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Sacrificios Humanos en Mesoamérica

Las culturas mesoamericanas practicaron el sacrificio humano como parte de sus rituales religiosos. Esto incluyó la extracción del corazón, decapitación y quema de víctimas como ofrendas a dioses como Tláloc y Huitzilopochtli. Culturas como los olmecas, teotihuacanos, mayas, toltecas y aztecas llevaron a cabo sacrificios de prisioneros y a veces niños para complacer a sus dioses y mantener el orden cósmico. La evidencia arqueológica y

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Sacrificios Humanos en Mesoamérica

Las culturas mesoamericanas practicaron el sacrificio humano como parte de sus rituales religiosos. Esto incluyó la extracción del corazón, decapitación y quema de víctimas como ofrendas a dioses como Tláloc y Huitzilopochtli. Culturas como los olmecas, teotihuacanos, mayas, toltecas y aztecas llevaron a cabo sacrificios de prisioneros y a veces niños para complacer a sus dioses y mantener el orden cósmico. La evidencia arqueológica y

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SACRIFICIOS HUMANOS EN MESOAMERICA

En Mesoamérica el sacrificio humano fue una manera de muerte ritual que


permitía mantener la vida y prolongarla después de la muerte, y tener la
impresión de controlar un universo que se percibía como muy inestable.
El sacrificio humano en el mundo prehispánico fue una práctica religiosa que
se realizaba en el contexto de ciertos cultos de los pueblos indígenas de
América. Gran diversidad de documentos y relatos son corroborados con
abundante evidencia arqueológica e histórica dando cuenta de ello.1 La
arqueología desde el siglo XX da clara muestra de su extendida práctica en
Mesoamérica. El sacrificio humano debe ser entendido en su contexto
histórico y cultural, y no de modo sensacionalista, especialmente por el hecho
de que sacrificios humanos hubo en otras partes del mundo, no sólo entre los
pueblos indígenas precolombinos.2
Sacrificios olmecas[editar]
Los olmecas fueron la primera gran civilización mesoamericana. Aunque no existe evidencia
irrefutable de sacrificio de infantes en esta cultura, se han encontrado esqueletos completos
de recién nacidos, así como fémures desmembrados y calaveras, en un sitio olmeca en el
estado de Veracruz llamado El Manatí. Estos huesos han sido asociados con ofrendas
sacrificiales, particularmente, unos bustos de madera. Aún no se sabe cómo murieron los
infantes.5

Algunos investigadores también han asociado el sacrificio de infantes con el ritual olmeca que
muestra a bebés laxos o flácidos, siendo el más famoso la enorme piedra labrada que se
encuentra en el Altar 5 de La Venta, o la figura de Las Limas.6 Podría ser indicio de que ya
entonces existía el sacrificio infantil al dios de la lluvia.

Sacrificios teotihuacanos[editar]
En Teotihuacan, la gran metrópolis del Clásico, el sacrificio por extracción del corazón fue una
práctica importante, como se observa en la pintura mural. Muy poco se sabe de Teotihuacan.
No se conoce el nombre de un solo rey y el mismo nombre de Teotihuacan es una invención
mesoamericana posterior. Los huesos encontrados en las Pirámide del Sol y de la Luna hacen
suponer que se realizaban sacrificios a Tláloc.7 En 2007 análisis del ADN confirmaron que las
víctimas eran traídas de pueblos conquistados.8

Sacrificios mayas[editar]
Artículo principal: Sacrificios humanos en la cultura maya

El sacrificio de prisioneros recreaba el mito cósmico y fue clave en la ideología de los señoríos
mayas. Michael Coe explica el gran cambio producido por los nuevos estudios de la
civilización maya, a partir de que descifraron los jeroglíficos:
Ahora es sorprendentemente claro que los mayas de la época clásica, y sus antecesores del preclásico,
eran gobernados por dinastías hereditarias de guerreros, para quienes el autosacrificio y el
derramamiento de la sangre, y el sacrificio mediante la decapitación humana eran obsesiones
supremas.9

La extracción del corazón aparece en algunos cuantos casos del arte maya. Los sacrificados
casi siempre parecen haber sido niños. La extracción de corazones de niños se ve en la
cerámica pintada. Otro caso conocido es la Estela 11 de Piedras Negras en Guatemala, en
que se ve la cavidad pectoral de un niño sacrificado.
En el sacrificio de adultos, existe una imagen pintada sobre una vasija en que se ve
el sacrificio ritual de un prisionero atado a un cadalso y un grotesco personaje que le saca las
entrañas con una lanza, mientras los músicos tocan tambores y trompetas —«una de las
escenas más terribles del arte maya».10 En los muros de Bonampak también hay terribles
imágenes de tortura ritual.
Otra forma de sacrificio maya era arrojar a la víctima al interior de un cenote.

Sacrificios toltecas[editar]

En 2007 los arqueólogos anunciaron que habían analizado los restos de dos docenas de
niños, de cinco a quince años, encontrados enterrados con figurillas de Tláloc. Los niños,
encontrados cerca de las viejas ruinas de Tula, la capital tolteca, habían sido decapitados. Los
restos fueron fechados de 950 a 1150 d.C.
«¿Cómo explicar que existan 24 cuerpos reunidos en un mismo espacio? Pues la única forma
es pensar que hubo un sacrificio humano», afirmó el arqueólogo Luis Gamboa, responsable
de la exhumación de los restos en Tula.11

Sacrificios totonacas[editar]
Los totonacas en ocasiones sacrificaban niños para extraerles la sangre, la cual era mezclada
con semillas para hacer una pasta la cual era comida entre los adultos en un banquete ritual.12
La Isla de Sacrificios, actualmente en el estado de Veracruz y descubierta por el español Juan
de Grijalva, recibió ese nombre debido a que en ella se hallaron cuerpos sacrificados de
indígenas durante una ceremonia de ofrenda a sus dioses.13

Sacrificios aztecas (mexicas)[editar]


Artículo principal: Sacrificios humanos en la cultura azteca

En Xochimilco, al sur de la actual Ciudad de México se encontraron los restos de un niño de


tres a cuatro años cuyos huesos presentaban una coloración naranja o amarilla traslúcida;
texturas tersas o vítreas, y compactación del tejido esponjoso, además de estallamiento
del cráneo debido a elevadas temperaturas. Dado que después de sacrificarlos los mexicas
solían hervir algunas de las cabezas, brazos y piernas para banquetes caníbales los
arqueólogos concluyeron que el cráneo fue hervido y estalló debido a la ebullición de la masa
encefálica. Fotografías del cráneo han sido publicadas en revistas especializadas.14
¿Existieron los sacrificios humanos en Mesoamérica?
En efecto, frente al carácter polémico e incluso chocante de la práctica de
matar de manera ritual a seres humanos, han surgido escritos cuyos autores
pretenden minimizar y hasta negar la existencia de sacrificios en el México
prehispánico. Los españoles hubieran atribuido a los indios tales “prácticas
bárbaras” para poder justificar la legitimidad de la Conquista. Sin negar que los
autores castellanos en ocasiones llegaron a exagerar, enfatizando la
“crueldad” de los indios, las pruebas arqueológicas e históricas de la existencia
de los sacrificios humanos en Mesoamérica son contundentes.2

Los antropólogos físicos han analizado de manera minuciosa las diversas


marcas que presentan los restos óseos de las víctimas de sacrificio y han
podido determinar el tipo de muerte ritual que sufrieron: extracción del
corazón, decapitación, etcétera. Muchas representaciones de sacrificios
humanos se han conservado en pinturas y bajorrelieves realizados mucho
antes de la Conquista. En varios códices o manuscritos pictográficos
prehispánicos aparecen claramente escenas de ejecución ritual en honor a los
dioses del panteón mesoamericano (figura 2). Por otra parte, las fuentes
escritas abundan en testimonios a veces muy precisos sobre los sacrificios
humanos, tanto en los textos redactados por los españoles como en los
numerosos escritos consignados en su propia lengua (náhuatl, maya, mixteco,
etcétera) por los indios después de la Conquista. Cabe agregar que la amplitud
y la precisión de ciertos escritos –por ejemplo las largas descripciones de las
fiestas mexicas en lengua náhuatl plasmadas en el Códice Florentino por los
informantes de fray Bernardino de Sahagún– obedecía a la voluntad de los
misioneros de conocer mejor los rituales prehispánicos para poder
erradicarlos de manera más eficiente.
Entre las manifestaciones religiosas de los pueblos del México antiguo, la
práctica del sacrificio humano es sin duda la que más ha llamado la atención
tanto de los españoles en el siglo XVI (que nos dejaron numerosos
testimonios) como de los especialistas modernos que estudian el pasado
indígena (figura 1).1 Más aún, muchos escritos –desde obras científicas hasta
folletos de promoción turística–, documentales o películas sobre México
incluyen de manera casi obligada imágenes, descripciones o alguna alusión a
los sacrificios humanos. Sin lugar a dudas, las inmolaciones rituales se
volvieron un estereotipo aplicado al pasado indígena del país, lo cual generó
numerosas controversias que siguen en pie hasta hoy.

¿Existieron los sacrificios humanos en Mesoamérica?

En efecto, frente al carácter polémico e incluso chocante de la práctica de


matar de manera ritual a seres humanos, han surgido escritos cuyos autores
pretenden minimizar y hasta negar la existencia de sacrificios en el México
prehispánico. Los españoles hubieran atribuido a los indios tales “prácticas
bárbaras” para poder justificar la legitimidad de la Conquista. Sin negar que
los autores castellanos en ocasiones llegaron a exagerar, enfatizando la
“crueldad” de los indios, las pruebas arqueológicas e históricas de la
existencia de los sacrificios humanos en Mesoamérica son contundentes.2

Los antropólogos físicos han analizado de manera minuciosa las diversas


marcas que presentan los restos óseos de las víctimas de sacrificio y han
podido determinar el tipo de muerte ritual que sufrieron: extracción del
corazón, decapitación, etcétera. Muchas representaciones de sacrificios
humanos se han conservado en pinturas y bajorrelieves realizados mucho
antes de la Conquista. En varios códices o manuscritos pictográficos
prehispánicos aparecen claramente escenas de ejecución ritual en honor a
los dioses del panteón mesoamericano (figura 2). Por otra parte, las fuentes
escritas abundan en testimonios a veces muy precisos sobre los sacrificios
humanos, tanto en los textos redactados por los españoles como en los
numerosos escritos consignados en su propia lengua (náhuatl, maya,
mixteco, etcétera) por los indios después de la Conquista. Cabe agregar que
la amplitud y la precisión de ciertos escritos –por ejemplo las largas
descripciones de las fiestas mexicas en lengua náhuatl plasmadas en el
Códice Florentino por los informantes de fray Bernardino de Sahagún–
obedecía a la voluntad de los misioneros de conocer mejor los rituales
prehispánicos para poder erradicarlos de manera más eficiente.

El sacrificio humano: ¿una especificidad mesoamericana?

Antes de seguir con la descripción de los ritos sacrificiales prehispánicos, es


necesario recalcar que de ninguna manera Mesoamérica tuvo el uso
exclusivo de esta práctica ritual. Abundan los testimonios sobre sacrificios
humanos realizados en las antiguas civilizaciones del Cercano Oriente, de
China, de Grecia, de África, etcétera. Se mencionan sacrificios de niños en el
Antiguo Testamento, el ahorcamiento de víctimas en la Suecia precristiana en
honor al dios Odín y la ejecución de prisioneros de guerra en el antiguo reino
de Dahomey en los siglos XVIII y XIX. Los ingleses que colonizaron la India
tuvieron muchas dificultades para acabar con los sacrificios humanos
dedicados a la diosa Kali, que se siguieron realizando hasta finales del siglo
XIX. En efecto, los thugs, un grupo étnico del norte de la India, tenían la
costumbre de estrangular ritualmente a los viajeros que transitaban por sus
tierras, transformándolos en víctimas para su diosa. Se podría fácilmente
aumentar esta lista que revela la amplia difusión de la práctica del sacrificio
humano tanto en el espacio como en el tiempo.3
Sacrificio y guerra

El acto de sacrificar, verbo cuya etimología latina significa “hacer sagrado”,


consiste en matar ritualmente a un animal o a un ser humano que se ofrecen
a una deidad con la esperanza de un beneficio para el que realiza o manda
realizar el sacrificio.
En Mesoamérica la práctica del sacrificio humano estaba estrechamente
vinculada con la guerra, que tenía un doble objetivo: conformar grandes
unidades políticas y dominar a otros pueblos, aunque también conseguir
víctimas para el sacrificio. En efecto, los antiguos mexicanos no solían matar
a sus enemigos en el campo de batalla, más bien procuraban capturarlos –
incluso entre varios guerreros– para, después de rituales complejos,
sacrificarlos a sus dioses. Los cautivos eran conducidos a la capital México-
Tenochtitlán, donde desfilaban frente al tlatoani o rey y luego frente a las
estatuas de las deidades principales. Generalmente se quedaban en las casas
de los guerreros, donde ayunaban y a veces bailaban junto con sus captores.
Al día siguiente el cautivo ascendía los peldaños de una pirámide, en
ocasiones por su propia voluntad o si no por la fuerza. Al llegar a la cima,
unos sacerdotes lo acostaban en una piedra abombada donde un sacrificador
le abría el pecho con un pedernal y luego le arrancaba el corazón para
ofrecerlo a los dioses, especialmente al Sol. El cuerpo era bajado de la
pirámide –en ocasiones para ser comido ritualmente– y su cabeza era
colocada en una estructura de madera llamada tzompantli. Existían muchas
otras maneras de ejecutar ritualmente a las víctimas, algunas de las cuales
eran decapitación, flechamiento, ahogamiento, enterramiento con vida,
etcétera. Los testimonios antiguos dan cuenta también de la gran variedad
de individuos elegidos para el sacrificio, desde niños y jóvenes hasta
ancianos, hombres o mujeres, nobles u hombres comunes; extranjeros o bien
procedentes de la misma comunidad.
https://es.wikipedia.org/wiki/Sacrificios_humanos_en_la_Am%C3%A9rica_pr
ecolombina
https://www.letraslibres.com/mexico/revista/sacrificio-humano-mito-y-
poder-entre-los-mexicas

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