La siguiente lectura ha sido extraída del libro Entender la arquitectura: sus elementos,
historia y significado de Leland M. Roth.
Neoclasicismo
En este ambiente de desconcierto estilístico, los estilos se adoptaban con frivolidad,
reflejando a menudo asociaciones de ideas más o menos fundamentales. Así, la imagen
del orden clásico empezó a asociarse con los edificios públicos y con el papel que se
atribuía a estos de elevar la virtud pública. Un ejemplo claro es la Gliptoteca (museo de
escultura antigua) de Munich, construida entre 1816 y 1830 por Leo von Klenze para Luis
I de Baviera. Baviera acababa de alcanzar la condición de reino independiente […]. Leo
von Klenze tuvo que afrontar el doble problema de desarrollar un nuevo tipo de edificio
y de darle una imagen reconocible y apropiada. Este iba a ser el primer museo de
escultura, que pondría a disposición de la gente las notables esculturas griegas arcaicas
de los frontones del templo de Afaya, recientemente adquiridos por Luis I […]. A
continuación de la gliptoteca de Leo von Klenze, empezaron a construirse otros museos
públicos, de manera que el museo pasó a ser como una prolongación del arte que alojaba
en su interior, realzando así su función educativa […].
En Prusia, a partir de 1798, el rey Federico Guillermo III y su conservador de arte,
Alois Hirt, iniciaron una política similar de poner las colecciones de arte reales a
disposición del público. Su decisión se vio reforzada por las ideas del naturalista y
geógrafo Alexander von Humboldt sobre el papel que debían jugar las instituciones en la
educación pública. En 1800, el arquitecto y pintor Karl Friedrich Schinkel diseño los
primeros planos de un museo que debía albergar las colecciones de pintura y escultura
[…].
El Altes Museum, proyectado por Schinkel en 1822 y construido entre 1824 y 1830,
es un gran bloque rectangular erigido en una isla del río Spree, en el centro de Berlín. La
columnata de su fachada principal cierra uno de los extremos del antiguo jardín real,
frente al palacio real barroco. Tal vez, debido a que, por su emplazamiento, debía cerrar
un gran espacio público, Schinkel dio a su museo la forma de una estoa griega; su larga
columnata jónica mantiene la misma línea de cornisa que los edificios barrocos
circundantes. Como el edificio debía contener pinturas y esculturas, Schinkel organizó su
planta en dos zonas, con una rotonda central destinada a exhibir estatuas antiguas,
articulando las galerías de pintura a su alrededor. La iluminación de las pinturas tenía una
importancia primordial para Schinkel, de modo que dispuso un sistema de galerías
alrededor de patios de luces. Las fachadas exteriores y de los patios están perforadas con
altos ventanales y los cuadros se disponen en paneles perpendiculares a ellas para evitar
los reflejos sobre las superficies barnizadas de las telas.
Para el Altes Museum, Schinkel ideó una planta racional y un sistema de
circulaciones basado en un cuidadoso estudio de la función exhibidora de obras de arte
como tarea educativa, creando a su alrededor un envoltorio griego, fresco y rigurosamente
detallado. El edificio fue diseñado exactamente igual como lo habrían podido hacer los
Arquitectura en el tiempo II
griegos de la antigüedad clásica si hubieran tenido la oportunidad de proyectar un museo
público de estas grandísimas dimensiones. El estilo neoclásico llegó a estar firmemente
vinculado a la idea de servicio público y a las aspiraciones educativas; este museo y otros
edificios de Schinkel ayudaron a establecerla imagen de Berlín como centro destacado de
la cultura y arquitectura alemanas.
Los museos de Von Klenze y Schinkel conjugan una rigurosa selección del detalle
clásico griego con unas distribuciones en planta desarrolladas casi exclusivamente al
servicio de la función. Pueden ser incluidos dentro del eclecticismo nostálgico, en
consideración a su fidelidad a las fuentes originales griegas o romanas de sus detalles. En
otras ocasiones, los arquitectos se limitaron a duplicar literalmente templos griegos, tanto
en su forma como en su detalle. Tal cosa es lo que hizo Von Klenze en su templo Walhalla
(1821-1842), un panteón germánico concebido como monumento conmemorativo en
homenaje a las grandes figuras de la literatura y la historia alemanas […] (Roth,
1999/1993, pp. 458-461),
Referencias
Roth, L. (1999). Entender la arquitectura: sus elementos, historia y significado (C. Sáenz
de Valicourt, trad.). Barcelona, España: Editorial Gustavo Gili. (Obra original
publicada en 1993).
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