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La historia de Educación Comunitaria en el Conafe 1

En los 31 estados de nuestro país —en la sierra, en el desierto, en los bosques,


en la costa— existen miles de localidades pequeñas y aisladas en las que habitan
unas cuantas familias, con niños en edad escolar.

Los habitantes de estas comunidades se dedican a la agricultura, la pesca, la cría


de ganado, la artesanía o al pequeño comercio. Muchos salen durante
temporadas para trabajar en regiones alejadas de la comunidad, en campos
agrícolas o en la ciudad. Los niños ayudan en los quehaceres del campo y del
hogar; a veces acompañan a sus padres a buscar trabajo en otros lugares.

Algunas de estas comunidades están ubicadas cerca de carretera, a otras solo es


posible llegar a caballo, en lancha o por avioneta. La mayoría de estas
comunidades no cuenta con servicios de energía eléctrica, agua potable,
transporte ni salud.

Durante muchos años, para poder ir a la escuela, los niños de estas comunidades
tenían que caminar a pueblos cercanos; de ahí que los niños y niñas más
pequeños frecuentemente se quedaran sin estudios. Las comunidades, en
general, son demasiado pequeñas para contar con su propia escuela.

Dado que la Constitución Política de México establece que todos los niños tienen
derecho a recibir educación básica, en 1971 la Secretaria de Educación Publica
(SEP) encargó al Consejo Nacional de Fomento Educativo (Conafe) que buscara
una alternativa para dar ese servicio a los niños de esas comunidades en su
propia localidad. En ese año se diseñaron en el Conafe los Cursos Comunitarios,
iniciando con ello la creación de la Primaria Comunitaria que actualmente opera en

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CONAFE (2015). La experiencia de ser líder para la educación comunitaria.

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todo el país y que proporciona educación de igual calidad que las escuelas
estatales y federales.

Para diseñar la Primaria Comunitaria, el Conafe retomó una de las experiencias


educativas sobresalientes en la historia de nuestro país: la Escuela Rural
Mexicana. De 1920 a 1940 se establecieron en las zonas rurales del país escuelas
a cargo de maestros que trabajaban con una concepción distinta de la educación.
Intentaban hacer de la escuela una “casa del pueblo” y poner en práctica las ideas
de la “educación para la vida” y “la enseñanza por la acción”, que habían
propuesto destacados maestros de aquel tiempo, como Rafael Ramírez, Moisés
Sáenz, Enrique Corona Martín y José Guadalupe Nájera.

En aquellos años la participación de los habitantes de las comunidades era


esencial para que funcionara la escuela rural. En cada una de las localidades el
Comité pro educación se encargaba de promover la escuela y, a veces, las
madres se organizaban para apoyar la educación.

En los tiempos de la escuela rural, muchos jóvenes ingresaban al servicio como


maestros aun antes de contar con estudios normalistas. Se capacitaban en cursos
impartidos por maestros destacados de la región o por las Misiones Culturales y,
posteriormente, continuaban sus estudios. Al principio, les era difícil enfrentar la
actividad central que se les encomendaba, enseñar a los niños de la comunidad.

La experiencia práctica con el grupo y con la comunidad era la formación más


importante que adquirían. Muchos maestros rurales lograron atender a todos los
niños juntos, en escuelas unitarias completas.

Actualmente, para mejorar y fortalecer la Educación Comunitaria que brinda el


CONAFE, se están buscando mejorar los perfiles de ser Líderes para la Educación
Comunitaria, al contar con jóvenes universitarios y técnicos bachilleres, así como

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normalistas como tú; que contarán con más incentivos y podrán de mejor manera,
contribuir al desarrollo de las comunidades más pobres de nuestro país.

La Primaria Comunitaria se organizó en 1971 para dar un servicio, tomando


algunas ideas de la experiencia de las escuelas rurales y adaptándolas a las
condiciones actuales del país. En la Educación Comunitaria los padres de familia
también tienen un papel importante, pues ellos son quienes organizan en cada
localidad la Asociación Promotora de Educación Comunitaria, la APEC, que se
encarga de instalarla y de proporcionar todo lo necesario para que funcione.

El Conafe se apoya en el servicio social realizado por jóvenes, que ingresan como
LEC durante uno o dos años, y luego continúan sus propios estudios. Durante el
servicio en la comunidad y luego al estudiar, los jóvenes reciben una beca. Para
desempeñarse como LEC reciben cursos y apoyo del personal del Conafe.

Desde el inicio, miles de jóvenes han mostrado que son capaces de asumir la
responsabilidad de enseñar a los niños de las comunidades. Algunos LEC han
dicho: “Nosotros tenemos mucho parecido con los maestros rurales”.

Al principio, el Conafe atendía exclusivamente a niños de los primeros grados, con


la idea de que pudieran trasladarse a escuelas completas cercanas para terminar
la primaria. Al pasar el tiempo, las propias comunidades solicitaron que se
atendiera a todos los niños.

En 1975, se amplió la atención para cubrir la primaria completa y así poder otorgar
el certificado, expedido por la SEP, a los alumnos que terminaran sus estudios. El
Conafe encargó al Departamento de Investigaciones Educativas del Cinvestav-IPN
la elaboración de los manuales del instructor comunitario, con los cuales se
reorganizó el programa de primaria para que se pudiera recibir a todos los niños a
la vez.

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Entre 1975 y 1990, se atendió, en promedio, ocho mil comunidades cada año, y
miles de niños recibieron su certificado de primaria. Cuando las comunidades
llegan a tener más de treinta niños, se instala una escuela federal o estatal.

También se acercan nuevas comunidades que solicitan ser atendidas por un LEC.
El servicio social que proporcionan los LEC representa un beneficio tanto para las
comunidades como para ellos mismos. El principal resultado de este servicio es el
aprendizaje de los niños. Mediante la convivencia cotidiana, el LEC y los
habitantes de la comunidad intercambian conocimientos y afectos y se apoyan
mutuamente. Con la beca, los jóvenes tienen mayores oportunidades de estudiar
y, por el hecho de haber sido LEC, tienen mayor interés y preparación para
continuar su educación.

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2. La decisión de ser LEC2

Los LEC generalmente provienen de lugares parecidos a las comunidades en las


que hacen servicio comunitario, por eso no las sienten tan extrañas. Sin embargo,
siempre hay costumbres nuevas que deben conocerse para vivir en una población
que no es la propia.

Antes de iniciar el servicio comunitario, los jóvenes siempre se preguntan: ¿cómo


será la comunidad que me asignen? ¿Cómo me recibirán las personas? ¿Podré
estar lejos de mi familia? Para ser LEC hay que adaptarse a situaciones nuevas.
Al principio puede ser difícil estar lejos del hogar, de la familia y de los amigos; sin
embargo, si se logra continuar, es una experiencia que ayuda a madurar.

Antes de tomar la decisión de ser LEC, los jóvenes reflexionan, junto con sus
familias, sobre lo que significa vivir en un lugar apartado y responsabilizarse de
sus actos en condiciones difíciles. Por diferentes motivos, no todos los LEC han
logrado terminar el año de servicio. Cuando el LEC no ha previsto el cambio que
puede ocurrir en su vida, la experiencia puede fracasar.

Quienes decidan ingresar, deben estar seguros de tener buena salud, sentir un
compromiso con el servicio que darán y contar con el respaldo de sus familias,
pues su labor requiere un esfuerzo continuo a lo largo de un año. Para decidir, los
jóvenes han tomado en cuenta el valor social del servicio, además de las ventajas
para su posterior formación.

Durante su labor como LEC recibirás un apoyo económico y después de terminar


tu periodo de servicio comunitario, de 1 o 2 años como líder, recibirás una beca de
apoyo para seguir estudiando y continuar su formación profesional.

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CONAFE (2015). La experiencia de ser líder para la educación comunitaria.

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Muchos LEC se interesan porque fueron alumnos de Educación Comunitaria, o
bien porque tienen hermanos o hermanas que ya fueron LEC.

3. Los conocimientos y experiencias del LEC3

Para realizar el servicio, los LEC cuentan sobre todo con su propia experiencia de
vida. Han tenido mayores oportunidades que las personas de las comunidades y
han conocido otras formas de vivir, de hablar, de trabajar y de organizarse.

Los LEC han tenido posibilidades de leer diversos libros y materiales, de visitar
lugares alejados, de ver cine o televisión. Sus parientes y amigos les han relatado
sus experiencias en otros pueblos. Todo esto forma parte del conocimiento que el
LEC puede compartir con los habitantes y con los niños de la comunidad.

Durante el año, los LEC descubren que pueden aportar mucha información útil
para la comunidad. Encuentran que todas sus experiencias previas son valiosas y
pueden aprovecharse. Si son aficionados a algún deporte, lo practican con los
jóvenes; si tienen alguna habilidad artística o manual, la aprovechan para
estrechar su relación con la comunidad.

Muchos LEC se han sorprendido de todo lo que son capaces de hacer y que no
habían hecho antes por falta de oportunidad. En la comunidad se encuentran
frente a la necesidad de hablar en público, organizar una obra teatral o una
excursión, hacer una gestión oficial o resolver un conflicto. Para enfrentar estas
situaciones nuevas recurren a experiencias propias o de personas conocidas, o
bien consultan a quienes pueden orientarlos. Algunos LEC recuerdan, para guiar
su propio trabajo, la forma en que sus mejores maestros les enseñaban.

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CONAFE (2015). La experiencia de ser líder para la educación comunitaria.

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Además de recurrir a sus conocimientos, los LEC cuentan con la experiencia de
quienes han trabajado en Educación Comunitaria. Reciben capacitación y
orientación de personas que conocen y que también han tenido la experiencia de
ser LEC. Cuando van a reuniones o reciben visitas de los capacitadores, pueden
aprovechar para expresarles sus inquietudes. Muchos LEC, especialistas y niños
han colaborado para elaborar y mejorar los manuales y demás materiales de
apoyo. Al utilizar esos materiales, los LEC están aprovechando los conocimientos
de quienes han tenido que pensar y trabajar en Primaria Comunitaria.