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Capítulo 1
Capítulo 2
Capítulo 3
Capítulo 4
Capítulo 5
Capítulo 6
Capítulo 7
Capítulo 8
Capítulo 9
Capítulo 10
Capítulo 11
Capítulo 12
Capítulo 13
Traducido y Corregido por Jesica
onduje a través de las puertas de la casa y por la
C serpenteante carretera que conducía a la mansión de antes
de la guerra del siglo XVIII. Todas las luces de la casa
estaban encendidas; ella está de vuelta. Sentí la ira que había estado
conteniendo a raya durante las últimas dos semanas surgir dentro de mí.
Cerrando de golpe mi Ascari, me dirigí por las escaleras ya través de la
puerta principal. Lanzando mis llaves en la mesa de entrada, caminé por
la casa sin llamarla. Estaba en la cocina holgazaneando alrededor. Mi
corazón dio ese pequeño golpe que siempre hace en su presencia, por
primera vez después de una ausencia no importa cuán larga o corta. Ella
se volvió con una sonrisa tímida, que murió tan pronto cuando consiguió
un buen vistazo a mi cara.
Me acerqué y sin siquiera un hola, la agarré por el cuello y la
conduje fuera de la habitación.
— ¿Stryker qué...?
Ni siquiera me molesté en responderle. No se merecía mis
palabras. La llevé hasta la escalera de caracol, pero en vez de girar a la
derecha a la suite principal que una vez habíamos compartido, la llevé a
una de las siete habitaciones en el pasillo. Abriendo la puerta con el pie,
la empujé a la habitación y en la cama King Size de caoba con sus ricos
revestimientos de color burdeos y montañas de almohadas.
Los botones de la blusa de seda salieron volando cuando aferré el
material entre mis puños y lo arranqué. Sus pechos estaban apenas
cubiertos en el sujetador Demi, que se tensaba bajo el peso de tales
recompensas. Sus pantalones fueron los siguientes. Yo los arranqué por
sus piernas antes de empujar su espalda en la cama con una mano al
pecho. Sus ojos se ampliaron en mí cuando solté mis once pulgadas de
polla y sin mediar palabra hablada entre nosotros, la levanté y la estrellé
en casa. No estaba preparada para tomarme y, por primera vez en
nuestro año y medio de matrimonio no me importaba. Envolví mi mano
alrededor de su garganta cuando me la cogí con ira. Las lágrimas en sus
ojos no influyeron en mí. La ira gobernó mis movimientos, la ira y el
dolor de la traición. Sentí la primera oleada de calor líquido de su cuerpo
respondiendo al mío. Al menos eso era algo. Su cuerpo todavía conocía
al mío.
Abrió la boca para hablar, pero las palabras no vendrían. Eso era
tal vez porque estaba cortándole el aire cuando le apreté mi mano
alrededor de su cuello. No quería escucharla. La follé como si no fuera
más que un receptáculo, no para complacerme. Para ser utilizada para
mi placer sin pensar en el suyo propio. Había pasado demasiado tiempo
para mí sin un coño, por lo que no pasó mucho tiempo antes de sentir el
fuego encendido. Comenzó en las plantas de los pies y se abrió camino
hasta mis piernas a mis muslos y en la espalda. Antes de que la primera
gota pudiera explotar dentro de ella salí y con mi mano libre tiré mi polla
enojado sobre su cuerpo, rociando mi semilla sobre su vientre y las tetas.
Cuando terminé, empujé mi polla dura todavía de nuevo en los confines
de mis pantalones y me alejé. Escuché el primer sollozo antes de que
pasara por la puerta. Demasiado jodidamente malo, apenas había
empezado.
En mi cuarto de baño, arrojé el resto de mi ropa y me lancé en la
ducha. Con las manos en la pared y los chorros me golpean desde seis
ángulos diferentes, dejé que mis hombros se relajaran por primera vez en
catorce días. Catorce largos putos días de preocupación, ira y miedo.
Durante los dos primeros días no tenía ni idea de dónde estaba, ni con
quién estaba. Fue sólo después de que consiguiera mi equipo de
seguridad en él, que me enteré de que estaba escondida en un hotel en
París. Había dejado el maldito país sin una palabra. ¿Y por qué? Todo
porque ella tenía un pelo salvaje sobre esta mierda que nunca me dio la
oportunidad de disipar. Soy un hombre justo cuando todo está dicho y
hecho, pero hay algunas cosas que simplemente joden. Como ser
interrogado por mí esposa, que es un juego que sabe que no voy a jugar.
Si pensaba que salir corriendo y esconderse durante dos semanas iba a
darle el control sobre mis bolas, estaba loca. Yo amo a mi esposa, pero no
hay manera de que voy a dejar que me mande, ese es mi lugar. Yo soy el
hombre en mi casa y cuanto antes se entere de esa mierda, más feliz se
sentirá. Ahora ella misma se había costado su libertad. Me gustaría
poner la mierda en marcha para cuando regresara, no tenía ni idea, pero
pronto lo hará. La próxima vez que tratara de dejarme se detendría antes
de que llegara a las puertas. Había cambiado los códigos de todo. Sus
tarjetas de crédito habían sido ilimitadas hace sólo unas pocas semanas,
ahora tenían un límite de quinientos dólares. En lugar de la innumerable
cantidad que había tenido ella ahora era una sola.
La única razón por la que no sabía nada de esto hasta ahora era
porque la red no se había apretado hasta que ella puso un pie de vuelta a
casa. Mañana por la mañana, su mundo como lo conocía, iba a cambiar
para siempre. Si quiere peinarse en el salón de lujo que le gustaba
frecuentar, tendría que pedir permiso primero. Todo estaba bajo llave,
quién sabe por cuánto tiempo. Todos sus movimientos iban a ser
reducidos hasta que dejara de estar molesto como la mierda.
Pequeña perra consentida.
Salí de la habitación y bajé, había vuelto a abajo y estaba sentada en
la mesa de la cocina en busca de un poco de neurosis de guerra.
—Stryker yo...
—No hables hasta que yo te diga. —Señalé mi dedo en su cara
grabada en piedra. Cerró sus labios y volvió a sorber su café. Me serví un
trago de coñac de la barra lateral y la observé desde mi espalda apoyada
en el mostrador.
>> ¿Dónde has estado? —Yo ya sabía la respuesta a esa pregunta,
pero quería oírla decirlo. Además, había dos días en paradero
desconocido. Días en los que viví aterrorizado como nunca he conocido,
pensando que me la había arrebatado. Que uno de mis muchos negocios
habían cabreado a algún competidor que habían arremetido contra ella
para vengarse de mí. Nunca sabrá, lo que esos dos días me quitaron.
Nunca le voy a dar el poder para hacerme esa mierda otra vez.
—Paris.
— ¿Qué estabas haciendo ahí?
Ella se miró las manos y no dijo una palabra.
>>Te hice una pregunta Nadia.
—Sólo estaba descansando.
— ¿Has encontrado alguna respuesta a tus preguntas mientras
estabas ahí?
—Lo siento.
—Acaba con ello. ¿Con quién estabas?
Ella me miró con sorpresa.
—Con nadie estaba sola.
—Por suerte para ti o rompería su cuello de mierda, ahora déjame
decirte lo que este pequeño truco te ha costado. Te darás cuenta muy
pronto de todos modos. En alrededor de una hora a partir de ahora, se
cambiarán todos los códigos de seguridad de la casa y los vehículos. Veo
que tengo tu atención. La puerta sólo se abrirá por mi comando, por lo
que en poca distancia no va a funcionar y no puedes salir. No se puede
pasar por encima porque es muy alta por lo que estás atascada. El
teléfono de la casa está bloqueado a excepción de situaciones de
emergencia o una llamada directa a mí.
Salí de la habitación cuando ella abrió la boca para hablar. ¿Tenía
alguna idea de lo que esos dos primeros días me habían hecho? ¿Cómo
que me habían despojado desnudo? Sufrí como nunca lo había hecho
antes y nunca quiero volver a pasar por eso. Si yo no la amara tan
jodidamente, no hubiera importado, pero es dueña de mi corazón y la
jodida lo había arrancado de mi pecho y pisoteado bajo sus pies. Nunca
más en esta vida le permitiría hacer esa mierda. Si tenía que tenerla
prisionera aquí, entonces que así sea.
Traducido y Corregido por Jesica
omí solo esa noche, ni siquiera quería mirarla. Mientras
C estuviera aquí donde podía llegar a ella, eso era todo lo
que necesitaba. Me sentía malicioso y enojado cuando fui a
buscarla y la encontré en la bañera en nuestra habitación. Esa es otra cosa
que estaba a punto de cambiar. Tendría que ganarse su lugar en mi cama
otra vez.
Sin pronunciar una palabra la levanté del agua y libere mi polla de
los confines de mis pantalones vaqueros, sólo se dejó caer en ella. Su
pequeño grito de dolor no me disuadió de mi curso y golpee con toda la
fuerza que pude, con toda la ira y la frustración reprimida que tenía
dentro. Tiré de sus piernas debajo de mis brazos para abrirla más
ampliamente para una penetración más profunda. Tenía problemas para
tomarme en el mejor de los tiempos, así que me podía imaginar que
forzando las once pulgadas en ella en esta posición no podría ser
demasiado cómodo para ella, pero era demasiado duro. Había tenido un
tierno amante esposo y lo había tirado en un capricho. Ahora podía
lidiar con el culo duro que todo el mundo conocía. Era a la que había
elegido para entregar mi corazón, la única en quien había confiado lo
suficiente como para dejar entrar, ahora va a pagar por traicionarme.
—Gabe.
—Cierra la boca.
Caminando hacia la pared más cercana La apoyé en ella y me
estrellé contra ella. Su cabeza golpeó la pared y las piernas se sacudieron
pero no me detuvo. Me la tiré como una prostituta de bajo grado, sin ni
siquiera un beso para suavizar el golpe. Las lágrimas corrían por su
rostro mientras su coño finalmente atrapó y se apretó a mí alrededor. Me
encantó saber que podía hacerle eso. No importa cómo la tomara, lo duro
y depravado, su cuerpo todavía respondía al mío, y estaba a punto de
empeorar aún más. Había cosas que ella había tenido miedo de intentar.
Cosas que por respeto a mi esposa nunca presioné, esos días se han ido.
Me tomaría como soy, todo de mí y yo no lo pediría. A la mierda eso.
Hasta que este sabor amargo por abandonarme, se llevara la peor parte
de la bestia que se había desatado.
Tiré de ella, mi polla rojo furioso y escupiendo pre-semen.
>>Ven. —No esperé su consentimiento, sino que la saqué del
cuarto de baño por el dormitorio pasando nuestra cama, hacia el pasillo
y de nuevo a la habitación donde la había tomado antes. Tal vez ahora va
a ver la importancia de eso. Empujándola sobre la cama, me puse detrás
de ella y le coloqué cómo quería.
>>Quédate ahí y no te muevas, te mueves es tu culo. —Volví a la
habitación principal para obtener el lubricante; íbamos a necesitar esto.
Aunque quería follarla, pero realmente no quería hacerle daño,
simplemente castigar la mierda fuera de ella por hacerme quedar como
un tonto.
De vuelta en la habitación, me subí de nuevo en la cama y lubrique
mi polla. Con ella en su lado, con una pierna colgando de la cama la otra
rodilla doblada, dirigí mi polla en su culo. Nunca me dejó joderla allí
antes. Era una doncella demasiado para eso. No esta noche y nunca más,
a partir de ahora yo no estaba tomando un no por respuesta.
>>Si te pones tensa sólo vas a hacer peor las cosas para ti misma.
Me estoy metiendo allí no importa qué, así que puedes también relajarte
y tomarlo.
—Pero tú sabes que yo no quiero esto.
—Pensé que te había dicho que te callaras la boca. —Llegué
alrededor y apreté su boca con fuerza.
Tomó un poco de esfuerzo pero finalmente fui capaz de conseguir
pasar la cabeza de mi polla por su esfínter y con un pinchazo estaba en
ella. Joder se sentía bien. Dos años he estado muriendo por follarla en el
culo y por dos años ella se me negó. Pobrecita no tiene idea de lo que
había desatado. Había estado más o menos dispuesto a dejarlo pasar. Me
había preparado para nunca disfrutar de una de las cosas que más
amaba en el sexo por ella, porque la amaba. No más.
Le di a su cuerpo tiempo para adaptarse, al menos podría darle
mucho, pero ahí es donde terminaba la ternura. Tan pronto como su culo
se relajó lo suficiente para que consiga unas cuantas pulgadas empujé
hacia adelante y enterré mi polla hasta la empuñadura. Ella gritó y trató
de tirarme pero sostuve su cadera en su lugar antes de empezar a follarla
en el culo profundo y duro. Llegué alrededor y metí dos dedos en su
coño mojado, ¿por qué? Porque quería que disfrutar de ella, quería que
se diera cuenta de que yo controlaba su cuerpo por completo. Que no
podía ocultar nada de mí. Sabía que iba a odiarlo; que siempre había
descrito el sexo anal como pervertido y depravado. Algo que había
aprendido, sin duda, de su madre puritana. Vamos a ver lo que tenía que
decir después de que hubiera terminado con mi polla rellenando en su
culo.
No pudo evitar la reacción natural del cuerpo a la estimulación y
cuando fui a su clítoris con mi dedo pulgar su cuerpo se sacudió, me
llevó aún más profundo en su interior. Apreté los dientes para evitar que
las palabras de alabanza se escaparan. Le encantaba que le dijera lo
buena que era durante el sexo. No voy a darle esa pequeña gran ayuda
esta noche tampoco. Empujé los dedos en su coño atrás y adelante a
tiempo con el empuje de mi polla. Podía sentir que rozaban la cabeza de
mi polla del otro lado, lo que pronto me tenía en el borde del abismo. Ya
no luchaba, pero buscaba su propia realización. Me salía fuera cada vez
que se acercaba, haciéndola gemir de frustración.
Bueno ahora sabe lo que sentí esas dos semanas acostado solo en
una cama fría. No tendría derecho si hubiera ido fuera y hubiera
encontrado a alguien para ocupar su lugar. La misma cosa de la que me
había acusado de antes de que hubiera huido, pero no, ese no era mi
estilo. Había tomado los votos, votos que quise mantener. No dejé que se
corriera durante la siguiente media hora. Cada vez que se acercaba me
retiraba hacia atrás hasta que llegó el momento de correrme. Después de
descargarme en su culo, saqué mis dedos de su coño limpiándome sus
jugos en su cadera. Cuando mi polla se había desinflado la saqué de ella
y salí de la cama dejándola acostada allí con lágrimas rodando por sus
mejillas.
Fui al baño principal y tomé otra ducha antes de ir a la cama.
Mañana iba a ser otro largo día. Cerré la puerta por si acaso ella no
consiguió el mensaje. Tuve la mejor noche de sueño que había tenido en
mucho tiempo sabiendo que estaba a salvo en su casa, en la habitación
de al lado.
Traducido y Corregido por Jesica
M
e desperté temprano al día siguiente, muy temprano
incluso para mí. Una mirada al reloj mostraba que
tenía al menos una hora antes de que tuviera que irme.
Apoyé la espalda contra mi almohada y volví a la primera vez que
conocí a mi esposa. Me habían arrastrado a alguna cena benéfica u otra.
Diez mil dólares por plato y si era algo como en las que había estado
antes, sabía que la tarifa sería pollo acartonado y verduras de goma o
algo igualmente desagradable. Si hubiera sido por mí hubiera preferido
un cheque por el doble de la cantidad si significaría renunciar a la salida
no deseada; pero mi administración había gruñido sobre mi
comportamiento antisocial e insistió en que como uno de los principales
hombres de negocios de la ciudad, tenía que ser visto en este tipo de
cosas. Por el genuino afecto por el viejo tirano, había dado en mucho a su
placer y había aceptado la invitación.
Era cierto que ya no tenía que comer y beber con la elite de la
ciudad. Tenía mis pies plantados firmemente en el mundo de los
negocios como el CEO de mi propia firma de corredores. Estaba en la
demanda por parte de la mayoría de las familias adineradas del país e
incluso algunas casas europeas también. Pero supongo que no había
nada malo en mantener mis manos. Empecé con sólo un pequeño
puñado de clientes, pero uno de los clientes había sido un viejo amigo
del MIT1. Que pasó a ser uno de los mejores nuevos productores en el
mundo del espectáculo. Se creía que todo lo que tocaba era oro y cuando
se corrió la voz de que yo era su manejador de dinero, todo el mundo me
quería. Había tenido que hacer algunos cambios en mi plan de cinco
años cuando golpee esa mierda de la caja en los primeros dos años. Muy
pronto estaba recibiendo llamadas de algunos de los grandes nombres de
la industria. Las personas estaban dejando algunas de las principales
casas que habían estado en el negocio durante más de un siglo para
saltar a bordo. Eso no me había ganado amigos entre los otros jugadores
en mi campo de experiencia, pero no estaba buscando para hacer
amigos. Había tenido que contratar a más personas de lo que había
pensado alguna vez que iba a necesitar cuando empecé, pero supervisé
todo. El nombre Gabe Stryker estaba en boca de todos. Yo era conocido
como el hombre de hacer las cosas. Viniendo desde humildes comienzos,
tomé toda esa mierda con calma. Sabía lo fácil que era para ser derrocado
de ese pedestal. Una beca para M.I.T. me había conseguido salir de
Bronx2 donde me dirigía a una de dos cosas: una vida de crimen o el
ejército. Pero odiaba la idea de la cárcel y estaba demasiado hambriento
para el ejército. Quería salir de la pobreza de la manera más rápida que
sabía, por lo tanto me apliqué a mí mismo en la escuela. Sólo tomó un
maestro de quinto grado para alabar a mi habilidad con los números y se
quedó. Por el momento yo tenía trece años, estaba siguiendo el NYSE3 y
nunca miré hacia atrás. Puse mis ojos en la meta y no dejé que nada se
interpusiera en mi camino. Nunca fui de vuelta a casa en los descansos,
eligiendo en su lugar encontrar trabajo como pasante en las vacaciones el
primer año, mientras que hospedaba con algunos chicos fuera del
campus hasta que la escuela comenzó de nuevo. Al año siguiente fui
1
M.I.T: El Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT por las iniciales de su nombre en idioma
inglés, Massachusetts Institute of Technology) es una universidad privada localizada
en Cambridge, Massachusetts (Estados Unidos).
2
Bronx: El Bronx es un condado del estado de Nueva York y uno de los cinco distritos metropolitanos de la
ciudad de Nueva York. Condado y distrito tienen los mismos límites geográficos.
3
NYSE: La Bolsa de Nueva York es el mayor mercado de valores del mundo en volumen monetario y el primero
en número de empresas adscritas.
contratado a tiempo parcial en una casa de bolsa que había oído hablar
de lo que podía hacer. Todo era parte de mi experiencia de aprendizaje,
pero no tenía planes de trabajar para alguien más. Estaría jodido si fuera
a dejar que alguien más se hiciera rico por mi espalda, de ninguna jodida
manera. Nunca pensé que no podía hacerlo. Había luchado para salir de
los pandilleros desde la edad de catorce años, hombres que me querían
para trabajar como corredor para vender su mierda a la escuela, a niños
en los patios de recreo. Había sufrido palizas y amenazas hasta que me
inscribí en la Y para algunas clases de defensa personal y entrenado para
ser un jodido pequeño bastardo. Al menos eso es lo que murmuraban
acerca de mí a mis espaldas en el antiguo barrio. Había ido un poco más
lejos y más a los dieciséis años cuando tuve mi primer trabajo en un
restaurante de comida rápida, había puesto la mayor parte de ello en las
clases de Krav Maga.
Ahora a los treinta y dos soy una máquina de matar, nadie va a
conseguir llegar a mí.
Luché mi manera de salir de ese barrio con cerebro y músculos
hasta que me convertí en una fuerza a tener en cuenta en el ámbito
financiero. Pero a diferencia de muchos de los que habían llegado antes
que yo, tenía hambre, pero no era codicioso. No tenía necesidad de
coches llamativos y buena vida; todo va a venir después. La primera cosa
que hice fue comprar a mi madre una casa bonita en Long Island y
pagarla en su totalidad. Nunca tuvo que preocuparse de esquivar balas
cada vez que salía por la puerta. Mantuvo su trabajo como cajera en el
banco en Manhattan, donde había trabajado durante los últimos quince
años. Ella tenía los ojos fijos en sus beneficios y su pensión: inteligente
mujer.
Me quedé en mi pequeño apartamento en Brooklyn por el
momento. Sabía que mi día llegaría. El único lujo que me concedí era mi
Harley y una membrecía para la pandilla local. Todavía tenía algo de
calle en mí después de todo y tenía que liberar algo de esa energía
reprimida de alguna manera. Montar mi moto con los chicos en los fines
de semana era para aliviar el estrés. Sabía que el estigma que acompaña
el formar parte la pandilla, pero eso no me importa. Era mi único escape.
Me hizo conseguir una gran cantidad de coños sin embargo. Por alguna
razón, las mujeres aman la imagen de tatuado chico malo motociclista.
Conmigo consiguieron lo mejor de los dos mundos. Me había
hecho a mí mismo una fuerza a tener en cuenta en ambos campos. El
magnate de los negocios de alto perfil y el motociclista. Los trabajos
habían tenido un día de campo con esa mierda. Cinco años después de
que abrí mis puertas yo era diez veces más millonario. Podía hacer lo
que quisiera cuando carajo yo quería, pero aún así estaba satisfecho con
lo que tenía.
No tenía esposa e hijos a los veintinueve años, así que no vi la
necesidad de más. Todo iba a cambiar de un año más tarde, cuando me
encontrara con la mujer más bella del mundo que me robó el corazón con
una sonrisa.
Traducido y Corregido por Mr3n4
H
abía esperado hasta el último minuto posible para
presentarme, pensando llegar elegantemente tarde, lo
contrario a ser grosero. Había aprendido sobre la
apropiada etiqueta mirando a otros. Como los muchos confiables bebés
de fondo con los que me había encontrado en mis días como niño de
universidad. No es que la mayoría de esos tipos siguieran el apropiado
protocolo. No, fue cuando me habían invitado a sus casas que yo había
visto de primera mano la manera en que las cosas se deberían hacer. La
manera en que sus padres deseaban que ellos hubiesen aprendido a
hacer las cosas. Lo que no había aprendido allí, lo había investigado
hasta que supe todo sobre las complejidades de una fina cena. No
sostuvo mucho requerimiento para mí. Nunca iba a ser esa persona, pero
pague para saber esas cosas.
Había todavía algunos que pensaban que el joven don nadie de las
calles de Nueva York, no tenía ningún lugar entre ellos. Me importaba
una mierda lo que ellos pensaban. Deje que mi dinero y mi éxito hablara
por mí, ésta era mi manera de presentarme. De exhibirles que aunque
podría haber tenido un áspero inicio, ellos no eran mejores que yo
porque supieran qué tenedor usar para comer una jodida ensalada.
Mientras más alto iba, más comprendía cómo de inconstante la vida
realmente era. Las cosas que la gente acumula, es casi cómico cuando
piensas en ello. Mientras tuviese un techo sobre mi cabeza y comida en la
mesa era suficiente para mí. Después de todo había tanto que podrías
hacer con dinero. Pero por alguna razón ese papel verde era el amo de
todos. No de mí, lo perseguía para servir un propósito pero nunca me
gobernaría.
Me llevaron a mi lugar a la cabeza de la mesa dónde ya estaban
sentadas otras parejas con las que había cenado en otros eventos
formales en el pasado. Se intercambiaron bromas, y charlas pequeñas
sucedieron antes de que la muestra empezara. Esta noche la actividad
era una muestra de moda para recaudar fondos para una nueva ala en el
centro de quemados de aquí en la ciudad. Era una causa digna o yo no
estaría aquí, sentado y aburrido. Estas cosas eran arregladas
normalmente para que el alocadamente rico gastara exorbitantes cuotas
en sus esposas y novias, o compañeras, a veces todo lo anterior para
algunos. Modelos desfilarían en el escenario con lo último que algún
diseñador top tenía para ofrecer. Normalmente diseños que no se habían
expuesto todavía al público, todo para que alguna reconocida versada
pudiera alardear de que poseía un original de cualquiera sea el nombre
en el momento.
Yo no tenía a nadie para comprar las tales cosas, no en esta noche
en particular por lo menos. Había roto las cosas con mi última
compañera de cama cuando empezó a sonar como campanas de
casamiento y yo empecé a oír el clic de la cerradura en la cadena que ella
tan valientemente estaba intentando poner alrededor de mi cuello. Ni
siquiera de cerca, no tenía interés en casarme con la hermosa Sabrina. La
consentida hija de un magnate griego que pensó que podría usar el
dinero de papá, para conseguir cualquier cosa que ella quisiera, incluso a
mí. Cuando rompimos la dulce y dócil debutante se había convertido en
un gato del infierno. Quién juró hacerme pagar por rechazarla con
desprecio. No la había visto o había tenido noticias de ella en dos meses,
y desde entonces, el mal sabor que había dejado en mi boca había
mantenido por tanto tiempo que no hubiera tenido interés de buscarle
un reemplazo. Ella había sido la última de una larga línea de muchas,
que habían pensado atraparme con lo que tenían entre sus muslos, pero
ninguna con tal suerte. Cuando el momento llegara, si es que el
momento alguna vez venia yo sería el cazador no la presa. Siempre me
han fascinado las mujeres que escogía tomar en mi cama. Un buen
observador diría que era muy característico. Sólo la crème de la crème,
para el mal muchacho de las duras calles del Bronx. Podría ser que me
gustara esa deleitable mirada de sorpresa cuando ellas me veían
desnudó por primera vez. Cuando esa delgada chapa de civilidad era
despojada y la bestia que habitaba por debajo de los trajes de cinco mil
dólares era revelada. Los tatuajes le hacen cosas extrañas a las mujeres de
cierta clase. No sé qué es lo hay sobre ellos, pero desde los veinte o así,
todas las mujeres a las que folle desde la universidad hasta las última de
ellas, hizo jugo como un maduro melocotón apenas puso los ojos en mi
tinta. No era algo que anunciara, nunca lo sabían hasta que mi camisa
salía de mí, alrededor de la segunda cita. Lo que es aproximadamente el
tiempo que me tomaba para decidir si íbamos a follar. ¿Por qué perder el
tiempo? Saboreaba una bocanada rápida de aire, el hambre que encendía
en sus ojos y podría decir lo que ellas estaban pensando ruidosamente.
La mayoría de todos los que me conocían sabían la historia de mi
vida. No lo escondía o me alejaba fuera de mis raíces. Soy lo que vino de
ese lugar, es algo a ser honrado no barrido bajo la alfombra como algún
pequeño sucio secreto. Sin embargo, las mujeres, en cuanto veían los
tatuajes, podría ver las ruedas hilando. El niño callejero, tatuajes, debe
ser un hombre salvaje en la cama. Y eso es antes de que las consiguiera
bajo de mí para demostrarles cuán salvaje, realmente soy.
―Así que Sr. Stryker oí que usted hizo una matanza en el trato de
Thompson, ―el viejo Marley era un astuto hombre de negocios, y uno
de los últimos opositores en la junta de una empresa con la que yo estaba
rivalizando para tomar. Ésa era mi pequeña afición, aunque no pienso
que las personas a las que les había pasado por encima en los últimos
dos años apreciarían saber que era así como yo lo veía. Me gusta
comprar compañías, renovarlas y venderlas por una ganancia o
manejarlas con un equipo de mi tutela. Tener cabeza para los negocios
me dio la oportunidad de tener en mis dedos muchas masas, así que
aparte de invertir compraba y vendía. Negocios, casas, tierras, nómbralo
y si hay un precio establecido yo podría sacarle una ganancia.
― ¿Realmente Samuel, debes discutir sobre negocios?
Sonreí indulgentemente a su esposa que le riñó desde su asiento al
lado de él. No había nadie en ninguno de mis costados, y me estaba
preguntando si mis compañeros de mesa estaban llegando tarde o no
aparecían esta noche.
―Está bien Señora Marley, para contestarle a su pregunta señor, lo
hice, ahora usted ve lo que puedo hacer por su compañía.
―Escuche joven, la compañía ha estado alrededor desde antes de
que usted naciera y aventuro a decirle, que estará hasta mucho después
de que usted y yo nos hayamos ido…
―Está agonizando señor, usted lo sabe y yo lo sé.
Él resopló y me estaba preparando para lo que estaba seguro una
explosión al otro mundo, pero su esposa intervino una vez más. Los
otros en la mesa estaban ocupados con sus propias conversaciones y se
habían perdido de los inminentes fuegos artificiales.
Oí su risa y me encogí, no había oído ese sonido en dos meses, y
habría estado contento de nunca haberlo oído de nuevo en mi vida. Ella
estaba de pie al otro lado del cuarto del brazo de algún pobre
mequetrefe, gracias a los cielos. Eso significaba que ella no haría una
escena cuando percibiera que yo estaba aquí. Odio las escenas, ella es
otra razón por la que había estado evitando las apariciones públicas, la
verdad sea dicha. No es que estuviera escondiéndome de su prohibido
cielo, pero encontraba las confrontaciones, tentativas y tiempo
malgastados. Cuando algo estaba terminado había terminado.
Parecía que esta noche era mi desafortunada noche, porque pronto
las luces empezaron a oscurecerse anunciando el principio de la muestra,
y entonces no otra que Sabrina se sentó a mi derecha con su cita al lado
de ella. No parecía demasiado sorprendida de verme y me pregunté si
había tenido algo que ver con los arreglos de asientos. No había tiempo
para cambiar y no tendría a donde si lo hubiese tenido. Maldita sea, ése
sería el día que corriera de una mujer. Si hubiera querido entablar una
conversación fue asaltada por el maestro de ceremonias anunciando el
inicio del espectáculo.
Volví mi atención al escenario y bloqueé todos los pensamientos de
la no invitada presencia al lado mío. Como había esperado que la moda
se engranara hacia las mujeres en la muchedumbre. Presté escasa
atención a la muestra, allí nada era de interés por mí. Mamá no estaba en
tales cosas, aunque tenía un armario lleno de diseñador que le compraba
siempre que estaba lejos en mis viajes a Europa. Aparte de ella no tenía a
nadie para comprarle cosas. La ropa interior era primera, elegantemente
hecha y presentada. No sé demasiado sobre tales cosas, me gustan mis
mujeres desnudas. La vestimenta es buena para mirar, pero prefiero lo
que está debajo.
Ella fue la tercera en salir al escenario, alta escultural, un total
golpe de gracia. Tengo que admitir que segué mi costado. Tenía el tipo
de belleza raramente visto en algún lugar, excepto en una revista de
aerografía. Pero esta no era ningún superficial maniquí, ésta era una
cruda belleza en carne y hueso. Mi primer pensamiento fue querer matar
a cada hombre en el cuarto que había puesto los ojos en ella y había
bastantes. Viejos, jóvenes, casados, solteros, estaba seguro de que ellos
estaban mirando fijamente la belleza que estaba de pie, tan alta y
orgullosa, cuando se detuvo al final del escenario antes de volver a hacer
su camino a atrás. No vi lo que ella había estado llevando ni siquiera,
todo lo que había visto era a ella. Me senté a través del resto de la
muestra, aturdido. Como cualquiera que hubiese sido golpeado por una
saeta de relámpago. Cuando la luz surgió solté la respiración que había
estado sosteniendo.
Fue entonces cuando cogí la intensa mirada de la mujer sentada al
lado mío. ¿Sabía, cómo pudo, o no? Ella había compartido demasiado
tiempo mi cama. Aventuraría decir que conocía muy bien mi mirada de
hambre. Pero nunca había estado al final de una tan voraz antes, no mía
de todos modos. No me importaba realmente nada más en ese momento.
Quería dejar la mesa en seguida e ir a encontrarla entre bastidores pero
la etiqueta no me lo habría permitido. Había otras maneras de averiguar
quién era ella, y antes de que la noche terminara jure tener esa
información. No desde mis días en las calles había sentido tal hambre, tal
necesidad. No tenía interés en las conversaciones que seguían alrededor
de mí. Las mujeres estaban arrullando sobre sus ofertas mientras sus
maridos las miraban con mucho amor. No escuche nada de esto, mi
mente estaba completamente ocupada por los pensamientos de mi plan
de acción.
Era el momento de la cena pero no tenía ningún interés en ella.
Quería irme lo más pronto posible de aquí para poder encontrarla. Ella
sería claro de una de las casas de moda, así era como la encontraría. O así
pensé hasta que oí una suave voz frente a la mesa, antes de que el asiento
de al lado estaba siendo apartado y la visión se sentó a mi lado.
―Perdón, estoy tarde, todo el mundo estaba loco ahí atrás.
―No hace falta ninguna disculpa Nadia estuviste como de
costumbre magnífica, ―la señora dos asientos abajo y enfrente de mí le
sonrió a ella. Nadia.
Traducido por Jesica
Corregido por Dulce Lobita
alí de la cama y me dirigí a la ducha, mi viaje al pasado otra
S vez. Me preguntaba cómo mi esposa obediente había pasado
su primera noche de vuelta a casa en su cama vacía. Me
vestí en mi ropa de trabajo preferida; un traje a medida de Gieves y
Hawkes. Para el trabajo toda mi ropa era a la moda Savile Row de
Londres. Para la hora del recreo iba por la informalidad más relajada de
Prada o Gucci.
En la planta baja, Elsa el ama de llaves, ya estaba ocupada en la
cocina con mi comida habitual por la mañana de zumo recién exprimido
y fruta fresca. No había ni rastro de mi esposa fuera de control en la
mesa. Supongo que decidió esconderse.
—Buenos días señor, el desayuno está listo ¿será que su señora se
unirá a nosotros esta mañana?
—No estoy seguro, por qué no subes y lo averiguas.
—Como quiera.
Estaba sonriendo de nuevo esta mañana. Las dos mujeres habían
crecido cerca, y durante las últimas dos semanas el ama de llaves había
estado un poco menos viva debido a la ausencia de su señora como ella
la llama. Yo, por supuesto, no había divulgado ninguna información de
una manera u otra. No iba a mentir, y además los periódicos habían
estado plagados de especulaciones sobre una separación entre nosotros,
cuando se descubrió que estaba viajando sola. Nunca habíamos estado
separados en el tiempo que habíamos estado casados, ni siquiera cuando
viajaba para los negocios. Había renunciado a su carrera como modelo el
día que nos casamos en mi petición. No quiero a mi esposa mostrándose
a sí misma a otros hombres. Viajar por el mundo para espectáculos y
todas las otras cosas que venían con una carrera de modelo altamente
exigente. Pasado de moda, pero sé que esa es la forma que lo quería; sus
encantos y su belleza eran todos míos. Ella no había estado demasiado
desgarrada por ello. Nadia había sido muy feliz ante la perspectiva de
sentar cabeza y formar una familia. Tenía veintitrés años cuando nos
conocimos y había modelado desde la edad de catorce años. La hija de
una enfermera egipcia y un dueño de una tienda griega, que había sido
descubierta durante sus vacaciones en la casa de su padre de Corfú. Su
familia no había sido rica, por cualquier medio, pero el éxito de la joven
les había impulsado a un nuevo mundo.
Nosotros los visitamos al menos una vez al año y pasan las
vacaciones con nosotros todos los años, porque eso es lo que quería.
Nunca fuimos una de esas parejas jet set; no había fiestas toda la noche
hasta altas horas de la madrugada. Pasamos la mayor parte de nuestro
tiempo libre en casa juntos en la noche de vez en cuando salíamos. Los
fines de semana los pasamos en algún lugar por lo general de su
elección. Creo que era su dificultad para quedar embarazada lo que
había provocado su primer descontento. No importa lo que le dije que
estas cosas suceden cuando se supone, se preocupó y se inquietó por eso
hasta que fue miserable. Yo, por otro lado estaba muy contento con las
cosas como estaban. Estaba más que feliz de dejar que las cosas sucedan
en su propio tiempo. Disfrutar del placer de tener a mi joven esposa
hermosa para mí solo. No es que no quisiera niños, lo hago, pero no
tenía ninguna prisa. Nadia por su parte parecía pensar que era una
afrenta a ella como mujer. Que de alguna manera le iba a dejar, si no
podía darme un hijo. Sin duda, algo más que había aprendido de su
madre. No me malinterpreten, adoro mi suegra Bettina, pero la señora
tiene algunas ideas muy anticuadas. La mayor parte de los cuales se las
había pasado a su hija. Para toda la vida de altos vuelos como modelo,
era todavía una niña muy protegida cuando la conocí. Lo cual es una de
las razones por las que caí tan duramente por ella y el hecho de que era
la criatura más hermosa del mundo.
Elsa volvió a bajar las escaleras cinco minutos más tarde con un
ligero ceño fruncido en su rostro.
—Bajará señor.
—Disfrutad de la mañana, me voy.
Me levanté de la mesa y me dirigí a la entrada de la sala donde
había dejado las llaves la noche anterior. Me reuní con ella bajando las
escaleras. Estaba vestida casualmente en jeans y otra de esas blusas de
seda que prefiere. No importaba, la elegancia casual o refinada, seguía
siendo la más bella flor en el jardín. Y tú eres como la savia-Stryker.
Tenía toda la intención de pasar de ella e ir a mi empresa; después de
todo, ¿no había estado aquí para decirme adiós en los últimos catorce
días?
—Buenos días Gabe. —Es la única persona que me llama así,
excepto mi mamá. Todo el mundo prefiere mi apellido, ya que según
dice, se adapta más al hombre.
—Buenos días Nadia. —Seguí mi camino a pesar de que quería
tomarla en mis brazos y besar el infierno fuera de esos labios carnosos.
Sus pechos parecían plenos y maduros bajo la seda y sentí mi cuerpo
reaccionar. Resistí el impulso y me llamé a mí mismo diez tipos de tonto
por dejarla todavía tener ese poder sobre mí, después de lo que había
hecho.
— ¿Alguna vez vas a hablar conmigo?
—Ahora no Nadia tengo una reunión en una hora y ya estoy
llegando tarde.
—Te dije que lo sentía.
—Te oí encanto, pero un lo siento, no va a ser suficiente. Mira,
ahora no es el momento no quiero tener esta conversación cuando me
dirijo a la puerta y ciertamente no quiero pulir nuestra ropa sucia en
frente de Elsa.
— ¿Debería ir a la ciudad para el almuerzo, entonces?
—No, voy a estar demasiado ocupado para eso, te veré más tarde.
—Cogí el destello de dolor en sus ojos, pero me armé de valor en contra
de ello. De ninguna manera le dejaría caer el anzuelo tan fácilmente. Salí
por la puerta antes de que hiciera algo estúpido. Aceleré por el camino,
sin ni siquiera mirar en el espejo para ver si estaba observando desde el
escalón más alto, que era su costumbre habitual. Yo mismo había
programado en su ausencia no poner demasiada acción en las pequeñas
cosas que había hecho antes de que ella hubiera tomado vuelo y
abandonado nuestra casa familiar por regiones desconocidas.
La puta me había destripado y me juré que nunca le daría ese tipo
de poder sobre mí de nuevo. No había excusa en el mundo que me
pudiera dar por su comportamiento que fuera a aceptar. Éramos marido
y mujer, un equipo. Se suponía que íbamos a estar juntos en todas las
cosas; cuando parte de ese equipo decide jugar renegando sin tomar en
cuenta los sentimientos del otro, ya no son considerados un equipo. Esto
fue obra suya, había hecho la elección. Mi propia madre había llorado
porque ni siquiera había tenido la decencia de decir adiós. Habíamos
estado preocupados juntos durante dos días con sus noches, sin saber
dónde mirar cuando habíamos agotado todos nuestros recursos y nadie
nos podría decir dónde encontrarla. Me había sentido como un millón de
clases de tonto preguntando a la gente si sabían dónde estaba mi esposa.
¡Oh, no, ella no estaba saliendo de esta jodida tan fácilmente!
Traducido por Jesica
Corregido por Dulce Lobita
M
e quede atrapado en el trabajo y no tuve ningún
tiempo para pensar en asuntos personales. La
compañía que he estado tratando de adquirir se acaba
de doblar bajo la presión de mi ataque. Al presidente de una de mis
principales competidores lo habían pillado con la mano en la masa hace
meses, y el barco se hundía rápidamente. Una buena parte de sus
clientes ya se dirigían a mí. Pero la compañía había sido una de buena
reputación antes de todo este lío y pensé que sería prudente para
fusionar las dos y hacerme cargo de sus operaciones. De esta manera, los
trabajadores honestos que podrían estar fuera de un puesto de trabajo si
la SEC cerraba sus puertas podrían aferrarse a sus puestos de trabajo,
por no hablar de sus pensiones si el acuerdo terminaba. Con la
adquisición de esta empresa en particular, me gustaría estar más cerca de
mi sueño de un armado multiservicio financiero: Asegurador, corredor y
banca de inversión. Fijar mi mirada en una compañía de siglo y medio
de edad antes de todos los fuegos artificiales, pero había estado jugando
duro. Ahora, con su postura debilitada estaba a punto de ganar por una
canción en comparación con los cientos de millones que hubiera costado
al principio. Hoy al final del día el acuerdo será firmado en la línea
punteada. No me importa que el presidente de dicha compañía no fuera
otro que Stephan Aristóbulo, padre de mí una vez amante Sabrina.
Nunca he mezclado negocios con mis asuntos personales; la casualidad
de que había sido entregado a la compañía unos diez años antes y ya
había conducido a la tierra. La firma, una vez en circulación había estado
bajando en las filas de los últimos seis o siete años y había llegado a mi
atención hace un año y medio. Ahí fue cuando empecé mi campaña
pública de adquisición, pero se había sostenido mucho tiempo. Se
especuló en los papeles financieros que había estado detrás de la
denuncia de irregularidades, pero esa no es la forma en que hacemos
negocios. Si hubiera estado al tanto de que la información la podría
haber utilizado a mi favor. Es un negocio después de todo, pero
probablemente habría ido a la junta. Luché sucio pero me gustaba
mantener las manos limpias.
Mi teléfono sonó en la oficina y respondí mientras examinaba los
contratos en mis manos.
—Sí Marsha.
—La Señora Stryker en la línea uno para usted señor.
—Gracias; Nadia ¿qué es?
—Gabe no puedes dejarme aquí así, soy una prisionera en mi
propia casa.
—Mi nombre es Stryker.
— ¿Qué?
—Mi nombre, solamente la familia y en las raras ocasiones algunos
amigos cercanos me llaman Gabe.
—Pero soy tu esposa siempre te llamo Gabe.
— ¿Lo eres? Una mujer no habría escapado de mi cama como un
maldito ladrón en la noche y desaparecido durante semanas, dejando
que me preocupe por si ella estaba muerta en una jodida zanja en alguna
parte. Mira que te dije antes de irme de que no estaba haciendo esto
ahora mismo. Esperé dos semanas puedo esperar unas horas; a menos
que haya algo más que realmente este pasando. —La línea quedó en
silencio durante diez segundos, así que colgué. Me senté con mi cabeza
en mis manos, ya que no traté de pensar en el desastre en que mi vida se
había convertido.
Marsha entró en la habitación cinco minutos más tarde con una
pila de archivos en la mano y una taza de café para mí.
—No te olvides que tienes cena de negocios esta noche en el
Palacio.
—Mierda me olvidé; ¿no hay ninguna posibilidad de
reprogramación?
—Ya has hecho esto una vez la última semana.
—Bien, gracias por el recordatorio. —Realmente no tenía muchas
ganas esta noche. Este chico me iba a mendigar para salvar su culo de
nuevo y no había manera de hacerlo. Es uno de esos tipos que pide
consejo y luego ignora totalmente haciendo lo que quiere, solo para estar
de vuelta más tarde con la misma historia. Tengo muy poca paciencia
para esas cosas; pero habíamos sido amigos en la universidad, y sabía
que esta era su última oportunidad de salir del agujero que había cavado
ante su viejo le diera una patada. Le advertí hace años que holgazanear y
pagar a otros para hacer su mierda le alcanzaría. Ahora supongo que
estaba cosechando las recompensas de su pereza. No tengo nada contra
Jonas es un buen tipo. Pero en algún lugar en el camino había perdido
todo el respeto por el otro hombre. De haber nacido con las
oportunidades que él tenía, yo espero que lo habría hecho mucho mejor
con mi vida. Pero en lugar de aplicarlo a sí mismo y conseguir él mismo
hacerse cargo de la compañía que su bisabuelo había construido, había
bebido e inhalado su camino a través de la universidad. Ahora, por los
últimos tres meses ha estado detrás de mí por préstamos y/o
asesoramiento empresarial. Le había dado un préstamo sobre la base de
nuestra pasada amistad, pero eso no iba a suceder de nuevo. Yo no
estaba en el hábito de apoyar la mierda de los demás. Por no hablar de
que no me gusta la forma en que mira a mí esposa. El préstamo sabía que
era una escritura. Nunca iba a ver ni una cuarta parte de nuevo. No era
un gran problema para mí, solo una gota en el balde. Pero solo porque
yo tenía los medios, no implicaba que sea un culo y le extendiera a cada
imbécil que pensaba que tenía las orejas mojadas. Esta noche podría muy
bien ser el final de una amistad de doce años; porque estaba seguro de
que iba a ser decepcionante, lo que fuera que estaba buscando. No estaba
interesado en enredarme en el lodo y el fango que era el negocio de su
familia. No había nada en ello para mí, y como un hombre de negocios,
estoy todo sobre la línea de fondo. Será bien servido venderlo fuera y
tomar las ganancias ahora antes de que fuera demasiado tarde y no había
nada que vender. Incluso ahora, apenas tres meses desde que se puso
por primera vez en contacto conmigo las cosas ya habían cambiado, y no
para mejor. El precio de las acciones había ido disminuyendo de manera
constante hasta una pérdida significativa. Me temo que ya era
demasiado tarde para poner una tirita y hacerlo todo mejor.
Tenía otra cuestión para la próxima noche. Tome el teléfono llamé
a su teléfono, el que había desprogramado también. Es increíble lo que el
dinero puede hacer. Solo podía hacer llamadas a algunos números
seleccionados al igual que con el teléfono de casa. Y su lista de contactos
se había puesto fin a excepción de sus padres y yo.
—Nadia tengo una cena de negocios esta tarde el auto va a estar
allí a las siete.
—No voy a salir.
—Me importa poco lo que estás haciendo para estar lista de otro
modo. Y Nadia ya estás patinando sobre hielo delgado conmigo, así que
pensaría muy largo y duro antes de mear fuera de mí. —Con eso colgué
el teléfono. ¿Cómo se atrevía? ¿Realmente pensaba que tenía la última
palabra? ¿Qué tendría opinión en lo que hacía? ¿Cómo podía no
conocerme en absoluto? ¿Cómo iba a pensar que haría caso omiso de su
insulto?
Mi esposa nunca había estado en el lado equivocado de mi
temperamento antes, en realidad no. Cuando nos conocimos y tuvimos
lo que la prensa llama un romance relámpago, la había tratado de la
manera en que siempre tuve la intención de tratar a la mujer de mi
corazón. Con amor, honor y respeto. Había estado en el medio de poner
los toques finales a una boutique que llevaba su nombre cuando tiró de
su acto de desaparición. Se suponía que iba a ser una sorpresa y todo se
había fijado. Hubiera sido un gran escape para ella, había pensado, algo
para evitar que se obsesionase con la cosa del embarazo. No es que
pensara que una empresa podría tomar el lugar de un niño. Pero
pensaba que hasta que hiciéramos un bebé juntos, tendría algo que
amaba para mantenerla ocupada. El edificio todavía estaba sentado allí
en espera, desocupado, para que ella lo redecorara y festejara como
considerara apropiado. Tenía comerciantes ya mordiéndose las uñas,
muriendo por hacer negocios con la esposa de uno de los hombres más
ricos de la ciudad. Todo había quedado en suspenso. Y había tenido que
enfrentar las personas sabiendo que ellos sabían que no todo estaba bien
en el paraíso.
Como un maldito tonto; la idea de mierda me quema. ¿Cómo
diablos hemos llegado hasta aquí? ¿Dónde nos equivocamos? ¿Venía
pasando por un tiempo y yo no lo había visto? ¿O era realmente tan
repentino como hace apenas unas pocas semanas?
Traducido por Mr3n4
Corregido por Flor25
E
sa primera noche mantuve mi silencio mientras los otros
comensales daban sus alabanzas y alientos. Algunos de
ellos parecían conocerla o algo de ella, y en general fueron
bastante amistosos con ella. Incluso las mujeres mayores realmente
parecían aficionadas a ella y sabía lo raro que era eso. Las mujeres
tendían a ser más bien cautas en cuando a estupendas jóvenes mujeres
bonitas, no importa su apoyo financiero. Me había tomado el tiempo
para estudiarla sin que se notase. Era un arte que yo había perfeccionado
durante algún tiempo. Algo que usé en mis prácticas comerciales. La
clasifiqué según tamaño como a una presa, su exótica belleza
mediterránea estaba imponiéndose. Al contrario de lo que antes había
visto. Su piel aceitunada se afinó acoplada con el pelo negro, el color de
las alas del cuervo y sus pómulos altos eran la perfección. Pero lo que me
atrapó y me sostuvo fascinado, fueron sus ojos. Ellos eran del color del
mediterráneo. Extensamente espaciados y de forma almendrada con una
inclinación hacia el final. Me cautivaron cuando finalmente los encauso a
mi camino, así como estoy seguro de que tenían una invocación para
todos los hombres de allí.
—Hola, creo que no nos hemos presentado. —Ella ofreció su
delicada mano a mí. Era suave y caliente cuando la alcé hacia mis labios.
No me extraño la inhalación de respiración que vino de mi otro lado.
Ignoré a Sabrina, ese barco había zarpado y fue por causas ajenas a mi
voluntad, que ella pasó a estar aquí la noche en que conocía a la mujer
por la que iba a mover cielo y tierra por poseer.
—Encantado de conocerla, soy Gabe Stryker.
—Hola Sr. Stryker, soy Nadia Petronides. ¿Y usted también
disfrutó la muestra? —Ella me sonrió brillantemente, no coqueta, más
como un genuino gesto entre extraños amistosos. Otra rareza, la mayoría
de las mujeres aquí estaban a la caza, por lo menos las solteras más
jóvenes lo estaban. Estaban buscando maridos con dinero para apoyar
sus hábitos de gasto cuando papá apretara la bolsa.
—Algunos aspectos fueron muy impresionantes, —se ruborizó un
bonito castaño rojizo cuando bajó su cabeza. Los asistentes se acercaron a
la mesa justo en ese momento y sirvieron nuestro primer plato delante
de nosotros. Yo no tenía un real interés en lo que ellos tenían por
ofrecer, solo quería arrastrarla lejos a alguna parte y pasar el resto de la
noche simplemente enterrado hasta las pelotas, en lo más profundo de
ella. Era la primera vez desde que había aprendido sobre el placer que se
obtenía entre los muslos de una mujer, que había reaccionado tan
fuertemente a alguien así.
Durante la siguiente hora intercambiamos una insana cantidad de
pequeñas charlas, mientras tomábamos bocados desinteresados de
nuestras comidas. Éste no era el lugar o el momento, demasiadas orejas y
ojos. Pero necesitaba conseguir conocerla de la peor manera. Quería
saber todo lo que había que saber de ella. Por primera vez en mi vida, no
me importaba si la mujer estaba o no comprometida. Si había un hombre
esperando en alguna parte a que regresara a casa. La sola idea de eso
hizo a mis intestinos doler y apretar mis puños contra la idea. De
ninguna manera en el infierno, ella es mía.
Cuando la noche había terminado y era tiempo de irse, nos
rezagamos hasta que la mesa estuviera casi vacía. Entonces caminamos
juntos despacio hacia la salida, ninguno de los dos quiso salir del otro
todavía.
— ¿Puedo darte un aventón Nadia?
—Um, normalmente no hago esto, usted sabe, aceptar paseos de
hombres extraños, —me sonrió destrozando la tierra con esa sonrisa y
estuvo muy cerca de ser violada allí mismo en la sala de espera del
Plaza.
—Bueno, esta es: Nadia Petronides ¿no es así, cómo lo está
haciendo la pequeña tienda de tu familia, querida?
Jodida Sabrina ¿y porque ese sarcasmo por todas partes? La mujer
a mí lado no pareció notar el tono gatuno dirigido a ella cuando se volvió
con esa misma sonrisa infecciosa.
—Oh, hola Sabrina, la pequeña tienda de mi padre está haciéndolo
muy bien, gracias por preguntar ¿y cómo están las cosas contigo?
¿Era de verdad? Ella no estaba actuando ciertamente como
cualquiera de las otras actrices principiantes y modelos que había
conocido durante años. ¿Dónde estaba la actitud inflada? ¿Esa orgullosa
luz intensa que normalmente era reservada para los excepcionalmente
hermosos que para los seres menores? Incluso cuando el desventurado
pobre camarero había estado tan cautivado por ella y él había derramado
vino en su mano, lo había tranquilizado al pobre de una manera, para no
llamar la atención sobre su pequeño percance. Ella salvo su trabajo
probablemente. La mayoría de las mujeres que conocía habrían hecho un
alboroto y habrían llamado la atención a la injusticia de él ante todos.
Habría habido una charla entonces de cómo duro es encontrar buena
ayuda y así sucesivamente estos días, pero no mi Nadia. Ella era la
gracia y buena educación personificadas.
¿Era de extrañar que estuviera cayendo cada vez más bajo su
hechizo mientras los minutos pasaban? Ahora aquí ella estaba siendo
amable y cortés con una mujer de la que estaba muy seguro tenía la
intención de desairarla, lo que yo no iba a dejar que sucediera.
—Tendrás que excusarnos Sabrina, justo estábamos saliendo, —vi
el veneno en la mirada que me dio, pero no hizo nada más que presionar
sus labios mientras se volvía y caminaba lejos.
—Entiendo que ustedes se conocen, —Nadia preguntó
tímidamente con un inequívoco brillo en sus ojos.
—Sí, pero llegaremos a eso más tarde. ¿Deberíamos?
Puse mi mano en la pequeña parte de su baja espalda y la lleve a
través de los otros invitados saliendo del edificio y al aire nocturno.
—Tengo aquí a mi chófer esta noche, él puede llevarte a cualquier
parte que desees, aunque me gustaría mucho si te me unieras por una
bebida en este pequeño bistró a la vuelta de la esquina, ―me estudió
durante un largo segundo.
— ¿Puedo confiar en ti Gabe? —Había preguntado si podía
llamarme Gabe más temprano por la tarde y había consentido. De algún
modo me gustó el sonido de mi nombre en sus labios. Nadie más me
había llamado así en años excepto mi madre, y encontré que me gustó
realmente oírlo en sus labios.
Esa noche nos habíamos sentado en una oscurecida esquina del
pequeño restaurante susurrando y riendo juntos hasta tempranas horas
de la mañana. Era algo en que no había hecho nunca. Estando sentado
allí con ella no pensé en mis negocios o el próximo trato. No me
importaba que hora fuera en Tokio o cómo de fuerte el dólar era. Todo lo
que vi, todo lo que yo oí era a ella. El destino a veces es bastante
inconstante, y solo pensar en que no había querido salir esa noche. Qué
vergüenza habría sido si hubiese perdido la oportunidad de conocer a
este ser más maravilloso.
Traducido por July Styles Ivashkov
Corregido por Flor25
uince minutos y ella aún no ha llegado al restaurante.
Q Realmente espero por su bien que aparezca, porque
realmente odio añadirlo a la mierda que ya tengo en contra
de ella. Mis invitados no habían aparecido hasta ahora tampoco. No
tenía ni idea de a quién estaba llevando esta noche, pero a sabiendas de
su gusto, probablemente sería alguien que había conocido la noche
anterior. Esperaba que se comportara esta noche, porque no estaba de
humor para lidiar con su coqueteo con mi esposa. He dejado que se
deslice hasta el momento porque no había cruzado la línea todavía. Pero
me sentía salvaje últimamente y no tomaría mucho para explotar. Había
pasado algún tiempo desde que había tenido que estrellar mi puño a
través de la cara de alguien, pero la forma en lo sentía, no tardaría
mucho empujarme sobre el borde.
Ella entró por la puerta dos minutos más tarde luciendo
perfectamente hermosa. No podía negar el sentido de orgullo que ardía
en mi pecho. El conocimiento de que ella me pertenecía por completo,
ayudó a aliviar algunas de las asperezas. Me paré para sacar su silla aun
cuando el maître se movió a hacer lo mismo.
—Lo tengo gracias. —La senté en el asiento de al lado, inhalando el
olor de su perfume favorito. Llevaba el pelo recogido en una cola,
dejando al descubierto su cuello y esas pequeñas oreja que me encantaba
mordisquear. No llevaba joyas, pero su anillo de boda y los diamantes de
lágrima caían en sus oídos. Le había dado esos hace pocos meses sólo
porque; ese es el tipo de cosas que me gustaba hacer por ella. Pequeños
regalos sorpresa que elegía yo mismo en el calor del momento. Un viaje
de fin de semana a Europa o al Caribe, una vez incluso fue de safari en el
cráter de Ngorongoro en el Parque de Tanzania en el calor del momento,
porque dijo que siempre había querido ir. Había cosas que no iba a hacer
por mí mismo; cosas hubiera dejado para otro momento si era sólo para
mí, pero no si era para ella. Cuando se trata de ella me aseguro de que
siempre está satisfecha por eso su traición cortó tan profundo.
—Hola Ga... Stryker. —Su voz cayó cuando lo dijo y ya lamentaba
mi dictado estúpido. Odiaba oírla llamarme así, pero no podía faltar a mi
palabra tan fácilmente. Ella tenía una lección difícil que aprender y no
iba a aprenderla si cedía a la primera señal de su angustia. Después de
esto, nunca debemos tener nada siquiera parecido a este problema de
nuevo.
—Buenas noches Nadia, te pedí una copa Fume blanc4.
—Gracias. —Me dio su primera sonrisa desde la abortada noche
anterior. Soy un hijo de puta, no se la devuelvo, sino que fijo mi atención
a mi teléfono móvil donde había estado ocupado arreglando mi
calendario para la próxima semana.
—Vamos al rancho este fin de semana.
Me dio una mirada inquisitiva. A ella le encanta el rancho en
Texas, pero era difícil para mí ir tan a menudo como le gustaría. A ella le
gusta estar con los caballos y tomar largos paseos en el pasto.
Probablemente iría allí cada fin de semana si pudiera, pero no había
manera de que fuera sin mí. Y ya que no podía escapar a menudo, había
pasado algún tiempo desde que habíamos ido allí. Vi la pregunta en sus
ojos, pero sabía que no iba a preguntar, porque sabía que no le iba a
contestar.
4
Fume Blanc: es un vino blanco de calidad a partir de la Sauvignon Blanc de uva en California.
Había una razón para mi decisión, sí estaba jodidamente loco por
ella, pero también me acuerdo de lo que habían disparado en primer
lugar. Alguien había iniciado una campaña en su contra, para abrir una
brecha entre nosotros. Ella no sabía quién era, pero tenía una idea
bastante buena a pesar de que no tenía pruebas. Había guardado las
llamadas telefónicas diarias y amenazas de mí durante semanas antes de
finalmente romperse y decirme. Yo las había descartado. No tenía nada
que demostrar y mi mujer debería conocerme lo suficiente para saber
que ella era toda la mujer que necesitaba. Al parecer, eso no era lo
suficientemente bueno para ella, mi falta de una reacción la había
impulsado a la acción. Sólo que había elegido la equivocada. En lugar de
estar conmigo e ignorar a quien estaba causando discordia, había elegido
creer toda la mierda y correr. Por un lado tengo que empujar parte de mi
enojo a un lado para entender que ella necesita tranquilizarse. Necesita a
su hombre para demostrarle que es su primera y única. Y luego está mi
orgullo que dice que tiene que pagar por ponerme a través del infierno.
Me encuentro en la posición débil de tener que consolarla y disciplinarla
al mismo tiempo.
El sumiller5 vino con el vino de ella y un vaso de agua con gas para
mí. Nunca bebo cuando hablo de negocios, encontraba eso muy poco
profesional y tenía un poco de respeto por quienes lo hacían. No es de
extrañar que la economía estuviera jodida. Después de una década y
media de los infames almuerzos Martini de dos horas, era un milagro
que los jodidos estúpidos no hubieran arruinado el país mucho antes de
esto.
— ¿Cómo está tu vino?
—Es agradable y fresco como a mí me gusta. ¿Así que el rancho?
5
Sumiller: es el experto en vinos que sugiere a la clientela de los grandes restaurantes el vino apropiado para la
ocasión.
—Sí, el rancho, voy a tratar de salir temprano el viernes vamos a
tomar el jet, por supuesto.
— ¿Deberíamos invitar a tu mamá?
—No nena. Creo que podríamos tener un poco de tiempo a solas,
tenemos que hablar. —Tomó una respiración profunda y vi el latido de
pánico en el pulso en su garganta. No tranquilizaría su mente fácilmente
en cuanto a lo que la conversación iba a ser; dejaría que sudara un poco.
Tengo la intención de llegar hasta la última gota de las veces que había
robado de mí fuera de su piel. Muchas veces, lo sé pero de nuevo tenía
que estar allí.
Jonas apareció diez minutos más tarde, no sólo estaba tarde, sino
que su cita hizo la noche imposible. Sabrina; ¿qué tipo de juego estaban
estos dos jugando ahora? Ni siquiera sabía que se conocían; entonces
otra vez no debería estar sorprendido. Eran tan parecidos después de
todo. No estaba seguro de cómo iba a proceder. Tal vez deberíamos
darles la oportunidad de empezar a rodar la pelota, pero no había
ninguna duda en mi mente de que estaban tramando algo. Algo que
tendría que esperar y ver.
Mi mano en su propio acuerdo se dirigió a la parte posterior de la
silla de Nadia, mientras se sentaron frente a nosotros. Mi pulgar recorrió
con dulzura su espalda mientras tomaba un sorbo de mi agua.
—Jonas.
—Gracias por reunirte conmigo Stryker, conoces a Sabrina por
supuesto. —El bastardo zalamero tuvo el descaro de sonreírme. No
tengo que mirar a mi esposa para saber lo que estaba pasando dentro de
ella; se tensó a la primera vista de la otra mujer. Desde la primera noche
que nos conocimos, jamás los había visto en la misma habitación, excepto
tal vez a través de la manera en algún caso u otro. Pero ellos no tienen
ningún tipo de interacción por lo que sabía. Ahora, con esta nueva
mierda en la cabeza de mí engañándola, me imagino que enfrentarse a la
última mujer que había estado viendo antes que ella podría ser un poco
incómodo. Tuve que preguntarme si esta pequeña emboscada tenía algo
que ver con lo que había estado sucediendo con mi esposa. Si me entero
de que estos dos tenían que ver con eso iba a enterrarlos a los dos.
—Hola Sabrina. —Vi como Jonas se inclinó para besar la mejilla de
mi esposa. ¿Era mi imaginación o quedó un poco más de lo que era
convencionalmente correcto? La atraje hacia atrás en su asiento mientras
mis ojos le enviaron una advertencia silenciosa. Ella me miró con una
pregunta en sus ojos, pero sólo toqué su mejilla suavemente con el dedo
antes de volverme hacia el idiota.
Intercambiamos una pequeña charla entre los cuatro. Sabrina
estaba en la silla más cercana a mí, lo que puso Jonas junto a Nadia. No
me perdí su tocadera de mano constante y las sonrisas que enviaba en su
camino. Ni me perdí el tono de la conversación que estos dos
comenzaron. Parecía que todo estaba bien coqueteo o incendiaria. Estaba
cerca de mi punto de ebullición para el momento que se sirvieron los
entremeses. Ahora estaba doblemente seguro de que la última vez que lo
ayudé era la última vez que lo ayudaría. Nunca mezclo mis tratos
comerciales con mi vida personal eso es verdad, pero esta era mi puta
esposa. Además él era el que necesitaba ayuda, ¿era tan estúpido? ¿Y
justo en frente de mí? Él estaba fuera de su mente de mierda. Ambos lo
estaban.
—Así que Nadia, corre el rumor de que acabas de regresar de unas
vacaciones en Europa no planificadas. No me digas que hay problemas
en el paraíso ya.
¿Está jodidamente bromeando? ¿Era este hombre de verdad? ¿Qué coño
estaba jugando?
— ¡Oh, no! Era sólo un pequeño viaje de compras, nada como lo
que los periódicos hicieron que fuera.
Pude ver el rubor delatador en su mejilla y sentí mi ira crecer.
Nadie tenía permitido hacerla sentir incómoda no me importa quién
coño fuera.
— ¿En serio Nadia, conozco a tu marido, bastante bien como una
cuestión de hecho y ser que puede ser un poco... contundente digamos.
Estoy segura que para una inocente como tu puede llegar a ser un poco
más después de un tiempo. —Sabrina finalmente sacó sus garras y lanzó
su sombrero en el ring. Si hubiera tenido alguna duda sobre lo que estos
dos eran hasta antes de esto se disipó. Ellos estaban tratando de dar un
golpe y ni siquiera eran buenos en eso.
—Nos vamos. —Hablé en voz alta a la mesa mientras me levantaba
y ayudaba a mi esposa a salir de su asiento.
— ¿Qué? Pero acabamos de llegar y todavía tenemos que hablar
acerca de ese acuerdo.
—Deberías haber pensado en eso antes de intentar tirar esta
mierda, y un consejo. En el futuro mantén tus malditas manos fuera de
mi esposa o voy a sacarte la mierda. —No necesitaba levantar mi voz
para conseguir mi punto de vista.
—Así como pensaba, puedes tomar al chico de los barrios bajos,
pero siempre serás un vagabundo. —Se burló de mí como si esa mierda
significaría algo para mí. Me reí de su intento estúpido para llegarme.
—Sabes que los demás siempre me dijeron que tuviera cuidado de
ti. Que eras nada más que un pequeño muchacho de mamá que pensó
muy poco de mí y de mis logros. Pero siempre los ignoré. Pensé que eras
un idiota despistado viviendo su vida con el dinero de papá. Ahora sé de
manera diferente; recuerda mi advertencia si alguna vez tienes cualquier
lugar cerca de lo que es mío otra vez, voy a acabar tu culo lamentoso. En
cuanto a ti, no quiero saber más de ti. Ambos jodieron todo lo que era,
todo lo que alguna vez iba a ser. Ahora he seguido adelante y tú deberías
hacer lo mismo. A la mierda con mi esposa a su propio riesgo. Tenías
razón Jonas, soy de las calles, no reniego de eso. Esas calles me
enseñaron cómo tratar con idiotas como tú. Pero, en cuanto a ser un
vagabundo, nunca, nunca seré uno. Te sugiero que te mires en el espejo
la próxima vez que quieras lanzar esa mierda. —Él se levantó de su silla,
pero ambos sabíamos que no iba a hacer nada.
—Tienes suerte de que estamos en un lugar público Stryker o si
no...
—Cuando quieras solo di la palabra. —Lo miré hacia abajo y vi el
miedo en sus ojos, jodida serpiente.
Tomé el brazo de mi esposa y nos fuimos, pasando los otros
comensales que podrían no haber escuchado las palabras que dijimos,
pero no tenían que ser unos genios para ver que algo andaba muy mal.
Llamé por mi auto y la ayudé antes de ir hacia al lado del
conductor. Giré la llave en el encendido antes de volverme a ella mi ira
arrojando más.
—Si alguna vez dejas a algún pendejo tocarte así de nuevo voy a
hacerte daño.
—Estaba tocando mi mano Gabe. No sabía qué más hacer es tu
amigo…
— ¿Y qué si él es mi puto amigo? ¿Crees que quiero a alguien más
con sus putas manos sobre lo que es mío? ¿Por cuál imbécil me tomas?
—Lo siento, no pensé...
—Eso es justo lo que no creo. —Giré el auto al camino y salí a la
calle. Bocinas fueron tocadas y los autos desviados, pero estaba
demasiado loco para dar una mierda. Encendí la radio, así no le diría
nada más mientras que ella puso mala cara en su asiento.
Traducido por July Styles Ivashkov
Corregido por Flor25
L
legamos a casa una hora más tarde y me dirigí a la
cocina por algo de comer. Estaba jodidamente
hambriento. Me hice un emparedado de jamón y queso
con pan integral y tomé una cerveza. Cogí una ensalada pre-hecha y me
uní a la mesa.
—Gabe, quiero decir Stryker, ¿vas a estar enojado conmigo para
siempre? Te dije que lo sentía. No sé qué más puedo decir. —Ese espíritu
ardiente alzó su cabeza. Esa es la mierda que la metió en problemas en
primer lugar. Nadia es una chica dulce, cariñosa pero tiene una racha
testaruda de una milla de largo.
— ¿Qué es exactamente lo que lamentas Nadia? ¿Lamentas que me
dejaste sin previo aviso? ¿Qué jodiste todo lo que he hecho y tratado de
hacer por nosotros?
—No quise decir que...
Terminé mi sándwich y me levanté de la mesa dejándola allí sola.
La noche se había ido a la mierda para mí y ya no estaba de humor para
más mierda.
>> ¿No te gustaría al menos hablar conmigo? Sólo escúchame eso
es todo lo que pido.
— ¿Te refieres a que hiciste por mí? No lo creo. No creo que
entiendas qué es lo que tú has hecho. Te elegí como mi esposa, a ti. Me
he pasado la vida tratando de ser honorable y ser un chico honrado. En
una tarde me desnudaste y me dejaste desangrarme. Hasta que no
entiendas lo que jodidamente significa, no tenemos nada de qué hablar.
Voy a subir, nos encontraremos en el habitación de invitados en cinco
minutos no tardes.
— ¿Por qué no puedo dormir en nuestra cama?
—No te importó dormir en otro lugar las últimas dos semanas. No
entraras en mi cama otra vez hasta que lo diga. —Dejarla pensar en lo
que ella quiere. No esperaba que me desobedeciera cuando subí y me di
una ducha de agua caliente para lavar el día.
No estaba en la habitación cuando fui a buscarla.
— ¿Nadia?
No me respondió y no estaba a la vista, arriba o abajo. Mi corazón
empezó a latir con fuerza hasta que recordé que no podía escapar. No
había manera para que consiguiera irse de los terrenos sin mí.
Vi una luz suave viniendo de la zona de la piscina exterior y ahí es
donde la encontré. Estaba sentada con la cabeza apoyada en las rodillas
dobladas de espaldas a mí. Sentí una punzada de tristeza verla allí de esa
manera, tan perdida y sola. Empujé la sensación a un lado fuertemente,
esto era sólo otra manera de desobedecerme. La lucha continua que
hemos tenido en los últimos meses, de su lucha contra mí en cada paso
del camino.
— ¿No oíste que te llamaba?
—No estoy durmiendo en esa cama de nuevo. Más bien me
quedaré aquí hasta que salga el sol.
—Entra en la casa... AHORA. —Se volvió con los ojos furiosos hacía
mí, pero su furia no era rival para la mía. Su problema es que ella quería
discutir las cosas ahora en sus términos y no estaba dispuesto a seguir el
juego, decidió jugar a la niña mimada. Bueno, eso era demasiado malo.
Si ella quería o no, íbamos a hacer las cosas a mi manera. No más mierda
de la igualdad, no sabía qué hacer con ella. La traté como mi igual y ¿qué
hizo? Cogió nuestra felicidad lejos sobre una mierda. Ahora podía lidiar
conmigo en mis condiciones o no en absoluto. Estaba lo suficientemente
enojado como para tirar ese ultimátum a ella, pero no todavía. Todavía
quedaba mucho por hacer antes de ir allí.
>>Dentro ahora.
Se levantó en una rabieta y me rozó al pasar hacia la casa. La seguí
sobre sus talones todo el camino por las escaleras hasta llegar a la
habitación. Se quedó allí sin moverse y sin mirarme, pero eso estaba
bien. No la necesitaba mirándome para lo que tenía en mente.
>>Quítatelos. —Me miró mientras sus manos se movían a los
botones de su blusa. Se tomó su tiempo desnudándose, mientras estaba
allí desnudo, mi polla dura y lista. Serviría su derecho si la tomaba sin
necesidad de prepararla primero, pero no. Esta noche con mi enojo un
poco más frío que la noche anterior, no lo tenía en mí ser rudo con ella
de nuevo. Esperé hasta que terminó antes de caminar hacia ella.
Cepillando el pelo de su cuello empecé con besos suaves detrás de su
oreja. Mis dedos trazaron el exterior de su pecho mientras lamía y
chupaba la piel de su cuello. Sentí la tensión salir de su cuerpo
lentamente cuando levanté muy suavemente sus labios a los míos.
Mordisqueé suavemente sus labios a sus orejas y viceversa. La puse en la
cama cubriéndola totalmente, mis manos acariciando su cuerpo hasta
que llegué a su calor.
>>Abre. —Abrió sus piernas para mis dedos mientras los sumergí
en ella doblándolos hacia adelante. Buscando ese lugar dentro que la
hace enloquecer. Ella se vino con mi boca en su pezón y mis dedos
enterrados profundamente.
>>Tómame en tu boca.
Me acosté de espalda y la atraje sobre mí empujando su cabeza
hacia abajo hasta que ella me lamió. Con mis manos enterradas en su
cabello la vi tomarme más profundamente.
>>Muerde. —Ella mordió ligeramente de la manera que le enseñé
que me gusta—. Mírame.—Sus ojos se encontraron con los míos mientras
balanceaba su cabeza arriba y abajo en mi polla haciéndome más difícil,
prepararme para tomarla—. Basta. —La aparté y la puse a mi lado
cubriendo su cuerpo. Tomando mi polla en la mano la sumergí en ella
poco a poco tomando mi tiempo. Sus ojos miraron a los míos mientras
me deslicé más y más profundamente dentro. Nuestros cuerpos se
movían juntos en nuestra danza favorita mientras la besé una vez más.
No pude contener el amor y la pasión que sentía por ella. No podía
resistirme tocar con suavidad su cara mientras aparté el pelo de su
frente. Su cuerpo se apretó en el orgasmo mientras sus uñas rasparon mi
espalda. Me tomé mi tiempo y la amé reavivando el vínculo que una vez
compartimos antes de toda la locura.
Me salí antes de venirme porque quería que la noche durara.
Quería quedarme dentro de ella toda la noche, para borrar el dolor que
arrastró las últimas semanas. Haciendo mi camino por su cuerpo la
levanté a mi boca y hundí mi lengua en ella mientras mi pulgar y el
índice masajean su clítoris.
—Ohhh... —Su cuerpo se arqueó enviando su calor más fuerte
contra mi boca y mi lengua más adentro. Sus paredes de seda acariciaban
mi lengua mientras chupaba los jugos melosos de su cuerpo. Cuando
pasó el punto de no retorno, sus manos buscaron por mí, sólo entonces
subo sobre su cuerpo, sólo que esta vez le di la vuelta sobre su estómago
y con su cuerpo plano contra el colchón la penetró desde atrás. A caballo
entre las caderas envié mi polla a casa tirando de su culo para una
penetración más profunda.
>>Estas tan profundo. —Su voz era entrecortada y suave.
—Sé que lo tomas. —Inclinándome sobre su espalda la mordí en el
cuello con fuerza suficiente para dejar una marca antes de hacer mi
camino a través de los hombros y espalda dejando más de lo mismo—.
Levántate.
La ayudé a arrodillarse, mi mano en su espalda presionándola
hacia abajo en la cama hasta que estaba de la forma en que quería. Bajo
su pecho en la cama y su hermoso culo ladeó en el aire su coño en el
ángulo correcto para tomarme profundo. Aceleré mis movimientos
sumergiéndolo fuerte y rápido mientras mis manos recorrían su cuerpo.
Mojando el dedo pulgar en mi boca siempre tan suavemente lo empujé
en su culo recién despertado haciéndola apretarse a mí alrededor. Mi
polla se abrió camino dentro y fuera de sus profundidades golpeando
contra su cuello uterino y en su vientre donde yo quería vaciar mi
semilla. Mi cabeza explotó mientras su coño se apretó alrededor de mí y
gritó mi nombre, mientras caímos al precipicio juntos. Esperé hasta que
ambos nos calmamos antes de salir de su cuerpo y con un beso final
contra su columna vertebral la cubrí con una sábana y dejé la habitación.
—Buenas noches.
—Buenas noches.
Oí las lágrimas en su voz, pero no dejé que me detuvieran, tenía
que ver esto pase lo que pase.
Traducido y Corregido por Mayte008
E
l resto de la semana fue más o menos lo mismo. Cada
mañana la dejaría que se fuera a trabajar y cada noche
después de la cena la llevaría. He añadido una nueva
dimensión a nuestra vida sexual. Cosas que nunca había querido probar
antes, cosas que sabía que iba a disfrutar, aunque sólo había que darles
una oportunidad. Ella no dijo nada, pero no tenía que hacerlo, su cuerpo
lo hizo todo, hablar por ella y la forma en que se venía, la forma en que
aceptaba mi polla, eran todas las palabras que necesitaba. Una buena
cosa había salido de todo este lío, ahora compartimos incluso más de lo
que teníamos antes. Ya no había ningún tabú, si quería follar en la
piscina exterior bajo el cielo, lo hacía. Si me daba el impulso en la cocina,
la pondría sobre el mostrador y la tomaba. Una vez en la noche antes de
irnos para el rancho, la incliné sobre el fregadero de la cocina y comí su
coño hasta el orgasmo, antes de follarla contra la pared.
No quería que nunca volvieran las cosas, a la forma en que eran
antes.
El avión aterrizó en Houston temprano a la mañana siguiente.
Había pasado el tiempo leyendo una revista mientras que hice un poco
de trabajo de última hora. Me puse mi equipo de seguridad en el trabajo
para que averiguaran quién era quien había hecho esas llamadas a ella y
lo que había de hacer. No le he dicho nada a acerca de lo que estoy
haciendo, pero no iba a dejarlo pasar. Esta persona había tomado algo de
mí, de nosotros, algo que nunca podrá regresar.
Su entusiasmo creció cuando conduje a través de los caminos
rurales y sinuosos de camino a nuestra tierra. Una vez que llegamos,
pasamos los campos de petróleo con sus aparejos de escalada en el aire,
el paisaje regalaba campos abiertos, el ganado pastaba en la distancia y
de vez en cuando, un vaquero solitario montando. Se sentía como una
hora diferente aquí, como si hubiéramos dado un paso atrás en el
tiempo. Eso es lo que parece, la sensibilidad del viejo mundo, estoy
seguro.
—Me reuniré contigo en los establos cuando estés vestida.
La dejé en el dormitorio que compartíamos después de cambiarme
en pantalones vaqueros y una camisa de algodón con mis botas de
montar y me dirigí escaleras abajo.
El aire fresco y el cielo azul de arriba, fueron un largo camino para
aliviar algo de mi propia tensión. No sentía esa necesidad de tener que
estar alerta aquí. Era como si hubiéramos dejado las preocupaciones de
la ciudad detrás. Aquí sólo había espacios abiertos. Daba a un hombre,
ideas sobre ciertas cosas. Había elegido este lugar por esa razón. Era el
único lugar fuera de todo, de los muchos que poseía, donde sabía que
podíamos: tanto relajarnos como descansar. Aunque mi ira no ardía tan
brillante como lo había sido en el principio, era todavía un resentimiento
persistente.
Lo único de lo que estaba seguro: era de que nunca iba a dejarla ir.
La amaba demasiado para eso, pero; ¿cuándo nos fuéramos de aquí,
dependería de los resultados de este fin de semana? Aparte de nuestros
muchos encuentros sexuales nada más había pasado entre nosotros. Ella
había intentado más de una vez para que aparezcan problemas, pero
cada vez que había tratado lo eche abajo. Yo no había estado muy
dispuesto a hablar, no sin la amenaza de toda esa ira escupiendo y
causando más daño del que ya se hizo.
Ensille maestramente su caballo favorito, mientras que vi por el
mío. Miraría el lugar más tarde como solía hacer cuando llegaba aquí,
pero no tenía preocupaciones. El capataz hacía un buen trabajo en dirigir
las cosas y como con todas mis inversiones, mantengo un ojo en lo que
era mío.
Ella estaba allí diez minutos más tarde, viéndose a la moda, chic en
pantalones de montar de ante en color marrón, con un top de seda color
crema. Sus piernas empujadas en botas de montar Hermes para que
combinen. Hace todo a la moda. El pensamiento me hizo sonreír.
— ¿Lista?
—Tanto como pueda estarlo.
Empezamos a medio galope antes de acelerar las cosas a medida
que poníamos a los caballos de carreras a prueba a través del campo.
Nuestro destino era el pequeño arroyo que corría por la parte trasera de
la propiedad. Era un hermoso lugar con viejos árboles de acacia y las
praderas de hierba, con puntos de pradera púrpura y rosas, que
convirtieron el pasto en un pintoresco paisaje que llamaba la atención y
calmaba los sentidos.
Al menos así es como lo describe Nadia. Para mí era sólo una
hermosa parcela de terreno con bits de color, ¿pero qué diablos sé yo?
No le había pedido a la ama de llaves Rosa, que nos preparara un
almuerzo de picnic. Ese no era el propósito de este viaje, y no quiero
mostrar mi mano demasiado pronto. Si lo hiciera, ella podría tener una
idea equivocada y empezar a pensar que todo estaba bien, que todo fue
perdonado.
Me detuve bajo uno de los árboles donde podíamos estar solos
para hablar. Había tenido toda la semana para conseguir un poco de mi
ira bajo control. El solo hecho de tener que regresarla a su casa, donde
ella pertenecía, había recorrido un largo camino para suavizar algunas
de las asperezas, pero como he dicho, todavía había algunas cosas que
necesitaban limarse. Las cosas a las que no había estado preparado para
hacer frente, hasta ahora.
—Nos detendremos aquí.
Me apeé y me acerqué para ayudarla a bajar de su caballo. La llevé
hacia abajo lentamente, su roce de frente contra el mío, conectados por
nuestros ojos. Sentí esa sacudida a mi sistema; el deseo desgarrador, que
sólo esta mujer en todo el mundo invoca en mí.
Caminamos bajo el árbol y nos sentamos con la espalda al árbol,
atrayéndola hacia abajo entre mis muslos. Apoyó la espalda con su
cabeza en mi hombro y mi brazo alrededor de su hombro.
No hable por mucho tiempo, sólo disfruté de la sensación de
tenerla en mis brazos, de la forma en que solía ser. Este era nuestro lugar,
nuestro hogar. Hemos pasado muchos días bajo este árbol haciendo
recuerdos.
— ¿Estás cómoda?
—Sí, mucho. —Ella se acurrucó más cerca.
— ¿Por qué me dejaste?
Tengo derecho a saberlo, no hubo necesidad de irse por las ramas,
después de todo; sabía de lo que este viaje se trataba. Ella tomó una
ingesta rápida de respiración y me miró con ojos ampliamente asustados.
Supongo que todavía había una gran cantidad de picadura en mis
palabras.
—Yo no te deje Gabe, no realmente. Yo estaba asustada...
— ¿Asustada, de qué? ¿Qué es a lo que tienes miedo?
—Que dejaras de amarme.
Su voz se había vuelto blanda y los hombros encorvados. Levanté
la barbilla para que pudiera mirarla a los ojos.
— ¿Por qué piensas eso, Nadia?
—Porque ella dijo que ustedes dos estaban enamorados, que
querían estar juntos. Sé que estás decepcionado por el bebé...
— ¿Quién es ella?
—No estoy segura, pero he estado pensando que podría ser
Sabrina. Ella era tan convincente en el teléfono y me dolía escucharla
decir las cosas que dijo. Sólo quería alejarme de todo por un rato. Lo
siento, no te dije, estaba tan enojada contigo, por quererla y no a mí.
—Detente. Así que esta persona te llama y solo acabas de aceptar
su palabra, de que te estaba engañando. E incluso después de que te dije
que no había nada de cierto, todavía tomaste su palabra sobre la mía.
¿No ves lo que hay de malo en eso? ¿Cómo de insultante es para mí?
Estamos casados, eres mi esposa. Juré protegerte, pero nunca se me dio
esa oportunidad, para acabar de ejecutarla. Así no es como se supone
que el matrimonio funcione. Si no hay confianza, entonces realmente no
tenemos nada ¿verdad? No se puede tener amor sin confianza y me
niego a vivir mi vida así.
— ¿Qué estás diciendo?
Su mano en puño en la parte delantera de mi camisa. Bajé la vista
hacia ella, estudiando su hermoso rostro y la preocupación que vi allí me
rompió.
—Estoy diciendo que te has equivocado, que en lugar de estar de
pie y luchando, renunciaste. Ni siquiera luchaste Nadia, incluso si
pensaste que había algo de verdad en lo que esta persona estaba
diciendo, no nos diste una oportunidad, dame una oportunidad. Solo
acabaste de cortar y correr; ¿que no dice mucho de nuestro matrimonio
ahora? —Ella comenzó a desgarrarme y había un ligero temblor en su
cuerpo.
—Por favor, no me dejes Gabe. Lo haré mejor. Te prometo
acabarlo, por favor... estaba confundida, eso es todo.
Deje reposar eso durante un minuto para pensar en sus palabras.
Estaba asustada. Supongo que no entiendo cómo piensan las mujeres en
estas situaciones. Todo lo que sé, es que si algún idiota me hubiera dicho
lo mismo de ella, habría luchado por mi mujer, porque mi vida es con
ella. Ella solo había corrido. Eso es lo que la llevo lejos en mí. Acabo
yéndose sin una palabra y lo había hecho con tanta facilidad.
— ¿Qué hay, que te lo impida hacerlo otra vez?
Se sentó tomando recta mi cara entre sus manos.
—No lo haré nunca. Prometo que he aprendido la lección, pero por
favor Gabe... te quiero más que a nada en el mundo. Sé que ahora no voy
a olvidarlo de nuevo, lo prometo.
—Quiero que vengas a mí si algo como esto vuelve a ocurrir. No
más huir. ¿Tienes alguna idea de lo que me hizo? Me castigaste por algo
de lo que no era culpable, hiciste un tonto de mí, para que el mundo lo
vea.
—Lo siento mucho...
—Sí, sé lo que has dicho, pero eso no es suficiente. No pensaste
nena, no utilizaste tu cabeza y lo que es peor, permites que otra persona
se interponga entre nosotros. Todo lo que necesitas es una mentira bien
colocada, para que tú lo creas, para creer las palabras de alguien más
sobre las mías. Me va a llevar mucho tiempo para superar eso.
Nos mantuvimos en silencio por un tiempo después de eso, los dos
perdidos en nuestros propios pensamientos. Necesitaba que ella vea,
entendiera que nunca podríamos estar en ese lugar de nuevo.
>>Si alguna vez haces algo como esto otra vez, te dejaré sin
pensarlo dos veces. Te amo, eres la única mujer a la que le he dicho eso,
pero que me aspen, si voy a ir a través de esa mierda de nuevo.
— ¿Significa eso que me das otra oportunidad? —Y había una
nueva esperanza en sus ojos.
—Supongo que sí.
— ¿Significa eso que...? —Su cara se calienta y baja la cabeza.
— ¿Qué? —Levanté la barbilla para que yo pudiera ver sus ojos de
nuevo.
—Eso um, ya sabes, que vamos a volver a las cosas como estaban.
—No estoy muy seguro de lo que quieres decir.
—En la cama. —Ella realmente enrojeció en este punto y enterró su
cara en mi pecho.
—No.
—Bien.
Su voz era suave y tímida; huh, sabía lo que ella quería.
Traducido y Corregido por Mayte008
E
se fin de semana fue un nuevo comienzo para nosotros.
Reafirmamos nuestro compromiso el uno con el otro, y
nuestro vínculo era más fuerte que nunca. Yo no sacaría su
infracción de nuevo. Estaba terminado y hecho.
— ¿Te gusta eso?
—Cielos, sí.
Tenía las piernas lanzadas sobre mis hombros y mi cara entre sus
muslos, mi lengua enterrada profundamente en su coño. El dedo medio
de una mano bromeando en su capullo rosa y la otra acariciaba mi polla.
Su sabor en la boca me hizo gruñir, era tan jodidamente bueno. Se vino
tirando de mi pelo duro y gritó su liberación. Escale de entre sus piernas
y me mudé por su cuerpo, hasta que mi pene estaba alineado con la
boca.
—Abre.
Abrió la boca como un pajarito en espera de ser alimentado y le
alimente con mi polla, pulgada a pulgada. Ella contuvo las primeras siete
pulgadas de mi polla en profundidad y usó su mano para sacudir el
resto dentro y fuera de su boca.
>>Juega con tu coño mientras me chupas, quiero ver que te tocas a
ti misma.
Su otra mano bajó entre sus muslos y jugueteó en su coño mientras
chupaba más duro la cabeza de mi polla.
>>Empuja tus dedos dentro. —Ella siguió la instrucción,
sumergiendo dos dedos dentro de su coño, mientras tarareaba alrededor
de mi polla.
>>Buena chica, ahora dámelos. — Bajé la cabeza para que pudiera
tomar sus dedos en mi boca lamiendo limpios. Torcí mi cuerpo sobre el
de ella, quité la mano de su coño y su cara mientras chupaba
jodiendolos. Sus dedos se clavaron en mis caderas cuando empujé
profundamente en su garganta. Tan pronto como llegue lo saqué de la
boca y volví chocando duro contra ella, levantándola fuera de la cama.
—Ahhh, Gabe... tan profundo.
Golpeé lejos levantándola en mis empujes hacia abajo.
—Dame tu boca. —Empujé mi lengua en su boca, dándole un sabor
de su propia dulzura.
—Me encanta la sensación de tu polla alrededor de mi coño, dame
semen para mí, necesito sentir tu semen. —Yo la ayudé enterrando mi
dedo en su culo y se vino como un tiro.
— ¿Te gusta eso? ¿Te gusta tenerme en tu culo?
—Sí, sí Gabe lo siento...
—Siéntelo bebé, disfruta.
Cogí su apretado coño duro y profundo, cambiando con golpes
cortos o estocadas profundas. El sudor brilló en nuestros cuerpos cuando
rodamos en toda la cama, nuestras manos y bocas interactuando unos
sobre otros.
—Me vengo, mierda. —La empuje con fuerza en mi pecho,
mientras vacié mi semilla en su interior. Descansando a su lado, la abrace
en mis brazos. No dije nada, pero estaba bastante seguro de que acababa
de plantar mi hijo dentro de ella.
De vuelta en Nueva York, volvimos a estar con nosotros. Esa
primera noche rebautizamos nuestra cama matrimonial con promesas de
amor susurradas suavemente. Estaba feliz de estar de vuelta en su lugar
a mi lado y mostró su agradecimiento en su actuación entusiasta. Era
como si hubiera abierto alguna puerta oculta en su interior, porque
donde antes había rehuido más a los; digamos aspectos sexuales de
hacer el amor, ahora se deleitaba con ellos.
—Buenos días cariño.
—Um, buen día Gabriel. —Sonrió adormilada a mí.
— ¿Gabriel?
—Sí, te sientes como un Gabriel, de repente Gabe parece
demasiado... no sé demasiado inocente. —Ella se rio y rodó sobre mi
pecho, donde besé el pelo antes de abofetearla en su culo
juguetonamente.
—Es hora de levantarse y empezar el día.
—Tan sólo diez minutos más.
—Si nos quedamos aquí por más tiempo voy joderte, y no creo que
puedas tomarme después de anoche.
Había estado un poco áspero allí al final, tenerla de vuelta en mi
cama, había sacado fuera algo primitivo dentro de mí y el sexo había
dado un giro desde lo dulce a lo sucio.
—Pruébame.
Me gusta este nuevo lado juguetón de ella. Siempre habíamos
disfrutado de una vida sexual abundante, cumpliendo, pero esto era
todo nuevo. Era como si hubiéramos saltado en conjunto al otro lado con
mí ya increíble mujer. Yo le di la vuelta con cuidado y justo la deslicé
agradable y fácil. Nos besamos juntos, luego nuestra boca cerrada,
mientras nos movíamos lentamente, mi pene enterrado una vez más
hasta la empuñadura.
La llevé a la ducha conmigo treinta minutos más tarde y lavaba su
cuerpo tocando suavemente en todas las marcas de la noche anterior.
—Tengo que tener más cuidado contigo, estas toda magullada.
—No te atrevas, me gusta. Además no me haces daño.
—Lo que sea, no me gusta ver las marcas en tu piel. Te veré abajo.
—La besé una vez más antes de salir de la ducha para estar listo para el
día.
Durante un desayuno de fruta y jugo en el patio trasero le hablé de
su sorpresa.
—No lo hiciste, ¿en serio? Oh Gabe eso es tan grandioso. ¿Cuándo
puedo verlo? —Dio una palmada y se levantó de su asiento para
envolver sus brazos alrededor de mi cuello.
— ¿Por qué no me encuentras para el almuerzo y te llevare allí?
—Oh, esto es simplemente maravilloso, no puedo esperar para
empezar. —Se puso triste mientras recuperaba su asiento.
— ¿Qué es?
—Me siento tan estúpida, mientras que todo este tiempo estabas
haciendo eso por mí yo estaba dudando de ti.
— ¿No vamos a hablar de eso más, recuerdas? Ya está hecho, ahora
sólo seguiremos adelante. Tengo los números de contactos listos para ti.
El lugar está listo, todo lo que tienes que hacer es configurarlo de la
manera en que deseas decorar.
—Gracias Gabriel.
—De nada Nadia, termina tu desayuno, me tengo que ir. —Besé su
cabello y me fui.
En el coche, de camino hice una llamada a mi jefe de seguridad.
Había elegido algunos de los mejores chicos de mi viejo grupo de motos
en Brooklyn. Sam era un militar retirado y había elegido uno por uno al
resto de los hombres que componían la seguridad. Encargué a alguien
para que la siguiera a partir de hoy. Le dieron los nuevos códigos de
modo que ya no fuera una prisionera, pero no la dejaría sin protección,
mientras que esta persona sea quien fuera, aún estaba por ahí. Yo
esperaba un informe en mi escritorio cuando llegué esta mañana. Lo que
me gustaría hacer con la información descubierta, en su caso de no ser a
ciencia cierta. No hubo amenazas, no hubo leyes rotas. Pero era una
afrenta personal para mí y mi matrimonio, y no podía dejar que se
deslizara la mierda.
Sam ya estaba allí cuando llegué al centro de Manhattan, puntual
como siempre. El hombre rudo mayor de sesenta años, era una de mis
personas favoritas en el mundo. Antes, cuando me uní al club, había sido
quien me llevo bajo su ala por así decirlo. Supongo que para todos los de
mi inteligencia, no tenía la primera pista sobre el motociclismo. Él
también me había ayudado para mantenerme lejos del lado más sórdido
de la vida. Como hombre de negocios, no habría sido prudente
involucrarme en ciertas cosas que habían ido detrás de puertas cerradas.
Aunque algunos habían pensado usar mis contactos y mis permanentes
hechos nefastos.
Cuando Sam se había enterado de algo en las obras donde se
suponía que debía ser utilizado como chivo expiatorio de las clases, para
algún asunto de drogas había dejado caer una palabra en mi oído. Esa
fue la primera vez que mis nuevos hermanos habían introducido a
Stryker del Bronx, en lugar del magnate de Wall Street.
Sam y yo habíamos formado una especie de vínculo esa época.
Nosotros dos habíamos limpiado el pequeño club y lo convertimos en lo
que es hoy. No había tráfico de drogas, ni trata de ninguna cosa. Sólo un
lugar fresco donde las personas con ideas afines se reunían y montaban
sus motocicletas los fines de semana. Viajes de ciudad para unirse a otras
personas con ideas afines. Cosas de caridades, correr para niños de la
ciudad, construir viviendas y mierda para los menos afortunados, aquí
en nuestro propio patio trasero, en lugar de en suelo extranjero.
Por supuesto que nos habíamos mudado de sede y ahora era
incluso más grande que nuestro viejo lugar. Nos llamábamos
cariñosamente los caballeros motociclistas de nuestros compañeros, los
papeles se habían cambiado y también corrí con ello. Eso había sido hace
cinco años y no había mirado atrás desde entonces. Cuando llegó el
momento de crear un equipo de seguridad personal, algo que nunca
pensé que iba a necesitar, Sam había sido mi primera opción. No me he
arrepentido de la decisión ni una vez.
—Buenos días Sam, vamos de nuevo a mi oficina. Marsha mantén
todas las llamadas a menos que sea mi esposa. Consígueme un café o
algo para beber, ¿Sam?
—Sí, estoy bien.
Pasamos por mi despacho y cerré la puerta.
—Así que dime.
—No nos dieron nada, si estos dos estaban detrás de las llamadas
no utilizan sus teléfonos y del chequeo en el teléfono de su esposa, nada
apareció. Mi conjetura es que; quien esté detrás de esto, podría estar
usando uno de los móviles que se tiran. Por otro lado hay que tener en
cuenta, si estos dos están en una relación que no se ve, como que va muy
bien para ellos. —Lanzó un sobre manila abajo en mi escritorio. No
importa lo mucho que hemos crecido en la tecnología, Sam sigue
prefiriendo su vieja Nikon.
Abrí el sobre para ver fotos de Sabrina y Jonás el fin de semana. En
todas las fotos parecían estar en profunda conversación, no había
cercanía entre ellos. De hecho, ella parecía cabreada la mayor parte del
tiempo y parecía desinteresada. Estaba convencido aún más, que eran los
que estaban detrás de todo el lío sórdido.
¿Qué otra razón, podrían tener dos personas, que obviamente
estaban disgustadas por estar entre sí para unirse de esta manera?
— ¿Quién sigue a mi esposa?
—Drake, es bueno, si estos dos intentan cualquier cosa, no
conseguirán estar cerca de aquí.
—Eso es bueno, gracias.
— ¿Quieres que nos quedemos con ellos?
Tuve que pensarlo un poco. Hasta ahora sólo había habido
llamadas telefónicas y nada amenazante había sucedido. Éramos más
fuertes ahora, más de lo que nunca fuimos y no vi el peligro.
—No todo el tiempo mi esposa estaba segura, no necesito tener
ojos en estos dos.
—Está bien, entonces creo que voy a volver a esa otra cosa.
—Puedes hacer eso, voy a hablar contigo más tarde.
Pasé la mañana en reuniones de negocios hasta que llegó la hora de
encontrarme con Nadia. Oí su voz en la antesala con Marsha e
intercambiaron saludos antes de que ella entrara. Se veía preciosa con un
traje de Chanel en blanco invierno. Diamantes en su muñeca, oídos y
garganta, la hacían parecer elegante y sofisticada, como exactamente lo
era. La esposa de un hombre muy rico.
—Hola bebé.
Ella caminó alrededor de la mesa para posarse en mi regazo, con
sus brazos alrededor de mi cuello.
—Hola marido. —Robé un beso antes de pararme y poniéndola de
pie.
— ¿Estás lista para ir a ver tu local?
—Sí, vamos a ir. Yo estaba pensando que tal vez después
podríamos almorzar, a menos que estés ocupado.
—Nunca estoy demasiado ocupado para ti nena, iremos a
almorzar.
—Podemos caminar si deseas no está tan lejos.
—Claro que es un día agradable para caminar, suena divertido.
Mire hacia abajo a sus pies en los zancos que lleva. —Un segundo,
piensa que no quieres caminar en estos zapatos, la mayoría son
adoquines en las calles alrededor de este lugar.
—Claro, si tú lo dices.
Cogimos el coche tres calles más allá y aparcamos, no había visto a
Drake, pero no tenía duda de que el otro hombre estaba allí.
—Oh, wow, ¿me conseguiste un lugar cerca de Seaport? ¿Cómo en
el mundo, alguna vez lograrías eso? Mindy ha estado tratando siempre
de conseguir un lugar aquí abajo sin suerte.
—Conozco algunas personas. Vamos a verlo.
Abrí la puerta y entré.
—Oh Gabe, es enorme, todo este espacio. —Ella caminó por la
habitación plagada de emoción.
>>Oh, puedo ver alrededor, puedo poner la ropa interior de dama
en este lado aquí, y la ropa sport poco más allá. Ah, y quizá trajes de
noche en el piso de arriba y... —siguió y siguió con las ideas, con los ojos
encendidos de entusiasmo.
>> ¿Qué tan pronto podemos empezar?
—Me he encargado de todo el papeleo, las inspecciones han
pasado la inspección por lo que está bien para empezar.
—Oh no hay mucho que hacer, tengo que llamar a mis antiguos
contactos, tenemos que tener un desfile de moda para la apertura, oh y
yo voy a necesitar...
—Reduce la velocidad amor, vamos a llegar a todo eso. —Saqué mi
I-Phone y busque en mi lista de contactos.
—Tengo los números para tus proveedores, tan pronto como esté
listo. Supongo que sabes de un buen decorador.
—Sí, lo creo, ¿crees que podemos tener todo listo en un par de
semanas?
—Eso depende de ti, contrata a la gente adecuada que pueda hacer
cualquier cosa.
—Muchas gracias por esto, va a ser muy emocionante.
—Me alegro de que te guste, no viste todo.
— ¿Quieres decir que hay más?
Le mostré todo el resto del espacio por la siguiente media hora.
— ¿Hora del almuerzo, donde te gustaría ir?
—Oh ¿qué pasa con ese bonito lugar de mariscos en el extremo del
muelle? No hemos estado allí en un tiempo muy largo.
—Entonces eso es lo que vamos a hacer.
Almorzamos sentado fuera de un pequeño lugar de mariscos en el
agua, viendo los barcos turísticos pasar y la gente que caminaba arriba y
abajo del paseo marítimo.
— ¿Puedo empezar pronto, qué te parece?
—Puedes empezar cuando quieras, simplemente házmelo saber si
necesitas cualquier otra cosa. Quiero decir que, si hay algún problema,
quiero ahora saber acerca de ello.
—Voy a conseguir ponerme en él de inmediato.
Traducido y Corregido por Mr3n4
D
urante el próximo mes nuestras vidas enteras fueron
ocupadas por su nueva boutique. Era como si ella sintiera
una nueva profesión en la vida. Pasaba todos los días
después de dejar la oficina ya que estaba cerca. Y todas las noches nos
dejábamos caer en cama cansados y gastados pero felices. Hacíamos el
amor en horas tempranas por la mañana antes de dormirnos
nuevamente en nuestros brazos.
― ¿Todo está listo para la apertura de esta noche?
―Sí, he sido una bestia lo sé, presionando a todos tan duramente,
pero quería tener todo preparado para la nueva estación. Es el mejor
momento para abrir.
—No sé sobre eso, tú eres la experta en moda. Supongo que no
estás yendo conmigo esta mañana. Tienes que prepararte para tu gran
noche.
―Sí, y tu estarás allí a las seis, ¿cierto? No quiero hacer esto sin ti.
―Estaré allí como lo prometí. Estoy teniendo mi traje entregado de
la tintorería alrededor del mediodía. Te veré allí. Y ama, prueba y
relájate de acuerdo.
―Estoy intentándolo pero estoy repentinamente tan nerviosa.
Estamos en todos los periódicos, y ahora todos están hablando sobre
nosotros y la apertura ha crecido en una gala tal.
―Tómalo fácil bebé, respira, ―ella estaba empezando de nuevo a
hiperventilar, cada vez que pensaba sobre la publicidad se aterraba, lo
que era algo extraño para alguien que había pasado la mayor parte de su
vida en el reflector.
Odié dejarla pero tenía algunas reuniones importantes a las que
asistir para mi propio negocio. No había habido ninguna interferencia
externa y habíamos podido relajarnos en ese aspecto, aunque yo todavía
llevaba seguridad, siempre que ella dejaba la casa. Jonas Willoughby no
era más un inconveniente desde que él tenía problemas más grandes que
contender con mi matrimonio. Parece que él ha estado jugando
gratuitamente y perdiendo el dinero de inversionistas, los federales
estaban tocando al organizador, y lo último que oí es que Sabrina estaba
en Suiza.
Era un día de prueba, siempre lo es cuando se trata de personas
que no quieren aceptar los hechos. Quién no quiere avanzar cuando es el
momento. Yo estaba al final del escenario de mi última adquisición y
supongo que todavía era duro para algunos de estos viejos buenos
muchachos ser presentados por el niño del Bronx. Olvidando mi
entrenamiento y excelente registro de una de las mejores instituciones de
la nación, todo lo que ellos veían cuando me miraban en la mesa de
conferencias, era a un gamberro. Siempre era un placer frotar mi éxito en
sus caras, caminando a la cima. No tenía un hacha para moler, no había
un rencor oculto debido a mis iniciaciones pobres. No, solo la
satisfacción de saber que se los había demostrado. Ellos odiaban todo
sobre mí. El hecho que de contrataba a niños callejeros como internos, o
que usaba mi dinero para empezar pequeñas casas club para niños
pobres, ustedes verán yo no firmaba simplemente un cheque y los
enviaba lejos. Era más práctico que eso.
Mi esposa y yo parrandeamos en nuestra habilidad de representar
una diferencia en las vidas de algún joven niño que no había tenido la
oportunidad por otro lado.
―Bien supongo que eso es todo señores, si ustedes me perdonan,
tengo que estar en otra parte, ―me levanté para dejar la mesa dónde
recién había firmado el trato para tomar la compañía, una vez manejada
por el padre de mi ex amante. Él tampoco se había estremecido con la
manera en que las cosas habían resultado, pero al final no había
dependido realmente de él. La junta lo había decidido y el brazalete
electrónico que el gobierno había sujetado alrededor de su tobillo, hasta
que su juicio comenzara en unos meses más o menos tomó todo el poder
que podía tener a la distancia.
Ella se veía espectacular. En su color preferido-invierno blanco, con
zafiros en su garganta y oídos. Sus ojos brillantes con su entusiasmo en
ciernes, era la cosa más hermosa en la habitación.
― ¿No llego demasiado tarde, no?
―No, estás bien. ¿Cómo luzco?
―Perfecta, para de estresarte, te dije que todo va a estar bien. La
prensa está lista para entrar y todo está preparado, ¿estás lista?
―Creo que sí.
―Ven aquí, ―tomé su pequeña cara en mi mano y besé su frente
para la suerte buena―. Lo harás bien bebé, deja de preocuparte.
La tarde iba bien hasta donde yo podía ver; la muestra de moda
fue un gran suceso, de hecho creo que ella había vendido la mayoría de
las cosas que había presentado. Estaba orgulloso de ver que no sólo sabía
lo que estaba haciendo, sino que realmente estaba disfrutándolo. En las
últimas semanas había hecho su tarea y yo la había ayudado, claro. Con
mi cabeza para los negocios y su moda, dense cuenta, sabía que ésta sería
la empresa perfecta para ella. Ahora mientras la miraba trabajar por el
cuarto había sentido un gran orgullo. Esta había sido después de todo
una gran idea. E incluso con la nueva venida del bebé, no vi ninguna
razón por la qué no funcionaría. Cuando ella había vomitado esta
mañana por primera vez lo había censurado y pensó que eran los nervios
por la apertura. Eran exactamente cuatro semanas desde el día que sabía
que la había preñado, pero todavía mantuve ese conocimiento para mí.
Permítele tener su noche, permite que disfrute este momento por lo que
es. Entonces mañana le daré algo más para celebrar.
―Eso fue simplemente asombroso. ¿Viste cuántas mujeres
compraron? Creo que tengo órdenes para todo en la muestra y nosotros
no abriremos incluso por otros dos días. Y Priscilla dice que tenemos
órdenes en línea. Gracias de nuevo por insistir en que consiguiera un
ayudante, es una enviada divina.
―De nada, ves te dije que estaría bien, ―habíamos estado en casa
por una media hora y todavía estaba volando alto.
>>Ven aquí, creo que quiero degustar algo de ese fuego que llevas
puesto allí.
Ella se ruborizó mientras caminó en sus medias hasta dónde yo
estaba de pie al lado de la cama.
― ¿Te dije cómo de guapo estabas esta noche? ―Sus brazos
pasaron alrededor de mi cuello mientras sonrió seductoramente.
―Tu no estabas tan mal tampoco.
―Quise arrancar los ojos de cada otra mujer por mirarte como si
quisieran llevarte a casa, ―su voz todavía era juguetona así que supe
que no era seria.
―Bueno ellas no me llevaron a casa, tú lo hiciste.
―Eso es correcto, eres todo mío, ―paso su uña abajo al centro de
mi pecho, bajo mi camisa desabotonada antes de lamerme allí.
― ¿Bebiste esta noche bebé?
―No, sabes que no bebo cuándo estoy trabajando ¿por qué?
―Ninguna razón, solo es que pareces un poco, no sé, desinhibida
supongo es la palabra.
―Eso es porque te amo, y amo sobre todo este tatuaje, ―ella
empujó la camisa fuera de mis hombros la dejo caer al suelo mientras
pasaba sus manos encima de la tinta en mi pecho.
― ¿Me pregunto qué es lo qué pensarían esos expertos de la alta
sociedad, si supieran que es lo que ocultas aquí abajo? Tendría que
sacarlos fuera con un palo probablemente, ― puso mala cara y no pude
resistir tomar su boca con la mía. Con mis manos enterradas en su pelo
toqué con mi lengua la suya, y nuestros cuerpos se unieron al cierre.
―Desnúdame.
Sus manos se ocuparon con mis pantalones mientras alcé el
dobladillo de su vestido despacio por sus muslos, seductoramente.
Pasando mis manos encima de su suave piel de seda hasta que encontré
su calor, le que mortifiqué con un dedo dentro hasta hacerla gemir.
Cuando mis pantalones golpearon el suelo arranqué mi dedo de su
cuerpo para poder tirar su vestido el resto del camino encima de su
cabeza.
―Amo estos, ¿vas a estar vendiendo éstos? ―Ella cabeceó mientras
miraba hacia abajo a su cuerpo dónde mis manos estaban ocupadas. Su
sostén apenas cubría su pecho, hecho de cinta y alguna clase de material
satinado, los hacían aún más dadivosos y pronunciados. Besé las cimas
de sus pechos uno y después el otro, antes de chupar su pezón en mi
boca. Ella se frotó contra mi muslo lo que me permitió saber que ella
estaba lista para mí.
―Acostémonos, ―su boca seguía en la mía buscando mi lengua
mientras sus manos apretaron mi pelo.
―No justo aquí, lánzate, ―envolvió sus piernas alrededor de mí y
llegué entre nosotros hasta llevar mi polla a su calor en espera.
―Ummm, ―su sacado gemido me tenía recargando dentro de ella
mientras la alzaba arriba y abajo de mi miembro. Cuando me cansé de
estar de pie con ella empalada en mi longitud, nos moví encima de la
cama dónde la puse al borde y alce su culo en mis manos, golpeando en
ella hasta hacerla gritar de placer.
―Muévete para mí bebé, justo así, ―me tiró más firme en ella con
sus talones. Atrape su pezón con mis dientes sumando con solo una
pequeña mordedura de dolor más placer. Sentía el chorro de fuego
líquido en respuesta, su cuerpo contestando. Su espalda se arqueo
empujando su pecho más profundamente en mi boca mientras trabajaba
su cuerpo con el mío.
―Voy hacerlo rudo ahora bebé, aguanta, ―con eso alcé sus piernas
alto encima de mis hombros y excavé profundo hasta que estuve
chocando contra el fondo de ella, ese lugar en lo más profundo, ese que
hace que mi polla se apriete bruscamente y a mi corazón temblar. Sentía
los zumbidos abajo en mi espina, cuando excavó sus uñas en mi culo
rogándome que termine dentro de ella.
―Quiero sentirte Gabriel acaba dentro de mí.
―Pronto amor, pronto…quiero…joder… quiero follarte un poco
más, ―lo que quise y lo que mi cuerpo necesitó eran dos cosas
diferentes, lo que pareció importar porque por más que luché por
detenerme, sentí el primer estallido de mi semilla mientras me dejaba y
entró en ella. Disparé carga tras carga dentro suyo mientras mi cuerpo la
empujaba más profundo en el colchón. Ella empezó a venirse cuando el
tercer o cuarto tiro la golpeo, apretándome y arrancando una corriente
totalmente nueva.
―Puedo sentirle latir dentro de mí, ―se sentía como si me viniera
para siempre mientras su cuerpo temblaba bajo el mío. Me dejé caer
como un tronco al lado de ella.
―Mierda, no creo que me haya venido tan fuerte en mi vida. ―
¿Qué mierda fue eso? La subí más en la cama enterrado dentro de ella.
Tirando las sabanas encima de nuestras caderas, la sostuve cerca con
nuestros cuerpos enroscados hacia abajo.
Traducido y Corregido por Mr3n4
L
a siguiente mañana la deje dormida en la cama. Ella
estaba demasiado cansada por la noche anterior. No
sólo la fiesta, me temo que después de lo que había
sacado de mi última noche, la había mantenido después hasta las
primeras horas de la mañana de nuevo. Tendré que mirar eso, si está
embarazada voy a tener que ver que ella consiga su descanso.
En la oficina me sumergí. Con un nuevo negocio bajo mi cinturón,
había mucho por hacer. Había guardado la mayoría del personal de
apoyo, pero la dirección se había reducido significativamente. El equipo
que normalmente se ocupaba de tales cosas era bueno en lo que hacían,
pero me gustaba vigilar cada aspecto de los sucesos. Codos hundidos
profundamente en el papeleo, me perdí el almuerzo y estaba previendo
una noche larga en la oficina. Llamé Nadia a su nueva boutique para
hacerle saber que podría llegar más tarde y ella debía seguir a casa sin
mí. Estaba haciendo unos últimos papeles allí antes de abrir sus puertas
oficialmente para el público.
―Dulce, creo que podría estar aquí después de las cinco así que
puedes llamar el automóvil para que vaya a buscarte.
―Bueno, si vas a llegar tarde, tomare algún tiempo también aquí y
podría conseguir un poco más de material hecho.
― ¿Qué material? Pensé que estabas revisando unos papeles de
último minuto.
―Lo estaba, pero entonces llegue aquí y revisé todo, y voy a
necesitar pedir algunas cosas más, abastecerme de alguna mercancía que
podrían querer.
― ¿No estás haciendo ningún levantamiento pesado, no?
―No, no lo estoy. Lo prometo.
― ¿Quién está contigo?
―Nadie ahora, le permití a Priscilla salir porque se pasó de su
tiempo.
―No te quiero aquí abajo demasiado tarde, bebé. ¿Las puertas
están cerradas con llave?
―Sí lo están, y no es tan tarde. Todavía hay luz fuera.
―No por mucho más tiempo. Si todavía estas allí cuando empiece
a anochecer fuera, quiero que me llames.
―Lo hare, ahora vuelve trabajar. Mientras más pronto lo hagas, el
más pronto llegaras a casa.
―De acuerdo, te hablaré después.
Me perdí de nuevo y la siguiente vez que verifiqué, eran pasadas
las seis. Ella no había llamado, pero supuse que se había ido a casa. La
noche estaba viniendo más temprano ahora ya que el verano estaba
terminando. Las calles cambian mucho después de cierto tiempo de
noche. Por el día, está bullicioso con los turistas y compradores pero
cuando el sol baja la clientela cambia. Hay una línea de bares arriba y
abajo del dique que puede ponerse un poco camorrista después de horas,
sobre todo después de la hora feliz que acaba a las siete. Las horas de
tiendas eran de nueve a seis. Había hecho esa estipulación porque
normalmente salía a las cinco y de esta manera nosotros podríamos
viajar juntos por la ciudad por las mañanas y podríamos ir a casa al
mismo tiempo por la noche. Si algo cambiara, siempre podría tomar el
automóvil e ir a recogerla pero de ninguna manera la quería allí abajo
sola.
Llamé a la casa desde mi automóvil y no conseguí ninguna
respuesta pero no me preocupé por eso. Las posibilidades eran que, ella
estaba en la ducha o fuera en la piscina. A medio camino de casa el
teléfono sonó.
―Stryker.
―Sr. Stryker éste es Drake la seguridad de su esposa, será mejor
que venga aquí a su tienda, ―mi corazón cayó en mi pecho, él no tenía
que decir más, porque yo sabía que algo estaba mal.
― ¿Qué está pasando? ―Hice a un giro en U ilegal, volví y maneje
de nuevo en la dirección de la que venía.
―Había fuego…
― ¿Dónde está mi esposa?
―Ella está aquí, está bien.
― ¿Qué tipo de fuego... qué pasó?
―Los bomberos están aquí tratando ahora mismo con ello, no
parece ser muy malo. Parece que lo atraparon a tiempo, pero su esposa
estaba dentro cuando pasó.
― ¿Ella salió lastimada? Ponla al teléfono.
―Gabe…
―Encanto ¿estás bien?
―Sí estoy bien pero la tienda…
―Olvida la tienda sólo quédate con Drake hasta que llegue allí,
―voy a tener la cabeza de ese inspector en una jodida fuente. ¿Él me
prometió que todo estaba trabajando en orden, cómo puede pasar esto?
Rompí cada límite de velocidad para llegar allí, con mi corazón en mi
garganta. Pensar que hace solo unas semanas yo estaba tan enfadado con
ella que podría haberla matado, ahora la idea de que algo le pasara, me
ponía físicamente enfermo.
El lugar era un manicomio con los camiones de bomberos,
automóviles policíacos y espectadores pero a mí no me preocupaba eso,
sólo quería encontrar a mi esposa. Ella me encontró mientras estaba
investigando a través de la muchedumbre y se encontró con mis brazos.
―Está bien encanto, estoy aquí.
―Lo siento mucho Gabe.
― ¿De qué estás hablando? No tienes nada por lo que disculparte.
―Pero la tienda…
― ¿Qué te dije? No me preocupo por eso. Ahora ¿estas segura de
que estas bien, inhalaste humo? ―Mi único pensamiento ahora eran ella
y el niño, que estaba seguro ella llevaba.
―No, no estuve mucho allí después de que empezó. Este tipo entró
y me saco antes de saber qué estaba pasando.
―Ése sería Drake, tu seguridad.
― ¿Seguridad, por qué necesito seguridad?
―Porque eres mi esposa y no está abierto a debate.
―De acuerdo Gabriel, ―me pregunto si se daba cuenta de que sólo
me llamaba así cuando yo estaba siendo poderoso con ella, cada una de
las otras veces era Gabe.
―Ven, parece como si estuvieran buscándonos, ―Drake nos estaba
señalando con el jefe de bomberos.
―Buenas tardes. Soy Gabriel Stryker y esta es mi esposa Nadia.
Poseemos esta tienda.
―Bueno, pudimos salvar el edificio y el material dentro que no fue
alterado, aunque podría haber algún daño de humo. El fuego empezó en
la puerta trasera y agradecidamente el acelerante no era muy fuerte o
usted podría haber tenido un resultado muy diferente.
― ¿Lo siento usted dijo que el fuego fue iniciado?
―Sí me temo por ustedes, ¿conocen a alguien que querría hacerles
esto? Estoy seguro que la policía va a querer hablar con ustedes sobre
eso.
La abrace más cerca cuando su cuerpo empezó a temblar. Mi enojo
era un fuego que quemaba en mi pecho pero eso era para después, ahora
mismo tenía que sacarla de aquí.
―No puedo tratar ahora mismo con esto, necesito sacar a mi
esposa de aquí, ella está cansada y agitada.
Pero entonces los policías se habían acercado con sus propias
preguntas.
―Señor, vamos a necesitar que se dirija a la estación en algún
punto para contestar algunas preguntas. Estoy seguro que el jefe le ha
dicho lo que ellos encontraron.
―Sí él lo hizo, pero como le dije, necesito llevar a mi esposa a casa,
estaré yendo mañana para hablar con ustedes, ―él me dio una tarjeta
que estudié antes de guardarla. Sí, tenía una buena idea de quien lo hizo,
solo tenía que tener la certeza.
― ¿Podríamos entrar Gabe y evaluar el daño?
―No ahora corazón, creo que necesitas llegar a casa. Veremos eso
mañana.
―De acuerdo, si estás seguro.
― ¿Así que estamos claros? ¿Los veré mañana?
―Efectivamente, Sr. Stryker, digamos a las diez de la mañana, ellos
todavía están procesando la escena. Usted podría querer ponerse en
contacto con la compañía de seguro.
―Sí, tendré alguien mirando eso.
Me alejé después de una discreta inclinación a Drake que estoy
seguro que él entendió. Antes de encontrarme con los policías por la
mañana, había unas cosas que tenía que conseguir.
Ella fue un poco más pegajosa de lo que esperaba en el viaje a casa.
― ¿Viste u oíste algo?
―No, estaba arriba en la oficina no oí nada, no olí el humo siquiera
hasta que el tipo de seguridad vino, apresurándose dentro y casi me
mato del susto.
―De hoy en adelante va a estar allí a todo momento.
―Oh Gabe, no creo que eso sea necesario.
―Pero lo va a ser, o tienes seguridad o no te quedas allí, tu opción.
Ella volvió a poner su cabeza en mi hombro cuando manejé a
través de las rejas.
Dentro la lleve arriba y le di un baño caliente.
― ¿Has cenado?
―Mandé por algo más temprano ¿y tú?
―Yo tendré cualquier preparado de Elsa después, primero
consigamos instalarte.
―Oh Gabe estoy bien, no tienes que hacer un alboroto, ― tomó mi
barbilla en su mano y me besó cuando me apoyé en la tina dónde estaba
relajándose en las burbujas.
No le hice el amor esa noche, estaba bastante revuelto, en cambio la
sostuve hasta que se durmió, antes de ir a mi oficina en la casa para
hacer algunas llamadas. La primera fue a Sam.
―Sam, ¿hablaste con Drake?
―Sí Stryker, él llamó, entramos después de que los policías
salieran e hicimos nuestra propia investigación, hubo algún
interrogatorio. El gerente de la tienda junto a la suya dijo que vio allí
atrás a una mujer entre los edificios cuando él salió para un descanso por
cigarros. Ella lo vio y desapareció. Eso fue media hora antes del fuego. Le
mostré una foto y parece que podría ser nuestra muchacha.
― ¿No hay ningún error?
―No según él, había todavía bastante luz fuera para que él
consiguiera una buena mirada. ¿Qué quieres que hagamos?
― ¿Sabes dónde está ella ahora?
―Sí, en su lugar, en la ciudad, tengo a alguien en su condominio
en caso de que decida salir de nuevo esta noche.
―De acuerdo gracias Sam, hablaré contigo por la mañana.
― ¿Quieres que nosotros hagamos algo?
―No, creo que lo tomaré desde aquí.
No quería dejar a mi esposa sola en la casa dormida, no después de
la tarde que ella había tenido, pero no podía aplazar esto ya. Desde el
inicio sospeché que ella era la que estaba detrás de las llamadas
telefónicas que habían enviado a Nadia a la clandestinidad, y debería
haber hecho algo, pero no lo hice. Eso estaba en mí, ahora yo iba a
arrancarlo por última vez de raíz. Ella había ido demasiado lejos esta
vez, esta vez podría haber dañado a mi esposa, qué estoy seguro era su
intención.
―Encanto despierta.
―Hmm, ¿Qué está pasando, que estás haciendo?
―Tengo que ocuparme de algo no quise que te despertaras y no
me encontraras, por eso estoy despertándote. Ahora vuelve a dormir y
regresaré pronto.
― ¿Dónde vas?
―Regresaré pronto que no quiero que te preocupes, ―la besé
suavemente antes de acomodarla en sus almohadas.
―Te amo bebé.
―Te amo también.
Ella estaba de nuevo casi dormida en cuanto su cabeza golpeo la
almohada. Corrí bajando los escalones y fuera de la puerta, mis
pensamientos internos y enojo vinieron finalmente al frente. Manejé a
través de las calladas calles de los suburbios de la gran isla en la apagada
noche hacia la autopista por la ciudad.
No tenía planeado ensuciarme las manos por lo que mis
movimientos no fueron muy prudentes. Estacioné en el mismo garaje
que había usado las raras ocasiones en las que había visitado a Sabrina
en casa durante nuestra corta aventura amorosa. Su portero me recordó,
de hace casi tres años, y no movió ni una pestaña siquiera cuando me
acerqué el ascensor. Escogí su piso y me relajé contra el panel. Estaba
cualquier cosa menos relajado pero tenía que mantener una cabeza clara
si quería lograr lo que vine a buscar aquí. Lo qué me gustaría hacer es
estrangular a la perra por lo que había intentado hacerle a mi esposa,
pero eso solo me daría una celda al lado de su padre o peor aún. No, lo
que yo tenía en mente para ella sería mucho más, peor, estoy seguro.
Caminé por el atractivo vestíbulo hasta su puerta. La decoración
neo clásica en blanco y negro tan infinitamente diferente del caluroso
chic del país francés que mi esposa había escogido para nuestra casa.
Dos muy diferentes estilos de mujeres, inmensamente diferentes. Una
que yo había escogido como mi compañera de vida, a la otra la había
disfrutado durante un tiempo.
Golpeé su puerta asegurándome de quedar fuera de la vista de la
mirilla.
En cuanto oí que las cerraduras se abrieron, usé mi hombro para
forzar mi entrada.
―Stryker… ― tomó su garganta mientras caminó hacia atrás.
―Hola Sabrina, ¿sorprendida de verme?
―Bueno, claro que lo estoy, nunca pensé verte aquí de nuevo.
―No estoy seguro sobre eso, ―caminé más interiormente en el
cuarto mirando alrededor como si solo estuviera en el barrio y decidí
dejarme caer para una charla nocturna.
― ¿Así que, a qué debo este placer?
Ella estaba ahora más relajada. No estaba gritando o tirando
mierda, lo que probablemente es lo que haría si ella pensara que yo sabía
lo que había hecho. Eso era exactamente por lo que no había ido allí. Lo
que necesitaba de ella me tomaría astucia, cuando lograra mantener mi
rabia bajo control, debía poder conseguir lo que vine a buscar.
―Creo que sabes por qué estoy aquí, ¿no?
―No te tengo miedo, ― caminó encima de la alfombra y se sentó,
la túnica de seda que llevaba cayo abierta para exponer sus muslos
cuando los cruzó, la cima expuesta justo lo bastante para trazar interés.
Era un movimiento muy experto que había visto antes.
―Venga Sabrina, ahora no juguemos juegos, quisiste conseguir mi
atención, aquí estoy.
― ¿Por qué pensarías que estoy intentando conseguir tu atención?
Esa nave ha zarpado.
―Entonces ¿por qué has estado aterrorizando a mi esposa?
Vi el cambio que se apoderó de ella a la mención de Nadia. Su
semblante cambió de belleza para ser llenado de veneno y malicia, que
jugaron por sus rasgos en un rasgado segundo.
― ¿Cómo te atreves? No he hecho tal cosa, ¿por qué debería?
―Eso es algo que me gustaría saber. No es como que nosotros
hubiésemos estado juntos cuando la conocí, por lo que no entiendo por
qué tomarías de blanco a un inocente.
― ¿Inocente? Ella no es ninguna inocente, todos sabíamos que tú
eras mío, estaba en todos los títulos. Nosotros éramos LA PAREJA
durante meses y entonces ella vino y tú solo me dejaste caer como…
como si no fuese nada.
Esta perra está chiflada pero no puedo mostrarle mis verdaderos
sentimientos, no todavía. Tengo que mantener el papel de espectador
desinteresado cuando todo lo que realmente quiero hacer es envolver
mis manos alrededor de su cuello y tirar a la perra fuera por ventana
más cercana.
―Eso estaba acabado, tú y yo habíamos terminado incluso mucho
antes de que encontrara a Nadia.
―Eso no importa yo estaba trabajando en algo. Te habría
recuperado antes, pero ella tenía que entrar y envolver sus cochinas
manos alrededor de lo que es mío. Nadie rompe conmigo Stryker, ¿no lo
sabías? Yo hago lo de irse.
― ¿Es eso sobre lo que era esto? ¿Por qué no fuiste la que acabo las
cosas?
― ¿No has oído una palabra de lo que he dicho? Ibas a ser mi
marido, ya lo había decidido.
―Oh ya veo, pero por esa ficha yo debo ser el único al final de tu
enojo, no entiendo por qué empezaste esta campaña contra ella. Ella no
tenía nada ver con eso. ¿Por qué las llamadas telefónicas? ―Primero lo
primero.
―Oh eso, eso no fue nada, funcionó sin embargo ¿no? La tonta
muchacha, corrió como un conejo asustado, sólo que no fue donde la
había esperado, ―frunció el entrecejo a esto y parecía haberse perdido
en su cabeza.
― ¿Qué significa eso?
―Pensé, con seguridad que correría a sus padres, donde yo tenía
mi hombre preparado para cuidar de ella, ―mi sangre corrió fría a sus
palabras. ¿Cómo no había visto nunca esto en ella? ¿Cómo me lo había
perdido todos esos meses?
― ¿Qué exactamente quiere decir?
― ¿Qué…? ―Me miraba como si recién comprendiese que todavía
estaba allí.
―Dijiste que tenías preparado un hombre para cuidar de ella.
¿Qué quisiste decir? ―Mantuve mi nivel de voz desinteresado,
podríamos estar discutiendo el tiempo por la inflexión en mi voz.
―Solo eso, iba a cuidar de ella de una vez por todas, pero en
cambio que corrió a París. Cuando los papeles se revelaron, él llego
demasiado tarde para preparar algo nuevo.
―Así que regresaste aquí y te reagrupaste, dime ¿Jonas
Willoughby tuvo algo que ver con este siniestro plan tuyo?
―No, al principio no, sólo lo conseguí envuelto cuando descubrí
que él estaba enamorado de tu insípida esposa. Pero entonces, esa noche
después de la cena él hizo pies fríos. Él necio débil.
―Y esta noche, ¿el fuego?
― ¿De qué estás hablando, qué fuego?
Quizá ella comprendió que había dicho demasiado porque intento
retroceder.
―Hay un testigo Sabrina, no hay ningún punto para esconderlo.
―Eso es imposible me aseguré de que nadie me vier… ―se cortó
pero era demasiado tarde, el daño ya había sido hecho.
― ¿Sabías que mi esposa estaba en ese edificio cuándo encendiste
el fuego? ―El enojo fue soltado para reinar libre ahora. Tenía más que
suficiente para hacer lo que quería hacer.
―Claro que supe que la pequeña idiota estaba en allí, me aseguré
de eso. Esta noche llamé pretendiendo ser una nueva clienta y se lo
creyó. Le pedí que se quedara un poco después, estaba segura de que el
área estaría menos ocupada para ese momento de la tarde.
―Así que tu intención era matarla.
― ¿Qué piensas? No importa que si lo sabes ahora, debes saber
hasta dónde iría para tenerte de nuevo. Ese es el tipo de mujer que no
necesitas en tu vida, algún pequeño tímido ratón que corre a la primera
señal de problemas.
―Estas verdaderamente demente si piensas que te preferiría a mi
esposa. Nunca iba a casarme contigo, hazlo entrar en tu cabeza. Yo la
amo, nunca te he amado a ti ni cuando estuvimos juntos. Solo fuiste una
de muchas que vinieron después de ti. Ella es única, ―el veneno no tuvo
ningún tapón esta vez, su cara se torció cuando voló de su asiento.
―Estás mintiendo, sé que me quisiste, todos me quieren. Nunca
me harás creer que la deseas más a ella que a mí. Las ha avergonzado
incluso convirtiéndola en nada más que un empleada como su inferior
padre. Lo encuentro muy categórico.
― ¿Quieres decir como lo opuesto a un ladrón como tu propio
padre? Supongo que tienes razón, la manzana no parece tampoco
haberse caído lejos del árbol.
― ¿Cómo te atreves? La corte está en proceso de demostrar la
inocencia de mi padre, él será libre pronto.
―No tengo tiempo para tus sueños de cañería, solo vine aquí para
decirte por última vez que apartes la mierda de mi esposa.
―Nunca, nunca me detendré hasta que tenga lo que es
legítimamente mío. Tendré éxito lo sabes…
― ¿Por qué no lo hiciste esta vez?
―Usé un acelerante malo o algo, no quise usar gasolina habría sido
demasiado obvia, así que hice una investigación y encontré algo que se
supone que es imposible de encontrar, sólo que no fue suficiente. Pero no
te preocupes, pensaré en algo más, ―regresaba de nuevo a su cabeza
como si yo no estuviera presente.
―Realmente eres un jodido y triste individuo, no lo vi antes. Si
hubiera sabido lo perra desquiciada que eras no te hubiera tocado ni con
un palo de diez pies por no hablar de mi polla, ―me dirigí a la puerta
con su grito en mi oído.
―No te olvides que te lo he advertido, aléjate de Nadia, ―volví los
tornillos a mi pesar mientras sostenía la puerta abierta a punto de salir.
―Ella está embarazada con nuestro primer niño y no la quiero
estresada, ―cerré de golpe la puerta a su grito de desprecio y me dirigí
hacia el ascensor. Llamé a mi abogado en mi camino abajo.
―Encuéntrame en la estación que tengo lo que necesitamos.
La policía no estuvo muy complacida conmigo haciendo su trabajo,
pero yo no iba a esperar por ellos cuando la vida de mi esposa estaba en
peligro. Ellos tuvieron que verificar la grabación por manipulación pero
ella debería estar en custodia mucho tiempo antes. Ese capítulo de
nuestra vida estaba cerrado.
Llegué a casa a tempranas horas de la mañana para encontrar a mi
esposa casi por despertar. Me había quedado en la estación con mi
abogado hasta que los policías hubieran ejecutado sus pruebas y habían
hecho cualquier cosa que necesitaban hacer. Yo había tenido que pedir
algunos favores para conseguir que la pelota rodara, pero eso estaba
bien. Era bueno tener línea directa al alcalde y al gobernador en tiempos
así.
Me deslice en la cama y la tire cuidadosamente en mis brazos,
sosteniéndola cerca.
―Gabe ¿qué hora es? ―Bostezó y se estiró despierta antes de
volar de la cama en una aturdida prisa para el baño. La seguí a tiempo
para encontrarla inclinada encima de la cómoda lanzando la cena de la
noche anterior. Sostener su pelo era todo lo que podía hacer para ayudar
a mi pobre bebé.
―Gabe creo que podría tener alguna clase de gripe del estómago o
algo, he vomitado todas las mañanas esta semana, ―ayudé a que su lave
su boca antes de tomar su espalda para sentarme en la cama con ella en
mi regazo.
―No es nada que no se cure en unos meses amor.
Ella me miro durante un minuto antes de tener registrado mi
mensaje. Su mano fue a la llanura de su estómago mientras me miró
fijamente con curiosidad.
― ¿Quieres decir…?
―Sí, estoy bastante seguro que eso es lo que es, pero iremos al
doctor y le dejaremos decirnos lo que yo ya sé, ―su sonrisa de alegría
metió la mano en mi corazón y lo encendió.
Nuestros hijos nacieron exactamente ocho meses y una semana
después.
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