajo la primera interprc arriba al pasar, una misma expresión puede referirse tanto al movimien-
ción es la de las acciones básicas, esto es, aquellas realizadas direc to que un indivicluo hace de, por eiemplo, un() de sus miembros como
mente, y no a través de otra acción del agente. Si se admite quc 1 al movimiento físico dc ese miembro. Con la frase "el movimiento del
accioncs más básicas que somos capaces de realizar sc]n los movimic dcdo de Ludwig" no es determinable, sin más, si se hace ret-erencia
tos de nuestro cuerpo, la tesis dirá quc cuando ejecutamos una acci a algo hecho por Ludwig o a alg{) que le sucedió: pued€ indícar quc
básica no producimos más que nuestros movimientos. Esta es una tc Ludwig m()vió su dedo o que el dedc> de Ludwig se movió. En una
controvertida, pero cleja lugar para que existan acciones cuyos resul distinción ya clásica, ]ennifer H()msby [1980a, 2-3] bautizó estos sen-
dos no sean movimientos del cuerpo, o que sean algo más que euos. tidos "movimientoT" y "movimiento]"`. La subindizaci(.)n responde a
se quisieran abortar esas posjbilidades, esto es, afirmar que /odc7J las a una cuesüón gramatical. Los movimientos] son los ret-erid()s por el uso
ciones tienen por resultado a movimientos corpc"ales (i.e„ qu€ intransitivo del verbo, que en castellano usualmente se indica con la
actuamo§ sólo movemos el cuerpo, y que lo que provocam()s con esi}® forma autorreflexiva "se", como cn "El dedo de Ludwig se movió"; sc
no forma parte de la acción sino, en todo caso, de sus efcctos), deberii denota asi' un movimicnto corp()ral que nc) es necesariamente un acto.
averiguarse si las acciones co#P/í7a`r de a]gún modo puedcri reducirse . Los movimientosT, por su lado, se vinculan con el uso transitivo del
acciones básicas. Ya he comentado que es más adecuado expresar qu-; verbo "mover", que se emplea cuando se hace referencia a actos, como
"básicas" son las descripciones de _\

acclones y no las acciones mismaü; en "Ludwig movi('} su dedo". Establecido esto se impone la pregunta
Las descripcjones básicas serían del üpo "Ludwig movió su mano" q sobre si la tesis baio análisis idcntifica los actos básicos sólo con mo-
"Bertrand flexionó su dedo"; "Ludwig abrió la ventana" o "Bertrand
vimíentosT, o también con movimientos, Hornsby [1980a, 2-3, 5] no
mató a Kurt" serían descripciones %c#oí 6¿{7.ctif o co#P/g7'#`r. Entoncea£` duda en elegir la primera opción; para ella, en principio pueden exisür
esta tesis más amplia podria formularse como implicando quc todas la¢ acciones sin movlmlentosT (c()nieturar, sumar mentalmente, etc.), Pcl.o
descripciones que puedan hacerse de una acción particular son eqü., si cuando actuam(>s /pq?' un movJmientoT cc)rporal, csc movimientoT es
valentcs a una descripción de ella en términos de movimientos fi'sico8 la acción a la que se reficre la propc)sición2L2.
[e.g., Hornsby 1980a,11-12, 69]. Por eiemplo, que la acción dcscripü
como "Ludwig abrió la ventana" se refiere ,i la misma acción que se que para establecer si cierta pc`rsona uene o n() hcrmanos, nc) sól(i debe verificarse si
describe como "Ludwig movió su mano" (en el contexto apropiado, sus imclres tuvier()n niaq h¡i(is, sin(j también quiénes s(m cs()s hi)()s.

i.e., si la movió i)ara girar la manija que abrió la ventana). Es claro que, 2'` El llamado clc atcnción or]ginal sobrc cs[a ambigucdad sc atribuyc a Prichard

para no colapsar con la versión más fuerte de la tesis (que sostenía quc [194'J,190ss.], }' fuc espccia\mcntc enfauzada p()r j.1. Austin [c.g.,19ó3]. Hornsb}'
la trató con profundidad cn untj tlc los Apénclices dc su libro reícrido [1980a,124-
las accioncs no tienen un componente interno y son sólo movimientos
1`32]. Algun(is autorcs piefiei.en usai. términos técníc()s para marcar la clifercncia de
del cuerpo) , ésta debe interpretarse con ciertas rcstricciones.
scntido. Por eicmplc), E. j. I,owc [2l)0()a, cap. 9] habla de "#o/¥#c#Áf' y "#o/ro#j". von
En primcr lugar, la prc)pucsta no ha de entcnderse referida a mo- Wnght [esp.1989, 807] pieficre hablar dc r`cc)mportamicnto como mo`r¡micnto" y
vimientos corporales Jz#j)/z'c7/p/., sino a aquellos que son voluntarlos o "comportamiento como acción".

intencionales2]`'. En segundo término, y en conexión con esto, debe " Esta Í}pinión es cuesLiomda, por eicmplo, por Michacl S. Mr>ore [1993a, 82-83]

É`ul considcra quc rcferirse a un movimicntr), no prccluye la posibilidad de hablar dc


actos. Con esto quiere significar quc um frasc quc conn.iviera el sentido intríinsii=ivo
2m Al rL`specto sc apunta que pm de[erminar si hul)o una acción (no una acción /í/m
de movimicnm pridría tcncr iirm ri`fcrcncia t'.mm itn cvenm que no fr)rma pat.te de
";`#¢414, que satisfaga cierta dcscripción, sino 4/g##4 acción), basta con averiguar §i cl um acción humm com un movimiento,); "La pierna de Ludwig se movió," scTía
agcn[e movió su c`icrpo con voluntad, 5in quc sca relcvantc cl contenido espccííico um descripción adecuada para referirsc, cr)n las aclaracinncs pertincntcs, tanto a la
de su intcnción. Lo contrario, como cnseña Nino Í1984, 89-90], cqujvaldri.a a di.cir acción dc Ludwig dc mover su pierna (así, cn "La picrna dc ljudwig se mrivió por

218 219
Tobi'asj.Schleider Acción humana

En muchas ocasiones, en cl lenguaie juri'dico y moral pero tamb La t€sis que pos[ula que las accioncs son movimientos clel ciierpo
en el ordinario, se hace refercncia a acciones en términos que no in (aun intcncionales) ha sidc) ob)eto de cri'ticas nunierosas. Ellas puedcn
lucran de manera inmediata a m(jvimicntos del cuerpo. Por ejemp agruparse en dos clases. Las de la primera, tienden a mostrar quc las
se habla de "matar", de "hacer una prcjmesa", de "falsificar un d acciones son algo más que eso. I,as de la segunda, giran alrededor de la
mento", o de "extinguir una espccie". F,ntonces, quienes desearan a idea de quc pueden existir acciones sin movimicnt()s. En este apartado,
nar la idea de que todas las acciones son (i.e., que su aspecto exter revjsaré dc manera muy breve esas objeciones para detenerme en una
está constituido s(')lo por) movimientos corporales, deberían recur qiie se ubica junto a las úlümas, aunque en un mvel levemente distinto:
al subterfugio sjguicnte. Habrían de sostener que en tales oracion la de jemit-er Hc>rnsby. Ella termina por afirmar que aun las acciones
"t-ísicas" no tienen un compc)nente externo en absoluto. l)c prosperar
no se menciona directamente a acciones, sino a dp.Íc¢#`owJ de accio
en su empresa -algo que, como intcntaré mostrar luego, no logra-obli-
(i.e., de movimicntos corporales voluntarios) que las designan por S
efect()s y las circunstancias en las que se despliegan (o, en su caso, p gari'a a repensar la mayor parte de las ideas en torno a la acci(')n que se
las c(jnvenciones que satis£ácen). Lo último supone que esas accio han establecido hasta ahora.

pueden explicarse como una descripción de un movimiento corporal ( Entre las cri'ticas del primer tipo, cs común que se sostenga quc al
un conjunto de movimientos corporales). En otras palabras, que to t(jmar a las acciones como movimii`ntos corporíiles (aun intcncionalcs)
las acciones son reducibles a movimientc)s corporales (intenciorialei no si` abarca la total]dad dcl significado de la palabra, pues se deja fuera
que esos movimientos son la acción, y no sus consecuencias ni las ci (como sc indicó unos párrafos más arriba) a sus consecuencias y las
cunstancias en las que tienen lugar. circunstancias de su rcalJzación. Esto se abona con la observación de
ciuc las descnr>ciones de acciones, en su gran mayoría, no se refieren a
3.4. Las acciones no son movimientos corporales los movimientos corporales sino a las intenciones o motivos del agen-
te, el contexto rcgulativo en el que los movimientos sc despliegan, los
Suscribir la posición antcrior obligaria a forzar la explicación de cien efectos que prtjducen. ctc. P\4elden 1964r```.
tas situaciones. Por ejemplo, si Bertrand quiere matar a Gilbcrt y dispari
un arma en su contra, no riarccc cstarsc didcndo todc) 1o que eso implic.
si se r€ducc su acción a la dcscripción dcl movimiento de su dedo (sobrc " U" crítica vinc`ilacla con la c]uL' si- prcsmta cn el tL.xtíi, a`mquc de naturaleza difc-
el gatillo), aunquc sc afirme que csa "acción" tuvo por consecuencia. rcn[c, es la que se basa cn la í)bsL`rvacir)n dc cómo sc usan kis térm{nos invo[`]crados
el dispí`rc> del arma, h salida de la bala, etc. Gran parte de esta cucst]ón ("acción", "movimicnto", ctc.) en el ]cnguaie ordimri{). No sc liabla, pr)r ejemplí), dc
ticnc quc ver con mc>dos de r)resentación o explicación de las acciones, y los mr)tivos dc un movimient() cí)rpr)ral, s]no di.1ris mritivos dc una acción. li:so llcvaría
a la idi`a di` que IÍ)§ conccptris {li- acción tiencn caracti`ri'sticas lóg]cas diícri-ntcs quc
también sc vincula con un tema que será tratado un poco más abajo, co-
]os ctinci:p[r)s rclacionados con il mr)vimiento del cucrpí), por lo que ambas dases
nocido en fil(jsofi.a de la acción como el problcma de la /'#d¿'#Ád¢a&'zz7cz.o'# /c
no i)odrían compam la misma categrtria de disc`]rsr]. Asi', habri'a un saltí. cíincepmal
Ázr 44`¿./o/;cr (i.e., simplificando, si frente a la conducta de un sujeto se debe entrc dcscripcioncs de movimii:n[os fi`sicrts y descripcionL.s dc accioiies. Por elh, m
considerar que existen tantas acciones como descripciones verdaderas dc sc podri`a i(Ientificiir cl cerrar un piiño con el que m puño sc cLerre. Proponcr í) ncgar
lo que hizo, o una sola acción dcscriptible dc formas diversas). um idcnüdad com esa seri'a un sinsenridí], dcbido a h confusión conceptual conocida
com(t "crror catcgí)ml". F.ste argrumento está dcsarrí)llad() en Mcldcn [19í}1, 73-82],
aiinqu. tiene su fuente más influyentc en cl contcxtr] cle la acción i.n R}rlL` [1949, i.sp.
ví)]untad dc Ludwjg'), como a {iuc la pierna (]e ljudwig sc clevn porque su tcndón cap.1]. hfichacl S. j\'[oorc [1993a, 91 -93] , cn um cxprcsií)n aprcsurada dc su rccha7x) por
ro[uliano fuc golpcado. Con un scntido parccido, Da`Tidson [1967b] dijo que cxis[cn la filosr)fia amlítica, desprecia L.stc tipo dc argiimen[r}s diciendo quc ningum ()bscrva-
dos maneras para siámificar ciuc un',i persona actuó cÍ}mr} agente: i]sar un vcrbo quc ción lingüi.stica acerca del uso dc los términns puede supcrar cui`stiones de referencia e
lr) implica directamcntc o usar uno que no nos cr)mprometc al rcspccto, y añadir quc ic]enüdad. Es[a discusión exccdc lns términí% dc mi trabajo, pero r]o puedo sino dciar
el actí) fue intencinnal. sentado que, a mi cr][cndcr, Moori` lleva aqui' las de perder.

220 221
Porotraparte,seafirmaquen()hayunacorrdaciónentreaccionesy Acción hu
movi"entoscorporales.Esas€ntencíaticne,enverdad,doscaras;porun Las objeciones del segunc}o tipo imponen la pregiinta sobrc .1 "
. [ ------- ~ |,1-5|.Ul.íl.Uürc.i.i
lado, un mismo ac`to puede ser reahzado con muchos movimientos dife- posibleflft7Macaboum-acciónsinc)ecutaralgúnmovimientoCorpo.
rcntes(e.g.,pued()saludarconiinvaivéndelamanooconuriainchación ral.Laprimeracri'ticadcestcgruposeapoyaenladificultaddeinclulr
dchcabeza);pcHotro,cua]quiermovimíent()corpordpuededmlugara en cl concepto de movimjento corporal a las omisiones y los "actoi
varia`s acciones (o descripcioncs de acciones) distinta`s (e.g., lcvantando la mentales".
inanopuedosaludarovc)tar)[e.g.,Moore1993a,90;Nino1980a,25]. En general, Jos "actos mcntale`s" (e.g , imaginar, recordar) quedan
La tercera critica agrupable en esta clase es de tipo epistémico: 1os fueradelconceptodemovimientocorporalDavidson[1971a]hapro-
actossonconocidosporqiiíeneslosrealizandeunmododistintivo,enel puestointerpretar"generosamente"1aídeademoverclcucrpoejncor-
quclosmovimientoscorporalcsno.Conotraspalabras,cuandotenemos poraralconceptocierto`sfenómenosmentales,comocalcularodecidir,
conciencia de nuestras accioncs no estanios necesariamente teniendo peroestanocsunaposicióndifundida.vonWríght[1971,111-112]enL
_ _ ___ -.--.. ^`'^Ll` llLJJllLJuU
conciencia dc los movimientos [-ísicos involucrados en ellas. Esta obje- tiendequeaquellasactividadcsdelhombrequecarecend€unaspecto
ciónt-uesugeridaporelcritei.ioepistémicodelaaccióndeWittgenstcin, externo se cons]deran "mentales", pero denominarlos "movimientos"
qirien se preguntó qué quedafl'a sj clel hccho de que elcvé mí brazo sc yluego"acciones"i)areceinapropiado.Sedirámássobrecstoensegi.ii-
sustrae el hecho de que mi brazo se e]evó2¡4. La respuesta brindada es da,cuandoseabordeunadelasÍdeasdeJenniferHomsby.
queelactornosesorprendeporsuspropiosactosdelamaneraenque En cuanto a las omisiones, la objeción sostiene qiie ellas consisten

podri'asorprenderseporlosmovriicntosdesucuerpo.Má`qaún,proba- enabstemones,estoes,@wz%demovimientoscorporales[eg,Hart
blementerusiquierasepamos[aexistenciadelamayoriadclosmúsculoa "100]Estoseeiemplificaconcasoscomolossiguientes:Ludwig
involucradosaunennuestrosmovimientosmássimples[e.g.,Hart19Ó& decideqiunodebec.omerbombones,yreprimeelmovimjentodesus
103;vonWright1973,90-91;Moyá1990,11;D'Arcy1963]2". brazos hacia la ca" Bertrand no quierc ser molestado, y de)a que el
teléfono suene sin contestarlo, Gilbert, habicndo sido agraviado por
"Wittgcns[cin[195}pars.62"",.w~~d%;;z4í#Áq.%w«W;,Jo#¿Taw
alguen, no le presü atencíón a su ot-ensor. Estos seri.an supuestos en
"" ::r.:::'':+'::':
-e: d4J' :" """ ^T=r_":.'_Je`Üe)
Arm -lJehe, d« ;büMbe, dai ,„;i-n'
d«,ab.?.Mln Á;;m"::;.isvh"%;„'_''í::::C:,:':°.nr..f
da|J meln Arm Jicli litb[?". Fista c:ucsrión::de`
:a.:~a. losqueLudwig,Bei.trandyGlbertZ«algo(intencionalmente,ade-
cn muchM otias. Entre las más íinpoitantes cstá [a quc dcstaca vc)n Wright cum
más) .sin qm puedan encontrarse movimientos corporales fHornsby
señahqu#fuci.telaCcntaciónadeciralresricctoqm"elmismoi`tcmdccomp
tamiento puede dcscribirsc como quc e[ bra2o sc elcva o qm cl brazo cs elcva 2004,3-5]Ahcirabien,podri'aconcebirseunanociondeomisiónqiie
Pero,
_-, c.qué es ,i`i"
LT-~ ``. aqui.``ii
«e[iiciii».~
i.tem))? ÉEs
Étt# un un caso
Caso cn cn cl uue
cl que e] hr~^
e] brazo cr hmque
sc clcva ~`.^ '---"
/#@4i.¿„ abarque esta clase de situacíones. Dc hecho, von Wríght mjsmo la ha
dcscflpmcomunc%cnelcualclbrazoeselcvado>cOdebcu'am(}sdecirquc
__- 1_' --``-lla``l``, ul=lll qllc
presentaclo [e.g.,1963, 62-66; 1tJ83]. Su idea es que si bien la nocjón
uncasocnelqiiee[brazoesclevadoqiic,cuandr>selo«desnuda»dcinccncionaLid
un caso cn el aiir pl hra~^ ,.-^i^---J -
de acción permjte comprender la de omísión, ambas comparten una
SC
_ ti.ansfoima cn -„
_` ...v.`,+L..« iin iiii
casow"cncnelei
quc c[cibrazo
quc brazoscsc
e|c`;a> E] El
elc`Ja> hh^ Jp ^`ia
hccho de al
que^i.Ji 1`1 clLü-
el que brai
estructura común. No habri'a dit-erencia entre sus aspecto`` intemos.
seaelcvadoimpliquelaelcvacióndclbrazo,peronoconversamencc,nocssuficicn
nai.a /`e+at`1,`^.`-~`.^ i_ _
` .._ .` ,.... ^U<..n.[.L., llu cs ``unc]c[ Encuantoalexterno,elresultadodelasoniísionesesla%oí#rr4##.4de
pa"e`stablcccrqw[aprimciaconcei.tuaLizac]ónhcchamá§arribacsmásbásicaq
la scgunda" [198P, 8()7, mi trad.] cjertocambio.Conesto,poclriasegirirdicíéndosequetocla``1as4fíí.o#Éir
" Al rcspectq puede consuliarsc adc.más Armstroiig [1978a,133-147; 1978b c involucr\ap un movimiento del cuerpo y que, en cl caso de las c]#/'ún
11]. Michaeliviititre
. .j. L,..`.,4|i Mr}oreLi
[1993a, 94], cm
y`/`ía, i/4j, cÍ)nelelob)etJvo
obietivodc
dcdcfcndcr
dffwm la]airh.
idca|A
de-.`^
que1-~
]as ---.--
accion
9Ionecesarioeslaausenciadeesosmovimientos(cuandoclagentc
`tir}n mwimícntc* clel cucrpo (causados por ]a vriluntad), no se oponc a la prcml
------ /, -.`' `'`' `''=
wit[genstciniana
wit[srensteiniann de
ri,>qi]e losi^.propios
,,,T,` ~.__ _actos se conncen dc un modo
difi`rcnte a los mr)vimientos
>h:,.+Á__=__
__._.+„„di`l
uu cuc`rpo
uuiitM Pcm dice
i-crti qim aun
aice quc aun conccdícndo
con« cl pu
cmlitativame
{Ior(qu"icnequehacermferenciasi-o,desdc
cpistémico, la, conc]us]ón m se sigue, ya quc serían cuestioncs distintas c] m.dn
_. `-u,ó` .-,, a iiu .ciiaii cuestií)ncs distintas c] m.do quccareGdc`"cxpericnciaenprimerapcrsona),pemestoshechosepistémicosno
la-~.,L_:_ ____ _
descubrir qm ciertas cosas existen, y {iué cs ]o de5cubierto Las mccncioncs do iiiiicnan convcncemos
tll`l)Crl'an de ,.,`^
Convfnrí.rn^. rl^ quc i____
ha}' dos
. ---- _`-`'
estados mcntales difcrcn.es. -r```L~,+,L+\,,1111
Gráficamentc,
___ --- __u ```1`.111\,,1,-,119
agentesonusita]mcntecr)nocidasparaeldciinmododifefcntcqucparaunf)bm.
aíJr.nrí> er`n ,ic`.`r.l_,`_. ` _ _ indicaqmunclefmtcnodei.is«úmcoyelmismoaunqueseaconr)cidode]modocn
qinhhicici.r)nlosciegosdelproverbíí),quctocaronumpartedistintacadauno.
222
223
. „. .~ ..., ¿a[iij`` y " nccno no los efectúa). Esto supone una toma cle
{lt) "una sustancia [óxica mató a los peces", debe ser verdad quc una
posiciónconrespectoalanocióndeomjsjón2`'',quedcalgúnmoclo1.
consiclera corno cíerta acüvidad. (en sentido amplio) dcscripta de una `i`stancia tóxica haya causado que los peces murieran. Hornsby traslada
inaneraespecjal.Ymarcacomimprescindjbleestudiarelconceptodc lí` premisa al c()ntexto de la acción humana, donde jmportan'a quc, pc>r
acciónfi'.sifflpoLsmva(comsiva)paraluegocomprenderelconceptodc caso, para que Ludwig hubiera abierto una puerta, deba ser vcrdad que
omisión, dcc.1jnando la pretensión de explicar preanalítícamente a hs haya causado que la puerta se abriera. 0, de m modo más gcncral, que
omisiones como acciones PNino 1987, 24, 99]. los movimientosT del cuerpo son eventos que causan los m()vimientos]
Unaobjeciónespecialycuahtativamentecli£-erentcesladeHorn§by del cuerpo. Encuentra razonable suponer, además, que si es cierto que
[e.g.,1979; 1 t"* 1980b; 1993a; 2004]. Fue indjcado que ella destaca la algún evento causa que el cuerpo se mueva, ese evento seguramcnte ()cu-
ambigitedad de la expresión "mo\|mient(i corporap, y afirma que de- rra dentro dd cuerpo. Pero de acuerdo con lo 6eñalado, son l()s m()vi-
cir que las acciones son movimientos del cuerpo tendri`a algún sentido micnt()sTlos quc causan que el cuerpo se mueva,. Y las acciones (cn las
sólosiseinterpretaraaquélconceptoensentidotransítivo.Partedeuria cuales cl cucrpo se mueve) son, para ena, movimicntosT. De todo esto
c.oncJ::uyc en cJi"€ las ai;dí)nef (piie Jon morimiieiitof.,) oci4rreu dentro del cwerpo.
premisaiuerefieresostenidaporlmguistasdurantemásdetressiglos-
sobre]arelaciónentrelosusostransitivoeintransitivodealgunosverbos Awclc::rri:ás,íhseis;nca;iisra,lo§movimientof.,noi)odríanferParledelo]mouimi€iitofp

deacción(entrelosqueesú"mover",perotambién"matar","disparaf", #¿' /'dG'#/z.4o.f a c//oJ.. Así, cuando las acci()nes s€ definen como movimientos
etc)2r.EntendiendoqueWsimbolizaunverbo,Hornsb,\'indicaque coq)orales no sc estaría haciendo más que describirlas en términos de
unacondíciónnecesariadelaverdadde"4rT#esqueahayacatisado algiino dc sus efectos, algci que, como ya se indicó, es habitual en esta

que L1 #J8. Con esto, por e)emp]o, para qiie sea verdaclcro d enuncia- clase de contextos [Homsby 1980a,10-15, 22-24].
Hornsby reconoce que esta última es una afirmación controvertible.
"Pucdeprt>fimchzarseelprt>blcmdela()misi('in(c.g,laa]termtivaenmct)mid-bma Suena extraño decir que los movimientos del cuerpo son c/¿¿/oJ de las ac-
nqtací(`)nc]elaacci(')n(imade``is")dalidacles;suc(incepci('tnc()mounadescripc«'mcs- ciones, sobre todo porque es habitual sostcner que no hay acciones más
p¢üdelaaccJ(')n()com(}miridividu()1(')gicoindepcn(üe":)coiisuJtand(}e.g,`TonWfl-ght elementales, o básic.as, qu€ los movimientos del cucrpo. 0 quc cuando
|196|62-66;1983],Danfti|1966|,Nifl()H982;1987,95-99],Moon|1993a,22-24T.
uno describe una acción haciendo ret-erencia a los movimientos de un
"HornsbyH98()a,125Jinclu}caclcmáscnumhstanocxhaust]vaú%/7#/ijr,g#í-
cuerpo está mencionando lo que "hacemos directamcntc". Para poner a
mc:r;erne::apr;r':°r%::t[o:;/ra':'::rw;::rr;:°n;g::anr:!e_t(::;:ei;;:.;au;n"i;:,';i'::;i:',:[:`i:;q#:r,
ÁomcjT€#r`/#rjzr,/ff¢#€c/4r,%/fj7)#/%.f\c]cmás,mcncjonaquehayparcsdcftalabra`s prueba su tesis prop()n€ posar la aiención más atrás de los movimient{]s,
qm ticnen la "sma relación que los sentidos traii`sitivo e intraiis]ti`.o cle los vci-bos pensando en acciones que, como di)era Myles Brantl [1984, 6], "nunca
indicados, como por e)emplo %w mm rompcn la piel". C()ncretanicnte, se fiia en las contraccic)nes muscularcs.
Z'8Ni"H987,`32_3qhahi`cbunin[cnmporcrin[rrivcrtires[aproposición,rccurrien-
Suponc cl caso de un sujcto que aprende que ciertos músculos de su bra-
doaunaandrigíaconla"accióndclosclimcnms";concTeümcntc,cítn%.%4 zo se contraerán si cierra su puñ() y, en efecto, contrae sus músculos ce-
Siscaplicac¡cnti`riodcloslin£t¿iisLasrespectodcJafrasc"claguamo)óestaspágimsT
rrando su puño. Se prcgunta, ent()nces, si esto significa que su acción de
e"implicari.aqmeJa£mahpoalgo(]uecaimqucestaspáginassen]Í)iaranPero,,que
otracÍ)sapudohabmh"lmcla¿riiasino;vo/4r,ynoalgr)antenorycaus.timmtegene` cerrar el puño causa que sus múscul(>s sc contraigan. Porque si esto fuese
radí)rdc"moiar)LTnagiiaqi]cnomojarasen'alógicamentcimposible:clmomseri'a asi', se prc>duciri'a iina paradoia, ya quc (de acuerdo con lo que se sabe
ülacscnc]ac!elaguaTNtnogencra]ízalaconclusíónformuhndni`1principiosiguicn- de fisiologi'á) la contracción de sus músculos causa el cierre del puño.
W:;/'%anad°a;:,':S;::%::nej;::;!hat-^es:~n^:.d.e:Wl.;.'#ei:;;l-`:;;;';r`;`nu5;;::'o:`qpHT::%e:#ecbn:e De este modo se generaría una circularidad entre las causas2]9. Hornsby
re,Jw;enna;"a:/'e':o'r";€e'e'::t:r%'.::\n::.:J::::::.:::u;.ii:'_e;;;:;;;,";;:o%°,%:;:íah#S
%/"%4Íf"ü#Sicsteprincipiofmsccnaltm`namcdidaviab]e,diceNino,
podríascrviTdeapoynpamsostcnerlaidentidadde]osrmvimiciito`qcnsentJdo[ran- de un cuerpo). Todo csto, <`scgura, sólo puecle clucídarsc cn cl contcxto dc un anáüsis
siüvo€imransitivo,Iocudrequeriri'asuponcr,adicionalmei)te.tm.e.sdelaescnciadcl tJcl cc]nccpto dc agcnte y., cn última instancia, dc pcrsom humana.
agcntehuiii"clmovcrsucuerpo(+'quedconccptodehornbrerequierelaposesión J " von W''right [1 `J71, 7Í)-81] cxi]1ica casr)s similares a estns cnmo dc "causación inver-

sa". A difcrcncia di. I.Iíirnsb}7, él no encucnm irra7.onable crecr quc cn cllr)s alÉLmien
224
225
Tobi'asj.Schleider Acción humana

propone una salida para cl problema valiéndose de la distinción entre La cuesrión es, entonces, d(')ncle se corta esta cadena hacia ati.ás.
los iisos transitivo e intransitivo de los verbos involucrados. Su idea es En otras palabras, si cxist€n descripciones dc acciones tan básicas que
quc no es necesario negar quc cl cierre del puño cause la conti.acción no se compromcten c()n consecuencias tales c()mo movimientos, cor-
muscular, ya que esta producción de una conLracción muscular n() üc-
porales o c(>ntracci()nes, musculares; si hay algún dpo de evcnto cuyas
ne i)or qué ser causa de un evcnto anterior a ella. Aunque el cicrrc, dcl instancias pucdan considerarse ocurridas antes que cualquiera dc sus
puño tierie lugar después de quc los músculos se contraenT, no habri'a et-ectos. I-lornsby responde afirmativamcnte. Sosüene qiie toda acción
razón para decir que la Árcí/.o'# dc cerrarT el puño (jcurre dcspués de que es un /./7/g/Í/cp, uri /r4/z# Á/c 4c/#czr, y que cada intento que es uria accic')n pre-
los músculos se contraigari]. Si se accpt`[t, con los fisiólogos, que la c{)n- cede y causa una c(>ntracción, de músculos y un mcivimiento, del cucr-
tracción, de los múscul()s causa el cierre, del puño y que, de acuerdo
po. Asi`, sj los intentos de nioverTel cuerpo w movimientosT del cucri)o
con los lingüistas, es posible afirmar qiie el cierreT del puño causa s,u y los movimient()sT causan movimientos[, cntonces eventos fi'sic()s que
cicrre[, se sigue ciue la acción causa que los músculos se contraigan. ocurren cn cl cei.ebro ®rocesos neurológicos, etc.) son suficíentes para
Pero para Hc]rnsby no existe la "causación inversa", es decir, hacia atrás iniciar las ca(]cnas que terminan en un movimicnto] del ciierpo [H()ms-
en el tiempo. Por todo est() sostienc que cuando un agen[e realiza la by 198Í)a, 33, 45, 59].
acción de cerrar su puño se produccn al menos dos e±-ectos; ninguno de En c] apartad() siguiente será tratado con más detenimiento este úl-
ell()s trasciende el cuerpo y el primer(), la conti.acciónt de sus músculos, timo argumcnt(> de Hornsby, que intenta ser un camino independiente
causa el segundo, el cierreT de su puño [Hornsb}i.1980a, 20-28]". para justificar su cc)ncliisión de que las acciones son eventos internos
[Hornsby ltJ80a, 45]. Pero antes de pasar a su análisis }Í cri'tica, haré
pucdc tcncr b'Ájo control m evcn[o dcl pasaci(> por un lapso brc'vi-. Pucde verse al
algunas com,ideraciones breves sobi.e sus propuesta§ anteri()res.
respecto, adcmás, Chisholm [19ó6a.11 ss.; 196ób` 20ss.|` ctc
" Hornsb}7 sc valc di-otros argumcn[os para sr)sti`ncr sii posici(')r]. Um, del quc me Hornsby arirma que si no sc scjs`tuvicra que los movimient()sT son
ocur)aré más adelantc, esiá cntrc los primcros quc concibió, }i sc vale de h hipótesis dc distjntc)s a los m()vimientos,, rio podríam()s explicar por qué l()s últimos,

quc todas las accioni>s son ////€#/oj`, a píirtir (]c lti cua] se prí)bari'a que las accior)cs yaccn y no los primeros, son causados por contraccionesT musc.ulares. En la
dcntro dcl ciicrpr): cada Á.fl/z7r /c 4c/#w preccde y causa um crinmcción] muscular, }. un búsqueda de explicar por otra vi'a estos problemas de la "causación
movimlemí`, corr>oml; así, colllo rungl'1n tratar Lnc]uyc un mov]mien[rt, corpora], las
inversa" y de que un mismo evcnto sea a la vez causa y et`ecto de otro,
accioncs tampoco [Homsb}' 1980a, 3.1-45]. El r)trr> es, ha`sia lir)y, cl último, y-snscienc
se ha dicho lo siguiente. Cuando Ludwig cierraT su puño, los músculos
que la posLción qiii. idcntitic¿! l¿`s acciones crin lr)s mrivimicn[íis c"poríiles, íiun :i lr>s
voluntarios, c]imm a los a5rentcs de la ter)ri.a dc la acciór`; en sus palabras: ". . . //)e j./#/zdr7J./ de su brazo et-ectivamente sc contraenT, pero su acción no wJt7 esa
J:/op /.J #o/ ~ f/o!)i o/ /9#»/M 44Jcw¢J " Hornsb}-2004, in[rod. ap. 4] j'\scvcra que mr)vcmos contracci(')n: el]a seri'a uno dc l()s cventos intermedios que debe ocurrir
nuestros cui'rpos para gcricrar cfcctns rnás al]á de ellr)s. Un conductí)r, pí" cjemplo, conio parte de la cz7;+`Í#c?o'# del cicrre, del puño por la intención (o el de-
prí)ducc un mí}\-imii.ntí] dc su pie con im propósito: gmcias ¿` m cnnrtcimicnto causal, seo, c> 1a volición) de moverl(>. Las c()ntracciones musculares seri.an asi`,
sabc quc su movimii:n[o del [)iL` sr)t)rc cl frcní) inti-grai.á una sccuencia que cL`lmim con
la dctcnción del au[o. Su acción pucdc cii.scrit)irsc, por lr] [,mtr), comri quc él mucvc el junto con ciertos eventos cercbrales y nerviosos,jDéz#€r /c/#%&Íj;..f#~ c¢#
.rcz/que c()necta la voluntad clcl agcnte con sus mc)vimientos corporales
pic, quc él pisa el frcno o qiic él dctjcni` e] auto. Pero, ascgtira lIítrnsb)t, nr> ha}' ra7.ón
algum r)ara dccir que su acción i's cl niovimicnto dc su pic Descar[a estar prr]pr>nicndo LMoorc 1993a, 98-103]. En el lcnguaje coloqúal es común decir cosas
un jucgo dc palabras ciiando insis[e en quc i.] quc a]tm.íTmcn mueva um partc dc `su ci]erpo c(>mo "Ludwig cqusó que sus músculos se cc)ntrajeran z#cz7í.4/J/g el cierre
cs íilgo quc él hacc, pcro quc cl movimien[o quc producc no. Y, recí)rdandn que los
de su puño" o "I,o que Áí.zo Ludwig para que sus músculos se contra-
agL>ntcs causan lr) qite sus accirtncs causnn, cntiendc quc cl lugar del agcntc cn cualq`iicr
cadcna causal dcbc scr cl lugar dc sus íLcciones. De todr) el]o concluyc-cn (]ue lr)s agentes ieran fuc contraer su puño". Y se asume que con "mediante" o "hacer
y los cvcntr)s que realmcn[c son accioni`s sc climi"n de un srtlo gnlpe cuando los ii`o-
vim]cntí]s cnrporales sc idcnurican cí)n las acciones, }7a quc "cn la [eoría cstándar, nadic casri, pí)r ()bvias t.a7,ones crí]r`o}ógnc'^s, no dnigidas a las i(]cíis dc Hornsby de mancra
nunca hace nada" [Hítrnsby 2004]. Argumcntos contrams a líN cí`mcntadr>s puedcn dirccta, `iiní) a uria posjción similar expuesta, dc acue[do con Nino, por Hampshirc
hallarse, respectivamcn[c, cn Ninr) [1987, 31 ss.] y Powi:11 [19Í}7, 105ss.] in este ültimo
[1959]-; y ¢n Smicti [1998], Bratman [1987; 2000; 2001], etc.

22í, 227
Tobi`as J. Schleider Acción humana

(que algo suceda)" se está indícando um relación causal, en el caso en- Por otra parte, parece clar() que el núcleo de la pc)sición dc Hornsby
tre acciones dc mover el cuerpo y eventos de contraer mi'isculos. Pero importa una respuesta afirmativa a la pregunta sobre si existcn actos #áí
cl sentido general de esas expresic>nes puede interpretarse de un modo ¢áfií.¿or que los movimientos , del cuerpo. Esta cucstión ha sido tradicional-
diferente. Por eicmplo, señalando una relación de medios a fines24`. Y mente contestada del modo opuesto. Mjchacl S. Moore, p()r ejemplo, pre-
aunque muchas veces las acciones que sc)n #/É'&'o`f para alcanzar algúff dica que la respuesta intiritiva a esa pregunta es la negadva, diciendo que
estftdo de cosas que se tiene por fin son también Í##`f4.r de esos estados, "...aunque los movímientos muscularcs, l()s impulsos
Csto no es necesariamente asi' [e.g., Bennet 1988, caps. 8-9]242.
nerviosos y la excitación neuronal sc)n evcntos que ocurren
Para comprcnder meior la idea, es útil valcrse de iin eiemplo. Cuan- cuando actuamos, ninguno de el[os es un acto ciuc noso-
do un instructor de golf le dice a su alunino que para lograr un bucn tros, como personas, realizamos" [1993a,103; mi trad.F44.
golpe debe "fGg#;.r su swing" (Jc`P#e'J de haber impactado con el palo en
la pelota), es corriente referirsc a esa situaci('>n diciendo, por eiemploL Como prescnté antcs y desarrollaré cnseguicla, para fundamcmtar su
apar[amiento ilc la posición más difundida [lt>msby rccurrc, con otros
que el hecho de qiu el alunino siguicra su swmg "czz#j`o.' que cl palo im-
autorcs, a la noción dc /.7?/g77/o.
pactara coi.rectamente la pel()ta. Pero eso no es más que una t-orma dc
hablar: n() significa que el evcnto ////g/7.or dc seguir el swing fue la ftz/tía
del evento ¢/ÍJg#.orde i)egarle bien a la pe]oca, sino sólo que e] prim€ro 3.5. Intentos y fracasos
fue el wcd¿.o para alcanzar el segundo. Que parte de la acción que es el
medio escogido ocurra /c`rp#¿i'.Í que el fin perseguido es fácilmente expli+ llay aut()res que s(>`suen€n que todas las acciones involucran un in-

cable: csta es la única mariera que cl golfista conoce para lograr que sus tento [e.g., Armstrong 1973; MCGm 1982]. Proponen, antes que nacla,

músculos se muevan del modo correcto 4#/eJ del golpe; la ún" causa que la diferencia entrc um c()nducta fallida y-um exitosa no cor`s]ste en
del buen golpe son csos movimicntos musculai.es anteriores24`. Casos que ]a primera imprirta un intent(> y la segunda no, sim en que en un
como este muestran que el uso colc)quial de las expresiones "median- caso el intento fracasa y en el otro tiene éxito. Una fí)rma de prcscn-

tc", "hacer que", y aun "causa", no proporciona una razón suficientc [ar el derrr]tcrí) que sc ad()pta para sus[en[ar esas icleas es la sjguiente

para creer que el movimiento]. del dedo de Ludwig cd#.`.4 la contrac- Puff 1996, 278].
ción, de los múscu]os de su dedo. Así, los eicmplos anteriores podri'an /// Supóngasc quc Bcrtrand dispara contra Kurt con intcnción
parat-rasearse diciendc> que "Ludwig consiguió contraerT sus músculos de matarlo. Si falla, según la idea tradicic)nal, ha tratado de
valiéndose del movimientoT de su dedo com(> medio". matarlo; su "]ntcnto" Parece consistm en ese dí..Pcwzzr fc7# /¢ /.#-
/¿#¿`/c7'# fl'c Í/# #//ícr/g ÁÍ Á'//r/. Ahora bien, si la bala da en e] blan-
2J' La relaci{``n a la que en iiiglés sucle ilarsc cuenta c()n 1()s términ{)s "/z}'" {i "»/4Á#", c(t y mata a Kurt, Bertrand igualmcntc c/7.íP#o' co# /cÍ /.#/c##.o'# 4Íc

en castellam) puedc indicarse c(tn las exprcsi(mc:s "por medio de" o "mediante", 1o /Úr #Í;/cr/c ÁÍ K/v/./. Por eso, también cn cstc caso habri`a tratado
que da um idea directa de qiie se rcfieren a meclií>s. Dc tí)dos mod()s, es mai común de matar a Ki`rt.
en estos cas(}s hacer uso dd gerundio (debe reconocer`se a Nino |1987, 49| h ()bscr-
Por otro lad(), si el arma de Bertrand nc> sc disparara, por ejemplo
vaci(')n man]fiesta de estd práctica gra"[ical cÍ)rric`ntc). ,`\sumjend() el ricsgo de que

parezca idiomáticamente forzacl(), p()r el bicn de las explicaciones mantcnclré a veces


porquc; cl gaüllo está trabado, también diríam()s sin dudarlo que
la prep()sición: e.g., "Ludwig comraio hus músculos ///cd;4#/€ el cjerre de su puño" en
lugar cle "Ludwjg ct)ntrajtt sus múhcul{.s f¢rrj/#do su puñ(t". " Moc)re íigrcga quc "Las i)ei.sonas sólo mucvcn sus cuerpos". Esta iiltima oración
24Z En otro scmdo, rucdc vcrse la expLicación de la rclación indicada ("4y-"/4/mn") en
pari`ce una reproduccion, aunquc con un sentic!o cspecular, dc la frasc ya referida dc
Goldman [1970, 5ss.; 1971, 7ó2ss ], para quicn ella es asimétiica e irreflcxiva. Donald Davidson [c.g., 1971 a, 23: 1980, 5`J] : 'Wz'p #fwr /o /7orf Í/;c// /j7o# o#/. 4o4}6Í,. /Áf /.fJ/
24¡ F.l licmplo cs una versión de uno que Homsby [1980a, 75-7Í), n.1] cr)nsidcra cr)ii
# Á¢ /o n4/Ayü " Digo que su `s"iificado es espcculaT porq`ie Davidson se refierc, más que
prr)pósims diversf)s, }' cs mmbién trimado por Mnrire [1993a,101]. nada, a los cfcctos dc las accioms, micntras tiuc Moore se fiia en sus causas.

228 229
Tobi'as j. Schleider Acción humana

Bertrand ti-z`tó de matar a Kurt. Es así que su intento cle matar a del agen[e y /c/ cuando el agente hace im esfuerzo especjal antc una di-
Kui-t (que incluye los intentos de apretar d gatillo y de clisparar) ficultad que rec()noce como de entidad suficiente para poncr cn duda la
concreción de su acto [Heath 1971; W/'inch 1(J71; Huntcr 1987, 392ss.;
parecc finhientc cc)nsisür cn que #/¿/¿/# w /gdc), co# /4 ¿./;Z#Ü#o'# á#
apretcirelgatillo,diSarar€1aima.ymafíifaKiirF".TJeioc"2irydoe:i€cri Danto 1973,137ss.; Duft-1996, 280-283]. Asi`,

vamente logra disparar el arma y matar a Kur[ Bertrand también /4/ si cuando Bcrtrmd se disponc a disparar contra Kurt el gat]-
miieiiemdedocon/aiiitenaóndecpretarelgatillo,di¢arare/ar/iia]matcrfa ]]o de su ar" se atasca, dircmos quc /-#/G#/c7' apretar cl gati]lo;
Fú/¢. Por ende, igua]mente aquí habri'a ritentado (con éxit()) apre- si no se traba, simplemcntc afirmaremos quc /o ¢/.f/o'.
tar cl gatillo, disparar el arma y matar a Kurt. Si dudamos que im estudjante de lógica sea car)az de resolver
/,''','/ Finalmeme, Bcrtran[l podn'a haber intcntado matar a Kurt `í¿.# un problema sencill(j, dircmos que está /rfl/#///o de solucio-
`rz.¢w.m #7o# .r# /edo. Así, si tratara clc movcr su clcdo para apre- narlci; de un lógico comrtetente en la misma situación dirc-
tar cl gatillo y clisparar el arma, pero de pronto se encontrara mos cTMe lo e]lá re`ioluipiido.

paralízado. Si Bertrand intentó aprctar c:1 gati[1o tanto cuando Un agcnte ¿./?/c/7/# 1evantar una carga pesada, entender un ar-
el gatillo estaba atascado como cuando pudo cfectivamente
gumerito complejo o resistir una tentación.
apretarlo, parecc que el Bcrtrancl paral]zado y aquél quc logró
Cre() que la disc.usión entre cstas d()s facci()nes n() es más que mera-
rr+c>Nc,i siM dedo inletitaron amiboi moi,Nr e/ dedo. TJrLA vc;z rntis, Líi
mente terminológica. Se p(>dri'a argumentar a fav()r de un us() más ampli{)
difcrencia entre cllos no seri'a que uno intenta y el otro n(t, síno
de intent() (i.c., que habilitara a hablar de "intentos exitos{)s" en lugar dc
ciue cl intento dc uno faua y cl del otro cs cxjtoso. "acciones'), dcl mism(> modo quc cn su contra (i.e,, vedand(] 1a opci(')n

De acuerdc) con lo antcrior, el intento de Bertrancl de mover su dcdo anterior, )' pugnando por una acepci('>n amplja de "acci(')n", que permitie-
(quc es también el int€nto de matar a Kurt) n() consistiría en níngu- ra referirse a "accioncs fracasadas" en lugar de a "intcnt{)s"); dar raz(>ncs
na acción extcriorizada, sino en un evcnto intern(), (> "intento básicci" para fundamentar que es más (] mcn()s adecuad(j hablar de una (j dc la
(i.e., de mover cl cuerpo) P4cGinn 1982, 92]. En síntesis, desde esta otra manera24``. Pero no creo que discurrir al respcct() arroje resultados
perspectiva se postula que toda acci(')n involucra un intento; quc toda
acción que involucra un movimiento corporal también involucra un
!4`'Si` ha sostenidíi, por c)emplrt, que ní} sc trata só]o dc qui` nr) .`s común hablar dc
interito de mover cl cuerpc) y que ese intento es "básico" cn sentido
intc.ntí}s f`im cle ]os contc`to§ mdicados, sino quc ser{a #mp/-oP/4/o hacerlo Cr`n-
relativo con respccto a las acciones que tratamos de hacer valiéndonos \iene recorclar que um cosa sr)n ]as cr)ndicioncs clc vcrdad y Í)m ¡as condicioms
del movimiento de nuestr()s cuerpos [Duff 1996, 278-280; Heath 1971, del d¡scurso (.rpcM/7-ft"///m#f), segi.in las cualcs cs apropizidí` /€r//. qiie p [e.g., IThrnsb}'
193-196; Hornsby 1980a, 33-38; O'Shaughnessy 1973]. 1993b, 58-59] En un conr)cidri ejemplo di' Scarlc [19Ítíi, 45], cu¿`ndo el Presidcntc

Esto ha sido criticado a diversos iiivcles. Un cuestionamiento mu}t comíen7,ít su disc`irso, un asistcntc le susi]rra a sii íimigrH "EI Presidcn[e está sobrio".
Si el Prc`qidente cstá sobrio, Ia afimi¿icic')n es í¢/.dc7dc/¢. También pridria ser ¢m//¢d#,
c()mún es que tal form dc referirse a los intentos y a ]as accioncs se
si es ciiic. hay alí;mna razón para llainar la £`tención di`1 amigo rcspccto de esc heclio,
aparta de los usos ordlnarios de esas nociones. Se dice que, por lo ge-
pr)r cjcmplr), si cl Presidente es un borracho consui`t`idimrio. Si una r'i7nn di` cse t¡po
neral, distinguimos un intento de una acción eritosa como dos cosas m existicra, aunq`ie vcrdadera, la afirmación seri'a inapríipiada: el mtcrhcutí" scgu-
diferentes. Además, que cuando expresamos que iin agcnte trató de ramcnte supondri.a que/la ra7ón exis[c, \i csn pr)dría dcsconcertarlo. Con ri`sfiecto a
"intl`ntar.', se aleí{a que "Bertrmd intcntó disparar" es um afit`mación ms débil que
hacer algc), habitualmente es cn tres clases dc context{)s: Íc7/ cuando la
"Bcrcrand disitam''; la primera frasc af}arenta referirse a uria r)artc de lo que se c]uicrc
acción fálla; Í/7/ cuando vemos un obstácul() que hace incierto el éxito
significar con la seguncla. Y aunque las díis asercioncs no son inconsistentcs, poclri'a
ser inai"opiado dc¿/r "Bertrand intcntó disparar" si sabcmr)s quc disparo sin esfuer7o
24¡ Mr)ver su dedo es el último actri que complcta el in[i'n[o, quc` taml)ién está integta- o dificultad; esí> rtodría mover al o}Jente a suponer quc Bertrand bien podri`a habcr
fracasado. Scría com decir "podría estar llriviendíi" cuando estí`y vieíido que llucvc;
dn por tomar cl arma. apuntarla, etc.

230 231
Tobi`asj.Schleider
^NW
con rclcvancia tcórica. Me concent_raré eni_onces, como anticipé, en o Hornsby sost]ene quc podemos tratar de actuar sin qiic h.y. m. m
tipo de posición, que vincula con más t-uerza ]os intentos y las accioncs. ción en absolittc). Es decir, que al menos algunos intentos no llcg.n . 1.
En tal sentido, se afirma quc las accioncs `ío# (i.c., consisten en) in superficie del cuerpo. Pero agrega que si pudiera mostrarse que lo úld-
tentos de actuar. Entre quienes desarrollaron csta idea de manera m m() es verdadero respecto dc /odo.f los intentos, si las acciones pudicran
conspicua están, c()mo he señalado, ]cnnifcr Hornsby y también Bria /dMZ!/¢rfg con los intentos que las ac()mpañan, podría concluirse en que
O'Shaughnessy, al ciue Hornsby [1980a, 34] rccon()ce como su inspim- /4f c7Í#.o/jpJ /#/.`f#m gJÁéí7 J£/f//'o /e/ f#c/Po Hornsby 1980a, 33-34]. Su razona-

dor247. Con maüces, la mayori'a de los s()stenedores de esta clase de [esis mient:o es esquemaüzable del modo qu€ sigue Püo 1987, 30-31]:
entienden que los intentos s()n eventos internos, estad()s psic()lógicos o m Losintcntos qucno sonacciones sonevcntosinternos.
actos mentales. Hornsby es original en c()ncebirlos conio "acci()n€s fi-
fl2/ Los intentos #J;'no cambian scgún seano noacciones.
sjcas" [O'Shaughnessy 1973; 1980,11, 53-57; Heath 1971; Winch 1971:
P(,r endc,
Hornsby 1980a, 33-34; 1993b, 58-59; Hunter 1987, 392-393; Danto
1973,137; Duff 1996, 280_283]248. fj, [j{,s íntcntos que st]n accíones son eventos íntem{>s.

c()nstlt,.'ido Por"doscveT`tos¿@fa/Íy7c#/cn?#6fÁaJo`fyJ////#/f##fo.7':unintentoyimelcvación
la afirmaci(')n es vercladera (si cstá ll()viend(), p()dri.a estar ll(iviend()), per(} inapr(`piada
(elcvación,)di`lbra7o.Másalládclocxtrañnquesucnalapost`ihcióndcdMe`Tentosí//7#
}r susccptible dc causar confusit`in |Duff 1996, 281ss ., l-I(msb)i 1980¿i, 34-36|. lzí#mr \7 ##í4/w% í¢/í¿#/4/m se ha criticado a esca pí`síción qiie el significado de "intentar"
2`7 0tro filósofo que podría considcrarsc cni.olado cn csta clasc dc posiciones cs Carl nosc'prcservaalpasardelaley`/J%o-PJ4##4alaleyPJ/n7-//:ÍJ'm|Moyá1990,24-27|.1Jilcy
Ginet [19`Jl),10-11, c[c.], quicn sin haccr dc. csto c[ cL'ncr{i dc su tcoria dc la acción PJ#o~Pí7'qw." parece cr)nccbir a los mtcntos en el scntido dc actuar o comcn7ar a actuar
afirm quc /r4/w7-/c ¢c/#¢r es 4c:/w4r. Su jclca cs quc cmnclo m agente in[cm mover su intcnciomlmcnteSupóngasequeLudw]gsienteclr`lorensumano,ticnecalor}'i`smolcs-
cucrpo y no lo logra (e.g., por um faua cn su sjsti`ma iicr`.ioso periférico), no c>bstan- t'rioporunamoscaPÍ"esto,Ludwigpretcndcal]\iarsudriloircfrescíiTseylibrarscdela
te /?flrf algo. I.a situación sci.i.a difcrcnte a [a dc la mcra p[.c'tcnsión (1c actuar, quc no mrisca movicndo su mano, Mucve su mann, y al hí`cci-h t:stá tramndo dc alLviar su dr)lor,
implica haccr nada aún. Cuando jntenta, cl agcnte }Ta ha pasaclo dc [a phnificación a rcfrcscatse y librarse dc la mr}sca. lin cste caso, movi'r su marin es intcntar csas trcs cítsas.
la f/c¿//c/`o.#. Asi', si exis[e un proccso cci.cbi.al cspccírico Fara movcr voluntariamcntc cl Ysitienccxim,Ludwigaliviasudolorinti`nciona]mente,screfrcscaintcnciomlmenteyse
cuerpc), la ocurrencia dc i`se pi.occso c€i.cbral sci.i.a suficii'ntc pam la cxistcncia de um ]ibra dc la mosca intencionalmenLc r:1 ninvimiento dc la mzm sc clilbió a su intención dc
accjón /#w;/¢ cuyo contcnjdo sci.i'a cl in[cn[o dcl agcnte iic cau§ar cl mo`'imicnto dc haccr csas tres cosas. l`:sm m significa quc, ademíis de iiir)vcr su mano intcrciomlmente,
su cucrpo. Si el agi`ntc [uviera éxito, como cn cl caso normal, causai.ía el movjmicnto Ludwighayarcali7,adootrastrcsaccir)ncsindividualesllamadas"inccntíis"1+`.1sól(}mtcntó
corporal a través dc aquclla acci(')n mcntal. En cstc sentjclo, pa`.a Gnct, no cs cicrto lr)grar tres cosas (1ismtas con w# accií')n Ahora bien, si como ixistiua O'Shaughnc5sy

quc no ha}'a acción algum quc causc cl movimjcnto corporal. No mc ocuparé cspc- un [nten[o cs un e\rcrito particular, mencional, interno }r psicológico que rio cs idéntico
cíficamer`tc de es[a conccpción, aunquc a[gums dc las c(jnsideraci(incs que sigucn cn a una 'dcción mtencional cxteriori7ada, cntonces sólo puede ser un intento dc movcr cl
cl texto podn'an adscribírsclc. Otros sostemdorcs tlc iilcas semejan[es son David M. cucrpo. Y si mnver la mano fue mtcnciíinal, debio hber cxist]dn otro intenm (i e , otro
Armsti.ong [1973] y C(}lin MCGjnn [1982]. cvento particular) difcren[c del intcnto dc ali`iar cl (]olor, rcfrcscarse y csp¿intar la mosca,
24H l+a pÍ)sición dL. ( )'Shaughness}' Í1973| accrc:` dc esta c\icstií')n es parricular en varir)s esdccir,delintimtodcmoverlamanoPeroaquí"intcnto"si£mificaalgr`disiintodeloque
significa en "intcnto cle íilivi`u el drilor, refrescarsc` y cspa]itar um mosca". No se usa "in-
asr)cctrts. Parte de qiic ciiandri `in a[rcm mueve su cucrr>o con in[cnción, el hten[o clc
tentar" com "comen7ar a actuar", sinr> rcfiriendo a un evento quc causa el movimiento
mover e] cuci`pí) cs lo (iuc a€wi i-se mri`'imicntí). Sobrc esa base, encucnm i`n cl intcnto
dc la mm(}. Esto es, en cl sentido contcnido en h le}.P,u¢-/!'r%a. I+:n otras rtalabras, intcntar
el pucnte cntrc` l¿i mcnte y c] cuerpri, aqucllo qiic cumplc h fi]nción (Hc Dcscartes [e.g.,
actuat es cicrcitar la capacidad natui.al de mr)vcrse, iniciar cse movmíen[o Pcrn cr)menzar
1149, VT, XI, L`tc.] atribuyó a la glandula pinc.il. l.os intentos se vir`culari'an con el resto
a niovcrsc ~ Í/c/to A/o/jye#/o, al n(`tar que esc mr)mcnto cs cl dc la acción quc la intcnción
dc la mentc a través dc 5u rchcií}n c()n 1;is in[cnciones (de hacer algo detcrminado). Esta
relación cs cxprcs¿ida a tTavés dc una "ley psico-psíqiuca" dc esta fíirma: r7 c# ## #/o#/c///o pcrsiguc, impr)rta más'que esa capacidad natural: cso cs actiiar ifit€nciomlmentc cn im
scnudo rnucho más fiicrtc Micntras quc i-l primcT scnndo dc ``intentar' cstá contcnidn
un st/.iefo adu:ierie qi/e liem h.iri:hcru¿xÍ`ri de rmlizw h a[{iíinx eN ese i)i(i»ienlí), €¡iw)nceJ cJ lópj{dflimte
en la lc}r P"o-/Zfm di` ().Shaughness}', cl scbmndo cs d rtnstu]ado cn su le}' Pf/¿p-P.rí'¢#¿4z.
i/e¢.ímjo g;/f intentc /y#f#. X c# crc #¿i7#c#/a Del otrí) lado, los immtos sc concctarian c{m i.l
tintonces, hay aquí i`na fdacia dc cquívoco qui' impide alcm7,ar la cr>nclusión de que un
cuerpo mcdiantc una "1cy r)s]cn-fisica" crimo la sig`ucritc: €# 7Í# "G¢o c# c.r/#4lo w"/t2/ JÍ. Ó/
ac[odcrnovi:rclcuerpocsunc\Jcntocompleiointcgradopordosevcntns,unomcntal(c]
rmndo lo Perr¡iilc, qNe €/ ag/8flte ne[esímamenis h.rrík£mc es Hna condición Jwfici£nti fJ(Jni qwe m cwerfin
mtcr`tr)) y um f{sico (cl movimicnto cnrporal)
.rf #/#cw. F,n su cí)ncepción, entoncL's, uri acto de elcvar cl brazri cs im i`vcnto complcio
233
232
Tobi'asj.Schleíder Acción humana
A partir de esto, su cstrategia podría resumirsc c()mo: //J tómese um
parafraseando a Davidson [e.g.,1971a, 23; 1980, 59] como síntesis
acción descriptible de varias maneras; /#/ baio alguna descripci(')n en de esLa posición podi.ía decirsc que nunca hari'amos más quc ¿r4/z# de
que la acci(')n es intencional [e.g., Davidson 1971a], ella puede ser redes- mover nuestro cuerpo, y el rest() quedaría libi.ado a la naturaleza Puff
cripta como un inten[o de hacer a]go; /¿./.// bajo alguna descripción como 1996, 283-284P°.
acción y bai(} algum descripción como mtento, la acción es idénüca al
La posición recién expucsta r)rcscnta problemas de tipos diversos.
intento (e.g., bajar el mterruptor de la luz es intentar encender la luz); Í/.y/
En primer lugar, aunque en gcncral "mtcntar" se usa -aiin por los pro-
el intcnto es un evento intemo a partir del tratar de mover el cuerpo; de
esto se sigue que [oda acción idéntica a un intcnto es interna. pios sostenedores de la teoría cstudiada-tanto c(>n respccto a acciones
básicas (i.e.] descrir)tas cn términt>s dc movimientos corporales) como
Por este camino se llegari.a a que aun las descripciones dc accio-
a hs no básicas o complcjas, parccc qui` csto cs insostcnjble. Tómese
ncs en términos de movimientos corporales estari'an refiriéndose a los
um acción cc>mpleja como dar arranquc a iin aut()móvil. J/7/éí/?/# dar
et-ectos de um acción y no a la "acción misma". Cuando Bertrand dis-
arranque a un automóvil consistc en haccr cosas talL`s como tomar um
para contra Kurt, puede decirse quc el éxito o t-racaso de su c()nducta
llave, ponerla en la cerradura, girarla, ctc. Y si consiste en csas cosas,
dcpende no sólo de lo que hacc (apuntar y disparar un arma) sino de
no podn'a ser un evcnto que está más allá dc cllas, y que las cause. Asi',
las consecuencias de lo que hacc, que no están complctamente bajo
su control. Esto puede llcvar a la afirmación de que las c()nsecuencias parece que el "intentar" referido a movimicntos dcl cuL`rpo no signifi-
ca lo mismo que el "intentar" dirigido a accioncs comrtlcjas, y sólo el
reales no son, estrictamcnte, partc de las accic)nes. "Bcrtrand mató a
Kurt" sería una "descnpción cxtri'nseca" dc su acción "en términos de primer sentido es el quc se util]za en la ti'oi-i'a criucada. Esta no dcja dc
ser um restricción bastantc cxtraña, rtucsto ciue no sc aphca a otros es-
lo quc ella causa". Asi', diríamos que el Bertrand que disparó y dio en
tados intenciomles, como las pr()pias intencioncs (dc haccr algo deter-
cl blanco y el que falló realizaron la misma acción: las "acciones mis~
mimdo), los deseos o las crccncias. Ni tamri()c() a [()s intcnt()s en algún
mas", eventos que terminan cuando el agente "ha hecho su parte", no
senudo más tradjcional del término, }Ta quc adi`más di' tratar de mc)ver
diferiri'an de ningún modo relevante Hjewis 1989, 56]. La pregunta que
el cuerpo unc> puede intentar acciones complejas, como dar arranque a
surge es cuál seri'a una descripción "jntri'nseca" de la "acción misma".
un auto, abrir una ventam o cantar, "Intcntar", cntonces, sería en este
Si "Bertrand mató a Kurt" es una descripción extri'nseca, también lo
con[exto um nueva clase de cstado intcncional P4(]yá 1990, 24; Danto
es "Bertrand disparó cl arma", o "apretó el gati]lo". Ellas describen
1973,133,135].
a la acción "en términos de sus rcsultados", que no estari'an del todo
Esto tiene su contrapartida dcsde cl sitio dcl obscrvad(]r. Por lo ge-
bajo cctntrc>l del agcnte. "B€rtrand movió el dedo" también podría
neral, si le prcguntan a una pcrsona qué hacc otra y ell¿i contesta "canta"
considerarse una "dcscripción extri`nsec.a", desde que aun el resulta-
o "trota", esta rcspuesta sc ticnc rior sausfactoria. Exprcsar la palabra
do de esa acción depende de factores qiie el agente no controla por
completo (e.g., no sufrir de una parálisjs repcntina); él puede "haber que desigm a las accioncs suele ser suficiente en estos casos. En cam-
bici, "intenta" no sirve a esos efcctos. Como mínimo debe indicarse,
hecho su parte" al tratar dc mover el dedo, aunquc el dedo no se hu-
además, el obietivo del agente; por eiemplo, "intenta arrancar el auto"
biese movido. Con cst{), una descripción estrictamcnte intrínseca dc
o "intenta ponerse en forma para partJcipar en los Juegos Oh'mpicos".
su acción deberi'a ser "Bertrand ¿.#/c///o' mover el dedo". La diferencia
Con lo anterior se vincula algo ciue señala con tino Peter Winch [1971,
entre un movimiento involuntario del dedo y uno que es el resultado
220-221]: las calificaciones que pudieran hacerse de un intento (e.g., el
de una acción se locahzari'a en que el i'iltimo sería ¿#//jc74Ío Pw É'/ j.#/g#/o
del agente de mover su dedo: r# Árf/#4Í¢.o'# cc)Í7`i/`í/7.r7'fl c# cj.c ¿./7/g#/o£4`'. Asj,
£3° En rigor, Hornsby no suscribiria literalmen[e ]a últim afirmación, pues cxigc un

movimicnto dc`l c`icrpo para poder habhr de acción [c.g.,1980a, 42]. Con es[o, [odas
24° Sc verá en el capítulo sigiuente que una teoria comí7 csa podría dar apoyr> a um
las acciones seri.an intentos, pero no todos los in[entos accioncs, como mostrari`a cl
\'crsión sub)etivista cxtrema del dcrcchí) pcml. caso dcl suic[o qiic. parali7ado rcpcntinamcnte, intcnta mover su bra7o.

234 235
Tobi'as j. Schleider Acción humana

decir de una tentativa dc h()micidio que es "terrible" u "horrendo') movimiento corp()ral que el agenie [rata de hacer, ya que el movimiento
derivan de lo que sea sensato sostener respecto del acto consumado
podría no ocurrir cuando intenta realizarlo. De esta manera, los inten-
(e.g„ que el homicidio es "terrible" u "horrendo"). Es el carácter de t()s €starían vinculados causalmente con los movimientos corporales,
la acción ("exitosa") 1o que permite dar cuenta del carácter del inten-
ya que cuantlo todo saliera bicn, uri intento de levantar el brazo cau-
to251. Por otro lado, si nos dicen que alguien está haciendo íY (donde saría que el brazo se levaritara. Sjn embargo, los intent(js básicos están
",Y' es un términc> que designa a una acción), en los casos normales
también conectados cc)nceptual o lógicamente con los mc>vimientos
sólo tenemos que entender el significadc) de la palabra para saber qué del cuerpo, de una manera que impide entender ese vi'nculo como uno
está reahzando. Asi', si nos dicen que Ludwig .f&/;%?o/jc7 y conocemcjs el dc causación empírica. No existe un hecho tal que permita "descubrir"
senüdo de esa expresión, tal ve2 no podamos describir con detalle qué
que tratar de mover un miembro normalmentc lo mueve. No hay um
es lo que hizo, pero seguramente seremos capaces de dar al menos iina actividad que no sea una manera de mover los pr()pic>s miembros que
idea de lo que realizó o, 1uego de verlo actiiar, de determinar si es que
pueda considerarse "tratar" dc moverlos. Intentar es algoj)m'f#.co: lo que
estuvo salmodiando. Pero aun si consideráramos "intentar cierta cosa", distingue el tratar de mover mi brazo del niero dcseo de moverlo es
en lugar de sólo "intentar", como el supuesto nombre de uria acción, el
pc>r ende intrínseco a la misma idea de intentar m(]verlc>; entonces, no
problema subsistiria. Si alguien indicara que Kurt trata de hallar la falla podcmos d£ÍcÍ//7/7`r que l()s intentos ti'picamente causan los movimientos
de un motor no será posible saber si, por caso, está probando la carga
que tratamos de hacer. Si ]os ]nt-entos estuviesen relacionados causal-
de la bateria, limpiando el carburador o revisando las buji'as. Aunque mcnte con esos resultados que tratamos de producir, deberíamos ser
supiéramos que está haciendo alguna de esas u otras cosas determina- capaces de intentar hacer cosas que no sabemos (o no creemos) que
das, esto no sería sólo por nuestro conocimiento del l€nguaje, sino tam-
i)()demos hacer para descubrir si podemos hacerlas (o probar que no
bién p()r nuestras nociones acerca del funcionamiento de los motores
podemos), algo que s('jlo üene algún sentidc) con respecto a acciones /jo
Hunter 1987, 394]. ¢cÍ`Ü.ftzí (e.g., pued() dcscubrir que soy capaz de crradicar un virus de mi
Aun restringida a intentos básicos (i.e„ tle mc>ver el cuerpo), la teo- computadora intentando quitarlo y lográndolo) [Hunter 1987, 393-394;
ría tiene inconve"entes severos. Se sostiene que como partc consti- Heath 1971, 201 -203; Dut-f 1996, 272-277, 285-287; Moyá 1990, 24-26;
tuyente de una accjón fisica, un intento básico debería ser distinto del von Wright 1963, 68-9; Danto 1973,133-138].
Además, los intentos de mover el cuerpo son supuestamente básicos
251 |;'.stas afirmaciíincs, scgi'in vcít, valen cnn rcspi`cto a una calificación dcl intento con relación a todas las acciones. Pero respecto de ciertos movimientos
como intcnto 41c algo, cn lr) qLie hace a sus caracteri'sticas, por cli`-cirlri asi`, intri`nsccas. del propio cuerpo csta afirmación es t-alsa. Pc)r ejemplo, uno no pue-
No debcn cí)nducir a ]a idi`a cquiví"da dc qiie con cllas sc sÍ`sticni` la imposibilidad de traLar de hacer latir su corazón más rápido (i.e., aumentar su ritmc)
(o incr)rrccción) clc ruedicar, pí)r c:jcmplr), quc un int(`nto dc homicidio fuc [crriblc cardíaco) para descubrir si puede hacerlo, o probar que no puede. Uno
porquc involucró alevr)sía ri métr>dr>s crucntos, cn cl sentido dc quc fue ///cM /f777.4/c
podfl'a t.ratar de Proc/ww g#c su corazón latiera más rápidcx realizando
que h que hubicra sidí) de habcrlrx i'vitadí) (rt en cr]mparación con otrí" que no
tuvieran csas modalidades). Pí" otrr) lado, \X/inch [1971, 220-221, 224-227] cxtrae eiercicios intensos, etc. Pero no podría intcntarse hacer latir el corazón
a partir de lo cr)mentado -aunque deianclr) un resquicio dc duda- otra conclusií)n. más rápido de la rnanera directa en que uno trata de mover su brazo,
Sugiere quc parccc hat]cr una dificiiltad mayor con respccto a los in[en[os que a hs esto es, no haciendo otra cosa para eso. Eso sería como pretender mo-
acciones ci.itnsas para distinguir cntrc los juicios accrca dcl agcntc y los juicios sobrc
ver um mesa de ese modo directo252. Uno sabe qué es tratar de mover
su acto. Agrega que quien comete un homicidio se ttansíotma en hrimicida, pem
m csta claro "cn qiié sc convicrtc" quicn intcm matar a otro y nr] lo ]ogra. Mas cn
£S2 Nino [1{J87, 33] s()sticnc que si estas cosas fucscn posiblcs para lc)s seres humanos,
general, s(`stJmL-: "Al /)crw algí) ma]n um Jc co#///.cj7€ en algo malo (. . .) Si un hombrc
trata dc hacer algo inalr) y fracasa, entonccs m sc con\,.icrte en lo qiie su t:xito hubicra
probablcmcntL- todos los aspcctos ccntrales dc [a tcoría de la acción deberían rL-for-
hcchí) de él }', prw ende, las posibilidadcs de iuzgarlo mora]mcntc son difcrentcs [que mularsc. Uno dc lí)s poctis análisis filosóficos dc la /€/c&#6J?.f cs L.l desarrollado por
si hubicra conseguido su r]bjeüvo]" [op cit., 22Í`-227; mi trad.]. Dar`to [1973,138-14.?].

236 237
Acción humana
Tobi'asj.Schleider

su brazo] pero no üene idca de qué seri'a tratar de aumcntar el ritmo atiibirible a Ludwig que causó la actividad ccrebral. Esto, llcvado hasta el
de su corazón. Asimismo, es conscicnte de que no puede hacer latir su extremo, conduciria a la inapücabiliclad del propio razonamiento del que
corazón más rápido, pero este c{)n(>cimicnto no se basa en el descubri- H(}msby se vale, ya que se llegaria a un punt() cn el que los eventos en
miento de qi`e algo que puede hacer (tratar dc aumen[ar su riimo cardi`a- cuesdón no podrían definirse sobrc h base de ciertc)s efectos sobre algo,
co) es causalmente inefecüvo; su cÍ)nc>cimicmto ile que puede mover su tornándose imp()siblc su descripción con un uso intransiüvo Nino 1987,
brazo tampoco está basado sobre el dcscubrimiento de que tratar de mo- 32; M()yá 1990, 28-29; Ilunter 1987, 400]2ti.

verlo causa que se mueva. Est() parcce mostrar que los intentos básicos Resta hacer una consideración más general sobre la teoría que ve a las
son, en un sentido, parasitarios de las acciones. l'uedo tratar de m{)ver el acciones como intentos. Parece que ella, en úldma instancia, nos aliena
brazo porque normalmente pucdo moverlo sin más. No puedo tratar de respecto de nuestr()s cuerpos. Si podemos mover cl cuerpo sólo a través de
aumentar mi ritnio cardíac(> porque "aumentar mi ritmo cardíaco" no es intentar moverlo, el cuerpo se transfc)rma en una espccie de ob)eto extcmo
algo que soy capaz de hacer. Parece que las acciones tales com() mover un qiie tenemc)s que tratar de contr()lar. Nuestras accioncs corporales se con-
miembro son ejercicios dc la capacidad humana básica de m()ver el cuer- vierten, así, en acci()ncs no básicas, ya que sólo podrían hacerse mediante la
realización de otra cosa. Pero nuestro cuerpo no es un c)bjeto tal.
po. Y dada esa capacidad, podemos aprender cómo hacer acciones más
complejas, a través dcl movimiento de nuestro cuerp(); pero no a?w#Jp- Como contraargumento podri'a referirse que n(w> falta control sobre
#o.Í a mover nucstro cucrpo [Hiinter 1987, 393, 398; Duff 19`J0b, 95-96; nucstr(js cuerpos, pues todas las ac:ciones humanas dependen de facto-
1996, 287-288; Ninci 1987, 33; Mc>yá 1990, 26-27; Danto 1965, 56; 196Ít, res t-uera de dominio, y no tenem()s la certeza de que no vayan a fallar.
57; 1973,136; Davidson 1971a, 24; von Wright 1963, 69]. Um respuesta a ello es que equivoca las ideas de "control" y "certcza".
Del hecho de que podemos perdcr control sobre nuestro cueri)o, o la
La estratcgia de Homshy [1980a, 58-60] dc cntendcr a los intentos
capacidad para moverrios, se sigue que nunca tencmos o podemos estar
como sucesos cerebrales, fisicc>s y no meramcnte psicológicos o mentales,
seguros de ese control o esa capacidad. Otra c()ntcstación consiste en
no le r`crmtc eludir las cfl'ticas. Eua sosticnc que las acciones son eventos
sostener que el argumento no muestra que el "intento" sea un compo-
intcmos, y fisicos, que causan los mo\mcntos del cuerpc>. Añade que las
nentc distinguible de toda acción, sino que sólo refleia cierta actitud
acdones son intentos. Así, llega a la conclusión de que los intcnt(>s son
hacia el mundo, que da cuenta de nuestra vulnerabilidad a la suerte; por
idéndcos a los eventos fisicos que hacen que el cuerpo se mucva. Y afir-
eso, califica a todas las descripciones de acciones prcserites o futuras
m que no es necesario hallar ningúr) elemenco anterior a i`1los pam dar
con una expresión de duda (como quicn dice "si Dios quiere" cada vez
cuenta del fenómeno dc- la actuación. Esa secuencja hacia atrás se corta,
que concierta un encuentro ulteri()r). Interpretada de esta manera, la
para ella, en un punt(>: una vcz que se llega a las sccucncias neurológicas, a teoría parece querer significar que por más di±-ícil que se presente una
lo que sucede en cl cerebro, no hay nada alh' pr(>ducido por el agen[e. No
empresa antes de emprcnclerla, ¢/ wc#o`f/oaíc" #.Ár/#r.
podemos mcivcr nuestros cerebros ni sabcmos cómo generar eventos en Esto descansa en la suposición errada de que "intentar" está "cn
ellos. Así, no habfl'a nada, ni siquiera algo puramente mental, que dé inicio
nuestro poder" en un sentido metafisico radical al que otras cosas no
a la cadena fisica de suc.esos cuyo primcr clcmcnto es un intentc). I'ero no
accedcn; que es algo que puedc scr hecho con independencia de la
está claro por qué debe detenerse en los rir(>ccsos neurológicos esta cadena
"hacia adentro", Es que cualqiuera ciuc sea la dcscripción de lc> que se hace
" Ilh contra de es[a partc de la es[ra[egia dc Hornsby se ha dicho también [e g., Diiff
en el cerebr(>, siempre se podría aphcar i`l criterio de lc>s linguistas dd que 19%, 24Íi, 270-271, 278, 280 n. 71, ctc.] que una explicación dc las accioncs cn téfmi-
Homsby sc vale en su argumento ciflginal (i.e., que para todo verbo T/, "4 nos puramcntc ncurr`fisiológicos no rcsponde a la prcgunta,Woío/r# sobrc t]ué son las
LZT 4" es verdadero si 4 causó que L/] /?) y decir que, por ejempl{>, el que accíones. Pretender lc) contrario scri`a comc} definir qué es la pintura dando un dctallc
dc los matcriales y las pr(}piedades estructiira[es dc lc)s cuadros. Las ciencias naturalcs
Ludwig activc sus neiironas impuca que Ludwig causa que sus ncuronas se
puL.dcn dar cucnta dc los mccanismos fisiológicos involuctados en las acci(ines, pero
acüven. Por ende, habria quc cc)ncliúr en quc exlsüri'a algún evento previo
cso no parccc §cr todo ]í) qi`c ellas invol`icran.

238 239
Tobi'as j. Schleider Acclón hum.n.
exístencia de condiciones. Pero factores fucra de control (e.g., una in.
que iunto a Ludwig cstaba Gilbert, y Bertrand vino a ver qué había su-
terrupción, una parálisis repcn na, iin ataque cerebro\Tascular) puedeq
cedido. Cuando le preguntó a Gilbcrt si él era el respon`iable,
impedir que un agente "intcnte" algo. Así, si negáramos que nuestrai
acciones nos pcrtenecen por causa de la sucrte que las influye, deber /C2/ Gll)ert movió su cabcza dc lado a lado, hacienclo un gesto de
negación.
ríamos rechazar también la idca de que nuestfos intent()s son nuestrob
por las mismas razones. El análisis de la noción de control que se dcft La cuesüón a responder es si Gilbcrt hizo ;//74 acción, que está desig-
plegara en el Capítulo 11 recobra su vigencia aqui' [Nagel 1976; Zim. nada de dos modos djstintos, o más. Por e)emplo, mover su cabeza de
merman 1996, 42; Duff 1996, 290-292; Hcath 1971; Winch 1971]. lado a lado e mdicar una negación234.
F,n una primera aproximación, la respuesta parcce inclinarse hacia la
3.6. Acciones y descripcíones considcracjón de que en esos casos hay una única acción in\Tolucrada,
susccptible de diversas descripciones. No puede soslayarse que cuando
A lo largo dc los apaitados anteriores he hecho referencia tanto a las decimos que alguien hace varias cosas distintas a la vez, pcnsamos cn
acciorics como a sus descripciones. Fue mencionado que los actos son algo comparable con la exhibición de un malabarista quc, subido a su
intcncíonales "a tenor dc las descripciones", que son básicos "bajo um monocic]o, arroia al aire y atrapa con las manos varias pelotas y mantic-
cierta descripción", qiie la fase d€l aspec[o externo de un acto que §e nc una escoba en equilibrio sobre su cabeza H.owe 2000a, 210]. Y que
considere su resultado "depende de la descripción" que de él se realice, si nos imaginamos acciones sucesivas de un sujeto solemos idcntificar
etc. Interpretaciones diversas de esta clase de cxpresiones han dado un cofte tempc)ral c> espacial entre ellas, lo suficientemente significativo
lugar a discusiones tan extendidas que prácücamente conforman un como para seccionar el tramo de compc>rtamiento observado. Las ac-
apartado especial de la teori'a de la acción, c(inocido ccim() ¿'/jóro¢/% d6 tuaciones de I,udwig y Gilbert en los ejemplc>s anteriores no son perci-
la. indluiduahzpc7óii de laf accionei. A:hc)rdíxié ah:()rí^ l:os *spcct;s cc:rrtríúf:s bidas dc ninguna de esas maneras, como sucedería si, por ejemplo, Lu-
de este tópico en un intento de eludir confusíones evitablcs y dar mejor dwig hubiese abicrto la cc)mpuerta presiomndo un botón y descargado
forma a los conceptos desarrollados hasta aqui'. A esos cfectos, comen- los desechos bajando una palanca, }.a sea sucesiva o simultáneamente
zaré con el análisis de la situación siguiente. (e.g., una cosa con cada mano)25¡. Además, si cada vez que hacemos
algo toda posjble descripción de nuestra conducta se considerara una
ÍC// Un sábado, Ludwig mueve su dedo índice, baja un interrup-
tor, envía un impulso eléctrico hasta la cí)mpuerta clel des- acción distinta, seri'a dificil imaginar cuántos actos haríamos cada vez
agüe, abre la compuerta, vierte desechos tóxicos al río, conta- que realizamos la activ]dad más simple. Por caso, en /C7J podría afir-
mina el río, mata a los peces de la especie endémíca pacú quc rnarse quc Ludwig mueve su dedo i'ndice, baja el interruptor, envía un
integraban el último cardumen existente, cxtingue la esp€cie impuls() eléctrico hasta la compuerta, abre la compuerta, vierte dese-
de los pacúes y comete un delito ambiental. chos tóxicos, contamina el río, mata a los últimos pacúes, extingue su

La pregunta relevante es si estas nueve descripcjones de lo que hizo


2S4 Podri'a cntendcrsc quL` ha}T muchas más quc csas dos accjoncs. Por eiemplo, mover
Ludwig se rcfieren o no a acciones distintas. Es decir, si reaLizó % ac-
su cabcza, movcr su cabcza dc lado a lado, hacer un ges[o dc negación, rcspondcr
ción que puede ser referida como un movjmiento de su dedo, la bajada
una pregunta. ctc.
de un interruptor, el envío de un impiúso eléctrico, la apertura de iina " Esto no prctende cnunciar un cnti`rirt p¿`i-íi (]ctcrminar cuándo L`stamos en pre-
comi)uerta, el vertimicnto de desechos tóxicos al ri.o, la contaminación
sencia de um acción y cuándo +c varias Sólo busca mostrar iina idca intuitiva, quc
del río, etc., o si cada um de esas descripciones (o cualquier otra des- bien puedc scr refutada (c.g., cl ''quc L`idwig hay-a prcsiomdo i]n bíití')n para abrir la
cripción verdadera de lo acontecido) está en realidad denotando a una cí)mpucrta }r lucgo bajadí) um palanca parí` descargar lns dcscchos podría conside-
acción diferente. Con un ejemplo en apariencia más sencillo; sup('}ngase rarse ##c7 acción de /o#/#/+//'#4J). Dc hccho, un cri[crio como cse ha dcmostradí} ser
insa[isfactíirio cn términos gL`ncrales [e.g., Anscí]mbc 1979, 229-230].

240 241
Tobías j. Schleider Acción hum.m

especie, comete un delito ambiental, etc. Aunque tal vez no sea con- estirarse", aba].cando sus difcrcntes consecucncias causales Feinbcrg
trario al sentido común pensar en toclos estos como distintos Á¢or de 19fi5,106]. Fcinbei.g entiend€ quc csc efecto operz\ sc>bre las acciones,
actos, sí lo es considerarlos actos particulares diferentes que Ludwig a partir de lo cua] mover un ded(), ba]ar un interruptor y contaminar
realiza en las circunstancias relatadas. iin ri`o seri'an eventos distintos -c()n efectos distintos, que ocurren en
Sobre la base de intuiciones como estas, la posición "unificadora", lla- tiempos distintos-, pero vinculados. F,sa conexión no podría sino ser
mada asi' por Castañeda [1979] porque en casos como ÍC7/ y ÍC_?/ sostic-` causal. AsÍ, c()n Fejnberg deberia aceptarse que -simplificando ÍC7+ la
ne que sólo hay /y#¢ acción, ha experimentadc] un desarrol]o teórico im- acción de Ludwig de mover su dcdo causó su acción de bajar el inte-
pc)rtantc25``. Su formulación expresa original sc debe a Anscombe [195T, rruptor; ésta, a su vez, causó su acción de enviar un impulso eléctrico; y
quien la introdujo mediantc algunos e)emplos, entre los cuales conocc esa acción causó su acción adicional de abrir la compuerta; que a su tur-
mayor t-ama el de[ operario que bombea agua envenenada a un edficio, no causó su acción de v€rter dcsechcis tóxicos; lo cual causó su acción
que ya mencioné. Perci ella en m principio no desarrolló t-mdamentos de contamjnar el ri'o; y esto ±-ue lo que causó que cl río se contaminara.
Para esta poscura, tarea a la que vino a abocarse Donald Davidson2;7. Davidson se opone a lo anterior. Su meta [1971a, n.1í]] es rechazar
Uno dc los argiimentos iniciales de Davidson [1963; esp. 1971a] cualquier tesis que imi)lique que si un agentc hace ,Y por medio de
c{)nsiste en una reinterpretación del "et-ecto acoi.deón" de las accio- hacer 1', entonces sii hacer ,`' y su hacer 1' d€ben ser accic>nes distintas.
nes. De acuerclo con esta idea, como indiqué antes, "im acto, como Por qemplo, si un ageritc ¿z.crr# /c7/#fr/# mediante c/#?oÍJ¿#//ét///o ¢ `w %c7#c),
el instrumcnto musical plegadizo, puede apretai.se y reducirse al mi'ni- para Davidson no habría aquí más que dc>s dcscripciones de uria única
mo", comprendiendo sólo los movimientos del cuerpo, "o bien puede acción. La ()bservación se tlirige a notar que el "efecto acordeón" no
opera sobre los act()s, sinc) sobre sus flícrmÁ#.owG`i2S8. Son éstas las ciue se
"encogen" y "exr)anden", al referirse a la misma acción.
2S^ Castañcda to" la tcrm]nologi`a dc lrving Thalbcrf;r [1971], Es curioso quc von

V{/right [c.g.,1989, 811)] dcnomine a la explicación de Davidson como "A/ÁÍ//;}/c-Dcí- El ejemplo /C2J es levemente dit-erentc, pero para él valcn conside-
#./¢/z.o# r4w/ji o/ A¿/*'o#"; sus "multipL¡cadorcs" ®ei.o de descripcioncs de acciones) racic>nes simnares. Alh' está involucrada lo c]ue se ha dado cn ]lamar una
son los "unificadorcs" (de acciones clcscriptas) dc Castañeda. Alvin Goldman bau-
acción ¿//.r/7./#í?.o/7#/, esto es, una acción individua]izada por a]gunas de sus
t]zó a csa riosic;Ón como "tcsis dc la identiilad"` denominación quc fui` usada hasta
consecuencias normativas (en scntido ampüo). F.n el caso, cl acto de Gil-
aqui cn otro sentido: para haccr i.i`t`crcncia a la postura qui- sostii`ni` quc las accjones
básicas son movimjcntí)s c(>i.pora\cs voluntari(>s. Sin pc'riuicio dc las relacioncs quc
bert es un gcsto de negación si sc considera el movimiento de su cabeza

pucdi`n trazarse cntrc las dns postulacioms, debc not<`L.se que las rxilabras con las que
de lado a lado desde la pcrspectiva de una regla de intcrprctación preexis-
ahora se nombra a un critcrio dc individual]zación clc accioncs, an[es daban ciierita de tente, similar a la ciue prov(>ca que sacar un brazo c`itirado por la ventani-
m aspec[o dcl conccptí) dc acción. Vci. tambiéii a[ rcspecto Pfc]t.cr [1989].
na del auto, por satisfacer cicrta cc]nvención, s€a descriptc> como "hacer
2S7 Ludwig Wittgcnstcin abrií) cn 1932 um serie de confcrencias diciendíi: "lJy/Pd/ #'c
um señal" y no como mover un miembro Red()ndo 1996, 43].
Sa`y ii'il/ ÍJ€ ea`f.y, bi(t to kmi]i wW nic f qy il ii'¿l/ bc Üer`y di`ff icwlf. Twr[[g!c:risLc:m \97C) `77|. T:.sri
Para Davidson [1971a], dos acciones son idénticas si y sólo si tienen
frasc condensa su csti[o filr`sÍ}ficíi, qi]c. sin duda inf]uyí` de mancr:i dc-cisiva cn la obra
dc Anscí}mbi>, a tal punto quc ella tampoco si` ocupa dt iustificar (cn un sent]do
exactamente las mismas causas y los mismos efcctos. Asi' como los obje-
tradicioml) sus afirmacií)ncs, ni dc eniinciar cxplícitamcnti' e] r)bjetivo de su [rabajo, tos tienen una única p()sición en la estructura espacial de los obietos, las
ni de proponcr cmclusi()nc's é;rencralcs. Ansc(imbe ///#c.íA.¢. La tarea di. c`-plicar -}r acciones tendrían um ubicación exclusiva en la cstructiira de las relacio-
pulir-esta tcori'a scminal fui` tomada a su cargr>, crimo se di)r), por Davidsrin. ^hr>ra nes causales entre acciones. Más allá de los problcmas que tal definición
bien, cr)mo sL` dctallará cnseguida, tampí)co pucdc asegurarsc (iuc Ariscombi` y Da-
le ha aparejado [e.g., Anscombe 1979], es indudablcmente cierto que,
vidsori cstén dcl tr>do unidos, sril]re [í)do en lo qm hace a su critcrio dL-identificación
dc accií)ne§ [e.g., Anscombc 1 {J7tJ, 252]. Dc cualquicr mancra, salvo quc se indique lo
cornc) el proi)io Davidson [1969] recordó -sin duda teniendo en cuenta
con[rario en algum cucstión puntual, la posicií)n aquí se atribuirá, cí)mo cs tradicio-
ml, a ambos. Además de Anscombe y Davidsrin [e.g.,1963; 19ít7b], abonarrin esta JS" r;n rigor, el i-fccto acordcón sLl i"oduce sr)brc cierta clasL-dL-descr]pcirincs. las que

[esis cn sus albores Eric D'Arcy [1%3] y David S. Shwaydcr [19í}5]. se [}í`san cn los cfectos causalcs dc los movimicntos corpora]cs.

242 243
Tobi'asj.Schleider Acción humana

a Quine [e.g„ 1950, párr. 42] y Frcge [1892|-, la pregunta s()bre cuándo cuado para él decir que fue realizada ##c7 cosa, subsumible baio dos
Lina acción cs idéntica a otra no admite más respuesta que decir que si son descripciones dit-erentes. No crco quc cste apartamiento relativo de
4Íoí, las acciones no son idénticas; nada es idéntico más que a sí mismo. Es ]a posjción unificadora sca un¿` derivaci(')n necesaria de la teori'a de la
accjón de von Wright. P(>dri'a s()stenerse su estructura de las acciones
por eso quc para elud]r el camino hacia el sinsentido sc recurre a cambiar
las preguntas sobre ident]dades por preguntas acerca de o7.¢c7o%f`r d¿ ¿cJc#J+ y no obstante persjstir en la idea dc quc las descripciones verdaderas
cbdc`í. En lugar de indagar cuándo son iguales ,\' e y, sc driige la atención de un tramo de comportamiento, en situacíones semejantes a /C7/ y
a averiguar la verdad de las oraciones de la forma "X = Y" cuando ,Y e 1' al e)c.mplo quc él mismo ofrcce, no se refieren más que a una única
se susútuyen por términos singiúares referidos a acciones. accjón. Sc)bre toclo cuando de su te(>ri.a se deriva que lo que interesa
Como un c()rolario de sus ideas, Davidson sc>5ticne que solemos para jndividualizar a las accioncs es la intención, y el cambio en el
extender el casügo por una acción al castigo por s,us consecuencias, mundo (resultado) que está representado en esa intención [Gonzále2
"perci esto no lo hacemos achacándole al agente um nueva acción, sino Lagier 2000, 50-52]. Supóngase que en ÍC7/ Ludwig procuraba tirar
señalando que su acción orjgmal tuvo esos resultados" |1971a]. AsÍ, en los desechos de la fábrica al rí() pero no matar a los i)acúes (e.g., por-

palabras de Frederick Stoutland [1989, 310], para las teorías causales de que desconocía el cfccto tóxico de los desperdicios, o la presencia de
la acción (como la dc Davidson) "las explicaci()nes de acciones son, en los peces en el lugar). En ese caso, si tal resul[ado aconteciera, Ludwig
habría realizado la acción descripta como "arroiar los desechos". Pero
general, sólo cxplicaciones más detalladas de movimicntos corporales".
Davidson parecc dcrivar de lo anterior que no hay más acciones que -muertos lc)s pacúcs-la desci-ipción "matar a los pacúes", aLinque no

las básicas, quc él entiende constituidas por movimientos corporales. sería verdadera dc su acci('>ri, tampoco designari'a una acción distinta
Es decir, que todas las acciones que hay son las que importan mover el sino, a lo sumo, una dc las consecucncias de su conducta.
cuerpo. Pero no es necesario comprometerse con esta idea de David- I.o anterior podría tomarse como evidencia de una cont-usión o un
son para sostener una perspectiva unjficadora respecto de la individua- malentendido respecto de las tcsis unificadoras. Pero más allá de este
lización de acciones. No cs lo mismo decir que cuando alguien actúa, caso puntual, lo cjerto cs que en ocasi()nes es seguro que sus postula-
las cosas que aconteccn dcspués del movimiento del su cuerpo son ciones se han malintcrpretado. Es fundamcntal entonces aclarar sus al-
efectos de ese movimiento, que afirmar que lo único quc el agente hace cances. Anscombc [197tJ, pars. 3-5] explica que preguntar ¿/vá/É}j. /4 ##.o'#
es mover el cuerpo [e.g., von W'right 1989, 810] . d€Scrtpla, o qwí e`f e`f a acaón descri|]la de tantas maiiera§, no tierR ser+rido. TIA

En sus trabajos centrales [esp.1971], von Wright suscribió una po- única respuesta quc pucde darse es el ofrecer una d€ esas descripciones.
sición unificadora. En un caso como ÍC7/ hubicra individualizado va- Creer otra cosa traslucc un cntendimiento equivocado de la estructura
rias descripciones de una misma acción. Pcro p()stcriormente [1989, sintáctica de las oraciones de la forma "X bajo la descripción D es P".
809-810] cambió de opinión: propuso que cada vez quc /yÁ7# c7/go un Ante ese tipo dc frascs, suele surgir la pregunta sobre cuál es el su)eto
agente podría realizar y¢#.af acczo#f.f. Así, si un suieto movicra su mario, gramatical de la oraci('jn, queriendo averiguar qué clase de entidad u
abriera así una ventana y ventilara la habitación, habría aqui' tres ac- objeto es un "X ba]o 1a dcscripción D". Pero el su)eto gramatical es,
ciones. Su idea es quc se trata de tres acciones diferentes porqiie el simplemente, "+t", y cl predicadc) "P bajo la descripcíón D". No hay
agente podría realizar la primera pero no concretar las siguientes, por objetos tales como X ba)o la dcscripción D, aunque X pueda, baio la
ejemplo, porque la ventana e5taba trabada d€sdc afucra. Sólo en casos descripción D, ser intencional ®ásica, obligatoria, etc.) y bajo la des-
comc) ÍC2/ o el de scñalar moviendo el brazo la opción unificadc>ra cripción D' no. Nc> se afirma quc Ár w +Y bajo una descripción, y deja
scría para von Wright lz` correcta, ya que la ocurrencia de la señal (o de serlo bajo otra, sino que ba]o esa dcscripción, ,Tir tiene una propie-
del gesto de negación) "es una consecuencia «lógica» y no «causal» del dad que bajo otra descripción no presenta. La frase deberia entenderse
agitar el brazo" (o mo\Ü la cabeza). En tales situaciones sí seria ade- como "ji', baio la descripción D, /zp#e /4Prop#c/¢/ P". AsÍ, la oraciófl

244 245
Acción humana
Tobi'asj.Schleider
"Baj(> 1a descripción «abrir la compucrta» 1a acci(')n de
pr()posiciones, sin lcnguaje no i)odría haber intención. Y esto suena c(}n-
Ludwig es intencional, pero nc) es in[encic)nal bajo la des- traintuitivc) pcm vanas razones. Um de ellas es que puede decirse que los
cripción «matar a los pacúes»", animales tienen intenciones, i)ero en modo alguno que nenen un lenguaje
(al menos, en el sentido en quc los humanos lo tcnemos); por ende, per-
tiene por sujct(t gramatical "la accit'tn de Ludwig", y por predicados
"cs intencional bajo ]a descripción «abrir la compucrta»" y "no es in- dería sensatez alcgar qiie sus actos `Ío# intenci()mles ba)o ima descripción
y-no bajo otra [Bemet 1965, 86-88; Searle 1983, tJ2; Goldman 1970, 7-8;
tencJonal bajo la descripción «matar a los pacúes»"; predica algo sobre
Dut-t-1993, 82; Gon2ález Lagier 2000, 44-45].
la acción de Luclwig, no sobre presuntas entidades como "la acción de
Como respuesta, Anscombe [1979, 221-223] propone imagi"r una
Ludwig bajo la dcscripción «abrir líi comi)uerta»" y "1a acción dc Lud-
situación similar a la siguiente:
wig bajo la descripción «matar a los r)acúes>)".
Por otra parte, a veces se hace um aplicación extraña de la cons- (C3/ En un jardi'n, sobre una rama, hay un recipiente con scmillas.
La rama ha sido cubicrta cíin pegamento p(>r un cazador. Un
truc:ción "bajc) una dcscripción" o sus variantes. Por cjcmplo, se hace
rct-erencia a un acto "rftz/¿zr7/o ba)o um descripción", "o¿/¥r#./o a tenor páiar() pasa volando, vc las scmillas y ``c posa en la rama. No

dc la descripción. . . ", etc. Pero no es cn absoluto evidentc qué significa puedc dcspegarsc, y cs atrapadí).
cTnc 7ilgo `+i4ceilió lJayo i4ria descripiói2 y no liq]o ofi-a. ALo siumo puf =dc de.¿Lrse No suem para nada extraño alirmar que cl pá]aro g%w'4 posarsc
que esa es um formz` redundante dc h:iblar: lo que ()cumó, ocurrió sobre la rama, pero Jm g#€/7'fl posarse en iina rania con pcgament(). Tam-
baio cualquiera de las dcscripciones verdzideríis dl`l succso rcferido por i){)co que el pájaro P"f4/z¢ que posarse sobre la rama era un medio
ellas. Sm embargo, n() cuesta mucho advcrtir quc um descripción piie- efectivo para alcanzar las semillas (al menos en el mismo sentido que
dc scr verdadera respccto del suceso }., no (jbstante, quc ese suceso no decimos que cuando un pájaro choca contra una ventam él Píw44¢
sca conocido, deseado, cxplicado, etc,, cuando se lo describe de ese que podía pasar por dc)nde en rcalidacl está el vidri{)). Referirse así a
modo. Las descripciones "Ludwig mat('> a un cardumcn dc r)acúes" y sus metas o intenciones es una manera de hablar, y no
"Ludwjg cometió un delito ambiental" s(>n ambas verdader2`s rcsr)ecto acc10n
páiaro piense acerca de las posibles descripciones de su
de la acción dc Ludw]g enunciada en i`l c¿iso /C//. No obstantc, alguien de modo que su cc)mportamiento satisfaga la descripción
puede saber de qué sc está hablando cuando escucha la primcra frase, y se considera intencional. Quíen postula que la acción del pájaro fue
no cumdo escucha la segunda. Del mismo mcjdo, nadie diría: "1a acción intencional (o voluntaria) ba]o una descripción y no bajo otra sólc) está
de Ludwig no es intencional bajo la dcscripción «extinguir una especie diciendo de un modo elíptico que el páiar() quiso posarsc en la rama,
endémica dc pc`ces»", si esa descripción no fuese verdadcra respecto de pero no cn la rama con pcgamento. Posarse en la rama fue pc)sarse
la acción de Ludwig enunciada en ÍC//. en la rania con pegamento, no se trata de dos eventos diferentes; 1as
Se ha acusad() a /hscombe v Davidson de introducir de mancra for- descripciones definidas "la acción de posarse en esa rama" y "la acción
zada en el discurs() de las accion-es a las descripciones, como un clcmento de posarsc cn la rama con pegamento" son satisfcchas por el mismo
extraño. Así, sc s(>stieni- que estaría dc acuerdo con los hábitos lmgü'sti- suceso, que fue algo que el pá)aro hizo. I'ero bajo la primera descrip-
cos vigentes en c(>ntcxtos de responsabilidad decir ciue "Ludwig ¢s res- ción eso fue mtencional, y bajo la segunda no. Que el páiaro no sea un
ponsable por habcr rcali7,ado /¢ c7m.o'# di- matar al último cardumcn de pa~ usuario dcl lenguaie no tiene nada que ver con esto. Una observación
cúes", y no qui` "I,udwig es responsable por haber realizado um acción de von \j:iJright [1989, 807-809], aunque proveniente de un contcxto
Á/fJmp#./?/f co#o «matar al último cardumcn de pacúes»". Esc cambio de diferente, puede scrvir para ilustrar esta idea. Cuando describimos el
rivel de discurso transl-ormaria a la diferencia entre accioncs intenciona- comportamiento dc un bebé, decimos que "gatea", "busca un objeto",
les v no intcncionziles €n una clistinción entre dos tipos de descripciones, "grita", etc. Y cs natural asociar esas actividades con "deseos", "inten-

y ná entre los actos descriptos. Se concluye en c|ue, dc acuerdo con esas ciones", etc., aun mucho antes dc que el bebé niismo, que carece de un

24í) 247
Tobi'asj.Schleider Acción humana
lenguajc, pueda conceptualizarlas dc esa manet.a. En otras palabras, /#í
de #f4zf)#€.f259. Goldman cntenclería que cn las circunstancias de /C7/,
czfz7.o#cr ocurrcn o no ocurren, y es la verdad de /w ¢¢7.Aw¢.o#¢J czcwcz c/c
las frases "Ludwig ba)ó cl interruptor", "Ludwig abrió la compuerta"
é'//czJ lo que dependc, entre otras cosas, del m()do cn que las acciones se
y "Ludwig mató a los pacúcs" no podrían estar describiendo un único
clescriben. Asi', lo "dcpendiente del lenguaje" n() es la intcnción sino las
acto, p()rque cada una de ellab se es[aria refiriendo a un evento qu.e tiene
condiciones de vcrdad de las afirmaciones relaüvas a intencjones.
efectos diferentes de los demás. Así, mientras podría decirse que bajar
Anscombe insi``te cn que no se necesitan complicaciones de ningu-
el interruptor caus(') que la c(>mpuerta se abriera, esto rio podría con-
na índole, y ni siquiera iina teoría filosófica determinada, para entender
sidcrarse efecto de la matanza de los peces, En rigor, G()ldman [1970,
que "poner un libro sc]brc la mesa" y "poner un libro s()brc un charco esp.12-15] hablaría aqui' de dit-erentes 4c/o.f-f4w (i.e., particulares). Para
de tinta" son dos descripci()ncs que pueden ret-erirse a un único suceso.
él, un act()-tipo (i.e., genérico) es un "acto-pr()piedad"2", como cortar
Ese es un cJa/o de la realidad. Lo quc cstá en disputa es, para ella, si debe
el pasto, trotar, escribir una carta o dar um cont-erencia. Un acto-caso
Á¢4/4/Jc de muchas acciones en las circumtancias corno esa, en las que,
es la eiemplific.ación de um propiedad de esa clase por un agente en un
con Davidsc)n, diría ciue hay una sola. Rcspecto del ejemplo Ícj/, la
tiempo detcrminad()2``t. Luego, dc]s actos-caso s(jn idénticos si y s(')lo si
pregunta sobrc cuántas acciones de pc)sarsc en la rama realizó €1 pájar()
no puede sin() scr "#//Ár", salvo que se entienda qucjDc7`Í#`Í¿ f'/? /# rt7#¢ yf>o-
2S`' Goldman contrasta su tc(iri.a, dc "molido finí)" ("¢`#cá""#.), c(]n ]a de Ansct)ml)e
j\wr.íg f# /¢ rzz#¢ fo#Pcg##cJ;/o son distintas "pcisadas", o que son la misma
"posada", per(} distintas acciones. Es como preguntar cuántas batallas y David.m quc c{)[i`ider.,` de "ni(}lid() .[rues()" ("Íocm`Íe Áq`aMc¿'). C]['^ corn() un pro+
ycct(`similaralsuytielemprendidoporj.1,.Aust]n|1gó3|,quimenumptwci(')nclad'a
tuvieron lugar en Waterloo en 1815, y dudar acerca de la respuesta. de discurso di`tmguc un acto /o#6'//ío, uno /¿Í/#o, iino rf'//ro, un(` /of//#o#4no, uno //ocrí¢o
Remarca que tod() lo que el]a y Davidson quieren decir con que en #4/.m y un() /en/w%omw+o. Lo` unificad()rcs, `egún Goldm`an, alli' verían una única ac-
ción. L'a in[erpretacw')n ciue hai.e Goldman de cstas icleas cle Austin es cuando mcn(is
ciertas situaci()nes no hay sjno diversas descripciones de una acción es,
curit)sa, y.a que tradici()mlrnentc se entJciiclc quc cllas sc reficren a ///ergA/ef 4PfM Ío
por ejemplo, indicar quc um vez ciue el ejecut()r de Car]os I le cortó la Jeíf#Ácw#cíJ de w /wj!`m act(). Ver al respcct(), p()r t(`d()s, \Vhite |1968a, 9}.
cabeza, no tiene que realizar nada más, como "matarlo" o "ejecutarlo", 2" Ta[ vc7 en castcllano sca mc)or traducir "c%/-Propw.4" como "propicclad-acto", para

i)ara que su cc>mportamiento sca un acto cle matar o um e)ecución. Del darcucntadcquesctratadcunapr()rncdaddccjt:rtactasc.Meatcnclré,sincmbargci,ah
mismo modo, sostener ciue las descripciones "movcr el dedo", "baiar ilcnominación tradicioníil. Es ncci:saria í`qui' otra aclaracJón icli(jmáüco-tcrminológ]ca.
el interruptor", "matar a los pacúcs", etc., se refieren al mism() acto de h)s actos-cas(i gcneralmcncc sc dcsigmn poi. mcdio dc um nomimúzación (o sustan-
t]`'ación) dc un enunciado dc acción. En inglés no hay mayorcs probl:mas para reahzar
Ludwig no puede enienderse c()n un alcance general. Esto es así con
esc r"occdimmnt(], pcro cn castellano pucclc volvcisc un {anto ccintuso }' engorroso.
respecto al caso /C7J, es decir, en una situación en la que es natural que
Por ciemp`o, clecm "El movimiento dc la cabcza de Gilbcrt" ila lugar a la ambigúi'dacl
se diga quc Ludwig hizo todas esas cosas mediante una sola acci(')n. c(tmcntada antes i`ntic cl quc Gilberi haya movido su cabc2a o quc su cabcza sc haya
Temendo en cuenta estas precisiones, muchas pretendidas obieciones mov]cl() por causí`s ajcms a él Por eso, usaré "El movimiento dc su cabczaporjD#hg /c
a la teon`a umficadora miieren antes de nacer. No obstante, será úfl hacer Gilbert". Así, un acto+cam scri'a "I,a api.rtura d¢ lfl compuci.ta por partc clc l,udwig cl
sábado", quc indicn quc I,iidwihr c)emplific(') d sábado \a propiedacl #/w /4 fo"/#fí-/M
algunas considcraciones adicionales con re`ipccto a algimas de ellas.
Adcmás, en ocasioiies, no sc puecle nomnalizar sin m`Íentai un sustantivo. h) quc cn
inglés se rcs(ilvcría con uii simplc "J3fwí.cA/J í€yvjcg {Í/)f'//oM", cn casteuano ieprcscm un
3.7. Una acción, infinitas acciones problcma.Aqui'loprescntaréc(>mo"I.aaccióndeBeitmmldcdccir«t`ola}t"o,mássm
p\cmcnte."Eldecm«ho`a»porpar[cdeBertrand"`enlugaideunindigcriblc"/c¿ÍÁq
El opositor más ferviente a las ideas unificadoras ha sido Alvin dc Bertrand. . ". Muchas veccs, por una cuc`tión cle cconcHiii'a, sc omiurá la indicación
[emporal (e g., se dirá "E` mr)vimicnto dc su cabeza poi. paitc de Gilbcit'`) y, cuando
Goldman [1970, caps. 1 -2; 1971]. La posición que defiende sc ha deno~
cl contexto 1() permita, hasta h rclativa al agcntc Eso n() dcbc cngañai. respccto dc lo
minado "multiplicadora" [Castañcda 1979], pues en casos como ÍC7/
fundaincntalcs que resul[an csos datos cn la conccpción estuchada.
y /C.?/ no ve #% acción y varias descripciones sino una multiplicidad 2í'' F`,s mw cu.§[ir)mblc su forma de distinguir los actos-ptopicdad de otras propic-

dades, así cíimo m prí)riucstn de cstablcccr un cí`[í'`logo dc actos-caso básicíis para, a

248
Tobi'as j. Schleider Acc'ión humana

involucran el mísmo agcnte, la misma propjedad y el niismo tiempa compuerta) que no podría derivarse del mat¿`r a los pacúes: al menos
Pero más allá dc su criterio de identidad entre act()s, con ejemplos co esa pr()piedad los difcrcnciari.a.
el recreado2" Goldman intenta mostrar que muchos pares dc actos q Se ha dit-undido otro ataque contra los unificadores que se ap()ya en
se pretenden iguales "no satJst-accn el i"incipio de indisccrnibilidad la transgresión de la Lcy dc I,eibniz, pcro respecto de una clase cspecia`
los idéntic()s" -a veces 11amado 1+6';}' c/f L#.ó#¿¡+, que predica que si de propiedades: 1as vinculadas con el momento de realización de l{)s ac-
cosas s()n idénticas toda propicclad de una es también propiedad tos. El llamado "problema temporal" sc plantea c()n situaciones c(>mc)
la ()tra. En concreto, cl ba)ar el intei.ruptor tendri.a un et-ecto (abrir. 1a siguente. Supóngase quc BerLrancl dispara a Kurt al mediodi'a pero
Kurt mucre üor causa dcl disparo) recién a medianoche. Es verdad que
Bertrand ascsinó a Kurt y que lo ascsinó disparánd()le (i.e., mediante un
part]r de ellos, r€i'()n`itruir el c()ncept() (]€ lo` Áct()s-üp() que ell()s ir`stancian |G{ disparo). Sc plantea no obstante la pregunta sobre si el asesinato "es lo
man 1970,15ss.|.
mjsmo" que el disparo. Porquc aunque nadie cliscutiria quc la muerte de
2" G()ldman admi[c que su iclca sc asemqa al cri[erio dc` intlividuaLización dc c`t
Kurt ocurrc doce horas después de quc Bcrtrand le c/¿.jp#z7r#, se indica
tos pi.rjiiucsto eri lüm |1`J6ó] y Bi.anch-Iüm [1%7]. Tampoco sucna muy distinta a
cx¡íircncia dc von Writrht [c.g,1'J63, .54-56] de que ]ridivíduaüzai. um acción rcqui que es [-als() que la muerte dc Kurt haya ocurrido cloce horas después de
dctcrmmai.: //) cn qu¿. clase dc accioncs (accjón-tipí)) sc sub5umc; //.// en qué ocag' que Bertrand lo 4`tc``z./;4HjF``4. Y si la muerte sucede doce boras después
succdió y /Á/// qué agcnte la rcali-í.ó. Aunquc [a t`orm dc idcntificar a las piopicdades (i e'i del disparo, per() no del asesinatc), el dísparo y el asesinato debcri'an ser
acciones-t]po) que postula Goldmn [197().13-14] lc> conduce a un camino sin rctornoF cosas disüntas [Davis 1970; Thomson 197|]26;.
Sosticne que tlos propiedailcs son idéntJcas sólo si son rc't-criblcs por cxpresiones sinó-¡
Goldman [1970, 5] encuentra um dificultad, de naturaleza distin-
mmas. Estc ci.i[crio da lugai. a consccucncias contrajncu]ti`'as, como que mww y. ®ninr'
ta, que afectaria a los unificadores. U`sualmente se dice quc ljiidwig
# 4l#z Á;Á7w€.Aior/or /yom seii'an pror)icdades tan d]stintas como tT#.//7í7-y z#P¢/cflr, o qiic.`
apucado a rn.opicdadcs rclaciomlcs, pui'de c]ar lugar a conclusioncs absurtlas. Él m]smo coniamin(.) cl rio #/J#.#?do la compuerta (o #/cd/4/j/g la apcrtura de la
cla i'l sigiiicn[c c)cmplo. Considcia las prop]ci+Áclcs .qo//c'a/. 4//)o/76}.f /+/4'.í 4//o //f 4 //a47./tz#.ti compuerta)2`W', ciue abrió la compuerta /;#/¢#do el interruptor, etc. Y no
y ,qoÁ/)¿w #/ /7o/#4rf /ri /y.@ Á/c 4 /;44//#¿Ío#. Ln una s]tuación cn la que cl hombrc más alto tendri'a sentido decir, por eiemplc), qiie abrió la compuerta #ycid?4#Jg el
de la habitación cs también cl más ric(), la ar)licación clcl tL'st [1c ]a s]nonimía dari po[
contaminar el río; menos aún, que abrió la c()mpuertapw #/c'dí.o 4Íe abrir
rcsultaclo quL' el golpcar al hombie más alto dc la habjtac]ón cs un acto distmto at dcl
la compucrta. Eso indicaría que la relación cntre eventos c()nio esos no
golpc`dr al más rico, aunquc hay un s(jl(7 golpc }' un qolo hombre g(ilpcado (todo en un
mismo ticmpo }' lugai.) Goldman, de un moclo poco convincentc` pi.efierc absorber cl opera en ambos sentidos dc la relación, ni entre iin evento y él mismo;
impacto c]e cstos }r otrt>s c()nmsc]it]dos, cxpücanclo quc esti` no es un jiigredicntc cscn-
2" judíih ]arvn Tb(>ms(in |1071,12()| s(`stieiie qiie s(.)lo pttdii'a decirsc que Kurt fue
cial dc su tcori'a, por lo quc "pocln'a t-ácilmcn[e ser separado dcl rcst(t }' dcscartadc)". No
crcc> que obviar cstc aspecLo tlc su argumcntación sea tan ínrJcu(), ricro no scrá ncccsario asesinad(` previamen[e a su muerte en uti uso /7o//}i"o/e#`fg dc] lcngu`,`ie, como cuando
ocumrmc de c.sta cucstión. }ia quc rior otros motivos di>scartai.é tíimbíéii "cl resto" dc en lai peli`culas un pistolero le c]ice a ()tro í/#/gr cle clispímrle: `.E.`tas mucrt(), m¿`1dito
sus ideas i.espccto dc` la incüvidualización tlc acci()nes. bastardo". En rcali(1acl, est'a clase dc cxpresioncs se itsq más genet.almentc p,`ra hacer
" Grildman [1970, 3-4, i`Tc.} díi más e)cmiplos para ar)o)'ar es[¿` idca. Um de ellr}s (ta] refereiicia a las c:on`eciiencias aún no .\contecidas pci;)'c``pcTables dc 1o que un agente

vc7 e] m`ts coní)cido) es el (iui` crinsidcra (]iic si al ati`ndcr cl tcléfom un íigentL` dicc.
hac€ [Amcombe ltJ79, n. 2].
"hola" r>ara saludar a su interlr>cumr, pcrr) l:i vÍ`7 li. salc i'n tonr> cle\-adt) porque cstaba 2t'5 El "pi.oblema temporal" iuc para Th(tmson [1 'J71] ador}ta también otras varian-

cnoiado con su esposa, cstaría instanciando dos accioni.s y no um srila, ya que el dccir tes quc aquí no mtercsarán-ticnc una `ici.sión scmciantc cn la ilimcnsión cspacial dc-
"hola" cn un trinri elevadri tendiía cntrc sus causas um (cl cm)o) qiic el decir "hr]la" sarioLlada por Monroc Bcardlse}' [1975]: cn cl ejcmplo, c`l cl]sparo }' la mucrtc ocupan

(jwÁjoÁ.o`/év) m r}í]dri'a contar entrc las su}Jas ()tro cs el d. un suictí) t]ue lc paga a un también clistint(}s /;/cg4r(if, poi. lo quc tampoco podrían sci cl misino evcnto.
colcccionista de billctes raros um dcuda de dris dók`res con un (virtualmentt` inconse- 2" Com() si' anotó antes, los gcrundios siiclcn reemplay,ar en castellímo al vr)cablo

guible) biui`tc dc` dos dó]ares, cuando podn'a habcr]c dado c]í)s bi]k`tes de iin dólar; d inglés "¢y", con el quc se vincularían los c`rcntos cn i'se idioma. Aquí a veccs sc ln
ac[o dc pagíir con un billete de dtis dt31'drcs tciidri'a la propicdad dc scr supcrerogzi[í)rií), traduce conTo "mediantc", o "por medio dc", prefirLcndo ebíi` cxriresir>ncs frentc a h
niicritras que cancL`1ar la dcuda con dr)s billetes de un dálar níi. Crco quc cstris caso`q or`ci{'in de los [radiictorcs dc Davidson, quc ln ideritifican con "al" (cíimo en "Ludwig
equivocan c] rumbo dc ]a cri'tica dcl mism mí)dí) quc ]os am]i2adris cn cl tcx[r). abrió la cítmpucrta 4/ l]aiar cl intcrruptor").

250 251
Acción human.
Tobías j. Schleider

cs dccir, quc no sería Í7.wc'j#c# ni "/éxw¢ algo absurdo si sus término. dores % sostienen que cn los c.asos mcncionad(>s hay, por ejemplo, ¿o.f
fucscfl idénticos. acc[ones idénticas, sino que se trata de w acci('>n descripta de dos ma-
Goldman [1970, 20-44] no mega que "actos" como los de Ludwi8 neras. Y, como sentencia Anscombe, decir que um acción puedc tener
de mover su dedo, bajar el interruptor, contaminar el río, matar a lo. una propicdad bajo um dcscripción y no bajo otra
". . .es tan poco un rechazo dc la Ley de Leibni7, como
pacúes, etc., estén relacionados "ínümamente". Pero rechaza quc esi
relación "sea /## Íntima como |a idenüdad". Su vinculación se debe. dccir que Sócrates es más alto que Teeteto y no cs tnás alto
ría, corno señalé recién, a cic[tas re|aciones irreflexivas y asimétricas ¢
quc Platón" [1979, 220; mi md.].
además transitivas) qiie llama "de generación", dando lugar a un "árbol
Rcspccto dcl primer caso introducido por Goldman, si bicn es claro
de accioncs" en cuya basc habría un acto básico. El diagrama del árbol
corrcspondiente a una versión reducida del caso ÍC7/ scría: que bajar cl intcrruptor caus('t la apcrtura dc la compuerta, no parcce
quc la matanza dc los pacúcs haya causado esa apcrtura, por lo quc cl
espacio en "_ causó la apcrtura dc la compucrta", cn aparicncia,
l.a coiitaminación dei río por parte de Ludwig, el sábado no podri'a scr complctado dc mancra indistinta con "ba)ar cl interrup-
tor" y "matar a los pacúcs". Anscombc [1979, 226-227] rccc)noccría
La apcrtuia de la coiTiT)uerta por parte de Ludwig. cl sábado
queunaofacióncom(j"Mataralospacúcscausólaapcrturadelacom-
pucrta" suena rai.a. No obstantc, señala al respccto quc la vcrdad dc
La bajada del interruptor por paiie de Ludwig. el sábado
cicrta dcscripción dc un cvento (o cualquicr ol>jcto) pucde dcpcndcr

El movimiento del dedo íiidice por parte de Ludv\7ig, cl sábado.


dc lo que succdc cn otros ticmpos y otros lugarcs. Decir: "Bertrand se
casó con su viuda", dcnoca um manera cstrambótica dc hablar, pcro
el enunciado no cs falso por razoncs lógicas. El csco2or quc gcncra sc
El esquema se lec de abajo hacia arriba. Los círculos inclican actos- dcbc solamcntc a quc sc está tisando una dcscripción que, en cl mo-
caso, y las líneas que los unen, |as relacioncs de generación entre euos. mcrito cn quc sc rcporta el evcntc>, todavía r`o cs vcrdadcra. Si sc para+
Con esto, no habría cn esta situación \in único acto sino cuatro, cada frasca cl cjcmplo con la frasc "Bertrand se casó con quien se convcr-
uno de los cuales estari`a gc#crtz/o por el inmcdiato infenor (excepto el tiri`a cn su viuda" sc comprcndc meior. Y csto, traducido a cvcnt{)s, cs
Primero, que seri'a áá,.„)267 paralclo a decm "El quc se convcrtiría cn un acto dc matar a los pacúcs
Ahora bien, con las precisiones introducidas más arriba es (espero) causó quc la compucrta sc abricra". El suicto clc csa oración conticnc
uria dcscripción Pn7/e2)/z.m, aplicada con anticipación cn vista dc 1() quc
sencillo vcr quc este tipo de críucas cquivoca el camino. Ijos unifica`
pasari'a después: sólo cuando los pacúcs ya muricron (o es seguro que
2ó7 Goldman establece otras condicioncs. Por e)ernplo, m dos actos quc SC ef€Ctúan morirían),ladcscripción"actodemataralospacúcs"sch'.`cevcrdadcra
uno /##go del otJ-o (J#¿Jec#c#/w), ru €i par de actos que se r€a[izan uno w;.p##zJ /##/O
®or cl mccanismo dc la causa y cl cfccto) rcspccto dcl acto dc abrir la
cl otro Se Ueva a Cabo (coiú¢o"/er), estari'an relacionados gcneraciomlmente, Por
compucrta. Aquí n() hay un prot]lcma lógico, y toda cxtrañcza pucdc
eso, no podrían intcgra[ el mismo átboi de accioncs. Adcmás, hace una dasificación
atcnuarsc mcdiantc la paráfrasis: "El acto que (dc acuerdo a cómo rc-
profusa y complicada dc las rdacioncs posib|cs cntrc actcis-caso (e.g., además de las
de "generación", Prcscnta las de "ramificación" o "iiivelación", a las Primeras las sultaron las cosas) fuc la mucrte dc los pacúes por partc dc Ludwig,
subdivide en "causales", "convenciom|es", "símples" y "aumentativas", ctc ), quc fue causó quc la compucrta sc abricra".
criticada cxtensamcnte [e.g , Castañeda |979], inclusc> por él "smo [Goldman 1979, Por razoncs como esas, fijándose cn cl prctcndido "problcma tcm-
268]. Su tratarmcnto dctanado exccde ios |ímites de esta invesdgación Sí conviene
poral" Davidson [1969] y Ansc()mbc [1979, 227-229| afirman quc no
remarcar quc nmgún diagrama de un árbo| de accioncs da cuenta dc la totaüdad del
scría incompaublc con sus idcas decir quc cn cl hpso quc transcurrc
compommiento de uri agentc. desde qu€ en |a teoría de Goldman [1970, 33-34, etc.]
una pe[sona rcaliza um cantidad innumerable dc actos cada vcz quc actúa. cntrc cl clisparo y la mucrtc de la víctima cs verdadcro quc Bcrtrand

253
252
Tobi'asj.Schleider Acción humana

d¿.`P4ro' a Kurt pero no ciue Bertrand c7`Í6j`£j;o' a Kurt, ptjrquc Kurt aún circunstancias, m()ver cl dcdo s()brc cl mtcrruptoi. w comctei-un delito"
no murió. Pero esto no sigriifica más quc c()nsiderando cierto acto, no es un enunciado de idemdad, sin() la caractcrizacióri dc un tipo de
aquello que pernmrá lucg() hablar de él como un asesinato, [c)davi'a no movimiento como un acto delictivo. Como señalé antes, la presencia
Sucedió2tis. del aru'culo definido no debe Uevar a confusión. Asi', si Ludwig movió
No corrc mcj(>r sueitc cl restantc argumento de Goldman que repu-' su dedo sobre el interruptor y alguien afirma que su movimiento del
ta que entrc actos que l()s unificadores "consideran idénricc)s" hay cn dedo sobre el interruptor es la comisión de un delito, no está queriendo
verdad um j.e]ación asimétrica c irreflexiva, lo cual mostrari'a su "falti sjgnificar que Ludwig realizó dos movimientos. "Comisión de un deli-
de identidad". A 1() ya dicho p()dri`a agregarse, con Anscombe [1979, to" es por hipótesis una descripción verdadera de la acción c]ue realizó
224-225] , quc sostenei. esa posjción obligari'a a suscribir algo tan absur- Ludwig, que satisf-ace la descripción defini(la "cometer un delito". Pero
do como que el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas nc) es la con esto no se está suponiendo para nada que Ludwig haya realizado
mism pcrsom que el Presidente, ya que es Comandante enjefe por scr dos movimientos, y que ese otro movimiento satisfaga la descr]pción
I)residente, pero no Presid€nte por ser Comandante en ]efe. Goldman definida "mover e] dedo sobre el interruptor". Si no están en juego dos
[1979, 2ó8-269] ha objetado este cjemplo porque, dice, él rio negaria mc]vimientos, entonces "La comisión del deliio" y "El movimiento del

que el Pi.esidente y el Comandante sean el mismo /)cJ%/7r?. Su tcsis sos- dedo sobre el interruptor" describen el mismo evento. Si después de
teridri.a que f/ Í#í É'.í¿ /?o#//?rg réú P/-c`Í/4Í¿'/?/r no es el mismo estado de c()sas todo esto alguien qu]siera segür djciendo que l,udwig realjzó dos &f/o`f,
cT+ie el qHe e« hombr€ rea el Comiíi)idatite €n ]e`/`e. No c)bs,tf+ncc, Gohd:rr+2n sc aunque un solo #íc¡¿i¿.^jfj.ét#/o, debei.i'a proceder con extremo cuidac]o para
equiv()ca en la interpretación del argumento de Ansc(>mbe. El punto no cont-undir lc>s actos ni dividir el movimiento.

que ella quiere probar se basa eri la obviedacl de quc cuando ocupan A rai'z de la cantidad de discrepanc]as y malos entendiclos que gimn
pc)siciones predicauvas, las descripcií)nes definidas son predicados. AsÍ, en torno a la disputa entre imificadcires y multiplicadores, `f`u naturale-
no podria decirse que dos t-rases no son verc]aderas respecto dc la mis-
7,a se ha puesto en cuest]ón. En muchos de sus asr>cctos centr¿`les, se
ma acción indicandci -como Goldman hace-que no pucden sustituirse
considera que las posicic)nes enfrentadas darían cucnta di` las mismas
J.c7/wzz fn'r7./cz/c, si e]]as no son designaciones singularcs. La frase "En talcs
intiúcjones pero con termin(jlogi.a difercntL`. P(>r cjcmr)l(>, sc aduce que
los multiplicadorcs llamari'an "acción" a lo que Davidson y Anscombe
" ()[rí)s au[ores intcntan um `t:o]uciíin simik`r pi`ro dc naLuraleza difcrentL`, quc se denominan "descripción de um acción" y el c(>n)unt() dc descripcio-
traduc. L`n una r)Í]stui-íi multiplmcl"a ;+toc/c}.ÍÍ/Ú. Tliíúbcrg [l tJ71,107|, por c)cmplo, nes de iina misma acción se unificafl'¿` en la tc(>ri'a dc Goldman con el
cí`ncibc a las acciones cíimrt comr.ues[ns por r)¿irtcs. ^si', 1íi m¿itan7¿i dL- lrts pacúi-s conceptci de "árbol de acciones". Por otra r)arte, sc scñala quc cuan-
cr)mctidfl por Ludwjg consistiríR pam él en cl vcrtido de desechos [óxicí)s al río y la
do Goldman [1971, 772] diferencia entre quc un acto sca ¿dío de um
muertc dc los piicúi=s. [`:1 vcrticlo de dcscchr)s, a sii vc7,, cs[an'a crimpucs[o por c] movi-
micnto del dcdrt (]c 1,udwig sribrc cl in[crruptí" }` la apcrtm dc la comp`icrta, ctc. La propiedad y que la y.#77P///g#f (i e., una acci('jn puede ejemplificar mu-
idc`^ cs (iuc las accir)ni`s pucdcn mcorporar más partes y í)cupar imi}'(trcs dimcTisiíines chos actos-tipo, pero invai.iablcmL`nti` cs ¿-4jo -témp{)ro-espacialmente
a [ravés dc-l ticmpo. Así, un dispam i`n un mr>mcnto /, podria [mnsformarse cn un determinado~ de un único ¿icto-tir)o), no diría más ciuc cada vez que
ascsinato L`n un momcn[Í) `i¡terior /.., sir) ciuc. c5[o signifiquc (iuc il agcntc "haga algo aludimos a un acto ]o h`cemos a ti.avés dc un único concepto (o des-
cxtra" a medida quc más r.íirri>s sc surr)an al tndíi. Car] Gmc[ [1990, ítl| ri`alizíi una
cripción), aunque pueda subsumirsc cn varios (i.e., sea dcscriptible de
r>mpucsta similar. Ahora l>ien, es[as pr>siciones i7arecen pmprinL-t una multiplicación
muchas maneras). La acción sería asi' un cj7+o dc cse concepto (des-
de entJdadcs gratuita. Si en lugar dc imaginar "parccs" dc accir)rics quc sc van adosan-
dí` sc hablara di-/7`ojD#doc/c'r qiic s. adquicrcn con ultcrioridad a qui. cl agente "hi7o
cripción), y um g/c%P/¿/ft7#'o'Í7 di- 1(>s conccr]tos (descripciones) que nc>
su trabaio", y quc haccn verdadcras dcscripcioncs sobre la acción que en mr)inen[os empleamos para referirnos a cua L`n cl cont€xto de que se trate. Si esta
anteriorcs hubieran sidí) filsas, la posicií)n p[crdc sii barni7 cscncialista y sucna más interpretación fuese viabte, n(> habri'a más que um dil-crencia de pala-
viablc. Aunque tÁml)ién deja por el camino lo que permiti'a enciiadrarla como ``na
bras, y de prescn[ación, en l(>s planteos: nin¿rin uniricador negari'a que
posición "multiplic¿`dora" |c.g., Bennet 1988,197: Moorc 1993a, 285].

254 255
Acción humana
Tobi'asJ.Schleíder

cada ve7, que hace algo, existcn infinitos acios-caso entendidos de ese la misma inten5idad, o no. Para ello ha de considerarse con especial
modo |e.g., Ginet 1990, 70; Castañcda ltJ79, 237-238; Nino 1987, 51- cuidado el componente valorativo que subyace.
54; Gonzá]ez ljagier 2000, 48-50]. Cerca de esta sintonía, lJeter Winch [1971| sostuvo que la tesis de
Más allá de qiie a mL[chas afirmaci()ncs cspeci'ficas de Goldman pa- que las tcntativas y los delitos consumad()s deben recibir idéntico cas-
rccc subyacer un ent.endimiento equivocado de las tesis unificadoras2``9, rigo (i.e., porquc 1 agente es reprochable o culpable en igua\ medida

rio crco que las observaciones vertidas cn cl párrafo anterior, aun si fue- e;, uáo y otro caso, poc]ria derívarse de un ma[entcndído acerca dc ]a
sen a.ccrtadas, permitan concluir en que cntre las partes media una mem relación entre intentar y actuar. Y además destacó como nadie un punto
scudo-disputa. La condenda, com() sc mostró, es impc)rtante y gcnuina, y crucial, en cierta forim convei.so respecto del an[erior: cuando s€ estu-
la distancia enLre los urificad()res y lc)s niult]plicadores es abisnial: donde dia la noción de intento en contextos vinculados con la responsabilidad
los primeros ven ////a ¢¿#.o'/7, sus rivales cncuentran ¿.#/#¿./zzf. m()ral y juri'dica, muchos de los inconvenient€s que se presentan son
dci-ivaciones de los problemas para elucidar la naturaleza de la respon+
sabilídad por intcntos y por actos. Algo parecido se ha repetido hasta el
3.8. Acción, suertc y responsabilidad
cansancio con respccto a otras nociones derivadas de la idea de acción.
A riartir de los desarrollos anteriorcs sc n(jta -espero~ la importan- Por ejemi)lo, sobre e\ concepto de omisión: que para comprenderlo
cia de la noción de acción (y sus concer)tos satélites: resultado, intento, han de considerarse las connotaciones valorativas que importaría su
intcnción, voluntad, etc.) para la configuracic'm de los problemas prmg- juzgamiento. Pero con respecto a los intentos, no se le ha prestado al
ro, y la claborac:ión de las solucioncs después, de las djsputas centralcs tema la atcnción que merecc.
en tomo a la responsabilJdad de l(]s agentes humanos por lo quc ha- Con el objetivo principal de saldar esta cuenta pendiente emprende-
ccn. No obstante, debe repararsc cn lo siguiente. Una cu€stión que ha ré el próximo capi'tu[o, el final.
atravesado la columna misma de esta invesugación, y que bicn puede
considerarse el núcleo dc t(>d(> cuanto se discute sobre los vi'nculos
entre la respcjnsabilidad humana y la suerte [e.g., Nino 1992; Sancinetti
1995, esp.152], es la qiic versa sobre la clase y la mcdida dcl castigo de
las acciones exitosas cn comparación con las fallidas. Y este problema
tiene, eminentemcnte, una dimensión normativa. Rcs(>1ver (o, al menos,
dcspeiar) los c()nflict()s dL. índole concep[ual que 1() afi`ctan es un paso
necesario cn cl cam]no, r>ei.c] no basta para alcanzar la meta pre[endida
por los sostcncdoi.es dL- las teori.as enfrentadas: cstablecer si los inten-
tos y las acci()ncs cc)ncretadas deben ser rcprochadas (o penadas) con

2`° Anscombc ha dicho al respecto que "Alvin Goldmnn (. . .) picnsa quc si dijc «hola))

cn vr" alta cn una ncasión dada, cl qiic haya dichí) «híila» y cl qi.ic lo haya dictio en
vo7. al[a fueron dos accií)rics distint¿is, f+sto coloca a la crinccpción quc él dcsea expli-
car bajíi cl tímlíi «idcntidad y difi`rcncia dc líx act(is» tan [ejris de cualquicr cosa (iuc

yo haya estado cí)n5idcrandít (...) quc, si no fui`ra por cicrtas críticas quc mc hace,
hubiem pens:i(]o que nos ignoramos cl urio al otríi, y no hal]ri'a reconocido (. . .) un
Í/c.Í4¿.#£/.do cntri' no§otros" |1979, 22`1, mi trad.|. Con esto, Anscombe cstaría suponien-
d(} que las diícrencias entre su post`ira y la de Goldman no son aparcntcs sim tan
grandcs q`ic, virt\ialmcntc, sus idcas resultan inconmcnsurablcs.
257
256

También podría gustarte