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PANORAMA BIBLICO DEL ANTIGUO TESTAMENTO

1 SAMUEL

RESUMEN

Una mirada panorámica del primer libro de Samuel refleja la presencia


sobresaliente de tres hombres de la historia de Israel: Samuel, Saúl y
David. El primer libro descubre además, un acontecimiento que resulta
muy importante: la integración de las tribus de Israel como un
gobierno dirigido por un único hombre soberano, el cual se le llamó
rey.

PROPÓSITO DE LA ESCRITURA:  1 Samuel registra la historia de


Israel en la tierra de Canaán, durante la transición de ser gobernados
por jueces a convertirse en una nación unificada bajo el gobierno de
reyes. Samuel emerge como el último juez y él unge a los dos primeros
reyes, Saúl y David.

El libro de 1 de Samuel se divide en tres secciones:


 Del capítulo 1 al 7 se habla sobre la vida de Samuel:
Las primeras líneas del libro empiezan con su nacimiento. Samuel fue
el último representante de los tiempos de anarquía en que las tribus
carecían de una estructura gubernamental y las “juzgó” a lo largo de
toda su vida (1 S 7.15). Samuel no solo significó el punto final de aquel
periodo, sino que, al iniciar la serie de los grandes profetas de Israel
con el ungimiento de sus dos primeros reyes, Saúl y David (1 S 9.27-
10.1; 16.13), dió paso a la institución de la monarquía. (establecimiento
de los reyes)

 Del capítulo 8 al 15 se habla acerca del rey Saul, el


hombre según la carne:
Los comienzos del reinado de Saúl quedaron favorablemente
señalados con una contundente victoria sobre los amonitas, antiguos
enemigos de Israel (1 S11); pero no pasó mucho tiempo sin que la
imagen de fortaleza y valor de Saúl empezara a desvanecerse ante los
ojos del pueblo de Israel. El rey se hizo inestable y temeroso por causa
de las victorias brillantes del joven David. Saul como prototipo del
hombre carnal, pensó que David era su enemigo, que le quería quitar
su reinado, veía continuas amenazas contra su autoridad y, sin duda,
siendo un hombre carnal se llenó de celos, envidias y miedos.
El hombre según la carne tiene su explicación en la epístola a los
Romanos “Porque los que son de la carne piensan en las cosas de la
carne; pero los que son del Espíritu, en las cosas del Espíritu. 6  Porque
el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse del Espíritu es
vida y paz. 7  por cuanto los designios de la carne son enemistad
contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco
pueden; 8  y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios”.
El hombre según la carne en la vida de Saul lo podemos ver reflejado en
todo su reinado al desobedecer las ordenes de Jehová. Veamos una
panorámica de algunos sucesos:

 Los filisteos todavía son los peores enemigos de Israel. Un día,


miles y miles de filisteos vienen contra Israel. Samuel le dice a
Saúl que espere hasta que él venga y haga un sacrificio a Jehová.
Pero Samuel se tarda. Saúl teme que los filisteos empiecen la
batalla, así que se adelanta y hace el sacrificio él mismo. Cuando
Samuel finalmente llega, le dice a Saúl que ha sido desobediente
por no haberlo esperado.

 Más tarde, Saúl desobedece otra vez. Samuel le dice por orden
de Jehová que mate todo lo relacionado con Amalec, pero el rey
Saul deja lo mejor del ganado con el fin, según él, de
ofrecérselo a Jehová. Samuel escuchando los bramidos del
ganado le dice ‘Mejor es obedecer a Jehová que hacerle un
regalo de las mejores ovejas.
 Finalmente, Saul como hombre carnal le dio rienda suelta a los
deseos de la carne, sin rechazarlos, se llenó de envidia, de
orgullo, de apariencias, consultó a hechiceras.

De esto podemos aprender una de las lecciones más fundamentales de


la biblia, la obediencia. Nos muestra que es importante obedecer a
Jehová siempre…
El fue la voz de Dios para el pueblo, no había rey y Jehová los
conducía, Jehová era su rey. pero un día el pueblo pidió rey como las
demás naciones, así que Jehová les concedió lo que querían. El primer
rey de Israel fue Saul, siendo avisados por Jehová, por medio de
Samuel, que no era conforme a su perfecta voluntad tal petición.
Después de enseñarnos el Espiritu Santo sobre la importancia de
obedecer antes que realizar miles de sacrificios con la vida del rey
Saul, Jehová se provee de un mejor rey conforme a su corazón: el rey
David.
A David (c. 1010-972 a.C.), que representa para los israelitas el monarca
ideal, es a quien en verdad se debe la unidad y la independencia de la
nación. Valeroso, decidido y dotado de clara inteligencia, combatió mis
allá de sus fronteras para consolidar y extender el reino y, dentro de ellas,
para sofocar conjuras contra su gobierno, como la promovida por su
propio hijo Absalón (2 S15-18). La religiosidad profunda de David es una
constante de su biografía (2 S 6.14,21-22;7.18-29), como también lo es su
preocupación por asentar sobre bases firmes la administración de justicia
y la organización del reino (2 S 8.15-18). 

De ahí que la personalidad de David resultara idealizada entre el pueblo


de Israel, aun cuando tampoco dejara de reconocérsele flaquezas y
pecados, como el adulterio con Betsabé y la muerte de Urías (2 S 11.1-
12.25). Pero, en todo caso, lo cierto es que, tanto el reinado como la
persona misma del rey David dejaron una huella profunda en el mundo
israelita, que en él vio prefigurado al Mesías, al Ungido por el Señor para
hacer realidad las grandes promesas y esperanzas del pueblo de su
elección.

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