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HUMILLACIÓN

y EXALTACIÓN
del CRISTIANO
_________________________________________________________________
_____

Copyright © 2017 por: Joel Perdomo


“HUMILLACION y EXALTACION …

¡IMPORTANTE!

ESTE LIBRO ES UNA OFRENDA A DIOS Y LOS


DERECHOS DE AUTOR HAN SIDO CEDIDOS A
LA IGLESIA DE CRISTO EN LA TIERRA.

POR TANTO:

• PUEDE SER COMPARTIDO GRATUITAMENTE


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• PUEDE SER TRADUCIDO A CUALQUIER


IDIOMA – SIN ALTERAR SU CONTENIDO
ORIGINAL.

• ES UN REGALO DEL HNO. JOEL PERDOMO A


LA AMADA IGLESIA DE CRISTO. DANDO POR
GRACIA, LO QUE POR GRACIA HA RECIBIDO.

¡DIOS TE BENDIGA!

JOEL PERDOMO

2
… del CRISTIANO”

Jesús dijo:

“Porque el que se enaltece será humillado,

y el que se humilla será enaltecido”.

Mateo 23:12.

INDICE

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“HUMILLACION y EXALTACION …

Itroducción……………………………………………………………..
7

Capítulo 1 - EL AMOR
DIVINO………………………………………..9

I. EL PLAN ETERNO DE REDENCIÓN

a. Del trono a la cruz

b. El amor de Dios manifestado en la vida de Jesús

c. El amor divino demanda respuesta del ser humano

CAPÍTULO 2 - LA SIMPLICIDAD COMO UN ATRIBUTO


DIVINO…...15

a. La humildad revelada en el carácter de Dios

b. Dios se agrada de los humildes

c. El principio de la exaltación, es la humillación

d. Dios resiste a los soberbios

CAPÍTULO 3 - LA HISTORIA DE LA
CRUZ…………………………...23

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… del CRISTIANO”

a. La sublime historia del amor divino

b. El propósito eterno de salvación

c. Las dos caras de la cruz

CAPÍTULO 4 - LA HUMILLACIÓN Y EXALTACIÓN DE


JESÚS……….31

a. La humildad de Jesús desde su nacimiento

b. Jesús se humilló, asimismo

c. Jesús como el siervo de Jehová

CAPÍTULO 5 - EL EJEMPLO DE HUMILDAD DE


JESÚS………………39

I. JESÚS FUE EJEMPLO DE SERVICIO Y HUMILDAD

a. Aprended de mi

II. JESÚS SE HUMILLÓ,


ASIMISMO…………………………………...44

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“HUMILLACION y EXALTACION …

a. El sentir de humildad de Cristo

b. La humillación del cristiano

c. Negarse, asimismo

d. La lucha entre la carne y el espíritu

CAPITULO 6 - EJEMPLO DE HUMILLACIÓN EN LA


BIBLIA………….51

I. EJEMPLOS DE HUMILDAD EN EL NUEVO TESTAMENTO

a. El ejemplo del apóstol Pablo

b. La humillación de Pedro

c. La humildad de José y María

d. La humildad de Juan el bautista

e. La humildad de los ministros de Dios

II. EJEMPLOS DE HUMILDAD EN EL ANTIGUO


TESTAMENTO……...63

a. La humildad de David

b. La verdadera bendición

c. La humillación de Job

d. La humillación de José
6
… del CRISTIANO”

III. LA HUMILLACIÓN Y LA
EXALTACIÓN…………………………..94

a. La humillación y la exaltación de los hijos de Dios

CAPÍTULO 7 - LA HUMILDAD COMO CARACTERÍSTICA DE LOS


HIJOS DE
DIOS……………………………………………………….79

a. El que se humilla, será exaltado

b. La humildad en el cristiano

CAPÍTULO 8 - DISCÍPULOS DE
CRISTO……………………………...89

a. El cristiano como hijo de Dios

b. El cristiano como discípulo de Cristo

c. Discípulos de Cristo, cada día

Conclusión……………………………………………………………
97

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“HUMILLACION y EXALTACION …

INTRODUCCIÓN

La vida de Jesús, es el más grande ejemplo de humildad que la


humanidad haya conocido, desde su nacimiento hasta su muerte,
la historia de la salvación está impregnada de un mensaje de
amor y sencillez.
Jesús se humilló, asimismo, al venir al mundo para cumplir
con el plan de redención del ser humano. Él tampoco fue
ostentoso en su vida y ministerio terrenal. Jesús dejó un legado
de humildad a fin de que siguiéramos sus pasos en la tierra; por
esa razón, su vida y ministerio constituyen el tema central del
estudio de este libro.
La historia de Jesús ha sido impactante alrededor del mundo,
a través de toda generación posterior a su muerte y resurrección,
conquistando y transformando el corazón de quien recibe su
sencillo mensaje de fe y un amor práctico.
Esto se debe, en gran parte, a que Jesús se identificó con los
más humildes. Al vivir de forma sencilla en la tierra, cualquier
ser humano puede entender su lenguaje de amor transmitido en
palabras y hechos. Cuando Juan envió a sus discípulos a
preguntarle a Jesús que, si él era el Mesías, les respondió con su
labor entre los desvalidos. Él dijo:
“Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son
limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a
los pobres es anunciado el evangelio” (Mt. 11: 5).

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… del CRISTIANO”

La labor de Jesús, durante su ministerio terrenal, fue hecha entre


los más necesitados y su mensaje de amor y consuelo
concordaba con sus hechos. Él dijo:
“Bienaventurados los pobres en espíritu, porque de ellos es
el reino de los cielos. Bienaventurados los que lloran,
porque ellos recibirán consolación. Bienaventurados los
mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.
Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia,
porque ellos serán saciados” (Mt. 5: 2-10).
Acerca de su obra ministerial de predicación en la tierra,
Jesús dijo que, su trabajo era servir a la humanidad:
“Porque el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino
para servir, y para dar su vida en rescate por muchos”
(Mr. 10:45).

Capítulo 1

EL AMOR DIVINO
____________________________________________________

I. EL PLAN ETERNO DE REDENCIÓN

a. Del trono a la cruz


Si la caída del ser humano fue caótica, la historia de su redención
es la más sublime y real que la humanidad haya conocido.
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“HUMILLACION y EXALTACION …

Ninguna historia contada en la tierra tiene el poder, por sí


misma, de transformar la vida del ser humano que la acepta con
fe, como la de Cristo.
Todo comienza en el cielo, en el corazón amoroso de Dios, y
ese plan divino está enmarcado en su gran amor por el ser
humano, que fue creado a su imagen y semejanza. Este amor
divino, manifestado en el sacrificio de su Hijo, es inmerecido,
pues el ser humano le falló a Dios al ceder a la tentación de
Satanás. No obstante, Dios no abandonó a sus criaturas a su
propia suerte, sino que proveyó un plan de salvación. El
siguiente verso es un lema acerca del amor divino por la
humanidad:
“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a
su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se
pierda, mas tenga vida eterna” (Jn. 3: 16).
El Padre, el Hijo, y el Espíritu Santo, decidieron un plan
salvífico para rescatar al ser humano del pecado. Jesús ofreció
dar su vida para redimir a la humanidad, a fin de restituir la
relación entre Dios y el ser humano, y purgar así el pecado.
Ese fue un largo camino que conduciría a Jesús, a dejar su
trono de gloria, para venir a la tierra a morir en la cruz. Esa es la
manifestación más pura del amor divino, e implica la
humillación de Cristo, que serviría de ejemplo para que todo el
cristianismo siga sus pasos en la tierra.

b. El amor de Dios manifestado en la vida de Jesús


No existen palabras, ni razonamiento humano alguno que pueda
describir la profundidad del amor divino, manifestado en su plan
de redención, que fue revelado en la humanidad de Jesús de
Nazaret.
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… del CRISTIANO”

Jesús se despojó de su gloria estando en los cielos; y en


nuestra condición humana, que es limitada, no lograremos
entender en su totalidad lo que Él abandonó, al despojarse de su
gloria para venir a rescatarnos a este mundo perdido. Al
desconocer lo eterno e invisible, nuestra mente queda sujeta sólo
a la revelación bíblica, y a nuestra imaginación.
Si despojarse de su gloria, significó el sacrificio más grande
para Jesús, todavía le esperaba una vida de incomparable
humillación en la tierra. No solo debía quedar en la condición de
hombre, que ya era degradante para nuestro Señor y Dios
estando en su sublime gloria, sino que estaría sujeto a vivir como
un esclavo en la tierra, en obediencia absoluta a la voluntad de su
Padre.
Si eso fuera poco, aunque Jesús viviría una vida santa y
ajena al pecado en la tierra, su muerte sería de las peores
registradas en la historia humana, y solo comparada a la de
cualquier criminal que ha sido sentenciado a una muerte cruel.
La cruz era una pena de muerte para los peores criminales entre
los romanos; pero, para los judíos era prohibida, e incluso se
consideraba como una maldición (Gá. 3:13).
La vida de Jesús estaría llena de aparentes contradicciones
en la tierra y sujeta a todos los padecimientos típicos de los seres
humanos. Jesús, como Dios, debía despojarse de toda su gloria
en el cielo para venir a la tierra en un cuerpo humano, con todas
las limitaciones de esta tierra, a fin de rescatar a la humanidad
del pecado, y del señorío de Satanás. La Biblia dice:
“Porque lo que era imposible para la ley, por cuanto era
débil por la carne, Dios, enviando a su Hijo en semejanza
de carne de pecado y a causa del pecado, condenó al
pecado en la carne” (Ro. 8: 3).
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“HUMILLACION y EXALTACION …

Jesús participó de un cuerpo humano para identificarse con la


humanidad, y a fin de vencer a Satanás en la carne. Jesús venció
a la muerte, por medio de su muerte, al resucitar:
“Así que, por cuanto los hijos participaron de carne y
sangre, él también participó de lo mismo, para destruir por
medio de la muerte al que tenía el imperio de la muerte,
esto es, al diablo” (Hb. 2: 14).
Jesús vivió y sufrió en esta tierra como cualquier ser humano,
para lograr su propósito de vencer a Satanás y devolverle el reino
de la humanidad a su Padre. Este fue un plan eterno de Dios,
pues Jesús dijo que nadie le quitó su vida por casualidad, sino
que la ofreció como ofrenda voluntaria para rescatar con su
sacrificio a la humanidad:
“Nadie me la quita, sino que yo de mí mismo la pongo. Tengo
poder para ponerla, y tengo poder para volverla a tomar.
Este mandamiento recibí de mi Padre” (Jn. 10: 18).
Como Dios, Jesús sabía todas las cosas cuando estaba en el cielo,
pero desde su nacimiento en la tierra, debió participar de las
limitaciones de cualquier ser humano. Eso implica que el plan de
redención para la humanidad y el propósito del Padre le fue
siendo develado a medida que crecía físicamente. Lo importante
es que el plan divino de redención para la humanidad comienza
con la humillación de Jesús en el cielo, quien decide venir a
rescatar al ser humano a la tierra. El tema de la humillación se
convierte en uno muy importante en la vida cristiana, pues es con
la humillación de Jesús, que da comienzo la historia de
redención del ser humano.

c. El amor divino demanda respuesta del ser humano

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… del CRISTIANO”

Este abundante amor de Dios por la humanidad, que fue vaciado


en la vida de su Hijo amado, queda sujeto a la decisión que tome
cada persona.
Los que con fe se acercan a Dios, por medio de Jesucristo,
encontrarán sublime salvación en la cruenta cruz; pero, los que
por incredulidad encuentren tropiezo en el descenso, nacimiento,
vida, muerte, resurrección y ascensión de Jesús al cielo, serán
enjuiciados a condenación eterna, por rechazar el inmerecido
amor divino (Jn. 3: 17-21).
No existe término medio en Dios, o se acepta, o se rechaza
su amor (Mt. 12:30). Tampoco valen las excusas para justificarse
ante Dios, si el ser humano ignora el amor divino manifestado en
la vida de Jesús, igualmente, un día enfrentará el juicio de Dios.
Pablo dijo:
“¿O menosprecias las riquezas de su benignidad, paciencia
y longanimidad, ignorando que su benignidad te guía al
arrepentimiento?” (Ro. 2: 4).
El amor de Dios, manifestado en la vida, muerte y resurrección
de Jesús, demanda una respuesta del ser humano. Nadie puede
ignorar el gran amor divino manifestado en el sacrificio y la
humillación del Hijo de Dios, porque toda decisión tendrá un
juicio.
El gran amor de Dios para la humanidad, al enviar a su Hijo
a rescatarla del pecado, encierra el mensaje más ejemplar de
humillación para todos los hijos de Dios.
Jesús, no solo se despojó de su gloria en el cielo, para venir a
este mundo pecador, sino que su vida estuvo rodeada de
sencillez y humildad desde su nacimiento, hasta su muerte en la
cruz.

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“HUMILLACION y EXALTACION …

Hablar acerca de la humillación, es hablar de la historia de la


redención de la humanidad. Esta alude a todos los seres
humanos, que a veces indiferentes al sacrificio de Jesús,
ignoramos que Él, se humilló asimismo para venir a salvarnos.
Para los hijos de Dios, Jesús nos dejó un ejemplo de amor y
humildad a seguir, pues la historia de su vida está saturada de
constante humillación, desde que se despojó de su trono de
gloria en el cielo, hasta su muerte en la cruz.
La arrogancia y el orgullo no tienen cabida en el reino de
Dios, pues Jesús nos dio ejemplo de humillación cuando estuvo
en la tierra. El orgullo representa el mal y es contrario a la vida
cristiana.
Capítulo 2

LA SIMPLICIDAD COMO UN ATRIBUTO DIVINO


____________________________________________________

a. La humildad revelada en el carácter de Dios


La simplicidad, es una característica divina que ha sido tratada
por los profetas de la Biblia y los teólogos de la Iglesia, y está
muy relacionada con la humildad.
La simplicidad se refiere a que Dios no es ostentoso. Dios no
reclama ser, quien es, a la humanidad. A pesar de desplegar su
gloria por medio de su creación (ver Salmo 19).
Aunque Dios no comparte su gloria con nadie (Is. 42:8);
tampoco exige que se le dé gloria; ni obliga a que se le
reconozca como el Todopoderoso. Él espera que sus criaturas,
dotadas de inteligencia, le reconozcan voluntariamente en todos
sus caminos. Esto nos habla de la simplicidad de Dios y de su
humildad.
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… del CRISTIANO”

Aunque Dios goza de simplicidad como una virtud de su


carácter, tiene todo el derecho para exigir adoración de parte de
sus criaturas, pues a Él, pertenece todo el poder como supremo
Creador. No obstante, Él no lo exige, porque respeta la libre
voluntad de sus criaturas.
El ser humano, por su parte, es creación de Dios, y como tal,
debe ser humilde en reconocer que Dios es su creador y que a Él
se le debe toda la honra, la gloria, el honor, y la adoración. El
salmista dice:
“Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros
a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su
prado” (Sal. 100: 3).
Al ser criaturas hechas por la mano de Dios, la humildad debe
ser una característica típica de los hijos de Dios. Sólo un
recipiente que es humilde puede ser portador de la gloria de
Dios. Él no puede depositar dones, ministerios o talentos en
gente orgullosa.
El orgullo es la contraparte de la humildad, y fue el pecado
que abrió la puerta a la caída de Satanás, desde el cielo. En cada
ápice de orgullo que se manifiesta en el ser humano, está
inoculado el veneno de Satanás. Aun la falsa humildad se
convierte en el peor de los orgullos. Esta se manifiesta cuando
erradamente, creemos ser humildes sin serlo o cuando nos
sentimos orgullosos de ser humildes.
Dios confía sus talentos en gente humilde, que saben
reconocer sus debilidades e imperfecciones, pero que no se
conforman al pecado, si no que se esfuerzan por agradar a Dios
cada día.
En su esfuerzo y devoción por agradar a Dios, Pablo
encontró que sus propias debilidades eran sus mayores
15
“HUMILLACION y EXALTACION …

obstáculos en ese propósito, pero estas le ayudaron a reconocer


su fragilidad y le condujeron a mantener una actitud humilde
ante Dios y los hombres. Esto le hizo descubrir que el poder de
Dios se manifestaba en su debilidad, la que le conducía a ser
humilde. Pablo dijo:
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se
perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose
sobre mí el poder de Cristo. Por lo cual, por amor a Cristo
me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en
persecuciones, en angustias; porque cuando soy débil,
entonces soy fuerte” (2 Co. 12: 9-10).
En su búsqueda de la perfección, Pablo se encontró de cara con
su debilidad, y le pidió a Dios que se la quitara, sin saber que
debía luchar con ella cada día, a fin de mantenerse humilde.
Dios le confirmó a Pablo que su poder se perfecciona en
nuestra debilidad humana, pues cuando somos débiles, Él nos
puede mostrar cuan poderoso es. No se trata de conformarse al
pecado, sino a invocarle cada día, a causa de nuestra debilidad.
Dios le dijo a Pablo:
“Y me ha dicho: Bástate mi gracia; porque mi poder se
perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me
gloriaré más bien en mis debilidades, para que repose
sobre mí el poder de Cristo” (2 Co. 12: 9).
b. Dios se agrada de los humildes
Dios se agrada de la humildad de sus hijos, pues en ella está
implícito el reconocimiento de que Él, es el Todopoderoso, y que
somos criaturas hechas por su mano. En cambio, el orgullo es lo
opuesto a la naturaleza divina, pues representa el mal y al primer
orgulloso conocido, a Satanás.
16
… del CRISTIANO”

La grandeza de nuestro eterno Dios contrasta con nuestra


condición humana, que es limitada. Pero, cuando estas dos
condiciones se juntan y el ser humano toma la actitud correcta,
en un temor reverente a su Creador, se produce una relación
perfecta entre Dios y el ser humano.
El profeta Isaías dijo:
“Mi mano hizo todas estas cosas, y así todas estas cosas
fueron, dice Jehová; pero miraré a aquel que es pobre y
humilde de espíritu, y que tiembla a mi palabra” (Is. 66: 2).
A Dios le agrada ser el proveedor de sus criaturas, pues para eso
las formó, para que dependieran absolutamente de Él.
El primer pecado se produjo porque el ser humano quería
una independencia de su Creador, cosa que al final produjo la
peor esclavitud. La historia bíblica y secular confirma que
cuando el ser humano se aleja de su Creador, al final fracasa.
c. El principio de la exaltación, es la humillación
El ser humano no tiene nada de que gloriarse en sí mismo, desde
su mismo nacimiento viene al mundo sin nada, y nada se llevará
al morir. No obstante, el ser humano tiene un gran valor para
Dios, pues es el objeto de su gran amor en la tierra porque fue
creado a su imagen, y por esa razón Dios envió su Hijo al
mundo.
De acuerdo con la Biblia, los seres celestiales viven en
constante adoración a Dios, pues ellos ven su rostro. No
obstante, después de la caída, los seres humanos deben reconocer
voluntariamente a Dios, por medio de la fe. La Biblia dice:
“Fíate de Jehová de todo tu corazón, y no te apoyes en tu
propia prudencia. Reconócelo en todos tus caminos, y Él
enderezará tus veredas. No seas sabio en tu propia opinión;

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“HUMILLACION y EXALTACION …

teme a Jehová, y apártate del mal; porque será medicina a


tu cuerpo, y refrigerio para tus huesos” (Pr. 3: 5-8).
Jesús exhortó a sus seguidores a ser humildes. Él dijo que, el que
se humilla será exaltado; y quien se exalta, asimismo, será
humillado:
“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el
que se humilla, será enaltecido” (Lc. 14:11).
Cualquiera de las dos decisiones, humillarse o enaltecerse, tendrá
consecuencias. Jesús enseñó que no hay términos medios en
Dios. Él dijo:
“El que no es conmigo, contra mí es; y el que conmigo no
recoge, desparrama” (Mt. 12: 30).
Jesús dijo que el que se humilla ante Él, será quebrantado para
salvación; pero, el que le resiste, será desmenuzado por su juicio.
Él dijo:
“Todo el que cayere sobre aquella piedra, será
quebrantado; mas sobre quien ella cayere, le
desmenuzará” (Lc. 20: 18).
La Biblia dice que Dios da gracia al humilde, pero resiste al
soberbio:
“Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los
soberbios, y da gracia a los humildes” (Stg. 4:6).
La palabra gracia es abundante, y significa que Dios despliega
todos sus recursos a favor de sus hijos humildes, cuando están en
dificultades o necesidades. En cambio, el resiste al soberbio. Eso
significa que se enfrenta con él. La palabra resistir significa
confrontar o luchar conscientemente en contra de alguien.

d. Dios resiste a los soberbios

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… del CRISTIANO”

En la Biblia hay varios relatos donde Dios confrontó la soberbia


de reyes, naciones e individuos.
Nabucodonosor fue un rey soberbio que se atribuyó la gloria del
reino que había edificado y Dios le humilló hasta lo sumo,
llegando a la condición de perder su mente y comer como un
animal.
No obstante, cuando Dios prueba al ser humano es con el fin
de que se humille y le reconozca, no para destruirle, pero es una
decisión que cada individuo debe asumir. Nabucodonosor se
humilló y Dios le devolvió su mente y su reino, ver Daniel 4.
En cambio, el rey Herodes murió por un juicio divino,
porque no dio la gloria a Dios, si no que aceptó ser honrado y
adorado como si fuese un dios, ver Hechos 12: 21-23.
Muchas naciones, ciudades e individuos en la biblia fueron
advertidos acerca de juicios divinos que vendrían a causa de sus
pecados a fin de que se arrepintieran. Algunos de ellos se
arrepintieron y Dios los perdonó; pero otros acarrearon el juicio
de su soberbia y rebelión contra Dios. Tal es el caso del rey
Faraón, quien endureció su corazón contra la palabra de Dios
dada por Moisés y su reino fue arruinado.
Las naciones cananeas fueron consumidas por la ira de Dios
a causa de sus pecados, porque no se arrepintieron. En cambio,
los habitantes de Nínive se arrepintieron de su pecado al oír el
mensaje de juicio advertido por Jonás, y Dios los perdonó.
Dios es el juez de toda la tierra. Él quita reyes y pone reyes.
El gobierna en el cielo, en la tierra, y debajo de la tierra. Él es el
todopoderoso y todo está bajo su señorío. Por eso, el ser humano
debe humillarse ante Dios.

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“HUMILLACION y EXALTACION …

Capítulo 3

LA HISTORIA DE LA CRUZ
____________________________________________________

a. La sublime historia del amor divino


En el sacrificio de Jesús en la cruz, es donde encuentra respuesta
el dolor humano. Allí se resume la teología en un mensaje
sencillo de amor, perdón y reconciliación.
No hay palabras para describir el sacrificio de Jesús en la
cruz, solo se puede reflexionar y admirar. Es la historia más
sublime que se pueda contar en labios de un ser humano. Es la

20
… del CRISTIANO”

única historia capaz de cambiar la vida y el destino de la


humanidad.
Muchas personas se preguntan: ¿Por qué murió Jesús en la
cruz? Al escuchar la historia de la crucifixión de Cristo, cada
cual hace su propia conclusión de acuerdo con sus propios
significantes. Para conocer el motivo por el cual Jesús murió en
la cruz, es preciso saber cómo estaba la humanidad antes de
Cristo.
Antes que Cristo se revelara al mundo, el pecado original de
la primera pareja había destruido la comunión con Dios. En su
amor por la humanidad, Dios envió a su Hijo a morir en la cruz,
a fin de salvarle del pecado y de la muerte.
La Escritura señala en sentido figurado que, Jesús es el nuevo
Adán que vino a restaurar la comunión perfecta de la humanidad
con Dios, que estaba destruida por la desobediencia de la
primera pareja.
El amor por la humanidad fue el motivo que llevó a Jesús a
morir en la cruz.

b. El propósito eterno de salvación


Jesús fue a la cruz en obediencia al Padre. La Biblia dice:
“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y
ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo. Entonces
dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad,
como en el rollo del libro está escrito de mí. En esa
voluntad somos santificados mediante la ofrenda del
cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hb. 10:
5, 7-10).
Dios, en su intento de restablecer la comunión que la humanidad
disfrutaba, antes de la caída, reveló la Ley al pueblo de Israel por
21
“HUMILLACION y EXALTACION …

medio de Moisés, a fin de que la cumplieran para obtener la vida.


Pero, nadie pudo cumplir las demandas de Dios a causa de la
desobediencia; por eso, Dios envió a su Hijo Jesucristo para
redimir a la humanidad por medio de su sacrificio en la cruz.
Jesús sería la única ofrenda que podía satisfacer las demandas
divinas para redimir a la humanidad sumida en el pecado, como
señala la Escritura:
“Ninguno de ellos podrá en manera alguna redimir al
hermano, ni dar a Dios su rescate, porque la redención de
su vida es de gran precio, y no se logrará jamás, para que
viva en adelante para siempre, y nunca vea corrupción”
(Sal. 49:7-9).
Jesús hizo lo que la humanidad no pudo hacer por sí misma, a
saber: Agradar al Padre por medio de una obediencia absoluta.
Pablo señala que el ser humano no pudo agradar a Dios, aun con
la Ley, él dijo:
“Porque sabemos que la ley es espiritual; mas yo soy
carnal, vendido al pecado” (Ro. 7:14).
Dios envió a Jesús como substituto para perfeccionar a la
humanidad. La ofrenda del cuerpo de Cristo en la cruz fue
perfecta, porque Jesús no tuvo pecado. La Biblia dice:
“Porque no tenemos un sumo sacerdote que no pueda
compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que fue
tentado en todo según nuestra semejanza, pero sin pecado”
(Hb. 4: 15).
Todo ser humano que no entienda la historia de la redención por
medio de Cristo, estará en graves problemas. Quiérase o no,
Jesús compró a la humanidad, pues ésta había cedido a la
tentación del pecado y consecuentemente estaba esclavizada a
Satanás, su nuevo amo.
22
… del CRISTIANO”

La palabra redención, significa pagar el precio por algo que


se había perdido, por incumplimiento en el pago. En ese sentido,
Jesús pagó nuestra deuda ante el Padre, a causa de nuestro
pecado. En su humanidad, Jesús no quería ir a la cruz. La Biblia
dice:
“Yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando
y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa;
pero no sea como yo quiero, sino como tú”, (Mt. 26: 39).
El propósito de Jesús ir a la cruz, fue su conciencia de salvar a
una humanidad perdida. Jesús no tuvo un sueño de morir, sino
un sueño de salvar. Jesús dio su vida voluntariamente para salvar
la humanidad:
“Por eso me ama el Padre, porque yo pongo mi vida, para
volverla a tomar. Nadie me la quita, sino que yo de mí
mismo la pongo” (Jn. 10: 17).

c. Las dos caras de la cruz


Existen dos vías por las que se puede entender el amor divino
plasmado en la vida de Jesús, al ser crucificado en la cruz. Por
un lado, las personas se pueden enfocar en el cuadro de dolor y
sufrimiento que Jesús padeció en la dolorosa cruz, donde cargó
todos los pecados de la humanidad, y se hizo maldición por amor
al pecador, según Gálatas 3:13.
Hay personas con un concepto errado del sacrificio de Jesús,
cargan hasta una cruz en su pecho, sintiendo pena por el Señor.
Sin entender que, la cruz por sí misma no envía el mensaje
completo de redención, pues la cruz es símbolo de muerte y
maldición.
Quienes se enfocan más en el puro sacrificio de Jesús en la
cruz, y se olvidan de la motivación que le condujo a dar su vida,
23
“HUMILLACION y EXALTACION …

que fue su amor puro por el pecador, terminan con un mensaje


distorsionado y confuso de su sacrificio.
El amor fue la razón que motivó a Jesús a ir a la cruz. Existe
el peligro de quedarnos solo con el cuadro de un cuerpo
crucificado colgando de un madero, y así olvidarnos de la razón
que le condujo a morir, eso sería un grave error.
Aunque en el plan eterno de redención, el Padre ya sabía lo
que su Hijo iba a padecer en la tierra, en su humanidad, Jesús no
tenía todo el conocimiento de lo que le esperaba. El plan de Dios
le fue siendo develado a medida que crecía en todo el aspecto de
su vida, tanto físico, como en su conocimiento intelectual, ver
Lucas 2:52.
Una vez que el Padre le había mostrado a Jesús en la tierra lo que
los seres humanos, en su odio, le harían padecer en la cruz, Jesús
le pidió que, si fuese posible, no le permitiera ir a la cruz (ver
Lucas 22:42).
Jesús sabía que para el Padre nada es imposible; por eso oró
pidiendo que, de ser posible, no fuese a la cruz, aunque luego le
dijo que se hiciera su voluntad.
Eso demuestra que su propósito de venir a la tierra, no fue
específicamente para ir a una cruz, eso ni aun estaba
contemplado en su humanidad. Jesús solo obedeció la voluntad
del Padre, paso a paso.
La razón que trajo a Jesús al mundo fue su gran amor por
una humanidad perdida. La cruz solo fue el pago que los
hombres en su odio le dieron, a cambio de su gran amor.
Jesús fue a la cruz para salvar a la humanidad, en obediencia
absoluta a la voluntad divina. Tampoco fue a la cruz por que
fuese un deseo personal del Padre, si no que el Padre le pidió
aceptar el rechazo de la humanidad, pues era necesario que diera
24
… del CRISTIANO”

su vida en rescate por los pecadores, aun por los que le mataron.
Por no decir que todos le matamos con nuestro pecado.
Jesús fue a la cruz como un inocente Cordero que es llevado
al matadero, por su gran amor con el cual se entregó, asimismo.
Es allí donde encuentra sentido que él fue inmolado, antes de la
fundación del mundo, como se explica en Apocalipsis 13:8.
Isaías profetizó cerca de 700 años a. C., acerca de la futura
crucifixión del Mesías en la cruz. Isaías casi retrató el dolor que
Cristo sufrió en la cruz del calvario:
“Despreciado y desechado entre los hombres, varón de
dolores, experimentado en quebranto; y como que
escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo
estimamos. Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y
sufrió nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado,
por herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por
nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el
castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos
nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como
ovejas, cada cual se apartó por su camino; mas Jehová
cargó en él el pecado de todos nosotros. Angustiado él, y
afligido, no abrió su boca; como cordero fue llevado al
matadero; y como oveja delante de sus trasquiladores,
enmudeció, y no abrió su boca” (Is. 53:3-8).
Cristo cargó con todo el dolor de la humanidad, esa fue la razón
de su muerte en la cruz. Su humillación es sin comparación y
sirve de ejemplo a seguir por todos sus discípulos. A
continuación, comparto parte de un poema, que sirve de
reflexión acerca del tema del gran amor de Jesús por la
humanidad, y nuestra respuesta a su amoroso llamado.

25
“HUMILLACION y EXALTACION …

REGALO DE AMOR ETERNO.

Veo el cuadro de un amor lacerado,


manos extendidas, pero es rechazado.
Misericordia y amor hay en sus ojos,
ceñido de verdad, justicia y bondad.

La paz vino al mundo, buscando donde reposar,


quizá un corazón herido que quiera sanar.
Esta es la recompensa por el desprecio,
vida eterna te doy, yo pagué el precio.

Mira al calvario, ve cuanto te amo,


no sufras pena; tu dolor yo sano.
Mi corazón abierto te ofrezco,
un tierno abrazo de amor eterno.

Joel Perdomo

Capítulo 4

LA HUMILLACIÓN Y EXALTACIÓN DE JESÚS


____________________________________________________

a. La humildad de Jesús desde su nacimiento


26
… del CRISTIANO”

Jesús nació en cuna de una familia humilde de Belén, y fue


concebido en el vientre de María, por obra del Espíritu Santo. El
ángel le dijo a María:
“Y ahora, concebirás en tu vientre, y darás a luz un hijo, y
llamarás su nombre JESÚS. Entonces María dijo al ángel:
¿Cómo será esto? pues no conozco varón. Respondiendo el
ángel, le dijo: El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder
del Altísimo te cubrirá con su sombra; por lo cual también
el Santo Ser que nacerá, será llamado Hijo de Dios” (Lc.
1:31, 34-35).
María era virgen cuando quedó embarazada. Ese es un milagro
único que Dios reservó solo para su Hijo, Jesús.
Esta era una gran señal, pues María no conocía varón, y
concibió al Hijo de Dios por obra divina:
“Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la
virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre
Emanuel” (Is. 7:14).
Jesús nació en un pesebre, donde posaban los animales
domésticos, pues no hallaron posada para ellos en otro lugar,
porque estaban todos ocupados:
“Y dio a luz a su hijo primogénito, y lo envolvió en pañales,
y lo acostó en un pesebre, porque no había lugar para ellos
en el mesón” (Lc. 2:7).
Dios quiso que el nacimiento de su Hijo fuese de forma humilde
en la tierra. Jesús nació, creció, y vivió humildemente en la
tierra, para servir de ejemplo a todos los que quieran seguir sus
pasos.

b. Jesús se humilló, asimismo

27
“HUMILLACION y EXALTACION …

La humillación de Jesús no tiene parangones. Su amor es


incomparable al despojarse voluntariamente de su gloria
sublime, para venir a rescatar a una humanidad perdida, y alejada
de Dios a causa del pecado.
Jesús no se aferró a su gloria, sino que se despojó de ella para
venir a salvarnos. Su motivación de venir a la tierra fue en un
amor puro por el ser humano. La Biblia dice:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en
Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el
ser igual a Dios como cosa a que aferrarse” (Fil. 2:5-11).
Jesús se despojó a sí mismo, de toda su gloria que tenía en los
cielos, y al final de sus días Él dijo:
“Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con
aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”
(Jn. 7:5).
En ese proceso, Jesús se vació en un frágil cuerpo humano para
morar en una tierra bajo maldición a causa del pecado. Todo lo
hizo para identificarse con la raza humana, que fue el objetivo de
su gran amor.
Jesús no solo participó de todos los padecimientos típicos de
los seres humanos, sino que estando en la condición de hombre,
que ya era degradante para su divinidad, se hizo siervo o esclavo
entre los hombres:
“Sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo,
hecho semejante a los hombres”.
En ese proceso de humillación, y estando en la condición de
esclavo, Jesús se humilló aún más, al morir en una cruz como
cualquier malhechor, sin haber cometido algún delito, y sin
pecado alguno:

28
… del CRISTIANO”

“Y estando en la condición de hombre, se humilló a sí


mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de
cruz”.
La vida de Jesús en la tierra, como nuestro gran ejemplo a seguir,
muestra que no hay corona sin cruz.
Como premio a su humillación y obediencia al Padre, Jesús
fue exaltado hasta lo sumo, y le dio toda la potestad en los cielos,
en la tierra, y de bajo de la tierra, dándole un nombre que es
sobre todo nombre:
“Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio
un nombre que es sobre todo nombre, para que en el
nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en
los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua
confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios
Padre”.
En su proceso de humillación, Jesús hizo lo siguiente:
Por amor, se despojó voluntariamente de su gloria en los cielos
para venir a la tierra a rescatar a la humanidad.
Jesús se vació en un cuerpo humano lleno de limitaciones, y
sujeto a los padecimientos de cualquier ser humano (Jesús se
cansaba, padecía sed, hambre, etc.). Siendo poderoso, tampoco
se rodeó de riquezas en la tierra, sino que vivió humilde entre los
hombres.
Estando en la condición de hombre, se hizo siervo o esclavo
del Padre. Esta condición de siervo es menos que la de cualquier
ser humano normal, pues implica que no hacía lo que quería en
la tierra; sino lo que el Padre le mandaba hacer.
Fue a la cruz en obediencia al Padre. Eso le pone en una
condición más baja que la de un esclavo, pues muere como si
fuera un criminal condenado a muerte, pero sin haber cometido
29
“HUMILLACION y EXALTACION …

delito alguno. Todo este proceso de humillación, lo hizo por


amor a la humanidad.
Si la historia de redención humana no se ve a través del lente
del gran amor de Jesús por el pecador, nos podemos quedar solo
con el cuadro tétrico, de un hombre colgado sobre una cruz.
El amor por la humanidad llevó a Jesús a obedecer la gran
prueba que el Padre le puso en la tierra, y por su obediencia y
humillación, justificó a todo aquel que acepta su sacrificio. La
Biblia dice:
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y
súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar
de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y
aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la
obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor
de eterna salvación para todos los que le obedecen” (Hb.
5:7-9).
Sin duda, Jesús es el ejemplo máximo de humildad para todos
sus discípulos; por esa razón de entrada, examinamos su
humillación y exaltación como el mayor ejemplo de humildad.

c. Jesús como el siervo de Jehová


Isaías describe a Jesús como el siervo de Jehová, y en su
profecía, habló de su futura humillación y consecuente
exaltación:
“He aquí que mi siervo será prosperado, será engrandecido
y exaltado, y será puesto muy en alto. Como se asombraron
de ti muchos, de tal manera fue desfigurado de los hombres
30
… del CRISTIANO”

su parecer, y su hermosura más que la de los hijos de los


hombres, así asombrará él a muchas naciones; los reyes
cerrarán ante él la boca, porque verán lo que nunca les fue
contado, y entenderán lo que jamás habían oído’’ (Is.
52:13-15).
Uno de los títulos que las profecías de Isaías le dan a Jesús es el
siervo de Jehová. Esto anunciaba su condición de humillación a
la que se sometería, estando en la tierra.
Jesús sería experimentado en quebrantos, pues sufriría todo
el peso del pecado humano, al cargarlo en su cuerpo. Ese pecado
nos correspondía pagarlo a nosotros, pero Jesús lo sufrió
humildemente, y todo por amor a la humanidad.
En Isaías 53, la profecía retrata anticipadamente, lo que
sufriría el Mesías. La Biblia dice:
“Subirá cual renuevo delante de él, y como raíz de tierra
seca; no hay parecer en él, ni hermosura; le veremos, mas
sin atractivo para que le deseemos. Despreciado y
desechado entre los hombres, varón de dolores,
experimentado en quebranto; y como que escondimos de él
el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.
Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió
nuestros dolores; y nosotros le tuvimos por azotado, por
herido de Dios y abatido. Mas él herido fue por nuestras
rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de
nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros
curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas,
cada cual se apartó por su camino; mas Jehová cargó en él
el pecado de todos nosotros”.
La profecía bíblica compara la humillación de Jesús con un
manso cordero, que es llevado al matadero, para ser sacrificado:
31
“HUMILLACION y EXALTACION …

“Angustiado él, y afligido, no abrió su boca; como cordero


fue llevado al matadero; y como oveja delante de sus
trasquiladores, enmudeció, y no abrió su boca”.
Jesús sufrió el menosprecio de los hombres, y fue a la cárcel
como si haya sido un criminal:
“Por cárcel y por juicio fue quitado; y su generación,
¿quién la contará? Porque fue cortado de la tierra de los
vivientes, y por la rebelión de mi pueblo fue herido”.
En su extrema humillación, Jesús fue crucificado en medio de
dos malhechores, como si fuese uno de ellos:
“Y se dispuso con los impíos su sepultura, mas con los ricos
fue en su muerte; aunque nunca hizo maldad, ni hubo
engaño en su boca”.
Jesús fue sometido a obediencia por el Padre, con el propósito de
redimir al ser humano del pecado:
“Con todo eso, Jehová quiso quebrantarlo, sujetándole a
padecimiento. Cuando haya puesto su vida en expiación
por el pecado, verá linaje, vivirá por largos días, y la
voluntad de Jehová será en su mano prosperada. Verá el
fruto de la aflicción de su alma, y quedará satisfecho; por
su conocimiento justificará mi siervo justo a muchos, y
llevará las iniquidades de ellos. Por tanto, yo le daré parte
con los grandes, y con los fuertes repartirá despojos; por
cuanto derramó su vida hasta la muerte, y fue contado con
los pecadores, habiendo él llevado el pecado de muchos, y
orado por los transgresores” (Is. 53:2-2).

32
… del CRISTIANO”

Capítulo 5

El EJEMPLO DE HUMILDAD DE JESÚS


____________________________________________________

I. JESÚS FUE EJEMPLO DE SERVICIO Y HUMILDAD

a. Aprended de mí
Durante su ministerio terrenal, no era costumbre que Jesús diera
testimonio de sí mismo, como Él lo señala:
“Si yo doy testimonio acerca de mí mismo, mi testimonio
no es verdadero. Otro es el que da testimonio acerca de mí,
y sé que el testimonio que da de mí es verdadero” (Jn. 5:31-
32).
No es porque Jesús no debía hablar de sí mismo, sino que el
único testimonio que tenía validez para Jesús, y el que
procuraba, era el de su Padre celestial. Por esa razón, Jesús no
recibía gloria de los hombres, pues no la necesitaba, sabiendo
que había descendido del cielo, (Jn. 3: 13; 5: 41).
Jesús sabía que el ser humano puede exaltar hoy y mañana
puede ser nuestro peor enemigo. Pero, a causa de su propósito de
hacer feliz a la humanidad, Jesús alecciona a sus discípulos para
que puedan gozar de paz y tener descanso en sus almas; enmedio
de un mundo turbulento y el secreto estriba en la humildad. Él
les dijo a sus seguidores:

33
“HUMILLACION y EXALTACION …

“Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y


yo os haré descansar. Llevad mi yugo sobre vosotros, y
aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas; porque mi yugo es
fácil, y ligera mi carga” (Mt. 11:28-30).
Jesús encontró descanso en su humillación ante el Padre cuando
estuvo en la tierra, y él quiso enseñar ese gran secreto a sus
discípulos para que siguieran su ejemplo, el más digno de imitar.
En este llamado, Jesús promete a sus discípulos que son
humildes de corazón, como él lo fue, que tendrán gran descanso
en sus almas.
Implica que muchas aflicciones de los justos en la tierra no
son siempre una prueba divina, si no producto de nuestra falta de
humildad. Jesús dijo:
“Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y
hallaréis descanso para vuestras almas”.
Siguiendo el ejemplo de humildad que Jesús mostró desde su
nacimiento, durante su ministerio y en su muerte, encontraremos
descanso en medio de las dificultades de esta vida. La Biblia dice
que Jesús lavó los pies de sus discípulos para servir de ejemplo a
sus seguidores:
“Sabiendo Jesús que el Padre le había dado todas las cosas
en las manos, y que había salido de Dios, y a Dios iba, se
levantó de la cena, y se quitó su manto, y tomando una
toalla, se la ciñó. Luego puso agua en un lebrillo, y
comenzó a lavar los pies de los discípulos, y a enjugarlos
con la toalla con que estaba ceñido” (Jn. 13:3-5).
Lavar los pies era una costumbre oriental, que realizaban
solamente los esclavos de la casa a los huéspedes, que llegaban
con los pies polvorientos por el camino.
34
… del CRISTIANO”

Por esa razón, Pedro resistía que Jesús le lavara sus pies,
pues no concebía la idea de que su Maestro y Señor lavara sus
pies, pero todo esto fue parte de las enseñanzas prácticas que
Jesús les dio a sus discípulos a fin de que aprendieran a ser
humildes:
“Entonces vino a Simón Pedro; y Pedro le dijo: Señor, ¿tú
me lavas los pies? Respondió Jesús y le dijo: Lo que yo
hago, tú no lo comprendes ahora; mas lo entenderás
después. Pedro le dijo: No me lavarás los pies jamás. Jesús
le respondió: Si no te lavare, no tendrás parte conmigo. Le
dijo Simón Pedro: Señor, no sólo mis pies, sino también las
manos y la cabeza. Así que, después que les hubo lavado los
pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo
que os he hecho? Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y
decís bien, porque lo soy. Pues si yo, el Señor y el Maestro,
he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los
pies los unos a los otros. Porque ejemplo os he dado, para
que como yo os he hecho, vosotros también hagáis” (Jn.
13:3-15).
Algunas iglesias acostumbran a lavarse los pies entre sus
hermanos como muestra de humildad. En los tiempos de Cristo
este acto representaba verdadera humildad, pues no existían las
facilidades del mundo moderno.
No obstante, el mensaje de Jesús para sus seguidores queda
claro detrás de esa acción, pues está dirigido a dar una lección
para que sus discípulos sean humildes y se sirvan unos a otros,
por amor, aunque eso implique sacrificio y requiera de
humillación ante Dios y los hombres.
Este tipo de humillación, que se hace por amor a Dios y en
obediencia a su palabra, jamás debe ser motivo de vergüenza
35
“HUMILLACION y EXALTACION …

para el cristiano. Al contrario, si Dios permite que seamos


humillados por amor de su nombre, debe ser motivo de honra
para el cristiano sufrir por amor a Dios y la causa del evangelio.
Ese es el sentir de humildad que hubo en Cristo y que Pablo
anima a los cristianos a compartir.
Los cristianos primitivos se sentían privilegiados cuando sufrían
por la causa de Cristo:
“Y convinieron con él; y llamando a los apóstoles, después
de azotarlos, les intimaron que no hablasen en el nombre
de Jesús, y los pusieron en libertad. Y ellos salieron de la
presencia del concilio, gozosos de haber sido tenidos por
dignos de padecer afrenta por causa del Nombre” (Hch.
5:40-41).
Se debe aclarar que el sufrimiento en sí mismo, no es causa de
gozo para nadie, sino de tristeza; pero sufrir por la causa de
Cristo cambia toda la historia, pues es una honra para el cristiano
sufrir por amor a su Salvador.

36
… del CRISTIANO”

II. JESÚS SE HUMILLÓ, ASIMISMO


____________________________________________________

a. El sentir de humildad de Cristo


Dios le dio libre voluntad al ser humano, por tanto, humillarse
asimismo es voluntario. Incluso Jesús, cuando estuvo en su
condición de hombre en la tierra se humilló, asimismo. La Biblia
dice que debemos tener el mismo sentir de Cristo:
“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en
Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el
ser igual a Dios como cosa a que aferrarse. Sino que se
despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho
semejante a los hombres. Y estando en la condición de
hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta
la muerte, y muerte de cruz” (Fil. 2:5-8).
Jesús se humilló asimismo doblemente. Primero, se despojó de la
gloria que tenía en el cielo para venir a la tierra, y luego, estando
en la condición de hombre se humilló, asimismo, haciéndose
siervo o esclavo de la voluntad de su Padre, que finalmente le
condujo hasta su muerte en la cruz.

b. La humillación del cristiano


Jesús se humilló asimismo para servir de ejemplo a todos sus
discípulos, pero de nada nos serviría admirarle, si no nos
humillamos a nosotros mismos.
Un ejemplo que se puede aplicar en este caso es el de los
cristianos que, comúnmente llamamos a Jesús el buen
37
“HUMILLACION y EXALTACION …

samaritano. Indiscutiblemente, Jesús es bueno, pero el ejemplo


del buen samaritano no tiene el propósito de demostrar que Jesús
es bueno, pues él ya es bueno.
Mas bien, este relato fue dado por Jesús a sus discípulos a fin
de que cada uno de nosotros nos convirtamos en buenos
samaritanos.
La pregunta final de Jesús, y su contundente respuesta,
muestran el propósito aleccionador del pasaje, y el llamado de
Jesús a que cada cristiano imite el ejemplo de aquel samaritano.
Jesús les preguntó a sus discípulos:
“¿Quién, pues, de estos tres te parece que fue el prójimo
del que cayó en manos de los ladrones? Él dijo: El que usó
de misericordia con él. Entonces Jesús le dijo: Ve, y haz tú
lo mismo” (Lc. 10:36-37).
En este pasaje, Jesús no se comparó asimismo con el buen
samaritano, pues la aplicación no es para Él, sino para que cada
uno de sus seguidores se convierta en un buen samaritano, por
esa razón concluye diciendo: “Ve, y haz tú lo mismo”.
Al atribuirle el título de buen samaritano a Jesús, desvirtuamos el
propósito de esta ilustración, pues no solo nos sacudimos de
nuestro llamado a imitar el ejemplo de aquel hombre de Samaria;
sino, que le dejamos el título a Jesús para que él haga lo que nos
corresponde hacer a nosotros.
Es como un mecanismo de defensa, donde exaltamos la
figura de Jesús como el buen samaritano para que el haga lo que
nos llamó hacer a nosotros. Indirectamente, es una forma de
evadir nuestra responsabilidad, desviando el objetivo de la
enseñanza de Jesús, que está dirigida a que cada uno de sus
discípulos se convierta en un buen samaritano.

38
… del CRISTIANO”

c. Negarse, asimismo
Quizá uno de los retos más grandes que debe enfrentar quien
anhela ser discípulo de Jesús es humillarse, asimismo, para
seguirle. Esto implica negarse a hacer su propia voluntad, para
hacer la voluntad de Dios.
Jesús lo hizo voluntariamente, la Biblia dice:
“Por lo cual, entrando en el mundo dice: Sacrificio y
ofrenda no quisiste; mas me preparaste cuerpo.
Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron.
Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu
voluntad, como en el rollo del libro está escrito de mí.
Diciendo primero: Sacrificio y ofrenda y holocaustos y
expiaciones por el pecado no quisiste, ni te agradaron (las
cuales cosas se ofrecen según la ley), y diciendo luego: He
aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad; quita lo
primero, para establecer esto último. En esa voluntad
somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de
Jesucristo hecha una vez para siempre” (Hb. 10: 5-10).
Jesús rindió su voluntad para hacer la del Padre cuando estuvo
en la tierra, y su obediencia fue perfecta.
La Biblia dice:
“Y Cristo, en los días de su carne, ofreciendo ruegos y
súplicas con gran clamor y lágrimas al que le podía librar
de la muerte, fue oído a causa de su temor reverente. Y
aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la
obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor
de eterna salvación para todos los que le obedecen; y fue
declarado por Dios sumo sacerdote según el orden de
Melquisedec” (Hb. 5:7-10).

39
“HUMILLACION y EXALTACION …

Jesús demanda obediencia voluntaria de los que quieran ser sus


discípulos, eso implica negarse, asimismo, para hacer su
voluntad:
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc.
9:23).
Primero, debemos negarnos a nosotros mismos, eso implica
renunciar a nuestros propios deseos, para hacer la voluntad de
Cristo.
En segundo lugar, debemos cargar nuestra cruz cada día, que
es sufrir el rechazo de este mundo, como advierte el apóstol
Pedro (1 P. 1:6-7). Después de tomar la cruz, hay que seguirle;
no podemos quedarnos con una fe inactiva, porque es estéril.

d. La lucha entre la carne y el espíritu


El discípulo de Cristo debe lidiar una batalla campal entre su
espíritu y su carne. La carne está viciada a todos los apetitos de
una naturaleza humana pecaminosa, y más cuando un pecador
les ha dado rienda suelta a sus deseos, la lucha será más dura
para vencer la carne. El espíritu, en cambio, anhela estar cerca de
Dios. Pablo exhorta diciendo:
“Digo, pues: Andad en el Espíritu, y no satisfagáis los
deseos de la carne. Porque el deseo de la carne es contra el
Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se
oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis” (Gá.
5:16-17).
Jesús habló de esta lucha entre la carne y el espíritu, y enfatizó
que el espíritu está dispuesto a buscar las cosas espirituales, pero
la carne es débil y se opone a hacer la voluntad de Dios. Él dijo:

40
… del CRISTIANO”

“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu


a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil” (Mt.
26:41).
La solución a este conflicto permanente entre la carne y el
espíritu, es alimentar diariamente al espíritu para que la carne se
sujete a la voluntad divina. Esto se logra por medio del
conocimiento de la Biblia y el poder del Espíritu Santo que Dios
le ha dado al cristiano en su nueva naturaleza.
La Biblia advierte que el cristiano debe tomar sus armas
espirituales para poder vencer al diablo y la carne, que son dos
enemigos por derrotar:
“Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que
podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo,
estar firmes. Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos
con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, y
calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz.
Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis
apagar todos los dardos de fuego del maligno. Y tomad el
yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la
palabra de Dios” (Ef. 6:13-17).
La Biblia muestra que debemos llevar cautivo todo pensamiento
a la obediencia de Cristo:
“Porque las armas de nuestra milicia no son carnales, sino
poderosas en Dios para la destrucción de fortalezas,
derribando argumentos y toda altivez que se levanta contra
el conocimiento de Dios, y llevando cautivo todo
pensamiento a la obediencia a Cristo” (2 Co. 10:4-5).
Esto se logra no solo por medio del poder de Dios, si no también
usando el conocimiento bíblico y el dominio propio que Dios le
dado al cristiano. La Biblia dice:
41
“HUMILLACION y EXALTACION …

“Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de


poder, de amor y de dominio propio” (2 Ti. 1:7).

Capítulo 6

EJEMPLOS DE HUMILLACIÓN EN LA BIBLIA


____________________________________________________

I. EJEMPLOS DE HUMILDAD EN EL NUEVO


TESTAMENTO

a. El ejemplo del apóstol Pablo


Pablo, quizá sea una de las personas que más cerca caminó con
Dios en la era de la Iglesia y es quien mejor se pudo haber
relacionado con Dios. Su gran revelación del evangelio y su
42
… del CRISTIANO”

conocimiento de Dios, le dieron gran luz para conocer su


voluntad en la tierra.
No obstante, Pablo termina en una encrucijada, que no sabía
cómo resolver. Él sabía cómo debía conducirse en la tierra, pero
su misma voluntad le hacía oposición en el propósito de agradar
a Dios. Pablo explica:
“Así que, queriendo yo hacer el bien, hallo esta ley: que el
mal está en mí. Porque según el hombre interior, me
deleito en la ley de Dios; pero veo otra ley en mis
miembros, que se rebela contra la ley de mi mente, y que
me lleva cautivo a la ley del pecado que está en mis
miembros. !Miserable de mí! ¿quién me librará de este
cuerpo de muerte?” (Ro. 7: 21-24).
Pablo descubrió en el andar de la vida cristiana, que la salida a su
conflicto era vivir humillado ante Dios, cada día de su vida. Él
descubrió que en la humillación hay sabiduría, y es allí donde se
encuentra el mayor poder de un hijo de Dios. Es algo paradójico,
así como muchas cosas en la vida cristiana. Pablo dijo:
“Y para que la grandeza de las revelaciones no me exaltase
desmedidamente, me fue dado un aguijón en mi carne, un
mensajero de Satanás que me abofetee, para que no me
enaltezca sobremanera; respecto a lo cual tres veces he
rogado al Señor, que lo quite de mí. Y me ha dicho: Bástate
mi gracia; porque mi poder se perfecciona en la debilidad.
Por tanto, de buena gana me gloriaré más bien en mis
debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.
Por lo cual, por amor a Cristo me gozo en las debilidades,
en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias;
porque cuando soy débil, entonces soy fuerte” (2 Co. 12:7-
10).
43
“HUMILLACION y EXALTACION …

Pablo descubrió en su andar cristiano, que no se podía gloriar en


su propia humanidad, y menos confiarse en su justicia propia
para agradar a Dios, por muy buena conciencia que tuviese de su
accionar. Pablo dijo:
“Yo en muy poco tengo el ser juzgado por vosotros, o por
tribunal humano; y ni aun yo me juzgo a mí mismo.
Porque, aunque de nada tengo mala conciencia, no por eso
soy justificado; pero el que me juzga es el Señor” (1 Co.
4:3-4).
Aunque Pablo fue comedido para hablar de sí mismo, fue
aprendiendo cada día más. Cuando Pablo comenzó en su
ministerio, tenía una tendencia a comparase mucho con los
apóstoles de Cristo, en una ocasión dijo:
“Pero por la gracia de Dios soy lo que soy; y su gracia no
ha sido en vano para conmigo, antes he trabajado más que
todos ellos; pero no yo, sino la gracia de Dios conmigo” (1
Co. 15:10).
Al comienzo de su ministerio, Pablo tendía a comparar su labor
en el reino con los demás apóstoles. No obstante, al final de su
carrera, sus palabras están cargadas de humildad y sencillez, él
dijo:
“Palabra fiel y digna de ser recibida por todos: que Cristo
Jesús vino al mundo para salvar a los pecadores, de los
cuales yo soy el primero” (1 Ti. 1:15).
La vida cristiana nos debe enseñar a ser cada día más humildes.
A mayor humillación, se le agregará más peso de gloria. Pablo
sentía que entre más débil era, aun en lo físico, Dios derramaba
mas gracia en su vida. Él dijo:
“Por tanto, no desmayamos; antes, aunque este nuestro
hombre exterior se va desgastando, el interior no obstante
44
… del CRISTIANO”

se renueva de día en día. Porque esta leve tribulación


momentánea produce en nosotros un cada vez más
excelente y eterno peso de gloria” (2 Co. 4:16-17).
No se trata de una búsqueda personal de humillación para ser
exaltados, eso es una arrogancia disfrazada de falsa humildad. Se
trata más bien, de aceptar humildemente nuestras limitaciones y
fragilidades cuando aparezcan en el camino, a fin de reconocer
que somos débiles y que todo lo que tenemos, lo hemos recibido
por la sola gracia divina.

b. La humillación de Pedro
Al comienzo de su vida cristiana, Pedro actuaba y hablaba con
cierta altivez; pero, a medida que pasaron los años fue
aprendiendo la humildad.
Antes de ser prendido, Jesús les explicó a sus discípulos que
se escandalizarían y serían esparcidos por temor. Pedro le replicó
inmediatamente con una exacerbada confianza en sí mismo y
respondió que, aunque todos lo abandonaran, él no lo haría:
“Entonces Jesús les dijo: Todos vosotros os escandalizaréis
de mí esta noche; porque escrito está: Heriré al pastor, y
las ovejas del rebaño serán dispersadas. Pero después que
haya resucitado, iré delante de vosotros a Galilea.
Respondiendo Pedro, le dijo: Aunque todos se escandalicen
de ti, yo nunca me escandalizaré” (Mt. 26:31-33).
Pedro hizo su confesión con toda seguridad y convicción,
pues amaba al Señor con todo su corazón, pero era inmaduro
para comprender el alcance de las palabras del Señor. Jesús
incluso le citó las Escrituras a Pedro, señalándole que eso estaba
profetizado y que era necesario que así se cumpliera, pero los
seres humanos somos tardos para escuchar y prontos para hablar.
45
“HUMILLACION y EXALTACION …

Jesús volvió a decirle a Pedro que incluso, le negaría:


“Jesús le dijo: De cierto te digo que esta noche, antes que el
gallo cante, me negarás tres veces. Pedro le dijo: Aunque
me sea necesario morir contigo, no te negaré. Y todos los
discípulos dijeron lo mismo” (Mt. 26: 34-35).
Pero Pedro negó al Señor como se lo advirtió.
En otra ocasión, Pedro quiso defender al Señor de los que
venían a prenderle, pero el Señor le reprendió señalándole que le
era necesario ir a la cruz:
“Entonces Simón Pedro, que tenía una espada, la
desenvainó, e hirió al siervo del sumo sacerdote, y le cortó
la oreja derecha. Y el siervo se llamaba Malco. Jesús
entonces dijo a Pedro: Mete tu espada en la vaina; la copa
que el Padre me ha dado, ¿no la he de beber?” (Jn. 18:10-
11).
Pedro, aun trató de persuadir a Jesús para que no fuese a la cruz,
pero Él le reprendió duramente, llamándole Satanás:
“Entonces Pedro, tomándolo aparte, comenzó a
reconvenirle, diciendo: Señor, ten compasión de ti; en
ninguna manera esto te acontezca. Pero él, volviéndose,
dijo a Pedro: !Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres
tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino
en las de los hombres” (Mt. 16:22-23).
Quizá Juan era el discípulo mas afectivo, pues se recostaba al
pecho de Jesús, según Juan 13: 23-25; pero Pedro era el
discípulo que más amaba a Jesús, pues a la hora de su juicio,
solo Pedro quedó cerca de él. Además, Jesús le dejó entrever a
Pedro que le amaba más que los demás, el texto dice:
“Cuando hubieron comido, Jesús dijo a Simón Pedro:
Simón, hijo de Jonás, ¿me amas más que éstos? Le
46
… del CRISTIANO”

respondió: Sí, Señor; tú sabes que te amo. Él le dijo:


Apacienta mis corderos. Volvió a decirle la segunda vez:
Simón, hijo de Jonás, ¿me amas? Pedro le respondió: Sí,
Señor; tú sabes que te amo. Le dijo: Pastorea mis ovejas”
(Jn. 21:15-16).
La primera y segunda vez que Jesús le preguntó a Pedro si le
amaba, le respondió con seguridad que sí. No obstante, la tercera
vez le responde con recato, diciendo: Señor, tú lo sabes todo; tú
sabes que te amo:
“Le dijo la tercera vez: Simón, hijo de Jonás, ¿me amas?
Pedro se entristeció de que le dijese la tercera vez: ¿Me
amas? y le respondió: Señor, tú lo sabes todo; tú sabes que
te amo. Jesús le dijo: Apacienta mis ovejas” (Jn. 21:7).
En esta ocasión, Jesús ya había resucitado y Pedro le había
negado. Desde aquí se nota un tono más recatado para hablar en
el Apóstol Pedro.
En sus cartas escritas tiempo después, se nota más su
humildad. Al principio, Pedro tenía un amor ciego por Jesús,
pero después comprendió mejor su fe y amor por Dios. Él dijo:
“Vosotros también, poniendo toda diligencia por esto
mismo, añadid a vuestra fe virtud; a la virtud,
conocimiento; al conocimiento, dominio propio; al dominio
propio, paciencia; a la paciencia, piedad; a la piedad,
afecto fraternal; y al afecto fraternal, amor” (2 P. 1:5-7).
Hay cosas que solo se aprenden con el paso del tiempo en la
vida. Lo importante es aprender, porque si no se aprende, sin
duda, no se crece en Dios.
El apóstol Pedro, después de sus experiencias en la vida
cristiana, escribió lo siguiente acerca del proceso al que se debe
someter el cristiano:
47
“HUMILLACION y EXALTACION …

“Mas el Dios de toda gracia, que nos llamó a su gloria


eterna en Jesucristo, después que hayáis padecido un poco
de tiempo, él mismo os perfeccione, afirme, fortalezca y
establezca” (1 P. 5:10).
Al paso de los años se nota que Pedro aprendió a ser más
comedido para hablar y actuar. De seguro, aprendió su lección de
humildad.

c. La humildad de José y de María


Mucho se dice acerca de José y de María, pero pocos reparan en
sus ejemplos de humildad para imitarlos.
María y José fueron una pareja de cuna muy humilde. Dios
los escogió para ser los padres de Jesús por sus virtudes. Ellos
fueron una pareja muy sufrida, pues el hecho de que María
quedara embarazada por obra del Espíritu Santo, antes de casarse
con José, debió ser de mucha difamación para la joven María y
de burlas para José.
José, sabiendo que María estaba embarazada, antes de
convivir con ella, decidió no delatar el asunto para que María no
sufriera ningún agravio o la muerte, porque le podían acusar de
adulterio. Pensando en esto, Dios le ordenó que tomara a María
por mujer:
“El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada
María su madre con José, antes que se juntasen, se halló
que había concebido del Espíritu Santo. José su marido,
como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla
secretamente. Y pensando él en esto, he aquí un ángel del
Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David,
no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es
engendrado, del Espíritu Santo es” (Mt. 1:18-20).
48
… del CRISTIANO”

José y María debieron cargar con el estigma de los comentarios


acerca del nacimiento milagroso de Jesús.
Ellos aceptaron con fe y humildad el propósito divino; pero
los incrédulos jamás darán crédito a los asuntos del Espíritu y los
santos deben aprender a sobrellevar las falsas acusaciones con
valor y fe, pues nuestra esperanza no vergüenza, según Romanos
5: 5.
El ejemplo de María y José nos muestra que los privilegios
que Dios nos concede como hijos, deben ir acompañados de un
sentido de humildad. Siempre.

d. La humildad de Juan el bautista


Juan el bautista, fue el profeta más grande entre los hombres.
Jesús dijo:
“Os digo que, entre los nacidos de mujeres, no hay mayor
profeta que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el
reino de Dios es mayor que él” (Lc. 7:28).
Aunque esta aseveración nos ayuda a entender la grandeza de
Juan como profeta, Jesús no dijo esto por causa de Juan, sino
para mostrarle a sus discípulos quien era Él.
Jesús continúa diciendo que: El más pequeño en el reino de
Dios, es mayor que Juan el bautista. Con eso quiso decir que, si
Juan era el más grande en la tierra, y el más pequeño del cielo lo
superaba, como no sería de grande Él mismo, quien abandonó su
gloria y descendió del cielo. Jesús dijo:
“Nadie subió al cielo, sino el que descendió del cielo; el Hijo
del Hombre, que está en el cielo” (Jn. 3:13).
Pero Juan mostró que su grandeza como profeta no estribaba en
las cualidades que usualmente consideramos como avales de un

49
“HUMILLACION y EXALTACION …

profeta de oficio. La Biblia dice que Juan no hizo ningún


milagro:
“Y muchos venían a él, y decían: Juan, a la verdad,
ninguna señal hizo; pero todo lo que Juan dijo de éste, era
verdad” (Jn. 10:41).
Si lo sometieran a nuestra consideración, quizá diríamos que
Moisés fue el profeta más grande por la señal que hizo en
Egipto; o quizá Elías quien hacía descender fuego del cielo, con
el que consumía a sus enemigos. Pero Jesús dijo que, el profeta
más grande nacido en la tierra fue Juan.
Es claro que solo por el hecho de dar fiel testimonio del
Mesías, el Hijo de Dios, le convierte en un profeta fiel y
conspicuo. Pero las virtudes de Juan resaltan y confirman las
palabras de Jesús, quien dijo:
“Porque cualquiera que se enaltece, será humillado; y el
que se humilla, será enaltecido” (Jn. 14:11).
Juan era el hombre del momento cuando Jesús aparece en
escena, pero humildemente se hace de lado y da paso a Jesús. Él
dijo: “Es necesario que él crezca, pero que yo mengue” (Jn.
3:30).
Juan no se aferró a la fama de su ministerio cuando Jesús
apareció. A veces, a los hijos de Dios nos da trabajo aceptar los
logros de otros, o nuestra propia humillación.
Debemos ser capaces de estar arriba y luego dar paso a los
que nos suceden en poder, autoridad o conocimiento.
Muchos ministerios se han estancado porque sus líderes no
ceden paso a los que deben continuar la obra.
Si nuestra humillación es necesaria para la exaltación del reino
de Dios, debemos aceptarla con sencillez y humildad de corazón.

50
… del CRISTIANO”

Ese fue uno de los ejemplos de humildad que nos legó Juan el
bautista.

e. La humildad de los ministros de Dios


La Biblia señala que los tesoros que Dios nos ha confiado como
hijos, están en vasos de barró, en alusión a nuestra frágil
humanidad. Pablo dijo:
“Pero tenemos este tesoro en vasos de barro, para que la
excelencia del poder sea de Dios, y no de nosotros” (2 Co.
4:7).
Pablo dijo que todo lo que poseen los hijos de Dios, lo han
recibido de su mano; por tanto, no tienen nada en que gloriarse,
pues son solo depósitos de la gracia divina:
“Porque ¿quién te distingue? ¿o qué tienes que no hayas
recibido? Y si lo recibiste, ¿por qué te glorías como si no lo
hubieras recibido?” (1 Co. 4:7).
Pedro advierte que los ministros deben ser humildes, pues no
están puestos para señorearse de los demás, sino para ser
servidores ejemplares al servicio de Dios. Él dijo:
“Apacentad la grey de Dios que está entre vosotros,
cuidando de ella, no por fuerza, sino voluntariamente; no
por ganancia deshonesta, sino con ánimo pronto; no como
teniendo señorío sobre los que están a vuestro cuidado, sino
siendo ejemplos de la grey” (1 P. 5:2-3).

51
“HUMILLACION y EXALTACION …

II. EJEMPLOS DE HUMILDAD EN EL ANTIGUO


TESTAMENTO
____________________________________________________

a. La humildad de David
Desde muy joven, David experimentó el poder de Dios en su
vida; pero, antes de eso fue un adorador en la intimidad, donde
nadie le conocía.
David no daba conciertos para ser reconocido, el adoraba
simplemente porque sentía pasión y amor por su Dios. Quizá
esta fue la razón por la que Dios lo exaltó en público, porque fue
un adorador en lo secreto.
Dios preparó de antemano el escenario para exaltar a David.
La primera vez que David fue expuesto en público, fue por
referencia de los que le conocían y habían experimentado la
bendición de Dios al escucharle, pues David era portador de la
gloria de Dios.
El texto señala que Saúl, por consejo de sus allegados,
buscaba un músico para calmar un espíritu inmundo que le
atormentaba.
Alguien que conocía a David, le refirió diciendo:
“He aquí yo he visto a un hijo de Isaí de Belén, que sabe
tocar, y es valiente y vigoroso y hombre de guerra,
prudente en sus palabras, y hermoso, y Jehová está con él”
(1 S. 16:17).
Aunque Saúl buscaba alguien que supiera tocar el arpa, pues de
alguna manera sus consejeros habían descubierto el poder de la
alabanza, la razón por la que escogieron a David no fue
solamente porque sabía tocar el arpa, el texto señala que él era
un joven prudente para hablar, eso habla de recato y humildad.
52
… del CRISTIANO”

Eso queda demostrado en otras acciones de David. Cuando


David ya era rey, no le importó despojarse de sus ropas reales
para adorar y danzar delante de Dios, aunque no fuese muy ético
para sus funciones como rey.
Su esposa, llena de orgullo, le criticó queriendo
avergonzarle, pero David no se dejó intimidar ni acomplejar. Al
contrario, él danzó con mas celo y fuerza ante su Dios, pues no
se avergonzaba de adorar al que le había exaltado como rey,
cuando era un simple pastor de ovejas. David mantuvo sus pies
sobre la tierra aun siendo rey, él fue un hombre humilde en la
tierra, y por esa razón, Dios le exaltó entre los hombres. La
Biblia dice:
“Volvió luego David para bendecir su casa; y saliendo
Mical a recibir a David, dijo: !Cuán honrado ha quedado
hoy el rey de Israel, descubriéndose hoy delante de las
criadas de sus siervos, como se descubre sin decoro un
cualquiera! Entonces David respondió a Mical: Fue delante
de Jehová, quien me eligió en preferencia a tu padre y a
toda tu casa, para constituirme por príncipe sobre el
pueblo de Jehová, sobre Israel. Por tanto, danzaré delante
de Jehová. Y aun me haré más vil que esta vez, y seré bajo
a tus ojos; pero seré honrado delante de las criadas de
quienes has hablado. Y Mical hija de Saúl nunca tuvo hijos
hasta el día de su muerte” (2 S. 6:21-23).

b. La verdadera bendición
A veces es fácil ser humilde o aparentar serlo, cuando no hay
razón para engrandecernos o nadie nos conoce, pero la verdadera
humildad se muestra cuando Dios pone el alto o bendice a sus
hijos. David fue humilde en la riqueza y en la pobreza. Una
53
“HUMILLACION y EXALTACION …

petición sabía que podemos hacer los hijos de Dios, es la que


escribió el proverbista diciendo:
“Dos cosas te he demandado; no me las niegues antes que
muera: Vanidad y palabra mentirosa aparta de mí; no me
des pobreza ni riquezas; mantenme del pan necesario; No
sea que me sacie, y te niegue, y diga: ¿Quién es Jehová? O
que, siendo pobre, hurte, y blasfeme el nombre de mi Dios”
(Pr. 30:7-9).
Pablo dijo algo similar:
“Porque nada hemos traído a este mundo, y sin duda nada
podremos sacar. Así que, teniendo sustento y abrigo,
estemos contentos con esto” (1 Ti. 6:7-8).
Aun las bendiciones divinas pueden ser la causa que nos haga
perder la humildad o nos separe de Dios. Debemos procurar no
solo alcanzar las bendiciones divinas, sino mantenernos bajo su
bendición. La Biblia dice que:
“La bendición de Jehová es la que enriquece,
y no añade tristeza con ella” (Pr. 10:22).
Este verso puede ser utilizado para señalar que el cristiano debe
ser rico, pero eso no es lo que el texto quiere enseñar. Antes
bien, procura mostrar que la bendición del altísimo es la
verdadera riqueza del cristiano.
Este texto procura mostrar que la verdadera bendición
divina, esta distante de ser algo material solamente, mas bien
estriba en conservar la bendición de Dios en nuestras vidas en
medio de la abundancia o la escasez. Aun lo material nos podría
distanciar de Dios.
Hay quienes piensan que están bien bendecidos porque
poseen cosas materiales, pero a veces no tienen la bendición del
altísimo, porque sus vidas están alejadas de Dios.
54
… del CRISTIANO”

Las cosas materiales solo tienen valor cuando proceden de


una fuente de bendición divina que está relacionada con una
verdadera comunión con Dios, vinculada a la obediencia de su
Palabra. De lo contrario, lo material no es contado como
bendición.
Lo más importante de la bendición divina no es lo material, si no
mantener la bendición de Dios en todas las áreas de nuestra vida.
Eso es mas abarcador y se extiende primeramente al ámbito
espiritual
El texto anterior solo trata de explicar que las cosas
materiales son añadidas a los fieles, quienes no persiguen las
dádivas, sino al dador, que es Dios.
Jesús lo explicó de la siguiente manera:
“Por tanto, os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué
habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro
cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el
alimento, y el cuerpo más que el vestido?
Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni
recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta.
¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de
vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su
estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis?
Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan
ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su
gloria se vistió, así como uno de ellos.
Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa
en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a
vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues,
diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué
vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas;
55
“HUMILLACION y EXALTACION …

pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de


todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de
Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas”
(Mt. 6:25-33).

b. La humillación de Job
Job fue un hombre justo y temeroso de Dios en su generación.
La Biblia lo describe como un hombre perfecto en su comunión
con Dios (Job 1: 1). No obstante, Dios probó su fe, porque sabía
que podía soportar la prueba.
Eso implica que, Dios es soberano y él tiene el derecho de
probar la fe de sus hijos, en medio de las crisis, aun cuando estos
no hayan cometido pecado alguno.
En los siguientes versos, Job describe la honra que gozaba
delante de la gente, antes de su humillación:
“Cuando yo salía a la puerta a juicio, y en la plaza hacía
preparar mi asiento, los jóvenes me veían, y se escondían; y
los ancianos se levantaban, y estaban de pie. Los príncipes
detenían sus palabras; ponían la mano sobre su boca. La
voz de los principales se apagaba, y su lengua se pegaba a
su paladar. Los oídos que me oían me llamaban
bienaventurado, y los ojos que me veían me daban
testimonio, porque yo libraba al pobre que clamaba, y al
huérfano que carecía de ayudador. La bendición del que se
iba a perder venía sobre mí, y al corazón de la viuda yo
daba alegría.
Me vestía de justicia, y ella me cubría; como manto y
diadema era mi rectitud. Yo era ojos al ciego, y pies al cojo.
A los menesterosos era padre, y de la causa que no
entendía, me informaba con diligencia; y quebrantaba los
56
… del CRISTIANO”

colmillos del inicuo, y de sus dientes hacía soltar la presa”


(Job 29:7-17).
Job fue un hombre de gran honra delante de la sociedad y un
testigo fidedigno de Dios ante la humanidad, pero Dios le
quebrantó con el fin de exaltarlo aún más. En los siguientes
versos, Job relata como su honra fue pisoteada hasta lo sumo
delante de los hombres, con el permiso de Dios:
“Me ha despojado de mi gloria, y quitado la corona de mi
cabeza. Me arruinó por todos lados, y perezco; y ha hecho
pasar mi esperanza como árbol arrancado. Hizo arder
contra mí su furor, y me contó para sí entre sus enemigos.
Vinieron sus ejércitos a una, y se atrincheraron en mí, y
acamparon en derredor de mi tienda. Hizo alejar de mí a
mis hermanos, y mis conocidos como extraños se apartaron
de mí. Mis parientes se detuvieron, y mis conocidos se
olvidaron de mí. Los moradores de mi casa y mis criadas
me tuvieron por extraño; forastero fui yo a sus ojos. Llamé
a mi siervo, y no respondió; de mi propia boca le suplicaba.
Mi aliento vino a ser extraño a mi mujer, aunque por
los hijos de mis entrañas le rogaba. Aun los muchachos me
menospreciaron; al levantarme, hablaban contra mí. Todos
mis íntimos amigos me aborrecieron, y los que yo amaba se
volvieron contra mí. Mi piel y mi carne se pegaron a mis
huesos, y he escapado con sólo la piel de mis dientes” (Job
9:20).
Job fue humillado hasta lo sumo al perder su honra ante Dios y
los hombres. Él fue quebrantado en su cuerpo al perder su salud
con una repugnante enfermedad. Fue escarnecido por sus
amigos, menospreciado por sus siervos, despreciado por su
mujer, despojado de sus hijos y de sus bienes materiales. Job fue
57
“HUMILLACION y EXALTACION …

humillado en todo. Pero Dios no prueba sus hijos en vano, antes


bien, lo permite con el propósito de lograr algo mayor.
Job aprendió el secreto que otros personajes de la Biblia
también descubrieron, que el poder de Dios se manifiesta en la
humillación de sus hijos.
Después de la prueba, Job fue restaurado y Dios pudo
depositar mayor gloria sobre él. Job no se retractó de su fe en
Dios, prefiriendo morir, antes que negarle. No obstante, en la
prueba aprendió que no era perfecto por sí mismo, sino que Dios
le había dado tal gloria y también se la podía quitar. Eso hizo que
Job fuese más humilde y comedido para hablar de sí mismo.
Después de la prueba, él dijo:
“Respondió Job a Jehová, y dijo: Yo conozco que todo
lo puedes, y que no hay pensamiento que se esconda de ti.
¿Quién es el que oscurece el consejo sin entendimiento?
Por tanto, yo hablaba lo que no entendía; cosas demasiado
maravillosas para mí, que yo no comprendía. Oye, te
ruego, y hablaré; te preguntaré, y tú me enseñarás. De
oídas te había oído; mas ahora mis ojos te ven. Por tanto,
me aborrezco, y me arrepiento en polvo y ceniza” (Job
42:1-5).
La humillación es el proceso que Dios permite para que sus hijos
le reconozcan en todos sus caminos a fin de ser dignos depósitos
de su gloria y sus bendiciones.
No significa que el cristiano se gradúa de humilde, el
propósito es que se mantenga humilde todos los días de su vida.
A veces la verdadera humildad no se demuestra en la escasez, si
no cuando hay abundancia y bendición. Es más fácil ser humilde
cuando no se tiene nada. Así que, la meta es mantenerse humilde
de corazón.
58
… del CRISTIANO”

La biblia dice que, después de la prueba, Dios le devolvió su


honra a Job y fue bendecido doblemente:
“Y bendijo Jehová el postrer estado de Job más que el
primero; porque tuvo catorce mil ovejas, seis mil camellos,
mil yuntas de bueyes y mil asnas, y tuvo siete hijos y tres
hijas” (Job 42:12-13).
Dios no humilla a sus hijos en vano, acerca del sufrimiento de
los siervos de Dios en la Biblia y su posterior exaltación de parte
de Dios, el apóstol Santiago dijo:
“Hermanos míos, tomad como ejemplo de aflicción y de
paciencia a los profetas que hablaron en nombre del Señor.
He aquí, tenemos por bienaventurados a los que sufren.
Habéis oído de la paciencia de Job, y habéis visto el fin del
Señor, que el Señor es muy misericordioso y compasivo”
(Stg. 5:10-11).

d. La humillación de José
José experimentó tremenda humillación, antes de ser exaltado
por Dios. Su vida fue un prototipo de lo que sufriría Jesús en la
tierra. Primero, fue despreciado y vendido como esclavo por sus
hermanos. Después fue llevado cautivo a una tierra que no
conocía, lejos de sus familiares, conocidos y costumbres.
Es de resaltar que José no hizo algo malo para ganarse el
odio de sus hermanos, simplemente, ellos no seguían la fe que su
padre Jacob les había inculcado. Por esa razón, odiaban a José,
pues él era obediente con su padre y amaba a Dios. En nuestro
proceso de humillación ante Dios, debemos estar dispuestos a
que nos odien sin causa.
Jesús dijo:

59
“HUMILLACION y EXALTACION …

“Bienaventurados sois cuando por mi causa os vituperen y


os persigan, y digan toda clase de mal contra vosotros,
mintiendo. Gozaos y alegraos, porque vuestro galardón es
grande en los cielos; porque así persiguieron a los profetas
que fueron antes de vosotros” (Mt. 5:11-12).
Existe el peligro de aferrarnos a la idea de que, si Dios es justo,
no permitirá nada injusto en nuestra vida. En verdad, Dios es
justo y hará justicia de todo lo que sus hijos padezcan en la
tierra, pero Dios nos manda perdonar y amar, aún a nuestros
enemigos.
Eso implica que Dios hará justicia a su tiempo, no cuando
nosotros lo deseemos. Recostarnos en la justicia divina nos
puede servir de excusa para no hacer lo que la Biblia nos manda,
pues es necesario sufrir por la causa de Cristo, si Dios así lo
permite.
Jesús fue despreciado por enseñar la verdad. Él fue
experimentado en quebranto. Él es nuestro máximo ejemplo a
seguir, Pedro dice:
“Pues para esto fuisteis llamados; porque también Cristo
padeció por nosotros, dejándonos ejemplo, para que sigáis
sus pisadas; el cual no hizo pecado, ni se halló engaño en su
boca; quien cuando le maldecían, no respondía con
maldición; cuando padecía, no amenazaba, sino
encomendaba la causa al que juzga justamente; quien llevó
él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero,
para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos
a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados” (1 P. 2:21-
24).
Satanás inflamará las llamas del odio y despertará todo
sentimiento maligno en las personas a fin de afligir a los santos,
60
… del CRISTIANO”

pero no hay que perder de perspectiva que Dios tiene un plan


perfecto para cada uno de sus hijos.
Hay sabiduría en entender a Dios, en medio de las
dificultades. José no hubiese aprendido a sentir el dolor ajeno,
sino hubiese experimentado el desprecio y la traición de sus
propios hermanos. En todo eso, Dios tenía un propósito con su
vida. Pero, qué difícil es entender el plan de Dios cuando se está
en medio de la prueba, mas bien pareciera que las cosas no
tienen sentido. Allí estriba el valor de nuestra paciencia y
humildad, al aceptar que todo nos ayudará para bien, como
señala la Biblia.
El conocimiento adquirido por medio de la Biblia, al menos
nos debe hacer entender que, debemos callar ante Dios, y esperar
en Él, cuando no entendamos su plan perfecto. La biblia dice:
“Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres
con motivo del que prospera en su camino, por el hombre
que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te
excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los
malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová,
ellos heredarán la tierra (Sal. 37:7-9).
José fue un hombre espiritual y de gran conocimiento de Dios,
pues su fe no menguó durante todo el duro proceso que Dios
permitió para formarle.
La Biblia dice que, Dios no pondrá carga sobre sus hijos que
no puedan llevar (1 Co. 10:13).
José no solo fue vendido como esclavo por sus hermanos,
sino que estando en esa condición, fue acusado falsamente por su
ama y terminó injustamente en la cárcel.

61
“HUMILLACION y EXALTACION …

Dios lo llevó hasta allí, a fin de que aprendiera a sufrir con


los afligidos y despreciados, para que luego fuera un buen juez,
cuando Dios le exaltó como Rey.
Dios tiene un propósito en cada lección que nos permite
vivir, solo debemos tener un corazón humilde ante su presencia,
que esté dispuesto a obedecer y aceptar su plan para nuestras
vidas.
En esa actitud de humildad encontraremos sabiduría,
consuelo y poder para vencer las pruebas del camino.

III. LA HUMILLACIÓN Y LA EXALTACIÓN


____________________________________________________

a. La humillación y la exaltación de los hijos de Dios


La humillación ante Dios traerá exaltación a sus hijos. Esta no es
una exaltación vana o fama mundana, se trata de que Dios
honrará a los que le honren, como dice la Biblia:
“Porque yo honraré a los que me honran, y los que me
desprecian serán tenidos en poco” (1 S. 2:30).
Dios pondrá en alto a los que se humillan en su presencia. La
versión, Reina Valera Actualizada, dice los siguiente:
“El Señor hace empobrecer y hace enriquecer. Él humilla y
enaltece. Él levanta del polvo al pobre, y al necesitado
enaltece desde la basura, para hacerlo sentar con los nobles
y hacerlo poseer un trono glorioso” (1 S. 2:7-8).

62
… del CRISTIANO”

Esta fue una confesión poderosa de fe de parte de Ana, después


que Dios le concedió la petición de su corazón, la que procuró
con mucha humillación y lágrimas.
Ana fue una mujer estéril y Dios quitó su estigma de
vergüenza ante el pueblo, que consideraba la esterilidad como
una maldición. Ana se humilló ante Dios, pidiéndole un hijo, y
Dios se lo concedió.
El rey Ezequías, también estuvo al borde de la muerte a causa de
una enfermedad. El profeta Isaías fue enviado por Dios a decirle
que arreglara su casa, porque moriría.
Pero, Ezequías se humilló ante Dios, pidiendo misericordia
por su vida. Dios escuchó la oración de Ezequías y le sanó.
Además, le prometió que le extendería quince años de vida a
causa de su humillación, ver 2 R. 20. Con relación a los que se
humillan ante Dios, el salmista dijo:
“Los sacrificios de Dios son el espíritu quebrantado; al
corazón contrito y humillado no despreciarás tú, oh Dios”
(Sal. 51:17).
En otro caso, cuando el rey Salomón dedicó el templo que
edificó en Jerusalén, Dios le prometió que si el pueblo se
humillaba en su presencia a causa del pecado, Él escucharía la
oración y perdonaría su pecado:
“Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es
invocado, y oraren, y buscaren mi rostro, y se convirtieren
de sus malos caminos; entonces yo oiré desde los cielos, y
perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra” (2 Cr. 7:14).

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“HUMILLACION y EXALTACION …

Capítulo 7

LA HUMILDAD COMO CARÁCTERÍSTICA


DE LOS HIJOS DE DIOS
____________________________________________________
64
… del CRISTIANO”

a. El que se humilla, será exaltado


Al estudiar la humillación como una característica de los hijos de
Dios en la Biblia, no se pretende señalar que todo cristiano debe
sufrir lo mismo que ellos experimentaron, solo se trata de
mostrar que los hijos de Dios son por característica humildes, no
son orgullosos.
En la medida que el cristiano se mantenga humilde en su
peregrinaje por la tierra entenderá mejor a Dios, en medio de las
inevitables aflicciones que son consecuencias típicas de un
mundo que vive bajo el pecado, y a las que los hijos de Dios no
están exentos, como advirtió Jesús (Jn. 16:33).
La Biblia señala que: El que se humilla ante Dios, será
exaltado; y quien se exalta, asimismo, será humillado.
Jesús explicó la humillación y exaltación de sus hijos en un
breve relato de dos adoradores que se presentaron al templo a
adorar con actitudes opuestas. Uno se presentó en humillación
ante Dios, el otro se alabó asimismo para que lo escucharan en el
templo. He aquí el relato:
“A unos que confiaban en sí mismos como justos, y
menospreciaban a los otros, dijo también esta parábola:
Dos hombres subieron al templo a orar: uno era fariseo, y
el otro publicano.
El fariseo, puesto en pie, oraba consigo mismo de esta
manera: Dios, te doy gracias porque no soy como los otros
hombres, ladrones, injustos, adúlteros, ni aun como este
publicano; ayuno dos veces a la semana, doy diezmos de
todo lo que gano.

65
“HUMILLACION y EXALTACION …

Mas el publicano, estando lejos, no quería ni aun alzar


los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho, diciendo:
Dios, sé propicio a mí, pecador.
Os digo que éste descendió a su casa justificado antes
que el otro; porque cualquiera que se enaltece, será
humillado; y el que se humilla será enaltecido” (Lc. 18:9-
14).
Estar errados como adoradores, es uno de los fracasos más
trágicos de un cristiano en la tierra; pero, no reconocerlo es aún
peor. Usualmente, sucede que cuando estamos distanciados de
una verdadera adoración, no lo sabemos o no lo percibimos. Eso
es más triste todavía, porque si no reaccionamos a tiempo para
reconocer nuestros errores, no habrá manera de arrepentirnos
cuando sea muy tarde o la muerte llegue.
El punto es que somos jueces muy benevolentes con nosotros
mismos y al final, terminamos justificándonos ante Dios, como
hizo el fariseo del relato.
Quizá todos señalamos al fariseo hipócrita; pero no
reconozcamos nuestra propia hipocresía que se manifiesta a cada
instante, solo que no lo sabemos reconocer.
La pregunta que nos debemos hacer es la siguiente: ¿Enseñó
Jesús acerca del fariseo hipócrita para que lo señaláramos y así
justificarnos a nosotros mismos, o para darnos un ejemplo a fin
de que nos analicemos para no caer en ese error?
Usualmente, los hijos de Dios mostramos una actitud parecida a
la de los fariseos, tomando las piedras en las manos para lapidar
al prójimo por sus pecados, olvidando que fuimos y somos
perdonados por el Señor día a día de nuestros pecados.

b. La humildad en el cristiano
66
… del CRISTIANO”

La Biblia enseña que todo lo que hagamos en el reino de Dios,


en nuestro servicio para Dios y el prójimo, debe ser con
humildad, imitando el ejemplo de Cristo. Pablo dijo:
“Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien
con humildad, estimando cada uno a los demás como
superiores a él mismo” (Fil. 2:3).
Pablo va un poco mas allá y resalta que, en nuestro trato
amoroso con el prójimo, debemos considerar a todos los demás
como superiores a nosotros mismos.
La idea es mantener ese sentido de humildad, que nos
permita aprender de las demás personas y saber que todos tienen
algo que nosotros no tenemos.
Pablo hace un llamado a los cristianos a tener un concepto
equilibrado de sí mismos, a fin de reconocer nuestras
limitaciones como seres creados. También para mantenernos
humildes ante los demás. Él dijo:
“Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que
está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí
que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura,
conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno”
(Ro. 12:3).

• La humillación en el servicio
El servicio es el más grande de los ministerios, Jesús dijo:
“Mas entre vosotros no será así, sino que el que quiera
hacerse grande entre vosotros será vuestro servidor, y el
que quiera ser el primero entre vosotros será vuestro
siervo” (Mt. 20:26-27).
Jesús dio el mejor ejemplo de servicio, el continuó diciendo:

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“HUMILLACION y EXALTACION …

“Como el Hijo del Hombre no vino para ser servido, sino


para servir, y para dar su vida en rescate por muchos’’
(Mt. 20:28).
Jesús dedicó su vida a servir a los demás, su ministerio fue
destinado a la predicación del evangelio, este también es un
servicio y un trabajo, pues se sacrifica la vida personal para
llevar la palabra de Dios al mundo. Hablando de su labor
ministerial, Jesús dijo:
“Y Jesús les respondió: Mi Padre hasta ahora trabaja, y yo
trabajo” (Jn. 5:17).
El cristiano muestra humildad cuando sirve a Dios y a los demás,
y lo hace con amor y sinceridad. El servicio implica humillarnos
a nosotros mismos para servir voluntariamente al prójimo y a
Dios. Ese sacrificio es agradable a Dios, si no tiene otra
motivación mas que el amor puro y verdadero.

• La humillación en la adoración
La adoración lleva implícita la humildad del adorador, pues
involucra el reconocimiento voluntario de Dios, como el
soberano Creador de todas las cosas. El salmista lo declara de la
siguiente manera, diciendo:
“Cantad alegres a Dios, habitantes de toda la tierra. Servid
a Jehová con alegría; venid ante su presencia con regocijo.
Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a
nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su prado”
(Sal. 100:1-3).
La adoración a Dios es una expresión viva del amor y el servicio
de sus hijos, que implica humildad, pues es voluntaria. Dios no
obliga al ser humano en general, ni a sus hijos en particular a que
le adoren. Es el reconocimiento individual de Dios lo que
68
… del CRISTIANO”

conduce al ser humano a adorar. La adoración no solo implica


cantar, orar y ayunar; involucra todo lo que hacemos para Dios,
adoramos al servir, ofrendar, evangelizar, etc.

• La humillación en el amor y el perdón


El amor divino, implica sacrificarse por amor a Dios y al
prójimo. Eso incluye revestirse de humildad, pues no es natural
en el ser humano (en su naturaleza pecaminosa) sacrificarse para
servir a los demás por amor. Ese fue el acto más sublime del
amor divino, la humillación de Jesús al venir a esta tierra por
amor; pero el pidió que sus hijos deben hacer lo mismo por su
prójimo. Él dijo:
“Este es mi mandamiento: Que os améis unos a otros, como
yo os he amado. Nadie tiene mayor amor que este, que uno
ponga su vida por sus amigos” (Jn. 15:12-13).
Jesús dio su vida, no solo por amor; sino, para servir de ejemplo
a todo el que quiera ser un verdadero discípulo. Él dijo dos cosas
importantes en los versos anteriores. Lo primero, es que Jesús da
su gran mandamiento del amor, señalando que debemos
amarnos, como él nos amó.
Si hay algo en que difiere este mandamiento de Jesús, del
mandamiento que ya estaba prescrito en la Ley, es el tipo de
amor con el que debemos amar. En la Ley se permitía la
venganza por el mal que se le causaba al prójimo. En la Gracia,
Jesús manda que nos amemos, como él nos amó. Eso significa, si
fuese necesario, dar nuestra vida por el prójimo. Acerca del amor
la Biblia dice que:
“Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo
soporta” (1 Co. 13:7).

69
“HUMILLACION y EXALTACION …

El amor implica sacrificio y eso requiere de humildad, pues


es negarnos a nosotros mismos, por amor al prójimo.
El perdón también es un acto de humildad. Jesús dijo que
debíamos perdonar, así como Él nos perdonó. Él dijo:
“Y cuando estéis orando, perdonad, si tenéis algo contra
alguno, para que también vuestro Padre que está en los cielos
os perdone a vosotros vuestras ofensas. Porque si vosotros no
perdonáis, tampoco vuestro Padre que está en los cielos os
perdonará vuestras ofensas” (Mr. 11:25-26).
El perdón es la máxima expresión del amor divino. Dios
condiciona nuestro perdón, a que también perdonemos las
ofensas del prójimo.
Si el mayor de todos los ministerios es el servicio; el más grande
de los dones, es el amor a Dios y al prójimo. El apóstol Pablo
explica que, aun nuestro conocimiento de Dios, no lo debemos
usar para humillar al prójimo (ver Ro. 14:21; y 1 Co. 8:13).

• La humillación como seres creados por Dios


Muchas personas encuentran gran frustración en sus
limitaciones, sin entender que esas son nuestras grandes
fortalezas, pues en Dios cada cosa que sea difícil es una
oportunidad para invocar su ayuda.
La caída del ser humano produjo consecuencias graves a
causa del pecado, y eso agravó su condición. Pero Dios siempre
quiso que el ser humano dependiera de Él.
Eso implica que cada necesidad y limitación puesta delante
de nosotros fue con el propósito de reconocer a Dios en nuestra
vida. Eso requiere de humildad, y más ahora que el orgullo ha
sido inoculado en la vida del ser humano.

70
… del CRISTIANO”

Dios nos ha creado para su gloria. Además, nos creó a su


imagen, eso nos hace especial para nuestro Creador. No obstante,
el mismo hecho de ser creados nos debe dar ese sentido de
humildad. La Biblia dice:
“Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros
a nosotros mismos; pueblo suyo somos, y ovejas de su
prado” (Sal. 100:3).
La humildad se debe reflejar en todos los aspectos del carácter
cristiano. Incluyendo el hecho de reconocer nuestra propia
ignorancia.

71
“HUMILLACION y EXALTACION …

Capítulo 8

DISCÍPULOS DE CRISTO
____________________________________________________

a. El cristiano como hijo de Dios


72
… del CRISTIANO”

Cuando alguien se convierte a Cristo, nace de nuevo por medio


del Espíritu, y es recibido por el Padre como un hijo suyo. La
Biblia dice:
“Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su
nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los
cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de
carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios” (Jn 1:12-13).
Esta nueva criatura nacida del Espíritu, de acuerdo con 2 Co. 5:
17; y Jn. 3: 3-8, ubica a los hijos de Dios en una posición de
amistad con Él, más que de siervos o esclavos.
No obstante, esto puede ser causa de confusión entre los
cristianos, pues algunos usarán su nueva posición de hijos para
engrandecerse, sin tomar en cuenta que todavía no hemos
recibido la herencia completa que nos ha sido prometida.
Somos hijos de Dios, pero aún estamos en la condición de
discípulos, por tanto, podemos sufrir cosas como Jesús padeció
en la tierra, antes que heredemos todas las cosas.
Somos hijos de Dios, pero todavía no hemos recibido la herencia
total en propiedad, hasta que se efectúe nuestra redención.
Mientras estemos en el cuerpo físico, somos discípulos de
nuestro amado Salvador.
Cuando Jesús estuvo en la tierra debió someterse a una
obediencia absoluta a la voluntad del Padre, y aunque venció
resucitando de entre los muertos para hacernos hijos de Dios por
medio de su sacrificio, aun somos discípulos que debemos andar
como el anduvo, Juan dice:
“El que dice que permanece en Él, debe andar como él
anduvo” (1 Jn. 2:6).
Pablo es un Apóstol, pero como discípulo, imitaba a Jesús
cuando estaba en la tierra, y él dijo:
73
“HUMILLACION y EXALTACION …

“Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo” (1 Co. 11:1).


Aunque somos hijos de Dios, con todos los derechos de las
promesas divinas dadas a los cristianos en la Biblia, aún estamos
en un cuerpo humano, y eso nos ubica como discípulos de
nuestro amado maestro y Señor Jesús, hasta que poseamos la
herencia completa.
La posición de hijos ante Dios declara que todas las cosas
son nuestras por herencia de nuestro Padre celestial; pero la
posición de discípulos de Cristo nos recuerda que debemos andar
como Jesús anduvo. La Biblia dice:
“En Él también vosotros, habiendo oído la palabra de
verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo
creído en Él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la
promesa, que es las arras de nuestra herencia hasta la
redención de la posesión adquirida, para alabanza de su
gloria” (Ef. 1:13-14).
Como hijos de Dios, tenemos el legítimo derecho a heredar todas
las cosas, si vencemos en esta tierra, como Cristo venció. Todo
lo que es de Dios está reservado para sus hijos, pero todavía
estamos en una condición humana, y ésta nos ubica en calidad de
discípulos de Cristo.
La Biblia dice:
“Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y
coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente
con él, para que juntamente con él seamos glorificados”
(Ro. 8:17).
Estos versos anteriores muestran que, antes de reinar con Cristo,
el cristiano debe pelear la batalla de la fe en la tierra. No hay
corona sin cruz, y eso implica someternos en obediencia a Dios,
y humillarnos ante Él.
74
… del CRISTIANO”

b. El cristiano como discípulo de Cristo


Independientemente de nuestra función ministerial como
cristianos en la tierra, nuestro gran llamado es ser discípulos de
Cristo, hasta el día que Él regrese o nosotros vayamos a Él. Jesús
arengó a sus seguidores a ser discípulos:
“Entonces Jesús dijo a sus discípulos: Si alguno quiere
venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, y tome su cruz, y
sígame” (Mt. 16:24).
Una de las grandes falencias de la Iglesia en la tierra es que no se
dedica a hacer discípulos de Jesús. Esto se descuida con
facilidad, por enfocarse en otros programas que son importantes,
pero no tan relevantes como el discipulado.
El mandato inmediato de Jesús para sus discípulos, después
de resucitar, fue que hicieran discípulos, Él dijo:
“Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones,
bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del
Espíritu Santo; enseñándoles que guarden todas las cosas
que os he mandado; y he aquí yo estoy con vosotros todos
los días, hasta el fin del mundo. Amén” (Mt. 28:19-20).
Formar discípulos de Cristo, es la tarea más importante de la
Iglesia en la tierra. De eso depende que existan cristianos con
fundamento y consecuentemente, iglesias con una doctrina
bíblica sólida sobre la tierra. Los discípulos bien formados son
las columnas que sostienen las iglesias.
Existe el peligro de que los líderes, directa o indirectamente,
arrastren a los cristianos para hacer discípulos de ellos y no de
Cristo.
Después del gran avivamiento del día de Pentecostés, la
iglesia primitiva comenzó a crecer y empezó la gran labor de
75
“HUMILLACION y EXALTACION …

formar discípulos. Estos avivamientos de la Iglesia han


continuado a través de toda su historia, pero usualmente son
pocos los nuevos conversos que perseveran y se les discipula.
Hacer discípulos es tan importante, que fue la comisión más
importante que Jesús le dio a sus discípulos, después de
resucitar.

c. Discípulos de Cristo, cada día


La meta del cristiano es ser discípulo de Cristo todos los días de
su vida. La Biblia dice:
“Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí,
niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame” (Lc.
9:23).
Lucas enfatiza que la cruz se debe tomar cada día. Eso implica
que el cristiano debe considerarse un discípulo cada día que
amanece. El día que crea que sabe algo de sí mismo, dejará de
ser un discípulo de Jesús. Pablo dijo:
“Y si alguno se imagina que sabe algo, aún no sabe nada
como debe saberlo” (1 Co. 8:2).
También dijo:
“Nadie se engañe a sí mismo; si alguno entre vosotros se
cree sabio en este siglo, hágase ignorante, para que llegue a
ser sabio” (1 Co. 3:18).
Jesús es nuestro maestro y Señor y sobre la base de las
enseñanzas bíblicas de sus apóstoles debemos afianzar nuestra
fe.
Como discípulos de Cristo, los cristianos debemos estar
dispuestos a ser enseñados todos los días de nuestra vida, esa es
la meta. No se trata de graduarse de discípulo, sino de ser

76
… del CRISTIANO”

capaces de mantener una actitud de humildad todos los días de


nuestro peregrinaje sobre la tierra.
En la tierra, existe el peligro de que al recibir de Dios ciertos
dones y ministerios nos tornemos autosuficientes e
indirectamente nos quedemos con la gloria que le pertenece
solamente a Dios.
Quizá esta sea la razón por la que Dios se limita a compartir
muchas bendiciones con sus hijos, pues no somos capaces de
ministrar los bienes que Él nos confía.
A Satanás Dios le confió muchos dones, belleza y sabiduría
cuando estaba en el cielo y por esa causa se engrandeció,
asimismo, sumiéndose en una rebelión perpetua contra su
creador.
Esto debe servir de ejemplo a los cristianos. ¿Si Satanás se
tornó orgulloso estando en la misma presencia de Dios en el
cielo, que nos podría pasar a nosotros con una mente limitada en
conocimiento en la tierra si no nos humillamos cada día en su
presencia? Eso dependerá de cada cual, porque Dios confía sus
dones y bendiciones en sus hijos, pero no les obliga a que le
atribuyan la gloria obligadamente.
Cada ser humano debe rendir honor a Dios de su propia
voluntad, reconociéndole como el Todopoderoso.

77
“HUMILLACION y EXALTACION …

78
… del CRISTIANO”

CONCLUSIÓN

El ser humano debe reconocer que es un ser creado por el poder


de Dios, esa es la primera razón que debe crearle un sentido de
humildad.
El ser humano fue creado con limitaciones a fin de que
dependa sencillamente del poder y de la sabiduría de su Creador.
Eso le crea consciencia de humildad.
El cristiano como hijo de Dios, debe someterse
voluntariamente a la voluntad de su Padre celestial, y aceptarla
con humildad.
El cristiano como discípulo de Cristo, debe ser un alumno
perenne, todos los días de su vida.
El ejemplo de Satanás, a quien Dios expulsó del cielo a
causa de su orgullo, debe servir de ejemplo a los cristianos para
entender que, si Dios no perdonó la rebelión de los ángeles en el
cielo, tampoco tolerará que sus hijos se tornen orgullosos y
autosuficientes.
Solamente el hecho de no atribuirle la gloria a Dios por lo
que Él hace en, y a través de nosotros, constituye un pecado. Eso
sería robarle la gloria.
La humildad de los hijos de Dios, que debe manifestarse en
todos los aspectos de la vida diaria, mantiene un vínculo de
armonía con el Padre celestial.

79
“HUMILLACION y EXALTACION …

Dios no está interesado en que sus hijos vivan humillados, como


si fuese un castigo. Esa no es la humillación bíblica que Dios
pide del cristiano. Dios nos ve como sus hijos amados, pero es
nuestro deber ver a Dios, no solo como nuestro Padre celestial;
sino, también, como el Todopoderoso, a quien debemos
atribuirle toda la gloria y humillarnos voluntariamente en su
presencia a causa de su gran poder. La Biblia dice:
“Oh hombre, él te ha declarado lo que es bueno, y qué pide
Jehová de ti: solamente hacer justicia, y amar
misericordia, y humillarte ante tu Dios” (Mi 7:8).
Humillarse ante Dios, es una decisión voluntaria del ser humano.
La humildad de cada persona es una característica que se decide
en el corazón, de donde sale lo bueno y lo malo en apego a la
Biblia (ver Mr. 7: 18:23; y Pr. 4:23).

LIBROS CRISTIANOS ESCRITOS POR


JOEL PERDOMO

1. NO HAY MALDICIÓN PARA LOS CRISTIANOS


2. EL DIEZMO DESDE ABRAHAM A CRISTO
3. LA PROFECIA COMO MINISTERIO DE LA IGLESIA
4. LA ORACIÓN EFICAZ
5. LA LEY Y LA GRACIA
80
… del CRISTIANO”

6. EL LLAMADO AL MINISTERIO
7. LOS MINISTERIOS DE LA IGLESIA
8. ADORADODES EN ESPÍRITU Y EN VERDAD
9. FE SIN LÍMITES
10. SIN SANTIDAD, NADIE VERÁ AL SEÑOR
11. VIDA Y MINISTERIO (autobiografía).
12. LA IGLESIA E ISRAEL COMO SEÑALES DEL FIN
13. LA AUTORIDAD – El desafío cristiano
14. HUMILLACIÓN Y EXALTACIÓN DEL CRISTIANO
15. RESPUESTAS A PREGUNTAS DIFÍCILES DE LA
BIBLIA
16. TEMAS INTERESANTES DE LA BIBLIA
17. JESÚS, NOMBRE SOBRE TODO NOMBRE
18. EL ESPÍRITU SANTO EN LA IGLESIA

(Búsquelos en internet).

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