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Felipe López.

Ciencia política, un manual - Josep M. Vallès & Salvador Martí i Puig.


Capítulo 4. ¿Cómo podemos entender la política?
Ordenar nuestros conocimientos sobre política. La ciencia política utiliza términos y conceptos que son de
uso común, sin embargo esto no evita la impresión de que la política sea una actividad difícil de comprender.
Paradójicamente muchos que se confiesan ignorantes en el tema no dudan en dar opiniones tajantes sobre
problemas complicados o en ofrecer soluciones milagrosas, esta doble actitud (confusión y contundente
seguridad) no es tan contradictoria, pues revela que la política obedece a algunos criterios que pueden llegar a
ser conocidos. El objetivo de la ciencia política es identificar esos criterios, ordenarlos y con ello poner a
prueba las instituciones. (45) Nos da claves para interpretar distintos fenómenos de la escena política, pero
también nos permite intervenir en esta escena sea cual sea nuestro papel: ciudadano o actor profesional. Es
necesario conocer la escena política para actuar con mayor eficacia. La ciencia política no se reduce a
acumulación de conocimiento, también es un instrumento para la acción.
¿Cómo se ha desarrollado el conocimiento sobre la política? Lo que hoy conocemos como ciencia política
es el resultado de un largo proceso de desarrollo histórico. Son cuatro las grandes etapas de esta reflexión
sistemática sobre la política. [En la Grecia antigua Platón y Aristóteles buscaron el modo de vida colectiva más
satisfactorio y adaptado a la naturaleza humana. Analizaron la sociedad buscando conseguir el orden político
ideal. Esta fue la primera versión de una ciencia política vinculada a la ética]. (46) [En el medievo la atención
política estuvo condicionada por el pensamiento cristiano sobre la ley y la moral. Por siglos el conocimiento
sobre la política se integró en el conocimiento teológico, jurídico y moral]. [La dependencia de la religión se
debilitó con el tiempo y el Renacimiento redescubrió el mundo clásico. Se comenzó a dibujar el estado
absoluto. El Estado se convirtió en el objeto autónomo de la reflexión política. Surgen preguntas como ¿hay
límites en el poder? ¿cómo se explica la aparición de la autoridad? Maquiavelo, Hobbes, Locke, Montesquieu o
Tocqueville lideraron este pensamiento en la Europa del XVI al XIX]. [Desde el XIX cuatro factores potenciaron
la expansión del conocimiento sobre la sociedad y la política: /las revoluciones liberales y la industrialización
(conciencia de cambio, la sociedad no era inmutable), otras preguntas aparecen ¿por qué cambian las
sociedades? ¿se puede influir sobre estos cambios? /La afirmación del individualismo fragmentó la visión
integrada de la sociedad. (47) /El conocimiento científico de la naturaleza (avanzando de gran manera desde el
XVIII) estimuló el esfuerzo por conocer científicamente la sociedad (realidad social y política, que se intentaba
aplicar al método experimental). /A lo largo del XIX se revitalizaron las universidades europeas y
norteamericanas. Las ciencias sociales fueron integrándose como disciplinas institucionalizadas].
La institucionalización de la ciencia política: dos momentos cruciales. El reconocimiento institucional de la
ciencia política chocó con aquellos que creían que su labor ya la hacía la historia, el derecho o la filosofía, pero
dos momentos contribuyeron a superar esta resistencia: 1) El último tercio del siglo (1870 - 1900) existen
movimientos que promueven la reforma de la política, la administración y el Estado, lo que hace que
aparezcan centros especializados en ciencia política. 2) Los años posteriores a la segunda guerra mundial. El
ascenso del fascismo, la consolidación del comunismo, la gran depresión de los años 30 y el desenlace de la
segunda guerra mundial (48) dejaron maltrechas las bases sociopolíticas y económicas de las democracias
europeas. Para reconstruirlas era necesario contar con nuevos argumentos, apareciendo por ejemplo el estado
de bienestar y nuevas formas de democracia de masas. En 1949 se funda la Asociación Internacional de Ciencia
Política.
Se confirma que la institucionalización de la ciencia política no es el resultado del empeño de algunos
eruditos. La reflexión ordenada sobre la política contiene el propósito de influir sobre la realidad: conocer
mejor para intervenir de manera más eficaz sobre la misma realidad. Es un conocimiento orientado a la
práctica. (49)
¿Con qué elementos se elabora el conocimiento sobre la política? Tres componentes: 1) La descripción de
hechos. La ciencia política debe ayudar al establecimiento de los hechos, acumulando información e indicando
dónde y cómo encontrarla. Se trata de afirmaciones que pretenden describir situaciones. Pueden ser objetivas
(contrastable) o subjetivas (dependiendo de la percepción del observador). El fenómeno se aísla de su
contexto y se describe aplicándole conceptos previos. (50) 2) La construcción de interpretaciones. Las
dificultades aumentan en este paso. Se trata de dar un sentido o señalar una razón de por qué pasa. Identificar
qué factores tiene influencia sobre una determinada situación y cuáles pueden transformarla constituye la
parte más atractiva y a la vez difícil de la ciencia política. 3) La formulación de propuestas. Esta produce
propuestas y recomendaciones, a veces son explicitas. Estas recomendaciones incorporan un juicio de valor al
preferir una situación a otra. (51) Aquí aparece controversia pues las escalas de valores desde la que se
formulan las propuestas son diferentes. Se dan importantes divergencias sobre cómo debiera ser. Esta tensión
forma parte del conocimiento sobre la política. Quien desea progresar en el conocimiento de la política debe
ser consciente de que este conocimiento incluye intentos de interpretación y propuestas formativas. (52)
¿Ciencia de la política? La existencia de estos tres planos (hechos, interpretaciones, propuestas) ha
complicado el desarrollo de la ciencia política. Un factor que explica esta desconfianza es de carácter histórico:
la institucionalización de la ciencia política se inició en pleno apogeo del positivismo científico. El positivismo
respetaba la descripción objetiva de un hecho, una explicación sobre sus causas y una confirmación de la
misma mediante la repetición de experimentos. Por ello, el conocimiento sobre la política siempre tuvo
dificultades para ajustarse a esta pauta. La delimitación del hecho político no está libre de prejuicios, siempre
hay sesgos teóricos o incluso éticos. Pero esta estrecha concepción de la ciencia que el positivismo
representaba fue puesta en duda. Con esta revisión (emprendida por la filosofía de la ciencia a mediados del
XX) las ciencias sociales se liberaron en buena medida del complejo de inferioridad puesto de relieve por
algunos autores. (53)
Se ha presentado como característico de las ciencias sociales el hecho de que sujeto y objeto forman parte
de un mismo sistema. Observador y observado pueden influirse mutuamente [un politólogo puede anunciar la
victoria del candidato X en una elección, y gente que antes iba a votar por Z, cambian su voto para no apostar
por un perdedor. Así mismo podría ser el efecto inverso, estimulando a los votantes a votar por el candidato
que se preveía como perdedor]. (54) Por otro lado se ha aceptado que la función de la ciencia no es probar
definitivamente la veracidad de las hipótesis formuladas. La ciencia no prueba verdades, sino que las descarta.
No se debe pensar en un conocimiento científico inmutable.
Finalmente es importante recordar que el reconocimiento de la ciencia política como disciplina no significa
ignorar los vínculos que mantiene con las demás ciencias sociales. (55) Los grandes científicos sociales de los
últimos siglos pueden ser reivindicados por más de una disciplina. Han desarrollado su exploración de la
sociedad sin detenerse en fronteras institucionales que puedan separar la sociología de la ciencia política o la
economía del derecho. Es legítimo tratar como científico el saber ordenado sobre la política.
La ciencia política y sus campos temáticos. Al igual que las ciencias naturales, las ciencias sociales han dado
lugar a un proceso de ramificación especializada. /El desarrollo de los grandes conceptos políticos, elaborados
por autores clásicos y por las doctrinas que han inspirado los grandes movimientos políticos: liberalismo,
socialismo, nacionalismo, etc. /El análisis comparativo que examina paralelamente las estructuras y los
procesos políticos de diferentes sistemas políticos. (56) /El examen de las instituciones políticas que atiende a
la descripción de su formación, evolución y procesos de actuación, ocupándose de actores como instituciones
del estado, partidos políticos, etc. /El análisis del comportamiento político de individuos y grupos. /El examen
de la política internacional, dedicada a la descripción e interpretación de las relaciones entre estados y del
sistema político global. /El análisis de las políticas públicas (cómo se elaboran y aplican respuestas políticas a
las demandas colectivas). (57)
Capítulo 9. El agotamiento del estado: ¿política después del estado?
La exportación del estado: una aclimatación desigual. El estado (como forma de organizarse
políticamente) es un invento europeo y en 5 siglos se expandió por todo el planeta. Este éxito tiene diversas
explicaciones (internas y externas, como la expansión capitalista, o la inercia propia de los sistemas políticos a
un poder centralizado). Esta expansión ha tenido varias oleadas, inicia en Europa y para el XVIII cruza a USA.
Durante el XIX aparecen nuevos estados europeos y se extiende también por América Latina. Las guerras
mundiales y la desintegración de la Unión Soviética generan nuevos estados. (113) En varios países los rasgos
teóricos del modelo no han adquirido un desarrollo pleno (autonomía de lo político, institucionalización de las
relaciones de poder, etc.). Y en ocasiones la relación política sigue vinculada a otras conexiones (como
parentesco, de etnia o de tribu), lo que deja en segundo plano la relación estado-ciudadano. A veces el estado
no logra el control de la coacción, no consigue recaudar impuestos o extirpar la violencia "privada". Como
resultado, es frecuente la fragilidad de las reglas y de las instituciones (una prueba de ello son los constantes
golpes de estado). Pero hay también condiciones de origen externo. La aparición de algunos estados ha
ocurrido cuando ya existían otros actores (como otros estados, empresas transnacionales, etc.) con un papel
decisivo en el escenario mundial (un ejemplo es Panamá -1903- que quedó sujeto a los intereses económicos y
estratégicos de USA). En este contexto, las grandes potencias fijan marcos de actuación a los nuevos estados.
Se podría decir que nuestro planeta se ha organizado finalmente en estados, pero que unos han llegado a ser
"más estado" que otros. (114)
Demasiado grande y demasiado pequeño: las dos caras del estado. Entre 1948-1970 la descolonización de
las posesiones europeas en África, Asia y Oceanía hizo que todo el planeta quedara organizado como un
sistema de estados. Entrado el siglo XXI esta visión ha entrado en crisis: la política ya no gira en torno al
estado, y se desarrolla en un ámbito más amplio en que el estado es una pieza más. Esta realidad en ocasiones
es poco perceptible para el ciudadano. Esta estatalización del proceso político ha ofrecido una doble cara. /La
cara interna del estado ha revelado una determinada forma de organizar la práctica política con objetivo de
asegurar la subsistencia y la integración de la propia comunidad. /La cara externa hace del estado una pieza de
un sistema político global. (115) En su dimensión interna, el estado parece haberse hecho demasiado grande y
demasiado complejo. Ante las demandas sociales, la pretensión del estado de atender a todas acaba limitando
su capacidad para advertirlas a tiempo. El estado está sometido a una sobrecarga que no es capaz de digerir.
La centralización del poder que en su momento fue ventaja, hoy es limitante. Como resultado, autoridades
territoriales se convierten en gestores de conflictos antes reservados al estado.
Por otra parte, el estado en los último 50 años ha crecido tanto en complejidad (más instituciones,
servicios, agencias, etc.) que se hace cada vez más difícil la coordinación entre todos sus componentes, lo que
reduce su unidad de acción. La aspiración de muchos ciudadanos de decidir directamente sobre asuntos de
interés común también debilita la acción tradicional del estado (se desdibuja la diferenciación institucional).
A la vez y en su vertiente externa, el estado parece ahora demasiado pequeño. La concentración de poder
estatal ejercido sobre un ámbito territorial bien delimitado ya no es tan decisiva. La concentración de los
poderes financieros y empresariales (116) supera la capacidad de decisión de muchos estados. Los espacios se
han encogido (tecnología del transporte), y todo tipo de intercambio se ha intensificado. La tecnología militar
ha vuelto necesario contar con el apoyo de una alianza interestatal. Producto de la evolución acelerada, los
conflictos generados por estas desigualdades suelen proyectarse a estala planetaria. Solo algunos pueden
abordar dichos conflictos. El reconocimiento formal como estado no asegura por sí solo la posibilidad de
intervenir en este escenario global.
En estas condiciones el estado se convierte en uno más de los actores políticos planetarios y pierde
protagonismo. Ahora compite o colabora con una nueva constelación de actores políticos a escala global. (117)