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Israel González miho konosí komo “Isra”.

 En los últimos tiempos (a causa de la secularización) la


dirección espiritual ha sufrido crisis. Exponemos las
razones:
 Emancipación absoluta de la persona o el valerse por si
mismo.
 La superación del individualismo y la valoración del
grupo. (Es decir cuando el grupo se considera como
absoluto de la formación y vida espiritual)
 La antropología cristiana que subyace a la dirección
espiritual.
 La relación entre dirección espiritual e insitución .
 La confusión sobre la identidad y la espiritualidad.
 La experiencia de una dirección insuficiente.
 La falta de confianza. (la secularización ha abierto
heridas de desconfianza.)
 La supervaloración de la acción y el comportamiento
(reducir el cristianismo a ética y no verlo como vida en
Cristo).
 Falta de maestros que acompañen.
 El ambiente “Light”.
 La dirección espiritual siempre fue defendida por el
magisterio. Después de un tiempo de crisis, hoy vemos que
hay un resurgir de la misma. Razones:
 La base teológica. (Que presenta al hombre, desde la
revelación, caminos de plenificación).
 La base de la psicología. (que ha descubierto la necesidad
del hombre de conocer el sentido de su vida)
 La llamada a una formación personalizada.
 La base de la antropología cristiana. Se requiere
discernimiento para guiar a la persona al ser y vivir en
Cristo.
 Los nuevos planteamientos de la espiritualidad.
 La nueva evangelización. Que pone de manifiesto la
necesidad del Cristiano de ayuda en el discernimiento
en un ambiente de increencia.
 El redescubrimiento del acompañamiento como
elemento importante en la pastoral de hoy.
 No tenemos acompañamiento real sin discernimiento. La
dirección espiritual se caracteriza por la ayuda, pero esta
ayuda que no se reduce al discernimiento y es más que el
discernimiento, necesariamente debe contar con él.
 Sentido del discernimiento espiritual:
 De Krinein (gr. Separar, seleccionar, elegir decidir despues de
un examen), Cernere (Lt. Separar, cribar, reconocer, percibir
las cosas con claridad). Discernir: interpretar adecuadamente,
examinar a fondo, definir las cosas en sus límites.
 Discernir comporta un análisis Crítico de la realidad en orden
a una justa valoración y en orden al consiguiente compromiso
que debe darse.
 El nuevo Ordo Poenitentieae define el discernimiento
espiritual como un conocimiento íntimo de la acción de Dios
en el corazón de los hombres.
 Adan falla en el discernimiento (Gen 2,17; 3,1ss).
 La alianza es el criterio de discernimiento (Dt 11,18-32).
 San Pablo habla mucho de discernimiento: 1Cor 12,10;
Flp 1,9; Ef 5,8-10; 1Tes 5,19.
 También ver Heb 5,14.
 La primera carta de Juan es un tratado sobre el
discernimiento.
 El mismo ser humano: porque nadie nace acabado.
 La razón está en el mismo ser cristiano: vivir el ser en Cristo
con todo lo que supone de relación con la Trinidad, con el
hombre y con el mundo, necesita el discernimiento.
 La razón está en la presencia del Espíritu:
 La presencia del E. es activa y operante, donde está el E. hay
vida y donde no está hay muerte. Por tanto hay que contar con
el E. para comprender todo lo que nos rodea. Si lo quito de la
Igl, los Sac. Del Sacer. Del Enfermo, me queda una caricatira.
Se necesita por tanto el E. para un discernimiento Real.
 La vida Cristiana es en el E. (Jn 3,5; Rom 8,9; Rm 8,16); Los
Cristianos son guiados por el E. Por tanto es necesario poner
atención al E. para tener discernimiento.
 La presencia y actuación del E. en el Cristiano supone un
tensión interior. Porque el Cristiano es testigo del
hombre viejo que le acompaña (Col 3,9) y del E. de que
está ungido. (Rm 8,1ss). La experiencia de esta tención
implica la necesidad del discernimiento.
 La razón práctica del discernimiento viene desde los
ámbitos donde se practica (vocación, estructuración
de la persona, en momentos de crisis, etc).
 Los frutos. (Gal 5,22): amor, alegría, paz, etc…
 La confesión de Jesús es el Señor. 1Cor 12,3.
 La unidad de comunión. 1Cor 12,7-11.
 La filiación como vivencia siempre nueva e integradora. Rm 8,14.
 La fraternidad sentida y comprometedora. (Ef 4,1-4).
 La pertenencia eclesial (de la Iglesia como misterio, comunión y
misión).
 La fuerza en medio de la pobreza-pobre, en la debilidad. (2Co 12,9).
Cuando nos topamos con la debilidad y vemos que allí tenemos fuerza,
esa viene del Espíritu.
 Una vida de éxodo permanente (2Cor 5,15). Que sale siempre de sí, e
conversión permanente.
 Es por tanto sospechoso: un comportamiento que lleva en sí
agresividad, descalificación, que incluye el poder-dominio, que busca
la imagen, que conduce al gueto, a la comodidad y narcisismo, etc.
 El nombre: es importante el nombre porque en él
entran en juego: contenido, sensibilidad, métodos. El
termino “director espiritual” ha sido acusado de
dirigismo, de fomentar dependencias. Por otra parte
“acompañamiento espiritual” es incompleto, porque
no se trata de un mero acompañar.
 El magisterio de la Iglesia usa “director espiritual” y en
los diccionarios aparece “dirección espiritual” o “Padre
espiritual”. Así pues debe mantenerse ese nombre,
porque el acompañamiento espiritual tiene un sentido
más amplio en el que entran diversos tipos de
acompañamiento.
 Definamos: La dirección espiritual es una ayuda personal
por medio de un diálogo espiritual, para que el cristiano
pueda vivir más plenamente según el Espíritu de Cristo.
 Lo espiritual en la dirección espiritual: la finalidad de la DE.
Es la vocación cristiana en su dinamismo. Por tanto se sitúa
ante una vida con espíritu en el Espíritu. Debe tener en
cuenta a toda la persona, no solo lo más elevado, ni sólo sus
afectos, ni la sola vida de la mente. La espiritualidad es
constitutiva del hombre.
 La dirección espiritual como ayuda personal por medio de
un diálogo espiritual: porque se ofrece a la persona concreta
y se realiza persona a persona.
 Exigencias del diálogo: La dirección espiritual descansa
en la comunicación (y no se reduce a la psicología).
 Exigencias para el que acompaña:
 Capacidad de acogida: interés por el encuentro, un tono
afectivo habitual, sinceridad en la acogida, capacidad de
entrar en el mundo interior del otro.
 Capacidad de situar al otro en lo que es: es decir comprender
al otro e interpretarlo de modo que se sienta comprendido.
 Capacidad de sorpresa: hay que esperar sorpresas y no
quedarse con esquemas prefijados. Hay que tener fe en el
dinamismo del crecimiento.
 Necesidad de firmeza: se pide una seguridad en sus criterios,
claros y bien fundados. Firmeza al actuar frente al
descubrimiento de los autoengaños y evasiones del
acompañado.
 Exigencias para quien busca la dirección:
 Una comunicación trabajada: no es fácil conseguir una
comunicación en profundidad. Tiene que trabajarse en ello.
 Capacidad de confrontación: Tiene que existir capacidad de
interpelación (dejar que el otro profundice en mi).
 Dosis de confianza: debe ir creciendo progresivamente con el
diálogo, siempre como una conquista, especialmente en los
momentos difíciles.
 La experiencia gratificadora de la comunicación: Cuando el
dialogo es sincero y profundo a la vez, resulta gratificante.
 Instrumental del diálogo: El diálogo es difícil, por tanto hay
que tener en cuenta…
 La entrevista: que es irrenunciable, tiene que contar con
métodos que le ofrezcan al propio sujeto puntos de referencia
para su vida y le ayuden a mantenerse atento a su respuesta.
El proyecto de vida, la revisión de vida, y el cuaderno de vida,
son formas de ayudar.
 El diálogo espiritual: no se trata de un diálogo
desencarnado, ni de una visión dicotómica de la persona.
 Se trata de que tiene que estar presente el Espíritu, ya que es
su referencia esencial. Es un diálogo en el Espíritu.
 No se reduce a coloquios espirituales, sino que parte de una
búsqueda sincera del bien objetivo de la persona desde su
relación con Dios, [LEER PÁGINA 296 PUNTO 3) PARRAFO
4]
 Características de la relación:
 Tienen que evitarse ciertos defectos: autoritarismo,
paternalismo, la identificación que fomenta dejación de
responsabilidades y ausencia de criterios personales.
 La relación de la D.E. es triangular: Porque las dos partes del
diálogo tienen que tener una referencia común que es el
Espíritu Santo. Toda dirección espiritual cuenta como punto
de partida al menos en el deseo, seguir el Espíritu de Cristo.
 El espíritu tiene la primacía en la relación: es la garantía de la
D.E. El Espíritu es el elemento de alteridad que garantiza que
ni el acompañante se identifique con el acompañado hasta
dejarse dominar por él, ni el acompañado se plegue o
desprecie al director. La Relación con el Espíritu prevalece
sobre la relación entre director-acompañante.
 La afectividad de la dirección espiritual y sus
características: El punto de partida es contar con una buena
base natural de relación; no se puede pedir más. (sintonía
afectiva completa desnaturaliza la D.E).
 La clave está en como se valore y viva la comunicación: la
comunicación abre al director la carta escrita por el Espíritu
que es Historia de Salvación donde contempla la acción de
Dios. De aquí surge una relación nueva que va más allá de si el
otro me cae bien o no.
 El acompañado tiene que tomar conciencia de su momento
humano-religioso y su necesidad de una ayuda en
profundidad, y su relación con el director supone una
comprensión particular y una cercanía no común. Surge una
relación nueva de cordialidad.
 La eclesialidad e la dirección espiritual: es importante la
dimensión eclesial. Al cristiano hay que situarlo en la
Iglesia y el que busca D.E es un cristiano en la Iglesia.
Además el director espiritual no actúa a título personal sino
como miembro de la Iglesia y a nombre de ella. Además con
la D.E actúa el espíritu en la comunidad eclesial.
 Es difícil establecer concretamente los ámbitos de la
dirección espiritual. Se darán sólo algunas indicaciones.
 La estructura progresiva de la persona: en este ámbito
es importante ver que en la estructuración de la persona
cristiana se juega todo. Se trata de que la persona reaccione
en cristiano, que le salga de dentro.
 El papel que juega la persona que acompaña en a
estructuración es decisivo: Tiene que mantener viva la
referencia a lo que es ser cristiana; es testigo e el proceso de
integración; ayuda a detectar situaciones de ruptura interior;
le ofrece datos para interpretar los desajustes; se sitúa ante su
definición; y le ayuda a la persona en la definición adoptada.
 El encuentro con Cristo. Experiencia religiosa
fundante:
 No basta dar ideas; hace falta una orientación de toda la
persona (afectiva-espiritual). El encuentro personal con
Cristo es central y debe llegar a ser experiencia fundante
para la vida de la persona y del cristiano.
 Fe y conocimiento de Jesucristo: La fe incluye tener por
verdadero y reconocer que Jesús de Nazaret es “Cristo, el hijo
de Dios vivo”(Mt 16,16), que es el enviado de Dios (Hch 2,36),
que es el Señor y el único mediador (1Cor 12,3). Pero también
se necesita una actitud de apertura y acogida. Creer es un
movimiento de adhesión a Jesús.
 Le añadimos el conocimiento (doctrinal) que es importante
pero no es la conclusión de la fe. Es decir se tiene que madurar
siempre en ambos aspectos (vida-intelecto).
 Celebrar la presencia: No basta con creer y conocer a
Cristo. Hay que celebrar encuentros con el. Esto se realiza
con la oración (trato de amistad con Dios) y a la Liturgia,
especialmente la Eucaristía. No se puede hablar de
Encuentro con Cristo sin celebraciones: sin relación viva
con Cristo, sin implicación afectiva que le comporta al
sujeto y sin la definición correspondiente ante los demás.
 La postura de seguimiento: El encuentro con Cristo no
se tiene solo con la fe o con la afectividad; se necesita el
Seguimiento, porque el encuentro real implica toda la
persona.
 Los hermanos: El encuentro con Jesús el Hijo no se
entiende sin los hermanos. Porque somos hijos en el Hijo y
por tanto somos hermanos. Así en el acompañamiento
espiritual, no basta con ofrecer un mero conocimiento ni
con hablar de una experiencia que vivió ; Deberá actuar
trasmitiendo vida desde una experiencia actual y fresca de
Dios. Nunca se podrán prever los resultados, se tendrá que
estar en una espera paciente pero activa, sin adelantarse
pero secundando generosamente al Espíritu.
 El estilo de vida: En este campo la D.E tiene una
delicada tarea. No hay vida cristiana si no se llega a la
concreción de un estilo definido de vida, y no hay
dirección espiritual si no acompaña en todos los
vericuetos de la vida. Aún con la experiencia de Cristo,
asumir un estilo de vida supone dificultades,
vacilaciones y riesgos, donde debe estar presenta la
ayuda de la D.E.
 ¿Qué hace la D.E en este ámbito? Tiene que cultivar la
vida teologal; avivar la relación comunitaria eclesial;
afirmar el discernimiento en la vida; mantener la visión
clara de los objetos; asegurar la capacidad de decisión
superar las auto-justificaciones hechos con
planteamientos reduccionistas; adecuar las aspiraciones
a sus posibilidades; vigilar los protagonismos; admitir la
pobreza de los propios límites; caminar dando pasos
nuevos.