Nancy Yulissa Hernandez Moreno # de cta.
: 2007 101 200 02
Principales diferencias de los estilos de planificación estratégica de la
década de los 90’.
Diferencias de los estilos de
planificación estratégica por Principales
Década de los 90’ cada década técnicas por
década
1. Formación de
1. Alta importancia a los Liderazgo
factores del entorno 2. Benchmarking
2. Uso de tecnologías 3. Holística
Planeación para: informáticas gerencial
1. Crecimiento 3. Incremento del cálculo de 4. Inteligencia
rentable riesgos emocional
2. Desnormatizacion y 4. Altas velocidades en la 5. Mejoras
privatización renovación del conocimiento continuas
3. Mercados 5. Altas velocidades en 6. Cuadro de
mundiales adquirir y perder ventajas indicadores
competitivas
Esta década fue el tiempo de las reformas.
Contexto económico
El escenario de piso con el cual comienza la década de los 90 se sintetiza en
las reformas emprendidas de finales de 80 para hacer frente a los problemas
estructurales que ahogaban la sociedad latinoamericana en un mar azaroso,
provocado por la crisis de la deuda y sus consecuencias sobre el crecimiento y
el bienestar de las personas.
Las medidas de ajuste macroeconómico dieron resultados y se logró un
repunte en las tasas de crecimiento del PIB, la reducción de la deuda pública,
el aumento del gasto público en la mitad de la década, el control de las tasas
de inflación, la valoración con precios globales y aparecen nuevos agentes en
la economía. Comienza la consolidación de la era del conocimiento.
Instituciones
Reformas del Estado de segunda y tercera generación. Reformas a los
sistemas políticos y especialización del rol del Estado. Aplicación plena de
modelo neoliberal que acoge el Consenso de Washington, donde el ajuste
fiscal es el mandato para ordenar las finanzas y darle un nuevo impulso a la
economía de mercado.
La descentralización -que había comenzado en los 80- se consolida y casi
todos los países de la región avanzan con distintos enfoques y modelos hacia
unas relaciones más equilibradas entre el gobierno nacional y los sub
nacionales. Los esquemas de privatización adquieren especial vigencia y se
introducen sistemas de concesiones especialmente para los sectores de
infraestructura.
Los sistemas políticos también experimentan cambios importantes. Desde
mediados de los 80, la mayoría de los países gobernados por regímenes
autoritarios retornan a la democracia. Ello moviliza aceleradamente
mecanismos para consolidar la democracia y la gobernabilidad.
El concepto de desarrollo ha evolucionado más allá del crecimiento económico,
y se instala el nuevo paradigma del desarrollo humano como un proceso en
permanente cambio, cuyo fin principal es la ampliación sostenible de
oportunidades para las personas y las generaciones futuras.
Logros
La planificación continua en su fase de “repliegue táctico”, acotada a la
programación, encerrada en el ámbito más bien técnico y de las grandes
empresas, pero, sobre todo, enfatizando en lo pragmático, en el corto plazo.
Hablar de largo plazo era condenarse a no ser escuchado: “en algunos círculos
latinoamericanos y caribeños, hablar hoy de planificación de largo plazo parece
un anacronismo imperdonable, quizá por algunos sesgos ideológicos, quizá por
una historia no muy feliz. En el lado neoliberal, nombrar este mantra es como
llamar al diablo” (Medina, 2001).
El balance sobre la planificación económica y social es heterogéneo. Se
desprende, sin embargo, la necesidad de que el Estado cuente con una
agencia o figura que le permita cumplir tareas básicas e insustituibles de
planificación, cualquiera que sea el estilo de desarrollo o reforma que se
adopte. Se trata de recoger las experiencias, consolidar lo avanzado,
enmendarlo que se considere inconveniente y adoptar los cambios necesarios
(Ilpes, 2001).
No obstante, este ambiente adverso, la presión generada a partir de los
cambios institucionales, el nuevo rol del Estado, la nueva democracia, la
urgencia por gobernabilidad y el nuevo concepto de desarrollo, presionan por el
retorno al escenario de la planificación como proceso político. Se asume que
debe intervenir la gerencia pública para el desarrollo, involucrando el enfoque
de valor público más allá de la mera eficiencia. A finales de los 90, la
prospectiva estratégica (de última generación) y la planificación situacional
salen del espacio académico-científico y comienzan a ganar algunos espacios
en el mundo práctico de la gestión pública.
No es solo que la planificación regrese: es que se repiense. Es necesario ir
más allá del Consenso de Washington y avanzar en una segunda ola de
reformas que no se limiten a una mayor liberalización de los mercados, sino
que apunten a una mejor interrelación entre Estado y mercado. Pero para
avanzar en ese sentido, se requiere una visión más amplia y equilibrada del
proceso de desarrollo, así como mejores instrumentos y fundamentos
(Ocampo, 1998).
Sobre los instrumentos, al igual que el enfoque y las metodologías, se
generaron interesantes propuestas en relación con las técnicas para la
construcción de escenarios según la prospectiva donde se incluye la estrategia
y la política, en una forma que hasta el momento había estado constituida por
variables más bien técnicas. La planificación estratégica situacional desarrolla
dos instrumentos que se ponen a prueba en lo que se llamó la planificación
pública -el PES y el Mapp14 que reconoce la variable política como elementos
inherentes a la planificación, lo cual intenta acabar con el divorcio entre técnica
y política. El viejo mito de que el técnico propone y el político dispone comienza
a caer, dando paso al análisis tecno-político de los problemas.