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Padeciendo Como Cristianos

Pedro escribe esta carta para animar a los cristianos que están siendo perseguidos, explicando que los sufrimientos que enfrentan como cristianos los hacen participar en los padecimientos de Cristo y eventualmente los llevarán a compartir en su gloria. Les aconseja no avergonzarse por ser perseguidos como cristianos, sino más bien glorificar a Dios por ello. Finalmente, Pedro les recuerda que Dios usa las pruebas para refinar su fe y mejorar la calidad de su servicio a él.
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Padeciendo Como Cristianos

Pedro escribe esta carta para animar a los cristianos que están siendo perseguidos, explicando que los sufrimientos que enfrentan como cristianos los hacen participar en los padecimientos de Cristo y eventualmente los llevarán a compartir en su gloria. Les aconseja no avergonzarse por ser perseguidos como cristianos, sino más bien glorificar a Dios por ello. Finalmente, Pedro les recuerda que Dios usa las pruebas para refinar su fe y mejorar la calidad de su servicio a él.
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“PADECIENDO COMO CRISTIANOS”

“Amados, no os sorprendáis del fuego de prueba que os ha sobrevenido, como


si alguna cosa extraña os aconteciese, sino gozaos por cuanto sois
participantes de los padecimientos de Cristo, para que también en la
revelación de su gloria os gocéis con gran alegría. Si sois vituperados por el
nombre de Cristo, sois bienaventurados, porque el glorioso Espíritu de Dios
reposa sobre vosotros. Ciertamente, de parte de ellos, él es blasfemado, pero
por vosotros es glorificado. Así que, ninguno de vosotros padezca como
homicida, o ladrón, o malhechor, o por entremeterse en lo ajeno; pero si
alguno padece como cristiano, no se avergüence, sino glorifique a Dios por
ello. Porque es tiempo de que el juicio comience por la casa de Dios; y si
primero comienza por nosotros, ¿cuál será el fin de aquellos que no obedecen
al evangelio de Dios? Y: Si el justo con dificultad se salva, ¿En dónde
aparecerá el impío y el pecador? De modo que los que padecen según la
voluntad de Dios, encomienden sus almas al fiel Creador, y hagan el bien.”
1ª. Pedro 4:12:19.

Una carta para los perseguidos, escrita por un perseguido

Pedro escribe esta sencilla carta cerca del 60-63 d.C. Silvano fue quien le
ayudó a escribir para “los expatriados de la dispersión”, es decir es una
epístola, no general sino universal, que debía llegar a todas las provincias
romanas de Asia Menor, con el fin de animarlos, consolarlos y motivarlos a no
desmayar ni perder su fe por las grandes persecuciones que ellos vivían por
causa de servir a Cristo. Pedro había sido perseguido, golpeado y encarcelado
por su fe, y ellos no podían esperar menos que ese “gran privilegio” de
padecer por causa de su fe.

Todas sus luchas y pruebas, por causa del Señor, tendrían una recompensa en
la eternidad, ya que ellos estaban destinados a recibir toda clase de bendición
si eran fieles al Señor; “Para una herencia incorruptible, incontaminada e
inmarcesible, reservada en los cielos para vosotros, que sois guardados por el
poder de Dios mediante la fe, para alcanzar la salvación que está preparada
para ser manifestada en el tiempo postrero. En lo cual vosotros os alegráis,
aunque ahora por un poco de tiempo, si es necesario, tengáis que ser afligidos
en diversas pruebas” (1ª. Pedro 1:5-6).
Padeciendo como cristianos no como malhechores

Pedro les advierte a los hermanos que las grandes pruebas que experimenten
no pueden ser razón para que ellos se sorprendan, se desalienten, se
decepcionen y suelten la mancera, muy por el contrario, deben ser causa de
sumo gozo (algo muy distinto al sentimiento de la alegría), ya que ser
perseguido por la fe verdadera y mensopreciado por ser un hijo de Dios es ser
participante directo de los padecimientos de Cristo, y al mismo tiempo,
herederos de sus grandes promesas.

Debemos padecer y ser perseguidos, pero no por ser homicidas, ladrones,


malhechores o chismosos, sino por ser creyentes verdaderos del glorioso
evangelio de nuestro Señor Jesucristo. La historia de los primeros cristianos
fue triste, terrible, de grandes dolores, aprensiones, persecuciones, torturas,
horror y muerte, pero los mejores cristianos de la historia se produjeron en
esos primeros 300 años. Más de 60 millones de mártires ha tenido la larga
historia del cristianismo en el mundo en estos extensos 2.000 años de
existencia (Mateo 10:22, 24:9, Hechos 5:40-41, Apocalipsis 2:9-10).

Nuestro control de calidad

Las diversas pruebas permitidas por Dios no son de ninguna manera, señal de
abandono de parte de Dios, muchas veces ni tan siquiera frutos de nuestros
errores o pecados, ni tampoco evidencias del poder destructivo de Satanás y
sus demonios por encima de la iglesia. En resumen, son el “control de calidad
de los cristianos”, ¿Qué significa esto?

Control de calidad= “El seguimiento detallado de los procesos dentro de una


empresa para mejorar la calidad del producto y/o servicio. El control de
calidad consiste en la implantación de programas, mecanismos, herramientas
y/o técnicas en una empresa para la mejora de la calidad de sus productos,
servicios y productividad. El control de la calidad es una estrategia para
asegurar el cuidado y mejora continua en la calidad ofrecida”.

La palabra prueba en el griego es PEIRASMOS, que significa “persecución y


aflicción causados por el mundo o Satanás”. Debemos aclarar que Dios
prueba, pero no para que pequemos o para afligirnos, ni mucho menos para
destruirnos, sino para que seamos aprobados y confirmados en la fe (Génesis
22:1, Deuteronomio 8:2, Salmos 7:9, Salmos 66:10-12, Eclesiastés 2:1,
Jeremías 9:7, Santiago 1:2, 2ª. Timoteo 2:15). La palabra hebrea más usada
es TSARAP, que significa “refinar, comprobar, fundir, que refina a través del
sufrimiento”, aparece más de 35 veces en el A.T.

Hermano (a), no se queje tanto cuando esté en una difícil prueba, no se enoje
con Dios, no ponga el grito en el cielo, no culpe a otros, no pierda su fe, no
señale al diablo, no viva reprendiendo a los demonios, no caiga en depresión,
no deje de congregarse, no busque la salida en el mundo, sólo espere en Dios y
recuerde que esa prueba es “su control de calidad”.

Culminación

El gran propósito de Dios cuando nos hace entrar en un periodo de prueba es


para refinarnos, hacernos madurar, purificarnos y finalmente aprobarnos. Él
pretende con las pruebas, fortalecer nuestra fe, mejorar la calidad de nuestro
servicio y nuestra adoración, y para que podamos ser productivos, eficientes,
para adquirir firmeza y madurez. Como dice Pedro: “Humillaos, pues, bajo la
poderosa mano de Dios, para que él os exalte cuando fuere tiempo; echando
toda vuestra ansiedad sobre él, porque él tiene cuidado de vosotros. Sed
sobrios, y velad; porque vuestro adversario el diablo, como león rugiente,
anda alrededor buscando a quien devorar; al cual resistid firmes en la fe,
sabiendo que los mismos padecimientos se van cumpliendo en vuestros
hermanos en todo el mundo. Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su
gloria eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco de tiempo,
él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y establezca. A él sea la gloria y el
imperio por los siglos de los siglos”. Amén.

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