Qué es la dieta keto, quién puede
seguirla
La dieta keto tuvo su primer momento de esplendor el año pasado, y todas las
predicciones apuntaban a que estaría de moda este 2019. En realidad, su premisa ya viene
marcando tendencia desde hace tiempo: eliminar o reducir al máximo todos los
hidratos y apostar por las grasas y las proteínas. Es una dieta muy usada en determinados
ámbitos deportivos que ahora se ha puesto de moda para adelgazar. ¿Realmente funciona?
¿En qué consiste exactamente?
A pesar de que no estamos ante otra dieta milagro exprés,
tampoco se trata de la panacea definitiva para perder peso. Es
cierto que numerosos estudios confirman que una dieta
cetogénica puede ayudar a adelgazar, pero no es recomendable
para todo el mundo ni para mantenerla a largo plazo. Antes de
apuntarnos a lo loco a una dieta keto, conviene conocer
exactamente en qué consiste para practicarla bien y cuáles son sus
consecuencias.
Qué es una dieta keto o cetogénica:
entendiendo la cetosis
El término hoy popular de "dieta keto" es la adaptación
de ketogenic diet, es decir, dieta cetogénica. El nombre hace
referencia a que es un modelo de alimentación cuyo objetivo es la
creación de cuerpos cetónicos. Estos cuerpos cetónicos son
compuestos metabólicos generados en el organismo como
respuesta a la falta de reservas de energía.
Ya sabemos que los alimentos nos proporcionan los nutrientes y la
energía necesaria para que nuestro cuerpo funcione
correctamente; la "gasolina" de la maquinaria de nuestro
organismo. Los hidratos de carbono son la primera fuente de esa
energía: los músculos recurren primero a la concentración de
glucosa en sangre.
Cuando falta la glucosa necesaria, es decir, si tenemos bajos los
niveles de glucemia, los músculos buscarán la energía en
las reservas de glucógeno, que son los hidratos de carbono
acumulados en el organismo. ¿Y si se terminan esas reservas?
Entonces es cuando se produce la cetosis.
A grandes rasgos, cuando se entra en estado de cetosis los ácidos
grasos se transforman en el hígado en un proceso metabólico que
busca obtener energía rápidamente. Es cuando se liberan los
cuerpos cetónicos, moléculas que el organismo empleará ahora
como fuente energética, como si fuera glucosa.
Resumiendo mucho, la cetosis es un estado en el que el cuerpo se
ha quedado sin reservas de energía y tiene que recurrir a las
grasas para usarlas como combustible inmediato, sobre todo para
el funcionamiento de los músculos.
Por qué la dieta cetogénica puede
ayudar a adelgazar
La evidencia científica confirma que una dieta keto puede ayudar
en dietas de adelgazamiento en base a, principalmente, tres
premisas:
El organismo tiene que recurrir a la grasa para producir
energía. Pero el proceso de cetosis no es tan eficiente como
cuando utiliza glucosa; necesitamos más ácidos grasos para
obtener menos energía. El mayor gasto energético también
contribuye a una mayor pérdida de peso.
Al limitar o eliminar los hidratos de carbono, estos no se
acumulan, impidiendo por tanto que se concentren en forma
de grasa. Una de las principales causas de obesidad o
sobrepeso es precisamente el exceso de hidratos o azúcares en
la dieta, consumiendo muchos más de los que el cuerpo
necesita y que terminan acumulándose en forma de grasa.
Aumenta la saciedad y disminuye el apetito. Según diversos
estudios, una alimentación basada en los parámetros de la dieta
cetogénica -grasas y proteínas- ayuda a controlar el hambre ya
que contribuye a sentirnos más saciados durante más tiempo.
Quién puede seguir una dieta keto y
en qué casos no está recomendada
La cetosis es un estado en el que estamos forzando al organismo a
actuar en una situación excepcional de emergencia. Si una dieta
saludable consiste en consumir una buena variedad de alimentos
de forma equilibrada, priorizando las verduras, frutas y legumbres,
parece obvio que la dieta keto tiene sus riesgos y que no es
válida para todo el mundo.
Todo el organismo necesita energía, incluyendo el corazón y el
cerebro, que además la precisan de forma constante e
ininterrumpida. Cuando el cerebro no puede obtener su
comustible normal, la glucosa, se ve también obligado a recurrir a
los cuerpos cetónicos de forma excepcional, que no pueden
fallar.
Además, en situaciones extremas de cetosis se puede
producir cetoacidosis: los cuerpos cetónicos -ácidos- bajan el
nivel de pH de la sangre, provocando que sea más ácida. Y esto
afecta negativamente a los órganos, con consecuencias de diversa
gravedad: mal aliento, dolores de cabeza, problemas de riñón,
náuseas, mareos, calambres y debilidad muscular, incluso edema
cerebral.
La dieta keto no está recomendada para personas con
enfermedades metabólicas, problemas de tiroides, riñón, hígado
o páncreas, diabéticos o pacientes con TCAs. Asimismo, se
desaconseja seguir esta alimentación a largo plazo, ya que es muy
desequilibrada. Puesto que no es posible lograr adherencia, no
sería una dieta adecuada para mantener el peso, y puede provocar
efecto rebote.