LLAMADOS A SER MIS DISCIPULOS
1. Disposición.
-Acondicionamiento del lugar o ambientación:
Indicaciones para este retiro: Se le invita a cada seminarista a buscar un lugar tranquilo, en
la casa, en la capilla o en otro lugar, para tener durante la mañana su retiro mensual.
-Bienvenida…
-OBJETIVO: Que el Seminarista en este retiro, tengan un encuentro personal con Jesús,
para que se afiance el llamado que tiene a ser Discípulo en la Iglesia.
-Nexo: En el retiro de cuaresma nos acercamos a la misericordia de Dios y a las prácticas
cuaresmales. Ahora vamos reflexionar sobre la vivencia alegre de la Pascua.
-ORACIÓN LECTIO DIVINA:
Indicación: Para motivar a la oración se sugiere que se ambiente el lugar con el cirio
encendido, la biblia abierta puesta en una mesa o en atril.
Canto: TU PALABRA ME DA VIDA.
TU PALABRA ME DA VIDA, Escogí el camino verdadero,
CONFIO EN TI, SEÑOR. Y he tenido presente tus decretos.
TU PALABRA ES ETERNA, Correré por el camino del Señor,
EN ELLA ESPERARÉ. Cuando me hayas ensanchado el corazón.
Dichoso el que con vida intachable, Este es mi consuelo en la tristeza,
camina en la ley del Señor, Sentir que tu palabra me da vida.
dichoso el que guardando sus preceptos, Por las noches me acuerdo de tu nombre,
lo busca de todo corazón. Recorriendo tu camino dame vida.
Postrada en el polvo está mi alma, Repleta está la tierra de tu gracia;
Devuélvame la vida tu palabra. Enséñame, Señor, tus decretos.
Mi alma está llena de tristeza, Mi herencia son tus mandatos,
Consuélame, Señor, con tus promesas. alegría de nuestro corazón.
Indicación: El primer momento de nuestra oración es leer el texto bíblico, para conocer y
reconocer símbolos, personajes y acciones del texto. Se trata de apreciar ¿qué dice el
texto? en su contexto histórico y literario.
TEXTO BÍBLICO: Evangelio de San Juan 1, 35-42.
1. LECTURA: ¿Qué dice el texto?
“Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijando la
mirada en Jesús que pasaba, dice: He ahí el Cordero de Dios. Los dos discípulos le oyeron
hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que lo seguían les dice: “¿Qué
buscan?”. Ellos le respondieron: Rabbí -que quiere decir “Maestro”- ¿dónde vives? Les
respondió: “vengan a ver”. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día.
Eran más o menos las cuatro de la tarde. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de
los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste encuentra primeramente a su
hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías -que quiere decir “Cristo”-. Y le
llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú
te llamarás Cefas -que quiere decir “Piedra”-.
PARA PROFUNDIZAR EL TEXTO BIBLICO
*La reacción de los discípulos: Escuchan y se ponen en marcha, detrás de Jesús. Ellos han
captado bien el mensaje del Bautista: a quien hay que seguir es a Jesús. Los discípulos
caminan ahora detrás de Jesús. Este verbo no sólo significa caminar en la misma dirección,
sino que también tiene el significado de caminar detrás de Jesús con la entrega de la vida.
Aunque todavía no se dé la llamada a seguirlo, los dos primeros discípulos, con el hecho de
ponerse detrás, manifiestan implícitamente su deseo de ser discípulos de Jesús. De ahí la
pregunta de Jesús: ¿qué buscan?
*¿Qué buscan?: Es una pregunta sencilla, pero que toca lo más profundo de la persona.
Sin duda, los dos discípulos (y todo ser humano) están a la búsqueda de algo, o tal vez de
“alguien”, de otra manera no se hubieran puesto en marcha detrás de Jesús si en el Bautista
hubieran encontrado una respuesta a su existencia. Jesús se percata de ello, y los invita a
cuestionarse seriamente, para tratar de descubrir qué es lo que buscan en el fondo.
Cualquier relación entre las personas no se puede fundar simplemente sobre la superficie;
se tiene que ir al fondo, a la pregunta fundamental. Los discípulos ciertamente ya van en
busca de algo, que ha suscitado en ellos las afirmaciones del Bautista, pero aún necesitan
identificarlo, precisarlo y expresarlo.
¿Dónde vives?: En la pregunta de los discípulos va implícita la respuesta: ¿Dónde vives?
literalmente suena: ¿Dónde permaneces?, en efecto, significa permanecer, y en forma
coloquial vivir, y tiene una importancia fundamental en el evangelio, que juega con ambos
sentidos. En donde la comunión vital con Cristo se indica precisamente con el
“permanecer” en unión íntima, lo que hace posible dar frutos. Entonces, la pregunta de los
discípulos va en esta línea de una comunión fructuosa de vida con él.
*Discipulado: La vocación de los discípulos por Jesús, que es uno de los contenidos mejor
atestiguados de la tradición acerca de Jesús, presenta unas notas características: el
discipulado no se refiere tanto a una doctrina o a una habilidad, como a la persona misma
de Jesús. Ser discípulo de Jesús significa una entrega a la persona de Jesús. Por eso el
discípulo participa de la vida y muerte de Jesús (Mt 16, 21-23) y queda incorporado a su
envío y misión (Mt 10).
2.- MEDITACIÓN: ¿Qué me dice? ¿Qué nos dice?
Indicación: Leemos nuevamente el texto evangélico y en silencio meditemos sus
enseñanzas, contestando las siguientes preguntas. ¿Cómo y cuándo fue nuestro primer
encuentro con Jesús? ¿Quién nos llevó hacia Jesús? ¿Recordamos el día y la hora? ¿Cuál
era la idea que teníamos de Jesús antes de tener nuestro primer encuentro? La pregunta de
Jesús ¿qué buscan? es la pregunta que a diario nos hace Jesús. Muchos de nosotros
buscamos a Dios solo para salir al paso. Cuántas veces no hemos escuchado esa afirmación
de: ‘me voy a acercar a Dios para que me vaya bien’. Y la mayoría de las veces se trata
solamente de superar un mal rato, unos cuantos problemas, y no ahondar en la búsqueda
que está en el fondo de nuestro corazón. Contemplemos pues, aquellas palabras tan ricas de
San Agustín que dice: “Señor, tú me creaste para ti y mi corazón estará inquieto hasta que
descanse en ti”.
3.- ORACIÓN ¿Qué le digo? ¿Qué le decimos?
Indicación: En este tercer momento, volvemos a leer el texto y, en silencio, respondemos
a la Palabra que hemos leído, meditado y reflexionado. Podemos ayudarnos con la siguiente
oración. Después cada uno pude elaborar su propia oración.
Salmo 15
En este salmo podemos encontrar lo que Dios espera del hombre.
Señor, ¿quién puede residir en tu santuario?,
¿quién puede habitar en tu santo monte?
Solo el que vive sin tacha y practica la justicia;
el que dice la verdad de todo corazón;
el que no habla mal de nadie;
el que no hace daño a su amigo ni ofende a su vecino;
el que mira con desprecio a quien desprecio merece,
pero honra a quien honra al Señor;
el que cumple sus promesas aunque le vaya mal;
el que presta su dinero sin exigir intereses;
el que no acepta soborno en contra del inocente.
El que así vive, jamás caerá.
4.- CONTEMPLACIÓN: ¿Cómo interiorizo el mensaje? ¿Cómo
interiorizamos el mensaje?
Indicación: Volvemos a leer el texto y nos preguntamos ¿A qué me invita Él Señor?
Ahora en silencio y en el interior de nuestros corazones dialoguemos con Dios, para
descubrir la presencia activa y creadora de la Palabra de Dios, y para comprometernos en el
proceso transformador de nuestra realidad. En este momento hay que dejar que su palabra
nos cuestione ya que es viva y eficaz.
5.- ACCIÓN: ¿A qué me comprometo? ¿A qué nos comprometemos?
Indicación.- En este momento anotamos los concretos a los que el Señor me invita a
Cambiar, y a que me comprometo a raíz de reflexionar esta cita bíblica.
Canto. PESCADOR DE HOMBRES.
Tú has venido a la orilla, En mi barca no hay oro ni espadas,
No has buscado Ni a sabios, ni a ricos, Tan sólo redes y mi trabajo.
Tan sólo quieres que yo te siga.
Tú necesitas mis manos,
Señor, me has mirado a los ojos, mi cansancio que a otros descanse,
Sonriendo has dicho mi nombre, Amor que quiera seguir amando.
En la arena he dejado mi barca,
Junto a ti buscaré otro mar. Tú pescador de otros lagos,
ansia eterna de almas que esperan,
Tú sabes bien lo que tengo, Amigo bueno que así me llamas.
2. Tema:
a) Ver la realidad, ¿Cómo estamos?:
*DINAMICA “CREYENTE O DISCÍPULO”:
Indicación.- Lee atentamente el siguiente texto, mientras reflexionas cada una de las
frases buscando en tu interior las características del cristiano y del discípulo, no te
apresures y analízalas con mucha fe.
CRISTIANO POR TRADICIÓN ---------VS----------- DISCÍPULO DE CRISTO
(simple creyente)
• Todo cristiano por tradición es un • Pero no todo creyente es un discípulo de
creyente. Cristo.
• El discípulo de Cristo es un pescador.
• El cristiano por tradición suele esperar
panes y peces. • El discípulo de Cristo por reproducirse.
• El cristiano por tradición lucha por crecer. • el discípulo de Cristo se hace.
• El cristiano por tradición se gana. • el discípulo de Cristo del sacrificio vivo.
• El cristiano por tradición gusta del halago. • El discípulo de Cristo entrega parte de su
• El cristiano por tradición entrega parte de vida.
sus ganancias. • El discípulo de Cristo es creativo.
• El cristiano por tradición puede caer en la
rutina. • El discípulo de Cristo procura animar.
• El cristiano por tradición busca que le
animen. • El discípulo de Cristo es solícito en asumir
• El cristiano por tradición espera que le responsabilidades.
asignen tarea. • El discípulo de Cristo obedece y se niega a
• El cristiano por tradición murmura y sí mismo.
reclama. • El discípulo de Cristo aprovecha las
circunstancias para ejercer su fe.
• El cristiano por tradición suele ser • El discípulo de Cristo visita.
condicionado por las circunstancias.
• El cristiano por tradición reclama que le • El discípulo de Cristo busca vida para
visiten. cumplir las promesas de la Palabra.
• El cristiano por tradición • El discípulo de Cristo es ellos.
• Los discípulos de Cristo obran 10 busca en
• El cristiano por tradición es yo. la Palabra promesas para su vida.
• Los cristianos por tradición esperan • El discípulo de Cristo se entrega para
milagros. lograr la iglesia real.
• La meta del discípulo de Cristo es ganar
• El cristiano por tradición sueña con la almas para el cielo.
iglesia ideal. • El discípulo de Cristo es "Heme aquí.”
• La meta del cristiano por tradición es
ganar el cielo. • El discípulo de Cristo hace discípulos.
• El cristiano por tradición busca quien haga
las cosas. • El discípulo de Cristo apacienta los
• El cristiano por tradición, a veces predica corderos.
el Evangelio.
• El cristiano por tradición es pastoreado • El discípulo de Cristo toma su cruz cada
como oveja. día y sigue a Cristo.
• El cristiano por tradición recibió la • El discípulo de Cristo ora por los demás.
salvación por la cruz de Cristo.
• El cristiano por tradición espera que oren • El discípulo de Cristo sabe que éste no es
por él. el Reino de Dios y espera su venida.
• El cristiano por tradición espera que el
mundo se perfeccione milagros.
Después de haber analizado y reflexionado las frases escribe tu reflexión a través de
las siguientes preguntas. Ojala te ayude a descubrir tu realidad en el seguimiento de Jesús.
1.- ¿Qué fue lo más llamo tu atención en lo dicho en esta reflexión?
2.- ¿Qué piensas al respecto? Es verdad o mentira.
3.- ¿Tú cuál eres? Discípulo o cristiano por tradición.
4.- ¿Cuál quiere Jesús que seamos?
Después de uno minutos de reflexión y habiéndola puesto por escrito, te fijas que te
dice Dios a través de su Palabra y del Magisterio. Profundiza en los textos bíblicos que hay
durante la reflexión.
b) Escucha de la Palabra de Dios y del Magisterio (Iluminación).
PROFUNDIZACIÓN DEL TEMA. (Tiempo aproximado de 40 min.)
Al inicio de tercer milenio se nos presenta un cambio de época, pero lo que no
cambia es el llamando que El Señor Jesús nos hace a cada uno por nuestro nombre para que
le sigamos y lleguemos a ser discípulos de Él.
El discípulo no nace sino que se hace al estar atento a la palabra del Señor como
María que estaba a los pies de Jesús para escucharle y el mismo Jesús alaba su elección
(Lc.10, 38-42).
Para llegar a ser discípulo de Jesús es necesaria una conversión de mente y corazón,
ya que en la actualidad para muchos de nosotros es más normal obrar mal, ser malo
rencoroso, posesivo, egoísta; y lo anormal es pensar y actuar como Jesús lo hace. El ser
discípulo entonces nos exige una conversión, un renacer del agua y del Espíritu (Jn.3, 3-7)
y de ahí surge una seducción que da respuesta a toda realización humana, al deseo de una
vida plena; por lo tanto el ser discípulo es alguien apasionado por Cristo a quien reconoce
como su Maestro que lo conduce y acompaña. (Cf. D.A #277).
Hemos sido llamados a ser discípulos a través de nuestro bautismo, y si estamos
bautizados entonces tenemos la fuerza que da el Espíritu para seguir a Cristo como sus
discípulos; solo que para esto necesitamos ser constantes y fuertes para vencernos a
nosotros mismos y sobre todo para poder ver nuestras faltas, y poderlas transformar; es
difícil puesto que en ocasiones estamos acostumbrados a vivir con ellas, que hasta nos
justificamos y nos acostumbramos a dar rienda suelta a nuestras pasiones, a ceder a todo lo
que el cuerpo nos pida y a dejarnos llevar por los impulsos egoístas que nos hacen vivir de
una forma ligera y desechable de use y tire. Pero esta forma de vida solo hace disfrazar las
insatisfacciones que tenemos y nada de esto nos lleva a la felicidad plena.
El encontrarnos con Jesús para darle una respuesta al llamado que nos hace es:
• Ver la realidad del mundo, presentársela a Jesús y así poder ver de frente a Jesús y
seguirlo, es en sí la conversión.
• Es escuchar las voces del mundo y conducirlas solo a escuchar la voz de Dios.
• Es buscar la contradicción al mundo.
• Es decir sí a buscar los últimos lugares y no los primeros “El que quiera ser el primero…
que sea el último”.
• Es el amar a nuestros enemigos.
• El perdonar a los que nos han hecho mal.
• Es pensar diferente a como piensa la mayoría.
• Es no buscar la gloria humana, sino el asumir la realidad divina a pesar de la cruz.
Esta conversión para ser discípulo, está básicamente en relación con el amor, que
nace de un encuentro personal con Jesús, que es verdadero y permanece para siempre; y te
fortalece para vencer todas las contrariedades que se nos presenten al seguir a Jesús, pero
solo junto a Él unidos en el amor podremos vencer y permanecer fieles hasta el final de
nuestros día.
Reflexión:
1.- Durante estos días en casa, ¿estoy siendo fiel al llamado que Jesús me
hace?
2.- ¿Cómo estoy siendo fiel a mí ser de discípulo de Jesús?
3.- ¿Estoy comprometido con mi conversión de discípulo?
Indicación: Después de esta reflexión y análisis de la Palabra de Dios, se puede
descansar unos 30 min.
c) Orar, contemplar (exposición del Santísimo).
DINAMICA PARA CELEBRAR. (Tiempo aproximado 1hr).
Indicación.- Ahora vas a tener un encuentro personal con nuestro Señor en un momento
de oración ante su presencia sacramental (se puede hacer frente al Santísimo, en el
Sagrario, o en un momento contemplativo).
“QUÉDATE CON NOSOTROS, PORQUE ATARDECE Y EL DÍA YA
HA DECLINADO” (Lc 24, 29).
Quédate con nosotros, Señor, Quédate con nosotros, señor, cuando en
acompáñanos aunque no siempre torno a nuestra fe católica surgen las
hayamos sabido reconocerte. Quédate con nieblas de la duda, del cansancio o de la
nosotros, porque en torno a nosotros se dificultad:
van haciendo más densas las sombras, y Tú, que eres la verdad misma como
tú eres la Luz. revelador del padre, Ilumina nuestras
mentes con tu palabra; Ayúdanos a sentir
Tú que eres la Vida, quédate en nuestros la belleza de creer en ti.
hogares, para que sigan siendo nidos
donde nazca la vida humana abundante y Quédate en nuestras familias, ilumínalas
generosamente, donde se acoja, se ame, en sus dudas, sostenlas en sus
se respete la vida desde su concepción dificultades, consuélalas en sus
hasta su término natural. sufrimientos y en la fatiga de cada día,
cuando en torno a ellas se acumulan
En nuestros Corazones se insinúa la sombras que amenazan su unidad y su
desesperanza, y tú los haces Arder con la naturaleza.
certeza de la Pascua. Estamos cansados
Del camino, pero tú nos confortas en la Quédate, señor, con aquéllos que en
fracción del pan. nuestras sociedades son más vulnerables;
quédate con los pobres y humildes, con
Para anunciar a nuestros hermanos que en los indígenas y afroamericanos, que no
verdad tú Has resucitado y que nos has siempre han encontrado espacios y apoyo
dado la misión de ser testigos de tu para expresar la riqueza de su cultura y la
resurrección. sabiduría de su identidad.
Quédate, señor, con nuestros niños y con
nuestros Jóvenes, que son la esperanza y ¡Oh buen pastor, quédate con nuestros
la riqueza de nuestro pueblo, protégelos ancianos y con nuestros enfermos!
de tantas insidias que atentan contra su
inocencia y contra sus legítimas ¡Fortalécenos a todos con la fe para que
esperanzas. seamos tus discípulos misioneros! Amén.
*Volvemos a dar lectura a la cita del Evangelio de San Juan 1, 35-42
Ahora puedes cerrar tus ojos e imaginarte dentro de la historia siendo participe de la
misma:
“Al día siguiente, Juan se encontraba de nuevo allí con dos de sus discípulos. Fijando la
mirada en Jesús que pasaba, dice: He ahí el Cordero de Dios. Los dos discípulos le oyeron
hablar así y siguieron a Jesús. Jesús se volvió, y al ver que lo seguían les dice: “¿Qué
buscan?”. Ellos le respondieron: Rabbí -que quiere decir “Maestro”- ¿dónde vives? Les
respondió: “vengan a ver”. Fueron, pues, vieron dónde vivía y se quedaron con él aquel día.
Eran más o menos las cuatro de la tarde. Andrés, el hermano de Simón Pedro, era uno de
los dos que habían oído a Juan y habían seguido a Jesús. Éste encuentra primeramente a su
hermano Simón y le dice: Hemos encontrado al Mesías -que quiere decir “Cristo”-. Y le
llevó donde Jesús. Jesús, fijando su mirada en él, le dijo: “Tú eres Simón, el hijo de Juan; tú
te llamarás Cefas -que quiere decir “Piedra”-.
Palabra de Dios.
*Se dice la siguiente reflexión pausada; teniendo los ojos cerrados, si es
posible que haya una música de fondo suave, que te motive a la reflexión.
Los dos discípulos van detrás de Jesús, quien al darse cuenta les pregunta: “¿Qué
buscan?”. Jesús siempre sale al encuentro del ser humano y nos pregunta por nuestras
inquietudes y expectativas. El antes de actuar, pregunta para conocer nuestra libertad y
disponibilidad. Los dos discípulos, buscan al Mesías y el don de la sabiduría divina. Por eso
lo llaman “Maestro”. A su vez le preguntan “¿dónde vives?”, con el clarísimo deseo de
conocer su hogar. La respuesta de Jesús no se deja esperar: “¡Vengan y lo verán!”, es decir,
les ofrece la experiencia de su amistad personal, de su sabiduría…, de “su hogar” donde es
posible encontrar a su Padre.
En este momento estás ante la presencia de Jesús el Maestro, Él te pregunta ¿Qué
buscas que deseas, que quieres de mí?...... ¿cuál es tu respuesta? … (Se deja un momento
de silencio).
Jesús con paciencia y sabiduría, te hace la invitación, a que vengas y veas, es la
invitación a una experiencia personal de encuentro, con Él, es descubrir, encontrarse con la
persona fascinante del Señor y Mesías; es apreciar el gozo inmenso, de escucharlo, de
hablar con Él, es compartir sus proyectos y mis proyectos, es sentir atracción por la
voluntad del Padre; más aún, al ser invitados a donde Él habita es algo fascinante, pues
sacia los anhelos de cercanía, de intimidad, de profunda amistad. Por eso los discípulos no
olvidaron la hora del encuentro que les cambió la vida para siempre: “Eran las cuatro de la
tarde” (Jn 1,39).
Ese encuentro con Jesús marco sus vidas, pues encontraron al “Mesías”, es decir, al
“Cristo, al Ungido de Dios” de quien “escribió Moisés en la Ley y del que hablaron
también los profetas” (Jn 1,41.45). Pues así lo manifiestan a sus hermanos y conocidos.
Este encuentro despierta en ellos el ardor misionero en el corazón de los discípulos.
Una fuerza interior los mueve a compartir la asombrosa experiencia de haber
encontrado a Cristo. Salen de la casa de Jesús y ya lo anuncian a los que encuentran en su
camino. Andrés lo anuncia a Pedro, su hermano: “Hemos encontrado al Mesías (que se
traduce Cristo)” (Jn 1,41). Transmite su experiencia acerca del “Ungido de Dios”, aquel en
quien reposa en plenitud el Espíritu de Dios, como lo enseñará el mismo Jesús en la
sinagoga de Nazaret. Él puede dar testimonio que se han cumplido las promesas de Dios,
pues se ha encontrado con quien ha sido enviado a otorgar “la libertad a los oprimidos y
proclamar el año de gracia del Señor” (Lc.4, 18‐ 21).
d) Dar gracias:
Se rezan las bienaventuranzas del discípulo:
BIENAVENTURANZAS DEL DISCIPULO
Bienaventurado el discípulo, de corazón Bienaventurado el discípulo, que ama y es
transparente, que sabe descubrir el amor cariñoso, porque está haciendo presente y
de Dios sin complicaciones, porque visible el amor que Dios tiene a cada
siempre se le manifestará en la sencillez. persona.
Bienaventurado el discípulo, que sabe Bienaventurado el discípulo, que se forma
poner su oído en el corazón de Dios, para y se prepara buscando dar un mejor
escuchar sus deseos, porque sólo el servicio en su comunidad y en la Iglesia,
Espíritu le ayudará a descubrir la huella porque Dios será su única recompensa.
misteriosa de Dios en su vida.
Bienaventurado el discípulo, generoso
Bienaventurado el discípulo, que no que da su tiempo, su persona y
puede vivir sin la oración y sin saborear capacidades en servicio de los demás,
las riquezas de la Palabra de Dios, porque porque heredará el Reino de Dios.
esto dará sentido a su vida y misión.
e) Actuar. Compromisos para el mes.
Después de esta reflexión se deja un momento de silencio, luego contesta
las siguientes preguntas:
¿Quién te trajo hasta aquí? ¿Con quién te has encontrado? ¿Dé que han hablado? ¿Qué ha
surgido en tu interior, en tú corazón? ¿Qué nueva invitación te hace? ¿Qué nuevo rostro
tiene Jesús? ¿Cómo vas a testificar que quieres ser discípulo de Jesús?