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Avanza Por Mas

El ejecutivo se encontraba agotado por los constantes problemas. Cuando surgió otro problema serio, llamó a un director experto quien, para sorpresa del ejecutivo, lo felicitó por el problema. El director explicó que Dios sólo da problemas grandes a personas grandes, por lo que confía en que el ejecutivo puede resolver el problema con su ayuda. El documento aconseja enfrentar los desafíos con fe en que Dios proveerá los recursos para la victoria.

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Avanza Por Mas

El ejecutivo se encontraba agotado por los constantes problemas. Cuando surgió otro problema serio, llamó a un director experto quien, para sorpresa del ejecutivo, lo felicitó por el problema. El director explicó que Dios sólo da problemas grandes a personas grandes, por lo que confía en que el ejecutivo puede resolver el problema con su ayuda. El documento aconseja enfrentar los desafíos con fe en que Dios proveerá los recursos para la victoria.

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Todo lo puedo en cristo que me fortalece

Un ejecutivo con gran responsabilidad se encontraba en una interminable


sucesión de problemas. Estaba agotado de solucionar un inconveniente tras
otro. De pronto surge otro problema realmente serio. Levanto el teléfono y
llamo a uno de los directores, un hombre de negocios de gran renombre.
Cuando este hombre respondió a la llamada, el ejecutivo le dijo “tengo un
problema”, para su sorpresa la respuesta le llego en un tono alegre diciendo
“¡Felicitaciones!”

“Pero, ¿usted no entiende?” le dijo el ejecutivo un poco aturdido…” ¡Este es


un problema muy duro!” La respuesta volvió inmediatamente en la misma
voz alegre del principio…”Bueno, entonces ¡doble felicitaciones! Después
de esta respuesta explico “querido amigo, he descubierto a través de los
años de experiencia, que Dios solo le da problemas “grandes” a gente
“grande”. El confía la solución de los problemas difíciles a aquellas personas
que Él cree que son capaces de manejar esa situación, así que lo que Ud.
me dice, es que Dios tiene confianza en usted y cree que puede solucionar
la situación. Respire hondo y dedíquese con la ayuda y sabiduría de Dios a
resolver este problema por más difícil que sea.

Querido amigo, si te sientes pequeño o aplastado frente a los problemas o


desafíos que tienes por delante, encomiéndate a Dios, respira hondo,
levanta tu cabeza, endereza tus hombros y toma el desafío y privilegio de
enfrentar un gran problema. Dios confía en ti, y te ha dado todos los
recursos necesarios para alcanzar la victoria. No lo olvides “Todo lo puedo
en Cristo que me fortalece”

Oremos así: amado padre celestial, tengo delante de mí un gran problema.


Dame la fortaleza para enfrentarlo. Recibo ahora sabiduría para resolver
conflictos. Declaro que contigo de mi lado soy más que vencedor, en el
nombre de Jesús, amen.
Dios envía ángeles

El Señor enviará sus ángeles sobre ti y tu familia en este día para


fortalecerte y ayudarte. No tienes por qué temer, porque quienes
buscan y confían en el Señor, cuentan con esta ayuda especial de los
poderosos ángeles del cielo en todo tiempo.
El Salmo 91:11 dice: “El Señor mandará sus ángeles a ti,
para que te cuiden en todos tus caminos”.
Los ángeles son poderosos y fieles servidores de Dios que son enviados a
nuestro lado para protegernos y ayudarnos. Son mencionados a lo largo de
toda la biblia. Hay millares de millares de ellos en el cielo y en la tierra, y
tienen diversas formas y funciones. Jesús enseñó que se pueden pedir
ángeles para asistir en nuestro auxilio. Los ángeles fortalecieron a los
profetas en el antiguo testamento y se presentaron en toda la vida terrenal
de Jesús para asistirlo.

Ellos jamás deben ser un objeto de adoración, porque son simples


servidores de Dios. Su ámbito es el campo sobrenatural, y tienen capacidad
para intervenir en nuestros asuntos según la voluntad de Dios. Todos
podemos pedir la ayuda de los ángeles para nuestra protección. Cuando
desatamos el poder de Dios en oración, ellos se manifiestan en el campo
espiritual para cuidarnos de todo lo que desconocemos. Siempre ayudan a
aquellos que predican el evangelio, obedecen la palabra de Dios y tienen
comunión con el Señor.

Hagamos juntos esta oración:


“Padre hoy te pido que tus ángeles me acompañen en todo
momento, envíalos sobre todos los asuntos de mi vida y sobre
cada integrante de mi familia para protegerlos de todo mal, te lo
pido en el nombre de Jesús. Amén”
Obedecer trae bendición

Dios bendecirá tu obediencia siempre, Él recompensa a todos


aquellos que siguen su voz y hacen caso a su palabra. Nuevos deseos
te nacerán, de acuerdo a la voluntad de Dios para que enfrentes
nuevos desafíos y obtengas grandes promesas. Amén
En Filipenses 2:13 (DHH) dice: “Pues Dios, según su bondadosa
determinación, es quien hace nacer en ustedes los buenos deseos y quien
los ayuda a llevarlos a cabo”.

Hay personas que ya no pueden escuchar lo que Dios les pide, porque no
están dispuestos a salir de su zona de seguridad. Dios produce en nosotros
deseos e impulsos en el espíritu para que realicemos ciertas cosas, pero
muchas veces ese deseo es bloqueado por la mente racional, por
tradiciones familiares o malas enseñanzas religiosas, entonces el Señor ya
no puede guiar a estas personas a nada nuevo, porque no lo harán. A veces
lo que Dios nos pide parece que no tiene mucho sentido o creemos que no
va a funcionar, pero cada vez que te nazca ese deseo por alcanzar nuevas
cosas no lo evites.

Cuando sientas ganas de mejorar, de llegar a nuevas metas o a realizar


algo diferente para alcanzar mejores resultados, atrévete, no lo resistas, no
apagues la voz del Espíritu Santo, porque luego de la obediencia se desata
una gran bendición.

Hagamos juntos esta oración:


“Padre hoy declaro en tu presencia que recibiré todo lo que tienes
para mi, estaré atento a las nuevas instrucciones que tienes para
darme, me comprometo a seguirte y hacer tu voluntad siempre, en
el nombre de Jesús. Amén”.
Dios endereza los caminos torcidos

Dios enderezará los caminos torcidos de tu vida, porque estabas en sus


planes aun antes de nacer. No importa lo que te haya sucedido, si hoy
decides seguir a Jesús, serán transformadas todas las cosas, las puertas
cerradas de tu bendición se abrirán y los camino equivocados se corregirán.

En Isaías 45:2 dice: “Yo iré delante de ti, y enderezaré los lugares torcidos;
quebrantaré puertas de bronce, y cerrojos de hierro haré pedazos”. Los
caminos torcidos simbolizan cosas equivocadas que hicimos en el pasado,
situaciones de pecado y malas decisiones; pero Cristo restaura todas las
cosas cuando venimos a él, siendo capaz de de transformar esos caminos
torcidos en una senda derecha y segura, de transformar lo torcido en un
futuro lleno de bienestar. No importa qué situaciones hayas vivido en el
pasado, ni qué caminos torcidos hayas recorrido. Jesús vino a hacer nuevas
todas las cosas y a transformar la maldición en bendición. El enemigo quiso
destruirte, pero Dios tenía un plan. Él se mueve en los tiempos de una
forma que no entendemos. Él ya estaba en tu pasado, él sabía lo que habría
de suceder, y todo lo que el enemigo quiso hacer para destruirte fue usado
por el Señor para mostrarte su salvación. En la medida que anhelamos
agradar al Señor y hacer su voluntad con corazón sincero, nuestros
caminos serán guiados y enderezados por la mano poderosa de Dios.

Oremos así: “Señor, gracias por haber estado en mi pasado y por haberme
guardado hasta el día de hoy. Entrego ahora en tus manos mi presente y mi
futuro, decido obedecer tu voluntad para que nada me impida ver tus
maravillas, te lo pido en el nombre de Jesús”. Amén. Por Esteban Correa
Salmo 37
El salmo 37 está escrito con la forma de un acróstico basado en el alfabeto
hebreo. Se utilizaba antiguamente esta forma para memorizar más
fácilmente los textos utilizando cada letra con textos que nos enseñan a
sabiduría, y nos dan consejos de Dios.

El salmo está dirigido a nosotros, no a Dios, son consejos útiles, principios


espirituales y revelación escrita para nuestro aprendizaje y beneficio.

(Versículos 1 y 2)

“No te alteres por causa de los malvados, ni sientas envidia de los


que practican el mal, porque pronto se marchitan, como la hierba;
pronto se secan, como la hierba verde”. Salmo 37:1-2
El salmo comienza dándonos el consejo que no debemos enojarnos,
amargarnos o fastidiarnos por causa de la obra de los malvados, porque el
Señor es el Juez de todos, y aquellos que no se arrepientan de su maldad,
es decir, que no vengan a Cristo, tendrán sus consecuencias. Dios es el
Juez Justo, que no dejará que las obras de los malvados permanezcan.

La comparación que se hace de la obra de los malvados, es con la hierba


verde, que vive y crece por un tiempo, pero pronto se seca y es cortada. Por
eso debemos descansar en Dios cuando vemos injusticias y maldades,
nada quedará impune. Puede que la justicia humana falle, pero a su tiempo
Dios hará su propia justicia, valiéndose de un tribunal humano o sin él. La
justicia que Dios ejecuta es perfecta, por eso no hay razón para vivir
indignados o alterados por las obras de maldad.

(Versículo 3)

“Confía en el Señor, y practica el bien; así heredarás la tierra y la verdad te


guiará”. Salmo 37:3
Esta es la forma que debemos actuar y vivir, contrastando las obras de
maldad: Confiar en el Señor y practicar el bien. La fe y la obediencia van de
la mano, cuando creces en fe, crecerás en obediencia, la fe es una actitud,
un don que nos muestra a Dios y nos hace confiar en Él. La fe nos revela
que Dios está y puede hacer cualquier cosa a nuestro favor, que no nos
dejará desamparados. Si confiamos en su amor, debemos obedecer y
practicar el bien.

Heredar la tierra es para nosotros vivir en la bendición de Dios, nada nos


puede quitar su bendición que es nuestra herencia. Todo lo que Dios nos
promete es nuestra herencia, y si confiamos y practicamos el bien, podemos
estar seguros que el Señor nos ayudará, nos dará un tierra de bendición
para nuestra vida en la que la verdad nos guiará.

El Espíritu Santo es quien nos guía a toda verdad porque nos revela las
escrituras, que son la verdad. De esta forma no viviremos engañados y
evitaremos caer en trampas, por eso necesitamos la verdad de Dios en
nuestro corazones. La tierra de bendición es una tierra de obediencia,
seguir la verdad de la palabra de Dios es ser fiel.

(Versículo 4)

“Disfruta de la presencia del Señor, y él te dará lo que de corazón le pidas”.


Salmo 37:4

Ahora vemos un paso más en cuanto a nuestra consagración y


conocimiento de Dios. Muchos saben cosas de Dios, creen y también
practican buenas obras, pero tal vez les falte deleitarse en el amor de Dios.

La versión del biblia Dios habla hoy (DHH) dice así: “Ama al Señor con
ternura, y él cumplirá tus deseos más profundos”. Nuestra actitud hacia Dios
debe ser una relación de amor en nuestro ser, el Señor desea tener una
relación de amor con nosotros, gozarse con nosotros, ser nuestro
compañero constante.

La forma de enamorarnos de Dios para poder deleitarnos con Él, es


conociéndolo poco a poco, teniendo revelación de su presencia y su
palabra. A medida que oramos, que meditamos en su palabra, que tenemos
hambre y sed de su presencia, un avivamiento espiritual ocurrirá en nuestra
vida, que nos llenará de plenitud, gozo y fortaleza. Estar en la presencia de
Dios es un deleite, y el Señor cuando encuentra en nosotros esa sincera
búsqueda, se agrada, se deleita como nuestro Padre y amigo.

¿Cómo reaccionamos nosotros como Padres, si nuestro hijo no solo es


obediente, sino además, desea compartir momentos con nosotros,
desarrollamos una buena y amorosa relación? Seguramente allí estaremos
para ayudarlos en todo, y para darles lo que ellos desean. Entonces,
¿Cuánto más nuestro Padre Celestial lo hará por nosotros?

(Versículo 5)

“Pon tu camino en las manos del Señor; confía en él, y él se encargará de


todo” Salmo 37:5

Ésta preciosa promesa nos enseña que si ponemos nuestra vida y asuntos
en manos del Señor, Él se encargará de todo. Es como que transferimos el
problema hacia Dios, para que Él lo solucione, cambiamos una actitud
interior en la que dejamos de confiar en nuestra propia capacidad, o fuerzas
limitadas, y pedimos la intervención su intervención.

No se trata de lo que hagamos, o dejemos de hacer, sino más bien de la fe


interior con la que hacemos las cosas, podemos pedir ayuda a otras
personas si necesitamos, pero nuestra fe está puesta en que Dios está para
ayudarnos y lo hará, sin importar los medios para solucionar un problema,
tenemos que mantener la fe en Dios. Ésta es la gran diferencia entre un
creyente y un incrédulo, por ejemplo, muchos pueden tratar de solucionar
una misma cosa, de la misma manera, pero uno lo hace sabiendo y
confiando que Dios está para ayudarlo, y el otro intenta solucionarlo, pero
sin la más mínima expresión sincera, ni confianza en Dios. Cuando se nos
dice que “dejemos todo en las manos de Dios” en verdad no significa que no
hagamos nada, sino que todo lo hagamos con fe, esperando en la guía del
Espíritu Santo. Porque Dios es quien nos abre la puerta y nos encamina a la
victoria, Él podrá obrar en nuestra vida de formas tan diversas que nosotros
no podríamos hacerlo. El incrédulo no pide, porque no cree que Dios obre a
su favor. Pero lo cierto es que el Señor, es todopoderoso, y puede
ayudarnos de tantas formas que nosotros no esperamos. Él se encargará
de todo, cuando solicitamos y encomendamos nuestra causa en sus manos.

(Versículo 6)
“hará brillar tu justicia como la luz, y tu derecho como el sol de mediodía”.
Salmo 37:6

Éste es un texto de consuelo, porque el salmo viene tratando el tema de las


obras de los malvados y su conducta, que nos causan dolor, porque sus
obras parecen extenderse con vigor. Debes saber que cuando estás siendo
oprimido por la perversidad de los hombres y los ataques del enemigo
usando a las personas, el Señor nos promete que hará resplandecer
nuestra inocencia, justicia, fe y obediencia.

Los que se humillan ante Dios, serán exaltados, los que lo buscan en
secreto, serán recompensados. La luz del amanecer es comparada a la
justicia que el Señor hace por aquellos que han sido fieles y temerosos de
su persona. Dios quiere reivindicar a sus hijos, Él te exaltará. Jesús dijo en
Mateo 6:6, que los que oran al Padre Celestial en secreto, el Padre que
puede ver en lo secreto, los recompensará en público, esto es delante de
otras personas, y también delante de los perversos.

En la historia relatada en Génesis del capítulo 39 al 41, vemos que todos los
que oprimieron al José, y fueron maltratadores con su persona, tuvieron que
verlo ser puesto en el más alto de los rangos de autoridad de la nación
Egipcia, teniendo que honrarlo. Es un tipo de exaltación que Dios tiene con
sus fieles, José fue fiel y por eso fue exaltado, su justicia fue como la luz del
amanecer hasta llegar a ser como el Sol del mediodía, en su máximo
esplendor. Las cosas llegarán a cambiar en tu vida de tal manera, que
muchos que hoy te afligen, tendrá que ver cómo el Señor te exalta, te
bendice, te levanta y recompensa. Sus ojos lo verán, porque la justicia de
Dios es fuerte, intensa como el sol del mediodía. Así lo dice también
Proverbios 4:18 “Pero la senda de los justos es como la aurora: ¡su luz va
en aumento, hasta la plenitud del día!”. Dios hará pública su exaltación en
favor de quienes se han humillado delante de su presencia cuando nadie los
veía.

(Versículo 7 y 8)

“Guarda silencio ante el Señor, y espera en él; no te alteres por los que
prosperan en su camino, ni por los que practican la maldad. Desecha la ira y
el enojo; No te alteres, que eso empeora las cosas”.
Esto es que no debemos levantar la voz de la queja, ni hablar con amargura
por cómo prosperan los incrédulos y rebeldes, ni por los que practican la
maldad. Descansar en la justicia y el tiempo de Dios, es la mejor manera de
esperar.

Guardar silencio es un expresión que nos indica que no debemos llevar


reclamos de queja ante el trono de Dios, que no debemos hablar de más,
con cosas que contristan al Espíritu Santo.

Mantén una expectativa de fe, confiando en el obrar de Dios a tu favor, ante


que abrir la boca con palabra deshonestas de ira, enojo, desagrado e
incredulidad.

Guarda silencio también significa limitar las palabras a solo lo bueno, a decir
y confirmar el bien de las promesas de Dios, reserva tus palabras para el
agradecimiento y la adoración.

No te alteres, más bien pon en tu corazón la palabra de Dios, llénate del


Espíritu Santo con hambre y sed de su presencia, en oración. Así tu boca se
llenará de lo correcto, de lo verdadero. Guarda silencio ante el Señor es
también la forma de esperar su respuesta. Es como decir: “no me quejo, no
me altero, espero en el Señor”.

A veces quienes malvados o violentos, tienen tiempos de prosperidad, pero


su fin no será bueno, el Señor nos advierte que sus consecuencias por
negar a Jesús, son la perdición eterna, y además, así como Dios
recompensa a sus hijos en público, también hace ver las consecuencias de
quienes se oponen a su voluntad.

Vivir con enojos, ira o amargura, nos altera la paz que Dios nos quiere dar y
no ayuda en nada. Los nervios que provocan perder la paciencia de forma
permanente, afecta negativamente nuestra vida. Por eso el consejo es:
mantente en paz, en silencio, con fe esperando en el Señor para ver el
resultado esperado. La impaciencia conduce a tomar malas decisiones, y a
terminar hablando cosas que no convienen, nos aleja más de Dios.

(Versículos 9 al 11)
“Un día, todos los malvados serán destruidos, pero si esperas en el Señor
heredarás la tierra. Un poco más, y los malvados dejarán de existir; los
buscarás, pero no los hallarás”. Salmo 37:9-10
La justicia de Dios se verá en toda la tierra, un día será juzgado todo acto
de maldad para siempre en el Juicio final. Por eso nuestro tiempo de
arrepentimiento y corrección de nuestra conducta es ahora, ya que nada
quedará impune en el mundo.

Si esperamos en el Señor, heredaremos la tierra. Esta tierra de herencia


tiene varias formas, por un lado tenemos el tiempo donde los israelitas
necesitaban avanzar y establecerse en la tierra prometida, cuando era su
esperanza heredar esa tierra conquistando cada lugar que el Señor les
había entregado. Los malvados habitaban ese lugar, por eso ellos tenían la
esperanza de removerlos de allí para tomar posesión de la tierra que les
correspondiera y tener así bendición y paz.

También vemos que Jesús vino a establecer el reino de los cielos en la


tierra por medio de la iglesia. Nosotros tenemos la autoridad y respaldo del
cielo para establecer el reino de los cielos, tenemos una herencia que
conquistar ahora en esta era para tener paz, gozo y victoria, derrotando
derrotando al enemigo en oración, derrotado al pecado por el poder el
Espíritu Santo y avanzar anunciando el evangelio a toda criatura para que
muchos sean salvos. Esta es la forma de conquistar la tierra y vivir bajo las
promesas de Dios. Hay un tierra de plenitud diseñada para cada uno de
nosotros, por la que tenemos que luchar cada día, estando consagrados y
esforzándonos. Jesús dijo que los que dejen sus intereses personales por el
reino de Dios, recibirán cien veces más en este tiempo y luego la vida
eterna.

En Marcos 10:29-30 en versión Dios Habla Hoy (DHH) dice así:

“Jesús respondió: —Les aseguro que cualquiera que por mi causa y por
aceptar el evangelio haya dejado casa, o hermanos, o hermanas, o madre,
o padre, o hijos, o terrenos, recibirá ahora en la vida presente cien veces
más en casas, hermanos, hermanas, madres, hijos y terrenos, aunque con
persecuciones; y en la vida venidera recibirá la vida eterna”.

Esta la segunda forma de “heredar la tierra de bendición” que Dios puso en


cada uno de nosotros.

Jesús dijo también en Mateo 5:5 “Bienaventurado los mansos, porque ellos
heredarán la tierra”.
Los mansos, en este caso no tiene que ver con nuestro carácter natural,
que puede ser más tranquilo o más inquieto, sino con el fruto del Espíritu en
sumisión a Dios.

Es una expresión puntual, usada para entender que todo lo que viene para
nosotros, no será conquistado por medio de la violencia, la ira carnal, o la
fuerza humana, con la que el mundo piensa que se alcanzan algunas cosas.
Con Dios, los mansos heredarán la tierra, no los violentos.

Es por medio de la fe paciente y la obediencia a su palabra, que se logra la


herencia.

La mansedumbre es un fruto del Espíritu Santo, necesario para obrar de


acuerdo a la voluntad de Dios. Nuestras tierras de bendiciones, no están
condicionadas por la fuerza, ni el ímpetu humano, sino por la mansedumbre.
Nuestra fuerza procede de Dios y es la que nos da mansedumbre para
alcanzar todo lo bueno que Dios tiene. Como dice Zacarías 4:6 no
conquistamos con fuerza humana, sino con la fuerza del Espíritu de Dios.
La mansedumbre es resaltada como la condición de esperar en Dios y su
justicia, porque a su tiempo cada uno tendrá recompensas.

La biblia anuncia eventos futuros que también tienen que ver con la tierra
que habremos de heredar. Un día todo poder y gobierno actual en la tierra,
será sometido al reino milenial de Cristo, descrito en Apocalipsis 20:4-6. Y
después, en los cielos y tierra nueva, llamada: “La Nueva Jerusalén”, ciudad
que el Señor hará descender para nosotros, descrita en Apocalipsis 21.

#3 Oración final

Ahora hagamos juntos esta oración:

“Padre Celestial, gracias porque tu justicia es perfecta, me has dado la


promesa de que espere en ti, para ver los resultados que deseo.

Encomiendo en tus manos toda cosa injusta que pueda estar viviendo
ahora, junto con todo asunto que necesite resolver, para que te hagas cargo
de cada situación, en el nombre de Jesús.
“Espero y confío en ti para ver resplandecer tu luz sobre mi vida. Dame la
mansedumbre para que tu justicia se deje ver y herede todas tus
bendiciones ahora y siempre.

Gracias por tu herencia, estoy avanzando en ella con las fuerzas de tu


Espíritu. Recibo la tierra prometida para mí, en el nombre de Jesús”.

Desecho todo enojo, ira y amargura. Perdono a todo ofensor de mi vida. Te


busco para deleitarme en tu amor, me gozo en tu presencia porque sé que
eres bueno y me darás el deseo de mi corazón.

Espero, Pido y Proclamo todo esto en el nombre de Jesús. Amén”

No tardes en obedecer a Dios


Hubo un tiempo en mi vida cuando en el que hubiera dicho
que temo a Dios – pero mis acciones decían algo diferente.
Algunos años atrás estaba buscando una editorial para mi primer libro y fui
abordado por una editorial nacionalmente conocida. Cuando la editorial nos
dio su propuesta, el trato parecía ser bueno y verdad. No podía creer que
una casa editoral como esa estuviera interesada en mi libro. Pero mientras
Lisa y yo orábamos, los dos no sentíamos la paz y tranquilidad que
provienen de Dios para seguir adelante Sin embargo, después de semanas
de escucharlos, me ganaron. Con el pasar de los días había acallado a la
falta de paz que sentía y en contra de lo que el Espiritu Santo me decía y
las precauciones de mi esposa, firme el trato.

Fue un desastre. Inmediatamente después de haber firmado el contrato,


una gran cantidad de problemas se desataron.

Por el lapso de tres meses, estuve continuamente batallando con la


enfermedad y dolencias. Pase de una gripe a una infección viral y una fiebre
que duró semanas. Despues vinieron dolencias en la rodilla y anduve en
muletas. Para hacer las cosas peores, nada parecía estar avanzando con la
editorial — no podíamos ponernos de acuerdo en nada, y nuestra relación
se fue fraccionando. Esto pudo haber sido la razón por la que David
escribió: “Antes de sufrir anduve descarriado, pero ahora obedezco tu
palabra” Salmo 119:67
Dios fue un poquito misericordioso conmigo en esta situación, y me permitió
ver la locura que había cometido. Yo puse el éxito ministerial por encima de
la obediencia a El. Admití mi error delante de Dios y mi esposa, Lisa. Fui
perdonado y limpiado. ¡Su misericordia es sorprendente! Sin embargo, yo
seguía atrapado. Necesitábamos un milagro para podernos salir del contrato
con la editorial. Lisa y yo juntamos las manos para clamar a Dios que
interviniera. Algunas semanas después, la editorial escribió y dijo que
cancelaba el contrato. Yo sentí alivio, pero este vino con un precio alto a
pagar – la prueba nos costó 4,000 dólares, una enorme pérdida para
nuestro a penas creciente ministerio ¿Pero por que cometí este error en
primer lugar? La respuesta más honesta es que me enfoqué en la
abundacia en lugar de en el temor del Señor.

Esto abrió la puerta a la lógica y al aparente éxito para anular y silenciar lo


que Dios estaba dejando claro a mi corazón. La verdad es que la obediencia
es la expresión del temor al Señor. Cuando le tememos a Dios, lo
obedecemos enseguida – aun cuando eso duela, aun cuando no lo
entendamos, aun cuando no veamos el beneficio, y el fin.

La obediencia de Abraham
Si vemos en la historia cuando Dios pide que Isaac sea sacrificado,
Abraham está lleno de este concepto. Revivamos su gran prueba.

Una noche Dios le da instrucciones de que sacrifique a su hijo Isaac.


¿Estaba oyendo correctamente? ¿Es este un mal sueño? No puede ser,
piensa. ¿Cómo puede ser? Yo amo a mi hijo. No puedo matarlo. Reyes y
naciones prometen llegar a través de él. ¿Cómo esta promesa se va a
cumplir si el muere?

Pero por encima de su falta de entendimiento, leemos: “Abraham se levantó


de madrugada y ensilló su asno” (Genesis 22:3) El obedeció
instantáneamente, y de seguro eso lo estaba lastimando. Isaac era en quien
se cumplía completamente la promesa de Dios en su vida. El espero
pacientemente y creyó en Dios por más de 25 años par aver la promesa de
Dios – y ahora El le estaba pidiendo que renunciara a su hijo, y Dios no le
dio una explicación. Sin embargo, sin entenderlo, el obedeció.

Conocemos el final de la historia, pero Abraham no lo sabía. Todo lo que el


sabía era que temía a Dios y confiaba en El plemente, aun cuando no tenía
sentido en su mente.
Porque El temía a Dios, no se resistió a obedecer completamente. El escaló
la montaña, construyó el altar, ató a Isaac, y estaba listo para traspasar el
corazón de su amado hijo con un cuchillo. El obedeció Cuando el cuchillo
estaba sobre Isaac, un ángel de repente apareció y lo detuvo “No extiendas
tu mano contra el muchacho, ni le hagas nada. Porque ahora sé que temes
a Dios” (Génesis 22:12)

¿Cómo sabía el ángel que Abraham temía a Dios? Porque el obedeció


enseguida, cuando no tenía sentido, cuando era doloroso, y sin ninguna
promesa de que algo bueno sucedería, el caminó en fe. Su prioridad sobre
cualquier otra cosa fue la obediencia a Dios. Si tu temes a Dios, tu lo
obedecerás con todo tu corazón lo que te pida.

Te animo a que no cometas el mismo error que yo. Yo prioricé mis propios
deseos por encima de obedecer a Dios, y me costó mucho. Después de
arrepentirme, Dios restauró esa situación y me conectó con la editorial
correcta, pero todos los problemas por los que pasé pudieron haber sido
evitados si hubiera seguido su consejo desde el primer momento. La
obediencia retrasada o parcial es desobediencia a los ojos de Dios y solo
nos dirige lejos de sus bendiciones para nuestra vida.

¿Qué te está pidiendo Dios que hagas? Hazlo, y hazlo por completo. Tu
obediencia a Dios abrirá las puertas de sus bendiciones y te posicionará en
el lugar que Él tiene para ti.

El gozo de recibir tu milagro

Estamos viviendo en la generación donde la tecnología es la aliada de


aquellas personas que desean tener un bebé. Hoy hay muchos avances
que ayudan en la concepción. Sin embargo, hace muchos años, en los
tiempos de Ana (1 Samuel 1:1-20), esto no era tan simple. Las mujeres que
padecían algún tipo de esterilidad, se las consideraba indignas, maldecidas.
En la clase de hoy analizaremos la actitud de una mujer que luchó por su
milagro y de cómo nosotros podemos ver una transformación en nuestra
vida siguiendo su ejemplo de fe.

Ana era una persona justa, como pocas que levantaba su mirada a Dios
para alabarlo con todo el corazón. Estaba casada con un hombre que se
llamaba Elcana. Pero, como era costumbre en aquel tiempo, él tenía otra
esposa que se llamaba Penina. Esta última, sí había podido darle a Elcana
varios hijos, por lo cual se consideraba superior a Ana y la afligía.

Ana debía soportar día y noche las burlas y el menosprecio de Penina.


Seguramente una y mil veces habrá pensado, ¿por qué me pasa esto a mí?
¿Si trato de amar al Señor con toda mi alma? Sin embargo, en lugar de
enfocarse en su fracaso, se afirmó en la esperanza y confió en Dios.
Soportó las burlas y continuó creyendo hasta que un día dio a luz un hijo: el
profeta Samuel.

La respuesta de su oración
Samuel fue un hombre excelente. Amaba a Dios sinceramente y llevaba al
pueblo a acercarse a Él gobernando en integridad. Fue el que ungió al Rey
David y uno de los ministros más temerosos de Dios. Pocos hombres se
comparan con su ministerio en la Biblia.

En una época donde las casas eran construidas como tiendas (o carpas),
con palos y lonas. Cobra otro sentido cuando leemos en Isaías 54:2
“Ensancha el sitio de tu tienda..” pues tiene que ver con correr las
limitaciones, con pensar que vamos a crecer y a prosperar; que vamos a
experimentar el milagro de Dios en nuestras vidas.

El límite puesto por el hombre, es débil frente a Dios, pues Él tiene el poder
para cambiar todas las cosas. Y la esterilidad puede trasladarse también a
otras cosas, como la vida interior, por ejemplo, cuando uno se siente vacio
que no puede agradar a Dios, que no puede avanzar en la vida. Ésta es la
época donde el Señor te quiere sorprender. Tal vez en lo económico, en lo
ministerial o en la familia todavía no has podido dar a luz un sueño y te
sientes en derrota. Tal como esta mujer. Sin embargo, también hoy Dios
tiene una palabra para ti y es que te sueltes del fracaso y las comparaciones
y te afirmes de la promesa. Que te mantengas constante en la fe,
“extendiendo el sitio de tu tienda”, avanzando hacia lo que el Señor tiene
por delante.

El pueblo de Israel tuvo grandes victorias pero también momentos donde se


apartaba de Dios y sufría las consecuencias de la desobediencia. Sin
embargo, el Señor en su eterna misericordia, les estaba anunciando que era
tiempo de “ensanchar el sitio..” es decir, de avanzar por más y tomar la
promesa.
De igual manera, Dios hoy te anuncia que es tiempo de dejar el fracaso de
lado y avanzar en fe hacia lo que tiene por delante. Prepárate y anímate a
vivir en fe. ¡No es tiempo de achicarse! Es tiempo de ensanchar y creer que
el sueño de ver la familia unida, de volver a ver la gloria de Dios en tu casa,
es posible!

Dios es quien te toma de su mano para que avances por más


En Isaías 54:4-5 el Señor nos infunde aliento y nos está diciendo que no
seremos abandonados, como una mujer en la antigüedad que sin su marido
no podía subsistir. ¡Dios es quien te levanta, te sostiene y te sustenta!

Lo que el Señor busca, es un corazón dependiente que manifieste su


necesidad por Él. Ana tenía necesidad de Dios y no dudó en manifestarlo. Y
pasó de ser estéril a tener unos hijos maravillosos. Ella luchó por su milagro,
no se quedó sentada lamentándose y pensando como vengarse de Penina.
Ana se enfocó en las cosas espirituales y en Aquél capaz de revertir su
fracaso.

Tal como dice en Isaías 42:9-10 Dios nos enseña que hoy se termina un
tiempo y comienza otro. Y cuando Dios anuncia algo, es para darle gracias
y prepararse. Puesto que lo que viene es maravilloso. Así como en el caso
de Ana, confía y lucha por tu milagro puesto que Dios es poderoso para
transformar cualquier necesidad!

Cosas que edifican la vida espiritual

La unción de Dios te llena hoy para que puedas enfrentar todos los
desafíos que tengas por delante. Tu espíritu será edificado y
fortalecido en este día, la bendición estará sobre ti y avanzarás en la
expansión del reino de Dios. Amén.
En Filipenses 3:20 dice: “Pero nuestra ciudadanía está en los cielos, de
donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo”. Una de las
cosas más trasendentes de nuestra vida terrenal es que podemos edificar la
eterna, la biblia nos dice que nuestra ciudadanía está en los cielos, esto
significa que nuestra habitación eterna y final está en el reino de Dios.

Por eso, tenemos que hacer siempre ciertas cosas que edifican nuestro
espíritu eterno y preparan nuestra ciudadanía en los cielos; la primera de
ellas es orar, que es mantener una diálogo sincero con Dios, la segunda es
leer la biblia, estudiandola personalmente como también leer y oir mensajes
inspirados de aquellos que Dios levantó para tal fin, la tercera es adorar a
Dios, no sólo con nuestras palabras, sino también con nuestro corazón y
espíritu, la cuarta es evangelizar. Siempre tenemos alguna forma de
compartir una palabra, de anunciar la salvación y edificar a otros con el
mensajes de la biblia. La quinta cosa es contribuir con nuestros diezmos,
ofrendas y siembras para la obra de Dios. Recuerda: Todo lo que damos
para lo espiritual, tiene recompensa temporal y eterna.

Hagamos esta oración:


“Dios mío te pido que me ayudes a perfeccionar mi fe y edificar mi
espíritu cada día más, guíame a recibir aquellos mensajes
específicos que cambiarán mi vida. Declaro que abro mis oídos
espirituales para recibir tus revelaciones, en el nombre de Jesús.
Amén. Por Esteban Correa

El propósito de las pruebas

l Señor Jesús te acompaña en las pruebas, el no te abandonó, está


ahora a tu lado, consolandote, llamando tu atención, diciéndote: “No
temas, estoy contigo, te doy mis fuerzas porque de esta situación
saldrás triunfante”
En 1 de Pedro capítulo 1 versículo 7, en la traducción lenguaje actual dice:
“La confianza que ustedes tienen en Dios es como el oro: así como la
calidad del oro se pone a prueba con el fuego, la confianza que ustedes
tienen en Dios se pone a prueba con los problemas.

Si ustedes pasan la prueba, su confianza será más valiosa que el oro, pues
el oro se puede destruir. Así, cuando Jesucristo aparezca, hablará bien de
la confianza que ustedes tienen en Dios, porque una confianza que ha
pasado por tantas pruebas merece ser alabada. (1 Pedro 1:7 TLA). Para
superar las pruebas correctamente debemos mantener una actitud correcta.
Una actitud que no contradiga lo que el Señor pide de nosotros, sino
obedeciendo y poniendo nuestra expectativa en su amor y fidelidad. Muchas
cosas que pasamos ponen a prueba nuestra fe y obediencia a Dios, las
cuales, si mantenemos terminaremos con éxito, bendición y con nuestra fe y
paciencia perfeccionadas.
Hagamos juntos esta oración:
“Dios mío, te pido que me ayudes a pasar la prueba con fidelidad,
entereza y fe, no permitas que me desvié a tomar malas
decisiones. Declaro que seré fiel, fuerte y confiado para ver la
manos de Dios obrar y salir aprobado en el nombre de Jesús,
amén.

La restitución de la herencia perdida

Hoy comenzarás a ver el camino de la restitución, porque todo lo que


la vida, las maldiciones y los errores cometidos te han robado, te serán
restituidos por el Señor. Alégrate, porque Dios te devolverá cada
minuto perdido y cada centavo perdido, en el nombre de Jesús ¡Amén!
En primera de Samuel 30 se nos cuenta la historia de como los amalecitas
habían atacado las pertenencias del pueblo de Dios y capturado a su gente,
pero David, que sabía que sólo Dios podía ayudarlos a recuperar lo perdido,
consultó al señor y éste le dijo que avanzará para quitarle lo robado a los
enemigos.

El versículo 19 dice: “David recuperó todo, sin que le faltara absolutamente


nada, por pequeña que fuera, y devolvió los hijos y las hijas a sus padres”.
Éste es el resultado de los que avanzan confiando en Dios, una gran
restitución los espera. Como a nosotros nos ha pasado, David también
había perdido por mano del enemigo personas y pertenencias, pero no se
quedo en lamento, sino que fue con coraje a la batalla y lo recuperó
absolutamente todo. Dios hoy te esta diciendo que viene una restitución de
absolutamente todo lo que has perdido, sea tiempo perdido con tus hijos,
tiempos en cosas vanas, perdidas por estafas o malas decisiones.
Cualquiera sea el motivo de las pérdidas, viene la restitución completa par
ti.

Hagamos juntos esta oración:


Padre te pido que me ayudes a recuperar todo lo perdido, que tu
gracia y favor estén sobre mi para recuperar todo lo que perdí en
el pasado. Declaro que todo el tiempo, la salud, el dinero y
cualquier otra cosa perdida la recuperaré por completo en el
nombre de Jesús. ¡Amén!.

La liberación de la angustia

El Señor te fortalecerá en las pruebas, te dará vigor y templanza para


superar todo obstáculo que estés atravesando, la promesa de Dios
para ti es: Que todo lo puedes soportar y superar en Cristo, por que él
te fortalece en toda situación. ¡Amén!
La Biblia dice: “Muchas son las angustias del justo, pero el Señor lo librará
de todas ellas”. Salmo 34:19.
Esta es una de las más grandes promesas que debemos recordar. El Señor
promete librarnos de todas las angustias. Dios esta contigo en momentos
dificiles, llora contigo, conoce tu situación, sabe de tu dolor, y esta
preparando el momento para actuar. Nuestra parte es depositar la
esperanza en él. Dios te llevará del pozo de la desesperación a lugares de
delicados pastos; porque Jesús es la calma del alma, el reposo del espíritu,
La Paz de la mente y la alegría de nuestro corazón. No te sueltes jamás de
su mano, porque su compañía abrirá caminos donde no los hay, romperá
puertas cerradas, quebrará yugos de opresión y te dará luz en momentos de
confusión.

Todo lo que te suceda obrará a tu favor. Tu fe se perfecciona en momentos


de angustia, porque la fe sabe a quién mirar para esperar ayuda, la fe sabe
donde está la esperanza verdadera. El mismo Dios que te libró en el
pasado, es el mismo que lo hará ahora, sus recursos son ilimitados, su
poder no tiene fin, Pero tu angustia, muy pronto desaparecerá.

Hagamos juntos esta oración:


Padre todopoderoso, hoy te pido de todo corazón que me libres de
las angustias para experimentar tu libertad y poder. Te doy gracias
porque me escuchaste y ahora me están esperando tiempos
glorioso, tiempos donde veré tu mano llena de bendiciones
lloviendo sobre mi en el nombre de Jesús. ¡Amén!.

Dios te dará mucho más de lo perdiste


Nuestro Dios es restaurador y siempre nos recompensa cuando lo
buscamos de corazón. El Señor no solo nos restaurará los recursos mal
invertidos, sino que nos dará mucho más que eso.
2 Crónicas 25:9 “Pero Amasías le dijo al hombre de Dios: «¿Y qué va a
pasar con los tres mil trescientos kilos de plata que le he pagado al ejército
israelita?» Y el hombre de Dios respondió: «El Señor puede dar a Su
Majestad mucho más que eso.»” Amasías era un rey de Judá que contaba
con un gran ejército, pero para enfrentar a un enemigo decidió contratar
otros soldados, que Dios no aprobaba respaldar. Fue advertido por un varón
de Dios que no enviara ese otro ejército por el cual había invertido mucho.
Amasías le preguntó qué pasaría con su mala inversión, y el varón de Dios
le respondió: “Dios puede darte mucho más que eso”. El Señor no tiene en
cuenta el tamaño de nuestras malas decisiones, ni el esfuerzo que hayamos
mal invertido, o las cosas en las que pusimos esperanza y no dieron
resultado; porque ya sea dinero mal invertido, esfuerzo en vano, o cualquier
otro tipo de pérdidas por malas decisiones, seremos restaurados. El Señor
nos llama a confiar y obedecer primero en Él, pero llega el tiempo donde no
solo te restaurará lo perdido, sino que te dará también mucho más que eso.

Oremos así: “Dios padre proclamo que te obedeceré y confiaré en ti antes


que en cualquier otro recurso. Declaro que se me restaura todo lo perdido y
recibo de tu mano mucho más que todo lo mal invertido, en el nombre de
Jesús. Amén”.
Restaurados, fuertes, firmes y estables

2 Crónicas 25:9 “Pero Amasías le dijo al hombre de Dios: «¿Y qué va a


pasar con los tres mil trescientos kilos de plata que le he pagado al ejército
israelita?» Y el hombre de Dios respondió: «El Señor puede dar a Su
Majestad mucho más que eso.»” Amasías era un rey de Judá que contaba
con un gran ejército, pero para enfrentar a un enemigo decidió contratar
otros soldados, que Dios no aprobaba respaldar. Fue advertido por un varón
de Dios que no enviara ese otro ejército por el cual había invertido mucho.
Amasías le preguntó qué pasaría con su mala inversión, y el varón de Dios
le respondió: “Dios puede darte mucho más que eso”. El Señor no tiene en
cuenta el tamaño de nuestras malas decisiones, ni el esfuerzo que hayamos
mal invertido, o las cosas en las que pusimos esperanza y no dieron
resultado; porque ya sea dinero mal invertido, esfuerzo en vano, o cualquier
otro tipo de pérdidas por malas decisiones, seremos restaurados. El Señor
nos llama a confiar y obedecer primero en Él, pero llega el tiempo donde no
solo te restaurará lo perdido, sino que te dará también mucho más que eso.

Oremos así: “Dios padre proclamo que te obedeceré y confiaré en ti antes


que en cualquier otro recurso. Declaro que se me restaura todo lo perdido y
recibo de tu mano mucho más que todo lo mal invertido, en el nombre de
Jesús. Amén”.
Cuando te sientas débil serás fuerte

Como le pasó al profeta Elías, hay circunstancias que son


capaces de dejarte sin esperanzas, y no sabes ya qué hacer, pero el
Señor te hablará y te dará su alimento para fortalecerte porque tiene
nuevos planes.

En 1 Reyes 19:4-5 dice acerca de Elías el profeta “y caminó todo un día por
el desierto. Llegó adonde había un arbusto, y se sentó a su sombra con
ganas de morirse. «¡Estoy harto, Señor! —protestó—. Quítame la vida, pues
no soy mejor que mis antepasados.» Luego se acostó debajo del arbusto y
se quedó dormido. De repente, un ángel lo tocó y le dijo: «Levántate y
come.»

A pesar de haber visto poderosos milagros, haber hecho maravillas ante el


pueblo, y haber escuchado la voz de Dios muchas veces, se sintió tan
desanimado y temeroso que le pidió al Señor que le quitara la vida. Sin
ánimo, sin fuerzas y sin esperanza de vivir la respuesta de Dios fue que un
ángel que le envió alimento y le dijo que se preparara, porque le quedaba
un largo viaje todavía, luego, Dios salió a su encuentro, le habló
nuevamente, y le dio nuevas órdenes.

Puede que también estés atravesando circunstancias así, y te sientas


desalentado y sin esperanzas, sin embargo, la respuesta de Dios será que
te alimentará son sus fuerzas nuevamente, te preparará para seguir
adelante e incluso te mostrará nuevos planes que tiene para ti, porque el
poder de Dios se manifestará en nuestra debilidad.
Oremos así:
“Dios Padre tu eres mi fuerza y mi poder, fuera de ti me siento solo
y desanimado, pero te pido que hoy me hables y me guies. Recibo
tus fuerzas para seguir adelante y cumplir con todo lo que tienes
planeado para mi, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén”

Captura tu bendición por medio de la fe

Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de


vosotros, pues es don de Dios (Efesios 2.8) La gracia de Dios es
maravillosa e incomprensible para nuestro limitado entendimiento.

Dios nos ofrece la salvación gratuitamente por medio de Jesucristo. El


termino gratuito o gratuitamente, puede incorporar la idea de barato o fácil,
sin embargo nada más lejos de la realidad que pensar esto en lo referente a
la salvación. Esta salvación gratuita para nosotros costo el precio más alto
para Jesús…su vida. Su sangre derramada en la cruz, fue la entrega por
amor del bien más preciado su preciosa sangre que perdona, limpia purifica
y justifica al ser humano. Toda buena obra realizada por nosotros para tratar
de igualar los méritos de esa sangre es inútil.

El único ofrecimiento aceptado para acceder a los beneficios de esa sangre


es la fe. Si te acercas a Dios con fe, puedes obtener el don maravilloso de la
salvación. La salvación de tu alma es el regalo más importante que Dios
puede ofrecerte, tu alma es inmortal y este obsequio perdura toda la
eternidad. Pero hoy también puedes recibir esa salvación esa ayuda ese
milagro que estas necesitando a través del mismo medio, la fe. Si te
acercas con fe a Dios y pides por un milagro, lo recibirás. La fe que confía
en Dios y persevera a pesar de las circunstancias y los problemas que
debas enfrentar, es la fe que agrada a Dios y es la que captura la bendición.
“Jesús le dijo: Si puedes creer, al que cree todo le es posible.” (Marcos
9:23) Dios no te cobra por su bendición, solo te pide que tengas fe, mas
nosotros en agradecimiento entreguémosle nuestra vida, nuestro amor,
fidelidad y gratitud.

Eterno Dios: gracias te doy por tu hijo Jesucristo. Gracias porque el


vino y tomo mi lugar en la cruz. El murió para que yo viviera
eternamente, recibo por medio de la fe esa vida abundante y
victoriosa. En agradecimiento te entrego mi vida, mi amor y
gratitud, en el nombre de Jesús amen.

En el lugar de la opresión Dios abre puertas

No importa que tan opresor, difícil o contaminado sea el lugar donde


estás ahora. Desde allí Dios te abrirá puertas y grandes cosas
sucederán contigo, porque no se trata de lo oscuro que sea lo que
pasa a tu alrededor, sino de lo fuerte que es el Dios al que sirves.

En Daniel 1:8 dice: “Daniel estaba decidido a no contaminarse con la


comida y el vino dados por el rey. Le pidió permiso al jefe del Estado Mayor
para no comer esos alimentos inaceptables. Ahora bien, Dios había hecho
que el jefe del Estado Mayor le tuviera respeto y afecto a Daniel” El profeta
Daniel era parte pueblo de Israel que había sido llevado cautivo por el rey
Nabucodonosor. Era un gran dolor para el pueblo estar sometidos a este rey
cruel e idólatra. Pero Daniel fue llamado por ese rey a servir en este lugar
lleno de obstáculos que se oponían a su fe, y aun así, en ese lugar de
opresión e idolatría, Dios lo ayudó dándole favor y gracia frente a los jefes a
los que fue asignado. Esto nos muestra que Dios te usará, bendecirá y
abrirá grandes puertas, aún desde el lugar que te parece negativo,
contaminado, mediocre o con cosas contrarias a la voluntad de Dios. El
Señor no te abandona en ningún lugar, ya que toda la tierra le pertenece y
está bajo su dominio. Por lo tanto, no te quejes ni te desanimes, porque ya
sea en tu lugar de trabajo, en tu familia, en tu cuidad, en tu universidad, o
donde sea que te toque estar ahora, la gracia y el favor de Dios estarán
contigo como con Daniel, y llegarás de su mano a grandes cosas.

Hagamos esta oración: “Dios Padre gracias por estar conmigo en todo


momento, agradezco tu protección y favor, declaro que todo lo que me está
oprimiendo se transformará en una gran puerta de bendición, lo declaro en
el nombre de Jesús. Amén”

No te ahogaras en la tempestad

El fuego de la prueba no arderá en ti y aunque el río de la tribulación


sea tempestuoso, no te ahogarás en el. El Señor tiene un propósito
con aquello que hoy no comprendes. Tendrás que atravesar la prueba
de tu fe, pero saldrás ileso, victorioso y triunfante.

En Isaías 43:2 dice: “Cuando pases por las aguas, yo estaré contigo;
cuando cruces los ríos, no te anegarán. Cuando pases por el fuego, no te
quemarás, ni las llamas arderán en ti”.

Tal vez hoy estés pasando por una situación en la que parece que el agua
te llega hasta el cuello, quizás el fuego de la prueba es tan intenso que
sientes que no saldrás bien de ésta, pero lo cierto es que Dios está en
control aún de esa encrucijada que parece no tener sentido para ti. La biblia
también nos dice en hechos 14:22 que es necesario que pasemos por
muchas dificultades antes de entrar en el reino de Dios. Estas dificultades
nos dan una fe cada vez más estable y genuina. La dificultad nos lleva a
tomarnos de Dios, a buscarlo, a estar dependiente de Él, parece ser como
que siempre hay algo que nos lleva a depender de Dios para poder vencer.

Tenemos que aceptar el hecho de que tenemos que descansar en que el


Señor tiene el control y no nosotros. La prueba produce humildad, fe,
perseverancia, paciencia, dominio propio y nos perfecciona en el amor. Pero
demos gloria a Dios que nos promete: que aunque tengamos que cruzar
una prueba, como si fuera un río tempestuoso, no nos ahogaremos; y si la
prueba sería semejante a un horno ardiente, las llamas no llegaran a arder
en nosotros.

Hagamos esta oración:


“Dios Padre gracias porque la llama de la prueba no arderá en mi,
y las aguas no podrán ahogarme. Tú estás conmigo como
poderoso gigante. Te doy gloria y alabanza en este momento,
descanso en fe sabiendo que todo tiene un propósito y pronto vere
tu mano de amor que me pondrá en un lugar de privilegio. Lo
confieso en el nombre de Jesús, Amén.

Hemos sidos equipados para salir victoriosos

Primera de Juan 5:4 dice: «Porque todo el que ha nacido de Dios vence al
mundo. Y ésta es la victoria que ha vencido al mundo: nuestra fe». Por fe
vencemos al mundo y cumplimos lo que yo llamo “el mandato de dominar”.
Esta es la orden que Dios le dio a Adán.

Leemos al respecto en Génesis 1:26: «Entonces dijo Dios: «¡Hagamos al


hombre a nuestra imagen y semejanza! ¡Que domine en toda la tierra sobre
los peces del mar, sobre las aves de los cielos y las bestias, y sobre todo
animal que se arrastre sobre la tierra!»

Quiero que te des cuenta de una cosa. Dios esperaba que Adán y la
humanidad tomaran dominio sobre esta Tierra. Tener dominio significa:
“regir, gobernar, dominar o manejar”. Dios esperaba que Adán y todos los
que vinimos después de él ejerciéramos mayordomía y propiedad. Se
suponía que estuviéramos a cargo aquí. Ese era y es el plan de Dios.

La reconexión del hombre con Dios


Antes de que Adán pecara, tenía una línea de comunicación directa con
Dios. Él pudo nombrar a cada animal porque Dios estaba constantemente
impartiéndole revelación. Adán percibía lo que Dios pensaba—él estaba
vitalmente conectado a Dios.

Sin embargo, cuando pecó, esa conexión se rompió. Adán pasó de recibir
revelación a operar basado en información—es decir, las cosas que percibía
a través de sus cinco sentidos. Desde la caída del hombre, la humanidad
pecaminosa ha estado sembrando en la carne y la Tierra ha estado
cosechando corrupción. Como resultado, el juicio vendrá sobre la Tierra. De
hecho, yo creo que estamos viviendo en los últimos tiempos—los días que
Pablo llamó “tiempos peligrosos”, en su segunda carta a Timoteo. Sin
embargo, tú y yo hemos sido escogidos por Dios para vivir en esta época y
en este tiempo. Como la Reina Ester, hemos nacido «para un momento así»
(Ester 4:14).

Y gracias a Jesús, esa conexión con Dios nos ha sido restaurada. Después
de que nacimos de nuevo, nos reconectamos con Dios. Hemos aprendido
de la Palabra de Dios a cómo caminar por fe, en vez de únicamente ver las
cosas en lo natural. Somos hechos a la imagen y semejanza de Dios—por
fe y no por vista. Debemos hablar como Dios: “llamando las cosas que no
existen como si existieran”. Debemos ver como Dios: “mirando no las cosas
que se ven, sino las que no se ven”.

Quizás estés pensado: Pastor Winston, lo que está diciendo es muy fuerte.
No sé si sea así… después de todo, yo vengo de mi pueblito en mi país.

Bueno, quiero que sepas que, si has nacido de nuevo, ¡del único lugar del
que vienes es de Dios!

Naciste de Dios y fuiste creado en Jesucristo para la buena obra (Efesios


2:10). Hay obras que puedes hacer solamente con la habilidad de Dios.
Nosotros debemos operar de la misma manera que Dios opera—con Su
poder, Su unción, Su amor y declarando Su Palabra. Nosotros somos Sus
hijos, coherederos con Su Hijo Jesús, y hemos recibido esa habilidad. ¡El
mundo desesperadamente necesita ver esas buenas obras! Vivimos en una
época en la que la Tierra se está tambaleando por la enfermedad, el
hambre, los desastres naturales y la pestilencia. Jesús dijo que este tipo de
cosas se verían en los últimos tiempos (Mateo 24:6-8). Él también dijo en
Juan 16:33: «Estas cosas les he hablado para que en mí tengan paz. En el
mundo tendrán aflicción; pero confíen, yo he vencido al mundo».

La Fe funciona desde el corazón

El plan de Dios para el hombre siempre ha sido que dominara la Tierra.


Jesús lo demostró cuando estuvo entre nosotros. Él le dijo al padre del
joven poseído por demonios en Marcos 9:23: «Para quien cree, todo es
posible».

¿Cómo crees? Con tu corazón. No crees con tu cabeza. Tu mente


únicamente cree lo que puede ver o sentir—se alimenta de los sentidos. La
cabeza no ha sido diseñada para ver lo invisible—pero el corazón sí. Tu
corazón, es decir, tu espíritu, se alimenta de la Palabra. En ocasiones,
cuando declaras lo que la Palabra dice a tu cabeza le puede parecer “raro o
loco” porque para tu cabeza es imposible.

Eso le sucedió a Marta en la tumba de Lázaro. Ella se acercó a Jesús y


básicamente le dijo: “si hubieras llegado antes, mi hermano no habría
muerto”. Jesús le respondió: «Tu hermano resucitará» (Juan 11:23).

Marta pensó que Jesús estaba hablando de la resurrección del último día.
Ella no podía entender con su mente la idea de que Jesús resucitaría a
Lázaro, ahí mismo, en ese momento. Marta estaba viendo la situación en lo
natural. Jesús no.

Lo que Jesús realmente estaba diciéndole a Marta era lo que Dios le dijo a
Moisés en Éxodo: «YO SOY». Dios no tiene futuro y no tiene pasado. Él
está por fuera del tiempo.

La fe borra la demora del tiempo

Cuando estás tratando con la fe, estás operando por fuera de lo temporal y
en lo eterno. Cuando caminas por fe, puedes tener dominio sobre el tiempo.

La mujer siro fenicia que se acercó a Jesús en Marcos 7:26 demostró una fe
que movió a Jesús por fuera de lo temporal. Su hija estaba enferma en su
casa y ella solamente quería que Jesús la sanara. Ella no era judía, así que
no tenía pacto alguno. A pesar de eso, persistió con su fe.
Cuando Jesús le dijo que Él había sido enviado para los judíos (en esa
época), y no a los gentiles, a quienes los judíos consideraban equivalentes
a perros, la mujer llamó a Jesús “Señor” y le dijo que aún los perros recibían
las migas que caían debajo de la mesa.

Viendo que su fe era tan grande, Jesús salió de lo temporal y sanó a su hija.
Él respondió a su fe como si ella estuviera bajo el Nuevo Pacto.

¡Cuando realmente tienes fe en Dios y en Su Palabra, todas las cosas son


posibles!

Dios tiene un depósito celestial, o tesoro, para nosotros. Pedro lo describe


de esta manera: «Todas las cosas que pertenecen a la vida y a la piedad
nos han sido dadas por su divino poder, mediante el conocimiento de aquel
que nos llamó por su gloria y excelencia» (2 Pedro1:3). Dios ya nos ha dado
todas las cosas, y todas las cosas significa que todo está incluido.

Es importante que estemos completamente convencidos de esa verdad.


Estamos viviendo en una época que es “dura de lidiar con ella y difícil de
soportar” (2 Timoteo 3:1, Biblia Amplificada, Edición Clásica). En el sistema
del mundo las cosas cada vez se pondrán más difíciles. Nosotros debemos
manifestar la voluntad de Dios en esta Tierra sin importar lo que Satanás
haya hecho y vaya a hacer. ¡Nosotros estamos aquí para manifestar el reino
y atraer a la gente para que sea salva!

Depende de nosotros demostrar el poder y la gloria de Dios. Nuestro trabajo


es recuperar todo lo que Satanás se ha robado. Nuestro trabajo es ir a todo
el mundo y predicar el evangelio. ¡Nuestro trabajo es cumplir con el
mandato de dominar!

Tu destino es determinado por DIOS

Tu destino no está determinado por ninguna circunstancia adversa


que te toque vivir, ni por lo que la gente diga o piense de tu vida, tu
destino está determinado por el creador del universo.

La bibila dice en Efesios 2:10 en la versión Dios habla hoy: “pues es Dios
quien nos ha hecho; él nos ha creado en Cristo Jesús para que hagamos
buenas obras, siguiendo el camino que él nos había preparado de
antemano”.

Tú destino es determinado por la visión de lo que quieres lograr, y tu visión


es determinada por tu llamado y por tu fe. Dios preparó caminos para que
andemos en ellos, pero somos nosotros quienes respondemos a ese
llamado para que se cumpla. Y para responder al llamado necesitamos el
principal ingrediente: fe. Si comprendes estas cosas, ninguna circunstancia
se podrá anteponer a tu visión.

Tu destino no es determinado por tu país, ni por tu familia, ni por tu nivel de


educación, ni por tu economía; tu destino es determinado por tu fe, una fe
que sabe que si Dios está, se puede lograr todo lo que él nos llamó a
realizar. El llamado es algo que sucede en algún momento, son ciertas
convicciones que viven en lo profundo de nuestro ser. El llamado y la fe
pueden ser ahogados y morir, pero cuando nos conectamos con el poder de
Dios, estos sueños llegan a ser una certeza interior que nada los detiene.

Oremos de esta forma:


“Señor te pido que abras mis ojos espirituales para que pueda ver
las buenas obras que quieres hacer conmigo, reprendo todo lo que
se quiera interponer en mi visión. Declaro que mi entendimiento
se hará cada día más claro y lograré cumplir mi llamado, en el
nombre de Jesús. Amén”

NO MUERAS CON EL TESORO DENTRO DE TI

Oramos para que el Señor saque a la luz los tesoros escondidos


que tiene para ti. Tienes un potencial aún sin descubrir, una capacidad
fuera de lo común que se desatará en tu vida para que suplas toda
necesidad y alcances más de lo que esperas.

En Isaías 45:3 en la versión Reina Valera contemporánea, dice: “Te


entregaré tesoros escondidos y te daré a conocer recónditos secretos, para
que sepas que yo soy el Señor, el Dios de Israel, que te llamo por tu
nombre”.

Muchas veces las situaciones extremas sacan de nuestro interior un


potencial que no imaginamos que teníamos. Tal vez estés viviendo
momentos difíciles, donde puertas se te cierran y las cosas no salen como
esperabas, pero llega el tiempo donde el Señor te mostrará tesoros
escondidos, donde aquello que creías que nunca podría suceder, sucederá.
Dentro de lo más profundo de tu ser existe un potencial tan grande que tal
vez no eres capaz de creerlo o verlo.

Pero eres una creación de Dios, que aunque hayas pasado por
circunstancias duras, has sido creado y equipado para que, con el favor de
Dios, se puedan abrir las puertas cerradas, puedas encontrar la respuesta a
tus necesidades, alcanzar todo lo que te propongas y mucho más aún. Tu
capacidad viene del cielo y tu talento fue implantado por las mismas manos
de Dios. Dios sacará a relucir esos tesoros escondidos que tiene para ti.

Oremos así:
“Señor gracias por haberme creado con tan grande potencial y
capacidad, ahora sé que puedo llegar a mucho más de lo que me
proponga, tu gracia y favor harán que pueda suplir toda necesidad
y descubra tus tesoros escondidos en el nombre de Jesús. Amén”.

LA Promesa De Dios no tardara vendrá en el tiempo apropiado

La promesa de Dios está marchando hacia su cumplimiento, no se tardará,


en el tiempo perfecto se hará ver. Aunque parezca tardar, espérala, no
hagas nada indebido, el Señor no te defraudará.

En Habacuc 2:3 (NVI) dice: “Pues la visión se realizará en el tiempo


señalado; marcha hacia su cumplimiento, y no dejará de cumplirse. Aunque
parezca tardar, espérala; porque sin falta vendrá”.

La biblia nos enseña que Dios tiene un tiempo para todas las cosas, y es
necesario que nosotros confiemos en sus tiempos. Hay cosas que
esperamos, que tienen un tiempo señalado, nuestra misión es hacer lo
correcto en la espera, y no demorar esa respuesta. Mientras esperamos,
debemos fortalecernos en la fe, en la oración y en la palabra de Dios, y no
dejarnos gobernar por la ansiedad, declarar las palabras de fe que salen de
nuestro corazón y no hablar queja, enojo o rebeldía. El Señor está
moldeando nuestro corazón, para que en el tiempo adecuado, su gloria se
haga visible y podamos reconocer su poder.

Para no demorar las cosas, debemos tener una actitud de acción, de


servicio, de expectativa, de sembrar en todo lo que podamos. Hay que
renunciar a realizar actos indebidos para cumplir nuestro propósito, nada de
lo que se opone a la palabra de Dios, nos ayudará. Haz lo mejor de tu parte,
espera en fe; y sin demora, en el tiempo perfecto… llegará.

Hagamos esta oración:


“Padre, tu visión no tarda, la espero con fe, sabiendo que en el tiempo
perfecto llegará. Gracias Señor porque mi petición y tu promesa marchan
hacia su cumplimiento, espero sembrando con alegría en el nombre de
Jesús, Amén”.

Un corazón dispuesto moviliza los cielos

Por cuanto has buscado a Dios con humildad y corazón dispuesto, las
trabas que demoran la bendición se terminan, los ángeles de Dios
están luchando a tu favor, y la respuesta que está en camino, nada la
podrá detener.

n Daniel 10:12 dice:“Entonces me dijo: Daniel, no temas; porque desde el


primer día que dispusiste tu corazón a entender y a humillarte en la
presencia de tu Dios, fueron oídas tus palabras; y a causa de tus palabras
yo he venido”. A causa de un problema, el profeta Daniel comenzó a orar
buscando a Dios con intensidad. La respuesta llegó luego de tres semanas,
y un ángel le dijo que vino por haber dispuesto su corazón y haberse
humillado. Esto desató una batalla en los cielos antes de que la respuesta
viniera, pero su oración fue tan poderosa que nada pudo impedirla. El poder
de Dios prevaleció sobre el poder del mal. Pero todo comenzó con la
disposición del corazón, porque fue lo único que el ángel nombró, la
humildad le hizo perseverar y buscar a Dios de forma correcta. Vemos que
la respuesta no viene por orar cierta cantidad de días, sino por orar con el
corazón correcto. Todo lo que hagamos para agradar a Dios, tiene que ver
con reconocer nuestra debilidad y dependencia de Él. Un corazón
humillado, buscó al Señor y movilizó los cielos. Si estamos dispuestos a
entender y cambiar lo que Dios nos pide, su respuesta vendrá y nada la
podrá detener.

Hagamos esta oración:


“Dios padre hoy me dispongo a entender tu voluntad y me humillo en tu
presencia, te pido perdón por todos mis pecados y declaro que tu eres el
soberano de la tierra. Quedo esperando tu respuesta con humildad, en el
nombre de Jesús. Amén”

Tu ayuda viene de Dios

Si miramos a nuestro alrededor inmediatamente notaremos como la


aflicción se apodera de ancianos, padres de familia, jóvenes y niños
también. Los adultos luchan con sus frustraciones, temores, fracasos,
enfermedades y problemas. Los más jóvenes desorientados por los
ofrecimientos del sistema y en busca de identidad, se alejan cada vez más
de la felicidad y satisfacción que buscan.

Los niños víctimas de los adultos y hermanos mayores reciben toda la carga
negativa de estos, percibiendo el estado anímico de los mismos siendo
presas y victimas ellos también de la rabia e impotencia. El rey David en
varias ocasiones se sintió así. Cuando se sentía frustrado y perseguido
tenía por costumbre huir a los montes, este era su lugar de protección.
Tal vez tu refugio sea alguna actividad o hábito, donde te ocultas cuando la
tormenta de problemas y dificultades arrecia sobre ti. Es el espacio que te
brinda algún tipo de seguridad, pero al que no puedes acudir siempre,
porque sencillamente no puedes huir de la realidad, tarde o temprano esta
te confrontara. Al parecer el rey David estaba pasando por alguna dificultad,
inmediatamente se cruzó en sus pensamientos la idea de huir a los montes,
pero entonces reacciona y declara que su ayuda y fortaleza, la salida a sus
problemas solo podía hallarla en Dios.
Cualquier ayuda o socorro aparte de Dios es solo espejismo. No te quedes
parado, en el mismo lugar, lamentando o llorando por lo mal que estas hoy,
alza tus ojos y mira al cielo. Recibe de Dios la fuerza para seguir adelante,
lucha y persigue ideales altos y nobles. Si perseveras los alcanzaras y
comenzara tu camino hacia el éxito. Determínate, las fuerzas del señor
están a tu disposición para proseguir a la meta y llegar a ella.

Oremos así:
“querido padre celestial, los problemas que estoy enfrentando son
reales, pero tú eres más real y más poderoso que todos ellos
juntos. Me determino ahora a confiar en ti. Recibo ahora fuerzas
nuevas y tomado fuerte de tu mano avanzo y llego a la meta. En el
nombre de Jesús. Amén”

Una gran lluvia en tierra seca

Tu tiempo de desierto termina, la seguía se convertirá en arroyos de


vida, una gran lluvia viene. El Señor te da señales de adelanto, y luego
vendrá una tormenta de bendición como jamás habías imaginado.

1 Reyes 18:41 “Entonces Elías dijo a Acab: Sube, come y bebe; porque una
lluvia grande se oye”.
En este relato la tierra de Israel estaba en sequía desde hacía tres años y
medio. Pero Elías el profeta declara al rey que una lluvia grande se oye. En
verdad ésta fue una revelación espiritual que Dios le mostró a Elías, porque
no había ninguna señal física de lluvia ni de tormenta. Así puede que esté
sucediendo con tu vida ahora, vienes de una sequía y estás buscando una
respuesta y hoy el Señor te muestra una gran victoria que llega a tu vida,
una gran lluvia que ya se oye; que transformará tu desierto en manantiales
de vida.

Luego de esta declaración profética, Elías se pone a orar, y manda a un


ayudante a ver si viene la tormenta, pero no ve nada, lo vuelve a enviar
hasta que en la séptima vez vio una pequeña nube, esto simboliza, que
luego de que recibas la palabra profética de tu bendición, tendrás un
pequeño adelanto, una señal que te confirmará que la lluvia de bendición ya
llega. Luego se desató el aguacero y fuerzas extraordinarias vinieron a Elías
para correr. El Señor desatará en breve la lluvia en tu desierto y entraras a
un tiempo de aceleración espiritual alcanzando nuevas y grandes
bendiciones.

Hagamos esta oración:


“Padre hoy escucho tu voz y declaro que una lluvia grande se oye,
veré tus señales de adelanto, y en breve recibiré una gran
tormenta que renovará mi vida y pondrá fin al desierto. Recibo tus
fuerzas sobrenaturales para correr en el espíritu y alcanzar todas
tus bendiciones, lo declaro en el nombre de Jesús. Amén”

Dios te da revelación para resolver los problemas

El Señor te revelará sabiduría y conocimiento, te mostrará lo que otros


no pueden comprender. Nuestro Dios conoce todas las cosas, y solo
quienes lo buscan con sinceridad reciben su incomparable ayuda.

En Daniel 2:21-22 dice: “Él controla el curso de los sucesos del mundo; él
quita reyes y pone otros reyes. Él da sabiduría a los sabios y conocimiento a
los estudiosos. Él revela cosas profundas y misteriosas y conoce lo que se
oculta en la oscuridad, aunque él está rodeado de luz”.
El profeta Daniel necesitaban saber con urgencia el sueño que el rey
Nabucodonosor tuvo y su significado, ya que el rey exigía a sus sabios,
astrólogos y magos que lo hicieran, de lo contrario, serían condenados.
Entonces Daniel y sus compañeros, rogaron a Dios que tuviera misericordia
y les revelara el secreto, ya que sus vidas estaban en riesgo. Luego de
clamar por una respuesta, el Señor no solo les reveló el sueño que tuvo,
sino también su significado. Lo que Dios hizo, fue desafiar a los astrólogos,
magos y adivinos, los cuales fueron avergonzados, ya que solo Daniel
recibió la revelación del misterio. Así sucederá con nosotros cuando
estemos en una situación desafiante, problemática; que parezca no tener
solución; clamaremos a Dios por una respuesta, y él nos revelará su poder
para favorecernos.

Hagamos junto esta oración:


“Dios Padre te alabo porque tienes el control de todo lo que
sucede. Clamo a ti para que me reveles todo lo que necesito para
ser libre de los conflictos que enfrento. Te lo pido en el nombre de
Jesús Amén”.

Prepara tu corazón para recibir grandes cosas

El Señor prepara tu estima para poder recibir grandes cosas y


permanecer humilde. Fuiste creado para ser como Jesús y expresar su
amor al mundo, para eso, necesitamos experimentar que Dios es quien
premia a los que creen con sencillez de corazón.
En Romanos 12:3 dice: “Por la gracia que se me ha dado, les digo a todos
ustedes: Nadie tenga un concepto de sí más alto que el que debe tener,
sino más bien piense de sí mismo con moderación, según la medida de fe
que Dios le haya dado”.

Siempre parece que hay algo que nos falta alcanzar, algo en lo cual
necesitamos que Dios nos ayude, porque de lo contrario, no podemos
alcanzar la máxima victoria. El Señor nos muestra por medio de las
circunstancias que necesitamos de él. Nuestro ego es muy susceptible a
rápidamente sentirse superior o arrogante. Por eso muchos no pueden
recibir grandes bendiciones, porque los haría creerse que por su propia
fuerza o capacidad las cosas les suceden, cuando la biblia nos enseña que
nada podemos recibir, a menos que Dios lo permita. Si quieres alcanzar
grandes cosas, primero, el Señor, te enseñará a depender de Él, y eso te
dejará una marca en tu corazón para que conozcas completamente que Él
es el Dios de toda la tierra, y a quién quiere promueve y quien quiere
humilla. En el evangelio de Juan 3:27 dice: “Respondió Juan y dijo: No
puede el hombre recibir nada, si no le fuere dado del cielo”.
Hagamos juntos esta oración:
“Padre hoy me humillo delante de tu presencia y confieso que eres quién
levanta y quién humilla. Reconozco que soy tu creación y todo lo bueno que
recibo procede de ti. Prepara mi corazón para poder recibir grandes cosas,
te lo pido en el nombre de Jesús. Amén”

Los milagros son para ti hoy

“Y le rogaban que les dejase tocar solamente el borde de su


manto; y todos los que lo tocaron, quedaron sanos”. Mateo 14.36

ocar a Jesús representa extender nuestras manos hacia Él, buscando


ayuda para nuestra necesidad. Puedes extender tus manos hacia muchas
personas o cosas tratando de recibir respuesta a tu problema. Los que se
apoyan en Jesús nunca serán avergonzados. Dice el pasaje de hoy que
quienes lo tocaron, recibieron su milagro. Que maravilloso es saber que
Jesús es el mismo ayer hoy y por los siglos de los siglos. Él vive, ha
resucitado, no ha cambiado ni cambiará jamás, puedes acudir con plena
confianza sabiendo que él está ahí, para ti.

¿Cuál es tu necesidad? ¿Problemas familiares, rebeldía con los hijos,


infidelidad en el matrimonio?
¿Tienes problemas económicos? ¿Te sientes angustiado? Es probable que
algún familiar esté enfermo o tu cuerpo necesite sanidad. Quizás los malos
hábitos o el vivir desenfrenado te hacen sentir vacío. ¿Has perdido el deseo
de vivir?

No importa para el Señor cuál es tu necesidad o el origen de tus problemas,


para Él nada es imposible. Lo que realmente cuenta es tu determinación de
procurar tocarle y acercarte con fe para así recibir tu milagro.

Créelo, los milagros son para ti hoy. Dios desea bendecirte, sanar tu cuerpo
y también tu economía, restaurar tu familia, su deseo para ti es de bien y de
paz. Acércate a Jesús, recibe lo que él tiene para ti, tus cosas serán
puestas en equilibrio y comenzaras una nueva vida.

Oremos así:
“Querido Padre celestial tú me conoces y sabes cuán grande es mi
necesidad, ya había perdido las esperanzas, pero hoy elevo mi
mirada hacia ti, creyendo que al tocarte por medio de la fe, tu
divino poder fluye hacia mí. Rompe estas cadenas de opresión.
Siento tu liberación y te alabo por ello en el nombre de Jesús.
Amén”.

Limpia tu casa

Ahora, pues, temed a Jehová, y servidle con integridad y en


verdad; y quitad de entre vosotros los dioses a los cuales sirvieron
vuestros padres al otro lado del río, y en Egipto; y servid a Jehová.”
Josué 24:14
A veces, sin darte cuenta, en el hogar se crea una atmósfera espiritual,
emocional y físicamente cargada. Esto sucede porque, a través de los
tiempos, en el hogar se van acumulando experiencias y cosas que, en vez
de contribuir, lo que van es añadiendo presión. El hogar debe ser un lugar
donde experimentes paz, gozo, descanso; pero la verdad es que, a través
de la vida, el que más o el que menos, va acumulando cosas, y cargas
espirituales y emocionales en su interior; cosas que se van acumulando en
el hogar. Hasta que no saques estas cosas de tu hogar, la atmósfera no
cambiará. Sí, aún debes sacar cosas físicas de tu hogar, eliminarlas de tu
vida, para que la atmósfera comience a cambiar. Sacar lo que está en tu
guardarropa, y hasta un pequeño cambio de pintura, de muebles, puede
hacer una gran diferencia, emocional y espiritualmente.

En Josué 7, se cuenta la historia sobre Acán y su pecado. Josué vence a


Jericó y, cuando van a entrar a la ciudad, advierte que nada iba a ser
tomado de allí, que Jericó sería totalmente consagrada a Dios. Acán se dejó
llevar por sus ojos, se dejó llevar de la lujuria, de ambición, y tomó de allí un
manto babilónico y un tesoro que no podía tomar, y lo guardó en su hogar,
causando que el pueblo sufriera una gran pérdida en su próxima batalla.
Eventualmente, Acán y toda su familia, lamentablemente, murieron a causa
de este acto. Aquello que debió haber sido un tiempo de progreso, de
ventaja, de bendición, por causa de que un hombre trajo el anatema, se
convirtió en luto. Aquel hombre depositó algo dentro del hogar que debió
haberse quedado fuera; algo que se debió consagrar a Dios, produjo todo
un problema en este hogar.

Hay cosas que se traen dentro del hogar que debes comenzar a eliminar.
Artefactos físicos que traen malos recuerdos, que tienen representaciones
incorrectas en el hogar. Algo tan sencillo como entrar a un hogar y ver algo
que esté fuera de lugar o tal vez alguna pequeña imagen cargada
espiritualmente de malos recuerdos y de cosas erróneas. Hay gente que
hoy está reteniendo en su casa, cargas espirituales, demoniacas,
emocionales, por no desprenderse de cosas que hace tiempo debieron
haber sacado de su hogar. Viejos contratos, viejas amistades, viejos pactos,
compromisos que hiciste, cosas que traen recuerdos del pasado, cosas que
tienes guardadas, escondidas en baúles, en el armario.

¿Quieres que haya paz en tu casa? ¿Quieres que tu casa le sirva a Dios?
Comienza a depurar tu casa, que no quede nada que recuerde el pasado,
que traiga atadura espiritual, emocional. Esto solo lo puedes hacer tú. Es
muy importante que tu hogar esté consagrado a Dios; los ídolos no tienen
poder, sácalos de tu hogar. Si en tu hogar ha habido insomnio, disensión,
problemas, falta de descanso, comienza a rebuscar las cosas físicas,
emocionales y espirituales del pasado que tengas, que eliminar, para
moverte al futuro y para que haya paz en tu vida.

Segundo, es importante que en tu casa haya ciertos tiempos y espacios que


se respeten, que sean separados para Dios. No se trata de crear altares con
imágenes, sino un lugar en tiempo y espacio que tus hijos, tu cónyuge y tu
familia sepan es el lugar donde te encuentras con el Señor. Así como hay
un cuarto de juegos o un cuarto para estar con la familia, saca un cuarto
donde tengas tus libros de estudio, tu Biblia, un lugar donde puedas estar
tranquilo y separarte un momento del caos del día a día para estar con Dios.
Si tu casa no es tan grande para sacar un cuarto pequeño, hazlo en
cualquier esquina, tal vez en tu dormitorio, pero lo importante es que tú y tu
familia tengan el recordatorio de que tu hogar está consagrado a Dios.

Por último, de tiempo en tiempo, unge tu hogar, unge tu casa, unge a tus
hijos. No necesitas que alguien más lo haga, tú lo puedes hacer. Busca un
poco de aceite y, por las noches, mientras todos duermen, pon tus manos
sobre ellos y ora, declarando la palabra del Señor sobre ellos. Haz esto, de
tiempo en tiempo; al ungirlos, estás haciendo un Él. Tú eres el líder
espiritual de tu hogar, a ti te toca ungir tu hogar; toma un poco de aceite y
ve a la puerta y consagra tu casa. Cuando Dios le pidió al pueblo de Israel
que saliera de Egipto, les pidió que tomaran sangre para que marcaran el
dintel de la puerta. Moisés no fue y marcó las casas de todo el pueblo,
fueron los padres de cada familia los que marcaron sus casas. Marca tu
hogar, que la gente sepa que tu hogar está marcado y separado para Dios.

Si comienzas a hacer estas 3 cosas, ten por seguro que, en tu casa,


comenzará a haber paz, comenzarás a ver cambios en tu vida, y a ver cómo
Dios comienza a trabajar de forma sobrenatural y de forma especial sobre
los tuyos.

Despierta tu fe con la revelación de Dios

Dios despertará tu fe implantando su palabra en tu corazón. Un nuevo


nivel de fe comienza para ti en este tiempo. Verás la mano de Dios
sobrenatural como nunca antes. La fe que mueve montañas vive
dentro tuyo, y está lista para actuar.
Romanos 10:17 dice: “Así que la fe viene como resultado de oír el mensaje,
y el mensaje que se oye es la palabra de Cristo”.

Nuestra fe puede estar adormecida o muerta, por no haber oído palabra de


Dios lo suficiente. Cuando nuestra fe no está en funcionamiento,
comenzamos a razonar todo como si Dios no existiese, y dejamos de
esperar en Él, o de creer que nos pueda ayudar en algo, caemos en la
trampa de razonar ignorando la realidad de lo sobrenatural. La fe necesita
despertarse, revivir, y esto se logra recibiendo la palabra de Dios, que es el
pan que alimenta nuestro espíritu. Con tan solo observar la creación del
mundo, la naturaleza, el diseño divino con la humanidad, nuestra fe
comienza a crecer. Cuando escuchamos un testimonio de sanidad o
liberación, la fe se fortalece y se activa. Los pensamientos son poderosos, y
tenemos que llevar nuestra mente a pensar en fe, llenándola con la palabra
de Dios, leyendo, escuchando y compartiendo la biblia. Dios está dispuesto,
esperando nuestra atención, su palabra lista para hablarnos; pero somos
nosotros quienes decidimos edificar la vida de otra manera, confiando solo
en las cosas que se ven, como sí lo espiritual no existiera. Decidir vivir en
fe, es el primer paso para despertar la fe.

Hagamos esta oración:


“Padre Dios hoy decido despertar mi fe y llevarla a otro nivel.
Dame entendimiento para leer tu palabra y ponerla por obra. Abre
mis ojos espirituales para que vea la realidad de lo sobrenatural y
eso edifique mi fe, te lo pido en el nombre de Jesús. Amén”

Tienes una túnica de colores

En Génesis 37:3-4 dice: “Y amaba Israel a José más que a todos sus hijos,
porque lo había tenido en su vejez; y le hizo una túnica de diversos colores.
Y viendo sus hermanos que su padre lo amaba más que a todos sus
hermanos, le aborrecían, y no podían hablarle pacíficamente”.
Ésta distintiva túnica de colores que José recibió simboliza la unción de Dios
sobre nosotros, es una vestidura espiritual de favor y gracia que el Señor
pone sobre sus hijos. Cada uno de nosotros tiene una túnica de colores
para cumplir su propósito, ésta cobertura es el sello del Espíritu Santo, es
Jesús mismo viviendo en nuestro corazón. De cualquier padecimiento o
prueba que José atravesaba, terminaba bendecido y en victoria. También es
real que la túnica trae muchas veces, envidia, persecución, críticas y
despierta enemigos.

Algunas veces las personas te maltrataran sin razón aparente, pero es por
causa de la unción que está sobre ti. Ésta túnica es el favor de Dios que
hará que salgas ileso de los conflictos, hará que te levantes del pozo, que
se abran las puertas de la cárcel y que sea donde sea que vayas, el Señor
estará contigo para ayudarte, levantarte y coronarte con su victoria

Hagamos juntos esta oración:


“Señor te doy gracias por la túnica de colores que has puesto
sobre mi, te alabo por esta unción distintiva. Te pido perdón si me
he quejado o he dudado de tu amor y poder, ahora sé que tu
unción me llevará como José, a un triunfo asegurado, lo declaro en
el nombre de Jesús. Amén”.

Oración por bendición económica y trabajo

La palabra de Dios nos enseña que no debemos angustiarnos en cuanto a


nuestros recursos económicos, ya que el Señor sabe de qué cosas tenemos
necesidad.

Jesús dijo en Mateo 6 versículo 31 y 32:

“Así que no se preocupen por todo eso diciendo: “¿Qué comeremos?, ¿qué
beberemos?, ¿qué ropa nos pondremos?”. Esas cosas dominan el
pensamiento de los incrédulos, pero su Padre celestial ya conoce todas sus
necesidades. Busquen el reino de Dios por encima de todo lo demás y
lleven una vida justa, y él les dará todo lo que necesiten”.
Este texto nos habla de rendir nuestra vida a Dios, ponerlo en primer lugar
en todo y así estar tranquilos que el Señor suplirá para todas nuestras
necesidades. También Jesús nos enseñó que debemos pedir para recibir.

En Mateo 7 del versículo 7 al 11 dice:

“Sigue pidiendo y recibirás lo que pides; sigue buscando y encontrarás;


sigue llamando, y la puerta se te abrirá. Pues todo el que pide, recibe; todo
el que busca, encuentra; y a todo el que llama, se le abrirá la puerta.
Ustedes, los que son padres, si sus hijos les piden un pedazo de pan,
¿acaso les dan una piedra en su lugar? O si les piden un pescado, ¿les dan
una serpiente? ¡Claro que no! Así que si ustedes, gente pecadora, saben
dar buenos regalos a sus hijos, cuánto más su Padre celestial dará buenos
regalos a quienes le pidan”.

Basados entonces en estas promesas, repitamos juntos al Señor esta


oración.

“Padre Celestial, venimos ante ti rindiendo nuestra vida, sabemos que no


debemos preocuparnos por nada, ya que nos amas y nuestra vida está en
tus manos.

Te pedimos perdón si hemos usado mal el dinero, si hemos gastado en


cosas innecesarias o hemos sido negligentes en nuestros trabajos y
proyectos.

Te proclamamos como el proveedor de todas nuestras necesidades. Te


pedimos que nos des una abundante cosecha de todo lo que hayamos
sembrado.

Recibimos ahora la abundancia del reino de los cielos, las riquezas y la


provisión para tener todo lo necesario.

Ayúdanos a vivir sin deudas, a poder administrar nuestro dinero con


sabiduría. Damos la bienvenida el Espíritu Santo a todas nuestras fuentes
de ingreso. Declaramos que solo tu Señor, eres quien nos da el poder para
hacer las riquezas.

Reprendemos toda obra del diablo que quiera robar nuestro dinero por
medio de gastos innecesario y pérdidas en nuestro bienes y finanzas.
Echamos fuera todo espíritu de pobreza y escasez en el nombre de Jesús.

Cubrimos con la preciosa sangre de Cristo todos nuestros bienes y


recursos.

Protege Señor todas las bendiciones que nos has dado para que nada se
pierda, ni sea malgastado.

Quebramos, rompemos y echamos fuera toda maldición generacional de


pobrezas, deudas y escasez en nuestras vidas y familias. Desatamos la
abundante bendición del cielo en todas las áreas de nuestras vidas.

Te pedimos padre la restitución y restauración de todo dinero o recurso


perdido. El trabajos es una bendición que viene de tu mano Señor. Tu
palabra nos promete como a Josué que seremos bendecidos en todo lo que
emprendamos, por eso ahora declaramos que todo lo que emprendamos
prosperará.

Desatamos en el nombre de Jesús cosechas al ciento por uno.

Somo bendecidos en el nombre de Jesús en todas nuestras actividades y


trabajos.

Desatamos aumento en nuestras ventas, nuevas estrategias divinas para


crecer. Mejora y excelencia en nuestro productos y servicios.

Bendecimos las ideas, la planificación y todo recurso necesario para crecer


y multiplicarnos.

Recibimos la bendición de abundancia que le has dado a tu siervo


Abraham, Isaac y Jacob. Nuestra vida está en Cristo y no viviremos en
crisis, sino en la vida abundante que fue desatada en nosotros por la sangre
de Cristo.

Declaramos que viene un nuevo tiempo a nuestras vidas y familia, tiempo


de gozo, abundancia, refrigerio y crecimiento sin límites en todo lo que
hagamos. Creemos, recibimos y pedimos todo esto en el poderoso nombre
de Jesús. Amén

Salmo 91
Ahora veremos un breve comentario devocional del salmo
91, escrito por Esteban Correa:
(vs. 1-2) El verso uno y dos nos habla de “Vivir” al amparo del Altísimo, esto
nos muestra que no se trata de tener una vida de incredulidad alejada de
Dios. Nosotros decidimos vivir, estar a su lado, es un compromiso
permanecer en oración, en comunión con el Espíritu Santo y con la palabra
de Dios. Es un llamado a estar buscando a Dios continuamente, de seguir
los camino de Jesús en nuestro diario vivir, poniendo nuestra confianza en
Él sobre todas las cosas. También incluye tener comunión con otros
hermanos, recibiendo y sirviendo al Señor. Mateo 18:20 dice: “Pues donde
se reúnen dos o tres en mi nombre, yo estoy allí entre ellos”. Para estar en
la presencia de Dios debemos compartir y orar con otros hermanos. Hoy es
el día que Dios te está diciendo que tengas un estilo de vida de fe,
comprometido de todo corazón con Él, no confundiendo esto con las
apariencias religiosas, es respetar y temer al Señor con todo nuestro
corazón. Así alcanzaremos descanso bajo las sombra de sus alas, como
hijos amados. Estaremos seguros, semejante a estar dentro de un fuerte
castillo que nos brinda protección.

(vs. 3) El versículo tres nos da la promesa que nos librará y protegerá de las
trampas del enemigo y las enfermedades mortales. Dios nos cuida de
errores y malas decisiones. Conocer la Palabra de Dios, siendo guiados por
el Espíritu Santo, nos ayuda a vivir bajo la revelación y protección del Señor.
El mundo está lleno de peligros, pero estas cosas son las que el Señor es
fiel en resguardar con aquellos que han decidido vivir a su amparo.

(vs. 4) El símbolo de las plumas y las alas del versículo cuatro nos muestra
la dedicación como la tiene una madre o un padre, ese amor único y
especial que los padres tienen con sus hijos, incluso en la naturaleza
podemos ver como una madre es capaz de defender con fuerza y agallas a
sus crías, así también nuestro Padre es el guardador de nuestras vidas.

(vs. 5-8) El amor de Dios nos da seguridad plena, nos hace vivir libres, en
paz, en gozo y confiados. El enemigo quiere atacar. Ha venido a matar,
robar y destruir, pero Jesús vino a darnos vida y vida en abundancia. Las
catástrofes, las plagas y la mortandad son una amenaza para el mundo,
pero el Señor nos librará de todas ellas. Los que son fieles, son
recompensados con el favor de Dios, los que lo desprecian tendrán
consecuencias.

(vs. 9-10) En los versos 9 y 10 una vez más nos llama a hacer al Señor
nuestro refugio para tener esta protección, es una protección especial para
aquellos que deciden poner al Señor como el todo en sus vida, que lo aman
sobre todas las cosas. El verso diez tiene una promesa para nuestro hogar,
esto incluye nuestras pertenencias, nuestra familia en toda su integridad,
dice que ninguna plaga se acercará, el Señor mantiene lejos de la casa de
los justos la calamidad.

(vs. 11-12) Dios envía ángeles que están a nuestro resguardo, ellos son sus
fieles servidores de los cielos, que vienen a la tierra a defender a los
herederos de la salvación para que no tropecemos. También agrega que
sus propias manos estarán con nosotros, las mismas manos de Dios nos
cuidarán de que nuestro pie no se lastime, esto es nuestros caminos, los
lugares donde andamos, los proyectos que hemos elegido, los que Él nos
guiará para realizar, el camino es nuestro avance y trabajo, lo que hacemos
a diario, los emprendimientos y labores que tenemos que hacer en la vida,
estas cosas están vigiladas por nuestro Dios y Padre para no tomar
caminos errados.

(vs. 13) El verso trece nos habla de pisotear escorpiones y cobras,


semejante a la afirmación del Señor Jesús cuando nos dijo en Lucas 10:19
“Miren, les he dado autoridad sobre todos los poderes del enemigo; pueden
caminar entre serpientes y escorpiones y aplastarlos. Nada les hará daño”.
Tenemos autoridad como hijos de Dios, estamos cubiertos por la sangre de
Cristo y el glorioso Espíritu Santo vive en nosotros con el propósito de
llenarnos, sanarnos y guiarnos a toda victoria. La oración ungida, en el
nombre de Jesús, tiene autoridad sobre toda fuerza del enemigo. Una
persona y una familia debe orar continuamente, cada día, darle la
bienvenida al Espíritu Santo en cada asunto. Declarando en fe la victoria de
Jesús sobre el mundo y el poder del mal.

(vs. 14-15) Dios promete responder, rescatar, proteger, estar con nosotros y
honrar a quienes amamos su nombre, los que confían en Él, que nos ha
dado muestras de su amor en Cristo Jesús. Amar a Dios sobre todas las
cosas es el primer y gran mandamiento, por eso es importante dedicarnos a
este amor, honrar a Dios con nuestra vida, temer a Dios es respetar su
persona, obedecer con el corazón, el Señor está interesado en la sinceridad
de nuestros corazones.

Cuando llamemos, Él responderá, estará con nosotros con su amable y


hermosa compañía.

(vs. 16) La última promesa es larga vida y salvación. Andar en el Espíritu


Santo es paz y gozo, su palabra es salud para nuestro cuerpo. Jesús dijo
pidan y se les dará, llamen y se les abrirá, busquen y encontrarán, la
insistencia y permanencia trae respuestas de Dios. Su bendición se
manifiesta en aquellos que temen su nombre. Hay salud, larga y buena vida
para los que se amparen a la sombra del Altísimo. Nuestro castillo, nuestro
refugio y nuestro libertador.

ORACIÓN PODEROSA DE PROTECCIÓN:

“Gracias Dios Padre por estar con nosotros como nuestro refugio seguro,
eres un fuerte castillo que podemos habitar con nuestras familias. Gracias
por llamarnos a la fe, a respetar y obedecer tu palabra, para así vivir
resguardados de toda clase de mal.

Declaramos que tú eres nuestro alto refugio en todo tiempo. Nos colocamos
ahora por fe bajo la sombra de tus alas, permanecemos en ti. Entregamos
bajo tu protección nuestra vida, casa, familia, actividades; nuestra entrada y
nuestra salida en todo tiempo y en todo lugar. Te pedimos en el nombre de
tu Hijo Jesús que nos perdones y limpies de todo mal. Gracias Dios porque
estamos cubiertos y limpios por la sangre de Cristo. Todo nuestro ser y
nuestra vida está bajo tu protección, gracias por darnos vida y vida en
abundancia. Tú eres nuestra ayuda en todo tiempo, en nuestras finanzas,
salud, ministerio, trabajo, estudios y en toda actividad. Gracias Padre por
darnos tu Espíritu Santo. Pedimos, creemos y declaramos todo esto en el
nombre de Jesús. Amén”

Los planes de Dios son los mejores

Cuando lo que nos sucede parece que no tiene sentido, en verdad, es


Dios respondiendo a nuestro favor. Jesús es un experto guía, que
cambiará algunas cosas que planeamos, para darnos otras mucho
mejores.
En Mateo 14:26-27 dice: “Cuando los discípulos lo vieron caminar sobre el
agua, quedaron aterrados. Llenos de miedo, clamaron: «¡Es un fantasma!».
Pero Jesús les habló de inmediato:—No tengan miedo —dijo—. ¡Tengan
ánimo! ¡Yo estoy aquí!”.

A veces parece que ciertas cosas que nos suceden no tienen sentido,
pedimos una respuesta, buscamos ayuda y consejo, clamamos desde lo
más profundo para que suceda algo específico. Y Justamente, es solo a
nuestro parecer que todo sale al revés de lo planeado. Los discípulos tenían
delante de sus ojos a Jesús, a punto de salvarles la vida, sin embargo, ellos
vieron un fantasma, quedaron aterrados y llenos de miedo. Los planes de
Dios, no son iguales a los nuestros, puede que en un primer momento
quedamos aterrados ante un cambio inesperado, ante una curva que
aparece sin aviso, pero es el Señor que lo está provocando, es una
verdadera respuesta a nuestros oraciones. Él tiene un mapa más grande
que el nuestro, y conoce más detalles del camino que nosotros, nos está
salvando de algo peor. Dios tiene entre manos algo mejor, y te dice: “No
tengas miedo, ¡ten ánimo! ¡Yo estoy aquí!”.

Oremos así:
“Padre gracias, porque aunque no entiendo porque me sucedieron
cosas distintas a lo planeado, confío en que tienes un buen
propósito con esto. Tu compañía me da ánimo y siempre
respondes a mi favor, lo creo y declaro en el nombre de Jesús.
Amén”

Esperar la cosecha

«Den, y se les dará una medida buena, incluso apretada, remecida y


desbordante. Porque con la misma medida con que ustedes midan, serán
medidos» (Lucas 6:38)
Den, y se les dará. Esas palabras salieron directamente de la boca de
Jesús. No obstante, hay muchos creyentes que se niegan por completo a
creerlas. Tienen la idea equivocada de que es un error esperar recibir
cuando se da.

Pero la verdad es que ¡es un error no hacerlo!

¿Qué pensarías de un agricultor que siembra las semillas y luego deja que
su cosecha se pudra en el campo? Creerías que es un tonto, ¿no es así? Y
si lo hubiera hecho cuando otros sufrían de hambre, pensarías además que
ese agricultor ha cometido un crimen.

Bueno, es igual de irresponsable dar semillas (en términos económicos), y


no esperar la cosecha que Dios te ha prometido. Especialmente cuando esa
cosecha podría fomentar la propagación del evangelio a gente que tiene
hambre espiritual. Tan equivocado está el que hace caso omiso al principio
de la prosperidad compartido por Jesús, como lo está el que deja que una
cosecha de trigo se pudra en el campo.

Dios quiere que cosechemos financieramente de las semillas que


sembramos. Él desea que estemos preparados para no tener que pedir por
ayuda, sino que además tengamos: “…siempre y en toda circunstancia…
todo lo necesario, y abunde en nosotros toda buena obra;” (2 Corintios 9:8).
Su deseo es que tengamos en abundancia, no para que lo guardemos con
egoísmo, sino para que demos con generosidad.

La próxima vez que des, no tengas miedo de esperar una cosecha. Espera
con fe las recompensas económicas que Jesús prometió. Luego, cuando
vengan, vuélvelas a sembrar. Mantén en constante circulación el principio
de dar y recibir para que el Señor pueda bendecir al mundo a través tuyo.

Lectura bíblica: 2 Corintios 9:6-15

Dios prueba el corazón en el desierto

El desierto es un camino árido que todos los hijos de Dios debemos


atravesar de alguna manera. El desierto es para pulir nuestro carácter
y hacer fiel nuestro corazón. ¡Alégrate! porque tu destino final es la
tierra de plenitud, sanidad y abundancia
En Deuteronomio 8:2 dice: “Recuerda cómo el Señor tu Dios te guió por el
desierto durante cuarenta años, donde te humilló y te puso a prueba para
revelar tu carácter y averiguar si en verdad obedecerías sus mandatos”.

El tiempo del desierto nos purifica. Todos necesitamos un tiempo de


desierto. Es el lugar de la prueba y del padecimiento, pero también de ver la
mano de Dios sosteniendonos en los momentos difíciles. El desierto no es
la tierra prometida, es una camino árido de transición, donde vemos el maná
caer del cielo milagrosamente, y el agua salir de la roca; lo que significa la
fidelidad de Dios para sostenernos, proveernos  y alimentarnos
espiritualmente. Jesús mismo pasó por el desierto cuarenta días. El pueblo
de Dios, que fue librado de Egipto, por tener el corazón duro y rebelde
tardaron cuarenta años en pasarlo, cosa que debía haberles llevado, dos
semanas . La clave del desierto es mantenerse fiel, no abandonar la fe, no
caer en la rebelión e irse tras la desobediencia. Siempre debemos tener
presente que el desierto es temporal y que nuestro destino final es la tierra
prometida, donde hay refrigerio espiritual, sanidad, y abundancia en todas
las cosas.

Hagamos esta oración:


“Señor, hoy me entrego a ti completamente esperando en tu liberación,
ayúdame a mantenerme fiel para ser aprobado y entrar en la plenitud. Dame
un corazón limpio y lleno de fe, para ver y palpar mi tierra prometida, te lo
pido en el nombre de Jesús. Amén”

Si te quieren desanimar algo grande viene


Puede que te quieran desanimar, que te critiquen, que quieran hacerte
sentir que no eres capaz o haces las cosas mal. Pero cuando Dios te
respalda en algo, tienes la fuerzas, la gracia y las puertas que
necesites para llevar adelante su plan en ti.
Nehemías 2:19 dice: “Sin embargo, cuando Sanbalat, Tobías y Gesem el
árabe se enteraron de nuestro plan, se burlaron con desprecio. —¿Qué
están haciendo? —preguntaron—. ¿Se rebelan contra el rey?”.

Nehemías debía reconstruir la ciudad de Jerusalén porque era lo que Dios


le había puesto en el corazón, y para esto, contó con la ayuda del rey
Artajerjes, a quien servía fielmente. Cuando eres fiel en tus tareas y haces
lo mejor, el Señor te encomendara preciosos y grandes proyectos,
abriéndote puertas para ello. Cuando llegó a la ciudad, consiguió ayuda e
iniciar la reconstrucción, pero no tardó mucho en llegar el desprecio y burla
personas que quisieron detener la obra.

Cuando te enfocas en llevar adelante lo que Dios puso en tu corazón y


comienzas a trabajar, no tardarán en llegar quienes te quieran desalentar
para detenerte. Siempre que lleves adelante un nuevo proyecto, estarán los
que intentan despreciarte para que abandones tu avance. Nadie tiene
porque opinar, ni intentar detenerte, por eso debes saber lo que Nehemías
respondió en el versículo veinte: “El Dios del cielo nos ayudará a tener
éxito”. No escuches las comentarios que quieren hacerte abandonar. El
Señor quiere que avances y te respalda en lo que emprendas.

Oremos así:
“Padre Dios, gracias porque tú estás conmigo, me ayudes y me
respaldas. Reprendo todo lo que me quiera detener o desanimar y
me enfoco en las tareas que has puesto en mi corazón. Seguiré
adelante y todo me saldrá bien, en el nombre de Jesús, Amén”

Desarrolla tu habilidad particular


Has nacido con habilidades y dones especiales que Dios quiere
utilizar. El unge a las personas comprometidas con su fe y llamado.
Llegarás a ser tan hábil con tus talentos que grandes puertas se te
abrirán.
Luego de David matar a Goliat clavando una piedra entre sus cejas, la biblia
termina el relato en 1 Samuel 17:50 diciendo: “Así venció David al filisteo
con honda y piedra; e hirió al filisteo y lo mató, sin tener David espada en su
mano”.

Los hermanos de David estaban en el ejército, pero él era un simple


pastorcito de ovejas. Cuando el profeta Samuel llegó por orden de Dios para
elegir el próximo rey, en su familia, nadie lo tuvo en cuenta, su padre lo
presentó como la última opción, sin embargo, fue el elegido, y el más
grande rey de Israel. Lo que lo hizo grande a David fue su devoción a Dios y
la fidelidad en su trabajo, su tarea era cuidar las ovejas, y fue tan
comprometido, que incluso ponía en riesgo su vida por ellas. Se enfrentaba
a osos y leones siendo muy hábil con su honda, seguramente haya pasado
incontables horas practicando con ella, hasta llegar a ser un preciso y fuerte
lanzador.

No necesitó utilizar la espada para matar el gigante, porque su habilidad era


con la honda. Eso nos indica que Dios nos entrenará y ungirá en el talento
que nos dió para así llegar a ser los mejores, sin copiar a otros. Nosotros
debemos perfeccionarnos cada día, y así el Señor nos usará para grandes
cosas.

Hagamos esta oración:


“Señor unge mi cuerpo, mente y espíritu para llegar a ser el mejor
en los dones que me entregaste. Ayúdame con fuerzas y sabiduría
para perfeccionar mis talentos y habilidades. Se que con tu ayuda
y mi compromiso se abrirán grandes puertas en el nombre de
Jesús. Amén”. 

Como podremos estar seguros de una decisión


Muchas veces, la gente me pregunta acerca de la dirección de Dios para
sus vidas, y la gran pregunta por lo general es: “Pastor, ¿cómo puedo estar
seguro de que esto es lo que Dios quiere para mí?”. Podemos estar
absolutamente seguros de algunas cosas en nuestro caminar con Dios,
pero no de todo. Cuando nos fijamos en la inmensidad del espacio,
sabemos que Dios es mucho más poderoso y majestuoso de lo que nuestra
mente puede entender. Cuando consideramos la cruz, nos damos cuenta de
que su amor es más profundo que el océano más profundo. En estas dos
cosas, podemos asegurar nuestras vidas y nuestro futuro. He aprendido que
todo lo demás se compone de detalles. Para ser honestos, yo no me
preocupo más por la voluntad de Dios porque confío en que la voluntad de
Dios me guiará y, si me salgo del camino, Él ha prometido que trabajará en
todo lo que haga falta para el bien de los que confían en Él: personas como
usted y como yo.

Ahora, paso mi tiempo preparándome para escuchar la voz de Dios para


poder obedecer tan pronto como tenga la sensación de su guía. Después de
que Pablo explicó las maravillas del evangelio de la gracia, les dijo a los
creyentes de Roma: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la
misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración
espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la
renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios,
buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2, NVI).

Este pasaje es muy fuerte y claro. Para ayudar a que las personas
experimentaran la voluntad de Dios, ¿cuáles fueron los consejos de Pablo?

Reflejar lo más posible la grandiosa misericordia de Dios. Comprender y


experimentar la gracia de Dios produce humildad y coraje. A causa de la
cruz de Cristo, somos amados, perdonados y aceptados, por lo que no
tenemos nada que temer cuando nos enfrentemos a los retos de la vida y
cuando Dios nos llame a ser obedientes.
Ofrecernos a Dios cada momento de cada día sin ocultar nada, estando
siempre listos para responder a su invitación y a su mandato. Pertenecemos
a Él, esta es una verdad que nos conforta y nos llama a responder con fe.
Una vida de servicio es verdadera adoración.
Reconocer ese atractivo, ese encanto, de nuestra cultura de valorar éxito,
placer y aprobación, y no caer en esa trampa, no morder ese señuelo. El
patrón de nuestras vidas no es compatible con lo que el mundo valora.
Estos mensajes atractivos, pero venenosos, nos confunden, nos hacen
criticones y arruinan nuestras relaciones. Esas voces negativas no pueden
ser completamente calladas porque vivimos “en el mundo”, pero no somos
“del mundo”.
Estar en la presencia de Dios todos los días para alabarle, confesar
nuestros pecados y pedirle sabiduría y provisiones. Si lo hacemos muy
deprisa, podemos poner una marca a todas nuestras peticiones en la lista,
pero vamos a perder la fuerza y el ánimo de lo que significa estar realmente
en la presencia de Dios.
Obedecer. Cuando Él llama, respondamos tomando pasos de fe. En cada
punto, sigamos escuchando su suave voz cuando nos diga: “Dobla aquí”,
“Di esto a esa persona” o “Ve para allá”. Al tomar estos pasos, el camino de
Dios se hace más claro.
Cuando vea una oportunidad para tocar vidas, vaya por ella. Algunas
personas oran por meses antes de decir “sí” a una oportunidad. Por el amor
de Dios, ore y, luego, ¡simplemente, vaya! Deje que el amor de Jesús lo
llene y fluya a través suyo y verá lo que Dios hace en la vida de aquellos
que usted toca. Y seamos claros: nuestro servicio a Dios no es siempre
dentro de las paredes de una iglesia. Nosotros le pertenecemos a Él cada
minuto de cada día y podemos tener un mayor impacto en nuestros barrios,
tiendas, escuelas, empresas y organizaciones que el que tenemos en la
estructura organizacional de la Iglesia. Apoye a la Iglesia, pero esté abierto
a ser usado por Dios donde quiera que vaya.

El espíritu santo pondrá las palabras en tu boca


Muchas veces, la gente me pregunta acerca de la dirección de Dios para
sus vidas, y la gran pregunta por lo general es: “Pastor, ¿cómo puedo estar
seguro de que esto es lo que Dios quiere para mí?”. Podemos estar
absolutamente seguros de algunas cosas en nuestro caminar con Dios,
pero no de todo. Cuando nos fijamos en la inmensidad del espacio,
sabemos que Dios es mucho más poderoso y majestuoso de lo que nuestra
mente puede entender. Cuando consideramos la cruz, nos damos cuenta de
que su amor es más profundo que el océano más profundo. En estas dos
cosas, podemos asegurar nuestras vidas y nuestro futuro. He aprendido que
todo lo demás se compone de detalles. Para ser honestos, yo no me
preocupo más por la voluntad de Dios porque confío en que la voluntad de
Dios me guiará y, si me salgo del camino, Él ha prometido que trabajará en
todo lo que haga falta para el bien de los que confían en Él: personas como
usted y como yo.

Ahora, paso mi tiempo preparándome para escuchar la voz de Dios para


poder obedecer tan pronto como tenga la sensación de su guía. Después de
que Pablo explicó las maravillas del evangelio de la gracia, les dijo a los
creyentes de Roma: “Por lo tanto, hermanos, tomando en cuenta la
misericordia de Dios, les ruego que cada uno de ustedes, en adoración
espiritual, ofrezca su cuerpo como sacrificio vivo, santo y agradable a Dios.
No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la
renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios,
buena, agradable y perfecta” (Romanos 12:1-2, NVI).

Este pasaje es muy fuerte y claro. Para ayudar a que las personas
experimentaran la voluntad de Dios, ¿cuáles fueron los consejos de Pablo?

Reflejar lo más posible la grandiosa misericordia de Dios. Comprender y


experimentar la gracia de Dios produce humildad y coraje. A causa de la
cruz de Cristo, somos amados, perdonados y aceptados, por lo que no
tenemos nada que temer cuando nos enfrentemos a los retos de la vida y
cuando Dios nos llame a ser obedientes.
Ofrecernos a Dios cada momento de cada día sin ocultar nada, estando
siempre listos para responder a su invitación y a su mandato. Pertenecemos
a Él, esta es una verdad que nos conforta y nos llama a responder con fe.
Una vida de servicio es verdadera adoración.
Reconocer ese atractivo, ese encanto, de nuestra cultura de valorar éxito,
placer y aprobación, y no caer en esa trampa, no morder ese señuelo. El
patrón de nuestras vidas no es compatible con lo que el mundo valora.
Estos mensajes atractivos, pero venenosos, nos confunden, nos hacen
criticones y arruinan nuestras relaciones. Esas voces negativas no pueden
ser completamente calladas porque vivimos “en el mundo”, pero no somos
“del mundo”.
Estar en la presencia de Dios todos los días para alabarle, confesar
nuestros pecados y pedirle sabiduría y provisiones. Si lo hacemos muy
deprisa, podemos poner una marca a todas nuestras peticiones en la lista,
pero vamos a perder la fuerza y el ánimo de lo que significa estar realmente
en la presencia de Dios.
Obedecer. Cuando Él llama, respondamos tomando pasos de fe. En cada
punto, sigamos escuchando su suave voz cuando nos diga: “Dobla aquí”,
“Di esto a esa persona” o “Ve para allá”. Al tomar estos pasos, el camino de
Dios se hace más claro.
Cuando vea una oportunidad para tocar vidas, vaya por ella. Algunas
personas oran por meses antes de decir “sí” a una oportunidad. Por el amor
de Dios, ore y, luego, ¡simplemente, vaya! Deje que el amor de Jesús lo
llene y fluya a través suyo y verá lo que Dios hace en la vida de aquellos
que usted toca. Y seamos claros: nuestro servicio a Dios no es siempre
dentro de las paredes de una iglesia. Nosotros le pertenecemos a Él cada
minuto de cada día y podemos tener un mayor impacto en nuestros barrios,
tiendas, escuelas, empresas y organizaciones que el que tenemos en la
estructura organizacional de la Iglesia. Apoye a la Iglesia, pero esté abierto
a ser usado por Dios donde quiera que vaya.

Dios anticipa su gran provisión para ti


El Señor te mostrará cuan grande son las cosas que él puede hacer contigo
y cuán generosa puede ser su respuesta. Debes ampliar tu fe para ampliar
tu visión, debes creer por más. Abre los ojos, no seas escaso, extiende tu
visión para recibir 

En Génesis 15:4-5 dice: “Después el Señor le dijo: —No, tu siervo no será


tu heredero, porque tendrás un hijo propio, quien será tu heredero.
Entonces el Señor llevó a Abram afuera y le dijo: —Mira al cielo y, si
puedes, cuenta las estrellas. ¡Esa es la cantidad de descendientes que
tendrás!”.

Muchas veces las cosas que esperamos de Dios, las vemos desde una
perspectiva cómoda y pequeña, queremos que sucedan de acuerdo a una
visión escasa, sin embargo el Señor tiene algo más grande y para que
puedas creerlo, primero te lo va a mostrar de diferentes maneras, hará que
veas lo que Él ha hecho en otros para que comprendas que lo que quiere
hacer contigo es también grandioso. Tal vez te conformas con el lugar
donde vives o con un ministerio de poco alcance, pero el Señor hoy te está
desafiando a que abras tus ojos para que veas que hay más. Esperas un
empleo común, pero el Señor te muestra que puedes llegar a ser el gerente
de la compañía o el dueño de tu propia empresa.

Puede que comiences a ver, como muchos han llegado tan lejos, y te ponga
delante cuán bueno y grande es lo que Él puede hacer contigo. Debes
ampliar tu visión, el lugar donde Dios te quiere llevar aún no ha llegado, hay
más. Abram esperaba solo un hijo de su sierva, pero Dios le mostró que sus
descendiente serían como las estrellas del cielo.

Oremos juntos así:


“Padre Celestial, tú eres generoso y todopoderoso. Decido creer
por cosas más grandes, decido enfocar mi fe y mi visión en todo lo
grande que me quieras mostrar. Lléname de grandes sueños
según tus promesas, en el nombre de Jesús, Amén

Abre tus ojos a la visión que esperas


Renueva hoy la visión de todo aquello que quieras lograr, resalta en
este día los sueños que el Señor puso en tu corazón, porque la fe es la
certeza de lo que se espera y la convicción de lo que no se ve. Una
imagen clara de tu futuro activará tu fe para que el milagro ocurra.
Amén.

En Génesis capítulo 13 verso 14 y 15 dice: “Después de que Lot se fue, el


Señor le dijo a Abram: «Mira lo más lejos que puedas en todas las
direcciones: al norte y al sur, al oriente y al occidente. Yo te doy toda esta
tierra, tan lejos como alcances a ver, a ti y a tu descendencia como
posesión permanente”.

El principio fundamental de la fe, es poder ver de antemano las cosas que


sucederán. Dios le pidió a Abraham que mire las estrellas y la arena del
mar, con el fin de mostrarle una imagen previa de cuan innumerable sería
su descendencia. También le pidió que mirara el territorio que le daría, en
todas las direcciones, hasta donde sus ojos puedan ver.

Ésta es la forma que Dios actúa, primero nos pide que veamos las cosas
que puso en nuestro corazón con los ojos de la fe y luego nos encamina
hacia esa visión. Si tu no tienes ninguna idea, ni imagen de lo que quieres
recibir, difícilmente te movilices por fe. Mantén presente en tu visión
espiritual y física un símbolo o imagen de aquello que vas a recibir, hazlo
todos los días en tu oración y camina por fe para obtenerlo, luego Dios se
encargará de las conexiones proféticas, de la provisión y del milagro.

Realicemos juntos esta oración:


“Señor Dios todopoderoso, entiendo que eres tú quién abres y cierras
puertas, y que lograré todo aquello que has depositado en mi corazón. Te
pido que me ayudes a poner la imagen de todo aquello que debo esperar
seguro que sucedera, te lo pido en el nombre de Jesús, Amén”. Por Esteban
Correa

DIOS da provisión a quienes lo honran


Salmos 111:5-6 dice: “Él nos hace recordar sus maravillosas obras.
¡Cuánta gracia y misericordia tiene nuestro Señor! Da alimento a
los que le temen; siempre recuerda su pacto. Ha mostrado su gran
poder a su pueblo al entregarle las tierras de otras naciones”.
Tal vez estés pasando por tiempos de lucha y escasez económica, no
sabes como vas a pagar las cuentas, ni como llegar a fin de mes y has
dejado de soñar en grande, el problema urgente de hoy te está robando la
posibilidad de poder tener una visión y sueños más grandes. Lo urgente
muchas veces nos aleja de aferrarnos a un sueño o meta mayor. Pero el
Señor es tu proveedor, quién te ayuda en cada necesidad, este salmo
comienza con alabanza y adoración a las maravillas de Dios, luego dice que
recordemos sus maravillosas obras. Es importante que recuerdes las
maravillosas cosas que el Señor ha hecho por ti y por su pueblo, que
recuerdes que tienes un Dios poderoso, bueno, misericordioso y
perdonador. Este hecho de recordar es muy importante para tomar fe,
impulso y creer por mucho más.

Lo que vives es temporal, no te resignes a creer que pasarás la vida


tratando de sobrevivir, llega el tiempo donde entrarás a momentos de
mucha abundancia, de sueños cumplidos, de mucho fruto, de ser usado por
Dios grandemente, no tendrás de qué temer, el Señor quiere lo mejor para
sus hijos, no dejes de mirarlo a Él.

El plan de Dios es mejor de lo que tu planeas. Nosotros planeamos según


nuestra propias perspectivas, pero el Señor abre caminos más grandes, hay
sueños en el corazón de Dios para sus hijos, es nuestra responsabilidad ir
tras ellos cada día para que seamos sorprendidos por su gracia.

Hoy el Señor te está diciendo que no temas, que creas que vas a salir todo
problema de escasez y estancamiento financiero, que creas que vas a
pagar tus deudas y vas a ser la persona de triunfo que siempre has querido
ser. No has nacido para algo pequeño, has nacido para más, anímate a
creer por más.

Que una situación temporal no te detenga, poco a poco llegarás a salir, a


poder avanzar y ser de gran bendición e inspiración a muchas personas.

Él “da alimento a los que le temen”


Toma la decisión de honrar al Señor, de no rebelarte e ir en contra de su
voluntad. Cuando deseas poner a Dios en primer lugar, estás dando tu
mayor paso para aferrarte en confianza y fe sobrenatural. Abre las puertas
al Señor en cada área de tu vida, da la bienvenida al Espíritu Santo a toda
situación. El Señor es tu proveedor, mientras tu pides su guía y sabiduría,
debes esforzarte y hablar lo que dice su palabra: que él es fiel, que tiene
gracia y misericordia.

Él recuerda su pacto, si te aferras a su promesa, su pacto es que Jesús


abrió la puerta para que tu provisión llegue. A veces no sucederá todo tal
cual como lo esperamos, pero el Señor es fiel y vas a salir de toda deuda,
escasez y falta de oportunidades.

Entrega tu carga a Dios ahora, haz al Señor tu proveedor en fe, recibe su


ayuda incomparable. Él no se ha olvidado de ti, solo debes enfocarte y
recibir su fe en tu corazón, su fe sobrepasa el entendimiento humano, se
aferra.

Haz sus palabras la esencia de tu corazón. El provee para su pueblo, para


los que le temen y te llevará por caminos de abundancia mucho más de lo
que crees y esperas, si lo haces a Él lo primero en tu vida, si eres fiel en
administrar cada centavo que te da, serás bendecido con gran abundancia.

Realiza esta oración:


“Padre Celestial, entrego la preocupación por las deudas en tu
manos ahora mismo, dejo esta carga completamente sobre ti.
Recibo de tu presencia una fe sobrenatural para poder alcanzar tu
bendición y promesa. Tú eres mi proveedor, quién me sustenta y
ayuda. Creo tu palabra, recibo el fuego del Espíritu Santo. Recibo
tu fortaleza para salir adelante a lugar espacioso y tener
abundancia. Lo creo y declaro en el nombre de Jesús. Amén”

Dios da provisión a quienes le honran


Salmos 111:5-6 dice: “Él nos hace recordar sus maravillosas obras.
¡Cuánta gracia y misericordia tiene nuestro Señor! Da alimento a
los que le temen; siempre recuerda su pacto. Ha mostrado su gran
poder a su pueblo al entregarle las tierras de otras naciones”.
Tal vez estés pasando por tiempos de lucha y escasez económica, no
sabes como vas a pagar las cuentas, ni como llegar a fin de mes y has
dejado de soñar en grande, el problema urgente de hoy te está robando la
posibilidad de poder tener una visión y sueños más grandes. Lo urgente
muchas veces nos aleja de aferrarnos a un sueño o meta mayor. Pero el
Señor es tu proveedor, quién te ayuda en cada necesidad, este salmo
comienza con alabanza y adoración a las maravillas de Dios, luego dice que
recordemos sus maravillosas obras. Es importante que recuerdes las
maravillosas cosas que el Señor ha hecho por ti y por su pueblo, que
recuerdes que tienes un Dios poderoso, bueno, misericordioso y
perdonador. Este hecho de recordar es muy importante para tomar fe,
impulso y creer por mucho más.

Lo que vives es temporal, no te resignes a creer que pasarás la vida


tratando de sobrevivir, llega el tiempo donde entrarás a momentos de
mucha abundancia, de sueños cumplidos, de mucho fruto, de ser usado por
Dios grandemente, no tendrás de qué temer, el Señor quiere lo mejor para
sus hijos, no dejes de mirarlo a Él.

El plan de Dios es mejor de lo que tu planeas. Nosotros planeamos según


nuestra propias perspectivas, pero el Señor abre caminos más grandes, hay
sueños en el corazón de Dios para sus hijos, es nuestra responsabilidad ir
tras ellos cada día para que seamos sorprendidos por su gracia.

Hoy el Señor te está diciendo que no temas, que creas que vas a salir todo
problema de escasez y estancamiento financiero, que creas que vas a
pagar tus deudas y vas a ser la persona de triunfo que siempre has querido
ser. No has nacido para algo pequeño, has nacido para más, anímate a
creer por más.

Que una situación temporal no te detenga, poco a poco llegarás a salir, a


poder avanzar y ser de gran bendición e inspiración a muchas personas.

Él “da alimento a los que le temen”


Toma la decisión de honrar al Señor, de no rebelarte e ir en contra de su
voluntad. Cuando deseas poner a Dios en primer lugar, estás dando tu
mayor paso para aferrarte en confianza y fe sobrenatural. Abre las puertas
al Señor en cada área de tu vida, da la bienvenida al Espíritu Santo a toda
situación. El Señor es tu proveedor, mientras tu pides su guía y sabiduría,
debes esforzarte y hablar lo que dice su palabra: que él es fiel, que tiene
gracia y misericordia.

Él recuerda su pacto, si te aferras a su promesa, su pacto es que Jesús


abrió la puerta para que tu provisión llegue. A veces no sucederá todo tal
cual como lo esperamos, pero el Señor es fiel y vas a salir de toda deuda,
escasez y falta de oportunidades.

Entrega tu carga a Dios ahora, haz al Señor tu proveedor en fe, recibe su


ayuda incomparable. Él no se ha olvidado de ti, solo debes enfocarte y
recibir su fe en tu corazón, su fe sobrepasa el entendimiento humano, se
aferra.

Haz sus palabras la esencia de tu corazón. El provee para su pueblo, para


los que le temen y te llevará por caminos de abundancia mucho más de lo
que crees y esperas, si lo haces a Él lo primero en tu vida, si eres fiel en
administrar cada centavo que te da, serás bendecido con gran abundancia.

Realiza esta oración:


“Padre Celestial, entrego la preocupación por las deudas en tu
manos ahora mismo, dejo esta carga completamente sobre ti.
Recibo de tu presencia una fe sobrenatural para poder alcanzar tu
bendición y promesa. Tú eres mi proveedor, quién me sustenta y
ayuda. Creo tu palabra, recibo el fuego del Espíritu Santo. Recibo
tu fortaleza para salir adelante a lugar espacioso y tener
abundancia. Lo creo y declaro en el nombre de Jesús. Amén”

No renuncies a lo que Dios tiene para ti


“11 Y aconteció que cuando todos los que le conocían antes vieron que
profetizaba con los profetas, el pueblo decía el uno al otro: ¿Qué le ha
sucedido al hijo de Cis? ¿Saúl también entre los profetas? 12 Y alguno de
allí respondió diciendo: ¿Y quién es el padre de ellos? Por esta causa se
hizo proverbio: ¿También Saúl entre los profetas? 13 Y cesó de profetizar, y
llegó al lugar alto.” 1 Samuel 10:11-13

Cuando Saúl comenzó a escuchar los comentarios de la gente, dejó de


hacer lo que Dios, a través del profeta Samuel, le dijo que hiciera. Esto le
llevó a querer agradar más a la gente, que hacer lo que él tenía que hacer.
La gente comenzó a decir: “Pero, ¿este no es el mismo? Está hablando
diferente; ¿qué hace Saúl allí, con los profetas?” Saúl había comenzado a
hablar como los profetas porque había despertado e iba en camino hacia
una transformación.

El hecho de que la gente a tu alrededor no pueda entender que Dios está


transformando tu vida, no te debe hacer renunciar a todo lo que Dios quiere
que tú seas. Para la gente que te conoce, siempre seguirás siendo el mismo
que ellos han conocido, aunque decidas ser mejor. Pero, cuando decides
que solo vas a ser el hombre y la mujer que Dios quiere que seas, entonces
haces cosas diferentes de las que siempre has hecho, para que Dios pueda
hacer contigo lo que siempre ha querido hacer contigo.

Un día tendrás que escoger entre complacer al mundo, continuar hablando


con las voces que el mundo habla, o hablar lo que Dios ha dicho, lo que se
ha despertado en tu corazón. No se le puede tener miedo absolutamente a
nada. Lo que tienes que hacer es dejar que Dios haga de ti lo que tienes
que ser, para que puedas hacer lo que tienes que hacer, con lo que la vida
traiga para ti en este tiempo.

No importa lo que venga, lo que ocurra, lo que suceda, lo que eres, o lo que
Dios quiere que seas, tienes que dejar que Él sea el que haga y no tú, ni el
mundo. No le puedes tener miedo al futuro, lo que tienes que decir es:
Señor, ¿qué es lo que tú quieres que yo sea? Y, cuando llegue el momento
de ejercerlo, puedas hacerlo, porque Dios está contigo. Lo podrás hacer
porque Él te habrá hecho un hombre nuevo, te habrá transformado en una
nueva persona.
La clave se encuentra en esperar. Espera en las instrucciones de Dios; Él
sabe lo que se tienes que hacer para llegar a transformarte. El problema
más grande de la gente que se le despierta el corazón es que ya se creen
que no necesitan que alguien les diga lo que tienen que hacer. Cuando se
despierta tu corazón no significa que automáticamente eres el hombre o la
mujer que Dios quiere que tú seas. Cuando se te despierta tu corazón, aún
tienes que esperar por instrucciones. ¿Por qué razón? Porque no es tu fe la
que te confirma como rey, es tu obediencia la que te establece como rey. El
problema de Saúl fue que desobedeció.

Un líder no puede creer que se lo sabe todo. Un líder ungido, como lo fue
Saúl, y aun en el día de hoy, no puede encerrarse en hacer lo que cree que
tienen que hacer, simplemente porque fue ungido. Un líder es líder porque
se atreve a oír opiniones, recibir consejos, recibir dirección. Cuando un líder
recibe su llamado, ha sido ungido para ser quien debe ser pero aún no ha
sido confirmado. Puedes haber sido ungido para ser rey, pero, como David,
tal vez tienes que esperar varios años para ser confirmado a tu reinado.

Hoy, debes saber varias cosas. Primero, aprende a esperar. El hecho de


que se despertó hoy en tú corazón quién eres y lo que debes hacer, no
quiere decir que hoy tienes que hacer lo que quieres hacer. Espera a recibir
la dirección de Dios; eres ungido, pero ahora tienes que esperar el momento
en que seas confirmado. Deja que todo se vaya alineando poco a poco, deja
que Dios te vaya enseñando. Segundo, aprende, se enseñable, entiende
que hay gente que Dios ha asignado para tu vida, gente para enseñarte,
para decirte, para hablarte. Siempre serás rey, pero nunca menosprecies a
los profetas que Dios puso en tu vida para hablarte. Los problemas
comienzan cuando se les da la espalda a los profetas. Por último, no
escuches las voces de los que están a tu alrededor cuestionando la
transformación que Dios está haciendo en ti. No renuncies a lo que Dios
tiene para ti.

Para poder ser un buen líder, necesitas el poder y la dirección de Dios. Dios
ya ha dicho quién eres, pero no para que tú comiences a hacer, sino para
que primero tú seas, para que comiences tu transformación y te alinees con
la mentalidad de quien Dios dijo que eres y así puedas hacer todo lo que
Dios te diga que hagas. La pregunta es: ¿Te atreves a hacer? Para hacer,
tienes que ser mudado, cambiado en otro hombre. No obtendrás el
beneficio, sin la transformación. Sé transformado y permite que Dios te dé la
instrucción de lo que debes hacer.
El principio de la ejecución

“Porque como el cuerpo sin espíritu está muerto, así también la fe sin obras
está muerta” Santiago 2:26
Siempre que ejecutemos una acción, que intentemos algo, que probemos,
estaremos muy cerca de resultados positivos, cuando no realizamos
ninguna acción, ni arriesguemos cosas estaremos muy lejos de la
bendición.
El principio de la ejecución nos dice: “Para lograr algo, tenemos que hacer
algo, de lo contrario no habrá posibilidades de triunfar, en la acción hay
reacción y por ende posibilidades concretas”.

Nunca arriesgar es un fracaso, porque cuando intentas cosas te acercas al


éxito, pero si no lo intentas, jamás el éxito te golpeará la puerta. Fuimos
creados para conquistar cosas, para alcanzar, para hacer algo que nos
beneficiará a nosotros y a muchos más. Tu felicidad en Dios está del lado
de la acción. Cuando ejecutes tu propósito por el cual fuiste creado es
cuando cumplirás el plan de Dios, pero todo esto requiere algo: Ejecución.
Cuando te sea revelado este principio verás la ley de la ejecución por todos
lados, y por supuesto, donde primero la debemos ver es en la biblia.

Eclesiastés 11:4 nos dice: “El que al viento observa, no sembrará; y el que
mira a las nubes, no segará”.
La biblia esta llena de historias de acción, historias de personas como
nosotros que a pesar de sus errores, debilidades y temores dieron el gran
paso de tomar riesgos confiando en Dios y finalmente alcanzaron las
promesas.
En hebreos 11 del verso 7 al 40 observamos el desfile de los héroes de la
fe, ellos sabían que la fe sin obras era muerta, el verso 33 dice: “Por fe
conquistaron reinos, hicieron justicia, alcanzaron promesas, taparon bocas
de leones…”. El denominador común es un verbo, una acción
“conquistaron, hicieron, alcanzaron, taparon”. La fe no es pasividad o
resignarse a esperar.

Dios le dice a Josué “Todo lo que emprendas prosperará”, y estamos muy


acostumbrados a escuchar “Dios te prosperará” como algo mágico, pero
nos olvidamos de la otra parte del texto: “lo que emprendas”, también es
ejecución, del verbo emprender, que significa hacer algo. También en la
vida de José se manifestó el mismo principio de ejecución y lo resume de
esta manera al final del verso 23 de Génesis 29: “Jehová estaba con José, y
lo que él hacía, Jehová lo prosperaba”. Notemos que no era una simple
bendición, sino que Dios bendecía lo que José hacía.

Si miras atrás en tu vida te darás cuenta que todo lo que lograste fue porque
accionaste y te animaste. Seamos como José y Josué por un lado siempre
fieles y pacientes, pero sin dejar de lado el esfuerzo, la acción y el espíritu
emprendedor. Hoy el Señor nos dice: “Todo lo que emprendas te saldrá
bien” ¡Simplemente Hazlo!

Hijo no temas alégrate porque el señor hará grandes cosas

No hay una razón verdadera para que tengas temor, porque Dios es
una realidad más grande que esa situación pasajera
Me fascinan las palabras que dieron tanto Jesús como los ángeles a las
personas que se encontraban ante una situación que les causaba miedo,
solo les decían: ¡No Temas! Parece que ahí se terminaba el consejo del
Señor contra el temor: ¡No Temas! como que Dios no necesitaba más nada
que explicar, sus palabras tienen tanto peso y poder que nos golpean
tratando de penetrar hasta lo más hondo del alma para instalar una fuerte
sensación de paz y seguridad. ¡Gracias Señor porque somos participes de
tu poder!. Hoy Dios te dice enérgicamente: ¡No Temas, Yo estoy contigo!.

“No temas, porque yo estoy contigo; no desmayes, porque yo soy tu Dios


que te esfuerzo; siempre te ayudaré, siempre te sustentaré con la diestra de
mi justicia”. Isaías 41:10

Me di cuenta que todas las personas luchan con ciertos temores, y aún
quienes parecen más seguros de sí mismos, tienen un punto que los debilita
donde son dominados por el temor. El temor al igual que la fe es capaz de
controlar las decisiones y sentimientos de una persona. Creo que el temor
es una de las armas más utilizadas por el enemigo, la llave que primero usa
para atacarte y vencerte es el temor. Pero nosotros tenemos la palabra más
segura, estamos parados en la roca firme y eterna que es Jesucristo
nuestro Señor y Salvador.
¿Qué hay detrás de las palabras del Señor cuando dice: ¡No Temas!? Nos
está diciendo en otras palabras: “No hay una razón verdadera para que
tengas temor, porque yo soy una realidad más grande que esa situación
pasajera. No veas con ojos naturales, cree mis palabras, no debes temer,
todo estará bien. Yo soy Dios y te estoy ayudando. Estoy de tu lado. ¿Si Yo
estoy a favor tuyo, quién te podrá derrotar?” Camina confiado y las puertas
de la bendición se abrirán para ti.

“Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva”.


Lucas 8:50

¿Qué produce el temor?


El temor hace a una persona indecisa, insegura, vergonzosa, estancada,
presa, atada a una supuesta “realidad” que cree que no puede cambiar.
Cuando somos libres del temor podemos conquistar nuevas y mayores
metas, podemos ser de influencia y bendición a una mayor cantidad de
personas. Hay quienes no se animan a emprender cosas en su vida por
temor a fracasar, porque sienten que no tienen la capacidad de lograr
cosas, sin embargo, si que tienen la capacidad, todos la ven, menos ellos
mismos, si observas detenidamente todas las personas verás que poseen
un enorme potencial, llenas de talentos y dones, pero si por causa de la
inseguridad y el temor ese potencial se bloquea, no llegarán a nada.
Muchos están dominados bajo el yugo del miedo “no se si puedo”, “mejor no
arriesgo nada, así no pierdo nada”, “mejor no lo intento, a ver si fracaso y se
ríen de mi” sin embargo no saben que peor se van a sentir si no intentan
nada. Fracasar en alguna cosa no es estar derrotado, es solo fallar un
intento, la verdadera derrota es nunca arriesgar nada. Cuando somos libres
del temor sabemos correr riesgos que valen la pena. El temor produce
escasez, ansiedad, afán, preocupación, irritabilidad, ira y derrota.

No hay nada que temer


Hay un temor natural que surge por la prudencia, ese temor no tiene nada
de malo, es un instinto de protección normal, pero no me refiero a eso en
este artículo, me refiero al temor que te paraliza en la vida, al temor que te
hace estar atado a algo que supuestamente tu crees que “podría” pasar en
tu vida. Miedo a un accidente, a una enfermedad, a un fracaso, a un
abandono, a lo que quieras, tu conoces tus íntimos temores, pero todo ellos
son infundados por el enemigo y por nuestra falta de fe, son imaginarios, tu
verdadera realidad es la palabra de Dios. ¿Por qué nunca cuestionamos el
temor, pero si llegamos a cuestionar la palabra de Dios? He sido testigo de
despreciables actitudes de personas que supuestamente creían en Dios
pero que ante una situación difícil se las insto a confiar en Dios y su mirada
y respuesta fue irónica y molesta, ellos pensaban como que Dios no existe
“en esa situación” como que ellos veían la realidad y la fe era una fantasía
imaginaria los domingos en la iglesia.

Rompiendo el círculo del temor


Te invito a que cuestiones al temor, que lo pongas en duda, que no le creas,
parece que hay personas que tienen mucha fe en lo malo, y aun tienen fe
en lo malo cuando eso malo ni siquiera se asomo por sus alrededores y aun
la realidad les dice: “no pasa nada malo” ello responden: “Ya llegará lo
malo” son fortalezas de pensamientos fatalistas, negativos, ¿porque no
usas la imaginación para creer lo bueno y esperar lo mejor? Si lo mejor
esperas ¡¡eso vendrá a tu vida!! Amen. No seas tan crédulo de lo malo, se
crédulo de Dios. No creas el deseo del diablo, cree en la realidad de Dios,
en tu única y verdadera realidad. ¿Acaso Dios te miente en sus promesas?
Di ahora mismo: “Renuncio al temor, rechazo los malos pensamientos, en el
nombre de Jesús”. Reemplaza todo pensamiento malo por la verdad de
Dios.

Tienes que llegar a andar en un nivel de fe donde los pensamientos de


temor rebotan en tu corazón, porque estás tan lleno de fe y bendición que el
miedo habrá perdido su batalla. Cuando no dejas que el temor entre en tu
vida lo reduces hasta esfumarlo por completo.

Tal vez pasaste por situaciones traumáticas en el pasado y eso te hacer


pensar que “podría” pasar de nuevo; pero tienes que apostar y andar
creyendo en la fidelidad de Dios. No por el pasado vivirás el resto de tu vida
atado y sufriendo, ¡Suelta el pasado por completo!. ¡Renuncia, perdona. Ya
no existe más! Avanza a cumplir tus sueños, libera hoy tu corazón de todo
temor mentiroso porque fuiste creado para vivir feliz y pleno. Levántate con
valentía y coraje, el mundo espera ver todo lo que hay en ti.

Por último te invito a que hagas esta oración en voz alta: “Señor Jesús
perdóname por no creerte en muchas ocasiones, rechazo todo pensamiento
negativo y recibo tu palabra, me comprometo a vivir confiando en tu palabra
y tu poder, me comprometo a tener fe de que recibiré todo lo que estoy
necesitando y a esforzarme en fe para alcanzar todas tus promesas. Señor
Jesús Creo en ti y en tu fidelidad sobre todas las cosas. Amen.”
“Tierra, no temas; alégrate y gózate, porque Jehová hará grandes cosas”.
Joel 2:21.

No te resignes hay mayores cosas para ti

Tus mejores días están por delante, mientras agradeces al Señor por
todo lo recibido, verás con visión más amplia que Él es ilimitado. No te
resignes, mayores logros y bendiciones te esperan.
En Juan 14:12 Jesús dijo: “Les digo la verdad, todo el que crea en mí hará
las mismas obras que yo he hecho y aún mayores, porque voy a estar con
el Padre”.

Es inmensamente grande lo que podemos lograr cuando creemos, Jesús


dijo que seguiríamos haciendo lo que Él hizo y mucho más. El Señor
siempre está queriendo que avancemos con Él, para no perder nada de lo
que tiene preparado para nosotros. Tal vez creíste que ya habías llegado a
ti límite o tu techo, pero no es así, porque siempre hay más, las mejores
cosas que vas a lograr, están en el futuro. Siempre hay algo más grande,
más desafiante, y más extraordinario por lo que Jesús nos desafía a creer.
Aún no hemos visto todo, no limites a Dios, Él puede sobrepasar todas
nuestras expectativas. Tus mayores logros se están preparando, están por
darse a conocer.

No te acomodes, ni te conformes, no seas escaso en lo que pidas, un Dios


grande es honrado cuando creemos en grande. Comienza a mirar todo lo
que puedas lograr a partir de ahora y no te detengas solo con lo que has
logrado hasta aquí. Tu ministerio puede crecer más, en tu trabajo o proyecto
hay muchísimo por crecer, en tu familia, tu carrera; tu salud y en todo lo que
hagas, cree por más. Tus mejores días están por llegar.

Hagamos esta oración:


“Padre, expande mi visión, déjame ver las cosas que como tú las
ves. Nada me limita, ni me puede detener si estás conmigo. Tu
eres grande y creeré por más, te doy gracias por todo lo recibido,
mientras me muevo hacia algo mayor, lo creo en el nombre de
Jesús. Amén”
Usar tus dones te abrirá grandes puertas

Cuando todo lo que haces, lo haces como para el Señor de corazón y con
excelencia, Dios te dará dones especiales para ayudar a otros en
situaciones específicas y esos dones serán llaves que te abrirán grandes
puertas de autoridad y bendición
En Génesis 41:14-15 dice: “El faraón mandó llamar a José de inmediato, y
enseguida lo trajeron de la cárcel. Después de afeitarse y cambiarse de
ropa, José se presentó ante el faraón. Entonces el faraón le dijo: —Anoche
tuve un sueño, y nadie aquí puede decirme lo que significa; pero me enteré
de que cuando tú oyes un sueño puedes interpretarlo”.

José había quedado preso injustamente, pero en la cárcel fue fiel al Señor y
hallo gracia para ser el jefe. El Señor lo ayudaba en todo lo que hacía. Y en
ese lugar usó su don para interpretar sueños de Dios al jefe de los
panaderos y al jefe de los coperos. Al pasar dos años, el Faraón necesito la
interpretación de un sueño y el jefe de los coperos recordó a José y lo
mandó a llamar.

Desde ese momento comenzó una carrera de ascenso, autoridad y


prosperidad para José. Cuando pones al Señor en primer lugar en tu vida y
lo sirves con excelencia, como lo hizo José, tus dones, tú trabajo y tu talento
serán usados grandemente para el Señor, puertas grandes se te abrirán por
gracia. La bendición de Dios estará en tu vida para tener conexiones
especiales que te abrirán grandes, nuevas y sorprendentes puertas de éxito.

Oremos juntos así:


“Padre te pido que ungas mis dones, los multipliques y me ayudes a usarlos
cuando sea necesario. Que tu gracia y favor se desaten sobre mi cuando
trabaje y te sirva en todo lo que haga, para que grandes puertas se abran
en el nombre de Jesús. Amén”
Egipto no es tu herencia la tierra prometida si lo es

Tú tienes que renunciar a lo que tienes… para alcanzar lo que Dios tiene para ti!

Algunos de ustedes han sido golpeados emocional y espiritualmente. Han sido


humillados, deshumanizados y azotados emocionalmente. Están cansados y
exhaustos. Renunciar parecería algo bueno pues alcanzar la victoria se volvió algo
imposible. Pero Egipto no es tu herencia, la tierra prometida lo es. Olvida lo que
tienes atrás y corre hacia lo que Dios tiene para ti. Tu herencia no es el pecado y
la enfermedad. Tu herencia es la salud y la sanidad. Tu herencia no es la crisis
financiera, tu herencia es que Dios suple todas tus necesidades, no tu codicia pero
sí tu necesidades. Tu herencia no es vivir en una constante pelea doméstica que
se parece a una perpetua guerra civil. Tu herencia espiritual no es vivir como
esclavo del alcohol y las drogas. Tu herencia es ser libre, para lo que el Hijo
estableció libertad, eres verdaderamente libre. Tú necesitas salir hoy y patear el
lodo de los ladrillos del Faraón que están en tus pies y decir, “yo soy un hijo del
rey, y nada es imposible para Dios”

Tú necesitas salir de Egipto para llegar a la tierra prometida. A Dios le tomó quizás
uno o dos días sacar a los hebreos de Egipto, pero le tomó 40 años sacar a Egipto
de ellos. Tú debes renunciar a lo que consideras bueno por lo que Dios dice que
es mejor. ¿Por qué cuando Dios nos da algo, lo enrollamos y nos aferramos a el
como un perro mordiendo el último hueso en el mundo? Decimos: “Nunca
renunciaré a el” cuando Dios dice, “Tengo algo mejor para ti”, pero tú no le crees.
Si Dios está tratando de quitarte algo, déjalo. Porque El reemplazará con leche y
miel, ese pozo de lodo egipcio.

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