DONES ESPIRITUALES Y MINISTERIO
En su eterna sabiduría y gracia, Dios decidió conceder a la Iglesia todos los
instrumentos espirituales necesarios para Su edificación:
LOS 9 DONES ESPIRITUALES
(1 Corintios 12:8-11 8 Porque a éste es dada por el Espíritu palabra de
sabiduría; a otro, palabra de ciencia según el mismo Espíritu;9 a otro, fe por el
mismo Espíritu; y a otro, dones de sanidades por el mismo Espíritu.10 A otro, el
hacer milagros; a otro, profecía; a otro, discernimiento de espíritus; a otro,
diversos géneros de lenguas; y a otro, interpretación de lenguas.11 Pero todas
estas cosas las hace uno y el mismo Espíritu, repartiendo a cada uno en particular
como él quiere.)–
Y LOS 5 MINISTERIOS (Efesios 4:11)- Y él mismo constituyó a unos,
apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y
maestros.
La edificación de la Iglesia, en la cual el Señor Jesús está directamente
involucrado (Mateo 16:18) y que es la Obra del Espíritu Santo, comenzó en el día
de Pentecostés con el derramamiento del Espíritu Santo – que se encarga de
transmitir las revelaciones provenientes del Señor Jesús como Cabeza de la
Iglesia – y terminará en el día en que esa edificación esté concluida, el día del
arrebatamiento (I Corintios 13:10). Durante todo ese período, esos instrumentos
de edificación son necesarios para la realización de la Obra que el Señor confió a
Su Iglesia.
Es posible manifestar el fruto del amor de Dios frente a un mundo
materialista y muchas veces hostil?
Ciertamente para el hombre natural es muy difícil ya que nuestra naturaleza carnal
nos inclina a responder mal por mal, violencia por violencia, etc.
Por ello necesitamos el poder del Espíritu Santo y su llenura constante para vivir
una vida que lleve fruto abundante. La Palabra de Dios, enseña que lo imposible
para el hombre es posible para Dios.
En Lucas 18:27 dice: “Él les dijo: Lo que es imposible para los hombres, es posible
para Dios”.
Recordemos que el Señor por eso mismo, envió el Espíritu Santo, para que su
amada iglesia pueda recibir poder. Podemos discernir que lo que en nuestra
naturaleza carnal es imposible, con la llenura del Espíritu Santo se hace posible.
En Hechos 1:8 dice: “Pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el
Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y
hasta lo último de la tierra”.
El bautismo con El Espíritu Santo no fue concedido apenas para transmitir unción (I Juan
2:27 27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis
necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es
verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él. ) y alegría a la
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Iglesia (Romanos 14:17 porque el reino de Dios no es comida ni bebida, sino
justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo.). El supremo propósito del Bautismo con El
Espíritu Santo es capacitar a la Iglesia a recibir dones espirituales y ministerios para su
edificación. Es por ese motivo que, al prometer enviar El Espíritu Santo a todos sus
siervos y siervas, el Señor reveló al profeta Joel (Joel 2:28) que, como resultado del
recibimiento del Espíritu, habría profecías, visiones y sueños, o sea, dones espirituales.
Nótese que esas son manifestaciones de dones espirituales a través de los cuales el
Señor revela con más exactitud Su voluntad a la Iglesia.
¿A qué se llaman Dones Ministeriales y cuál la diferencia con los Dones
Espirituales?
MC 16.28
Se consideran los cinco ministerios que encontramos en la Iglesia del Señor:
apóstol, profeta, evangelista, pastor y maestro.
Constituyen hermanos llamados al servicio de la iglesia, a tiempo completo.
Es muy necesario hacer notar que es el Señor el que constituye a través de un
llamado divino.
En Efesios 4:11-12 dice: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros,
profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros, 12a fin de
perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo
de Cristo”.
Mientras que los dones espirituales en general son distribuidos por el Espíritu
Santo para la edificación de la Iglesia, y se encuentran disponibles para todos los
hermanos en la iglesia; los dones ministeriales son dados por el Señor Jesucristo
mismo, a determinados hermanos, para servicio a tiempo completo y servir en el
liderazgo, como guías y ejemplos de la Iglesia.
En Efesios 4:13-15 dice: “Hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del
conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de
la plenitud de Cristo; 14para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por
doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para
engañar emplean con astucia las artimañas del error, 15sino que siguiendo la
verdad en amor, crezcamos en todo en aquel que es la cabeza, esto es, Cristo,
16de quien todo el cuerpo, bien concertado y unido entre sí por todas las
coyunturas que se ayudan mutuamente, según la actividad propia de cada
miembro, recibe su crecimiento para ir edificándose en amor”.