0% encontró este documento útil (0 votos)
360 vistas10 páginas

Diferencia Entre Disculpar y Perdonar

Este documento explora la diferencia entre disculpar y perdonar. Disculpar significa entender que no hubo intención de causar daño, mientras que perdonar implica admitir que sí hubo intención de dañar. Otra diferencia es que disculpar se refiere a cosas sin importancia, mientras que perdonar puede aplicarse tanto a cosas importantes como insignificantes. Finalmente, disculpar es pedir perdón por un error, mientras que perdonar es olvidar la ofensa cometida.

Cargado por

Vehiller D'windt
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
360 vistas10 páginas

Diferencia Entre Disculpar y Perdonar

Este documento explora la diferencia entre disculpar y perdonar. Disculpar significa entender que no hubo intención de causar daño, mientras que perdonar implica admitir que sí hubo intención de dañar. Otra diferencia es que disculpar se refiere a cosas sin importancia, mientras que perdonar puede aplicarse tanto a cosas importantes como insignificantes. Finalmente, disculpar es pedir perdón por un error, mientras que perdonar es olvidar la ofensa cometida.

Cargado por

Vehiller D'windt
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Mat 6:14 Porque si perdonáis a los hombres sus ofensas, os perdonará también a

vosotros vuestro Padre celestial;


Mat 6:15 mas si no perdonáis a los hombres sus ofensas, tampoco vuestro Padre os
perdonará vuestras ofensas.(E)
Mat 18:21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi
hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?
Mat 18:22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete. (I)

DIFERENCIA ENTRE DISCULPAR Y PERDONAR.

PERDONAR: Absolver, indultar, dispensar, DISCULPAR: excusar, justificar, absolver,


condonar, eximir, remitir, relevar, rebajar, descargar, dispensar, eximir, disimular,
conmutar, exceptuar, exonerar, agraciar, comprender, exonerar, probar, librar, salvar,
liberar, compadecer, borrar, excusar, alegar; razonar, defender, apoyar, echar la
disculpar, explicar, pasar por alto, aflojar la carga de si, Justificarse; excusarse, defenderse,
cuerda, tolerar; disimular, condescender, descargarse, rehusar, confesar, responder.
comprender, olvidar, dejar, levantar, alzar. Antónimo: Atribuir, calumniar, condenar,
Antónimo: condenar, censurar, desaprobar, denunciar, inculpar, querellarse, procesar,
reprobar, tachar, acusar, culpar, obligar, culpar, colgar, cargar.
castigar, penar, sancionar, condenarse.

PERDÓN: indulgencia, clemencia, compasión, DISCULPA: defender, alegato, descargo,


misericordia, benignidad, caridad, piedad, justificación, coartada, explicación, razón,
tolerancia, condescendencia, comprensión, salvedad, testimonio, prueba, apología, excusa,
generosidad, magnanimidad, indulto; pretexto, circunstancia, evasiva, subterfugio,
absolución, remisión, amnistía, conmutación, escapatoria, salida, excusa; justifica, absuelve,
olvido, venia, relevación, jubileo, primilla, descarga, dispensa, exime, disimula,
gracia, merced, exención, dispensa, revelación. comprende, exonera, prueba, libra, salva,
Antónimo: represalia, venganza, condena, alega; razona, defiende, apoya, echar la carga
castigo, intolerancia, intransigencia, impiedad, de si, rehúsa; confiesa, responde, justificarse,
inclemencia. excusarse, defenderse, descargarse.
Antónimo: culpa, acusación, denuncia,
delación, insinuación, inculpación, queja, tacha,
soplo, sambenito, ataque, atribuye, calumnia,
condena, inculpa, procesa, cuelga, carga,
querellarse
perdonar. Definición del RAE disculpar. Definición del RAE

(Del lat. per y donāre, dar). (De disculpa).

1. tr. Dicho de quien ha sido perjudicado 1. tr. Dar razones o pruebas que descarguen
por ello: Remitir la deuda, ofensa, falta, de una culpa o delito. U. t. c. prnl.
delito u otra cosa.
2. tr. coloq. No tomar en cuenta o perdonar
2. tr. Exceptuar a alguien de lo que las faltas y omisiones que alguien comete.
comúnmente se hace con todos, o eximirle
de la obligación que tiene. 3. prnl. Pedir indulgencia por lo que ha
causado o puede causar daño.
3. tr. Precedido del adverbio no, u. para dar
a entender que la acción del verbo que
seguidamente se expresa o se supone, se
realiza en todas las ocasiones posibles. No
perdonar modo o medio de conseguir una
cosa. No perdonar ocasión de lucirse. No
perdonar un baile (asistir a todos). No
perdonar ni un pormenor del suceso
(referirlo ce por be).

4. tr. Renunciar a un derecho, goce o


disfrute.

~ hecho y por hacer.

1. loc. verb. U. para notar la excesiva y


culpable indulgencia de alguien.

Disculpar es entender, reconocer que no había una maldad intencional. Que la otra persona no
pensó antes de hacerlo o que había otras influencias fuera de su control. Pero perdonar es admitir
que, sí, había maldad intencional

Si existe diferencia. Uno ofrece una disculpa al ofendido. Es decir, pide perdón. Perdonar significa
olvidar la ofensa.
Sin embargo, un humano nunca olvida.

Para mí disculpar es lo msmo que perdonar pero se usa para cosas sin importancia(pisar o pechar
a alguien sin querer,etc), mientras que perdonar se usa tanto para cosas importantes como cosas
insignificantes.

Las Diferentes Caras del Perdón


Otoño 2008

“Dado que la maldad está presente en las cuestiones humanas”, escribió el profesor de
filosofía Charles L. Griswold, “constantemente surge la pregunta de si debemos perdonar o
no (y cómo)” (Forgiveness: A Philosophical Exploration [El Perdón: Una exploración
filosófica], Cambridge University Press, 2007).

No obstante, debido a una variedad interminable de ideas teológicas y filosóficas acerca de


lo que significa el perdón, no siempre es fácil encontrar un camino productivo a seguir —ya
sea que le hayamos hecho mal a alguien o que hayamos sido la víctima de alguien más—.
Aun así, comenta Griswold, “la maldad diaria” nos obliga a hacer justamente eso.

En esta entrevista con el editor de Visión, David Hulme, el profesor de la Universidad de


Boston explora el tema del perdón: qué es, qué no es y qué papel juega en nuestro mundo
politizado, así como en nuestra vida personal.

DH     ¿Por qué decidió escribir un libro acerca del perdón?

CG      En los últimos años los filósofos han vuelto a escribir acerca de algunos de los
grandes problemas de la vida humana. Hoy en día existe una gran cantidad de literatura que
habla de la naturaleza de la felicidad, el cual es un tema filosófico clásico. También hay
muchas obras filosóficas recientes acerca de la mortalidad e incluso del significado de la
vida. El perdón es un concepto moral muy importante en la vida diaria. Al igual que
muchos filósofos, deseo emplear las habilidades y recursos de mi disciplina para aplicarlos
a estos importantes temas.

También tenía una razón intelectual y biográfica para escribir este libro. Durante mis
primeros años como investigador, trabajé mucho con Platón y el tema del perfeccionismo
platónico. La moral perfeccionista y las teorías políticas que pretenden que juzguemos las
cosas de acuerdo con ciertos estándares de perfección sobrehumana me han decepcionado
muchísimo, así que comencé a pensar en alternativas que acepten las imperfecciones
fundamentales de la vida humana y que respondan a ellas de una manera constructiva. Mi
enfoque en el perdón era un esfuerzo por entender qué virtudes podrían ajustarse bien a la
aceptación de las imperfecciones inexorables del mundo, pero evitaran la resignación o el
quietismo como respuesta a ellas, o un esfuerzo para huir a algún otro mundo. Entonces
comprendí que el perdón es realmente una de tales virtudes.

Desde el punto de vista biográfico, como muchas personas que llegan a la edad media,
despiertas un día y te das cuenta de que has hecho mucho daño, como también te lo han
hecho a ti. Para mí, eso plantea el tema del perdón. Asimismo, es probable que, de una u
otra forma, hayas tomado parte en decisiones que han causado daño, o que hayas sido
víctima de tales decisiones. Eso también plantea el tema del perdón. Me divorcié hace
aproximadamente ocho años y fue justo entonces que comencé a pensar con más insistencia
en este tema… ¿Se puede perdonar y ser perdonado?

DH     ¿Escribir sobre este tema ha provocado algún cambio en usted?


CG      Probablemente no me corresponde a mí decir si soy más o menos capaz de
perdonar, pero por supuesto que me queda mucho más claro lo que significa perdonar y qué
es lo que estoy haciendo cuando hago a un lado el enojo que siento por alguien que me hizo
daño o por alguien que ha resultado lastimado. Desde el punto de vista político, antes no
tenía tan clara la diferencia entre el perdón y la disculpa. Ahora que tengo una idea
elaborada al respecto, mi juicio acerca de lo que es apropiado en la esfera política es mucho
más claro de lo que solía ser.

DH     ¿Qué es lo que espera que obtengan sus lectores?

CG      Un nuevo entendimiento de por qué el perdón es una virtud, bajo qué condiciones es
una virtud, qué significa perdonar, las condiciones que deben cumplir ambas partes y cómo
es que el perdón difiere de otros conceptos que son parte de la misma familia de ideas y con
las que es fácil confundirlo, por ejemplo, justificación, indulgencia, misericordia, disculpa,
etc.

DH     Cuando escuchamos la palabra perdón, muchos le damos un cierto sentido teológico,


pero su enfoque es secular. ¿Podría profundizar en la diferencia entre estas dos
perspectivas?

CG      El término sí tiene connotaciones religiosas y yo diría que existen muchos puntos de
vista religiosos distintos, no sólo uno. Por ejemplo, la manera en que se aplica en el
judaísmo es una cuestión extremadamente interesante. No creo que sea igual a la manera en
que lo aplica el cristianismo. ¿Y cómo se aplica en el Islam? ¿Qué papel juega en el
budismo? ¿Jugó algún papel en el politeísmo griego o romano? Así que no hay sólo uno,
sino muchos puntos de vista religiosos, y es posible que sean incompatibles entre sí. Incluso
dentro de la historia del cristianismo, sospecho que hay puntos de vista que en realidad
compiten entre sí.

No obstante, no veo ninguna razón por la que alguien no pudiera desarrollar un punto de
vista secular del tema, uno que no dependa de la afirmación de que Dios no existe, sino que
únicamente postergue el juicio de la dimensión religiosa. La lógica de dicho punto de vista
será muy diferente a la lógica de un punto de vista que suponga la existencia de Dios o de
los dioses.

DH     ¿Cómo responde a la afirmación de que la ética judeocristiana ofrece un


entendimiento más amplio porque introduce el perdón desde una dirección muy diferente,
es decir, desde Dios?

CG      Creo que esa afirmación es falsa. Demuéstreme que ese otro punto de vista es “más
amplio” y explíqueme a qué se refiere con ello. Yo no creo que así sea; sólo creo que es
diferente. Incluso considero que los puntos de vista judaicos y cristianos difieren entre sí. El
punto clave que a menudo se utiliza para sostener esta tesis de que el punto de vista
cristiano es más profundo o superior —para hablar en términos de estas amplias
generalizaciones— es que, si suponemos que existe un Dios indulgente, tenemos una
solución para una serie de problemas que el punto de vista secular no puede resolver. Se
sostiene que la perspectiva cristiana permite una clase de perdón incondicional, un perdón
sin importar lo que el malhechor haga, y que el modelo para esa clase de perdón es Dios,
quien perdona incondicionalmente. Si no eres capaz de perdonar un mal terrible, recibes
cierto apoyo moral o espiritual de Dios que te ayuda a perdonar, o Dios perdona por ti si tú
no puedes hacerlo, dándole al malhechor una nueva esperanza de vida o una nueva
oportunidad para una vida moral. Se afirma que el punto de vista secular no permite algo
así y que eso es un defecto.

DH     Puedo distinguir entre el principio bíblico y lo que estamos llamando el principio


cristiano; no creo que sean necesariamente lo mismo. Jesús y Pablo tenían las Escrituras
Hebreas como base. La perspectiva cristiana ampliamente aceptada que proviene de los
primeros padres de la iglesia, como Orígenes o Agustín, puede ser antitética a la definición
bíblica.

CG      Así es. Una colega, Ilaria Ramelli, está escribiendo un artículo para un volumen de
ensayos que pregunta: “¿El perdón de los primeros años del cristianismo era
incondicional?”. Y su respuesta será que no era así, sino que se trata de un desarrollo
posterior. Ni siquiera Dios perdona incondicionalmente. Hay una gran variedad de cosas
que se deben hacer, entre ellas, arrepentirse.

DH     En su libro menciona que no es lo mismo una disculpa política que pedir perdón.

CG      Cierto. Pienso en el perdón en un contexto interpersonal. Se trata de una respuesta


moral de parte de una víctima hacia alguien que le hizo daño, y conlleva problemas de ira y
rencor, de reconocimiento y respeto, de pruebas que demuestren que una persona en
realidad está cambiando su forma de ser y, por lo tanto, ganándose el perdón… Todo eso
está en juego, además de una gran cantidad de ideales morales que pretenden que las
personas mantengan ciertos estándares morales y que al cambiar vivan dentro de dichos
estándares.

Ciertamente, una disculpa es parte del perdón interpersonal, pero en un contexto político se
puede tener una disculpa sin perdón: disculpar requiere asumir la responsabilidad, pero
aceptarla no requiere dejar atrás al resentimiento. Requiere olvidar la venganza, aunque se
puede aceptar genuinamente una disculpa sin dejar atrás el resentimiento. Creo que eso es
apropiado para la dinámica de un contexto político, además del hecho de que ese
intercambio a menudo ocurre, no entre dos individuos, sino entre un individuo y una o dos
entidades corporativas, naciones, corporaciones o iglesias. En el libro hablo del caso del
Presidente Clinton ofreciendo una disculpa a nombre de los Estados Unidos a los japoneses
americanos que fueron recluidos injustamente durante la Segunda Guerra Mundial, así
como a sus descendientes. El Presidente Clinton no tenía nada que ver personalmente con
la injusticia mencionada, por lo que ofrece una disculpa como el representante de una
entidad, cuyos miembros actuales, en su gran mayoría, tampoco estuvieron relacionados
con lo ocurrido. E incluso algunas de las personas a las que pidió disculpas no eran las que
estuvieron en los campos. Esto no significa que la disculpa no sea real o moralmente
importante, sólo que es diferente de lo que sucede en el contexto interpersonal del perdón.

DH     Lo que busca aquí es más un caso de precisión lingüística, ¿no es así?
CG      Es un caso de precisión lingüística y conceptual, pero no se trata sólo de semántica,
debido a que las condiciones para ofrecer una disculpa satisfactoria no son las mismas para
el perdón, aunque algunas de ellas se traslapan. En una disculpa política, así como en el
perdón, se hace un compromiso de decir la verdad. Entonces, cuando ofreces una disculpa,
la idea es decir por qué lo estás haciendo, lo que significa hacer públicos los hechos. Lo
mismo ocurre con el perdón: si te perdono por algo, es porque tú ya pediste perdón y ya
dijiste también por qué razón me pediste que te perdonara; sin embargo, la persona que hizo
el daño no tiene que ser la que pida disculpas por ello, la persona que recibe la disculpa
puede hacerlo en nombre de alguien más. Y la forma en que se relaciona con un
sentimiento moral como el rencor es bastante diferente, por lo que la distinción no es sólo
semántica.

DH     ¿Considera que la reciente disculpa del gobierno australiano hacia los pueblos
aborígenes presenta las mismas condiciones que la disculpa de la administración de Clinton
a los japoneses americanos?

CG      En efecto y, por cierto, según lo que leí en los periódicos, la disculpa ofrecida por el
primer ministro australiano estuvo bien hecha porque fue muy explícito al asumir la
responsabilidad corporativa, señalando que en verdad estuvo mal y que el gobierno en
verdad se estaba disculpando por ello, además de que aclaró cuál fue el daño que se hizo.

DH     Sin embargo, en el caso del Presidente Richard Nixon tiene una perspectiva muy
diferente...

CG      El Presidente Nixon nunca se disculpó realmente. David Frost le preguntó en la


famosa entrevista: “¿Se disculpa?”, y Nixon contestó algo como: “No puede haber disculpa
más grande que haber dejado la presidencia”. Ésa es una evasión clásica. Se pude renunciar
a la presidencia por todo tipo de razones; ésa no es una disculpa. Para ofrecer una disculpa
hay que decir que te estás disculpando.

DH     Una de las cosas que sobresale al buscar el perdón es que tiene que provenir del
corazón, así como el que perdona tiene que hacerlo de corazón. ¿Cómo se relaciona esto al
tipo de virtud secular del que habla?

CG      Está directamente relacionado. Yo no utilizo esa metáfora, pero a lo que se refiere


es compatible con lo que digo. En una exitosa escena interpersonal de perdón, quien hizo
mal en verdad cambia su forma de ser además de dar una explicación de qué fue lo que lo
orilló a hacer el mal, y entiende de qué manera afectó a la otra persona. Entonces se
demuestra con palabras y hechos que existe un compromiso real para cambiar; no obstante,
pasa lo mismo con la persona afectada, ya que no sólo se olvida de la venganza, sino que
también cambia internamente al hacer a un lado lo que justificaba su ira, pero también
cambia su opinión respecto a la persona que le hizo daño. A esto se le conoce en la
literatura filosófica como “replanteamiento”. Se llega a ver a la persona que hizo el mal de
una manera distinta. Éstos son cambios fundamentales, “provienen del corazón”, por así
decirlo.
DH     ¿Puede un individuo buscar el perdón de un grupo? Tomemos como ejemplo a un
ejecutivo de ahorro y crédito que saquea las cuentas de sus clientes y después pide perdón.
Supongamos que realmente lo hace de corazón. ¿Esto se ajusta a su modelo?

CG      Creo que sí es posible y apropiado disculparse, y hacerlo de corazón; sin embargo,


la idea de ser perdonado por una entidad abstracta como lo es un grupo no tiene sentido
para mí. No creo que un grupo pueda perdonar; las personas son las que perdonan.

DH     ¿Quiere decir que algunas veces el modelo popular del perdón simplemente no
concuerda y que, en algunos casos, una disculpa puede considerarse como el equivalente a
buscar el perdón.

CG      Es correcto, y creo que es muy útil saberlo. Ésa es una de las formas en que este
análisis filosófico puede ayudarnos a entender lo que es apropiado pedir y lo que no en
diferentes contextos. Y esto también es verdad acerca del resarcimiento. Nada de lo anterior
toca el tema de la justicia. El ejecutivo de crédito que robó el dinero de los cuentahabientes,
sin importar lo que haga respecto a la disculpa o el perdón, quizá todavía tenga que
sujetarse a la ley. Por ejemplo, quizá necesite compensar a los dueños del dinero, cumplir
una condena en prisión o lo que sea apropiado. Ninguna cantidad de disculpas o perdón
soslaya la necesidad de consideraciones de justicia cuando son apropiadas.

DH     Esto introduce el concepto de la misericordia y su significado. A menudo se me ha


ocurrido que es entonces cuando las personas se confunden; quieren ser buenas, pero
terminan siendo bobas. Las personas tienen una idea poco clara respecto al perdón y nunca
tocan el punto de la justicia.

CG      Estoy de acuerdo. Imagine que ambos somos desfalcadores y nos atrapan, entonces
ambos nos disculpamos, pero tus ahorradores tienen misericordia de ti y le piden al tribunal
que no te procese ni te castigue, mientras que los míos no la tienen y a mí me castigan por
el mismísimo crimen que tú cometiste... Eso realmente cuestiona la justicia y es tonto
restarle importancia basándose en que la misericordia es una virtud. No se trata de decir que
no hay cabida para la misericordia o la clemencia en un contexto judicial, sino de que no
debería obstaculizar las consideraciones apropiadas para ese contexto.

DH     Lo comento porque también habla de una cultura que parece haberse desarrollado en
cuanto a las disculpas y el perdón. ¿Cómo se desarrolló y cuáles son sus pros y contras?

CG      Imagino que, por un lado, se ha dado recientemente como una consecuencia del
movimiento terapéutico de autoayuda y, por el otro, a partir de cierta interpretación del
cristianismo. Y ambas teorías se cruzan bastante. Si observas las montañas de literatura no
filosófica que habla del perdón, con frecuencia encontrarás una coincidencia entre el
enfoque de autoayuda y un punto de vista religioso o cristiano que enfatiza el perdón
incondicional. También tiene raíces profundas en las ideas de compasión, transparencia
pública y de esperar que las personas en la vida política sean receptivas al pueblo.
Probablemente sea parte del florecimiento de una cultura democrática y quizá podamos
aprender mucho acerca de cómo sucedió leyendo a autores como Tocqueville; sin embargo,
no he hecho un estudio sociológico de la materia y, en sí, no conozco ninguno.
En cuanto a los pros y los contras, en el libro hablo de algunos de los peligros a los que está
expuesta esta especie de cultura, y uno de ellos es que el perdón y las disculpas se
transforman en algo meramente teatral; dejan de provenir del corazón, lo que las priva de su
seriedad moral. Incluso existe la preocupación de que una vez que el perdón y las disculpas
se convierten en algo esperado en la cultura y la esfera pública, se cohesionen con los
castigos por no realizarse correctamente.

DH     ¿Es posible pedir disculpas a las personas que están muertas por errores que otros
cometieron en su contra?

CG      Ésa es una pregunta complicada, ya que no sólo tiene que ver con el hecho de
disculparse con la persona fallecida, sino con el hecho de disculparse en nombre de otros.
El perdón de terceros se basa en tal cuestión y eso nos presenta toda una serie de
consideraciones, pero la otra cuestión es si tiene sentido disculparse con los muertos, seas
un tercero o no. Yo diría que sí y, de hecho, bajo ciertas condiciones, es posible obtener el
perdón de los muertos. Sé que en principio suena extraño, pero imaginemos la situación
contraria: alguien que te hizo daño falleció y encuentras en su lecho de muerte una
minuciosa carta donde te ofrece disculpas, habla de arrepentimiento y realiza una
declaración creíble de que, si la persona viviera, hubiera dado todos los pasos necesarios
para conseguir tu perdón, pero ahora ha muerto. ¿Es posible perdonar a esa persona? Yo
creo que sí, si uno puede elaborar una narrativa del tipo antes mencionado.

Entonces, lo mismo ocurre con las disculpas para las personas que han muerto. Si
pudiéramos elaborar una narrativa que ellos recibieran —y con ella aliviar nuestra culpa—
y realmente diéramos otros pasos importantes para justificar el perdón, entonces por qué no
podría ser posible imaginar que te perdonan por una buena razón. Pero estos son casos
imperfectos de disculpa y perdón. Lo que quiero decir es que uno podría desear que la
persona no estuviera muerta y ofrecer una disculpa a quien pudiera recibirla, o ser capaz de
perdonar a alguien que se lo ha ganado en el momento y de la manera adecuada.

DH     Cuando hablamos del perdón, generalmente hablamos de dejar a un lado el


resentimiento hacia alguien más. ¿Qué hay acerca de las personas que dicen: “De acuerdo.
Te perdono, pero nunca lo olvidaré”?. Lo que quieren decir es que todavía sienten un gran
resentimiento y que, de hecho, no han perdonado.

CG      ¡Exacto! Eso significa que no hay perdón. No puedes perdonar y continuar


albergando resentimiento; dejarlo atrás es parte del perdón, por lo que si no olvidar
significa seguir con el resentimiento, entonces se trata de una contradicción.

DH     Es aquí donde entra la cuestión del rencor. Uno de los grandes retos en la vida es que
a menudo nos enfrentamos con situaciones donde las personas no muestran remordimiento;
han actuado mal, pero nunca lo admitirán. ¿Cómo puedes continuar con ese tipo de
recuerdo por el resto de tu vida? Es difícil si no aceptas el hecho de que es posible vivir sin
guardar rencor. ¿Es posible vivir “dispuestos a perdonar”?

CG      Es una situación desconcertante y exasperante cuando has sufrido algún daño y la
otra persona no da ni siquiera los pasos más elementales para ganarse tu perdón.
Desafortunadamente, algo así es quizá la norma, por lo que a menudo nos vemos atrapados
en una situación en la que quisiéramos perdonar, pero que, de cierta manera, no se nos
permite hacerlo. El perdón no es la varita mágica que usamos para resolver todos estos
problemas, incluyendo cómo responder a quien nos hizo daño y no se disculpa, y a la
toxicidad de la ira que uno siente en consecuencia. Hay otras cosas que uno debe hacer en
ese caso: desde terapia, pasando por el olvido y hasta llegar de alguna manera a dejar atrás
el pasado, quizá justificar y elaborar algún tipo de narrativa que explique por qué esa
persona es incapaz de disculparse —como que la persona está dañada moral y
psicológicamente— y tratar de encontrar alguna forma de justificarla (que no es lo mismo
que perdonarla). Creo que hay muchas respuestas que podríamos adoptar para este
problema tan común.

DH     Entonces, si una persona no admite que se equivocó, es muy difícil para nosotros
perdonarla realmente; de hecho, es ilógico.

CG      Lo que en verdad está haciendo es no perdonar. Y, de nuevo, no es sólo una


cuestión semántica; la forma de llamarlo hace una gran diferencia.

Creo que existe otro problema profundo acerca de si las personas hacen daño consciente o
inconscientemente. Todo lo que he dicho acerca del perdón se basa en la tesis de que, en
cierto sentido del término, las personas hacen daño conscientemente (al menos en algunas
ocasiones). Si eres un socrático, argumentarías que la tesis es falsa y que las personas,
cuando hacen algo malo, en realidad no saben que está mal. Piensan que es bueno o que es
correcto y, de ser cierto, entonces la respuesta apropiada no sería el perdón, sino el
entendimiento y la justificación.

DH     Como también podría serlo no guardar rencor como una consecuencia.

CG      Efectivamente. Además, creo que la justificación logra atenuar el resentimiento y la


ira. Si se requiere o no desechar la ira, es algo que aún no he descifrado. Quizá sí, pero
tendría que analizarlo.

DH     ¿El perdón es esencial para la reconciliación?

CG      Todo depende de a qué se refiera con reconciliación. Si significa dejar atrás las
hostilidades, entonces la respuesta es no. Las personas suspenden las hostilidades por todo
tipo de razones que no tienen que ver con el perdón. Podrías dejarlas por un momento para
tomar ventaja o para evadir una desventaja, o porque estás harto de la guerra y prefieres
cierto estilo de vida. Nada de esto tiene que ver con el perdón.

Si por reconciliación hablamos de algo más, como la reanudación de la relación anterior en


un contexto interpersonal, entonces la conexión entre ambas es más estrecha. Ciertamente
diría que el objetivo del perdón es la reconciliación y que el perdón provoca la
reconciliación; sin embargo, no diría que todo tipo de reconciliación depende del perdón.
DH     Esto nos remonta a que exista previamente cierto tipo de arrepentimiento y a lo que
hablábamos anteriormente, algo que provenga del corazón. Si llegas al punto en que estás
dispuesto a asumir un enfoque indulgente con los matices sugeridos, parece que eso
generará otros cambios de comportamiento, el antiguo concepto hebreo del shub: dar la
vuelta y tomar la otra dirección. Así que volvemos a la conexión entre los conceptos
religiosos y las virtudes seculares, ya que estamos lidiando con valores que son parte de
nuestra vida.

CG      Así es; estoy completamente de acuerdo con eso. Sería muy interesante realizar un
análisis intercultural del perdón en diferentes contextos religiosos. Por ejemplo, no creo que
hubiera mucho espacio para el perdón en la antigua Grecia, donde eran muy religiosos
(excepto entre los filósofos, pues incluso entonces la reflexión moral era a menudo religiosa
en cierto modo). Existe una mina muy rica de investigación en el tema de las religiones y el
perdón que aún no ha sido explorada sistemática o filosóficamente.

[Link]

[Link]

[Link]

[Link]

Common questions

Con tecnología de IA

Griswold challenges the notion that religious perspectives on forgiveness are superior by arguing that they are merely different. He points out that while religious forgiveness often involves a divine model of unconditional forgiveness, secular perspectives focus on human imperfection and the social dynamics of moral growth and reconciliation. He asserts that neither viewpoint is broader but serves different purposes, stating that secular forgiveness can provide a more pragmatic approach to reconciliation without relying on divine intervention .

Griswold suggests that forgiveness is a virtue by accepting human imperfection while avoiding resignation through actively working to overcome personal grievances and engaging with the complexities of moral relationships. By redefining our perception of those who have wronged us and moving beyond simple retribution or withdrawal, forgiveness allows individuals to embrace imperfections without passivity, encouraging both personal growth and social harmony . This approach fosters a dynamic engagement with ethical dilemmas rather than an acceptance of injustice or wrongdoing .

Griswold notes that forgiveness in political contexts often lacks the personal transformation seen in interpersonal forgiveness. In politics, forgiveness can become performative, losing its moral seriousness when it does not emerge from a genuine transformation of heart and behavior . Interpersonal forgiveness involves a personal re-evaluation and change in the perception of the offender, often requiring acknowledgment of wrongdoing and steps toward restitution, while political forgiveness can become merely a public gesture lacking genuine remorse or change .

Charles L. Griswold differentiates between apologizing and forgiving by highlighting that apology involves acknowledging a mistake and asking for pardon from the offended person, whereas forgiveness entails a deeper moral response, involving letting go of resentment and acknowledging intentional harm. Forgiveness requires a change in how one views the offender, recognizing their moral growth and change of behavior . This differentiation emphasizes the complexity of moral responses to human imperfections, as forgiveness demands more than an understanding of unintentional harm; it requires a transformation of relationships through acceptance and personal growth .

Griswold indicates that forgiving someone who does not show remorse or admit fault is complex and often inappropriate in the usual sense of forgiveness. However, addressing such harm requires other moral responses, such as understanding the non-apologetic person's psychological or moral limitations to justify their behavior rather than forgive it. This approach involves letting go of resentment through therapeutic means or narrative reevaluation rather than forgiveness, as true forgiveness requires acknowledgment of wrongdoing .

Griswold critiques the theatricality of forgiveness and apologies in public life by highlighting that when these acts become mere performances rather than sincere gestures, they lose their moral gravity. In democratic cultures, where forgiveness and apologies may become cultural expectations, there is a risk that they are reduced to routine gestures without genuine acknowledgment of wrongdoing or intent to change. This diminishes the true value of forgiveness, which should originate sincerely from both parties involved in the wrongdoing .

Griswold posits that it is possible to obtain forgiveness from or offer apologies to the deceased under certain conditions, particularly when a narrative is constructed that acknowledges wrongdoing and expresses genuine remorse. This narrative can alleviate the survivor's guilt and allow for a sense of closure. He explains that if similar steps to those in interpersonal forgiveness are taken, even with a deceased party, it demonstrates a moral commitment to reconciliation. However, these scenarios are considered imperfect, as they are not direct exchanges .

In interpersonal forgiveness, Griswold identifies that both the offending and the offended parties must undergo changes. The wrongdoer must acknowledge their actions, express genuine remorse, and demonstrate a commitment to change their behavior. Meanwhile, the person who was wronged must release justifiable anger and alter their perception of the wrongdoer, enabling a transformation in their relationship dynamics. Both changes are essential for forgiveness to be meaningful and morally significant .

Griswold suggests that reconciling with the memory of harm caused by an unapologetic person involves strategies beyond forgiveness, such as framing the wrongdoer’s inability to apologize in a broader context of moral or psychological limitations, or pursuing therapeutic paths to move past resentment. By understanding the factors that prevent an apology, individuals can mitigate toxic emotions and find ways to narratively justify or rationalize the harm, allowing for emotional release without necessarily forgiving the offender in a traditional sense .

Griswold distinguishes Christian and biblical principles of forgiveness by arguing that early Christian interpretations, such as those by Origen or Augustine, introduced ideas of unconditional forgiveness that might not align with earlier biblical teachings. This distinction implies that forgiveness within religious traditions is not monolithic and that even within a single faith, such as Christianity, there can be diverse interpretations and practices of forgiveness . This complexity emphasizes the need to understand forgiveness within specific theological contexts and historical developments .

También podría gustarte