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Relatos de Cuarentena

El documento describe la experiencia de una persona que se encuentra en cuarentena, relatando sus días de monotonía entre dormir, cocinar y escuchar música. También reflexiona sobre extrañar la compañía de su hermano y la capacidad de la música para transportarlo a otros lugares a pesar del encierro.

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Relatos de Cuarentena

El documento describe la experiencia de una persona que se encuentra en cuarentena, relatando sus días de monotonía entre dormir, cocinar y escuchar música. También reflexiona sobre extrañar la compañía de su hermano y la capacidad de la música para transportarlo a otros lugares a pesar del encierro.

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Relatos de cuarentena

Índice

Los perros En el borde Hogar 2


En medio de la rutina
9

12

13

1
Losperros

Myriad had choice of his

fate Set themselves out upon a plate for him to

choose

“Contar es contar” no te lo puedo decir de otra forma, sale gratis, un

necesario soplo entre la lengua y los dientes. Cuento cunado me caí una vez de

niño, cuando pasé un examen después de tener la materia perdida, cuando

como me encontré con una persona para bailar en un bar o una discoteca,

cuando me encontré una moneda en suelo, cuando jugaba a las escondidas, y

mis pequeñas escenas eróticas y juguetonas con un juego de la cuadra. Cuento

ermitaño, cuento marinero… Y así van pasando mis pequeñas vidas por la

boca, a los oídos de alguien más, seduciéndolo, entreteniéndolo, riéndose con

él y conmigo.

Pero ahora todo lo veo oscuro, ¿qué podré contar, si no me puedo

mover? Dicen que el viaje del héroe, el que le da su divinidad y virtud, es el

cuento cuando recrea su viaje con un pequeño recuento. El viajero viaja y

vuelve, y trae de sus movimientos, las experiencias de su travesía… Pero yo…

¿cómo podré contar algo que no tiene movimiento? Viajé, y viajé lejos,

arrojándome a un sueño artístico pero solitario. Sabía que estaría solo, porque

como todo navegante, se viaja solo, pero lo que no sabía es que el viaje sería
estático.
2
Mamá siempre me dijo que yo era muy activo, que tenía muchas

energías “que me paraba en el ombligo” y que no había día que no corriera.

Yo corría, y corría sin importar nada, inquieto y dulce, como solo un niño

puede aprender a correr, o siquiera fingirse que vuela. Viajaba por todos lados,

corriendo y jugando con mi hermano… Pero ahora ¿Cómo podré correr

mamá, cuando hasta el más mínimo movimiento es reclamado por la

vergüenza? Odio quedarme quieto, y más aún cuando viajo…

Al inicio del viaje me movía, ahora estoy en la cama, en un cuartico

amarillo de cuarto paredes, dos ventanas, una cama para dos, y unos gorgojos

que caen de ese malparido techo de tablitas de madera. Al inicio ni me daba

cuenta, ahora veo cada pedazo de madera y cada bicho caer por el suelo, y

regarse por todo el piso. Absurdamente me veo todos los días, barriendo para

luego barrer de nuevo. “Antes había salido mucho”, pienso, pero, ni tiempo

me dio para viajar y conocer.

Y es que todo esto fue tan repentino, que aún no reacciono al verme tan

alterado y atravesado por aquellos ademanes de la asepsia y la repulsión y

vergüenza del propio y ajeno cuerpo: “Recuerda quedarte en casa” “No toques

a nadie, y no te acerques a nadie” “Lávate por más de veinte minutos las

manos”. Y no digo que sea malo tener que obedecerlo, sino que entran tanto

en mi cabeza, que me da hasta vergüenza querer tocar mi cara, acariciarme

cuando
3
estoy enfermo, sentirme, o siquiera reconocerme como alguien que se movió

cuando no debía. ¡¿Estoy obligado a permanecer quieto y ajeno, por mi mismo

cuidado?! Nunca se me hubiese ocurrido que para cuidarse, y mirar su cuerpo,

sería dejándolo descuidado, intocable, impermeable. Tampoco se si es el

destino, o una especie de burla del tiempo, el que justo me quede a mitad de

una pandemia, cuando haga mi viaje, pero como dicen, algunos, a punto de

soltar la primera lagrima ante su destino: solo queda reír. Y si… solo queda

eso…reírse.

II

(…)

Abro lo ojos y me encuentro ahí, estoy asustado, la pequeña luz de las

siete de mañana se pasea por mis cortinas, mi corazón late con mas fuerza y lo

recuerdo. Había abierto la puerta y ellos estaban ahí, esperándome con sus

afilados colmillos, y yo me había dormido encima de ellos. Unos perros que

me miraban y gruñían se detenían conmigo, estáticos frente a frente, yo afuera

del cuarto, en el estudio de la casa, y ellos, adentro, debajo de mi cama,

esperando para saltar a mis costillas, mis brazos, mis piernas, mi cara. Solo

recuerdo que echaban espuma de sus bocas, y yo avanzaba para acostarme y

dormir. De esa escena no recuerdo sino sus ojos negros, que oscuros me

atracaban el corazón.
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Me frote lo ojos, me toque el pecho y mi corazón seguía agitado, voltee

mi cabeza a la derecha, y la luz de la mañana ya había llegado a mi cuarto,

entonces, agito volvía girar la cabeza para revisar la hora del reloj. Eran las

ocho y yo seguía acostado, regado por esa cama, que siempre había sido para

uno. Me estiro, y tras correr la almohada me siento, respiro y mi corazón ya ha

dejado de latir, y ahora pulsa despacio, tiemblo un poco, hace frio, pero igual

estoy acobijado hasta la cintura.

-el cuarto se ve medio azul- me dije a mi mismo. Pues aún no había

llegado con toda su fuerza solecito con sus telas amarillas. Me quedo como

absorto, sentado, pensando en nada, y luego suena la alarma, que se suponía

que significaba que tenia que salir deprisa a llegar a la universidad. Peor como

todo se detuvo, poco me importó callar su sonido. Sonó como diez minutos y

luego se cayó. -Vivir pausado es bastante cómodo- recuerdo que amé ese

momento de quedarme los cinco minutos más en la cama. Luego escribió

mamá:

- Buenos días, hijito. ¿Ya listo para clases?

-Mamá siempre se preocupa, y me escucha- dije al momento que

recuerdo… Ahora mientras escribo, recuerdo pesadamente mi relación con mi

hermano. ¿No sé desde cuando dejamos de jugar, y de estar juntos, contado y

contándonos a nosotros, entre risas nuestras experiencias, y vidas? Desde hace

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cuando no te oigo, ni me oyes mi querido hermando. No sé qué te hice, para

pagar con tanto silencio, ambos callamos, ambos somos un silencio, unas

gotas que se alejan. Te quiero y te recuerdo, hermanito de juegos y rebeldías

¿dónde quedo nuestro ruido? Ni un mensaje me has dicho, ni una palabra,

después de verme tan lejos y en estos tiempos tan detenidos. Yo que solo

quiero un poco de cobijamiento, y solo mamá y papá lo dan desde lo más

lejano, sin ningún abrazo, sin ninguna caricia, y tú si ninguna palabra. Estar en

frente de los perros me asusta, y nadie puede darme una caricia, solo yo, debo

irme a la cama, y esperar a que me muerdan…

III

Ya es hora de levantarse, estiro mi brazo, y alcanzo un poco de agua,

está algo caliente, lleva toda la noche sobre la mesita. Me estiro de nuevo, y

desplazo mis piernas por fuera de la sabana. Un pie alcanza una chancla se

apoya sobre suelo, el otro lo repite. Me siento al borde de la cama, ya son las

once de la mañana y tengo hambre. Me apoyo y me levanto, me cómodo firme

y me veo al espejo que esta incrustado en la puerta, acomodo mi pelo, y me

dispongo a bajar al salón, para prepara mi comida. Salgo del cuarto, doblo por

el estudio, bajo las escaleras, salgo por la sala, entro al patio y llego al salón.

En el salón no hay nadie, cierro la puerta, voy a la nevera saco dos huevos, y

un tomate. Luego llego a la partecita de la cocina, dejo los huevos en la

mesa, cojo la
6
sartencita y un cuchillo. Corto el tomate, parto las cascaras, les hecho un poco

de sal y los revuelvo. Cuando el huevo se pone amarillo claro lo deposito en la

sartén echo los tomates y espero a que cocine. Diez minuticos después, a

fuego lento, saco el desayuno en un plato y lo cómo. Luego de lavar los

trastes, vuelvo a mi cuarto. Cuando abro la puerta, ellos no están ahí, y me he

calmado, respiro, y me vuelvo acostar, poniendo música. Una, dos, tres,

incluso cuatro horas me quedo escuchando música, mientras pienso, recuerdo

o leo algo.

IV

Así es mi día en ese viaje estático. Duermo, despierto, cocino, música,

cocino, música, cocino, música, duermo. La monotonía de estar en el hogar,

desconectado, viviendo con uno mismo. Siento también la necesidad de

escribir, últimamente he estado escribiendo algún ensayo sobre realismo

mágico, y nada más, aparte de los deberes. Sin embargo, a pesar de lo estático,

he logrado contar algo. Talvez porque contar no requiere siquiera de que el

tiempo avance, o talvez porque no es necesario moverse, para viajar.

Y no lo digo en un sentido digital, sino en el sentido de que a veces

cuando me quedo quieto, recostado, y dejando regado el cuerpo sobre la cama,

escuchando música, como por ejemplo: el Green Arow, de Yo la tengo, o algo

de The Velved Uderground, The Doors, Dave Brubeck, Nico, Spinetta, Take

off,
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Nicolas y los fumadores, etc. Siento por primera vez, y mil veces repetido,

como el tiempo se queda detenido, y mezclo con los ritmos, sonidos y voces

de su música. Yo me encuentro casi que extasiado, y siento que todo se

expande y viajo por la musicalidad de las obras, mientras me tranquilizo,

equilibro y calmo aquella desesperación solitaria del no poder inquietarme ni

abrazarme.

A veces, cuando escucho música, realmente siento como algo me recoge

y me hace tomar fuerzas. La lampara tenue, con su anaranjado apago,

desplegando sus lucecitas por la mitad del cuadro, haciendo un círculo, entre

la cama y la puerta. Mientras me sumerjo en la cama, miro al techo y pienso

en recomponerme, viajar para adentro, meditar, y tranquilizarme. Me recuerdo

incluso volviendo a jugar, a tender la mano a mi hermano, a recomponerme

descalzo y corriendo por alguna loma de pacho, me tranquilizo y amo mi

destino. Al fin y al cabo es otra manera de sentir el cuerpo, he incluso sentir al

otro.

Yo, el que corría por las lomitas de pacho, también puede quedarse

estático y cuidarse detenido. La experiencia del viaje no solo es la del

movimiento, Ulises, de hecho no viaja a Ítaca, sino que permanece suspendido

entre diferentes islas. Tal vez lo que siento cada mañana al despertar y

quedarme sentado, no es sino el temor a quedarme tanto tiempo, habitando

despacio. Y no es que no de puede habitar moviéndose, o estando en recorrido


de viaje activo,
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sino que como el tango, que tanto quiero, se baila entre suspensión y

movimiento. Así es el Arrabal y así también mi vida cuando despierto en este

cuarto.

(…)

Abro la puerta y están ahí, me quedó detenido, abro mis brazos y dejo

que laman mis heridas, descanso detenido y desplomado entre mi puerta, ellos

me guían a la cama. Descansa en paz. Has podido contar.

What had he to

lose? Choose to

choose

Choose to go1

Realizado por: Andrés

1
The Velved Underground (1999). The black angel’s death song. En The Velved Underground & Nico [CD]
9
En el Borde

Me levanto del borde de mi cama. Voy al baño aun con los ojos entrecerrados,

lagañosos, y tratando de entrar de nuevo en esta realidad. Mis sueños son aún

más vividos de lo normal, esta vez estuve sintiendo la brisa mientras subía la

colina que había en mi viejo colegio; recuerdo que hace unos días soñé estar

jugando futbol con mis primos mientras una de mis tías nos regañaba y nos

decía que no fuéramos viciosos como su hermano. Creo que todos mis sueños

en este momento se relacionan con mi pasado, con personas que no he vuelto a

ver hace muchos años o de lugares donde siempre quiero volver. Mientras

intento orinar, con un solo ojo abierto, me veo en el espejo, unos tres minutos

con la mirada fija. Ya no sé cuántas veces he hecho esto en este último mes…

¿Quién podría ponerse a contar con este ambiente? Solo los que no soportan

el silencio en sus mentes.

Vivo solo. En estos momentos creo que fue una pésima idea decidir mi

privacidad por encima de las relaciones sociales. Mierda, como me hace falta

hablar e interactuar en gran parte del día con alguien que no sea Summer, mi

gata. Algunas veces decido hacer video llamada para intentar confundir a mi

mente de que tengo contacto social, aunque funciona momentáneamente

cuando

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el silencio del apartamento se hace evidente, recurro a hablar conmigo mismo.

¿Qué más puede quedar en momentos así? Lo mejor que puedo hacer es

llevarme bien conmigo mismo, mis yo sabemos que en este momento discutir

solo serviría como un auto sabotaje donde ninguno podrá salir ileso.

Hoy recibí un mensaje que descordinó la poca estabilidad que tengo. ¿Cómo

manejar cuando otra persona busca tu ayuda y terminas empeorando las

cosas? No lo sé, simplemente me digo, al haber manejado de la peor forma la

situación, que nadie está preparado para lidiar con toda esta situación; tal

vez eso solo lo diga mi lado positivo. La verdad es que simplemente no estoy

en mis cabales, solo en modo automático, interactuó con todo, mientras yo

estoy aislado en lo más profundo de mi mente. Intento no salir demasiado

durante el día, eso podría empeorar las cosas, si salgo implica que volverá la

ansiedad, pero no como siempre, esta vez podría ser muy difícil de controlar y

sobreponernos. Esa es mi parte negativa

Cae la noche. Otro día que se fue, el tiempo realmente se va muy rápido y

siento que lo he desperdiciado frente a un computador. Tal vez el tiempo sí se

va muy rápido, pero hemos hecho muchas cosas, has escrito, has hecho

ejercicio que tanta falta nos hace, has hablado con tus familiares y con las

personas que te quieren. Aunque, todo lo que he escrito siempre termino

borrándolo, siento que solo hablo con las personas para buscar mi estabilidad

¿es sincera mi
11
preocupación por ellos? No, no soy tan bondadoso. Haces lo que puedes en

estos momentos, al menos dejaste de pasar hambre, hemos cocinado y

aprendido algunas cosas, además, no puedes culparte por todo lo que sucede

con los demás, SOLO TU PUEDES HACER ALGO PARA MANTENERTE EN

EL BORDE, PARA NO CAER AL VACIO. Si caemos no nos recuperaremos

pronto.

-Brayan D. Solarte-

12
HOGAR

Hogar, palabra de amplios significados, siendo el amor uno de los más


importantes. Hay hogar donde encuentres protección, alimento, casa…

O muchas veces donde hay personas que nos hacen sentir muy bien.
Desafortunadamente con la llegada del siglo XIX hemos…

Gastado muchas energías, nos apartamos de nuestros seres queridos, llegando


a confundir hogar con tecnología y es allí donde está el verdadero problema.

A partir de esta realidad es que hoy con lo que está sucediendo en el mundo
estamos retomando nuestro hogar, los seres que teníamos a nuestro lado, pero
solo en visto.

Reforcemos los lazos que verdaderamente nos unen, volvamos nuestra mirada
al todopoderoso y pidamos por todos los hogares del mundo entero.

13
En medio de larutina

Los días pasan, se vuelven monótonos, me aburro mortalmente…Me levanto


de la cama para pasar el día entero pegada al computador o al celular. Trabajar
desde casa es un completo asco, nadie menciona que esto aumenta el precio de
los servicios públicos, da ansiedad y te daña la espalda por completo. Además,
de que debes ayudar en casa, hacer oficio, almuerzo, lavar los platos, contestar
el teléfono o abrir la puerta. El tiempo no rinde, pero si pasa y deprisa.

El tiempo “libre” que me queda, lo dedico a pintar un libro de mandalas, leer


artículos, aprender italiano, ver videos o películas con mi familia. Intento no
encerrarme en mis pensamientos y manejar mis emociones lo cual con el paso
de los días es más difícil. Creé una rutina que intento seguir de la manera más
rigurosa posible, todas las actividades del día tienen un horario puntual. A
veces es complejo seguirlo; me canso, aburro o distraigo, cada una por su lado
o todas a la vez.

En las noches, me propuse dormir temprano, así que máximo a las 11:30 ya
debo estar dormida. Esto también se ha complicado, doy vueltas en la cama
sin lograr conciliar el sueño y cuando por fin lo hago, sueño mucho, sueños
fuertes que me hacen despertar nerviosa o llorando. Hay días en los que
despierto y pienso que me estoy enloqueciendo. Quizás sea así.

Realizado por: Lorena Balanta

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