Intermezzo poético

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Luis María Murillo Sarmiento

INTERMEZZO POÉTICO
RAZÓN Y SENTIMIENTO

ISBN: 978-958-96366-5-7 Primera edición: 2008

© Luis María Murillo Sarmiento l.m.murillo@hotmail.com http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/

Derechos reservados

Carátula: “Los amantes” Técnica mixta de María Ruth Vargas Contracarátula: “El bardo proclama la emoción del lienzo” Acrílico de María Ruth Vargas

Diagramación e impresión EDITORIAL CÓDICE LTDA. Carrera 15 No. 53-86 Int. 1 Tel.: 2494992 cadaeditorial@etb.net.co Bogotá D.C.

DEDICATORIA
A mis hijos, la savia de mi vida.

PRÓLOGO

Oscar Wilde decía con razón que era más fácil hablar de las cosas que hacerlas. Sin embargo Luis María Murillo, primero amigo entrañable y después colega, me puso en la difícil pero a la vez honrosa tarea de presentar su poemario “Intermezzo poético: Razón y sentimiento”. Desnuda el poeta Murillo en su obra diferentes facetas del amor y del querer. En “Al morro que adorna la bahía” se aprecia el amor por su país. El amor filial lo describe elocuentemente en “Amor paterno” y el amor apasionado, que sin razón proyecta el sentimiento, se acopla en “Así he de amarte”. Se descubre con el amor ingrato, y con una dosis de amargura prepara una pócima titulada “Con el odio tu felicidad huyó despavorida”.

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Luis María Murillo Sarmiento La poesía de Luis María Murillo surge sonora como la luz del día, reflejando su esencia espiritual que se plasma en las palabras como sonido elemental del contenido divino y humano de las cosas. Su poesía tiene la rara grandeza de transformar su universo real en un mundo de ilusiones trascendentales a través del embrujo soñador de sus versos. Porque lo conozco desde la niñez, sin temor a equivocarme puedo decir que Luis María Murillo ha sido recio en la decisión de la amistad, radical en la fe de sus ideas, amante de la ciencia y la verdad, y que ha hecho de su profesión un acto de fe y de su vida un ejemplo para las generaciones futuras.

Fernando Raffán Sanabria.

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AL MORRO QUE ADORNA
LA BAHÍA
Simbólico vigía de la ciudad fundada por Bastidas1. Pétrea mole incrustada en la bahía, como rancio testigo de la historia. Presenciaste, espectador enhiesto y silencioso, la comunión del indio con Seinekan2 -la Tierra-, la adoración del sol y de la luna en los ocasos: cortejos del atardecer salpicados en el mar cual pinceladas. Divisaste por tu flanco los navíos de los íberos cegados por el oro; los viste anclar, desembarcar, y retornar con un botín: el filón del nativo en su baúles

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Santa Marta, puerto colombiano sobre el mar Caribe. Nombre que dan los Arhuacos a la Madre Tierra.

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Fuiste antaño –en la Coloniael cerrojo de “La Perla del Caribe3”: a tu puerta debieron tocar los bergantines. Fuiste también prisión y fortaleza; de la rada, fortín y batería. Oteaste a su paso los bajeles que inquietaron las aguas sosegadas, y debiste presentir con su llegada el anuncio de la tromba de la muerte4. Mas no existe opresión que dure eternamente y pudo más la libertad que los horrores. Y viste atravesar hacia su tumba la frágil humanidad de un héroe victorioso, también él -“Genio de América5”debió decirte adiós con su mirada: melancólica emoción de un hombre en agonía.

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“Perla de América” se llamó a Santa Marta por el comercio de perlas que allí hubo. 4 Pablo Morillo, conocido como “El Pacificador” tras desembarcar en Santa Marta implantó en la Nueva Granada el “Régimen del Terror” para contener la sublevación patriota. 5 Simón Bolívar.

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En ese devenir de trances y proezas eres memoria fiel y cautelosa, escrutas y te observan, pero impasible y reservado, a nadie cuentas la historia que se otea desde tu palco. Hoy tranquilo y libre de nostalgias eres faro, islote y centinela, el anfitrión que invita a la bahía. La típica estampa de postal: ícono que con el sol encumbrado del cenit se baña en el azul vivificante, y en los anocheceres emerge -como sombra chinesca- de las aguas, proyectando sobre el mar su giba inconfundible.

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AMOR PATERNO
En tu sueño, plácido y profundo me detengo, contemplando el soplo prodigioso que te anima, y veo la réplica perfecta de un hombre en miniatura, una brizna que mueve los corazones pétreos, una enorme pequeñez que agita sentimientos tiernos. Eres la prolongación de mi existencia, y sin embargo en nada te pareces: menudo y frágil contrastas con mi imagen recia; incontaminado y puro, distas de mi savia contagiada. Eres un suspiro sublime que debiera durar eternamente. Mas no basta el sentimiento para que este instante feliz nunca termine: los años pasarán sin que se paralice el tiempo Hoy cuido tu sueño, embebido, absorto, imaginando de adulto tu rostro y tus facciones,

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proyectando a tu sino la mejor estrella, hilvanando tu vida a mi vida sin barreras de tiempo ni de espacio. Mañana serás tú quien me sientas quebradizo y frágil, pero obsesionado aún con tu ventura. Y cuando las flores cuides en mi camposanto, su fragancia exhalará mi aliento, para que sepas hijo, que desde el cielo, por ti sigo velando.

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ANTECEDÍ TUS PASOS
Antecesor soy de tus pasos, porque antes que tú, conocí yo el sol, la luna y las estrellas, las olas del mar, las congojas, las sombras… la perfidia humana. Antecesor soy de tus yerros, precursor incluso de tus faltas; conozco el futuro de tu vida, porque ya lo recorrió mi planta: mis noches son tus días, mi omega tu alfa. Antecesor soy de tu suerte, atalayador de tus riegos y venturas. De la felicidad conozco los atajos, del mal, el olor que lo delata. Soy la vanguardia de tus pasos, la avanzada de tu mundo inexplorado. Antecesor soy de tu historia -un ciclo que siempre se repitememoria y moraleja dispuesta a tu enseñanza. Y seré custodio, preceptor y guía, hasta que tu ser se espigue como el roble y adquiera tu genio el temple del acero.

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Antecedí tus huellas (Tinta)

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ASÍ HE DE AMARTE
Cubriré tu cuerpo con mis besos sobre un lecho de tus flores favoritas, y esparciré fragancias que rimen con tu aroma. Haré que el frenesí se funda con el arrullo tierno y tu pudor se rinda a mi tímido arrebato. Deshojaré cual pétalos tus velos y expondré tu perfección desnuda: tibia piel, inédita y radiante. Abrigaré tu desnudez con mis caricias: declaración de un sentimiento palpitante. Haré de tus susurros y los míos -secreto rumor de las palabras-, un florilegio, una romanza, una canción de amor beatífica y profana. Exploraré las tentadoras dichas de tu cuerpo, surcaré tus caminos y meandros, y sembraré el carmín de mi pasión en una posesión inolvidable.

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COLOQUIO CON
LAS PARCAS
Deja Cloto1 de hilar, que para mí todo es pasado, poco o nada queda por vivir, todo pertenece a los recuerdos, los hechos de hoy… los del mañana. Evocar es mi destino, en el tiempo precario que me aguarda; amalgamar en mi mente las tristezas con mis dichas; devanar la vida; inventariar mi suerte; reconocer a Láquesis2 su prodigalidad… o su avaricia. Mi futuro exangüe lo escribiré en pasado:
_____________ 1 La parca que hilaba la vida 2 La parca que distribuía la suerte y determinaba la duración de la
existencia.

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presiento la prisa de Átropos3 por cercenar la vida. Y mientras tanto, que mi memoria sobre el ayer discurra, pausada y sin afanes, y en los espectros que rondan mis visiones se anticipen los enigmas que está a punto el más allá de develarme.

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3 La parca que cortaba el hilo de la vida

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CON EL ODIO
TU FELICIDAD HUYÓ DESPAVORIDA
Estás cargando la cruz que tu misma forjaste, el peso de un recuerdo que merecía el olvido. Has desafiado al tiempo que sana las heridas -el recuerdo de un mal no dura eternamente-, como una maldición cargas la tuya, una llaga que no dejas sanar, una llaga que sólo a ti te duele. En pos de una expiación que nunca se termine, no buscas satisfacción sino venganza; nada aplaca tu corazón dispuesto al exterminio. Envileces tu sangre con la pócima que viertes contra tu enemigo. Víctima eres de tu propia pestilencia. La poción desdibujó tus labios, la amargura se apostó en tu cara, se agrió el ceño con la mueca de tu encono.

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Presto el veneno corroyó tu entraña y horrorizada con tu malevolencia la felicidad huyó despavorida; marchó para tu desventura con quien fue el motivo de tu malquerencia. Eres un juez brutal... así serás juzgada. No tienes paz. ¡Infeliz serás hasta la muerte!

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Decrepitud (Tinta)

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DECREPITUD
La eternidad de la vida es un segundo. La belleza un instante fugaz: nostálgico recuerdo. ¡Avanza tiempo implacable consumiendo en tu brasa la tersura! Salpica de pátina la piel alabastrina. ¡Ájala, ultrájala y percúdela! Muestra la decadencia a la piel juvenil de terciopelo; que la tez rendida delate el ocaso en sus arrugas. Húndete en las miradas vivaces y fulgentes, y que se tornen los ojos encarnados y sin brillo; que sombras tras las sombras aniden en la opacidad de la mirada. Que el roble se deshaga y el acero se rinda ante los años, que claudique el músculo vencido y la osamenta colapse ante su peso, que la carne otrora palpitante esconda con vergüenza su lascivia. Y por último,

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que trémulo y corvado, el cuerpo se hinque ante su tumba, y en una visión fantasmagórica, su macilento espectro se abrace en las tinieblas con la muerte.

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DESCANSO INTERMINABLE
Quiero posar mi cuerpo sobre la arcilla fresca, y que mi cara enfrente el cielo y las estrellas, que me arrope la tierra que me dio el sustento y un árbol proteja del astro calcinante el polvo y los restos de mi vida.

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Un árbol protegerá mis restos (Tinta)

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ERES COMO NINGUNA
Semejante y diferente a todas, sólo tu agitas en mi ser el mundo de los gozos. Más hermosas que tú no refulgen igual ante mis ojos. Entre todas las voces mi oído te distingue; a oscuras mi olfato te descubre: es único tu aroma entre miles de fragancias; a ciegas mi tacto te percibe: sin igual es tu piel, terciopelo sensual que me arrebata; insuperables son tus labios y el néctar que me sacia. Ante otros ojos pasarás sin que te adviertan, no ante los míos, ansiosos de mirarte. Una más podrás ser sobre la faz del mundo, pero no en mi cosmos que en ti tiene su estrella; no en mi orbe, atento a tus suspiros,

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que gira con el ímpetu que le da tu vida, que vibra con tu cuerpo y se alboroza mientras sueña la dicha de tenerte, que sufre y se atormenta cuando la realidad advierte que esa dicha acabará cuando tu faltes.

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ESE ES EL HOMBRE
El hombre es lo que siente, y lo que siente es lo que agita su alma y su materia. El hombre es lo que sueña, y lo que sueña es su mundo de imposibles. El hombre es lo que sufre, y lo que sufre una huella indeleble en su recuerdo. El hombre es lo que goza, y lo que goza compensa su infortunio. El hombre es lo que cree, y lo que cree explica lo absoluto. El hombre es lo que oculta, y lo que oculta su faz aterradora. El hombre es lo que niega, y niega lo que lo deshonra.

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El hombre es lo que crea, y lo que crea es lo que lo trasciende. El hombre es lo que piensa, y lo que piensa lo que le sobrevive. Lo que siente, lo que sueña y lo que sufre... lo que goza... lo que cree, lo que oculta y lo que niega, con él se extingue cuando la llama de su ser se apaga. Lo que piensa y lo que crea nunca sucumbe, es su forma de perdurar tras de la muerte.

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HIJO
Frágil criatura que mi ser prolongas en el tiempo, sublime ternura rendida a mis afectos, dulce inocencia que mi ser abriga. Futuro de mis ansias postergadas, existencia en que mi vida se retrata, porvenir de mis sueños, pasado de mi infancia. Obra fastuosa que cabe entre mis manos, germen de amor urgido de cariño, debilidad que espera el refugio de mis brazos. Destino inexplorado y expectante, preludio alegre de una composición maravillosa, prólogo lúdico, sublime y rutilante de un libro inédito que espera tus acciones. Fragilidad que fraguará en el tiempo, al ritmo de los abriles que mi ser declinan. Flama in crescendo desafiante al viento,

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fuerza, razón... ímpetu de mi sangre entre tus venas. Semilla de amor indeclinable, objeto de perdón sin condiciones, motivo para luchar y desafiar la muerte: razón para vivir... ¡Sentido de mi vida!

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HOMBRE, ESENCIA
MINÚSCULA Y GIGANTE
Lúcida arcilla, que encierras en tu entraña esencia de deidad y de demonio, naturaleza minúscula en la inmensidad del orbe, brizna al vaivén de la fortuna -chispa a la vez dominadora-, amo y señor, guardián arrasador el universo. Invención magnífica de Dios -talla de barro-, perpetuo constructor de sueños e ilusiones, genio, bohemio, artífice virtuoso, ingenio innovador, que como un atlas, carga el apogeo de la Tierra en sus espaldas. Entendimiento escrutador de lo absoluto, enredado en los enigmas de la vida. Espíritu sensible al mimo y al halago, alma atormentada y despiadada, con entraña utilitaria o de quijote, conciencia colmada de dilemas, al arbitrio del bien, del mal y las pasiones.

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Disciernes, odias, amas, juzgas, perdonas y condenas, aciertas, te equivocas, yerras. Trascendente y frívolo, ruin y generoso discurres por la vida, hilando el tramado de la historia, colonizando el tiempo y el espacio, cual heredero de Dios que imagina a su ambición la creación en su totalidad subordinada.

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LA ESPERANZA DE AMAR
NUNCA SUCUMBE
En la nostálgica evocación de mis pasiones, una estampa de mujer revive los goces más sublimes. En la añoranza de sus dichas los gozos amenazan mi prudencia: la promesa de reprimir mis sentimientos. ¿De qué vale ante el llamado del amor la intención de escapar a sus espinas? Los juramentos en el amor son insensatos: en un arrebato de placer somos perjuros. Más pesan las ansias de amar que las acerbas cicatrices del pasado. Entonces tú, que te imaginas a mi vista indiferente comienzas a obrar el milagro del romance: siento tu voz anidada en mis silencios y advierto de tu imagen los fulgores -los destellos que arrasen mi sino de tinieblas-, y veo tu ser paliando mis congojas, en la maravillosa invención de mi esperanza.

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Siento entonces que en tus ojos expiran mis afanes, porque breve presiento la eternidad para extasiarme en ellos. Y advierto que mi sed precisa de tus labios, -de un manantial que sacie las dichas postergadas-, y adivino en tu cuerpo el calor que un día se marchó con el olvido. Y vuelvo a percibir el aura tibia, de las almas que ayer me enamoraron. Estoy vencido: siento tu ausencia y nunca has sido mía, siento tus besos, ilusión tan solo: ardiente pretensión de mi utopía. Y te hablo sin pudor, resuelto y temerario, al abrigo de las fantasías que audaces en mis sueños te reclaman, porque en la realidad mi arrojo es indeciso, temen mis suspiros quedar al descubierto, los goces de tu piel me están vedados, debo aquietar de reojo las ansias de mirarte. ¡Crece entonces, prodigiosa ilusión, para que pueda por fin proclamar mi sentimiento!

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LEVEDAD
Que flote ligero mi cuerpo sobre el agua, sumido en el susurro sedante de las olas; que se remonte como la pluma mecida por el viento, como la hoja que de la fronda el céfiro desprende. Que vuele mi cuerpo al infinito, y por los aires ingrávido se alce; que conquiste la dicha de las aves, y la levedad de las almas trashumantes. Que escale vaporoso cual las sombras, y viaje con la presteza de las ondas. Que corone las cimas, y desborde la cúpula del cielo. Que extienda sin temor sus alas, y marche al encuentro con la nada. Que ronde lo inmaterial y lo absoluto, y allende penetre en sus raíces: en el origen del tiempo y de lo eterno. Que se haga etéreo y escape a los confines, a los dominios de Dios, en los feudos infinitos del espacio.

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El bardo proclama la emoción del lienzo (Acrílico)

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LOS PRODIGIOS
DEL POEMA
Con una pluma por pincel puede hacerse el cuadro más hermoso: un paisaje a punta de vocablos, un bodegón... un fresco… una obra maestra, si se quiere. Mezclando en la paleta palabras y colores, proclama el bardo la emoción del lienzo. Sin laúd ni clavicordio, sin flauta, sin cítara y sin lira, el verbo agita la cadencia que le da musicalidad a las palabras: brota un concierto con la armonía del verso. Componiendo acordes con sílabas y frases, puede el bardo musicalizar con los sintagmas. El alma es muda por más que sufra, por más que se estremezca;

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por más amor que sienta, por más odio que albergue. Muda si los demás no pueden escucharla, muda si no puede expresar sus sentimientos. Trenzando afectos y palabras en el verso, sublima el bardo la emoción humana. Soy poeta, y cantaré al amor y al sufrimiento de la forma más elocuente y más sentida. Construiré sueños, tejeré ilusiones con mi verbo, conmoveré la entraña pétrea, aliviaré a los seres sin consuelo, y encontraré en el verso el camino perfecto para llegar al alma.

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MI PENSAMIENTO,
UN GRITO QUE SUBLEVA
Necesito alzar mi voz al infinito, que mi pensamiento vuele por los aires, que la conciencia cósmica lo abrigue, que cause desazón y que subleve, que interrumpa el letargo de los hombres, que aceptan las verdades sin juzgarlas, que derribe los bastiones de la infamia, que derrumbe a los déspotas, que ensalce a los humildes, que inflame el corazón de los cobardes, que aliente el corazón de los valientes, que redima al hombre resignado arrasando con toda servidumbre. Que exalte la libertad y la razón, rebajadas por los amos del poder y la fortuna.

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Necesito alzar mi voz al infinito (Tinta)

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PARA PODER VIVIR:
UN FIN INALCANZABLE
Voy en pos de un sueño que la realidad no encuentre en esta vida. Voy en pos de una verdad inalcanzable. Busco una estrella que brille cada vez más lejos. Busco una cuenta infinita de luceros, que mi tiempo no alcance a enumerarlos. Busco una mujer inmune al tiempo: una piel tersa que nunca se marchite. Anhelo una conquista surcada de imposibles, una quimera que mantenga la llama de la vida; un objetivo irrealizable que distraiga mis días hasta la muerte.

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PATRIA
Eres el suelo que guarda el polvo de mis muertos, y que hace temblar mi corazón en la distancia. Eres la historia que se confunde con la historia de mi casta y el porvenir que aguarda la savia de mis deudos. Eres la emoción que una nota marcial convierte en lágrima; ausencia hecha nostalgia en la orfandad que nace en el exilio. Eres el aire que se escapa en mis suspiros, el mismo que aspiro en mis mañanas, y el soplo vital que corre por mis venas. Eres mi cuna y potencial mortaja, feudo grandioso que sin ser mi heredad me pertenece.

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Eres mi tradición y mis creencias, mi forma de ser y de expresarme, impronta y troquel, mi sello hasta la muerte. Eres el cielo que imagino propio y el suelo en que no me siento extraño; eres la exaltación que me convierte en héroe: mártir dispuesto a lucir tu pabellón como sudario. Eres urdimbre de recuerdos rancios, memoria de gestas que me jactan, invocación de mitos y leyendas, evocación de infortunios y calvarios. Eres la estirpe en que se hermana el prohombre del busto patinado y la humanidad del humilde ciudadano. Eres en últimas… el alma del terruño confundida con su par en mis entrañas.

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RECLAMO DE UN NIÑO
PORDIOSERO
No quise madre el soplo de vida que me diste. No quise ser de tus placeres incómodo accidente. Todo hubiese querido si con amor me hubieses engendrado. No quise ser el ser con quien compartes el plato del alimento que no tienes. No quise ser un niño sin sueños ni ilusiones… el limosnero de la esquina, astroso y maloliente. Añoré los juguetes que no tuve, tu abrigo y tu cuidado, los estudios… el tiempo que no me dedicaste. ¡Qué escasa dicha ofrece la vida en la miseria! Otro ha de ser el mundo de la infancia, distinto de mi mundo de tristeza.

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Un sueño lúdico de risas y de afecto, al calor de unos padres protectores. Un regazo maternal que desvanezca los verdugones del juego, la fiebre y los dolores. El abono que nutra la semilla de una existencia digna; ejemplo paternal en que se mire la vida que se está formando. No son los hijos para la soledad remedio, muñecos que curen el hastío, mendigos que entreguen sus limosnas a los mayores que deberían cuidarlos, criaturas forzadas al trabajo, siervos rendidos por las labores diarias. Es preciosa la vida que tan fácil puede plantar el hombre. Al mundo viene para ser servida, ajena al sacrifico de padres sin ventura, aguardando una estrella prodigiosa y confiando en la previsión de sus autores. Porque los amo, hijos, sin haber nacido, no los traeré a mi mundo para ofrecerles nada.

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Los amantes
(Técnica mixta)

Intermezzo poético

SI QUIERES SER
MI AMANTE
Si quieres ser mi amante, destierra los celos de tu vida, vive para el amor y nunca intentes encadenar los sentimientos. Deja el pudor y reclama mi cuerpo sin recato. No finjas emociones que no sientas ni despiertes con celos mis pasiones. No encubras tu interés, ni busques con indiferencia cautivarme. Una negativa en el lenguaje del amor es excitante, mas no he de buscar un mensaje oculto en tus señales. No coartes mi libertad ni me satures. No pienses que soy tu posesión ni me controles.

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Vive para el placer, abandonada a los goces que te ofrezco; vive el presente, desdeña el sobresalto del mañana. Sé femenina y tierna, angelical y dócil, sé bálsamo que sane mis heridas, y lecho en que mi esencia se refunda. Habla a mi oído con dulzura, y prodígame con suavidad tu tacto. Pon la miel de tus labios en los míos, y compensa con ellos mis desgracias: que una amante es fuente de satisfacción mas no de hastío. Entiende mis motivos, tolera mis flaquezas, comprende mi naturaleza perfectible propensa a los placeres. Si sabes ser mi amante, no menos seré yo; ¡Aun sin prometerlo te lo auguro!

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Intermezzo poético

SOY ALMA YERTA
No funde el sol el hielo de mi alma, ni su refulgencia aclara mi penumbra. Para mi aliento vencido, es gélido el aire abrasador del mediodía. Inmune al tropel es mi entraña solitaria. ¡Soy alma yerta que apenas se estremece! Siento en cada suspiro el parto doloroso de un recuerdo; y las ilusiones desfilando -de riguroso negroen fúnebre cortejo. Soy presa de las fobias, insensible a la esplendor del universo. ¡Soy alma yerta que apenas se estremece! Advierto el terror de la noche despierto en la bestia del insomnio; y presiento las pesadillas danzando en el tinglado de mis sueños.

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Luis María Murillo Sarmiento

Siento mi aliento lindante con la muerte; y la muerte… como un anhelo sin premio ni dolores: expresión tan sólo de la nada. ¡Soy alma yerta que apenas se estremece! Jadea mi pecho asfíctico, detenido en una congoja interminable. Más que oxígeno reclamo en mi agonía: sólo acepto la muerte o tu presencia. ¡Soy alma yerta que apenas se estremece!

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Índice
Pág.
Prólogo …………………………………………………… Al morro que adorna la bahía ……………………..… Amor paterno ……………………………………….… Antecedí tus pasos ……………………………......... Así he de amarte ……………………………..……... Coloquio con las parcas ………………….………… Con el odio tu felicidad huyó despavorida ……….. Decrepitud …………………………………….......… Descanso interminable …………….………………. Eres como ninguna …………………..…………….…. Ese es el hombre …………………………….………. Hijo …………………………………………………….… Hombre, esencia minúscula y gigante ………..… La esperanza de amar nunca sucumbe ….……... Levedad ……………………………………….……….. Los prodigios del poema …………………………… Mi pensamiento, un grito que subleva ………..… Para poder vivir: un fin inalcanzable …….……… Patria …………………………………………..…......… Reclamo de un niño pordiosero …………....……. Si quieres ser mi amante …………………...…….. Soy alma yerta ……….……………………....... …… 5 7 10 12 15 16 18 23 25 29 31 33 35 37 39 43 45 49 50 52 57 59

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Índice de ilustraciones
Pág.
Antecedí tus huellas ……………………………... Decrepitud ………………………..………………. Un árbol protegerá mis restos ……………...…. El bardo proclama la emoción del lienzo …… Necesito alzar mi voz al infinito …………….…. Los amantes ……………………….….. 13 21 27 41 47 55

Las ilustraciones de este libro fueron realizadas por la pintora colombiana María Ruth Vargas Muñoz. María Ruth nació en Garzón (Huila), estudió pintura en el taller “Luz y sombra” de Georges Langlais -pintor francés que dedicó sus mejores años a la enseñanza- y complementó sus estudios con cursos libres sobre óleo, bodegón y paisaje, técnicas mixtas, figura humana, dibujo artístico y técnicas alternativas de pintura en la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia. La figura humana, con la que da un ejemplo de su virtuosismo en esta obra, ha sido uno de sus mayores motivos de su inspiración. Numerosas han sido sus exposiciones, individuales y colectivas, en galerías, museos de arte contemporáneo y casas de la cultura.

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Luis María Murillo Sarmiento
Hijo de escritor y científico, heredó de su padre la vocación por ambas disciplinas. Su afición por las letras se inició desde temprana edad abordando un género crítico y epistolar, y en ocasiones histórico y poético, que tuvo por tribuna diversas publicaciones, particularmente revistas y periódicos. Realizó sus estudios primarios y secundarios en el Colegio Agustiniano de San Nicolás. Cursó estudios de medicina en la Universidad del Rosario. Es especialista en ginecología y obstetricia, laparoscopia y colposcopia. Su labor hospitalaria la ha desarrollado en instituciones del Estado, consagrando parte de su tiempo a la actividad académica y a la bioética. Fue fundador y miembro durante 15 años del primer comité de ética hospitalario creado en Colombia. La libertad, la muerte, la mujer, la infidelidad, la bondad y la perversidad del hombre son temas reiterativos en sus obras. De su pluma han brotado artículos históricos y científicos, epístolas, textos críticos, novelas y poemas. Inclinado a la combinación de géneros hace confluir en sus obras el género narrativo con el poético, el epistolar con la novela y la novela con el ensayo. Sin importar el género en que se exprese, sus escritos procuran la hondura crítica y filosófica. Su primer libro, un poemario,"Del amor, de la razón y los sentidos" fue publicado en 1997. Le siguieron "Epistolario periodístico y otros escritos" (1998), "Poemas de amor y ausencia" (1999), "Del oscurantismo al conocimiento de las enfermedades infecciosas" (2001), "Cartas una amante” (2004) y la novelaensayo "Seguiré viviendo" (2007).

Puede verse más información sobre la obra del autor en: http://luismariamurillosarmiento.blogspot.com/ http://luismmurillo.blogspot.com/

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